sEgUid gRitaNdo - Revista Voluntas

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sEgUid gRitaNdo - Revista Voluntas
GRITAD de RABIA, DE DOLOR O DE placer, PERO
sEgUid gRitaNdo
13
noviembre
04
Nuestroctubre
Entrevista
En la gran ciudad las estrellas no pueden verse.
La contaminación del aire y las malditas luces
eléctricas eclipsan esas viejas explosiones del
universo. ¿Y eso es poético? Para nada. Un imbécil va al campo y grita: «¡Mira cuántas hay, aquí
pueden verse!».
Y se siente pequeño e insignificante, como si
su vida no fuese realmente tan importante. Joder,
esa gente me revienta. ¿Se necesita un día soleado
para darte cuenta de que ahí arriba, a tomar por
culo, está el Sol? No. No, a no ser que estés ciego.
Entonces, ¿quién necesita poder ver las estrellas
para darse cuenta de que solo somos insectos sobrealimentados?
Yo te diré quién: el mismo imbécil que no tiene
ni un segundo al día para pararse y mirar al cielo
contaminado de la gran urbe, para ver que las más
fuertes todavía siguen mirándote. Si te fijas bien.
Si te detienes y dejas que corra el reloj, están allí.
Es lo que tiene vivir en la ciudad. No todas las
estrellas pueden brillar por culpa de las luces eléctricas y el humo. Pero las mejores, las que explotan
con verdadera rabia, pueden vencer lo artificial.
Pueden atravesar las nubes tóxicas con su luz azul,
para que la mayoría de las personas las ignore y
solo unos pocos puedan apreciar esa fuerza de la
naturaleza. Esa rabia explosiva que nada ni nadie
puede parar, y que seguirá luciendo cuando ninguno de nosotros estemos aquí para verla.
Y sí, la anterior revista fue la 12 y la próxima
será la 14. Pero de eso no quiero hablar, que trae
mala suerte.
14
Abecehaikus
Jorge Roy
Clara González
24
Cut-up RATM
Luis Navarro
Miguel Valenzuela
Editor Creativo
Luis Navarro
Redactores
Jorge Roy
Laura Garcés
Clara González
Luis Navarro
Miguel Valenzuela
Director de Arte
Enrique Salvo
Fe de ratas
Cuando la redacción de Voluntas_ lanzaba vítores a la Providencia porque no había encontrado
erratas en la publicación de septiembre, llegó el
chico este nuevo y encontró una. Y detrás de
esa, otra. Y así se jodió la ilusión y la perfección
seguirá siendo nuestra utopía.
Las palabras erróneas del anterior número son:
• 600: en esta cifra sobra un cerete, de manera
que la frase correcta sería «su hipoteca le cueste
60 euros menos el próximo mes» (Pág. 3).
• Se: en este verbo hace falta un acento en la e
para que la frase «pero todavía no se a qué religión» esté escrita correctamente (Pág. 15).
Ilustrador
Adrián Vázquez
Desarrollador web
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Portada
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2
Imagen: Enrique Salvo
15_noviembre_2012
Persona non grata
laura garcés lambán
La gallina levanta la vista y ante todos los presentes
cacarea: «Inocente». El conejo respira aliviado y
sus bigotes tiemblan. Los cerdos gruñen sorprendidos ante la pérdida del caso. Los caballos presentes en la sala relinchan curiosos y los perros les
ordenan silencio. El cuervo levanta el vuelo para
informar a sus amos: «Vaxevanis ha sido absuelto».
El periodista griego, Kostas Vaxevanis, fue detenido el 28 de octubre por un delito de violación
de la ley sobre datos personales. Un día después
de que Hot Doc, la revista que dirige, publicara la
«lista Lagarde». En ella aparecían los nombres de
2059 griegos con cuentas bancarias en Suiza. En
su mayoría son editores, empresarios, armadores,
artistas, aunque entre ellos destaca la presencia
de dos exministros y un asesor del actual primer
ministro griego, Antonis Samarás. La juez, Malia
Volika, considera que no hay violación de los derechos de privacidad, ya que la lista no desvela
datos personales como el valor económico de las
cuentas.
En 2010 Christine Lagarde, directora gerente
del Fondo Monetario Internacional y quien ha dado nombre a la famosa lista, entregó al entonces
ministro de Finanzas, Yorgos Papaconstantinou,
un documento con los titulares griegos que poseían cuentas en bancos extranjeros, la mayoría
de «dinero negro». Papaconstantinou aseguró haber perdido los datos de dicha lista, aunque entre-
gó una copia a su sucesor Evangelos Venizelos.
No es un delito como tal tener una cuenta bancaria en Suiza. Lo que sí está mal visto a los ojos de
la ley es abrir una cuenta en tierra de nadie para
evadir impuestos y blanquear «dinero negro».
«Los que están en el poder se aseguran de que
el derecho al voto se entienda como democracia y
al mismo tiempo niegan la democracia al abusar
de los derechos que les confieren los votantes. Y
la justicia sigue siendo esclava de la política.»,
escribió Kostas Vaxevanis en The Guardian. La
política se ha convertido en el hábitat perfecto para el crecimiento de la corrupción y el tráfico de
influencias. Los votantes hemos dejado en manos
putrefactas nuestro futuro y nos hemos sentado
a esperar el trágico final. La justicia invierte su
tiempo en perseguir a los que desvelan verdades incómodas en vez de a quienes las generan y
Suiza es el nuevo Disneyland.
La «lista Lagarde» tan solo es una parte de
otra mucho mayor, la que Hervé Falciani sustrajo
del banco suizo HSBC donde trabajaba. En ella
están algunos de los nombres de los titulares de
cuentas en dicho banco, algunas de dudosa legalidad. Entre ellos se encuentran nuestro ya conocidísimo Emilio Botín y su hija Ana Patricia.
Los dos reconocieron ante la Audiencia Nacional
la propiedad de las cuentas y el juez Fernando
Andreu archivó poco después el caso, sin sanción,
tras comprobar que el banquero había abonado lo
que debía: 200 millones de euros.
3
Existe una orden de detención internacional
contra Hervé Falciani procedente de Suiza, a
pesar de que su informe ha hecho posible enjuiciar miles de casos de evasores fiscales en toda
Europa. En el territorio español dichos datos hicieron posible que Hacienda recuperara más de
6.000 millones de euros. El 1 de julio de este año
Falciani fue detenido en Barcelona. Para evitar
la cárcel se ofreció a colaborar con la justicia
española en su lucha contra los delitos fiscales.
No nos vendría nada mal. Por ahora continúa
encarcelado en Valdemoro. El Gobierno español permanece inmóvil a la espera de conocer la
decisión de la Audiencia Nacional y no se pronuncia sobre si le extraditarán o no a Suiza. Lo
ilógico del orden establecido hace que quien intenta aplicar justicia a un ladrón sea convertido
en otro. Lógico o ilógico, los ladrones son los
dueños de esta granja.
Falciani es presuntamente culpable y los banqueros suizos los inocentes. Nada es lo que parece en este juicio infinito: el banco suizo HSBC
fue investigado por la subcomisión de Seguridad
Interior del Senado de EEUU por irregularidades en sus controles en relación con el blanqueo
de dinero. La Cámara estadounidense, 15 días
después del arresto de Falciani, concluyó que
los cárteles mejicanos de la droga hacían uso
del HSBC para introducir dinero en EEUU y
blanquearlo. Además, su filial americana transfirió 1.000 millones de dólares al banco saudí
Al Rajhi, del que se sospecha alguna relación
con Al Qaeda.
Al caer la noche en la granja todos intercambian sus máscaras. El perro es cerdo, el cerdo
caballo y el caballo gallina. Da igual tras qué
hocico, pico o plumas se escondan; siguen siendo
animales. Lo malo es que compartimos con ellos
pesebre y fango.
Voy a dejar de tirar del hilo porque el jersey se
está deshaciendo y aquí hace mucho frío.
El pasado octubre tuvo lugar una inmensa descarga de lluvia en
Aragón. El torrente de lodo, agua y escombros anegó los campos, las
carreteras y las calles. La naturaleza se alió contra nuestra tierra
y el resultado de su ira dañó los ya maltrechos corazones. La suma
de todas estas fuerzas confluyó en nuestro amado río Ebro y sacudió
la capital, mostrándonos el tremendo poder de su caudal pero sin
que la violencia llegase a tocar a los zaragozanos. Solo fue un aviso,
una advertencia de lo que está por llegar.
Porque la tormenta también despertó un mal por largo tiempo
dormido. Los gigantes de fango y las mareas de troncos anunciaban
la llegada de un titánico ser tentacular que se ocultaba en nuestras aguas. Este engendro, denominado durante los años a través de
múltiples eufemismos (desaceleración, rescate, copago, flexibilidad
laboral, reajuste) y cuya manifestación será en términos mucho más
claros (apocalipsis, violencia, alienación, odio, cataclismo), extiende
ya sus viscosos y largos brazos por las áreas que, de forma idealista,
hemos creído nuestras: cultura, educación, sanidad; y aún más allá:
justicia, libertad o amor.
El monstruo milenario cerró nuestros ojos a la realidad desde la
profundidad de sus dominios y nos adormiló con píldoras y caramelos, al mismo tiempo que nos hundía poco a poco. Tendió ante
nosotros unas arenas movedizas donde quedarte quieto no servía
para salir antes sino para enterrarte de forma más lenta y, por lo
tanto, más imperceptible.
Este fue el motivo real de la marea. No vino para arrasar irracionalmente, sino para hacernos ver que cuando el escenario se vuelve
más complejo y desconocido, el camino más escabroso y enrevesado,
y cuando las aguas bajan más turbias y oscuras, echarse a un lado ya
no sirve de nada. Desterrar el miedo y hacer frente a la destrucción
será doloroso, pero hará que todas aquellas estatuas de barro que
nos rodean sean barridas y que los hombres hundidos, que estaban
cerca de ahogarse, se vean obligados a asomar la cabeza por encima
del nivel, mirando al sol directamente antes de tomar aire y lanzar
un grito desgarrado por última vez.
Pero no nos asomemos al abismo aún, esta solo fue la crónica de
aquel octubre de nuestras vidas. El próximo no será mejor. El invierno de nuestra era se acerca introduciendo más frío en nuestro
ya podrido corazón. Solo el calor de otros cuerpos humanos nos
mantendrá con vida. En realidad no necesitamos nada más, solo
te necesitamos a ti.
introducción: enrique salvo lizalde
entrevista: luis navarro garcía
fotografías: laura garcés lambán
L
a entrevista estaba concertada hacía
un par de semanas. El día convenido,
sobre las ocho y media de la tarde,
había quedado con el Sr. Graham. Llegué
a las nueve y diez, justo para verle llegar y
poner cara de estar cansado de esperarme.
Me monté en su coche y me acomodé en el
asiento del copiloto.
—¿Sabes llegar? —le dije.
—¡Relájate, co! Sé perfectamente dónde
está el sitio, pero está claro que así no podemos ir —me dijo él—. Tenemos que llevar un
cámara, para grabar bien a esos cabrones. Y
necesitaremos fotos, te aconsejo que llevemos
a una fotógrafa.
—Cojonudo, tendríamos que estar allí hace
quince minutos. ¿De dónde demonios vamos
a sacar ahora un cámara y… una fotógrafa?
¿Por qué una fotógrafa? —exclamé.
—Las mujeres entienden de estas cosas,
créeme. Las imágenes penetran mejor en su
cerebro. Fibra óptica, co. Y no te preocupes
por nada, ya he quedado con ellos. Pasaremos
a recogerlos de camino —dijo.
Tiene sus momentos, pero hay que reconocer que bajo presión diseña planes mejor que
nadie, pensé. Seguimos por una gran avenida
en honor a un César romano unos doscientos
metros y paró. Allí estaban, el cámara y la fotógrafa. Ella era una rubia con buen culo, la
verdad es que no me fijé tanto en él. Hola y
etc. El cámara comenzó a hablar. Parecía seguro de cómo iba a afrontar todo aquello de
la entrevista. Mientras, ella estaba acomodada
en el asiento trasero, divertida y sexualmente
sugerente. Pero no era el momento de pensar
en eso. Nos pusimos en marcha de nuevo.
Por supuesto, nos perdimos un par de veces
antes de llegar. Incluso estuvimos a punto de
aparcar en la puerta de una comisaría de policía, pero pusimos nuestra cara más inocente
y el Sr. Graham metió la marcha atrás. El cabrón no dejaba de sonreír, mientras el cámara hablaba con él de no sé qué película
de Tarantino y la fotógrafa observaba
y reía. Me estaban poniendo de los
hígados, pero no podía hacer otra cosa que
olvidarme de aquella cháchara y empezar a
pensar en la entrevista.
Por fin, entramos en un descampado rodeado de naves industriales. Si la URSS hubiese
ganado la Guerra Fría, posiblemente hubiese
establecido allí un cuartel de la KGB. Ahora,
con las repúblicas soviéticas desperdigadas,
aquello era la ciudad del transportista de
Europa del Este, donde también ensayan un
puñado de grupos de música locales.
—Es ese de ahí, reconozco el coche de Xexu
—dijo el Sr. Graham—. Están ahí dentro, lo
sé. Es ahí.
Cruzamos la puerta y entramos en lo que
parecía un almacén lleno de trastos, sofás y
baterías, con una puerta iluminada al final.
—Es ahí dentro, por esa puerta. — dijo el
Sr. Graham, excitado.
Nos acercamos y, en ese momento, un grito
nos hizo retroceder un par de metros.
—¡¿Aspirinas?! ¡Maldito enano hijoputa!
¿Quieres que se desangre? ¡Se ha tatuado la
pierna esta misma tarde, te pido algo para el
dolor del muchacho y me traes aspirinas!, ¿no
sabes que son anticoagulantes? ¡Sal de aquí
cagando hostias y tráeme algo que no vaya a
matarme a Xexu!
—Es Víctor, están ahí dentro —dijo el Sr.
Graham, frotándose las manos mientras no
paraba de reír.
Se abrió la puerta y salió un enano montado en monociclo, con una bandeja de plata en
la mano y, sobre ella, una tableta de aspirinas
de Bayer. Parecía cansado, ojeroso y triste.
Nos apartamos para dejarle pasar y, fingiendo una torpe sonrisa, gimió:
—Sus majestades están en el interior de esa
sala. ¿Tienen invitación?
—Somos de prensa —le dije—. Yo soy el
entrevistador. El Sr. Graham, el cámara y la
fotógrafa.
Pareció entender. Siguió su camino y entramos en el local. Allí nos recibieron cuatro tipos
bastante bien plantados, con barba y todo eso.
El Sr. Graham y yo ya los habíamos visto to-
cando en un concierto. Unos tíos que, sobre el
escenario, tienen más de rebeldes que de hombres hundidos. Todavía conservan esa pasión
por la música que hace que un grupo crezca
y se supere a sí mismo, y eso lo transmiten al
público tanto en directo como a través de su
disco. Realmente cojonudos.
Hola y etc. Se sentaron en unos sofás blancos de cuero, el cámara comenzó a grabar y
la fotógrafa empezó a disparar fogonazos de
flash con su maldita cámara de 800€, quemándonos las córneas a todos. Yo había tomado
asiento en un taburete de batería, frente a los
chicos de Nuestroctubre, y estaba dispuesto a
lanzar la primera pregunta, cuando entró de
nuevo el enano en monociclo.
—¿Ibuprofeno, señor? —dijo servicial.
—Déjalos sobre la mesa y piérdete, enano inútil. No sé por qué te contraté, y mucho
menos por qué demonios te enseñé a montar
en monociclo —le gritó Víctor, con tono autoritario.
Dejó la bandeja sobre una pequeña mesita
y se marchó, mientras un par de enanas lágrimas resbalaban por sus enanas mejillas. Xexu
cogió uno y se lo tomó, pasándole la bandeja
al Sr. Graham, quien cogió un par y se los tragó, y después me ofreció otro a mí. Estábamos
en su local y aquellas eran sus normas. ¿Qué
otra cosa podíamos hacer? Me lo tragué sin
dificultad y empecé:
Presentasteis vuestro disco el 27 de octubre
en el bar Arena Rock. ¿Cómo valoráis la respuesta del público, tanto al directo como a las
nuevas canciones en sí?
xexu: El público, increíble. No hay palabras para describir lo que vivimos nosotros desde arriba, porque además íbamos apurados de tiempo
y salimos un poco agobiados, pero nada más
tocar la primera nota todo el mundo nos recibió
enormemente. Nos llenó de alegría ver a todos
saltando y pasándoselo tan bien como nosotros.
¿Había por allí muchos hombres hundidos?
alejandro: Bastantes (risas).
víctor: Más que mujeres hundidas…
Nuestro, como su propio
nombre indica, es de
nosotros, posesivo. Oct
es ocho y ubre son tetas
¿Cuánto tiempo lleváis trabajando en La rebelión de los hombres hundidos?
víctor: Un año más o menos. Bueno, llevábamos
más de un año porque prácticamente después
del único disco que tuvimos con el anterior grupo (Blackmatadero) ya nos pusimos a trabajar
en estos temas nuevos, así que igual un par de
años. En el último año, cuando decidimos cambiarnos el nombre y empezar como una nueva
formación, fue cuando empezamos a dar forma
al resto de temas y a hacer todos los arreglos.
Me siento obligado a preguntaros esto, aunque odio que en las entrevistas a grupos de
música lo hagan… así que no os sintáis obligados a dar mucha explicación: ¿De dónde
viene el nombre del grupo?
víctor: ¿Puedo decirlo yo?
alejandro: No, que esa es fácil… venga va.
víctor: Nuestro, como su propio nombre indica,
es de nosotros, posesivo. Oct es ocho y ubre son
tetas (risas).
xexu: Porque somos cuatro, entonces cada uno
tiene dos tetas.
víctor: «Nuestras ocho tetas» vendría a ser.
La última canción del disco, un bonus track
que no está puesto en la carátula, es una versión de Maniac. ¿Lo de no ponerla en la carátula del disco es para pillar por sorpresa
al oyente?
xexu: Sí, también porque hemos visto que desde
el primer tema hasta el once tiene un significado
muy completo, muy redondo, por lo que la cover
no pegaba mucho con la temática del disco. Así
que decidimos ponerla un poco a parte para que
la gente se llevase una sorpresilla.
Va con grito de Chewbacca, sonido caballuno
y ruido de ferias incluído…
(Risas)
xexu: Sí, eso fue en la grabación. Cuando acabamos, hicimos un grito entre todos y empezamos a descojonarnos, porque nosotros somos
amantes del humor absurdo. Empezamos a imaginarnos que uno pegaba un tiro al aire con una
escopeta, que se oía un caballo…y dijimos «lo
voy a hacer, vamos a meter samples de todo lo
que nos apetezca».
Además, con Blackmatadero ya habíais versionado Take on me. Habladme de vuestra
infancia… ¿Qué os ha dado con los 80’s?
¿Tenéis ahí una especie de trauma o qué?
alejandro: Y espérate a la que viene…
víctor: Fue una época muy buena para la música.
xexu: También nos gusta mucho pillar canciones que no tienen mucho que ver con nuestro
estilo y transformarlas a nuestro rollo. Los 80’s
tienen himnos.
¿Cómo definiríais vuestro estilo musical y
de qué modo se lo explicaríais a alguien que
lo más metal que ha escuchado en su vida es
Livin' On A Prayer, de Bon Jovi?
alejandro: Yo suelo utilizar la siguiente descripción: El heavy metal es los Beatles en comparación con nosotros (risas de todos menos de
él). Joder, en mi trabajo nadie escucha nada por
encima de Iron Maiden.
víctor: Estas cosas pasan. A veces si le explicas
a alguien qué es lo que hacemos más técnicamente te acaban diciendo «¡Ah, o sea que es
rollo Red Hot Chili Peppers pero más durete!»,
y le dices «mmm…seh».
Obviamente, por la música que tocáis, tenéis
influencias del metal o el hardcore, pero ¿tenéis alguna otra influencia que a priori pueda
parecer raro en vuestra música, algún estilo
que no sea ni parecido pero que os haya marcado a la hora de componer?
víctor: Foo Fighters.
xexu:
Bueno, Foo Fighters en la actitud de los
músicos, supongo.
víctor: Sí, que son muy gilipollas (risas).
alejandro: Últimamente hemos metido partes
más ambientales, entonces Explosions in the
Sky, Mogwai, This Will Destroy You… todo ese
tipo de música también la escuchamos bastante.
víctor: Livin’ On A Prayer, de Bon Jovi (risas).
El heavy metal es los
Beatles en comparación
con nosotros. Joder, en mi
trabajo nadie escucha nada
por encima de Iron Maiden
En la escena musical de Zaragoza, ¿qué creéis
que falta más, oportunidades o talento?
poza: Aquí lo que hace falta son salas gratuitas
y gente que no ponga pegas para tocar. Falta de
todo en Zaragoza.
¿Nos hemos quedado estancados en Héroes
del Silencio?
xexu: Sí, de hecho hay muchísimos grupos que
me canso de verlos, que son sucesión o copia
de Héroes del Silencio. Todo lo que sea rock
estándar que se haga aquí en Zaragoza tiene que
ir enfocado a Bunbury. Es como intentar seguir
la estela que dejó él, nadie intenta hacer cosas
diferentes.
Volviendo al disco, en las dedicatorias habéis puesto «a todas las personas que están
o han estado hundidas y han tenido el valor
para levantarse y seguir luchando día a día».
¿Podríamos decir que esa es la filosofía del
grupo, «levantarse y seguir luchando»?
alejandro: Totalmente.
xexu: ¡Sí, ante todo positive! (risas)
Una pregunta personal a cada uno, directa al esternón
El diseño del disco (al igual que
la portada de este número) corre
a cargo de Xexu, guitarrista de
Nuestroctubre . Ciertos expertos afirman que tu estilo es sobrecargado, mientras que otros
aseguran que bebes de los mejores artistas barrocos prerrafaelinos. ¿Qué tienes que decirles a
todos ellos?
xexu: Fuck you! (Risas) Sí, me
mola todo cargado de líneas y de
uuugh (sonido gutural con movimiento de manos indescriptible),
esas cosas que molan tanto.
Víctor, ¿Cuando gritas de
forma autoritaria en los conciertos Circle pitch o Wall of
death, lo haces para que el público se zurre y suelte adrenalina o porque tienes vocación
de dominatrix?
víctor: Sí. Soy autoritario. Me gusta mandar. Mando yo.
Poza, has sido el último en entrar
en Nuestroctubre, ¿cómo es la
convivencia con el resto del grupo, ya has sido acosado sexualmente por Víctor?
víctor: Recuerda que soy autoritario… (risas)
poza: A lo segundo, sí, me ha acosado sexualmente, varias veces. Y
a lo primero, me han tratado bien.
Somos amigos de toda la vida y ha
sido cojonudo entrar con ellos.
Alejandro, tú también eres seguidor de la filosofía Straight
edge, igual que tus compañeros,
¿miras a tus amigos, cuando se
toman una simple cerveza, como
si fuesen David Hasselhoff en sus
horas más bajas?
alejandro: (Risas) Yo no bebo ni
me drogo, pero es algo que hago
para mí. Si invito a una ronda y
mis amigos quieren beber una cerveza, se la voy a pagar. Es decisión
de cada uno el hacer con su cuerpo
lo que quiera.
Divididos en parejas, Nuestroctubre contesta a las mismas preguntas mientras corre el cronómetro
poza: La rebelión de los hombres hundidos
p: Smells like teen spirit
xexu: ¡Hostia, iba a decir la misma!
p: Dolly Parton x: Sabrina
p: Sherlock Holmes x: Batman
Una portada de disco
Una canción de vuestra infancia
Una cantante con buenas tetas
Un personaje de ficción
p: Chorizo x: Longaniza…¡mierda!
Chorizo o longaniza
p: Hitler x: ¡Jajaja! ¿Al presidente?
Hombre al que os gustaría ver hundido
x: E.T. p: El Exorcista
Película a la que pondríais banda sonora
Deporte que declararíais olímpico
p: Skate
x/p: ¡Helicóptero siempre!
x/p: Embellece
alejandro: El último de Have Heart
víctor: Pon la boca así como
si fueras a beber, de Willy Fog
v: Katy Perry
a: Superman v: Bruce Willis
a: Longaniza v: Chorizo
v: Xexu a: Aznar
a: Jungla de Cristal v: Titanic
a: El guiñote v: El club de la cobra
Misionero o helicóptero
v/a: ¡Helicóptero!
La barba, ¿embellece o entorpece?
v/a: ¡Embellece!
Para escuchar el disco La rebelión de los hombres hundidos, entra en nuestroctubre.bandcamp.com
Si quieres comprar el disco, puedes pillártelo en cualquiera de sus conciertos o en la tienda Urban Hell Tattoo de Zaragoza
Sus próximos conciertos son el 30 de noviembre en El Refugio del Crápula (Zaragoza) y el 15 de diciembre en la sala Tube 2 (Barcelona)
9
10
Parte V
músicos
leyenda
de miguel valenzuela santolaria
“It’s better to burn out than to fade away”
Neil Young
clara gonzález tosat
<LF><DY>
A lo largo de la historia, muchos han sido
los músicos que, como Ícaro en la mitología
griega, quisieron volar demasiado cerca
del Sol. En este número de Voluntas_
continuamos nuestro homenaje con dos
músicos más. Dos genios cuyas cortas vidas
sirvieron de inspiración a muchos otros
músicos. Su llama ardió con tal fuerza
que se consumió demasiado pronto, sin
embargo, esa llama se apagó para no dejar
nunca de brillar en nuestra memoria. Ahora
son recordados como héroes o como locos,
como personas que no estaban hechas para
esta sociedad. Diferentes y frágiles, como
personajes salidos de una tragedia griega. Su
música es su inmortal legado. Se fueron sin
saber que ya habían vencido a la muerte.
11
Mourning for Icarus
(Herbert James Draper)
miguel valenzuela santolaria
Christopher Wallace
«The Notorious B.I.G.»
Nació el 21 de mayo de 1972 en Nueva York
(Nueva York, Estados Unidos) – Murió el 9 de
marzo de 1997 en Los Ángeles (California,
Estados Unidos)
E
l pequeño Chris probablemente no llamaba
la atención de sus vecinos de Bedford-Stuyvesant,
el barrio de Brooklyn (Nueva
York) donde se crió. Su familia emigró desde Jamaica. El
padre, George Latore, se marchó cuando Christopher tenía
dos años; su madre, Voletta
Wallace, tuvo que sacar adelante a su hijo sola. Nada fuera de lo común.
Christopher George Latore
Wallace era un buen alumno, y
su madre le animaba a seguir
estudiando para labrarse un
futuro. Sin embargo, su barrio
hablaba un idioma radicalmente distinto y contaba que
no había otra forma de prosperar que ganar dinero. La droga era la forma más sencilla.
Wallace empezó a vender
crack con 12 años y pasó su
adolescencia escondiendo la
mercancía de la policía y de
su madre. A los 17 abandona
los estudios y con el tiempo se
hace con un sitio en la calle,
aunque no pudo evitar varias
visitas a la cárcel.
Entre trapicheos de esquina se marcaba sus freestyles.
A pesar de que lo entendía como una afición, el ya enorme
Christopher Wallace sí que
llamaba la atención de todo el
que pasaba por ahí. Quizás había otra salida para ese negro
de Brooklyn.
Esa duda no tardó en disiparse. A las manos de Sean
Diddy Combs llegó una maqueta de un tal The Notorious
B.I.G. reseñada en la sección
Unsigned Hype de la revista
The Source. Sean Combs, más
conocido como Puff Daddy, se
encontraba en 1992 escalando
puestos como productor en
Uptown Records y decidió que
Notorious sería su próxima
apuesta. Con una condición:
Notorious debía abandonar
las calles.
En ese momento, el Brooklyn
de los noventa pierde a un dealer cualquiera y ve nacer a The
Black Frank White, al Big
Poppa, a Biggie Smalls, uno de
sus más célebres y talentosos
cronistas.
A pesar de su expulsión de
Uptown, Puff Daddy logra
mantener a Biggie a su lado
mientras crea el sello Bad Boy
Records y comienza a introducir su nombre en la escena mediante colaboraciones
y remixes con otros artistas.
Notorious se encuentra por fin
libre de lidiar con las drogas y
las facturas, y se dedica a dar
rienda suelta a su música.
En 1994 ve la luz Ready to
die, su primer disco, un ejercicio narrativo contundente.
Notorious se sirve de su excepcional voz y de la enorme
capacidad lírica que plasmará
a lo largo de su carrera para
recrear los paisajes que le han
acompañado en su vida. Con
un tono que oscila con soltura
entre lo cómico y lo trascendental, encaja las vivencias
de un padre joven vendedor
de crack —tiene a su primera
hija, T’yanna, con 20 años—
con las de un rapero exitoso;
hilvana con su control rítmico
las miserias de un adolescente
depresivo con las glorias de un
negro gordo, feo y con un ojo
vago que triunfa gracias a un
ego colosal y a un ingenio incluso mayor.
Su fama y su peso en la escena rap se disparan y, a partir de ahí, todo sucede muy
rápido: su historia con la cantante Lil’ Kim, la boda con
la también cantante y modelo Faith Evans —que le da su
segundo hijo, Chris Wallace,
Jr.— y el beef entre su costa
Este y la costa Oeste de su anterior amigo Tupac.
Su segundo LP, el disco
doble Life after death, se lanza al mercado el 25 de marzo
del 97, quince días después de
que Notorious muera en Los
Ángeles tras recibir cuatro disparos en el pecho. A día de hoy
todavía no se ha resuelto el asesinato de Christopher Wallace
y con frecuencia se apunta a
una venganza de la costa Oeste
—Tupac había sido tiroteado el
año anterior—.
En un semáforo rojo, cuatro
balas volaron desde el interior
de un Chevrolet Impala hasta el interior de Christopher
Wallace. Su cuerpo conoció la
muerte con la que dialogaba en
sus canciones; su música se impuso al estruendo de la pistola
para seguir repartiendo amor
(it’s the Brooklyn way).
“When I die, fuck it I wanna go to hell
Cause I'm a piece of shit, it ain't hard to fuckin' tell
It don't make sense, goin' to heaven with the goodie-goodies
Dressed in white, I like black Tims and black hoodies”
Suicidal thoughts, 1994
12
15_noviembre_2012
clara gonzález tosat
Ronald Belford
«Bon» Scott
"So lock up your daughter
And lock up your wife
Lock up your back door
And run for your life
The man is back in town
Nació el 9 de julio de 1946
en Kirriemuir (Escocia) –
Murió el 19 de febrero de 1980
en Londres (Inglaterra)
T.N.T., 1975
H
ace unos cuantos años,
cuando todavía no alcanzaba el armario
donde mi madre guardaba el
chocolate, me distraía poniendo y quitando viejos vinilos en
el tocadiscos de casa. No llegaba a colocar la aguja, por lo
que me perdí años y años de
viejas glorias del jazz hasta
que mi padre puso entre mis
manos un álbum de ACϟDC.
TNT fue la primera canción
que escuché, y desde entonces
he sido incapaz de olvidar esa
voz desgarradora y electrizante que dio vida a la banda de
rock australiana más espectacular de la historia.
Ronald Belford Scott nació en Kirriemuir, Escocia,
en julio de 1946. Su familia,
al igual que otras muchas
en Gran Bretaña, emigró a
Australia seis años más tarde. Sus problemas con la autoridad se hicieron presentes
desde niño, cuando ingresó
en un correccional con apenas
quince años, tras ser expulsado
de su colegio. Poco después, y
tras formar The Spektors, su
primera banda, fue detenido
por posesión de marihuana.
Deambuló por varios grupos
donde desarrolló su talento
musical, e incluso fue de gira
por Inglaterra con el grupo
Fraternity.
Se cruzó en el camino de
ACϟDC unos años más tarde, cuando se convirtió en el
conductor de la furgoneta del
grupo. Poco después, se ofreció a los hermanos Young como
batería, un instrumento que le
había acompañado desde pequeño. Sin embargo, George
Young, que lo conocía desde su
época de los Easybeats, lo propuso como cantante. La banda, que estaba algo descontenta con la actitud del entonces
cantante, Dave Evans, no dudó
en apoyarle.
La noche en la que Bon debutó se presentó con dos botellas de bourbon, coca y speed.
Media hora más tarde, Scott
se subió al escenario anunciando a los fans de Evans que
éste no actuaría esta noche,
e instantáneamente tomó el
control del escenario. En ese
momento, ACϟDC comenzó
su carrera imparable hacia el
éxito. Muchos dicen que Scott
fue la chispa que hizo estallar
la dinamita y catapultó al grupo, convirtiendo a una pequeña banda de rock en los ídolos
musicales de medio mundo.
Canciones como The Jack,
compuesta por el cantante, cobraban un doble sentido cuando se analizaban sus letras.
Una partida de póker se convertía en una ruleta rusa de enfermedades venéreas gracias al
talento de Scott con las rimas,
o una pelirroja exuberante (y
sus partes más íntimas) da-
13
ba nombre a otro éxito como
Whole Lotta Rosie. Poco a poco, la banda fue abandonando
la estética glam mientras se entregaba a los vaqueros y a los
tatuajes. La popular frase «A
long way to the top if you wanna
Rock and Roll» también surgió
de la libreta de Scott, convirtiéndose en uno de los éxitos
del grupo poco tiempo después.
Una noche de invierno, tras
una actuación en Londres,
Scott inició una de sus juergas
legendarias. Aunque sus compañeros no lo vieron tan ebrio
como otras veces, el cantante
terminó durmiendo en el coche
de Alistair Kinnear, un amigo
del grupo. A pesar de estar cubierto con una manta, las quince horas que pasó en el interior
del vehículo (junto con el alcohol y el frío) acabaron con los
treinta y tres años de vida del
«Dragón tatuado».
Back in Black, uno de los
mejores discos de rock de la
historia, fue creado como homenaje a este magnífico cantante. En él se incluía al nuevo miembro del grupo, Brian
Johnson, a quien Scott admiraba, y que siempre acudía a
los ensayos. Los éxitos no han
abandonado a ACϟDC, y el
espíritu del escocés eléctrico
pervive en la esencia de cada una de las canciones de la
banda.
Bon Scott sigue siendo dinamita pura más allá del vinilo de mi padre, superando
conmigo esa jodida dificultad
para alcanzar el estante del
chocolate.
clara gonzález tosat
jorge roy martínez
Abecehaikus
Gamissans mola
¡Hostia qué escritorazo!
Inimitable
Ababol eres
Burlesco estás aquí
Cabecica pan
Dime lo que eres
En qué te convertirás
Funambulista
Miles de litros
No saben dónde están
Ñus mojados
Joven y antiguo
Kilos de madera
La vida pasa
¡Oh! Tú, yo y él
Parecemos obtusos
¡Qué desdichados!
Reculando estoy
Sin mirar, marcha atrás voy
Toca el claxon ya
Xilofonear
Y tocar el banjo es
Zarrapastroso
Ulula el búho
Vacila el hombre senil
Wolframio toman
14
15_noviembre_2012
jorge roy martínez
enrique salvo lizalde
Las esperanzas
bocazas
Para este número, Voluntas_ quiere homenajear a una de las figuras más bocazas
de la esfera política española que, alabado sea el Señor, se nos retira. Como nunca ha sido la protagonista de esta sección hemos aumentado la dosis de mierda
por cuatro. ¡Embadúrnense!
esperanza aguirre en
“el último superviviente”
"Yo iba descalza e iba pisando grandes charcos de sangre hasta que llegamos
fuera y nos estaban esperando en un coche de la agencia que nos había traído.
[…] Además, hemos perdido mi equipaje"
[Esto declaró la Espe tras el
atentado sufrido en un hotel de
Bombay en el que fallecieron
decenas de personas y del que
ella salió ilesa, aunque sin zapatillas, eso sí]
la presidenta de todos los
madrileños por abrumadora
mayoría en “el penalti más
largo del mundo”
“Si la pitada se produce, al ser un delito, se debería suspender el
partido. Esto es la Copa de España y no puede convertirse en un
acto de manifestación hostil hacia los españoles”
[Con ocasión de la final de la
Copa del Rey entre Athletic
de Bilbao y F.C. Barcelona,
Aguirre ofreció la solución a la
pitada del himno que con toda
seguridad se iba a producir antes de comenzar el encuentro]
hesperansa en “soy minero”
“¿Apoyo masivo? ¿Ah si? ¿Más de 1000? ¡Ajá! Yo había oído 20.000 y
me sigue pareciendo modesto. Tengan en cuenta que para salir concejal
en el Ayuntamiento de Madrid hay que llenar 3 veces el Bernabéu de
personas di-fe-ren-tes”
[Durante las protestas de los mineros desplazados hasta Madrid
para luchar por su trabajo, la entonces Presidenta de la comunidad (para los menos avispados
os recuerdo que ya no lo es),
ironizó de esta forma sobre las
cifras de asistencia]
esperanza aguirre en
“el vientre de un arquitecto”
"Habría que matarlos a todos. Sería necesario imponer la pena de muerte a
los arquitectos porque sus crímenes perduran más allá de su propia vida"
15
[Así se expresó la “Thatcher
mad r ileña” — denominada
así por un joven periodista de
Heraldo— mientras contemplaba en la comunidad de Madrid
uno de los edificios diseñado
por un arquitecto local]
escritor y humorista
josé nogueras
“el niño”
Estigmatización y
envenenamiento
(Diagnóstico y
tratamiento)
Noche. El abuelo se levanta de la cama. Se pone las zapatillas y la bata. Agarra su bolsa de
agua caliente. Llega a la cocina, deambula. Abre
la nevera con la bolsa en la axila. Coge el bote
de mermelada, lo destapa y va sacando el dulce
confitado con dos dedos. El tarro se le resbala y
cae con estruendo al suelo, seguido por la bolsa
que también cae desparramando el agua. El ruido
despierta a su hijo y a su nuera.
—Me cago en Dios, papá, las cuatro de la mañana, no me jodas.
—Este hombre, de verdad. —dice ella.
—Métete en la cama, haz el favor. No toques
nada.
Abuelo con bata en el sofá con el Carrusel
deportivo a todo gas. En otra habitación el hijo y
la nuera discuten acaloradamente. El hijo surge
precipitadamente en la sala de estar.
—¡Pero quieres bajar ese chisme de una puta
vez! ¿Estás sordo o qué? ¡No se puede discutir
en esta casa!... ¿Pero otra vez lo estás chipiando
todo con la jodida bolsa? ¡¡Pero es que no te das
cuenta de que me cago en Dios!!
—Tranquilo, Antonio, cálmate. Mañana solucionamos esto, que ya vale.
Abuelo con traje en la consulta del psiquiatra.
—Pues mire usted, me han traído mi hijo y mi
nuera. Que «mestoy» yendo de cabeza, que se me
va la cabeza según se ve.
—Ujú. Sí, bien, dígame cuáles son los síntomas. Cuénteme, cuénteme.
—Que me levanto por las noches y «matiborro» mermelada y el transistor pal Carrusel que
lo pongo muy alto y el tapón de la bolsica pa los
riñones que se conoce que no cierra bien y voy
dejando rastro en el sofá.
—Ya. ¿Sigue usted algún tratamiento?
—Sí, pal asma, pa la circulación del riego, pa
los huesos y unas pastillicas así pequeñicas que
no sé pa lo que son.
16
—Muy bien, muy bien. No se preocupe, hum…
Don Damián, es algo sin importancia, sufre usted un pequeño trastorno muy común, muy habitual… el llamado «conflicto familiar con chivo
expiatorio».
—¿Cómo dice?
—Nada, don Damián, nada. Es una broma de
psiquiatras. Casi todos los supuestos problemas
mentales que atendemos responden a ese diagnóstico, «conflicto familiar con chivo expiatorio»,
pero nosotros le ponemos distintos nombres para
que nadie se ofenda… esquizofrenia y sus múltiples variantes, brote de soja… imagínese usted
que acude a mi consulta una muchacha de veinte
años, ¿qué le digo a sus padres? ¿Que el problema de su hija es que no es ni vive como ellos desean? ¿Que los que necesitan revisar su cerebro
son ellos?... Eso sería liar demasiado la manta.
Mire, últimamente hemos creado la menopausia
masculina, la farmacopea avanza tan deprisa que
no podemos dejar de inventar enfermedades. Qué
estrés, don Damián, qué estrés. Bueno, por otro
lado también es un chollo. Chollo que se acabará cuando alguien con dos dedos de frente se dé
cuenta de que las conductas humanas no son enfermedades y que la ausencia de felicidad no es
susceptible de tratamiento médico… no le cuente
esto a nadie que me quedaría sin trabajo. Jojojo,
es otra broma de psiquiatras. En fin, se va a tomar
usted estas pastillas, una en las comidas y dos
antes de acostarse.
El abuelo toma la receta entre sus manos, titubea y finalmente se decide a hablar del asunto
sin tapujos morales.
—Mire, doctor, yo a veces me siento…
—Nada, don Damián, nada. Siga usted el tratamiento y ya verá qué bien.
—Lo que usted diga doctor.
—Faltaría más, don Damián, faltaría más.
15_noviembre_2012
Orilla de
tempestades
laura garcés lambán
Pasado clavado en el estómago
arde y tiene frío
las arpías me tiran del pelo
sigo remando
un niño saluda en el fondo
verde sonrisa
mirada putrefacta
sigo remando
cuerpo desnudo
canturrea maldiciones en mi oído
se despelleja
sigo remando
alaridos en la playa
sin destino ni brazos
sigo remando
17
clara gonzález tosat
No me cuadra
Me costaba respirar. Habían apretado demasiado
las cuerdas del corsé, que trataba de recolocar las
imperfecciones de mi cuerpo en un retal ceñido y
pomposo. La corte que me rodeaba no dejaba de
darme órdenes, tratando de mantener recta mi espalda. Una joroba incipiente había aparecido bajo
mi nuca, algo que habían solucionado rápidamente
colocando una vara de ébano siguiendo la línea que
marca mi columna, cada vez más retorcida. Me pesaban los brazos, y quería sentarme, pero no estaba
permitido. Nada lo estaba, de hecho. No para mí.
A lo lejos, vestido de negro y con los escasos
bigotes retorcidos, se encontraba el artífice de la
tortura. Manejaba sus pinceles con seguridad, confiando en que los trazos eran los indicados. De vez
en cuando, chasqueaba ligeramente la lengua, y
gritaba con fuerza nuevas órdenes, cada vez más
complejas. Inmediatamente notaba una sucesión
de calambres en la columna y las piernas. Él nunca
estaba satisfecho.
Me esforzaba. No había dejado de hacerlo desde
que me contrataron para el puesto. Trataba, día tras
día, de encajar en este armatoste que se me había
asignado, a sabiendas de que no era para mí. Perdí
la cuenta de las veces que me mordí la lengua para
reprimir los gritos de dolor. Retocar mi maquillaje
era algo que siempre venía acompañado de golpes y
arañazos. Notaba las muñecas entumecidas, y mis
tobillos palpitaban con fuerza, anunciando una caída inminente debido al peso del vestido. No aguantaba más, y aun así me mantenía erguida mientras
me clavaban otra docena de horquillas entre los bucles artificiales que enmarcaban mi rostro.
Mi cobardía me sorprendía cada vez más. Había
soñado con la liberación miles de veces, pero seguía sin mover un dedo. Los diálogos estaban
planificados al milímetro, pero éstos siempre tenían lugar dentro de mis mejores sueños. Deliraba
mientras imaginaba ese momento decisivo en el
que mis dedos desgarraban la rigidez de las telas
que me cubrían. Me sentía fuerte, notaba la sangre
bullir con fuerza en mi interior, y se apoderaba
de mí una rabia que jamás había experimentado.
Una chispa, un pequeño incidente… eso era
todo lo que necesitaba. Pero el pintor lo tenía
todo bajo control. Ante el más leve atisbo de insumisión, cambiaba rápidamente de pincel o de
Las meninas
Diego Velázquez
color. Los gritos atravesaban mis tímpanos, y notaba cierto nerviosismo en sus manos, pero nunca
parecía hacer mella en su discurso. Sus cánidos,
siempre fieles a los deseos de su amo, manoseaban
mi cuerpo, dándole la forma adecuada.
No fui capaz. Me sometí a los deseos de aquél
que se hacía llamar maestro. Obedecí cada una de
sus órdenes mientras mi espíritu se desvanecía entre
bisutería y antiojeras. Mi entrega era absoluta. Me
fui apagando poco a poco, dejando a un lado sueños
e ilusiones que ya no sentía como míos. Mi cerebro
funcionaba de otra manera, algo había cambiado,
algo ajeno a mí. Un ser despiadado y manipulador
se había adueñado de todos y cada uno de mis pensamientos. Lamió los restos de mi independencia, y
escupió en los ánimos que aún guardaba.
Ahora era yo la que me adecuaba a los deseos
del artista. Las cuerdas del corsé cada vez tiraban
18
Perros jugando al póquer
Cassius Marcellus Coolidge
menos, y su textura me parecía una caricia fina y
delicada. Comencé a pensar que, en realidad, esto
era lo que yo deseaba. Era mi futuro, para lo que
había nacido. Yo debía ser su creación.
Empecé a llorar. Me sentía incapaz de reprimir las lágrimas. Veía la sangre caer, deslizándose
suavemente por mis muñecas. Un hilo de oro rojo
resbaló por mi barbilla y se introdujo entre mis
pechos, acariciando mi cuello con suavidad. Lloré
una vez más. Mis manos estaban manchadas con
las lágrimas de mis muñecas, y no pude hacer nada
para evitarlo. Sentí como la piel de mi espalda se
desgarraba bajo capas y capas de apariencias y tul.
Noté mis rodillas quebrarse, y mi cuello se dobló
en un ángulo imposible. No podía ser. No ahora.
Estaba estropeando el vestido.
15_noviembre_2012
ignacio escuín borao
Autorretrato
con monstruo
Un lugar llamado Gijón
De todos los lugares que he visitado este quizá sea el que más me ha
cambiado. Hace ya casi diez años de
aquello, una salida en falso hacia la
nada que se convirtió en el inicio de
algo que ya no iba a tener fin porque
se había instalado en mí para siempre. Decimos
demasiadas veces las palabras siempre y nunca,
demasiadas, demasiadas, y en el mayor número de
ocasiones no nos damos cuenta de que son palabras que no nos pertenecen porque solo es nuestro el momento presente. Gijón, un apartamento
en medio del paseo de la Playa de San Lorenzo.
Todos los días salía a caminar, a comprar algún libro a la Librería Paradiso o a tomar café con David
González. Todos los días llovía. Escribía, al menos,
todos los días un poema o un boceto del mismo y
algunas páginas de prosa. Gijón estaba ahí, y la colección que David González dirigía para el Ateneo
Obrero de Gijón, colección Zigurat, me esperaba
con una gran sorpresa, las Canciones de la gran
deriva de Vicente Muñoz Álvarez.
2
Un tren negro cruza España
A Vicente Muñoz Álvarez lo conocí en Gijón unos meses después de haber leído su libro. Fue
una noche tras un recital en la
Semana negra de Gijón. David
González y yo habíamos lanzado una antología titulada La verdadera historia
de los hombres. Recorrimos España con ella (de
mar a mar y entre los dos la guerra, que diría
Machado) y en el inicio del verano del año 2004
nos desplazamos a Madrid para desde allí tomar
el tren negro hasta Gijón acompañando a las poetas que habíamos seleccionado. Aquella noche,
tras el recital, conocí a Vicente Muñoz. Era la
viva imagen de un escritor tranquilo (sí, existen,
os lo aseguro) y pronto entendí que en el camino
nos íbamos a encontrar. Y así fue.
3
Un momento mágico
Hablaré en estos términos porque sé que sois gente inteligente que lo va a comprender. Fue
algo semejante al instante en el
que conoces a la mujer de tu vida y todo se detiene, sabes que
recordarás ese momento hasta el fin de tus días,
sea como sea el desenlace. Vicente y yo hablamos durante toda la noche y conversamos acerca
de sus canciones, de su poesía, de su prosa, de
su manera de entender la literatura y la vida (que
son, finalmente, lo mismo…). Él es un escritor
comprometido que respira fuera de los círculos
poéticos etiquetados y contaminados porque es
libre, y en sus palabras, en cada una de ellas,
aparece el reflejo de la verdad que hace que el
texto cobre fuerza y, de inmediato, se proyecte
ante nuestros ojos.
De lo real
Origami, una editorial joven
y valiente, apuesta ahora por
el rescate de este libro en el
que tenemos aquello que ya
existía en la versión publicada
hace trece años por el Ateneo
Obrero de Gijón, y se añaden unas emocionantes palabras de presentación de David González
(que fue el editor de la primera versión de este
texto), unas cuantas variaciones y unos inéditos
que, a buen seguro, harán las delicias de los seguidores de este escritor leonés de mirada tierna
y pulso firme. Esto demuestra que un buen libro
escrito hace unos cuantos años lo sigue siendo
sin que el tiempo y su transcurso lo perturben,
porque las cosas, cuando son de verdad, sobreviven a los días de lluvia, los veranos e inviernos
y todo tipo de manifestaciones creadas por los
hombres para hacer este mundo maravilloso más
difícil y doloroso.
19
Canciones de la gran deriva,
Vicente Muñoz Álvarez,
Origami, 2012.
francisco bernal fernández
Daydreaming
El cine progresa mientras
los espectadores duermen
Antes, cuando detenías el coche en el semáforo
y mirabas a tu derecha, veías al conductor del
coche contiguo hurgándose la nariz, con suerte
sacándose un buen moco. Mira ahora, verás al
mismo conductor sacándose el móvil para mandar un whatsapp, twittear o apurar la partida a
los marcianitos. El paradigma ha cambiado, y lo
tradicional parece haberse quedado obsoleto. Y
miramos a todo eso que se ha quedado atrás con
mirada de superioridad mientras asumimos sin
esfuerzo todas las micromutaciones tecnológicosociales que se producen cada día. Hemos abandonado las pantallas de cine.
Llevamos años diciendo que el público ya no
está en el cine. Entonces, ¿por qué ese público que
ahora está en otros soportes sigue usando como
referente la cartelera? La relación entre lo más
visto en cine y lo más descargado lo deja claro: es mentira que el espectador haya cambiado.
Solo se ha reubicado. Ahora que tiene acceso a
absolutamente todo, sigue tomando las mismas
decisiones. Las mismas que tomaba cuando tenía
que comprar el periódico para mirar las sesiones.
Continúa jugando a los marcianitos.
Teniendo el mundo a golpe de pulgar, se sigue
buscando en el cine una fuente de entretenimiento.
¿Por qué pausar la vida durante 90 minutos para
entretenerse? Ahora que estamos inflados de redes
sociales, de aplicaciones, de información… el entretenimiento es una necesidad de sobras cubierta.
Pero aun así seguimos reuniéndonos para asistir a
la película-evento, la cual haremos trending topic
al salir de la proyección. ¿Será que solo buscamos
una excusa para tener algo de que hablar?
Una sociedad así crea nuevas necesidades. Por
eso, quizá deberíamos reivindicar el cine como
paréntesis de un estilo de vida que se mide por
la velocidad de los ceros y los unos. Quizá necesitemos, ahora más que nunca, un espacio de
descubrimiento y de auto-descubrimiento; que
nos imponga sus propios tiempos, que nos enseñe lo subjetivo de nuestras propias reglas, que
nos preste un par de nuevos ojos para aplicarlos
al mundo. El cine tiene todo lo necesario para
suplir las necesidades espirituales del nuevo milenio. Esas necesidades de las que apenas somos
conscientes, por la propia arrogancia adquirida.
Cosmopolis (David Cronenberg, 2012) es ese
árbol que cae en medio de un bosque y que nadie escucha. La película proyectada ante una sala
vacía. Puede que sea el ejemplo más sangrante
hasta el momento de la arrogancia del neoespectador. Hay muchas películas que nadie ve, pero
que la crítica especializada (o aquellos que sí la
han visto) se encargan de arropar mínimamente.
Lo justo para que a los espectadores potenciales
les pique el gusanillo. Esta vez, se le ha dado
la espalda. Abucheos, malas críticas, puntuaciones bajísimas… a una de las películas más
importantes de los últimos tiempos. Resultado
20
de un mundo que ha perdido la paciencia y la
humildad. La crítica especializada lo mide todo
de acuerdo a sus referentes y se ha olvidado de
que cada nueva película exige unos ojos nuevos.
Ya no solo se usan las etiquetas para el cine comercial, sino que se compartimentaliza cada vez
más lo diferente. Lo nuevo tiene que seguir unos
cánones, para que sepamos que cuando algo se
sale de esos cánones es malo. Ahora que la tecnología se encarga de igualar la guerra entre el
dinero y el arte, que cualquiera puede lanzarse
a la calle con una DSLR a hacer cine, aquellos
que lo hacen siguen con los mismos códigos en
mente, haciendo lo mismo de siempre pero con
menos dinero. De todo hay excepciones, pero la
realidad es que, más que ideas, se necesita gente
que responda a esas ideas. Ese es el papel del
espectador del presente, nuestro papel.
Pongámonos una peli. Una que despierte nuestra curiosidad, no es necesario guiarse por nada
más. Prejuicios fuera, a ver qué es lo que nos
ofrece. Guardémonos el ansia de juicio, ya criticaremos luego. Referentes fuera, pensemos que
es una película única, que no rinde cuentas ante
nada ni ante nadie. Nosotros somos pequeños,
mucho más pequeños que lo que tenemos en pantalla, que pertenece al mundo del inconsciente,
de los sueños, de las sensaciones, de todo aquello
que no comprendemos. El cine es una forma infinita. El cine puede ser infinidad de cosas. El cine
será lo que nosotros queramos que sea.
Es mentira que el cine está en baja forma, es
mentira que está muerto. Es verdad que al menos
cuatro de las películas más interesantes de 2011
no se estrenaron en salas españolas o tuvieron
un estreno muy minoritario (Once Upon a Time
in Anatolia, de Nuri Bilge Ceylan; L’Apollonide,
de Bertrand Bonello; Alps, de Giorgos Lanthimos
y The Turin Horse, de Béla Tarr). No confiemos
en el filtro del tiempo. Estamos solos, capacitados para emprender la búsqueda. Yo solo tengo
un puñado de interrogantes, es todo lo que tengo. Esta vez, es posible que el tiempo no vaya
a hacernos el trabajo. Porque hay demasiadas
cosas, demasiadas, como dice Benno Levin en
Cosmopolis.
15_noviembre_2012
vanity dust
Menos que perro
vanity dust
Me suenas de algo, ¿te
tiraste a mi novia en 1995,
19 de junio a las 04:52?
Como un buen cinéfilo inexperto, puedes explicar
el «argumento» de los tres capítulos independientes de la serie británica Black Mirror, dirigida por
Charlie Brooker, en apenas una frase, generando
una expectativa a tu alrededor bastante oscura. Y,
una vez hecho esto de manera ágil y graciosa, comienza el percal. Es decir, ciego con tus colegas
puedes pasarte horas especulando sobre posibles
interpretaciones y futurismos chungos, y creerte,
una vez más, el puto amo de la filosofía guarra de
las series. Evitemos caer en esta supuestamente
superada época púber, y charlemos un poco acerca
de, pongamos, el tercer capítulo.
The Entire History of You
Resulta que tus ojos son una cámara que graba y
archiva TODO lo que ves. Desde que naces hasta que la palmas. Y puedes reproducir los vídeos
siempre que te dé la gana, como navegando en un
iMovie bastante pro. Y a correr. Por primera vez,
la tecnología permite realizar el tan norteamericano «todo lo que diga puede ser usado en su contra». Pero arrastrándolo, lanzándolo a la totalidad
de tu existencia. «Todo lo que hayas dicho, hecho
o visto desde que te cortaron un cordoncillo sucio que te unía a la mami puede ser usado en tu
contra». Tu vida, o más bien, las percepciones de
todo aquello que hayas hecho a lo largo de tu vida,
queda en un iCloud a tu entera disposición. Y a
la disposición de La Ley. Lanzado el dardo conceptual del episodio, se presenta un tema central:
la relación entre el sujeto consigo mismo, con los
otros, y con los objetos, y cómo todo ello queda
automáticamente modificado por la sencilla razón
de que todo será grabado y almacenado de forma
cronológica y consultable en cualquier momento,
de manera más o menos predecible —sobre todo
en momentos chungos, imprevisibles, que te joderán bien—. Hagamos preguntas estúpidas pero
bastante potentes, ¿actuarías igual que ahora si
supieras que te estás grabando a ti mismo y si la
otra persona te está grabando y si luego sabes que
eso podrás consultarlo tú en cualquier momento o
la otra persona y podrá ser visto tanto por su parte
como por la tuya como por terceras personas? Sí,
esto es un puto hastag #wtf. Como por arte de acojone general, Facebook te viene a la cabeza. Pero
no el Facebook molón, en el que comentas las fotos
de los colegas o vas de revolucionario metiéndote
con la madre de Rajoy y buscando como loco las
tetas de Olvido Hormigos. NO. Sino de aquella
especie de nerviosismo chungo que sientes cuando algún colgado te comenta que comentaste algo
que no tocaba, o estuviste en un sitio en el que no
deberías haber estado. O agregas a la churri que
no era. Toda aquella serie de disfunciones que son,
como bien sabe nuestro querido Mark Zurreberg,
el alma podrida que nutre Facebook.
Grabo, ergo vas a pillar cacho
En las entrevistas de trabajo te piden que mandes
algunos fragmentos de tu vida, de tus anteriores
curros. Es decir, que cuando te mataste a pajas
aquella mañana en el baño, la cagaste; que cuando te dedicabas a comer donuts y a ver los goles
de la liga china cuando debías estar mandando notas de prensa, la liaste. Para buscarte las castañas,
tienes que ser perfecto ante el mundo empresarial.
Cuando vas a un aeropuerto internacional, en un
país de zumbados como es USA, te registran lo
que has hecho el último fin de semana. Metiéndote
merca hasta las trancas, ¿eh? Pues nada, al talego,
chaval. ¿Qué pasaría con los amantes del techno
berlinés? Pues que se ha acabado la juerga, back
to the chupitos, y no te pases.
¿Y si comentamos un poco más el tema de las
relaciones personales? Suma y sigue. En la serie, el
tema central es el afectivo, centrado en las infidelidades más sórdidas. Ya que vas a rodar una serie de
esta envergadura, por lo menos mete caña, hasta el
fondo. Así que todo circunda a una infidelidad del
estilo occidental de gente jodidamente bien acomodada. Y ahí vas viendo exponenciados, cámara reti-
na aquí y allá, un Facebook mejorado. Es decir, un
Facebook plenamente desarrollado. Un Facebook
que ha alcanzado la perfección, su máxima potencialidad. Tu vida es Facebook, o tú formas parte
del conglomerado de vidas gestionadas por un ente de control orgánico que beneficia a Facebook.
Orgánico: te controlas a ti mismo, te controlan los
demás, te controla el Estado. Again, #wtf.
Supongo que bastantes lectores habréis visto
la serie, y preguntas similares os habrán petado
también la cabeza. Como siempre, o casi siempre,
el cine va por delante de la filosofía, un poco por
detrás de la literatura, pero siempre metiendo el
dedo donde más duele. O donde más loco se pone
todo. No me interesa en absoluto entrar en juicios
de valor, en si la camarita retina significa que estamos fatal, o que estaremos fatal si llega algún día.
Es sencillamente cojonudo plantear esa idea. La
idea de que todo se acelera, todo se controla, todo
se complica, todo se va de madre, otra vez. Solo
un apunte final: los coches de The Entire Story
of You son vintage. Como de los años cincuenta.
Eso da también para otro artículo, o para hacer
unas carreras con la retina dilatada y bien ciegos.
Imagen: Enrique Salvo
21
Cut-up
against machine
Rage
the
If we don't take action now / Fuck you,
i won't do what you tell me / Suicide
/ A mind full of fire / With a fistful of
Steel / A world of violent rage / Fuck
you, I won't do what you tell me
/ Motherfuck Uncle Sam / Still
knee-deep in the system's shit /
You are the witness of change / Action for reaction /
'Til our necks never
swing on a rope /
Freedom, freedom, yea right
/ Turn ya to stone before ya realize / Ignorance,
hypocrisy / Instead
I warm my hands
upon the flames of
the flag.
Something about silence makes me sick /
Radically poetic / And suckas be thinkin' that they can
fake this / If your mind's in a
somewhat complacent state /
Know your enemy! / A yellow
ribbon instead of a swastika /
'Cause I'm that bastard son /
And then came the shot / I put
my fist in 'em / Anger is a gift
/ Read my writing on the wall /
Fuck Manifest destiny / I was
born to rage against 'em.
Now you're under control /
And now you do what they told
you / That's how ya got a bullet
blasted through ya head / I've
got no patience now / Mad boy
grips the microphone / They
say jump, you say how high
/ But I learned to burn that
bridge and delete / Networks
at work, keepin' people calm
/ Like the motherfuckin' weathermen / In Johannesburg
or South Central / Paintings
of rebellion drawn up by the
thoughts I think
Si no pasamos a la acción ahora / Que te jodan,
no haré lo que me digas / Suicidio / Una
mente llena de fuego / Con un
puñado de acero / Un mundo de rabia violenta / Que
te jodan, no haré lo que
me digas / El hijo de puta
del Tío Sam / Todavía hasta
las rodillas en la mierda del sistema /
Eres el testigo del cambio / Acción y
reacción / Hasta que nuestros cuellos dejen de pender de una cuerda
/ Libertad, libertad, sí claro / Te
quedarás de piedra antes de que te
des cuenta / Ignorancia, hipocresía / En lugar de eso, caliento mis manos con las
llamas de la bandera.
Algo del silencio me pone enfermo /
Radicalmente poético / Y los
chupapollas piensan que pueden falsificar esto / Si tu mente está en algún tipo de estado
complaciente / ¡Conoce a tu
enemigo! / Una cinta amarilla en lugar de una esvástica
/ Porque soy ese hijo bastardo
/ Y entonces llegó el disparo /
Les doy un puñetazo / La ira es
un regalo / Lee mi pintada en la
pared / Que le jodan al destino
manifiesto / Nací para rabiar
contra ellos.
Ahora estás bajo control /
Y ahora haces lo que te dicen
/ Y ahora tienes una bala en la
cabeza / Ya no tengo paciencia
/ El chico loco sujeta el micrófono / Ellos dicen salta, tú dices
cuánto / Pero aprendí a quemar
ese puente y borrarlo / Las redes trabajando mantienen a la
gente calmada / Como el hijo de
puta del hombre del tiempo / En
Johannesburgo o South Central
/ Pinturas de rebelión dibujadas
por mis pensamientos.
luis navarro garcía
miguel valenzuela santolaria
«Anger is a gift» (La ira es un regalo). Ese verso define a la perfección la filosofía de Rage
Against the Machine. Su primer disco, homónimo, les presentó ante la sociedad de principios
de los noventa. Hace 20 años, como ahora, la
apática juventud estaba inmersa en una gran
alienación y la desafección política se transformó en pasotismo. Sin embargo, en California
surgió una banda que tenía muy claro que la
única manera de cambiar las cosas era lanzar
su rabia contra el Poder, contra esa abominable
máquina que hundía chavales en la precariedad y la falta de oportunidades.
Mezclando las incendiarias letras del rap y
el poderoso sonido del metal, todo ello aderezado con un ritmo funk ineludible y grandes
dosis de mala hostia, Rage Against the Machine
consiguió un sonido que expresaba a la perfección la frustración de la Generación X, pero
evitando el victimismo grunge.
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El disco es una vacuna contra la indiferencia. Un puñetazo en el estómago de los poderosos y, a la vez, una sonora bofetada en la cara de
los hijos de la era Reagan, a quienes se les exige
luchar por sus derechos. Una música que transmite la necesidad de pensar, de plantearse las
cosas y posicionarse en uno de los dos bandos.
Blanco o negro. Acción o reacción. Se acabaron
las medias tintas. Yo tengo encendedor, ¿quién
trae la gasolina?
15_noviembre_2012
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15_noviembre_2012
david rodríguez
periodista
La vuelta al sol en
ochenta mundos
«Otro día más en blanco en la gran desolación
española. El colapso, se sabe, excede las peores
previsiones. Camino de los seis millones de parados y sin expectativas de mejora. El trabajo
se ha convertido en un bien codiciado y el nerviosismo generalizado es una carga demasiado
pesada e inmune a los ansiolíticos. Las calles
se desperezan cabizbajas, iluminadas por un
sol febril que reblandece la ciudad gris, en la
que ya no hay espacio para todos. Sin embargo,
aquella mañana de marzo la vida parecía estar
cubierta por un ligero tono añil que la volvía,
si cabe, un poco más frágil…»
Este podría ser un comienzo, más o menos
aceptable (o no) para una novela, digna de estos tiempos en los que no reina precisamente
el optimismo y en los que el consuelo ingrato
y tonto de los males colectivos «ayuda» a sobrellevar la realidad circundante. Podría estar
firmada por cualquier autor de moda, el prolífico Paul Auster por ejemplo, y desarrollarse
en una pequeña y remota ciudad de Estados
Unidos, quizás Vermont o alguna de las múltiples Springfields que se repiten por todo el
territorio. En esta ficción, tan siniestramente
familiar, un sol enfermo y un preocupante ambiente azulado sembrarían el terror entre los
vecinos, desencadenando una sangrienta guerra fratricida que terminaría con la malograda
población reducida a un terreno yermo y desolado, barrido cadenciosamente por un viento
indómito, testigo de excepción de la barbarie.
Como protagonista podría encajar un desempleado de mediana edad, con formación
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de sobra para desempeñar cientos de tareas
válidas para el sistema que lo rechaza, voluntarioso y con don de gentes pero falto de perspectivas favorables y con la mirada alicaída,
cansada ya de sufrir tantas puertas cerradas.
Faltaría, por último, encontrar un título lo suficientemente atractivo para rutilar con fuerza
en las estanterías de las librerías.
Por fortuna es solo una ficción, el comienzo
de una novela barata, una «realidad» descabellada que solo podría acontecer en otro universo posible. En otro mundo con otra estrella
en el horizonte. Puede que en alguno de los
muchos que profetizó el controvertido filósofo
italiano Giordano Bruno en el siglo XVI, antes
de ser quemado en la hoguera por herejía. La
Iglesia católica lo condenó por defender la pluralidad de los mundos y de los sistemas solares.
A fin de cuentas, ¡por hablar de literatura!
Muchas veces, ficción y realidad se entremezclan hasta tal punto que es imposible discernir la verdad de las mentiras, como diría
Vargas Llosa. Me atrevería incluso a sostener,
como acostumbraba el inolvidable Pereira de
Tabucchi, que una y la otra son después de todo la misma cosa. Por ello, conviene no olvidar una grandiosa y sencilla frase que alguna
vez pronunció el genio portugués de las letras
Fernando Pessoa: «Nada existe, todo se imagina». Puede que este sol que nos alumbra sea
solo fruto de una imaginación sobrexcitada en
la que ha nacido un universo en crisis, curiosamente demasiado parecido al nuestro.

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