Rutas por la Comunidad de Madrid

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Rutas por la Comunidad de Madrid
GUIA DE RUTAS EN LA
COMUNIDAD DE MADRID
Índice
Rutas por la Comunidad de Madrid
•
Rutas por el Escorial ……………………………….3
•
Rutas por la Sierra de Guadarrama ………………...9
•
Rutas por la Pedriza ……………………………....49
•
Rutas por el Valle del Lozoya …………………….68
•
Rutas por la Sierra Norte ……………………….....82
•
Rutas por el Suroeste ………………………….....105
•
Rutas por el Sur…………………………………..119
•
Rutas por la Campiña y el Piedemonte ………….141
•
Las Vías Verdes …………………………………161
2
Rutas por El Escorial
•
Ruta por Abantos
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 4 kilómetros ida.
Duración aproximada: 2 horas y media de ida y 2 horas de vuelta.
Desnivel: 1050 - 1753 metros.
Descripción
Aunque hay fuentes en el recorrido es necesario llevar cantimplora de agua. Se
atraviesa el bosque de pino silvestre con buenos miradores sobre el monasterio
de El Escorial. Apta en cualquier época del año. Subida por el GR-10
señalizado con pintura roja y blanca. A partir de Abantos se puede continuar
3
por
el
GR
-
10
hasta
el
puerto
de
Los
Leones.
El acceso más rápido se hace por la A-6 hasta Guadarrama, para coger luego
la
M-600
a
la
izquierda.
En transporte público, el bus nº 661 de Autocares Herranz desde Moncloa (Tel.
de Autocares Herranz: 91 890 41 22). Otros buses son el 664 desde Fernández
de los Ríos, el 530 de Blas y Cía desde Navalcarnero y el 660 desde Villalba.
En Cercanías la línea C-8a.
Descripción detallada
El recorrido comienza en las inmediaciones del Euroforum Felipe II, que se deja
a mano izquierda, al igual que la pared de la presa de El Romeral (1) (1.050
metros). Se asciende entre las urbanizaciones de la calle de la Presa hasta
alcanzar un camino forestal fácilmente reconocible por las señales rojas y
blancas del sendero de Gran Recorrido GR - 10. La carretera asfaltada gira
entonces a la derecha y por una estrecha vereda se llega al mirador de la Casa
Rústica
sobre
la
presa
del
Romeral.
El camino se encaja entre la valla de la presa y un pinar de pino laricio. Se
hace un pequeño descenso y se llega al parque de la fuente de la Teja, área
4
recreativa que en verano está siempre fresca y con agua. En las inmediaciones
también está la fuente de la Currucata. (2) (30 minutos y 1.135 metros).
Dejando a mano izquierda el vallecillo con las fuentes, se vuelve a ascender
entre robles, arces, castaños hasta alcanzar la carretera (pista forestal
asfaltada) a la altura de una curva cerrada a la derecha. Enseguida, a mano
izquierda, una pista de tierra comienza, es un ramal de la Cañada Real
Leonesa. Aquí mismo, en el inicio de esta pista, a mano derecha, una señal de
pintura roja y blanca nos indica el camino a seguir. Hay que encaramarse por
encima de la pista y a partir de entonces el camino se inclina por el bosque de
pinos y asciende en continuas revueltas a derecha e izquierda hasta alcanzar
otra vez la carretera conocida como la Segunda Horizontal (3) (1 hora y 1.370
metros
de
altitud).
Se atraviesa la carretera ascendiendo en dirección norte, con pendiente
sostenida. A veces hay que sortear los árboles caídos en el camino, o se puede
atajar en las curvas por caminos ya marcados. Tras continuos zig-zag se llega
a un rellano sin árboles (4) (2 horas y 1550 metros de altitud), donde a mano
izquierda va a quedar un pequeño pitón de gneis. Se acaba entonces la fuerte
pendiente y se remonta hacia la derecha el arroyo de El Romeral, que queda a
la izquierda en un angosto vallejo. Enfrente, tras el valle, se aprecia la llamada
Cruz de Rubens, y la pista forestal ancha que asciende desde el puerto de
Malagón. La subida ahora es por un camino recto, sin las raquetas que hemos
tenido hasta ahora. El pinar poco a poco va a dejar paso a amplias zonas de
prados y de piornal de montaña, donde está la fuente del Cervunal (5) ( 2 horas
y
20
minutos
y
1.650
metros
de
altitud).
Desde allí, la cumbre ya es visible. Se accede por una pista amplia hacia la
derecha y luego hay que desviarse a la izquierda hacia el vértice de Abantos
(6) (2 horas y media y 1753 metros). Desde allí las vistas del piedemonte de la
sierra y del embalse de Valmayor son muy buenas pues no en vano la cumbre
se eleva más de 600 metros sobre la llanura circundante.
La vuelta se puede hacer por el mismo camino, pero una variante es bajar por
la solana, la misma que se quemó en el pavoroso incendio del verano de 1999.
Se baja desde el vértice geodésico hasta la pista, pero en vez de seguirla a la
derecha hacia la fuente del Cervunal, se gira a la izquierda, hacia una casita.
Aquí hay que desviarse otra vez a la izquierda por la vertiente sur, entre
retamas y piornos, haciendo varios zig zags en descenso para introducirnos en
un pequeño pinar. Cuando se sale de él. A mano derecha va a quedar la arista
de Abantos, el espigón rocoso de gneis que se alza vertical por toda la ladera
del Monte, y en medio de las rocas, un pequeño collado de prados y matorral
5
que se conoce como El Portachuelo. Se asciende por él y se desciende por la
otra cara que nos lleva dar a la senda por la que antes se ha subido, y que
ahora habría que tomar en descenso
Cartografía
1/50.000, hoja 533 del I.G.N. San Lorenzo de El Escorial; y Hoja 18 - 21 del
S.G. del Ejército. 1/25.000, Hoja 35 - 41 de San Lorenzo de El Escorial.
6
•
Ruta por Las Machotas
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media
Longitud: 12,5 kilómetros.
Duración aproximada: 1 hora y 40 minutos hasta el Collado de las Machotas y
4 horas en total.
Desnivel: 980 - 1294 metros.
Descripción
Posibilidad de agua potable en buena parte del recorrido. Esplendidos
miradores de El Escorial y de la Sierra de Malagón. Relieve de piedras
caballeras y formas graníticas. Vegetación adehesada, destacando en la
ascensión al collado grupos de arces de Montpensier. Se puede ascender a
7
algunas
de
las
cumbres
de
Las
Machotas.
El acceso más rápido se hace por la A-6 hasta Guadarrama, para coger luego
la M-600 a la izquierda hasta San Lorenzo de El Escorial.
En transporte público, el bus n1 661 de Autocares Herranz desde Moncloa (Tel.
de Autocares Herranz: 91 890 41 22). Otros buses son el 664 desde Fernández
de los Ríos, el 530 de Blas y Cía desde Navalcarnero y el 660 desde Villalba.
En
Cercanías
la
línea
C-8a.
A Zarzalejo va el bus n1 530 de De Blas y cía de la ruta de Navalcarnero a San
Lorenzo de El Escorial. Por el pueblo pasa la línea de tren que va a Ávila.
Cartografía
1/50.000, hoja 533 del I.G.N. San Lorenzo de El Escorial; y Hoja 18 - 21 del
S.G. del Ejército. 1/25.000, Hoja 35 - 42 de Valdemorillo.
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Rutas por la Sierra de Guadarrama
•
Del puerto de Canencia al puerto de la Morcuera
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 10,5 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas.
Desnivel: 1.511 - 1.796 metros.
Descripción
Ruta entre dos de los puertos más transitados de la Sierra. Hay agua en buena
parte del recorrido (al principio). Se recorre la umbría de Canencia, excepcional
reserva de tejos, acebos, abedules y otras especies atlánticas. Posibilidad de
9
hacer la Senda Ecológica del Puerto de Canencia. Se siguen las señales del
GR-10.1 de pintura roja y blanca.
No hay transporte público hasta ninguno de los dos puertos, que distan 7 y 9
kilómetros respectivamente de Miraflores. A Miraflores de la Sierra se accede
por la carretera de Colmenar, para desviarse luego por la M-609 hasta Soto del
Real y continuar por la M-611 hasta Miraflores. En transporte público, el bus nº
725 desde Plaza Castilla de Hermanos Colmenarejo (tel.: 91 314 64 08).
También tiene parada en el mismo pueblo el tren desde Chamartín.
Descripción detallada
El inicio de la ruta es el puerto de Canencia . De ahí parte una amplia pista
forestal de tierra, cerrada al paso de vehículos, hacia el oeste entre pinos,
acebos y fuentes que va ganando altura por el pinar mientras gira a la izquierda
y se aparta de la carretera que queda a la derecha.
Tras pasar un gran claro, un ramal desciende a la derecha y lleva a la Casa del
Hornillo, centro de Naturaleza de la Consejería de Medio Ambiente (1,5 km y
30 minutos). Se pasa un pluviómetro, una fuente y se sigue ascendiendo
suavemente por el denso pinar. Se llega a una bifurcación, y se sigue por la
derecha. Cruzamos el arroyo del Sestil de Maillo (2,5 km y 45 minutos), por un
puente de piedra.
Más adelante se cruza un afluente del anterior (3,5 km y 1 hora) y la pista gira
a la derecha, hacia el norte y a continuación describe una gran curva a la
izquierda.
La subida ahora es un poco más pronunciada. Se hacen varias curvas y se
pasan varios arroyos, haciéndose más claro el pinar hasta un pequeño collado
(6 km y 1 hora y 45 minutos), que separa la Sierra de la Morcuera al sureste de
los Altos del Hontanar al norte. Una bifurcación (6,5 km y 1 hora y 50 minutos)
nos hace seguir por la izquierda (a la derecha se llegaría al refugio de Majada
del Cojo).
Se cruza un puente de vigas de metal (canadiense) para impedir el paso del
ganado, y el bosque va a ir dejando paso a pequeños pinos de repoblación y a
aterrazamientos. La ruta ahora es horizontal y comienza a descender hacia el
arroyo de Las Hoyuelas entre estos pequeños pinos, para remontar a la
carretera que baja a Rascafría (8,5 km y 2 horas y 30 minutos), donde se gira
10
a la izquierda en dirección sur hacia el refugio de La Morcuera y más adelante
al puerto del mismo nombre (10,5 km y 3 horas).
Para bajar a Miraflores , en el mismo puerto se toma una senda muy inclinada,
que posteriormente se suaviza y baja por las faldas de La Najarra hasta la
ermita de San Blas, ahí se gira a la izquierda y se llega al pueblo.
Cartografía
1/50.000, 484 Buitrago del Lozoya. 1/25.000, 484-III, Bustarviejo.
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•
El mirador de las Canchas
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 10 kilómetros.
Duración aproximada: 4 horas.
Desnivel: 1.390 - 1.760 metros.
Descripción
Recomendaciones: Ruta accesible en todo su recorrido por el valle de La
Barranca de Navacerrada. Desde las orillas del arroyo de Peña Cabrilla o
Navacerrada, y pasando por la senda ecológica y el lugar donde estaba el
antiguo sanatorio de Walpurgis, se asciende al mirador de las Canchas,
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impresionante belvedere de todo el valle y de la cumbre de la Maliciosa. El
descenso por amplia pista forestal conduce a la bucólica fuente de La
Campanilla. Ruta ciclable en un 99%, aunque el tramo de la Senda Ortiz es
estrecho y puede ocasionar molestias a los senderistas. Es conveniente llevar
agua. Evitad los días de mal tiempo en invierno. Para acceder en transporte
público el único medio es el bus 691 que desde Moncloa lleva al pueblo de
Navacerrada. Desde allí, por la calle de la iglesia y tras pasar la M 607 se
accede al valle. En coche el acceso más rápido es por la M 607 hasta la altura
del
km
60,
donde
está
el
desvío.
Valores Naturales: Modelado en granitos, neveros, vegetación de pinar
silvestre acompañado de jaras, enebros, piornos y gayuba.
Descripción detallada
El valle de la Barranca de Navacerrada es una profunda entalladura que parte
de la Bola del Mundo y que en dirección sur llega hasta el pueblo de
Navacerrada. La entrada al valle se hace desde este pueblo y tas dejar atrás la
M 607 se accede a un aparcamiento enfrente del hotel La Barranca (0).
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Desde aquí podemos observar hacia el este la imponente Maliciosa y su pico
adjunto, el Peñotillo; al oeste la cuerda de Las Cabrillas que nos separan de la
carretera que asciende al puerto de Navacerrada, y al norte la cabecera del
arroyo Navacerrada, que discurre a nuestros pies. A la Maliciosa, el pico
adelantado de la Cuerda Larga hacia el sur, se puede ascender por varias
rutas; una parte de aquí y remonta el arroyo Tijerillas, otra te lleva hasta la
fuente de la Campanilla y asciende por el Collado del Piornal; otra, la más dura
por Mataelpino y el Collado de las Vacas, y la más fácil desde Navacerrada por
Bola
del
Mundo.
La ruta no tiene pérdida. Desde el aparcamiento (0), ascendemos por la amplia
pista forestal en dirección norte, pasando una barrera canadiense y un cartel
que impide llevar perros sueltos. Nos vemos rodeados de un mar de pinos
silvestres. La subida en este tramo es constante y dejamos dos pequeños
embalses a mano derecha. Al otro lado del embalse superior, el arroyo Tijerillas
desemboca en una pequeña cascada. Es una de las zonas con pinares, de las
más extensas de la Sierra. Se han hecho estudios en las turberas de la zona,
que son trampas naturales de sedimentos y de información biológica, y han
aclarado la disputa de si los pinares de la Sierra son introducidos o naturales.
En estos estudios se asevera que hay pólenes de pino datados desde hace al
menos 8 milenios, aunque su extensión actual se debe a que ha sido
favorecido en el último siglo por el ser humano y ha ocupado zonas más bajas
de las que les correspondía, y así aquí habitan en el piso del robledal, el piso
más
rico
y
con
más
materia
orgánica
de
la
zona.
El pino que nos aparece aquí es el pino albar o silvestre, también conocido
como de Valsaín. Lo diferenciamos por el aspecto escamoso, el color
anaranjado que presenta en la parte superior del tronco, así como por sus
pequeñas piñas. Puede llegar a medir entre 30 y 40 metros de altura y en
muchas partes aparece con las ramas dobladas a sotavento, con el efecto
¿bandera¿ debido a los vientos encajonados de la Sierra. La vegetación que la
acompaña es escasa, no muy variada: jaras, como la que se encuentra en
estas zonas baja, que es la pringosa o del ládano, y que es sustituida en altura
por la jara blanca; escobas, enebros, zarzamoras, escaramujos y, más arriba,
piornos.
La pista gira a la izquierda y enseguida a la derecha, rodeando un área
recreativa (1) (1 km y 15 min.). Cuando acaba la valla, un senderillo baja hacia
el arroyo, que baja en innumerables cascadas, pero nosotros continuamos por
la
amplia
pista.
Aparecen a ambos lados del camino un tipo de lavanda serrana, el cantueso,
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que a mediados de primavera presenta sus típicas flores vináceas y su
característico olor. También podemos ver un tomillo de estas montañas, la
botonera
y
el
brezo
blanco.
Se llega a otra curva a la izquierda y 100 metros más adelante, cuando la pista
vira a la derecha nos salimos de ella. Aquí, un cartel medio oxidado indica que
comienza la SENDA ORTIZ (2) (2 km y 30 min.) Es el inicio de la senda
ecológica de la Consejería de Medio Ambiente y por el camino encontraremos
diferentes paneles informativos sobre la fauna, la flora y la geología del Valle.
La entrada a la senda es estrecha, inmersa en el extenso pinar. A ambos lados
del camino nos vamos a encontrar una alfombra natural, una planta rastrera
que cubre todo el suelo, las rocas, la base de los troncos, es la gayuba, un
antierosivo natural. La gayuba es una planta leñosa rastrera que alfombra este
sotobosque y se localiza sobre todo en zonas umbrías. Es eficaz contra la
erosión, es decir, contra la pérdida de suelo fértil, por su maraña de tallos y
raíces y por frenar la lluvia, además de nitrificar el suelo, es decir, de darle
nutriente a las otras plantas. Sus flores son blancas y su fruto, unas pequeñas
bayas harinosas, son rojas. Sus hojas son peremnes y carnosas, de un color
verde oscuro y, una vez secas y trituradas tienen un componente
antiinflamatorio, la arbutina, que se usa para curar infecciones como la cistitis o
la
uretritis.
Cuando acaba la gayuba, el suelo se tapiza de las acículas de los pinos.
Siguiendo la senda cruzaremos un arroyo (3) (2 km y 300 m. y 45 min.), que
baja desde las rocas de Bercial Grande. Aquí la vegetación es más rica, denota
la humedad constante. Aparecen brezos, helechos, rosales silvestre, musgos,
sombrerillos
u
ombligo
de
venus
y
enebros
rastreros.
Poco a poco el camino gira hacia la derecha, y se llega a la solana de Peña
Gorda (4) (3 km y 1 hora). La vegetación ha ido cambiando, el pinar es más
claro y aparecen plantas más adaptadas a la sequedad: jaras, cantuesos,
escobas. Abajo, hacia el sur, está el espejo del embalse de Navacerrada.
La pista sigue ascendiendo, ahora en dirección noroeste y se llega al arroyo del
Chiquito (5) (3 km 600 m. y 1 hora y 15 min.) Es una zona muy bucólica, con
rosales silvestres y cascadas. Tras cruzar el arroyo se desciende a una
vaguada y se llega a un cruce de caminos. El de la izquierda nos lleva por la
pista al Ventorrillo (carretera M 601 que asciende al puerto de Navacerrada).
Tomaremos el de la derecha. En una corta trepada alcanzamos la antigua
explanada del hospital de tuberculosos de Navacerrada, conocido como
Walpurgis (6) (3 km 800 m. y 1 hora y 30 min.). Es un buen lugar para
15
descansar.
El Real Sanatorio de Navacerrada fue construido en 1918 para curar a los
enfermos de tuberculosis con el aire sano de la Sierra y el reposo. Los
enfermos se sentaban en los días de sol en la amplia terraza que daba a
mediodía, que es donde hoy se encuentra el panel de interpretación del
paisaje. Cuando la evolución de los antibióticos los hizo innecesarios, se
abandonaron. Este Sanatorio fue demolido en 1994, aunque durante su
abandono sirvió para que se le denominara Sanatorio de Walpurgis.
Walpurgis es la noche del 30 de abril, cuando se hacen los aquelarres o
reuniones de brujas. Es una tradición centroeuropea. Este sobrenombre llegó a
este lugar en 1970 cuando nuestro más famoso hombre lobo, Paul Naschy,
rodó allí la película ¿La noche de Walpurgis¿, donde un hombre lobo se
enfrenta a una vampira. Quizás ahora, con el paso de los años, la película haya
caído en el olvido, pero en aquel entonces supuso una resurrección del género
de
las
películas
de
terror.
Atravesamos el solar y encontramos otra vez la pista ancha que traíamos. La
tomamos hacia la derecha. Los repechos van a ser muy duros, pero merece la
pena. Tras la última subida, la más inclinada, desaparece el pinar y entramos
en el piso del matorral de altura, en este caso en un piornal denso. A la
derecha de la pista está el Mirador de las Canchas (7) (5 km y 2 horas), desde
donde observaremos el impresionante cíngulo de cumbres que rodean a La
Barranca: Cuerda de Las Cabrillas, Bola del Mundo y La Maliciosa, junto a sus
neveros
correspondientes.
Estos neveros son los que abastecieron de nieve y hielo a la villa de Madrid
durante siglos. El inicio de la explotación del hielo tuvo lugar durante la
Pequeña Era Glaciar, que afectó a Europa durante los siglos XVI a XVIII. En
1607, un emprendedor catalán, Pedro Xarquiés, presentó al rey Felipe III una
idea para utilizar el hielo de la Sierra y otras zonas y cobrar por su uso. Este
empresario obtuvo el Privilegio Real y utilizó las aguas de fuentes y ríos para
hacer balsas y pozos de nieve, así como la explotación de los neveros de la
Sierra. En la zona que nos ocupa, la nieve se acumulaba en el ventisquero de
la Estrada y en el del Piornal, y al otro lado de la bola del Mundo en el de La
Condesa (éste era explotado por los Duques del Infantado). La nieve se extraía
de estos neveros, se apelmazaba bien en los pozos, se cubría con escobas o
piornos y se iba acumulando hasta el verano. En las noches del estío madrileño
se bajaba en carros de mulas hasta la capital, y allí fue consumido durante
varios siglos, hasta que la industrialización y la generación artificial de hielo
llevó
al
abandono
de
este
sistema.
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Una vez que nos hemos maravillado, descendemos por la senda en sentido
contrario al que traemos. Es un descenso muy rápido y algo largo. Una vez
acabado, cruzamos un pequeño arroyo y en pocos metros otro más grande, el
conocido arroyo Navacerrada (8) (7 km y 2 horas y 40 minutos). 300 metros
más adelante veremos un cartel a la izquierda que anuncia la fuente de La
Campanilla.
Trepamos el desnivel por unos magníficos escalones y podremos refrescarnos
con el abundante caudal de la fuente. Es una zona de descanso y recreativa.
La fuente dispone de una sonora campanilla que le da el nombre. Tras ella
podemos observar un fantástico ejemplar centenario de pino silvestre.
Volvemos a la pista principal, cruzamos el arroyo del Regajo, que viene de la
fuente, y otra vez el de Navacerrada, hasta alcanzar otra fuente, esta vez más
modesta (9) (8 km y 3 horas y 15 min.). En esta zona se unen todos los
torrentes del valle, y en época de deshielo el ruido es ensordecedor. Podemos
apreciar la cantidad de pedreras que afloran en esta concatenación de
torrenteras.
Una larga recta nos conduce en descenso al inicio de la Senda Ortiz (10) (8 km
600 metros y 3 horas y 40 min.). Dejándonos caer, llegamos más abajo al
aparcamiento del inicio de la excursión (11) (10 km y horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 508, Cercedilla del I.G.N. y 1/25.000 hoja 508 - II Puerto de
Navacerrada.
17
•
El puerto de la Morcuera
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 7 km sólo ida.
Duración aproximada: 2 horas y 30 minutos.
Desnivel: 1.150 - 1.796 metros.
Descripción
Subida al puerto de la Morcuera desde Miraflores de la Sierra. Espectacular
paisaje de montaña del valle de dicho pueblo, bajo el pico La Najarra. Hay
buenas fuentes al inicio y al final del recorrido. Apta para toda época del año.
En verano no es caluroso y en invierno, nevado, el paisaje es espectacular.
A Miraflores de la Sierra se accede por la carretera de Colmenar, para
desviarse luego por la M-609 hasta Soto del Real y continuar por la M-611
hasta Miraflores. En transporte público, el bus nº 725 desde Plaza Castilla de
18
Hermanos Colmenarejo (tel.: 91 314 64 08). También tiene parada en el mismo
pueblo el tren desde Chamartín.
Descripción detallada
Se parte del pueblo de Miraflores de la Sierra por la carretera M - 611 que se
dirige al puerto de la Morcuera. Al poco del inicio, a unos 400 metros está el
mirador de la virgen, una fuente y un monumento de homenaje a la
Francachela, un antiguo cazador de lobos del pueblo. Aquí mismo, un camino
desciende a mano izquierda hasta el fondo del valle donde hay dos fuentes, la
de La Villa y la Del Cura (1 km y 20 minutos), en medio de un denso robledal. A
la derecha, un amplio camino que no hay que tomar, conduce en poco tiempo
al embalse de Miraflores. Se sigue de frente por el camino de tierra.
Se cruza el río y se llega a otra bifurcación (3 km y 40 minutos). Aquí es un
buen lugar para observar la parte más oriental del Parque de la Cuenca Alta del
Manzanares y las cresterías de La Pedriza. A la izquierda, el camino nos lleva
en leve descenso hasta la Ermita de San Blas y al GR-10, que se introduce por
la remota Hoya de San Blas antes de ascender a La Pedriza por el collado de
la Dehesilla. Nosotros tomamos el camino de la derecha y comienza una fuerte
subida que nos llevará al alto.
Se asciende por la ladera oriental del pico de Najarra, que va a quedar
siempre encima nuestro, bordeando un pinar que ocupa casi toda la ladera.
Una pradera nos señala la “Parada del Rey” (4,5 km y 1 hora y 25 minutos).
Buen lugar para tomar un respiro y ver el precioso valle de Miraflores. Aquí se
observa en toda su extensión el robledal de este precioso valle, en medio va a
quedar el embalse de Miraflores que recoge el agua de sui arroyo homónimo y
que en invierno suele helarse.
Se sigue ascendiendo por un camino cada vez más empedrado y con un pinar
cada vez más escaso. Cuando se ve la escotadura del puerto, el camino se
ensancha, pues vamos ascendiendo por una cañada, pero antes de coger una
curva cerrada a derechas hay que desviarse por una senda muy inclinada
hacia la izquierda, pues ésta es la que nos conduce directamente al puerto. Si
se quiere tomar el ancho camino, éste desemboca 1,5 kilómetros más abajo y
luego habría que remontar por la carretera.
Se corona el puerto bajo la sombra de La Najarra por un tramo muy empedrado
y que suele ofrecer algún problema en invierno por hielo (7 km y 2 horas y 30
minutos). A la derecha quedará un edificio a medio construir afortunadamente
19
abandonado, y 1 km más allá las parameras de La Morcuera con fuente Cossío
y el refugio.
Cartografía
1/50.000, hoja 509, Torrelaguna. 1/25.000, hoja 509 - I.
20
•
La senda ecológica de Canencia
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 6 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas y 15 minutos.
Desnivel: 1.524 - 1.590 metros.
Descripción
No es posible acceder en transporte público a la ruta, sino que se debe hacer
en vehículo privado. La ruta discurre por la umbría del puerto de Canencia, uno
de los lugares donde mejor se han conservado especies vegetales en nuestra
Sierra. En la ruta se pueden apreciar importantes formaciones de tejos, acebos,
abedules, álamos temblones, robles y pinos silvestres. La mayoría son
especies protegidas, así que no debemos arrancar ni ramas, ni hojas, ni frutos.
También se llega a la cascada del arroyo del Sestil, uno de los mejores saltos
de agua de la Comunidad. Se visita el Centro de Educación Ambiental "El
21
Hornillo" (tel.: 609 250 135), donde pueden dar más información de esta ruta y
otras que se hacen por los alrededores. La mejor época es el otoño, pues se
juntan la abundancia de agua con la variedad cromática de las hojas y los
frutos de acebos y tejos. Primavera también es recomendable, sobre todo en
época
de
deshielo.
Valores Naturales: Especies forestales protegidas, bosque oromediterráneo y
relicto de épocas pasadas más húmedas, chorrera de Mojonavalle.
Descripción detallada
El inicio de la ruta es el mismo puerto de Canencia (0), situado a 56 Km al norte
de Madrid, a 7 de Miraflores de la Sierra y a 9 km. del pueblo que le da nombre.
Es un puerto de mediana altitud, 1.524 m. sobre el nivel del mar, que lo
diferencia de otros (Morcuera, Navacerrada,...) por tener abundante vegetación
arbórea, pues sus vientos y temperaturas son menos rigurosos. También es un
puerto abierto, con amplias zonas para áreas recreativas, sitios para barbacoas
portátiles, fuentes, pero con el hándicap de no disponer de transporte público
para
acceder
a
él.
Lo más destacado de esta ruta va a ser la gran variedad de vegetación que se
conserva, no sólo de especies introducidas por el ser humano, sino restos de
vegetación relicta, es decir, que no se corresponde con las condiciones
climáticas actuales, y sí a épocas pasadas, más húmedas y frías. Un hecho
similar pasa en el hayedo de Montejo de la Sierra, tan conocido, y en la Dehesa
de Somosierra. En este caso, tan cercano a Madrid, en la ladera de umbría,
nos vamos a encontrar especies tan escasas como acebos, tejos, álamos
temblones, abedules, en medio de un gran pinar de repoblación, pero que nos
permite conocer cómo era la vegetación autóctona de la zona.
La ruta parte hacia el oeste por la ancha y bien apelmazada pista forestal y que
coincide con un tramo del GR 10. Ya en el mismo puerto vemos dos arbolitos
de unos cuatro metros y con un color verde oscuro, muy oscuro: son dos tejos.
Luego veremos más y más grandes. Dejamos una fuente a la derecha, con una
zona de bancos, toda ella en piedra berroqueña granítica. Esta primera parte,
en las cercanías del puerto, será toda granítica; más hacia el oeste, aparecerán
los
gneises.
Esta parte de la Sierra había sido deforestada durante siglos y entre finales del
siglo XIX e inicios del pasado se repobló con pinos silvestres o de Valsaín. Ésta
es una especie de rápido crecimiento y que tiene muy buenos ejemplares en
22
este puerto. Se le distingue por el color de la corteza de su tronco, gris en la
parte inferior, y asalmonada en las partes más altas, se suele desprender en
escamas, sus piñas son bastante pequeñas y sus hojas peremnes y aciculares.
Llegamos, a los pocos metros de ascenso, a una valla verde que impide el
paso a los vehículos y que podemos pasar por una puerta por el lateral
izquierdo. A partir de ahora nos sumergimos en un inmenso bosque de pinos,
donde van a destacar las rocas. Bolos graníticos nos van a aparecer en la
ladera,
a
ambos
lados
del
camino.
A mano derecha vemos que el desnivel poco a poco nos va a separar de la
carretera, que baja hacia el pueblo de Canencia. En este mismo lateral, a
pocos metros del camino, una torre de granito nos llamará la atención, es una
forma característica del modelado en granitos, el tor o torre, del cual se
diferencian los bloques separados por las líneas de debilidad o diaclasas, que
le
dan
aspecto
de
grandes
sillares.
Por el camino, y entre los pinos que cubren las laderas, nos aparecen algunos
arbolillos, de tronco blanquecino, y que más adelante se nos harán más
familiares,
los
abedules.
A mano derecha otra vez, e indicado en el camino, se ha rehabilitado una
choza pastoril, construido con roca granítica y ramas en el techo y forma
circular.
Llegamos a una curva en la carretera, donde está ubicado el ¿Mirador del
Norte¿ (1) (750 metros y 15 minutos). Es un cortafuegos que permite ver las
laderas de los Montes Carpetanos y el valle del Lozoya, que es la vaguada
profunda que se ve a una distancia lejana. Por debajo del mirador vemos el
profundo
barranco
que
se
abre
a
nuestros
pies.
Diez metros más adelante vamos a dejar el cómodo camino de la pista forestal
y vamos a descender por la derecha para sumergirnos en el bosque. Bajamos
unos escalones de piedra y entramos en una profunda umbría, con un
ambiente mucho más fresco del que traíamos. Las rocas que nos van a quedar
a nuestra izquierda aparecen cubiertas de varias clases de musgos, y el suelo,
si lo golpeamos con la suela de nuestro calzado observamos que resuena y
que se ha generado suelo fértil, rico en humus, aunque ácido, y donde va a
crecer una importante vegetación arbórea y arbustiva. Enseguida nos vamos a
encontrar con numerosos arbustos, de una altura de unos dos metros, con
muchas ramillas, y que conforma el sotobosque de este pinar: son brezos, que
crecen en las zonas más húmedas, incluso en rocas y piedras, junto con otro
arbusto con hojas en forma de acícula como los pinos, pero más corta y más
23
clara, con el envés blanquecino, el enebro. Ambos nos informan de la humedad
resistente.
La senda va descendiendo entre el curso de alguna arroyada difusa, que limpia
de hojarasca el bosque y deja al descubierto las piedras. Se gira a la derecha y
un poco más adelante en un zigzag a la izquierda. De repente, tras pasar la
curva, un árbol muy oscuro al borde del camino nos va a llamar la atención; es
un tejo, un árbol cercano a las coníferas, con forma cónica. Sus hojas son muy
oscuras y destaca por un fruto de color rojo-anaranjado que le crecerá en
otoño. En el mundo celta era un árbol sagrado, que representaba el mundo de
los muertos (similar al ciprés en la cultura mediterránea). Hoy en día aún
existen muchos tejos plantados en Asturias en las cercanías de las iglesias. Es
un árbol muy venenoso, posee alcaloides que pueden provocar la muerte. La
única parte no venenosa es el fruto. Su madera ha sido utilizada a lo largo del
tiempo y así, en la Edad Media, era apreciada por fabricar con ella los mejores
arcos.
Una vez que hemos conocido este árbol, si observamos por toda la ladera,
veremos más ejemplares aislados. Con esta mirada también nos habrá llamado
la atención otro arbolillo, esta vez con multitud de troncos, con forma de
arbusto y con hojas en forma de lanza, con púas y muy brillantes. Es el acebo.
Luego, más adelante, aparecerán ejemplares con más porte.
La ruta sigue en descenso, recta, entre los pinos, acebos y tejos, hasta llegar a
un claro en el bosque (3) (1.400 m. y 40 minutos). Aquí vemos cómo ese claro
continua en línea recta por toda la ladera, es uno de los cortafuegos que
dominan la Sierra. En este lugar, al haber más insolación, la vegetación varía,
los árboles han desaparecido y el sotobosque se nos presenta con multitud de
escobas negras, típico arbusto de tallos siempre verdes y flores amarillas de
mal
olor.
Atravesamos el cortafuegos y la pista se hace mucho más amplia. Aparecen
multitud de robles melojos o rebollos. Éste es, mejor dicho, era, el árbol
dominante en esta parte de la Sierra. La vegetación se superpone en pisos
según la altitud, pues cada especie se adapta a unas condiciones climáticas
específicas. En nuestra Sierra, la parte más baja, hasta aproximadamente los
1.200 metros de altitud, lo ocupa el encinar; por encima de este piso aparece el
del robledal hasta los 1.600 metros; más por encima el pinar, y en las partes
más altas, donde las bajas temperaturas y el viento no permiten crecer a los
árboles, lo ocupa el matorral de cumbres. Estamos, según esta disposición, en
el piso del robledal, de un roble con escaso porte si se le compara con los
robles atlánticos, pero que se adapta al clima extremo del interior peninsular.
24
Se distingue del resto por las hendiduras de sus hojas, mucho más
pronunciadas y que llegan hasta el nervio central. Es un árbol de hoja
marcescente, es decir, su hoja cae, pero no hasta que le empieza a brotar otra
a finales de invierno, manteniéndose secas con el típico color ocre.
Continuando por el camino llegamos a un cruce (4) (1.600 metros y 50
minutos). Si seguimos de frente llegaremos al arroyo del sestil de Maíllo, que
en época de aguas altas no se puede cruzar; a la izquierda iremos hacia la
cascada del arroyo, y a la derecha nos sumergiremos en lo más profundo del
bosque. Tomamos esta opción y vemos que, tras pasar por el cortafuegos
anterior, por este camino la humedad aumenta y nos vamos a encontrar
acebos a ambos lados del camino, sobre todo a la izquierda, formando densos
rodales.
Los acebos han crecido desde la base con ramas, eso quiere decir que no han
sido cortados. Este pequeño arbolillo, de 3 o 4 metros de altura ha sufrido una
gran merma de ejemplares, pues es el famoso ¿adorno navideño¿.
Afortunadamente la Comunidad de Madrid lo introdujo en el Catálogo de
Especies Protegidas en el año 1983. Los acebos presentan unas
características hojas brillantes, muy espinosas las jóvenes, que crecen en la
parte inferior del árbol y sirve de defensa ante los animales; en cambio, las
superiores son mucho más redondeadas. Sus frutos son las típicas bayas rojas
que conocemos por la Navidad. Era también un árbol sagrado en la
Antigüedad, pues se le consideraba protector y capaz de atraer a la suerte. En
esta parte del bosque abundan los acebos, formando bosquetes que sirven de
protección y alimento a la fauna. (5) (2.200 metros y 1 hora y 10 minutos).
Seguimos el camino, e incluso deberemos de agacharnos, pues los acebos
tapan el camino con sus ramas colgando por encima de él. Continuamos el
descenso, con más acebos a ambos lados del camino, y, tras descender un
tramo un poco más pronunciado, llegamos a una pequeña tejeda en medio del
pinar. Aquí es donde más tejos hay, formando amplios rodales. Seguimos por
la pista, que describe un giro a la derecha y llegamos a la carretera que
desciende hasta Canencia, un lugar bastante húmedo con acebos, tejos,
fresnos y bastantes abedules a ambos lados de la carretera, que le dan un
aspecto amarillento en pleno otoño (6) (2.400 metros y 1 hora y 20 minutos).
Giramos sobre nuestros pasos y empezamos a ascender, aunque en ningún
momento es muy dura la cuesta. Nos despedimos de este espectacular bosque
de
acebos
y
tejos.
Tras pasar por el cortafuegos anterior llegamos al cruce de caminos
25
anteriormente descrito (7) (3.400 metros y 1 hora y 45 minutos). A la derecha,
el camino bajará al arroyo. Tomamos ahora el camino de enfrente. En esta
parte por donde continuamos es donde más robles se conservan, algunos de
gran porte. Un poco más adelante nos va a llamar la atención un enorme pino,
de más de 100 años, que se yergue espectacular en la parte derecha del
camino, a media ladera. Sus ramas abarcan varias decenas de metros, y su
tamaño y su tronco son sensacionales. La causa de este desarrollo es la falta
de competencia que ha tenido a su alrededor para expandirse.
Poco a poco el rumor del agua se hace más frecuente y llegamos a un arroyo
pequeño, el de la Casita (8) (3.800 metros y 2 horas), que cruzamos por unas
losas de piedra bien puestas. Aquí nos vamos a encontrar, a lo largo de todo el
recorrido del arroyo y gracias a la humedad, con un bosquete de ribera de
abedules.
Los abedules son otra especie relicta en esta zona. Se les reconoce fácilmente
por su corteza blanca y las grietas horizontales grises del tronco. Las hojas son
de color verde oscuro, que en otoño se vuelven de un amarillo brillante. Estos
árboles nos indican como las condiciones climáticas han variado, pues
abundaban aquí cuando el clima era más húmedo y frío que en la actualidad.
Han ido desapareciendo, tanto por causas naturales (mayor sequedad y calor),
como por las acciones humanas, y han quedado relegados a zonas húmedas y
vaguadas
de
la
Sierra.
Proseguimos la ruta y llegamos a la Chorrera de Mojonavalle (9) (4.400 metros
y 2 horas y 15 minutos), uno de los enclaves naturales más maravillosos y
desconocidos de Madrid. Es una cascada de unos 30 o 40 metros donde se
despeña por el gneis el arroyo del Sestil de Maíllo. Se forman algunas pozas y
encharcamientos, y en mitad del cauce vamos a ver dos grandes árboles, uno
es un abedul; el otro, más grande aún y con forma de orquilla es un álamo
temblón, un árbol de hojas caducas, que cuando sopla una brizna de aire se
mueven agitadamente, y de ahí le viene el nombre de ¿temblón?. Junto a ellos,
brezos y escaramujos nos hablan de una gran humedad ambiental. El lugar
invita al descanso y a la contemplación. Se ha acondicionado un mirador para
observar mejor la cascada, que en época de lluvias y en el deshielo va llena de
agua.
En el lugar donde se halla la cascada, la ruta da un giro a la izquierda y
remontamos lo que queda de cuesta, en un repecho de 700 metros entre
grandes pinos y melojos hasta llegar a una pradera con una edificación.
Atravesamos la cerca y llegamos a la casa (10) (4.800 metros y 2 horas y 45
minutos), que cuenta con unos comedores techados, al aire libre. Esta es la
Casa de El Hornillo, un centro de educación ambiental de la Consejería de
Medio Ambiente, con información de rutas por la zona, actividades, aulas de
26
educación ambiental y alojamiento para grupos que desarrollen estas
actividades.
Tras una trepada de 10 metros llegamos a la pista forestal que tomamos en un
principio. A la derecha tendremos la fuente de El Hornillo y la pista seguiría
hasta La Morcuera; pero la ruta que tomaremos es hacia la izquierda,
regresando
por
la
pista
hasta
el
punto
de
partida.
Unos metros más abajo, siempre descendiendo por la pista, encontraremos
unos grandes abetos de Douglas a mano izquierda. Su color es más oscuro y
verde que los pinos y fáciles de reconocer. Seguimos bajando suavemente,
pasamos por donde empezamos a descender hacia el interior del bosque (11)
(5.200 metros y 3 horas), por el chozo pastoril, la verja verde y desembocamos
por fin en el punto de partida, el puerto de Canencia (12) (6.000 metros y 3
horas y 15 minutos).
Cartografía
1/50.000, hoja 484, Bustarviejo, del I.G.N. y 1/25.000 hoja 37-38 Bustarviejo,
del Servicio Geográfico del Ejército
27
•
Laguna de Peñalara
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 4 kilómetros ida y vuelta.
Duración aproximada: 1 hora y cuarto de ida y 1 hora de vuelta.
Desnivel: 1830 - 2.020 metros.
Descripción
Visita a la laguna más importante del Parque Natural de Peñalara. Importantes
sistemas glaciares de circo y morrenas. Para toda época, mejor en el deshielo
primaveral. En invierno, precaución con las placas de hielo. Prohibición de
bañarse en la laguna.
Descripción detallada
El punto de partida es el Puerto de Cotos (1) (1830 metros), por la amplia pista,
primero asfaltada y luego de tierra que sube a la izquierda de Venta Marcelino.
28
Se asciende en dirección norte, y tras pasar una fuente se gira a la izquierda.
Tras pasar un depósito de agua, a la derecha nace una estrecha vereda que se
introduce
en
un
pinar
(2)
(1910
metros
y
30
minutos).
La pendiente no cobra en ningún momento mucho desnivel, siendo casi
horizontal en su recorrido, que se hace por debajo de las morrenas glaciares de
Peñalara. El pinar se aclara (3) (1940 metros y 45 minutos), y deja paso a una
zona de matorral de jabino y piorno hasta desembocar en el arroyo de la
laguna, que hace de desagüe de ésta. (4) (1 hora y 1940 metros).
Desde aquí, y tras atravesar la pradera de Peñalara, casi siempre encharcada,
se asciende entre prados y rocas hasta el umbral de la laguna sin ningún
problema (5) (2020 metros y 1 hora y 15 minutos). El pico de Peñalara queda
en la vertical, y en invierno es frecuente ver escalar en hielo por los tubos que
hay
en
la
pared
del
circo.
La vuelta se puede hacer por el mismo camino o tomando un sendero que
parte hacia el sur, a la derecha, en la pradera y que rodea el refugio Zabala, y
baja por las antiguas pistas de esquí.
Cartografía
1/50.000, hoja 483 del I.G.N. Segovia, y hoja 508, Cercedilla. 1/25.000, hojas
508-II 36 - 39 Puerto de Navacerrada, y 36-38. San Ildefonso o La Granja.
29
•
Ruta por el camino Schmid
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 5,5 kilómetros sólo ida.
Duración aproximada: 2 horas y media.
Desnivel: 1.860 - 1.892 - 1.530 metros.
Descripción
Ruta tradicional en la sierra de Guadarrama, entre los dos albergues de la
R.S.E.A. Peñalara, que debe su nombre al peñalaro Eduard Schmid, que hace
un siglo eligió este itinerario para enlazar ambos albergues y lo marcó él
mismo. La ruta discurre por la umbría de Siete Picos y las laderas del Puerto de
la Fuenfría. Hay varias fuentes por el camino. Recomendable para cualquier
época del año, salvo los días fríos y de temporal. Extensas masas de pino
albar.
30
Existen dos itinerarios posibles: por el Collado Ventoso, el tradicional, y por el
Puerto de la Fuenfría y la calzada romana.
Al Puerto de Navacerrada se llega por la N-VI hasta Collado Villalba,
ascendiendo 18 kilómetros por la M-601 hasta el Puerto. En transporte público,
el bus nº196 de Larrea desde Plaza de Castilla y la línea C9 de Cercanías.
A Cercedilla, el bus 684 de Larrea desde Moncloa. Tel de Larrea: 91 530 48 00
y la línea C-8B.
Descripción detallada
Esta ruta parte desde el puerto de Navacerrada , aunque también se puede
hacer en sentido contrario. Se sube por la carreterita asfaltada que parte al lado
de Venta Arias, a la izquierda del puerto y se llega a la pista de esquí de El
Escaparate, desde donde parte el Camino marcado con círculos amarillos en el
tronco de algunos árboles. Aquí hay que tener precaución en no equivocarse
de camino, pues hay una bifurcación y parten dos caminos en paralelo. El
superior es el inicio de la pista de esquí de fondo y el inferior el que se debe
tomar.
La senda discurre en un recorrido casi llano, en ligero descenso, por la cara
norte de Siete Picos. Al poco se pasa la pista de El Bosque y comienza el
pinar, salvando algunos arroyuelos como el de El Telégrafo.
Se sigue por la senda en medio de un denso pinar de pino silvestre, con
enebros, piornos y líquenes. Se pasan la pradera de Navalusilla, que va a
quedar a la derecha en una suave caída verde (45 minutos desde el comienzo).
Desde aquí, el camino empieza a picar un poco para arriba, se pasan algunas
pedreras y se llega hasta una bifurcación (3 km y 1 hora y 15 minutos).
En este punto se pueden seguir dos caminos.
Si se toma el camino que, a mano izquierda y siguiendo las señales amarillas,
inicia una corta pero dura ascensión, se llega al Collado Ventoso tras hacer
unas curvas cerradas (3,5 km y 1 hora y 30 minutos). El collado, con una
pequeña pradera, se denomina así por encajarse los vientos en esta zona,
denotándolo los pinos con porte abanderado, más pequeños y cortas ramas.
Desde aquí comienza el descenso y ya se accede al valle de La Fuenfría. Al
poco, una senda empieza a mano izquierda también marcada con señales
amarillas, es la senda de Alevines, que no hay que tomar.
31
Se desciende por el pinar hasta atravesar la Carretera de la República (4,5 km
y 2 horas) y posteriormente, en fuerte pendiente en varios zigzag hasta las
inmediaciones del Chalet de la RSEA Peñalara en la pradera de los Corralillos
(5,5 km y 2 horas y 30 minutos).
Si por el contrario. En la bifurcación tomamos el ramal de la derecha, se llanea
por la senda de los Cospes. Tras rodear el cerro Ventoso por su vertiente norte,
se llega al Puerto de la Fuenfría. Aquí hay que descender por la Calzada
Romana, en un descenso rápido entre el pinar, se gira a la derecha y se llega
al Puente de Enmedio. Aquí la Calzada gira a la izquierda y en un tramo muy
deteriorado, con piedras sueltas, tierra resbaladiza y retamas que han invadido
el camino se alcanza la pradera de los Corralillos, punto final de la Senda.
Cartografía
1/50.000, hoja 508, Cercedilla del I.G.N. y 1/25.000 hoja 508 - I Camorritos y
1/25.000 hoja 508 - II Puerto de Navacerrada.
32
•
Ruta por El Puerto de la Fuenfría
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 13 kilómetros.
Duración aproximada: 5 horas.
Desnivel: 1.380 - 2.084 metros.
Descripción
Ruta muy accesible desde el Centro de Interpretación de la Fuenfría.
Destacables masas de pino y buenos miradores tanto a la vertiente madrileña
como a la segoviana de la Sierra de Guadarrama. Se puede enlazar con otros
itinerarios por la Fuenfría, Río Moros, Siete Picos o Valsaín. Hay varias fuentes
en el camino. Tel. del centro de Información Ambiental del Valle de la Fuenfría:
91
852
22
13.
33
A Cercedilla se llega con el bus 684 de Larrea desde Moncloa. Tel de Larrea:
91
530
48
00
y
la
línea
de
Cercanías
C-8B.
Ideal para cualquier época del año, incluso en invierno.
Descripción detallada
La calzada continua a mano izquierda, en un tramo muy deteriorado, con el
suelo destrozado e invadido por vegetación de retamas y escobas hasta
alcanzar otro puente, el de Enmedio, en que la calzada mejora, gira a la
derecha y asciende rápidamente hasta otra curva a mano izquierda. Un duro
repecho por la calzada nos lleva rectos hasta el puerto, con el arroyo de la
Fuenfría a la izquierda. Se alcanza el puerto (4 km y 1 hora y 30 minutos).
A la derecha del puerto está la fuente de la Fuenfría. En él se abandona la
calzada para subir a mano izquierda por la ladera de pinos. Más a la izquierda,
una pista horizontal nos conduciría al collado de Marichiva.
Se sube el cerro Minguete, pelado en su parte superior de árboles (5 km y 2
horas). Hacia el norte ya se observa la forma cónica perfecta del Montón de
Trigo. Se tienen que descender unos metros por un recuenco glaciar que no
llegó a formar un circo, y se emprende la ascensión, "a pico" hasta el Montón
de Trigo, por su amplia loma, y marcado el camino con hitos de piedras (2.084
metros, 6 km y 2 horas y 30 minutos). Desde allí se observa el valle del río
Moros al oeste, la Mujer Muerta al norte, Siete Picos al este y la Fuenfría al sur.
El descenso se hace hacia el este, directamente a la pista forestal, primero
entre piedras y luego pinos. Se vuelve al puerto (8 km y 3 horas y 15 minutos).
Desde allí tomamos el camino ancho a la izquierda, la antigua carretera que
debería de unir Cercedilla con Valsaín, y que nos conduce hasta Navarrulaque.
Se pasa el mirador del Lanchazo y otros, ya que desde estas praderas hay
excelentes miradores del valle. Se llega a una fuente antes de una curva a
derechas de la pista y se llega a la pradera de Navarrulaque (11 km y 4 horas).
A partir de aquí, el descenso se hace por la pista forestal amplia que nos
llevará hasta el Chalet de Peñalara y el comienzo de la calzada, entre los
pinares de la Fuenfría (13 km y 5 horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 508, Cercedilla del I.G.N. y 1/25.000 hoja 508 - I Camorritos.
34
•
Ruta por La Maliciosa
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Alta.
Longitud: 8 kilómetros.
Duración aproximada: 4 horas.
Desnivel: 1.450 - 2.227 metros.
Descripción
Ruta muy accesible desde el Centro de Interpretación de la Fuenfría.
Destacables masas de pino y buenos miradores tanto a la vertiente madrileña
como a la segoviana de la Sierra de Guadarrama. Se puede enlazar con otros
itinerarios por la Fuenfría, Río Moros, Siete Picos o Valsaín. Hay varias fuentes
en el camino. Tel. del centro de Información Ambiental del Valle de la Fuenfría:
91
852
22
13.
A Cercedilla se llega con el bus 684 de Larrea desde Moncloa. Tel de Larrea:
35
91
530
48
00
y
la
línea
de
Ideal para cualquier época del año, incluso en invierno.
Cercanías
C-8B.
Descripción detallada
La pista continua hasta llegar, ascendiendo entre pinares de pino albar. Se
cruza el río Navacerrada, y se llega a otro puente. Se gira a la derecha
remontando el arroyo del Regajo del Pez (1.600 metros de altitud y 30
minutos). Ahí empieza una dura subida, en paralelo al arroyo, bien marcada,
que va ganando altura por el pinar, al que sustituye, según se asciende, el
matorral guadarrameño de piornos y pedreras. Se pasa una fuente, la de la
Campanilla, a unos 40 minutos del comienzo y se continua el ascenso.
Tras pasar por otra fuente, la del Fraile, se corona el Collado de El Piornal (1
hora y 30 minutos y 2.074 metros). Los últimos metros son unos repechos muy
duros, con partes de hierba muy húmedos. Se toma entonces dirección sur,
hacia la derecha y recto hacia el pico de La Maliciosa (2 horas y 2.227 metros
de altitud), ascendiendo por su tendida cara norte, entre escalones naturales de
rocas de gneis y piornos. La cara sur es casi infranqueable. Desde la cumbre
se tienen las mejores vistas de la sierra y de la meseta castellana.
El descenso se puede hacer por varios caminos. Se puede ir al suroeste para
llegar al Peñotillo Alto y bajar por las pedreras de la Cuerda de los
Almorchones hasta el Peñotillo Bajo. La bajada continua hasta los dos
embalses de al lado del hotel La Barranca, llegando al fondo del valle. Desde
ahí, remontando unos cientos de metros la carretera se llega al inicio del
itinerario.
Otro camino es desandar lo andado y descender a La Barranca por el collado
del
Piornal.
Si se quiere volver por el puerto de Navacerrada, desde el collado del Piornal
se asciende en dirección a las torres de televisión de la Bola del Mundo (Alto
de las Guarramillas) (2.252 metros de altitud y 3 horas), y desde ahí, por su
vertiente occidental tomar la pista asfaltada que baja con gran inclinación por
las pistas de esquí hasta el puerto (1.830 metros de altitud y 4 horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 508, Cercedilla. 1/25.000, hoja 508-II 36 - 39 Puerto de
Navacerrada. Mapa 1/25.000, Sierra de Guadarrama de Editorial Alpina.
36
•
Ruta por la senda Herreros
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Alta.
Longitud: 8 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas y 30 minutos.
Desnivel: 1.350 - 1.969 metros.
Descripción
Ruta que asciende por la solana de Siete Picos por la conocida y bien señaliza
Senda Herreros. Hay buenas fuentes durante el recorrido.
Al Puerto de Navacerrada se llega por la N-VI hasta Collado Villalba,
ascendiendo 18 kilómetros por la M-601 hasta el Puerto. En transporte público,
el bus nº196 de Larrea desde Plaza de Castilla y la línea C9 de Cercanías.
A Camorritos, el bus 684 de Larrea desde Moncloa. Tel de Larrea: 91 530 48
00 y la línea C-8B hasta Cercedilla y posteriormente la C9.
37
Descripción detallada
Se sale de la estación de Camorritos, descendiendo unos metros por la
carretera de Cercedilla hasta la altura de un monumento. Aquí, a la derecha se
toma una calle que hacia el norte asciende entre grandes y lujosos chalets.
Cuando acaba la calle hay una explanada. A la izquierda de ésta parte un
pequeño sendero que se introduce en un pinar muy espeso.
La subida aquí es muy dura, en continuos zigzag, es la Vereda de las
Encinillas. Más arriba, la pendiente se suaviza, desaparece el pinar y se pasa
por una zona de matorral. Se sigue la subida hasta coronar una zona llana
donde comienza la senda Herreros (3 km y 1 hora)
A la izquierda va a quedar la carretera de La República y la pradera de
Navarrulaque. El camino va a ser ancho y horizontal. Se continua por la
derecha según hemos ascendido, por donde hay una placa metálica que nos
indica el comienzo de la senda. El inicio es horizontal, ancho, por media ladera
entre un pinar poco denso hasta que se estrecha y se empieza a ascender
rápidamente en cortas curvas.
Se llega a una bifurcación (4 km y 1 hora y 25 minutos). No hay que coger la
de la izquierda, pues por ahí se sube al pico Majalasna, sino que hay que
seguir por la de la derecha, descendiendo un poco y cruzando un arroyo. Aquí
el sendero se vuelve a hacer horizontal y hace una amplia curva a la derecha
por la ladera sur de Siete Picos, y desde donde hay buenas vistas de este
macizo. Se cruzan dos arroyos y se llega a uno mayor, el arroyo de Pradillo.
Unos metros más adelante, a la derecha del camino está la fuente de los
Acebos (4,5 km y 1 hora y 45 minutos), llamada así por crecer varios
ejemplares de este arbolillo bajos los pinos de esta zona.
Se sigue por el sendero horizontal, y al poco va a empezar a ascender por las
rocas de la loma del Séptimo Pico. Es la parte más quebrada y abrupta del
camino y está marcado con hitos de piedra para no perderlo. Se sigue
ascendiendo por zonas rocosas dejando a la izquierda un pequeño circo
glaciar. Se dejan grandes rocas a mano izquierda, hasta que el camino, tras
hacerse por un momento horizontal, asciende, ahora más suavemente por una
loma a la izquierda.
Se llega a un claro, y más allá a una zona rocosa que muestra impresionantes
vistas del valle de Navalmedio, con el arroyo de Regajo del Puerto. Tras pasar
las rocas, se desciende a un arroyuelo y se vuelve a ascender por el senderillo
38
hasta encontrar un ancho camino que asciende hasta un collado (6,5 km y 2
horas y 45 minutos).
Desde el collado se gira a la derecha. Unos metros más adelante está la
pradera de Siete Picos, que hemos dejado ya a la espalda. Se sube un poco
por unas rocas caballeras que hay en el camino, se desciende por el otro lado y
se alcanza el cerro de la Virgen de las Nieves, de estructura metálica.
Se desciende este otro cerro y se llega a las inmediaciones de la parte superior
de los telesillas del cerro del Telégrafo (7,5 km y 3 horas y 15 minutos). A partir
de aquí se desciende por la pista de El telégrafo hasta el Puerto de
Navacerrada a la altura de Venta Arias (8 km y 3 horas y 30 minutos).
Cartografía
1/50.000, 508 Cercedilla. 1/25.000,508-I, Camorritos, 508-II, Puerto de
Navacerrada y Mapa Topográfico Excursionista de Editorial Alpina.
39
•
Ruta por Peñalara
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Alta.
Longitud: 11 kilómetros.
Duración aproximada: 5 horas.
Desnivel: 1.830 - 2.430 metros.
Descripción
Completamente desaconsejable en invierno por las placas de hielo que se
forman. Precaución por inesperados cambios de tiempo en cualquier época.
Clima y paisaje de alta montaña, con restos glaciares (Circos, lagunas, valles,
morrenas terminales, centrales, rocas aborregadas) y periglaciares activos
(pedreras, suelos poligonales, turberas). Vegetación de pinar en las partes
bajas, matorral de piorno serrano, enebro rastrero y cambroños y de prados de
montaña, cervunal y rompebarrigas en zonas altas). Se asciende a la cima más
40
alta
de
la
Comunidad.
Hay fuentes en el recorrido, pero es recomendable llevar agua, así como ropa
de
abrigo
en
cualquier
época
del
año.
Teléfono del Centro de Información Ambiental del Puente del Perdón
(Rascafría):
91
869
17
57.
El inicio es el puerto de Los Cotos, a 7 km del de Navacerrada y a 13 de
Rascafría. La línea C-9 de Cercanías acerca al puerto de Los Cotos desde
Cercedilla, y el bus 691 desde Moncloa de la empresa Larrea S.A. (Tel: 91 530
48 00).
Cartografía
1/50.000, hoja 483 del I.G.N. Segovia, y hoja 508, Cercedilla. 1/25.000, hojas
508-II 36 - 39 Puerto de Navacerrada, y 36-38. San Ildefonso o La Granja.
41
•
Ruta por Siete Picos
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 17 kilómetros.
Duración aproximada: 4 horas.
Desnivel: 1.830 - 2.138 metros.
Descripción
Ruta muy accesible desde el puerto de Navacerrada. Impresionantes vistas de
ambas Castillas. Es conveniente llevar cantimploras, aunque existen fuentes
cerca de Collado Ventoso (Fte. de Los Alevines), y en el arroyo del Telégrafo.
Apta para toda época del año, salvo en días de mal tiempo en invierno. Con
nieve
adquiere
un
carácter
espectacular.
Valores Naturales: Modelado en granitos, circo glaciar, vegetación de alta
montaña, presencia de rapaces, riqueza paisajística.
42
Descripción detallada
Esta ruta, una de las mas altas que se puede hacer en la Comunidad de
Madrid, si exceptuamos la vuelta del macizo de Peñalara y la Travesía de la
Cuerda Larga, es circular y tiene como punto de partida y llegada el por todos
conocido puerto de Navacerrada, que con sus 1.860 metros de altitud es uno
de los más altos de España e hito de referencia en el excursionismo madrileño.
Si hemos llegado en ferrocarril desde Cercedilla, deberemos ascender por unas
escaleras hasta una calle, donde empieza la Senda Arias. Ésta nos llevará
hasta el monumento al montañero, en la carretera de acceso al puerto y a la
Venta Arias, que se encuentra en el mismo collado a mano izquierda (1) (800 m
y
10
minutos).
Una vez en el puerto iniciamos la subida por la ladera del oeste, la de nuestra
izquierda. Es un repecho muy duro por la pista de esquí del Telégrafo, más si
nos coge fríos al comienzo de la ruta. En época de esquí es mejor andar por el
lateral izquierdo de la pista, así nos evitaremos sorpresas con los esquiadores.
Alcanzamos la cima del cerro del Telégrafo (2) (1.600 m y 20 minutos), y si el
día es despejado veremos debajo de nuestros pies las instalaciones del puerto
de Navacerrada. A nuestras espaldas ya se verá la mole de Siete Picos.
El camino se nos presenta llano a partir de este punto, con la parte superior del
telesilla que dejamos a nuestra derecha. Nuestro siguiente hito a seguir es un
cerro cercano al cual accederemos por un camino terroso y seco entre el típico
matorral de cumbres de piornos y jabinos. Remontamos el cerrillo y llegamos
43
hasta la conocida Virgen de Las Nieves, con su estructura metálica (3) (2.500
m y 30 minutos). En este lugar ya nos hemos dado cuenta de la composición
del terreno, es todo granito, con diferentes formas y diferentes grados de
alteración.
Descendemos por el lado oeste del cerro y enseguida coronamos otro sin
mucho esfuerzo. También se puede rodear por su parte derecha por un ancho
camino que suele estar cubierto de nieve y hielo en invierno.
Volvemos a descender, ahora un poco más, y llegamos a la Pradera de Siete
Picos (4) (4 km y 45 minutos). Aquí, a mano derecha, un mojón de granito nos
marca el límite entre Madrid y Segovia, y a la izquierda, en descenso, comienza
la Senda Herreros, que nos llevará hasta la fuente de Los Acebos y a
Cercedilla.
Enfrente tenemos ya la cuesta definitiva hasta Siete Picos, dominada toda ella
por un pinar de pino silvestre o de Valsaín, vigoroso, que se diferencia por el
color asalmonado de su tronco y ramas superiores, y por las pequeñas piñas
que tiene y que jalonarán toda la subida. También podemos observar que su
porte es retorcido en muchos casos, con las ramas vueltas por la dirección de
los fuertes vientos dominantes y que le hacen tener una forma abanderada.
Más adelante se verán más pinos con este porte abanderado.
La subida es fácil, está marcada por una sucesión de montones de piedra que
se han ido poniendo allí durante décadas por los excursionistas y montañeros.
Sin embargo, la multitud de hitos nos puede desorientar un poco, pues hace
parecer
que
todos
los
caminos
conducen
a
la
cumbre.
El camino principal se toma primero hacia la izquierda de la ladera, en medio
ya del pinar. También es recomendable tomar este camino porque a los pocos
minutos veremos un cortado a nuestra izquierda, con una pradera en el fondo:
es un pequeño circo glaciar que se formó en esta zona (5) (5,5 km y 1 hora).
Este circo no se desarrolló tanto como otros de la sierra por su orientación, al
sureste (Peñalara está al noreste), por su menor altitud (1.900 ¿ 2.000 metros)
y por la topografía (más inclinada que en Peñalara y que evita la acumulación
masiva de nieve). De todas formas es otro ejemplo de las glaciaciones
cuaternarias
de
nuestro
Guadarrama.
Seguimos la subida con un giro hacia la derecha, siempre en medio del pinar y,
poco a poco, tras continuos repechos se acaban los pinos y la subida se
suaviza. Llegamos a una zona de piedra desnuda pero que no es la cumbre, y
la subimos en oblicuo hacia la derecha. Ya coronamos ahí el Séptimo Pico,
mejor dicho, la explanada rocosa que hay al norte del Séptimo Pico (6) (6,3 km
44
y 1 hora y 15 minutos). Sí, está bien expresado, es el Séptimo y no el Primero,
pues se empiezan a contar desde Cercedilla. Y si los contamos vemos cómo
sólo nos salen seis, y la razón es sencilla; el Primero es mucho más bajo que el
resto
y
es
conocido
como
Pico
de
Majalasna.
Una vez aclarado esto, observamos como es la cumbre de Siete Picos: un
conjunto de cerros de aspecto acastillado separados por pequeños collados
que son fracturas en la roca. Eso es un modelado típico en granitos. Los
procesos erosivos y su diaclasamiento dan lugar a esas torres o thors que se
suceden a lo largo de la cumbre. Por otro lado también vemos la disimetría de
vertientes, muy inclinada hacia el sur, hacia Madrid, y mucho más suave y
tendida hacia la parte segoviana. Esto se debe a que el bloque de Siete Picos
está basculado en forma de ¿tecla de piano¿ y produce esa disimetría (como
ocurre en el alto Gredos entre el Tiétar y el Tormes).
El Séptimo Pico es el más alto del macizo, con 2.138 metros. Se puede
ascender, no sin cierta dificultad, entre los bloques, y en la cumbre
encontraremos el vértice geodésico del Instituto Geográfico Nacional. Las
vistas son espectaculares: hacia el sur la meseta madrileña, hacia el este
Peñalara y Cabezas de Hierro y hacia el oeste la Mujer Muerta y la sierra de
Malagón.
Proseguimos el camino hacia el Sexto Pico, con un descenso y una rápida
trepada. Aquí, en el camino nos encontramos granito muy fracturado y de color
anaranjado, consecuencia de las fracturas que dominan este lugar. Seguimos
la senda, marcada con los inevitables montones de piedra y dejando a la
izquierda la línea de cumbres. Ascendemos al Quinto Pico y descendemos por
su parte oeste descolgándonos entre las rocas en un paso muy estrecho, pero
sin
dificultad.
Se bordea el Cuarto Pico por la derecha y tras él llegamos al tercer Pico. En él
se encuentra otra forma pintoresca, la conocida ¿Ventana del diablo¿, que no
es más que una piedra caballera granítica con un hueco en medio.
Llegamos al Segundo Pico (7) (8,4 km y 2 horas y 30 minutos), que es más
bajo que los anteriores y su cumbre está dividida en dos partes. Para bajar de
los Picos hay que posicionarse entre los Picos Segundo y Tercero y descender
por la vaguada que hay hacia el norte. Dejamos las cumbres y nos metemos en
el pinar otra vez. El descenso es muy rápido, girando a mano izquierda hacia
un claro en el bosque, que se alcanza enseguida. Ese claro es el Collado
Ventoso (8) (9,2 km y 2 horas y 50 minutos), otro punto conocido de nuestra
sierra
y
punto
de
enlace
de
numerosas
rutas.
45
En el Collado hay una senda que parte hacia la izquierda, la senda de los
Alevines; a pocos metros por la senda está la fuente del mismo nombre.
Nosotros tomaremos en esta ocasión el camino que desciende hacia el norte,
hacia nuestra derecha, es la Senda Schmid, la famosa Senda Schmid. Este
camino es ancho y está balizado con marcas amarillas. Llegamos a un camino
que nos atraviesa en horizontal, y debemos seguir por nuestra derecha. Si
seguimos por la izquierda tomamos la Senda de Los Cospes y nos conduce al
puerto
de
la
Fuenfría.
El camino se hace horizontal, suave, entre el inmenso pinar de la umbría de
Siete
Picos
que
desciende
hacia
Valsaín.
La monotonía del paisaje se rompe al alcanzar la Pradera de Navalusilla (9)
(11,4 km y 3 horas y 10 minutos), que aparece a nuestra izquierda y que en
verano se convierte en un reposo de frescor. El camino continua horizontal
hasta una curva a la izquierda en donde cruzamos el arroyo del Telégrafo, que
no siempre lleva agua (10) (14,2 km y 3 horas y 30 minutos). Poco a poco el
camino va a tender a ascender y se llaga por fin a las pistas de esquí del
Bosque y del Escaparate. Tras cruzarlas giramos a la izquierda y llegamos a la
zona de Los Cogorros (11) (16,5 km y 3 horas y 45 minutos), donde está el
albergue de Aviación y una carretera asfaltada que tomamos a la derecha y
que nos conduce al puerto de Navacerrada, finalizando la ruta (12) (17 km y 4
horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 508, Cercedilla del I.G.N. y 1/25.000 hoja 508 - I Camorritos.
46
•
Ruta por Cuerda Larga
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Alta.
Longitud: 15 kilómetros.
Duración aproximada: 8 horas.
Desnivel: 1760 - 2381 - 1860 metros.
Descripción
Excelentes vistas del Valle del Lozoya, Sierra de Guadarrama y de La Pedriza.
Desaconsejado en invierno si no se es un experto montañero (Nieve, hielo,
viento, bajas temperaturas, cambios bruscos de tiempo). Aconsejable en
verano, con protección del sol. No hay fuentes, es necesario llevar cantimplora.
Descripción detallada
El inicio propuesto es el Puerto de La Morcuera (1) pero se puede comenzar
por el puerto de Navacerrada. Comienza el itinerario ascendiendo desde el
47
puerto al pico Najarra, que domina todo el entorno (2) (45 minutos y 750
metros). Una vez llegado a este punto, el discurrir del camino va por la línea de
cumbres siempre en dirección oeste. Se asciende al pico Asomate de Hoyos
(3) (2, 5 km. y 2239 m.), desde cuyo vértice se observa hacia el sur el conjunto
granítico de La Pedriza. Descendiendo un nuevo collado, se asciende a la
cumbre de esta alineación montañosa, Cabeza de Hierro Mayor (4) (7,5 km y 4
horas), es la segunda cumbre más alta de nuestra Comunidad. Hacia el norte
se observan los Montes Carpetanos con Peñalara, y hacia el Sur todo el valle
del joven Manzanares y la rampa hacia Madrid. Se puede observar una
disimetría entre los gneises del norte, hacia el Valle del Lozoya, y los granitos
hacia
el
sur.
Descendiendo de Cabezas de Hierro, se llegada al Alto de Valdemartín (5) (10
km y 2278 m.), donde comienza la estación de Valdesquí. Sólo quedaría la
última subida al Alto de Las Guarramillas (6) (12 km. y 2257 metros), donde
está la estación de TV, y desde donde se coge una pista asfaltada que en un
rápido descenso llega hasta el puerto de Navacerrada.
Cartografía
1/50.000, hoja 508, Cercedilla. 1/25.000, hoja 508-II 36 - 39 Puerto de
Navacerrada.
48
Rutas por la Pedriza
El Cancho de los Muertos
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Fácil.
Longitud: 5,5 kilómetros.
Duración aproximada: 2 horas.
Desnivel: 1.030 - 1.350 metros.
Descripción
Ruta por el interior del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.
Paisaje de granitos, apto para toda época. Hay que llevar cantimplora.
El Centro de Información del Parque Regional de la Cuenca Alta del
Manzanares realiza excursiones guiadas y gratuitas por el interior del Parque.
Tel.
91
853
99
78.
Accesos: Por la carretera de Colmenar, desvío hacia Soto del Real. Unos dos
49
kilómetros antes del pueblo, hay una desviación a la izquierda que lleva a
Manzanares. Desde aquí, la carretera que remonta el río sin cruzarlo por su
margen izquierda llega, tras una subida al área recreativa de El Tranco, donde
se corta la carretera y tras remontar unos 2 km más se llega a Canto Cochino.
Hay restricciones de vehículo privado en La Pedriza, pero un nuevo servicio de
autobuses
parte
desde
Manzanares
El
Real.
En bus, el nº 724 de Hermanos Colmenarejo desde el intercambiador de Plaza
de Castilla. Tel.: 91 314 64 08.
Descripción detallada
Se vuelve sobre nuestros pasos hasta la altura del vivero y hacia el este
comienza una senda poco marcada al principio, con la alambrada a la derecha,
pero que va ganando altitud e inclinación, hasta coronar en sucesivas
revueltas, con inmejorables vistas, en el collado Cabrón (3,5 km y 1 hora).
Este punto es una encrucijada de caminos. Hacia el norte haya dos caminos: el
primero que se deja a la izquierda asciende al Pajarito y a la Campana para
seguir hasta la zona de la Cuerda de las Milaneras, la segunda ruta a la
izquierda es la Senda ICONA y lleva al Puente de los Pollos; hacia el este
hacia el collado de la Dehesilla tras pasar por el Tolmo y Prado Peluca, y hacia
el sur se dirige al Cancho de los Muertos, y es por el que se debe de seguir. La
formación rocosa se alcanza al poco y tras una corta subida entre un
bosquecillo (4 km y 1 hora y 15 minutos). Se denomina así por ser la
legendaria guarida de bandoleros que despeñaban a sus víctimas desde lo
más alto. Es una formación granítica de bloques y lajas fracturadas,
característico
de
La
Pedriza.
Para descender y observar la cara sur de este conjunto, avanzamos hacia la
derecha según llegamos (al oeste), y por una grieta y un estrecho pasillo
natural entre dos grandes rocas descendemos. Tras pasar un pinar y una zona
de jaras, el descenso se hace rápido hasta la conocida ¿Autopista¿ de La
Pedriza. Se gira a la derecha y se llega al punto de inicio, Canto Cochino (5,5
km y 2 horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 508 del I.G.N. Cercedilla. 1/25.000, hojas (508 - II) 36 - 39
Puerto de Navacerrada y (508 - IV) 18 - 20 Moralzarzal. Mapa excursionista de
la Editorial Alpina 1/25.000, La Pedriza
50
•
El Nacimiento del Manzanares
Datos
Tipo de ruta: No Circular.
Dificultad: Alta.
Longitud: 9,5 kilómetros.
Duración aproximada: 4 horas.
Desnivel: 1.060 - 2.050 metros.
Descripción
Ruta que desde La Pedriza remonta el curso del río Manzanares hasta su
nacimiento. Diferentes pisos de vegetación y diferentes microclimas jalonan
esta ruta. Visita a la marmita más conocida de La Pedriza, la Charca Verde.
Recomendada para toda época del año, aunque en invierno e inicios de
primavera en las partes altas puede haber alguna dificultad con el hielo y la
nieve.
51
El Centro de Información del Parque Regional de la Cuenca Alta del
Manzanares realiza excursiones guiadas y gratuitas por el interior del Parque.
Tel. 91 853 99 78.
Accesos: Por la carretera de Colmenar, desvío hacia Soto del Real. Unos dos
kilómetros antes del pueblo, hay una desviación a la izquierda que lleva a
Manzanares. Desde aquí, la carretera que remonta el río sin cruzarlo por su
margen izquierda llega, tras una subida al área recreativa de El Tranco, donde
se corta la carretera y tras remontar unos 2 km más se llega a Canto Cochino.
Hay restricciones de vehículo privado en La Pedriza, pero un nuevo servicio de
autobuses parte desde Manzanares El Real. En bus, el nº 724 de Hermanos
Colmenarejo desde el intercambiador de Plaza de Castilla. Tel.: 91 314 64 08.
Se puede volver por el puerto de Navacerrada. Al Puerto de Navacerrada se
llega por la N-VI hasta Collado Villalba, ascendiendo 18 kilómetros por la M-601
hasta el Puerto. En transporte público, el bus nº196 de Larrea desde Plaza de
Castilla y la línea C9 de Cercanías.
Descripción detallada
Desde el aparcamiento de canto Cochino se cruza el río Manzanares y se gira
a la izquierda en paralelo al cauce del agua, remontándolo por su orilla
izquierda. Por la otra orilla va la pista, primero asfaltada y luego de tierra que
recorre la Sierra del Francés. La vegetación es casi toda introducida: pinos,
arizónicas, a excepción de algunos sotos del río. Tras llegar un vivero, se cruza
el río por un puente y se llega a la pista que se veía en la otra orilla.
Justo al llegar a una curva cerrada a izquierdas de ésta, un senderillo nos
desvía a la derecha, hacia el río, que se transforma en una gran poza entre
lajas y rocas de granito, que por su color se denomina Charca Verde (2,5 km y
30 minutos), buen lugar para refrescarse en verano si aún no han crecido los
hongos.
Se sube de nuevo a la pista forestal, donde en un repecho y tras un par de
revueltas está la última fuente del camino. Se continua por la pista, llaneando
hasta un puente de cemento, el puente de los Franceses, que no debemos
cruzar (3,5 km y 45 minutos), sino que se toma una pequeña senda a la
izquierda, construida al inicio en forma de escalones, que va a ir remontando el
cauce del río primero por su margen derecha en un duro pero corto repecho, y
luego tras varias praderas, vemos su unión con el Arroyo de los Chorros, que
52
baja en varios saltos de agua por nuestra derecha desde Cabezas de Hierro. El
río va descendiendo entre pequeñas cascadas y pozas.
El vallecillo se va estrechando aguas arriba, entre el cerro de las Barreras al
sur y la sierra del Francés y la Cuerda Larga al norte hasta alcanzar la pista
forestal que habíamos abandonado aguas abajo (7 km y 2 horas y 15
minutos). Cruzamos la pista y la ascensión continua ya hasta el nacimiento de
nuestro río por un valle cerrado cuya única salida es hacia el este, por el
collado del Piornal, donde existe un pluviómetro. Sin llegar a éste, el río,
encajado en las laderas altas de la sierra, describe una curva hacia el norte
llegando a su nacimiento en el Ventisquero de la Condesa, enmarcado por la
Bola del Mundo al este y el cerro de Valdemartín al noreste (9,5 km y 4 horas).
Si se quiere volver por el puerto de Navacerrada, se remonta un poco más
hasta la Bola del Mundo, fácilmente reconocible por su estación de televisión,
tomar ahí la pista cementada y en largo y fuerte descenso nos llevaría al puerto
de Navacerrada (13 km y 5 horas y media.
Cartografía
/50.000, hoja 508 del I.G.N. Cercedilla. 1/25.000, hojas (508 - II) 36 - 39 Puerto
de Navacerrada y (508 - IV) 18 - 20 Moralzarzal.
53
•
La Charca Verde
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media - alta.
Longitud: 16 kilómetros.
Duración aproximada: 5 horas y 30 minutos.
Desnivel: 900 - 1.200 metros.
Descripción
Ruta larga que permite acceder a La Pedriza por sus dos lugares más
concurridos, Quebrantaherraduras y El Tranco, sin usar el vehículo privado.
Discurre por pinares de repoblación, áreas de matorral mediterráneo, bosque
galería de alisos y sauces y sobre todo por el impresionante conjunto granítico
de La Pedriza, con sus domos, piedras caballeras y formas caprichosas. Todo
el trayecto discurre por el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.
54
La fauna más característica de la zona son los buitres leonados, águilas reales,
cigüeñas, búhos, cabra montes, zorro y corzo. Es conveniente llevar agua,
aunque se puede comprar en los ¿chiringuitos¿ de Canto Cochino. Evitad los
días de mal tiempo en invierno y sobre todo los de mucho calor en verano,
pues La Pedriza es un horno. Para acceder en transporte público el único
medio es el bus 724 de Herederos de Colmenarejo desde el Intercambiador de
Plaza de Castilla. En coche el acceso más rápido es por la M 607 hasta la
desviación hacia Soto del Real y posterior desviación a Manzanares el Real.
Valores Naturales: Modelado en granitos, repoblaciones forestales, bosques
galería.
55
56
Descripción detallada
Muchos son los madrileños y madrileñas que quieren disfrutar de La Pedriza;
quizás el área más conocida y más transitada de nuestra Sierra. El paso, como
es sabido, está restringido a 250 vehículos al día; por ello, esta ruta parte
desde el aparcamiento del autobús Herederos de Colmenarejo, nº 724 frente a
la
iglesia
del
pueblo
(0).
Salimos en dirección oeste, bajando una pequeña cuesta con un arroyo, que
remontamos a renglón seguido y llegamos a un cruce. La calle que asciende a
la derecha, también lleva a La Pedriza, a El Tranco, pero vamos a continuar de
frente, cruzando el río Manzanares con su densa vegetación de ribera, y nos
desviamos por un camino de tierra, conocido como Camino de El Boalo, que
deja a la izquierda el antiguo castillo, que está en ruinas. Atravesamos una
pequeña urbanización y a unos pocos cientos de metros confluimos con la
pequeña carretera que da acceso a Canto Cochino (1) (1 km y 15 minutos).
Seguimos en paralelo a la carretera, que queda a nuestra izquierda, y veremos
ya el aparcamiento que existe para los que dejan el coche aquí y comienzan
los cominos sin invadir el Parque con él. Otros cuantos estarán horas ante la
barrera de acceso los fines de semana esperando a que salgan los vehículos
de
los
más
madrugadores.
Siguiendo nuestro camino encontramos el Centro de educación ambiental
del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, cuya visita debería
ser obligatoria (2) (1.600 metros y 25 minutos). Un poco más adelante está la
barrera y el control. Tras ella, el camino que hay que tomar va por la derecha
de la carretera y que está señalado como Senda de Quebrantaherraduras,
con carteles de madera. Desde el primer momento, la vegetación que nos
acompaña se nos presenta rara, formando alineaciones, terrazas..., son las
repoblaciones que se efectuaron en los años cincuenta y sesenta del pasado
siglo para evitar la erosión y regeneración del suelo. Son pinos laricios, que se
distinguen por sus largas acículas y sus piñas alargadas. Junto a ellos, las
arizónicas, que nos dejan su fuerte aroma a resina. El camino es, aquí,
completamente llano, con un cerro con bolos graníticos a nuestra derecha del
que nos separa un pequeño arroyo estacional, y la carretera a mano izquierda.
Cruzamos el arroyo por un puente de madera (3) (2 km y 500 m. y 45 minutos),
y el camino comienza a inclinarse. Nada más pasar el arroyo se nos abre un
claro en el bosque y nos aparecen unos rodales de los arbustos autóctonos de
la zona, en este caso jara pringosa y romero, lo que implica que estamos en el
piso del encinar guadarrámico, a pesar que sólo nos quedan algunos restos de
57
pequeñas
encinillas
dispersas.
Alcanzamos en nuestra subida la carretera y la cruzamos (4) (3km y 960 m y 1
hora). A la izquierda vamos a ver una barrera que cierra un ancho camino de
tierra. Por ahí no hay que seguir, sino por la Senda de Quebrantaherraduras,
que
viene
indicada
con
su
correspondiente
cartel.
La senda pasa por un área sin arbolado que nos de sombra, entre densos
jarales y algunos enebros de miera que empiezan a aparecer. A la izquierda se
nos abre un barranco. Más adelante nos sumergimos en el pinar. Los troncos
de estos pinos son finos, muy cercanos unos de otros, para facilitar su
crecimiento al competir por la luz. Algunos nos los vamos a encontrar en medio
del
camino.
Tras salir del bosque, el camino se va a hacer más duro, bastante duro. La
senda de tierra se va a convertir en un camino pedregoso, con lagunas
canalizaciones para evitar que el agua ocupe el camino. Hacemos una curva a
la derecha y el repecho es aún más duro. Los últimos metros, a pleno sol, se
hacen por medio de tres enormes escalones de piedra. Alcanzamos otra vez la
carretera en otra curva y cruzamos de frente. Una corta subida, ahora en medio
del pinar, nos hace coronar el collado de Quebrantaherraduras
(5)
(4,5
km
y
1
hora
y
30
minutos).
La carretera va a quedar a nuestra izquierda, unos metros debajo de nosotros.
Cuando la ruta se hace horizontal, en el pinar observamos algunos bolos
graníticos perfectamente partidos. Descendemos por unos escalones y
cruzamos
nuevamente
la
carretera.
Desde el otro lado, el espectáculo es impresionante. El valle del arroyo de La
Majadilla, con su mar de pinos y cipreses está rodeado por la gran masa
granítica anaranjada de La Pedriza. A la izquierda, hacia el oeste, la Cuerda de
Las Milaneras, con su grupo de rocas verticales en primer término conocido
como El Cancho de los Muertos. Hacia el este, la Peña del Yelmo y la Pedriza
Posterior. Por detrás de todo este conjunto, la Cuerda Larga.
El origen de La Pedriza se remonta la Orogenia Hercínica (Paleozoico), más
concretamente a las últimas fases, cuando grandes plutones de granito
penetraron por debajo de las montañas creadas durante dicha orogénesis
(unos 300 millones de años). Posteriormente, la erosión producida durante
millones de años favoreció que quedaran al descubierto. La Orogenia Alpina
(65 millones de años), elevó el bloque rígido de la Sierra, lo fracturó, y a partir
de entonces actuó sobre los granitos la erosión, dando lugar a las múltiples y
curiosas
formas
que
conocemos.
58
Este mirador es un buen lugar para localizar las principales áreas de La
Pedriza
y
para
conocer
alguna
de
sus
leyendas.
Empezamos el descenso; entre dos muretes de piedra bajamos tres escalones.
Vamos a pasar entre dos gruesas encinas y algunos enebros. Al poco pasamos
sobre un pino que, curiosamente ha crecido horizontal y corta el camino.
Llegamos a otro cruce con la carretera (6) ( 5 km y 1 hora y 45 minutos). Al otro
lado, una fuente con un pilón nos permitirá abastecernos de agua. Giramos a la
izquierda. La vegetación va cambiando, pues entramos en zona de umbría.
Abundan los brezos, los cantuesos, junto con los pinos y las eternas jaras.
Volvemos a cruzar la carretera, en suave descenso, y el camino se nos hace
horizontal. Llegamos a ir en paralelo a la carretera. La cruzamos por última vez
(7) (5,5 km. Y 2 horas), y ya vamos oyendo el ruido del río Manzanares.
Por el llano que vamos, se cruza el arroyo de Las Casiruelas y llegamos a
Canto Cochino. Por nuestra derecha se nos une otra nueva ruta que
tomaremos más tarde (8) (6 km y 2 horas y 10 minutos).
Canto Cochino es la zona de aparcamiento de los coches que han accedido al
Parque, hay varios chiringuitos y zonas de esparcimiento. La ruta, sin embargo,
no
acaba
aquí,
sino
que
va
a
remontar
el
río.
Descendemos por un camino asfaltado hacia el río, y lo cruzamos por un
puente de madera. Es un punto donde existe un buen ejemplo de bosque
galería y donde el río Manzanares baja con una limpieza y ¿alegría¿ que pocos
creerían que es el mismo que atraviesa nuestra capital.. La vegetación que
podemos ver aquí es la de un típico bosque de ribera guadarrámico: sauces,
multitud de alisos, algún olmo y algún álamo, junto con arraclanes, que son las
especies que conforman principalmente este ecosistema. Según nos alejamos
del agua, la vegetación que va a aparecer es la que nos ha venido
acompañando,
la
del
pinar
de
repoblación.
Nada más cruzar el río, nos topamos de frente con la Escuela Taller del Parque
Regional. Aquí giramos a la izquierda, subimos dos o tres escalones y,
enseguida descendemos para ir por un camino paralelo al río, que va a quedar
a
nuestra
izquierda.
Aquí se nota el contraste entre el bosque de ribera y el pinar; éste, repoblado
con ejemplares muy cercanos uno de otro hace que no exista el sotobosque, y
que todo parezca como ¿ceniciento¿, seco, que incluso te falte el oxígeno para
respirar. Las ramas más bajas y medias se han podrido, incluso hay bastantes
ejemplares muertos, muchos de ellos por la plaga de procesionarias.
59
Llegamos a la altura de un puente, el de Las Ranas. Al otro lado del río
continua el aparcamiento y, en él, un pequeño tejo nos indica que vamos
cambiando de piso con la altura (9) (7km y 2 horas y 30 minutos).
Continuamos por la margen izquierda del río. El camino parece perderse, pues
existen multitud de ellos al ser una zona de abundante tránsito. Lo mejor es
seguir en paralelo al río, lo más cercanos a él. Van a ir apareciendo unos pinos
que hasta ahora no habíamos visto, con troncos más gruesos, de aspecto más
viejo, más grandes. Son algunos ejemplares de pino silvestre que quedaron sin
talar antes de la masiva repoblación. Se les distingue fácilmente por su color
asalmonado en sus ramas y parte alta del tronco, así como por sus pequeñas
pero
numerosas
piñas.
También van a aparecer otras especies en el sotobosque, como retamas,
escobas, torviscos y jaras. Llegamos a una agrupación de rocas graníticas,
estratificadas por sus planos de debilidad (10) (7 km y 600 m. y 2 horas y 45
minutos). Se les rodea por la derecha. A partir de ahora vamos a tener un
camino llano entre diferentes terrazas de repoblación del pinar hasta llegar a la
altura
de
un
pequeño
puente.
Este puente es conocido como el de La Cola de Caballo
(11) (8 km y 3 horas). Nada más cruzarlo, un pequeño sendero parte a la
derecha, avanzamos por él unos 20 metros y llegamos a unas pozas unidas
por pequeñas cascadas. Es el comienzo de la zona de Charcas Verdes, y un
buen lugar para reposar. Desandamos lo andado y al llegar al puente no lo
cruzamos, sino que por el sendero que continua de frente llegamos a la
carretera que ascendía anteriormente por toda La Pedriza. Giramos a la
derecha.
La pista va a ir en continuo ascenso, pero es amplia y sin pérdida. Arriba, a la
derecha, en la margen izquierda del río, veremos una roca en equilibrio, es El
Cáliz. En nuestra subida dejamos a la derecha una primera desviación, que no
tomamos, y sí la segunda, que desciende hacia el río (12) (9 km y 3 horas y 15
minutos).
Tras la bajada, llegamos a una especie de aparcamiento. Tras pasarlo, vemos
el río Manzanares en todo su esplendor. Sobre un lecho de roca pulida por la
acción del agua se suceden cascadas, algunas de más de dos metros, y
multitud de pozas y piscinas naturales. El río hace un recodo y gira en dirección
noroeste. Una corta trepada por las rocas nos lleva hasta la poza más famosa,
la Charca Verde, que también es la más grande. Una pequeña cascada
desemboca en esta poza, que en realidad es una gran ¿marmita de gigante¿.
60
Las ¿marmitas¿ se forman en los lechos rocosos de los ríos, en zonas algo
hundidas y que sirven de ¿trampa¿ a piedras que arrastra el mismo río. Al caer
en esta zona, no pueden salir, pero el movimiento en remolino del agua hace
que no deje de dar vueltas, puliendo, redondeando y ampliando a zona
deprimida, hasta crear las pozas o ¿marmitas¿ que observamos en toda esta
zona (13) (9 km 300 metros y 3 horas y 25 minutos).
Este es el punto culminante del recorrido, buen lugar para el descanso y el
recreo. La vuelta rápida se va a hacer por la pista asfaltada. El descenso es
bastante veloz, hasta alcanzar la barrera de prohibición del paso de coches, no
sin antes rebasar el arroyo Umbría de la Garganta, que viene por nuestra
derecha
(14)
(10
km
y
300
metros
y
4
horas).
Desembocamos en Canto Cochino, con sus ¿chiringuitos¿ y aparcamientos
(15) (11 km y 4 horas y15 minutos). No volveremos por Quebrantaherraduras,
sino por El Tranco, salida natural del Manzanares. Descendemos un cerrete,
dejando a la derecha la señal que indica la Senda de Quebrantaherraduras,
cruzamos el arroyo de Las Casiruelas por unos mogotes de piedra, aunque
cuando viene poco agua o seco no es necesario, y llegamos a una pasarela
sobre el río. (16) (11 km y 600 m. y 4 h. Y 25 minutos).
Cruzamos por esta estrecha pasarela y llegamos a un merendero. Lo dejamos
a nuestra derecha y nos introducimos en la Garganta Camorza, por donde el
río sale de La Pedriza. El camino se hace entre rocas, y más bien parece un
callejón. A nuestro alrededor, los majuelos crecen en las zonas donde se ha
generado un poco de suelo fértil. El río, a nuestra derecha, va creando multitud
de
pozas.
Un pequeño ascenso nos lleva a una curva del río. Encima de nosotros, sobre
una roca ha crecido un madroño, que parece desafiar a la gravedad y a la falta
de suelo. Saltando de roca en roca llegamos a una presa colmatada de
sedimentos (17) (12 km y 500 metros y 4 h y 45 minutos).
Bajamos de la presa por una diaclasa (línea de separación en la roca) de una
gran roca de granito y alcanzamos un canal que parte de la presa. El río va
calmándose, se ven más piscinas, aunque no las pozas que se formaban
aguas
arriba.
Llegamos por fin a otra zona de merenderos, El Tranco (18) (13 km y 4 horas y
55 minutos), tras pasar por una zona donde las jaras enmarcan un estrecho
camino. Aquí acaba una carretera que viene desde Manzanares, aunque
Manzanares ya llega hasta aquí, con la proliferación de viviendas unifamiliares
que
se
construyen
en
este
entorno.
61
Si queremos alargar un poco el camino, tomamos a la derecha una calle sin
asfaltar que nos llevará a cruzar el río y ascender a la ermita de la Peña Sacra.
Si no, la carretera que hemos alcanzado nos llevará en pronunciado descenso
hasta nuestro punto de partida en Manzanares el Real (19) (16 km y 5 horas y
30 minutos).
Cartografía
1/50.000, hoja 508, Cercedilla del I.G.N. y 1/25.000 hoja 508 - II Puerto de
Navacerrada y 508 - IV Moralzarzal
62
•
Ruta por El Puente de los Pollos
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Fácil.
Longitud: 8 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas y media.
Desnivel: 1.030 - 1.450 metros.
Descripción
Ruta por el interior del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.
Paisaje de granitos, en especial el impresionante Puente de los Pollos, arco de
roca natural. Apto para toda época. Hay que llevar cantimplora.
El Centro de Información del Parque Regional de la Cuenca Alta del
Manzanares realiza excursiones guiadas y gratuitas por el interior del Parque.
Tel.
91
853
99
78.
Accesos: Por la carretera de Colmenar, desvío hacia Soto del Real. Unos dos
kilómetros antes del pueblo, hay una desviación a la izquierda que lleva a
63
Manzanares. Desde aquí, la carretera que remonta el río sin cruzarlo por su
margen izquierda llega, tras una subida al área recreativa de El Tranco, donde
se corta la carretera y tras remontar unos 2 km más se llega a Canto Cochino.
Hay restricciones de vehículo privado en La Pedriza, pero un nuevo servicio de
autobuses
parte
desde
Manzanares
El
Real.
En bus, el nº 724 de Hermanos Colmenarejo desde el intercambiador de Plaza
de Castilla. Tel.: 91 314 64 08.
Descripción detallada
Sin cruzar el arroyo de La Majadilla se continua por la senda que parte en
dirección norte, recto hacia el Circo de la Pedriza Posterior. Comienza una
subida, corta, pero que en empinada cuesta lleva a un rellano horizontal, donde
las vistas de El Pájaro son inmejorables (2 km y 45 minutos).
La pista sigue en horizontal por la orilla del arroyo de Los Pollos, hasta que a la
izquierda parte un sendero que va a llevar en larga subida y con varias curvas
hasta Los Llanillos (3,5 km y 1 hora y 15 minutos). Esta zona es una especie
de meseta horizontal cubierta de arbolado, donde hay un cruce. Nuestra ruta
discurre hacia el oeste, en suavísima subida, pero en este cruce, hacia el norte
y entre el arbolado se llega a unas rocas, con una pared rosácea donde hay
una cueva que utilizaban los primeros exploradores de La Pedriza, es la
Covacha
de
la
Majada
de
Quila.
Seguimos por el sendero hasta el final de la cuesta, se cruza el arbolado hacia
el norte y se llega al Puente de los Pollos, gran arco de roca de unos 25 metros
de
luz
(4,5
km
y
1
hora
y
45
minutos).
La vuelta se puede hacer por el mismo camino, o continuar por un camino que
al final de la subida partía en dirección sur, hacia el collado Cabrón, marcado
con pintura blanca y amarilla, es la senda Icona (6 km y 2 horas y 30 minutos).
Desde allí se desciende por la parte derecha, oeste, y se llega a un pinar de
repoblación, el vivero forestal y el río Manzanares. Se gira a la izquierda y se
llega a Canto Cochino (8 km y 3 horas y media).
Cartografía
1/50.000, hoja 508 del I.G.N. Cercedilla. 1/25.000, hojas (508 - II) 36 - 39
Puerto de Navacerrada y (508 - IV) 18 - 20 Moralzarzal. Mapa excursionista de
la Editorial Alpina 1/25.000, La Pedriza.
64
•
Una vuelta por El Yelmo
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 11 kilómetros.
Duración aproximada: 4 horas y 15 minutos.
Desnivel: 960 - 1.630 metros.
Descripción
Ruta por el interior del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares.
Ruta por la Pedriza Anterior, que es la parte más visible desde Manzanares El
Real, en forma de grandes graderíos que van ganando altura. Paisaje de
granitos, coronados por la mole de El Yelmo. Apto para toda época. En verano,
mucho calor. Aunque hay fuentes en el recorrido, es preferible llevar
cantimplora.
El Centro de Información del Parque Regional de la Cuenca Alta del
Manzanares realiza excursiones guiadas y gratuitas por el interior del Parque.
65
Tel.
91
853
99
78.
Accesos: Por la carretera de Colmenar, desvío hacia Soto del Real. Unos dos
kilómetros antes del pueblo, hay una desviación a la izquierda que lleva a
Manzanares. Desde aquí, la carretera que remonta el río sin cruzarlo por su
margen izquierda llega, tras una subida al área recreativa de El Tranco.
En bus, el nº 724 de Hermanos Colmenarejo desde el intercambiador de Plaza
de Castilla. Tel.: 91 314 64 08.
Descripción detallada
En la pradera se gira a la izquierda, subiendo hacia el norte por una corta y
empinada ladera llena de matorrales. El camino, al estar muy pisado, se sigue
con facilidad. Tras otro repecho, se hace más suave, y empieza a girar poco a
poco
a
la
derecha.
A partir de este descanso, la subida continua entre las características
formaciones graníticas hasta la base de El Yelmo (3 km y 1 hora y 30
minutos), gran domo representativo de esta parte de La Pedriza. Aquí, otro
pequeño descanso, acompañado por un pequeño manantial al pie de un risco
que queda a la derecha, nos indica que la ascensión casi ha concluido.
Continuando hacia el nordeste, se sigue ascendiendo suavemente hasta llegar
a un paso con un risco vertical llamado El Acebo, que está aislado a nuestra
derecha, y unas fuertes paredes a nuestra izquierda. Aquí, un camino surge por
la izquierda y que en suave ascensión llega a la cara norte de El Yelmo (4 km
y 1 hora y 50 minutos). Desde aquí, tras subir un poco más, comienza el
descenso.
Se accede a la parte norte del macizo de El Yelmo, por el risco de La Cara y
las Cuatro Damas, que quedan a la izquierda, y por una zona de peñascos se
llanea un poco y se hace un descenso en varios zigzag. Se llega a un bloque,
cuya bajada es dificultosa, y más aún si ha llovido, nevado o helado (estamos
en cara norte), pero se puede rodear fácilmente por la derecha o descender por
una grieta a la izquierda. Se alcanza en una rápida bajada el collado de La
Dehesilla
(4,5
km
y
2
horas
y
30
minutos)
Desde aquí, se gira a la izquierda en dirección oeste. La bajada es franca por el
GR- 10. La vegetación de jaras y retamas lo invade todo, a excepción de unos
cuantos ejemplares de acebos en la ladera. Se llega a una llanada con una
gran roca redondeada conocida como El Tolmo (6 km y 3 horas), a los pies de
otra conocida peña, El Pájaro. Enseguida se llega al refugio Giner y a la fuente
66
de Pedro Acuña. Tras pasar por una llanura conocida como Prado Peluca, se
cruza el arroyo de la Majadilla (6,5 km y 3 horas y 10 minutos), y se gira a la
izquierda en medio de un bosque de pinos. Se sigue en paralelo al arroyo,
hacia el sur, descendiendo por su ladera derecha, tras hacer varios zigzag por
la conocida ¿Autopista¿ de La Pedriza, llegando al Canto Cochino (9 km y 3
horas
y
40
minutos).
Se cruza el Manzanares y se desciende por su orilla izquierda, en una zona
llana hasta alcanzar la Garganta Camorza, donde el Manzanares se encaja
entre el macizo de la Pedriza Anterior a la izquierda y los cerros de El
Alcornocal a la derecha, en dirección este. Tras descender unos tramos
pedregosos, siempre con el río a la derecha, se alcanza el Tranco (11 km y 4
horas y 15 minutos).
Cartografía
1/50.000, hoja 508 del I.G.N. Cercedilla. 1/25.000, hojas (508 - II) 36 - 39
Puerto de Navacerrada y (508 - IV) 18 - 20 Moralzarzal. Mapa excursionista de
la Editorial Alpina 1/25.000, La Pedriza.
67
Rutas por el Valle del Lozoya
El Mirador de los Robledos
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 10 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas.
Desnivel: 1.170 - 1.310 metros.
Descripción
Aunque hay algunas fuentes, es necesario portar cantimplora. Vistas del valle
del Lozoya y paso por varias áreas recreativas de la Comunidad. En las
inmediaciones, el Monasterio de El Paular. Parte del recorrido se hace por la
Ruta Verde 1, balizada por el Centro de Información Ambiental del Puente del
Perdón, y el regreso por el sendero de Gran recorrido GR-10.1, señalizado con
pintura blanca y roja.
68
A Rascafría se accede por la N-I y desviación en Lozoyuela por la M-604. Se
encuentra a 107 km de Madrid. En bus, el nº 194 de Continental Auto desde
Plaza de Castilla. Tel. de Continental Auto: 91 314 57 55.
Teléfono de Información del Centro de Información Ambiental del Puente del
Perdón (Rascafría): 91 869 17 57.
Descripción detallada
Desde el Puente del Perdón , enfrente de El Paular, sale una pista asfaltada
que pasa por el albergue Los Batanes que queda a al izquierda y lleva al área
recreativa de Las Presillas (500 m y 10 minutos), donde se puede tomar un
baño si el tiempo acompaña en las piscinas naturales del río Lozoya, rodeado
de praderas.
Se asciende siguiendo el río Lozoya, que aquí se denomina arroyo de la
Angostura. Esta parte de la ruta está balizada como Ruta Verde 1. Cruzamos el
arroyo que viene por la izquierda, de los altos de La Morcuera, llamado Aguilón
(1 km y 20 minutos) y se sigue en paralelo al río Lozoya, que baja en pequeñas
cascadas.
Se atraviesa una verja y nos adentramos en un robledal, con algunas praderas
y algunos pinos. El camino se hace estrecho, ascendiendo por la derecha del
río hasta una vieja central eléctrica (hay una tubería de hierro que baja de la
montaña) y un poco más arriba, tras pasar un cercado, al área recreativa de La
Isla (3,5 km y 1 hora). Aquí el Lozoya desciende con rapidez y fuerza en varias
cascadas, entre praderitas de hierba.
Se cruza el puente y nos dirigimos a la carretera M - 604.Seguimos hacia la
derecha unos metros por un camino de tierra hasta el kilómetro 30,4 y se cruza.
Una senda parte enfrente, en ascenso hasta el Mirador de los Robledos (5,5
km y 1 hora y 40 minutos), tras pasar una curva a izquierdas y otra a derechas,
se llega a una pradera con un mirador y un monolito al guarda forestal.
Estamos bajo el macizo de Peñalara y a nuestros pies se abre el valle del
Lozoya con el embalse de Pinilla.
Se continua por el camino que hemos traído, cruzando una valla y el arroyo de
la Umbría y se desemboca en otro perpendicular. Este es el Camino del Palero,
antiguo camino forestal que unía el valle del Lozoya con el de Valsaín por el
puerto de Cotos, y por él discurre el sendero de Gran Recorrido GR-10.1. Se
69
gira a la derecha, se llanea entre el pinar en dirección norte y ya en franco
descenso se atraviesa el arroyo de Hoyoclaveles.
A partir de aquí, el camino queda enmarcado entre tapias de piedra, cercas de
alambre y algunas casas. Se pasa una barrera que corta el acceso a los
coches y desemboca más abajo en la carretera (9 km y 2 horas y 45 minutos).
Siguiendo la carretera a la izquierda se llega al punto de partida (10 km y 3
horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 483, Segovia. 1/25.000, hoja 36 - 38 San Ildefonso o La Granja.
Mapa excursionista de La Pedriza 1/25.000 de la editorial Alpina.
70
•
El sabinar de Lozoya
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 13 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas.
Desnivel: 1.222 - 1.400 - 1.222 metros.
Descripción
Ruta por el valle del Lozoya entre Navarredonda y las inmediaciones de
Lozoya. Ecosistemas de robledal de montaña y de sabinar. El sabinar de
Lozoya es un ejemplo de bosque relicto en nuestra Comunidad. Apta para toda
época
del
año,
a
excepción
de
los
temporales
invernales.
Acceso a Navarredonda desde la N-I, desviación a la izquierda pasado
71
Buitrago por la M-634, y a la derecha pasado San Mamés por la M-974.
Acceso a Lozoya por la N-I, a la altura del kilómetro 68 pasado Lozoyuela, por
la M-604.
Descripción detallada
Se llega al alto, que es una pradera con una tapia y un zarzo (una portilla), que
separa los términos de Navarredonda y Lozoya. El zarzo, al pasarlo, hay que
volverlo
a
dejar
cerrado.
Empieza el descenso por un camino en muy buen estado, salvo en época de
lluvias. Desde aquí hay unas espléndidas vistas del cierre del valle del Lozoya,
con el puerto de Cotos en el centro, enmarcado por Peñalara a la derecha y las
Cabezas
de
Hierro
a
la
izquierda.
Se alcanza el arroyo del Villar (3,5 km y 45 minutos), y se cruza, empezando a
perder altura por la margen derecha del vallejo, entre robles y prados. Se
cruzan los arroyuelos de la Galiana y de la Mata del Tirón y a la izquierda
aparece un pequeño camino, casi una calleja entre muretes, que baja hacia el
río, que se debe de tomar. Si se continua de frente, el descenso nos lleva sin
pérdida al pueblo de Lozoya, que se ve a la lado del embalse de Pinilla.
Se toma la calleja a la izquierda. Los muros separan el camino de campos con
prados y fresnos que sirven de explotaciones ganaderas. El camino se va
ensanchando hasta llegar a una agradable pradera por donde discurre el
arroyo
del
Villar
que
hay
que
volverlo
a
cruzar.
Se cruza el arroyo de nuevo (6 km y 1 hora y 15 minutos), y se empieza a
remontar el monte que tenemos hacia el sur, en dura subida hasta alcanzar la
solana del monte El Chaparral (7,5 km y 1 hora y 45 minutos). Descendiendo
se llega a una de las joyas de la naturaleza, el Sabinar de Lozoya , único en
toda la Comunidad de Madrid, siendo de carácter relicto, es decir, que no se
corresponde con las características climáticas de hoy en día, sino con las de
épocas pasadas, cuando el clima era más frío y seco. El monte presenta como
especie característica la sabina albar, fácilmente reconocible por su forma
cónica, y se desarrolla entre los 1.100 y los 1.300 metros de altitud, en el piso
del roble, pero adaptado y reducido a este lugar por unas condiciones
favorables a su desarrollo: bastante inclinación, mucha radiación solar al estar
en la solana, escasez de agua en el subsuelo, que da lugar a un monte
aclarado, con árboles espaciados. A la sabina le van a acompañar enebros y
72
plantas
aromáticas
como
cantuesos,
lavandas
o
tomillos.
Para volver a la senda, se rodea el monte en el sentido contario a las agujas
del reloj y se llega a la umbría por el collado Portillo, se desciende un poco y se
vuelve a encontrar la senda anterior (10 km y 2 horas y 20 minutos), que se
toma a la derecha y que sube en zigzag por el melojar del valle del arroyo del
Villar.
Se alcanza el collado que separa los dos términos (no es el de antes, que
queda tras una elevación unos metros más al norte) (11 km y 2 horas y 30
minutos), y se toma como referencia una alambrada. Siguiéndola en continuo
descenso, se llega a Navarredonda por el melojar hasta el camino que conduce
por el cementerio al pueblo (13 km y 3 horas).
Cartografía
1/50.000, 484, Buitrago del Lozoya y 1/25.000, 484 - I.
73
•
El valle de la Umbría y el camino del Palero
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 11 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas y media.
Desnivel: 1.830 - 1.150 metros.
Descripción
Ruta que transita por el Camino viejo de El Paular y el Camino de El Palero y
que une el puerto de los Cotos con Rascafría por el valle de la Umbría. Hay
que llevar agua porque la de los múltiples arroyos no es potable. Se atraviesa
la zona de la colonia de buitres negros del Alto Lozoya, que anidan en las
copas de los pinos más viejos del bosque. Importantes bosques de pino
silvestre. Buenas vistas del macizo de Peñalara y de los Montes Carpetanos.
Factible de hacer durante todo el año, incluso en invierno.
74
Teléfono de Información del Centro de Información Ambiental del Puente del
Perdón (Rascafría): 91 869 17 57. La ruta es una de las que propone este
Centro de Información con el nº de Ruta Verde nº 5. También se corresponde
con
parte
del
sendero
de
Gran
recorrido
GR
10.1
Al Puerto de Cotos se accede por la carretera que une en 7 kilómetros con
Navacerrada. A él llega la línea C9 de Cercanías desde Cercedilla y el bus 691
desde Moncloa de la empresa Larrea. Tel. de Larrea: 91 530 48 00
A Rascafría por la N-I y desviación en Lozoyuela por la M-604. Se encuentra a
107 km de Madrid. En bus, el nº 194 de Continental Auto desde Plaza de
Castilla. Tel. de Continental Auto: 91 314 57 55.
Descripción detallada
Se atraviesa un praderío horizontal y el camino se interna en un pinar.
Comienza aquí el Camino Viejo de El Paular (2 km y 30 minutos), marcado con
señales rojas y blancas del sendero de Gran Recorrido GR 10. A los 300
metros, en una bifurcación se deja el camino principal y se toma un ramal que
parte a la izquierda, salvando un arroyo. Se remonta un prado, donde unos
hitos de piedras nos marcan el camino a seguir y se desciende para atravesar
el arroyo de la Laguna de Peñalara por un vado de piedras.
A continuación, un ascenso nos lleva hasta la Silla de Garcisancho (3 km y 1
hora), buen lugar para obtener un panorama de Peñalara, los Montes
Carpetanos, y si hay suerte, admirar el vuelo de los majestuosos buitres
negros. También es el origen del valle de la Umbría. El descenso, a partir de
entonces, es bastante pronunciado y entronca con el Camino del Palero,
antiguo camino forestal del arroyo de la Umbría. Tras una curva cerrada va a
aparecer a la derecha una laguna artificial, y más adelante hay que cruzar el
arroyo que seguíamos, y que a partir de ahora discurrirá por nuestra derecha.
Continua el camino en descenso en medio del pinar hasta una bifurcación (6
km y 2 horas). Se sigue por la izquierda (el de la derecha lleva hasta el Mirador
de los Robledos), y se atraviesa el arroyo del Brezal, que proviene de la laguna
de los Pájaros. A la derecha, poco a poco, el arroyo de la Umbría se va a ir
separando
del
camino.
Se llega a otra bifurcación y se toma el camino de la derecha (7 km y 2 horas y
15 minutos), en franco descenso hasta llegar a una zona de casas y fincas
particulares. Se cruza el arroyo Pedrosillo y se accede a la carretera de
Rascafría. Se gira hacia la izquierda, en descenso, y tras pasar ante la ermita
de la Roca, con su cruz, se llega un poco más adelante al Puente del Perdón y
al Monasterio de El Paular. (11 km y 3 horas y media).
75
Cartografía
1/50.000, hoja 483, Segovia y 508 Cercedilla 1/25.000, hoja 36 - 38 San
Ildefonso o La Granja y 508 - II Puerto de Navacerrada.
76
•
Las Cascadas del Purgatorio
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 5,5 km sólo ida.
Duración aproximada: 2 horas.
Desnivel: 1.170 - 1.370 metros.
Descripción
Visita a uno de los lugares con mayor valor ecológico de la Comunidad, con
gran fragilidad medioambiental. Vistas del valle del Lozoya y del arroyo Aguilón.
Fauna en peligro de extinción (nutria y desmán de los Pirineos). La mejor
época es el deshielo, cuando las cascadas y el arroyo llevan la mayor cantidad
de agua proveniente de la nieve en fusión de la Morcuera y las cascadas se
despeñan en todo su esplendor. Hay que llevar cantimplora de agua. Balizado
en parte como la Ruta Verde 1.
77
A Rascafría se accede por la N-I y desviación en Lozoyuela por la M-604. Se
encuentra a 107 km de Madrid. En bus, el nº 194 de Continental Auto desde
Plaza de Castilla. Tel. de Continental Auto: 91 314 57 55.
Teléfono de Información del Centro de Información Ambiental del Puente del
Perdón (Rascafría): 91 8691757
Descripción detallada
Desde el Puente del Perdón, enfrente de El Paular, sale una pista asfaltada
que pasa por el albergue Los Batanes que va a quedar a la izquierda y lleva al
área recreativa de Las Presillas (500 m y 10 minutos), con piscinas fluviales
ene le río Lozoya, aquí llamado de la Angostura. Éstas van a quedar a la
derecha, tras una gruesa valla de piedra.
Se continua por el mismo camino de tierra hasta la confluencia de un arroyo
que baja por la izquierda, es el arroyo Aguilón, proveniente de los altos de La
Morcuera (1 km y 20 minutos). Se cruza por un pequeño puente y aparece una
bifurcación, que se toma a la izquierda, adentrándose en el monte de Los
Robledos. La pista de la derecha nos llevaría al área recreativa de “La Isla” y al
puerto de los Cotos.
Más adelante, ya en continuo ascenso, en otra bifurcación hay que girar
también a la izquierda. Al llegar a un rellano finaliza el robledal y comienza el
pinar (3,5 km y 1 hora). Aquí hay que abandonar la senda que llevábamos y
empezar a descender a la izquierda hacia el arroyo Aguilón. Se desciende por
una pequeña senda, ya sin balizar, cruzando una finca de pastores conocida
como Majalagrande, y se llega aun vado del arroyo, al lado de una casa, una
cerca y un pilón.
Se cruza el arroyo por un vado de piedras, pues es más fácil el camino por este
lado (4,5 km y 1 hora y 25 minutos). Se remonta el río por su margen derecha,
entre praderas, pozas cristalinas, pequeños saltos y robles, hasta alcanzar en
el cerramiento del valle las dos cascadas del Purgatorio, una de las cuales, la
superior, cae en forma de cola de caballo a una poza cristalina (5,5 km y 2
horas). Para ver la superior, hay que encaramarse por unas rocas que quedan
en la orilla derecha (izquierda según se remonta), y se observan los dos
principales saltos de agua.
78
El regreso se puede hacer por el camino estrecho, una sendilla que hay en la
orilla derecha del arroyo, entre las praderas, pozas y otras cascadas de menor
porte hasta alcanzar, en tres kilómetros de descenso el puente sobre el Aguilón
que antes habíamos cruzado.
Cartografía
1/50.000, hoja 483, Segovia. 1/25.000, hoja 36 - 38 San Ildefonso o La Granja.
Mapa excursionista de La Pedriza 1/25.000 de la editorial Alpina.
79
•
Ruta por Hoyos de Pinilla
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 8,5 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas y 15 minutos.
Desnivel: 1.770 - 2.209 metros.
Descripción
Subida a uno de los circos glaciares más desconocidos de la Comunidad. Buen
observatorio del Valle del Lozoya. Hay agua al inicio y al final del recorrido, en
el paraje de Las Lagunillas. No hay transporte público hasta el puerto de
Navafría, que se accede tras 11 kilómetros de dura ascensión por la carretera
M-637 desde Lozoya. Acceso a Lozoya por la N-I, a la altura del kilómetro 68
pasado Lozoyuela, por la M-604. En transporte público, la línea nº 194 de
Continental Auto desde el Intercambiador de Plaza de Castilla (Tel. de
Continental
Auto
91
314
57
55).
80
Recomendado para toda época del año, pero la mejor época es el deshielo
primaveral, cuando las lagunas del Nevero empiezan a aparecer después de
quitarse su capa de hielo y nieve.
Descripción detallada
El camino conduce sin pérdida posible a un pitón de gneis llamado Peña del
Cuervo (2,5 km y 40 minutos), buen mirador de todo el valle del Lozoya,
Cabezas de Hierro y Peñalara. En un cerro próximo, la Cebadilla tiene un
singular bosque de abetos de gran altura. Se deja la peña a la derecha y el
camino conduce en ligero ascenso al final del pinar y entra en un área de
piornos y jabinos hasta alcanzar el muro de delimitación de los términos de
Lozoya
y
Pinilla
del
Valle
(3,5
km
y
1
hora).
Se salta el muro, y comienza una ascensión casi "a pico", entre algunos hitos y
dejando el muro a la derecha, insinuándose el camino que conduce directo al
pico del Nevero. Debajo justo de éste, en un pequeño recuenco glaciar existen
tres pequeñas lagunillas que son los Hoyos de Pinilla, de origen glaciar y que
se tornan realmente bellas en el deshielo primaveral. (4,5 km y 1 hora y 30
minutos).
Desde las lagunas, se gira hacia el este, hacia el muro de límite de los términos
y se sube en paralelo a él hasta unas praderas cimeras, donde está el pico del
Nevero (5,5 km y 2 horas). Desde aquí, y con tan buena altura se observa la
meseta castellana al norte, al oeste el macizo de Peñalara; al sur, la Cuerda
Larga
y
al
este
la
sierra
de
Ayllón.
El descenso se hace hacia el este, siguiendo la línea de cumbres. Se remonta
hasta las ruinas de una casita y se sigue el cordal hacia el noreste primero y
enseguida al este, por una ancha ladera con escasos matorrales. Se desciende
a un colladito, se remonta una elevación y se sigue en descenso por la divisoria
hasta el Alto del Puerto (7 km y 2 horas y 45 minutos). Desde aquí el descenso
es pronunciado por un cortafuegos. Se interna en un pinar por una ladera algo
resbaladiza por la tierra suelta, y luego se suaviza entre praderas y pinares
propios de la zona hasta llegar al puerto de Navafría (8,5 km y 3 horas y 15
minutos).
Cartografía
1/50.000, hoja 484 del I.G.N. Buitrago del Lozoya. 1/25.000, hojas 484-I 37 - 37
Lozoya.
81
Rutas por la Sierra norte
•
La subida al Torrejón
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 9,5 kilómetros.
Duración aproximada: 2 horas y 30 minutos.
Desnivel: 995 - 1.301 metros.
Descripción
Ruta por los alrededores del pueblo y del embalse de El Atazar, en una de las
zonas más aisladas de la Comunidad. Paisaje de jaras y pizarras. El pueblo de
El Atazar está a 82 km de la capital. Se accede por la N-I hasta el desvío a
Torrelaguna por la carretera N-320, y posteriormente por las carreteras M-102,
M-134 y M-133. No hay transporte público que lleve al pueblo.
82
Las mejores épocas son primavera, otoño e incluso invierno. Hay que llevar
agua
Descripción detallada
Comienza una subida bastante dura (2 km y 30 minutos), entre algunos robles,
con un zig zag a derecha e izquierda. La pendiente se suaviza, subiendo por un
arroyo afluente del que anteriormente hemos atravesado, y que va a quedar a
la
izquierda.
Se alcanza un collado, al norte de la cumbre del Torrejón (3,5 km y 45
minutos). En el collado hay que dejar la pista de tierra que hasta ahora mismo
era el camino a seguir y se gira a la derecha entre jaras, continuando la subida.
Se pasa entre claros del matorral hasta un pequeño rodal de pinos que se debe
de bordear por su izquierda, por la parte alta de la loma, hasta alcanzar unas
rocas. Se sobrepasan. Posteriormente se atraviesa otro jaral y se alcanza la
picuda cumbre de crestones de pizarras del Torrejón (5 km y 1 hora y 15
minutos). Desde aquí se domina toda la presa de El Atazar y más allá las
sierras
de
Patones.
El regreso se hace volviendo hasta el collado (6,5 km y 1 hora y 40 minutos),
pero en vez de bajar por el mismo lado, se gira a la derecha y se sube hasta la
siguiente curva a la derecha. Desde aquí parte un pequeño camino, algo
difuminado, por la izquierda y empieza el descenso. Primero es un descenso
suave, luego se remonta un repecho, gira a la derecha, y entre pequeños
robles empieza a descender al arroyo de La Pasada. Se remonta otro repecho
y se alcanza una ancha pista de tierra (8 km y 2 horas).
Se gira por la pista a la izquierda por la pista, y muy suavemente desciende por
campos de cultivo hasta la parte superior del cerro, en la zona de las eras,
donde está asentado el. En un par de zig zag se llega al punto de partida en el
embalse de El Atazar (9,5 km y 2 horas y 30 minutos).
Cartografía
1/50.000, 485, Valdepeñas de la Sierra y 1/25.000, 485 - I.
83
•
Las cárcavas del Pontón de la Oliva
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 4 km
Duración aproximada: 1 hora y 15 minutos de ida.
Desnivel: 726 - 987 metros.
Descripción
Ruta que parte de la presa de el Pontón de la Oliva y que remonta, ya por la
provincia de Guadalajara, al vértice de Guadarrama, de escasa altitud, pero
que en el camino se visita una zona de grandes acarcavamientos.
Salida de autobuses hasta Patones desde el intercambiador de Plaza de
Castilla. Tel.: 91 314 57 52. Empresa Continental Auto, tel.: 91 533 04 00.
Información
municipal
de
Patones:
91
843
20
26.
Se accede por la carretera Nacional I; a la derecha, se toma la N-320 en
84
dirección Torrelaguna; y luego, a la izquierda, la M-102. Se pasa Patones de
Abajo, y enseguida por la misma carretera se llega al embalse.
Descripción detallada
Aquí hay que abandonar la pista por la derecha, subiendo por un estrecho
sendero por el olivar que hay en este sector. A la derecha va a aparecer un
barranco seco, de fondo plano, con multitud de cantos rodados. Se deja el
camino y se desciende en dirección al lecho, que se atraviesa y ascender
“campo a través” por una dura cuesta hasta lo alto de la loma del otro lado (2
km
y
500
metros
y
45
minutos).
A la derecha va a ir apareciendo la cárcava, que es un abarrancamiento que se
ha hecho en los deleznables materiales de esta zona, con paredes casi
verticales, cresterías, pináculos, y en continuo proceso de crecimiento,
favorecido por la ausencia de vegetación, las lluvias y los materiales
sedimentarios de la raña (sedimento formado por grandes mantos de barro
provenientes de la cercana sierra de Ayllón y que están compuestos de cantos
rodados de cuarcita enmarcados en una matriz de arcilla, fácilmente
erosionable).
Se sigue por lo alto de la cárcava, bordeando a mano derecha toda su
extensión, pero con cuidado de no aproximarse mucho al borde, pues existe
peligro de derrumbamiento al ser un material inestable. La dirección es hacia el
noreste,
casi
horizontal,
dejando
la
cárcava
a
la
derecha.
El cerro va a estar cubierto de escobas y retamas, y hay que andarlo hasta
unas ruinas en las cercanías del borde de la barranquera. Por detrás va a
aparecer un camino por un paisaje seco y árido, batido por el viento, que se
dirige a un pequeño pinarcillo. Se llega al pinar, y a la derecha, en el alto de
una loma, está el vértice de Guadarrama, al que se accede tras sobrepasar una
zona
de
jaras
(4
km
y
1
hora
y
15
minutos).
El descenso se efectúa por el pinar y el mismo camino de la ida, por la parte
derecha de la cárcava.
Cartografía
1/50.000, 485, Valdepeñas de la Sierra y 1/25.000 485 - III.
85
•
Montejo de la Sierra
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 12 km
Duración aproximada: 3 horas y 15 minutos
Desnivel: 1152 - 1360 metros.
Descripción
Ruta que partiendo del pueblo de Montejo de la Sierra, circula por la dehesa
boyal de Montejo, y se acerca hasta la entrada al hayedo. Para visitar el
hayedo es necesario una reserva previa en el Centro de Recursos de Montaña
de Montejo (tel.: 91 869 70 58 y 91 869 72 17), situado en la calle Real.
Salida de autobuses nº 199 de la empresa Continental Auto, tel.: 91 533 04 00,
desde Plaza de Castilla. Se puede conectar con el 191 C desde Buitrago del
Lozoya.
86
A la altura del km 77 de la N-I haya que desviarse por Gandullas por la M 127 y
luego M-137.
Descripción detallada
Desde aquí, en la bifurcación existente se toma el camino que sale a la
derecha. Es un tramo de cañada que discurre entre las tapias de piedra. A los
pocos metros aparece otra bifurcación, y se debe seguir por la derecha, entre
campos despejados cubiertos de matorral, hasta alcanzar la tapia que rodea
toda la dehesa boyal, donde hay una puerta (1 km y 400 metros y 30 minutos).
Al introducirnos en la dehesa, del matorral se pasa a un denso bosque de roble
melojo, también llamado rebollo, mientras se asciende por la ladera. A la
derecha existen unas balsas para el regadío. El camino sigue recto en medio
del robledal hasta un nuevo cruce. Aquí se toma el de la izquierda, que nos
lleva a la salida de la dehesa por otra puerta metálica (3 km y 45 minutos).
A la salida, tras pasar la valla, se abandona el robledal, y se entra en un área
de matorral y pastos. El camino continua paralelo a una reguera hasta llegar a
una pradera por la que discurre un arroyo (3,5 km y 1 hora). Aquí aparecen
dos caminos, y hay que seguir por el de la derecha, que lleva hasta el arroyo
de la Mata (5 km y 1 hora y 25 minutos). Se cruza el arroyo por unos prados y
tinados donde hay ganado vacuno y equino suelto y se alcanza la fuente del
Collado
(6
km
y
1
hora
y
40
minutos).
Se alcanza la carretera, se salva el collado y se desciende por la misma hasta
el puente de El Cardoso, donde se está el acceso al hayedo de Montejo, el río
Jarama, y un área recreativa en medio de un pinar y de plantaciones de
arizónicas.
(6,5
km
y
1
hora
y
55
minutos).
Se remonta otra vez hasta el collado y la fuente (7 km y 2 horas y 15 minutos),
y en vez de volver por el mismo camino, se desciende unos 600 metros más
abajo por la carretera, y a mano derecha aparece un antiguo camino carretero,
el de Las Manoteras, que se va a internar en un bosque de rebollos por una
puerta. Para salir de él, por el camino, se alcanza otra puerta y se llega al
arroyo de La Mata a la altura de unos tinados (9,5 km y 2 horas y 40 minutos).
A partir de aquí, el camino asciende entre el matorral, muy suavemente, hasta
una bifurcación (7 km y 300 m y 2 horas y 15 minutos), que se toma a la
derecha. El camino queda bordeado entre tapias y desciende entre pastos
arboladas y las características vallas de piedra, hasta las eras del pueblo. Se
cruza el arroyo de La Mata otra vez por la carretera (11,5 km y 3 horas y 10
87
minutos), y se asciende hacia el pueblo de Montejo, al cual se entra por la Calle
Real (12 km y 3 horas y 15 minutos).
Cartografía
1/50.000, 458, Prádena y 459 Tamajón.
88
•
Ruta por El Puerto de la Acebeda
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 8 km
Duración aproximada: 3 horas y 30 minutos
Desnivel: 1.275 - 1.686 metros.
Descripción
Ruta cómoda por los alrededores del pueblo de La Acebeda, de fácil acceso
por la N-I. Buenas vistas de la sierra y de las vertientes madrileña y segoviana.
Paisaje de campos cerrados típicos de la Sierra Norte, y vegetación de
matorral. En La Acebeda no existen bosques de acebos, a pesar de lo que dice
su nombre. Parte de la ruta discurre por la Horizontal, pista de tierra que
comunica por la línea de cumbres el puerto de Somosierra al este y el de
Navafría al oeste. Hay que llevar agua, pues las únicas fuentes de la ruta están
en
el
pueblo.
Para
toda
época
del
año.
89
A La Acebeda se accede por la N-I hasta el kilómetro 85 y posteriormente 5 km
más por la M - 978. En Autobús, el nº 196 de Continental Auto desde el
intercambiador de la Plaza de Castilla. Tel.: 91 314 57 55.
Descripción detallada
Se parte del pueblo de La Acebeda por la calle del Puerto, donde están las
antiguas escuelas, que pronto se convierte en un camino de tierra. Al poco hay
dos bifurcaciones y se debe coger siempre la izquierda. Este camino es
conocido como Camino del Helechar. Siempre se está en continuo ascenso y
con un paisaje sin árboles, con piornos, entre las vallas de piedras. Se
atraviesa un portillo y a 2 km se abandona este franco camino y se toma hacia
la derecha el camino del Puerto Alto, que asciende directamente hacia la
cumbre, en fuerte pendiente hasta alcanzar la pista forestal conocida como La
Horizontal.
Un poco más arriba, en un último esfuerzo, está el Puerto de la Acebeda (4 km
y 1 hora y 45 minutos), con una extraordinaria panorámica de las dos
vertientes. Al sur, el valle del Lozoya y la sierra de La Cabrera, y al norte la
amplia meseta castellana de la que destaca el pueblo de Prádena, y en las
inmediaciones, con formas cónicas y un verde oscuro, el sabinar que
caracteriza a esta población. En el puerto coinciden dos vías pecuarias, la
Cañada de la Cuerda Larga y un ramal de la Cañada Real Segoviana.
Se desciende de nuevo hasta la Horizontal, que se toma a la izquierda. Es un
camino ancho, llano y fácil de recorrer. Esta pista enlaza el puerto de
Somosierra al este y el de la Fuenfría al oeste. El camino está enmarcado en
campos de brezos, piornos y enebros rastreros, y luego se introduce en un
pinar atravesado por varios arroyos hasta alcanzar un cortafuegos (6 km y 2
horas
y
15
minutos).
El descenso se inicia por el cortafuegos, que al poco se convierte en pista,
descendiendo rápidamente y en paralelo a una valla de madera. Se llega al
arroyo de la Dehesa (6,5 km y 2 horas y 30 minutos). Se coge una pista ancha
a la derecha, paralela al arroyo hasta alcanzar un camino, que también se coge
a la derecha Esta última parte discurre entre las típicas parcelas cercadas por
piedra, que protege campos de ganado y de matorral y que nos conduce de
regreso al pueblo (8 km y 3 horas y 30 minutos).
Cartografía
1/50.000, hoja 458, Prádena.
90
•
Ruta por el puerto de Somosierra
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Alta.
Longitud: 13,5 km
Duración aproximada: 3 horas y 30 minutos
Desnivel: 1.444 - 1.730 metros.
Descripción
Ruta circular por el puerto de Somosierra, en una de las zonas más húmedas
de la Comunidad de Madrid. Visita a la dehesa boyal con vegetación atlántica.
Hay varios manantiales en el camino. Hace unos años la zona fue devastada
por un incendio. Posibilidad de ascender a los picos de Coto de Montejo y Tres
Provincias.
Salida de autobuses nº 190 de la empresa Continental Auto, tel.: 91 533 04 00,
desde Ríos Rosas. A la altura del km 92 de la antigua N-I se llega al puerto de
Somosierra
91
Cartografía
1/50.000, 458, Prádena.
92
•
Ruta por La Cabrera
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media, por tener algún tramo entre bloques de rocas.
Longitud: 6,5 km
Duración aproximada: 2 horas y 30 minutos
Desnivel: 1.000 - 1.228 metros.
Descripción
Ruta en las estribaciones meridionales de la Sierra de La Cabrera, con sus
modelados en granitos. Ruta en parte por el Sendero de Gran Recorrido GR10, por el convento de San Antonio, el poblado celtibérico del Cancho de la
Cabeza
y
las
lagunas
de
Matatorejo.
Es necesario llevar agua, habiendo una fuente al inicio del recorrido.
El Centro de Recursos Turísticos Villa de San Roque informa sobre rutas y el
entorno turístico, cultural y medioambiental de la zona, además de ser una
Central de Reservas de alojamientos turísticos, y poseer un museo etnográfico,
un jardín botánico y un torreón-mirador. Tel.: 91 868 86 98
93
Se accede a La Cabrera por la N-I, hasta el kilómetro 58. En autobús, desde
Ríos Rosas (Calle Alenza), el nº 190 de Continental Auto y desde el
Intercambiador de Plaza de Castilla, los nº 191, 194, 195, 196. Tel. de
Continental Auto: 91 314 57 55.
Descripción detallada
Se parte de la Plaza de la Concepción del pueblo de La Cabrera en dirección
oeste, donde existe una fuente. En el primer cruce se toma la calle a la derecha
y enseguida la primera a la izquierda. Al acabarse el asfalto se entra de frente
en un amplio camino de tierra que apunta directo hacia el collado. Se pasa por
el cementerio que queda a mano derecha (1 km y 15 minutos).
En una bifurcación se sigue de frente (a la derecha se sube hacia el collado de
El Afrecho entre algunos chalets construidos a media ladera) y en suave subida
rodeados de bolos graníticos y jaras pringosas llegamos al convento de San
Antonio (2 km y 40 minutos). Este convento, tras muchos años en ruinas,
vuelve a funcionar como casa de recogimiento, oración y retiro de la comunidad
franciscana. El convento es una isla de vegetación en medio de las laderas de
La
Cabrera,
dominada
por
los
jarales.
El camino continua a la izquierda de la puerta de acceso al convento y sigue la
ascensión por un sendero estrecho hasta el collado que separa el Cancho de la
Cabeza al sur, de la Sierra de la Cabrera al norte. (2,5 km y 1 hora). Se
descienden unos metros por la otra vertiente y enseguida, entre las jaras, se
gira hacia el sur hasta el Cancho de la Cabeza. Cuando se comience a ganar
altura, buscar el paso por la parte este del cerro, más accesible.
Existe una pequeña vaguada entre las dos cumbres del cerro, y es por ahí por
donde se debe ascender. En este lugar existen los restos de un poblado que se
cree prerromano o visigodo (3 km y 1 hora y 30 minutos), dominando la llanura
de la dehesa de Roblellano. Los restos que quedan son unas ruinas de casas
semicirculares, un aljibe y una cerca o muralla que rodeaba el perímetro. Se
puede
visualizar
muy
bien
desde
las
alturas
circundantes.
Para descender al llano, hacia La Cabrera, se debe hacer por la parte oriental
del cerro, volviendo a la vaguada, entre rocas, praderas y matorral, sin camino
marcado. Se desciende rápidamente, con grandes rocas a mano izquierda y
buscando el mejor camino por las praderas y evitando las rocas verticales.
Al llegar al llano (3,5 km y 1 hora y 50 minutos) se hace más claro el matorral y
se alcanza una senda bien marcada que lleva hasta las lagunas de Matatorejo,
cercadas por una tapia. Estas lagunas son estacionales, apareciendo en época
94
de lluvias y secándose en verano o sequías. Están situadas dentro de la
dehesa de Roblellano (no son las únicas del término de La Cabrera, pues
existen varias más, como la de El carrizal, en la carretera que lleva a
Valdemanco, situada al lado de una cantera y que posee ejemplares tan
valiosos
como
la
ranita
de
San
Antonio.
Tras visitar las lagunas, se bordean, se vuelve a saltar el murete por el otro
lado y sin pérdida, en dirección este, llegamos al punto de partida (6 km y 2
horas
y
30
minutos).
Si no saltamos la tapia que rodea la dehesa y la bordeamos por la derecha se
llega a la carretera que va desde La Cabrera a Valdemanco (4,5 km y 2 horas).
En ella se toma a la izquierda y en unos 300 metros, en el mojón 1,9 km, a
mano derecha, existe una necrópolis cristiano-medieval con 10 tumbas que se
puede visitar dejando cerrada siempre la puerta de acceso. Se vuelve a La
Cabrera por la carretera (precaución).
Cartografía
1/50.000, hoja 484 del I.G.N. Buitrago del Lozoya. 1/25.000, Hoja 38-38 La
Cabrera.
95
•
Ruta por La Chorrera de San Mamés
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Media
Longitud: 8 kilómetros si se hace el itinerario de ida y vuelta a la Chorrera. 11
km si se va a Villavieja (Tramo rallado en el perfil).
Duración aproximada: 3 horas o 4 horas, dependiendo del itinerario.
Desnivel: 1.141 - 1.550 - 1.141 metros.
Descripción
Ruta a la cascada más importante de la Comunidad de Madrid. Tiene agua en
toda época del año, pero sobre todo en el deshielo (finales de primavera) es
cuando lleva el caudal más importante. Se puede volver por un paso de
montaña al pueblo de Villavieja, tres kilómetros más lejos que San Mamés.
Importante
ábside
románico
en
la
iglesia
de
San
Mamés.
A San Mamés se accede por la N-I hasta Buitrago del Lozoya, para desviarse a
la izquierda por la M-634. A 7 km está la pedanía de San Mamés.
96
En transporte público, un único bus de Continental Auto, el nº 195, lleva desde
el Intercambiador de Plaza de Castilla. Tel. de Continental Auto 91 314 57 55.
Descripción detallada
El inicio de la ruta es la plaza del pueblo de San Mamés , ubicado en las faldas
de los Montes Carpetanos. Por un camino que sale en dirección norte, ancho y
muy tranquilo, entre vallas de piedra y fresnos que protegen los prados del
ganado, y se comienza el ascenso. Toda la ruta hasta llegar a la Chorrera será
en continuo ascenso. Si en medio de la subida se echa la vista atrás, se
observa en toda su plenitud el valle medio del Lozoya con el embalse de
Riosequillo
y
rodeado
de
robledales,
prados
y
pinares.
Se pasa una granja caprina a la izquierda y se llega a una zona abierta, sin
arbolado, entre pastos y matorral (1,5 km y 20 minutos). Se continua de frente,
los pastos y los aislados robles van a dejar paso, tras un zarzo, a un denso y
oscuro pinar de repoblación. Nos internamos por el profundo valle en dirección
NNO por la margen izquierda del arroyo, que quedará a nuestra izquierda
también. Las rocas que afloran todo el camino van a ser micas, esquistos y
gneises.
Tras girar a la derecha en un revuelta (3 km y 45 minutos), se coge el sendero
de la izquierda, siempre en dirección a lo más profundo del vallejo. La vereda
se estrecha y hay que sortear malezas y arbustos, como brezos, escobas,
zarzas y rosales silvestres. Se pasa por algunas zonas encharcadas y se
cruzan dos pequeños regatillos afluentes hasta que se acaba el pinar, llegando
al piso de vegetación de matorral de alta montaña. De frente y casi en caída
vertical se presenta la Chorrera de San Mamés. (4 km y 1 hora y 30 minutos).
Dependiendo de la época del año, tendrá más o menos agua. Es preferible
visitar la Chorrera a finales de primavera, que es cuando más agua lleva, o a
finales de otoño, tras las lluvias y antes de los primeros fríos invernales.
El descenso se hace el mismo camino. Si se quiere volver a San Mamés, se
desanda lo andado, haciendo en total unos 8 km Si se quiere ir a Villavieja, hay
que descender hasta el punto en que el camino principal se separaba del que
subía por el de la Chorrera (5 km y 2 horas y 15 minutos). Aquí se toma el
camino que antes despreciamos, a la izquierda, que empieza con un pequeño
ascenso
y
posterior
descenso
entre
robles
y
pinos.
Al discurrir este tramo a una altura media respecto al fondo del valle, las vistas
panorámicas son insuperables. El descenso se hace entre pinos, robles y
97
cantuesos. Se llega a una caseta blanca (8 km y 3 horas), que es un depósito
de agua, y se gira a la derecha, descendiendo por el Camino de Villavieja. El
arroyo de los robles va a quedar a la izquierda del camino, en una profunda
vaguada, enmascarado por el denso robledal y el bosque galería que le
acompaña.
Se pasa la vía del tren por un paso a diferente altura (9,5 km y 3 horas y 40
minutos), y continua el descenso. Se alcanzan ya los primeros chalets del
pueblo, y muretes con setos de piedra llenos de zarzales y fresnos, y se llega a
la carretera. Se gira a la izquierda y en unos cientos de metros se llega a
Villavieja (11 km y 4 horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 458, Prádena. Y hoja 484, Buitrago del Lozoya
98
•
Ruta por los meandros del río Lozoya
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Nula.
Longitud: 7 kilómetros ida y 14 ida y vuelta.
Duración aproximada: 4 horas.
Desnivel: 720 - 780 metros.
Descripción
Ruta no circular, entre la Presa del Pontón de la Oliva y la de La Parra. Hay
que llevar cantimplora. Destacar el bosque galería del río Lozoya, así como el
meandro abandonado, y la diferencia entre las calizas de El Pontón, donde se
hace escalada en roca y las pizarras del resto. En las cercanías se haya la
cueva
de
El
Reguerillo.
ACCESOS:
Carretera N-I hasta Venturada. Desvío a la derecha por la N-320 a Torrelaguna
y
luego
por
la
M-102
hasta
Patones
de
abajo.
99
Salida de autobuses nº 197 desde el intercambiador de Plaza de Castilla. Tel.:
91 314 57 52. Empresa Continental Auto, tel.: 91 533 04 00. Información
municipal de Patones: 91 843 20 26.
Descripción detallada
El inicio de la excursión es el aparcamiento de la presa de El Pontón de la
Oliva, sobre el río Lozoya, presa construida en 1858 e inservible por las
filtraciones que impiden que se embalse el agua. Se asciende la rampa lateral
izquierda de la presa, la del lado madrileño y se accede a una pasarela
adosada a la pared del cañón que ocupa la presa (hay que tener un poco de
precaución, pues es un paso vertical), poco después se pasa otro tramo de
pasarela. En esta zona se pueden observar a los escaladores que han hecho
de las calizas de El Pontón uno de los lugares más frecuentados para escalada
en
roca.
Al final de la pasarela, el camino continua por una vereda por la terraza fluvial
del río Lozoya, que siempre quedará a la derecha. Este camino horizontal es
una explanación al ir sobre la antigua canalización de Navarejos. Al otro lado
del río se observan varias praderas. Poco más adelante, y para salvar una
barranquera, el camino se aparta hacia la izquierda del río, pero enseguida se
llega otra vez a la orilla, aunque un poco más elevado que el cauce.
Tras llegar a la altura del arroyo Reduvia, que baja por la otra orilla, el río
comienza entonces su forma meandriforme, adaptándose y encajándose en las
fracturas del terreno, que ha dejado de ser calizo para convertirse en pizarroso.
La vegetación que acompaña al río es de un verdadero bosque galería, con
alisos, sauces y chopos. La pista se adentra en un espeso soto (media hora) y
se transforma en un sendero en medio de los árboles. Tras pasar el soto, se
toma la pista de servicio del Canal de Isabel II a la derecha y se continua
paralelo al río. Hacia la izquierda, la pista asciende hasta la casa de La Tejera y
la
carretera
que
lleva
a
El
Atazar.
Se rebasan dos meandros muy pronunciados y se observa en la otra orilla la
forma que adquiere el terreno de valle seco, es un antiguo meandro del
Lozoya, que en su divagar ha abandonado y ha dejado el cauce seco (1 hora
de
camino).
La pista acaba en la presa de La Parra (2 horas y 7 km). Su construcción data
de 1903. Un poco más allá se encuentra la mole de la presa de El Atazar, con
100
su murallón de más de 130 metros de altura. La vuelta se efectúa por el mismo
camino.
Cartografía
1/50.000, hoja 485 del I.G.N. Valdepeñas de la Sierra.
101
•
Ruta por Patones
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 14 km
Duración aproximada: 4 horas.
Desnivel: 705 - 900 metros.
Descripción
Ruta por la campiña alta del río Jarama, las cuestas calizas de Patones y el
embalse del Pontón de la Oliva, construido en 1856, siendo el primero para el
abastecimiento
de
agua
de
la
capital.
ACCESOS:
Carretera N-I hasta Venturada. Desvío a la derecha por la N-320 a Torrelaguna
y
luego
por
la
M-102
hasta
Patones
de
abajo.
102
Salida de autobuses desde el intercambiador de Plaza de Castilla. Tel.: 91 314
57 52. Empresa Continental Auto, tel.: 91 533 04 00. Información municipal de
Patones: 91 843 20 26.
Descripción detallada
En un cruce de caminos, ya en el barrio de La Cerrada, se gira a la izquierda
en dirección norte, en paralelo al Canal de Cabarrús, (500 m y 10 minutos)
construido en el siglo XVIII para el riego. De este Canal que empezaba en el
Pontón de la Oliva y acaba aguas abajo en un lugar conocido como “El
Roncadero”, sólo quedan restos y lleva el nombre del fundador del Banco de
San Carlos, luego Banco de España. Aprovechando la humedad existe una
larga hilera de chopos de sombra. Más al sur, y entre campos de cultivo, el río
Jarama queda envuelto en su sotobosque de fresnos, chopos, sauces, zarzas y
espinos.
Se continua por el camino, al lado de los chopos, y se alcanza la carretera. Se
cruza con mucha precaución y se sube por un sendero a la derecha de la
perrera, alcanzándose la Cañada de la Caleriza (1,5 km y 20 minutos), que se
toma hacia la derecha. En la cañada está el Canal del Lozoya, y la ruta
continua por la senda hasta alcanzar un camino que baja a la carretera. Se
vuelve a cruzar (otra vez precaución), y se toma el camino de asfalto que lleva
hasta la presa del Pontón de la Oliva (6 km y 1 hora y 15 minutos).
Aquí hay que girar, dejando la presa a la espalda, y ascendiendo por un camino
empedrado a la derecha y se alcanza el sendero de Gran recorrido GR-10,
marcado por sus características señales roja y blanca. Más adelante, el camino
gira a la derecha, difuminándose un poco entre el matorral de jaras y tomillos, y
se alcanza la Ermita de Nuestra Señora de la Oliva. Se sobrepasa y se baja a
la carretera M-134 (7 km y 1 hora y 30 minutos). Hay que girar por ella hacia la
derecha, subiendo la fuerte cuesta hasta coronarla. En este lugar, el sendero
gira a la izquierda y toma la pista de asfalto del Canal. Al otro lado de la
carretera está la entrada a la cueva de El Reguerillo, declarada bien de interés
cultural, con 3 niveles y 5 km de longitud, que para hacer espeleología en ella
hay
que
pedir
permiso
al
ayuntamiento
de
Patones.
La pista va a discurrir en sentido suroeste a media ladera por la franja de
calizas que cierran el valle medio del Jarama, con una vegetación de jaras,
retamas, romeros, cantuesos, tes de roca, lavandas.... es fácil de seguirla,
remontando el barranco de Valdentales primero, bajando y remontando otro un
poco más adelante (9 km y 2 horas), desde donde se puede apreciar la
diferencia entre la franja de calizas por la que discurre el camino y los gneises
del norte del Cancho de la Cabeza, que domina el embalse de El Atazar.
103
En el tercer barranco, el del arroyo de las Cuevas, y tras una cerrada curva a
izquierdas, el GR-10 deja de seguir la pista del Canal y se desvía a la derecha,
subiendo un duro repecho para seguir otra pista que va a descender por las
eras hasta el pueblo de Patones de Arriba, bello ejemplo de rehabilitación de la
arquitectura negra de la Sierra norte de Madrid. (11 km y 2 horas y 30
minutos).
Se pasa por la plaza y se empieza a descender por el barranco, primero por la
carretera hasta un ensanchamiento, y luego el sendero que va en paralelo al
arroyo de Patones, que en línea recta nos conduce al municipio de Patones de
Abajo (14 km y 3 horas).
Cartografía
1/50.000, 485, Valdepeñas de la Sierra y 1/25.000 485 - III.
104
Rutas por el Sur Oeste
•
El embalse de San Juan
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja - media por la distancia de vuelta.
Longitud: 10 kilómetros sólo ida.
Duración aproximada: 2 horas y 30 minutos
Desnivel: 520 - 740 metros.
Descripción
Es necesario llevar cantimplora de agua. Buenas visas de la parte baja del
embalse de San Juan, en las proximidades de Pelayos de la Presa. En algunos
cerros se puede subir a miradores acondicionados. Precaución en algunos
momentos por tráfico existente en caminos forestales. En verano, mucho calor.
Se accede por la N-V de Extremadura hasta Alcorcón, y de ahí, por la derecha
la M-501, popularmente conocida como “Carretera de los pantanos” hasta el
kilómetro
47,5.
105
En el inicio del recorrido hay una parada del bus de CEVESA nº 551, que parte
desde Méndez Álvaro (Tel. de CEVESA: 91 539 31 32)
Descripción detallada
Desde aquí se ven unas magníficas vistas. Enfrente, en la otra orilla a la
izquierda, el cerro de San Esteban y el Club Náutico, en medio del bosque de
pino piñonero, que se va a acompañar de especies durante todo el recorrido de
jara pringosa, jara blanca, encina y romero; a la derecha, el objetivo del
itinerario, el cerro de las Cabreras. Por detrás del observador, los cerros del
Valle
Lorenzo.
Se alcanza la cara este del Yelmo (3 km y 1 hora) que es una gran roca lisa y
redondeada, que cae en vertical al embalse. Se puede ascender al mirador que
hay en su cumbre. La pista comienza a descender, pero enseguida se acaba,
para subir rodeando por su izquierda el cerro de la Cruz del Quejiguillo y
desembocar en otra pista que se toma a la izquierda para llegar al cauce del río
Cofio (6 km y 1 hora y 30 minutos). Aquí, este río, uno de los más salvajes de
la Comunidad, desemboca en el embalse. La vegetación que va a abundar en
sus
laderas
es
de
encina,
jara
y
enebro.
Se cruza el río por un puente, con un soto importante y bien conservado de
fresnos, sauces y chopos. Se pasa una barrera para los coches y comienza el
ascenso por la pista hasta Las Cabreras, que no se ascienden en su totalidad,
sino que las vistas que hay por el camino son ya lo bastante buenas, con el
cerro de San Esteban, la presa, el Club Náutico de Madrid y diferentes
urbanizaciones (10 km y 2 horas y media), en medio del pinar.
Se puede continuar por la pista, con algunas subidas y bajadas hasta los
Llanos de García, debajo del cerro de Cabrera Alta, donde nidifica una
importante colonia de buitres.
Cartografía
1/50.000, hoja 557 del I.G.N. San Martín de Valdeiglesias.
106
•
La Peña de Cenicientos
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 12 kilómetros ida y vuelta.
Duración aproximada: 3 horas.
Desnivel: 774 - 1.254 - 774 metros.
Descripción
Es necesario llevar cantimplora de agua. Sencilla ruta desde el pueblo de
Cenicientos a la peña homónima. Camino fácil de seguir por ir por amplias
sendas en un pinar. Buenas vistas del valle del Tiétar y del sector oriental de la
sierra de Gredos. Cabe la posibilidad de descender desde la Peña hacia el
noreste por el monte Lancharrasa y observar el castañar que se extiende por
sus laderas. Si se desciende por la ladera norte se llega a Cadalso de los
Vidrios.
A Cenicientos se accede por la N-V, desviándose a la derecha en Navalcarnero
por la M-507 hasta Cadalso de los Vidrios, y desde ahí por la M-541, otros 6
107
kilómetros. Dista 75 kilómetros de Madrid. En transporte público, los buses nº
545 y 545 de la empresa El Gato, desde Méndez Álvaro (Tel.: 91 530 44 59).
Descripción detallada
En un principio la subida es tranquila, sin grandes desniveles, con amplias
panorámicas del pueblo que queda a la izquierda y atravesando un bosque de
pinos. Tras una curva a la derecha se empieza a ganar altura rápidamente en
continuo zig - zag dentro del pinar hasta allanar donde está la casilla de la
Alberca (4,5 km y 1 hora y 30 minutos). Aquí el pinar ha dejado paso a una
serie de cerros graníticos por los que tendremos que atravesar en continuo
sube y baja hasta la Peña, que queda hacia el oeste. Tras un último repecho
dentro de otro pinar alcanzamos su cumbre (6 km y 1 hora y 30 minutos).
El descenso se efectúa por el mismo camino en sentido contrario. Desde la
casa de la Alberca se puede seguir por la cara norte, en paralelo a las
cumbres de los cerros y llegar hasta el monte Lancharrasa para ver su
castañar, que está en una propiedad privada. Siguiendo el camino de
descenso, se vuelve a alcanzar la carretera en el mismo sitio (11 km y 2 horas
y 45 minutos), y regresar al pueblo
(12 km y 3 horas).
Si se quiere volver por Cadalso de los Vidrios, desde la Casilla de La Alberca,
descender en dirección noreste hasta topar con un ancho camino de tierra, el
Cordel de la Higuera. Hasta llegar aquí la bajada ha sido corta, pero inclinada,
entre el monte mediterráneo que abunda en él. Se gira a la derecha por esta
pista amplia, descendiendo más suavemente, con el castañar del monte
Lancharrasa a la derecha en las laderas del monte hasta desembocar en las
cercanías del pueblo de Cadalso, entre vallas de piedra y zarzales, por el
estanque del Palacio de Villena.
Cartografía
1/50.000, hoja 580 del I.G.N. Méntrida.
108
•
Los encinares de Chapinería
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 4,5 kilómetros.
Duración aproximada: 2 horas.
Desnivel: 679 - 560 metros.
Descripción
Ruta por el entorno del pueblo de Chapinería y del centro de educación
ambiental “El Águila”, perteneciente a la Consejería de Medio Ambiente y
Ordenación del Territorio (Tel.: 918 652 098). Se puede hacer la visita al centro,
gratuita, y conocer los componentes del ecosistema del encinar mediterráneo
de la zona, tanto de día como de noche en una exposición permanente, así
como pedir información a los técnicos del centro. Las mejores épocas para
109
hacer la ruta son primavera y otoño, evitando los excesivos calores del verano
y los crudos días invernales. No hay agua, hay que llevar cantimplora. El
trayecto lleva desde el pueblo de Chapinería, con sus usos agrícolas hasta un
encinar regenerado y de alto valor ecológico. En otoño hay que tener cuidado
de no salirse de los caminos, pues hay cotos de caza próximos.
VALORES
NATURALES:
Actividades agrícolas tradicionales, encinar mediterráneo, modelado en
granitos. Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de los encinares
del Alberche y Cofio, donde habitan entre otros: el águila imperial ibérica, el
buitre negro, buitre leonado, águila perdicera y búho real. Se cree que el lince
ibérico pervive en las inmediaciones.
Descripción detallada
La ruta comienza inexcusablemente con una visita al centro de educación
ambiental “El Águila”, el último centro inaugurado, de momento, por la
Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. En él podemos
conocer el ecosistema que nos rodea, deleitarnos con su jardín de aromáticas
en la rampa de entrada, el hueco-jardín y la exposición permanente. Luego,
podemos salir al mirador que se abre sobre la roca de granito que se asienta y
observar el panorama de los alrededores. Hacia el este, a la izquierda según
miramos, la zona de cultivos y un encinar aclarado, formando dehesas en el
fondo. Enfrente, a lo lejos, se percibe el valle del río Perales y las cárcavas que
forma. Hacia la derecha, es decir, hacia el oeste, unos cerros que bajan en
altitud hacia el río y poblados por un monte denso de encinas. Si tenemos
suerte podremos apreciar al rey de estos parajes, el águila imperial ibérica y
sus característicos “galones” blancos. La zona más cercana al Centro aparece
muy modificada, con una ancha cicatriz sin vegetación y sin restaurar
paisajísticamente y que se produjo cuando canalizaron las aguas hacia la
depuradora.
Salimos del Centro (0) y tras subir sus escaleras o la rampa, giramos a la
derecha y caminamos por el antiguo vertedero del pueblo, hoy tapado a pesar
de las continuas obras de la zona. Al llegar a un olivo que está a mano derecha
nos desviamos por ese camino, que en descenso nos llevará a otro camino
mayor y a unas naves. Mientras bajamos en este corto zigzag vemos el
pequeño porte de los olivos, pues estamos en una de las zonas más al norte
donde crecen. En un primer giro a la izquierda, rodeamos un bloque de granito
cubierto de musgo y líquenes. Esto nos indica dos cosas: por un lado, que
geológicamente aún estamos en la Sierra, en una zona de rampa, que limita
con el borde de la cuenca del Tajo (en este caso con uno de sus tributarios, el
110
Alberche), y que la zona tiene un aire muy poco o nada contaminado, pues si
existe
musgo
quiere
decir
que
no
hay
contaminación.
Seguimos descendiendo por el olivar hasta toparnos con un camino ancho que
cruza el sendero que traíamos (1) (300 metros y 10 minutos). A la derecha
vemos una gran roca de granito, igual que la que vimos anteriormente pero que
a pesar de la aparente consistencia, se desagrega en granos de cuarzo, de
feldespato y mica (los tres componentes del granito). Esto es producido por la
alteración
por
hidrólisis
del
granito.
Seguimos hacia la derecha por este camino ancho, enmarcado por fincas
particulares sin cultivar, creando baldíos sociales. Estas fincas están limitadas
por cercas de piedra, de cantos de granito, junto con algunos ejemplares de
encina
a
ambos
lados
de
la
ruta.
Giramos a la izquierda, siguiendo el camino. A la derecha va a quedar la
cicatriz de la canalización del agua que antes vimos desde “El Águila”, lugar por
el cual volveremos en nuestro retorno. Llegamos al arroyo Oncalada (2) (500
metros y 20 minutos). Es un arroyo estacional, que lleva agua sólo en época de
lluvias y que se seca en verano. No tiene la característica vegetación de ribera,
sólo zarzas y juncos, producto de la deforestación que se ha producido en la
zona. Seguimos por el camino, enmarcados por unos ejemplares bastante
grandes de encina, que dan unas buenas bellotas en otoño.
En una curva amplia a la derecha veremos una edificación con un techo de
uralita, al lado de unos cantos berroqueños. Es una granja caprina, con un
numeroso atajo de ganado. Llegamos a la intersección donde está la granja (3)
(700 metros y 35 minutos). Aquí no hay que seguir el camino de la izquierda,
sino que continuamos de frente, dejando a la derecha la granja.
Empezamos un descenso con unas encinas a nuestra izquierda con un porte
menor que las anteriores, y a la derecha algún enebro. Estos árboles están
esquilmados en sus partes bajas por el voraz apetito de las cabras, uno de los
principales agentes deforestadores del mundo. Continuamos el descenso y a la
derecha nos aparece un “dorso de ballena” de granito, es decir, una superficie
alomada, casi plana de roca, que sobresale un poco del entorno arenoso,
asemejándose a una ballena cuando sale a superficie a respirar. Va a ser esta
zona donde vamos a apreciar la degradación del encinar por medio de sus
especies sustitutorias. A mano izquierda van a aparecer fincas de viñedos, y a
mano
derecha
campos
incultos.
En un primer momento nos encontramos con un arbusto alto, de más de dos
metros, con hojas sencillas y tallos verdes y flexibles, que florece en primavera
111
con una flores amarillas que dan lugar a frutos pequeños, en forma de huevo, y
con una sola semilla que queda suelta en su interior al secarse, por lo que al
agitarse suena como un pequeño sonajero, es la retama de bolas. Junto a la
retama, encontramos otra planta, esta vez más rastrera, es la aulaga,
caracterizada por sus espinas, largas y duras, para evitar la desecación. Una y
otra son dos grados en la degradación del encinar, pero mientras la retama
nitrifica el suelo, es decir, le da nutrientes y puede regenerarse el monte, con la
aulaga, la degradación es bastante fuerte y crece en un suelo sin casi humus.
Seguimos el descenso hasta llegar a una zona llana, arenosa, con unas vallas
a la izquierda que delimitan parcelas de cultivo. (4) (2 km. y 50 minutos). A la
derecha, unos grupos de juncos nos informan de un acuífero en esta vaguada,
pues en esta zona se retiene agua y es frecuente que quede embarrada en
época
de
lluvias.
A la izquierda, apoyadas en un desnivel del terreno y tras las que hay un muro,
aparecen encinas y otros árboles con un porte pequeño, con su tronco cubierto
de musgos y las hojas opuestas y ovaladas. Son las cornicabras, un
acompañante habitual del encinar mediterráneo. Su fruto es de color rojo y es
parecido al anacardo. Se las distingue por el color rojo que adquiere en otoño,
que da un gran cromatismo al monótono encinar. También son características
las agallas en forma de cuernos de cabra que posee (de ahí el nombre), que se
forman en las hojas y las ramas tras la picadura de insectos.
Seguimos avanzando y a la derecha se abre una pista amplia que baja hacia
un puente. Ahora no lo tomamos, sino que seguimos de frente por un camino
mucho más estrecho y más frondoso y enmarcado en ambos lados por los
muretes de piedra (5) (2 km. 300 m. y 1 hora). A la izquierda aparecen encinas,
algún enebro pequeñito y otra planta acompañante de los encinares, el torvisco
o matapollos. A la derecha vamos a adentrarnos en un encinar mediterráneo.
Descendemos por el camino, y a mano derecha un derrumbe del cercano nos
permite introducirnos en el encinar. No tiene ejemplares de gran porte, pues fue
cortado a inicios del siglo pasado. Junto a retamas vamos a encontrar dos
especies dominantes, por un lado, la encina, nuestra carrasca, el árbol más
emblemático de la Meseta, con unas alturas no muy desarrolladas, en torno a
los tres o cuatro metros, lo que denota que es un encinar joven. Entre las
encinas, aparecen unos arbolillos, un poco más pequeños, con la corteza grisrojiza que se desprende en tiras y las hojas puntiagudas, es el enebro de miera
(se le reconoce por las dos líneas blancas del haz de la hoja, a diferencia del
común que sólo tiene una). De sus frutos, de color azul o marrón se obtiene la
ginebra. Su madera es de las mejores que existen, no se pudre, y además,
112
hervida o destilada da lugar al aceite de cada o miera, que sirve para curar
enfermedades de la piel de los animales. En este encinar podemos encontrar
un buen número de enebros, especie que nos va indicar que estamos en medio
de
un
encinar
guadarrámico.
Tras dar una vuelta por este encinar joven, volvemos al camino, lo cruzamos, y
al acabar el muro de piedra de la izquierda, unos pocos metros más abajo, nos
vamos a encontrar con una gran encina, con parte de su tronco ennegrecido
por el fuego, y mucho más vieja que las anteriores, que sirve de ejemplo del
porte que debían tener estos árboles antes de su poda para leña y carbón (6)
(2 km. 500 m. y 1 hora y 15 minutos). Alrededor suyo observamos como hay
restos de maleza superpuestos de manera un poco artificial, y debajo los
agujeros de varias conejeras. Son agujeros hechos por el ser humano para
facilitar la cría y repoblación de conejos, que son el principal alimento del águila
imperial
ibérica.
Desde allí retornamos por el camino, observando algunas higueras que quedan
de los restos de los cultivos de la zona. Llegamos hasta el cruce de caminos y
tomamos hacia la izquierda, hacia el puente. Cruzamos el arroyo Oncalada y
llegamos a la depuradora (7) (3 km. y 1 hora 30 minutos). El arroyo baja
bastante profundo en este tramo, entre grandes zarzales, algún olmo y saúcos.
Giramos a la derecha por un estrecho senderín que asciende con la
depuradora
a
la
izquierda
y
el
arroyo
a
la
derecha.
Llegamos a un primer rellano y nos desviamos hacia el arroyo. Nos llama la
atención cómo se despeña en varias cascadas y cómo se remansa en
pequeñas marmitas de gigante, que son pozas redondeadas y profundas
producidas por la erosión de un canto rodado en el lecho rocoso del arroyo.
Sería un lugar impresionante si no fuera porque el agua que baja está bastante
sucia. Esta zona es conocida como “Los Pilancones” (8) (3 km. 500 metros y 1
h.
y
40
minutos).
Nos separamos del arroyo, bordeando un segundo repecho por la parte
izquierda según ascendemos. Lo superamos dejando unas encinas a nuestra
derecha y llegamos a una amplia llanada. Vemos ya enfrente de nosotros a “El
Águila”, con sus cristaleras y su cornisa que le hacen ser semisubterráneo,
adaptándose al relieve de la zona. A partir de aquí atravesamos hacia la
derecha por el erial y llegaremos al camino del principio, justo un poco antes de
donde
cruzamos
por
primera
vez
el
Oncalada.
Tomamos el camino a la izquierda, ascendemos por el olivar y llegamos sin
pérdida al centro de educación ambiental (9) (4,5 km. y 2 horas).
113
Cartografía
1/50.000, hoja 557, San Martín de Valdeiglesias del I.G.N. y Hoja 11 del mapa
de la Comunidad de Madrid, de la Dirección General de Urbanismo y
Planificación Regional, aunque lo mejor es dejarse indicar por los técnicos de
“El Águila”.
114
•
Ruta por la Garganta del río Cofio
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Media, no por el desnivel y la distancia, sino por ser veredas
difíciles de seguir.
Longitud: 9 kilómetros.
Duración aproximada: 3 horas.
Desnivel: 880 - 1.060 metros.
Descripción
Es necesario llevar cantimplora de agua. Se remonta la garganta del río Cofio
excavada en el gneis desde Robledo de Chavela hasta Santa Mª de la
Alameda.
A Robledo de Chavela se accede por la N-Vi, desviándose hacia El Escorial por
la M-505 hasta el puerto de la Cruz Verde y ahí a la izquierda por la M-512.
Hay 63 kilómetros desde Madrid. En bus los nº 640 desde San Lorenzo de El
Escorial y el 645 desde Moncloa, de Autocares Herranz, tel.: 91 890 41 22.
A Santa Mª de la Alameda se accede desde el puerto de la Cruz Verde por la
M-512 a la derecha. En bus Autocares Herranz desde San Lorenzo de El
115
Escorial,
el
nº
665.
Hay
64
kilómetros
desde
Madrid
Ambas localidades están conectadas por tren, que pasa por El Escorial.
Descripción detallada
El Cofio se remonta primero en dirección noroeste, para girar en un sinuoso
meandro estructural hacia el este. Posteriormente gira hacia el norte, cruzando
el cauce, normalmente seco del arroyo de las Hayas (5 km y 1 hora y 30
minutos), que proviene del este por las faldas del cerro de San Benito.
Se gira otra vez al oeste siguiendo el río, y al torcer al norte ya se observa el
viaducto de la carretera Madrid - Ávila, donde se ha puesto de moda hacer
“puenting”. Se cruza por debajo, siguiendo el bosque galería que acompaña el
cauce y se alcanza el río de la Aceña (7 km y 2 horas y 15 minutos), que
proviene
del
noreste.
Se cruza el río de la Aceña por un vado existente (mejor si hay estiaje) y se
empieza a remontar una fuerte cuesta ya en la urbanización Las Juntas, que
nos conducirá a la estación de Santa María de la Alameda (9 km y 3 horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 532 del I.G.N. Las Navas del Marqués.
116
•
Ruta por la Peña de Cadalso
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 5 kilómetros.
Duración aproximada: 1 hora y 45 minutos.
Desnivel: 780 - 1.044 - 804 metros.
Descripción
Es necesario llevar cantimplora de agua. Ruta muy sencilla a la Peña de
Cadalso, también conocida como Peña Muñana o Muniana. Hay restos de
construcciones antiguas en la cima. Paisaje berroqueño, con canteras
abandonadas y otras en explotación, y vinas y montes de pinos piñoneros y
resineros.
A Cadalso de los Vidrios se accede por la N-V, desviándose a la derecha en
Navalcarnero por la M-507. Dista 75 kilómetros de Madrid. En transporte
público, los buses nº 545,545-A y 546 de la empresa El Gato, desde Méndez
Álvaro (Tel.: 91 530 44 59).
117
Descripción detallada
El paisaje granítico de la Peña es ejemplificador: piedras caballeras, canchales,
bolos graníticos, grandes lanchas con procesos de descamación. El origen de
la Peña tiene dos teorías: es una elevación por procesos de fracturación, y
entonces el cerro está enmarcado en fallas por las cuáles se ha levantado; o
también se ha considerado como un relieve residual, resto de un proceso
erosivo y que ha dejado este monte-isla, como también sería la cercana Peña
de Cenicientos o el cerro de San Pedro en Colmenar Viejo.
El descenso se hace hacia el oeste, buscando un camino que los lugareños
conocen como la “Senda de las Eras de la Peña”. Se pasa primero por un claro
entre rocas y arena, luego por un bosque de pinos y un claro pedregoso y se
alcanza la falda del monte (4 km y 1 hora y 25 minutos). De ahí el camino es
rápido para alcanzar el pueblo descendiendo por la calle Ronda de Madrid (5
km y 1 hora y 45 minutos).
Cartografía
1/50.000, hoja 580 del I.G.N. Méntrida.
118
Rutas por el Sur
El castillo de Casasola
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 11 km.
Duración aproximada: 3 horas.
Desnivel: Escaso, sólo la subida a algunos cerros para otear el valle.
Descripción
Visita para cualquier época del año, entre campos de cultivos, vegetación de
ribera y pequeños humedales de la vega del Tajuña. El castillo de Casasola es
una
antigua
fortaleza
del
siglo
XV
de
propiedad
privada.
Transporte público La Veloz desde Conde de Casal. Nº 337, Madrid Chinchón. Tel.: 91 409 76 02.
Descripción detallada
119
La laguna de San Galindo se encuentra en la margen derecha del río. En
algunos mapas se al denomina laguna de la Espadaña, pues la originaria de
San Galindo ha desaparecido y estaba 200 metros aguas abajo. La laguna
presenta una pequeña lámina de agua, rodeada por un cañaveral de carrizo y
espadaña, y a su lado se ha conservado un importante sotobosque. Al ser tan
pequeña, la fauna que alberga no es muy numerosa, algunas anátidas y
zampullines,
así
como
cucos
y
grajillas.
Se continua por el camino hasta llegar a la laguna de Casasola (2,5 km y 45
minutos). Es una pequeña lagunilla en la orilla izquierda del Tajuña que se seca
en verano. Tiene pocas aves, aunque sirve de dormidero a estorninos, urracas
y gorriones. La vegetación que la rodea es un carrizal. En el lado sur de la
laguna, sobre el cantil, están los restos del castillo de Casasola, del siglo XV,
situado en un saliente de los cerros sobre las altas paredes de yesos. Es uno
de los puntos más elevados de su entorno, con los que su función era la de
control. Pasa casi desapercibido al adaptar su planta irregular al talud, siendo
sus lados noroeste y noreste inaccesibles, donde nidifican las palomas
torcaces. Por el sur tiene dos torres cilíndricas de 9 metros de altura, los restos
de
un
foso
y
un
puente
de
piedra
de
3
ojos.
La vuelta se hace por el mismo camino hasta el cruce (4 horas y 1 hora y 15
minutos). Aquí cabe la posibilidad de girar a la izquierda, cruzar el río, pasar la
Ermita de San Galindo, y por el camino recto, antiguo Camino de Madrid, se
llega a la M-303, entre Morata y Titulcia, a la altura del kilómetro 17, donde se
puede
tomar
el
autobús
La
Veloz.
Si se quiere continuar por el mismo camino de la ida, se ascienden los cerros
del Salobral y se baja hasta el molino amarillo de Recas (5 km y 1 hora y 30
minutos). Aquí se toma el camino a la izquierda, entre las casas, que tras
cruzar el Caz de los Molinos, se interna entre los campos de cultivo y diferentes
molinos de agua, como el de los Camacho. A la izquierda, entre cultivos y
acequias está el pequeño Carrizal de la Dehesa de Villaverde, antigua laguna
colmatada, con un encharcamiento periódico y que sirve de dormidero a
bandadas
de
gorriones.
Se sigue por el camino y se cruza la carretera M-311 (6 km y 1 hora y 45
minutos). El camino pasa ahora entre los campos de cultivos, en los suelos de
aluvión de la vega del Tajuña. Aquí destacan los cultivos de huerta, ajos y
maíz. Se cruza el río (7,5 km y 2 horas) y se sigue en dirección norte. Se pasa
la acequia de Retamar y nos acercamos a la carretera. Al llegar a un olivar hay
120
un cruce, un camino sigue recto a la carretera y otro, el que hay que seguir,
vuelve a cruzar la acequia y se aproxima otra vez al Tajuña (9,5 km y 2 horas y
30 minutos). El último trecho es el pequeño repecho hasta Morata de Tajuña,
dejando el río a la derecha y entrando por la Ermita de Nuestra señora de La
Antigua (11 km y 3 horas).
Cartografía
1/50.000, 583, Arganda y 605, Aranjuez, y 1/25.000, 583 - IV, Morata de Tajuña
y
605 - I, Chinchón.
121
•
El Parque Regional del Sureste I
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 11 km sólo ida.
Duración aproximada: 2 horas y 30 minutos.
Desnivel: 566 - 650 metros.
Descripción
Ruta por el Parque Regional de los cursos bajos de los ríos Manzanares y
Jarama, más conocido como Parque Regional del Sureste. Zona del valle del
Manzanares, entre terrazas fluviales y cerros yesíferos, areneros. Existen
yacimientos paleontológicos y arqueológicos, restos de trincheras de la Guerra
Civil. Ecosistemas de pinar, soto adehesado y vega. Importante avifauna:
cernícalo primilla, rapaces nocturnas. Parte de la ruta discurre por la Cañada
Real
de
las
Merinas.
El acceso se hace hasta Perales del Río por la M-301. Hay autobuses desde
122
Legazpi hasta esta localidad. Números: 411, 412 B y 415 B. Parte de la ruta
está abierta al tráfico, pero por los caminos es poco frecuente.
Apta
para
hacerla
caminando
o
en
bicicleta.
Teléfono del centro de Información de El Campillo: 639 64 58 16
Descripción detallada
Se pasa por campos de cultivos de secano y eriales hasta alcanzar el río
Manzanares a la altura de la Torrecilla de Iván Crispín (2 km y 25 minutos). En
esta parte el río presenta la orilla izquierda escarpada, donde aún se ven los
nidos de ametralladora para la defensa de Madrid de la Guerra Civil, y en la
orilla donde nos hallamos una suave llanura aluvial que se escalona en
terrazas. Enfrente va a estar la depuradora de aguas residuales del Sur. En
este lugar existe uno de los múltiples restos arqueológicos del Parque del
Sureste, con restos de una villa romana del Bajo Imperio.
Se continua por el camino paralelo a la acequia por una zona de fresnos
adehesados donde han anidado varias parejas de cigüeñas que ya no emigran,
pues disponen de abundante comida en el cercano vertedero de
Valdemingómez. A la izquierda va a quedar la Casa de los Frailes (3,5 km y 40
minutos), antiguo convento benedictino abandonado. Se cruzan la acequia y el
arroyo del Culebro por sendos puentes y se llega a una bifurcación. Hay que
seguir recto, pues el camino de la izquierda conduce a la fábrica de ladrillos
PRERESA. Se alcanza un nuevo cruce, que hay que tomar a al izquierda. Es el
camino de La Aldehuela (5 km y 1 hora). Se avanza por el pinar de pino
piñonero de La Aldehuela, que queda a la izquierda, y más tarde por los
areneros de grava de la fábrica de ladrillos que antes hemos sobrepasado.
Estos areneros son ricos en yacimientos paleontológicos, estudiados ya desde
el siglo pasado (mamuts, ciervos gigantes y otros mamíferos de finales del
Mioceno
y
de
inicios
del
Cuaternario).
Se pasa un cortijo, la Casa de Medina (6,5 km y 1 hora y 20 minutos), y el
camino se acerca al río Manzanares, nada idílico en este tramo, pues aquí ya
ha recibido todos los desperdicios y contaminantes de la capital. Hay restos de
viñedos abandonados y el camino poco a poco va a quedar enmarcado entre el
río y los cerros de yesos de la meseta de La Marañosa. Se llega a un nuevo
cruce, ante la Casa Eulogio (9,5 km y 2 horas). Aquí hay que girar a la
derecha, hacia los cerros, donde existe un extenso pinar de pino carrasco
sobre el suelo yesífero, y que es hábitat de varias rapaces nocturnas (búhos,
cárabos), de zorros y águilas culebreras. En un nuevo cruce, a media ladera,
se toma hacia la derecha y por un barranquillo se alcanza el vértice geodésico
123
de Coberteras (11 km y 2 horas), desde donde se dominan los sotos, lagunas,
islas, carrizales y las juntas de los ríos Jarama y Manzanares bajo el escarpe
de yesos en que se encuentra el cerro, siendo el corazón del Parque del
Sureste.
Cartografía
1/50.000, Getafe y 1/25.000, 582 - II, La Marañosa.
124
•
El Parque Regional del Sureste II
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 8,5 km sólo ida.
Duración aproximada: 2 horas y 30 minutos.
Desnivel: Prácticamente nulo.
Descripción
Ruta por el Parque Regional de los cursos bajos de los ríos Manzanares y
Jarama, más conocido como Parque Regional del Sureste. La ruta recorre el
valle bajo del Manzanares, y bordea los cortados yesíferos del “codo del
Manzanares”, con importantes colonias de aves y características
geomorfológicas. También visita las juntas de los ríos Manzanares y Jarama,
llega a la presa del Rey y se visita la laguna de El porcal. Importantes sotos
bien conservados y gran cantidad de avifauna. Las épocas de visita mejores
son el otoño, el invierno y la primavera, aunque el cortado no se debe de visitar
desde febrero a junio al ser la época de cría de numerosas especies.
125
Teléfono del centro de Información de El Campillo: 639 64 58 16
Los accesos, si no se dispone de coche propio, se pueden hacer por medio de
la empresa La Veloz, que desde Conde de Casal parte con el bus nº 337
(Madrid - Chinchón). En el inicio del recorrido tiene la parada en la gasolinera
del km 18, y el final en la carretera M-802, a la altura de la Laguna de Las
Madres. Tel. de La Veloz: 91 409 76 02.
Descripción detallada
Este espacio es un buen observatorio de zancudas y de especies limícolas, así
como grandes bandadas de gaviotas reidoras en invierno. En la orilla sur del
río, grandes olmos marcan el camino, ejemplo de las grandes olmedas que
cubrían esta comarca, y fresnos, donde anidan las cigüeñas. También suela
haber
reses
bravas.
Se llega al borde de los cerros yesíferos a la altura de la Casa de Eulogio (3,5
km y 45 minutos), y se toma la pista hacia la izquierda para contornear el
cortado de yesos donde acaba la meseta La Marañosa y que rodea el río
Manzanares
como
un
foso.
Mientras se avanza con los cerros a la derecha, van apareciendo restos de
cuevas, y en el extremo de la meseta un camino permite acceder al cerro
Coberteras, con buenas panorámicas del corazón del Parque Regional (5 km y
1 hora). Aquí hay restos de trincheras y fortificaciones de las tropas
republicanas que en la Guerra Civil defendieron el puente de Arganda para
evitar
el
cerco
de
Madrid.
Se gira hacia el suroeste, al igual que el río Manzanares, y el camino se va a
estrechar entre el valle fluvial y los cantiles más escarpados. Estos cortados
yesíferos, el aljezar (de al jez, el yesar) están repoblados de pino carrasco en
su parte superior, aunque hay zonas en que la sequedad esteparia hace que
sólo se desarrollen en él los espartos, y la roca adquiera las formaciones
típicas de escarpes, barrancos, desplomes y grietas. En zonas de umbría se
van a desarrollar los saúcos, higueras y zarzas. En cuanto a la fauna, abundan
los conejos, zorros, culebras y lirones caretos. Pero las aves son las que mejor
han colonizado el escarpe: el halcón peregrino, el cernícalo, las chovas, los
roqueros, y el milano negro, que aquí anida sobre las rocas, siendo uno de los
pocos lugares donde lo hace. Hay que insistir en que al cortado es preferible
126
abstenerse
de
subir
en
la
época
de
cría,
de
febrero
a
junio.
Se continua por el camino, una vez pasado el “codo del Manzanares”, y nos
acercamos a la zona de las juntas, donde se conserva el Soto de la Iglesia, uno
de los pocos ejemplos de sotobosque natural que antes cubría ampliamente las
vegas de ambos ríos, con sauces, álamos, rosales silvestres y zarzales. Los
campos de cultivo de regadío han reducido a escasos ejemplos este bosque
autóctono. Se llega a la Casa de Cuelgamuros (6,5 km y 1 hora y 30 minutos).
Se pasa un desprendimiento, se sube un repecho al pie del cortado (8 km y 2
horas), y se desciende a la presa del Rey (8,5 km y 2 horas y 15 minutos). Se
alcanza la pista y se cruza por la presa a la margen izquierda del río, donde
está la laguna del Porcal, dedicada en parte al cultivo del maíz, aunque
conserva un importante soto con rosales silvestres, tarajes, sauces, álamos y
chopos, y que mantiene una importante colonia de anátidas y zancudas, y que
en invierno se convierte en área de invernada de garzas, patos colorados,
patos
cuchara
y
águilas
pescadoras.
La vuelta se puede hacer por un camino rural que conduce a la carretera M-802
Arganda-Chinchón, por donde pasan los autobuses de La Veloz.
Cartografía
1/50.000, Getafe y 1/25.000, 582 - II, La Marañosa.
127
•
El Parque Regional del Sureste III
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 13,5 km si se parte del puente de Morata, o 19,5 si el inicio y fin del
recorrido es San Martín de la Vega.
Duración aproximada: 2 horas 30 minutos desde el puente o 3 horas y 30
minutos desde San Martín.
Desnivel: 515 - 695 metros.
Descripción
Ruta por el Parque Regional de los cursos bajos de los ríos Manzanares y
Jarama, más conocido como Parque Regional del Sureste. Zona del valle del
Jarama, con ecosistemas de soto y ribera fluvial, cortado yesífero y secanos
cerealísticos. Múltiples referencias a la batalla del Jarama, ocurrida en esta
zona a inicios de 1937, y visita al cerro de El Pingarrón.
Teléfono del centro de Información de El Campillo del Parque Regional del
Sureste:
639
64
58
16.
Las mejores épocas son el otoño y la primavera, aunque hay que evitar las
temporadas
de
lluvia
por
embarrarse
todo
el
itinerario.
Accesos. En vehículo propio al puente de Morata, por la carretera M-506, entre
San Martín y Morata, en el lugar del área recreativa “Los Puentes”. Si se
128
comienza en San Martín de la Vega, los autobuses de La Veloz llevan desde
Legazpi (nº: 412 A, 412 B, 415 A y 415 B). Desde Aranjuez, el nº 410.
Tlfno. De La Veloz: 91 473 91 48 y 91 473 29 92.
Descripción detallada
Mientras se continua río arriba, se observa el aspecto meandriforme, con
algunos sotos, islas y restos del lecho limoso del río hasta llegar al área
recreativa de Los Puentes, a la cual se accede por la M-506. Aquí se halla el
viejo puente de San Martín (3 km y 30 minutos), el cual ya no tiene función
alguna, pues el Jarama ya no fluye por debajo, sino por un nuevo cauce más al
este. Este divagar es característico de los cursos medio y bajo de los ríos (el
mismo Jarama tiene otro ejemplo en el puente romano de Talamanca), que en
su llanura aluvial, sin casi inclinación, adopta un curso meandriforme en el que
las llanuras cóncavas, más abruptas, zapan y capturan el material sedimentario
que depositan en las convexas más suaves y llanas. En esta zona de Los
Puentes
abundan
los
tarajes
y
los
sauces.
Se llega a la carretera M- 506 y se cruza el Jarama por el puente ¡Precaución!.
Enfrente va a quedar la urbanización de Vallequillas, pero no hay que seguir de
frente, sino que una vez pasado el puente se toma el camino que hay a la
derecha y que baja paralelo al río (4,5 km y 1 hora). Es el Camino de Las
Minas, que nos va a permitir observar los diferentes ecosistemas de esta parte
del Parque del Sureste. Al lado del río, los sotos y riberas, con su vegetación
palustre y de sotobosque, nicho de varias especies de anátidas y zancudas,
luego, el lecho de inundación, con sus cultivos de huerta y regadío. A la
izquierda del camino, los escarpes yesíferos, con su característico modelado, y
en
lo
más
alto,
la
superficie
calcárea
del
páramo.
Se sigue por el camino, y a unos 500 metros existe una bifurcación. A la
derecha baja un ancho camino por la ribera del río que no hay que seguir, sino
continuar de frente, pegado a la zona de yesos y margas grises, donde existen
varias cuevas que eran nidos de ametralladora del ejército republicano.
Se sigue hasta las Casas de Las Minas (5,5 km y 1 hora y 15 minutos). Se
dejan a la derecha. En un cruce hay que desviarse a la izquierda para
adentrarse por un barranco en dirección sureste, y que remonta hasta la
superficie del páramo entre tomillos, espartos, coscojas y olivos. Se llega a
unos campos de cultivo, donde hay también unas construcciones, y se
asciende a la loma del cerro Pingarrón (8,5 km y 2 horas). El cerro Pingarrón
conserva parte de la vegetación originaria de coscoja y encina, y es el nombre
129
más conocido de toda la batalla del Jarama, y asociado a él la carnicería que
hubo al conquistar y reconquistar varias veces el cerro ambos bandos
contendientes, que costó el tributo de miles de muertos y heridos. De esos
aciagos días se pueden observar aún muros acribillados, restos de trincheras y
una lápida conmemorativa a un oficial del ejército de Franco.
Tras dejar atrás el cerro, con sus encinas y matorrales, por el sureste pasa la
senda Galiana, vía pecuaria que hay que seguir hacia el noreste un kilómetro.
Se llega a un camino en medio de un olivar, que hay que tomar a mano
izquierda (9,5 km y 2 horas y 15 minutos), que baja desde el páramo hasta el
puente de Morata (13,5 km y 3 horas). Si se quiere continuar hasta San Martín
el camino es idéntico a la ida y hay que acumular 3 kilómetros y 30 minutos
más.
Cartografía
1/50.000, 582, Getafe y 583, Arganda. 1/25.000, 582 - IV, Valdemoro y 583 - III
Morata.
130
•
La laguna de San Juan
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 4,5 km sólo ida.
Duración aproximada: 1 hora de ida. La visita a la laguna puede demorarse
más de dos horas.
Desnivel: Nulo.
Descripción
Visita al Refugio de Fauna de la Laguna de San Juan, espacio protegido por la
Consejería
de
Medio
Ambiente.
Buen
observatorio
de
aves.
Las mejores épocas son el invierno y la primavera, por la abundancia de aves
invernantes
y
nidificantes.
Accesos. En vehículo propio hasta el pueblo de Titulcia. En trasporte público
con la empresa La Veloz desde Legazpi, autobuses nº 415 A y 415 B.
Tlfno. De La Veloz: 91 473 91 48 y 91 473 29 92.
131
Descripción detallada
La vuelta a Titulcia se efectúa por el mismo camino de la venida.
Desde la Plaza Mayor de Titulcia , pueblo de origen romano y totalmente
reconstruido tras la Guerra Civil, se toma el camino del cementerio hacia el
este, en la carretera M - 404. Dejando el cementerio a la izquierda, se toma el
camino que baja a la vega. Se pasa por un pequeño canal, llamado Cacera de
la Vega y gira a la derecha entre los campos de cultivo de maíz, ajo, judías,
hortalizas
y
cereales.
Se llega al Tajuña (1,5 km y 20 minutos), que forma un valle de fondo plano,
característico de los ríos que no son capaces de arrastrar en suspensión los
aportes sedimentarios de sus vertientes, comportándose casi como una
rambla. El cauce está delimitado por chopos, fresnos, acacias, zarzas, carrizo,
juncos,
así
como
algunos
tarajes.
Se continúa por los campos de cultivo, se salva la acequia del Moral y el
camino desemboca en otro más amplio que discurre al pie de los cantiles
yesíferos. Es el camino del sotillo (2 km y 40 minutos), que une por una pista
de tierra la carretera que va a Villaconejos desde Titulcia con la que va a
Chinchón. Se toma este camino a mano izquierda, con los cultivos a la
izquierda y los cerros de yesos de la parte baja del páramo a la derecha.
Se dejan a la derecha varios barrancos, el más importante el de
Peñaquemadilla (3 km y 50 minutos) donde hay una casa excavada en la roca
y sin pérdida, por el mismo camino, se llega a la laguna de San Juan (4,5 km y
1 hora). Para observarla en toda su extensión es preferible subir a uno de los
cerros
al
lado
mismo
del
camino.
La laguna es Refugio de Fauna y como tal, Espacio Natural Protegido de la
Comunidad de Madrid por el decreto 5/1991 de 14 de febrero (BOCM de 18 de
febrero de 1991), y es considerada una de las zonas húmedas más importantes
del sur de la Comunidad. Es de agua dulce y suele desaparecer en época de
estiaje. Su forma es triangular, con dos zonas de agua separadas por un dique
artificial. Está asentada en una depresión del valle donde puede aflorar el
acuífero, que se colmató, tanto por sedimentos orgánicos (vegetación y fauna)
como por sedimentos aportados por la escorrentía de los barrancos, y quedó
convertida
en
un
amplio
carrizal
sin
láminas
de
agua.
Para recuperarla, se dragó la parte central, quedando al descubierto las dos
láminas de agua de la actualidad, rodeadas de carrizo, juncos y espadañas.
Además, se repobló de sauces y tarajes, se han construido varias islitas de
132
grava para que las aves nidifiquen y hay dos casetas de observación de aves
(muchas
veces
cerradas).
En cuanto a la fauna, las 47 has. de la reserva están todo el año habitadas por
aves, tanto residentes como de paso. Como residente es representativo el
aguilucho lagunero, y como de paso, carriceros, estorninos, patos cuchara,
fochas, pollas de agua, ánades reales y algún ejemplar de pato colorado. La
época
de
mayor
densidad
de
individuos
es
el
invierno.
Como contraste a la abundancia de vegetación y fauna de la laguna, los cerros
gipsícolas meridionales, que sirven como el mejor otero, muestran una
vegetación pobre y rala, de espartos o atochas, albardines y poco más.
La vuelta a Titulcia se efectúa por el mismo camino de la venida.
Cartografía
1/50.000, 605, Aranjuez, y 1/25.000, 605 - II, Ciempozuelos.
133
•
Los sotos de Villamanrique de Tajo
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 5 kilómetros y 200 metros
Duración aproximada: 2 horas
Desnivel: Baja
Descripción
Ruta que discurre por uno de los pocos sotos que se conservan en el río Tajo.
Está señalizada por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del
Territorio. Evitad los días de mucho calor en verano y los días de lluvia. En
primavera está “salvaje”, con todas las herbáceas de temporada de más de
medio metro de altura, multitud de avifauna, insectos. Los alérgicos deben
134
evitar ir en primavera por la gran cantidad de polen existente en la zona. Es
conveniente llevar repelente para los insectos y pantalón largo por la maleza.
También hay que llevar agua, pues la única fuente del recorrido está al inicio,
en
el
parque
“Las
Cuevas”.
Para acceder en transporte público, el medio es el autobús interurbano de la
empresa Ruiz, nº 353, que parte desde Ronda de Atocha, 12 (tel.: 914 680
850).
Para acceder en transporte privado hay varias posibles rutas. Si se llega desde
el norte de la Comunidad o desde la capital, hay que ir por la A 3 hasta Villarejo
de Salvanés, desviarse hacia la derecha por la M 404 hasta Belmonte de Tajo y
ahí tomar la desviación a la izquierda por la M 319 (así se pasa por el mejor
pinar de pino carrasco de la Comunidad, el de la Encomienda Mayor de
Castilla). También en Villarejo se puede tomar la M 321, o bien continuar por la
A 3 hasta Fuentidueña de Tajo y desviarte por la M 325 siguiendo toda la vega
del Tajo. Si se llega desde la zona de Aranjuez y Chinchón, hay que tomar la
misma
carretera
M
326
en
dirección
contraria.
VALORES
NATURALES:
Uno de los sotos o bosques de ribera más importante que se conservan en la
vega del Tajo. Vegetación con carrizo, tarajes, sauces, olmos y chopos.
Importante refugio de avifauna (ánades, paseriformes), lepidópteros. Llanuras
de aluvión y aspecto meandriforme del río Tajo. Cultivos de secano y regadío
en la vega.
135
Descripción detallada
Partimos desde la iglesia de Villamanrique de Tajo, llamada Nuestra Señora de
Albuer (0) situada en un alto sobre la vega del Tajo. Desde allí, y con la iglesia
a la espalda, descendemos hacia la izquierda por la calle Sur, luego la calle Isla
y por último Vistalegre. Es un pequeño descenso por las calles con casas
encaladas de esta zona rural de Madrid. Seguramente con nuestro andar se
alborotarán los perros que habitan en estas casas, pero no hay problema
alguno. Esta primera parte del camino, entre casas y las afueras del pueblo,
está caracterizada por la presencia de especies alóctonas, es decir, que no son
originarias de la zona, e invasoras. La más común de estas últimas es el ailanto
o árbol del cielo, especie que se ha asilvestrado y coloniza todo tipo de suelos.
Sus hojas son lanceoladas y sus flores, de color amarillo, dan mal olor. Lo
encontraremos en las parcelas abandonadas dentro del pueblo.
Acabamos el descenso entre las casas y llegamos a una pista de tierra amplia,
que seguimos a la derecha. Un poco más adelante, a nuestra izquierda
veremos la entrada al área recreativa “Las Cuevas” (1) (380 metros y 4
minutos). Nos introducimos allí para conocerla. Hay unos bancos a nuestra
izquierda con una fuente y en sombra. Un poco más adelante un puente cruza
un canal del río; veremos a sus orillas olmos, sauces y algún taray. También
nos aparece a la izquierda un sauce llorón, romero y escobas. Hacia el fondo
las pistas deportivas y el verdadero río Tajo, aunque no lo podemos apreciar.
Volvemos a salir del área recreativa y tomamos la pista hacia la izquierda. Es
una zona por donde se está ampliando el pueblo con nuevas construcciones,
por lo que puede estar en obras, pero es un pequeño trecho. Un corte en el
talud del camino, a la derecha, nos deja ver el terreno que pisamos. Es un
terreno limoso, producto de los depósitos que va dejando el río al formar su
vega.
Llegamos a un lugar, con una valla de alambre para evitar caídas, donde por fin
vemos el río Tajo (2) (800 metros y 10 minutos). Aquí el río se nos presenta
con sus característicos meandros. Este aspecto meandriforme, en el que va
haciendo curvas, es característico de los ríos en la llanura por la falta de
pendiente, y supone un proceso cambiante con el tiempo, pues el agua
erosiona la parte cóncava del meandro, por eso es más escarpada, y deposita
sedimentos en la parte convexa, creando “playitas”. Los ríos, por este motivo
cambian mucho con el paso del tiempo en su trayectoria, generando meandros
abandonados, cortas o incluso capturas fluviales de un río por otro.
Seguimos por el camino, y al alejarnos del pueblo empiezan a alternarse las
136
especies introducidas, como las moreras, acacias de tres espinas y robinias
que encontraremos a mano derecha, con otros árboles propios de la zona,
como
tarays,
álamos
y
sauces.
El camino hace una curva a la derecha y en un breve descenso nos vamos a
encontrar sobre un puente de madera (3) (1 km y 15 minutos). Es una zona
muy umbrosa sobre el arroyo de La Vega, que baja seco. En esta zona es
donde vamos a conocer el primer árbol de los que componen el soto, el chopo
o álamo negro. Esta parte del camino, en torno al arroyo de La Vega está
colonizada por numerosos chopos, que sueltan su alfombra de “pelusa” en
primavera. El chopo es un árbol de hoja caduca con forma triangular, con
profundas grietas en su corteza oscura y que se sitúa en zonas húmedas. Se
ha visto favorecido, al igual que el álamo blanco, con numerosas repoblaciones
por toda España en las riberas de los ríos. En otoño adquiere un intenso color
amarillo.
Salimos de la pequeña vaguada del arroyo y nos vamos a encontrar ya con los
campos de cultivo de la zona, que ocupan los ricos y profundos suelos
aluviales de la vega. En este caso, los campos cultivados son de maíz y
cebada principalmente. Esta zona de cultivos se ha extendido a costa de los
sotos, pues son suelos muy buenos para la agricultura, y es la principal causa
por la que han desaparecido casi todos los bosques de ribera o han quedado
reducidos a una pequeña franja al lado del río, como los que conoceremos más
adelante, y que por ello se les denomina bosque galería.
Seguimos por el amplio camino, y a nuestra izquierda nos aparece otro árbol
característico del soto, el álamo blanco o álamo, a secas. Aunque son de la
misma familia, existen bastantes diferencias entre el chopo y el álamo. El
álamo tiene la corteza blanquecina, aunque en ejemplares viejos se va
agrietando y adquiriendo un color pardo. Su hoja es diferente a la del chopo,
pues es ovalada, con tres o cinco lóbulos, con el embés blanquecino, y al igual
que el anterior se torna amarilla en otoño, dando un gran cromatismo al soto.
La madera de ambos es bastante buena, sirve para pasta celulosa, para
trabajarla en esculturas e imaginería, e incluso para los palos de cerillas.
Continuamos por el camino, sin pérdida, hasta un cruce. A la derecha continua
el camino que lleva hasta la depuradora, y donde a unos 100 metros se
observa un solitario ejemplar de sauce llorón. Nosotros vamos a continuar por
la vereda que continua por la izquierda en paralelo al río (4) (1 km y 700 metros
y 30 minutos). En esta zona es normal que se nos cruce alguna liebre o conejo,
que podamos ver ranas, ánades y bastantes especies de otras aves.
137
Con el río a nuestra izquierda, llegamos a una curva en el camino, donde nos
van a aparecer otros árboles completamente diferentes a los observados
anteriormente. Son los tarays o tarajes (5) (2 km y 100 metros y 40 minutos).
Es un árbol más pequeño que los anteriores, que alcanza como mucho los 10
metros de altura. Su corteza es delgada, de color pardo y sus ramas son muy
delgadas, muy flexibles, que suelen caer. Sus hojas son muy pequeñas, en
escamas, abrazando las ramas y de color verde claro. Las flores en primavera
son rosadas y se disponen como racimos de espigas. Vamos a encontrar aquí
uno de los pocos tarayales bien conservados de la Comunidad, porque a pesar
de ser una especie característica, en pocos lugares encontramos tantos
ejemplares de él. Su función dentro del soto es la de fijar con sus raíces los
suelos de las orillas, propensos a ser erosionados por el río.
Continuamos por el camino, que se va a estrechar y da paso a una pequeña
senda y nos introducimos en el interior del soto. El camino va a estar
enmarcado por especies arbustivas como espinos albares, zarzales, rosales
silvestres, alguna higuera asilvestrada, juncos, y en las cercanías del agua o
dentro de ellas una gran cantidad de carrizo. En esta espesura se nota una
temperatura más suave y un ambiente más fresco, por eso, durante
generaciones, las personas del interior de España han ido a refrescarse las
duras tardes del estío a las riberas de los ríos, con su menor temperatura y su
agua fresca. Esta es una de las características del soto, pero podemos
enumerar
una
serie
de
ellas:
El soto es una zona húmeda, tanto por el agua de los ríos y arroyos como la
que posee en el subsuelo. Ya hemos indicado cómo regula el clima, pues
suaviza las temperaturas y crea un microclima local, al reducir el calor y
aumentar la humedad del aire. Evita la erosión por parte del río, pues las raíces
de los árboles y arbustos agarran fuertemente el suelo, evitando su arrastre en
las crecidas. Esta misma presencia del agua hace que crezca tanta vegetación
asociada a la misma, y además sea muy variada. Son también un filtro
biológico natural, pues las plantas absorben los nitratos, fosfatos y nutrientes
del agua y mejoran la cantidad de oxígeno en el agua.
Otra característica de la importancia de los sotos es que son un gran nicho
ecológico, pues son el hábitat de numerosas especies de aves, mariposas,
peces, mamíferos, anfibios y reptiles, así como zona de reposo de las aves
migratorias. Podemos enumerar aves como el petirrojo, carbonero, herrerillo,
oropéndola, pito real, paloma, alcaudón, búho y mochuelo entre otras en el
soto; pato cuchara, ánade real, ánade silbón, focha, polla de agua y garza entre
los carrizales del río; libélulas, zapateros, sapo común, salamandra, culebra de
collar, culebra de agua y galápago leproso entre los insectos, anfibios y
reptiles, y en el agua del río Tajo carpa, bermejuela, gobio, trucha y barbo entre
138
otros. Estas especies y otras muchas encuentran un refugio en estos sotos, y
crean
una
compleja
cadena
trófica.
Seguimos por el interior del bosque y aparece una señal de la senda (6) (2 km
y 360 metros y 45 minutos). Entre la espesura podemos distinguir los álamos,
espinos albares y tarays, y nos va a aparecer otro árbol, de hojas lanceoladas
de color claro, que se sitúa en las cercanías del río, es
el sauce, árbol de corteza parda, que alcanza los 20 metros y que tiene la
función de proteger los márgenes del río con sus potentes y ramificadas raíces.
Sus ramas, con sus hojas lanceoladas, son muy flexibles. Junto a él, y
formando agrupaciones densas en contacto con el agua, aparece el
carrizo , una hierba peremne, que sirve de refugio y zona de nidificación e
invernada
a
numerosas
aves.
Pasamos entre dos álamos y subimos una pequeña cuesta. Nos encontramos
con una balaustrada de madera a la izquierda, puesta para evitar caídas por el
terraplén del río y llegamos hasta una caseta de observación de aves (7) (2 km
y 570 metros y 50 minutos). Se ha dispuesto esta caseta en un meandro del
río, en una zona donde poder observar mayor cantidad de lámina de agua y
más cantidad de aves. Si nos fijamos en la otra orilla, que ya pertenece a
Toledo, vemos cómo el bosque de ribera ha desaparecido por completo,
sustituido por cultivos. Tan solo restan algunos tarays y una gran cantidad de
carrizos.
Avanzamos, pasamos por un claro lleno de cardos y alcanzamos otro resto del
soto, con un merendero (8) (2 km y 600 metros y 1 hora). En esta zona el río
hace otro cerrado meandro hacia la derecha. En medio del soto aparecen
varios juncos, que indican la presencia de agua cerca de la superficie. También
nos aparecen muchos carrizos, que en parte nos impiden ver el agua y chopos.
Al extremo opuesto del soto, y en las cercanías de los campos de cultivo,
encontramos otra especie representativa, el olmo. Éste ha tenido un grave
retroceso en las últimas décadas por la plaga de la grafiosis, pero parece que
en algunos lugares se han conservado sin que les afecte la enfermedad. Es el
árbol del soto que necesita para subsistir menos agua, por ello aparece en la
zona más alejada del agua, ya en contacto con la vegetación que no es
propiamente ribereña. Es un árbol que puede durar hasta 800 años de vida y
se le reconoce por su corteza pardo oscura (en muchas zonas se le conoce
popularmente como negrillo), con unas hojas dentadas y tacto áspero.
A partir de aquí, la senda marcada por la Consejería de Medio Ambiente queda
difuminada entre la maleza, que borra el camino, y la linde de dos parcelas. Si
queremos continuarla, hay que desviarse en 90º del río hacia la derecha y
139
encontrar el paso entre dos parcelas y dirigirnos hacia un edificio que se halla a
unos 400 metros, que es la depuradora. Una vez allí, por un canal elevado
desviarnos a la derecha y alcanzar el amplio camino que pasa por delante de la
puerta de la depuradora. Más adelante encontraremos el sauce llorón que
vimos en la distancia anteriormente y llegaremos a la bifurcación. Seguimos por
la izquierda y desandamos la ruta que hicimos al principio.
Este camino es un poco complejo por la maleza reinante, los campos labrados
con sus terrones removidos y los daños que podemos hacer a los cultivos si
somos un grupo numeroso. Es mejor volver sobre nuestros pasos y volvernos a
deleitar con el sonido y el frescor de estos sotobosques madrileños hasta llegar
al pueblo de Villamanrique.
Cartografía
1/50.000, hoja 17, Fuentidueña de Tajo, Comunidad de Madrid, y nº 606,
Chinchón, del IGN y 1/25.000, 606 – IV, Villamanrique de Tajo.
140
Rutas por la Campiña y el Piedemonte
•
El Monte de El Pardo
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 5,5 kilómetros.
Duración aproximada: 1 hora 45 minutos a dos horas
Desnivel: Inapreciable, todo el recorrido oscila entre los 605 y los 610 metros.
Descripción
Ruta por El Pardo y las zonas abiertas al ciudadano de su Monte. Observación
del mejor ejemplo de monte mediterráneo de la Comunidad protegido por
Patrimonio Nacional. Recomendable para cualquier época del año, evitando los
días de mucho calor y de mucho frío. Hay dos fuentes en el recorrido en
lugares clave. La SEO (Sociedad Española de Ornitología) y Patrimonio
141
Nacional hacen rutas guiadas para los colegios por ésta y otras áreas del
Monte
de
lunes
a
viernes
(tel:
91
434
09
10).
ACCESOS:
Desde la M-30 y M-40 desvío a la M-605, carretera de Madrid a El Pardo.
Desde Fuencarral se accede por la M-607. En transporte público el autobús nº
601 parte desde Moncloa hasta El Pardo y Mingorrubio (tel: 91 376 01 04)
Descripción detallada
La ruta parte del centro urbano de El Pardo, a la altura del puente de los
Capuchinos (1), pero sin cruzar el río Manzanares. Si subiéramos por la
carretera que vemos a nuestra izquierda, llegaríamos tras un durísimo repecho
a
la
iglesia
del
Cristo
de
El
Pardo.
En el puente, sin cruzarlo, tal y como se ha indicado más arriba, giramos a la
derecha y partimos río arriba en busca de la presa de El Pardo. Este primer
tramo va a estar acondicionado como paseo urbano, cementado y con algunas
terrazas y bancos para el descanso. A la derecha van a quedar algunos bares y
casa
del
pueblo.
La vegetación que acompaña a esta parte del río son las características
acacias de tres puntas, sóforas, chopos, sauces y algún que otro fresno.
El río se ha represado formando una zona profunda donde es bastante fácil ver
grupos de ánades y patos. Se sigue por dos descansaderos modernos donde
los vecinos plantan sus cañas para pescar, y nos llama la atención un fresno
con unos escalones de madera clavados en su tronco y una cuerda para
balancearse sobre el agua. En el río se ven bastantes carrizos que sirven de
refugio
a
las
aves.
Se acaba el paseo cementado y se alcanza un área de juego infantil a mano
derecha, con varios toboganes, y un poco más arriba, en una terraza fluvial que
reconoceremos por el desnivel que se forma entre ellas y donde estamos
ubicados, unas casa blancas de alojamiento militar. (2) (1 km y 20 minutos).
Se llega a una pequeña subida de unos 15 metros de longitud, que en vez de
hacerla por unos escalones que están a mano derecha, se toma por un
estrecho sendero entre retamas, algún majuelo y algún cardo. El río sigue aquí
con su calma chicha debida al represamiento de aguas abajo. En la orilla
opuesta veremos un cono de arena blanquecina formado por los depósitos que
arrastra un arroyo estacional, el de la Sanguijuela o de Valdepeña. Luego, en el
142
regreso,
se
pasará
por
allí.
Se continua el camino y se desciende aceleradamente del otero en que
estábamos situados siguiendo el río aguas arriba. Atrás van a quedar las
alineaciones de árboles ornamentales, típicos de los paseos urbanos, y
enfrente la vegetación natural, aunque en algunos lugares tiene más sensación
de
erial
que
de
otra
cosa.
Tras descender esa terraza fluvial, a la izquierda veremos un merendero y a la
derecha unos huertos de ocio. Más lejos, a la derecha, se divisan ya las
urbanizaciones
de
Mingorrubio.
Seguimos paralelos al río, que ha cambiado de dirección y ahora es oeste-este
y pasamos junto a dos fresnos monumentales que dan buena sombra en
verano. En esta parte se forman praderitas que permiten un agradable
descanso. En medio del río se ha formado una pequeña y alargada isla llena de
carrizos y algunos chopos. A partir de aquí hay dos opciones, ir paralelo a la
margen del río, con lo que hay que seguir el camino de la izquierda, o bien
tomar un camino en diagonal en dirección a unos gruesos árboles, y se toma
entonces el camino de la derecha. Ambos confluyen en los árboles. Esta zona
es la más degradada, con cardos, rastrojos y retamas de bolas, que reflejan la
deforestación
de
esta
zona.
Llegamos a la zona de los árboles que veíamos (3) ((1 km 800 metros y 35
minutos). Son unas imponentes encinas que en otoño dan unas sabrosas
bellotas dulces. A su lado hay una represa y un puente por el que pasamos a la
otra
orilla.
Se desemboca en un pequeño camino al lado de la verja de el Monte de El
Pardo, ese oasis natural que tenemos a 10 minutos de la Puerta del Sol.
Giramos a la derecha, entre viejos fresnos y sauces que nos indican la cercana
humedad del río. Enseguida vemos una pequeña fuente con un cartel alusivo a
que la conservemos por el bien de todos. (¿Por qué será?).
Seguimos por el camino, que se amplía, con el río a la derecha y la valla a la
izquierda. En el agua el carrizo invade el cauce, cerca de la orilla fresnos u
sauces y más alejado, en zonas secas la encina, que escala por los cercanos
cerros.
Un poco más adelante, el camino se divide en varios senderos, aunque el más
recomendable es el que va pegado a la verja y que nos va a permitir descubrir
el verdadero Monte de El Pardo y su ecosistema de monte mediterráneo. En
143
una sucesión de suaves colinas, las encinas y algunas jaras se han
enseñoreado del paisaje, dejando amplias zonas adehesadas con pastos
naturales donde habitan multitud de gamos, ciervos, jabalíes, liebres y conejos,
y si la suerte acompaña se podrán ver bandadas de palomas, algún carbonero
y quizás alguna de las joyas de este Monte, que está protegido por Patrimonio
Nacional y declarado ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) como
son las águilas imperiales, el buitre negro, milano negro o incluso cigüeña
negra,
que
se
refugian
en
esta
isla
natural.
Avanzamos aún más y enfrente, tras las grandes encinas se ve un cerro con
algunos matorrales que nos impide el paso. Es el aterrazamiento de la presa de
El Pardo y el punto final de la primera parte de la ruta. (4) (2 km y 500 metros y
50 minutos). Descendemos a nuestra derecha hasta el cauce para ver el
aliviadero de la presa y la vegetación natural de la zona: zarzamoras, fresnos,
sauces y carrizos. Enfrente un cerro con una repoblación de pinos. A nuestra
derecha, escondida en un desnivel del terreno, un manantial fluye hacia el río.
Remontamos el pequeño desnivel hasta el camino que trajimos entre los
fresnos y las encinas monumentales y volvemos hasta el puente que habíamos
cruzado anteriormente. Ahora ya no lo cruzamos, sino que vamos a continuar
por la margen derecha del río Manzanares. En este punto es donde el río
empieza a girar hacia la izquierda dando origen a un meandro típico.
Los meandros son la forma más económica que tiene los ríos de erosionar,
transportar y depositar el material que llevan en suspensión y suelen tener esta
configuración en las llanuras. Por la orilla en que vamos el manzanares forma
un escarpe vertical y cóncavo, que es la zona donde arranca material; en este
caso son las típicas arenas y arcosas donde está asentada Madrid. La
transporta un cierto tiempo y la deposita en el siguiente meandro, pero esta vez
en la orilla convexa, que es mucho más suave que por la que vamos, y que
forma incluso una pequeña playita. (5) (3,5 km y 1 hora y 15 minutos).
Seguimos río abajo, dejando a nuestra derecha el terreno protegido por la valla,
todo lleno de encinas, fresnos y algún que otro chopo en las vaguadas y
alcanzamos el siguiente meandro. Enseguida una brusca bajada y una fuerte
subida nos indican que hemos llegado al cauce seco del arroyo que veíamos
anteriormente. Si nos acercamos hasta el cauce por la vaguada estaremos en
el cono de arenas que vimos anteriormente desde la orilla opuesta.
A partir de ahora el camino se va a estrechar, con el río abajo, a nuestra
izquierda, con su carrizal. En la parte por la que vamos a andar la vegetación
es densa, impidiendo a veces que pasen los rayos de sol. Las especies que
abundan son los chopos, fresnos, acacias y una gran cantidad de ailantos,
144
también llamado árbol del cielo El ailanto es una especie invasora que llega a
alcanzar hasta 30 metros, con unos troncos lisos, grises y unas flores que
despiden
un
mal
olor.
Tas pasar una zona de gran densidad de follaje y dejar a la izquierda una
caseta de control de la represa primera salimos por fin a la carretera que
asciende hasta El Cristo. Giramos a la izquierda, cruzamos el puente sobre el
Manzanares y llegamos al punto de partida (7) (5 km 500 metros y 1 hora 45
minutos o dos horas).
Cartografía
1/50.000, 534, Colmenar Viejo, escala 1/25.000, 534-III y nº 7 de las hojas
topograficas de la Comunidad de Madrid (Madrid Noroeste).
145
•
El río Guadalix
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 6 km ida.
Duración aproximada: 2 horas y media ida.
Desnivel: 620 - 680 metros.
Descripción
Ruta que remonta el río Guadalix desde San Agustín hasta una serie de pozas
naturales, en medio de vegetación y avifauna riparia. Hay un área recreativa en
las cercanías con posibilidad de baño. Entrada al Cañón del río Guadalix, único
ejemplo de cañón fluvial de la Comunidad de Madrid. Se pasa por varios
sifones y construcciones del Canal de Isabel II. A veces el agua estancada
puede producir malos olores. Es necesario llevar agua.
Cualquier época es recomendable la visita, a excepción de los días y épocas
de lluvia, que se pone intransitable el camino.
146
A San Agustín del Guadalix se accede por la N-I hasta la altura del km 33, o
bien en autobús 190 desde Ríos Rosas de Continental Auto, o los nº 191, 193,
194, 195 y 196, también de Continental Auto desde el intercambiador de Plaza
de Castilla. Tel. de Continental Auto: 91 314 57 55.
Descripción detallada
Se sale de San Agustín del Guadalix por la antigua N-I en dirección a Burgos
hasta alcanzar el río Guadalix (500 m y 10 minutos). Se atraviesa un puente de
madera y se remonta por la margen izquierda del río entre los chopos. A orillas
del río se puede ver un muro entre las zarzas, que era un antiguo lavadero de
lanas, y más allá unos acarcavamientos en el terraplén.
La vegetación es cada vez más abundante en una zona adaptada para área
recreativa, donde incluso hay varias anátidas estables, hasta alcanzar la
antigua papelera (1,5 km y 30 minutos) donde también se encontraba el molino
del pueblo.
Se sigue avanzando, se atraviesa un merendero y una estación de aforo. El
camino se hace más angosto entre la vegetación, hasta alcanzar otro puente
de madera (2,5 km y 45 minutos), que se cruza. Aquí la vegetación denota una
gran humedad (sauces, álamos, alisos, chopos, rosales, juncos) y es un buen
lugar de observación de aves.
El camino se vuelve a estrechar y hay que subir por un sendero que bordea
una valla de alambre y alcanzar una cercana cumbre (3 km y 1 hora) que
ofrece unas buenas vistas del monte Valdeoliva, justo enfrente.
Tras caminar un poco, el camino desciende y vuelve al río, a una poza natural
conocida como “el Brincadero” (3,5 km y 1 hora y 20 minutos). Aguas arriba el
camino, en paralelo al río, se estrecha, y empiezan a aparecer cascadas en el
cauce. Para llegar al puente de San Antonio habrá que tomar un camino que se
aleja del río por una empinada ladera, llegar a la carretera (4,5 km y 1 hora y 40
minutos). Desde allí, esta misma nos conduce en descenso hasta el citado
puente (5 km y 2 h).
Al llegar al puente, sin cruzarlo, se sigue por la orilla derecha
(hidrográficamente hablando). A unos 200 metros aguas arriba está el
acueducto del Canal del Lozoya. Por encima se cruza y se pasa a la otra orilla
hasta llegar a otro acueducto, el sifón viejo de Guadalix (6 km y 2 horas y
media). Por unos peldaños que hay en su parte posterior se desciende con
precaución y un poco más adelante aparece la poza y la cascada conocida
147
como “el Hervidero”, que aunque ya no forma el torbellino que formaba antes
de represarse el río, aún, en épocas de lluvia o cuando se abren las
compuertas de los embalses se puede apreciar este conjunto natural.
La vuelta se hace por el mismo camino, disfrutando de las salidas del río
Guadalix tras dejar atrás su cañón.
Cartografía
1/50.000, hoja 509 del IGN Torrelaguna y 1/25.000, hoja 38 - 40 El Molar.
148
•
La Cañada Real Galiana
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 17 kilómetros, pero puede acortarse en dos cruces de caminos.
Duración aproximada: 3 horas y 15 minutos
Desnivel: Prácticamente nulo..
Descripción
Ruta por la Campiña del Henares, por los términos municipales de Meco y
Camarma de Esteruelas. Tramos de la Cañada Real Galiana y de la ZEPA
(Zona de Especial Protección para Aves) de las estepas cerealistas de los ríos
Jarama y Henares (avutardas, aguilucho cenizo, aguilucho pálido, sisón,
ortega, ganga), campos de cereal en las terrazas del Henares. No existe la
vegetación climax de encinar, sino las especies de sustitución de retamas,
tomillos
y
jaras.
La mejor época es en primavera, evitando los fríos del invierno y los calores del
verano.
Ideal
para
un
recorrido
en
bicicleta.
149
Acceso a través de la N-II y posterior desvío a la izquierda por la M-121. En
Cercanías la C-2 hasta Meco, y en autobús el nº 250 desde Alcalá de Henares
de Continental Auto (tel.: 91 356 23 07). Tel. del Ayuntamiento de Meco: 91 886
00 03.
Descripción detallada
Se cruza el Canal por un puente (3 km y 30 minutos), enfrente del vertedero, y
se gira a la derecha por el camino del Olivo. Se dejan algunas fincas y caminos
de concentración a mano izquierda, mientras el canal va por la derecha. En una
curva del canal, donde hay unos cipreses y unos olivos se alcanza un ancho
camino que cruza el que traíamos. Es la Cañada Real Riojana o de las
Merinas (4 km y 45 minutos), conocida más popularmente como la Galiana.
Esta vía pecuaria es una de las nueve grandes Cañadas Reales del Real
Concejo de La Mesta. Ésta tiene su origen al sur de La Rioja y finaliza su
recorrido en la provincia de Ciudad Real. En la Comunidad de Madrid entra por
dos ramales, uno al norte, por Ribatejada, y otro, más al sur, por Meco. Ambos
ramales se juntan en Ajalvir y tras bordear el área metropolitana por el este y el
sur
sale
de
nuestra
Comunidad
por
Torrejón
de
Velasco.
Se toma la Cañada a la izquierda por un bosquete de pinos. Ahora el camino,
llano, va a discurrir entre los campos de cereal (trigo y cebada), y algunos
retamares (especie de sustitución del encinar manchego). Al llegar al arroyo de
las Monjas (5 km y 1 hora), la Cañada se amplía. Es un descansadero, un
lugar, donde como su nombre indica, “descansaba” el rebaño de merinas. Se
cruza el arroyo, repoblado de sauces, chopos y tarajes; a mano derecha van a
quedar las ruinas del castillo de Urgés. Se cruza la carretera (Precaución), y
se sigue por la Cañada marcada por unos mojones blancos y reforestada a
ambos lados del camino. Otro camino va a cruzar en dirección norte la Cañada,
el camino de Valdeaveruelo (6 km y 1 hora y 15 minutos). En este punto, por
donde discurre el barranquillo de Esparragales y existe una pequeña chopera,
se puede girar a la izquierda hacia el pueblo, o continuar la ruta hacia el norte,
es la “Ruta de la Avutarda”, denominada así por los alumnos de la escuelataller de Meco. En estos campos de cultivo se juntan todas las primaveras para
el cortejo nupcial las avutardas, ave esteparia que habita en estos parajes, al
igual que codornices, perdices, sisones, gangas y ortegas, todas aves
esteparias.
A la derecha, en paralelo, entre los campos de cultivo va a discurrir la carretera
que antes se ha cruzado. Se llega a otro cruce (9 km y 1 hora y 45 minutos), y
se gira al izquierda por el Camino de la Viña y se va en dirección norte hasta
150
llegar a las inmediaciones de un olivar. Se gira por el segundo camino a la
izquierda que nos va llevar hasta el límite con Camarma de Esteruelas.
Se llega al límite provincial (11,5 km y 2 horas y 15 minutos). Aquí, el camino
de la izquierda nos vuelve a llevar a Meco, pero hay que desviarse a la derecha
para, en unos pocos metros girar a la izquierda y empezar a descender hacia el
barranco del arroyo Camarmilla. La bajada se hace por las cuestas de retamas
hasta las inmediaciones del arroyo y de la vaquería “El Colegio”. No se cruza el
arroyo, sino que se pasea por la buena chopera que posee y se vuelve a
ascender por otro barranco más al sur, con su cuesta provista de retamas y
almendros. En esta zona es fácil ver a rapaces como el milano, el aguilucho
cenizo
o
varias
especies
de
águilas.
La ruta se vuelve a internar por los campos de secano, se deja a la derecha la
emisora , se cruza otra vez la Cañada Real , y recto se llega al pueblo de
Meco (17 km y 3 horas y 15 minutos).
Cartografía
1/50.000, 535, Algete y escala 1/25.000, 535 - IV, Azuqueca de Henares.
151
•
Ruta por El Cerro del Olivar
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 12 km
Duración aproximada: 3 horas
Desnivel: 680 - 840 metros.
Descripción
Ruta circular por los alrededores de San Agustín del Guadalix. Se accede a un
límite de la dehesa de Moncalvillo, enclave de gran valor natural. Se visitan
varios acueductos del Canal de Isabel II. Hay que llevar agua. Las mejores
épocas son la primavera y el otoño. Ideal para hacer en BTT.
A San Agustín del Guadalix se accede por la N-I hasta la altura del km 33, o
bien en autobús 190 de Continental Auto desde Ríos Rosas , o los nº 191, 193,
194, 195 y 196, también de Continental Auto desde el intercambiador de Plaza
de Castilla. Tel. de Continental Auto: 91 314 57 55.
152
Descripción detallada
Tras una corta rampa con casas en el lado izquierdo se llega a la zona
conocida como La Sima, donde hay unas instalaciones del Canal (3 km y 40
minutos). El sendero gira entonces a la derecha siguiendo el tendido eléctrico y
se comienza a ascender un repecho muy duro hasta un alto donde está la
cancela de entrada a la dehesa de Moncalvillo (4,5 km y 1 hora) se traspasa
la valla de piedra por la cancela (que se debe volver a cerrar) y nos adentramos
en un verdadero monte mediterráneo de encinas, donde hay varias cuevas que
eran
antiguas
minas
de
arena.
La dehesa de Moncalvillo se presenta ante nuestros ojos en perfecto estado de
conservación, como monte hueco mediterráneo, de vegetación autóctona y de
pasto de reses serranas. Tiene 1.350 has. divididas en cuatro partes por tapias.
Su formación principal es el encinar con enebros, también aparecen algunos
ejemplares de quejigos, escasos en estas áreas. Junto a ellos, las jaras, el
romero, la conicabra, el cantueso, los majuelos y los endrinos conforman un
espacio privilegiado. De noviembre a junio se conserva el majadal, es decir, los
pastos naturales fomentados por la tradicional utilización ganadera, alimento a
una importante cabaña bovina. En cuanto a fauna, los conejos son abundantes,
y están presentes especies provenientes de la sierra como el buitre leonado y
búhos,
milanos,
mochuelo,
abubillas,
etc...
Se atraviesa una zona de pastos y se asciende a la derecha hasta el cerro de
El Olivar (5,5 km y 1 hora y 30 minutos) descendemos entre prados y por
senderos perdidos se sale de la dehesa por otra cancela. Se sigue
descendiendo hasta alcanzar una pista que es el Camino Bajo del Canal, que
se toma a la izquierda y a los pocos metros aparece el acueducto de La
Retuerta, obra de ingeniería de mediados del siglo XIX que salva el barranco
del arroyo del Caño. Se desciende por debajo de éste hasta el arroyo (7 km y
2 horas), desde donde se admira la monumentalidad de esta obra de ingeniería
hidráulica, y se asciende a un nuevo cerro en la vertiente contraria en continuos
zigzag
del
camino
(7,5
km
y
2
horas
y
20
minutos).
Se continua hasta una caseta blanca y un acueducto semi oculto (9 km y 2
horas y 40 minutos). Aquí hay que abandonar la pista tras pasar el acueducto
por la derecha, cruzando el arroyo de Navalperal. Se toma el sendero paralelo
a él que desciende hasta el pueblo sin pérdida. (12 km y 3 horas)
Cartografía
•
1/50.000, hoja 589 del IGN Torrelaguna y 1/25.000, hoja 38 - 40 El Molar.
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•
Ruta por El Mesto
Datos
Tipo de ruta: Circular.
Dificultad: Media.
Longitud: 12 km
Duración aproximada: 3 horas y 15 minutos
Desnivel: 700 - 880 metros.
Descripción
Ruta por el río Guadalix en el entorno donde labra su cañón fluvial, encajado en
el piedemonte de la sierra. Vista a antiguas conducciones del Canal de Isabel II
como el Canal del Mesto. Diferente vegetación entre el bosque galería de
alisos, la asociada a suelos ácidos y la que se adapta a las cuestas calizas.
ACCESOS:
por la N-I hasta el km 41, desvío a El Molar. Autobús desde la Plaza de
154
Castilla.
Tel.: 91 314 57 55 .
Descripción detallada
Desde la plaza de El Molar hay que partir por la calle que lleva al cementerio,
pasando un túnel debajo de la Autovía N-I. Se sube por una calle asfaltada que
nos lleva al alto donde se ubica el Camposanto (1 km y 15 minutos). Allí, en un
cruce de caminos nos debemos desviar a la derecha, y a unos 150 metros hay
que tomar el de la izquierda, siguiendo por el camino que el Canal de Isabel II
ha llamado Canal de El Mesto. La ruta empieza a descender a la garganta del
río Guadalix. A mano izquierda, al otro lado del barranco por donde baja la
pista, se puede observar un casito típico de la zona, una edificación circular de
piedra, levantada sin mortero ni argamasa, con techo de falsa cúpula por
aproximación de hiladas y recubierto de tierra por el exterior.
El descenso cada vez es más pronunciado, y tras varias curvas se llega al
fondo del valle. A la derecha, tras pasar por un camino excavado en la roca se
puede uno acercar a ver la pequeña presa de El Mesto y apreciar lo perfecto de
su
construcción.
(3
km
y
45
minutos).
Volviendo al punto donde se tomó contacto con el río, la ruta continúa
completamente llana sobre la plataforma del Canal de Isabel II, con el Guadalix
a mano derecha, en su profundo cañón, encajado por un sistema de fallas en el
duro piedemonte gneísico. En sus orillas predominan los alisos (de donde
algunos autores creen que proviene el nombre del río: Guadalix = río de los
alisos). En el talud que nos va acompañar a nuestra izquierda destacan los
arbustos y plantas aromáticas: jara, tomillo, cantueso, romero, encinas y
enebros
de
miera.<
BR
>
Tras más de 2 km de apacible discurrir, se llega a una zona rocosa, la Peña del
Águila. Aquí la roca va a cambiar, son calizas, fieles exponentes del reborde
calizo que rodea todo el Sistema Central (igual que en Valdemorillo,
Torrelaguna o Patones). La vegetación, por tanto, también va a variar, dominan
ahora
la
coscoja,
la
jara
blanca
y
el
espino.
A unos 6 km de la salida (1 hora y 45 minutos), el camino horizontal se
termina, y desembocamos en una pista que hay que tomar a mano izquierda.
Según se sube, en otra bifurcación también se toma por la mano izquierda,
ascendiendo por unas revueltas a izquierda y derecha por el alto de
Valdeolivas
(8
km
y
2
horas
y
15
minutos).
Tras un llaneo en dirección noreste, en un cruce de caminos se vuelve a tomar
155
a la izquierda, ascendiendo por una zona pedregosa de la antigua carretera a
Francia hasta alcanzar el cerro de la Atalaya de El Molar (9,5 km y 2 horas y
45
minutos),
reconocible
por
su
vértice
geodésico.
Se sigue ahora el camino en descenso en dirección al cementerio , que se
distingue por sus cipreses. Al llegar aquí sólo queda descender por la calle que
conduce al centro del pueblo. (12 km y 3 horas y 15 minutos).
Cartografía
1/50.000, 509 Torrelaguna y escala 1/25.000, 509 - IV, El Molar.
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El GR-124
Datos
Tipo de ruta: Lineal.
Dificultad: Alta.
Longitud: 39,5 km.
Duración aproximada: En BTT, 3 horas. Andando, un día entero, es
conveniente hacerla en dos etapas
Desnivel: 610 - 988 metros.
Descripción
El inicio de la Senda Real es en el Palacio de Oriente, pero aquí se ha
localizado en el Monte de El Pardo (cruce de la Zarzuela) por los problemas
derivados de los cruces con la M-40 y el nudo de Puerta de Hierro.
Recomendado en BTT. Si se hace andando, es conveniente en varias etapas o
tener buena forma física, es un Sendero de Gran Recorrido y está marcado con
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pintura roja y blanca. Se contornea por su parte oriental el Monte de El Pardo,
verdadera joya a 10 kilómetros de la Puerta del Sol con águilas imperiales,
buitres negros, gamos, corzos, jabalíes y conejos. Se pasa de la Campiña a la
rampa de Colmenar y de ahí, por las dehesas de Cabeza Illescas a la fosa de
Manzanares
el
Real,
en
las
puertas
de
La
Pedriza.
Hay que llevar agua para el recorrido. Ideal para primavera y otoño.
Accesos: a Manzanares El Real, bus 724 de Hermanos Colmenarejo desde
Plaza de Castilla; a Colmenar Viejo, buses 721, 722, 724, 725 y 726 de
Hermanos Colmenarejo desde Plaza de Castilla y 723 desde Tres Cantos. A El
Goloso, líneas de cercanías C7b y C1, y buses, 711, 712, 713, 716 de TRAPSA
desde
Plaza
de
Castilla
y
827
desde
Canillejas.
Tel. de Hnos. Colmenarejo: 91 314 64 08. Tel. de TRAPSA, 91 302 45 26.
Descripción detallada
La Senda Real parte desde el Palacio Real, pero los impedimentos de salir de
Madrid hacen que sea mejor iniciarla en las inmediaciones del Palacio de la
Zarzuela y del Tiro de Pichón. El camino comienza en la desviación que hay
hacia el Palacio de la Quinta de El Pardo, a orillas del río Manzanares (1) (610
metros). Se asciende por el camino que hay a la derecha de la carretera, que si
en un primer momento es un repecho duro, tras 500 metros se suaviza al llegar
al túnel del ferrocarril. Se continua hasta el kilómetro 1 y se cruza la carretera,
penetrándose en el monte en dirección norte hasta alcanzar las conducciones
del Canal de Isabel II. Se gira a la derecha por un camino elevado, se
atraviesan dos barranqueras hasta llegar a un puente, donde se continua
ascendiendo hacia la izquierda hasta llegar a la Casa de Valpalomero (2) (2,5
km y 45 min). Se sigue a mano derecha y se accede a la puerta del Palacio de
La
Quinta
(3)
(3,5
km
y
1
hora).
El camino marcha entonces pegado a la valla del Palacio, que queda a la
derecha y se alcanza la carretera de Fuencarral, que se cruza y se continua
paralela a ella hasta una gran curva a la derecha donde está la Casa de la
Portillera del Tambor (4) (5 km y 1h. 30 min). En este lugar coinciden la tapia
de El Pardo y el Canal de Santillana. Entre ambos, un camino paralelo lleva sin
desniveles de mención al apeadero de Valdelatas (5) (8,5 km y 2 horas y
media), salvando las vías del tren por un puente y bordeando la Clínica Sears.
Desde el apeadero de Valdelatas se toma un camino en dirección norte
paralelo a la tapia de El Monte de El Pardo, que queda a la izquierda, y a la vía
del ferrocarril que queda a la derecha. Se llega hasta la entrada que tiene el
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Monte en El Goloso y se cruza la vía del tren por un puente elevado. Se
pueden observar los encinares y alcornocales protegidos de El Pardo a la
izquierda. Según se continua en dirección norte por las conducciones del Canal
de Isabel II, queda a mano derecha la barriada militar que nos separará de la
Autovía de Colmenar, hasta llegar al apeadero de El Goloso (6) (11 km y 3
horas y 15 min). Esta parte de la senda coincide con el ramal madrileño del
Camino
de
Santiago,
indicado
por
flechas
amarillas.
En paralelo a la Autovía, se alcanza el aula de naturaleza del ayuntamiento de
Madrid en Tres Cantos (7) (14,5 km y 4 h y 30 minutos) hasta llegar a las
cercanías del apeadero de Tres Cantos, que queda al otro lado de la carretera
(8) (15,5 km y 4 h y 45 min.). Se gira entonces en dirección oeste, a la
izquierda, bordeando el Parque Tecnológico de Madrid, y comienza el
descenso por el sendero que nos conduce directamente al arroyo de la Tejada,
en las inmediaciones del límite norte del Monte de El Pardo (9) (17,5 km y 5
horas
y
media).
Una vez en el arroyo de La Tejada, donde el ayuntamiento de Colmenar Viejo
hace campañas de reforestación, se cruza éste, remontándolo por su margen
derecha. Pronto habrá que cruzándolo sucesivas veces, sin abandonar nunca
las cercanías de su bosque galería. Tras recorrer en paralelo con el arroyo
unos 3 kilómetros (10), a la altura del barranco del arroyo de la Canaleja, que
aparece por el noroeste, el camino se inclina subiendo la rampa de Colmenar
Viejo. El paisaje cambia, encontrándonos entre fincas cercadas y ganaderías
de la zona. Se sigue en dirección norte, atravesando la vía del tren y se accede
al cementerio y a la Ermita de Santa Ana, en la circunvalación sur de Colmenar
(11)
(25
km
y
7
horas
y
media).
Atravesamos Colmenar, en una rotonda se gira en dirección norte primero y
luego hacia el oeste, y salimos por el barrio de Santa Teresa, entre
innumerables fincas particulares valladas. Llegamos al alto de Navallar (12)
(27,5 km y 8 horas), al sur del campamento militar de San Pedro, y el camino
nos conduce en dirección noroeste a la vía del tren Madrid - Miraflores y a la
pista del Canal de Isabel II (13) (29,5 km y 8 horas y media).
Se atraviesa la vía por un túnel y el terreno se hace más quebrado. Se suben y
bajan dos barrancos, hasta coronar el cerro de El Cencerro (14) (31 km y 9 h y
15 minutos). Al norte ya se ve la carretera que va a Cerceda y al oeste el
barranco del río Manzanares. El camino nos conducirá donde confluyen ambos,
al puente que está bajo la carretera, llamado puente de El Batán (15) (32 km y
9
horas
y
media).
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Desde el puente de El Batán se atraviesa la garganta del Manzanares,
represado aguas arriba, en el embalse de Santillana. La subida es franca y
larga, entre fincas ganaderas y dehesas de encinas y enebros. En una
bifurcación a media subida, en el alto del Enebrillo hay que desviarse a la
derecha, entre vallas de piedra, hacia la cabecera del vallecillo del arroyo de
Valdeurraca, que corona el cerro de La Camorcha (16) (36,5 km y 11 h y
media). A la derecha quedarán las pedrizas de la Cabeza Illescas, el cerro más
altos de los alrededores y desde el que se domina todo el embalse de
Santillana.
Se continua por el camino hasta una encrucijada donde está la fuente de la
Reina y desde ahí parte otro en dirección norte y en rápido descenso que
conduce hasta una barrera. Se deja el sendero y se accede a una pista que
conduce enseguida al mirador acondicionado sobre el embalse desde donde
hay unas buenas vistas de La Pedriza, la Sierra de Guadarrama y el embalse,
lugar de invernada de muchas aves acuáticas. El embalse se cruza por una de
sus colas, por medio de un largo puente (17) (38 km y 12 h), que nos conducirá
directamente al puente sobre el Manzanares para alcanzar el pueblo de
Manzanares el Real y el Castillo del Marqués de Santillana (18) (39,5 km y 12
horas y media).
Cartografía
1/50.000, Mapa del GR-124 editado por Ecologistas en Acción. Tel: 91 531 23
89. E-mail: [email protected]
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Vías Verdes
La Vía Verde del río Alberche
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 16 kilómetros.
Duración aproximada: 4 horas.
Desnivel: 520 - 700 metros.
Descripción
Ruta no circular, por la vía de tren desmantelada que unía la presa de Picadas
y San Martín de Valdeiglesias. Vía Verde de RENFE. Ideal para hacerla en
BTT. La ruta discurre por la ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) del
Alberche - Cofio. Tel. de Información Juvenil de San Martín de Valdeiglesias:
91 861 24 20. Recomendada para cualquier época del año. Hay que llevar
agua.
A San Martín de Valdeiglesias llega la empresa CEVESA, desde la Estación
161
Sur. Tel.: 91 539 31 32. A Aldea del Fresno, la empresa El Gato desde la
Estación Sur. Tel.: 91 530 44 59.
Descripción detallada
En las cercanías de Aldea del Fresno está la presa de Picadas. La ruta
comienza al cruzar el dique que represa las aguas del Alberche, remontando el
río por su margen izquierda a lo largo de una antigua vía de tren que nunca
llegó a funcionar. En esta parte del recorrido casi llana se transita por la
garganta del Alberche, entre un monte mediterráneo muy bien conservado,
labrada en los materiales cristalinos de la zona y propicia para la observación
de la avifauna del área, pues no en vano es una ZEPA incluida en la Red
Natura 2000 de la UE.
Al poco de empezar, uno de los túneles que tiene esta parte del recorrido tiene
un derrumbamiento que impide su paso, y hay que esquivarlo y pasar por el
lateral por una pequeña senda que se ha hecho. Tras pasar varios puentes que
salvan todos los arroyos que provienen de la parte derecha del camino, sale
una pista a mano derecha también que remonta en prolongada cuesta hasta el
pueblo de Navas del Rey. Al poco, el camino nos obliga a cruzar el río por un
puente que da unas vistas impresionantes a la Vía. (5 km y 1 hora y 30
minutos), y se empieza ahora a remontar ahora por su orilla derecha.
La garganta se abandona al llegar a las proximidades del embalse de San
Juan, donde llegamos al área recreativa de Picadas, con su muelle de piraguas
y el acceso fácil hasta la M-501.
Se cruza la carretera M-501 a la altura del km 48 (8 km y 2 horas). Si se hace
andando se continua de frente, si se hace en bicicleta, hay que continuar hacia
la izquierda unos 500 metros por la carretera y tomar el camino asfaltado que
parte a la derecha y que desemboca en la Vía otra vez. El camino discurre
ahora en dirección oeste hacia San Martín de Valdeiglesias. Se deja a la
derecha el poblado de San Juan y a la izquierda el convento de Bernardos de
Pelayos del siglo XIII, llegando a Pelayos de la Presa a la altura del antiguo
apeadero (10 km y 2 horas y 30 minutos). El camino se hace de asfalto al
llegar a los chalets, luego se convierte en calle, denominada Avenida de la Vía,
para más al oeste, tras dejar los últimos chalets de Pelayos, volverse a
convertir en camino rural.
162
Se continua la ruta en ligerísima subida por un camino sin pérdida dejando a la
derecha la sierra de San Juan, de la cual provienen los bolos graníticos que
aparecen a los lados de la Vía, entre pinares de pino piñonero tan
característicos de la zona, matorral mediterráneo y campos de viñedo y labor
hasta que se accede a la casa de la Cultura y Juventud de San Martín, antigua
estación ferroviaria (16 km y 4 horas).
A partir de ahí se puede continuar por el camino de la Vía unos 6 kilómetros
más hasta la carretera de Cadalso de los Vidrios.
Cartografía
1/50.000, hoja 557 del IGN San Martín de Valdeiglesias y 580 Méntrida.
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La Vía verde del río Guadarrama
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Nula.
Longitud: 22 kilómetros.
Duración aproximada: 4 horas.
Desnivel: 561 - 671 metros.
Descripción
Ruta no circular, por la vía de tren de Almorox desmantelada que unía Móstoles
con Villamanta por el río Guadarrama y Navalcarnero. Vía Verde de RENFE. La
ruta tiene en algunos tramos abundante balastro o está cortada por fincas
particulares que han invadido la plataforma. Se atraviesa el Parque Regional
del curso medio del río Guadarrama y su entorno, declarado por la Ley
20/1999, de 3 de mayo. Cualquier época es recomendable. Hay que llevar
agua.
Accesos a Móstoles por Cercanías, Línea C-5. Autobuses desde la Estación
Sur a Navalcarnero y VIllamanta, empresas CEVESA, tel.: 91 539 31 32 y El
164
Gato. Tel.: 91 530 44 59, y desde Príncipe Pío (norte), Blas y Cía, tel.: 91 641
60 11.
Posibilidad de hacer la ruta en BTT. Los fines de semana se puede introducir la
bici a los cercanías a cualquier hora. Tel. de Cercanías de RENFE, 902 24 02
02.
Descripción detallada
Desde la estación de Cercanías de Móstoles-El Soto se inicia esta Vía Verde
del antiguo ferrocarril de Almorox y que se ha denominado del Río
Guadarrama. Se toma la plataforma ferroviaria en dirección oeste, cruzando
por un paso inferior la N-V. Se continua bordeando la depuradora y accediendo
al Parque de El Soto y su arroyo, empezando el descenso largo y tendido hasta
el río Guadarrama, siguiendo una barandilla de madera. En este tramo, el
balastro, la piedrecillas típicas de los tendidos ferroviarios, hace que se siga al
principio un camino paralelo asfaltado hasta la Colonia del río Guadarrama,
urbanización de antiguos chalets.
Después se toma la pista de tierra que se encuentra en buen estado y se llega
a las inmediaciones del río (5,5 km y 1 hora). Aquí hay que cruzarlo por un
largo puente acondicionado con una precaria pasarela peatonal, rodeados por
el bosque galería y los areneros típicos de este curso fluvial. Tras cruzarlo, nos
encontramos con la antigua estación de Guadarrama. A partir de aquí, se
pueden tomar dos caminos diferentes, pues la vía presenta mucho balastro. Un
camino es a la derecha de la estación nada más cruzar el puente, en dirección
norte, subiendo la cuesta de la Casa de Franco, para volver por un camino sin
pérdida a la Vía a la altura de la Casa de Roque.
Si se sigue por la izquierda, al inicio se va por una carretera asfaltada y luego
hay que tomar a la derecha el primer camino, que es la antigua Vía hasta un
cruce con una pista de tierra. Se gira a la izquierda y se llega hasta la otra ruta
también a la altura de la Casa de Roque (7,5 km y 2 horas).
Se remonta la loma entre densos pinares y se accede a Navalcarnero por su
parte norte (13 km y 3 horas). La antigua estación ya no existe, pero nos guía
una antigua fábrica de harinas que ahora es una residencia de ancianos. Se
cruza la carretera por un paso inferior. El siguiente tramo está invadido por
particulares que se han apropiado indebidamente de la Vía, y es conveniente
dirigirse por la carretera de circunvalación en dirección suroeste hasta una pista
rural con un pilón en su inicio, y desviarse a la derecha por un camino entre
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huertas y bosquetes de chopos que conduce, tras un agradable paseo otra vez
a la Vía.
Se llega a la carretera de Navalcarnero a Villa del Prado (17 km y 3 horas) y
se sigue 100 metros por ella. Tras una curva se toma un camino rural a la
izquierda, paralelo a la carretera hasta un puente que salva un arroyo, y que es
preferible por su mal estado volver a la carretera y avanzar por ella unos 300
metros. Ahí, una pista a la izquierda lleva hasta la Vía y se sigue en paralelo
hasta llegar a Villamanta (22 km y 4 horas).
Cartografía
1/50.000, hoja 581 del IGN Navalcarnero.
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La Vía Verde del Tajuña
Datos
Tipo de ruta: No circular.
Dificultad: Baja.
Longitud: 28 kilómetros desde Morata de Tajuña hasta Ambite.
Duración aproximada: 2 horas en bicicleta.
Desnivel: 570 - 682 metros.
ampliar ›
Descripción
Vía Verde acondicionada en gran parte en asfalto rojizo con indicaciones al
atravesar los pueblos. Hay que tener precaución con los cruces con carreteras,
pues están abiertas al tráfico. Posibles invasiones de la vía por parte de
peatones y ganado. Ruta por el valle del Tajuña, con aspectos naturales a
destacar: valle situado entre las alcarrias de Alcalá al norte y la de ChinchónMondéjar al sur, encajonado entre dos laderas fuertemente inclinadas y de
fondo plano, pues el río Tajuña no es capaz de arrastrar los sedimentos del
valle. Bosque galería en muchas partes que le dan un fuerte contraste
cromático en otoño. Los almendros en flor de las laderas destacan en la
primavera. Abundancia de antiguos molinos y de minicentrales eléctricas
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abandonadas.
Autobús a Morata, La Veloz desde Conde de Casal. Tel.: 91 409 76 02, y a
Ambite, Argabús desde Conde de Casal, tel.: 91 871 25 11.
Descripción detallada
En Morata se bordea el polígono industrial y se atraviesa siguiendo las
indicaciones que hay en el pueblo. Se continua paralelo a la M - 506 en
dirección este, que queda a la derecha. El valle se va estrechando poco a poco
entre los páramos, mientras que destaca su bosque galería de chopos y
álamos.
A 4 km se alcanza la antigua estación de Tajuña, y 3 km más adelante se llega
a Perales de Tajuña . Su antigua estación ha sido sustituida por un colegio
público. Se sale a la carretera para atravesar el pueblo. se pasa el cruce de la
antigua N-III, luego el arroyo de la Vega y un ramal de circunvalación antiguo
de la N-III. Se atraviesa y se gira a la derecha, dejando también a la derecha el
cementerio
municipal.
Tras una curva a la izquierda se cruza el viaducto de la actual A - III y se
desciende por un camino rural a la derecha. A partir de aquí ya no es posible
seguir el primitivo trazado, pues está cortado más adelante. Se puede avanzar,
viendo las viviendas troglodíticas escavadas en la roca en el farallón de yeso
de
la
izquierda
de
la
vía.
Se atraviesa la vega y el río y nada más pasarlo se toma un camino rural a la
izquierda y se sigue remontando el río hasta el cruce con la carretera con el
pueblo de Tielmes (11 km). Este tramo, al ser un camino rural debe ser hecho
con
precaución,
pues
está
abierto
al
tráfico.
Se cruza la carretera entre Tielmes y Villarejo de Salvanés y se retoma la Vía
verde, dejando siempre a la izquierda el río, de pequeño regato,
encajonándose más el valle. Se pasa por la ermita de los mártires y por 2
minicentrales eléctricas. Más adelante se cruza la casi solitaria carretera de
Chávarri (antigua estación abandonada donde se cargaban las botellas de la
afamada agua de Carabaña), y se alcanza la carretera de Carabaña, que
queda a la derecha, con la Brea de Tajo (18 kilómetros en total).
A partir de aquí se acaba el tramo por ahora acondicionado de la Vía Verde,
pero se puede continuar sin cruzar el río, desviarnos a la derecha en dirección
a Brea, y a 300 metros se gira a al izquierda por el trazado antiguo del “tren de
los 40 días” en dirección a Orusco (23 kilómetros en total) y más adelante
hasta Ambite (28 kilómetros). En esta parte el camino se empina,
168
adentrándose ya en las cercanías de la comarca castellano-manchega de La
Alcarria, en un valle de frutales, almendros, olivos y monte natural.
Cartografía
1/50.000, hoja 583 del I.G.N. Arganda y 584, Mondéjar.
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