cyberbullying

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ESTUDIOS
DE JUVENTUD
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Juventud y nuevos medios de
comunicación
Coordinadora
Ángeles Rubio Gil
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REVISTA DE
ESTUDIOS
DE JUVENTUD
Director
Gabriel Alconchel Morales
Coordinadora
Ángeles Rubio Gil
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ISSN:0211-4364
niPo: 802-10-004-8
Dep. Legal: M-19586-2010
Impresión: Lettergraf S.L.
Las opiniones publicadas en éste número
corresponden a sus autores.
El Instituto de la Juventud no comparte
necesariamente el contenido de las mismas.
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Revista de Estudios de juventud
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ÍNDICE
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Juventud y nuevos medios de
comunicación
EL TEMA | pág. 5
Introducción | pág. 7
BLOQUE PRIMERO | JUVENTUD, NUEVOS MEDIOS Y SOCIEDAD DIGITAL
1. El crítico estatuto de la persona adolescente en la observación empírica de la comunicación. | pág. 11
Manuel Javier Callejo Gallego (UNED)
2. Televisión, Telefonía móvil y juventud en el contexto de la modernidad reflexiva de masas tardía: un proyecto
de investigación | pág. 25
Juan Menor Sendra (URJC)
3. La ciberradio. Nueva alternativa de futuro para la radio.
| pág. 51
Julia González Conde (CEU, UCM. RNE)
4. Jóvenes y Televisión generalista en España: ¿Es Internet responsable de una audiencia perdida? | pág. 63
Pedro Reinares (URJC y IE Business School)
5. Juventud y tecnologías digitales: espacios de ocio, participación y aprendizaje. | pág. 77
Carlos Tabernero, Daniel Aranda y Jordi Sánchez-Navarro (Universidad Autónoma de Barcelona y UOC)
6. Usos de las TIC, relaciones sociales y cambios en la socialización de las y los jóvenes. | pág. 97
Francisco Bernete (UCM)
BLOQUE SEGUNDO | FACTORES DE RIESGO Y DE OPORTUNIDAD DE LAS TIC
7. Menores y redes ¿sociales?: de la amistad al cyberbullying | pág. 115
Jorge del Río, Charo Sádaba y Xavier Bringué (Universidad de Navarra)
8. Entre marcianitos y avatares: adicción y factores de riesgo para la juventud en un mundo digital. | pág. 131
Xavier Carbonell y Marta Beranuy (Universidad Ramón Llull)
9. Las nuevas lecturas juveniles y retos educativos. | pág. 147
Almudena Álvarez (Universidad Autónoma de Madrid)
10. El comercio y las finanzas de la juventud a través de los nuevos medios. | pág. 165
Mª Luisa Medrano, Luis Tomás Diez de Castro y Elvira San Millán
(CUNEF y URJC)
11. Jóvenes y publicidad on line: nuevos espacios y formas, otros retos. | pág. 183
Clara Muela Molina y Antonio J. Baladrón Pazos (URJC)
12. Generación digital: patrones de consumo de Internet, cultura juvenil y cambio social. | pág. 201
Ángeles Rubio Gil (URJC)
MATERIALES
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COLABORACIÓN
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el tema
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EL TEMA
Si existe un fenómeno que haya supuesto un cambio social drástico en las últimas
décadas, ese es sin duda, el de la impresionante adopción de redes sociales digitales a escala mundial; y de manera más inten sa, entre la juventud de los países
ricos. Es más, puede afirmarse que, profundizar en el tema “juventud y nuevos
medios de comunicación”, es hacerlo sobre los aspectos distintivos de este grupo
social en la primera década del siglo XXI: con una comunicación frecuente a través
de redes, relaciones, adquisición de productos y servicios on line, influencias y
gustos globalizados, hegemonía de lo audiovisual frente al soporte papel, y de las
nuevas formas de interacción, expresión y entretenimiento asociadas.
Es por todo ello que, este monográfico de la Revista de Estudios De Juventud
presenta, a propósito de la relación entre adolescencia, juventud (de 15 a 25 años)
y los nuevos medios, un conjunto de perspectivas plurales, pero complementarias.
Perspectivas con las que se ahondará en el estudio de esta nueva generación, desde
el interés por la influencia de los nuevos medios digitales en los factores de riesgo
y de oportunidad que dispensan y en cómo la juventud, además de tomar la iniciativa en este terreno, está actuando como conductora de nuevas pautas de consumo
e interacción social y por tanto, agente activo del cambio social.
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Las características del estudio de la juventud actual y los nuevos medios, exige el reto de mantener más si
cabe, dos principios básicos del trabajo académico, como son la objetividad y la actualización (partir de lo
que ya existe y conocer la realidad más reciente). Dificultades teóricas y metodológicas, ante un tema tan
polémico, cambiante, que atañe al conflicto intergeneracional y que impregna la vida cotidiana, así lo exigen. Más que nunca estas premisas son necesarias para interpretar e interpretarnos, en unos momentos en
los que la frenética racionalización digital puede abandonarnos en un callejón de perplejidad, “falta de
explicaciones” y cuando no, en la más absoluta paradoja. Por ejemplo, cuando educadores, padres y administraciones suelen sorprenderse promoviendo o financiando los mismas tecnologías que temen o censuran; lamentan que las y los menores vean demasiado la televisión, al tiempo que pueden sorprenderse
haciendo lo contrario, para intentar evadir su aislamiento frente al resto de pantallas (PSP, PlayStation,
Ordenador, Móvil). O ante el fenómeno hackers, generalmente jóvenes, que son reprobados por las autoridades de organizaciones públicas y privadas, y al mismo tiempo pasan a ser contratados por éstas, para
funciones de seguridad, competencia y defensa. La propia regulación de Internet, suele ser descrita con
una metáfora de tal carácter paradójico, y generalmente por la propia juventud: “ponerle puertas al
campo”.
Sin embargo, la paradoja no deja de ser el marco idóneo para el debate y la investigación, porque la búsqueda de objetividad, exige de la predisposición necesaria para poner en tela de juicio cualquier tipo de
identidad que el sentido común, cuando no el exagerado discurso noticioso, ha dado como válida.
Parafraseando a Kierkegaard, puede afirmarse que, la paradoja como pasión del pensamiento y a la que
éste no puede sustraerse, restablece la verdad –en tanto que verdad profunda-, frente a las “meras verdades” de la opinión común y hasta del conocimiento filosófico y científico.
En éste interés por buscar clarividencia, que antes que conocer el futuro –como rezan las nuevas enciclopedias digitales- es en primer y segundo término discernimiento y ver las cosas claras, se ha seguido el
criterio de solicitar su colaboración a un conjunto autores (20 doctores y doctoras), interdisciplinar (de
distintas áreas de las CC. Sociales y del comportamiento), manteniendo más allá de los nombres propios,
los equipos que han desarrollado su labor investigadora y docente en los últimos años sobre éste tema, y
desde sus áreas específicas (psicología clínica y social, sociología, finanzas, pedagogía, publicidad, etc.).
Algo que se ha considerado necesario para aportar toda la luz necesaria en un tema que alberga opiniones
contradictorias, cuando no encontradas.
El hecho de que dichos equipos además, procedan de distintas profesiones y facultades españolas, ha sido
también una garantía, en la medida que desde disciplinas diversas y empleando diferentes muestras, los
resultados de las investigaciones son similares. Finalmente, como no podría ser de otro modo, el mantenimiento de la pluralidad de perspectivas y tendencias ideológicas, ha dado lugar al enriquecimiento de los
discursos y su suma final. De modo que, entremezclados enfoques críticos, eclécticos, con otros más integrados sobre la influencia de los nuevos medios en la adolescencia y la juventud, se ha pretendido avanzar
en la mayor comprensión del fenómeno, desde éstas mismas tendencias que han presidido éste ámbito del
conocimiento.
Las contribuciones se han dividido en dos bloques, un primero centrado en los aspectos descriptivos y
valorativos de los nuevos medios y su incidencia en la adolescencia y la juventud; y un segundo bloque, en
el que se analiza su impacto desde el punto de vista de las oportunidades y los riesgos percibidos. Ambos
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han sido tratados de forma teoría y empírica, si bien procurando mantener un estilo divulgativo, para que
resulte agradable; tanto para personas estudiosas del tema, como también para esa juventud curiosa y ávida
de lectura a la que se alude.
Y es que, a pesar de lo que normalmente se supone, es esta una juventud más lectora que las anteriores,
como apunta el artículo de Almudena Álvarez, sobre las nuevas lecturas de las y los jóvenes y adolescentes,
y se caracterizan no sólo por adaptarse perfectamente a los entornos digitales, sino además, por generar a
través de su alta interactividad con los productos y entornos culturales, una retroalimentación comunicativa
permanente: con editoriales, librerías, cabeceras periodísticas, autores, etc. De modo que, sus ideas y preferencias, están dirigiendo tendencias en la industria cultural y en el sistema educativo.
Pero si el debate sobre los efectos de las TIC en la educación formal está siendo muy importante, no está
siendo menos intenso el que se refiere a la socialización difusa. En el artículo de Francisco Bernete sobre las
repercusiones del uso de las TIC en la socialización de la juventud, se pone el énfasis en la manera en la que,
cabe vislumbrar cambios en sus relaciones sociales, y por tanto también en las relaciones con otros agentes:
familiares, docentes, compañeros/as de trabajo, de estudio, de juegos, etc.
Pero si la teoría sobre el impacto de los nuevos y viejos medios parecía una tarea, cuanto menos estructurada, antes que nada, el asunto que todavía exige, un gran debate científico y profesional, es el concerniente a
la adolescencia y la juventud como objeto de estudio en tanto audiencias. En primer lugar, porque los nuevos
medios exigen también de nuevos métodos de análisis, generan nuevas formas de consumo, y distintos problemas técnicos y éticos frente a su investigación; lo que a la postre, nos remite a otro debate sociológico,
sobre el carácter reflexivo y fiable o no, de la decisión y la opinión de las y los más jóvenes. También sobre
si, con esta nueva comunicación, y “nueva adolescencia y juventud digital”, más precoz y prolongada (por
razones estructurales, culturales, biológicas), pueden usarse los mismos patrones de medida que antaño, y
sobre todo, aplicar una perspectiva adulta, para interpretar realidades que les son propias. Tal cúmulo de
dificultades son resueltas en el primer capítulo de Javier Callejo Gallego: “el crítico estatuto del adolescente en la observación empírica de la comunicación”, en el que se apunta que dicho estudio es tan necesario,
como, al menos, difícil; y ante tal dificultad el autor introduce una tesis, partiendo de la idea de que cuando
algo es necesario e imposible –aunque aquí sólo se mantenga que es difícil- conviene, como en las paradojas,
cambiar de nivel de análisis. Es decir, que son los propios adolescentes los sujetos protagonistas de las transformaciones en el sistema de comunicación, porque su categoría social se constituye en relación con la
comunicación.
Otro de los aspectos que han supuesto cambios ineludibles en la vida colectiva que no podían quedar relegados, son los del consumo de los antiguos medios y su adaptación y redefinición a la realidad de la demanda digital, así Julia González Conde, en su artículo sobre la “ciberradio”, describe la radio a través de Internet
y los nuevos formatos, que rompen radicalmente el esquema tradicional en uso de éste medio, al introducir
nuevos elementos en su sistema comunicativo. Todo ello habrá de afectar, no sólo el número y la naturaleza
de sus soportes técnicos sino también, y a consecuencia de ello, a los modos y hábitos de consumo de sus
usuarios. En esto sentido, y en lo que respecta a la televisión generalista, Pedro Reinares en su artículo sobre
la televisión, considera que su consumo debe enmarcarse dentro de la falta de consolidación de los hábitos
de audiencia entre medios, existiendo indicios razonables para creer que, al menos en la juventud, Internet y
televisión son medios complementarios (consumo simultáneo de ambos medios). Tendencia que permanecerá con la televisión digital.
En lo concerniente a las nuevas formas de ver la televisión las y los más jóvenes, y con esta posibilidad de
atisbar a través del conocimiento de la investigación internacional, el futuro inmediato, Juan Menor en su
artículo sobre televisión y telefonía móvil, hace un recorrido histórico-sociológico por lo que ha supuesto
para la juventud y las relaciones intergeneracionales este medio. Para el autor, el viejo binomio televisiónautomóvil, que constituyó la sociedad de la posguerra empieza a ser desafiado por las nuevas tecnologías
de movilidad. La cuestión es si puede afirmarse que el móvil llegará a ser el “nuevo transistor audiovisual”,
que ponga en cuestión la centralidad del hogar doméstico, y si podrá ser portador de nuevas culturas de lo
público.
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De lo que ya no cabe duda, es que las redes sociales a través de Internet y otras aplicaciones, están transformando la forma de concebir las relaciones, en donde la familia, educadores y otros grupos de apoyo de
los individuos pueden quedar relegados. El equipo formado por Jorge del Río, Charo Sádaba, Xavier
Bringué, analizan cuatro cuestiones relacionadas con el fenómeno de las redes sociales y el acoso digital: ¿Es
el acceso a Internet determinante a la hora de estar expuestos a recibir agresiones virtuales? ¿Facilita su
acceso el desarrollo de conductas negativas de agresión a terceros? ¿Qué papel juegan el sexo y la edad en
esta realidad de víctimas y agresores?, y por último, las redes sociales, tan populares entre este grupo de
edad, ¿Constituyen un caldo de cultivo para este tipo de prácticas?
Por su parte, Marta Beranuy y Xavier Carbonell, con su artículo “Entre marcianitos y avatares: adicción y
factores de riesgo para la juventud en un mundo digital”, exploran aquellos conflictos que están relacionados
con el uso problemático de Internet, el móvil y los videojuegos, y particularmente, la conducta adictiva que
pueden propiciar ciertas aplicaciones.
Factores de riesgo que no pueden hacer olvidar que, tanto en espacios informales (privados y/o relacionados
con la familia o los amigos y amigas), como en espacios educativos formales (en clase o en alguna academia)
y que se desarrollan a través de la Red y otros Medios digitales, son un ámbito de ocio y aprendizaje, en donde,
se produce una selección consciente (por ejemplo de las redes sociales sobre los videojuegos que les interesan
mucho menos), que ilustra unas formas características de gestión de la identidad y la privacidad por parte de
la juventud de nuestro tiempo. Así lo ha puesto de manifiesto el equipo formado por Carlos Tabernero, Daniel
Aranda y Jordi Sánchez-Navarro, en su artículo “Juventud y tecnologías digitales: espacios de ocio, participación y aprendizaje”; y que muestra un panorama halagüeño a partir de sus recientes investigaciones sobre la
juventud y ordenadores, videojuegos, Internet, las cámaras digitales o los teléfonos móviles.
En la misma línea, el equipo formado por Luis Díez de Castro, María Luisa Medrano y Elvira San Millán han
ilustrado la situación actual del comercio y las finanzas de la juventud a través de las redes digitales: el uso
del comercio electrónico, sus motivaciones y preferencias, el gasto medio, los problemas logísticos, el uso de
los distintos tipos de medios de pago, la nueva tendencia de las compras a través del teléfono móvil, la Banca
Online y la aparición en España de la Banca Móvil, enfocada principalmente hacia este colectivo, para terminar con una visión de las principales Web sociales financieras, como novedosa forma de comunicación entre
inversores e incluso vía alternativa de obtención de financiación. Por su parte, Clara Muela Molina y Antonio
J. Baladrón Pazos, con su artículo analizan las percepciones que las y los jóvenes tienen de la publicidad
on-line, revelando algunos de los más importantes desafíos a los que tienen que hacer frente los anunciantes
para comunicarse de forma transparente, honesta y eficaz con este target. Reflexionan sobre las nuevas
formas que están empezando a explorar las empresas para dirigirse a sus públicos jóvenes; el papel crítico,
informado y cada vez más activo de los y las jóvenes en los procesos de comunicación de las marcas, que
obliga a una innovación constante en los formatos, que cada vez son menos impositivos y buscan una mayor
implicación de los destinatarios. Todo ello se complementa con el recurso a diferentes datos de consumo
mediático y nuevas tecnologías.
Por último, después de este exhaustivo repaso, puede afirmarse que, tratar la relación entre juventud y nuevos medios, es hacerlo sobre las posibilidades de transformación social que ésta relación propicia: a través
de la educación, la cultura, la participación política, el empleo o el desarrollo. Con el artículo “Juventud
Digital: patrones de consumo de Internet, cultura juvenil y cambio social”, se aborda como las y los jóvenes,
como promotores de patrones de uso de Internet, pasan a generar una serie de expectativas para las comunidades (apertura a mercados, desarrollo del capital social, inserción laboral), y unas pautas concretas de
relación, asociación y socialización, y en resumen, de cambio social. Dichas pautas no son arbitrarias, sino
reflexivas, con una valoración del tiempo libre ‘a la carta’ y no dirigido, preferencia por la recreación automatizada, las redes sociales, la educación integral (multimedia, intercultural, interdisciplinar e interactiva) y el
trabajo en red, más participativo, personalizado, independiente y creativo, como forma de individualización
en un mundo interdependiente.
Esto afecta asimismo, a su educación, mediatizada por el conjunto de nuevas relaciones sociales virtuales, a
la personalidad y la identidad de los sujetos, por las habilidades que se adquieren (o no) para la creación, la
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comunicación y la construcción del conocimiento. La relación entre jóvenes y nuevos medios excede la instrumentalidad de los conocidos hasta ahora, para erigirse en un nueva realidad antropológica en la medida
que, los medios digitales son un hecho social total, en el que las y los jóvenes no sólo han tomado la iniciativa, sino que además, están siendo los generadores de nuevos cauces de innovación, y no sólo en lo que
respecta a la cultura juvenil, sino por extensión a la vida cotidiana de toda la población.
En resumen, este conjunto de artículos son el resultado del trabajo investigador de veinte doctores universitarios desde la perspectiva de las distintas ciencias sociales y del comportamiento, y de su propia experiencia entorno a las TIC. Con él se ahonda en el conocimiento de las y los adolescentes y jóvenes nativos en la
era digital, tal como se les ha dado en llamar, y en dónde las personas más mayores, no debemos permanecer migrantes, ni ajenos.
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documentos
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Javier Callejo Gallego. Departamento de Teoría, Metodología y Cambio Social. UNED
El crítico estatuto de la persona
adolescente en la observación empírica de la comunicación
La adolescencia es una posición relevante en el sistema social de la comunicación, cuando éste pasa a
ocupar un lugar dominante en la estructuración de nuestra modernidad tardía. Hay interés, público y
privado, por abordar empíricamente la relación entre adolescencia y medios de comunicación. Sin
embargo, la experiencia señala notables dificultades para ello, que afloran según el grado de conciencia
metodológica de cada investigador. No es fácil preguntar a las y los adolescentes. Menos aún, valorar
sus respuestas. Por lo tanto, estudiar el lugar de la adolescencia en el sistema de la comunicación
mediada es tan necesario, como, al menos, difícil. En tal dificultad se introduce la tesis aquí mantenida
desde la idea de que cuando algo es necesario e imposible –aquí sólo se mantiene que es difícil- conviene, como en las paradojas, cambiar de nivel de análisis: el de la adolescencia en el proceso general
de comunicación. Los adolescentes son los sujetos protagonistas de las transformaciones en el sistema
de comunicación porque su categoría social se constituye en relación con la comunicación.
Palabras clave: adolescencia, sociedad de consumo, medios de comunicación, investigación de audiencias, metodología de las ciencias sociales.
La posición de la persona adolescente en el sistema social
de comunicación de consumo: la asustada mirada adulta
La relación entre adolescencia y comunicación mediada ha sido uno de los
principales fantasmas que ha recorrido y recorre la observación de la
comunicación. Podemos remontarnos al socrático Fedro (joven adolescente) (Platón, 1970) como fijación de una inicial crítica a la capacidad
corruptora, debilitando el pensamiento, de la comunicación mediada por
la escritura, resultando paradójico ver hoy como esforzados docentes
intentan inculcar el amor a la lectura filosófica, entre sus jóvenes discípulos, a partir de textos que rechazan la escritura. En el propio Quijote se
advierte de las nefastas consecuencias que puede tener la lectura en
mentes débiles, como la de los jóvenes, lanzando a éstos a abrazar la
libertad y la aventura. Pero el fantasma realiza la proeza de llegar a tomar
cuerpo cuando se desarrolla la comunicación mediada con tecnologías
capaces de rápida difusión de los mensajes y con relativo menor esfuerzo
del receptor, que el presente en la lectura. Ya no sólo es un fantasma sino
que la sucesiva y acelerada incorporación que hace la adolescencia de las
nuevas propuestas de comunicación mediada se convierte en una especie
de alien, de octavo pasajero en una nave-sociedad desbocada (Giddens,
2000). Valga una pequeña muestra: en una investigación sobre los riesgos
y las incertidumbres en la sociedad actual (año del trabajo de campo
2008), los grupos de discusión realizados y en los que se recogía la opinión de la gente apuntaban como riesgo la gran cantidad –y descontrolada- información que reciben actualmente los jóvenes.
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Con la extensión de la televisión, como paradigma de la difusión comunicativa, la cuestión toma características de lo que actualmente denominamos
alarma social. Tal preocupación tendrá una directa proyección en la realización de estudios destinados a evaluar las razones de la misma. Algunos de
estos estudios, como los llevados a cabo por los equipos dirigidos por
Himmelweit (1958), Schramm (1965) o Lyle y Hoffman (1972) tienen la categoría de clásicos de la investigación sobre el medio. Todos parten de una
extendida preocupación adulta por los efectos de la televisión sobre niños y
adolescentes. Una preocupación que se ha multiplicado con Internet, al ver
estos adultos como la relación entre el medio y el adolescente escapa completamente al control de aquellos, pues ahora las posiciones se han invertido:
los analfabetos en el funcionamiento del medio son los propios adultos. La
preocupación asume así mayores dosis de incertidumbre.
Antes y ahora, se ha dibujado una posición del adolescente frente a los distintos medios de comunicación como el actor más desvalido de todo el sistema, como un actor muy poco activo y como un elemento a proteger de la
acción de los medios. Se le tiende a percibir en una posición más crítica que
a los mismos niños.
Una posición crítica derivada de la creciente posición autónoma que adquiere el adolescente frente a los adultos. A diferencia de los niños, ya no es un
sujeto que se deja proteger. Es más, en sociedades individualistas, es cuando
se constituye en individuo, en ente que intenta actuar de manera autónoma.
Algo para lo que requiere separarse del control y dictado de los padres, que
se ven sustituidos por el medio de comunicación. Los adultos ven como los
mensajes del medio adquieren mayor autoridad que los suyos. Es más, son
argumentados frente a los de padres. Cuentan con el carácter institucional
del propio medio de comunicación. A Platón le preocupaba que en la comunicación escrita el joven en formación no pudiese discutir las tesis del autorescritor. A los padres les preocupa que los adolescentes adquieran argumentos
en los medios con los que discutirles. Pero es que, además, asistimos a un
proceso en que los medios desplazan a los padres en sus funciones. Cuando
niños, la televisión hace de baby-sitter. De adolescentes: la radio les emociona, la televisión les da argumentos y con Internet hacen los deberes escolares, con ayuda de sus compañeros en constante conexión o directamente
con el medio.
¿Qué queda de la función de los padres tras el paso del adolescente por los
medios? En el ámbito de la comunicación, casi nada. Por supuesto, queda su
función en el sustento económico-material de los adolescentes y jóvenes. Lo
que explica la preocupación de unos, los adultos, explica la inmersión de los
otros –jóvenes, adolescentes- en el sistema mediático de consumo. Hasta el
punto de la continua identificación generacional con cada cambio de forma
comunicativa (Moya, 1984). Hoy podemos hablar del o de la adolescente virtual, de la generación de la segunda oralidad (Ong, 1982) o de muchachas y
muchachos estereoicónicos. Términos que intentan capturar en una sola voz
lo que se intuye como un profundo proceso de transformaciones en la sociedad a partir de la incorporación que se hace del lenguaje de los distintos
medios de comunicación, especialmente por los más jóvenes.
Los medios –en sentido amplio: radio, televisión, Internet, reproductores de
audiocassettes o mp3, libros- se sitúan en medio, valga el juego de palabras,
de la relación entre adultos y adolescentes. De manera creciente en una
sociedad en la que el papel del sistema de medios de comunicación ocupa
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un lugar central en su producción y reproducción. Si en la fábula que Freud
construye en Tótem y tabu los primitivos-hijos-adolescentes se rebelan violentamente contra el jerarca-padre, terminando por demandar una figura
fuerte que imponga el orden y acabe con la fratricida lucha de todos contra
todos. Hoy la alianza contra la figura del padre constituye una polifonía de
hermanos-en-la-red, que deniega la voz del padre. Es decir, que creen ausente. Ellos están ahí, en la red, porque precisamente no está el padre. Es su
forma de asesinato simbólico, siguiendo con los conceptos psicoanalíticos.
Incluso podríamos hablar de asesinato virtual de la figura del padre. El problema surge cuando, en la confianza de la ausencia de adultos, los adolescentes son atraídos –y potencialmente explotados- por adultos disfrazados
virtualmente de otros adolescentes. En algunas ocasiones, originándose despreciables situaciones que el sistema policial y judicial-penal persigue, puesto que socialmente son objeto de dura condena. En otras, la intromisión
adulta adquiere un sentido menos escabroso, incluso socialmente legitimado,
como ocurre con las contaminantes intervenciones publicitarias. Es decir, los
riesgos y las incertidumbres surgen porque en el orden social adolescente se
introduce el orden social adulto. Como en Tótem y tabú, cuando en el orden
social tras el asesinato del jefe, del padre, emerge lo peor de la herencia de
éste.
Por un lado, los adultos se alarman por la distancia que toman sus hijos con
respecto a ellos y su poder. De hecho, la prohibición paterna del uso de
Internet en determinados períodos, se ha convertido en general sanción por
la inadecuada conducta del adolescente, con independencia de que ésta
haya tenido origen en el uso del medio de comunicación. El enfrentamiento
adulto-Internet (antes lo era la televisión) se proyecta así en los procedimientos educativo-disciplinarios a aplicar al adolescente. El medio no es sólo
el mensaje o el masaje, como acertadamente propuso McLuhan (1973 y
1992), sino que el medio es el medio, lo que está en medio de las relaciones
adulto-adolescente y lo que se utiliza en el intercambio entre dos posiciones
sociales que tienden al antagonismo. Hace pocos años, finales de los ochenta, se utilizaban los dibujos animados de Oliver y Benji como negociada última opción televisiva de los niños, antes de irse a la cama y dejar el medio
para uso exclusivo de los padres, con el informativo. Ahora, cualquier trastada adolescente se castiga con la abstinencia de conexión a Internet.
Por otro lado, los adultos se alarman por el reconocimiento de la vulnerabilidad de unos sujetos a los que se concibe que hay que proteger. Tanto de
ellos mismos, como, sobre todo, de quienes actuando como ellos, son otra
cosa. Se abre así un debate que ya había empezado a tomar fuerza con relación a la televisión y que parece insertarse en el tradicional –aparentemente
superado- debate moderno de grandes discursos, entre quienes abogan por
acentuar las medidas de protección y quienes mantienen que la solución
está en el fortalecimiento de la resistencia de los adolescentes, haciéndoles
más fuertes frente a los medios formándoles críticamente.
La vulnerabilidad proyectada en el adolescente es uno de los principales
argumentos frente a cada uno de los medios de comunicación, cuyo eco está
en proporción directa a la extensión del uso que los adolescentes hagan del
medio. Cuanto más se use, más fuerza toma el argumento. Así, la figura del
adolescente se convierte en referencia para criticar al conjunto del sistema
de comunicación. Es más, la libertad del sistema de medios de comunicación
parece terminar donde empieza la protección de niños, adolescentes y jóvenes. Baste leer el artículo 20.4 de la vigente Constitución. El adolescente
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aparece como una especie de agujero negro del sistema de medios de
comunicación, que tiende a fundamentar las críticas hacia el conjunto de tal
sistema.
El estatuto crítico en que la mirada adulta sitúa al adolescente con respecto
al sistema de comunicación mediada tiende, como todo producto de una
alarma, a la exageración. En este caso, a la exageración de la relación entre
los otros –adolescente y medio de comunicación- que excluyen al escandalizado. Sobre todo, se exagera la intensidad de tales afectos mutuos, ajenos y
excluyentes para el adulto. Y es que cada vez que he tenido la ocasión de
preguntar directamente a los adolescentes, la preferencia del juego directo
con sus pares, especialmente fuera del domicilio familiar, lejos del control de
los padres, puede considerarse absoluta. Así nos encontramos con un adolescente que es fiel a los medios de comunicación, mientras carezca de la
oportunidad de “traicionarlos” con la calle. La fidelidad a los medios parece
acabar en las paredes del hogar y en la más fuerte fidelidad a los compañeros de los juegos extradomiciliarios.
Una fidelidad relativa y exagerada por los adultos a la comunicación mediada, pues como bien saben los propios medios de comunicación ofertantes, el
adolescente se convierte en un consumidor tan fiel, como esquivo y cambiante. Un sujeto de difícil sujeción. A ello hay que añadir que es una de las
categorías sociales con rutinas más cambiantes de un período a otro: de las
temporadas escolares a las vacaciones, pasando por los exámenes académicos; de un curso a otro, en función de la variación de horarios escolares. Se
convierte así en un elemento crítico para la capacidad de adaptación de las
propias instituciones comunicativas.
El/la adolescente y la comunicación: un punto de partida
para valorar la observación
La preocupación y sospechas sobre la relación entre adolescentes y medios
de comunicación de unos, la sociedad de adultos, y la búsqueda de lazos
más intensos con esta categoría de audiencia por parte de otros, los medios
de comunicación, ha generado amplia investigación en la que los adolescentes eran los principales protagonistas y, por lo tanto, informantes. Sin embargo, apenas se ha observado que lo que genera la preocupación –el cambio
del adolescente en la comunicación- es lo que dificulta la propia observación. Apenas se ha hecho reflexiva observación de la observación (Luhmann,
1992), más allá de la mera evaluación de los estudios realizados, tal como es
norma en el sistema social de la ciencia. Algo lógico si se piensa que el acento se ha situado más en lo que hacen los medios de comunicación a los adolescentes o, en el mejor de los casos, lo que hacen los adolescentes con los
mensajes de la comunicación mediada, que en el lugar de los actores en el
proceso de comunicación, en la comunicación. Es decir, se ha buscado la respuesta en clave de sistemas funcionales: qué hace el sistema funcional de los
medios de comunicación a los adolescentes, lo que hacen en los adolescentes; más que en una integración de esos sistemas en los sujetos, preguntándonos por lo que hacen los adolescentes en la comunicación.
Desde la asunción de que la observación empírica sociológica es especialmente comunicación, aunque esto puede extenderse a todo el campo de la
observación y, en especial, de la observación científica, se requiere una mínima reflexión sobre el papel de los observados en la comunicación. En este
caso, de las adolescentes y los adolescentes. Dos son las preguntas principa-
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les: con quién y de qué pueden comunicar los adolescentes. Aquí, como en
otros aspectos de su posición social, nos encontramos con normas ambiguas
producto de su situación en pleno crecimiento. Al igual que ocurre con su
físico y su psiquis, también las respuestas con relación a su estatus comunicativo tienen que ver con el crecimiento. Etimológicamente, adolescente es
el que crece. También el que crece comunicativamente. Así, a las transformaciones endocrinas y morfológicas, hay que añadir las sociológicas. Tiempo
de cambios psíquicos y físicos; pero también cambios en la posición social
(Gil Calvo, 2009). Es más, como han puesto de manifiesto los antropólogos,
tales transformaciones corporales adquieren distinto sentido según la sociedad en que se inscriben y, por lo tanto, según la posición social que ocupa el
adolescente en la misma.
Los adolescentes dejan de ser niños, infans, los que no pueden hablar. El
niño viene definido porque tiene muy restringido el circulo de aquellos con
quien puede hablar y el campo de lo que puede hablar. Cuando hablan los
adultos, los niños se callan, remarcando su posición en los límites de la sociedad. En el espacio público, se les asume carentes de opinión y sólo pueden
comunicar cuando se les interpele. Sin embargo, el adolescente se define
comunicativamente como el que empieza a tener sus opiniones, como bien
saben los publicitarios y anunciantes de productos destinados a esta categoría de consumidores, convirtiéndose en un explosivo prescriptor, y como el
que extiende su círculo de hablantes a los pares, a los iguales. Aún tiene restricciones o, al menos, se mira con sospecha que hable de cualquier cosa
con cualquiera, lo que supone el estatuto comunicativo del adulto. En la
medida que extiende el campo de lo que puede comunicar entre sus iguales,
entrarán contenidos que se ocultan a los adultos. Ya no sólo no puede hablar
de cualquier cosa con cualquier adulto, sino que no hablará de algunas cosas
con ningún adulto, incluidos los padres. Establece así comunicaciones reservadas a sus iguales, frente al adulto, al que, si es necesario, mentirá. Conoce
la mentira como producto de la libertad de la comunicación: se puede hablar
con independencia de la realidad, de lo ocurrido. Es la mentira en sus diversas formas –ocultación, narración, exageración- lo que les hace libres y produce placer y no una verdad que les ata a la realidad de los adultos. Con
distinta carga moral y disciplinaria, desde Pinocho a las aventuras de Tom
Sawyer, la literatura está llena de magníficos ejemplos protagonizados por
adolescentes mentirosos.
La libertad genera un nicho comunicativo, su mundo de vida (Habermas,
1987), a partir de la exclusión del adulto y su mirada. Los adolescentes que
rompan estas reglas de exclusión comunicativa del adulto, los que siguen
contando a/con los adultos, serán vistos como sospechosos por sus iguales.
Comunicativamente, el estatus del adolescente se construye contra el adulto.
Nos parecerán algo taciturnos porque dejan de hablar como lo hacían antes.
Sin embargo, con sus iguales, la expansión comunicativa apenas tiene límites.
Los que tenía, derivados de la distancia, del dejar de estar con sus amigos y
amigas, pues casi todas sus relaciones de iguales aparecen con igual categoría relacional, aparecen hoy parcialmente superados gracias a las denominadas redes sociales en Internet. Prácticamente puede estar en su nicho
comunicativo, con sus amigos y amigas, de manera constante. Incluso estando físicamente en el hogar familiar, sobre todo cuando el adolescente está
en su habitación, cerrada. El cordón de la red-de-iguales o red social les
ayuda a romper con el cordón umbilical con la familia, incluso en el seno
protector (alimento, vestido y casa) de esa propia familia denostada.
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El adolescente, que ha tenido cerrado el acceso al mundo comunicativo de
los adultos, es ahora quien cierra su mundo de vida a los adultos. Éstos parecen recoger lo sembrado. De hecho, el cierre comunicativo entre ambas
posiciones sociales parece mayor en el momento de la adolescencia, en la
medida que viene precedido por una fuerte exclusión anterior del niño del
espacio comunicativo de los adultos. El poder comunicativo del adolescente
se erige contra el poder comunicativo del adulto.
Mientras el resto de marcas sociales se diluyen, más allá del eco que encuentran los signos de transformación corporal y la explosión hormonal, es la
comunicación la que marca la adolescencia en las sociedades modernas:
emisoras de radio y programas de televisión dirigidos a la adolescencia,
música producida para ellos, videojuegos. En nuestros días, la adolescencia
es principalmente una forma de comportarse, de estar en el mundo y, sobre
todo, de comunicarse y de estar en la comunicación.
El mundo de vida adolescente es, más que ninguna otra categoría social, un
nicho comunicativo y lo que le da un principal estatus en nuestras sociedades industriales, con el dominio del sistema de comunicación, es su carácter
de nicho comunicativo mediado. Ahora bien, un nicho de difícil acceso para
la investigación y, por lo tanto, para la producción planificada, por lo que nos
encontramos con clamorosos fracasos y azarosos éxitos, casi sin impulso
publicitario, de productos destinados a los adolescentes. Definidos comunicativamente, los adolescentes son consumidores maduros de productos
mediáticos. Por lo tanto, difíciles de convencer.
En las sociedades tradicionales, la adolescencia, especialmente entre las
mujeres, era una fase prematrimonial (Mead, 1989). Hoy, el matrimonio queda
simbólica y temporalmente muy lejos de las adolescentes –y los adolescentes- de las sociedades desarrolladas. Apenas está en sus horizontes o en sus
expectativas. Es más, mientras el lugar de la adolescencia crece en la sociedad de consumo global, haciéndose sus integrantes más homogéneos sin
tener en cuenta las fronteras nacionales, parece borrarse su función. Apenas
se puede dar cuenta de lo que se espera de las adolescentes y los adolescentes. Es más, parece dominar más un discurso normativo prohibitivo sobre
el adolescente, repleto de precauciones (embarazos, drogas, suicidios, criminalidad), que un discurso prescriptivo, fundamentado en lo que han de hacer
los adolescentes. Parece que lo que mejor se puede esperar de ellas y ellos
es que causen el menor número de problemas, que pasen desapercibidos.
Los ritos de paso vinculados a la adolescencia han desaparecido en las
sociedades avanzadas, siendo sustituidos por una difusa sucesión de “primeras acciones” (primera vez que salen solos, en pandilla, en la discoteca, que
regresan tarde a casa…). Sucesión que los padres suelen vivir con una angustia
que va en proporción directa al temor de la distancia que va tomando el
menor con respecto a ellos. De hecho, para el conjunto de la sociedad, la adolescencia parece haberse convertido en un problema, que hay que tratar al
más mínimo síntoma de desvío (Gesell, 1976; Olivares y otros, 1997) de no se
sabe bien qué normas, del cómo ha de comportarse la adolescencia como tal.
La adolescencia es una categoría social definida por una posición en el ciclo
vital; pero la cuestión es que se trata de un ciclo cava vez más indefinido
(Castells, 2009), lo que se proyecta directamente en las expectativas sociales sobre la adolescencia, sobre sus funciones. Salvo crecer y aprender apenas se espera nada de las y los adolescentes. Hablar entre sí, comunicarse,
como si estuvieran en una gran sala de espera, parece haberse convertido en
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su función. Y he aquí que comunicándose, están transformando el propio sistema de comunicación mediada y, de paso, la sociedad. Comprender ahora
su comunicación, se ha convertido en la obsesión de los adultos.
Las conflictivas fronteras para la observación
La posición comunicativa del adolescente es el contexto social en el que
debe lidiar la observación empírica destinada a conocer lo que el adolescente hace en la comunicación mediada. Una observación que, a su vez, es
comunicación y es poder (Foucault, 1999; Bourdieu y otros, 1976; Ibáñez,
1979), que genera una situación de desigualdad entre observador y observado, y que encontrará en el adolescente resistencias. Incluso puede hablarse
de conflictivas fronteras para entrar en el mundo de vida del adolescente.
Señalamos aquí algunas de estas fronteras en distintas fases del desarrollo
de un estudio, que hacen de la investigación con adolescentes una investigación con rasgos especiales.
Los problemas empiezan con la definición de la población de estudio. La
adolescencia es una etapa entre la niñez y la juventud, teniendo por identidad su carácter procesal. Fijarla en intervalos de edad, como solemos hacer,
no deja de ser un convencionalismo expuesto a importantes críticas. Más que
con respecto a otras clases de edad, sin que tal exposición esté ausente de
las otras: infancia, juventud, madurez, vejez. Así vemos como la designación
de la población adolescente se cruza con la de los niños -¿a los once años se
es adolescente o niño?- o los jóvenes -¿a los 18 años se es adolescente o
joven? Más que en otras clases de edad, se es consciente de la importante
diferencia que puede existir de un año a otro, lo que obligará, en el análisis y
la interpretación a matizaciones importantes según intervalos de edad anuales. Por otro lado, como proceso en el que se incorporan de forma casi irreversible las marcas sexuales, parece definida de distinta manera según los
géneros.
Se hace difícil definir al sujeto a interpelar y, sin embargo, tiene su proyección en lo que hemos referido como estatus comunicativo. El niño tenderá a
convertirse en la voz de sus adultos, a reproducir lo que los adultos le dicen
normativamente lo que tiene que decir o, más directamente, señala lo que le
dicen sus padres (García de Cortázar, 1998). El joven se configura comunicativamente en pos de la individualidad en nuestras sociedades industrializadas y narcisistas (de Miguel, 1978), lo que paradójicamente le lleva al refugio
de comunidades simbólicas y estéticas (Lash, 1994) en las que busca la diferencia de sus semejantes en edad. En medio, el adolescente en su expansivo
nicho comunicativo de iguales. Sus respectivas y distintas posiciones en los
procesos de comunicación llevan a pensar en asimismo distintas posiciones
en el sistema de comunicación mediada. Sin embargo, para encontrar a los
informantes se hace necesario señalar previamente, aun cuando sea de
manera prudente y crítica, a la población.
La construcción de las muestras contará con sus propias dificultades. Hay
que tener en cuenta que la participación de los adolescentes en la investigación estará mediada por la previa participación de sus padres en la misma.
Se requiere su autorización y, por lo tanto, su control para que los adolescentes participen en el proceso de comunicación puesto en marcha por la
observación. Habrá que explicar a los padres o tutores en qué consiste la
investigación, qué instrumentos se utilizarán o hasta qué tipo de preguntas
se harán a sus hijos o pupilos. Son los adultos respectivos los que deciden la
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participación de los adolescentes. Por lo tanto, se seleccionan más adultos
que adolescentes: muestras de hogares según las características de los
padres o de colegios según los rasgos de éstos en encuestas con cuestionario estandarizado, de padres o directores de colegios o instituciones afines
con los que el investigador tenga suficiente confianza, para que, a su vez, los
responsables de los adolescentes confíen en el investigador, en los estudios
de corte más cualitativo o que intentan la experimentación.
La selección de los adolescentes se hace entre adultos, dejando al adolescente en mero objeto secundario en el proceso de observación: los que acaban participando en la observación, no hablarán porque quieren sino porque
es un mandato de sus adultos, que alcanza el género de la caricatura cuando, por ejemplo, se les ordena que rellenen un cuestionario como si fuese un
examen o se eligen “voluntarios” para que formen parte de grupos experimentales (grupos experimentales en sentido estricto, grupos de control, grupos de discusión o focus group) o ser entrevistados. Por otro lado, se alarga
la proyección de la controladora sombra de los adultos seleccionadores
sobre la potencial comunicación y comportamiento bajo observación científica de éstos.
Es especialmente en la situación experimental de observación, que tiende a
ser una situación de comunicación, donde la distancia entre adolescentes
observados y adultos observadores es mayor. Donde se hacen evidentes las
dificultades para entrar en el mundo de vida de los adolescentes. Mayor en
situaciones ya, de por sí, poco proclives, por su estandarización, para entrar
en el sentido que tiene la acción del encuentro observacional, entre observadores y observados, para éstos, como ocurre en la entrevista para la aplicación de un cuestionario estandarizado (Cicourel, 1984). Pero la distancia
también se hace evidente en las entrevistas abiertas o cualitativas y los grupos de discusión o focus group. Cualquiera que haya intentado aproximarse
a los adolescentes a través de estas prácticas de investigación es consciente
del importante esfuerzo que ha de hacerse para obtener respuestas y para
confiar en esas respuestas. Sus dinámicas se llenan de silencios, de levantamientos de hombros como respuesta, de miradas cómplices entre los observados, pues aunque previamente no se conozcan entre sí, les une su posición
frente a quien cuestiona. Las situaciones concretas de las entrevistas y, sobre
todo, de los grupos de discusión entre adolescentes, contienen excesivas
manifestaciones de indiferencia con respecto a las cuestiones que plantea el
entrevistador o el moderador de la reunión, como si se estuviesen haciendo
referencias a un mundo que nada tuviese que ver con ellos. Salvo oportunas
dinámicas en que, gracias a una competencia por la ostentación, se disputan
el ser más que los otros participantes en los grupos, se tiene la sensación de
estar frente a un muro, frente a otra cultura.
Así, el material informativo (encuesta con cuestionario estandarizado) o discursivo (entrevistas cualitativas o dinámicas grupales) está trufado de tanta
reactividad, de ser evidente producto de la observación de los adultos sobre
un sujeto que tiende a la evasión de tal observación, que ha de plantearse su
validez, con la sospecha de que lo dicho por los adolescentes es sólo producto de la propia observación.
Metodológicamente conscientes de las resistencias de los observados adolescentes, se despliegan tácticas con el objetivo de su superación. Así, en
mayor medida que con otros grupos sociales, se aplican técnicas proyectivas: dinámicas de juegos o tareas, producción de dibujos o representaciones,
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rol player o, sobre todo en los estudios destinados a evaluar productos
mediáticos, exposición al producto, con observación de la propia situación
de exposición. Las situaciones de observación tienden entonces a transformarse en experimentos o, mejor dicho siguiendo al clásico de Campbell y
Stanley (1995), en cuasiexperimentos, poniendo entre paréntesis la validez
externa o potencialidad de los resultados de la observación para ser proyectados a las situaciones cotidianas. Aún en tal situación experimental, difícilmente el observador empírico abandona la sensación de que es más
observado que observador y que la implicación de los adolescentes observados en el proceso de observación desciende a mínimos. Algo que pude comprobar en una investigación empírica con chicos y chicas de dieciséis años
en Arganda. Bajo la solicitud de que me ayudaran a construir un cuestionario
para ser aplicado a personas como ellos –su edad, su localidad- se constató
que la mayor parte de las preguntas de un borrador de cuestionario, que
incluía preguntas repetidamente utilizadas para preguntar a adolescentes,
jóvenes y población en general, eran cuestionadas sin pensar en la pregunta, especialmente aquellas que tenían que ver con la respuesta sobre la
cantidad de tiempo dedicada a distintas actividades de ocio, como ver la
televisión, leer un libro, pasear o jugar a las cartas.
Frente a tales argumentos puede oponerse en primer lugar que tales dificultades para la observación de los adolescentes van más allá de los estudios sobre la comunicación, pues la referencia han sido prácticas o técnicas
de investigación social generales. Incluso puede plantearse que la propia
investigación en la comunicación ha desarrollado métodos específicos,
diferentes a los anteriores. Es lo que ocurre con la investigación mediante
audímetros, a cuyo favor se aduce una especie de objetividad derivada del
hecho de que prescinde de la mediación lingüística de los observados –tendente a ser concebida como subjetiva- para sus registros.
La audimetría está más destinada a ofrecer lo que hacen los programas
(televisión) o los sites web (Internet), produciendo audiencia, y así fijar el
precio de la publicidad, que a observar lo que hacen los sujetos, en este
caso las y los adolescentes. Es decir, es un dispositivo que produce publicidad, más que un analista de los comportamientos de los receptores o actores de la comunicación. A ello hay que añadir las críticas, más o menos
fundamentadas, que se hacen a sus procedimientos de medida. Así, con
respecto a los adolescentes, nos quedamos perplejos ante algunos resultados, como el relativamente importante número de ellos que se encuentra
viendo la televisión a altas horas de la madrugada: ¿realidad o efecto de un
procedimiento de medir? Tan preocupante sería una explicación como la
otra.
Mayor fuerza cobra el argumento de que lo que pone de manifiesto la
observación empírica de los adolescentes son, ni más ni menos, que los
problemas existentes en todo tipo de observación empírica sociológica. La
diferencia estaría en que la tendencia al comportamiento excesivo y menos
modulado (menos cortés) de los adolescentes hace más evidentes tales
problemas. En especial, las resistencias a la observación adulta señalan las
existentes a toda imposición de poder, desde la descripción de la observación como poder. Lo que en la observación de otras categorías sociales
puede llegar a quedar relativamente soterrado, emerge con nitidez en el
contexto de una relación social y, por lo tanto, de lucha por el poder, que
se perfila como innegociable, como es la existente entre adolescentes y
adultos.
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De audiencia menor a protagonista de la transformación en
el sistema de comunicación de consumo
Ante tales dificultades para una investigación empírica etnocéntricamente
adulta, cabría preguntarse si vale la pena mantener la observación de los
adolescentes en la comunicación mediada, más acá de los fundamentados
discursos sobre el interés general sobre los que se apoya tal realización de
estudios. Sin embargo, ha de recalarse en que no es sólo el interés general el
que pone en marcha la observación empírica de los adolescentes sino que
también lo hace el interés particular de las instituciones comunicativas. Es
más, cabría preguntarse incluso por la solidez de tal separación, entre interés
general e interés particular, desde el momento en que se tiene que la adolescencia es un alarmante problema (Benito de la Iglesia, 2009) en nuestras
industriales y modernas sociedades tras haberla convertido en categoría de
consumo, en teenagers-rebeldes-sin-causa, ni referencias ajenas al propio
mundo del consumo y el espectáculo.
No parece que sea necesario el desarrollo de una economía política de la
comunicación para apuntar que si la adolescencia interesa como categoría
de consumo y, por lo tanto, a los anunciantes, interesa a las instituciones
mediáticas destinadas a producir audiencias para tales anunciantes. Si interesa económicamente, interesa su investigación, aun asumiendo las dificultades
que conlleva su seguimiento y, como bien saben estas instituciones mediático-comerciales, su satisfacción, siendo además una audiencia que a la mínima sensación de insatisfacción pierde el interés por el producto mediático y
busca alternativas.
Ahora bien, también saben que fijar exitosamente un producto mediático
entre adolescentes es una rentable inversión, dado el grado de concentración de anunciantes que puede generarse en los limitadas intervalos horarios
semanales en que los adolescentes están plenamente disponibles a dejar su
tiempo en manos de, por ejemplo, las cadenas de televisión. En las mañanas
televisivas de los sábados, muchas veces parecía llevarse a cabo una especie
de juego de suma cero: el programador que acertaba con el producto de los
adolescentes, ganaba la mayor parte de anunciantes. Sin embargo, se carece
de constancia del logro de éxito entre el público adolescente, como los hay
con respecto al público infantil, como ha sucedido con el incombustible
Sesamo Street (Barrio Sésamo), cuya pública producción fue precedida de
una interesante investigación didáctico-comunicativa (Mayer 1972:130 y ss.).
Hay que resaltar que el interés privado por el estudio del lugar de los adolescentes en la comunicación mediada parece haber descendido en los últimos
años en España. Sin detenernos aquí demasiado, cabe señalar las cuatro causas de este menor interés por saber lo que las y los adolescentes hacen con
la investigación:
a) El descenso demográfico que se produce en España a partir de 1975 se intensifica en un ciclo de casi treinta años. Independientemente de las dificultades
de su definición como población, restringidos a componer un intervalo de
edad, los adolescentes se convierten en una relativamente muy pequeña
minoría de consumidores, tanto de medios, como de otros productos.
b) Según los registros más convencionales –estudios de audimetría- apoyados por otro tipo de observaciones (por ejemplo, Encuesta de Empleo del
Tiempo, 2002-2003), la adolescencia es la categoría de edad que menos
tiempo invierte en el uso de los medios de comunicación de consumo más
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generales, como es la televisión. Los y las adolescentes son los que menos
tiempo le dedican. En la explicación de este fenómeno se cruzan aspectos
como la falta de programas adecuados a su interés, como la propia escasez
de tiempo de que disponen unos adolescentes sobrecargados de tareas y
dedicaciones extraescolares, lo que se extiende a las actividades deportivas o
culturales de los sábados por la mañana.
c) La configuración en clave de oligopolio del mercado televisivo, que hace que
unas pocas grandes productoras a nivel mundial impongan su oferta a los
respectivos canales nacionales, puesto que es frecuente que vengan de la
mano de los anunciantes, grandes fabricantes de productos de carácter multinacional para consumidores infantiles y adolescentes de todo el planeta.
Ante ello, el demandante y, por lo tanto, la decisión de la cadena de televisión que lo adquiere por la propia presión del anunciante queda reducida a
situarlo en su programación, en colocar entre sus programas los nuevos programas adquiridos para adolescentes ¿Para qué, entonces, estudiar las preferencias de estos públicos?
d) Por último, la progresiva extensión de la idea de que, al fin y al cabo, gustos
de adolescentes y adultos no son tan distintos cuando se trata de televisión,
de manera que lo interesante es que compartan programas y no buscar programas específicos para los primeros. De hecho, el éxito de audiencia se fundamenta en buena parte en la programación de productos
intergeneracionales, como ocurre, por ejemplo, con la serie de dibujos animados Los Simpson. Estratégicamente se une a adolescentes que juegan a ser
adultos y a adultos que juegan a ser adolescentes ante el medio. Por lo
tanto, la investigación se dirige menos a conocer los gustos televisivos
específicos de la adolescencia, para concentrarse en qué y cómo productos
de adultos pueden ser atractivos para las y los adolescentes.
El relativo menor valor de la adolescencia como objeto de estudio de la investigación comunicativa comercial, destinada al mercado, queda sobradamente
compensado por la preocupación –cuando no la repetida y socorrida alarmareinante en la sociedad sobre las consecuencias que pueden tener para ella los
nuevos modelos y medios de comunicación. La televisión volcada al mercado
ha tendido a cuidar poco a la adolescencia en los últimos años, lo que, entre
otras cosas, ha aumentado la propia preocupación de la sociedad, por la constante emisión de programas considerados poco aptos para ellos en sus horarios más disponibles. Pero, además, el estudio de las formas de comunicación
mediada de los adolescentes se convierte en estratégico para entender cuál es
el modelo de relación entre los distintos medios de comunicación y sociedad
que se está generando. Desde este punto de vista y a pesar de las dificultades
existentes para la investigación sociológica empírica de la adolescencia, su
comprensión está en la base de la comprensión de la sociedad actual y de
buena parte de la sociedad que viene. Así, una buena parte de propuestas
comunicativas que parece que empezaron a estar destinadas casi exclusivamente a ese mundo de vida tan relativamente opaco a la mirada adulta como
es el mundo adolescente, se proyecta directamente ya al mundo adulto,
desde las redes sociales a los videojuegos.
La adolescencia: reto para la investigación empírica del sistema de comunicación
En mayor medida que las otras categorías sociales, la adolescencia actual
parece más intensa y extensivamente volcada a lo que puede considerarse
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nuevo sistema social de la comunicación mediada. Un nuevo sistema caracterizado por distintas notas, pero entre las que sobresalen el rasgo multimediático y la interactividad.
La convergencia entre Internet-digitalización y adolescentes es intensa.
Según los resultados del estudio del mes de mayo de 2007 sobre la juventud
española, del Centro de Investigaciones Sociológicas y el Instituto de la
Juventud, los consultados más próximos a la adolescencia (entre 15 y 18
años) han sido los más inclinados a responder que utilizan Internet. Lo hace
el 76,3% de los consultados en este intervalo de edad, frente a un porcentaje
medio del 70,1%. Ya sea verdad la respuesta, ya producto de la elevada legitimidad que adquiere el medio en este intervalo de edad, la convergencia
parece alta. La realidad de esta adolescencia, como muestra también la distribución de las respuestas a la pregunta (p.17) del cuestionario del mismo
estudio sobre los medios preferentemente utilizados para estar al tanto de la
actualidad, pasa preferentemente por Internet.
La forma de usar la comunicación por parte de la adolescencia obliga a
repensarse a la propia investigación. Ya no sólo desde la reflexión, apuntada
más arriba, para superar los problemas para su observación. También para la
realización de nuevas propuestas de investigación capaces de integrar lo que
ya los propios medios integran. Tal vez basten algunas imágenes: adolescentes jugando a la Play con otros amigos, cada uno en su casa; los comentarios
a las jugadas las hacen a través del Messenger o programa de conversación
online y sincrónica semejante y, a la vez, pueden estar hablando por el teléfono móvil con otro de los participantes en el juego. Parece que se podría
llegar al infinito en las posibilidades de abrir canales de comunicación: ¿con
qué están comunicando? ¿Con el videojuego? ¿con los otros participantes
en la partida? ¿dónde está la audiencia? ¿habría que hablar de la audiencia
de todos los medios utilizados simultáneamente? ¿sólo aquellos susceptibles
de contener publicidad, como puede ser el chat o el videojuego?
Lo que diferencia a la adolescencia en el consumo de medios no es tanto el
tiempo dedicado a los medios, pues incluso en buena parte de los medios,
especialmente la televisión, presentan medias de consumo menor que la
población general. Lo que les diferencia es el modo de consumo. Ya sólo la
fijación de su modelo de consumo mediático es un reto para la investigación
básica, pues a partir de tal fijación es cuando podrá intentarse la propuesta
de prácticas y herramientas de investigación social capaces de captar tal
integración. La posibilidad de comprender un modelo de consumo mediático
que, además, ha de tener en cuenta las diferencias entre las y los adolescentes, de las que hay repetidos síntomas. Por ejemplo, mientras las chicas prefieren Internet y la telefonía móvil, los chicos se inclinan por los videojuegos
(Labrador y Villadangos, 2009).
Una convergencia entre medios, de manera que se borran las fronteras entre
ellos, pero también una convergencia entre tiempos, espacios y actividades,
puesto que se esfuman las diferencias entre lo que es comunicación mediada
institucional y lo que es comunicación mediada personal (véase lo que pasa
con el móvil o Internet, donde conviven ambos tipos de comunicación) o
entre lo que es comunicación mediada y lo que son otras actividades que
hasta hace poco parecían tener autonomía propia. Así se experimenta la
convergencia entre trabajo y ocio: nuestra adolescencia estudia con medios
de comunicación, en colaboración con otros iguales y lejos de la autoridad
de un autor, como ocurre con el libro, y comunica estudiando. La educación
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se integra así en la comunicación mediada entre pares, entre iguales, resultando de ello un horizonte de vértigo para la socialización y, por lo tanto, la
reproducción de las sociedades. Se hacen deberes con los otros conectados
a la red, se habla de estrategias colaborativas de estudio y aprendizaje utilizando Internet, dibujándose así un proceso evolutivo en el que se asoma la
sustitución por el sistema de medios de comunicación del sistema de educativo. El medio de comunicación sustituye a la escuela, después de que ésta
sustituyese a los padres (Mendel, 1972).
La sociedad estereofónica (Montale, 1972; Moya, 1984) nace de la juventud
de después de la segunda guerra mundial. La sociedad digital, si es que es
algo, está en la adolescencia de este siglo XXI. Por ello, su observación empírica se convierte en un punto tan crítico, como estratégico, ya no sólo para
entender la propia adolescencia y la comunicación o la relación entre adolescencia y comunicación mediada en nuestro tiempo. También para entendernos como sociedad.
A modo de conclusión
Los y las adolescentes constituyen un particular problema para la observación sociológica empírica en general, y para la que pone la comunicación
mediada en su centro, en particular. Surgen con más fuerza problemas epistemológicos (¿es posible observar a las y los adolescentes? ¿qué se puede
llegar a saber de ellos y ellas?), metodológicos (¿cómo superar o, al menos,
disminuir la barrera existente para entrar en su mundo de vida?) y tecnológicos (¿cómo preguntar sin que, por un lado, la distancia entre adultos y adolescentes se ponga en evidencia o que, por otro lado, los intentos de
aproximación –“en plan colega”- no les parezcan esperpénticos o, para decirlo en su propio lenguaje, patéticos?). Situar a las y los adolescentes en el
objetivo de la observación empírica significa asumir reflexiva y críticamente
las limitaciones de ésta. La posición crítica de la adolescencia en el sistema
de comunicación, en los procesos de comunicación cotidiana, es lo que la
sitúa también como fuente de crítica hacia el conjunto de las formas de
observación empírica.
Ahora bien, al mismo tiempo que la adolescencia es un problema para la
investigación comunicacional es también una fuente de soluciones hacia el
futuro, ya que el modelo de comportamiento comunicacional que nos muestran hoy los adolescentes es muy distinto del de los adultos y todo apunta a
que es el que dominará en el futuro. Por lo tanto, las propuestas de investigación de cara al futuro tienen en la adolescencia su principal campo de
experiencias. Las y los adolescentes tienen la solución para la investigación
del consumo mediático. La fijación en ellos ha transformado la manera de
entender algunas concreciones de la comunicación, como es la publicitaria.
Por ejemplo, sobre ellos se ha edificado el denominado marketing viral o un
modelo de comunicación basado en el funcionamiento de las epidemias
(Gladwell, 2001). Es el momento de que adolescentes, sistema de comunicación mediada e investigación empírica sobre la relación entre adolescentes y
medios de comunicación crezcan juntos, pues ¿no es la adolescencia el
momento vital del crecimiento?
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Juan Menor Sendra. Departamento de Comunicación I (URJC)
Televisión, telefonía móvil y juventud
en el contexto de la modernidad
reflexiva de masas tardía: un proyecto
de investigación
Las sucesivas culturas juveniles han ayudado forjar mundos cada vez más pluralizados y globalizados
en torno a “estilos de vida”, según ha ido entrando en crisis ese vínculo social holístico e inter-generacional que ligaba la familia nuclear a la “sociedad”, y que simbolizaba la vieja televisión de flujo obligatorio situada en el salón del hogar. Pero la juventud de nuestro tiempo reproduce en parte los
esquemas de lo que significa la “juventud” desde la formación del mundo moderno de masas y especialmente desde la radicalización y universalización del individualismo, de la reflexividad y del autoajuste vital permanente. Y a pesar de la centralidad indiscutible de Internet entre los jóvenes, no es tan
evidente en torno a qué dispositivos se van a realizar los mayores cambios sociales (y menos aún su
naturaleza). El viejo binomio televisión-automóvil, que constituyó la sociedad de la posguerra empieza
a ser desafiado por las nuevas tecnologías de movilidad, pero aún no sabemos si el móvil llegará a ser
el “nuevo transistor audiovisual” que ponga en cuestión la centralidad del hogar doméstico. Y tampoco
sabemos si pudiera ser portador de nuevas culturas de lo público. Aspectos todos ellos inexplorados
que constituyen un reto para un objeto social sólo aparentemente sobre-investigado.
Introducción
Uno de los lugares comunes de la sociología de la comunicación de nuestro
tiempo es que la televisión está en decadencia. Siendo quizás prematuros los
anuncios de su próxima defunción, sí que parece aceptado que la práctica
cultural que durante años ha resumido la expresión “ver la TV” está sufriendo
una profunda transformación (Aguilera, 2009). Parecía claro que en torno a
un soporte (la televisión del salón del hogar) se habían estado organizando
durante generaciones unas prácticas culturales que parecían muy sólidas.
Una enorme gama de productos gratuitos iguales estaba disponible para
todos los miembros de un determinado estado-nación, de todas las edades y
clases sociales, en forma de flujo obligatorio.
Hoy la situación es diferente. Unas audiencias cada vez más segmentadas,
especialmente en los grupos de edad más jóvenes, están reintroduciendo
dentro del mundo audiovisual, la lógica de auto programación personal que
ya dominaba en la industria editorial casi desde sus inicios.
Es probable que este cambio tenga que ver con la progresiva disolución del
vínculo social y familiar al que la televisión creía servir. O dicho de otra
manera, sería una consecuencia de la cada vez mayor importancia que está
cobrando la generación como vínculo estructurador en un espacio afectivo y
público cada vez más individualizado y globalizado. Internet sería el paradigma de esa nueva libertad audiovisual, frente al flujo obligatorio “social” de la
vieja televisión del salón doméstico.
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Si la adopción privilegiada de las TIC e Internet no es consustancial a la
juventud, sí lo es el hecho de que, en estos momentos los jóvenes estén
actuando como conductores (drivers) de nuevos usos, relaciones y realidades sociales. Si un fenómeno caracteriza la juventud del siglo XXI ese es la
adopción que ha realizado de Internet como “medio amigo” (Rubio 2009)
por delante de la televisión. Y sin embargo, los paneles de audiometría y los
estudios de la Asociación para la Investigación de los Medios (AIMC), y especialmente el Estudio General de Medios, siguen mostrando que la televisión,
aun consumida cada vez más en la soledad de la habitación individual, sigue
siendo, con diferencia, el medio con mayor impacto en la juventud en cuento
al tiempo de exposición.
Además, a pesar de la centralidad indiscutible de Internet, no es tan evidente
qué dispositivos van a realizar las promesas ambiguas de libertad de acceso
a la totalidad de los contenidos audiovisuales disponibles (la auto programación absoluta) y cuáles son los modelos de negocio y las conversaciones
audiovisuales (Betettini) que se van a instalar en torno a los diferentes
soportes que han irrumpido en el panorama comunicativo actual. Ni tan
siquiera es descartable que finalmente, a pesar de todas las apariencias iniciales, se terminen estableciendo modelos de negocio y pactos comunicativos distintos por soportes.
El paso del broadcasting al narrowcasting (lo que muchos, quizás prematuramente, asimilan directamente al fin de la televisión) está teniendo lugar de
manera diferente en las distintas áreas audiovisuales mundiales (tanto en lo
que se refiere a los tiempos de introducción como en lo relativo a las tecnologías de desarrollo: cable, parabólicas, satélite digital, TDT, Internet). La convergencia de redes implica que cada vez más redes digitales superponen sus
servicios de forma transparente de tal modo que el usuario final sólo percibe
una red única. El uso simultáneo de redes cableadas e inalámbricas invita a
hablar de Cross-tv, es decir, de una televisión que fluye por un vasto sistema
de comunicación (una “caja negra”) hasta llegar al usuario a través de cualquier soporte. La utopía digital es la de una unión de audio, video y datos en
una fuente única, recibida por un dispositivo único a través de una única
conexión. Se ha dicho que todo ello multiplicaría las posibilidades del ocio
en el hogar (Álvarez Monzoncillo, 2004) y, sin embargo, bien pudiera ser que
la gran tendencia social de nuestro tiempo terminase siendo el acceso ubicuo, es decir, disponible en cualquier momento y desde cualquier lugar. No
es seguro que todos los dispositivos satisfagan la utopía del Cross-tv de la
misma manera y es al mismo tiempo muy probable que surjan nuevas diferenciaciones de los contenidos, si no por soportes, al menos por espacios y
contextos de uso.
De momento, sí puede afirmarse que una de las características del consumo
de medios entre la juventud es la sorprendente primacía de lo domésticoaudiovisual (Rubio, 2009; AIMC, 2009). La creciente valoración del tiempo
libre ‘a la carta’ y no dirigido se materializa de facto en el acceso a Internet
preferentemente en un entono doméstico “sedentario” aunque no familiar.
Pero las potencialidades de los espacios de nomadismo y movilidad plantean
nuevas incógnitas. Si la movilidad espacial y social, se dice, es una de las
características esenciales de la juventud (definida como tal por su “inquietud” existencial), no se entiende muy bien por qué los dispositivos audiovisuales de movilidad siguen siendo marginales, es decir, meros apéndices de
esa coss-tv doméstica.
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El móvil (y los contenidos audiovisuales para móviles) están ahora en medio
de una encrucijada. La telefonía móvil es ya la forma de comunicación más
extendida en el mundo, estimándose en 4000 millones el número de de
líneas actualmente instaladas en el mundo. Después de su irrupción meteórica como el medio de comunicación de implantación más rápida y universal
de la historia (por delante probablemente de la radio y de la televisión), no
sabemos muy bien todavía cómo va a encajar en este nuevo entrono trasmediático. Recién llegado al nuevo panorama audiovisual, marcado por la
convergencia digital, el Internet móvil pudiera ser simplemente un soporte
más desde donde ver películas cinematográficas, series televisivas, emisiones
radiofónicas, textos escritos y productos musicales. Pero también pudiera
ocurrir que el carácter portable de la experiencia audiovisual conllevase por
su propia naturaleza un conjunto diferente de posibilidades y de limitaciones.
Pero, por supuesto, las tecnologías no tienen que ver con el “descubrimiento” de sus cualidades intrínsecas. Las innovaciones son socialmente contingentes y no se aplican como las conciben los innovadores que las ponen en
circulación sino como las va moldeando una relación progresiva que se va
estableciendo entre el productor y el consumidor en un determinado entorno cultural, político, tecnológico y de negocio (Menor, 2009)
Y, con todo, el dispositivo también es importante. Es posible que televisión
móvil no se posicione como una televisión más que se puede llevar en el bolsillo ya que el punto de referencia del usuario fija al móvil como una televisión diferente (pero en última instancia una televisión) con sus propias altas
expectativas. Pero también se podría dar una alteración profunda de las
expectativas y la apertura de un nuevo abanico de hábitos socioculturales en
torno a la experiencia televisiva en movilidad a partir de una alteración profunda del contexto social de visionado y del sitio de visionado.
Para analizar estos y otros aspectos, el Grupo de Investigación sobre
Contenidos Audiovisuales Avanzados de la Universidad de Málaga (que se ha
posicionado como un Observatorio de Innovación en Comunicación y
Cultura) ha puesto en marcha la investigación “La industria de los contenidos
audiovisuales ante su mutación digital. Búsqueda de las claves de decisión
del nuevo consumidor”. La idea sería averiguar quiénes (tipologías) son los
usuarios de los nuevos medios (iTV, TV convencional, IPTV, TV en movimiento, vblog, videosharing, P2P, web TV, …), cómo se relacionan con ellos
(modelos de uso) y por qué (tipos de gratificación).
Una de las grandes prioridades de este ambicioso proyecto, en el que participan Miguel de Aguilera, Ángeles Martínez, Alfonso Méndiz, Eddy Borges y
el autor de la presente comunicación, es la de conocer en profundidad el
marco teórico de la televisión en el móvil y el móvil como dispositivo innovador que se integra y transforma la vida cotidiana. El objetivo final es el conocimiento de la experiencia audiovisual del usuario de la televisión de
movilidad (seguimiento de ciertos contenidos en varios soportes, actividades
simultáneas a la recepción de mensajes en los diferentes contextos, cambios
culturales, etc.) mediante la utilización de técnicas diversas (etnografía, focus
y entrevistas en profundidad, técnicas online, etc..) Un primer estudio de los
jóvenes como usuarios experimentales de la televisión para móvil constituye
el corazón de un proyecto piloto, que ya se ha puesto en marcha con estudiantes de las Universidades de Sevilla y de Málaga.
Lo que sigue a continuación no es el resultado de esta investigación en
curso, sino un conjunto de reflexiones teóricas preliminares sobre las relacio-
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nes entre televisión, movilidad y juventud en el contexto de la modernidad
de masas tardía. Los resultados de otras investigaciones anteriores nos servirán, sin embargo, para redefinir algunas de las hipótesis de partida.
Juventud y Modernidad
Unos de los riesgos de los discursos en torno a la juventud como paradigma
de una nueva sociedad y de un nuevo tiempo es olvidar los efectos estructurales de la organización social de los ciclos de vida. La juventud de nuestro
tiempo reproduce en parte los esquemas de lo que significa la “juventud”. Y
esta significación presenta algunos componentes estables identificables
como mínimo desde la formación del mundo moderno de masas.
Las sociedades, tanto las igualitarias “primitivas” como las jerárquicas más
desarrolladas, suelen estar organizadas en torno a divisiones. Sus prácticas
culturales, desde los ritos de paso a la cosmética, el vestido o la escucha de
relatos tienden, como estableció la sociología con Durkheim, Mauss y
Bourdieu, entre otros, a la reproducción del orden social mediante la producción de prácticas que se ajustan a esas divisiones. En todas las sociedades
conocidas, el ciclo de vida constituye, dentro del sistema de divisiones, un
vector central de la organización social. El rito de iniciación es el marcador
más claro de las obligaciones que separan la niñez de la edad adulta
Pero desde algo más de dos siglos se registró al menos entre las élites políticas y culturales un cambio radical de los discursos sobre los hombres y las
sociedades, una revolución en los principios de significación, en los fundamentos imaginarios de construcción del mundo que, de arriba a abajo, se fue
extendiendo a todas las capas de la población. Según Wagner, esta ruptura
discursiva tiene dos bases de significación que alientan los impulsos de
todas las prácticas modernas: la autonomía individual y el dominio racional.
Estas bases de significación alteraron profundamente la naturaleza de todos
los sistemas de clasificación, incluida la edad.
El imperativo de la autonomía individual implica la transformación radical de
todas las condiciones externas de la existencia humana. Para Berger y
Luckman, la modernidad cambia una existencia determinada por el destino a
otra que consta de una larga serie de posibles alternativas (Berger y
Luckman, 1997: 79-99).
Es paradójico que esa individualización profunda de la existencia y ese triunfo tan radical del logro como sistema de clasificación social haya ido unida a
una extrema codificación de lo que constituyen las características “universales” de cada pequeño avance en el ciclo de vida de las personas.
La edad es, junto, con el sexo, el único sistema de clasificación basado en
adscripciones, que sobrevive al “huracán” de la modernidad. Pero mientras
que las divisiones basadas en el sexo son, cada vez más, puestas en cuestión,
la niñez y la juventud se fortifican como construcciones sociales.
La juventud es, desde la modernidad, ese gran espacio ambiguo resultante
de la dilatación de la etapa comprendida entre la infancia y la madurez. Es el
resultado directo del alargamiento del periodo educativo y del retraso en la
incorporación al mundo laboral. Los paquetes de información aprendidos en
la hilera educativa permiten, por primera vez en la historia, separar por edades de forma nítida y universal a poblaciones enormes. Lo que habían sido
prácticas segmentadas de sociedades separadas que marcaban diferentes
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formas de entrada en la edad adulta se convierten ahora en comportamientos específicos de jóvenes y adolescentes, alargados en el tiempo y relativamente universales más allá de las diferencias según la extracción social, la
localidad y el sexo.
Aunque el sistema educativo fija radicalmente la edad como criterio socioestructurante básico, la propia juventud, como periodo vital cada vez más
extenso, se caracteriza por la ausencia de marcadores institucionales claros.
Aunque algunos nuevos ritos de paso pueden hallar ciertas similitudes con
los de otras sociedades en su función demarcadora, en cualquier caso se
encuentran menos institucionalizados: son múltiples, inespecíficos y más
determinados por el grupo de iguales que por una tradición más o menos
aceptada. Se es joven porque se ha dejado de ser niño y no se terminan de
asumir las responsabilidades de lo que significa “ser adulto” en un mundo
abierto que está constantemente redefiniendo las posiciones sociales disponibles para los adultos. Es por ello que la adolescencia tal y como la definiera
G. Stanley Hall (1904), el fundador del movimiento para el estudio de la
niñez, es una etapa de “tormenta y estrés”.
La adolescencia es, en primer lugar, un resultado colateral de la previa articulación de un conjunto de asunciones morales e ideológicas acerca del significado de la infancia. En términos históricos se trata de un desarrollo reciente,
aunque cuente ya con varios siglos, y asumió sus formas actuales en el
Occidente de los comienzos de la industrialización. El proceso ha venido
acompañado de una proliferación de discursos acerca de los niños y también
de discursos y relatos dirigidos específicamente a ellos. El impulsor más
importante fue el desarrollo de la psicología como ciencia y su popularización en forma de consejos a los padres. El correlato ha sido la aparición de
un mercado de juguetes y una literatura dirigida específicamente a los niños.
Como señala Buckingham, la construcción de la infancia entraña una dimensión negativa (es decir, lo que queda prohibido para ellos, especialmente los
contenidos de sexo y violencia) y otra positiva (es decir, la pedagogía, lo que
los niños deben aprender y hacer) (Buckingham, 2005, pp. 468-9).
La cultura familiar-infantil moderna se remonta a las codificaciones de los cuentos de hadas llevadas a cabo en Europa en los siglos XVIII y XIX. Los hermanos
Grimm “recogieron” tradiciones populares, por otra parte extremadamente fluidas, y las fijaron y expurgaron de todo tipo de componentes sexuales y violentos. Cuando la Bella Durmiente se despertaba de su letargo ya no iba seguida
de relaciones sexuales, ajustándose de esta manera a las definiciones morales
de lo que las clases medias europeas consideraban apropiado para sus hijos.
Como señala Zipes, todo un conjunto de escritores pedagógicos se apropiaron
de las tradiciones orales disponibles aún en el siglo XVIII y las convirtieron en
discursos morales con el objetivo de “civilizar” a los niños. Por primera vez, los
niños fueron considerados universalmente como un grupo separado, cuya educación en un conjunto elevado de valores era decisiva para la suerte de la sociedad. Los cuentos eran, sobre todo, un instrumento de socialización, al servicio
de un conjunto universal de valores civilizatorios (Zipes, 1988, p. 9).
Fue mucho más difícil realizar una codificación tan afortunada y universal de
lo que significaba la juventud. Dado que a los jóvenes les resultaba obligado
pensar en su entrada en un mundo adulto abierto, las esperanzas y expectativas en torno a una mejora en el bienestar material, emocional y moral, que
alimentaban los sueños de los mayores, se trasladaron, progresivamente, a
las vidas imaginarias de los adolescentes.
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Las biografías individuales puestas en manos de individuos que quieren crear
su propia identidad gustarán a jóvenes y a adultos. La cultura popular tratará
de gentes corrientes y de sus dudas e indecisiones, especialmente críticas en
los “momentos decisivos” de sus vidas (Giddens), cuando las historias alcancen sus clímax. Esos momentos decisivos suelen ser los de las fases últimas
de la etapa juvenil, donde se acumularán un cúmulo de decisiones sobre la
vida profesional y sentimental, que se convertirán el núcleo de la cultura
popular.
Inicialmente triunfó la versión más socializadora de “entrada” en la edad
adulta: la que representaba para los chicos Robinson Crusoe, la primera
novela de aventuras “moderna” del siglo XVIII que obtuvo un gran éxito
internacional (llegó a ser traducido en el siglo XIX a 110 idiomas) y que mostraba a un héroe completamente normal que se enfrentaba a una circunstancia anormal, es decir, a un mundo abierto (Watt, 2003, pp. 255 y 280-1).
Mientras que los reformadores sociales y morales intentaban mantener a la
adolescencia dentro del mundo educativo (y por lo tanto, de las codificaciones ligeramente modificadas de lo que significaba la infancia), poco a poco
se fue imponiendo entre los adolescentes, como reacción, el héroe “deteriorado”, ambivalente, incluso antisocial, solitario y violento, que rechazaba ser
dominado y que se oponía a todos los estándares sociales y pretensiones de
respetabilidad; y puede encarnarse en “el rebelde juvenil”, modelo Marlo
Brando o James Dean.
En el mundo femenino la pauta la marcó la estela que creó Pamela o la virtud recompensada (1740) de Samuel Richardson (seguida a los pocos años
de Clarissa, del mismo autor), Las novelas sentimentales para mujeres y jóvenes adolescentes fueron el género más vendido de Europa en el siglo XX, y
también unos de los más claramente codificados a través de colecciones
especiales. Las adolescentes de todo el mundo se incorporaron, hasta que
las fracturas causadas por los sucesivos movimientos feministas se hicieron
visibles en forma de nuevas pautas masivas (aunque nunca mayoritarias) de
rebeldía y resistencia juvenil, en una literatura global sobre la tensión entre la
moral (el deber con respecto a los demás, generalmente la familia) y el amor
y la felicidad individuales.
La televisión y el vínculo social inter-generacional
La radio-televisión tal y como hoy la conocemos introduce una profunda distorsión en los modos de funcionamiento de las industrias culturales. Mientras
que la literatura seguía el modelo horizontal de la auto-programación personal y conocía, con ello, una clara segmentación del mercado por edades y
clases sociales, la televisión inauguró un nuevo modelo más rígido de vinculación social. Aparece con ella una enorme gama de productos disponibles
gratuitos en forma de flujo obligatorio, lo que lleva la verticalidad hasta un
extremo que hasta ese momento se desconocía. La televisión, como dice
Gubern, constituye un púlpito que se disfraza de ventana (o una ventana que
oculta un púlpito) (Gubern, 2009).
Lo que estructura este modelo es el concepto, introducido por Raymond
Williams, de “televisión de flujo”, en el que la programación, concebida como
un conjunto ordenado y estructurado de contenidos, es más importante que
los programas. La estabilidad en las pautas de consumo televisivo mostró
muy pronto el valor de la célebre expresión de Paul Klein, que la gente no ve
programas, ve televisión (Calabrese, 2005: 277). En ninguna otra industria
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cultural el catálogo establecido verticalmente había logrado un dominio tan
abrumador sobre cualquier hipotética autoprogramación horizontal.
La televisión tal y como la conocemos tiene que ver con una un momento
histórico muy especial de formación de una sociedad industrial vertebrada,
que se identifica y se va cohesionando en torno a los valores. Entendemos
como “sociedad” un conjunto holístico interclasista autofundamentado (es
decir, autolegitimado) en el que se integra la práctica totalidad de los habitantes de un determinado territorio que tiende a coincidir con las fronteras
de un estado. Es, por lo tanto, una pertenencia al mismo tiempo territorial,
política y cultural (Kymlicka, 2001: 39).
La televisión no surge, pues, al servicio de un modelo de autoprogramación
personal, como había sido el caso de la industria editorial y tal y como parecía entreverse en los primeros servicios de audio basados en el teléfono o en
la actividad de los radioaficionados, sino que se desarrolla, amparada por la
evolución posterior de la radio, sobre un modelo holístico de sociedad, en un
momento en el que predomina la voluntad de hacer de ella un concepto real
e integrador. El contexto proteccionista-nacionalista explica en buena medida la emergencia y desarrollo del actual modelo de programación televisiva
organizada y colectiva.
La televisión nacional es la koiné o espacio de lo común. Se inserta en el proceso de nacionalización efectiva de las prácticas sociales que se produce
tras la Segunda Guerra Mundial. Tras un periodo convulso marcado por la
masiva movilización bélica, las inquietudes revolucionarias de los excluidos
en el periodo de entreguerras y el enorme impacto humano y social de las
contiendas militares, el moderno estado de bienestar surge con una enorme ambición de apaciguamiento en el que la televisión construye el acontecer y el entretenimiento compartido de la nación (Menor, 2002). Los
jóvenes, las mujeres y la clases obrera eran las piezas a integrar en un sistema de alta movilidad en el que hasta ese momento sólo habían participado
plenamente los varones propietarios burgueses y las clases medias de
“cuello blanco” y alta cualificación. A diferencia del mercado de libros, que
estuvo siempre segmentado por clase social, sexo y edad, la televisión se
concibió desde el principio como un instrumento interclasista e inter-generacional de inclusión social.
Para entender el funcionamiento de las “sociedades” es muy útil el esquema de Shils (1975): existía un núcleo central de valores modernos que
seguían guardando los valores adultos profesionales. En la periferia estarían
las mujeres (recluidas en el hogar); en los márgenes quedarían quienes no
participaban de ese centro de valores. Más compleja era la posición de los
jóvenes, que Shils no situaba en el centro, pero que estaban más cerca de
él que las mujeres que no trabajaban al participar al menos en términos de
futuro.
Era un esquema de círculos concéntricos que disponía de un orden y de un
sistema de expectativas. Los varones adultos de empleos no profesionales
estaban integrados a través del fordismo y del sistema educativo, con la
esperanza de que la movilidad transferida a las sucesivas generaciones permitiese una permutación razonable de posiciones en el marco de una
determinada sociedad unificada. Los jóvenes “engrasaban” el sistema de
movilidad social que hacía posible que la sociedad se pensase como un
todo y no a partir de segmentos sociales.
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La crisis de la televisión familiar
La televisión se consolidó como la práctica comunicativa central de la sociedad cuando consiguió materializar el triunfo de la ideología doméstica que
promovía activamente la mayor parte de las asociaciones cívicas y de los
grupos religiosos y que, en todas las naciones industrializadas, consiguió
articular un nuevo consenso moral.
Aunque la tendencia al consumo doméstico es antigua (Flichy la retrotrae a
la prensa popular y la industrialización del piano, después a la escucha de
música a domicilio con un dispositivo de comunicación, el fonógrafo, y más
tarde al teléfono), van a ser la radio y sobre todo la televisión, los que van a
encontrar en el hogar y no en la calle su espacio natural de penetración. De
alguna manera, la televisión, según fue encontrando ahí su público, se convirtió en propagandista de este nuevo modo de vida, lo que fortaleció aun más
su legitimidad social (Flichy, 1993: 110).
Es difícil establecer los orígenes del concepto moderno de familia nuclear.
Edward Shorter ha enfatizado los valores de origen de los colonos puritanos
de clase media, venidos de Europa, que buscaron desde el primer momento
la intimidad, la privacy, señalando en ese sentido que la familia norteamericana “nació moderna” (Shorter, 1976: 242). Pero el célebre estudio de
Richard Sennett sobre Union Park, un barrio de clase media de Chicago,
mostraba la existencia (pero también la crisis) de toda vida social exterior al
hogar (círculos asociativos, pubs, etc.), aun a finales del siglo XIX. Desde su
perspectiva, la “sobreimposición de lo privado sobre lo público” es una consecuencia de la transformación de la familia en un refugio crecientemente
idealizado y moralizado frente a los “terrores de la sociedad”, es decir, frente
a los traumas que causó el capitalismo (Sennett, 2002: 54-5, 67).
La televisión se inserta dentro de un contexto cultural que Williams ha caracterizado de “privatización móvil”. Después de las guerras mundiales, se consolida un estilo de vida enredado en todo un conjunto material y simbólico,
definido por dos líneas aparentemente opuestas: la movilidad (el automóvil)
y el hogar familiar autosuficiente (la televisión) (Williams, 1974: 26).
El triunfo de este modelo no fue evidente. Los ferensebstuben o locales
públicos para el visionado de televisión que hicieron furor desde 1935 en la
Alemania prebélica (Chicharro y Rueda, 2005: 271); la tavern phase en la que
la televisión posbélica penetró en las capas populares a través de los bares y
de los teleclubs (Bogart, 1972, Menor, 2006); el modelo de “teatro abierto”
japonés (Gaitou Terebi), según la estrategia que diseñó Nihon Terebi (NTV)
(Yoshimi, 2005: 540) mostraban caminos alternativos que podrían haber
sido viables. La televisión fue durante algún tiempo, en todas partes, un
espectáculo público y la gente tenía que salir de sus casas a algún lugar público para poder verla. Pero finalmente quedó claro que la televisión se iba a
convertir en un equipamiento universal de los hogares, en una sociedad en la
que las vinculaciones al espacio físico inmediato se estaban disolviendo a
una gran velocidad. En Estados Unidos, donde el proceso comenzó antes y
fue más profundo, este cambio en las pautas de comportamiento de las
poblaciones ha sido llamado “suburbanización” y muchos estudiosos de los
medios piensan que es anterior a la televisión misma y a la primera crisis de
la asistencia al cine (Bustch, 2000:247-251). En cualquier caso, la televisión
surgió en un momento histórico en el que el repliegue al atomismo familiar
de las poblaciones permitió simultáneamente una mayor homogeneización e
integración nacional sobre bases no físicas sino electrónicas. En todas par-
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tes, un nuevo nacionalismo privatista encomienda explícita o implícitamente
a la televisión una función de regulador colectivo (Menor: 2002).
La televisión, dentro del esquema de Williams, cumple una función de
mediación entre lo externo móvil y lo interno (el hogar como punto de
anclaje). Por una parte, es una ventana al mundo, y un extraordinario proveedor de movilidad cognitiva, que facilita nuevos desplazamientos simbólicos,
movimientos temporales rápidos, ligeros, por “micromundos mediáticos”
(Thompson ). Por otra parte, es el lugar de sosiego, de control ilusorio que
mantiene la sensación de privacidad del usuario. Pero eso, la televisión no
sólo está en el hogar, sino que siente la necesidad de representar al hogar
familiar autosuficiente. De ahí la importancia que Williams da a la comedia
de situación (sit-com) como el género televisivo por excelencia, en el que la
familia blanca de clase media se autorepresenta como un mundo ideal y
autosuficiente.
La televisión instaura un nuevo equilibrio entre aislamiento e integración,
entre uniformidad y variedad, entre lo global y lo parroquial, que Silverstone
también ha caracterizado metafóricamente como suburbano (1996: 95-135).
La capacidad de jugar ambiguamente entre el aislamiento y la conexión,
entre lo individual y lo colectivo, esa hibridación da valor a una metáfora que
quiere describir un nuevo espacio cultural que no es propiamente urbano ni
rural. En realidad, nos encontramos con un nuevo lugar físicamente deslocalizado
Lynn Spigel, en su célebre y magistral estudio sobre los contenidos de la primera televisión, ha mostrado cómo en los años de la postguerra, el aparato
de televisor se convirtió en una figura central en las representaciones de las
relaciones familiares. Fue la época en la que la revista McCall´s acuñó en
1954 el término “espíritu de familia”; pero desde tiempo atrás las revistas de
hogar venían incluyendo el televisor como un mueble fijo doméstico antes
de que los americanos pudiesen incluso recibir una señal televisiva. Era un
“retorno” a los valores familiares” en el que ya se había construido el papel
de la televisión como un agente unificador, un “cemento doméstico” que
prometía volver a reunir las “vidas astilladas” de familias que habían estado
separadas durante la guerra.
Detrás del realismo cotidiano parece pervivir un ideal de hogar que es el del
hogar victoriano fascinado con la teatralidad (Spingel, 1992: 162). La adaptación de la sit-com a ese “espíritu de familia” en un momento en el que la
televisión se construyó como cemento doméstico, forjó la televisión norteamericana, de una manera tan profunda que de hecho significó una ruptura
frente a las tradiciones de universalismo e individualismo del Hollywood de
los relatos de cortejo y aventuras, que continuaban la tradición de la literatura europea de masas de décadas anteriores.
Hoy la fragmentación de las audiencias y los jóvenes que busca individualmente contenidos audiovisuales por Internet simbolizan la pérdida de la
noción de un entretenimiento cohesionador y centrado en la dimensión
doméstica de la televisión. Esto tiene que ver con la crisis de la un concepto
unitario de la sociedad y de la familia como instancia imaginaria central que
irradiaba valores a sus miembros. En su lugar prospera un nuevo individualismo, que se remite a un “sujeto atomizado en un mundo de relaciones posibles que pueden iniciarse y concluirse a voluntad” (Friedman, 2001, p. 328).
Pero este individualismo es muy anterior a la revolución de Internet y tiene
quizás mucho más que con la transformación cultural que supuso la irrup-
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ción de la juventud como fuerza social ya desde la década de 1960, que
empezó a erosionar muy pronto la idea de una sociedad y de una familia
unificadas y cohesionadas.
Cuenta Flichy que los responsables de marketing de los fabricantes de aparatos estaban convencidos de que la única vía por la que podría expandirse
la demanda, una vez que el uso de la radiotelevisión se había hecho universal, era la de la sustitución de los equipos. Estudios de marketing realizados
en Francia a finales de los años 1950 mostraban que no había mercado para
un nuevo tipo de receptor de radio, el transistor. Pero se equivocaron estrepitosamente (Flichy, 1993, p. 212).
Durante la década de 1960 se iba a producir un fuerte crecimiento del multiequipamiento radiofónico, impulsado fundamentalmente por el auge del
transistor. Los receptores baratos y portátiles individualizaron el consumo. El
nuevo dispositivo permitía a los jóvenes adquirir una nueva movilidad audiovisual. Pero el transistor era sólo la parte más visible de un movimiento de
mucho más calado: la individualización de la vida, la desfamiliarización de las
relaciones sociales.
En los años 1950 comenzó un nuevo boom de la industria musical con la
puesta a punto del microsurco y la expansión extraordinaria de la producción
de tocadiscos. El mercado del disco en Estados Unidos se triplicó entre 1946
y 1954, preparando el nacimiento en 1955 del rock´n´roll. Entre 1950 y 1978
las ventas de discos en Occidente se multiplicaron por 23 (Sassoon, 2006:
1616). Desde comienzos de la década de los 60, el rock’n´roll, música dirigida
a los jóvenes (y expresión con connotaciones sexuales en el argot de los
negros de Estados Unidos) dominó las ventas. Curiosamente, la presencia de
la música había sido constante en la primera televisión. En Estados Unidos
programas como Ed Sullivan Show, Your Hit Parade, Soul Train o American
Bandstand fueron muy populares en la década de los 1950 y algunos de ellos
permanecieron en antena durante varias décadas. Sin embargo, poco a poco,
los contenidos que unificaban a la familia en torno a las listas de éxito, como
Your hit parade, entraron en crisis (Moore, Bensman y Van Dyke, 2006: 44).
Los jóvenes, cuyos ingresos habían aumentado entre 1938 y 1958 un 50%
(más del doble que los adultos) se empezaron a comportar como un grupo
autónomo que ya no aceptaba las formas de encuadramiento propuestas
por los adultos (las organizaciones juveniles) y utilizaron el rock y en general
la música hecha por ellos y para ellos, escuchada en el transistor, en el tocadiscos y pronto en el magnetófono, pero también en sus rincones, sus cafés
y sus salas de baile, como un marcador, un contexto propio en torno al cual
se desarrollaron otras formas de ocio (Flichy, 1993: 212-21).
Los años 1960 no fueron, como se ha dicho, los del comienzo de la segmentación a gran escala, ni la era de la adolescencia. Ésta ya existía: más bien, se
puede decir que entró en crisis o que, al menos fue repensada en términos
diferentes a como había sido concebida con anterioridad, dentro del marco
de un espacio doméstico unificado. El mercado de adolescentes ya era muy
importante y estaba bastante universalizado pero cambió radicalmente su
significación. Fue, más bien, el fin del mito del espacio homogéneo construido en torno a la familia, fruto en parte del proceso de privatización de las
relaciones sociales, pero también de la inseguridad y el miedo del periodo
de entreguerras y de los años posteriores a la II Guerra Mundial.
Fueron los jóvenes, situados en los intersticios del sistema social (y no los
trabajadores, plenamente instalados entre el sistema fondista y el Estado del
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bienestar), los que hicieron saltar el mito por los aires. Primero lo hicieron a
través de sus prácticas culturales, después politizándolas y convirtiéndolas
en símbolos de una propuesta de transformación total de la vida.
No conviene exagerar la importancia política de esta revuelta juvenil. Aunque
los jóvenes proclamaron su autonomía política y obtuvieron el derecho a
ejercerla a través de la rebaja de la edad del voto, en realidad se expresaron
fundamentalmente a través de las prácticas culturales y desde ellas puede
observarse el alcance (y también los límites) de los modos de vida alternativos que desarrollaron. Los cambios más fuertes se produjeron en el terreno
de las relaciones entre los sexos y en la democratización de las relaciones
familiares.
A pesar de las transformaciones puestas en marcha en estas fechas, el espacio doméstico se mantuvo, si bien se fueron extendiendo las formas de funcionamiento liberales e igualitarias en el seno del grupo familiar. Flichy no
exagera cuando señala que el hogar moderno se había empezado a convertir
ya en un espacio de yuxtaposición de prácticas individuales (Flichy, 1993:
220-1). Se inició en esa época, con el transistor y la habitación individual con
el tocadiscos, el cambio hacia un modelo de comunicación individualizado y
nómada, un proceso imparable que se irá jalonando de nuevos dispositivos,
desde el walkman, a la televisión personal, el teléfono móvil y el MP3. El
modelo de consumo familiar homogéneo entró en una crisis que, con el
tiempo, no ha parado de profundizarse.
La televisión es un caso sorprendente. Nació como medio familiar, sustituyendo a la radio en los años 1950. Cuando la individualización avanzó con la
radio y el disco, la televisión se mantuvo fiel a sus orígenes familiares. Se
hicieron muchos pronósticos sobre la televisión personal, pero todos fracasaron. La posesión de segundos televisores avanzó muy lentamente en los
años 1960, 1970 y 1980, y aún más bajas eran todavía las cifras de visionado
(Flichy, 1993: 223).
Pero el ideal de la autonomía individual, que para Wagner es una de las rupturas discursivas de la modernidad misma, echó semillas muy profundas. La
modernidad, que nació con la reivindicación del poder personal por parte
del sujeto, empezaba a “cumplir su promesa” (Beck y Beck, 2003). Lo que
había sido un patrimonio de unos pocos –llevar su propia vida- se universalizaba. Es decir, se estaba democratizando la promesa de individualización.
La nueva fuerza de las significaciones de la autonomía individual se traduce
en la literatura sociológica en la identificación de la reflexividad como con
una de las claves de la fase cultural de radicalización de la modernidad.
Llevando a la vida personal los imperativos modernos de la autonomía y del
control, el yo reflexivo de una sociedad individualista que aprende de sus
fracasos, ha de concebirse a sí mismo como centro de acción, como “oficina
de planificación en relación a su propia vida”, según la magnífica metáfora
de Beck (1998: 172). La identidad dejaba de ser un dato y pasaba a ser una
tarea (Beck y Beck, 2003, pág.42). Pasábamos de un sociedad de vínculos
preordenados (el más importante de los cuales eran una familia que, salvo
casos excepcionales permanecía unida sin disolverse) al principio de “hasta
nuevo aviso” (Bauman), las biografías de ajuste, de riesgo, averiadas, en
suma, una “cultura de la propia vida” (Beck y Beck: 2003): “el placer de vivir
una vida propia insegura y de coordinarla con las vidas distintivas de otras
personas” (2003: 99).
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Esta transformación cultural se empieza a observar en las encuestas que
Inglehart (1999) y el World Values Survey (Inglehart y Weltel, 2005) realizan
por todo el mundo: los jóvenes posmaterialistas de alto nivel educativo, simbolizan un cambio que se expresa en el desprecio de los centros articuladores del bienestar material, en el fin de las biografías definitivas, el menor
peso otorgado a la estabilidad laboral y emocional, la pluralidad de estilos de
vida, la revolución sexual, la liberación de la mujer y la reivindicación de
libertad personal. El ajuste personal es ahora mucho más difícil. El aumento
de las relaciones amorosas provisionales, el creciente número de hogares
unipersonales, las elevadas tasas de divorcio y los múltiples estilos de vida
premaritales, no maritales, extramaritales y posmaritales, no encajan con el
panorama monocorde de la televisión familiar (y aspiracional) de las sit-com
de la posguerra.
Los “momentos decisivos”, que marcaban el paso de la juventud a la edad
adulta ahora se multiplican y se suceden a lo largo de toda la vida. Todo se
vuelve cada vez más juvenil y el contorno de los que significa la juventud se
hace todavía más difuso. Se multiplican también las maneras de ser joven, las
segmentaciones internas de la juventud mundial, no por localidades o estratos sociales sino por “estilos de vida”.
La decadencia del viejo modelo televisivo coincide con el paso de una sociedad fordista dominada por la fabricación de equipamientos materiales de
masa con trabajadores sometidos a una estrecha división del trabajo incluso
con cadencias impuestas, a una Sociedad de la información organizada en
redes y transportando informaciones (Castell). Y también con la transformación de la televisión de masas, anclada en el concepto de broadcasting, a
una nueva televisión segmentada, que atiende a cada vez más estrechos grupos de edad y de estilo de vida (narrowcasting).
La televisión de movilidad o el “nuevo transistor audiovisual”: algunas investigaciones
Certificado el fin del flujo obligatorio “social” de la vieja televisión del salón
doméstico, sorprende que hasta ahora todo este nuevo conjunto de posibilidades de individualización (o de multiplicación de segmentos que hacen
“estallar” el vínculo social) se hayan materializado en dispositivos sedentarios (ya sea la televisión multicanal o Internet). La pregunta a hacerse es si
existe para las nuevas generaciones un dispositivo de movilidad audiovisual
que pueda jugar el papel revolucionario que desempeñó el transistor para la
generación rupturista de jóvenes de hace ya varias décadas.
El presente artículo informa simplemente del estado de la cuestión de la
numerosa investigación existente sobre los móviles. A pesar de las incertidumbres existentes (o quizás debidas a ellas) se trata de un objeto sobreinvestigado. Desde The Terrestrial Broadcasting Tokyo Pilot Project
impulsado por la Japanese Broadcasting Corporation y la Nippon Hoso
Kyokai, que comenzaron su exploración inicial en el campo de estudio y
transmitieron programación televisiva a terminales móviles y portáti­les para
determinar el potencial de esta actividad en el futuro; hasta los impresionantes trabajos puestos en marcha por el VTTTechnical Research Centre of
Finland, la información es muy abundante. Lo que sigue a continuación no
es una presentación exhaustiva de todas las investigaciones que se han
realizado pero sí un recorrido por las más interesantes y actuales, especialmente las relacionadas con nuestro país (pero también algunas de las
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más relevantes llevadas a cabo en los países punteros en las nuevas tecnologías para móviles).
Además de los estudios específicos sobre móviles, existen múltiples estudios generales que analizan el grado de implantación de la Sociedad de la
Información en España. Por ejemplo, La sociedad de la información en
España FUNDACIÓN TELEFÓNICA 2008 analiza del grado de adopción de
las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones por parte de
los ciudadanos, las empresas y las administraciones y proporciona alguna
información valiosa sobre móviles. El informe correspondiente a 2009 constata la masiva adopción de terminales avanzados para navegar por Internet y
constata la importancia los cortes generacionales en el acceso a la sociedad
de la Información.
El eESPAÑA 2007. Informe anual sobre el desarrollo de la sociedad de la
información en España es un trabajo conjunto entre la Fundación Orange, la
empresa Capgemini Consulting (autores del informe On line availability of
public services in Europe, publicado por la Comisión Europea) y el Grupo de
Investigación de la Producción y de las Tecnologías de la Información, de la
Facultad de Económicas de la Universidad Complutense de Madrid y tiene
como finalidad conocer el uso de las TIC e Internet por los ciudadanos, las
empresas y las administraciones. En concreto, el Informe de 2007 dedicó un
apartado al sector de la telefonía móvil en aspectos como el mercado, la
innovación y la inversión, los servicios, la competencia y las nuevas tendencias.
El eESPAÑA 2008. Informe anual sobre el desarrollo de la sociedad de la
información en España fue aún más lejos. En el apartado sobre telefonía
móvil comienza a describirse el concepto de convergencia, que está básicamente conformada por telefonía, fija y móvil, Internet y TV móvil y se sondean datos concretos sobre la portabilidad. En el eESPAÑA 2009. Informe
anual sobre el desarrollo de la sociedad de la información en España se detalla cómo una parte cada vez mayor del consumo de móvil se desvía a
Internet (sobre todo al correo electrónico). Sin embargo, es probable que la
adopción de servicios de voz sobre IP y de redes sociales (Facebook, Tuenti,
etc.) pudiera estar atenuando el uso del teléfono móvil.
Entre los estudios específicamente orientados al móvil ocupa un lugar muy
destacado los desarrollados por The Cocktail Analysis. El informe iPhone.
Estudio sobre la notoriedad y predisposición a la compra entre los usuarios
españoles de telefonía móvil del año 2007 recoge los datos de un cuestionario online autoadministrado aplicado a una muestra aleatoria de individuos
de ambos sexos, de entre 18 y 50 años, usuarios de telefonía móvil. También
de The Cocktail Analysis es Televidente 2.0: segunda oleada es se editó en
2008 y es continuación del realizado dos años antes. Este informe sondea el
consumo audiovisual a través de Internet y el teléfono móvil y es impulsado
por Antena 3, Ericsson, MTV y Telefónica. A diferencia de su predecesor de
2006, esta segunda oleada amplia sus objetivos y revisa la metodología que
se divide en dos fases: una fase cualitativa llevada a cabo en el período septiembre-octubre de 2007 donde se sondearon 13 minigrupos de discusión
con consumidores de Internet y Mobile TV y se realizaron 6 entrevistas en
profundidad a consumidores Joost, y una fase cuantitativa conformada por
la aplicación de una encuesta online a una muestra de individuos de ambos
sexos, de entre 18 y 55, representativa de la población internauta (tamaño
muestral 3.015 individuos) en el período octubre- diciembre del mismo año.
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Se sondearon gustos y preferencias de los usuarios, expectativas de coste
del servicio, la oferta de contenidos, contenidos que más interesaban, el interés de los usuarios, barreras para adopción, frecuencia de visionado, valoración de la experiencia, motivos de insatisfacción, motivaciones para la
adopción, contextos de uso y disposición a estrategias publicitarias.
DNXGROUP puso en marcha en 2007 Mobile TV: tendencias en España. Este
informe esboza el escenario del mercado actual de servicios de contenidos
audiovisuales en el móvil, así como las expectativas de formatos y momentos de consumo que tienen sus potenciales consumidores.
Entre los estudios internacionales con datos sobre España destaca Using the
mobile phone for online interactions. An international study of mobile usage.
2008 Este estudio comisionado por la International Usability Partners y que
se realizó en China, Finlandia, Francia, Alemania, Italia España y el Reino
Unido, tiene como variable principal el uso del Internet a través del móvil.
Universal Satellite Home Connection (unic) Project. UNIC es un proyecto de
investigación de target específico (STREP) fundado por la Comisión Europea
bajo el programa Marco de Tecnología de la Sociedad de la Información para
la I+D. Busca estudiar y probar medios atractivos para ofrecer servicios multimedia interactivos para terminales de satélite de dos vías de bajo costo en
sets de televisión de usuarios. El grupo está liderado por Thales Alenia Space
France y cuenta con colaboraciones de Eutelsat SA, MBI, Centro Ricerche
RAI, Università di Pisa, Kreatel AB, Wind Telecomunicazioni, CNES y
University College London. Entre los estudios de índole primordialmente tecnológica destacan The Kindest Cut: Enhancing the User Experience of Mobile
TV through Adequate Zooming y The Sweet Spot: How People Trade off Size
and Definition on Mobile Devices 2008.
Antes hemos citado la importancia del VTTTechnical Research Centre of
Finland: es una organización global en red promotora de la contratación de
proyectos de investigación multitecnológicos. En el ramo de la televisión
móvil cuenta con colaboradores como Destia, Digita, Elisa, Forum Virium
Helsinki, City of Helsinki, Hewlett-Packard, IBM, Logica, MTV Media, Nokia,
SWelcom, TeliaSonera, TietoEnator, Veikkaus, YIT, Finnish Broadcasting
Company YLE y poseen una extensa tradición de investigación en el sector.
FinPilot2 Final Report – User Acceptance of Mobile TV Services se realizó en
2008 y puso a prueba servicios de televisión móvil vía DVB-H en un panel de
usuarios de Helsinki. Mobile TV should be more than a televisión. The final
report of Podracing project 2008 contiene los resultados del proyecto
‘Plataforma de servicios multimedia intuitiva y paralela para 3G, podcasting y
DVB-H (Podracing)’ El proyecto de dos años fue fundado por Tekes ‘Agencia
Finlandesa de Financiación para la Tecnología y la Innovación’, VTT Centro
de Investigación Técnica de Finlandia y otras compañías.
Es muy valioso el Informe : Mobile TV in Everyday Life Contexts – Individual
Entertainment or Shared Experiences? Pretende descubrir cómo quiere el
usuario utilizar los servicios de TV móvil a través de dos estudios de campo.
El propósito del primer estudio de campo (que comenzó en marzo de 2006)
fue explorar las decisiones sobre el media en diferentes situaciones. Se testó
un servicio media piloto que combinó texto, audio y video basado solamente
en contenidos de noticias. Se utilizaron métodos cualitativos y cuantitativos
a base de entrevistas semiestructuradas y diarios para conocer los hábitos,
expectativas y preferencias de los usuarios.
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Entre los estudios más importantes y pioneros llevados a cabo en Asia destaca el realizado por NOKIA y que se presentó en el informe Personal TV: A
Qualitative Study of Mobile TV Users, del año 2007. Este estudio llevado a
cabo en Seúl, Corea del Sur, en septiembre de 2005 y que tuvo una duración
de cuatro meses luego de que TU media lanzara sus servicios de TV móvil,
fue precedido por una investigación que ya había recolectado una extensa
cantidad de datos cualitativos. La edad promedio fue de 24 años.
También en Asia HEWLETT-PACKARD Japan presentó en 2008 el informe:
Relax or Study?: A Qualitative User Study on the Usage of Mobile TV and
Video. Es el resultado del estudio sobre hábitos de uso de dispositivo de
televisión y de vídeo móvil en Tokio, Japón durante Agosto de 2007.
Telegent Systems es una compañía proveedora de servicios de emisión televisiva gratuita en dispositivos portátiles como teléfonos móviles, netbooks, y
ordenadores portátiles a nivel mundial. Se encuentran en USA y en China.
Presentó en 2008 el informe Post-Sale Mobile TV Survey, que presenta los
hallazgos del estudio Telegent System´s Mobile TV finalizado en febrero del
año 2008 en China. Se efectuaron entrevistas a una muestra de más de 400
consumidores de teléfonos y servicios de Telegent, los cuales compraron sus
teléfonos con televisión a través de canales de ventas al por menor.
Broadcast Mobile Convergence es un consorcio industrial internacional sin
fines de lucro diseñado para proveer una plataforma de discusión para compañías involucradas en el desarrollo global de mercados para transmisión
televisiva móvil. Presenta interesantes Annual report. El de 2007 se sustenta
en una serie de documentos provenientes de distintas fuentes y explica la
tendencia del consumo en los servicios de televisión móvil. De índole más
jurídica es The Status of National Licensing Frameworks for Mobile TV
(2008).
La Institución: IBBT-SMIT, VRIJE UNIVERSITEIT BRUSSEL, PLEINLAAN 2 ha
editado en 2008 el informe Does Mobile Television Challenge the Dimension
of Viewing Television? An Explorative Research on Time, Place and Social
Context of the Use of Mobile Television Content. Fue una investigación longitudinal bastante ambiciosa. Por otra parte, para monitorear la experiencia
real de los usuarios se identificaron la relación y las diferentes dimenciones
del visionado de televisión desde una perspectiva etnográfica. Para el primer
estudio se usó una muestra de 12 usuarios a los que se les dieron móviles
con servicios interactivos de video bajo demanda vía 3G. Año y medio después, los mismos participantes testaron una interfase en desarrollo basada
en sus recomendaciones y experiencias durante una entrevista grupal.
Después Se asignó a 70 usuarios teléfonos móviles con tecnología DVB-H o
receptores DVB-H instalados en sus ordenadores portátiles. Los participantes
fueron seleccionados vía muestreo útil usando diferentes criterios de selección como dominio de la tecnología móvil, comportamiento de visionado,
destrezas en el manejo de las TIC.
Finalmente por su ambición cuantitativa debe citarse el informe de The
Nielsen Company Tuned into the Phone: Mobile Video Use in the U.S. and
Abroad, del año 2009. Esta investigación está orientada a describir la experiencia del uso del consumidor de servicios de video en el móvil. Los datos
provienen del Mobile Video Report del tercer trimestre de 2008, un estudio
aplicado a 2,672 usuarios activos de servicios de video móvil efectuado en
septiembre de 2008. Nielsen identificó a estos usuarios de una muestra de
90.000 para cada trimestre. Adicionalmente este informe incluye datos de
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otras fuentes de Nielsen como el Nielsen’s Bill Panel, un panel de medición
directo de más de 50.000 suscriptores de servicios móviles que permiten el
monitoreo de su actividad de facturación inalámbrica. También se efectuaron
acciones internacionales provenientes de 85.000 suscriptores internacionales.
Balance de las investigaciones
Estas investigaciones, y algunas más citadas en la bibliografía, constituyen
interesantes ejemplos que sirven de inspiración a los proyectos que junto
con Miguel de Aguilera, Ángeles Martínez, Alfonso Méndiz, Eddy Borges,
estamos poniendo en marcha.
Se trata, como hemos visto, y en contra de lo que algunos creen, de un objeto sobre-investigado. El balance que ofrecen estas investigaciones es, sin
embargo, ambiguo. En la mayor parte de los casos su inspiración directamente comercial introduce una orientación que para la sociología de la
comunicación puede parecer limitada. Por ejemplo, cada vez hay más información sobre el tipo de contenidos apropiados para el móvil, aunque subsistan discrepancias sobre el grado de centralidad que ocupan los llamados
“microcontenidos reutilizables”. También los aspectos relativos a funcionalidad, calidad de imagen y sonido han sido ya muy investigados especialmente por la corporaciones privadas (podemos citar, por ejemplo, Mobile TV in
Everyday Life Contexts – Individual Entertainment or Shared Experiences?,
The Kindest Cut: Enhancing the User Experience of Mobile TV through
Adequate Zooming 2007, o The Sweet Spot: How People Trade off Size and
Definition on Mobile Devices 2008 además del ya citados FinPilot2 Final
Report – User Acceptance of Mobile TV Services. Sin embargo, sorprendentemente, en el campo más específicamente económico del estudio de los
modelos de nogocio persisten las vacilaciones, más allá de las conocidas
generalizaciones acerca de las llamadas “largas colas” (Anderson 2008).
Pero todavía no existen investigaciones de las prácticas culturales de que
nos permitan reconocer la posible posición futura del móvil como un posible
“nuevo transistor audiovisual”. De momento, todo apunta a que el binomio
automóvil- la televisión de las viejas reflexiones de Williams sobre la “privatización móvil” siguen siendo vigentes, y que a pesar de la crisis de la familia
como espacio de vinculación social, el entorno doméstico, aun pluralizado en
formas de familia y estilos de vida diferentes, sigue siendo central.
Sin embargo, algunos atisbos de cambio se detectan paradójicamente en las
sociedades asiáticas, donde supuestamente el peso de los valores comunitarios (instrumentados por el llamado “asiatismo” o el nuevo confucionismo)
debería ser mayor. Japón y Corea del Sur lideran con gran diferencia el mercado mundial de banda ancha móvil desde sus comienzos y de hecho fue en
estos dos países donde, en 2001, se lanzó por primera vez un servicio
comercial de banda ancha móvil. Desde ese momento han liderado todos los
avances en la telefonía móvil. El hecho de que tanto el número de usuarios
de banda ancha móvil como los niveles de penetración de teléfonos móviles
de última generación (UMTS y superiores) sea tan elevado obedece a causas
múltiples: son grandes demandantes de productos de electrónica de consumo, pasan mucho tiempo en transporte público y existe una gran integración
entre fabricantes de teléfonos, desarrolladores de aplicaciones y operadores.
Pero pudiera ser también que el entorno doméstico no hubiese garantizado
las promesas de la nueva individualización de la misma manera que en
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Europa y América. Sin embargo, en todas partes (y no sólo en Asia) se
detecta un ligero mayor peso de los dispositivos de movilidad audiovisual en
las nuevas culturas juveniles.
Casi siempre la edad es determinante. Por ejemplo, en el estudios realizado
por DNXGROUP Mobile TV: tendencias en España, los jóvenes –menores de
24 años– aparecen como el grupo más entusiasta en términos de la experiencia de ver vídeo o contenidos de TV y los que menos resistencias tienen
ante las limitaciones ergonómicas del móvil. Todavía más radical es el reciente La sociedad de la información en España FUNDACIÓN TELEFÓNICA 2008
que considera a la edad como la variable clave del nivel de penetración de
las nuevas tecnologías en la sociedad.
La conclusión generalizada es que el móvil es ya el espacio perfecto para
que los consumidores más jóvenes se conviertan en productores. Es el celebérrimo discurso de los pro-sumidores sobre el que, a pesar de todo, aun
persisten incógnitas (Hübel, Theilmann y Theilmann, 2007: 207).
Todavía subsisten dudas acerca de cómo los jóvenes utilizan el móvil para
interactuar con otros medios. En un reciente estudio realizado para el
Instituto de la Juventud, sorprende que pese a lo que resultaría esperable
derivado de la normalización del móvil y del videojuego entre la juventud,
los datos no permiten observar todavía suficiente interrelación entre ambos
medios; como tampoco se detecta un uso significativo de Internet a través
del teléfono móvil (Rubio, 2009). Sin embargo, el último estudio de
Telefónica (2009) apunta a que la situación podría estar empezando a cambiar y pronostica que en 2020 los dispositivos móviles serán la principal
herramienta de conexión a Internet.
Empieza a haber algunos estudios cuantitativos de audiencias que permiten
conocer algunos datos de los comportamientos de los usuarios de televisión
para móvil con cierta precisión. Fue pionero el trabajo de Södergård que
estableció un prime time del móvil desde las 12 del medio día hasta las 8
de la tarde (Södergård, 2003:160). Para Corea, el Personal TV: A Qualitative
Study of Mobile TV Users fijó un promedio de uso semanal de 375,5 minutos
para ese país. En FinPilot2 Final Report – User Acceptance of Mobile TV
Services, la televisión móvil se consumió por la mañana al desayunar y tarde
en la noche para evitar perturbar al resto de la familia. Comúnmente se visionaban sesiones cortas durante el desplazamiento al trabajo y en los breaks.
En el caso de la televisión móvil, el estudio realizado por ComScore en 2007
(y que ofrece información sobre el mercado norteamericano), presenta interesantes datos sobre el perfil de los consumidores. Entre los más sorprendentes, que en el interés por la televisión para móvil tenga tanta incidencia
el factor género como la edad.
Mobile TV should be more than a television. The final report of Podracing
project ng, un trabajo llevado a efecto por Noppa­ri, consiguió presentar una
interesante tipología de los usuarios de la televisión móvil de Finlandia:
Buscadores independientes de contenido, usuarios socialmente orientados,
ociosos racionales y entusiastas del entretenimiento.
Un buscador independiente de contenido es un varón joven en torno a los
veinte años de edad, socialmente activo, interesado en la nueva tecnología;
es decir, un experimentado consumidor mediático. El buscador independiente de contenido conforma la mayor parte de las redes peer to peer, su uso
de Internet es versátil y no depende ni de las parrillas programáticas televisi-
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vas ni de los dispositivos de grabación. Es un usuario individual que encuentra la mayoría del contenido que le interesa en Internet. Los servicios
audiovisuales de móvil se usan a menudo para pasar el tiempo en escenarios
de espera, pero este tipo de usuario no tiene muchos momentos de dilación
en su día. Cuando está en casa o en el trabajo, tiene Internet, así que no siente
la necesidad de usar el móvil para mantenerse al día o para pasar ratos de
ocio. Es un usuario selectivo, consume mayormente contenidos de entretenimiento y su ordenador está encendido las 24 horas los 7 días de la semana. A
veces ve televisión y navega por Internet simultáneamente. El uso de la TV
móvil se lleva a efecto tarde en la noche cuando el buscador independiente de
contenidos se va a la cama. Como acostumbra a conseguir rápidamente lo
que quiere, sus expectativas sobre la TV móvil son relativamente altas. Debido
a que es un usuario selectivo de la televisión confía en que es capaz reinterpretar y evaluar contenidos sin importar quien los produjo.
Otros tipos de usuarios son completamente diferentes. Por ejemplo, el
Usuario socialmente orientado es una mujer de treinta y tantos años que a
menudo comparte su experiencia en televisión móvil con otras personas. El.
Ocioso racional es un hombre de unos cuarenta tantos años, que usa la televisión móvil de manera absolutamente tradicional cuando se desplaza al trabajo o viaja por asuntos de negocios, que espera del servicio que tenga alta
calidad técnica y es también bastante selectivo, aunque, a diferencia del
joven, no está interesado en contenido trivial. Finalmente la entusiasta del
entretenimiento, es una mujer de unos treinta tantos años, que ve en el
entretenimiento, especialmente en las series convencionales de televisión, y
disfruta especialmente de la posibilidad del podcasting. Según este estudio,
las pautas que marcan los hombres jóvenes divergen radicalmente de las de
los mayores, pero también confirma que las diferencias entre hombre y
mujeres son profundas en todos los tramos de edad.
The Nielsen Company en su ya citado y voluminoso Tuned into the Phone:
Mobile Video Use in the U.S. and Abroad de 2009 arroja datos sobre la
adopción del video móvil en los Estados Unidos mostrando un incremento
considerable desde el tercer trimestre de 2007. Su análisis por segmentos de
edad es muy interesante. También The Cocktail Analysis en sus diferentes
estudios han ofrecido información socio demográfica, aunque menos completa que la del estudio norteamericano.
Retos metodológicos: el estudio de las y los jóvenes en
movilidad
El interés de estos estudios es el del análisis de los mecanismos a través de
los cuales determinados componentes tecnológicos terminan “naturalizados”, una vez que empiezan a establecerse y a interiorizarse determinadas
reglas de funcionamiento cotidiano y se estabilizan las prácticas. Sin embargo, es posible que las limitaciones metodológicas de la investigación cualitativa convencional (incluyendo los supuestos estudios nominalmente
“etnográficos”) no permitan detectar las significaciones emergentes y las
nuevas “conversaciones audiovisuales (Bettetini, 1984) y potencialidades de
uso de las tecnologías de movilidad. En un trabajo anterior, propusimos ir
más allá y utilizar la propia movilidad cotidiana como el entorno a través del
cual se podían empezar a generar nuevas experiencias comunicativas que
pudiesen trascender de manera efectiva el binomio televisión-automóvil al
que nos hemos referido anteriormente (Menor, 2009).
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En 1995 Marcus lanzó el desafío a la etnografía de medios de realizar investigaciones multi-localizadas. Proponía adoptar lo que él llamaba “posiciones
móviles” alrededor de cadenas y trayectorias de localizaciones (1995: 95-117).
Lo que venía a decir Marcus es que las descripciones densas que no consiguen ni la investigación cualitativa convencional ni las descripciones pasivas
in situ podían lograrse mediante el seguimiento y entrelazamiento de diferentes hilos.
Recogiendo el reto, Bakardjieva y Smith, en una investigación pionera sobre
el uso de Internet en la vida diaria (2001), empezaron a ocuparse de las
redes sociales más allá del hogar. Con ello, afrontaron un problema central
de las nuevas prácticas comunicativas. El límite espacial bien definido del
hogar, e incluso el de los lugares donde la movilidad es alta como las estaciones de tren (Sussex Technology Group, 2001), no agotaba, ni mucho
menos, la dinámica de domesticación de las tecnologías.
Pero ha sido el estudio de las tecnologías móviles el que ha proporcionado a
los investigadores una verdadera oportunidad para ir más allá de los focus
group y de las “etnografías” realizadas en el entorno doméstico. Un ejemplo
muy nítido es el del estudio de Lasen sobre el uso del teléfono móvil en
Londres, París y Madrid (2003, 2006).
Quizás el mayor impulso ha venido dado por el trabajo de Nina Wakeford,
que ya en el marco del INCITE había desarrollado trabajos muy interesantes
sobre los cafés de Internet (2003: 377-99). Wakeford concibió el proyecto
Urban Mobilities (seguido inmediatamente del 73 Urban Journeys), en el que
el uso de los medios móviles no se estudiaba desde posiciones fijas, sino que
lo realizaban investigadores sentados en el autobús 73 de Londres (INCITE,
2006). Jungnickel recogió el reto y le añadió nuevos elementos procedentes
de la investigación comercial.
Jóvenes, nuevas tecnologías y ciudadanía
Muchas descripciones de los cambios culturales que traen aparejadas los
nuevos medios se parecen a un simple modelo matricial que liga a consumidores y tecnologías con la mediación neutra del mercado. Todo estará disposición de todos en cualquier momento. Esta fue la utopía tecnológica de De
Pool, luego actualizada por Negroponte, convertida hoy en un lugar común.
Pero el triunfo del mercado y la progresiva disolución de la “sociedad” como
imaginario que estructuraba las prácticas culturales (y de manera muy especial la televisión) implicaría un cambio profundo en las culturas públicas, con
el trasfondo quizás de una crisis profunda de la utopía comunicativa de la
ciudadanía.
Otra manera de ver las cosas es desde el optimismo ciberdemocrático. No
está de más subrayar el empowerment que ha ido ganando la gente para
servirse de los medios en su vida cotidiana. Ahora bien, esa nueva cultura
puede ser la de individuos aislados, separados por su poder de compra, su
media literacy y sus competencias culturales, o puede ser una cultura pública, participativa e igualitaria (Menor, 2009).
Para muchos esto implica nuevos modelo de opinión pública, ciudadanía,
capital social y participación. El estudio Urban Trapestries, impulsado por la
London School of Economics y Proboscis, pero patrocinado por un número
elevadísimo de instituciones públicas y privadas (entre ellas el ministerio de
Comercio Británico y France Telecom) trataba precisamente del desarrollo
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de las nuevas tecnologías desde el punto de vista de la participación social.
Era un proyecto extremadamente novedoso en el que se utilizaba la “triangulación metodológica de la observación participante, las entrevistas divididas en fases y la experimentación” (Urban Trapestries, 2005:13). Más allá de
que el uso de técnicas de bodystorming como experiencias de juego en
grupo para el uso de ideas nos parezca algo forzado, se trata quizás de la
primera gran investigación imaginativa, con participación de los usuarios, en
la que la tecnología parece ponerse al servicio de una promoción de un
espacio público portador de un nuevo tipo de transparencia.
Este es el tipo de reto metodológico que merece la pena afrontar no sólo
para conocer cómo los jóvenes construyen su relación con los nuevos
medios sino también para anticipar las potencialidades operativas (y políticas) de las nuevas prácticas comunicativas en un determinado entorno
socio-político.
Resumen
Podemos decir que la televisión para móvil es ahora mismo un objeto sobreinvestigado, por lo que empezamos a tener ya algunas certidumbres pero
también sorprendentes lagunas y contradicciones. Algunas de ellas han sido
subrayadas en esta rápida presentación. La investigación que ponemos en
marcha intentará sortear algunas de ellas y aportar nueva información.
El móvil (y los contenidos audiovisuales para móviles) están ahora en medio
de una encrucijada y no sabemos si la salida de la misma se producirá con la
apertura de un nuevo abanico de hábitos socioculturales en torno a la experiencia televisiva en movilidad. Salvo algunas excepciones, apenas existen
trabajos sobre cómo la tecnología puede ponerse al servicio de la promoción
de un espacio público portador de un nuevo tipo de transparencia. De
momento, sólo sabemos que ese vínculo social que vinculaba la familia
nuclear a la “sociedad” en un sentido holístico, y que simbolizaba la vieja
televisión de flujo obligatorio situada en el salón del hogar, ha entrado en crisis. Pero, por otra parte, la lógica de la autoprogramación personal no es
nueva y es en sí misma coherente con el universalismo y el individualismo
que constituyeron a la modernidad. Las sucesivas culturas juveniles han ayudado forjar mundos cada vez más pluralizados y globalizados en torno a
“estilos de vida”. Pero la juventud de nuestro tiempo reproduce en parte los
esquemas de lo que significa la “juventud” desde la formación del mundo
moderno de masas y especialmente desde la radicalización del individualismo, de la reflexividad y del autoajuste vital permanente, para poblaciones
cada vez más amplias, a partir de la crisis a gran escala de la familia nuclear
patriarcal en la década de 1960. Lo que de nuevo pueda aportar la juventud
de la segunda década del siglo XXI en un contexto de implosión de nuevas
tecnologías de movilidad permanece en gran medida inexplorado, a pesar de
elevado número de investigaciones empíricas acometidas.
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documentos
3
María Julia González Conde. Medios Audiovisuales. Universidad CEU San Pablo de Madrid
La ciberradio. Nueva alternativa de
futuro para la radio.
Este artículo, a través de técnicas de observación y análisis de la nueva realidad sonora emergente de
Internet, intenta delimitar el significado global de la ciberradio y de sus principales extensiones en la
red. Presentando un mapa de identidades con las innovaciones más sobresalientes de cada una de
ellas. Sabemos que hoy, las miradas de la juventud están puestas en Internet y que aumenta sin cesar el
número de visitantes, sobre todo de este colectivo, con el objeto de informarse, formarse y entretenerse; funciones que hasta ahora habían correspondido sólo a los medios tradicionales de comunicación.
De este modo, la aparición de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y su integración en el ámbito radiofónico, que converge en la radio en Internet o ciberradio, rompe su esquema tradicional al introducir nuevos elementos en su sistema comunicativo, que afecta no sólo el número y la
naturaleza de sus soportes técnicos sino también, y a consecuencia de ello, a los modos y hábitos de
consumo de sus usuarios. La ciberradio puede ampliar la oferta de la radio convencional con las peculiaridades comunicativas y multifuncionales propias de Internet. El dial de Internet se convierte así en
una “alternativa real y de futuro” para la radio.
Palabras clave: Ciberradio, radio en Internet, juventud y nuevos medios.
1. Introducción
La radio siempre se ha caracterizado por superar, de forma imaginativa, las
situaciones adversas, por lo que no es nuevo que adopte la tecnología emergente y la sepa aprovechar, como así lo hizo desde sus orígenes. Es el único
medio de comunicación que no nació con este fin sino como consecuencia
de un avance tecnológico, o, si lo queremos decir de otra manera, como un
gran invento de comunicación sin contenidos propios. Se trataba, pues de un
maravilloso y mágico aparato de voz y sonidos, que debería rellenarse con
una programación adecuada, si quería llegar a convertirse en un verdadero
medio de comunicación. Y así lo hizo y llegó a conseguirlo, alcanzando la
máxima cuota de audiencia (sobre todo antes de la llegada de la TV) y
transformándose en el más poderoso, natural, cercano y creíble.
Ya desde el momento en que el predecesor de la radio deja de
ser un simple instrumento con el que trasladar señales a distancia por medio de ondas radioeléctricas, sin hilos, y empiezan a detectarse los primeros síntomas que nos permite hablar
de la radiodifusión como comunicación de masas, nos encontramos delante de un medio inmediato, instantáneo, simultáneo y rápido (González Conde, 2009:25).
En la actualidad, la radio sigue los pasos de las nuevas tecnologías y continúa buscando, su gran y tradicional reto, contenidos con los que hacer frente
a la avanzada técnica. Sin embargo, en esta ocasión, debe afrontar su propia
idiosincrasia identificativa, el sonido, y hacerse eco por diversidad de canales
y formas comunicacionales.
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Estas nuevas tecnologías suponen, pues, un cambio fundamental en el concepto, uso y tratamiento de la radio, que se transforma, con la ciberradio, en
un nuevo ser, distinto del que era, ya que adquiere imagen y texto, pero no
por ello debería perder su identidad de comunicación sonora en aras de una
aparente virtualidad de su dimensión como expresividad visual, porque esto
seguramente la llevaría a quedar confundida en el espacio de otras realidades multimedia, de otros cibermedios (Los ciberperiódicos, por ejemplo,
también incorporan archivos de audio y video pero no dejan por ello de perder su identidad como medios escritos).
2. Un repaso a la radio convencional En la actualidad, somos muchos los que esperamos que los
grandes cambios, las distintas fórmulas y las nuevas tecnologías favorezcan aún más al medio radiofónico; aunque también consideramos, como lo hizo Charles Chaplin con su
vagabundo, que la radio siempre será sinónimo de pequeñez
en su concepto de ser sencillo, natural, flexible, económico,
informal e íntimo (González Conde, 2009: 26).
La radio, desde el principio, entró en la vida privada de los ciudadanos como
el medio más próximo, diádico (“tú a tú”) y de compañía. Bertolt Brecht ya
en 1932 vaticinaba la capacidad comunicativa de este medio por encima de
cualquier otro, prediciendo su posibilidad interactiva…: “la radio podría ser el
más maravilloso aparato de la comunicación pública si supiera, no sólo cómo
distribuir, sino también cómo recibir, no sólo cómo hacer escuchar a la gente,
sino también cómo hacerles hablar; no cómo aislarles, sino por el contrario,
cómo relacionarles entre sí”. El mismo Platón señalaba su descontento por el
invento del libro por la falta de carácter dialógico: “una entidad antidialógica- decía en Diálogos-, no interlocutiva, con la que no se puede discutir y
que no sabe o no puede responder”.
El lenguaje oral, caracterizado por su construcción simultánea con el pensamiento, es el resultado de un razonamiento continuado. Así, mientras que la
escritura invita a la reflexión y comunicación precisa, la expresión oral hace
del verbo un lenguaje total y su comunicación es considerada la más universal. Ya en la primera mitad del último milenio, Charles Bally (1941), diagnosticaba la lengua hablada como la más auténtica por cuanto representaba ser
“la única original”.
Si atendemos a este postulado y reconocemos la reconversión del receptor–
oyente en interlocutor, por su capacidad de escucha, evocación y recreación
del mensaje, y su puesta en común con los demás interlocutores, nos acercaremos a su verdadero significado. “Precisamente ahí está la clave de la
comunicación radiofónica: aunque los interlocutores no se vean, no se
conozcan… pueden entenderse y crear sentido en común”, incluso podrán
hacerlo cuando la comunicación no sea presencial, no se obtenga una respuesta inmediata o no se utilice un mismo canal (Cristina Romo, 1998)
3. De la radio convencional a la ciberradio
La técnica, además de la justificación de su nacimiento, siempre ha representado el motor de cambio para el medio radiofónico: desde la transición de la
tecnología analógica a la digital, que, en la década de los noventa, inició un
proceso interno de cambio en las emisoras y que ha afectado a la radio en
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todas sus dimensiones- producción, difusión y recepción- hasta las dinámicas de convergencia, en las que la radio se expande por nuevas plataformas
de difusión que renuevan y amplían sus posibilidades, tanto en lo que se
refiere a su oferta como a su relación con la audiencia. Entre estas plataformas se encuentra Internet, con la pluralidad de opciones que conlleva para
la distribución de contenidos sonoros (streaming, podcasting, P2P). Una
red en la que la radio apareció por primera vez a mediados de los noventa,
y en la que desde entonces ha ido experimentando nuevos caminos para la
comunicación sonora que incluso cambian el concepto y el significado del
medio radiofónico tradicional. Pudiendo decir que nos encontramos ante la
“tercera generación de la radio” (Cebrián Herreros, 2001: 21).
Nos hallamos ante un nuevo tipo de Sociedad, llamada de la Información o
del Conocimiento, que viene a reemplazar a los dos modelos radiofónicos
precedentes: Las radios convencionales y las temáticas o especializadas.
4. Qué se entiende como “radio en Internet” o ciberradio
Como decimos, con la radio en Internet o ciberradio se modifica la concepción tradicional de los dos modelos radiofónicos el convencional y el especializado, consiguiendo una nueva fórmula de programación fragmentada o
de contenidos aislados, que sustituye a la oferta de programas de emisión
única y continuada y audición masiva. Además, se experimentan nuevos
avances en la expresión sonora y multimedia que dan valor fundamental a la
interactividad, a la búsqueda y a los enlaces.
De este modo, los elementos comunes de Internet se incorporan como algo
propio, pero se intenta conservar las peculiaridades de la radio tradicional,
que también se transforma en distintos productos, movidos por la navegación, fragmentación, interactividad e individualización.
La ciberradio ya no es una redifusión por Internet, sino que
integra los componentes de ésta como algo propio y los
transforma para convertirlos en algo diferente. No es la oferta
de la programación tradicional, sino otra forma de presentarla
mediante fragmentaciones o se da entrada a otras emisoras
nuevas, aunque todavía no se aprecie que hayan impulsado
todas sus aportaciones (Cebrián Herreros, 2009: 14).
La radio en Internet puede extenderse entonces hacia otras difusiones o
“prolongaciones” más inmediatas, como extensiones en las redes interpersonales y sociales de audio (Web 2.0), como la incorporación de la IPVoz,
aplicación de las redes P2P y la RSS para el intercambio y conexión del
archivo de audio con otros portales y webs de la red, con el podcasting y la
sindicación de oyentes, las distintas opciones de ciberradio a la carta o la
radio móvil. Asimismo, aparecen los blogs, audioblogs, radioblogs, y la wikipedia sonora, como diversos parámetros de inflexión que marcarán el proceso de la comunicación e información del futuro. Nos encontramos ante
otros medios que confieren distintas e innovadoras estrategias narrativas y
posibilidad de uso tecnológico en la elaboración del nuevo discurso cibernético. Es preciso que la radio en Internet descubra las posibilidades expresivas, creando una narrativa propia adecuada a las características
multimedia, como en su momento lo hizo alejándose de la lectura de los
periódicos (“Diarios Hablados”) a través de los micrófonos, y creando un
peculiar lenguaje radiofónico.
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El reto lingüístico de los cibermedios consiste en desarrollar
lenguajes que aprovechen esas cualidades (Salaverría,
2005:6).
Como en todos los cambios sustanciales, el escenario que instaura la radio
en Internet implica ruptura no sólo tecnológica, ya que ésta sería demasiado
evidente, sino distintos modelos en los soportes de distribución, así como
una renovación profunda del producto sonoro, que provoca un cambio sustancial en el lenguaje radiofónico al incorporársele otros elementos multimedia, además de los tradicionales de la palabra, la música, los efectos de
sonido y el silencio. Tampoco debemos olvidar la incorporación de un importante componente social que está marcado por la alteración del consumo de
radio consecuencia de la normalización de las estrategias tecnológicas interactivas que establece la red.
Igual que sucede con otros medios que emplean plataformas digitales en
Internet, surgen nuevas posibilidades del hipertexto, la interactividad y la
multimedialidad, lo que ha supuesto uno de los principales retos para la
ciberradio y para sus nuevas aportaciones y extensiones. Con este nuevo sistema, varía el control sobre la comunicación que pasa directamente a ser
posicionada por los propios usuarios. De este modo, la digitalización y el
fenómeno de la convergencia radiofónica con los diferentes medios electrónicos, construirán un espacio de interacción con la audiencia, lo que, para
algunos profesionales (Manuel Ventero, ex director de los Servicios
Informativos de RNE, 2003) ayudará más a la integración que a la fragmentación en la radio futura.
5. Una nueva radio con unos nuevos servicios
Las innovaciones tecnológicas siempre han creado grandes revoluciones en
el mundo de los medios de comunicación, hasta el punto de lograr formas
distintas de hacer y entender el periodismo.
However no new medium has never replace an existing one,
radio did not replace newspaper, TV did not replace radio and
I don ´t think the Internet will replace newspaper or anything
else out there(1).
(1)
Cohen, Jodi B. “Time, Space,
Form and Internet”, en Editor &
Publisher, 11 May, 1996, page 28.
Recogido de, María José PérezLuque: “El reto de crear noticias
online. Análisis de la comunicación online actual y perspectivas de futuro”, en Cuadernos
de Documentación multimedia,
pag. 1.
(2)
Estrategia de Lisboa: Durante el
Consejo Europeo de Lisboa
(marzo de 2000), los Jefes de
Estado y de Gobierno pusieron
en marcha una estrategia denominada «de Lisboa» con el fin
de hacer de la Unión Europea la
economía más competitiva del
mundo y alcanzar el pleno
empleo antes de 2010.
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Sin embargo, hay que reconocer que Internet cambia la concepción tradicional de los medios de comunicación convencionales, como canales independientes, al irrumpir en la red como una convergencia mediática y como
los nuevos servicios informativos online.
En este nuevo escenario, el uso de la web 2.0 sirve de herramienta estratégica para la gestión de los productos radiofónicos, como a “todas aquellas utilidades y servicios de Internet que se sustentan en una base de datos, la cual
puede ser modificada por los usuarios del servicio, ya sea en su contenido
(añadiendo, cambiando o borrando información o asociando datos a la información existente), bien en la forma de presentarlos, o en contenido y forma
simultáneamente”(2).
La homogeneización de los medios online y sus contenidos, dos de los grandes impulsos producidos por Internet, lo hacen aparecer como un medio
interactivo y dinámico, capaz de combinar, integrar y asemejar elementos
audiovisuales y textuales en un ámbito que se extiende fuera del espacio y
del tiempo. En cuanto al sistema radiofónico, inserto en Internet, podemos
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decir que no estamos delante de una emisora radiofónica sino de algo
mucho más; se trata de la emisión continuada de una programación convencional de las distintas cadenas de AM y FM, estructuradas y sujetas a una
temporalidad, a la que hay que añadir un sonido contextualizado con imágenes e información escrita.
De momento hablamos de radio por Internet o de periódico por Internet,
pero no son denominaciones exactas, lo mismo que tampoco fueron correctas las de periódico por radio (“diario hablado”) o periódico por televisión
(“telediario”). Por estos errores iniciales de concepción, la radio tardó en
desarrollar con autonomía la información (Cebrián Herreros, 2001: 21).
Asimismo, no todo el sonido informativo que se extiende por Internet forma
parte de las cadenas radiofónicas, ya que existen direcciones colgadas en la
red que ofrecen contenidos y géneros radiofónicos- como entrevistas o
reportajes- que no son páginas de emisoras de radio.
De igual modo, se está produciendo un proceso de transformación en los
contenidos de los web sites, que en un principio se limitaban a reproducir la
información, normalmente impresa, pero con el tiempo (hacia finales de
1996), comienzan a mejorar sus contenidos en calidad y originalidad, introduciendo hiperlinks y personalizando la búsqueda de información, hasta el
momento actual, que aparecen nuevas formas narrativas y diseños que se
hacen propios de la fórmula online aunque pudiera tratarse de la yuxtaposición de distintos tipos de información de diferentes medios convencionales.
Una gran parte de los elementos que integran la comunicación multimedia
(texto, audio, vídeo, gráficos, etc.) son proporcionados por los medios tradicionales de forma aislada.
De cualquier forma, la comunicación online, introduce un nuevo modo de
distribuir información, que le confiere unas atribuciones que le son propias y
peculiares en cuanto a sus posibilidades y servicios de interactividad con sus
usuarios. Una característica que ha distinguido a la radio tradicional, en relación con otros medios, pero que es superada por Internet.
VENTAJAS
RADIO EN INTERNET
RADIO TRADICIONAL
Singularidad en el tipo de consumo del mensaje y su contexto, ya
sea parcial o toda la programación, sin tener en cuenta el factor
temporal.
La emisión y audición se hace simultánea, en tiempo inmediato y
fugaz, para todos los oyentes.
Universalidad en el soporte en el que se aloja, con la desaparición
de límites geográficos y búsqueda de nuevos consumidores u
oyentes potenciales.
Cobertura de difusión y audiencia determinada, de acuerdo a un
estilo, a un gusto, a una emisora y franja horaria determinada.
Convergencia en las terminales de recepción y dispositivos multifuncionales (MP3, teléfonos móviles, ordenadores portátiles…) que
pueden ser consumidos, reenviados, compartidos y modificados.
Soportes de audio limitados, aunque posibles de movilidad y versatilidad.
Enfoque multimedia por la confluencia de diferentes dimensiones
comunicativas.
Medio unisensorial y auditivo por excelencia
Consumo activo de los mensajes
Cierta pasividad en la recepción, a pesar de la creación de imágenes auditivas en los oyentes.
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6. El podcasting como extensión de la ciberradio
El término podcasting proviene del acrónimo de iPod y broadcasting, aunque su concepto y aplicación no se restringe al iPod,
es mucho más amplio, y esta denominación aceptada internacionalmente, sólo representa una parte de su todo. En este sentido,
debería hablarse de “radio personal”, de “radio grabada-reproducida” o de “radio creada-recreada” por los mismos usuarios
(Cebrián: 2008:31-32).
La locución “podcast” se emplea para identificar los contenidos, ya sean de
audio o de video (vodcasting, videoblogging) que se difunden por podcasting,
adquiriendo estas grabaciones autonomía para la reproducción y audición en
cualquier lugar y momento.
El podcasting es una Radio portátil y autónoma; también concebida como una
extensión de la ciberradio que, por un lado, permite la posibilidad de bajar y
subir a la Red documentos sonoros, pero, por otro, se convierte en una especie
de “audioblog” al ampliar el campo de los Webblogs al ámbito del sonido. Se
podría decir que el podcasting es a la radio lo que las webblogs son a los periódicos digitales. Mientras que el podcasting es una apertura de las emisoras o de los
particulares a la participación y comentarios, a través de la voz, en los webblogs
se realiza por medio de la escritura. El podcasting se trata, pues, de un producto
independiente y libre a cualquier tipo de difusión sincrónica o asincrónica, al facilitarle al usuario esos documentos, registrados, estén o ya no estén en la Red.
En España, la primera cadena de radio española que se lanza al podcasting es la
SER. El 10 de abril de 2005, inicia su servicio de podcasting en una primera fase,
en la que ofrece todos los boletines horarios, algunos contenidos del programa
deportivo “El Larguero”, la “Crítica de Teófilo el Necrófilo” (del programa de “El
Cine en la SER”), el espacio “El guiñol de Canal Plus” y el programa “Ser
Digital”, dedicado a las nuevas tecnologías. Según GARCÍA LASTRA, Director
de Gestión de Contenidos de Unión Radio, la cadena inicia su oferta de podcasts porque necesita dar respuesta a una demanda “que viene dada por una
nueva sociología del ocio y del consumo de medios de comunicación, en la que
la emisora debe ofrecer sus contenidos en cada uno de los canales en los que
se sitúe el oyente” (entrevista de Toni Sellas al autor). A finales de ese mismo
año (2005) se incorporaría la Cadena Cope, con el programa informativo nocturno “La Linterna”, y la oferta de sus principales magacines:”La Mañana” y “La
Tarde con Cristina”. Al mismo tiempo lo haría Onda Cero con su programa nocturno “La Rosa de los Vientos”, con la particularidad de que se trataría de un
proyecto promovido por un grupo de oyentes del espacio (Sellas, 2008: 242243).
El podcasting es un factor que tiene en cuenta la radio tradicional, por lo que
siempre lo incorpora, no como un soporte más la difusión de sus contenidos, a
través de Internet, sino porque son otros actores, además de sus profesionales,
los que contribuyen a lo que hasta ahora había sido sólo patrimonio radiofónico:
la creación de contenidos de radio.
Si comparamos un blog de audio con un podcasting, advertimos que el podcasting es un instrumento sencillo y de bajo coste, que permite a cualquier ciudadano con una mínima infraestructura convertirse en creador y distribuidor de
documentos sonoros; multiplicando y diversificando la presencia de contenidos
en Internet, simplificando la comunicación sonora en la red y dando respuesta a
nichos de audiencia muy concretos. Al mismo tiempo que contribuye a la trans-
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formación del ecosistema comunicativo, devolviendo las riendas a los ciudadanos, en este caso, a aquellos interesados en la información y la creatividad
mediante el audio. (Sellas, 2008:194)
Sin embargo, tampoco debe confundirse el podcasting , la comunicación interactiva de consumo portátil, con la utilización de los audioblogs, vinculados al
trasporte de contenidos personales entre particulares, ya que mientras aquél
está vinculado al ámbito de la difusión radiofónica(3), los audioblogs sólo se
concentran en la difusión de contenidos de personas particulares. Así, mientras
que el destino de los audioblogs es la exhibición de documentos entre particulares e instituciones el del podcasting es la difusión radiofónica a través de los
podcasts.
La diferencia principal entre un podcasting y la radio en Internet es que mientras que la ciberradio se encuentra conectada a la Red, el podcasting sólo necesita de esta conexión cuando la utiliza en el proceso de aviso y descarga de
contenidos. Así, el podcasting, gracias a la sindicación del RSS (Really Simple
Syndication), es un archivo de audio, inscrito en la Red, que permite bajar contenidos sonoros como discursos orales o música, que el programa del usuario
puede detectar y descargar automáticamente en un soporte portátil como un
iPod, un MP3 o un pendrive, entre otros.
EL PODCASTING
Considerado como expresividad multimedia al incorporarle otros elementos como la interactividad, las búsquedas y los enlaces.
Los modos de interactividad que más se utilizan son los servicios de podcasting, las encuestas, el correo electrónico y el servicio de
aviso de titulares RSS. En cuanto a las fórmulas de más corrientes para la participación de audiencia son los foros de discusión, el
correo electrónico, los chats y los blogs. También es habitual el uso de mensajes de teléfono y de líneas de tarificación adicional para la
participación en programas.
Es un servicio añadido de la ciberradio con ciertas posibilidades, autonomía empresarial y rentabilidad económica. En ellos se hace preciso solventar la cuestión del derecho de autor, así como la falta de contenidos originales y la incorporación de publicidad estable.
Presenta una doble vertiente:
- la profesional que realizan las emisoras para que los internautas suscriban o descarguen cualquier documento sonoro, parcial o completo de su programación, como otros archivos y grabaciones en directo, desde conferencias hasta entrevistas o conciertos.
- La usuaria, de la sociedad civil, concebida como comunicación interactiva por su capacidad de edición y subida a la Red de documentación elaborada, propia.
Su implantación va más allá de ser valorado como una mera descarga de archivos de audio, porque su fuerza radica en generar un
fenómeno social al modificar los recursos en los procesos comunicativos de la Sociedad de la Información y del Conocimiento.
(3)
Si se considera como audio,
tampoco debe asociarse exclusivamente a las emisoras de
radio, ya que también existen
otros medios, como los periódicos o las webs de la prensa tradicional, vinculados a este
mismo proceso de creación
auditiva; un ejemplo de ello,
son entrevistas, debates o cualquier otro documento de audio
(como de video) creado para
tal fin.
La tecnología y la cultura cambian y el concepto de globalización evoluciona,
por lo que se hace cada vez más necesario encontrar temas y conceptos estables. Resulta evidente que cuanta más información recibimos, parece que conocemos menos. Se crean nuevos hábitos de escucha, de consumo radiofónico y
una nueva segmentación de la audiencia desconocida. Una trasformación, como
vemos, de gran magnitud que representa la evolución del medio radiofónico
hacia la ciberradio y para lo que planteamos su relación con nuevos modos de
expresión.
7. Campo de acción del la ciberradio a través de otros
recursos sonoros generados en la red
La ciberradio amplía su acción y enlaces con otros sonidos, generados dentro de la Red, que van siendo incorporados, como sinergias, y de forma
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directa o indirecta, en la ciberradio, incrementando y transformando así su
modo tradicional de expresión auditiva. Una innovación sonora que puede
funcionar de manera autónoma o integrada en el conjunto de servicios de la
ciberradio y que concierne no sólo al elemento musical sino también a la
voz; como ocurre con las aportaciones de telefonía que a través del IP
(Internet Protocol) o VoIP (Voice Over Internet Protocol), provenientes de los
distintos chats, blogs o foros, que se integran como otros elementos más a
la ciberradio; lo mismo sucede con el amplio repertorio de voces de catálogo, creadas en Internet, para servir de ayuda a las pequeñas empresas radiofónicas que no cuentan con una plantilla muy extensa de locutores.
Gracias a esta técnica, también llamada en español, del IPVoz (y traducida
como “protocolo de Internet para voz”), se puede descodificar y comprender
la voz natural de los usuarios (en su idioma cotidiano), sin necesidad de
tener que hacerlo mediante la expresión escrita. Es la técnica de admisión de
la voz como elemento propio de comunicación dentro de Internet.
Con la incorporación de los servicios RSS, se relacionan a los emisores con
sus receptores, tras la sindicación(4) previa del usuario con la fuente emisora
que le aporta información.
Las redes P2P son aplicadas a los intercambios musicales y de documentos
sonoros y audiovisuales entre los usuarios (Un intercambio de archivo de
audio, entre iguales, utilizado tanto en la radio musical y música interactiva o
de video como en cualquier otro documento audiovisual), y extienden sus
aportaciones a otras redes sociales o personales como los blogs empleados
para el intercambio y difusión de información, de cualquier tema, entre usuarios, cuyas aportaciones ordenadas y de cronología inversa, se emplean para
el intercambio de información o de cualquier otro tema.
Al mismo tiempo que aparecen otras variantes, indicadas anteriormente,
como los fotoblogs, audioblogs, videoblogs, teleblogs, radioblogs o moblogs
La palabra fotoblog o fotolog, en español, tiene dos procedencias etimológicas: del inglés photoblog (bitácora fotográfica) y también derivada del sitio
Fotolog.com (una de miles de bitácoras pertenecientes a una comunidad). A
diferencia de un álbum de fotos, en un fotoblog se publican fotos diarias.
Un audioblog es una variante de webblog, o bitácora, que consiste en una
galería de ficheros de audio, en diferentes formatos, que pueden ser publicados de forma regular por uno o más autores, ya que su promotor puede
autorizar a otros usuarios a sumarse con sus comentarios u otros ficheros de
audio a esa misma logia.
Un videoblog o vlog es un suministro de clips de vídeos, ordenados cronológicamente, publicados por uno o más autores. El autor puede autorizar a otros
usuarios a añadir comentarios u otros vídeos dentro de esa misma galería.
Un TeleBlog es la propia página personal en la web, alojada en un subdominio donde es posible publicar textos e imágenes de cualquier tema, así como
también de recibir visitas y comentarios
(4)
Sindicación para el envío-recepción recíproco de contenidos a
los que puede suscribirse
cualquiera mediante un programa agregador de canales.
El Moblog es una mezcla de las palabras inglesas mobile y blog. Se trata de
un servicio de publicación similar al weblog, que consiste en escribir y actualizar el blog por medio de equipos móviles, lo que permite una rápida actualización de contenidos (incluso de fotografías), desde cualquier lado, y desde
cualquier móvil que contenga una cámara.
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Dentro de estas extensiones o componentes transversales es importante
reconocer el papel que desempeñan los servidores y buscadores como
mediadores y controladores de los procesos de comunicación, que se mantienen como meros soportes o ayudas para los usuarios. Ya no es necesario
saber la dirección de las webs de cualquier medio de comunicación, ya que
son los metabuscadores, buscadores y portales los que posibilitan esa labor
de búsqueda.
En el caso de la música, ésta cuenta con diversas vías de expansión en
Internet, no sólo como contenido propio sino como ofertas radiofónicas de
música especializada que servirán de opción a las descargas que podrán
realizar los oyentes. Se produce una convergencia entre distintos grabadores- reproductores (MP3, iPod, ordenador, consolas de juego…) y la ciberradio, a través del canal Internet.
Asimismo, la aplicación de la informática a todos los procesos productivos,
desde el servicio de documentación hasta la edición, pasando por la comunicación a través de sistemas on line, es ya hoy una condición imprescindible
de eficacia y un rentable instrumento en la medida en que permite mejorar la
calidad de los productos radiofónicos.
Las redes digitales de sistemas integrados, el desarrollo de la telefonía móvil
y la generalización del RDS están cambiando las posibilidades de selección y
escucha radiofónica, por lo que es preciso modificar también sus diseños
programáticos.
7.1. Hacia un cambio de radio de contenidos
Una de las características más evidentes de la radio en Internet es el énfasis
que la tecnología otorga al modelo de consumo sincrónico y asíncrono de
contenidos. Y, en este sentido, se marca la individualización de los mensajes
y su evidente repercusión en la parrilla tradicional de programación. “Internet
ha hecho que la prensa y la radio estén en “caída libre”, ha convertido los
quioscos en “tiendas de todo a cien” y ha privado a la radio de su carácter
inmediato” (Ignacio Villa, 2006)(5).
Sin embargo, las radios convencionales siguen presentando en la red el
mismo estilo y formato radiofónico, ofreciendo una agenda muy reducida
circunscrita a la información de actualidad y repitiendo los mismos temas
relacionados con el momento político, económico, cultural o deportivo y, en
cuanto al contexto social, ciñéndose en las crónicas de sucesos cotidianos y
prensa rosa.
En cuanto a las radios especializadas, su oferta es también muy poco variada
y sujeta a poca especialización, sobre todo en las radios musicales donde
casi todas ellas se centran en los mismos géneros y estilos.
(5)
Ignacio Villa (Director de
Programas Informativos de la
Cadena COPE), en Periodista
Digital. 18 de noviembre de
2006. http://blogs.periodistadigital.com/periodismo.
php/2006/11/18
Junto a la escasa variedad temática, el segundo de los problemas de la radio
española tradicional y en Internet es la similar estructuración de contenidos
a través de los mismos géneros de hace años y casi siempre en estado puro,
a diferencia de los formatos híbridos televisivos.
Entre los géneros y subgéneros informativos más utilizados se marca la noticia, en primer lugar, seguida del informe y la crónica. Entre los de opinión, la
tertulia y comentario. Asimismo, existe una semejanza entre los géneros de
participación en el sistema tradicional e Internet, casi siempre vinculada a los
temas de actualidad.
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Los reportajes y los programas creativos son cada vez menos frecuentes
tanto en la programación radiofónica convencional como en la ciberradio.
7.2. El nuevo perfil de usuario ciberradiofónico
Una de las diferencias más importantes entre Internet y la radio se encuentra
en la forma de difusión, determinada en ésta por su zona de cobertura limitada, pero no en aquélla. También por la cambio del estacionamiento de difusión, múltiple en la radio y personal en la red. Otra discrepancia la marcaría la
actividad o iniciativa del usuario de Internet en su demanda o búsqueda de
una información concreta, en comparación a la pasividad del oyente tradicional de radio, que se somete a las noticias que se le ofrecen, casi siempre seleccionadas de la actualidad. Y, por último, una de las divergencias que pudieran
ser más evidentes entre Internet y la radio es la posibilidad, en Internet, de
ruptura con la temporalidad en su proceso de almacenaje, con independencia
de la inmediatez y la acción directa que se sigue preservando en la búsqueda
de aquellos contenidos requeridos.
Sin embargo, antes de emprender el sondeo de un producto de radio, adecuado a la red, deberíamos diseñarlo de acuerdo a las características y hábitos de
consumo de los usuarios de Internet, lo que nos puede hacer llegar al punto
de vislumbrar, partiendo de las estadísticas, la importancia que alcanzaría el
audiovisión online, adaptado al criterio y apreciación de las y los jóvenes, que
reconocen su preferencia por este nuevo medio ante cualquier otro.
El usuario busca en Internet no sólo una fuente informativa y documental sino
un lugar de entretenimiento donde poder seleccionar las páginas o sistemas
que respondan a unos intereses lúdicos mucho más variados de los que pudiera ofrecer la radio convencional. Se trata de un consumidor de la red acostumbrado a encontrar todo tipo de contenidos generales o específicos.
Estas variables, ya perceptibles, que suponen un carácter experimental de los
usuarios, provocan, asimismo un replanteamiento de negocio y una cierta
viabilidad por parte de los emisores y sus empresas y grupos de comunicación.
8. La empresa radiofónica y su necesidad de cambio
La tecnología no es un valor en sí mismo, sino sólo cuando facilita y mejora
los procesos de negocio de una organización. Es por esto, que las TICs son
las mejores herramientas con la que cuenta la empresa para adaptarse al
vertiginoso ritmo al que se suceden en la actualidad. La empresa radiofónica
no es menos, por lo que también cuenta con las innovaciones tecnológicas
que surgen en el mercado de la información.
Como señalan Martí y Bonet (206:185), la radio no puede permanecer inactiva ante las transformaciones impulsadas por otros actores en el terreno que
le es propio: “Ya sean la televisión, los ordenadores, un reproductor MP3 o
los teléfonos móviles, la radio sigue yendo a remolque de lo que marcan
otros medios, nuevos o viejos, cuando es ella la experta en tratamiento y
gestión de audio... y de datos servidos en tiempo real”.
8.1. La paulatina incorporación de las empresas de medios en Internet
El papel y los objetivos que cada empresa quiere alcanzar es integrarse en el
ámbito de estos escenarios mediáticos. En España, es a mediados-finales de
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los noventa del siglo pasado cuando se aprecia una evolución de diseño y
contenido de los sitios web, que podemos distinguir en distintas etapas:
- La primera está conformada sólo con texto, porque sus creadores se limitaban a trasladar (copiar y pegar) desde su procesador de textos al documento colgado en la red.
- Las siguientes páginas descubren los enlaces a otros sitios web y las posibilidades hipertextuales del medio.
-En la evolución, van apareciendo pequeñas imágenes y logos,, donde además de pretender asociar la página con la imagen corporativa de la
empresa, se intenta llamar la atención del navegante, a través de un diseño más atractivo.
-Así, poco a poco, con la evolución tecnológica en las redes de transmisión,
el desarrollo de un software específico y la proliferación de sistemas de
digitalización como los escáner, las imágenes adquieren una mayor importancia lo que se corrobora con la abundancia en su tamaño y número en
detrimento del texto escrito y, sobre todo, con la introducción de imágenes móviles que acompañan a fotografías, logos, ilustraciones, botones,
banners, etc.
- Más adelante, se multiplican las imágenes móviles como animaciones (por
ejemplo, tipo Flash) y ventanas emergentes donde aparecen vídeos.
Los Portales de información y servicios de las cadenas que siguen muy ligadas al grupo mediático al que pertenecen, y a su nombre de marca, ven
ampliada su oferta no sólo a productos informativos exclusivamente sonoros
sino a otros textuales y visuales. Se utiliza Internet para ampliar el ámbito de
difusión, distribuyendo mundialmente la propia señal de directo de sus emisiones tradicionales.
Se ofrecen contenidos concretos a disposición permanente del público y se
fomenta la participación del oyente.
Mientras tanto, la competencia mediática obliga a las cadenas de radio a
reforzar sus estrategias de promoción para conseguir nuevas audiencias y
cada uno de sus programas contiene mensajes constantes que incitan a la
participación activa de sus oyentes, con el fin último de su fidelización con la
emisora, a través de las diversas técnicas participativas.
Para terminar utilizaremos unas palabras textuales para marcar la importancia de estas nuevas tecnologías para la superviven de cualquier medio de
comunicación con proyección de futuro:
(6)
Discurso de esta magnate de la
comunicación, Rupert Murdoch,
en abril de 2005, como presidente de News Corporation a
los editores de la Sociedad
Norteamericana de Editores de
Diarios. Recogido en el artículo
de Jesús M. Flores y Guadalupe
Aguado, titulado “Claves de los
Weblogs y su influencia en la
prensa tradicional “, en DOXA
comunicación. Revista Interdisciplinar de estudios de comunicación y ciencias sociales. CEU
Ediciones; mayo de 2006. Pp.
141-160.
Como periodistas, estamos situados en una posición privilegiada para transmitir noticias a la sociedad. Poseemos la experiencia, los recursos, la plataforma y herramientas para diferenciarnos en un mundo donde la información se
ha convertido en un producto de consumo. Y, lo más importante, poseemos
un nuevo aliado para hacerlo y poder, así, conectarnos con el nuevo perfil del
consumidor: Internet (Murdoch(6), 2005).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- CEBRIÁN HERREROS, M.
(2001) La radio en la convergencia multimedia. Barcelona: Gedisa (2007): Modelos de radio, desarrollos e innovaciones; Fragua, Madrid
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(2008) La radio en Internet; La Crujía; (2009): “Expansión de la ciberradio”, en Revista Venezolana de Información, Tecnología y Conocimiento; nº 1, enero-abril.
- MARTÍ, J. M,; BONET, M. (2006) “Viejas tendencias, viejos parámetros de análisis”. En: Díaz-Nosty, B.
(dir.) en Tendencias 2006. M. de comunicación. El año de la televisión. Madrid: Fundación Telefónica,
pp. 185-196.
- PAJARES TOSCA, S. (2004) Literatura Digital. El Paradigma Digital. Cáceres: Universidad de
Extremadura Press.
- ROMO, C. (1998) El lenguaje radiofónico: escucho y sin mirar así veo, en Siglo XXI Editores S.A
- SALAVERRÍA, R. (2005) Redacción periodística en Internet(2005) Pamplona; EUNSA.
- SELLAS GÜELL, T. (2008) (Tesis Doctoral) La voz de la Web 2.0. Análisis del contexto, retos y oportunidades del podcasting en el marco de la comunicación sonora. Universidad Internacional de
Cataluña. (Palafrugell noviembre. 2008).
,
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documentos
4
Pedro Reinares Lara. Área de Investigación de Mercados (URJC) y claustro de la IE Business
School
Jóvenes y Televisión generalista en
España: ¿es Internet responsable de
una audiencia perdida?
Este trabajo plantea la necesidad de profundizar con rigor en los hábitos de audiencia de la juventud.
En este sentido conviene revisar, con objetividad, la afirmación de que Internet es el sustituto de la televisión convencional entre los y las jóvenes, dadas las dificultades metodológicas que implica establecer
categóricamente dichas relaciones. El análisis del consumo de jóvenes de televisión debe enmarcarse
en un contexto general de falta de consolidación de los hábitos de audiencia entre medios y de intereses económicos que favorecen planteamientos favorables hacia el medio Internet. Para la juventud
Internet es un medio mas y por lo tanto su ocio se configura a partir de un uso de medios entre los que
se incluyen tanto televisión como Internet. No hay un menor tiempo de audiencia de televisión para
usar Internet, sino un reparto de las proporciones de consumo de medios diferente al del resto de perfiles sociodemográficos. Así, si bien es cierto que los jóvenes presentan un menor consumo de televisión
y un mayor consumo de Internet en relación a la población, no se pueden aventurar las relaciones
excluyentes entre ambos medios. Al contrario, existen indicios razonables de que, al menos en la juventud, Internet y televisión son medios complementarios (consumo simultaneo de ambos medios).
Palabras clave: Jóvenes, audiencia de medios, Televisión, Internet.
Introducción
(1)
Se ha acotado el rango de edad
“joven” según los usos de EGM
(AIMC) y TNS, al ser los dos
organismos que reportan datos
primarios, sobre el objeto de
estudio, mas referenciados en
trabajos similares.
(2)
Como ejemplo, según el trabajo de Interactive Advertising
Internet Bureau (2009): “Las
investigaciones de mercado
reflejan que en las audiencias
de entre 16-25 años, Internet
domina frente a la TV tradicional programada. Este segmento
ya tiene el control sobre su propia programación y ha comenzado a abandonar la TV
tradicional. Para ellos, el acceso
a contenidos en vídeo a través
de Internet es mucho más
importante que la televisión
hasta ahora conocida”.
Este trabajo pone de relieve la necesidad de profundizar con rigor en la evolución y condicionantes de los hábitos de audiencia de televisión convencional entre las y los jóvenes españoles.
Si bien el segmento de edad joven (1) (13-24 años) es objeto de numerosos
trabajos que describen un nivel de audiencia del medio televisión muy inferior al de otros perfiles poblaciones, en ellos se asume que la explicación
de dicho fenómeno se deriva del mayor consumo de Internet. Esto parece
lógico dado que el tiempo de ocio es limitado, por lo tanto la dedicación a
un nuevo medio como Internet debería repercutir en los medios tradicionales y, especialmente en la televisión, dado que es el medio que presenta
mayores niveles de alcance y de consumo medio diario. No son pocas las
fuentes que, ante esta relación, afirman con evidente tendenciosidad, que
Internet evoluciona como medio predominante, incluso para el consumo de
contenidos televisivos, entre este perfil (2). Sin embargo, los estudios realizados hasta ahora han ofrecido resultados dispares tanto en Europa como
en Estados Unidos (Portilla, 2003).
Dada la importancia socioeconómica de los hábitos de audiencia de televisión entre la juventud, parece conveniente relacionar las fuentes existentes,
integrando nuevas fuentes y destacando las aportaciones de los trabajos
más rigurosos con la finalidad de valorar con objetividad este fenómeno.
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Sorprende la importancia que la mayor parte de los trabajos presta al fenómeno de la reducida audiencia del target “joven” de televisión, obviando,
como antecedente, que este presenta niveles similares a los de la edad precedente (niños y niñas de 4 a 12 años). En este targert los “niveles de exposición” al medio televisión son también bajos y muy similares a los de la
población joven (Busquet et al, 2009). Si bien parece lógico inferir que,
necesariamente, los hábitos de audiencia del target “joven” están condicionados por hábitos adquiridos en la etapa de edad anterior, se tiende a olvidar este relación, buscando explicaciones, como se ha señalado, a partir del
mayor consumo de Internet entre los jóvenes. Casualmente esta interpretación del fenómeno deriva en implicaciones económicas favorables para el
medio Internet, lo que apunta a la necesidad de revisar, con objetividad, la
afirmación de que Internet es el sustituto de la televisión convencional para
ver contenidos propios del medio entre los y las jóvenes (San Agustín,
2006).
Juventud, Internet y Televisión
Los desarrollos tecnológicos permiten nuevas capacidades al medio Internet.
Una de las mas notorias es la capacidad del medio para ser utilizado como
fuente de contenidos audiovisuales que compiten con las cadenas actuales
de televisión (analógicas y digitales terrestres visionadas en un receptor de
televisión). Obviamente se percibe un interés comercial por ponderar las
relaciones entre ambos medios (a partir de las nuevas capacidades del
medio Internet) dado que el perfil del internauta joven (junto con el perfil de
edad 4-12 años) es precisamente el target que presenta menores niveles de
audiencia de televisión (TNS,2009) y además es de alto interés comercial
para los anunciantes (Reinares y Reinares, 2003).
(3)
Crespo (2007) cita tres elementos de valor añadido de la
televisión por Internet frente a
la televisión convencional: 1. Los
contenidos: El primer gran
grupo de nuevas posibilidades
disponibles para los usuarios es
el relacionado con la cantidad y
variedad de contenidos disponibles. En primera instancia,
este efecto se traduce en la
aparición de canales de televisión muy especializados. 2. La
experiencia de la televisión:
Estaría ligado a la calidad de la
experiencia de ver televisión.
Entre sus aportaciones la que
probablemente haya recibido
mayor atención es la calidad de
la imagen, sobre todo por la llegada de la televisión de alta
definición. Otro aspecto de
mejora de la experiencia de
usuario es el relacionado con la
facilidad de uso de los servicios. 3. Flexibilidad para el
usuario: El tercer grupo de
posibilidades estaría formado
por aquellas relacionadas con la
flexibilidad del usuario, es decir,
con la eliminación de la rigidez
que suponen las parrillas de
programación.
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En este contexto, surgen diferentes fuentes que, a partir de una realidad, el
menor consumo de televisión de la audiencia joven (Gráfico 1), proponen
difusos argumentos para validar la capacidad de Internet para captar los
niveles de audiencia de televisión mediante las posibilidades tecnológicas y
funcionales (3) que este medio permitiría para la difusión de canales de televisión y otros contenidos audiovisuales.
Conviene aclarar que el uso del contenido audiovisual e Internet está vinculado a varias tecnologías, como la IPTV, la TV digital, la TV interactiva e
Internet TV. Para ser precisos, este trabajo se centra en el contenido audiovisual recibido en un ordenador con acceso a Internet (Internet TV), e incluye
toda la oferta televisiva cubierta por cualquier operador de Internet. En este
caso, el usuario cuenta con una gama más amplia de contenidos que consume bajo demanda bajo las condiciones y oferta de las webs específicas.
En la IPTV el receptor de televisión convencional está conectado directamente, a un set top box de banda ancha a Internet y recibe señal digital a
través de Internet. Se basa, por tanto, en la programación y contenidos distribuidos por el operador de red. Ejemplos de este servicio son los servicios
de Imagenio. Mientras que en la IPTV el servicio de televisión es controlado
por un operador de red (la empresa de telecomunicaciones controla toda la
cadena y ofrece al usuario final un servicio empaquetado), en la Internet TV
el usuario tiene acceso a diferentes proveedores de contenidos a través de
Internet. Por lo la tanto la Internet TV es un modelo abierto en la relación
proveedor de contenidos / usuario. Hay libertad en cuanto a dispositivos de
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Gráfico 1.
Consumo de televisión por
grupos sociodemográficos.
Año 2008.
Elaboración Corporación
Multimedia a partir de
datos TNS. Audiencia de
medios.
acceso y en especial destaca por una amplia oferta de contenidos.
Dado que, como se señalaba, gran parte de estos trabajos se promueven
desde los medios o sus clientes (los anunciantes), los estudios aplicados que
se llevan a cabo en el mercado audiovisual tienden a centrarse en los perfiles
de audiencia con un mayor interés comercial (Reinares y Reinares, 2007).
Los jóvenes (13-24 años) son, en este sentido, recurrentes no tanto por relevancia como espectadores como porque se les supone una gran importancia
como target con especial potencial comercial. La escasa capacidad de los
medios convencionales para fidelizar este target ha hecho que se considere
Internet la panacea que justifica estos hábitos diferenciales. Sin embargo,
como se argumentara a continuación, la disminución del consumo de televisión entre los jóvenes no esta exclusivamente relacionada con el incremento
de la penetración de Internet en los hogares.
La problemática en el análisis de las audiencias juveniles
(4)
La dificultad para contrastar
relaciones entre medios no es
nueva, según Portilla (2003), el
estudio de los efectos de los
medios sobre ciertos comportamientos es complejo y suele dar
resultados contradictorios. Así
sucedió en su día en el estudio
del efecto de la televisión sobre
la lectura o, de los videojuegos
sobre las actitudes y comportamientos de los menores.
Desde que Internet comenzó a tener una penetración sensible (allá por el
año 1996) comenzaron a producirse manifestaciones sobre la amenaza que
este nuevo medio podría suponer para el consumo de la televisión. Como era
esperable, la idea de la “confrontación de medios” inspiró numerosos trabajos de análisis sobre los efectos del uso de Internet en la televisión. Del conjunto de estos trabajos no se extrae un resultado concluyente (4) ya que, en
términos puramente numéricos, hay tantos estudios que correlacionan el
ascenso de Internet con un declive televisivo como los que, de momento, no
perciben un significativo impacto de un medio sobre otro (Piriz, 2006).
Además de los intereses comerciales de la fuente promotora de los distintos
trabajos consultados, la propia naturaleza de los objetivos del análisis condiciona que los resultados no sean ni coincidentes ni concluyentes.
Tampoco existe una metodología de recogida de información especifica para
las necesidades de este objeto de estudio, por lo que según Sadaba et al
(2003), todos los métodos que se describen a continuación presentan carencias evidentes. Valorar si tener Internet en el hogar y/o hacer uso de él está
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reduciendo o no el tiempo dedicado a la televisión, se está contrastando a
partir de:
- Analizar las variaciones de las cuotas de audiencia global de televisión y el
uso de medios tradicionales en un país desde la implantación de Internet.
- Comparar el tiempo dedicado a la televisión por internautas y quienes no
lo son.
- Preguntar directamente sobre la actividad que se deja de realizar por
navegar en la red.
Los trabajos basados en los paneles de audiencia (generalmente una descripción de los datos del Estudio General de Medios o del panel de audimetría de televisión de TN Sofres) definen y posteriormente establecen las
diferencias, entre la población general y el perfil de internautas, a partir de
sus hábitos de consumo de los medios. Un ejemplo son todos los reportes
citados de AIMC o Larrañaga (2008). Si bien este planteamiento descriptivo
es metodológicamente correcto, dada la fiabilidad de la fuente de información, no lo es tanto si se considera el sesgo que frecuentemente se introduce
al explicar la audiencia de Internet en función de la pérdida de audiencia del
medio televisión. Estos análisis, además de olvidar, voluntariamente, las relaciones con el consumo de otros medios, establecen posteriormente, a modo
de explicación del fenómeno, una relación causa-efecto entre ambos medios
que difícilmente puede derivarse de resultados meramente descriptivos. No
es casualidad que los trabajos que explican las relaciones entre el consumo
de televisión y los hábitos de uso de Internet se centren en el perfil de edad
14-24 años (jóvenes); su mayor interés comercial con respecto a otros perfiles sociodemográficos obliga a los agentes del sistema publicitario a buscar
explicaciones (que generalmente favorecen al promotor del estudio) a las
especificidades del consumo televisivo en el target joven. De esta manera
quedaría justificado, por ejemplo, el mayor poder del medio Internet para
contactar publicitariamente con dicho target (5). Según IAB (2009), desde
el punto de vista publicitario, la TV Interactiva ofrece al anunciante la oportunidad de unir el atractivo creativo de la publicidad tradicional en TV con la
interactividad y personalización que permiten los medios interactivos. Por
ello vaticinan enormes oportunidades para los anunciantes.
(5)
Es notorio que otros targets
presentan similares niveles de
consumo televisivo que los jóvenes, sin embargo, parecen permanecer ajenos a los argumentos
de las fuentes consultadas. Por
ejemplo, los niños (4-13 años) en
el 2008 presentaban una
audiencia de 144 minutos diarios
de consumo televisivo, frente a
los 146 de los jóvenes (sólo 2
minutos diarios de diferencia
entre ambos targets). Sin
embargo, no se han encontrado
fuentes que expongan con la
misma vehemencia que el causante de que los niños vean
poca televisión es el medio
Internet.
66
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Otro grupo de trabajos se apoyan, para fundamentar sus argumentos sobre
el efecto de Internet en la caída del consumo televisivo entre jóvenes, en
encuestas a internautas sobre hábitos temporales de consumo de dicho
medio y las actividades específicas a las que se dedican el uso de Internet.
Dada la subjetividad inherente a dicha técnica, es fácil inferir que los internautas aumentan el consumo de dicho medio en detrimento del tiempo dedicado a la televisión convencional. Si además estos trabajos presentan
tamaños muéstrales considerables, se aporta fiabilidad a conclusiones claramente sesgadas por los intereses comerciales del promotor del trabajo que
se ven favorecidos por dichos argumentos.
Otra limitación de las fuentes consultadas es la coyunturalidad de sus análisis al centrarse en un periodo concreto. Esto impide valorar la dimensión
temporal del fenómeno y por lo tanto, aportar elementos que recuerden que
los bajos niveles de audiencia de televisión entre jóvenes están consolidados
desde periodos temporales anteriores al desarrollo de Internet. Como se
comprueba en el Gráfico 2: “Evolución en los últimos años en el consumo
infantil y juvenil”, ya en el lejano 1999 los jóvenes presentaban un importante
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Gráfico 2.
Evolución de los últimos
años consuño infantil y
juvenil.
Elaboración Corporación
Multimedia a partir de
datos TNS. Audiencia de
medios.
diferencial negativo de consumo televisivo con respecto a la población general. Dada la reducida penetración del medio Internet en el año 1999, parece
prudente inferir otras causas para explicar el motivo de por qué la juventud
sólo pasaban 155 minutos al día frente a la televisión. En esta línea argumental, los datos muestran que 9 años después (con pleno desarrollo de
Internet) el consumo de televisión de los jóvenes sólo se ha reducido 11
minutos (144 minutos en el año 2008).
Este dato evidencia la necesidad de valorar la audiencia de televisión entre
los jóvenes con una perspectiva temporal suficiente. Pero si bien es complejo
aportar conclusiones categóricas (no es objeto de este trabajo) con respecto
a este objeto de estudio, se pretende, como aportación, cuestionar ciertas
afirmaciones construidas a partir de una interpretación parcial de fuentes
cuyos resultados, además, están condicionados por la metodología para
obtenerlos.
Así, el Gráfico 2, evidencia lo simplista de la relación entre el efecto de
Internet en el consumo televisivo. La limitada capacidad del medio de televisión para atraer audiencias jóvenes es estructural y obliga a valorar, si en
contra de lo que se afirma, Internet no ha aumentado su consumo diario
entre los jóvenes a costa de reducir su tiempo de ocio frente a la televisión.
Sorprende que pocas fuentes como la de Busquet et al (2009) propongan
que los hábitos de audiencia de los jóvenes estarán condicionados, entre
otros elementos, por los hábitos desarrollados en etapas anteriores.
No hay un cambio en el consumo de audiencia de televisión imputable a
Internet, hay una consolidación de los hábitos previos. Los jóvenes no dejarán de ver televisión cuando cumplen 14 años. Simplemente continúan con
las pautas de consumo televisivo desarrolladas entre los 4 y 13 años. Con
estas reflexiones, a modo de antecedente, sobre la dificultad de aportar en
este trabajo explicaciones categóricas sobre el fenómeno objeto de estudio,
se procede a presentar y valorar las fuentes que se han considerado más
relevantes, con el objetivo de que el lector sea guiado en sus propias interpretaciones.
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Hábitos de audiencia en la juventud: una realidad compleja
Resultan clarificadoras las conclusiones del trabajo de Piriz (2006). A
partir de una metodología adecuada se demuestra que el uso de Internet
no tiene efectos negativos sobre el consumo de televisión. Este argumento de su trabajo se apoya en que las variaciones del promedio de visionado de televisión permanece estable a lo largo de los años, mientras que
la penetración de Internet en los hogares sube progresivamente. Cabe
destacar que a pesar de que a nivel global no se aprecian diferencias significativas, ni que tampoco se aprecian al analizar las principales variables sociodemográficas, la única diferencia relevante en la disminución
del consumo televisivo se produce con respecto a la variable edad. En
concreto en el perfil 16-24 años (una diferencia de consumo de televisión
de -3.8% de minutos diarios de visionado). Si bien este es un efecto reseñable, está lejos de justificar las llamativas relaciones causales que se
producen entre estos medios expuestos en otros trabajos.
Otros trabajos que desarrollan metodologías especificas que evitan las
carencias de las fuentes habituales como el de Portilla (2003), centrado
en el rango de edad 10-18 años, apunta a la complementariedad de
ambos medios, pues demuestran que no hay desplazamiento de la televisión por utilizar Internet, sino más bien que hay muchos niños y jóvenes
que hacen un uso elevado de ambos.
Estos resultados son perfectamente coherentes con los procedentes del
panel de audiometría de TNS y de los datos de audiencia reflejados en el
EGM en el sentido de que los internautas consumen menos televisión
que la población en general. Según el panel de TNS AM, de forma sistemática los individuos pertenecientes a hogares con conexión a Internet
consumen del 14% al 19% menos que la población total según los años.
Los internautas consumen menos televisión, sin embargo no es Internet
el causante directo de este inferior consumo. De otra forma: el tiempo de
audiencia de Internet no ha producido a costa de la reducción del tiempo medio de visionado de televisión convencional (ver Grafico 4).
Para el EGM la diferencia de consumo en el año 2008 de Internet en los
jóvenes es notable comparada con la población general (un 20,5 los
jóvenes frente al 11,1 en el total de la población). Sin embargo como
muestra el Gráfico 3 este mayor consumo de Internet entre los jóvenes
no solo se produce a expensas de un menor tiempo de audiencia de televisión.
La diferencia porcentual del tiempo diario dedicado a la televisión entre
los jóvenes es de sólo 4 puntos (52% del tiempo de jóvenes sobre el
consumo total de medios para el medio televisión frente al 56.8% del
total poblacional). Es significativo el menor consumo de radio entre jóvenes (4 puntos de diferencia) y el de periódicos (3.5% del tiempo de los
jóvenes frente al 4.2 de la población). Esta reducción del consumo en
todos estos medios contribuye al mayor tiempo que los jóvenes dedican
a Internet (un 20.5% del tiempo diario dedicado al consumo de medios).
Si bien son 10 puntos de media de diferencia, con respecto a la población general, supone que el target joven duplica el tiempo de audiencia
del medio Internet con respecto a las medias poblacionales. Por lo tanto,
se puede hablar de un perfil (jóvenes) con hábitos de audiencias de
medios sensiblemente diferentes a los de la población general
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Gráfico 3.
Fuente: AIMC (2009).
Todos los medios contribuyen en la reducción de su tiempo medio de
audiencia en este perfil, al mayor tiempo que en proporción a otros perfiles
los jóvenes dedican a Internet.
Otra forma de justificar que los hábitos de consumo de los medios son diferentes en el target joven es comparar el alcance (audiencia total de un
medio) de los medios entre los jóvenes y la población general. Tal y como se
muestra en la Tabla 1 hay sensibles diferencias en la cobertura de los medios
entre los jóvenes con respecto al total de la población.
Tabla 1.
TV
Diarios
Suplementos
Revistas
Radio
Internet
(Últ. mes)
Internet
(Ayer)
Exterior
(Ayer)
Cine (Últ.
Sem)
T. Población
88,5
42,1
21,7
53,6
53,1
45,4
29,9
51
4,2
14-24 años
87,4
39,3
16,5
65,4
51,4
72,5
49,9
63,1
7,4
Fuente: AIMC (2009)
Como es lógico en niveles de penetración tan altos, la diferencia en la
cobertura del medio de televisión de los jóvenes es mínima (87.4% frente
al 88.48% del total de la población). En el resto de los medios, las diferencias en el alcance varía sensiblemente, siendo la cobertura de los
jóvenes inferior en diarios y suplementos, levemente inferior en radio
(53.63% frente a 54.41%) y sensiblemente superior en revistas e Internet.
En el caso de Internet (en el último mes) hay casi 30 puntos de diferencia en la cobertura de dicho medio entre los y las jóvenes y la población
general.
Sin embargo, tal y como se ha explicado anteriormente, el acceso de Internet
entre los jóvenes marca la diferencia en el consumo de televisión. En el año
2008 el consumo medio diario de televisión fue de 227 por persona minutos
para el total de la población española mayor de 4 años. La juventud, con
acceso a Internet, solo pasó 136 minutos diarios delante del televisor.
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Gráfico 4.
Evolución del consumo
de Televisión en los/las
jóvenes 14-24 años
(minutos de consumo)
Fuente: TNS Sofres. Ámbito: España. Jóvenes: Ind.
14-24 años.2009*: Estimado
con datos a 14/12/2009
Como muestra el Gráfico 4, hay una relación entre el menor consumo de
televisión y el acceso a Internet en el hogar de los jóvenes, pero conviene
matizar las conclusiones que a simple vista se derivarían de este gráfico. En
el año 1999 apenas hay diferencia en el consumo diario medio de televisión
entre el total de jóvenes y los jóvenes sin acceso a Internet. Esta es la evidencia de la baja penetración de Internet en aquellos años. Por contra, ya en
1999 los jóvenes internautas presentaban un menor consumo de televisión.
La reducción del tiempo de consumo televisivo en su evolución a lo largo de
10 años no permite explicar que el tiempo que los jóvenes dedican a Internet
se ha producido a expensas de dicho consumo. La reducción del tiempo
medio de audiencia de televisión en internautas es de 25 minutos en 10 años.
En el año 2009 el diferencial de consumo de los jóvenes internautas es de
sólo 40 minutos con respecto al de los jóvenes no afines al medio. Por lo
tanto, este diferencial de tiempo no es suficiente para explicar el origen del
tiempo que los jóvenes dedican a Internet. En el año 2008 el tiempo medio
diario fue de 144 minutos.
Aún suponiendo alguna relación, estos argumentos ayudan a cuestionar que
los jóvenes no ven la televisión porque satisfacen sus hábitos de consumo
televisivo, alternativamente, por medio de Internet. Se hace necesario profundizar con rigor metodológico en las relaciones entre ambos medios. Una
sorprendente explicación al origen del tiempo que los jóvenes dedican a
Internet se aporta en el trabajo de YMEDIA (2009), “los nuevos hábitos de
consumo audiovisual”. A partir de fuentes de elaboración propia se cuantifica en casi 12 millones de personas las que afirman en España que simultanean la audiencia de televisión y navegar en la red. La penetración de
ordenadores portátiles y el limitado tiempo disponible para el ocio explican
este fenómeno, precisamente con mayor repercusión entre los jóvenes. Lo
realmente sorprendente de sus argumentos es la complementariedad entre
el medio televisión e Internet. Sus datos evidencian que el consumo de televisión es apreciablemente superior entre los que simultanean audiencia y
televisión o/y uso de Internet. Para García Mirón (2008), las nuevas estrategias que están siguiendo las cadenas televisivas apoyan el valor de Internet
en la búsqueda de audiencias. Internet y sus sinergias en la fidelización de
audiencias se convertirán en la clave de las estrategias actuales de las cade-
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nas televisivas (6) para mantener o, mejor aún, ganar audiencia y conseguir
una imagen de modernidad y adaptabilidad a los nuevos tiempos. En contra
de lo expuesto por distintas fuentes consultadas, Internet y televisión no son
medios excluyentes. Sin valorar la fiabilidad metodológica de dicha fuentes,
sus argumentos ilustran como colofón en este recorrido, la falta de consenso
en las relaciones entre Internet y la televisión a pesar de que muchos trabajos se apoyan en fuentes fiables como TNS o el EGM.
Si lo poco concluyente de los trabajos basados en el análisis descriptivo de
dichas fuentes se debe a su escasa capacidad para aportar explicaciones
causales a partir de los efectos descritos, los trabajos basados en investigaciones primarias ad hoc intentan buscar estas relaciones a partir de unos
resultados más que cuestionables. En este caso veremos como otra limitación (además de la metodológica) es la subjetividad en la interpretación de
los resultados. Trabajos como Televidente 2.0 (2008) financiado por prestigiosos organismos, es una muestra representativa de que las implicaciones
económicas para favorecer el medio Internet pueden condicionar los resultados. Es recurrente en estos trabajos aplicar un cuestionario a los internautas
en el que se les pregunta a qué actividades concretas dedican el tiempo de
conexión a Internet. En un alarde de tendenciosidad (7), sobre qué actividad
el internauta ha reducido su tiempo para conectarse se cita en primer lugar
“ver la televisión”.
Incluso un organismo tan riguroso como la AIMC contribuye a reforzar las
relaciones excluyentes entre ambos medios en la “Encuesta AIMC a usuarios
de Internet” (periódica desde el año 2005) interrogando a los internautas
sobre un conjunto de actividades cuyo tiempo se ha reducido. Al respecto,
Piriz (2006) argumenta que, como era de esperar, es el consumo de televisión el que se considera el más afectado, resultado que coincide con la
mayoría de estudios declarativos de estas características. Pero, según esta
autora, se hace difícil dar a estas declaraciones un valor concluyente. La relación con la televisión que es, en general, muy fuerte pero un tanto vergonzante, puede estar condicionando las contestaciones con una importante y
engañosa carga subjetiva.
(6)
Tele5 lidera la audiencia de televisión en Internet y directivos de
Antena 3 declaran la oportunidad que supone para las cadenas Internet, así como los nuevos
soportes digitales. “Antena 3
desde el primer momento se
tomó muy en serio este nuevo
panorama. Desde la TV siempre
hemos intentado estar en todos
los nuevos soportes que supusieran un canal nuevo de información, de entretenimiento o de
ocio. Somos una empresa de
contenidos que trabajamos para
3 pantallas: Internet, TV y
móvil”.
(7)
Es obvio que dicha pregunta
condiciona la respuesta porque
el internauta no tiene, como se
ha explicado, necesariamente
que haber sacrificado ninguna
actividad a favor de Internet.
Como muestra el Gráfico 5, “disminución del tiempo en otras actividades“, la
reducción del tiempo de ver la televisión es muy similar a la del tiempo que
los encuestados declaran al tiempo de “no hacer nada”, por lo que no parece
que el encuestado responda con la precisión requerida.
Según AIMC (febrero, 2009) mientras que el 89,8 de los internautas ha visto
la televisión a través de aparatos convencionales en día de ayer, solo el 14,8,
en ese periodo la ha visto a través de Internet.
Ni mucho menos dicha fuente (AIMC, 2009) apoya que Internet se usa para
ver la televisión, pues sólo el 15.3% de los internautas declara usar Internet
para ver las emisiones de televisión. Esta opción está situada en el puesto 21
de las actividades para las que se puede utilizar dicho medio. El problema es
que se considera tanto para el entrevistado como la fuente “ver la televisión”. En gráfico 6 (AIMC, 2009) el 68,2 % de los internautas afirman ver
videos “tipo YouTube” por Internet (cuarta posición en las actividades realizadas) ¿Se puede considerar, de forma estricta, este hábito como equivalente a la audiencia de televisión, o solo es asumible el 15,8 de internautas que
el mismo periodo, febrero del 2009, declaran descargarse programas de
televisión. Tampoco resulta clarificador que las fuentes se refieran a diferentes perfiles de edad en los encuestados.
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Gráfico 5.
Disminución del tiempo en
otras actividades por uso
Internet
Fuente: AIMC (2009)
Gráfico 6.
Fuente: AIMC (2009)
Pese a ello, trabajos como los de Moreno (2006); San Agustín (2006);
Moreno y Brutan (2008) deben valorarse como meras reflexiones que, intencionadamente, ayudan a promocionar la capacidad de Internet de adherir a
la jugosa audiencia joven al medio Internet.
Como se aprecia en una interpretación más prudente de las fuentes afines al
tema, Internet no es, al menos todavía, un medio que va a permitir recuperar
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a los jóvenes al consumo televisivo. El estudio de redes sociales ZED
DIGITAL (2008) sitúa a la actividad de ver la televisión en Internet en decimotercera posición entre las actividades de los internautas. Sin embargo,
que el 53 % de los encuestados declare esta actividad, revela que no es una
actividad minoritaria sino que se comparte con otras mas consolidadas.
Para el informe anual de contenidos digitales en España (Ministerio de
Industria, Comercio y Turismo, 2009) sólo el 25,9 % de los internautas
(mayores de 15 años) declara usar Internet para ver programas de televisión
(excluyendo series de televisión). También destaca que se producen importantes incrementos en este hábito entre enero del 2008 y junio de 2009,
pues el porcentaje que declara dicho habito en el periodo anterior es de solo
un 11%.
Conclusiones
El análisis del consumo de jóvenes de televisión debe enmarcarse en un contexto general de falta de consolidación de los hábitos de audiencia entre
medios y de importantes intereses económicos que favorecen planteamientos favorables hacia el medio Internet.
La menor audiencia de televisión entre los jóvenes responde a factores
estructurales históricos anteriores al desarrollo del aumento de la audiencia
de Internet en este perfil.
Los hábitos de audiencia de medios de los jóvenes son sensiblemente diferentes al del resto de la población. El mayor consumo de Internet de este
perfil se produce a partir del menor consumo medio diario de la mayor parte
de los medios, no sólo televisión. Si bien es cierto que los jóvenes presentan
un menor consumo de televisión y un mayor consumo de Internet en relación a la población, no se pueden aventurar las relaciones excluyentes entre
ambos medios.
Es inexacto por tanto, adelantar que los/las jóvenes utilizan Internet como
sustituto en la audiencia de los contenidos propios del medio televisión convencional. La audiencia de televisión por medio de Internet sólo es una más
de las funcionalidades en el uso por la juventud de dicho medio, y no precisamente la más importante.
Existen indicios razonables de que, al menos en la juventud, Internet y televisión son medios complementarios (consumo simultáneo de ambos medios).
La audiencia de los/las jóvenes esta relacionada con el aprendizaje en el
consumo de medios en la etapa de edad anterior (4-12 años). Para este perfil
Internet no es un nuevo medio que haya quitado tiempo de consumo a otros
medios. Para los niños (y jóvenes) Internet es un medio mas y por lo tanto
configuran su ocio a partir de un uso de medios entre los que se incluyen
tanto televisión como Internet. No hay un menor tiempo de audiencia de
televisión para usar Internet, sino un reparto de las proporciones de consumo de medios diferente al del resto de perfiles sociodemográficos. En este
sentido, los contenidos de televisión pueden complementarse muy bien con
un medio interactivo como Internet, logrando involucrar más a los espectadores con los contenidos. La televisión digital también es un reto para lograr
tal complementariedad.
Es necesario profundizar, con rigor y nuevas metodologías, en las relaciones
causales de los hábitos de audiencia de la juventud, evitando discursos
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catastrofistas injustificados hacia el medio de televisión y positivamente tendenciosos hacia el desarrollo del medio Internet.
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documentos
5
Carlos Tabernero, Daniel Aranda y Jordi Sánchez-Navarro. Internet Interdisciplinary
Institute (IN3) / Estudis de Ciències de la Informació i de la Comunicació - Universitat Oberta de
Catalunya (UOC)
Juventud y tecnologías digitales:
espacios de ocio, participación
y aprendizaje
La juventud actual constituye una generación que ha crecido con las tecnologías digitales. Los ordenadores, los videojuegos, Internet, las cámaras digitales o los teléfonos móviles forman parte de su cotidianeidad y constituyen herramientas esenciales para comunicarse, compartir, consumir, participar o
crear. Por ello, resulta esencial explorar las prácticas comunicativas y el consumo cultural de los y las
adolescentes relacionados con el uso de las nuevas pantallas digitales. El presente artículo es un resumen descriptivo de los datos obtenidos a través de una encuesta dirigida a la población española de
entre 12 y 18 años sobre el uso efectivo de Internet, redes sociales, teléfonos móviles y videojuegos. En
concreto, los primeros datos nos muestran una juventud que ha aprendido a utilizar la red y se conecta
a Internet principalmente en espacios informales (privados y/o relacionados con la familia o los amigos
y amigas), pero no en espacios educativos formales (en clase o en alguna academia). Para ellos,
Internet es fundamentalmente un espacio de ocio. Además, el estudio muestra que un tercio no utiliza
herramientas como las redes sociales, los blogs o los fotologs, o que la mayoría no juega habitualmente
a videojuegos, fundamentalmente porque no les interesa. Por otra parte, la percepción que tienen del
uso de las tecnologías digitales ilustra formas características de gestión de la identidad y la privacidad
por parte de la juventud.
Palabras clave: juventud, tecnologías digitales, prácticas comunicativas, ocio, participación, aprendizaje,
consumo cultural
Introducción
La vida de los y las adolescentes se desarrolla en contextos caracterizados,
entre otros aspectos, por la creciente presencia de medios y tecnología, y en
los que las tecnologías digitales juegan un papel fundamental en relación
con múltiples aspectos de la vida cotidiana. Los ordenadores, los videojuegos, Internet, las cámaras digitales o los teléfonos móviles son básicos en sus
vidas, en tanto que herramientas esenciales para comunicarse, compartir,
consumir, participar o crear. De hecho, como se viene argumentando en los
últimos años, la cantidad de adolescentes que crea y mantiene activamente
espacios de comunicación, auto-presentación y contribución en la red crece
de manera constante (Tubella et al., 2008a, 2008b; Tabernero et al., 2008,
2009a; 2009b; Aranda et al., 2009).
En este contexto, no cabe duda que este tipo de actividades, necesariamente asociadas a los patrones de apropiación de estas tecnologías, herramientas y servicios por parte de la juventud, repercute de manera significativa en
su dinámica de obtención y desarrollo de competencias a nivel social, cultural y educativo, es decir, en la manera que tienen de comunicarse, consumir,
trabajar, estudiar, colaborar y resolver problemas. En este sentido, se ha
argumentado que es precisamente la juventud la que está contribuyendo de
una manera particularmente elocuente al desarrollo de una cultura participa-
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tiva, caracterizada en teoría por una mayor facilidad para la expresión (en
múltiples sentidos y de muy diferentes maneras) y un fuerte apoyo a la creación y el intercambio en un contexto en el que efectivamente se siente
conexión social, dentro de una dinámica informal de afiliaciones, donde los
que tienen más experiencia comparten sus conocimientos con los que están
comenzando. Con estas premisas, el conocimiento, ya sea a nivel social, cultural, profesional o técnico, se comparte de manera informal y merece el
reconocimiento de todos los implicados (Jenkins et al., 2008). Los y las
internautas depositan parte de sus conocimientos y estados de ánimo en la
red, y a cambio obtienen mayores cantidades de conocimiento y oportunidades de sociabilidad. Es decir, la juventud adquiere así capital-red social, o
conocimiento asociado a la contribución propia y de los demás a la comunidad, al compartir sus experiencias y opiniones en nuevos espacios de apoyo,
sociabilidad y reconocimiento que generan y desarrollan simultáneamente
(Rheingold, 2002). O dicho de otro modo: la actividad articulada a través de
las herramientas y servicios propios de las tecnologías digitales, como por
ejemplo las redes sociales online, pueden entenderse como espacios de
aprendizaje colaborativo, no formal, sustentados por relaciones de amistad
y/o interés, y donde la expresión cultural, con toda su diversidad, y con toda
su carga en relación con la construcción y consolidación de las comunidades
humanas, puede abordarse en profundidad por todos aquellos que colaboran en su creación (Ito et al., 2008; Gee, 2004).
Por todo ello, resulta particularmente esencial explorar las prácticas comunicativas y el consumo cultural de los y las adolescentes relacionados con el
uso de las tecnologías digitales. En relación directa con la juventud, Internet,
particularmente las redes sociales online, los teléfonos móviles e incluso los
videojuegos, dado que jugar es una actividad colaborativa sustentada, en
este caso concreto, por una estructura social formada por personas, narrativas, herramientas y tecnologías (Aranda y Sánchez-Navarro, 2008), pueden
considerarse como herramientas educativas de gran potencial y alcance.
En este sentido, el presente artículo es un resumen descriptivo de los datos
obtenidos a través de una encuesta representativa de la población española
de entre 12 y 18 años sobre el uso efectivo de Internet, redes sociales, videojuegos y móviles (Aranda, Sánchez-Navarro y Tabernero, 2009). Este estudio cuantitativo constituye tan sólo la primera fase de una investigación
financiada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en el marco
del Plan Avanza (referencia de la concesión: TSI-040400-2008-42), que
está aún en pleno desarrollo y que lleva por título “Transformemos el ocio
digital: un proyecto de socialización el tiempo libre”. El objetivo principal
de este proyecto es elaborar una metodología y un programa de formación
eficaz que permita a las asociaciones de tiempo libre incorporar como
herramientas educativas las nuevas pantallas digitales propias del ocio de
la juventud.
La exposición de estos resultados se ha dividido en cuatro secciones que se
corresponden con los tramos principales de la encuesta: uso de Internet en
general, uso de redes sociales online, uso de teléfonos móviles, y uso de videojuegos. A modo de introducción, cabe destacar que los datos obtenidos
revelan que la práctica totalidad de los y las adolescentes en España se ha
conectado alguna vez a Internet y que la gran mayoría lo hace con regularidad. Asimismo, la mayoría de ellos aprende a utilizar Internet en contextos
informales (es decir, no relacionados con la educación reglada), y se conectan
principalmente en sus casas, donde apenas tienen restricciones para su uso.
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Figura 1.
Base: muestra completa
(porcentajes)
En este contexto, para la juventud española, Internet representa fundamentalmente un espacio de ocio.
Con respecto al uso de herramientas de comunicación online, mientras que
la gran mayoría utiliza Messenger, un tercio no usa ningún tipo de red social
online, blog o fotolog. Por otro lado, en cuanto al uso de teléfonos móviles,
la encuesta demuestra que la mayoría de los y las adolescentes en España
tiene teléfono móvil propio y no tiene ningún tipo de restricción para su uso,
con la excepción del presupuesto mensual. Después de las llamadas y de los
mensajes de texto (SMS), los usos más habituales del móvil son hacer fotos y
escuchar música, si bien sus percepciones al respecto, sobre todo en relación
con las fotos, resultan notablemente contradictorias.
Con respecto al uso de videojuegos, la encuesta revela que más de la mitad
de los y las adolescentes en España no juega habitualmente a videojuegos,
aunque hay diferencias significativas en relación con el género y la edad. Por
otra parte, y de acuerdo con las observaciones realizadas en relación con el
uso de Internet y de los teléfonos móviles, la mayoría de los que juegan son
responsables de la elección de los videojuegos, de manera que más de la
mitad afirma no tener ningún tipo de restricción al respecto. En este contexto, la gran mayoría de los jugadores y las jugadoras afirma que los videojuegos no coartan ni sustituyen su vida social cotidiana, entre otros aspectos
porque su intensidad de uso es limitada (no llega a una hora diaria, como
media).
Y por ultimo, cabe mencionar que el estudio muestra una relación bastante
clara entre el incremento de edad y un mayor nivel de integración, personalización y versatilidad en el uso de las tecnologías digitales, si bien en un contexto de amplia distribución de respuestas entre los distintos grupos.
Internet
El primer dato significativo que revela el estudio es el hecho de que la práctica totalidad de los y las adolescentes en España afirma haberse conectado
alguna vez a Internet (figura 1). Además, la mayoría lo hace con regularidad
(la mayoría se conecta como mínimo una hora diaria, como media, y un porcentaje pequeño pero significativo afirma estar casi siempre conectado;
véase figura 3). Esto implica que los resultados de esta encuesta nos ofrecen
necesariamente un cuadro muy preciso de la relación que tiene la juventud
española en conjunto con Internet. En concreto, los resultados obtenidos
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ilustran no sólo los usos que los y las adolescentes hacen en el momento
actual y, por tanto, el grado de competencia con el que navegan por la red,
sino, de manera especialmente significativa desde muy diferentes puntos de
vista (social, cultural, educativo), sus percepciones y expectativas al respecto. Y todo ello, naturalmente, en relación con el contexto en el que se desenvuelven sus vidas, determinado en gran medida por los adultos, sobre todo a
nivel familiar y educativo, y en relación con las vías de introducción al uso de
Internet y las reglas que se les imponen (o no) en este sentido.
Antes de continuar, es necesario puntualizar que hay un mayor número de
personas que no usan Internet entre las chicas de entre 12 y 15 años, en comparación con otros grupos (chicos de entre 12 y 15 años, y chicos y chicas de
entre 16 y 18 años). Dentro de un segmento de población que se encuentra
cercano al acceso universal, este dato constituye un eco de una brecha digital (en relación con el género) que poco a poco va desapareciendo.
En este contexto, y en relación con el lugar de uso de Internet por parte de
los y las adolescentes, hay que destacar, en primer lugar, que la gran mayoría
se conecta a Internet habitualmente en casa, sobre todo en su propia habitación. La disponibilidad de Internet en espacios privados o personales se
incrementa con la edad (es más frecuente entre los que tienen entre 16 y 18
años que entre los que tienen entre 12 y 15 años). Del mismo modo ocurre,
paralelamente, con el tiempo de dedicación, ligeramente superior entre los
más mayores, a pesar de la gran diversidad observada en este aspecto, y con
la migración gradual del horario principal de uso, desde las tardes (opción
mayoritaria, pero más común entre los que tiene entre 12 y 15 años) hacia las
noches o la conexión a cualquier hora (figuras 2, 3 y 4). Estos datos, en conjunto, sugieren un patrón de uso de Internet establecido para los y las adolescentes en el contexto familiar, que se va flexibilizando y diversificando en
función de la edad, en principio como un desarrollo natural de dinámicas
generacionales habituales, que, precisamente en el entorno doméstico, se
traducen a menudo en discusiones y negociaciones relativas al uso y consumo de tecnología y medios de comunicación (en este sentido, véase, por
ejemplo: Livingstone y Bovill, 2001; McMillan y Morrison, 2006; Hagen, 2007;
Tubella et al., 2008a; Tabernero et al, 2008, 2009a, 2009b). Esta correlación
se mantiene, de hecho, desde el punto de vista de las restricciones específicas impuestas por los padres y las madres en cuanto al uso de Internet, si
bien sólo un tercio afirma tener algún tipo de norma al respecto.
Por otra parte, resultan especialmente interesantes los datos correspondientes a la vía de introducción al uso de Internet. La gran mayoría aprende a utilizar Internet en contextos informales y por tanto no relacionados con la
educación reglada. Destaca sobre todo el aprendizaje autodidacta o, alternativamente, con ayuda de algún familiar (padres, tíos, hermanos, primos) o de
amigos y amigas. Cabe mencionar, en línea con las observaciones relativas a
la edad destacadas anteriormente, que el peso de la familia como vía de
aprendizaje del uso de Internet se nota especialmente entre los más pequeños (de 12 a 15 años).
Con respecto a los usos específicos de Internet (figura 5), el entretenimiento
(pasar el rato; bajar música, películas o videojuegos) y la información, tanto
sobre intereses generales (informarse sobre temas de interés) como estrictamente prácticos (buscar información sobre trabajos o deberes del colegio o
del instituto), son a primera vista los dos usos principales que la juventud
hace de la red, por delante de la comunicación (relacionarse con gente), o
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Figura 2.
Base: muestra completa
(porcentajes)
Figura 3.
Base: usuarios de Internet
(porcentajes)
Figura 4.
Base: usuarios de Internet
(porcentajes)
Figura 5.
Base: usuarios de Internet
(porcentajes)
del uso de aplicaciones que impliquen la participación directa en los procesos comunicativos mediados por la tecnología (distribuir fotos, vídeos u opiniones).
En este contexto, la comparación de los usos efectivos de la red con la percepción que tiene la juventud sobre Internet (figura 6) revela algunas características fundamentales relacionadas con su forma de introducir las
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Figura 6.
Base: usuarios de Internet
(porcentajes)
Percepción sobre Internet - Internet me permite...
Pasar el rato
Compartir contenidos propios
Saber lo que ocurre
Encontrar información necesaria
Hacer amigos
Hacer los deberes mejor
Decir lo que pienso
Aprender mejor/sacar mejores notas
tecnologías digitales en su vida cotidiana. Si bien el entretenimiento (con
Internet paso el rato y me entretengo) y la información (Internet me permite
saber lo que pasa a mi alrededor; en Internet siempre encuentro la información que necesito) siguen siendo dos de las funciones principales atribuidas
a Internet, también lo es la participación (Internet me permite compartir las
fotos que hago, los vídeos que grabo). Sin embargo, en este sentido, “compartir” sugiere sobre todo un alto nivel de integración de Internet en la vida
cotidiana por parte de los y las adolescentes, en tanto que extensión online
de la vida offline. Esta apreciación se refuerza con otros resultados obtenidos paralelamente. En primer lugar, la función participativa queda matizada
por un nivel mucho más bajo, aunque aún por encima de la mitad de la
muestra, de atribución a Internet de la capacidad para expresar opiniones en
general (a través de Internet puedo decir lo que pienso); la fórmula utilizada
en el cuestionario elimina deliberadamente la cercanía que puede atribuirse
a “compartir”.
En segundo lugar, también queda en un segundo plano con respecto a las
funciones principales, aunque de nuevo no minoritario, la posibilidad de
hacer amigos y amigas a través de Internet (Internet me permite hacer amigos y amigas), lo cual puede ser interpretado también en el sentido de que
Internet no amplía necesariamente los círculos sociales de la vida offline de
los y las adolescentes.
Y en tercer lugar, preguntados por la información que facilitan habitualmente
la primera vez que conocen a alguien personalmente y con quien quieren
seguir en contacto, la cuenta de Messenger es con diferencia lo que más se
menciona, muy por encima de otros datos (el número del teléfono móvil; o,
significativamente, el nombre). En este sentido, cabe mencionar que una
gran mayoría de los y las adolescentes que usan Internet tiene una o más
cuentas de correo electrónico, fundamentalmente en relación con cuentas de
mensajería instantánea (Messenger, Skype, Jabber), lo cual implica que son
muy pocos los que utilizan el correo electrónico como herramienta principal
de comunicación online. En todo caso, cabe destacar que el uso del correo
electrónico está más relacionado, en principio, con el entretenimiento (actividades relacionadas con el entretenimiento y el ocio) que con cuestiones
meramente prácticas (actividades relacionadas con los estudios o el trabajo).
Las características de uso de las cuentas de mensajería instantánea sin duda
corroboran, por un lado, el alto nivel de integración de Internet en la vida
cotidiana por parte de los y las adolescentes, sobre todo como extensión
online de su vida social offline, tal y como se ha mencionado anteriormente,
y por otro, que la actividad articulada a través de las herramientas y servi-
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cios de Internet se sustenta principalmente por relaciones de amistad y/o
interés (véase: Ito et al., 2008). Así, los usos principales de estas cuentas son
hablar con amigos y amigas y sobre lo que les interesa o gusta, muy por
encima de usos relativos a las relaciones con personas ajenas a su círculo
social cotidiano, con la familia o con profesores, o de usos más prácticos,
una vez más, como solucionar dudas relacionadas con los estudios.
Conjuntamente, las listas de “contactos” priman a los amigos y amigas y a
los compañeros y compañeras de clase, mientras que relegan a los padres y
las madres y a los profesores y las profesoras a los últimos lugares, o bien a
los primeros en cuanto a quién no añadirían nunca a estas listas.
Cabe mencionar, por otro lado, un nivel relativamente bajo de actividad relacionada con la creación y distribución de contenidos, tanto propios, como
ajenos, lo cual sugiere que este tipo de actividad participativa no es, al
menos de momento, y como se piensa en ocasiones, mayoritaria, si bien es
significativa, lo cual indica, cuando menos, una dinámica de familiarización
gradual con estas aplicaciones de Internet.
En este contexto, y siguiendo con la percepción de Internet por parte de los
y las adolescentes en España, cabe destacar otros dos aspectos. Por un lado,
Internet constituye principalmente una fuente de ocio, entretenimiento e
información, así como una herramienta de comunicación, pero no lo consideran tanto como una herramienta de aprendizaje y/o formación. En este sentido, si bien se confirma su utilidad como fuente de información práctica (con
Internet puedo hacer los deberes mejor), la juventud española no le atribuye
necesariamente una función educativa (la opción Internet me permite aprender mejor y sacar mejores notas es minoritaria), lo cual puede estar relacionado también con el discreto índice de confianza que muestran en la
información que encuentran en la red (sólo la mitad se muestra confiada),
por mucho que sea una de sus funciones y usos principales.
Y finalmente, por otro lado, la juventud española articula con precisión una
suerte de doble discurso sobre las tecnologías digitales tal y como lo recibe
de sus padres y madres, que insisten en la utilidad de las herramientas (mis
padres creen que es muy importante que yo aprenda a utilizar los ordenadores), al tiempo que protestan por la intensidad de su uso (a mis padres no
les gusta que pase tanto rato navegando por Internet). Este doble discurso
se puede interpretar como una expresión de los patrones de apropiación de
estas tecnologías por parte de las dos generaciones que comparten el hogar:
mientras que los padres y las madres adquieren y aprenden a utilizar las tecnologías digitales con unos objetivos principalmente prácticos, relacionados
con sus obligaciones y responsabilidades, y después diversifican su uso a
otras funciones que ellos previamente atribuían a otros medios, como la televisión, sus hijos e hijas se apropian de todos estos medios y tecnologías al
mismo tiempo y desde edades tempranas, de forma que el uso de las tecnologías digitales es necesariamente más intenso y diversificado desde un primer momento, sobre todo a la hora de aprovechar la versatilidad técnica que
ofrecen (véase Tubella et al., 2008a; Tabernero et al., 2008, 2009a, 2009b).
Dentro de esta dinámica natural de negociación con respecto a los medios y
la tecnología en el ámbito familiar, los hijos y las hijas, a medida que avanzan
en la edad, van haciendo un uso más independiente y versátil de las herramientas de las que disponen. De hecho, se observa una relación bastante
clara entre el incremento de edad y un mayor nivel de integración y personalización del uso de Internet. Así, en líneas generales, y sin olvidar que habi-
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tualmente se observa una amplia distribución de respuestas entre los
distintos grupos, los que tienen entre 16 y 18 años están más significativamente relacionados con horarios de uso más flexibles, un mayor tiempo de
dedicación, la conexión en espacios privados dentro del entorno familiar, una
tendencia al aprendizaje por cuenta propia, y una tendencia hacia el uso más
frencuente, intenso, personalizado y versátil de herramientas y aplicaciones
online como vehículo inicial y principal de comunicación.
Por otro lado, se observan también diferencias significativas relacionadas
con el género, de manera que las chicas, en principio, parece que no atribuyen tanta versatilidad a Internet como hacen los chicos, aunque, como ya se
ha mencionado, en un contexto de amplia distribución de respuestas entre
los distintos grupos, lo que indica, cuando menos, una tendencia hacia la disminución de estas diferencias. En este sentido, cabe recordar que la diferencia entre géneros, uno de los factores principales de la brecha digital
tradicionalmente descrita, tiende claramente a desparecer en este segmento
de población, en virtud del acceso (véase la comparación con otros grupos
de edad del Instituto Nacional de Estadística: Encuesta de tecnologías de la
información en los hogares, 2008), y a pesar de que haya una mayoría (significativa) de chicas entre los no usuarios, en todo caso ligada a la edad (de
entre 12 y 15 años).
En este sentido, también es necesario destacar que son precisamente las chicas las que perciben con mayor fuerza que a sus padres no les gusta que
pasen tanto rato navegando por Internet, lo puede ser indicativo, en principio, de un mayor nivel de control en su caso por parte de los padres y las
madres. De hecho, este dato viene confirmado por la relación significativa de
los chicos (sobre todo en la franja alta de edad, de entre 16 y 18 años) con la
ausencia de normas en casa sobre lo que se puede hacer con Internet. Estas
normas, cuando existen, se refieren más al tipo de páginas que se visitan y a
las personas con las que se puede contactar en el caso de los más pequeños
(entre 12 y 15) y de las chicas en general, y al tiempo de conexión con respecto a los chicos.
En este contexto, las chicas presentan una relación más significativa que los
chicos con las actividades prácticas (buscar información sobre trabajos o
deberes del colegio o del instituto, en general, y también específicamente con
respecto al uso del correo electrónico y del Messenger), aunque se relacionan
más significativamente que los chicos con la percepción de que Internet no
tiene relación con un mejor rendimiento escolar (permite sacar mejores notas).
Estos datos sugieren que el control de los padres y las madres está fundamentalmente relacionado con el enfoque de éstos últimos en el uso práctico (los
estudios de sus hijos e hijas) del binomio ordenador/Internet, por mucho que
la percepción resultante no se corresponda con los resultados deseados.
Sin embargo, también son ellas las que se relacionan de manera más significativa en comparación con los chicos con la distribución de fotos, vídeos u
opiniones propias (del mismo modo en el caso específico del uso del
Messenger). En un contexto en el que los chicos son usuarios más intensos,
frecuentes e independientes, además de percibir una mayor versatilidad en
la utilidad de la red, estos resultados sugieren que las chicas son más proactivas a la hora de explorar/explotar las características técnicas, herramientas
y aplicaciones de la red. Estos datos pueden ser interpretados como indicativos de la tendencia hacia la disminución gradual y eventual desaparición de
desigualdades en el uso de Internet entre chicos y chicas de estas edades.
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Figura 7.
Base: usuarios de Internet
(porcentajes)
En todo caso, todas estas conclusiones preliminares con respecto a las relaciones de los y las adolescentes con las tecnologías digitales en función del
género y de la edad deben matizarse necesariamente con los datos y análisis
correspondientes al uso y la percepción de las redes sociales online, de los
teléfonos móviles y de los videojuegos, que se detallan en las secciones
siguientes.
Redes sociales online y fotologs
La contrastación de los datos relativos al uso y la percepción, por un lado, de
Internet en general, y por otro, específicamente de las redes sociales (y de
los teléfonos móviles, véase más adelante) nos ofrece la posibilidad de elaborar una primera aproximación de conjunto a los patrones de apropiación
de tecnologías digitales por parte de la juventud española con respecto a la
aplicación de diferentes servicios, herramientas y plataformas en relación
con la obtención y el desarrollo de competencias a nivel social, cultural y
educativo. En este sentido, con respecto al nivel y el tipo de contribución de
la juventud a la construcción de modos de cultura participativa (véase:
Jenkins et al., 2008), y en relación con los datos anteriormente mencionados
sobre el nivel relativamente bajo de actividad relacionada con la creación y
distribución de contenidos, resulta especialmente importante el hecho de
que un tercio de los y las adolescentes en España no utiliza redes sociales
online, blogs o fotologs (figura 7). Este dato es particularmente significativo
en la medida en que este tipo de herramientas y servicios en Internet son
aplicaciones que se construyen precisamente en torno a relaciones de amistad y/o interés, y cuyas características técnicas tienen una relación directa
con las competencias sociales y/o culturales sobre las que se fundamentan
nuevos modelos de cultura participativa y colaborativa (Tabernero et al.,
2009b; Tubella et al., 2008b; Ito et al., 2008; Jenkins et al., 2008; véase también la sección siguiente de este artículo, además de: Aranda, SánchezNavarro y Tabernero, 2009). En este sentido, las aplicaciones de uso más
común son Tuenti y Fotolog, en ambos casos por encima de Facebook, que,
en principio, ofrece una mayor versatilidad técnica en relación con la participación. Por otro lado, el uso de los blogs entre los y las adolescentes en
España es insignificante.
En este contexto, los motivos de uso de estas herramientas y servicios entre
la juventud revelan la importancia de estas herramientas y servicios con respecto a su vida social (figura 8). Así, los usos principales de las redes sociales en general son hablar con amigos y amigas y mirar lo que hacen o dicen
los contactos de la lista de amigos y amigas, lo cual sugiere un patrón principal de apropiación en torno a relaciones de amistad. Además, estos datos
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Figura 8.
Base: usuarios de redes sociales online (porcentajes)
Figura 9.
Base: usuarios de Fotolog
(porcentajes)
Usos de las redes sociales
Hablar con amigos/as
Saber qué hacen los/as amigos/as
Hablar sobre lo que me interesa/gusta
Dar la opinión
Enviar contenidos propios
Enviar/recibir contenidos de otros
Hablar con gente a la que no se ve a menudo
Pedir/buscar información sobre intereses
Hablar con familiares
Solucionar dudas de los estudios
Hablar con profesores/as
Usos de Fotolog
Escribir/comentar en
fotologs de amigos/as
Publicar contenidos propios
Comunicarse con amigos/as
Escribir sobre lo que
interesa/gusta
Publicar contenidos de otros
Comunicarse con gente a la
que no se ve a menudo
Comunicarse con familiares
Comunicarse con profesores/as
corroboran el hecho de que los y las adolescentes integran Internet en su vida
cotidiana, al menos incialmente, como extensión online de su entorno offline.
De hecho, los amigos y amigas y los compañeros y compañeras de clase son
con diferencia las personas incluidas con mayor frecuencia en las listas de
“contactos” de las redes sociales. En este sentido, es importante mencionar
que la extensión online de la vida offline de los y las adolescentes a través de
Internet no incluye a la familia, fundamentalmente a los padres y las madres:
por un lado, hablar/comunicarse con familiares no se encuentra entre los usos
principales de las redes sociales (o de Fotolog); por otro, los padres y las
madres son un grupo minoritario en las listas de “contactos” al tiempo que
son uno de los grupos principales que no incluirían nunca en dichas listas.
Más allá de la importancia de las relaciones sociales, las relaciones de interés y
la participación (si bien no necesariamente separadas de las relaciones de amistad) son también fundamentales: otros motivos principales de uso de las redes
sociales en Internet para la juventud española son hablar sobre lo que me interesa/gusta, dar la opinión, enviar fotos, vídeos o textos hechos por uno mismo, y
enviar/recibir fotos, vídeos o cosas divertidas que se encuentran por Internet. En
el caso de Fotolog (figura 9), la participación, aquí claramente relacionada con
las relaciones de amistad, se revela como la función más significativa: así, los
motivos principales de uso de Fotolog son, por orden de importancia, escribir o
comentar en Fotologs de amigos y amigas, publicar fotos, vídeos o textos
hechos por uno mismo, comunicarse con amigos y amigas, y escribir sobre lo
que interesa/gusta. En cuanto a las listas de “contactos”, el patrón es similar al
de las redes sociales en general, de manera que los amigos y amigas y los compañeros y compañeras de clase son también los grupos con mayor presencia.
En conjunto, estos datos sugieren poderosamente que la apropiación por parte
de la juventud de estas herramientas y servicios constituye un vector de desarrollo de una cultura participativa, mediada por la tecnología, y sustentada en
primer lugar por relaciones de amistad y en segundo lugar, de interés.
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Por otro lado, en relación con el hecho de que los y las adolescentes no consideran Internet como una herramienta de aprendizaje y/o formación, cabe
mencionar que hablar con profesores o monitores o solucionar dudas relacionadas con los estudios son usos de las redes sociales abiertamente minoritarios. En este sentido, no es una sorpresa que los profesores y profesoras
constituyan un grupo minoritario en las listas de “contactos” y sean también
uno de los grupos principales que nunca incluirían en dichas listas.
Todo esto no implica, sin embargo, que los y las adolescentes, mediante el
uso habitual de las redes sociales online y los fotologs, no estén de hecho
adquiriendo un capital-red (Rheingold, 2002), es decir, tal y como se ha
mencionado anteriormente, un conocimiento asociado precisamente a una
dinámica de contribución propia y de recepción de la contribución de los
demás (sus iguales, en tanto que fundamentalmente amigos y amigas y
compañeros y compañeras de clase) a la comunidad. Compartir sus experiencias y opiniones en espacios de apoyo, sociabilidad y reconocimiento
que ellos mismos van generando y desarrollando en torno a las herramientas
y servicios propios de las tecnologías digitales puede así entenderse como
un importante vector de aprendizaje, por mucho que los propios interesados
no lo perciban como tal.
Otro aspecto importante a destacar tiene que ver con el temor de los adultos a la posibilidad de que los y las adolescentes establezcan contactos no
deseados a través de la red. A este respecto, cabe recordar que sólo un tercio de los y las adolescentes afirma tener algún tipo de norma impuesta por
los padres y las madres en cuanto al uso de Internet en general, si bien, de
entre estas normas, las personas con las que se puede contactar son una de
las restricciones más importantes. En este contexto, menos de un 20% afirma
tener amigos y amigas que sólo conocen online. Teniendo en cuenta que la
mayoría de los y las adolescentes que utilizan redes sociales online actualiza
frecuentemente la información de sus perfiles en la red, es esencial prestar
atención a la información que facilitan de manera más habitual en estos perfiles. Así, los datos que hacen una descripción más general del usuario (sexo,
edad, fotografía, nombre y apellidos) son mucho más comunes que aquellos
que permiten el contacto directo (dirección del Messenger, del correo electrónico o del Fotolog, dirección postal, número del teléfono móvil o del teléfono de casa). Cabe mencionar también que, aparte de la gente que no cae
bien, los profesores y profesoras y los padres y las madres, la gente conocida
online y no personalmente, y los desconocidos o gente que está conectada
pero a la que no se conoce, son dos de las categorías principales que los y
las adolescentes no incluirían nunca en sus listas de “contactos”. Todo parece indicar, por tanto, que una amplia mayoría de los y las adolescentes en
España navega en Internet, y en concreto en las redes sociales, con prudencia en relación con la posibilidad de contactos no deseados, independientemente de si hay normas de uso o no impuestas por los adultos de su
entorno.
El estudio también revela algunas diferencias significativas en relación con el
uso de las redes sociales online y los fotologs, sobre todo por lo que concierne al género. Así, cabe destacar que las chicas son particularmente más
activas en el uso de estas herramientas y servicios como medio de comunicación interpersonal (con amigos y amigas, familiares, gente que conocen
pero con la que no se ven a menudo), de participación (comentar lo que
hacen los otros, distribución de fotos, vídeos o textos hechos por ellas mismas), y para la solución de problemas prácticos (resolver dudas relacionadas
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Figura 10.
Base: muestra completa
(porcentajes)
Usos del teléfono móvil (aparte de llamadas y SMS)
Figura 11.
Base: tienen teléfono móvil
(porcentajes)
Hacer fotos
Escuchar música
Saber qué hacen los/as
amigos/as
Hacer vídeos
Pasar el rato jugando
Control de los padres
Navegar por Internet
Escuchar la radio
Figura 12.
Base: tienen teléfono móvil
(porcentajes)
Percepción sobre el teléfono móvil - el teléfono movil me permite...
Intercambiar contenidos con amigos/as
Hacer fotos de lo que quiero, cuando y donde quiero
Control por parte de otros
Saber lo que hacen los/as amigos/as
Pasarlo bien
Saber lo que ocurre
Hacer amigos
Aprender cosas
No salgo sin el móvil
Me molesta que me puedan hacer fotos
Con el móvil me va mejor en los estudios
con los estudios). Estos datos coinciden con el hecho de que las chicas se relacionan también de manera más significativa en comparación con los chicos con
la distribución de fotos, vídeos u opiniones propias en el uso de Internet en
general (del mismo modo en el caso específico del Messenger). Así, en un contexto en el que los chicos son usuarios más intensos, frecuentes e independientes, además de percibir una mayor versatilidad en la utilidad de la red, estos
resultados sugieren que las chicas son más proactivas a la hora de explorar/
explotar las características técnicas, herramientas y aplicaciones de la red. Estos
datos constituyen una indicación adicional, en tanto que hablamos de adolescentes, de la tendencia hacia la disminución gradual y eventual desaparición de
desigualdades de género en el uso de Internet.
Teléfonos móviles
Los datos relativos al uso y la percepción de los teléfonos móviles por parte de
los y las adolescentes son esenciales para elaborar un cuadro general sobre la
relación de la juventud con las tecnologías digitales. En concreto, complementan los resultados obtenidos en relación con el uso de Internet en general y de
redes sociales online en particular, sobre todo desde el punto de vista de la
sociabilidad, pero también de la participación, si bien en clara conjunción, como
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se ha visto, con sus relaciones de amistad. Así, con respecto al contexto de uso,
una amplia mayoría de los y las adolescentes en España tiene teléfono móvil
propio (figura 10), que alcanza la práctica totalidad entre los que tienen entre 16
y 18 años. Cabe destacar también que la mayoría tiene el teléfono móvil desde
hace 4 años o más, incluido un tercio de los más pequeños (entre 12 y 15 años),
lo cual indica que los padres y las madres están dispuestos a facilitar esta tecnología a sus hijos e hijas a edades tempranas. En este sentido, es interesante
mencionar que la mayoría de los usuarios de este grupo de población piensa
que tener el teléfono móvil encendido facilita que los controlen (figura 12). Por
otra parte, y en relación con el control parental del uso del teléfono móvil por
parte de los y las adolescentes, una mayoría de usuarios y usuarias afirma tener
un presupuesto límite mensual, cuya media es de 14,81e, mientras que un
pequeño porcentaje afirma tener otro tipo de restricciones, fundamentalmente
relacionadas con el momento y el lugar en que pueden utilizarlo. Las limitaciones y el control de los padres y las madres en general, como cabía esperar, son
más habituales entre los usuarios más pequeños (entre 12 y 15 años).
Con respecto a los usos específicos que hacen los y las adolescentes relacionados con la comunicación interpersonal, si bien la mayoría utiliza el teléfono móvil
principalmente para hacer llamadas, no sorprende que, en principio, casi la mitad
lo utilice principalmente para enviar mensajes de texto (SMS), teniendo en cuenta
que casi dos tercios de los usuarios tiene una limitación de presupuesto.
Aparte de estos usos, las actividades más importantes que el teléfono móvil permite hacer (figura 11), según la juventud, son, por orden de importancia, hacer
fotos y escuchar música. Las funciones del teléfono móvil como cámara digital y
equipo de sonido vienen a completarse con la posibilidad de hacer vídeos como
una actividad esencial, y con su uso también para escuchar la radio. En este sentido, parece evidente que para los y las adolescentes el teléfono móvil es, entre
otros aspectos, y como ocurre con Internet, un espacio de ocio (de hecho, casi
dos tercios afirman que con el teléfono móvil se lo pasan bien).
Otra actividad significativa para los y las adolescentes con respecto al teléfono
móvil y claramente relacionada con la sociabilidad es la posibilidad de saber
qué están haciendo los amigos y amigas. A este respecto, las percepciones de
los y las adolescentes sobre el uso de los teléfonos móviles (figura 12) revelan
formas características de gestión de la identidad y de la privacidad. Por un lado,
no dejan lugar a dudas en cuanto a que el teléfono móvil, al igual que ocurre
con las redes sociales online, es una herramienta de contribución y participación
inmediata (la mayoría de los usuarios y las usuarias adolescentes afirma que
con el teléfono móvil pueden hacer fotos de todo lo que quieren, cuando quieren y donde quieren; mientras que también una amplia mayoría destaca que
también les permite intercambiar fotos o vídeos con los amigos y amigas) en
una comunidad definida por un círculo social cercano y, en general, ya construido (son pocos los que afirman que el teléfono móvil sirve para hacer amigos y
amigas). Por otro lado, es una herramienta esencial para mantenerse en contacto y al día en el medio en el que se mueven (la mayor parte no sale sin el teléfono móvil y confirma que el teléfono móvil les permite saber lo que hacen los
amigos y amigas; y casi la mitad destaca que les permite enterarse de lo que
pasa a su alrededor). Pero, además, son perfectamente conscientes de que
todas estas posibilidades también les atañen como receptores (como ya se ha
mencionado, una amplia mayoría afirma que tener el teléfono móvil encendido
facilita que los controlen, más allá de especificaciones sobre si se trata de los
padres y las madres o de los amigos y amigas), y muestran su rechazo a la invasión de su privacidad (les molesta que con el teléfono móvil les pueda hacer
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Figura 13.
Base: muestra completa
(porcentajes)
Figura 14.
Base: jugadores/jugadoras
(porcentajes)
Figura 15.
Base: jugadores/jugadoras
(porcentajes)
Figura 16.
Base: jugadores/jugadoras
(porcentajes)
fotos quien quiera, cuando quiera y donde quiera). En conjunto, todos estos
datos ilustran que el teléfono móvil es una herramienta esencial en relación
con la sociabilidad de los y las adolescentes, al tiempo que un campo de
pruebas con respecto a la gestión de la identidad y de la privacidad propias
de la edad, sobre todo por lo que respecta a las funciones participativas que
ofrecen las características técnicas de estos aparatos.
Por último, para terminar con la percepción de los y las adolescentes sobre
el uso del teléfono móvil, está claro que no lo consideran como una herramienta de uso práctico, en concreto relacionada con sus estudios (son muy
pocos los que sostienen que con el teléfono móvil les va mejor en los estudios), o de aprendizaje en general (una minoría afirma que el teléfono móvil
les permite aprender cosas).
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Videojuegos
El uso de videojuegos por parte de los y las adolescentes es a menudo uno
de los puntos principales del debate en torno a la relación de la juventud con
los medios y la tecnología. Aspectos como el acceso a contenidos adecuados con respecto a la edad de los jugadores y las jugadoras, así como el uso
frecuente e intenso que puede generar adicción en los y las adolescentes,
además de la consiguiente alienación de su vida social, son argumentos
habituales que se discuten a todos los niveles (académico, administrativo,
público). En términos generales, de acuerdo con los datos obtenidos en este
estudio, menos de la mitad de los y las adolescentes en España juega habitualmente a videojuegos (figura 13). En este aspecto, se observan diferencias
significativas en relación con el género y la edad: así, los chicos juegan
mucho más que las chicas; y por otro lado, los más pequeños, entre 12 y 15
años, también son jugadores y jugadoras más habituales que los que tienen
entre 16 y 18 años. A este respecto, el estudio sitúa la edad media a la que se
empieza a jugar en los 9 años.
En cuanto a la mayoría de los que no juegan con videojuegos, el argumento
principal que esgrimen con diferencia cuando se les pregunta por qué es la
falta de interés (no me interesan; muy por encima de otros argumentos,
como la falta de tiempo).
Con respecto al horario y el lugar de juego (figuras 14 y 15), los resultados
son similares a los obtenidos en relación con el uso de Internet: los horarios
más habituales son las tardes y las noches (entre las 8 y las 12 de la noche),
si bien el fin de semana cobra especial importancia; y el lugar de juego más
habitual es la habitación propia, por delante del salón-comedor. En ambos
casos, se observa una migración de hábitos con la edad, de manera que los
más pequeños tienden a jugar más por las tardes y los fines de semana, así
como en espacios de uso común en el hogar, mientras que los más mayores
juegan más por la noche y en el entorno privado de su habitación.
Del mismo modo ocurre con la intensidad de juego (figura 16): la media de
tiempo dedicada a los videojuegos es de 5,2 horas a la semana. A pesar de
que el porcentaje de jugadores y jugadoras entre los más pequeños es superior en comparación con los más mayores, son éstos últimos los que dedican
más tiempo al juego (6,3 horas de media a la semana para los que tienen
entre 16 y 18 años, frente a 4,4 horas para los que tienen entre 12 y 15 años).
A este respecto, también se observan diferencias de género (5,9 horas para
los chicos, frente a 2,8 horas para las chicas).
Las vías principales de adquisición de videojuegos son las compras y las
descargas de Internet (en este caso, principalmente para tener más, porque
es un método más fácil, o para conseguir lo que aún no tienen los demás o
no se ha publicado en España). En este contexto, una amplia mayoría de
jugadores y jugadoras decide personalmente el tipo de juegos que adquiere,
de manera que los padres y las madres apenas intervienen en la elección de
los videojuegos. Así, y al igual que ocurría con Internet, no sorprende que
también una mayoría de los y las adolescentes que juegan afirme no tener
normas en casa sobre el uso de videojuegos, además de saber lo que puede
y no puede hacer con ellos. Cuando existen normas, se refieren sobre todo al
tiempo (dedicación, días de la semana en los que se puede jugar) y sólo un
pequeño porcentaje habla de restricciones con respecto al tipo de juegos a
los que puede jugar.
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Figura 17.
Base: jugadores/jugadoras
(porcentajes)
Percepción sobre los videojuegos
Prefiero salir con amigos/as a jugar a videojuegos
Los videojuegos sólo sirven para pasar el rato
Los videojuegos pueden crear adicción
La mayoría de videojuegos son violentos
Prefiero jugar a videojuegos que ver la TV
Con los videojuegos aprendo cosas
Después de jugar estoy más relajado
Los videojuegos me permiten hacer amigos/as
Juego a videojuegos no recomendados (edad)
Por otra parte, los amigos y amigas y/o los compañeros y compañeras de
clase, es decir, de nuevo el círculo social extra-familiar más cercano, son las
personas con las que más se habla de videojuegos, mientras que los padres
y las madres son interlocutores mucho menos habituales. En este sentido,
cabe destacar que las chicas en general, pero sobre todo las que tienen
entre 12 y 15 años, mantienen significativamente una relación más cercana
con los padres y las madres a la hora de jugar o de hablar de videojuegos.
Este dato complementa los resultados relativos a un mayor control parental
sobre las chicas y los más pequeños en torno al uso de tecnologías digitales,
como ya se ha mencionado anteriormente con respecto a Internet y a los
teléfonos móviles.
En cuanto a los hábitos sociales asociados al uso de videojuegos, partimos de
la base de que dos tercios de los y las adolescentes en España juegan habitualmente solos. Por su parte, la minoría que juega fundamentalmente con
otras personas, cita sobre todo a los amigos y amigas y a los hermanos y hermanas. Los padres y las madres, en cambio, apenas aparecen como compañeros y compañeras de juego. Finalmente, teniendo en cuenta que también una
mayoría de los jugadores y las jugadoras utiliza Internet para jugar, y en relación con el riesgo de contactos no deseados a través de la red, hay que destacar que las personas que se conocen online pero no personalmente no son
necesariamente compañeros y compañeras de juego habituales.
En este contexto general de prácticas relacionadas con el uso de videojuegos por parte de los y las adolescentes, sus percepciones al respecto (figura
17) revelan unos patrones de adopción que oscilan entre dos extremos: por
un lado, la asimilación de los discursos preventivos que son de dominio
público. Así, un alto porcentaje de jugadores y jugadoras afirma que los
videojuegos pueden crear adicción o que la mayoría de los videojuegos son
violentos. Por otro, la apropiación de estas tecnologías, junto con otras tecnologías y medios disponibles (como la televisión), de acuerdo, como no
podía ser de otro modo, con las necesidades e intereses de sus vidas cotidianas. En este sentido, por un lado, una amplia mayoría reconoce que prefiere
salir con los amigos y amigas a jugar a videojuegos, lo que es indicativo de
que los videojuegos no son utilizados o no se convierten necesariamente en
sustitutos de la vida social cotidiana de los y las adolescentes; por otro lado,
la mitad de los jugadores y jugadoras prefiere jugar a videojuegos a ver la
televisión, dato que viene a ilustrar la fuerte competencia entre los distintos
medios y tecnologías disponibles en el hogar. Estos patrones de apropiación
también incorporan un cierto grado de transgresión, por lo demás perfectamente atribuible a las inquietudes propias de la edad y a la negociación
generacional, sobre todo en el ámbito doméstico. Así, teniendo en cuenta
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que la ausencia de normas con respecto al uso de videojuegos es común, y
que una mayoría de los jugadores y las jugadoras afirma que sabe muy bien
lo que puede o no puede hacer con ellos, como se ha mencionado anteriormente, buena parte también reconoce que juegan a videojuegos no recomendados para su edad.
Por otra parte, cantidades apreciables de jugadores y jugadoras atribuyen a
los videojuegos características abiertamente positivas relacionadas con la
sociabilidad, su bienestar personal y, notablemente, con el aprendizaje. Por
un lado, un tercio de los jugadores y las jugadoras afirma que los videojuegos les permiten hacer amigos y amigas; por otro, el buena parte de ellos
sostiene que después de jugar están más relajados; y por otro, casi la mitad
afirma que con los videojuegos se aprenden cosas. La atribución de funciones de aprendizaje en este caso es muy superior a la detectada para
Internet, las redes sociales online o los teléfonos móviles, y probablemente
tiene una relación directa con la interactividad y el nivel de implicación que
se exige del jugador propios de los videojuegos. En este sentido, no hay que
olvidar tampoco que los profesores y las profesoras, al igual que los padres y
las madres, es decir, los adultos en general, del mismo modo que ocurre con
el resto de las tecnologías analizadas, apenas aparecen como interlocutores
para hablar de videojuegos o como compañeros y compañeras de juego. Así,
en conjunto, estos datos vienen a reafirmar la prioridad que los y las adolescentes, a través del uso de las tecnologías digitales, entre otros aspectos,
atribuyen a tipos de sociabilidad y aprendizaje entrelazados y más horizontales, en comparación con esquemas sociales y educativos tradicionales.
Cabe destacar, por último, que los chicos, es decir, los que más juegan, y
sobre todo los más mayores, y por tanto los usuarios más experimentados,
son los que significativamente atribuyen a los videojuegos las capacidades
para hacer amigos y amigas, relajar y aprender. Este dato viene a establecer
una relación entre la intensidad de uso y la experiencia con una atribución
de funciones, capacidades y posibilidades relacionadas con las tecnologías
digitales más amplia, versátil y personalizada.
Conclusión
Este estudio ofrece un panorama general de los patrones actuales de apropiación de tecnologías digitales por parte de la juventud española en su vida
cotidiana. En concreto, dibuja un contexto en el que la práctica totalidad de
los y las adolescentes tiene acceso a diversas tecnologías (Internet, teléfonos
móviles), sobre todo en el ámbito doméstico, de modo que buena parte de
ellos se va apropiando de las herramientas y servicios que ofrecen estas tecnologías (como las redes sociales online o las posibilidades técnicas de los
teléfonos móviles más allá de la comunicación interpersonal) de acuerdo,
como cabe esperar, con sus necesidades e intereses cotidianos. El caso de
los videojuegos es ligeramente distinto, como ha quedado patente, puesto
que su disponibilidad depende mucho más de una voluntad de adquisición
periódica de estos bienes de consumo por parte de las familias.
El acceso generalizado a estas tecnologías desde edades muy tempranas ha
propiciado un debate a muy diferentes niveles (académico, administrativo,
público) sobre el uso y los modos de apropiación de estas tecnologías por
parte de la juventud. No cabe duda de que la vida de los y las adolescentes
se desarrolla en contextos caracterizados por la creciente presencia de
medios y tecnología, y en los que las tecnologías digitales juegan un papel
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fundamental en relación con múltiples aspectos de su vida cotidiana, como
la sociabilidad, el consumo o el aprendizaje. En este sentido, se habla de la
juventud actual como “la generación digital”, si bien esta denominación suele
incorporar un doble sentido de acuerdo con los términos del debate sociocultural de dominio público: por un lado, son la vanguardia que representa
un futuro mejor sustentado por el uso experimentado de estas tecnologías;
por otro, debido a su edad, y por tanto a su inexperiencia, son vulnerables a
los riesgos atribuidos a estas tecnologías, fundamentalmente en relación con
el acceso a contenidos o contactos no deseados (Livingstone, 2003).
Con estas premisas, y atendiendo a la necesidad creciente de conocer mejor
la dinámica de apropiación de las tecnologías digitales por parte de los y las
adolescentes, este estudio revela algunos aspectos esenciales. En primer
lugar, el estudio corrobora que la vía principal de introducción al uso de las
tecnologías digitales es el medio familiar-doméstico, de manera que el
aprendizaje se realiza en contextos no formales (autodidacta o con familiares, fundamentalmente). A partir de aquí, los y las adolescentes van haciendo uso de las tecnologías y medios de los que disponen de acuerdo con sus
necesidades e intereses cotidianos, es decir, fundamentalmente relacionados
con la sociabilidad, el consumo y el aprendizaje, pero dentro de un debate
generacional con los padres y las madres, que se desarrolla de un modo perfectamente lógico y natural en función de la edad, y que gira a menudo en
torno, precisamente, a las características (frecuencia, intensidad, lugar) de
uso de las tecnologías y los medios al alcance (Livingston y Bovill, 2001;
Dickinson et al., 2001; McMillan y Morrison, 2006; Hagen, 2007; Tubella et al.,
2008a; Tabernero et al., 2008, 2009a, 2009b).
Este debate está muy relacionado con juicios de valor que contraponen la
necesidad práctica de que los y las adolescentes aprendan a utilizar estas
tecnologías, de acuerdo con esquemas educativos y profesionales tradicionales, y con los patrones de apropiación de estas tecnologías por parte de
los padres y las madres, a la “pérdida de tiempo” que representa el consumo
mediático ocioso, lo cual es una extensión de la percepción de los padres y
las madres sobre el uso que los y las adolescentes (y ellos mismos) hacen de
la televisión. Sin duda, tal y como revela el estudio, los y las adolescentes se
apropian de estas tecnologías fundamentalmente como espacios de ocio. No
obstante, en este sentido, el estudio también revela que lo más común es
que los padres y las madres no imponen a sus hijos e hijas restricciones de
ningún tipo en cuanto al uso de las tecnologías, excepto precisamente en
relación con el tiempo (véase Hagen, 2007), es decir, con las horas que los y
las adolescentes dedican a Internet, las redes sociales online o los videojuegos, e incluso los teléfonos móviles, en cuyo caso se traduce en límites de
presupuesto.
En segundo lugar, el estudio ilustra las características de la apropiación de
estas tecnologías en torno a las necesidades e intereses de los y las adolescentes. Así, el uso que hacen de Internet, las redes sociales, los teléfonos
móviles y los videojuegos gira en torno a sus círculos sociales cotidianos
más cercanos fuera de la familia (los amigos y amigas y los compañeros y
compañeras de clase), de manera que su alto nivel de integración de estas
tecnologías en su vida cotidiana se traduce esencialmente en una extensión
online de la vida offline. De este modo, las características técnicas de estas
tecnologías las convierten en herramientas esenciales en relación con la
sociabilidad de los y las adolescentes, al tiempo que un campo de pruebas
con respecto a la gestión de la identidad y de la privacidad (con respecto y
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más allá del entorno familiar) propias de la edad. A este respecto, y teniendo
en cuenta la ausencia de restricciones anteriormente mencionada, los y las
adolescentes muestran un cierto nivel de asunción de los discursos preventivos propios de los adultos con respecto a los riesgos que corren, así como
un alto nivel de seguridad en cuanto a lo pueden o no pueden hacer con las
tecnologías. En este sentido, el estudio deja claro que los contactos realizados estrictamente online se reducen a porcentajes mínimos.
Y por último, en tercer lugar, el estudio corrobora que la apropiación por
parte de la juventud de estas tecnologías constituye un vector de desarrollo
de una cultura participativa, mediada por la tecnología, y sustentada en primer lugar por relaciones de amistad, en tanto que extensión de la vida offline, como se ha dicho, y de interés (Jenkins et al, 2008; Ito et al., 2008). Los
resultados obtenidos muestran que los y las adolescentes articulan sus actividades con las tecnologías digitales en torno a una dinámica de participación y contribución igualitaria a la comunidad. Esto, a su vez, conlleva la
generación de formas características de obtención y gestión de competencias a nivel social, cultural y educativo, es decir, relativas a la manera que tienen de comunicarse, consumir, estudiar, colaborar y resolver problemas. Sin
olvidar el hecho de que los y las adolescentes relacionan estas tecnologías
principalmente con el ocio y no con el aprendizaje, lo cierto es que el estudio revela que la juventud, a través del uso de estas tecnologías, va generando espacios de apoyo, sociabilidad y reconocimiento que son también
espacios de aprendizaje colaborativo, sin duda no formal, sustentados por el
círculo social cotidiano, y en donde existen amplias posibilidades de desarrollo de muy diversas capacidades a nivel social, cultural, profesional o técnico.
Como ya se ha mencionado, la juventud adquiere de este modo un importante capital-red (Rheingold, 2002). Compartir sus experiencias, inquietudes
y opiniones a través de espacios alternativos ocio y participación constituye
un importante vector de aprendizaje, por mucho que los propios interesados
no lo perciban como tal. En todo caso, esto se debe probablemente a la
naturaleza no formal de este aprendizaje, abiertamente colaborativo (horizontal e igualitario, frente a un flujo tradicional de transmisión de información vertical, de los adultos expertos a los menores profanos), y sustentado
sobre todo por relaciones sociales extra-familiares, es decir, no centradas
tanto en la función práctica del uso de las tecnologías digitales.
Nota metodológica
El universo de este estudio se compone por el conjunto de adolescentes de
entre 12 y 18 años de España (un total de 3.044.131 habitantes, sin contar con
la población de Canarias, Ceuta y Melilla). En conjunto, se generó una muestra teórica final de 2.054 consultas, que sigue una distribución proporcional
a la población española tanto por sexo como por edad de entre 12 y 18 años.
La realización del trabajo de campo del estudio, se llevó a cabo entre los
días 16 de marzo y 1 de abril de 2009.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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documentos
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Francisco Bernete. Teoría y Sociología de la Comunicación (UCM)
Usos de las TIC, Relaciones sociales y
cambios en la socialización de las y
los jóvenes
En este artículo nos centramos en un tipo de consecuencias que probablemente están teniendo ya los
usos de las TIC, pero que no cabe observar más que a largo plazo: los posibles cambios en las relaciones sociales de los jóvenes y, por tanto, en su socialización, en lo que ésta depende de las interacciones
con otros agentes sociales: familiares, docentes, compañeros de trabajo, de estudio, de juegos, etc.
Interacciones que tienen un nuevo campo donde generarse, regenerarse, crecer, transformarse. No sólo
en lo que más se identifica ahora como “redes sociales” (Facebook, Twiter, Tuenti, etc.) sino también en
otros muchos espacios de intercambios informativos abiertos por Internet y la telefonía celular.
Palabras clave: TIC, relaciones sociales, socialización, redes sociales, Internet
”Las ciencias están centradas en el papel que la comunicación cumple
en la humanización y la socialización. En cambio la producción comunicativa se encamina hacia usos tecnológicos y macrosociológicos de
la información cada vez más desvinculados de esas funciones antropológicas.” (Manuel Martín Serrano) (1)
Introducción
Las relaciones entre los seres humanos tienen un nuevo campo donde generarse, regenerarse, crecer, transformarse. No sólo en lo que más se identifica
ahora como “redes sociales” (Facebook, Twiter, Tuenti, etc.) sino también en
otros muchos espacios de intercambios informativos abiertos por Internet y
la telefonía celular. Ello no significa que se derrumben o se sustituyan las
relaciones anteriores; sino que se están implantando nuevas formas de
informarse, producir, divertirse, comprar, etc. que modifican el conjunto de
las relaciones sociales, entendidas aquí como modos de actuar unos con
otros que mantienen una cierta regularidad. Se trata de una transformación
en los procesos de producción y recepción de informaciones cuyo sentido
más general y cuyas consecuencias en la socialización de los niños, adolescentes y jóvenes se desconocen y generan incertidumbre y preocupación
(como en su día ocurriera con la emergencia de la imprenta, la radio o la
televisión).
(1)
Entrevista
para
CIESPAL/
CHASQUI,
Revista
Latinoamericana de Comunicación.
Octubre 2009
En general, son los adultos, más que los jóvenes, quienes se refieren a “nuevas tecnologías”, “nuevas interacciones” o “nuevas relaciones sociales”.
Parece natural que quienes tengan más conciencia de las transformaciones
que se producen en las formas de vivir (de trabajar, comunicar, relacionarse
con otros) sean los sujetos de mayor edad en tanto que han conocido las
situaciones anteriores a esos cambios; y que estas modificaciones sean más
difíciles de identificar por parte de los jóvenes, en tanto han crecido con los
Mujeres jóvenes en el siglo XXI
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mismos dispositivos tecnológicos que para sus padres y abuelos representan
innovaciones espectaculares.
Para los jóvenes actuales, usar Internet o el sms es algo tan natural como
para sus padres ver televisión o para sus abuelos escuchar la radio. Sabemos
que cada generación y cada grupo social “naturaliza” las tecnologías que
tiene a su alcance e intenta sacarles partido. Pero queda mucho por descubrir acerca de los usos tecnológicos en los que se ocupan nuestros jóvenes y,
aún más, acerca de la trascendencia de tales usos en el conjunto de las relaciones sociales y los procesos de socialización.
En este artículo se pretende señalar determinadas líneas de investigación
que parece necesario emprender en el campo de los estudios de comunicación, en el sentido de vincular los usos tecnológicos con el papel que la
comunicación cumple en la socialización. Pues, si bien abunda la literatura
sociológica, económica y tecnológica que registra y valora tendencias en la
producción, la comercialización, el consumo o los riesgos asociados a la ocupación de los jóvenes con las actuales tecnologías de la información y la
comunicación (en adelante TIC), no es fácil encontrar recursos para investigar de qué modo las interacciones mediante TIC están conformando nuevas
formas de entender el mundo (público y privado; físico y psíquico), de articular o desarticular la sociedad y la cultura de los usuarios; de relacionarse
con otros, cercanos y lejanos, jóvenes y mayores, usuarios y no usuarios de
las mismas TIC.
Los usos de las TIC y la menor dedicación a otras cosas,
como consecuencia a corto plazo.
Hay sobradas razones para referirse a los usos -y no al consumo- de las
Tecnologías de la Información y Comunicación por parte de los jóvenes. La
principal de ellas es que muchas veces son creadores de tecnología, con
independencia de que sean también consumidores. (2) Una parte de nuestros jóvenes son usuarios altamente participativos, con un intenso uso del
medio Internet, para quienes la tecnología es una parte natural de su vida.
De las investigaciones acerca de los usos, cabe esperar que indaguen sobre
cuáles son los objetivos: para qué se usa (trabajo, ocio, estudio, etc.) y qué
necesidades se satisfacen, qué se resuelve o qué se obtiene. Por ejemplo,
sentirse en contacto con amigos, pareja, familia, etc.; sentirse perteneciente
a un grupo social, con la valoración que le dé a esa pertenencia; consolidar y
ampliar del círculo de relaciones sociales, etc.
(2)
Por poner sólo un ejemplo,
cuando se escriben estas líneas
(diciembre de 2009) acaba de
publicarse que IBM apuesta por
EyeOS , un escritorio virtual de
código libre, creado por tres
amigos (dos de 18 años y uno
de 22), de Olesa de Montserrat
(Barcelona), que estudian informática y diseño y trabajan a
tiempo parcial.
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Además de los objetivos y las gratificaciones, si se pretende abarcar las consecuencias que tales usos tienen a corto plazo, debe indagarse sobre qué
cosas se hacen o se dejan de hacer por convertirse en usuarios de unas u
otras TIC: se estudia menos, o se duerme menos, se ve menos televisión, se
hace menos deporte o se visita menos a los familiares porque la duración de
los días o las semanas no es elástica.
Probablemente las actividades que con más claridad pueden recordar y
reconocer los usuarios que están dejando de lado sean formas de pasar el
tiempo libre en casa (como ver televisión) y formas de obtener información
en materiales impresos (consulta de bibliotecas o catálogos de todo tipo de
bienes y servicios). Precisamente, gran parte de las utilidades que se les ha
ido encontrando a estas TIC, y que mejor han desarrollado, está relacionada
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con la obtención inmediata de información referida a toda clase de bienes y
servicios, ofertados y demandados desde cualquier lugar del mundo. Internet
-además de un medio para el correo electrónico y otras formas de comunicación, como las que facilitan las redes-, es un gran catálogo o escaparate
mundial de ofertas y demandas, como corresponde a un mercado globalizado.
En este artículo nos centramos en un tipo de consecuencias que probablemente están teniendo ya los usos de las TIC, pero que no cabe observar más
que a largo plazo: los posibles cambios en las relaciones sociales de los jóvenes y, por tanto, en su socialización, en lo que ésta depende de las interacciones con otros agentes sociales: familiares, docentes, compañeros de
trabajo, de estudio, de juegos, etc.
Las relaciones personales ¿se mantienen, se refuerzan, se alimentan con los
usos actuales de Internet y la telefonía celular? ¿o pierden autenticidad, densidad, quedan reducidas a contactos que se contabilizan? En tanto no se
obtengan evidencias empíricas estaremos expuestos a un intercambio de
presunciones como las que aparecen con cierta regularidad en los medios de
comunicación pública. Véase la siguiente a título de ejemplo:
Este fenómeno afecta profundamente a las relaciones entre ellos. En primer
lugar, el Messenger les proporciona el escondite perfecto para expresarse sin
exponerse. Pueden decir lo que quieran sin temor a la reacción del otro.
Están en el entorno seguro de su pantalla, sin que nadie les vea y sin tener
que dar más explicaciones que las que quieran dar. Esto les provoca una pérdida de habilidad en el intercambio personal (la comunicación personal se
aprende practicando) y puede desembocar en una especie de “analfabetismo relacional” que les hará el camino mucho más difícil cuando como adultos no tengan más remedio que interactuar con los demás (Ferrán
Ramón-Cortés, 2010).
Pero ¿cuál es el fundamento para afirmar que se pierde habilidad en el intercambio personal y no lo contrario, que los intercambios comunicativos a través de pantallas tienen un efecto amplificador (no inhibidor) de la
comunicación cara a cara? ¿No habrá que investigar la relación entre las interacciones físicas y las que tienen lugar por medio de las TIC?
El uso de las “redes sociales” generadas en Internet
Desde que comenzaron a usarse el correo electrónico y la World Wide Web
(traducción aproximada: Red Global Mundial), se sucedieron los éxitos de dispositivos tecnológicos innovadores en las formas de comunicar e informarse.
Después del auge y caída de algunos de estos dispositivos (foros, chats, etc.)
llegó el éxito de los blogs, con sus comentaristas habituales que pronto empezaron a sentirse parte de “comunidades virtuales” generadas en torno a un blog
o varios. Agrupaciones coyunturales que también aparecen en forma de opinadores de noticias, reportajes, crónicas, artículos de un periódico, una emisora de
radio, un canal de televisión o un sitio web de otra índole. EL PAÍS digital creó
hace algún tiempo un espacio propio para albergar los blogs de sus lecto-escritores y llamó a esa espacio “la comunidad”. En 2010 casi cualquier conjunto de
gente organizada constituye una red, o al menos así se denomina: redes de
bibliotecas, de ciudades educadoras, de lectores de un periódico, etc. (“Gente
Qué! –dice la publicidad- es la red social de usuarios de QUÉ.es).
En torno a cualquier afinidad de gustos, intereses, etc. se crean nuevas relaciones; se mantienen, se refuerzan o se transforman ciertos vínculos con
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otros cuando se intercambian comentarios al pie de una noticia, de un artículo, de un videoclip, etc.
Los jóvenes han participado de todas las formas innovadoras de relacionarse
y participar en comunidades virtuales, de lazos débiles, si se quiere enfatizar
así, pero probablemente generadoras de sentimientos de pertenencia y otras
gratificaciones, como cualquier comunidad. Pero ninguna había aglutinado a
tantos participantes como MySpace, Facebook, Tuenti y otras mundialmente
famosas, que para muchos llenan el campo semántico del término “redes
sociales”.
Estas “redes sociales” que se han generado en Internet, como bien dice
Jesús Miguel Flores Vivar (2009), “se han convertido en el estandarte de la
Web 2.0, entorno que también aglutina a los blogs, wikis y chats”. Según se
afirma en el último informe presentado por la Fundación Telefónica sobre
“La Sociedad de la Información en España 2009”, el uso de las redes sociales
entre los jóvenes se habría multiplicado por seis a lo largo de 2009, lo que
supone un aumento del 500% con respecto al mismo período del año anterior
Obviamente, no todos hacen lo mismo ni durante el mismo tiempo. Hay diferencias entre mujeres y hombres que habría que investigar (3). Igualmente,
se mantienen también diferencias en el uso de estas redes en función de las
posibilidades de acceso a Internet: quienes tienen acceso ilimitado a Internet
en casa y pueden usarlo por la noche son los que participan más modificando sus perfiles, coleccionando amigos y comunicándose con conocidos y
desconocidos. Quienes pueden, acceden desde el centro de trabajo y lo
hacen repetidas veces en el día, incluso en periodos de vacaciones.
Qué sentido tiene para los y las jóvenes el uso de las redes sociales generadas en Internet: qué representa para cada persona (por ejemplo, una vía de
comunicación íntima, una vía para dar a conocer lo que uno considera más
propio y procurar que se valore lo propio), qué papel juegan estas prácticas
en la sociabilidad, en el desarrollo identitario, etc.
Los mayores no sabemos bien qué representa el uso de las redes para los
jóvenes. Y ellos no saben lo extraño que puede ser ese mundo para los adultos. Para los mayores es un tercer entorno, muy diferente del segundo (el
urbano) y éste muy diferente del primero (el natural o rural), siguiendo la
tipología de Javier Echevarría (1999). Para los jóvenes, todo forma parte de
un solo mundo, que es así porque así se lo han encontrado. La conciencia del
cambio es de los mayores.
Sobre este fenómeno social y comunicativo no tenemos una tradición libresca que nos ofrezca ya un conocimiento ordenado, porque es muy reciente y
muy cambiante. La información sobre estas redes está en la Red; pero en la
Red hay demasiadas cosas y cada vez está más claro que la sobreabundancia informativa ayuda poco a la comprensión. En este caso, hay también
demasiado ruido.
(3)
Hipótesis: las jóvenes de mayor
edad es más probable que
sigan usando la red que los
jóvenes de mayor edad (a ellas
les interesa más que a ellos
comunicarse con amigos/as
que también ven en persona).
Sin detenernos ahora en ello, anotemos que redes sociales han existido siempre; desde que hay sociedad, hay redes sociales. Desde que existe la World
Wide Web se usa más el término, se ha puesto de moda y se piensan más
cosas con esa clave en lugar de otras claves. A veces, los mimos fenómenos
sociales, se piensan con unos conceptos en una época y con otros conceptos o categorías en otra época distinta. Hoy es habitual recurrir al término
“redes” para identificar estructuras sociales de todo tipo: de delincuentes y
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de amigos, de empresas y de iglesias, de revolucionarios y reaccionarios, de
cajeros automáticos y de mendigos, etc.
Las que ahora son mundialmente conocidas por su rápida expansión por
Internet también son variadas, según a qué se dediquen específicamente o
según cómo funcionen; lo que permiten o prohíben, etc.): Unas son más para
profesionales como Linkedin, donde se deja el CV y los empleadores pueden
consultarlo y ofrecer empleo) otras son más bien para cotillear un poco
(como Tuenti o Facebook, las preferidas de los más jóvenes para estar en
contacto con los amigos).
Estas redes de internautas (y, especialmente, algunas de ellas) están adquiriendo una importancia inusitada, como lo demuestra el hecho de que
Google haya empezado a incluir en sus búsquedas resultados de Twitter,
Facebook o MySpace.
El éxito de esta clase de redes
MySpace comenzó a tener éxito porque ciertos grupos musicales abrían
páginas en el sitio y sus fans podían escribirles y recibir sus respuestas en el
mismo sitio. Fomentaban la identificación entre grupo (y cultura) musical
con sus seguidores. Luego estos llamaron a otros jóvenes menos interesados
inicialmente en esa conexión con los músicos, pero interesados en la confluencia con otros jóvenes. Los adolescentes encuentran valiosos referentes
para su vida en las personas que conocen en su vida cotidiana y con los muy
famosos que son de su gusto, sus ídolos.
Antes de finalizar 2009, Google señaló las diez páginas que el buscador
consideraba emergentes entre los usuarios hispanohablantes: colocó en el
lugar número 3 Facebook, que ahora se considera la gran red social mundial; y en el lugar número 7 Tuenti, parecida a Facebook, pero más orientada a usuarios hispanohablantes y generalmente más jóvenes que los de
Facebook.
Han tenido tanto éxito que pueden localizarse en ellas todo tipo de usuarios:
individuos, familias, grupos musicales, empresas, partidos políticos, etc. procuran estar dentro como forma de conjurar el temor a quedar socialmente
excluidos. Las usan organizaciones grandes, medianas y pequeñas para crear
sentimiento de orgullo comunitario y con la intención de acercarse a los
espacios (muy reales por más que les llamen “virtuales”) donde pueden ser
vistos por los jóvenes y tal vez algunos de ellos se animen a participar.
Una estrategia algo diferente consiste en crear una red nueva, en lugar de
tener presencia en una de las famosas. Pero con objetivos muy parecidos.
Por ejemplo, el Consejo de la Juventud de España (CJE) y diversas organizaciones sociales han creado Juvenreda, una red dedicada a impulsar la participación social de jóvenes inmigrantes. El Partido Popular también ha creado
su propia red social: popular.es
Los riesgos del uso despreocupado
Debe representar algo importante en la vida de tanta gente para que lo
usen, a pesar de los riesgos que se corren. Puede que se esté usando sin
tener mucha conciencia de los riesgos, no sólo de que roben las contraseñas
y otras claves, sino porque son públicas nuestras vinculaciones familiares,
afectivas y amistosas con otras personas. En las redes se comparten muchos
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datos personales (intereses, gustos, imágenes, videos, etc.) y no sabemos
qué uso van a hacer otros con nuestros datos. Por eso no sabemos si nos
vamos a arrepentir o no de haberlo dejado ahí. Se están usando para acosar
a adolescentes, para suplantar la identidad (digital) de alguien.
Los jóvenes son más despreocupados que los mayores para facilitar informaciones como el lugar donde trabajan o estudian, la dirección de e-mail o el
cumpleaños. En la propia página de inicio, cada usuario hace su performance, su construcción (pública) del yo, su exhibición; el perfil de cada usuario
es un conjunto de datos de diversa naturaleza: un collage de texto e imágenes que componen un reflejo de sí mismo, pero maleable, cambiante, flexible.
Pero, obviamente, no son los perfiles en sí mismos los que configuran una
red, sino las conexiones que se consolidan mediante las invitaciones o peticiones de amistad (de pública amistad). Y las conexiones son públicas; algunas lo son a primera vista: aquellas cuyos comentarios al amigo quedan
escritos a la vista de todos. A veces, se trata de comentarios medio privados,
pero en un espacio público, pues hay observadores. Nada se oculta: ni la
amistad, ni las conversaciones, ni la descripción que cada cual hace de sí
mismo. Ciertamente, podrían reservarse a los amigos, pero es igual de cierto
que se aceptan como tales a muchos desconocidos
La mayoría dejan al descubierto sus datos personales. Esos datos persisten
durante mucho tiempo; no sabemos cuánto. Pero Internet, además de ser un
medio sincrónico, también es un medio acrónico para todas aquellas personas que accedan más tarde, que pueden ser muchas y desconocidas: no
sabemos quien terminará oyendo o leyendo nuestras expresiones, ni donde
estarán esas personas cuando lo hagan. Pero sí sabemos que, si alguien se lo
propone, le bastará con teclear un poco para encontrar a cualquiera; puede
hallar fotos de quien busque si alguien las dejó en la Red. Y puede apropiarse de sus expresiones escritas o habladas, de todo lo publicado.
Además de los padres, pueden enterarse de aspectos inconvenientes de su
vida los profesores y directivos de centros de enseñanza, pudiendo utilizarlos
para adoptar medidas disciplinarias contra los estudiantes. Con más profesionalidad, puede hacerlo un policía, un jefe de personal o un comité de admisión
que debe decidir si es o no un fichaje apropiado para una organización.
Si, a pesar de todo esto, se sigue usando es porque tampoco importa
mucho; o importa, pero se acepta entrar en el juego. En todo caso, significa
que en nuestra vida se ha producido este cambio fundamental: lo público
juega un papel diferente porque interactuamos con los demás de una forma
que antes no existía, aunque lo hagamos con personas que ya eran conocidas para nosotros.
Los usos de las TIC y los cambios en la socialización, como
consecuencia a largo plazo.
Todo ser humano, desde su nacimiento aprende de lo que capta del entorno
en el que se desenvuelve y actúa en ese entorno al tiempo que aprende el
resultado de las actuaciones. Vive con la madre y otros adultos, de quienes
depende y a quienes imita desde muy pequeño. Más tarde se sentirá afín a
los miembros de ese grupo y se identificará como perteneciente a ese
grupo, distinguiéndose de quienes no lo son. Ese proceso es de maduración
biológica y cultural a la vez. De crecimiento y de enculturización, cuando el
individuo asume las pautas que regulan sus interacciones con los demás.
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Para que los individuos asuman esas pautas, deben producirse y reproducirse unas visiones de la realidad que compartan los miembros del grupo o
conjunto social del que se trate (familia, tribu, clan, ciudad, etc.) y que sirvan
para sustentar la permanencia o la transformación de las normas que regulan
los comportamientos. Las visiones de la realidad sólo cumplen esa función
legitimadora de las normas en la medida en que son aceptadas por los
miembros del conjunto social y consideradas valiosas como para transmitirlas y procurar su aceptación por parte de los demás.
Esta transmisión se lleva a cabo en la forma en la que cada grupo humano
ha podido expresar el sentido de su existencia como grupo y el valor de su
permanencia como tal grupo. Se comprende, entonces, que en cada momento y en cada lugar, dependiendo de las capacidades y herramientas disponibles para comunicar, cada grupo habrá recurrido a ellas para lograr que los
nuevos individuos sean respetuosos con el modo en que se organiza el conjunto y se mantiene cohesionado. La producción y reproducción de visiones
de la realidad, ya sea con recursos más naturales o con recursos más técnicos, suele estar orientada a conseguir que esas visiones sean compartidas
por otros, fortaleciendo una cierta cohesión social en torno a ellas.
Esta tarea se nos antoja más sencilla en las sociedades pequeñas cuyos
miembros se conocen, viven de una manera similar, comparten creencias,
valores, actitudes, etc; y más complicada en sociedades grandes, desarrolladas y complejas, como la nuestra; donde no es posible identificar una visión
de la realidad que cohesione a todos sus miembros, sino muchas que compiten entre sí, para conseguir que prevalezca un modo de organizarse y funcionar sobre otros. O, al menos, para formar parte de la negociación por el
establecimiento de un orden normativo, con el fin de que el orden resultante
no excluya tal o cual modo de entender el mundo y la vida en sociedad (el
matrimonio, la familia, la educación, la igualdad, etc.). Socializar, en esta
situación, supone saber cuáles son las exigencias compartidas (normas, valores, actitudes hacia propios y extraños), para canalizar las pulsiones y orientar el aprendizaje social de los individuos; y que éstos interioricen la
necesidad de respetar una ley en cuya gestación no han participado.
Obviamente, la socialización adecuada no está en absoluto garantizada; y es
más difícil que lo esté cuando el sistema social carece de mecanismos para
ordenarla: no establece con claridad qué espera de los adolescentes y jóvenes; ni qué lugar (simbólico y material) podrán ocupar los miembros jóvenes
(profesiones, funciones paterna y materna, etc.) en una sociedad cohesionada. O, expresado en otros términos, cuál será su identidad social. El riesgo
de desintegración social es tanto mayor cuanto menos se perciban por parte
de todos, y especialmente de los jóvenes, la prioridad de determinados objetivos, la coherencia del sistema de valores o la congruencia entre valores y
conductas de quienes son referentes para ellos.
Entre los mecanismos para ordenar la socialización de los individuos, suelen
citarse las instituciones mediadoras que actúan en primera instancia, como la
familia y la escuela. Según en qué momentos y lugares, los clanes, las iglesias
o los medios de comunicación pública tienen cierta relevancia en el encauzamiento de los deseos, la aceptación de los hábitos y normas sociales, la interiorización de creencias y valores. En todos los casos, estas instituciones
mediadoras deben tener personas capacitadas para enseñar e influir en los
niños con la finalidad de que éstos lleguen a ser, como ciudadanos adultos,
sujetos de derechos y deberes.
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En todas las épocas, además de estos agentes formales (familia, escuela,
organizaciones diversas), la socialización se produce como consecuencia del
conjunto de interacciones en las que participa el individuo; y, por ello, siempre ha tenido una importante dimensión socializadora la interacción en el
grupo de iguales, que tiene lugar en la vida cotidiana, fuera del marco escolar (salvo “el recreo”) o laboral; en lo que suele denominarse “tiempo libre”.
Estas interacciones en los grupos no organizados formalmente (de amigos,
compañeros, pares) han devenido más relevantes en las últimas décadas,
como veremos en posteriores epígrafes.
La socialización en los entornos familiares
Durante la infancia tienen lugar las primeras etapas –y probablemente las
más decisivas- en la socialización de los niños y niñas. En cada sociedad se
espera que la familia actúe como una especie de microsistema social, donde
se respetan y se hacen respetar las normas y valores del conjunto. Asumir el
rol de hijo o de hija significa de entrada aceptar la autoridad de los padres,
los límites que ellos imponen a la conducta y, en general, las pautas que ellos
establecen para las relaciones entre los miembros de la familia.
Ese conjunto de relaciones sociales que se dan en el seno de la familia puede
verse afectado por el uso que se haga de las TIC, incluyendo entre ellas las
tecnologías que ya son consideradas “tradicionales” como el teléfono, la
radio o la televisión. Nos ocupamos de ello en un estudio anterior, patrocinado por el Injuve. (Lorente, S.; Bernete, F. y Becerril, D., 2004).
En aquella investigación se pidió a una muestra de españoles que mostraran
su acuerdo o desacuerdo con ciertas afirmaciones preocupantes (4), a propósito de cómo puede estar repercutiendo Internet en las relaciones sociales
y en las interacciones comunicativas de la familia. La proporción de quienes
asentían más con dichas frases era mayor entre los entrevistados de las clases socioeconómicas más débiles y los niveles de estudio más elementales.
En todo caso, registramos que jóvenes y mayores se repartían las pantallas
en el interior del hogar familiar de la manera siguiente:
“a) los mayores (padres y abuelos), más apegados al teléfono fijo y prestando más atención a las producciones audiovisuales de la radio o la televisión.
(4)
Por ejemplo, “Internet resta
comunicación en el interior de
la familia”, “Los adolescentes
que usan Internet salen menos
a la calle” o “Si no se dispone
de Internet, parece que no se
es como los demás”
(5)
Al igual que la edad, “la clase
social también es un factor de
gran peso en el nivel de acceso
a Internet” se señala en el
mismo informe de la Fundación
Telefónica. Entre los entrevistados de las clases altas hay una
mayor proporción de personas
que acceden a internet.
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b) los jóvenes (adolescentes y jóvenes mayores de edad) sacando partido a
las cualidades del teléfono móvil y siguiendo con más interés las producciones multimedia, a través del ordenador.”
Siete años más tarde es más evidente el reparto de pantallas entre jóvenes y
mayores. Los primeros pueden usarlas todas (según para qué cosas). Los
segundos (abuelos/as y aún muchos padres y madres) siguen siendo fundamentalmente receptores de televisión.
Según el informe La Sociedad de la Información en España 2009, “entre los
jóvenes españoles, Internet ha desplazado a la televisión como medio que
ocupa un mayor número de horas en su tiempo libre, y ya dedican a Internet
14 horas semanales”. La figura 3-21 del mencionado informe muestra gráficamente la correlación entre tramos de edad y porcentaje de entrevistados
que acceden a Internet. (5)
Aunque muchos de ellos necesitan que los hijos les enseñen el uso y las
posibilidades de los instrumentos de comunicación -y ello puede hacerles
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Figura 3.21
Internautas en cada tramo
de edad (ESPAÑA).
Gráfico elaborado con
datos del INE (2009) y
recogido en el informe La
Sociedad de la Información
en España 2009. Fundación Telefónica.
sentirse dependientes de los hijos sin querer serlo- los padres pueden conocer (y los psicólogo suelen recomendar que conozcan) las TIC que manejan
los hijos y, si lo estiman necesario, poner límites a su uso y, en general, establecer reglas sobre las páginas que los hijos e hijas pueden visitar; el tipo de
información personal que sus hijos pueden dar a conocer a personas con las
que interactúan por Internet; el tiempo que pueden pasar conectados, etc.
En las “redes sociales” creadas en Internet, los padres son los primeros que
pueden localizar el perfil y todo lo expresado por un adolescente, si están
interesados y saben hacerlo (una minoría). Son los primeros que pueden
comprobar qué páginas visitan o seguir las conversaciones del hijo o la hija
con otras personas, en sitios como Facebook o Tuenti.
Como es natural, esta incursión de los padres no es deseada por los hijos,
porque prefieren tener espacios propios para sus relaciones sociales y no
mezclar éstas con las familiares. Por esta razón, los padres deben saber que
pueden encontrarse un rechazo si piden a sus propios hijos ser “amigos” o
pueden hacer que éstos se sientan confusos y no sepan si aceptarles como
amigos o rechazarles a riesgo de herir sus sentimientos.
Estas y otras cuestiones hacen que, de algún modo se pregunten qué deben
poner en este espacio que supuestamente sólo debería interesar a sus amigos y a otros como ellos, pero de hecho puede observarlo todo el mundo,
incluidos sus padres y otros familiares. ¿Se puede escribir con entera libertad
para los amigos y, al tiempo, quedar bien con los padres? ¿Se puede contar
lo que se ha hecho y lo que a uno le gustaría hacer? Puede que verse obligado a hacerlo sea parte de lo que le ayuda a uno a madurar, comprobando
dónde están los límites de su expresividad en cada entorno y, a fin de cuentas,
seleccionando “lo que puede ser dicho, y las maneras de decirlo” (Martín
Serrano, 2008). Una vez más estaríamos tentados de decir “como en la vida
misma”, como si la interacción en ese entorno no fuera parte de la misma vida.
A su vez, si los padres quieren, pero no pueden, controlar las conversaciones
de los adolescentes (que no son privadas, pero sí entre comunicantes elegidos), también es probable que se sientan confusos, sin saber qué hacer al
respecto. Quizá observen que el ordenador fue comprado para que los hijos
saquen provecho en los estudios, pero lo utilizan más para el ocio; y perciban que, en su propia casa, los hijos están físicamente, pero intercambiando
no se sabe qué datos y opiniones con no se sabe quién.
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De hecho, puede que se trate de una conexión con otros familiares lejanos o
con alguien que, por afinidad, ha terminado convirtiéndose en un familiar, si
bien electivo. Esta parece ser la dirección en la que están transformándose
las relaciones familiares más allá de las protagonizadas por los que comparten un hogar: hay recuperaciones, reagrupamientos y reconocimientos de los
miembros de la familia a través de Internet. Tal vez, con algunos de ellos, el
contacto sea más regular porque la afinidad sea mayor; con otros será más
esporádico. Pero, en todo caso, el contacto no exigirá prácticamente ningún
esfuerzo. Depende más que nunca de la voluntad de establecerlo libremente;
no de la obligatoriedad o el coste de la operación.
El teléfono móvil también ensancha la libertad de los jóvenes respecto a sus
familiares: por una parte, permite más libertad de horarios y movimientos a
los jóvenes; por otra, también permite más control a los padres, pero no
tanto como éstos quisieran. Los hijos e hijas puede comunicarse con personas de las que no quieren dar noticia a sus padres y pueden hacerlo con más
libertad precisamente por la portabilidad del teléfono.
La investigación social debe seguir enfocando los cambios en las relaciones
familiares asociados al uso de las TIC y los cambios en el hogar y sus diferentes utilidades: descanso, ocio, educación, trabajo, etc.
La socialización en los entornos escolares
La primera institución de socialización secundaria (donde comienza la
educación formal) también está experimentando cambios importantes
como consecuencia de la aparición y uso de las TIC dentro y fuera de los
centros.
La televisión principalmente -y en algunos contextos sociales la radio y la
prensa- era “el aula fuera del aula” (Younis, 1993), una escuela paralela de
enculturización para sujetos de todas las edades, que la propia escuela no
podía ignorar, sino tomarla en cuenta e incluirla entre sus objetos de estudio
en la medida de sus posibilidades, siempre limitadas.
Hoy el reto de las instituciones educativas, en todos los niveles, es muchísimo mayor en tanto que la accesibilidad y el manejo de las TIC por parte de
la población incide de diversas maneras en la educación de niños, adolescentes y jóvenes escolarizados. No sólo proporcionan lenguajes, visiones del
mundo, valores y pautas de comportamiento muchas veces distintas de las
que se enseñan en los centros, sino que también presionan para transformar
los modos de enseñar y aprender utilizando ciertas tecnologías, guste o no a
los docentes y a la totalidad de los discentes.
Ahora, los padres y los educadores profesionales tienen que mediar entre lo
que aparece en los medios de comunicación pública y lo que saben los hijos/
alumnos, si no quieren dejarles solos en la tarea de interpretar y dar sentido
a esas emisiones. Pero además, tienen que saber usar las TIC para conocer lo
que por ellas circula, cómo funcionan, qué puede encontrarse a través de
ellas, qué usos son deseables e indeseables, qué riesgos se asumen, etc. Y,
finalmente, tienen que saber utilizarlas para no renunciar a sus potencialidades en beneficio de la formación.
En Dinamarca, por ejemplo, los estudiantes escriben los exámenes en sus
ordenadores desde hace diez años y, desde noviembre de 2009, pueden
consultar Internet, incluso redes sociales como Facebook, si creen que ahí
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van a encontrar información adecuada para responder en el examen. Esa utilización de las TIC ¿cambia las relaciones entre profesores y estudiantes?
Esta es otra de las direcciones en las que tiene mucho que hacer la investigación social.
De entrada, están modificándose tanto el rol de los profesores como el de
los estudiantes, entre otras cosas, porque el cambio tecnológico se produce
a la vez que ciertas transformaciones pedagógicas. Se pretende que el proceso esté centrado en el aprendizaje del estudiante y que sea éste el principal agente de su educación. En esta perspectiva, el cambio en las relaciones
entre unos y otros parece garantizado porque el profesor no estará disponible sólo en el aula para el asesoramiento del alumno y porque tendrá que
seguir los pasos de su aprendizaje para ayudarle durante el curso, no sólo
para evaluarle al final.
Si el conocimiento es una actividad mental de un sujeto con respecto a un
objeto, a propósito del cual se obtienen y se organizan datos, finalmente
aprende, no quien obtiene más datos sobre el objeto, sino quien consigue
organizar los datos de modo tal que le encuentra un sentido a esa organización. Esta es la razón por la cual la ayuda de los profesores -y de los padressigue siendo necesaria, si están en condiciones de ayudar a los estudiantes a
distinguir la validez de las informaciones (prácticamente infinitas) que hoy
resultan accesibles.
La tecnología convierte en accesible lo que antes no lo era, gracias a ello se
acercan sujetos y objetos de estudio. Esta es la cara positiva de la mediación
tecnológica. La dificultad estriba en que cada tecnología brinda unas posibilidades distintas y su conocimiento requiere horas de estudio. Y, sobre todo,
en que los dispositivos tecnológicos aparecen y evolucionan (algunos, desaparecen) tan rápidamente que no hay manera de organizar un aprendizaje
ordenado y controlado sobre ellos.
Se espera de los profesores que lleven a cabo una mediación humana que
ayude al aprendizaje, ante una transformación tecnológica tan rápida. Pero, a
la vez, se observa que los centros educativos, que es donde se podría producir, en todo caso, un aprendizaje algo más ordenado, no tienen recursos
humanos para organizarlo, aun en aquellos países donde disponen de recursos materiales y de infraestructura para acceder a la tecnología. Es decir –y
esta es para mí la clave del problema-: donde se resuelve el problema del
acceso, queda por resolver el problema de la formación y con ello, el problema de la mediación humana que se requiere cuánto más sofisticada sea la
tecnología.
La mediación humana no se ha considerado, en las políticas públicas, tan
necesaria como el acceso: se proporcionan computadoras, aplicaciones para
hacer a distancia una serie de actividades (clases, tutorías, trabajos individuales o grupales, etc.) y, por supuesto, para acceder a la documentación
necesaria. Todo lo cual presiona para que tenga lugar un reciclaje de los profesores y los gestores de todos los niveles del sistema educativo. Sin esa
capacitación de los mediadores, que por otra parte, son imprescindibles, no
habrá cambio de modelo docente, ni habrá forma de aprovechar la tecnología como recurso eficaz en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Recurso
con muchas posibilidades de adaptación a perfiles diferenciados de estudiantes (empleados y desempleados; jóvenes y mayores; cercanos y distantes, con discapacidad física o sin ella, etc.).
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Contra lo que a veces se piensa y se afirma: cuanto más se use la tecnología
en la comunicación y en la educación, más necesaria y más importante es la
mediación de los educadores para que el aprendizaje sea posible y consistente. Salvo que se confunda el aprendizaje con la recogida de información o
con la memorización de los manuales. El educador no es sólo un proveedor
de información (aunque en muchos casos siga siendo el único proveedor), es
quien tiene que diseñar una estrategia didáctica y conducir unas actividades
de aprendizaje de los estudiantes, sacando provecho de cada una de las
experiencias exitosas y fallidas.
Para que los educadores tengan esa capacidad de mediar, facilitando una
experiencia con sentido por parte de los estudiantes, han de adquirirla primero y ello requiere la intervención de otros mediadores y expertos en la
generación del conocimiento. O, si se prefiere, en la educación y la formación
continuas de todos los actores que intervienen en los procesos de aprendizaje.
Por ahora, se observan muchas dificultades de adaptación por parte de
padres, educadores y otros agentes sociales. Y, sin embargo, no parece que
haya vuelta atrás. Los docentes deben ir olvidándose de que “impartir sus
clases” consiste en “transmitir información”. Deben ayudar a que el estudiante aprenda. En eso consiste la mediación del docente: en procurar que el
estudiante aprenda a manejar la información (donde se inserta el uso de la
tecnología), interactuando con otros colegas y con los profesores, en una
comunidad de estudio. Que será una comunidad tan real como son las llamadas “comunidades virtuales”, creadas en torno a un periódico, un blog, un
foro o una red de profesionales o ex-compañeros de estudios.
Tanto la línea divisoria que separa a jóvenes y mayores como la que separa a
conectados y no conectados han ido difuminándose progresivamente y cabe
esperar que continúe esa tendencia. Sin embargo, no es tan probable que
se difumine la línea divisoria entre quienes saben y quienes no saben
operar con la información. Como anticipaba Manuel Castell en la Lección
inaugural del programa de doctorado sobre la sociedad de la información y el conocimiento (UOC) hace más de diez años:
“… aparece un segundo elemento de división social mucho más importante que la conectividad técnica, y es la capacidad educativa y cultural
de utilizar Internet. Una vez que toda la información está en la red, una
vez que el conocimiento está en la red, el conocimiento codificado, pero
no el conocimiento que se necesita para lo que se quiere hacer, de lo
que se trata es de saber dónde está la información, cómo buscarla, cómo
procesarla, cómo transformarla en conocimiento específico para lo que
se quiere hacer. Esa capacidad de aprender a aprender, esa capacidad de
saber qué hacer con lo que se aprende, esa capacidad es socialmente
desigual y está ligada al origen social, al origen familiar, al nivel cultural,
al nivel de educación. Es ahí donde está, empíricamente hablando, la
divisoria digital en estos momentos.” (Castell, 1999).
Se irían limando las diferencias sociales si los usuarios, además de tener
acceso, adquiriesen todos la capacidad para seleccionar, cribar, distinguir el valor de las múltiples ofertas de productos, servicios, trabajos,
datos, etc. ¿Cómo se adquiere esa capacidad? Si se adquiere en los centros educativos (colegios, institutos, universidades), el manejo de la
información y sus posibilidades de utilizarla en provecho propio depende del funcionamiento de estos centros. Si se adquiere en el grupo de
pares, cada individuo se apropiará de estas tecnologías dependiendo
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más bien de cómo lo haga el grupo. Dado que no todos los jóvenes y
adolescentes van a los mismos centros educativos, ni tienen lo mismos
grupos de pares, esas diferencias siguen operando en las posibilidades
que tienen los jóvenes de sacar partido a las TIC y de relacionarse con
otras personas. Parece más probable que se relacionen con quienes
viven en situaciones semejantes más que con otros de un estatus muy
superior o muy inferior.
La socialización en otros entornos. El ocio de jóvenes y
adolescentes.
En la empresa, el museo, el turismo, el comercio, el arte, la religión, la
comunicación de masas, etc. No hay una dimensión de nuestra vida que
no se esté viendo transformada por la innovación tecnológica y las posibilidades de manejar la información. Sin embargo, se observa cierta reticencia al cambio y cierto desconcierto en el que influyen factores
diversos: miedo y desinterés, entre otros.
“Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a
sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológica, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene
encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y
en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de
autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de
las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se
acaba. Porque Internet no se puede controlar” (Castell, 2008).
La extensión de las TIC a todas las capas sociales depende, no sólo de
las infraestructuras y las capacidades, sino también de otros elementos
familiares, locales, comunitarios, de la vida cotidiana, que dinamizan o
ralentizan la apropiación de las tecnologías más innovadoras.
Ciertamente, hay sectores de población que no ven la necesidad ni las
ventajas de una adaptación urgente a la tecnología. Pero generalmente,
no es el caso de los niños, adolescentes y jóvenes (más de clases medias
y altas, pero también en parte de las clases bajas). Ellos suelen apropiarse las consolas, los móviles y las computadoras en tiempo de ocio y
para el ocio con los amigos que conoce (a veces, con famosos o gente a
la que desean conocer).
Todo lo cual no significa que, si se les da a elegir entre estas formas de
relación mediada por la tecnología y las no mediadas, prefieran las primeras. Tampoco está claro, aunque la comunicación on line sea valorada
en términos positivos, que sean más extrovertidos, o que prefieran tratar
on line los temas importantes para ellos. Así lo recogen Víctor PérezDíaz y Juan Carlos Rodríguez (2008) en un estudio patrocinado por la
Fundación Vodafone:
Un 62% (49% de los niños) dice que hablar on line con sus amigos le hace
sentir como que siempre pueden estar conectados, en el buen sentido. Un
34% dice que le hace sentirse guay (cool), pero, como cabe esperar, este sentimiento abunda más entre los niños (52%) que, seguramente, se sienten
mayores al comunicarse con sus amigos por Internet. No son pocos (41%) los
que afirman que les hace sentirse libres (sólo un 18% de los niños). Y son muy
pocos los que mencionan respuestas negativas: no cercano a mis amigos
(9%), nervioso (4%), como que siempre puede estar conectado, en el mal
sentido (3%) (Pérez-Díaz y Rodríguez, 2008: 85).
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¿Por qué les gusta tanto hacer contactos, saludarles y
recibir respuesta en estos sitios? ¿Qué lugar ocupan estos
intercambios respecto a los intercambios donde se ven las
caras?
Los jóvenes actuales son los que más tiempo han pasado en casa de pequeños. Apenas tienen experiencia de la vida en el entorno rural. El urbano cada
vez se percibe como más inseguro que la casa propia y muchos viven en las
afueras de las grandes ciudades, con padres y madres que pasan largas
horas fuera de casa, o dentro pero ocupados. Si los hijos pasan mucho
tiempo en casa, ese tiempo hay que llenarlo con algo; el entretenimiento
también ha de estar en casa. Las TIC palian la soledad y ayudan a relacionarse con el grupo de amigos, ideal para compartir las informaciones,
experiencias, inquietudes, etc. durante las horas de ocio.
Los jóvenes y adolescentes se unen a las redes porque allí es donde están
sus amigos, además de estar en el Instituto de Secundaria y Bachillerato,
en la calle y otros lugares públicos. Los entornos que suelen llamarse virtuales, donde se produce (se reproduce, se prolonga) el encuentro con los
amigos y colegas están convirtiéndose en algo esencial para ser una persona integrada en aquellos círculos que cada uno tiene por grupos de
referencia (a los que quiere pertenecer).
Por tanto, las redes devienen una parte importante de la vida social de los
adolescentes, que siguen apreciando mucho los encuentros físicos, donde
no se sienten vigilados por los mayores; pero la movilidad en el espacio
físico (rural, urbano y conurbano) es limitada. Las redes en Internet ofrecen encuentros complementarios y alternativos. Para muchos adolescentes y
jóvenes, esos encuentros se han convertido ya en poco menos que imprescindibles. En cambio, desde el punto de vista de bastantes personas mayores, no son más que simulacros de encuentros, que quitan tiempo para las
“relaciones auténticas”, de interacciones densas y prolongadas.
En parte quizá se trate, precisamente, de simular una forma de ser, de aparentar una forma de vivir, de exhibir unas relaciones y una cadena de amigos.
Pero los usuarios de estas redes no se engañan respecto a la naturaleza de
estas relaciones ni respecto al significado de la palabra “amigo” en este contexto. Saben como nadie que hay grados de amistad y que la interacción permanente se produce con un número de personas muy inferior al que se
colecciona como “amigos”. Ese grupo pequeño de íntimos constituye la principal fuente de socialización. El resto de los que figuran como amigos en las
redes como MySpace, Facebook, o Tuenti, donde están los más jóvenes, aparecen en la lista por distintos motivos: por ejemplo, son personas a las que se
admira, o a las que supuestamente se podría recurrir en caso de necesidad, o
de las que se quiere saber algo de vez en cuando.
Se trata de una sociabilidad con fuertes dosis de exhibicionismo y voyeurismo, porque se entra en esos lugares para ojear quien hay por ahí y qué están
haciendo (¿qué estás haciendo? es la pregunta bandera de Twiter; Facebook
invita a expresar inmediatamente “qué estás pensando”, para que no quede
nada sin exhibir). Y lo que se observa, cuando se entra allí son los intercambios informativos sobre lo que han hecho o lo que van a hacer. Escrituras
inmediatas, no pausadas, no mediadas por la reflexión.
Esta forma de sociabilidad podría asemejarse a otras formas de nuestro
tiempo (como las charlas en los bares), en donde no hay propiamente rela-
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tos, narraciones educadoras, formadoras de la personalidad (como las que
supuestamente proporciona la familia y la escuela), sino más bien conversaciones informales que, aún cuando tratan de asuntos serios, muchas veces
terminan cayendo en mayores niveles de informalidad, banalidad, chabacanería, etc. (la misma evolución que puede observarse en los comentarios de
los lectores a un artículo, noticia, reportaje, etc.).
Los usuarios de Internet (o determinadas redes) no hacen uso de ellas porque sean matrices de sentido para sus vidas; y sin embargo, puede que
encuentren alguna satisfacción en ellas o, al menos, que la busquen ahí con
ahínco. Si lográramos desentrañar qué clase de satisfacción buscan, estaríamos más cerca de comprender para qué participan en esas redes.
Una hipótesis plausible es que, como ya hemos avanzado, encuentran compañía, una mitigación de la soledad. Internet proporciona el contacto continuo; la sensación de que los conocidos y los desconocidos están ahí, al
alcance de la mano, nunca mejor dicho. La banda ancha ha añadido posibilidades de verse y oírse en directo y gratuitamente. Esta satisfacción es similar a la que otras personas obtienen con la radio y otras más con la
televisión. Son aparatos que se conectan sabiendo que siempre hay alguien
al otro lado.
Mediante Internet, los jóvenes conectan con los iguales, con gente muy parecida, y cercana en gustos, valores y actitudes, aunque esté lejos geográficamente. Curiosamente, en los medios de masas (radio y televisión, más que
otros) se ha desarrollado un fenómeno paralelo: cada vez aparece más gente
común y corriente, para que los espectadores se vean reflejados a sí mismos
y para que intervengan desde sus casas, con sms, e-mail o llamadas telefónicas . En todo caso, la participación de los jóvenes en las redes sociales forma
parte de un fenómeno más amplio: la conversión de muchos usuarios tradicionalmente receptores en emisores de información en medios públicos, colgando textos, fotos, audios, videos y cualquier combinación de formatos
posible.
¿Afecta a los procesos de construcción de su identidad?
Los jóvenes y adolescentes están modelando sus identidad social en todas
sus apariciones y encuentros con otros. Lo hacen, en primer lugar a través
del cuerpo, la vestimenta, los gestos, las expresiones verbales con sus tonos,
etc. Causan una cierta impresión y, si les parece que deben cambiar algo
para causar una impresión distinta, lo cambian. Es una habilidad que se
aprende a lo largo de la vida: vamos observando e interpretando las reacciones de los demás a lo que hacemos y decimos; y ajustamos nuestro comportamiento si lo creemos conveniente.
Pues bien, igual que cuando nos presentamos físicamente en la vida cotidiana, proporcionamos información de nosotros mismos y de nuestro estatus,
también lo hacemos cuando elaboramos nuestros perfiles en estos espacios
públicos, explicitando nuestros gustos e intereses. Los usuarios cambian la
representación que proyectan de sí mismos, ajustándose a las situaciones,
tanto en el mundo físico como en el de Internet, que para ellos no es más
que una faceta del primero.
Esta forma de construirse una identidad es fruto de su libertad. Lo hacen a
partir de afinidades con otros que han sido explicitadas. Una vez expresadas
esas afinidades y encontrados esos otros con los que sienten afinidad, los
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usuarios son valorados en función de qué otros les acepten. Todo lo cual
puede ser mas importante para el sujeto que los vínculos con sus mayores y
su comunidad de origen (especialmente para sujetos jóvenes y adolescentes,
que son los más preocupados por su integración grupal). En una sociedad
donde se ha fomentado el individualismo, paradójicamente se valora al
individuo en tanto es miembro de (aceptado por) un grupo. Véase cómo
lo expresa una adolescente de trece años:
“I’m in the 7th grade. I’m 13. I’m not a cheerleader. I’m not the president
of the student body. Or captain of the debate team. I’m not the prettiest
girl in my class. I’m not the most popular girl in my class. I’m just a kid.
I’m a little shy. And it’s really hard in this school to impress people
enough to be your friend if you’re not any of those things. But I go on
these really great vacations with my parents between Christmas and New
Year’s every year. And I take pictures of places we go. And I write about
those places. And I post this on my Xanga. Because I think if kids in
school read what I have to say and how I say it, they’ll want to be my
friend.” –
Vivien, 13, to Parry Aftab during a “Teen Angels” meeting (citado en Boyd,
Danah. 2007).
Vivien, como cualquier chica de su edad que se sienta más o menos sola en
el espacio físico, encuentra que hay una vía abierta para hacer algo, con los
cual mantiene la esperanza de que la reconozcan y la quieran. Es decir, lo
que se busca siempre, pero en un espacio virtual donde encuentra que
puede exponer algo de ella misma que no expondría de la misma manera en
el entorno donde se mueve.
El grupo de pares, además de observar, aprueban o desaprueban lo que ven
de su amigo (por ejemplo, si cuenta con muchos amigos o con pocos; si les
sitúan en el lugar que esperan o no del ranking de amigos) y esto, naturalmente, puede complicar las relaciones (por envidias, celos, etc.) como sucedería fuera de Internet si anduviesen por la calle con una pancarta que
indicase el orden de sus amistades. Siempre habría quien se quejara de no
ser correspondido como esperaba, de no estar entre los primeros o de no
ser exactamente el primero de la lista. No digamos ya si se les limita las posibilidades de etiquetar fotos, de insertar mensajes en el muro o la pizarra de
uno.
El hecho de que muchos adolescentes y jóvenes se unan a las redes porque
allí es donde están sus amigos significa que, en muchos casos se trata de
relaciones preexistentes (de amigos o familiares) que se quieren mantener. O
se trata de conexiones que estaban latentes, con personas con las que hay
alguna clase de relación. Vincularse con ellas es un gesto que tiene valor en
sí mismo (para los dos individuos que se vinculan) y también tiene valor en
tanto que el nuevo vínculo pasa a formar parte de la lista de las contactos
visibles (para todo el mundo). Otra cosa es qué ocurre después. No parece
probable que se mantengan esos contactos de amigos (o familiares) que se
han rescatado, más que en la medida en que el mantenimiento del contacto
sea enteramente satisfactorio o necesario. Generalmente, porque llega un
momento de saturación; cualquier persona con medianas habilidades para la
relación con otros puede sentirse abrumado por exceso de “amistades” y no
saber qué hacer con ellas.
Cuando no se puede o no se quiere mantener tantas interacciones en
esta clase de redes, darse de baja podría ser visto (quieren las redes que
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sea visto) como abandonar a los amigos sin despedirse. En cuanto uno
señala la opción para darse de baja, aparece un mensaje del tipo “X te
echará de menos”, “¿no quieres enviarle un mensaje de despedida?”.
Entonces es cuando el usuario comienza a sentirse más enredado de lo
que desea.
Conclusión
En este artículo, sólo nos hemos interesado por las repercusiones del uso
de las TIC en la socialización de los jóvenes, en tanto que la socialización
está mediada por el conjunto de sus relaciones sociales, dejando de lado
otro tipo de repercusiones en la socialización, la personalidad y la identidad de los sujetos, por las habilidades que se adquieren (y las que se
pierden) para la creación, la comunicación y la construcción del conocimiento.
Aún es pronto para saber cuáles serán las consecuencias o las implicaciones de un modo de socialización tan basado en las conversaciones
con los iguales; en un medio público al que pueden acceder otros más
tarde, desde cualquier lugar, porque la tecnología y la habilidad para
usarla hace posible ese acceso. Pero, sobre todo, no sabemos las implicaciones de una socialización en un medio público que ha cambiado y cambiará más toda la vida pública y la propia concepción de lo público.
Lo público, en Internet, se parece mucho a una extensión de lo privado
en el sentido de que las comunidades que se forman son tantas y, a la
vez, tan personales (basadas en intereses, afinidades, gustos propios)
que tienen poco que ver con las estructuras sociales que coartan la libertad del individuo. Son espacios de sociabilidad, generan y refuerzan relaciones de unos con otros; pero la integración en ellas no es un rito de
paso para asumir la condición de adultos, con los derechos y deberes de
un ciudadano. Sus miembros adquieren la satisfacción de sentirse integrados, pero serlo en uno de los miles de microgrupos sociales dice más
bien poco o nada respecto de su integración en el conjunto social; y, en
no pocas ocasiones, es una forma de segregación. La mayoría de estas
“comunidades” son porosas y operan como vasos comunicantes entre
ellas. Pero no sería prudente desconocer que también hay comunidades
cuyos miembros perciben el conjunto social (instituciones y leyes) como
algo ajeno a su vida y la vida de “los suyos”, su cadena de amigos.
El conocimiento de las consecuencias que tiene el uso de las TIC en los
comportamientos, en las formas de relacionarse y en una socialización
fuertemente sustentada en las interacciones con el grupo de iguales
representa uno de los grandes retos para los investigadores de nuestro
tiempo; pero junto con esta línea debe contemplarse otra línea contigua:
el modo en que los jóvenes (y los mayores) usan las TIC por querer mantener unos comportamientos, unas relaciones o unas identidades sociales. En el primer caso, situaríamos la emergencia de las TIC como
desencadenante de los cambios en otros órdenes de la vida; en el segundo, enfocaríamos su uso como resultante de factores anteriores. En
ambas direcciones nos queda mucho por saber.
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documentos
7
Jorge del Río, Charo Sádaba y Xavier Bringué. Departamento de Comunicación
Audiovisual. Universidad de Navarra
Menores y redes ¿sociales?: de la
amistad al cyberbullying
En el siguiente trabajo se estudian cuatro cuestiones relacionadas con el fenómeno de las redes sociales y el acoso digital, a través de los datos obtenidos por el proyecto Generaciones Interactivas, que
entre marzo y junio de 2009 encuestó en España a 13.000 menores de entre 6 y 18 años: ¿Es el acceso
a Internet determinante a la hora de estar expuesto a recibir agresiones virtuales? ¿Facilita el acceso el
desarrollo de conductas negativas de agresión a terceros? ¿Qué papel juegan el género y la edad en
esta realidad de víctimas y agresores? Las redes sociales, tan populares entre este grupo de edad,
¿constituyen un caldo de cultivo para este tipo de prácticas?
Palabras clave: cyberbullying, adolescentes, redes sociales.
Introducción
La especial afinidad que ha surgido entre menores y las nuevas Tecnologías
de la Información y de la Comunicación (TIC) ha sido ampliamente documentada en los últimos años: constituyen una generación de vanguardia en
el uso de las TIC y han sido denominados, entre otras cosas, nativos digitales
(Premsky, 2001), net-generation (Tapsccot, 1996) y también generación interactiva (Bringué y Sádaba, 2008).
Lo que parece claro es que esta relación especial que mantienen con la tecnología supone el acceso a múltiples oportunidades en todos los ámbitos, al
mismo tiempo que plantea nuevas situaciones que pueden ser problemáticas
para los menores. La alarma social se acrecienta cuando estos riesgos son
desconocidos para los educadores, los padres y las madres, que han crecido
en un contexto no digital.
En este campo, se pueden distinguir los riesgos pasivos del uso de la tecnología de los riesgos activos. Entender por riesgos pasivos aquellas disfunciones que el uso de la tecnología implica, sin que curse necesariamente la
voluntad de los usuarios. Sufrir acoso virtual, ciberbullying, entraría en esta
categoría así como, por ejemplo, recibir mensajes obscenos o contactos no
deseados a través de Internet o del teléfono móvil: estar conectados a
Internet o disponer de un móvil, nos convierte en blanco de la acción negativa de terceras personas por el mero hecho de formar parte de una global.
Por otro lado, los riesgos activos hacen referencia a situaciones en las que
disponer de una determinada tecnología facilita que alguien desarrolle una
pauta nociva, como puede ser acosar a alguien, por ejemplo, a través de ella.
El presente artículo se detiene de modo especial en estos dos riesgos. Para
ello, tras una revisión de la literatura existente sobre bullying y ciberbullying,
se presentan los datos obtenidos por el proyecto Generaciones Interactivas,
que entre marzo y junio de 2009 ha encuestado a 13.000 menores de entre
6 y 18 años en España (Bringué y Sádaba, 2009). Entre las cuestiones presentadas a los menores, algunas hacen referencia exclusivamente a estos
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asuntos. Este texto pretende responder a algunas preguntas: ¿es el acceso a
Internet determinante a la hora de estar expuesto a recibir agresiones virtuales?, ¿facilita el acceso el desarrollo de conductas negativas de agresión a
terceros?, ¿qué papel juegan el género y la edad en esta realidad de víctimas y agresores? Las redes sociales, tan populares entre este grupo de
edad, ¿constituyen un caldo de cultivo para este tipo de prácticas?
Bullying y Ciberbullying
Para comprender la realidad de estas nuevas formas de acoso digital y su
rápida expansión en la vida de los escolares, es oportuno entender qué es el
bullying –acoso tradicional–, sus características y sus consecuencias (Mason,
2008: 324).
Definición y consecuencias del acoso tradicional.
La mayoría de los autores definen bullying como un acto o comportamiento
agresivo e intencionado llevado a cabo por un grupo o un individuo repetidamente y a lo largo del tiempo contra una víctima que no puede defenderse fácilmente. Es una forma de abuso que está basado sobre un poder
desequilibrado ya que la víctima no es capaz de defenderse por sí misma. La
“debilidad” del agredido se debe, entre muchos factores, a su tamaño o fuerza, porque es superada por el número de agresores o porque no tiene la
suficiente resistencia psicológica (Li, 2008; Manson, 2008; Diamanduros,
Downs y Jenkins, 2008).
Olweus (2003, 13) define el acoso tradicional que sufren los estudiantes en
las escuelas del siguiente modo:
Un estudiante es acosado cuando se encuentra expuesto repetidamente en
el tiempo a acciones negativas por parte de uno o más estudiantes. El agresor es quien intencionalmente desencadena o intenta desencadenar agresiones a otro u otros a través de acciones negativas. El bullying también hace
alusión a un uso inapropiado de fuerza desequilibrada (o una relación de
poder asimétrica), en el sentido que los estudiantes expuestos a este tipo de
acciones negativas no sean capaces o tengan dificultad para defenderse.
Las consecuencias del bullying son diversas. Desde un punto de vista global,
el bullying reduce y mina la calidad que ofrecen las escuelas y afecta a los
resultados académicos y sociales de los estudiantes (Manson, 2008; Ybarra y
Michell, 2004). Sin embargo, las consecuencias más duras recaen sobre las
víctimas. El bullying afecta a la parte física y psicológica de aquellos que la
padecen. Varios estudios realizados han dectectado que muchas víctimas
muestran baja autoestima, altos índices de depresión, ansiedad, sentimiento
de soledad, ideas de suicidio y absentismo escolar. Los daños psicológicos
del acoso sufrido en la escuela a lo largo de muchos años pueden seguir
presentes en la vida adulta del afectado (Ybarra y Michell, 2004).
Olweus (1993) establece dos formas distintas de bullying: acoso directo en
forma de ataques físicos y verbales; y acoso indirecto o acoso centrado en
las relaciones sociales a través de exclusión deliberada o el aislamiento. Los
chicos tienen más posibilidades que las chicas de sufrir acoso físico –golpeos, puñetazos, patadas, robo o daño de pertenencias– mientras que las
chicas sufren un acoso provocado mayormente por rumores falsos y comentarios sobre comportamientos sexuales. La mayoría de las agresiones son
directas, es decir, cara a cara, y se producen en la escuela.
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El nuevo acoso digital: definición, diferencias con el bullying, tipos y consecuencias.
El acoso digital o cyberbullying surge por el rápido avance de las nuevas tecnologías de la comunicación como Internet, telefonía móvil, videojuegos,
PDA, etc. Según Willard (2004: 1) el cyberbulllying puede ser definido, en
pocas palabras, como “el envío y acción de colgar –‘sending’ y ‘posting’– de
textos o imágenes dañinas o crueles en Internet u otros medios digitales de
comunicación”. Manson (2008: 323) añade que el acoso lo puede realizar un
individuo o un grupo de modo deliberado y repetitivo:
“El cyberbullying se define como el uso de la información y comunicación a
través de la tecnología que un individuo o un grupo utiliza deliberadamente
y de manera repetida para el acoso o amenaza hacia otro individuo o grupo
mediante el envío o publicación de texto cruel y/o gráficas a través de los
medios tecnológicos.”
Según esta autora, en el fondo el cyberbullying es un modo disimulado de
acoso verbal y escrito. Los acosadores hostigan a sus víctimas a través de
dos medios –el ordenador y el móvil–. A través del ordenador, el afectado
recibe mensajes acosadores en el e-mail, en el instant messaging. Le cuelgan
post obscenos, insultos en chats. Incluso el acosador/es pueden crear blogs
o websites para promover contenidos difamatorios.
La naturaleza móvil de las nuevas tecnologías hace que las víctimas no tengan un respiro y así el cyberbullying es una forma de violencia invasiva que
hostiga a los estudiantes que incluso no están en la escuela. Por tanto, y
como no ocurría en el bullying tradicional, el hogar ya no es un lugar de refugio para la víctima: sigue recibiendo SMS o mails (Slonje y Smith, 2008; Li,
2008; Mason, 2008).
Existen otros rasgos que diferencian el acoso tradicional y el digital (Heirman
y Walrave, 2009; Slonge y Smith, 2008: 148; Li, 2006: 159; Li, 2008: 225;
Ybarra y Mitchell, 2004):
1. Amplitud de la potencial audiencia. Cuando alguien cuelga una foto o un
vídeo con la intención de herir a una persona, la audiencia que puede ver ese
material puede ser muy grande. En el acoso tradicional, los espectadores de
las agresiones eran grupos más pequeños. La capacidad potencial de las
nuevas tecnologías para llegar a infinitas audiencias es una característica
sólo aparece en el cyberbullying en comparación a otro tipo de acoso. No
obstante es importante advertir que sólo en casos extremos el cyberbullying
rebasa el nivel local para llegar a una audiencia masiva como el caso del
chico de Star Wars (Heirman y Walrave, 2009).
Smith (2008) observa que los adolescentes valoran el impacto de la agresión por el medio que se lleva a cabo. En su estudio, encontró que el uso de
imágenes y videos tenía un mayor impacto negativo sobre las víctimas en
comparación, por ejemplo, con el chat. El SMS, mail y website bullying se
situaban al mismo nivel que el acoso tradicional. Para el autor, atribuye las
repercusiones negativas del acoso con archivos de imágenes y vídeo a su
facilidad para llegar a una vasta audiencia.
2. Invisibilidad o anonimato. El acoso digital no se realiza necesariamente
cara a cara ante la víctima. Por tanto, el acosador puede sentirse menos culpable e incluso ignorar o no ser consciente de las consecuencias causadas
por sus acciones. Sin la respuesta directa de sus actos puede haber menos
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oportunidades para el remordimiento y menos oportunidades para intervenir
o solucionar el problema.
El anonimato no es una característica nueva en el ámbito del acoso digital ya
que siempre han existido casos de bullying tradicional donde el acosador
actuaba sin mostrar su identidad. No obstante, la facilidad con la que se
actúa en el anonimato o con falsas identidades en la esfera de las nuevas
pantallas hace que este atributo tome mayor relevancia.
Kowalski, Limber y Agatston (2008) señalan que los adolescentes creen que
el anonimato puede favorecer el cyberbullying ya que el acosador tiene
menos probabilidades de ser cogido. Parece, por tanto, que los jóvenes prefieren actuar a través de las nuevas pantallas en detrimento del acoso tradicional. Algunos autores sugieren que el anonimato en la red es bastante más
fácil llevarlo a cabo por las grandes posibilidades que ofrece el medio, el cual
permite a los adolescentes crearse múltiples identidades y pseudónimos.
Algo que también permite los reenvíos de mensajes donde no hace falta ni
mostrar el origen.
3. En cualquier lugar y en cualquier momento: La movilidad y conectividad
de las nuevas tecnologías de la comunicación provoca que se traspase los
límites temporales y físicos que marcaban el acoso en la escuela. Como se ha
dicho, el hogar ya no es un refugio, ni incluso los fines de semana ni los
períodos vacacionales.
4. Imperecedero. El contenido digital usado en el acoso se almacena en los
sistemas electrónicos y no se pierde.
5. Rapidez y comodidad. La nuevas tecnologías hacen posible que el ciberbullying se expanda mucho más rápido y sea mantenido fácilmente: cortar y
pegar mensajes; reenviar SMS a grupos, etc.
6. La fuerza física o el tamaño no afecta. Como consecuencia del anonimato,
los acosadores digitales no tienen que ser más fuertes físicamente que sus
víctimas.
7. El acosador no marginal. En el bullying, los acosadores suelen tener malas
relaciones con los profesores mientras que los acosadores digitales pueden
tener buenas relaciones con ellos.
El cyberbullying, como se ha señalado al principio del epígrafe, es un modo
disimulado de acoso verbal y escrito. Willard (2004) identifica siete categorías de violencia verbal y escrita a través de las nuevas tecnologías:
1. Flaming: Envío de mensajes vulgares o que muestran enfado sobre una
persona a un grupo online o a esa persona vía email o SMS.
2. Acoso online: Envío repetido de mensajes ofensivos vía email o SMS a
una persona.
3. Cyberstalking: Acoso online que incluye amenazas de daño o intimidación excesiva.
4. Denigración: Envíos perjudiciales, falsas y crueles afirmaciones sobre
una persona a otras o comentarios en lugares online.
5. Suplantación de la persona: Hacerse pasarse por la víctima y enviar o
colgar archivos de texto, video o imagen que hagan quedar mal al agredido.
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6. Outing: Enviar o colgar material sobre una persona que contenga información sensible, privada o embarazosa, incluido respuestas de mensajes
privados o imágenes.
7. Exclusión: Cruel expulsión de alguien de un grupo online.
La naturaleza de este acoso y las acciones que llevan a cabo los agresores a
través de las nuevas tecnologías de la comunicación han hecho que lamentablemente las víctimas del acoso digital sufran los mismos efectos negativos
sobre su salud mental y física que los agredidos por el bullying: baja autoestima, pobres resultados académicos, depresión, desajustes emocionales, desórdenes alimenticios, enfermedades crónicas, abandonos de domicilios y en
algunos casos, comportamientos violentos y suicidio (Slonje y Smith, 2008).
Muchas víctimas sufren depresión (Hawker y Boulton, 2000) que permanece
en la edad adulta (Olweus, 1993). El bullying que persiste durante muchos
años en el colegio puede tener efectos negativos a lo largo de la vida adulta
de la víctima. Así, obviamente es crucial parar el acoso escolar para reducir y
prevenir sus negativas consecuencias a corto y largo plazo.
Rasgos de la Generación Interactiva en España.
Está claro que en estos últimos años estamos viviendo un rápido desarrollo
de las nuevas tecnologías y el nacimiento de una Generación Interactiva
compuesta por un público infantil y juvenil que “comparten un grado significativo de posesión y uso de las Tecnologías de la Información y la
Comunicación (TIC), saltando no sólo las diferencias por países o las fronteras, sino las propias diferencias culturales y socioeconómicas” (Bringué y
Sádaba, 2008: 29).
En 2008 se presentó el estudio realizado entre 20.941 menores de 10 a 18
años en siete países iberoamericanos: Argentina, Chile, Colombia, México,
Perú, Venezuela y Brasil (Bringué y Sádaba (coords.), 2008). En noviembre
de 2009 se han publicado los resultados de la investigación realizada, entre
marzo y junio de 2009, a 9.517 menores de la misma franja de edad. Esta
investigación nos ha permitido conocer los rasgos más predominantes que
marcan a la primera Generación Interactiva en España expuesta a las agresiones digitales. (En el caso de Iberoamérica, estos rasgos y su incidencia en
el acoso virtual o ciberbullying han sido explicados recientemente por del
Río et als. (2009)).
Seis son los atributos más representativos de la primera Generación
Interactiva en España:
1. Una generación equipada: En España, las casas se convierten en ciberhogares. La mayoría de los adolescentes de 10 a 18 años dispone de todos los
dispositivos más representativos. El 97% declaran que en su casa hay un PC
–el 82% con conexión a Internet–. El 83% tienen un móvil, cifra que alcanza el
100% entre los mayores de 17 años. El nivel de acceso a otros periféricos o
dispositivos digitales es, como puede apreciarse en la tabla 1, notable.
2. Generación móvil. La elevada penetración del móvil –83% de los adolescentes tienen uno propio– y la variedad de funciones que éste cumple
–comunicarse, acceso a contenidos, entretenimiento, organización personal–
hace que se configure como la pantalla del presente y del futuro. La versatilidad se incrementa con la edad. Por ejemplo, los menores españoles usan el
terminal para escuchar música (64%), fotos y vídeos (50%), juegos (44%),
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Tabla 1. Equipamiento tecnológico de los hogares de la generación interactiva
de 6 a 9 años
de 10 a 18 años
PC
95
97
Red
71
82
Portátil
53,5
57
Impresora
61
77
Escáner
31,5
55
Webcam
30
55
USB
-
65
MP3/MP4/IPod
49
80,5
Cámara de fotos digital
70,5
82
Vídeo digital
49
55
TV de pago
40
44
Equipo de música
56
80
Teléfono fijo
63
75
DVD
82
86
Disco duro multimedia
34
39
Fuente: Encuesta Generaciones Interactivas en España. Respuestas a las preguntas nº 24; «De la siguiente lista de cosas seleciona todas aquellas que tengas en casa». N= 3.402 escolares de 6 a 9 años, y nº.
115: «De la siguiente lista de cosas seleciona todas aquellas que tengas en casa». N= 9.517 escolares de
10 a 18 años,
Tabla 2. Preferencia entre videojuegos y móviles. Por sexo
Chicos
Chicas
Edad
10-18
10-18
Videojuegos.
63%
25%
Móvil
27%
65%
creación de contenidos (72% fotos y 57% vídeos), reloj (60%), despertador
(60%), agenda electrónica (45%) y calculadora (49%).
Al final, esta pequeña pantalla se convierte en un dispositivo cada vez más
imprescindible entre los adolescentes que en términos de preferencia gana a
la televisión y a los videojuegos (en este último caso, sólo entre las chicas).
3. Generación precoz. El ámbito interactivo avanza a una velocidad vertiginosa. En nuestro país, los datos hablan por sí solos (gráfico 1): antes de cumplir
los 10 años, el 59% tiene o usa el teléfono móvil, el 71% dispone de conexión
a Internet en su casa y nueve de cada diez tiene acceso a los videojuegos.
4. Generación multitarea: Son capaces de prestar atención a las nuevas pantallas mientras realizan al mismo tiempo otras tareas (gráfico 2). La primera
Generación Interactiva ha convertido la posibilidad de hacer varias cosas a la
vez en una necesidad. El 75% de los adolescentes españoles mantiene el
móvil encendido mientras estudia.
5. Chicos, acción y chicas, relación. En función del género se puede establecer
una diferencia básica entre los chicos y las chicas (tabla 2). Lo primeros ven en
las pantallas un medio donde desarrollan actividades de acción: videojuegos,
oferta lúdica basada en la competición, etc. Por el contrario, las chicas prefieren
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Gráfico 1 .
Posesión de teléfono móvil
propio (por edad)
Gráfico 2 .
Multitarea frente al televisor (por sexo)
Gráfico 3
Evolución por edad de
posesión de la televisión
en la habitación (por edad
y sexo).
el uso relacional de las pantallas: suelen chatear más, prefieren el móvil a otros
medios que no permiten tanta interacción. Sus juegos más deseados son aquellos que permiten la construcción y gestión de entornos sociales. El género, en
este atributo, determina el uso y preferencia de las herramientas tecnológicas
para resolver sus necesidades: chicos, acción; chicas, relación.
6. Una generación emancipada: Sobre dos realidades se apoya la emancipación de los adolescentes: la cultura del dormitorio y el acceso en solitario a
las pantallas como la forma más habitual de uso y aprendizaje.
La cultura del dormitorio (gráfico 3) es una tendencia que se consolida con
fuerza: aproximadamente el 36% de los menores en España tiene el ordena-
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Tabla 3. He utilizado Internet para perjudicar a alguien (envío de fotos, vídeos, comentarios). Por sexos.
11
12
13
14
15
16
17
18 años
Chicos
5%
4%
4%
8%
8%
10%
8%
8%
Chicas
2%
3%
3%
5%
6%
3%
5%
3%
Tabla 4. Alguien me ha perjudicado a través de Internet (envío de fotos, vídeos,
comentarios). Por sexo.
10
11
12
13
14
15
Chicos 3%
6%
6%
7%
9%
Chicas 6%
5%
7%
10%
10%
16
17
18 años
8,5% 17%
8%
9%
10%
5%
10%
13%
Gráfico 4
Alguien me ha perjudicado
a través de Internet (envío
de fotos, vídeos, comentarios). Por edad y sexo.
dor en su cuarto. Por otra parte, al ser la primera generación, su autonomía
es alta: el 70% de la muestra afirma haber aprendido a manejar este medio
sin ningún tipo de ayuda.
Si antaño la falta de autonomía era considerada un rasgo definitorio de la
adolescencia, los datos, al tratarse de tecnología, dicen lo contrario.
Metodología
Para realizar esta investigación se ha empleado como herramienta fundamental un cuestionario online accesible para los centros desde la página
web www.generacionesinteractivas.org que constaba de 126 preguntas
estructuradas en siete partes: información general/demográfica; datos
sobre actitudes y hábitos relacionados con el estudio; preguntas sobre
Internet; sobre el uso del teléfono móvil; preguntas sobre hábitos y usos
de los videojuegos; cuestiones relacionadas con el uso de la televisión;
información sobre hábitos de consumo. Para la elaboración de este artículo, se han seleccionado aquellas cuestiones relevantes para obtener la
información pertinente.
A cada uno centro participante se le asignó un código de forma que se
controlaba el acceso de los encuestados, al mismo tiempo que se protegía la identidad de los participantes, a los cuales no se les solicitó en ningún momento información personal. Destaca, como elemento de control,
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la limitación temporal para responder al cuestionario, y la presencia de un
profesor en el aula durante la recogida de datos.
Para alcanzar el objetivo de la representatividad se realizó un muestreo multietápico combinando muestreo estratificado y por conglomerados. En un
primer lugar se escogió al azar las zonas de cada país agrupadas según la
población escolarizada tanto privada como pública y en zonas urbanas y
rurales. En segundo lugar se eligió al azar los colegios (unidad-conglomerado) en cada zona definida anteriormente por tipo de colegio y localización
urbana y rural manteniendo un número de colegios proporcional al número
de niños y niñas escolarizados en cada uno de los estratos descritos.
En España el universo del estudio fueron los alumnos matriculados en primaria,
E.S.O. y bachillerato, excluyendo Ceuta y Melilla. Para la elección de los centros
escolares se aplicó un muestreo bietápico. En la primera etapa, se realizó un
muestreo estratificado con afijación proporcional según comunidad autónoma y
titularidad (público o privado), estableciendo un mínimo de tres centros por
comunidad autónoma. Tomando en cuenta el tamaño medio de los centros, se
estableció una muestra de 78,55 centros públicos y 23 privados. La selección de
los centros en la segunda etapa se realizó mediante muestreo aleatorio simple.
Resultados
5.1. Valoración general de los menores acerca del ciberbullying a través de
Internet
Con el fin de conocer de primera mano qué hábitos de riesgo desarrollan los
menores españoles, la encuesta les planteaba ocho frases con las que tenían
que mostrar su acuerdo. Están agrupadas en cuatro temas: hábitos que pueden indicar grados elevados de dependencia o adicción; hábitos relacionados con una baja preocupación por la propia imagen/intimidad y la de los
demás; aquellos referidos a la relación con desconocidos; y por último, si han
sido víctimas o han llevado a cabo acciones de acoso o de cyberbullying.
Hay que señalar que, salvo las dos últimas cuestiones, en las que nos centraremos a partir de ahora, en sí mismas estas actitudes no son negativas, sino
que pueden suponer un riesgo si no se toman las precauciones adecuadas.
En todos los casos, las respuestas se refieren exclusivamente al grupo de
edad entre 10 y 18 años y recogen las respuestas de los 8.373 escolares de
entre 10 y 18 años que se declararon usuarios de Internet.
5.1.1. Internet y cyberbullying
El 5% de los menores entre 10 y 18 años ha “utilizado Internet para perjudicar
a alguien (envío de fotos, vídeos, comentarios)”, aunque parecen más propensos los chicos, 7%, que las chicas, 4%. En concreto, entre chicos de 16
años esta práctica alcanza al 10% aunque la pauta se inicia en su caso a los
14 años y se mantiene hasta los 18 años. Entre las chicas, los valores se mantienen entre el 2 y el 6%, y la franja 14-15 años es la más propensa a desarrollar este tipo de actividades (tabla 3).
Son más los menores que reconocen que “Alguien me ha perjudicado a través de Internet (envío de fotos, vídeos, comentarios)” (tabla 4): el 8%, y en
este caso, las chicas se reconocen más atacadas que los chicos: 9% frente al
7%. En particular, las chicas de 16 años han estado más expuestas a este tipo
de conductas, con un 13% de los casos (gráfico 4).
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Gráfico 5
Usuarios de redes sociales
según red social (10-18
años).
Gráfico 6
Usuarios de tuenti y facebook (por edad y sexo).
51.5
91.6
85.3
84.5
75.1
79.2
78.0
74.3
78.0
71.2
16
15
52.9
56.0
13
28.7
80.0
10.7
14
22.7
22.6
90.0
23.6
25.9
34.2
20.9
33.1
19.4
17
38.6
44.9
100.0
19.5
18
70.0
60.0
50.0
40.0
30.0
12.5
20.0
10.0
22.1
21.5
15.4
12
9.1
11
7.6
8.8
2.2
11.4
10
0.0
0.0
Edad
10.0
47.0
20.2
20.0
30.0
40.0
50.0
Chicos
60.0
70.0
80.0
Chicas
90.0
100.0
5.2. Usuarios de redes sociales, ¿un factor determinante en estas actitudes?
5.2.1. El atractivo de las redes sociales.
A la hora de determinar cuál es el atractivo que las redes sociales plantean
para los jóvenes puede ser pertinente la propuesta de Izco (2007), que señala cinco características que explican la afinidad entre el público adolescente
y las pantallas, y que pueden ser aplicables al contexto de las redes sociales.
En primer lugar, la interactividad que permite desarrollar una comunicación
activa (Gros, B. 2005: 61-62). Los jóvenes prefieren una situación de comunicación donde puedan tener un papel activo frente a un medio o una situación unidireccional.
La segunda cualidad es la sociabilidad: la tecnología interactiva les permite
fomentar esa necesidad de mantener un continuo contacto con sus pares.
De acuerdo con el estudio realizado en la Comunidad Foral de Navarra en
2003 (Naval, Bringué y Sádaba, 2003), en opinión de los chicos y chicas de
15 a 18 años las nuevas tecnologías ayudan a relacionarse con los amigos. El
hecho de dedicar más tiempo a estas tecnologías no supone, para ellos, quitar tiempo a estar con sus amigos. Es más, reconocen que en muchos casos
sirve para seguir en contacto una vez que la presencia no es posible (chatear
por la noche, enviar mensajes durante el tiempo de estudio, etc.). En tercer
lugar, estas tecnologías ofrecen la creación de espacios de intimidad, priva-
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dos: se trata de una necesidad específica de este grupo de edad, que requiere y busca sus espacios como un modo de diferenciarse del mundo adulto y
reafirmar su identidad.
La personalización sería un cuarto motivo que explica esta afinidad: les permite cubrir una necesidad propia de este grupo de edad: sentirse diferentes.
Y por último, la información ilimitada a la que tienen acceso: en el caso de
las redes sociales, esta información se ciñe a sus amigos, y conocer sus aficiones, sus sentimientos y sus gustos les ayudan a sentirse más cerca de
ellos.
Estas cualidades configuran unos espacios para la comunicación que tienen
en común algunos otros elementos como la instantaneidad y el carácter multimedia de la información que se intercambia. Los jóvenes valoran y aprecian
las posibilidades expresivas y comunicativas que les facilitan y de las cuales
hacen un uso intensivo. En su apropiación de la tecnología buscan adaptarla
a sus necesidades de contacto y refuerzo social.
No es despreciable tampoco el hecho de que los jóvenes sean conscientes
de su superioridad tecnológica respecto a los adultos: este reconocimiento
aumenta el atractivo que tienen para ellos, al convertirse en un medio para
adquirir cierta autoridad frente a los mayores.
Redes sociales y generación interactiva
Una vez vistos los datos más generales, y teniendo en cuenta que muchas
veces estas prácticas suceden en entornos virtuales que pueden pasar ocultos en un primer momento a los adultos, como redes sociales de carácter
privado, se trataría de analizar la relación que pueden tener estas pautas,
situaciones o actitudes de riesgo, con la variable sexo y edad, y con la especificidad de referirse sólo a aquellos menores que declaran ser usuarios de
redes sociales. La popularidad de estos espacios de relación social virtual ha
crecido en los últimos años entre toda la población y, de modo significativo,
entre los menores. Los esfuerzos de los promotores de estas iniciativas, así
como de las autoridades públicas, por asegurar que no se violen derechos
de los menores en estas redes son notables. Sin embargo, son numerosas las
noticias en los medios de comunicación acerca de un mal uso de estas redes,
que acaba perjudicando a los menores.
Según los datos recogidos por la encuesta Generaciones Interactivas, el 70%
de los usuarios de Internet declaran ser también usuarios de redes sociales.
Tal y como puede apreciarse en el gráfico 5, Tuenti.es es la red más popular
entre este grupo de edad, 10-18 años, seguida de Facebook. Por otro lado, es
habitual que los menores posean más de un perfil social en una red. El gráfico 6 muestra la distribución, por sexo y edad, de las dos redes sociales favoritas entre los adolescentes españoles.
Los chicos parecen más precoces a la hora de abrir un perfil en una red
social, y se decantan por tuenti con claridad. Las chicas empiezan un poco
más tarde, pero luego entran con fuerza en el universo de las redes y mantienen más de un perfil.
En este artículo, sin embargo, no tendremos en cuenta qué red social en particular usan los menores, sino tan solo si son usuarios de estas aplicaciones
online. ¿Están los usuarios de estas redes más expuestos a estas conductas o
hábitos de riesgo?, ¿hay diferencias entre usuarios y no usuarios?, ¿son la
edad y el género determinantes?
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Tabla 5. Alguien me ha perjudicado a través de Internet (envío de fotos, vídeos,
comentarios,…). Por edad: usuarios y no usuarios de redes sociales.
11
12
13
14
15
16
17
18 años
Usuarios
redes
9
7,3
9,3
10
9,4
10,9
6,7
8,7
No usuarios
de redes
3,5
5,3
6,5
7,7
7,6
3,7
4,4
11,9
Tabla 6. Alguien me ha perjudicado a través de Internet (envío de fotos, vídeos,
comentarios,…). Por género y edad: usuarios y no usuarios de redes sociales.
11
12
13
14
15
16
17
18 años
Chicos
usuarios
Chicas
10,6
7
8,4
9,5
8,6
7,8
8,5
9,6
6,1
7,6
10,1
10,4
10,2
13,9
4,8
7,8
Chicos
no usuarios
Chicas
no usuarias
2,3
5
5
8,4
8,3
3,3
4,4
5,8
4,9
5,6
8,6
6,1
6
4,3
4,3
16
Tabla 7. He perjudicado a alguien a través de Internet (envío de fotos, vídeos, comentarios,..).
11
12
13
14
15
16
17
18 años
Usuarios
redes
6,2
4,6
4,8
7,2
7,4
5,9
7
5,6
No usuarios
1,9
2,3
0,9
4,7
5,6
8,8
3,3
5,7
Tabla 8. He utilizado Internet para perjudicar a alguien (envío de fotos, vídeos, comentarios,…). Por género y edad: usuarios y no usuarios de redes sociales.
11
12
13
14
15
16
17
18 años
Chicos
usuarios
Chicas
9
4,5
5,5
8,9
8,1
8,8
8,7
8,2
1,3
4,7
4,1
5,6
6,6
3,1
5,3
2,5
Chicos
no usuarios
Chicas
no usuarias
2,2
3,2
1,3
5,9
7,6
13,8
4
8,1
1,5
1,4
0,3
2,1
0,6
0,9
2,3
4,1
Usuarios de redes sociales y cyberbullying: víctimas y agresores
Si bien es cierto que, dado el carácter privado de algunas de estas redes
sociales populares entre los adolescentes, uno de los primeros síntomas de
acoso puede ser no ser aceptado o invitado a formar parte de ellas, no
podemos afirmar que ésta sea la causa de que un porcentaje elevado, el 30%
de los usuarios de Internet, no forme parte de las redes sociales.
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A la luz de los datos, puede afirmarse que ser usuario de redes sociales es
una variable que incrementa sensiblemente la posibilidad de sufrir acoso a
través de Internet.
Es interesante observar cómo en todas las franjas de edad, con excepción de
los más mayores, 18 años, los usuarios de redes sociales se han sentido con
más frecuencia agredidos por el envío de fotos, vídeos o comentarios a través de Internet. El porcentaje es especialmente significativo entre los 13 y los
16 años, lo que permite suponer que hay una franja de edad, la más directamente vinculada con la adolescencia, 13-16 años, donde este tipo de pautas
se dan con más frecuencia (tabla 5).
Al añadir la variable género (tabla 6), se aprecian algunas diferencias significativas adicionales:
1. Mientras que los chicos empiezan a sufrir el acoso a una edad más temprana,
en relación directa con que son más precoces en el uso de las redes sociales, a
partir de los 12 años, las chicas son víctimas en mayor medida que los chicos.
2. Entre los no usuarios, en cambio, los chicos manifiestan sufrir esta práctica
más que las chicas.
3. Los 16 años son una edad crítica entre las chicas: casi el 14% de las usuarias de redes sociales declara haber sido víctima de estas prácticas a esta
edad, prácticamente el doble que los chicos.
4. Destaca también el elevado porcentaje de respuesta, el más alto de todos,
entre las chicas no usuarias de redes sociales de 18 años. Tal vez pueda
deberse a una mayor conciencia sobre estos fenómenos que les lleva a reconocerlos con más facilidad.
Antes se mencionaba que un 5% de los menores usuarios de Internet habían
utilizado la red para perjudicar a otras personas con el envío de fotos,
comentarios o vídeos. Aunque había diferencias en función del sexo y de la
edad en este caso, se trata ahora de analizar en qué medida el factor “ser
usuario de redes sociales” es determinante en esta pauta.
Los datos arrojan resultados similares a la situación de las víctimas (tabla 7):
entre los usuarios de redes sociales, agredir virtualmente a otros es más
habitual en todas las edades, salvo a los 16 años. A los 14 y 15 años la práctica se acentúa, y más del 7% de aquellos que tienen perfiles en redes sociales
declara haber molestado a otros a través de Internet.
Al igual que en el caso de las víctimas, añadir la variable género (tabla 8)
puede aportar algunos matices interesantes:
1. Entre los usuarios de redes sociales, los chicos se muestran más activos
que las chicas a la hora de acosar a terceros: en todas las edades arrojan
valores mayores.
2. Las diferencias entre usuarios y no usuarios de redes sociales son muy claras entre las chicas, donde el riesgo de agredir a otros es mucho menor, y en
varios casos cercano a cero.
3. Entre los chicos, usuarios más precoces de las redes sociales, el porcentaje
de menores de 11 años que han usado Internet para agredir a otros es especialmente significativo: 9%.
4. Los chicos no usuarios, sin embargo, mantienen datos elevados de acoso,
especialmente a los 16 años cuando aportan el valor más alto: casi el 14%.
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Conclusiones
El estudio realizado en España nos permite concluir en primer lugar que el
ciberbullying a través de Internet es un fenómeno minoritario. El porcentaje de
menores que son víctimas o agresores en este contexto apenas supera el 10%.
Está claro, sin embargo, que más allá de lo que los números significan, no
hay porcentaje pequeño cuando nos referimos a menores de edad que están
siendo agredidos por terceras personas a través de Internet, o que están
desarrollando pautas violentas en el uso de la Red. El hecho de que por
razón de su edad están en un momento clave para la formación de su personalidad exige toda la atención posible a este fenómeno, con el fin de minimizar los riesgos y maximizar las oportunidades que las TIC presentan para
este público.
La edad, el sexo principalmente y el uso de las redes sociales en segundo
término, son variables todas ellas vinculadas a una mayor propensión a ser
víctima o verdugo en un escenario de ciberbullying. Las chicas de entre 15 y
16 años son especialmente propensas a sufrir el acoso, mientras que los adolescentes de 14 y 15 parecen los más partidarios de ejercerlo.
La mayor precocidad en el uso de las redes sociales justifica que los chicos
estén expuestos antes a estos riesgos, mientras que la mayor intensidad en
el uso de las chicas parece explicar que tengan más ocasión de ser víctimas
de acoso y también de ejercer la agresión.
Sin embargo, hay lugar para la investigación posterior: los usuarios de
Internet que no tienen perfiles sociales, están menos expuestos a estas conductas, pero no son ajenos a ellas. De hecho, hay edades concretas donde
este grupo arroja los valores más altos. La investigación futura debería ir
encaminada a encontrar otras variables que expliquen la mayor o menor propensión a estas conductas, con el fin de educar en la prevención y en el uso
seguro y responsable de las TIC.
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documentos
8
Marta Beranuy y Xavier Carbonell. Departament de Psicologia Universitat Ramon Llull .
Entre marcianitos y avatares: adicción
y factores de riesgo para la juventud
en un mundo digital
En este artículo se explora aquellos conflictos que están relacionados con el uso problemático de
Internet, móvil y videojuegos, y particularmente, la conducta adictiva que se podría desplegar con ciertas aplicaciones. Llegando a la conclusión entre todas ellas, de que las características de los juegos
MMORPG facilitan el abuso y algunos síntomas adictivos. En este sentido, las características más propicias son la relación que se establece entre jugador y personaje, el juego con la identidad de éste, la
evasión y disociación que el jugador consigue, la interactividad con los clanes, la presión social que
éstos producen y la percepción de un mundo persistente. Asimismo se exponen los factores de riesgo
que facilitarían el comportamiento adictivo en jóvenes y adolescentes, se resumen los criterios diagnósticos de la adicción a Internet y, finalmente, concluyendo sobre la conveniencia de compartir los
MMORPG con amigos no virtuales, ser consciente de la presión que ejerce el clan en el juego y procurar
una disociación sana acercando el jugador al personaje.
Palabras clave: adicción a Internet, adicción a MMORPG, adolescentes, jóvenes, factores de riesgo.
Juventud y nuevos medios
Todos participamos de los cambios fulgurantes de un mundo tecnológico
que cambia de forma vertiginosa. Nacen conceptos nuevos como el de alfabetización digital (conocer el formato, tener acceso a él y utilizarlo), el de
analfabetismo digital y el de brecha digital (la fractura existente entre
ambos). De esta forma, se genera una nueva tipología de relación, de contexto, de experimentación, de sensación, de exclusión e, incluso, de problemática, como no podría ser otra: la digital.
Nuestra juventud nace, crece y se desarrolla en éste mismo entorno. Son
‘nativos digitales’ (Prensky, 2005). Totalmente alfabetizados, coquetean en el
Messenger, están al día con sus iguales a través el Facebook, se divierten
jugando al World of Warcraft, leen las noticias on-line, dan su opinión en los
foros, y consultan las mejores ofertas de su correo electrónico. Todo ello al
alcance de la mano, entonces, ¿por qué nos asusta esta digitalización? Si
bien es cierto que encontramos grandes ventajas en éste contexto, no es
menos cierto que, como todas las novedades que afectan a la juventud, tiene
sus riesgos. Aun así, muchos jóvenes maduran sin mayores conflictos y se
desvinculan exitosamente de los usos y abusos juveniles. Pero cabe mencionar también aquellos que viven serias dificultades y que arrastran los problemas. Por ellos es preciso un espacio para analizar, concretamente, los riesgos
que Internet supone.
La red brinda un sinfín de posibilidades de comunicación e información que
provoca estilos de comunicación alternativos. Castells (2001) introdujo el
concepto de individualismo en red, es decir, personas que constituyen sus
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redes de intereses y afinidades en Internet. Bauman (1997) describió la sociedad líquida en la que las relaciones son cada vez menos sólidas, más inestables y menos comprometidas. Todo es líquido e Internet facilita esta
sensación en relaciones y sentimientos. Además, hay que añadir el teléfono
móvil, otra tecnología digital que tiene múltiples significados: un acceso
constante a Internet, un bien cultural, una forma de demostrar prestigio, una
herramienta de trabajo o un instrumento de control familiar. Pero adentrémonos en el fenómeno más valorado de esta digitalización.
La comunicación escrita y a distancia facilita la expresión de emociones.
Emociones líquidas, quizás, pero la ausencia de comunicación no verbal
favorece el paso de una conversación banal a otra de contenidos más profundos y fantasiosos y posibilita alcanzar un alto nivel de intimidad virtual.
De hecho, sin comunicación no verbal es difícil poner en marcha los protocolos inconscientes que se establecen en la comunicación cara a cara. Además,
la asincronía del lenguaje escrito proporciona un preciado tiempo para pensar y reescribir, algo muy valorado por aquellas personas inseguras o extremadamente tímidas (Livingood, 1995). Asimismo, el anonimato de las
aplicaciones en las que se utilizan nicks o sobrenombres, facilita la comunicación, la desindividuación, la desinhibición y la pérdida de límites y de
pudor (Greenfield, 1999) así como el juego con distintas identidades
(Griffiths, 2000; Matute, 2003; Young, 1996).
Estas particularidades desembocan en un tipo de socialización característica,
la digital, cada vez más común entre la juventud: redes con extraños pero
con intereses comunes, contacto con personas que nunca habríamos conocido o reencontrado, expresión libre y rápida de opiniones o emociones, juego
de identidades, exhibición y voyerismo sin fronteras y acceso universal de
una forma superficial pero inmediata.
Así, los cuadernos de bitácora (blogs) permiten expresarse libremente y
ganar reputación. Chats como el Messenger o redes sociales como Tuenti o
Facebook mantienen viva la red virtual-social y la conexión con el mundo
exterior. Todas estas aplicaciones sociales pueden provocar la vivencia de
una experiencia placentera, excitante y adictiva, aliviando el aburrimiento, la
tensión, la depresión y la ansiedad (Sánchez-Carbonell, Beranuy, Castellana,
Chamarro y Oberst, 2008). En este sentido, las aplicaciones de Internet que
más utilizan las personas que se consideran adictas son las que permiten
conocer, socializar e intercambiar ideas con personas nuevas, es decir, aplicaciones de comunicación (Young, 1996).
Factores de riesgo
Muchos estudios analizan la relación de distintas variables con el abuso de
Internet, móvil o videojuegos, con el fin de encontrar aquellas más significativas. Hallarlas nos permitiría enfocar la prevención y detectar los factores de
riesgo para la juventud.
En este sentido, Whang, Lee y Chang (2003) encontraron una correlación
significativa entre el grado de adicción a Internet y estados psicológicos
negativos como la soledad, la depresión y el comportamiento compulsivo.
Black, Belsare y Schlosser (1999) una asociación entre el uso compulsivo del
ordenador y diferentes síntomas psiquiátricos, así como también, un malestar emocional general. Yen, Ko, Yen, Chen, Chung y Chen (2008) hallaron
que las y los adolescentes con un alto uso de Internet presentaban más psi-
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copatología (evaluada con el BSI, una versión breve del SCL-90) que sus
iguales con menor uso. Asimismo, un estudio realizado en nuestro país con
universitarios (Beranuy, Oberst, Carbonell y Chamarro, 2009), indicó que el
malestar psicológico (evaluado también con el SCL-90) estaba relacionado
con el uso desadaptativo de Internet y de móvil. En este mismo estudio, las
mujeres eran las que tenían un uso de móvil más problemático y, por tanto,
mayores consecuencias negativas. Igualmente, algunas alteraciones psicopatológicas crónicas como el estado de ánimo distímico, la apatía, la ansiedad
o la fobia social, así como las tendencias obsesivo-compulsivas o la hipomanía, podrían incidir en el riesgo de adicción a Internet, el juego o a actividades similares (Viñas, Juan, Villar, Caparros, Pérez y Cornella, 2002).
En cuanto a la edad, el periodo evolutivo de mayor vulnerabilidad para desarrollar una adicción digital sería entre los 9 y los 15 años (Díaz, Beranuy y
Oberst, 2009). Hacia los nueve años los niños y niñas suelen elegir juegos de
técnica, que desafían las habilidades cognitivas y constructivas complejas; en
cambio hacia los doce, se sienten especialmente atraídos por aquellos que
permiten el contacto social con iguales y en los que uno puede demostrar a
los demás sus habilidades.
Otro de los factores estudiados en relación al abuso de Internet es la personalidad. Black et al. (1999) encontraron que aproximadamente la mitad de su
muestra cumplía los criterios para un trastorno de éste tipo, siendo el trastorno límite de la personalidad el más frecuente, seguido del antisocial.
Niemz, Griffiths y Banyard (2005) encontraron una asociación entre el uso
patológico de Internet y la autoestima. Yen et al. (2008) destacaron la hostilidad, un factor de riesgo predominante en adolescentes varones, que requeriría una atención especial en el tratamiento. Las dificultades cognitivas
como la fantasía excesiva o la dispersión de la atención también pueden
aumentar la vulnerabilidad, al igual que la facilidad para desarrollar pensamientos irracionales o erróneos en relación con la ilusión de control del
juego, supersticiones (“si toco tres veces la silla, ganaré”, “la espada se
mueve cuando la miro fijamente”), o la dificultad para distinguir entre lo que
es habilidad personal y los de azar de los juegos. Por último, Young (2007)
argumenta que los adictos a Internet presentan más distorsiones cognitivas
catastróficas que los que no lo son. Esto, según la autora, contribuye al uso
compulsivo de Internet proveyendo al usuario de un mecanismo de escape
psicológico para evitar problemas reales o percibidos.
También son factores de riesgo ciertas dificultades en el proceso de socialización como la timidez o la introversión extrema, el narcisismo o la necesidad de destacar o de competir (Echeburúa, 1999; Griffiths y Wood, 2000;
Ko, Yen, Chen, Chen, Wu y Yen, 2006; Peters y Malesky, 2008; Widyanto y
Griffiths, 2006). Sabemos, además, que algunos niños y niñas no aprenden a
relacionarse con los demás personas de forma socialmente aceptable y pueden sufrir un rechazo. Suelen ser sobreprotegidos por sus familiares, con
comportamientos obsesivos y una lógica particular que aumenta la vulnerabilidad para el tipo de adicciones que nos ocupa (Díaz et al., 2009). En la
línea del proceso de socialización, hay otros factores de riesgo que se
encuentran en el entorno de la juventud, como los modelos de rol familiar
(progenitores que siguen “conectados a la pantalla” cuando llegan a casa), el
papel educativo y controlador de éstos (por ejemplo, disciplina familiar
inadecuada: o exceso de autoritarismo y rigidez o exceso de permisividad y
desatención), la presión social del grupo de amistades y la necesidad de utilizar las nuevas tecnologías para estar conectado con los demás.
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Por último, no debemos olvidar el valor predisponente o precipitante que
pueden tener los acontecimientos vitales personales en cualquier tipo de
adicción. En muchos casos de comportamiento adictivo en la infancia y la
adolescencia se encuentran acontecimientos estresantes en los primeros
años de vida (separaciones, fallecimiento de los padres, enfermedades largas
o graves, abusos, cambios de entorno frecuentes, etc.) que tienen su influencia en el comportamiento del individuo adolescente o joven. También existe
un riesgo especial de comportamientos adictivos en fases de estrés o de crisis emocional, social o académica por ejemplo, primeros desengaños amorosos, fracaso escolar, acoso de los compañeros, etc.
Aunque el uso desadaptativo de móvil y videojuegos ha recibido menos
atención científica (Carbonell, Guardiola, Beranuy y Bellés, 2009),
Kamibeppu y Sigiura (2005) y Billieux, Van der Linden, D’Acremont, Ceschi y
Zermatten (2007) sugieren que es mejor no ignorarlo. De hecho, Jenaro,
Flores, Gómez-Vela, González-Gil y Caballo (2007), encontraron un 8% de
estudiantes universitarios españoles con uso patológico de móvil.
Entre marcianitos y avatares
Como es sabido, la industria del videojuego, en franca expansión desde hace
casi dos décadas, mueve billones de dólares anualmente e implica a un
número extraordinario de personas en todas sus modalidades. Una mezcla
entre los videojuegos clásicos y los juegos de rol son los MMORPG (del
inglés: Massively Multiplayer On-line Rol Play Game). Los MMORPG permiten
a miles de jugadores y jugadoras introducirse en un mundo virtual de forma
simultánea a través de Internet, interactuar entre ellos y realizar diversas
aventuras (o misiones) llamadas quests. Se trata de un subgénero de los juegos de rol en el que se puede jugar ininterrumpidamente con potencial de
convertirse en una actividad a tiempo completo, es decir, veinticuatro horas
los siete días de la semana (Chappell, Eatough, Davies y Griffiths, 2006;
Grüsser, Thalemann y Griffiths, 2007; Ng y Weimer-Hastings, 2005).
Actualmente el MMORPG más popular es el World of Warcraft que cuenta
con once millones de subscritores de pago en todo el mundo. Su segunda
extensión, The wrath of the Lich King, vendió 2.8 millones de copias durante
las primeras veinticuatro horas de su puesta a la venta. Otro juego muy
popular es el Everquest.
Los jugadores de MMORPG (entre los que se cuentan cada vez más mujeres)
consiguen su puntuación acumulando experiencia y alcanzando misiones
(hay una relación directa entre las horas jugadas y la puntuación del personaje). Para ello, deben crearse un personaje o avatar que vivirá en ese
mundo de fantasía y que se relacionará con los otros personajes. Muchos de
éstas y éstos jugadores se crean más de un avatar, pues cada uno posee
diferentes armas y funciones y, dependiendo de la misión, será mejor jugar
con uno u otro. De hecho, la mayoría posee más de un personaje (Griffiths,
Davies y Chappell, 2003). Muchas veces es necesaria la cooperación entre
varias o varios jugadores pues para resolver misiones se necesita un equipo
de diversos avatares que un solo jugador no podría manejar a la vez. Así,
para conseguir objetivos, las y los jugadores se ven obligados a organizar
grupos o clanes de diferentes personajes dirigidos.
Los MMORPG son muy diferentes a los videojuegos tradicionales, con los
que se inició la industria y popularización de esta tecnología. En los videojuegos tradicionales, sea cual sea su modalidad (arcade, shooter, aventura gráfi-
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ca, deportivos, etc.), la persona juega en solitario con la inteligencia artificial
de la consola u ordenador (aunque los nuevos soportes incluyen conexión en
línea). En cambio, en los MMORPG se interactúa con otras aunque cada una
esté delante su propio ordenador y a distancia. Dentro de cada clan existen
una serie de normas, roles y jerarquías y se crean interacciones con otros
clanes: alianzas, conflictos, infiltraciones, usurpaciones de identidad, etc. Esta
compleja interactividad constituye, por razones que más adelante detallaremos, una de las características más relevantes de los MMORPG.
Por otra parte, los MMORPG son juegos de carácter abierto y no lineal como
los tradicionales; las y los jugadores pueden escoger sus propias rutas de
desarrollo argumental y no existe un final concreto sino que son juegos eternos, en los que siempre se pueden encontrar nuevos alicientes y actividades
a ejecutar. Pero al final de una determinada misión (sea del tipo que sea:
viaje, eliminación de un personaje, búsqueda de tesoros, etc.) el jugador
obtiene un premio en forma de habilidades y de información que le sitúan en
una nueva disposición de cara a la continuación del juego.
Como veremos más adelante, los jugadores de MMORPG son los que tienen
más riesgo de desarrollar una problemática adictiva. Personalidades muy
variadas juegan a los MMORPG por motivos diferentes y escogen entre los
diversos tipos de juegos en función, probablemente, de un sinnúmero de
variables muy difíciles de acotar (Yee, 2006). No hay ningún trabajo capaz
de un análisis completo y exhaustivo de un fenómeno tan complejo y por
ello la literatura científica en torno al mismo no ha parado de crecer en los
últimos años (Carbonell, Guardiola, et al., 2009).
Finalmente, otro aspecto que nos interesa destacar es que en los videojuegos tradicionales la o el jugador sólo puede ocupar un determinado papel (el
que dispara, el que conduce, el que salta, etc.). En cambio, en los MMORPG
poseen libertad total para determinar la caracterización de los personajes
(play character) con los que juegan. Una persona crea su propio personaje o
avatar con las características físicas y psíquicas que uno desea, es decir, una
identidad a la carta. En resumen, en los MMORPG además del refuerzo social,
se pone en juego la identidad, se vive en un mundo virtual repleto de fantasía, se ganan puntos, se puede labrar un prestigio, se cumplen fantasías de
poder se suma experiencia y se siente la presión del clan entero para seguir
jugando.
¿Qué diferencias encontramos entre una vida real y una
vida en los MMORPG?
Destacaremos dos particularidades muy relevantes de los MMORPG: la interactividad y la posibilidad de la creación de una identidad propia para desenvolverse en el juego. Ambas están íntimamente relacionadas y acercan este
tipo de juegos a una realidad que, si bien es a todas luces virtual, se asemeja
a la realidad real, mucho más que en los otros juegos digitales. Esta proximidad se da en dos sentidos: a) la realidad cotidiana se vive en compañía de
otros seres humanos con los que interactuamos constantemente de múltiples
maneras; y b) la vida real es una perpetua autoconstrucción individual y
colectiva, sin un argumento cerrado.
Podríamos destacar otra característica propia de los MMORPG, que los avecina a la realidad: aquella que consiste en representar un mundo persistente,
es decir, un mundo que sigue su curso aunque no estemos presentes. Si una
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o un jugador o un grupo de jugadores no participan del juego, este prosigue
su devenir, evoluciona, cambia y se transforma (Ng y Wiemer-Hastings,
2005). Podemos concluir, por tanto, que las semejanzas de los MMORPG con
la vida real son notables, aunque sus diferencias no pasan desapercibidas.
De entre todas las diferencias podemos destacar las siguientes (Talarn y
Carbonell, 2009): a) Impunidad. En el mundo virtual de los juegos existe
inmunidad absoluta. Un individuo puede destruir, asesinar, traicionar y ejecutar muchas otras conductas de este tipo, sin ser sancionado realmente por
ello; si bien en ciertos juegos se recibe algún tipo de penalización. b)
Invulnerabilidad. Se pueden tomar actitudes de riesgo e intentar todo tipo de
empresas sin ningún daño físico real. c) Gratificación. Casi todos los esfuerzos realizados en el seno del mundo virtual del juego son recompensados de
un modo u otro, lo cual no siempre sucede en el mundo real. Esta impunidad, invulnerabilidad y gratificación permite la expresión de ciertas actitudes
impensables en la vida real. Si bien es cierto que en los MMORPG el personaje o avatar puede ser sancionado o castigado, estas penas no alcanzan, ni
tan siquiera simbólicamente, las que se darían en la realidad.
Como vemos, estos juegos barajan muchas posibilidades y, algunas de ellas
provocan en las y los jugadores el desarrollo de un comportamiento adictivo.
Actualmente nuestro grupo de investigación explora las vivencias de los
usuarios de MMORPG que solicitaron tratamiento en Unidades Hospitalarias
de Atención a Conductas Adictivas en Cataluña. Algunos de los resultados
preliminares y expresiones de las entrevistas realizadas a los usuarios se
mostrarán a continuación.
Experiencias con los MMORPG
Adentrémonos en las características de los MMORPG que hacen que las personas, y especial la juventud, pierdan el control de sus vidas. La primera de
ellas es la relación que se establece entre el individuo y personaje. Smahel,
Blinka y Ledabyl (2008) observaron este vínculo y realizaron un estudio en
foros de MMORPG con el objetivo de relacionar el potencial adictivo (focalización, conflictos y pérdida de control) con el sentimiento que despertaba el
propio avatar. Según este estudio, sentir orgullo o vergüenza con el avatar
estaba relacionado con los factores de la adicción. Aun así, mientras consideraron importante esta relación concluyeron que no era el factor principal
para causar adicción. Dos jugadores que participaron en nuestro estudio
describieron la relación de la siguiente manera:
- Es así. Tienes algo que hacer, tienes alguien con quien estar, porque conversas mucho, con mucha gente, y claro, tienes un personaje y en el fondo
eres alguien. Y si no te gusta quien eres tú, en el fondo, lo eliminas y ya
está. Te haces de nuevo. Esa es la gracia de estos juegos. Cuando no te
gusta la vida que vas llevando, la haces de nuevo.
- Veía la evolución del personaje. Y lo más importante es que si no te gustaba, lo hacías de nuevo. Tú puedes cambiar tu vida siempre. Si no te
gusta, lo cambias.
Parece que mientras jugadores y jugadoras disfrutan siendo su personaje
pueden olvidarse de su ser real. Además, hemos de tener en cuenta las
características del momento evolutivo. Las y los adolescentes están en pleno
desarrollo de su identidad y su autoconcepto no es muy fuerte. Por eso,
según Smahel et al. (2008), atribuyen más valor a estos juegos. Bessière,
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Seay y Kiesler (2007) concluyeron que las personas jugadoras de MMORPG
tendían a crear avatares cercanos a sus ideales y que aquellos jugadores con
menor autoestima o sentimientos depresivos creaban personajes más alejados de su propia realidad.
Sigmund Freud ya se dio cuenta de que la identidad y el sentido de sí mismo
no eran un componente monolítico de la personalidad y de la estructuración
psíquica de cada cual. Por eso Freud describió dos aspectos del Yo que a
menudo se confunden: el ideal del Yo y el Yo ideal. El ideal del Yo es un
modelo, basado en las identificaciones con los progenitores, sus sustitutos y
los ideales colectivos, al que el sujeto trata de adecuarse. Del ideal del Yo
proviene el sentimiento de lo que se desea llegar a ser, para responder tanto
a las propias exigencias, como a las de los aspectos más normativos y superyoicos. El Yo ideal, en cambio, posee un carácter más marcadamente narcisista y fantasioso, no tan adecuado a la realidad. Entre el Yo, -lo que uno
realmente es-, el ideal del Yo, -lo que uno quisiera llegar a ser dentro de unos
parámetros razonables-, y el Yo ideal, -las aspiraciones más fantasiosas que
se poseen-, existen, es inevitable, unos márgenes de discrepancia.
Todos tenemos cierta experiencia sobre lo que estamos describiendo. Por
una parte, tratamos de acomodarnos a la realidad con el esfuerzo y la dedicación de nuestro Yo real -los recursos de los que disponemos-. Por otra,
aspiramos a unas metas y objetivos que nos parecen alcanzables -ideal del
Yo- aunque no siempre obtenemos lo que pretendemos. Y, por último, todas
estas tareas y motivaciones conviven con nuestras fantasías más íntimas
sobre logros y metas idealizadas, todopoderosas y de elevado carácter narcisista, tal y como lo demuestran nuestros sueños, fantasías diurnas, identificaciones colectivas con triunfadores (deportivos, económicos, artísticos, etc.)
y demás.
La discrepancia entre estas tres instancias, la tensión que de la misma surge,
es lo que hace que, a menudo, necesitemos descansar un poco. Disponer de
ciertas dosis de disociación (momentos de “desconexión” como suele decirse en la actualidad) con respecto a nuestra realidad y a nuestras personas.
Cuando nos enfrascamos en una novela, nos absorbe una película, celebramos como propios los éxitos de un deportista o, incluso, cuando soñamos
que somos alguien extraordinario, no hacemos otra cosa que evadirnos, transitoriamente, de nuestra propia realidad física, personal y social. La humanidad ha conocido diversas formas de disociación. Las experiencias con las
drogas son un buen ejemplo de ello, los éxtasis religiosos o la meditación
trascendental van en la misma línea. Aunque el término disociación nos lleva
a pensar en cuestiones de índole psicopatológica, lo cierto es que esta idea
solo es parcialmente correcta. Incluso desde el psicoanálisis se considera que
ciertos niveles de disociación pueden ser necesarios y saludables
(Hernández, 2008).
La tecnología moderna se puede aprovechar para crear esta desconexión.
Los MMORPG ofrecen un gran espacio para la misma puesto que permiten
recrearse con el juego del Yo y sus diferentes instancias. Y siempre a gusto
de la persona usuaria. En efecto, los jugadores de MMORPG pueden crear la
identidad, física, psicológica y social, del avatar con el que juegan. Y, en esta
creación, se pueden poner en acción todos los aspectos comentados hasta
aquí: el Yo real, el ideal del Yo y el Yo ideal. El aparente anonimato permite,
por ejemplo, que una persona adolescente se presente en el juego como un
adulta o como alguien de otro sexo. De esta forma es posible experimentar
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con la identidad a bajo coste. Por otra parte, no es más que una nueva
recreación del cuento de la Cenicienta en la que el reloj nunca llegará a dar
las doce campanadas: cenicienta puede manipular el reloj mediante la tecnología digital.
Volviendo a la disociación, se observa que algunas y algunos jugadores de
MMORPG tienen tendencia a jugar por escapismo y/o para aliviar el estrés
(Griffiths, Davies y Chappell, 2003, 2004). Y, a pesar de que eso no tiene
porqué ser negativo (Wood, Griffiths y Parke, 2007), puede conllevar problemas como la culpabilidad, el sacrificio de otras áreas de la vida y diversos
conflictos intra e interpersonales. Las y los jugadores entrevistados en las
Unidades de Conductas Adictivas hacen referencia a esta evasión como una
característica importante para ellos:
- Podía pasarme un día entero y no saber si había pasado cuatro horas o
26. En este mundo aparte eres de una forma y te gusta.
- Jugaba para olvidarme casi de todo, es como una segunda vida, estabas
ahí y solo ahí. Creía que me relajaba, pero me estresaba mucho por la presión de los padres.
- Lo usaba quizás como una medicina, tenía un poco de depresión y dejé
el trabajo porque me pensaba que tenía un cáncer o que algo andaba muy
mal…
- Un buen rato, como si fuera un hobby. Me distrae. Y cuando me rallo
también. Como una evasión, me hace desconectar porqué solo pienso en
lo que pasa en el juego.
Este tipo de persona jugadora MMORPG prefiere, entonces, vivir el mundo
fantástico-virtual en lugar de vivir la realidad, sin que por ello caiga en el
trastorno de identidad disociativo (personalidad múltiple) ni en la esquizofrenia. En palabras de Cole y Griffiths (2007), se sienten más ellas mismas cuando están inmersas en el juego que en el mundo real. Cabria
entonces explorar, como sugieren Talarn y Carbonell (2009), si la o el
jugador que comparte con amistades reales su afición por el juego tiene
menos necesidad de evadirse o de alterar su identidad real a través del
avatar que aquel jugador que juega solo o con amigos y amigas exclusivamente virtuales.
Asimismo, las y los jugadores disfrutan siendo quienes quieren ser mientras
sus compañías de juego les valoran por eso. Esto nos lleva a otra característica sumamente importante, la socialización en el juego y la presión social
que las y los otros jugadores ejercen. Como dicen Carbonell, Talarn, Beranuy,
Oberst y Graner (2009), en estos juegos se desarrolla un tipo de interactividad que es exageradamente compleja y que constituye una de las características más relevantes de los MMORPG. Veamos algunos ejemplos según los
propios jugadores:
- El WOW te atrapa. Hay mucha gente siempre conectada. Tener que
hacerlo con gente te anima porque te convencen. Quedas con los amigos
y puedes jugar y pasar los objetivos.
- Por ejemplo, a veces tenemos que quedar para hacer una misión y necesitamos ser 10 personas. Si yo me he comprometido, no puedo dejarlos
colgados. Tenemos que hacerlo. Y hasta que no terminamos, no puedo
irme. A veces estamos 9 horas seguidas, pero no puedo dejarlos tirados.
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Y, como ejemplo de la relación entre la interactividad social y el personaje:
- […] el hecho de que tú puedas cambiar tu vida en el fondo. Por lo que
eres dentro del juego. Cada vez que te aburras o consideres que lo que tú
estés haciendo está mal o no te gustó, lo cambias y empiezas de nuevo. Es
como cambiar tu vida dentro del juego. (E: ¿Y eso tiene que ver con las
relaciones virtuales?) Claro, porqué cambias tu forma de ser en relación a
los otros. Con los que tú juegas. Necesitan un tipo de personaje específico
que nadie lo tiene y tú vas y lo haces, para jugar con ellos. Sería como una
consecuencia, claro, y de los compromisos. De los compromisos con otros
jugadores que hacen que mantengas ese personaje.
Parece que el clan ejerce un refuerzo social, altamente valorado por las y los
jugadores, y que además presiona para mantener el personaje, el clan y jugar
más tiempo. Wood et al. (2007) hacen referencia a esta pérdida de control,
pues, según ellos, las personas jugadoras jugadores se ven obligados a
defender sus posiciones y a responder al clan.
Así encontramos otra característica igual de importante, la percepción de un
mundo persistente (Talarn y Carbonell, 2009). Como ya hemos comentado,
aunque un jugador no esté en línea el juego continúa y, a veces, esta persistencia implica una cierta obligación a jugar. Este mandato puede estar implicado en los usos problemáticos que se observan en algunos jugadores. Los
jugadores de los clanes de Lineage, por ejemplo, saben que tal día y a tal
hora deben defender sus posiciones; si no acuden a la cita, pueden perderlas. Además, la persistencia en el juego garantiza el refuerzo. En este sentido,
cuanto más tiempo invierten los personajes (y los jugadores), más experiencia suman y más puntos tienen, con lo que el refuerzo es mayor. Veamos qué
dicen los jugadores:
- Pues depende del tiempo que tú pasas. Para lograr el nivel tienes que
estar mucho tiempo jugando. Inconscientemente uno podría invertir
mucho tiempo para lograr hacer lo que se propone y sentirse mejor. Tú te
dedicas a hacer las misiones del juego, lo que tú te propones y en base a
eso va a mejorar tu estado de ánimo.
- Para subir niveles necesitas mucho tiempo. Tienes que invertir tiempo. (E:
¿Y está garantizado?) Sí, es una dirección directa. Mientras más tiempo,
mejor va a ser tu personaje. Vas mejorando todo. A diferencia de otros
juegos. Por ejemplo, juegos tipo shooter, como el Counter Strike, en esos
juegos, si eres bueno eres bueno, y si eres malo, eres malo. Así de simple.
Si juegas más tiempo puede que mejores un poco. Pero tienes que tener
ciertas condiciones para ser bueno. En esto no hace falta. En esto con el
tiempo tú tienes garantías que vas a ser bueno. Cualquiera puede jugar.
Aquí todos parten igual, y mientras más tiempo inviertas mejor vas a ser.
Los jugadores con usos excesivos de MMORPG sufren distintas consecuencias negativas. Según nuestras entrevistas, desarrollan conflictos
intrapersonales que derivan, en su mayoría, del abandono de actividades
de ocio y académicas, del déficit de alimentación y de sueño (jugar en
lugar de comer o dormir) y de las mentiras a sus familiares sobre su estado de salud (decir que se está enfermo para quedarse en casa y poder
jugar), tiempo de juego (decir que han jugado menos horas de las reales)
o ubicación (decir que están en la biblioteca cuando se encuentran en el
cibercafé jugando con los amigos). Se sienten mal por ello, dicen que
pierden el control y que se sienten culpables.
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Por otro lado, encontramos conflictos interpersonales con sus familiares y
amigos. El abandono en su alimentación, sueño y actividades académicas les
obliga a mentir con la consecuente repercusión en la relación con los padres
que les presionan para dejar el juego. El abandono de las actividades de ocio
y la focalización de los temas de conversación en el juego conllevan conflictos con los amigos. Observamos también algunos entrevistados con consecuencias negativas laborales y económicas derivadas de salir antes del
trabajo para poder jugar o de no buscar trabajo y/o buscarlo sólo en la
mañana para poder jugar en la tarde (horario que establecen los jugadores
para juntarse con el clan y superar las misiones).
Algunos ejemplos de los conflictos más frecuentes son:
- Sí, algunas veces que los amigos me han llamado para quedar y he dicho
que no para seguir jugando. Jo diría que bastantes veces. Me llaman y
puedo decir que no, que no puedo dejar colgados al grupo del juego. Si se
trata de hacer una misión yo solo, vale, pero es que con el grupo no puedo
dejarlos colgados.
- Sí porque tienes más tiempo, y los temas de conversación son diferentes.
Antes sólo hablaba del WOW y ahora hablo de más cosas. Lo veo con los
amigos que tengo que aun están jugando ahora, que están ahí todo el día
y no tienen nada más de qué hablar.
- Dejé de hacer otras cosas para jugar. Decía que me encontraba mal para
no ir al instituto y así jugar. Y las comidas. Las comidas me las pasaba por
el forro.
- No tengo tiempo de buscar trabajo y si no lo encuentro mejor porque así
puedo jugar. Además, tengo que buscar un trabajo de mañanas para que
en la tarde pueda jugar porque de mañanas no tiene sentido, hay más
gente en el juego por la tarde.
- Fue idea de mis padres porqué estaba mucho en el ordenador. Repetí de
curso y no les hacía gracia. Es que estaba muy poco rato estudiando…
- Siempre he jugado mucho y el verano pasado me compré el WOW
para entretenerme y tal. Llegaba tarde al trabajo porque iba a dormir
muy tarde. Desde que me lo compré… todo el día enganchado. Después
de las vacaciones continué y no dormía por jugar. Trabajando y pensaba
en la hora de salir del trabajo, dejando de ir a nadar para poder jugar…
empecé a deprimirme, a jugar más… a veces he pensado que tenía que
salir más. Como si estuviera más ligado a eso y no tanto a la calle. Más
encerrado.
- Paro el juego para ir a cenar, pero tampoco lo veo mal si algún día pillo
el bocadillo y me lo llevo a la habitación mientras juego. Mi madre lo ve
fatal, ¡pero no siempre lo hago!
- Culpa siento. Si estoy muchas horas siento culpa. Pero es que no sé qué
hacer. Yo sé que tengo que buscarme un trabajo porque no tengo dinero
y porque tengo que buscarme una actividad pero es que no lo hago.
- Siento sobretodo culpa, durante el curso, cuando tengo tareas del cole
o voy a dormir tarde…
- Después me sentía mal, pero porque veía que había estado muchas
horas. Pero también veía lo que había progresado y estaba contento.
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Como vemos en las experiencias de estos usuarios, el uso de los MMORPG
puede llegar a ser muy problemático. ¿Podríamos hablar de adicción?
¿Cuáles serían los criterios diagnósticos?
Criterios para diagnosticar una adicción
Los criterios esenciales para diagnosticar una adicción son la dependencia
psicológica y los efectos perjudiciales (Sánchez-Carbonell et al., 2008).
Diferentes autores (Charlton, 2002; Charlton y Danforth, 2007; Davis, 2001;
Echeburúa, 1999; de Gracia, Vigo, Fernández y Marcó, 2002; Greenfield, 1999;
Griffiths, 2000; Kandell, 1998; Kubey, Lavin y Barrows, 2001; Morahan-Martin
y Schumacher, 2000; Sandoz, 2004; Suler, 2004; Washton y Boundy, 1990;
Wieland, 2005) consideran la dependencia psicológica como uno de los síntomas más importantes en las personas adictas a Internet. Ésta incluye:
a) Craving. Aparece un deseo o pulsión irresistible para conectarse. Pese a
los intentos de control, el usuario no puede dominar el impulso cuando
aparece.
b) Polarización o focalización atencional. La actividad se convierte en la más
importante al dominar pensamientos y sentimientos, de modo que cuando
no se está conectado, se piensa en qué se debe hacer para conseguir una
conexión o en qué se hará durante la próxima conexión. Se limitan las formas de diversión, se reducen las relaciones sociales y la actividad física.
Las amistades y el ocio giran exclusivamente en torno a Internet, o a los
juegos MMORPG en este caso. Este aislamiento, unido a que se siente una
intensa intimidad en línea, posibilitan la experiencia de satisfacción inmediata y huida de los problemas.
c) Modificación del estado de ánimo. Se busca euforia, colocón o estado de
trance a través de Internet y de los MMORPG. Todo gira en torno a la realidad virtual y ésta interfiere en la habilidad para funcionar en el mundo
real. La persona afectada cree que Internet es el único lugar donde puede
sentirse bien, pero a la larga pueden aparecer sentimientos de culpa, disminución de la autoestima, soledad, depresión y reducción del bienestar
psicológico.
d) Pérdida de control e impotencia. El usuario se conecta pese al intento de
controlarlo y/o no puede detenerse una vez ha empezado. Se permanece
muchas horas conectado y/o se pierde la noción del tiempo. La persona
es incapaz de interrumpir la conexión (‘un minuto más’, ‘ahora voy’) y se
conecta, pese a no pretenderlo, arguyéndose diferentes excusas, o se
conecta antes y durante más tiempo. Es característico que la intensidad
de los síntomas aumente gradualmente.
El segundo síntoma esencial de la adicción son los efectos perjudiciales
(intra e interpesonales) que la conducta adictiva genera (Griffiths, 2005;
Griffiths y Beranuy, 2009). Los conflictos más comunes son de orden laboral,
académico o financiero. Se limitan las formas de diversión a una sola, se
reducen las relaciones sociales y aumenta el aislamiento social. Se puede llegar a descuidar el cuidado de la descendencia en el caso de las personas
adultas. Las discusiones y problemas de pareja aparecen, debido al tiempo
que se permanece conectado, a la polarización, a la reducción de otras actividades, etc. Además, una persona que pasa muchas horas delante de una
pantalla de ordenador es propensa a una serie de trastornos fisiológicos
como cervialgias, tendinitis, síndrome del túnel carpiano y alteraciones de la
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visión. Se descuida el aspecto personal, se pierden horas de sueño y se alteran los hábitos de alimentación. Wood et al. (2007) concluyen que perder el
tiempo jugando a MMORPG puede resultar positivo o negativo dependiendo
de estos efectos perjudiciales. Si la persona usuaria sacrifica otras áreas de la
vida, se siente culpable y vive muchos conflictos, el uso es negativo. Pero si
consigue relajarse y desconectar sin que eso conlleve más problemática, se
trataría de un uso saludable.
Otros elementos diagnósticos a tener en cuenta son: a) distorsiones cognitivas como la negación, ocultación y/o minimización de la duración de la
conexión y la magnitud de los efectos perjudiciales; b) riesgo de recaída y
de reinstauración de la adicción; y c) tolerancia y abstinencia.
Reflexiones
En nuestra opinión, el uso desadaptativo de Internet, videojuegos y móvil
son conductas con potencial adictivo de diferente intensidad. Examinar las
características propias de cada aplicación tecnológica teniendo en cuenta
los criterios diagnósticos esenciales nos lleva a la siguiente reflexión. La identidad a la carta, la disociación, el anonimato, la ausencia de consecuencias en
la vida real, las proyecciones y la comunicación hiperpersonal (Moral, 2001)
son características potencialmente adictivas debido a la rapidez con la que
producen cambios emocionales y, por tanto, el refuerzo esencial para la adicción. En este sentido, dichas características sólo son posibles en Internet. Ni
el móvil ni los videojuegos tradicionales permiten esto. Así, parece que la
única tecnología capaz de producir dependencia psicológica, pérdida de
control y consecuencias negativas suficientemente graves para el diagnostico de adicción serían algunas aplicaciones de Internet. Si bien es cierto que
el móvil y los videojuegos tradicionales pueden comportar algunos componentes de dichos criterios, estos no completarían el diagnóstico de la adicción aunque quizás podríamos hablar de abuso o uso problemático de
ambas tecnologías.
Es posible que la atención focalizada y la ansiedad que se siente al desprenderse del móvil nos hagan pensar en una conducta adictiva pero esto no
sería suficiente. El teléfono móvil es una herramienta de socialización muy
poderosa y fomenta el proceso de emancipación (Ling, 2002), sobre todo
durante la adolescencia y la juventud, cuando interviene significativamente
en el sentimiento de pertenencia al grupo. Es como un regalo de iniciación a
la fase juvenil de la vida, a la independencia social (Beranuy y SánchezCarbonell, 2007). De esta forma, el móvil realza el contacto con las amistades y otras personas fuera de la familia y del entorno laboral. Por tanto, es
una fuente potente de refuerzo social. Aun así, este refuerzo no es suficiente
para la adicción. Lo mismo ocurre con los videojuegos. Éstos consiguen
absorber a la o el joven usuario y el refuerzo es elevado pero aun así, la
absorción tiene fecha de caducidad cuando se supera la última pantalla del
juego. Así, la intensidad y la duración de los síntomas marca la diferencia
entre el abuso o uso problemático de móvil y videojuegos y la adicción a
Internet.
En relación a las diferentes aplicaciones de Internet, y como ya hemos visto
a lo largo del artículo, algunas de ellas tienen más potencial adictivo que
otras. Éstas son las aplicaciones comunicativas o sociales (SánchezCarbonell et al., 2008). Es decir, chats, páginas de redes sociales y juegos
colectivos de rol. En cuanto a chats y redes sociales, sería necesaria más
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investigación al respeto, pero parece que el análisis de la literatura apunta a
riesgos de otro tipo. En las redes sociales el o la joven se expone a publicidad engañosa, a que su imagen sea utilizada con fines comerciales sin su
consentimiento, a sufrir acoso sexual, a que le ‘etiqueten’ en fotografías o
vídeos y a ‘perder el tiempo’. Los riesgos son de la misma naturaleza de los
que puede sufrir la persona novel en Internet aumentado por las características propias de la aplicación. Sin embargo, y a diferencia de los MMORGP, las
redes sociales como Facebook o Tuenti implican una relación con jóvenes y
adolescentes reales que, en la mayoría de los casos, forman parte de los propios círculos de amistades y conocidos. Ante esta situación es muy propio
querer ofrecer la mejor imagen de sí mismo pero este deseo no es patológico ni tiene el peligro de serlo porque no es anónimo y sí tiene consecuencias
en la vida real. Por tanto, los MMORPG son la aplicación de más riesgo para
que el usuario pierda el control de su uso y sufra graves consecuencias
negativas.
Así, y a modo de reflexión final, cabría concluir que los MMORPG son la
aplicación más comprometida para el desarrollo de una adicción aunque
otras aplicaciones sociales de Internet también podrían ser problemáticas.
En cuanto al móvil y los videojuegos, por sus características inherentes,
preferimos hablar de un abuso en lugar de una adicción. De las experiencias narradas por los usuarios de MMORPG entrevistados en centros de tratamiento deducimos que es conveniente jugar (compartir el juego) con
amistades no virtuales, estar alerta de la presión que ejerce el clan para
jugar y tener una buena autoestima ya que acerca el jugador a su personaje, lo que repercute en una disociación más sana. Asimismo, prestar atención a los conflictos graves que el juego genera con otras áreas de la vida
puede ser un indicativo sencillo de observar y insinuante del uso problemático.
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documentos
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Mª Almudena Álvarez Irarreta. Facultad de Formación del Profesorado y Educación.
Universidad Autónoma de Madrid
Las nuevas lecturas juveniles
y retos educativos
Tras “el retumbar” de la tercera ola tecnológica descrita por Alvin Toffler, nos situamos en la era mediática. La juventud, en mayor o menor medida, ha nacido y/o crecido a la vez que las TIC e Internet ocupa
un lugar privilegiado en sus vidas con un progreso ajeno a detractores y defensores de este medio. Y
es que Internet ha sido capaz de dar respuesta a las necesidades de la Generación @ al mismo tiempo
que ha ido imponiendo su autoridad idiomática. La lectura se transforma ante la imperiosa necesidad
de adaptarse tanto al formato como a la juventud lectora. La forma de lectura lineal, abre paso a la
navegación, bien se trate de hipertextos, hipermedios o de documentos electrónicos. La comunicación
escrita cobra una dimensión sin precedentes en una variedad de géneros sincrónicos y asincrónicos.
En este contexto, la educación se sitúa en el ojo del huracán del cambio y los nuevos desafíos que se le
plantean son importantes. Siguiendo las directrices marcadas por el Tratado de Bolonia y el Pacto de
Lisboa, las tecnologías cobran mayor protagonismo en los procesos educativos. Es la oportunidad de
facilitar a la juventud las competencias que precisa para que las meras destrezas digitales se enriquezcan con las informativas, que le permitan la construcción del conocimiento de manera personalizada y
responsable y la formación integral como personas.
Palabras clave: Era Digital, TIC, Internet, generación @, lectura, interactividad, hipertexto, hipermedia,
publicaciones electrónicas, alfabetización digital, brecha digital.
Introducción: El advenimiento de la Era Digital
Es sobradamente conocido que vivimos en una época de transición histórica,
adentrándonos en la denominada Era Digital. Son numerosos los factores,
condiciones y agentes responsables del cambio lo que no permite hablar de
un modelo general de causalidad siempre aplicable de manera uniforme. Sin
embargo, sí resulta de interés recordar al menos tres de las teorías que coinciden en demostrar que los medios de información y de comunicación han operado transformaciones sustanciales en las sociedades a lo largo de la Historia.
David Riesman distingue tres etapas: Primero se encuentra la arcaica, de subsistencia y que se caracteriza por la importancia de la vida en grupo, el inmovilismo y el peso de lo tradicional. La segunda etapa abarcaría desde el
Renacimiento hasta la Revolución Industrial. El ser humano percibe el mundo en
cambio y siente la necesidad de adaptarse y, al mismo tiempo, tomar iniciativas.
Es un período caracterizado por el individualismo. La tercera etapa sería la del
consumo de masas, que aportará más seguridad material, pero traerá consigo
inseguridad a nivel psicológico. Lo importante no es sólo adaptarse a los cambios, sino a las demás personas. Y en el deseo de obtener la adecuada orientación, el hombre y la mujer se rodean de los medios de comunicación.
Marshall McLuhan por su parte, enuncia una teoría que ha gozado y goza de
gran importancia y ampliamente debatida. Distingue también tres épocas en
la historia de la humanidad: la primera sería la de la tribu primitiva, característica por la transmisión oral, incluida la enseñanza. El grupo es muy impor-
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tante para el individuo, el sentimiento de pertenencia al grupo. La segunda
etapa comienza con la invención de la imprenta. Por ello, McLuhan la denomina Galaxia Gutenberg. En esta etapa, el sentido privilegiado es la vista. Sus
señas de identidad serán el individualismo y el racionalismo. La tercera es la
de los medios de comunicación electrónicos, la Galaxia Marconi, Bells… Los
grandes medios hacen que se constituya la denominada Aldea Global
McLuhaniana, que permitirá conocer lo que acontece en un lugar, gracias a
dichos medios y en cualquier parte del planeta. De nuevo todos los sentidos
de la persona entran en acción, como en la tribu primitiva, sobretodo ante la
aparición de las pantallas de televisión y del ordenador. La idea capital harto
conocida, que resume su pensamiento: “el medio es el mensaje”.
Siguiendo con Alvin Toffler y utilizando su propia expresión, se producen
tres grandes olas de cambios tecnológicos y socioculturales. En zonas puntuales de nuestro planeta, todavía pervive la primera ola. La segunda existe
en casi todo el mundo, pero se percibe que va perdiendo fuerza. Esta segunda ola, surgida a consecuencia de la energía que transmitió el descubrimiento de América, va a tratar de dar respuesta a las nuevas necesidades que
irán surgiendo: económicos, crecimiento demográfico, deseos de expansión
y mejora de las comunicaciones… Hasta la era de la industrialización. La tercera ola comenzó a recorrer la Tierra tras la Segunda Guerra Mundial.
Numerosos signos de cambio indican su advenimiento. “Si escuchamos con
atención, podemos oír a la tercera ola retumbar ya en playas no tan lejanas”
(1976, p.170). Toffler concluye que en muchos países están viviendo simultáneamente la fuerza de dos, e incluso de las tres olas, con la consiguiente
conflictividad que de ello se deduce. La tercera ola es la de la sociedad postindustrial especialmente extendida desde mediados del pasado siglo. En lo
concerniente a los medios de comunicación, se va pasando de una época
masificada a otra desmasificada, donde el uso de dichos medios es cada vez
más individualizado. En palabras de Toffler (1976, p.170): “Una infosfera está
emergiendo a lo largo de la tecnosfera”.
En cada una de las teorías expuestas se destaca el impacto de los avances
tecnológicos en la humanidad y se desprende la inquietud e incertidumbre
que se genera ante ello. La transición actual parece más compleja, tal vez
por que el ser humano, hasta ahora autor y controlador de los medios, tiene
la sensación de que el cambio, el avance de la tecnología, va por delante de
él. El Presidente de EDUTEC (Asociación para el Desarrollo de la Tecnología
Educativa y Nuevas Tecnologías aplicadas a la Educación), Martínez Sánchez
(1990, pp. 160-161), lo explica de éste modo: “A lo largo de la Historia era
necesaria la existencia de un problema para que apareciese el medio o la
técnica que lo debía solucionar”, mientras que en la actualidad “el medio nos
crea el problema y la necesidad de superarlo”. Mientras que Bill Gates opina:
“El ordenador nació para resolver problemas que no existían”.
Nativos digitales versus inmigrantes digitales
En la Sociedad de la Información y/o de la Comunicación, las tecnologías
desempeñan un papel decisivo. En el ápice de la pirámide de las redes telemáticas se sitúa Internet. En el estudio llevado a cabo por AIMC (Asociación
para la investigación de medios de comunicación), presentado en abril/mayo
de 2009 sobre la audiencia en Internet, se pone de manifiesto el crecimiento
anual en el porcentaje de usuarios que se conectan a Internet desde el año
1996.
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Cuadro 1 .
AIMC.
Fuente EGM
Cuadro 2 .
AIMC.
Fuente EGM
Según la investigación desarrollada por el Foro Generaciones Interactivas en
España en noviembre de 2009, el 88% de los adolescentes (10 a 18 años) y
casi el 71% de los niños (6 a 9 años) son usuarios de Internet. Lo más habitual es que naveguen desde casa (89% de adolescentes y 87,2% de los
niños), lo que explica la alta penetración de Internet en los hogares.
Conforme a este misma investigación, Internet es el medio preferido por las
nuevas generaciones, superando a la televisión y al omnipresente móvil. En
esta misma línea el prolífico autor de publicaciones de ciencia ficción y divulgación científica Isaac Asimov, afirma: “No temo a los ordenadores, lo que
temo es quedarme sin ellos”.
Otra cuestión de interés es el cambio sustancial que se está produciendo
gradualmente en el porcentaje de usuarios de Internet de sexo femenino.
Diversos son los términos empleados para denominar al elenco niños y niñas,
adolescentes y jóvenes, que al haber nacido y crecido inmersos en plena
revolución tecnológica se enfrentan a los medios con una perspectiva diferente e integrada. La Generación Interactiva de Tim O·Reilly, fundador y presidente de la editorial O’Reilly Media, fuerte impulsor del software libre y uno
de los autores del concepto Web 2.0, o la Generación @ de Carles Feixas,
doctor en Antropología Social, entre otras denominaciones similares, hacen
referencia a los que han crecido paralelamente a la evolución de las
Tecnologías de la Información y de la Comunicación y ello les ha permitido
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acoger la llegada de Internet con inusitada naturalidad y entusiasmo.
Internet se convertirá en un ciberespacio, término inspirado desde 1984 por
el escritor de ciencia ficción norteamericano William Gibson, una nueva
dimensión para la experiencia y expresión, que influirá de forma importante
en diferentes facetas como formación, socialización, adquisición del conocimiento, ocio…y, en concreto, la lectura.
Marc Prensky, diferencia los conceptos de Nativos Digitales e Inmigrantes
digitales, reservando este último término para los que han nacido en el
mundo predigital, antes de los años 90. La brecha abierta entre estudiantes
nativos y docentes inmigrantes supone una significativa dificultad, como
veremos más adelante, el proceso de la educación forma. En éste sentido, las
palabras de Ayala (en Medina, 1994), referidas al medio televisivo, pueden
extrapolarse perfectamente al universo informático “Ha impuesto una autoridad idiomática, ha desplazado a los profesores y académicos, asumiendo un
papel protagonista en el uso del lenguaje”.
Así como a comienzos del siglo actual la preocupación central en materia de
alfabetización sería el analfabetismo lectoescritor, el nuevo problema, enfrentado pero no solucionado más que parcialmente, es la alfabetización tecnológica; es decir, el desarrollo de competencias instrumentales, cognitivas y
axiológicas en el empleo de las tecnologías.
La lectura en el foro del debate: entre apocalípticos e integrados, hacia una postura ecléctica
Ante el desarrollo de las tecnologías en general, y de Internet en particular,
se ha generado un debate entre tecnófilos y tecnofóbicos. La dicotomía
empleada por Umberto Eco (1968), para explicar las dos posturas enfrentadas respecto a los medios de comunicación de masas (los mass media): los
apocalípticos, contrarios a los medios y los integrados. Planteamientos como
la desconfianza que genera la novedad y el permanente crecimiento del universo mediático, el desconocimiento en el empleo de las múltiples posibilidades que ofrece Internet que puede conducir incluso a ver el medio como un
“rival”, la dificultad de posibilidad de control que genera la independencia
del joven usuario, la capacidad de influencia que ejercen los medios a nivel
axiológico…
Los tecnófilos esgrimirán que las ventajas ofrecidas por Internet son múltiples y capaces de dar respuesta a las necesidades e inquietudes de una
nueva generación unido a otras características, como su inmediatez, universalidad, dimensión multimedia, multifuncionalidad, facilitación de la construcción del aprendizaje, capacidad de comunicación bidireccional que configura
un modelo interactivo y retroactivo, tranversalidad (García Galindo, 1993)…
Para Eco las actitudes extremistas acaban por confluir, llegando a una tercera postura, en el necesario equilibrio en el que se asumen tanto las posibilidades y ventajas como las limitaciones que entraña el empleo del medio.
La lectura a través de la red no escapa a este ya antológico foro de debate
en el que se dan cita argumentos pedagógicos, psicológicos, sociológicos
diversos. Los estudiosos del tema se encuentran divididos. Por un lado se
encuentran quienes opinan que el empleo de Internet disminuye la capacidad de lectura y pensamiento reflexivo. “La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo”, escribe Carr, escritor
con diversas publicaciones sobre tecnología, en su artículo Is Google making
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us stupid? El problema radica entonces en la tendencia a una lectura demasiado rápida, superficial de los textos. “Todo el mundo muestra un comportamiento de saltos y lecturas por encima”, insiste Carr. Además afirma: “Los
buscadores como Google hacen que los estudiosos de hoy sean más tontos”.
En la misma línea, Maryanne Wolf, investigadora de la lectura y el lenguaje
de la Tufts University de Estados Unidos, manifiesta su temor acerca de que:
“La información sin guía pueda crear un espejismo de conocimiento y, por
ello, restrinja los largos, difíciles y cruciales procesos de pensamiento que llevan al conocimiento auténtico” (en Abel Grau, 2008).
Jacob Nielsen, una de las personas más respetadas en el ámbito mundial
sobre usos en la web, manifiesta que lo habitual es que un usuario no lea con
detalle los textos de una página web, si no que se limita a ojear la página, es
decir, a realizar lo que él denomina un “barrido visual” en base a los elementos que más captan su atención.
Desde otro punto de vista encontramos dos posturas significativas: la primera, la de aquello que, desde el ámbito de la neurología y la psicología, consideran que el cerebro humano es capaz de adaptarse a los cambios y que
por tanto, nos encontramos en un período de cambio en las formas de lectura y pensamiento del ser humano. Es más; para algunas personas estudiosas
del tema consideran que, la combinación máquinas-cerebro, aunque éste
último trabaje menos, nos hará más inteligentes. “Todas las tecnologías que
codifican, clasifican y transportan lenguaje, lo modifican también, al igual
que modifican al emisor, al receptor, a los usuarios del lenguaje. El lenguaje
mantiene una relación estrecha con nuestra mente, y todas las tecnologías
que afectan al lenguaje afectan también a las estrategias que utilizamos para
organizar el tiempo, el espacio y nuestro propio ser. Por tanto, las psicotecnologías (como él denomina a dichas tecnologías), reestructuran nuestras
mentes”, afirma el visionario cibernético director del programa McLuhan de
Cultura y Tecnología,
Derrick de Kerckhove en una entrevista mantenida para la revista Muy
Interesante.
La segunda postura, expresa que es preciso una “reeducación” en el empleo
de Internet. Se trata de potenciar aquellas competencias que son necesarias.
En la tipología contenida en el Proyecto Tuning Educational Structures in
Europe (2003, pp. 81), realizado a partir de Bolonia, se especifican, dentro de
las competencias genéricas o transversales, las instrumentales. En éstas se
incluyen las habilidades cognoscitivas, capacidades metodológicas, destrezas tecnológicas y destrezas lingüísticas. Estamos hablando de las TICs
como “objeto de formación en si mismo”. Hay que tener en cuenta, que la
mayoría de los jóvenes no recibe esta formación. Siguiendo con el informe
del Foro de la Generación Interactiva, antes mencionado, la mayoría de jóvenes se inicia y navega por la Red de forma autónoma. Según esto difícilmente podrá alcanzar las competencias que precisa para emplear la red en
procesos que no sean básicamente “informales”.
En esta línea se manifiesta un interesante informe elaborado por el University
Collage of London (UCL) (2008). En él se analiza el empleo que la juventud
(a la que denomina, generación Google y de “corta y pega”), realizan de la
red, concluyendo que la mayoría la utilizan con destreza para fines comunicativos y lúdicos pero que sus competencias no están tan claras en otros
ámbitos como los relacionados con los procesos formativos. Como recoge
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Abel Grau (2008), “una de las ideas que subyace en todas las conclusiones
es que la destreza digital no equivale a destreza informativa, es decir, a saber
cómo buscar información y transformarla en conocimiento”. Sea cual sea la
postura en la que nos situemos, o si adoptamos una más ecléctica, no cabe
duda de que el uso cultural de Internet constituye la nueva versión de lectura
juvenil, adoptando diversidad de formas y fuentes. La lectura “se reedita a sí
misma” (Lorenzo, 2005).
Lecturas en soporte digital
Es frecuente escuchar desde diversos sectores que los jóvenes actuales leen
menos y que cultivan en menor medida la expresión escrita. Sin embargo a
partir de estudios de opinión, como “Las Revistas Juveniles” realizado para
el CIDE y el Instituto de la Mujer (Rubio, 2008), se deduce que esta apreciación no es correcta. Eso sí, puede haber variaciones en los gustos lectores,
en la presentación del texto, en la forma de lectura que tiende a ser como
una “navegación en horizontal” diferente de la forma tradicional; y en el
soporte empleado, reemplazando en muchas ocasiones la red al material
impreso. Y lo mismo puede deducirse acerca de la comunicación escrita.
Nuevos lectores y nuevo soporte constituyen los dos pilares sobre los que se
asienta la evolución de la lectura a lo largo de la Historia. Enfrentándose a la
representación literaria de que el libro existe en si mismo, Cavallo y Chartier
en al introducción de la conocida obra Historia de la lectura en el mundo
occidental, exponen: “Contra la representación elaborada por la propia literatura y recogida por la más cuantitativa de las historias del libro, según la cual
el texto existe en sí, separado de toda materialidad, cabe recordar que no
hay texto alguno fuera del soporte que permite leerle (o escucharle). Los
autores no escriben libros: no, escriben textos que se transforman en objetos
escritos –manuscritos, grabados, impresos y, hoy, informatizados – manejados de diversa manera por unos lectores de carne y hueso cuyas maneras de
leer varían con arreglo a los tiempos, los lugares y los ámbitos.”
Ciertamente el soporte de los textos ha ido cambiando a lo largo de las diferentes etapas en la evolución de la escritura tras su aparición en Sumer hace
más de 5.000 años: arcilla, papiro, papel…La invención de la imprenta supuso
un cambio tecnológico de enormes consecuencias. El conocimiento y la lectura dejaban de ser un privilegio de unos pocos. Era el inicio de la Era
Gutenberg. La Galaxia Gutenberg comienza a dejar paso a la Digital, desde
la aparición de un nuevo soporte: la pantalla.
Al igual que ocurrió con la escritura frente a la tradición oral o con la creación de la imprenta, la tecnología digital ha generado rechazos y también
una inquietud: ¿El soporte digital reemplazará al papel impreso? Nuevamente
el debate surge. Todo hace presagiar, que al menos durante mucho tiempo,
será posible la coexistencia armónica de publicaciones en ambos soportes:
papel y digital. Concretamente, refiriéndose al libro, Patricia Halaban, maestranda en Investigación Educativa en el UNC (Centro de Estudios
Avanzados), de Argentina, expone: “Podemos presumir que en el futuro, el
libro y el ordenador coexistirán, y que cada uno de ellos se utilizará en beneficio de las funciones y de las necesidades personales y sociales que puedan
satisfacer”.
Nicholas Negroponte, uno de los grandes expertos del mundo tecnológico,
reconoce que “los multimedia interactivos dejan muy poco espacio para la
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imaginación” frente a la riqueza de la palabra escrita.” Es esta una de las
razones fundamentales por las que escribe su libro Being Digital (1995), utilizando su propia terminología, en átomos en lugar de bits, tal y como expone
en la introducción del mismo (p.9).
Este convivir del libro, llamémosle tradicional, y el digital, no supone que
determinadas publicaciones como las Enciclopedias tiendan a su desaparición. Conforme sentencia Umberto Eco” Estoy seguro de que las nuevas tecnologías volverán obsoletos muchos tipos de libros...”.
Se puede concluir que lo importante es que niños, niñas, adolescentes y
jóvenes lean y escriban, no el soporte en que se sustenten. De lo que no
cabe duda es que cualquiera que sea la forma en que el joven se conecte o
navegue por la red, requerirá lectura y asiduamente, escritura. Una cosa es
leer libros y otra cosa es leer. Así Fernando Savater, empedernido amante de
la lectura, argumenta: “El que lea el portal de vosotros o cualquier blog lee al
igual que los demás. No olvidemos que muchas personas importantes de
nuestra cultura, un Aristóteles o un Séneca no tuvieron nunca en sus manos
un libro tal como hoy los consideramos. Antes se leyó y se leyó mucho y
personas con gran provecho leyeron y no manejaron nunca un libro. Es probable que haya un momento en que la gente vuelva a leer y leer mucho y no
lea libros, sino otras cosas. Yo creo que hoy los jóvenes, con el Internet, leen
mucho más que antes; antes era oír música o ver imágenes, hoy se lee, lo
que pasa es que se lee con unas limitaciones de las abreviaturas…”
Formas de lectura en la Red: La Comunicación
La oferta comunicativa de Internet es muy variada y el abanico de posibilidades en el ámbito de la lectura (y de la escritura), amplio. Aunque Internet se
caracteriza por su carácter eminentemente sincrónico, en el espacio comunicativo se puede realizar una distinción entre comunicaciones sincrónicas y
asincrónicas. La primera hace referencia a diálogos simultáneos entre dos o
más interlocutores. La segunda se basa en el intercambio de mensajes sin
que exista necesariamente simultaneidad. La comunicación sincrónica es la
preferida por los jóvenes dada su inmediatez y su mayor capacidad de transmitir información.
La comunicación personal se ha visto incrementada notablemente gracias a
los nuevos recursos tecnológicos. A la vez se ha favorecido la lectura y la
escritura. En la entrevista La Sociedad de la Información ¿Un nuevo orden
para los ciudadanos?, Thierry Leterre, catedrático del Instituto de Estudios
Políticos de París e investigador asociado al CEVIPOF1, opina en relación a si
la escritura y comunicación tradicionales han quedado obsoletos: “El mayor
secreto de la sociedad de la información es el prodigioso renacer de la escritura, gracias al correo electrónico, a los sitios, a los foros de discusión. En
este sentido, la informática es un soporte cultural bastante tradicional.
Desmiente la idea tan extendida de una sociedad audiovisual. En realidad, la
escritura es un prodigioso vector de información. Mejor aún: se están redescubriendo formas de escritura olvidadas, como la escritura diaria, lo que se
llamaba el billete”.
El Chat (“charla” en inglés), se basa en la comunicación simultánea y en
tiempo real de las personas conectadas en un Chat room; esto es, tertulia
virtual. Se tiene en ocasiones una idea distorsionada del Chat como un
medio de charla (chat en inglés significa “charla”), olvidando que también
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Cuadro 3.
permite conversaciones sobre cuestiones de profundidad y su empleo en al
ámbito educativo. Goza de gran aceptación entre los jóvenes por su inmediatez.
La mensajería instantánea permite, entre otras funciones, entablar diálogos,
redactar mensajes, escribir y enviar felicitaciones, crear una página web y
conectar con otras personas mientras se navega por la red. El webcam es
frecuentemente utilizado tanto con el Chat como con la mensajería instantánea.
El correo electrónico es empleado para establecer comunicaciones mediante
mensajes escritos enviados a través de la red. Fácil y rápido, ha sustituido
notoriamente al fax o al correo postal. Además permite incluir documentos
diversos y leer grupos de noticias. El correo de voz y los vídeo-mail enriquecen el empleo de este medio, si bien el texto escrito continúa manteniéndose
como el principal modo de comunicación en Internet. A pesar de su carácter
asincrónico es muy utilizado y ha logrado crear su propio lenguaje. Desde el
punto de vista educativo, uno de los grandes problemas que se plantea,
común a otro tipo de mensajes, es el detrimento de la ortografía. Fernando
Savater, anteriormente mencionado, hace referencia acerca del peligro que
supone para la escritura la desaparición de la ortografía y la síntesis en
muchos escritos como los correos.
Los foros son lugares de encuentro y comunicación que invitan a los navegantes a intercambiar información y a debatir acerca de un tema bastante
amplio, normalmente contenido en un sitio web, y son conducidos por un
coordinador o administrador. Cada usuario aporta su intervención y puede
abrir otro tema de discusión. A través de los foros se permite la transmisión
e intercambio de información, y por tanto también, la construcción del conocimiento. Sin embargo no es uno de los espacios más visitados salvo causas
fundamentalmente académicas.
Una página web esta integrada por texto y por hiperenlaces a otras páginas.
A través de varias páginas web se pueden enviar mensajes a teléfonos móviles, función que también se puede realizar con un mensaje de correo electrónico.
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Cuadro 4.
EDAD
(años)
Recibir o enviar correo
electrónico
Envío de mensajes a chats,
blogs, foros, uso de M.I.
Colgar contenidos propios
(texto, imágenes, fotos, videos,
música, etc) en una página web
para ser compartidos
De 16 a 24 años
92,3
80,7
58,7
De 25 a 34 años
88,8
60,7
38,1
Fuente: INE. Resultados nacionales. Utilización de productos TIC, 2009.
Cuadro 5.
Buscar información
sobre educación, formación u otro tipo de
cursos
Búsqueda de
información sobre bienes
y servicios
Buscar información
sobre temas de salud
De 16 a 24 años
62,1
74,9
44,0
57,0
De 25 a 34 años
60,1
82,1
54,7
52,5
EDAD
(años)
Consultar Internet para
algún tipo de aprendizaje
Fuente: INE. Resultados nacionales. Utilización de productos TIC, 2009.
Pocas personas no han utilizado u oído hablar de la Wikipedia. Se denominan wikis a sitios web donde se trata un tema colectivamente, creando entre
un grupo de usuarios un documento que pueden visitar y editar libremente.
Cada uno puede realizar aportaciones o modificar las realizadas. Finalmente
el documento se suele publicar tras alcanzar un consenso.
Un blog o bitácora es un sitio web cuyos usuarios están motivados por un
tema y en torno a él se comunican e intercambian textos y reflexiones. La
persona autora toma la decisión acerca de lo que debe ser publicado. La
variedad de temas que pueden ser tratados, así como los recursos empleados, es muy amplia. Por ejemplo, un fotoblog tiene como elemento central la
fotografía, que suele ir acompañada de comentarios tanto del autor como de
otros usuarios con enlace.
A nivel educativo el blog presenta grandes potencialidades. Son muchos los
alumnos que manifiestan no encontrar placer en la lectura y/o en la escritura.
Precisamente el blog aporta, utilizado de manera adecuada, supone una gran
posibilidad de mejora de la motivación, la expresión, la creatividad y el acercamiento al mundo real. En su interesante artículo “Scaffolding for Stuggling
Studentes ”Sara Kajder y Glen Bull (2003) : “Los “Blogs” ofrecen una herramienta de comunicación en la cuál cada estudiante puede participar en esa
comunidad de aprendizaje, publicando, conectándose, viendo, leyendo, pensando, y respondiendo con un ritmo contagioso que induce una mayor participación en el escaso tiempo para pensar que ofrece la clase”.
De todas las redes sociales virtuales la de mayor actualidad entre los jóvenes
españoles es Tuenti, creada en 2006 por Zaryn Dentzel, un estudiante estadounidense afincado en Madrid y dirigida en un principio a estudiantes universitarios. Gradualmente se ha ido extendiendo a gran velocidad entre otros
jóvenes usuarios jóvenes contando con más de 6 millones de usuarios en
nuestro país. El usuario crea su perfil que incluye foto, blog y tablón de
anuncios. El contacto con otros usuarios se ve favorecido por el chat recientemente incorporado. Compite con otras webs como Facebook o Myspace,
como explica el periodista Alfonso Simón (2008), en su artículo Tuenty, la
competencia de Facebook hecha en España.
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En la encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y
Comunicación en los hogares en 2009 a nivel nacional, el resumen de datos
de personas en tantos por ciento, que se conectan a la Red con fines comunicativos, se pone de manifiesto el alto porcentaje de utilización con un
mayor porcentaje de conexiones por parte de los más jóvenes.
Formas de lectura en la Red: Búsquedas. Hipertextos
e Hipermedia
Uno de los usos más habituales de Internet es la búsqueda de informaciones
sobre temas concretos. Los universalmente responsables de las numerosas
búsquedas que se realizan son los buscadores que permiten obtener una
amplia relación de páginas web relacionadas con el tema propuesto. Jacob
Nielsen, anteriormente mencionado, comentó sobre los buscadores: “El comportamiento en la actualidad está dominado por los buscadores. Usted va a
su buscador favorito, escribe lo que quiere buscar y la da al botón de buscar.
Luego toman los primeros resultados y siguen los enlaces”.
La variedad de temas sobre los que la juventud puede buscar información es
muy extensa.
La aparición del hipertexto ha supuesto una revolución en la forma de la lectura. El hipertexto está integrado por una serie de textos presentados como
nodos relacionados mediante enlaces (de navegación o asociación), o hipervínculos, gracias a los que los usuarios lectores pueden navegar, creando
numerosas rutas de lectura de forma “no secuencial”, frente a la forma habitual de lectura, lineal o secuencial. La lectura se realiza como si se estuviera
navegando. De esta manera definió esta forma de lectura Theodore Hola
Nelson, pionero de la tecnología de la información estadounidense, en su
libro “Literary Machines”. Los hipertextos requieren innovadoras habilidades
lectoras en gran medida distintas de las precisadas para los habituales
medios impresos. La no linealidad y la interactividad son dos de sus más significativas características.
Florie Krasniqi, literaria suiza afincada en España desde 1990, en su artículo
El libro autómata (hipertexto): literatura y nuevas tecnologías, de 2008, define y conceptúa al hipertexto como una máquina que supera el simple medio
artificial: “El hipertexto es un sistema automatizado por conexiones lógicas
directas e indirectas, como las hay también en la psique humana. Su conocimiento completo es relativo. El hipertexto, móvil, sistemático, semiótico, es
un fragmento elaborado de Memoria humana. La máquina hipertextual es,
más que un mero artefacto, una criatura mitad viva, mitad artificial. Un libro
autómata”.
Los hipermedios son una extensión de los hipertextos. La diferencia entre el
hipertexto y el hipermedia radica en que el segundo combina el hipertexto
con la multimedia; es decir, incluye en una fusión digital textos, imágenes
(estáticas o en movimiento), y sonidos en un soporte común.
Desde un punto de vista pedagógico incluir el hipertexto en el ámbito educativo institucional facilita nuevas posibilidades creativas en la comunicación
escrita de los jóvenes estudiantes. Para Francisco García García, Director del
Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa de España, el
advenimiento de las Nuevas Tecnologías de la Información y la comunicación
han roto las barreras que el texto imponía a la creatividad para adentrarnos
en las posibilidades que ofrece el hipertexto, potenciando cambios tanto en
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Cuadro 6.
EDAD
(años)
Leer o descargar noticias,
periódicos o revistas de actualidad on line
Realizar algún curso vía Internet
de cualquier materia
De 16 a 24 años
57,8
9,5
De 25 a 34 años
65,9
14,7
Fuente: INE. Resultados nacionales. Utilización de productos TIC, 2009.
Cuadro 7.
Tipo de publicaciones
(%)
Chicas
Chicos
Adolescentes
Jóvenes
Periódicos de información general
32,5
31,3
18,2
38,1
Periódicos de información deportiva
6,0
12,1
43,2
11,4
21,7
13,4
26,3
11,0
Revistas musicales
4,7
1,7
4,5
2,6
Revistas del corazón
11,0
4,6
2,7
10,0
Información oficial (BOE
y similares)
12,7
13,4
12,5
13,3
4,0
3,3
3,0
3,9
Publicaciones privadas
(Blogs), Otros
Fuente: Adolescentes y Jóvenes en la Red: Factores de oportunidad. 2008.
el escenario educativo que afectan al profesorado y al alumnado. “El autor
pasa a ser “auto-lector” y, viceversa, el lector es ahora “lecto-autor”; como se
indica en el resumen de su artículo “La narrativa hipermedia aplicada a la
educación”.
La World Wide Web, es un sistema configurado por hipertextos e hipermedios
enlazados y accesibles a través de Internet.de documentos de hipertexto y/o
hipermedios enlazados y accesibles a través de Internet., como opinan algunos
especialistas, entre ellos el Marqués Graells, del Departamento de Pedagogía
Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, es un inmenso océano en
el que se puede navegar, aunque naturalmente, hay que aprender a hacerlo.
Con toda seguridad, Internet supondrá para las nuevas generaciones una
amplitud de miras a la hora de la búsqueda de la información. Como resalta
Nicholas Negroponte, el conocido científico de la computación, en una entrevista concedida a la revista Muy Interesante en 1999: “La Red los convertirá
en ciudadanos del mundo hasta extremos que no podemos imaginar”.
Formas de lectura en Red: Los libros electrónicos.
Bibliotecas virtuales.
Los e-books o libros electrónicos y otras publicaciones (revistas, artículos, periódicos)… son publicaciones a los que cada más se accede a través de Internet.
Un libro electrónico, e-book o libro digital consiste esencialmente en la digitalización de un libro originariamente publicado impreso (aunque hay libros
sólo en formato digital. Tal es el caso, por ejemplo, de la novela de Stephen
King “Riding Bullet” en el 2000).
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Los eReaders permiten reproducir cómodamente los ‘eBooks’, Su aspecto se
asemeja, cada vez en mayor medida, al de un libro, para facilitar la lectura. Sin
embargo, la sensación no es aún la de leer un libro, lo que origina la preocupación de los expertos por lograr la mayor semejanza posible con el papel y el
atractivo necesario para llegar al usuario.
Más del 50% de jóvenes entre 16 y 24 años lee o descarga noticias y publicaciones on line. La proporción de los que realizan algún curso es inferior al
10%. Ambas proporciones aumentan al realizar el estudio con jóvenes entre
25 y 34 años. Para ampliar datos se puede consultar en http://www.Iine.es/.
En la interesante investigación coordinada por la Socióloga Ángeles Rubio
en 2009 para el Injuve, se detalla el tipo de publicaciones a los que acceden
con mayor asiduidad la juventud de 15 a 25 años.
Los comienzos de lo que hoy en día conocemos como libro electrónico o libro
digital, se deben a Michael Hart al frente del Proyecto Gutenberg (www.gutenberg.net.), iniciado en 1971. El objetivo fue la creación de una biblioteca de e-books, obras clásicas de gran interés, disponibles en Internet. A finales de 2009 ya
contaba con unos 30.000 libros en diferentes idiomas. La finalidad principal es
la difusión de obras de relevancia entre los usuarios de forma gratuita. Diez
años después, en 1981, aparece el primer libro electrónico con fines comerciales,
el Random House’s Electronic Dictionary, editado por Random House.
Posteriormente, las Bibliotecas virtuales comienzan un período de crecimiento. Como indica García Garanz (1998, p.18), Internet es la biblioteca más
grande del mundo. A título de importante ejemplo, no puede dejar de mencionarse la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que lleva colgando en
Internet documentos académicos de todo el mundo, especialmente de
América Latina, en sus diez años de existencia. Bibliotecas de prestigio de
cada uno de estos países realizan aportaciones a la misma. Actualmente es
considerada la Biblioteca Virtual más consultada del mundo hispánico.
Lo mismo que la imprenta de Gutenberg supuso una revolución en la difusión del conocimiento y la cultura, hoy podemos hablar de una nueva revolución gracias a la red y al soporte digital que permiten el acceso a
publicaciones que de otra forma sería difícil o imposible, permitiendo que
sea posible hablar sobre la internacionalización de la lectura.
En la última feria comercial de libros (mayor del mundo), la de Francfort,
celebrada en octubre de 2009, quedó patente que si bien el libro predominante sigue siendo el de papel, los libros digitales van cobrando importancia.
Entraña una gran dificultad conocer el número de e-books empleados de
alguna forma (consulta, descarga…), pero sí es posible afirmar que se trata
de un fenómeno en gran crecimiento y expansión. Lo mismo se puede decir
de otras publicaciones digitales. Su atractivo y la capacidad de interacción
con el lector son cualidades aportadas por la tecnología y forma parte de un
nuevo periodismo. Otra posibilidad interesante para lectores asiduas es la
recepción de revistas en Internet mediante el correo electrónico.
La Red se ha convertido también en un potente instrumento de promoción
de libros y escritores. “Porque es en las webs, blogs y redes sociales, como
Facebook, Tuenti o Twitter, donde los jóvenes se recomiendan un libro, lo
encumbran con sus comentarios, donde se forman los grupos de fans y se
genera y se ceba el fenómeno”, como indica la periodista Carmen Mañana en
el artículo En una Red para atrapar lectores, 2009.
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En el mismo artículo citado, para Elsa Aguiar, de Ediciones SM, una de las
claves del éxito de estas páginas está en que ponen en contacto a chicos
con los mismos gustos a través del mundo. “A esta edad la pertenencia a un
grupo es muy importante e Internet les permite integrarse en pequeñas
sociedades donde comprenden sus pasiones. Y eso engancha”.
Los nuevos retos educativos
Los estudiantes actuales viven inmersos en un mundo multimediático en el
que la imagen y el soporte pantalla son fundamentales. Las innovaciones y
los cambios tecnológicos han supuesto una progresión de grandes consecuencias para el mundo de la educación. Sin embargo, la implementación de
las tecnologías de la información y la comunicación es todavía escasa en las
instituciones educativas, máxime en la enseñanza no universitaria.
En la enseñanza universitaria, si bien hay mucho camino por recorrer, se van
conformando comunidades virtuales (centradas más en los conocimientos
que en otras aspectos de la vida universitaria que también pueden desarrollarse), bien complementarias del entorno presencial, bien sustitutivas de la
presencialidad. Este último es el caso, por ejemplo, de La Universidad
Nacional de Educación a Distancia (UNED), o de la Universitat Oberta de
Catalunya (UOC). Cabe destacar también los campos virtuales interuniversitarios como El Proyecto Aula a Distancia Abierta (ADA), que integra a varias
Universidades madrileñas. Las universidades de empresa también cuentan
con su propio campus y enseñanza on line.
Grandes desafíos a los que ha de enfrentarse la educación en el momento
actual, los constituyen el factor económico por un lado, y la necesidad de
nuevos planteamientos didácticos y formativos que se precisan, por otro. Por
una parte, se precisan dotaciones materiales e infraestructuras adecuadas.
Por otra, es difícil presuponer que todo el profesorado y el alumnado dominan el empleo de las TIC en el grado en que va a ser necesario en los nuevos
planteamientos educativos donde la enseñanza, el aprendizaje, la investigación, la tutoría…, van a combinar presencialidad con la virtualidad.
Precisamente la creciente virtualidad en los procesos de enseñanza-aprendizaje del desarrollo de una serie de competencias que permitan un adecuado
aprovechamiento del empleo de las TIC y de la fluidez en la comunicación.
Así, no es suficiente con manejar el ordenador, con poseer cierta destreza digital, que puede ser en ocasiones mayor en el alumnado que en el profesorado.
Una de las cuestiones más importantes es saber buscar, seleccionar y utilizar las
informaciones (no ser un usuario de corta y pega o de lecturas superficiales que
no profundizan). Los que no reciban la preparación necesaria para elaborar con
eficiencia la cuantiosa y variada información de Internet no podrán utilizarlo de
manera óptima. Nos situamos ante un nuevo concepto de alfabetización. Al respecto Thierry Leterre (entrev. cit, 2000), argumenta: “Hablar de información es
hablar de aquéllos que son capaces de descodificar la información y de producirla. Dicho de otro modo, la educación es más bien un requisito que un resultado: para utilizar Internet hay que disponer de los medios culturales de hacerlo.
Es tanto más cierto cuanto que la información que aparece en las redes está
dispersa, requiere unas capacidades de evaluación, de síntesis, de análisis crítico, que son precisamente las que se aprenden en la escuela”.
Con respecto a la lectura, aunque en las edades más tempranas el contexto
familiar desempeña un importante papel, corresponde al docente tratar de
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crear hábitos de lectura tanto para el estudio como para el placer, y tanto en
lectura secuencial como no lineal, y más en este último, por el carácter innovador del hipertexto. En este último los hipervínculos permiten acceder de
unos textos a otros. Saber determinar su utilidad en función de unos objetivos claramente definidos será decisivo para la formación del alumnado. Sin
una guía efectiva se puede provocar sensación de agobio. Sectores del profesorado propugnan que la diversidad de fuentes no es incompatible con un
libro como base organizadora.
En otro ámbito, el de la comunicación, las posibilidades constituyen un
amplísimo abanico tanto entre el profesorado (intercambio de experiencias,
cursos de formación, chats, foros…), entre el alumnado (chats, trabajos en
equipo, correos…), y entre profesorado y alumnado (correo, grupos de discusión, listas de distribución…). Las tutorías virtuales o telemáticas resultan
imprescindibles ante una forma asincrónica de trabajo. Como afirma el profesor de la UNED Ramos Méndez (1995, p.80): “Es preciso mantener abierto un
cauce de comunicación que permite a los estudiantes recibir el necesario
apoyo no solo pedagógico, sino en muchas ocasiones también psicológico
para lograr coronar con éxito sus estudios.”
La formación que por su parte puede precisar el profesorado es tanto de
naturaleza técnica como didáctica. Tal vez la segunda sea la más difícil de
asumir por la tradicional importancia concedida a los contenidos disciplinares frente a los aspectos pedagógicos.
Desde la declaración de Bolonia se propugna que la metodología empleada
ha de procurar un aprendizaje centrado en el estudiante, significativo y activo, promoviendo un alumnado buscador de información, investigador, indagador, creativo, con afán de resolver problemas y tomar decisiones. Se trata
de construir un entorno activo de aprendizaje, permanente, flexible: capaz de
dar respuesta a los requerimientos de una educación personalizada
(Sevillano, 2005), y con actividades encaminadas a la consecución de los
objetivos propuestos, favoreciendo el trabajo en grupo y la evaluación continua. Es en este marco contextual donde la tecnología desempeña un papel
fundamental en todos los niveles educativos y en sus diversos ámbitos.
Quizás en un futuro se cree un nuevo espacio social mediante las NTIT (nuevas tecnologías de la información y de las telecomunicaciones, tal y como lo
describe Javier Echeverría, experto en cibernética e investigador del Instituto
de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científica. A ese nuevo
espacio le denomina tercer entorno para distinguirlo del primero (entorno
natural), y del segundo (urbano). El advenimiento del tercer entorno (E3),
precisará de un nuevo sistema educativo. “En primer lugar, porque posibilita
nuevos procesos de aprendizaje y transmisión del conocimiento a través de
las redes telemáticas. En segundo lugar, porque para ser activo en el nuevo
espacio social se requieren nuevos conocimientos y destrezas que habrán de
ser aprendidos en los procesos educativos. En tercer lugar, porque adaptar la
escuela, la universidad y la formación al nuevo espacio social requiere crear
un nuevo sistema de centros educativos, a distancia y en red, así como nuevos escenarios, instrumentos y métodos para los procesos educativos”.
De momento, el Virtual Reality Modeling Language (VRML) permite crear
espacios en tres dimensiones a los que se puede accede desde el navegador,
desplazarse por ellos e interactuar.
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Conclusiones
La era Gutenberg va dejando espacio a la Era Digital. En ésta la lectura continuará siendo fuente de conocimiento y de placer, sea en soporte de papel
o en la pantalla de un aparato tecnológico. La lectura se transforma en los
nuevos soportes, abandona su linealidad tradicional y aparecen nuevas formas: a través de una comunicación en verdadero auge, con hipertextos e
hipermedios, por medio de los e-books…
La educación se sitúa en el ojo del huracán del cambio, con la vista puesta
en los objetivos propuestos desde Bolonia y Lisboa y en los retos que le vienen proporcionados desde las propias tecnologías y desde un alumnado
que, aunque inmerso en el mundo multimediático, necesita competencias
para desarrollarse adecuadamente en él y conseguir su formación integral.
La tecnología debe ser entendida no como un fin, debe serlo como un medio
para formar; dado que será el cambio metodológico y los aspectos pedagógicos los que confieran sentido al empleo de la tecnología.
Uno de los mayores problemas radica en la brecha digital abierta en dos
ámbitos: entre los países con diferente nivel de desarrollo y entre, siguiendo
la terminología de Prensky (ob. cit. 2008), los nativos y los inmigrantes digitales. En una sociedad en la que los TIC se han convertido en motor de desarrollo económico y social, la brecha digital y, paralelamente, la brecha de
conocimiento que conlleva, implica un incremento de los desniveles
socioeconómicos. Ciertamente, las nuevas tecnologías no son igualitarias.
Las bibliotecas virtuales podrían haber constituido una importante ayuda
para paliar la brecha abierta a nivel de países, pero la dificultad del elevado
costo que supone el acceso a la Red, ha imposibilitado esta importante vía
de difusión del conocimiento y la cultura. Desde las instituciones educativas
y sociales habrá que promover acciones encaminadas a evitar la cibermarginación de jóvenes cuya condición socioeconómica baja les hace carecer de
ordenador o de acceso a Internet, facilitando además la necesaria alfabetización digital a los que la necesiten, como manera de potenciar la igualdad de
oportunidades.
Referencias bibliográficas
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documentos
10
María Luisa Medrano, Luis T. Díez de Castro y Elvira San Millán. Área de Finanzas.
Dpto. Economía de la Empresa. Universidad Rey Juan Carlos.
El comercio y las finanzas de la
juventud a través de los nuevos
medios
Se tratarán diversos aspectos relacionados con el comercio electrónico, tales como su uso por la juventud, los motivos por los que este grupo de edad compran y no compran online, sus productos predilectos, el gasto medio, los problemas logísticos, el uso de los distintos tipos de medios de pago de las
transacciones electrónicas, el desconocimiento de la regulación de la compra online y la naturalidad
con la que los y las jóvenes aceptan instintivamente las innovaciones tecnológicas. Asimismo se trata la
nueva tendencia de las compras a través del teléfono móvil, cada vez más popular entre la juventud; la
preferencia de este grupo de población por la Banca Online, destacando las diversas estrategias que
establecen las instituciones financieras por captar al público joven como apuesta de futuro. Por último
se aborda la aparición en España de la Banca Móvil, enfocada principalmente hacia este colectivo, para
terminar con una visión de las principales Web sociales financieras, como novedosa forma de comunicación entre inversores e incluso vía alternativa de obtención de financiación.
Palabras clave: Comercio electrónico, B2C, banca online, banca móvil, medios de pago, redes sociales
financieras.
1. Introducción
La juventud europea de entre 16 y 24 años son los que más tiempo dedican
a navegar por Internet, con una media de 13 horas semanales. Además, se
aprecia una gran regularidad en sus accesos ya que casi la mitad de este
segmento de población (48%) no pasa más de un día sin conexión (EIAA,
2009).
Estos usuarios van aumentando paulatinamente el uso de Internet como
canal de compra, a pesar de ser el grupo más minoritario entre los compradores online, al realizar tan sólo el 13,5% de las compras de comercio electrónico (CMT, 2009).
No obstante, la juventud española forma el grupo de compradores más activos, con una media de 6,8 procesos de compra al año. Los individuos más
jóvenes dan mayor importancia al precio y son más críticos con sus compras
online, demandando mayor información que otros segmentos de edad. Sin
embargo, para ellos no es imprescindible la visualización física del producto
que van a adquirir online.
La inseguridad es menor entre los más jóvenes y son menos reticentes a
facilitar datos personales para poder comprar por Internet, dado su mayor
grado de afinidad con las nuevas tecnologías y mayor dominio de las mismas. No obstante, el 70% de estos internautas no conoce la Ley de Servicios
de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, que regula
dicha actividad (EIAA, 2009). Por otro lado, las y los jóvenes con estudios
primarios y nivel socioeconómico bajo se encuentran entre los principales
clientes de las compras o descargas de productos y servicios realizada a tra-
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vés del teléfono móvil, siendo la participación en concursos el consumo
estrella de este canal de venta.
Entre los medios de pago, el más popular entre la juventud es el pago contra
reembolso. La banca online y la banca móvil, son opciones valoradas y utilizadas en mayor medida por las y los jóvenes. Asimismo, las novedosas redes
sociales financieras surgen como un medio de información y comunicación,
afín a este grupo de población de menos edad. Suponen un nuevo canal de
financiación alternativo para la juventud emprendedora y con talento, que se
convertirá en prestataria de otros internautas que confíen e inviertan en sus
proyectos.
2. Comercio electrónico B2C
Internet funciona como un importante canal de información comercial, como
demuestra que en 2008, el 70,2% de los internautas utilizaran la Red como
fuente de información para adquirir productos o servicios en una tienda física (ONTSI, 2009). Pero además, Internet constituye un canal de compra en
si mismo. De hecho, el comercio electrónico en España va ganando protagonismo año a año, aunque las y los jóvenes entre 14 y 25 años no son el segmento de población que más utiliza Internet como medio para efectuar sus
compras de productos y servicios. Así, la edad de los compradores online
tiende a concentrarse en segmentos de edad intermedia, especialmente
entre los 35-49 años.
Se aprecia que el comercio electrónico se está convirtiendo en una actividad
cada vez más habitual, ya que el 83,3% de los compradores tiene al menos
un año de experiencia en la compra por Internet, y el 43% compró online por
primera vez hace más de tres años.
Según estudios de la Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE,
2001), las compras y el juego a través de Internet suelen realizarse fundamentalmente por motivos de comodidad, precio, rapidez y accesibilidad a
ciertos productos. Entre la juventud, el precio y la accesibilidad son los principales motivos del uso del comercio electrónico, siendo la rapidez o la
comodidad, atributos más valorados entre segmentos poblacionales más
maduros. Además, la confianza y el dominio de Internet están directamente
relacionados con el acceso de los y las jóvenes al mundo de las compras
online.
B2C es la abreviatura de la expresión anglosajona Business to Consumer
(negocio al consumidor) y se refiere a la estrategia que desarrollan las
empresas para llegar directamente al cliente final. El estudio sobre comercio
electrónico B2C 2009, elaborado por el Observatorio Nacional de las
Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), presenta
los datos del negocio electrónico a través de la compra realizada por consumidores en el año 2008 y analiza los hábitos, consumos y valoraciones que
hacen sobre el comercio electrónico, así como las barreras que limitan el
acceso a este canal de venta.
Según este estudio, la cifra de negocio de comercio electrónico B2C en
España en el año 2008 ha experimentado un crecimiento del 12,6% respecto
al año anterior, alcanzando los 5.362 millones de euros. El principal motor de
este crecimiento es el aumento del número de internautas en 2008, que
pasa del 53,5% al 58,3% de la población de más de 15 años. El porcentaje de
internautas que compró por Internet en el transcurso del año se eleva al
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40,3%, alcanzando un total de 8,9 millones de internautas compradores en
2008 (ONTSI, 2009).
Perfil del comprador online español
A pesar de que la juventud va paulatinamente aumentando el uso de
Internet como canal de compra, se encuentra entre el grupo poblacional que
menos compra por Internet al realizar el 13,5% de las compras de comercio
electrónico (CMT, 2009), a pesar de que los y las jóvenes de entre 15 y 24
años suponen el 20,5% del total de internautas españoles (ONTSI, 2009).
Así, Rubio (2008) mantiene que la juventud española utiliza Internet principalmente como medio para informarse (89,6%), relacionarse (80%), divertirse (79,7%), aprender y formarse (67,3%). Sólo el 21,3% de los y las jóvenes de
entre 15 y 24 años encuestadas afirman utilizarlo para comprar online.
El perfil de los compradores online españoles responde a las siguientes
características sociodemográficas: hombres, de 25 a 49 años, residentes en
hábitats urbanos de más de 50.000 habitantes, con estudios universitarios,
de nivel socioeconómico alto y medio alto, trabajadores en activo a tiempo
completo (ONTSI, 2009).
En el otro extremo, encontramos que el perfil de los compradores menos
experimentados responde a las siguientes características: jóvenes de 15 a 24
años y mayores de 65, residentes en municipios pequeños de 10.000 a
50.000 habitantes, con estudios primarios y de nivel socioeconómico mediobajo. (ONTSI, 2009).
Tenencia de Email
Aunque no sea siempre obligatorio, en muchas ocasiones para realizar una
compra online se requiere una dirección de correo electrónico. De ahí que se
observe una clara diferencia entre el colectivo comprador y no comprador
online. Mientras el 95% de los compradores online dispone de una cuenta de
correo electrónico, entre los no compradores el porcentaje disminuye hasta
el 70% (ONTSI, 2009).
A este respecto, la juventud utiliza el correo electrónico de forma masiva y
habitual. De hecho, sólo el 1,6% de los jóvenes declara no utilizar nunca el
correo electrónico. Por otro lado, las chicas lo utilizan más que por los chicos
(90,2% y 85,8% respectivamente) (Rubio et al., 2008).
Sin embargo, los colectivos que menos disponen de correo electrónico son
los mayores de 35 años, residentes de localidades más pequeñas, con estudios primarios y de nivel socioeconómico bajo (ONTSI, 2009).
¿Qué se compra por Internet?
Respecto a los productos y servicios que los españoles compran por
Internet, los billetes de transporte, las reservas de alojamiento y las entradas a espectáculos continúan siendo los productos estrella del comercio
electrónico, con cada vez más clientes. En 2008, más de la mitad de los
compradores online (52,5%) adquirieron billetes de transporte, el 43% realizó reservas de alojamiento y el 41% adquirió entradas a espectáculos.
Además, los datos muestran que las reservas de alojamiento es el producto
que ha experimentado un mayor incremento porcentual de usuarios respec-
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to al año 2007, pasando del 44% al 52,5% de los compradores web (ONTSI,
2009).
Estos datos concuerdan con los ofrecidos por la Comisión del Mercado de
las Telecomunicaciones (CMT, 2009) que señala que el sector turístico, considerado como la agregación de las agencias de viaje y operadores turísticos,
el transporte aéreo y los hoteles, apartamentos y camping (9,3%, 6,2% y
3,2%, respectivamente), constituyó el 18,8% de los ingresos del comercio
electrónico dentro de España.
En este sector se ha producido un gran cambio en los canales de distribución, con un predominio de la agencia de viaje virtual sobre la agencia de
viaje tradicional con presencia online. Además, Internet ha facilitado una
cierta desintermediación. Así, el 29,2% de los cibernautas compra sus billetes
de transporte directamente en la Web de la compañía aérea, mientras que
otro 15,9% lo compra directamente de la empresa de transporte terrestre. Lo
mismo sucede en el caso de los alojamientos, donde el 28% de los compradores de reservas de alojamiento lo hacen directamente con el hotel en
cuestión.
La juventud no es ajena a esta tendencia, tal y como muestran los datos
reflejados en Rubio et al. (2008), donde la reserva y compra tanto de viajes
como de entradas online es una actividad regular del 53,4% de los jóvenes
encuestados. Además, la mayoría de las y los jóvenes utilizan Internet para
comprar y adquirir productos culturales, ya que el 85,5% descarga películas
y música, que se consolida como la actividad principal de la juventud en
Internet. No obstante, este estudio destaca que más que la compra en si
misma, la juventud opta por el uso de Internet como mecanismo de búsqueda, comparación y adquisición de oportunidades de productos específicos.
En segundo término, encontramos los productos electrónicos, ropa y complementos, libros y productos de alimentación y bazar, que son adquiridos
por entre el 20 y el 25% de los compradores por Internet (ONTSI, 2009). De
este grupo, destacan especialmente las compras online de alimentación y
bazar, que experimentaron un crecimiento de 9 puntos porcentuales respecto a 2007, alcanzando el 19,3%. Asimismo, se ha producido un gran incremento de las compras del grupo electrodomésticos y hogar, que con 7
puntos porcentuales más alcanza el 11,5%.
En este sentido, el estudio CMT (2009) añade que también resultaron relevantes los juegos de azar y apuestas (4,7%), así como la administración pública,
impuestos y seguridad social (3,4%). Cierran la lista la educación (3,3%), los
electrodomésticos, radio, televisión y sonido (2,5%), los teléfonos públicos y
tarjetas telefónicas (2,1%), los hipermercados, supermercados y tiendas de alimentación (2,0%) y, por último, servicios legales, contabilidad y gestión (1,6%).
No obstante, frente a la popularidad entre los jóvenes de determinados tipos
de adquisiciones gratuitas, tales como el intercambio de música o las webs
de juegos y videojuegos, o las pujas en e-Bay de productos atractivos para
la juventud tales como ropa, complementos, música, productos electrónicos,
etc., las compras online todavía suponen una actividad poco relevante para
la juventud internauta.
Gasto medio en las compras online
Respecto al dinero medio gastado en comercio electrónico, ONTSI (2009)
establece que el gasto medio de los compradores españoles online en 2008
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es de 604€, con un ligero incremento del 1,5% respecto a 2007, que se situaba en 595€. En cuanto a las diferencias de gasto medio por edades, este
estudio destaca que la juventud y los más mayores son los grupos que
menos dinero dedican a sus compras online. Así, los mayores de 65 años son
el grupo que menos gasta en Internet, con una media de 355€, seguido de
los y las jóvenes menores de 25 años, quienes gastaron en 2008 una media
de 377€ en sus compras online.
Por otro lado, el análisis del gasto medio por variables sociodemográficas,
ONTSI (2009) recoge que existe una diferencia importante entre hombres y
mujeres. Éstas se consolidan como las más gastadoras, con una media de
649€, mientras que los hombres dedican 573€. Además, las mujeres han
incrementado su gasto medio respecto a 2007 en 75€, lo que indica una
tendencia creciente del dinero destinado al comercio electrónico por parte
de este grupo.
Por productos, el gasto medio efectuado en todo 2008 por comprador, sitúa
a la cabeza a las reservas de alojamiento (475€), los billetes de transporte
(420€) y los productos de electrónica (267€). Es necesario aclarar que el
gasto en servicios financieros y seguros no se incluye en el cálculo del volumen total del comercio electrónico B2C, debido a la gran variabilidad que
presenta; con determinadas adquisiciones tan elevadas, que hacen que el
gasto medio destinado a invertir en productos financieros a través de la red
se eleve a 5.272€.
Número de compras anuales
El número de procesos de compra realizados por los cibernautas difiere en
función del producto de que se trate y el perfil sociodemográfico, teniendo
en cuenta que el número medio de adquisiciones online por comprador
durante 2008 asciende a 5,6, desde los 4,7 procesos de compra registrados
en 2007 (ONTSI, 2009). En este mismo sentido, el Estudio de Hábitos de
Internet (Ocio Networks, 2009), destaca que sólo 1 de cada 3 encuestados
reconoce realizar al menos una compra al mes a través de Internet.
Por edades, la gente joven de 15 a 24 años son los compradores más activos,
con una media de 6,8 veces al año, es decir, realizan una compra cada algo
más de mes y medio (cada 53 días). En este mismo sentido, Ocio Networks
(2009) afirma que los internautas jóvenes entre 21 y 30 años son los que
más compran de forma periódica a través de la Red (40%), destacando también la compra más habitual entre los mayores de 41 años que entre los
menores de 20.
Además, otros grupos demográficos destacables por su elevada periodicidad
de compra online son los formados por los residentes en localidades pequeñas de menos de 10.000 habitantes (8,5 compras anuales) y los trabajadores
a media jornada, que se consolidan como uno de los grupos más activos,
con 10,5 compras por Internet en el año 2008 (ONTSI, 2009).
En cuanto a los productos, los que registran mayor número de compras al
año son los juegos de azar y concursos (7,4), electrodomésticos y hogar
(4,5), servicios financieros (3,8) y billetes de transporte (3,4) (ONTSI, 2009).
La juventud entre 15 y 24 años se muestra muy exigente en sus compras por
Internet ya que son los clientes más críticos con sus compras junto a universitarios y residentes en hábitats urbanos de más de 100.000 habitantes. Los
y las jóvenes españoles demandan mayor información de los productos que
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el resto de la población, pero también menores precios. Sin embargo, esta
juventud exigente no da tanta importancia a otras variables tales como la
amplitud de la gama o la exclusividad del canal de venta, preferido por un
segmento más maduro de 35 a 49 años. Por otro lado, los individuos de 50 a
64 años y aquellos de clase social media-media son los más satisfechos con
sus compras online.
Sitios de compra en Internet
La oferta de lugares de compra por Internet se ha diversificado, consolidándose el protagonismo de la tienda virtual con establecimiento físico y la
exclusivamente virtual, y cobrando mayor importancia la Web del fabricante,
así como los portales de compra-venta y los sitios de subastas online. Así, las
tiendas online que además tienen un establecimiento físico siguen siendo los
sitios más frecuentes, ya que el 70% de los compradores online acuden a
algún sitio de estas características.
El segundo espacio más frecuente para la venta por Internet sigue siendo la
tienda de venta exclusiva por la Red, a la que recurre el 53,2% de los compradores. El tercer tipo de establecimiento que ha jugado un papel muy
importante en las compras durante 2008 es el caso de la Web del fabricante,
donde el 44,9% de los compradores ha realizado sus adquisiciones online.
Las páginas de subastas por Internet, como eBay, también han aumentado,
aunque de forma mucho más moderada, situándose como canal de compra
para el 24,7% de los compradores en 2008, frente al 16% de un año atrás.
Esta modalidad de compra-venta online es la fundamentalmente empleada
por la juventud, abundando por esa razón, artículos propios de la juventud
tales como productos culturales, moda, accesorios y complementos relacionados con las subculturas musicales como el hip-hop, rock, punk, heavy, etc.
entre los productos subastados. No obstante, tal y como afirma Rubio et al.
(2008), sólo el 10% de la juventud accede a este tipo de webs de casas de
subastas en la red.
Por último, los portales de compra-venta, como Amazon, han aumentado
considerablemente como espacio de compra, pasando del 7,4% al 20,8% de
los compradores. Este canal también es elegido por la juventud, así como
por las personas de más de 65 años, residentes en localidades de 100.000 o
más habitantes y nivel socioeconómico alto o medio alto (ONTSI, 2009).
Internautas No compradores en Internet
El 59,7% de los internautas no ha hecho ninguna compra online en el año
2008. Este porcentaje se reduce al 46% de los internautas si se trata de los
que no han comprado nunca.
Los cibernautas no compradores en 2008 se caracterizan principalmente por
ser jóvenes de menos de 25 años (61,5%) o mayores de 65 años (73,5%).
También es significativa la influencia que tiene el tamaño del hábitat en los
hábitos de compra por Internet, de tal forma que a mayor tamaño del hábitat, la compra a través de la Red es más frecuente.
Los motivos por los que los internautas no compran a través de Internet son
diversos. Así, las mujeres y el colectivo de 46 a 65 años necesitan en mayor
medida la visualización física de los productos. En cambio, los más jóvenes,
son los que menos reparos tienen para la compra online en este sentido.
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Tabla 1. Internautas compradores y no compradores online.
Compradores
Compradores
Constantes
NO Compradores
Nuevos compradores
Retornados
Noveles
Nuevos NO Compradores
Recientes
Desencantados
NO compradores
Nunca compraron
Edad
De 15 a 24
8,3
21,7
18,6
6,3
13,3
28
De 25 a 34
28,2
16,5
13
23,1
37,6
14,3
De 35 a 49
39,8
39,8
35,9
43
40,5
33,6
De 50 a 64
21,13
19,3
30,3
25,1
7,6
17,4
2,3
2,8
2,2
2,5
1
6,7
65 y más
Fuente: elaboración propia a partir de ONTSI (2009).
La inseguridad es menor entre los más jóvenes, los cuales tienen mayor
grado de afinidad con las nuevas tecnologías y mayor dominio o conocimiento de las mismas. Profundizando algo más en los elementos de inseguridad, las mujeres y los individuos de 35 a 49 años son más reticentes a la
hora de tener que facilitar datos personales para poder realizar las compras
por Internet.
Entre quienes no han realizado ninguna compra por Internet los más dispuestos a comprar online en los próximos meses son los hombres y los jóvenes. En los hábitats más rurales se aprecia una mayor intención: el 8,8%
declara que probablemente realice una compra en el futuro.
Tal y como se señala la tabla I, podemos dividir a los jóvenes internautas
entre 15 y 24 años en dos grandes grupos bastante similares desde el punto
de vista cuantitativo: los compradores online (48,6%) y los no compradores
a través de la red (51,4%). Sólo el 8,3% de la juventud es compradora constante, siendo el grupo demográfico que porcentualmente menos compra
habitualmente en Internet, después de los mayores de 65 años. Por otro
lado, la quinta parte de los jóvenes internautas (el 21,7%) han vuelto a utilizar
el comercio electrónico a lo largo del año 2008, después de no haber realizado ninguna compra en 2007, grupo también denominado como los nuevos
compradores retornados. Por último, el 18,6% de las y los jóvenes han utilizado el comercio electrónico por primera vez en su vida en el año 2008
(ONTSI, 2009).
Respecto a los no compradores on line, suponen algo más de la mitad de los
jóvenes internautas (el 51,4%). Este grupo también puede dividirse entre el
28% de los usuarios de Internet entre 14 y 25 años que nunca han comprado
ningún producto online y los que han dejado de utilizar el comercio electrónico, bien por estar desencantados (13,3%), o los que no realizaron compras
durante el año 2008 (el 6,3% de la juventud internauta) pero si lo habían
hecho con anterioridad, denominados nuevos no compradores recientes
(ONTSI, 2009).
Problemas del comercio electrónico
En cuanto a los principales problemas sufridos por los clientes en sus compras realizadas por Internet, ONTSI (2009) señala que los problemas logísticos están presentes en el 60% de los fallos del comercio electrónico español.
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Así, retrasos en la entrega del producto (25,2%), desperfectos de la mercancía (19,1%), no recepción del paquete (15,2%), no similitud con lo ofertado en
la web (33,3%), problemas de devolución (2,6%), o de descarga (0,7%), o
error en la recogida de datos y no realizar la reserva correctamente (0,8%).
Otros problemas son los relacionados con el pago (21,7%), tales como cobrar
dos veces (9,3%), fraude o problemas con el medio de pago (6,6%) o precio
final distinto al precio mostrado en al web (3,5%).
Regulación de la compra online
Respecto a la regulación del comercio electrónico, el Estudio de Hábitos de
Internet (Ocio Networks, 2009) analiza el conocimiento de la LSSI (Ley de
Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico),
vigente desde octubre de 2002. Esta Ley regula el comercio electrónico
español y provee a los internautas con un catálogo sobre los derechos de los
consumidores online al que pueden acudir a través del Ministerio de Ciencia
y Tecnología.
El Estudio revela que casi 6 de cada 10 españoles encuestados no conocen
la LSSI, mientras que sólo 3 de cada 10 han oído hablar de ella.
Segmentando por edades, como suele ser habitual en temas legales y de
regulación, los más jóvenes (menores de 20 años) son los que menor conocimiento tienen de la Ley (7 de cada 10 no la conocen). En cuanto a los mayores de 50 años, el 46% reconoce haber oído hablar de ella.
3. Compras a través del móvil
El 93% de las y los jóvenes europeos entre 16 y 24 años es propietario de un
teléfono móvil (EIAA, 2009). Según Conecta (2008), el 87% de los móviles
que tienen los jóvenes españoles ya permite el acceso a Internet, mientras
que el 93% de los terminales cuenta con cámara de fotos, el 88% poseen
bluetooth y el 86% pueden grabar vídeos. Por edades, existen algunas diferencias significativas en el uso de los móviles. Los más jóvenes lo utilizan
más como mp3, para sacar fotos, para intercambiar ficheros por bluetooth y
para almacenar información, mientras que los más mayores utilizan más los
mapas, el acceso a Internet y los envíos de MMS. Sin embargo, no hay grandes diferencias entre sexos: el hombre utiliza algo más los mapas, Internet y
la radio; y la mujer utiliza algo más el despertador, los sms y la agenda.
Entre los jóvenes españoles de 16 a 24 años, el 20% utiliza el móvil para
navegar por Internet (EIAA, 2009). En contra de lo que pueda parecer, este
porcentaje puede considerarse muy elevado, teniendo en cuenta que el uso
de Internet en el móvil todavía no está muy extendido en España. No obstante, se aprecia una rápida progresión del uso del móvil para acceder a
Internet a tenor del significativo aumento del porcentaje de personas entre
15 y 35 años que acceden a Internet desde el móvil, disparándose especialmente entre el segmento de los más jóvenes, los comprendidos entre los 15
y los 19 años, quienes han aumentado su uso un 64% en los tres últimos
meses (Conecta, 2009).
La proporción de jóvenes que accede a la red desde el móvil crece con la
edad. Sin embargo, cuando los más jóvenes acceden a Internet en el móvil
hacen un uso más intensivo. Así, los jóvenes se conectan una media de 2,6
horas a la semana a través de su terminal, tiempo que aumenta para los
comprendidos entre 15 y 19 años, que dedican 3,5 horas a navegar desde el
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móvil. Téngase en cuenta que los y las jóvenes de 15 a 18 años presentan un
perfil de usuario tecnológico diferencial, con unos rasgos característicos que
nos permiten hablar de la primera generación española que ha crecido y se
ha socializado en un ambiente digital: la denominada Generación ND
(Nacido Digital), también llamados Generación Y. Así, aunque el acceso a
Internet en el móvil aún es menor entre los más jóvenes, son los Nacidos
Digitales que ya acceden a Internet desde su móvil, los que hacen un uso
más intensivo y le sacan un mayor partido: le dedican más tiempo, hacen
más cosas y acceden a más servicios.
Entre los usos que aún no le dan al móvil pero que les gustaría dar, al 52% de
las y los jóvenes encuestados para la elaboración del estudio Conecta
(2009) les gustaría utilizar servicios de GPS, a un 39 por ciento, enviar y
recibir mails y a un 34 por ciento, acceder a Internet. El deseo de emplear
GPS se acentúa entre los más mayores (de 25 a 35 años) y el de navegar por
Internet entre los más jóvenes (de 15 a 25 años).
Además, según los datos del 3er Observatorio de tendencias, elaborado por
Conecta (2009), los y las jóvenes consideran el móvil como una herramienta
útil para mantener el contacto y disfrutar con los amigos, pero no sienten
que su vida social dependa totalmente del móvil. Para el 72% de los encuestados, el móvil proporciona independencia, ya que permite llevar encima
todo lo que importa, como música, fotos, mapas, y conectarte a Internet
donde quieras, virtud atribuida al móvil especialmente por los más jóvenes
(de 15 a 24 años). Según este informe, los jóvenes utilizan Internet desde el
móvil principalmente para buscar información (76%), enviar y recibir e-mails
(68%), buscar direcciones o itinerarios (58%) y mensajería instantánea (55%).
Para el 51% de los encuestados, el móvil es sobre todo un elemento de ocio,
para jugar (50%), escuchar música (60%) y hacer fotos (80%).
Respecto al análisis de la compra o descarga de productos y servicios realizada a través del teléfono móvil, los jóvenes (menores de 25 años) con estudios primarios y nivel socioeconómico bajo se encuentran entre los
principales clientes (ONTSI, 2009).
En términos generales, uno de cada tres internautas adquiere productos o
servicios a través del teléfono móvil, proporción similar a la registrada en el
año 2007, con un gasto medio por persona y mes de 30 euros (Arias, 2009).
Este dato coincide con el extraído del 2º Observatorio de Tendencias
(Conecta, 2008) que refleja que el gasto de los jóvenes crece significativamente con la edad. La media de gasto mensual es de 32 euros, descendiendo a 20 euros en el segmento de los 15 a los 18 años y aumentando hasta los
36 euros en el caso de los situados entre los 31 y 35 años. Apenas hay diferencias de gasto entre hombres (31€) y mujeres (33€). A pesar de que este
gasto aumenta con la edad, se mantiene estable la proporción de su gasto
total que los jóvenes destinan al móvil.
En términos generales, Conecta (2008) afirma que las salidas de ocio de los
jóvenes españoles suponen su principal gasto, seguido del transporte y la
ropa. Asimismo, casi dos terceras partes de los jóvenes dice haber reducido
su gasto habitual en los últimos tiempos. De ellos, un 93% lo han hecho en
ocio y salidas, el 60% en ropa y el 47% en artículos tecnológicos.
Por otro lado, respecto a las actividades de compra o descarga a través del
teléfono móvil, ONTSI (2008) señala que la mayoría se realizan por la red de
telefonía móvil tradicional (GSM), y no necesariamente accediendo a
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Internet, desde un teléfono móvil con ésta capacidad. De este modo, esta
actividad no se incluye dentro del comercio electrónico, por lo que el gasto
generado no afecta al volumen de negocio B2C, ni los usuarios de dichas
actividades se consideran compradores B2C.
Los principales productos o servicios comprados o descargados a través del
móvil son, según ONTSI (2008): participación en concursos (21,4%), descarga de melodías (10,6%), juegos (8,2), canciones (8%), noticias y alertas
(5,2%), logos (3,9%), operaciones bancarias (2,8%), entradas para espectáculos (2,2%), otros bienes (1,4%), otros servicios (1,1%) y vídeos a través del
móvil (0,9%). Como puede apreciarse, la participación en concursos sigue
siendo el consumo estrella, estando más arraigada esta práctica entre las
mujeres y los más jóvenes. De media, los individuos que compran a través
del móvil, adquirieron dos productos o servicios en 2008.
Por otro lado, el estudio de Antevenio (2009) sobre tendencias en navegación móvil que analiza el nivel de conocimiento y el uso de los distintos servicios y contenidos que ofrece el acceso a Internet a través del móvil, así
como las preferencias de navegación móvil de los usuarios, señala que de las
11.385 personas encuestadas entre 14 a 65 años con acceso a Internet, el 47%
se conecta a través del móvil. El 42%de los que navegan en Internet por el
móvil son usuarios intensivos (acceden diaria o semanalmente).
El precio es la principal barrera de entrada para los que nunca han navegado
a través de su teléfono móvil (46%), seguida de otros motivos tales como
que la tecnología del móvil no lo permite (20%), el pequeño tamaño de la
pantalla (14%), o por no saber utilizarlo (8%).
Respecto a la tecnología necesaria para el acceso a Internet, casi la totalidad
de las personas (83%) que navegan por Internet tienen móviles 3G, adaptados para conectarse a alta velocidad, pero sólo el 39% de éstos tiene tarifa
de datos. Entre los usuarios intensivos, la tarifa plana se incrementa al 56%.
Independientemente del perfil de usuario, la lectura del correo electrónico es
el principal uso del Internet móvil (49%), seguido de la navegación (46%) y
la descarga de contenidos (32%).
Entre los tipos de aplicaciones y contenidos descargados a través de la
navegación por Internet vía teléfono móvil, destacan la descarga de tonos y
logos (44%), de juegos (34%), aplicaciones bancarias (17%) y acceso a redes
sociales (16%). A pesar de la gran popularidad de las redes sociales, el acceso a éstas a través del móvil es todavía bastante bajo.
Entre las más utilizadas, Facebook consolida su liderazgo, siendo la favorita
entre los que navegan a través de aplicaciones. Sorprende el caso de Twitter,
que a pesar de la afinidad con el medio, está aún en una fase muy embrionaria en España (Antevenio Mobile, 2009). A corto plazo, se espera un crecimiento elevado del uso de esta red social. De este modo, es posible afirmar
que de momento, las personas prefieren entrar a las redes sociales a través
del PC, ya que en ese entorno ofrecen más funcionalidades y su uso es más
fácil.
No obstante, el gran potencial de esta herramienta queda reflejado en las
palabras de Sixto Arias, presidente de la Mobile Marketing Association Spain,
quien afirma que “ningún medio de comunicación viaja en el bolsillo del
cliente, está encendido diez horas al día, admite sonidos, imágenes y videos,
tiene una penetración superior al 90 por ciento de la población, es interacti-
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vo y además permite realizar pagos de una forma segura como el teléfono
móvil”. Para el 80% de los usuarios, las principales ventajas de la navegación
móvil son la ubicuidad y la posibilidad de aprovechar los tiempos muertos
(Antevenio, 2009).
4. Medios de pago B2C
Por comercio electrónico se entiende toda compra realizada a través de
Internet cualquiera que sea el medio de pago utilizado. La característica
básica del comercio electrónico reside en la orden de compraventa, la cual
tiene que realizarse a través de algún medio electrónico, con independencia
del mecanismo de pago efectivo (CMT, 2009).
Según los datos reflejados en el Estudio sobre Comercio Electrónico B2C
2009 (ONTSI, 2009), los medios de pago utilizados por los internautas son
variados. La mitad de los compradores (50,2%) prefieren pagar sus compras
online a través de tarjetas de crédito o débito. Otras opciones aceptadas son
el pago contra reembolso (29,1%), transferencias bancarias (6,7%), tarjetas
PayPal (10,7%), domiciliaciones bancarias (1,8%) y tarjetas propias del establecimiento (0,1%).
En 2008 mejoró la confianza en los medios de pago, aunque todavía sea una
barrera para la compra online. Esta desconfianza alcanza al 16,3% de los
internautas no compradores online en 2008.
Se mantiene la preferencia de pagar las compras online a través de tarjeta
de crédito (33,1%) y débito (17,1%). No obstante, la preferencia por la tarjeta
de crédito se ha reducido notablemente del 39,6% en 2007 al 33,1% en 2008,
acompañada del aumento de la preferencia por la tarjeta de débito, del
14,4% en 2007 al 17,1% en 2008.
Las y los jóvenes no son el grupo que más utiliza este medio de pago en
Internet, siendo los mayores de 34 años, con estudios universitarios y nivel
socioeconómico alto, o medio alto, quienes optan mayoritariamente por la
tarjeta de crédito.
Los pagos por Internet con tarjeta bancaria disponen desde hace unos años,
de sistemas de seguridad que cuentan con una contraseña de uso exclusivo
para las compras y las operaciones y transacciones a través de Internet. Esta
contraseña garantiza la seguridad del comprador y en muchos casos se ofrece, además, un SMS personal del banco al cliente que garantiza la legitimidad de la transacción y elimina la posibilidad de fraudes.
Esta contraseña o pin de seguridad es ampliamente utilizado y ha experimentado un gran aumento en el último año. En 2008 el 62,2% de los compradores que paga con tarjeta de crédito o débito utiliza esta opción,
tecleando un pin o número secreto personal para confirmar la operación.
En este mismo sentido, el estudio de hábitos de Internet de Ocio Networks
(2009), señala que en España todavía hay muchas reticencias a la hora de
pagar con tarjeta de crédito en Internet. Así, menos de la mitad de los internautas (46,2%) utiliza su tarjeta de crédito con tranquilidad en Internet, lo
que parece seguir siendo el gran obstáculo del comercio electrónico. No
obstante, se observan grandes diferencias por edades. En primer lugar, destacan los bajos porcentajes de uso con tranquilidad en los menores de 20
años, lo cual podría deberse, entre otros motivos, a la no disponibilidad de
tarjeta propia o al uso sólo bajo supervisión de padres y tutores. En cambio,
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entre los 21 y 40 años, el uso con tranquilidad de la tarjeta de crédito en la
Red alcanza casi el 60% de los internautas, para volver a bajar a partir de los
41 años.
No obstante, los sistemas como PayPal o el Comercio Seguro con comprobación por SMS, implantado por algunos bancos, hacen aumentar la sensación
de seguridad, provocando que disminuya paulatinamente las reticencias a
comprar por Internet, acercándonos a la media europea.
Aunque los jóvenes apenas reconocen utilizar la tarjeta de crédito por
Internet, sí conocen en mayor medida qué páginas Web son seguras para el
pago online. Son los mayores de 50 años los que menos informados reconocen estar, mientras que entre los 21 y los 40 años más del 60% cree que
cuenta con la información suficiente.
La desconfianza de los internautas en el uso de sus tarjetas bancarias ha
repercutido en el aumento del uso de otros medios de pago, tales como el
pago contra reembolso (29,1%) que aumenta paulatinamente su protagonismo año a año.
También aumenta la preferencia por el sistema PayPal, con un 10,7%, que
tiene mayor aceptación entre los estudiantes y las personas con edades
comprendidas entre 31 y 45 años.
PayPal es un sistema para pagar de manera segura en Internet que consiste
en una cuenta vinculada a la cuenta corriente del cliente. Con la apertura de
una cuenta PayPal, el número de cuenta del cliente se da una única vez y el
sistema garantiza la seguridad total de los datos personales y financieros. De
esta manera, en la compra online con PayPal no es necesario introducir los
datos de la tarjeta bancaria o número de cuenta del comprador, sino los de
PayPal.
Actualmente ya hay más de 100.000 sitios Web donde aceptan este método
de pago, sin embargo, todavía no es un sistema implantado en todas las
tiendas online.
Por el contrario las transferencias bancarias son año a año menos atractivas.
Ahora sólo el 6,7% lo considera una forma de pago preferida.
Los jóvenes, los individuos de nivel socio-económico medio-bajo y los residentes en municipios pequeños de menos de 10.000 habitantes, se decantan
por el pago contra reembolso en mayor proporción que el total de compradores (ONTSI, 2009).
Para terminar, debemos señalar que toda transacción segura por la red debe
incluir aspectos de autentificación (garantizar la identidad de los agentes
intervinientes), integridad (evitar modificaciones por el camino), confidencialidad (evitar su interceptación no autorizada) y no repudio (evitar la posibilidad de negar que una operación se ha producido). Son varios los sistemas y
tecnologías que se han desarrollado para intentar aplicar estos aspectos a
las transacciones electrónicas, de los cuales el sistema SSL es el más conocido y usado en la actualidad. SSL permite la confidencialidad y la autentificación de las transacciones realizadas por Internet, en especial en aquellas
transacciones en la que se intercambian datos confidenciales, como números
de tarjetas de crédito o contraseñas de acceso a sistemas privados.
El sistema SSL (Secure Socket Layer) es un sistema de protocolos de carácter general diseñado en 1994 por la empresa Netscape Communications, y
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está basado en la aplicación conjunta de criptografía simétrica y asimétrica,
certificados digitales y firmas digitales para conseguir un canal o medio
seguro de comunicación a través de Internet. Actualmente es el estándar de
comunicación segura en los navegadores web más importantes (protocolo
HTTP), como Netscape Navigator e Internet Explorer.
5. Banca online
Existen aproximadamente unos 15,5 millones de jóvenes menores de 30 años
en España. De ellos, nueve millones menores de 20 años se pueden incorporar al mercado financiero (BBVA, 2008). Por lo tanto, el potencial y la oportunidad de negocio de este segmento de población es enorme para la banca
española.
La eliminación de comisiones, descuentos exclusivos y préstamos más ventajosos son algunas de las ofertas que lanzan las entidades en su lucha por
captar a los clientes menores de 30 años. Por otro lado y, según los expertos, la música es el mejor atributo que conecta con los jóvenes, por lo que la
mayoría de entidades que intentan atraer a este colectivo ofrecen descuentos en todo lo relacionado con este mundo: conciertos, programas de música, compra de CDs, etc.
La Banca electrónica es la actividad bancaria de intermediación financiera de
depósitos realizada electrónicamente o a través de Internet, pero también es
el conjunto de equipos informáticos necesarios para la prestación de servicios financieros en tiempo real, como el conocimiento de los saldos, transferencias bancarias, etc. En este sentido, podemos definir un Banco virtual
como la entidad financiera que, exclusiva o primordialmente, permite realizar
transacciones bancarias a través de la Red.
En España existen cuatro bancos que operan exclusivamente por Internet:
Bancopopular-e, Uno-e, Open Bank e Inversis (AEB, 2009). El resto de entidades bancarias españolas han creado divisiones de negocio online.
Las y los jóvenes de entre 18 y 30 años prefieren realizar sus operaciones
bancarias online en lugar de acudir a una sucursal (Javelin Strategy, 2008),
aunque en determinado tipo de transacciones la mayoría sigue siendo partidaria de la relación presencial con los agentes. Así, los adultos jóvenes optan
por Internet para interactuar con sus bancos en las transacciones más básicas, como el pago de facturas (70%), o informativas, como la comprobación
de saldos y movimientos (74%), pero suelen acudir a la sucursal bancaria
para realizar transacciones más complejas, como la apertura de cuentas
(57%) y solicitar créditos (52%). No obstante, cada vez son más las y los
jóvenes que optan por completar incluso sus transacciones complejas sin
trasladarse a la sucursal.
En vista de estos datos, los bancos que deseen atraer y retener nuevos clientes deberán llevar a cabo estrategias dirigidas a la integración de la Web en
su organización; una transformación y adaptación de los procesos, las sucursales y el servicio de atención telefónica a ese nuevo entorno online, como
negocio estratégico.
Así, por ejemplo, La Caixa ha reforzado sus ofertas financieras para atraer a
jóvenes, a pesar de ya contar con un millón de clientes menores de 26 años.
La entidad cuenta con su propia marca LKXA, integradora de todos los productos y servicios del banco diseñados para los jóvenes, que se puso en
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marcha en enero de 2005, con ventajas como la supresión de comisiones.
Además, ofrece una serie de ofertas no financieras, tales como exención de
comisiones en la compra de entradas de ServiCaixa, descuentos en viajes,
transportes y carburantes, tiendas de ropa, cursos de idiomas, eventos
deportivos, cine, teatro, recargas gratuitas de móviles, etc.
Por su parte, Caja Madrid cuenta con 1,3 millones de clientes entre 18 y 30
años. Su estrategia dirigida a este segmento gira en torno a CMCool, el portal (www.cmcool.es) que lanzó en octubre de 2006, creando una gama de
productos financieros específicos para jóvenes (cuenta, tarjeta, depósito,
ahorro vivienda...), donde se benefician de descuentos y ofertas exclusivas,
como productos de ahorro con mayor remuneración o depósitos de alta rentabilidad para la posterior compra de una vivienda.
Por otro lado, el BBVA es una de las entidades que más éxito ha tenido con
su esfuerzo por atraer a jóvenes, gracias a su programa BlueBBVA, lanzado a
principios de 2007. Su idea es competir ofreciendo nuevos productos y servicios no solamente financieros, con valor añadido para la clientela. El banco
se ha propuesto atraer a los jóvenes través de los canales de Internet y el
móvil. En la actualidad con 1,3 millones de clientes de 0 a 29 años y ha segmentado su oferta en tres grupos: Miniblue, para edades entre 0 y 13 años,
Blue, de 14 a 20, y MasBlue, de 21 a 29 años.
Sin embargo, la estrategia del Banco Santander para atraer jóvenes está en
su Banco para universitarios, Universia, desde donde lanza diversos productos, especialmente préstamos, diseñados para estudiantes.
Otros de los múltiples ejemplos del mercado financiero son la Cuenta Joven
de CajaCanarias para jóvenes de 14 a 26 años, que además ofrece el servicio
VINI para realizar compras seguras por Internet a través de una tarjeta de
crédito virtual, la cuenta ClickOK del Banco Herrero dirigida exclusivamente
a la juventud entre 14 y 25 años, con ventajas y descuentos en viajes, moda,
deporte, conciertos, etc., el Banco Pastor, que ofrece un servicio virtual
exclusivo para jóvenes o la apuesta global por Internet desarrollado por
Bankinter.
Todos estos datos demuestran que la juventud, a pesar de ser un segmento
de población sin demasiados ingresos económicos, es una apuesta de futuro
para el sector financiero, que intenta ofrecer una imagen atractiva y moderna a través del uso de las nuevas tecnologías y aplicaciones Web con el
objetivo de fidelizar a esta clientela joven, que en el futuro accederá al resto
de productos de la institución bancaria.
6. Banca móvil
El 21% de los jóvenes norteamericanos usan ya la banca móvil, frente al 10%
de la población de más edad, según datos de una encuesta realizada por
Opinion Research para IBM (2009). Según la encuesta, será este segmento
de población la que ayude a generalizar el uso de la a Banca telefónica,
como actividad bancaria de intermediación financiera de depósitos realizada
a través de la telefonía, móvil o fija.
Pese a los grandes esfuerzos de los proveedores de servicios móviles y entidades bancarias, lo cierto es que la banca móvil no está captando a todos
los consumidores. De hecho, son los jóvenes quienes ya están usando sus
terminales para manejar su dinero. En concreto, el 21% de la población joven
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usa estas aplicaciones, mientras que sólo el 10% de los más maduros realizan
alguna transacción bancaria con su terminal móvil.
Uno de los motivos por los que todavía no se ha popularizado la banca móvil
es por la desconfianza del 65% de los consumidores respecto a la seguridad
de sus datos. Los operadores de telefonía móvil han invertido gran cantidad
de dinero para promover el uso de este nuevo medio. Para ello, es necesario
que sus clientes firmen un contrato con una institución financiera para ligar
su cuenta bancaria a una aplicación móvil. Asimismo, las instituciones financieras cada vez vuelcan más servicios a través de este medio e incluyen
información financiera, transferencias de dinero, pago de facturas o la gestión de sus cuentas.
Muchas entidades españolas, como La Caixa o Banco Popular apuestan por
las nuevas tecnologías. En concreto, e-La Caixa, líder en banca móvil en
España, cuenta con una cuota de mercado del 52% (en EEUU, Bank of
America tiene un 43%), y la Banca Móvil del Banco Popular acaba de adaptar su banca móvil a iPhone 3G a través de un acuerdo con Telefónica, ofreciendo mayor usabilidad con dispositivos asociados a una tarifa plana. Este
aspecto es importante ya que según el estudio de Opinion Research (2009),
el 85% de los consumidores ponen pegas a la hora de pagar por estos servicios.
Tal vez en un futuro no muy lejano el móvil acabe con las monedas y el dinero de plástico gracias a la tecnología NFC (Near Field Communication). La
Caixa impulsa la implantación internacional de este sistema de pago con el
móvil. Así, cada teléfono móvil llevará un chip para almacenar cierta información bancaria, como la de una tarjeta de crédito. Cuando una persona compre un producto, se dirigirá a la caja y acercará el terminal móvil a un lector;
el aparato leerá el chip y la compra se realizará. Será algo similar a pagar
con tarjeta de crédito, pero a través del teléfono móvil.
En Japón el pago con el móvil a través de tecnología inalámbrica de corto
alcance es un éxito des de hace años. Está previsto que esta tecnología esté
totalmente implantada en España en un plazo de entre tres a cinco años.
Nokia y Siemens están trabajando en el desarrollo de esta tecnología.
La expansión de la banca móvil en España está directamente relacionada a
la evolución del Internet móvil. De momento, los usuarios españoles utilizan
su teléfono sobre todo para comprobar el estado de sus cuentas, realizar
transferencias y hacer compras de entradas.
Para acercar la banca móvil a los jóvenes será necesario adaptar la tecnología necesaria a una serie de particularidades de este segmento de población.
Así, por ejemplo, hay que ser conscientes que la mayoría de los jóvenes no
tienen smartphones caros: Sólo el 14 por ciento de todos los usuarios móviles cuentan con este tipo de teléfonos, por lo que si la banca está interesada
en la juventud como potencial cliente, deberá facilitar el acceso a estos teléfonos o generar otro tipo de aplicaciones compatibles, como las descargables en Java o banca vía SMS.
7. Redes sociales financieras
Las redes sociales financieras son Clubes de inversores pero en Internet, al
ser la idea subyacente de las redes sociales bancarias. Son un nuevo tipo de
sitio que sigue la estela de Facebook o MySpace, pero especializado en
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temas financieros. En estas redes no asesora un analista profesional, sino
otros inversores que comparten sus experiencias e intuiciones en la búsqueda del mejor rendimiento para su dinero.
A mediados de 2007 en Estados Unidos, surgieron las primeras redes sociales especializadas en inversión. Covestor es una de estas comunidades virtuales que ofrecen la posibilidad de compartir los movimientos financieros
realizados en entidades estadounidenses. La idea de extraer consejos a partir de lo que hagan otros ha sido un éxito e incluso firmas de inversión de
este país permiten a sus usuarios compartir los datos de sus carteras con
otros usuarios, como en el caso de Zecco.
Unience es la primera comunidad online para inversores en España, creada
en junio de 2008. Trabaja con 36 entidades bancarias, 23 españolas, 10 americanas y 3 británicas. El acceso a esta red requiere de la invitación de alguno de sus miembros. De este modo, la comunidad se pone al servicio de los
usuarios para ofrecerles el estado de sus inversiones en tiempo real, en las
distintas entidades bancarias con las que opere.
La información financiera se convierte así en el centro sobre el que gira la
comunidad. En esta plataforma no existen perfiles definidos, sino que se
pueden encontrar desde pequeños a grandes inversores, así como asesores
y profesionales especializados en el sector.
Las posibilidades que ofrece esta red social es un mejor seguimiento por
parte de los usuarios de sus carteras de inversión; los inversores pueden
compartir información sobre sus fondos o acciones con otras personas, en
algunos casos, con especialistas; y pueden compartir conocimientos relacionados con aquellos temas de su interés, a través de su blog.
Otra modalidad de red social financiera son las comunidades que permiten
los préstamos entre personas y que suponen un avance al producirse un
intercambio monetario entre los miembros. Se constituyen en una alternativa
a las vías convencionales de obtención de financiación. Normalmente se
trata de préstamos de pequeñas cantidades que reportan beneficios a los
inversores que los conceden y ofrecen un interés atractivo para los prestatarios.
En Estados Unidos son pioneros en este ámbito al contar con sistemas automáticos para calcular el riesgo crediticio, con sitios como Lending Club, Kiva,
que financia proyectos de emprendedores en países en vías de desarrollo. En
Europa destacan sitios como Zopa, que ofrece sus servicios en Gran Bretaña
e Italia. Lending Club nació como comunidad en mayo de 2007 dentro de
Facebook y constituye un sistema para pedir y dejar dinero entre particulares. En España se ha lanzado en este segmento el sitio Comunitae, que cuenta con más de 2.600 usuarios registrados a pesar de estar en fase de
pruebas.
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documentos
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Clara Muela Molina y Antonio J. Baladrón Pazos. Área de Publicidad, Facultad de
Ciencias de la Comunicación (URJC)
Jóvenes y publicidad on line: nuevos
espacios y formas, otros retos
La juventud es el principal usuario de los nuevos medios de comunicación derivados del desarrollo de
las nuevas tecnologías y, por consiguiente, uno de los objetivos más importantes de las estrategias
publicitarias de las empresas en esos medios. En este artículo se profundiza en las percepciones que las
y los jóvenes tienen de la publicidad on-line, revelando algunos de los más importantes desafíos a los
que tienen que hacer frente los anunciantes para comunicarse de forma transparente, honesta y eficaz
con este target.
Por una parte, se reflexiona sobre las nuevas formas que están empezando a explorar las empresas para
dirigirse a sus públicos jóvenes; el papel crítico, informado y cada vez más activo de los y las jóvenes
en los procesos de comunicación de las marcas obliga a una innovación constante en los formatos, que
cada vez son menos impositivos y buscan una mayor implicación de los destinatarios. Por otra parte, se
ahonda en la realidad actual de dos de los nuevos espacios con mayor aceptación entre la juventud: las
redes sociales y los teléfonos móviles. Todo ello se complementa con el recurso a diferentes datos de
consumo mediático y nuevas tecnologías por parte de los y las jóvenes.
Palabras clave: Juventud, publicidad, Internet, nuevos medios, marcas
La juventud y la publicidad: esa eterna relación amor-odio
El segmento de la juventud, desde los adolescentes hasta los denominados
jóvenes adultos, es uno de los que más está en el punto de mira de los anunciantes en las últimas décadas. El creciente potencial de consumo que alberga, su destacado papel como prescriptores e influenciadores en los procesos
de compra o simplemente el deseo de las empresas de consolidar sus marcas entre ese target para seguir presentes en la mente de los consumidores
a lo largo de sus vidas son algunas de las razones que justifican la importancia que ha alcanzado en los planes publicitarios de muchas empresas; importancia que, además, cada vez se ha ido adelantando a segmentos de edad
aún menor, aquellos que, tal y como afirma Schor (2006), parecen ser “nacidos para comprar”. Ahora bien, el afán de los anunciantes por orientar las
actitudes o los comportamientos de este segmento ante las marcas y productos ofertados en el mercado se ha topado al menos con dos hechos que
hacen más complicado este objetivo.
En primer lugar, nos referimos a la gran cultura publicitaria que tienen los y
las jóvenes de nuestro tiempo y que los convierte en públicos objetivos altamente informados y mucho más críticos con los mensajes comerciales que
impactan en ellos, a diferencia de lo que sucedía en las generaciones precedentes. La juventud actual valora en la publicidad su dimensión informativa
como pieza clave de una sociedad de consumo y un sistema de libre mercado que, en términos generales, aceptan. Sin embargo, en principio es una
juventud menos crédula ante la dimensión persuasiva de los mensajes
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comerciales. Conocedores de los códigos publicitarios y totalmente conscientes de que la publicidad es un mensaje interesado al servicio de los
anunciantes, los y las jóvenes ponen en cuestión, más que otros públicos, las
estrategias y comunicaciones comerciales de todo tipo. En general, no les
gusta reconocer que la publicidad les influye, pues se consideran independientes, auténticos; les gusta sentirse especiales, por eso sus congéneres no
les entienden y se distancian de ellos, pero recurren continuamente a las
marcas para integrarse en los grupos de referencia donde comparten “los
mismos símbolos, las mismas aficiones y los mismos valores” (Vera Vila,
2005: 28). La publicidad es una comunicación masiva que se dirige a un gran
público con un perfil socio-demográfico y estilos de vida homogéneos, mientras que la juventud cada vez personaliza más su mundo y su entorno: su
habitación, su ordenador, su móvil -incluidas las sintonías-, etc.
Como consecuencia de todo ello, las empresas han tenido que adaptar su
comunicación publicitaria a este segmento en varios aspectos. Uno de ellos
es, indudablemente, el dejar de utilizarla como una instancia desde la cual
dogmatizar o moralizar; “la publicidad trata de mostrar a jóvenes muy distintos, con actitudes y posiciones muy variadas; y no moraliza ni trata de ser
educativa, sino que enfatiza sobre todo la idea de la libertad de elección”
(Méndiz Noguero, 2005: 113). Si bien algunos estudios (Nicolás Ojeda, 2006
y 2008) apuntan hacia una representación publicitaria de la juventud no tan
diversa como afirma Méndiz Noguero, no cabe duda de que esa sensación
de libertad es una de las premisas de las empresas para comunicarse con la
juventud.
Otro aspecto fundamental es la tendencia en esa publicidad para jóvenes a
incidir más en los aspectos emocionales que en los racionales, impulsada
precisamente por el referido carácter informado y crítico de la juventud. El
resultado, en ocasiones, son campañas en las que incluso la dimensión emocional se traduce en puro surrealismo. “Después de una larga temporada de
dominio de los spots más verosímiles o realistas, tipo slices of life, en los últimos años hemos asistido a un auge de la ficción inverosímil que ya no se
vehicula solamente a través del relato audiovisual sino incluso a través de un
discurso audiovisual que pretende ser más ingenioso que verdadero”, escribe
Rausell Köster (2004: 261-262). Tal circunstancia se ha acentuado en la
publicidad para jóvenes porque, al ser éste un público menos crédulo, ya no
es suficiente llegar a él con mensajes que sean creíbles, pues como punto de
partida existe una certeza sobre el carácter parcial e interesado de la comunicación publicitaria.
En segundo lugar, el otro hecho que ha complicado la relación de los anunciantes con la juventud es el papel cada vez más activo que los y las jóvenes
tienen en los procesos de comunicación sobre marcas o empresas. Partiendo
de lo críticos que son hacia la publicidad, las empresas han optado muy frecuentemente por las denominadas campañas de marketing de igual e igual.
Internet, como escribe Quart, es “el gran vector de marketing de igual a
igual, que amplía enormemente las posibilidades que tienen los jóvenes de
compartir sus devociones y que les ahorra buena parte del trabajo a las
grandes compañías. Los adolescentes actuales dedican una gran cantidad de
horas a navegar por la Red, y ven en cambio muchas menos horas de televisión que las generaciones anteriores, por lo que no sorprende que Internet
haya visto surgir y prosperar intensas campañas de promoción de igual a
igual” (2004: 57). La publicidad tradicional, que cosecha la desconfianza de
la juventud, corre el peligro de verse suplantada, de este modo, por la rele-
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vancia que adquiere el papel que los y las jóvenes desempeñan como prescriptores o simplemente propagadores del mensaje entre conocidos y
amigos, cuestión sobre la que se abundará más adelante.
Según se recoge en una de las obras más completas sobre publicidad y
juventud, una de las “vertientes que permite a los jóvenes relativizar la
influencia de la publicidad en sus decisiones de consumo es el reconocimiento de un influjo más poderoso, que es la publicidad que se ejerce entre iguales, considerada como mucho más importante, en términos de información o
sugerencia, que la publicidad formal” (Sánchez Pardo, Megías Quirós y
Rodríguez San Julián, 2004: 120). Ese papel activo hace que las empresas
anunciantes vean cada vez más cómo la comunicación sobre sus productos
y marcas se puede escapar de su control. En los medios propiciados por el
desarrollo de las nuevas tecnologías, de los que como veremos en el epígrafe siguiente la juventud es un público asiduo, todos los individuos tienen
capacidad para hacer llegar sus opiniones acerca de marcas y empresas al
resto de la sociedad; de esta manera, al margen de los mensajes comerciales
planificados por los anunciantes el ciberespacio se llena de otros muchos
mensajes de particulares con un gran poder de influencia.
En las próximas líneas proponemos, precisamente, un análisis sobre las percepciones que la juventud tiene de la publicidad on-line, sobre sus usos y
sobre los retos de futuro para conectar de forma eficiente con este segmento de la sociedad. Para ello, en el epígrafe 2 se expondrán algunos datos
sobre el consumo mediático de los y las jóvenes, tanto españoles como
europeos. A continuación, el epígrafe 3 se dedicará a reflexionar sobre algunas de las nuevas formas que los anunciantes están empezando a explorar
para comunicarse con la juventud, ahondando en los y las jóvenes como nuevos prescriptores y en el caso de los robots de Messenger. Estos aspectos se
completarán con lo recogido en el epígrafe 4, en el que se abordan algunas de
las claves de la publicidad dirigida a jóvenes en los nuevos medios, en particular las redes sociales y la telefonía móvil, señalando las principales tendencias
y desafíos que tienen las empresas para consolidar con este segmento relaciones estables basadas en la confianza y en el respeto.
La juventud española y europea versus los medios de
comunicación
Una vez expuestas en el epígrafe anterior las claves más básicas para comunicarse con el segmento joven en nuestra sociedad, es momento de recoger
algunos datos y reflexiones acerca de las pautas de consumo mediático del
mismo. Para ello, en las próximas líneas se realiza un recorrido comparativo
entre la realidad española y la del conjunto del continente europeo, intentando extraer algunas conclusiones relevantes sobre el uso que los y las jóvenes
hacen de los medios on-line y la percepción que tienen de los contenidos
comerciales en ellos insertados.
La juventud española en el contexto mediático europeo
Los y las jóvenes internautas europeos saben explotar mejor que los mayores las características lúdicas de los medios de comunicación. E, incluso, con
los media digitales las distancias se manifiestan con más evidencia para los
más maduros sintiéndose algo perdidos y bastante torpes a la hora de programar un DVD con disco duro, competir con un adversario virtual en la
videoconsola o, simplemente intentar ponerse en forma con la Wii Sports.
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Gráfico 1
Horas semanales dedicadas a cada medio por los
españoles de 16 a 24 años
Fuente: European Interactive Advertising Association,
Mediascope Europe, 2008
Gráfico 2
Reparto de los internautas
europeos entre 15 y 24
años por sexo en %
Fuente: Harris InteractiveNetObserver Europe, 2007
Gráfico 3
Influencia de la publicidad
según los medios en las
decisiones de compra
de los internautas europeos de 15-34 años en %
Fuente: Harris InteractiveNetObserver Europe, 2008
Los últimos estudios comparativos sobre el contexto mediático de los principales países europeos no muestran apenas diferencias entre los hábitos de
exposición a los mismos por parte de los ciudadanos del viejo continente.
Para los más jóvenes, los tres medios de entretenimiento preferidos son el
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cine, Internet y la televisión por este orden, perdiendo ésta última la posición
privilegiada que ha mantenido durante tantos años en este segmento de la
población comprendido entre los 15 y 35 años. La radio, cuya función destacada es la informativa, para los y las jóvenes es un medio que se asocia, sobre
todo, con el ocio al igual que sucede con las revistas y, especialmente, con el
cine. Internet, sin embargo, es un medio del que la juventud internauta europea se sirve tanto para informarse como para entretenerse.
Asimismo, frente al 60% de los europeos que utiliza Internet, la cifra asciende
al 90% si nos centramos en las y los jóvenes usuarios españoles; de éstos, el
68% utiliza otros medios a la par que se conectan a la red, en concreto, un
23% ve la televisión, un 21% escucha la radio, un 2% lee la prensa y la mitad de
éste último porcentaje lee alguna revista. Como ilustra el Gráfico 1 y según el
European Interactive Advertising Association (2008), el medio revistas es el
que más se ha visto afectado por el decremento en cuanto a la exposición de
la juventud española con un 27% menos de horas de lectura, seguido por la
televisión con un 18% y la prensa con un 15%; la radio ha perdido menos horas
de escucha, un 10%, en el público joven gracias a que escuchar música de
fondo es una actividad fácilmente compatible con la navegación. Sin embargo,
el único medio que ha visto incrementado el tiempo de uso entre las y los
jóvenes españoles es Internet, que ha pasado de 9,9 horas semanales en 2004
a 14 en 2008, con lo cual el aumento es de un 40%.
Respecto al nivel de utilidad que la juventud europea entre 15 y 24 años hace
de la web 2.0, no hay grandes diferencias destacables (Harris Interactive,
2007a) entre los ciudadanos de los principales países comunitarios. Los españoles e italianos son los que más intercambian información o publican contenidos en comunidades de usuarios, un 88%, mientras que los ingleses son los
que menos lo utilizan con un 77%; sin embargo, éstos junto con los españoles
son quienes más gustan personalizar las páginas de inicio o las personales, los
sites o blogs en idéntico porcentaje, el 70%, mientras que los alemanes sólo lo
hacen en un 59%; por el contrario, los germanos son quienes más contribuyen
al enriquecimiento del contenido de los sites colaborativos o wikis en un 79%
de los usuarios, mientras que los franceses son los menos participativos en
esta modalidad con un 55%.
También este estudio señala la paridad de género en el uso de la red, es decir,
que las internautas equiparan en cantidad a los internautas en España e Italia
mientras que las francesas, inglesas y alemanas superan en número a los jóvenes del otro sexo como puede verse en el Gráfico 2.
La juventud europea y la publicidad on-line
Tal y como se está describiendo, para la juventud española y europea Internet
es el medio donde invierten más tiempo informándose, entreteniéndose o
relacionándose con otros usuarios; sin embargo, en cuanto a la influencia de
los mensajes comerciales, los medios tradicionales como la televisión, la prensa o las revistas siguen siendo los que poseen un mayor poder de persuasión
a la hora de decidir la compra de un producto o servicio (Harris Interactive,
2008) para el citado segmento social. Como muestra el Gráfico 3, los ingleses
son los más influenciables por la publicidad en los principales medios; un
resultado coherente si se tiene en cuenta que el joven anglosajón es bastante
receptivo a los anuncios y que la percepción de la comunicación comercial es
bastante positiva; así, sólo son superados por Italia, donde la telefonía móvil
ejerce una mayor influencia que en el resto de países analizados, y por Francia,
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Gráfico 4
Percepción de la publicidad on-line por los internautas europeos de 15-24
años en %
Fuente: Harris InteractiveNetObserver Europe, 2007
Gráfico 5
Percepción de la publicidad en los espacios
personales on-line para los
usuarios entre 15 y 24 años
en % (I)
Fuente: Harris InteractiveNetObserver Europe, 2007
Gráfico 6
Percepción de la publicidad en los espacios
personales on-line para los
usuarios entre 15 y 24 años
en % (II)
Fuente: Harris InteractiveNetObserver Europe, 2007
(1)
El estudio NetObserver Europa
es el mayor estudio on-line realizado sobre la Web Europea con
cerca de 1.000 sites participantes y más de 400.000 respuestas anuales. Se realiza cada 6
meses desde el año 2000 por el
instituto Harris Interactive para
analizar la evolución del comportamiento y la percepción de
los internautas de más de 15
años sea cual sea su lugar de
conexión en 5 países.
que hace lo propio en los videojuegos (no obstante, las cifras guardan bastan-
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te distancia respecto a la presencia y protagonismo de estos medios en comparación con los más clásicos; publicitaria y comercialmente todavía no son
equiparables).
Los jóvenes internautas europeos entre 15 y 24 años tienen, por lo general,
una percepción de la publicidad on-line peor que la de los usuarios de la red
mayores de 25, exceptuando el Reino Unido donde la publicidad es particularmente creativa, según la 14ª oleada del estudio europeo NetObserver (1)
(Harris Interactive, 2007a) realizado en Diciembre de 2006 a un total de más
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de 210.000 usuarios de la red en España, Italia, Francia, Alemania y Reino
Unido.
Genéricamente, y como muestra el Gráfico 4, los y las navegantes de la red
entre 15 y 24 años están menos interesados que los mayores de 25 por la
publicidad que ven en Internet y son pocos los que piensan que ésta les ayuda
a tomar mejores decisiones de compra o a encontrar los productos y servicios
que buscan en la World Wide Web. No obstante, no es desdeñable el número
de los más jóvenes que considera la publicidad como creativa e innovadora y
les ayuda, además, a descubrir nuevos productos y servicios. Para estos, los
formatos publicitarios más interactivos como el marketing viral, los blogs, la
Web 2.0, el podcasting o los sites de archivos compartidos como Dailymotion,
Youtube, etc. son herramientas a tener muy en cuenta ya que son mucho más
participativas con el internauta y, por tanto, más eficaces para el anunciante.
Por países, las y los jóvenes españoles e italianos son quienes proyectan una
mejor percepción de la publicidad on-line que los otros 3 países analizados:
Francia, Alemania y Reino Unido; no obstante, son los ingleses los más interesados en la publicidad on-line y quienes más la perciben como creativa e innovadora. En el otro extremo nos encontramos con los alemanes, que son
quienes peor valoran los mensajes publicitarios.
La siguiente oleada del estudio europeo precisó más el contenido de las
encuestas respecto al año anterior centrando el análisis de la percepción de la
publicidad on-line durante 2007 en los espacios considerados personales para
el internauta. Las principales conclusiones que aporta dicha investigación,
como muestran los Gráficos 5 y 6, constatan que la publicidad de los blogs o
en Internet no le resulta molesta a un porcentaje considerable de los usuarios
europeos de la red y, según el país estudiado, entre un 47% y un 63% de los y
las jóvenes internautas de entre 15 y 24 años considera que la publicidad en
los espacios personales es igual de eficaz que cualquier otra insertada en
otros sitios de Internet. Aún así, el 64% de estos mismos usuarios sugiere que
los comerciales deben orientarse mejor en función del segmento a quienes
van dirigidos; en este sentido, son los franceses los más críticos con la pertinencia de la publicidad: sólo el 46% de los internautas galos afirma que la
publicidad interactiva a la que se exponen les resulta interesante.
También, y como en el estudio precedente, los internautas ingleses son los
más receptivos y quienes asignan a la publicidad en Internet una más alta
valoración (al igual que en el resto de los medios). Son muchos los usuarios
europeos de la red (entre el 52% en Alemania y el 64% en España) que
demandan una publicidad más interactiva y participativa en los espacios personales; prefieren otro tipo de comunicación comercial -basada en el diálogo,
en el intercambio y en una verdadera interacción- a los clásicos banners o formatos similares característicos de una comunicación unidireccional y vertical.
A continuación, se describen algunos de los más destacados formatos publicitarios con los que las marcas llegan a su público objetivo de una forma novedosa y hasta el momento desconocida, así como plataformas digitales donde
los anunciantes encuentran espacio para sus mensajes comerciales.
Nuevas formas publicitarias para comunicar con la juventud
La relevancia adquirida por los nuevos consumidores como prescriptores de
marca, cuestión sobre la que también reflexionaremos en el próximo epígrafe
cuando nos refiramos al fenómeno de las redes sociales, o los robots emplea-
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Gráfico 7
Principales Softwares de
Mensajería Instantánea
usados por los internautas
Fuente: AIMC, 2009
dos en la aplicación de mensajería directa de Messenger son dos ejemplos de
la necesidad que tienen los anunciantes de cambiar los formatos tradicionales
de la publicidad on-line en pro de otros más innovadores y adaptados a las
tendencias actuales de consumo mediático y publicitario de la juventud.
Generadores de contenidos publicitarios: las marcas y los prescriptores
La principal contribución de la Web 2.0 ha sido, sin lugar a dudas, darle la
vuelta al clásico esquema de la comunicación donde un emisor envía un mensaje a través de un medio para llegar a un receptor más o menos numeroso
del que pretende obtener una respuesta cognitiva, emocional o conductual.
Este cambio está modificando las costumbres comerciales en cuanto a la planificación y concepción de campañas publicitarias, con fuertes implicaciones
para las marcas y con un nivel de exigencia para los profesionales hasta el
momento desconocido ya que, en muy poco tiempo, han tenido que aprender
una nueva tipología de formatos y un lenguaje hipertextual, viéndose obligados a innovar y experimentar en busca de la eficacia comunicativa y de la rentabilidad económica del anunciante que es, al fin y al cabo, quien inicia el
proceso publicitario y arriesga su inversión.
El consumidor 2.0 se informa mucho antes de realizar una compra y, por
tanto, ésta es mucho más racional; como señalan Abuín Vences y Clemente
Mediavilla “antes de adquirir un producto consulta sus bondades en los foros y
se pone en contacto con personas que ya lo han comprado para saber qué
opinan” (2009: 846). Acceden con suma rapidez a cantidad de información,
comentarios, experiencias u opiniones de otros internautas en el momento
que desean, en la forma y lugar que deciden; no cuando un anunciante cree,
asesorado por su agencia de publicidad que es la mejor franja horaria o el
soporte más adecuado para que el público objetivo esté expectante y preparado para recibir un mensaje persuasivo sobre el producto que fabrica o el
servicio que debe contratar para satisfacer una necesidad que tiene consciente o latente. De hecho, más de la mitad de los varones de 15 a 34 años se
suele fiar de la opinión de otros internautas antes de comprar un producto o
servicio y más del 13% reconoce haber hablado de una marca o de una empresa durante los últimos 6 meses en algún sitio de la red (Harris Interactive,
2007b: 7).
Los consumidores digitales están al acecho de cualquier dato y algunos se
convierten en verdaderos expertos que no dudan en compartir su experiencia
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sobre los productos comerciales, ya sea positiva o negativa, con otros internautas. “Surge, así, una nueva figura: el prescriptor de marca o brand advocates;
son líderes de opinión considerados en el marketing on-line como uno de los
instrumentos más influyentes en la compra final con un ratio de conversión
muy elevado. El perfil del prescriptor es el de un joven aventurero, seguro de
sí mismo y con un elevado nivel económico y cultural” (Muela Molina, 2008:
193-194).
La Web 2.0 ha transformado al público diana de los anuncios publicitarios en
generadores de contenido; se ha pasado del outsourcing o subcontratación de
servicios a empresas externas para abaratar costes al concepto de crowdsourcing, una técnica cooperativa donde un grupo más o menos numeroso de
gente intenta dar con la solución a un problema planteado y donde el prescriptor, basándose en su experiencia con el producto o servicio, lo alabará o
criticará.
También el anunciante puede obtener un gran provecho de estas plataformas
digitales ya que los consumidores y usuarios vuelcan en ellas sus experiencias,
opiniones, críticas, valoraciones, sugerencias de mejora, etc., sobre sus productos y servicios y esto supone una información muy valiosa que, normalmente, se venía obteniendo a través de investigación cualitativa, sobre todo
con grupos de discusión. E, incluso, utilizarlas para incluir contenidos comerciales en comunidades, redes sociales, blogs, wikis, etc., lo que se denomina
content seeding.
La realidad, no obstante, sigue siendo que la excesiva publicidad es el principal problema de la red para el 57,7% de los navegantes españoles (AIMC,
2009: 57) seguido del elevado coste de la conexión y de la infección por virus.
No es de extrañar, por tanto, que sea en Internet, el medio que ha modificado
la forma de relacionarse con la audiencia y el medio que más está innovando
en su publicidad, donde se ha lanzado una plataforma de contraprestación
para el usuario que permite voluntariamente recibir mensajes comerciales con
su consentimiento a cambio de valorarlos cualitativamente; basada en el behavioural targeting, el solicitante recibe “publicidad de su interés en base al perfil
que ha elaborado él mismo en la etapa de ingreso” (Colinas y Moreno, 2009:
20) (2).
Las marcas cobran vida: los Bots o Robots de Microsoft Messenger
(2)
Para más detalle véase la página
Web de la empresa que ha desarrollado dicho sistema donde se
explica el concepto y la metodología llevados a cabo; en www.
adagreed.com
Si hay un instrumento en Internet preferido por los y las jóvenes, no cabe
mucha duda de que es la mensajería instantánea de Messenger (entorno
Windows Live de Microsoft) como muestra el Gráfico 7. Entre sus muchas
características y ventajas que le han convertido en uno de los lugares más
conocidos y más concurridos socialmente destaca que, en un solo programa
de fácil manejo, se integran varias herramientas que se pueden usar a la vez
que el usuario se está relacionando con un contacto de su lista como el correo
electrónico, intercambio de ficheros, archivos y carpetas, envío de SMS, telefonía por Internet o, incluso la videoconferencia. Según Gordo López y Megías
Quirós, entre la juventud se valora sobre todo “el tener una carpeta de contactos lo más amplia posible, pues ello propicia mayores posibilidades de entablar contactos, se hagan efectivos o no. Lo importante es tener la
oportunidad, o no perder oportunidades “por si acaso”, pues es la expectativa
de lo inesperado la que protagoniza el horizonte de relaciones y diversión en
torno al que se configura el Messenger” (2006: 128).
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Un robot es una aplicación de software desarrollado por Windows Live
Messenger que interactúa con el usuario integrándose en la “Comunidad
Messenger”; es éste quien decide añadir el robot, como si de otro usuario de
la lista de contactos más se tratara, junto con los amigos, compañeros de trabajo, familiares, etc., sin necesidad de descarga. Son aplicaciones altamente
personalizadas transferibles a cualquier plataforma; por tanto, su carácter es
viral e interactúa con la propia web, con juegos u otras aplicaciones digitales.
Representan a la marca y siempre están preparados cuando se les requiere
estableciendo un diálogo real y dirigido con el usuario y proporcionando
tanta información sobre el producto o servicio como el internauta desee.
Dan vida a una marca o a personajes publicitarios; por tanto, a la vez que se
conciben como elementos promocionales, corporativos e informativos sirven
de entretenimiento para el usuario que demanda el diálogo.
A través de su marca personificada en el robot, el anunciante se comunica
con su público objetivo mediante la mensajería instantánea de forma directa
e interactiva. Además de su alto poder de segmentación, con este programa
obtendrá informes muy valiosos que le permitirán conocer con más detalle a
sus públicos y comprender mejor a los clientes, sus preferencias, sugerencias, nuevas ideas, etc. Otra de sus potencialidades como soporte publicitario, es la de poder conocer el número de conversaciones mantenidas y el
tiempo de duración. Su versatilidad y funcionalidad lo convierten en un instrumento eficaz e inigualable para recomendaciones de productos o descuentos; para emisión de trailers de películas, mapas, direcciones,
localizadores de tiendas o de productos; realización de concursos, competiciones, votaciones o encuestas; convocar citas o planes; realizar notificaciones de usuario a usuario; operaciones bancarias, etc. (3)
Uno de los ejemplos de robots que reseñamos es el contacto de Messenger
diseñado para educar, informar y ayudar a la juventud inglesa llamado “Talk
to Frank” (véase Figuras 1, 2 y 3) con el que ésta puede hablar en absoluta
confianza sobre lo concerniente a todos los tipos de drogas, demandando
información, contando sus experiencias, riesgos, temores, etc., en un entorno
de total privacidad. Es uno de los agentes con más contactos en Messenger,
más de 500.000, y juega una función fundamental en la estrategia educativa
sobre el consumo de drogas en el Gobierno del Reino Unido.
Nuevos espacios de la publicidad para jóvenes: redes sociales y telefonía móvil
(3)
Para más información sobre
todas las posibilidades que
Microsoft Digital Advertising
Solutions pone a disposición de
los anunciantes véase http://
advertising.microsoft.com/espana/inicio y concretamente sobre
los robots de Messenger, en
http://advertising.microsoft.
com/espana/robots.
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Éstas y otras aplicaciones y formatos publicitarios adquieren una gran importancia en la comunicación comercial con los y las jóvenes debido al nacimiento
y expansión de nuevos medios que tienen una destacada acogida entre este
segmento de la sociedad. Para terminar este artículo, en las próximas líneas
ahondaremos en dos de ellos, las redes sociales y la telefonía móvil, haciendo
hincapié en las percepciones y usos de la publicidad en estos medios por parte
de la juventud y en los desafíos que implican para los anunciantes.
Una actitud positiva hacia las marcas
Aunque, como señalamos al principio de este artículo, los y las jóvenes suelen mantener una postura crítica frente al mundo de la publicidad, el hecho
de que sean grandes consumidores de nuevas tecnologías ha abierto un
campo especialmente provechoso para las empresas. Así, los nuevos medios
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Figura 1
Página inicio web oficial
sobre las drogas “Talk to
Frank”
Fuente: http://www.talktofrank.com/
Figura 2
Página web oficial sobre
las drogas; opciones de
acceso a “Talk to Frank”
Fuente: http://www.
talktofrank.com/section.
aspx?ID=110
Acceso al
Bot o Robot
de “Talk to
Frank”
Figura 3
Página web oficial sobre
las drogas “Talk to Frank”,
link al robot
Fuente: http://www.
talktofrank.com/section.
aspx?ID=110
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están siendo un lugar en el que parecen conciliarse los intereses de los anunciantes, de una parte, y los de la juventud, de otra. De este modo, mientras
ésta tiende a dar la espalda a otros medios publicitarios, desde los impresos
a la propia televisión, y tiende a tener una posición de rechazo hacia los contenidos comerciales en ellos insertados, los nuevos medios se están revelando como un lugar idóneo para el establecimiento de lazos más estrechos
entre este segmento y las empresas que ofertan en los mercados productos
y servicios dirigidos a él.
Diferentes investigaciones ratifican esta actitud positiva de la juventud hacia
el mundo de la publicidad y las marcas en los nuevos medios. Así lo corrobora, por ejemplo, el reciente informe “Young adults revealed: the lives and motivations of 21st century youth” (Microsoft Advertising y Synovate, 2009), una
encuesta realizada a más de 12.000 jóvenes de 18 a 24 años de 26 países diferentes, incluida España. Entre sus conclusiones cabe señalar que casi la mitad,
el 47%, hace click regularmente en la publicidad on-line o que en torno al 18%
afirma acceder a información de productos y marcas a través de portales.
El carácter mundial de esta encuesta constata esa tendencia a la implicación
de la juventud en su relación con las marcas en países de todos los continentes, pero además esa tendencia global se refleja igualmente en los resultados
correspondientes a nuestro país; por ejemplo, según el mencionado estudio 3
de cada 4 jóvenes españoles dicen haber visitado durante el último mes la web
de alguna marca o empresa. El creciente uso de redes sociales entre la juventud
y su postura cada vez más activa frente a los mensajes comerciales están en la
base de esta positiva predisposición para interactuar con las marcas. Dicha
implicación de los y las jóvenes se traduce en que cuando los contenidos publicitarios conectan con sus intereses y necesidades no sólo los perciben como
relevantes, sino que además están dispuestos a promover su difusión entre amigos y conocidos, en la línea de lo ya explicado al principio del tercer epígrafe de
este artículo en referencia al conjunto de la publicidad on-line.
Son conscientes de la importancia que tienen sus opiniones sobre las marcas
y empresas, por lo que utilizan Internet como plataforma para reforzar el
boca a boca sobre productos y servicios de todo tipo; tanto es así que suelen disfrutar aconsejando o desaconsejando marcas y todo tipo de contenidos comerciales para intentar influir o liderar la opinión entre sus grupos de
iguales. Sin duda no les mueve interés comercial alguno, sino más bien el
deseo de ser reconocidos entre los amigos y, por supuesto, sólo están dispuestos a actuar así cuando la marca implicada tiene credibilidad y les hace
sentirse cómodos. Nace, así, el denominado fansumer, “aquél que difunde
información a través de sus contactos sobre los productos/servicios que
consume. La difusión de la información se expande viralmente de modo instantáneo y proviene de personas conocidas, por lo que se recibe con un
mayor grado de credibilidad” (Quintas Froufe y Quintas Froufe, 2009: 841).
El último estudio IAB Spain sobre redes sociales en Internet (IAB Spain y
Elogia Ipsofacto, 2009), centrado en el caso español, arroja conclusiones que
refuerzan esa misma idea de actitud globalmente positiva de los y las jóvenes ante la publicidad. Según este trabajo, el 44% de los usuarios de redes
sociales afirma que es fan de alguna marca o empresa en las mismas y sólo a
un 20% le disgusta la publicidad que encuentra en las redes sociales. Eso sí,
prácticamente todos los individuos que dicen que les molesta esa publicidad
reconocen que no estarían dispuestos a pagar para omitirla; así lo afirma el
95% de ellos. Aunque estos datos no se refieren exclusivamente a la juven-
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tud, sino al total de usuarios de redes sociales, el hecho de que éstos sean
mayoritariamente jóvenes nos permite tener una idea de su actitud ante la
publicidad en las redes. Hay que tener en cuenta también que los y las jóvenes son precisamente quienes las utilizan de forma más intensiva, los denominados heavy-users, y es justamente este grupo el que mejor valora la
publicidad en las redes, frente a lo que sucede entre los usuarios más esporádicos o con menor intensidad de consumo. El porcentaje de heavy-users a
los que les gusta mucho esa publicidad es del 8%, frente al 2% y 1% de lightusers y medium-users; de igual modo, el 26% de heavy-users afirma que les
gusta bastante, porcentaje que entre los otros dos grupos apenas llega al 5%
y al 10%, respectivamente.
En este sentido, el reto para las empresas sigue siendo el de entablar a través de sus acciones de comunicación relaciones basadas en la confianza y
en la transparencia. Cualquier intento en una dirección contraria propiciará,
con toda probabilidad, el rechazo de unos públicos cada vez más críticos y
exigentes, y generará en ellos el mismo hastío que provocan desde hace
tiempo otras modalidades de comunicación comercial en medios tradicionales. Es probable, en todo caso, que la novedad de los medios digitales esté
jugando un papel determinante en esa posición comprometida de la juventud con el mundo de las marcas y la publicidad, actitud que podría diluirse
con el paso del tiempo ante el desgaste de la novedad asociada a esos
medios y prácticas publicitarias. Por eso, la innovación constante es una
necesidad para los anunciantes, que progresivamente tendrán que adaptar
sus comunicaciones comerciales a las inquietudes y necesidades de un segmento en constante evolución como es el de la juventud, sobre todo en lo
referente a sus relaciones con los desarrollos tecnológicos.
Otro desafío importante para las empresas es conseguir que esa actitud
positiva de los y las jóvenes ante la publicidad en los nuevos medios se traslade también a sus comportamientos de compra on-line, cuestión que por el
momento no ha sucedido en igual grado. Según el estudio de Microsoft
Advertising “State of the nation report on youth” (2009), en ello influye sin
duda la menor penetración de las tarjetas de crédito entre este segmento.
Por consiguiente, los anunciantes han de prestar especial atención al papel
que esa influencia on line pueda tener en las prácticas de consumo de las y
los jóvenes en los canales tradicionales. No en vano la juventud a menudo
consulta información comercial on-line referente a precios o calidades de los
productos como paso previo a su compra off-line, de ahí que las acciones de
los anunciantes en los nuevos medios puedan ser igualmente útiles, en especial si tenemos en cuenta el importante potencial de consumo que este segmento tiene en las sociedades desarrolladas.
El reto de crear valor
Para conseguir conectar con el target juventud a través de comunicaciones
comerciales eficaces, una de las claves es que esos mensajes resulten útiles
para los receptores ya que, como avanzamos al comienzo de este artículo, las
y los jóvenes son consumidores de publicidad altamente críticos y formados.
Así, poco a poco, al ir descubriendo las enormes potencialidades de los nuevos medios derivadas de su dimensión interactiva, las empresas han ido
poniendo freno a este tipo de publicidad irrespetuosa, molesta e impositiva.
Prueba evidente de ello es la tendencia, ya confirmada en los últimos años, a
una disminución constante en la inversión publicitaria en modalidades intrusivas de publicidad interactiva y la creciente apuesta por estrategias más respe-
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tuosas con los internautas, abiertas a la colaboración e implicación de estos;
se trata de una comunicación comercial más atenta a las necesidades e intereses de los públicos objetivo antes que a la obsesión desmedida por estar
presente en todos los espacios aunque sea a costa del desinterés y del
rechazo expreso de los destinatarios de las campañas.
Es precisamente la juventud uno de los segmentos de consumidores que
más valora la interactividad y la libertad que Internet y el resto de nuevos
medios derivados de la red propician. Por tanto, esa publicidad dirigida a
ellos ha de ser un mensaje útil, generador de valor (Baladrón y Martínez,
2007: 201-202): es necesario que el enfoque que el anunciante imprima a
su publicidad no sea el de recibir valor, sino el de dar valor. No podemos
negar que la empresa tiene que recibir del consumidor, pero sólo si también da al consumidor éste podrá encontrar en la empresa o marca un aliado con quien establecer una relación estable. La saturación publicitaria,
que amenaza ya a los nuevos medios, el desinterés de los y las jóvenes
ante las comunicaciones comerciales impuestas o el rechazo en el que ese
desinterés corre el peligro de traducirse son algunas de las razones que
están llevando a las marcas a tener que reinventar su comunicación. Se va
pasando de un modelo de comunicación impositivo consistente en lanzar
mensajes de modo más o menos indiscriminado, pese a los exhaustivos
planes de medios, a otro modelo que ofrece los mensajes de modo selectivo a consumidores interesados en obtener información sobre los productos
y servicios en ellos publicitados o en conseguir una utilidad generada gracias a su relación con la marca o empresa anunciante.
Esa utilidad se traduce en un beneficio que, como se recoge en el informe
“Estudio de Internet e interactividad en móviles y otros dispositivos portátiles” (IAB Spain y The Cocktail Analysis, 2009), puede al menos basarse en
dos cuestiones. En primer lugar, en el contenido de la publicidad, ofreciendo información relevante que conecte con los intereses de los públicos
objetivo de las campañas. Y en segundo lugar, en un beneficio de naturaleza económica, del tipo descuentos en las facturas, premios, promociones
de ventas e incentivos de diversa índole. De hecho, en esta investigación se
deja patente cómo la juventud es el segmento que más receptividad muestra a las iniciativas de publicidad a través del móvil, justificada en gran
parte de las ocasiones por el beneficio o la generación de valor qué ésta
puede implicar. Así, el 46% de las y los jóvenes de entre 15 y 20 años afirma estar totalmente de acuerdo en recibir más publicidad en el móvil si a
cambio se le da un beneficio como ofertas en compra de productos, entradas para eventos o descuentos en la factura del teléfono, entre otros. Un
porcentaje similar, el 41%, es el de quienes están a favor de esto en la franja
de edad que va de los 21 a los 30 años. Sin embargo, entre las personas de
más de 40 años apenas 1 de cada 4 declara estar totalmente de acuerdo.
Por otra parte, casi la mitad de los individuos de entre 15 y 20 años está de
acuerdo en que con publicidad en el móvil se puede acceder a información
que quizá no se reciba por otros medios; valoran, en este sentido, que los
operadores den a elegir temas que les interesen y conecten con lo que
realmente necesitan o simplemente les gusten o les reconforten.
Similares son las conclusiones a las que se llega en otro estudio reciente
(Zed Digital, 2009), en el que incluso se afirma que el 53% de los usuarios
de telefonía móvil daría permiso para recibir publicidad en su teléfono sin
tener ninguna contraprestación, porcentaje que se incrementaría notablemente en caso de obtener a cambio algún beneficio, contenido de interés
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o solicitado bajo demanda. Los contenidos publicitarios o patrocinados
por anunciantes que más interesan son, por este orden, los de temas de
ocio y tiempo libre, música, deportes, noticias, viajes, meteorología y nuevas tecnologías. Además, los contenidos que los usuarios desean encontrar en los portales móviles son, principalmente, descuentos y
promociones, información de la marca y aplicaciones para el móvil.
También es interesante tener en cuenta que el 83% de los usuarios de
Internet móvil, colectivo mayoritariamente joven, considera interesantes
los mensajes publicitarios relacionados con el lugar en el que estén. Todo
ello pone de manifiesto que, a pesar de la actitud de rechazo que suele
existir hacia la comunicación comercial en los dispositivos móviles, las
posibilidades de aprovechamiento publicitario son bastante importantes si
se consigue generar utilidad para los destinatarios de los mensajes.
Igual tendencia se da en el otro de los nuevos medios con gran penetración entre la juventud, el de las redes sociales. La importancia que en
ellas tienen los contenidos y su carácter viral asociado al mencionado
papel activo de sus usuarios son algunos de los referentes principales que
han de tener las marcas interesadas en comunicarse a través de las mismas con la juventud. Esto obliga a ir más allá de las campañas publicitarias tradicionales y a comunicarse con este target combinando diferentes
tipos de estrategias y formas de comunicación comercial. Como se recoge
en “El Libro Blanco de IAB. La comunicación en medios sociales”, “en los
soportes tradicionales los usuarios mantienen una actitud reactiva, abren
su percepción a lo que el soporte les plantea, incluida la publicidad, mientras que en los medios sociales el usuario entra con una actitud proactiva
para aportar contenido, fotografías, opiniones o propuestas. Por estas
características propias de los medios sociales y de sus usuarios, las acciones publicitaras convencionales obtienen normalmente resultados muy
inferiores a los obtenidos en otros medios” (2009: 13-14).
Las y los jóvenes se relacionan cada vez más con las marcas a través de
las redes sociales porque éstas consiguen acercarse a sus espacios cotidianos, intentando propiciar relaciones fructíferas para ambas partes. No
en vano las redes son ya uno de los ámbitos a los que más tiempo dedica
la juventud; según un estudio de Zed Digital sobre el fenómeno de las
redes sociales (2008), entre los adolescentes la participación se hace
para no sentirse excluidos, mientras que entre los llamados adultos jóvenes obedece en mayor grado a un deseo de mantenerse a la última. Ante
esta gran demanda de las redes, a los anunciantes no les queda otra
opción que estar en ellas, aprovechando además la gran ventaja de la
microsegmentación para el logro de sus objetivos, así como la rápida y
fiable medición de los resultados. Asimismo, en estos medios se intensifica la dimensión dialógica de la publicidad, puesto que la actitud proactiva
a la que hacíamos referencia en el párrafo anterior conduce a una mayor
bidireccionalidad entre las marcas y los consumidores.
Tres son al menos los elementos que deben barajar las empresas para
comunicarse con los y las jóvenes en los medios sociales y por tanto para
desterrar prácticas intrusivas y demasiado manidas en pro de una publicidad de calidad para los destinatarios (IAB Spain, 2009: 18). En primer
lugar, convertirse en generadores de contenido; se trata de ofrecer a los
públicos información amplia y de calidad sobre la marca, información que
además ha de ser cercana a los usuarios de las redes sociales. En segundo
lugar, proveer a los públicos objetivo de herramientas y aplicaciones, con
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el fin de beneficiar la relación entre la marca y el consumidor; esas aplicaciones han de servir para dar información sobre las marcas y productos o
incluso para promover o facilitar su compra. Y en tercer lugar, hacer vivir
al usuario la experiencia de la marca; por supuesto haciendo posible que
ésta sea directa con un producto o un acontecimiento a través de eventos
de marca, pero también dialogando con los usuarios, participando y respondiendo a sus opiniones y comentarios.
La juventud es el segmento al que en la actualidad van destinados la mayor
parte de esfuerzos en este sentido por ser también el grupo más numeroso
entre los usuarios de medios sociales. Ciertamente por ello, los y las jóvenes
son quienes más recuerdan las campañas de publicidad que se hacen en las
redes (IAB Spain y Elogia Ipsofacto, 2009); entre las personas de 18 a 24 años
el 48% recuerda la publicidad en redes sociales, mientras que entre los mayores de 40 ese porcentaje se reduce a un escaso 12%.
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Ángeles Rubio Gil. Área de Investigación de Mercados y Comportamiento del Consumidor
Facultad de CC de la Comunicación (URJC)
Generación digital: patrones de
consumo de Internet, cultura juvenil
y cambio social
La caracterización y socialización de la adolescencia y la juventud actual se hayan íntimamente relacionadas con los nuevos medios y redes digitales. En esta ocasión se tratará su incidencia en este grupo
de población, lo que al mismo tiempo, es hacerlo sobre las posibilidades de transformación social que
ésta relación propicia: a través de la educación, la cultura, la participación política, el empleo o el desarrollo. Y es que las y los jóvenes, como generadores de patrones de uso de la Red, describen una serie
de expectativas para las comunidades (apertura a mercados, desarrollo del capital social, inserción
laboral), y unas pautas concretas (de relación, asociación, socialización) para el cambio social; porque,
como se ha demostrado a través de la encuesta, dichas pautas no son arbitrarias, sino reflexivas, con
una valoración del tiempo libre ‘a la carta’ y no dirigido, preferencia por la recreación automatizada, las
redes sociales, la educación integral (multimedia, intercultural, interdisciplinar e interactiva) y el trabajo
en red, más participativo, personalizado, independiente y creativo, como forma de individualización en
un mundo interdependiente.
Palabras clave: TIC, consumo de Internet, adolescencia y juventud, generación digital, cambio social,
nativos digitales, socialización.
“El avance más apasionante del siglo veintiuno no será
debido a la tecnología, sino al concepto expandido de lo
que significa ser humano”. John Naisbitt
Introducción
Hablar de juventud y medios digitales, es hacerlo de un fenómeno que está
consiguiendo modificar de forma radical los modelos de uso del tiempo y las
relaciones sociales. Es decir, el consumo que las y los jóvenes hacen de las
redes digitales, y concretamente de Internet, está transformando, no sólo el
ocio y las formas de interacción de éste segmento de la población con su
entorno, sino además, por extensión, de la sociedad en su conjunto.
Puede decirse que, por primera vez, son los individuos más jóvenes los que
toman la iniciativa, actuando como conductores (drivers) en lo que se refiere
al empleo de los medios y las funciones que emprenderán de forma intercomunicada. Algo así como una “socialización ascendente” en las TIC
(Tecnologías de la Información y la Comunicación) y sus usos, lo que también afecta al mundo adulto, con una mayor individualización y “disolución
de vínculos claros –esto es, la informalización de las relaciones-“, pero que se
corresponde con la exigencia que tiene la juventud de desarrollar modos de
empleo significativos de los medios (Tully, 2007). Se trata de pautas de uso
que no son arbitrarias, sino que responden a una elección consciente, a tra-
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vés de la cual adolescentes y jóvenes asumen y llegan a jactarse de la libertad de autorregulación frente al mundo adulto (Callejo, 2001; Rubio, 2009).
Esto da lugar a un empleo lúdico/utilitario, de gran contenido simbólico, que
consigue que, más allá de la automatización de la vida cotidiana que prometen las redes digitales, Internet sea considerada como “medio amigo” por
parte de la juventud, y los ‘gadgets’ (pequeños aparatos digitales con los
que se tiene una relación de uso despreocupada y lúdica), sobre todo en el
caso del teléfono móvil, auténticos objetos Totem (elementos de culto y
veneración).
Un auténtico empoderamiento de estos grupos de edad, como generadores
de las conductas innovadoras que determinarán la implementación o no de
las nuevas TIC, así como las nuevas pautas de relación, agrupación y comportamiento social. Y lo que es más importante, de creación de valor, que en
nuestra sociedad se encuentra en la información y la innovación (Castells,
2001), ya no en los factores de producción, ni en la tierra.
Generación digital: una comunidad de educación unida por
la experiencia con la innovación técnica
Con esta definición de Generación Digital, como también, Generación @,
Nativos digitales (Premsky, 2001), Net-generation (Tapsccot,1996),
Generación interactiva (Bringué y Sádaba, 2008), Internet Generation
(Generación I), generación Z o Byte (estás tres últimas sólo para designar a
las personas nacidas entre 1994 y 2004), son términos con los que ha querido designarse a las y los jóvenes que han crecido rodeados de nuevos
medios, que los utilizan en su día a día para comunicarse, formarse, entretenerse, y que representan el segmento de la población más activo en su uso;
consiguiendo una pericia superior a la de sus progenitores, lo que les ha llevado a entender las redes digitales como una oportunidad y forma de vida.
Todo ello “salvando no sólo las diferencias entre países o las fronteras, sino
las propias diferencias culturales y socioeconómicas” (Bringué y Sádaba,
2008, Rubio, 2009).
El concepto de generación, parte de pensadores como Karl Mannheim (1928)
o Wilhelm Dilthey (1865), quienes lo consideraron fundamental para la comprensión de la historia; un método útil para estudiar la cultura de una época,
resaltando el crecimiento en común y la influencia de vivencias colectivas de
cada grupo generacional. Así, para Dilthey (1875), una generación presupone
un grupo de individuos nacidos en torno a una fecha, pertenecientes a una
comunidad de educación, formas de relación similares, preocupaciones
comunes que terminan con la fuerza generadora de la anterior, y aunque
algo más específico de las generaciones literarias, cuentan con una figura
destacada o ‘caudillo’. Pues bien, para autores contemporáneos como Claus
Tully (2007), dicha categoría analítica debería ser revistada, en tanto que, la
experiencia con la innovación técnica es un aspecto fundamental, que debe
ser considerado en dicha definición, y que distingue nítidamente, cada generación de la inmediatamente anterior y posterior (el disfrute de la radio, la
iniciación en los “tocadiscos”, el televisor, el teléfono móvil, atraen el recuerdo de generaciones de jóvenes sucesivas).
Hablar de adolescentes y jóvenes en la Red, es hacerlo de aspectos identitarios particulares, que a su vez son los más definitorios de éste grupo social
en nuestros días, y que conllevan cambios profundos en la forma de autoconceptualizarse, interpretar la relación con el mundo adulto y enfrentarse a
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su tiempo. Dicho de otro modo, la caracterización de dicha generación se
encuentra íntimamente ligada a la realidad de las redes digitales, como es en
el hecho de tener gustos y preferencias globalizadas (en la música, la moda,
las subculturas juveniles) que se suceden simultáneamente, acceso al conocimiento y un dominio de las TIC superior al de sus mayores, mayor equiparación entre sexos, movilidad geográfica, dominio del inglés como lengua
común, comunicación y uso de servicios en “tiempo real”, preeminencia de la
imagen y lo audiovisual, así como, de las nuevas formas de expresión y relación asociadas.
La generación digital está siendo la primera en experimentar una serie de
cambios drásticos en el procesamiento de la información y el acceso a la
misma. Como hallarse conectada sincrónica y globalmente, acostumbrada a
un acceso discontinuo a dicha información y al aprendizaje, gracias a los
hipertextos y multifunción del software, las sintonizaciones a distancia y en
el marco de una multiplicidad de canales y medios. Esto genera la necesidad
de un aprendizaje más interactivo, secuencial, antes que lineal (con principio
y fin). Posible, gracias a las facilidades que para la comprensión y el aprendizaje autónomo dispensan las “ayudas”, tutoriales, chats y foros de discusión,
acceso ilimitado a cabeceras y bibliografía, etc. Lo que ha llevado a Frank
Schirrmacher (2009) a describirlos en el entorno de la relación docente
como “infornívoros” (organismos que consumen información para existir).
Una juventud con mayor pericia en el procesamiento de información de forma
rápida, cuantiosa y de diversas fuentes, sin reflexión previa, ni posterior sobre el
enlace o el medio seleccionado, más en relación con el placer de “navegar”, que
con el hecho de se trate de un uso no consciente. Porque entre otras cosas, se
encuentra más preparada para unos interfaces en los cuales la distribución de la
información es diferente: el texto ilustra la imagen y no al contrario, como sucedía en el soporte papel; es muy intensa gracias al hipermedia, los hipertextos y
los múltiples vínculos, pasando de ventana a ventana, consultando distintas
fuentes y medios, y realizando varias tareas al mismo tiempo.
Por último, se trata de un grupo generacional condicionado por unos métodos de distribución de la información, las tareas, el juego y el aprendizaje de
corte conductistas (refuerzo/castigo) que, como en los videojuegos y en la
autoinstrucción on-line, estimulan el afán de logro, tanto como de consecución y recompensa significativa, concreta pero, inmediata.
Diferencias que les distancian desde el punto de vista cognitivo, ejecutivo y
procesual de las generaciones anteriores, y que repercutirá en la forma de
pensar, aprender, reflexionar (en su capacidad de abstracción), trabajar, desenvolverse. No parece extraño en este entorno, que el síndrome de déficit de
atención con hiperactividad (ADHD) sea un trastorno del desarrollo y el
aprendizaje que más preocupa en nuestros días, inevitable en una cotidianeidad sumida en un flujo acelerado de información, o como afirma Daniel
Dennett (2009) “una explosión de ideas que el cerebro humano sólo no
alcanza a cubrir”.
En esta línea, autores ya clásicos apuntan que se trata de una generación
atrevida, impetuosa, desafiante, independiente, segura de si misma, adaptable, con autoestima alta y orientación global (Tapscott, 1998; Santori, 1998),
pero que desconfía de la postergación de objetivos (quiere todo rápido y sin
mucho esfuerzo), con menores habilidades para la comunicación verbal y
unas relaciones amistosas más laxas (Bauman, 2005; Sennett, 2000; etc.);
aunque mayor capacidad para organizarse telemáticamente (es decir a tra-
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vés de medios que combinan las comunicaciones con la microelectrónica); lo
que unido a su domino de la tecnología y capacidades para las herramientas
digitales, generarán la necesidad de redefinición de los entornos educativos,
laborales y políticos (Dávila, 2006).
Por tanto, con el símbolo de la arroba o el término generación digital quiere
expresarse un conjunto de oportunidades y amenazas con las que los y las
adolescentes y jóvenes actuales tienen que manejarse, adoptando los nuevos
medios digitales de forma preferente y como ámbito de identificación. Un
hecho diferencial con respecto a generaciones anteriores (Urry, 2003) que,
como tal, interesa e inquieta a la población adulta.
Influencia de los nuevos medios en la socialización secundaria
Después de la socialización primaria acontecida durante la infancia, se produce lo que Berger y Luckmann (1968) denominaron socialización secundaria. Es decir, la que tiene lugar sobre todo en la adolescencia, aunque prosiga
a lo largo de la biografía, y que estos autores la definen como la tarea de iniciarse en los roles propios de la vida social: los asociados a la división del
trabajo, a la diversidad profesional, la participación, a los grupos de diversión, religiosos, el género y las relaciones intersexuales, etc.
La adolescencia es la fase vital que marca el tránsito desde la pubertad hasta
la vida adulta, y como tal, puede variar según los individuos, las culturas o los
criterios de análisis. Se caracteriza por un rápido desarrollo físico y psicológico, y por el aumento del interés sexual y amoroso por otras personas.
Además, es el momento en el que las y los compañeros son a menudo más
importantes que los progenitores en cuanto al apego e influencia” (Lahey,
1999:381). Por todo ello, se trata de un período de gran inestabilidad y cambios profundos.
Durante esta etapa el chico y la chica adolescentes luchan por la construcción de su realidad psíquica, por la reubicación de sus vínculos con el mundo
exterior y por su identidad. De ahí la importancia de la información recibida de
los agentes de socialización difusa, que como la televisión, la prensa y más
recientemente Internet y en general los nuevos medios, comienzan a anteponerse a los de socialización primaria (escuela y progenitores) cada vez de
forma más temprana, y de forma consustancia a la propia lógica de la psicología adolescente de individualización. Por su parte, en lo que concierne a la primera adultez o juventud en sentido estricto, que va desde los 18 a los 25 años
aproximadamente, se trata de la fase en la cual el individuo va adquiriendo y
asumiendo las responsabilidades sociales en la esfera productiva, doméstica y
familiar. Es éste también el momento en el que el pensamiento lógico-formal
se afianza, permitiéndoles pensar en ideas y no sólo de forma concreta. Este
tipo de pensamiento se traduce en mayor capacidad para reflexionar, control
de los impulsos y con ello para la incorporación a la sociedad adulta.
En todas estas tareas de anclaje social (Giddens, 1993) y desarrollo de la
personalidad, lo característico de esta generación es la socialización en mundos técnicos y a través de redes sociales; en correspondencia a una individualización avanzada como rasgo característico de la modernidad (Castells,
1996; Urry, 2003). Es decir, en donde para todos “La pertenencia social y las
obligaciones disminuyen, la propia persona ya no puede, sin embargo,
encontrar su propia identidad en determinaciones colectivas” (Tully, 2007), y
tiene que buscarla.
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En España existen, aproximadamente 16 millones de de hogares, de los cuales sólo en 40 %, cuentan con descendencia. El descenso de la natalidad,
que actualmente se sitúa en 1,2 hijos por mujer, mientras que la media mundial está en 2,7, ha llevado a que el hijo o la hija sea ‘un bien’ escaso y cada
vez más preciado, en muchos casos sin hermanos,-as, o primos, limitando a
las amistades la socialización del lado de los pares. Por otra parte, el desarrollo alcanzado en las sociedades occidentales y que los progenitores esperen el momento profesional idóneo para engendrar y en el caso de ambos
cónyuges, ha conseguido que podamos decir que, las y los jóvenes y adolescentes gozan de un estatus económico privilegiado, muy superior que en
cualquier otra época pretérita. En pocas palabras, un entorno de socialización propio de la sociedad de consumo, en familias monoparentales o familias nucleares con una estructura más igualitaria, una marcada orientación
hacia los hijos e hijas, preferencia por los derechos individuales sobre los
colectivos e inclinación a la privacidad doméstica, que conjuntamente con el
alargamiento de la vida en el domicilio familiar de una juventud ‘más precoz’,
ha hecho que ésta encuentre en las TIC un ámbito de libertad.
Sin embargo, como ocurre en las organizaciones, el término tecnología no es
inocuo (carente implicaciones políticas), ni es una categoría determinista,
sino que se encuentra profundamente relacionado con los componentes
organizativos, ideológicos y culturales en donde ésta se circunscribe, en
cuyo caso la percepción del proceso de innovación sería errónea, como han
entendido desde muy temprano y desde diversas corrientes de pensamiento,
autores clásicos como Marx (1867) o Schumpeter (en su primera fase, 1935).
La relación entre sociedad y nuevas tecnologías ha sido un campo de debate
muy prolífico en la historia de las ciencias sociales, en primer término como
parte del proceso productivo (Marx,1867; Butera, 1988, Braverman, 1975) y
más recientemente en lo que concierne a las actividades del ocio (Ritzer, La
Mcdonalización de la Sociedad, 1996), y ambos dentro de otro proceso más
importante como es la racionalización extrema de la vida cotidiana incluida
la privada, gracias a la automatización que la tecnología propicia, y que ya
anticiparan, George Simmel como extensión de la racionalidad financiera
(1915) y Max Weber, de la racionalización burocrática (1900). Llegando finalmente en la sociedad contemporánea a lo que Zygmunt Bauman (2005)
entiende como un proceso de “licuación” de las relaciones personales, como
resultado de la automatización de la intimidad. Los nuevos medios a través
de su adentramiento en el hogar favorecen formas intensivas y racionalizadas de relacionarse, de forma redificada, con conexiones distendidas que no
limitan la libertad de elección, pero sí propician una mayor laxitud de las
relaciones personales y una mayor fragilidad de los vínculos humanos, disminución de las obligaciones y las salvaguardias. De modo que, vivimos en la
paradoja de hallarnos “desentendidos”, al tiempo que en estrecha intimidad
comunicativa. Es decir, sin “corresponsabilizan” de la vida de las y los otros
(Rubio: 2006).
Las redes digitales que racionalizan y automatizan la vida cotidiana, especialmente de la juventud, como en su día ocurrió con las condiciones de trabajo en la esfera productiva, incorporan los siguientes factores de cambio:
1. Mayor economía del tiempo y el esfuerzo.
2. Actividad multimedia, audiovisual, interactiva, para el ocio y el trabajo con
mayor número de estímulos, influencias y capacidad de respuesta que
otros medios más pasivos como la televisión.
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3. Estandarización del tiempo y las actividades de ocio, así como, las pautas
de interacción.
4. Acceso a un mayor número de personas, redes e información globalizada.
Disolución de las líneas férreas que separaban el tiempo y la vida laboral
de la privada.
5. Confluencia de las actividades de ocio y el trabajo, lo público, lo privado y
lo íntimo.
6. Formación autodidacta, que confiere facilidades (contactos profesionales,
conocimientos, publicidad, etc.) para el acceso al mundo adulto, trabajo
académico más cooperativo con los pares y mayor autonomía de la juventud en ambos ámbitos.
Todo ello supone una transformación física y simbólica de la realidad tal
como la concebíamos hasta tiempos recientes, restructuración de las relaciones sociales y una adaptación de las personas a las máquinas, sus tiempos,
inmediatez, versatilidad, disposición de tareas, etc. Pero sobre todo, los sistemas digitales “contribuyen desde el comienzo de la modernidad a redefinir
las nociones de lo público y lo privado (Certaeu, 1992, citado por Gordo,
2006), lo tecnológico y lo sexual (y estas mediaciones “tecnosociales” afectarían igualmente a las nociones de infancia y juventud, su educación y
gobierno” (Gordo, 2006). Porque, según Claus Tully (2007), “crecer en la
sociedad moderna ha sufrido tres cambios fundamentales: la modificación
de las relaciones familiares, la reestructuración de las fases de la niñez y la
juventud (con una adolescencia más temprana y una independización más
tardía) y un crecimiento continuo de los aparatos técnicos día a día”. Todos
ellos afectan de forma radical a las bases mismas de la socialización tal y
como era conocida.
Si la socialización es el proceso que afecta a diversos aspectos del desarrollo
sobre todo en la niñez y adolescencia, y que abarcan el crecimiento, cambios
psicológicos y emocionales y la integración social, teniendo en cuenta estas
premisas, los nuevos medios cumplirían una importante función en dicho
proceso, a la hora de descifrar la estructura ideológica del entorno como
soporte para la construcción de la identidad, encontrar anclaje social, o de
simplificar el ‘conflicto de roles’ del que habla Coleman. (1985).
Durante la adolescencia aparece lo que se ha dado en llamar ‘el estrés o tormenta emocional’, también crisis en su tránsito a la vida adulta. De ahí la
importancia de los agentes durante la socialización secundaria que, como los
iguales y los medios más influyen en esta etapa, antes que los progenitores o
el profesorado, y que afectarán positivamente en la medida que contribuyan
a establecer un reparto de roles satisfactorio para los individuos, capaz de
sofocar dicha ‘tormenta”.
En este sentido, estudios como los de Martín Serrano (1996:211), indican que
los padres y madres a pesar de lo que pudieran pensarse, “son cada vez más
importantes en el desarrollo emocional de la juventud, en la medida en la
que van perdiendo protagonismo como modelos a emular”. En esta disyuntiva se encuentran las redes digitales, que por otra parte incrementan la fuerza socializadora de los medios y los iguales frente a la escuela o el padre y la
madre; de un lado el teléfono móvil, como nexo de libertad-conexión con la
esfera parental, e Internet, como microuniverso autónomo, de apertura al
mundo e identificación; y ambos, relacionados como “medios amigos” de
interacción e integración permanente con los pares.
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La influencia que sobre los individuos, y en concreto las socialización de las
y los jóvenes consiguen los medios, ha sido muy estudiada, tanto desde la
sociología de la educación, como de la comunicación; destacando cuatro
corrientes: 1. La conductista, según la cual los medios tendrían una fuerza de
arrastre de la conducta colectiva (Wright, 1978; Blumer, 1982); 2. La empíricoexperimental, para la cual son las variables culturales las que interfieren en la
persuasión, interiorización y filtro de los mensajes (Laswle,1985; Klapper,1974;
Defleur,1983); 3. La funcional-estructuralista, que pone el énfasis en sus funciones de cohesión social, como la identificación y el reconocimiento (Noble,
1975); y por último, 4. Las teorías críticas, cuyo principal exponente es
Jürgen Habermas (1983), que parte de la defensa de situaciones ideales de
comunicación (“situación ideal de diálogo”), que serían las presididas por la
idea de igualdad y libertad, como único camino para la comprensión y la
posibilidad de una “vida buena”.
Giovanni Sartori ha sido el sociólogo que con su obra Homo Videns: la sociedad teledirigida (1998) alcanzó mayor impacto y presidió buena parte del
pensamiento más “apocalíptico” sobre la influencia de la televisión en la
juventud y la ciudadanía; no obstante, en lo que respecta a Internet, éste
medio parece contar con un consenso generalizado, sobre que se trata de
una forma más participativa e interactiva de ocio, con menor unilateralidad.
Sartori apuntaba que “la televisión produce imágenes y anula los conceptos
y de este modo atrofia nuestra capacidad de abstracción y con ella toda
nuestra capacidad de entender” (1998:47). Mientras que por el contrario, los
estudios sobre los juegos en red e Internet ahondaban en la posibilidad de
interacción, el desarrollo de habilidades para la resolución de problemas, la
creatividad, etc. (Sefton-Freen, 1996, y Weber y Fazal, 1994). Si bien éstos y
otros autores/as, resaltan el hecho de que una tercera parte de los niños y
niñas estudiados se sienten agresivos después de jugar con el ordenador.
Por otra parte, otras críticas habituales son comunes con otros medios
audiovisuales, por ejemplo, en lo concerniente a la exposición a contenidos
de adultos que afectan a la personalidad en esta etapa. Así Meyrowitz (1984)
apunta que la socialización en la red genera un “niño adulto”, debido a que
éstos tienen acceso a contenidos que de otro modo, le estarían vedados por
razón de su edad. También a unos valores con una fuerza socializadora
mayor que los trasmitidos por los progenitores (Liebes, 1991); aunque, como
señala éste último autor, dichos equipamientos en las escuelas puede propiciar una relación más armoniosa entre el profesorado y que las y los estudiantes puedan compaginar la educación con las actividades en el hogar.
A través de los nuevos medios, los chicos y chicas aprenden qué es lo aceptable e inaceptable en la orbe simbólica de su propio grupo social juvenil y
su sexo y desde edades muy tempranas (por ejemplo cómo se debe proceder en el trato social en un chat o en un blog, o en la autopresentación de
ser en Myspace, en Tuenty o en Facebook y qué no lo es); contenidos que
parten más de si mismos, que en otros medios y que se constituyen en
modelos de interpretación e imitación aplicables a las distintas situaciones
tipo. Una socialización que incluye la comprensión de la ética, y la formación
de los valores, razón por la que la integración del conjunto de agentes de
socialización, progenitores, educares y administraciones competentes, en el
mundo virtual y de éste en la educación, suponen una garantía, para que la
educación formal desde el sistema educativo, y en concreto la educación
para los medios, no queden al margen de la realidad/virtual/real de la
juventud.
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Patrones de consumo de Internet y nueva cultural juvenil
El uso que adolescentes y jóvenes hacen de la Red, pone de manifiesto su
penetración en las distintas esferas de actividad (doméstica, académica,
laboral, de ocio), integrando tareas de unas en otras y combinando las de
recreo y trabajo; lo que aminora la separación tradicional entre ámbito público y privado. Se comparten cuestiones “de clase” desde el hogar o el cibercafé, comunicaciones personales desde la biblioteca, etc. La implementación
de las TIC y métodos más interactivos en la docencia, cómo se desprenden
del Plan Avanza de equipamientos en la escuela o la reforma Universitaria
Europea después de la Declaración de Bolonia, unido al importante uso de
Internet para la búsqueda de información y formación, estarían afectando a
la separación entre el ocio y el trabajo. Es decir, a las propias bases de una
sociedad postindustrial y sus contradicciones culturales entre la ética de
ambas; según defendiera en su reconocida obra sobre éste tema, el sociólogo Daniel Bell (1976). En la reciente investigación realizada sobre una muestra estadísticamente representativa de las provincias de Madrid y Granada, a
la pregunta sobre en dónde sueles conectarte a Internet, jóvenes y adolescentes contestaron: en el trabajo un 11,1 % en Madrid, el 9,8 % de toda la
muestra, mientras un 45,2% lo hacían en su centro de estudios, el 69% desde
su casa, lo que constituye al hogar como primer punto de conectividad, con
una distribución del 75% en Madrid, y un 37% en Granada.
Los hogares con jóvenes y adolescentes cuentan con un número mayor de
conexiones, y de éstos, el 61% en Madrid y el 64% en Granada, disponen de
acceso en la habitación de las chicas y chicos. Asimismo, esta información
concuerda con estudios anteriores (Lorente, Bernete y Becerril 2005,
Garmendia y Garitaonandia, 2007, etc.) sobre la tendencia creciente entre la
adolescencia y la juventud al uso de Internet y otros medios audiovisuales en
sus dormitorios y de forma intensiva, lo que genera una autonomía que se ha
dado en llamar “bedroom culture” (cultura del dormitorio), y que ya en el
ámbito anglosajón planteaba a las y los investigadores la cuestión de la
imposibilidad de control de los tiempos y contenidos audiovisuales. Lo que
para la juventud, sin duda se constituye en uno de sus principales alicientes.
Las chicas suelen conectarse algo más en casa de amistades y familiares, y
bastante más que los chicos en el centro de estudios (8,4 puntos más que
ellos) y poco más en bibliotecas y aulas culturales, lo que apuntaría a que
Internet es para ellas un tipo de ocio menos solitario, más participativo. Así
como ocurre en el caso de las y los adolescentes, antes que para los jóvenes
(con un 20,5% que se conecta en otras casas, frente a sólo el 14, 7 % de los
mayores).
La mayoría de las y los jóvenes y adolescentes encuestados utilizan a menudo Internet para la formación (67,3% aprendizaje, 89,6 información), las actividades recreativas (79’7%), para la ‘adquisición’ de productos culturales
(85% descarga de filmes y música, 53,4% compra de viajes y entradas), las
relaciones sociales (80%, relacionarse, 30% contactar), la búsqueda de
empleo y encontrar oportunidades (en un 58,5%).
Locutorios, cibercafés, bibliotecas, aulas y centros culturales se están convirtiendo en nuevos espacios para compartir el tiempo libre, en dónde la necesidad de contar con información/comunicación con el mundo, pone en
marcha nuevos usos de éste. Así, en vacaciones o durante los fines de semana en zonas los pueblos y zonas vacacionales, las y los jóvenes se reúnen en
torno a los puntos de conexión, generando una serie de cambios en la distri-
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bución espacial y de las relaciones. Durante la jornada escolar estos puntos
se encuentran en bibliotecas y centros de estudio que adquieren un cariz
más lúdico. A su vez, las redes sociales establecidas a través de Internet quedan reforzadas mediante “quedadas” o concentraciones de las y los usuarios
de una red concreta, como las realizadas a través de Tuenti, Meetic en distintas provincias, o como las que ya son habituales de floggers en centros
comerciales, llegando estos últimos a constituirse en una nueva tribu urbana
presencial. En el caso de los floggers, es precisamente la relación cybernética el origen de la pertenencia al grupo. Es decir, la relación establecida a través de la “subida” regular de autoretratos a fotolog o metroflog y los
contactos que a partir de ahí se establecen de tipo viral (anexionando nuevas personas a la página personal para que éstos te sumen a la suya).
Internet ha favorecido además que, tanto las concentraciones tradicionales,
como las de nuevo cuño, tales como las propias de la juventud aficionada a
la informática, puedan establecerse en un corto periodo de tiempo y ser
multitudinarias. Son eventos de relacionados con diversas aficiones juveniles,
propias del proceso de identificación con estilos de vida y la individualización de la postmodernidad, (dibujo manga –los cosplay-, clubs de fans, campeonatos de distintos deportes, moteros o amantes del tunning), pero
también causas sociales (marchas por la paz, jóvenes cristianos, movimiento
okupa, protestas puntuales, etc.), políticas (grupos neofascistas y antifascistas, skinheads y redskin, etc.). Así como, aquellas relacionadas con las viejas
y nuevas subculturas juveniles (conciertos de música electrónica, heavy
metal, hiphoperos, breakdancers, concentraciones de emos, darks o punks,
etc.), en ocasiones en confrontación, como en el caso México D.F. o
Querétaro en marzo de 2008, cuando cientos de punks se enfrentaron con
emos por “el robo de sus signos de identidad”, o las de tipo, por ahora dialéctico, por la misma razón entre emos (amantes del emotive hardcore) y
pokemones (que imitan la estética emo y escuchan reguetón).
El 66,9% de las chicas y el 78% de los chicos realizan frecuentemente descargas/intercambios de música y vídeos en la Red, el 43,9% de éstas y el
57,8% de ellos descarga software, y sólo el 12,3% de las chicas, y el 7,9 de los
chicos nunca se ha hecho con música y videos por éste medio. Analizando
estas tareas entre grupos de edad, puede comprobarse que, las descargas
de música y vídeos son más empleados en la adolescencia y el software
entre la juventud; todo lo cual, al margen de debates sobre su licitud, esta
dando lugar a que las personas jóvenes de nuestros días sean grandes consumidores de música y cine, que unido a la consulta y adquisición de viajes y
revistas, incrementa sus conocimientos e intereses culturales. Si en el pasado
se accedía a las influencias de ésta índole a través de grupos reducidos y
muy localizados de amistades y en menor medida a través de revistas o de
la televisión, ahora las fuentes se multiplican gracias a Internet, que abre
nuevas e infinitas vías de contactar con personas y contenidos.
En resumen, nuevos estilos de relación, asociación y tiempo libre que a su
vez inciden en nuevas formas de exclusión social, y que no sólo pasan por
tener o no acceso a una conexión a Internet, sino por aspectos más sutiles
de segregación que ponen de manifiesto la parte menos emancipatoria de
las comunicaciones. Son aquellas relacionadas con problemas de integración
en el grupo de iguales, generalmente por factores de diversa índole, como
ausencia de habilidades sociales, diferencia, una socialización complicada o
marginal. Sin embargo, la soledad de las personas más jóvenes no parece
relacionarse con el tiempo de conexión a Internet, como a veces ha querido
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pensarse, sino más bien ocurre al contrario, que las personas más sociables
suelen contar con un uso más intensivo de la Red y de mayor variedad de
aplicaciones para relacionarse. Según el UCLA World Internet Project sobre
14 países incluyendo España demostró que las y los internautas dedican más
tiempo que los no usuarios a las actividades sociales, y la mitad de los jóvenes usuarios decían que la red mejora las relaciones con sus amigos (Lenhart
y Rainie, 2001, citado por Garmendia 2007).
No obstante, la principal preocupación de las administraciones de todo el
mundo con respecto a las TIC, y en concreto Internet, ha girado en torno al
concepto de ‘brecha digital’, entre regiones, estatus, edades y sexos, para
que ningún grupo quede excluido del progreso y el conocimiento; término
con el que ha querido conceptualizarse las diferencias en el acceso a los
medios telemáticos y los conocimientos necesarios para la ‘alfabetización’
informática. En lo que concierne al caso español, siguiendo la encuesta propia, sólo el 3,4% de la muestra total decía no acceder nunca la Red, 0,5 en la
submuestra de Madrid; de ese 3,4 %, sólo el 7,9 % era por un problema de
‘alfabetización digital’ (“es porque no sé”), y el 36,8% porque no tiene los
medios, mientras que un 52,6%, manifestaba la falta de interés que suele
conllevar otro tipo de diferencias de tipo sociocultural, a las que hacíamos
alusión con la expresión: “porque no me interesa”.
Las aplicaciones empleadas más a menudo (97 % de la muestra total) son
aquellas destinadas a la búsqueda de información (Google y otros buscadores), y las que por excelencia caracteriza la Red, perfilando un patrón de uso
de la conexión, presidido por la oportunidad de ubicación de contenidos y
conocimientos, similar en la adolescencia y juventud, y entre chicos y chicas
(contestando que nunca lo usan un 0% de los que acceden a la Red).
En éste sentido, la dificultad que se observa es la tendencia en el discurso
juvenil a no recabar información sobre el origen de las fuentes encontradas
en las Web, manteniendo la confianza propia de los documentos publicados
y no en función, de la fiabilidad de las fuentes. Algo que lleva a la equiparación en muchos casos, de las más cualificadas, acreditadas y solventes, con
las que ocultan su identidad, contienen una información propagandística,
capciosa o persiguen fines espurios, en especial entre las y los de menor
edad.
En segundo lugar la mensajería instantánea (Messenger, Skype, etc.) es la
aplicación más empleada por un 91% de la muestra total, la primera, por su
propia naturaleza, en dedicación de tiempo (más de dos puntos los adolescentes por encima de los jóvenes y las chicas que los chicos); mientras las
personas de edad más avanzada prefieren el correo electrónico.
El correo electrónico es la tercera aplicación más utilizada, su rapidez, seguridad, simplicidad y deslocalización de buzones (que no requiere un domicilio, ni las gestiones administrativas para dar de alta un destinatario) en
relación con el correo tradicional, se adapta a la perfección a la nueva juventud viajera, que se conecta en varios puestos (hogar, centro de estudios,
bibliotecas, lugares de vacaciones, etc.) y que demanda un mínimo control
sobre sus comunicaciones. También han dotado éstas de unas mayores posibilidades de retroalimentación con las administraciones, educadores y organizaciones de toda índole. Es bastante más empleado entre la juventud, que
en la adolescencia, que parece preferir la mensajería instantánea (91,7% y
79,8%), y más por las chicas que por los chicos (el 90,2% y 85,8% respectivamente).
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El envío e intercambio cotidiano de contenidos multimedia, constituye una
nueva forma de interrelación entre sujetos y para la articulación de redes
sociales, se manifiesta como un hecho generalizado entre la juventud, que
está obligando a la industria cultural a la búsqueda de alternativas para su
supervivencia. La descarga de programas puede realizarse previo pago, de
forma gratuita o, incurriendo en lo que se ha dado en llamar cracking, que es
una conducta delictiva consistente en la vulneración de las protecciones de
los programas informáticos, a fin de que puedan ser copiados de forma
masiva.
Además, a través de la red es posible conseguir información sobre aplicaciones informáticas, resolver problemas de éstas en foros y chats específicos,
adiestrarse en su uso a través de cursos de autoinstrucción y las ayudas de
los propios programas, también comparar prestaciones y precios tanto de
productos de software como de hardware, etc. Es decir, proporciona unas
facilidades para la cualificación de las y los usuarios desde edades muy tempranas, cuyas limitaciones suelen partir más de la ausencia de motivación
para adentrarse en la búsqueda y el intercambio, que como antaño, en las
posibilidades de pagar instalaciones y cursos de formación. Estas facilidades
que dispensa la Red están consiguiendo, que la adolescencia y la juventud,
sin más motor que su propia curiosidad, se encuentren más aventajados en
conocimientos informáticos que el resto de la población.
Mucho más centrados en la vida cotidiana se encuentran redes sociales
como Xing (antes Neurona), Facebook o Tuenti (en español y para las personas más jóvenes), que permiten conocer y establecer contacto personal y
profesional con personas con intereses comunes, para compartir inquietudes,
proyectos, información de utilidad sobre viajes, estudios, ofertas de empleo,
becas, lugares de ocio, residencias para estudiantes, etc.
En Tuenti cada semana ingresan 8000 nuevos usuarios y usuarias, con alrededor de dos horas de conexión, el de mayor éxito entre la adolescencia,
mientras que en otras redes sociales como Facebook y MySpace no se llega
a los 45 minutos. Estos dos últimos sitios, son las redes sociales con mayor
incidencia entre las y los jóvenes (con un 48,7% que visitan a menudo), especialmente entre las chicas y los más mayores, seguido de Blogs y la visita o
redacción (a menudo en un 31,4%) de otras páginas personales. Respecto a
los Blogs los más empleados entre la juventud suelen ser los personales,
periodismo amateur y los activistas, buenas prácticas para incentivar la
expresión escrita, la participación política y el asociacionismo.
Las relaciones sociales tienen bastante de juego que va imbricándose con la
realidad hasta ser parte de ella, de entramado de contactos unos en pos de
otros (Xing), de pertenencia al grupo, arraigo, familiaridad (Tuenty,
Faccebook, Tweter), visibilidad, presentación, erotismo, expresión personal y
asociación (Myspace), de descubrimiento, toma de contacto, cambio de
impresiones, amistad, ligue (chats y foros, portales de encuentros), y más
recientemente, de ‘juego’ de mayor complejidad (en realidad videojuegos),
que terminan siendo relaciones sociales, nuevos roles y una realidad virtual
paralela a la vida cotidiana, son los juegos sociales como Second Life. No
obstante, se observa todavía escasa incidencia entre la juventud, con sólo un
9,7% que visita a menudo este tipo de juegos sociales, el 15 % de los chicos
según la encuesta.
Las aplicaciones para el acceso y promoción del empleo son unas de las visitadas con mayor frecuencia. Entre estas han sido incluidas para su estudio,
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aquellas que dentro de lo que habitualmente se considera ‘capital humano’
(en términos de ésta teoría socioeconómica promovida por Schulz premio
Nóbel de economía en 1979) favorecen la promoción del empleo, como son
la búsqueda y realización de cursos de formación, el acceso a bolsas de trabajos y becas y aquellas; que como las redes sociales con vocación profesional, como Xing o Linkedln, incrementan el capital social. Éste último, un
concepto que va más allá del de capital humano, para enfatizar la importancia del establecimiento de contactos, redes y fiabilidad, antes que de credenciales educativas, y por tanto, incrementar las posibilidades de inserción
laboral. Cómo parece lógico las bolsas de trabajo y las becas son más utilizadas por la juventud, que en la adolescencia, siendo visitadas a menudo por el
28,5%, y algunas veces el 37% de las y los jóvenes. Sin embargo, en lo que
concierne a la búsqueda de cursos, se encuentran más equiparados ambos
grupos de edad, con un 17,8% de ellos que visitan este tipo de sitios a menudo, y un 11%, una cifra muy significativa, que desarrollan cursos y formación a
distancia a través de la red.
Las diferencias entre ambos sexos no son importantes excepto en la realización de cursos, con diez puntos porcentuales por encima las chicas de los
chicos en redes sociales con éste fin, bolsas de trabajo y becas. Lo que
puede inducir a pensar que, en lo referente a la promoción laboral se produce una mayor disposición de éstas al empleo, al menos en su uso de la Red.
En lo que se refiere a las aplicaciones con fines pedagógicos ocurre algo
parecido. Son más visitadas por las chicas que por los chicos, y mucho más
por las y los jóvenes que por las y los adolescentes. No obstante, porcentajes
como el 24,4% de las y los adolescentes que utilizan la red muy a menudo
para descarga de libros y apuntes, o un 17%, también muy a menudo que
visitan bases documentales y bibliotecas, hacen pensar que este segmento
de edad (de 15 a 19) que ya se ha desprendido del patrón de uso eminentemente lúdico de Internet, del que se hace mención a edades inferiores en
distintos estudios (Soeters &Van Schaik, 2006, Yahoo LiderDigita.com, 2006.
Garitaonandía, 2007, etc.)
Frente a las simpatías que despiertan otro tipo de adquisiciones gratuitas,
como el intercambio de música o las web de juegos y videojuegos, las compras propiamente dichas no son una actividad predilecta de la juventud
internauta, contestando que recurren a ellas “habitualmente” sólo un 3,6% de
toda la muestra, y no lo hace “nunca” un 52%. Una percepción contraria a lo
que ocurre con los juegos y videojuegos, que sobre todo en el caso de los
adolescentes, son bastante valorados y empleados, y ya sea por compra o
libre acceso, contestando que los utilizan “a menudo” un 25,5% de toda la
muestra, (el 40,2% de los adolescentes), y en una proporción inferior las chicas, con un 14,2 %; y confirmando éste último dato, el perfil sexuado y a
menudo sexista, de este tipo de producto, como confirman investigaciones
anteriores (ver la de Diez Gutiérrez para el CIDE).
La juventud es la etapa de la vida en la que comienzan las primeras relaciones amorosas y sexuales, y sobre todo en la que se busca resolver dudas,
incertidumbres y problemas de ésta índole. Así la información sexual dicen
consultarla alguna vez o a menudo, tan el 30% de las y los adolescentes, y
42,2% de las y los jóvenes.
Dicho todo esto cabe concluir, que si bien la Red es bastante empleada por
la juventud para la obtención de información sexual y la intimidad a través
de mensajería instantánea con amigos, y también para el acceso a pornogra-
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fía; se ha detectado durante el trabajo de campo y constatado en la encuesta que la utilización de sitios de contactos para encontrar pareja, o la
relación virtual con personas desconocidas de forma continuada, el tráfico
con pornografía y el cybersexo, del que nos habla la socióloga Marie-France
Hirigoyen en su libro “Las nuevas soledades”, son conductas más propias de
las personas adultas con menos tiempo y posibilidades para entablar amistades sólidas, amoríos y conocer personas que de la juventud española.
Según la encuesta y el trabajo de campo, sólo un 1,4% de los jóvenes dice
visitar las Web de encuentros a menudo, el 0,9% de las chicas de 15 a 25
años. Los sitios de pornografía y erotismo son bastante más visitadas por los
chicos, con un 21,3% de ellos que las visitan a menudo, un 39% que han
entrado alguna vez, y sólo un 39,9% que dicen no las han visitado nunca, un
91,3% en el caso de las chicas. Por último, chats y foros son páginas visitadas
pero de una forma menos habitual, con un 11,6 de las chicas y un 21,3% de los
chicos, que dicen hacerlo a menudo, y un 53% de ambos grupos que las ha
visitado alguna vez.
Adentrarse en la Red es participar de la cultura juvenil y en la sociedad de
consumo al mismo tiempo; incluso a edades en que se carece de suficiente
capacidad económica para la adquisición de muchos productos, éstos son
simbólicamente accesibles a tiro de ratón (‘mirando qué comprar’, `donde
comprarlo’, `por cuánto comprarlo’), o asequibles por medio de la piratería o
el intercambio. Entrar en contacto con el mercado de productos culturales,
individualidades, conductas y discursos a través de la Red, es una exposición, percibida por la juventud como “segura” y “desde la barrera”, y desde
la cual, a la postre la adolescencia y juventud aprende a interpretar, recrear y
moverse en un mundo de alta complejidad.
Jóvenes en la Red: factor de cambio y hecho social total
A diferencia de aquellos en los que los seres humanos se hallan unidos sólo
por un fin determinado, un hecho social total es aquel que pone en acción el
conjunto de instituciones sociales. No se manifiesta a través de opiniones,
sino también en otro conjunto de actitudes y comportamientos que mediatizan la intervención de dichas instituciones a través de sus ejecutores (otros
medios, agentes sociales, progenitores, educadores, etc.), que de esta forma
se insertan en la vida laboral, política, privada, e íntima de los individuos, y
que como tal debe ser estudiado. Como diría Marcel Mauss (1923), el antropólogo padre del concepto, un hecho social total es “todo lo que constituye
la vida social de las distintas sociedades” y que se expresa a través de instituciones religiosas, jurídicas, políticas, familiares y económicas por medio de
dicho fenómeno, adoptando formas propias de interacción, prestación y distribución, a lo que se añaden a su vez, fenómenos estéticos.
Por tanto, puede afirmarse que Internet y por extensión e integración, el
conjunto de redes digitales, es un hecho social total que exige de un estudio
desde una perspectiva sociológica que asuma su complejidad, excediendo
de todo lo esperado de cualquier otro medio de comunicación al uso, sino
más bien como una relación plena, internacional, supraindividual y suprafuncional, con reciprocidad entre los sexos, generaciones y culturas, y por todo
ello, máximo exponente del cambio social en las últimas décadas.
En primer lugar, la Red ha supuesto una revolución cultural y estructural sin
precedentes, que ha cambiado la humanidad, siendo adoptada por la adoles-
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cencia y la juventud de forma preferente a otros medios, más pasivos y
manipulables. A los requerimientos técnicos mínimos para el uso de Internet,
más complicados y onerosos (ordenador con unas prestaciones en su software y hardware mínimas, un módem y conexión telefónica con acceso a la
Red), se unen los conocimientos y aptitudes intelectuales necesarias, que
han permitido una adaptación más favorable de la juventud y su introducción en la lógica de los contenidos audiovisuales, interactivos, la informática
y los distintos “gadgets” (chucherías) y aparatos digitales (PSP, Play, móviles
de distinta generación, calculadoras, etc.). Son habilidades mentales, manuales, motivacionales y culturales, que han conseguido que la alfabetización
digital en estos grupos de edad sea rápida; al contrario de lo acontecido con
otros segmentos de la población, como por ejemplo, en los años noventa
ocurrió con las y los empleados de mediana edad en las grandes corporaciones.
Un acceso favorecido por el apoyo parental y las administraciones, en especial durante la adolescencia, en la que es más necesario que el acceso a la
Red no impedido por la familia y educadores; a pesar de las susceptibilidades relativas a las posibilidades de control y cómo afecta a sus estudios,
constituyéndose en uno de los ámbitos de conflicto y reivindicación a estas
edades (sobre su compra, tiempo y contenidos de acceso, etc.), y con ello,
de identidad generacional.
Jóvenes y adolescentes suponen el 24% de las personas usuarias de Internet,
diez puntos por encima de su peso específico dentro de la población
Española (con un 14, 22 %). Un hecho impensable sin la tarea de las administraciones públicas (el 99,3 % de los colegios españoles ya contaban con
conexión activa a Internet en enero de 2009 de los que el 98% tenía banda
ancha frente al 67% de la media europea según cifras oficiales), ni si éstos
grupos de edad no hubiesen alcanzado un estatus económico privilegiado,
tanto en el seno de sus familias, como en las formas de vida, tras la emancipación, pero además, una capacidad cognitiva derivada de la plena escolarización y una socialización en los medios de comunicación de masas desde
su nacimiento en las sociedades occidentales. Un reducto de independencia
en el seno del hogar familiar, cuando son mayores las dificultades, pero
menores las necesidades de emancipación juvenil. Por la carestía de la
vivienda, la precariedad del empleo o la mayor tendencia que otras generaciones a permanecer en unos hogares familiares más dotados, protectores y
permisivos; aspectos todos ellos que han contribuido a la adopción de
Internet de forma generalizada, como también ocurre con los móviles, por el
hecho de propiciar un espacio propio e independiente y en el propio seno
familiar.
En relación a la estupenda adopción de Internet como “medio amigo”, además de los factores citados de, capacidad económica, cognitiva y de negociación (de infraestructuras, tiempos y espacios de acceso), se unen los
valores culturales en alza, que permiten conocer cuáles han sido los grupos
de referencia generadores de conductas de imitación.
Ya sea por “efecto del halo” de diferenciación y libertad que rodea a la Red,
ya por la asociación con el futuro y los nuevos hábitos juveniles, etc. “La
referencia al uso de Internet sigue apareciendo como una mezcla de ejercicio
de distinción y ‘confesión’, como apunta el profesor Javier Callejo
(2001:226). Lo que en definitiva supone que las atribuciones que jóvenes y
adolescentes realizan de ésta, son las de un Medio que representa sus aspi-
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raciones, en contraposición con el ‘mundo de los mayores’. De modo que,
jóvenes y adolescentes opinan, sobre todo en el caso de los chicos, que las
personas mayores consideran Internet, en primer lugar como “un peligro”
(45%), en segundo lugar, como “algo que no saben utilizar” (34,7%), y por
último, y en una proporción semejante (10-11%), que es un avance, pero también algo inútil (Rubio, 2009).
La red consigue superar la verticalidad de los medios clásicos, y como tal,
representa el ideal organizativo de los movimientos juveniles de insurgencia
clásicos (con sistemas de debate de corte asambleario), atrayendo la presencia de éstos en la Red, (movimiento okupa, por la paz, antiglobalización), y a
la aparición de otros nuevos (hackers y crackers políticos, movimientos de
contrainformación). Sólo que, como argumenta Igor Sábada (en Adell 2004),
a través de las redes digitales, dichos movimientos “corran el riesgo de convertirse en una simple distracción alrededor de una ‘mitología neotecnológica’ desvinculada del resto de problemas sociales” o en guetos virtuales. Este
puede llegar a ser el caso de los hacklab (término que viene de la fusión
entre hacker y laboratorio), un espacio en donde se reúne gente joven para
investigar, debatir y difundir temas relacionados con las TIC y los derechos
civiles, empleando un sistema de organización y aprendizaje cooperativo. Es
decir, con unos fines presididos por un importante componente ideológico
(algunos creados en centros sociales okupados), si bien quienes participan
pueden verlo más cómo un lugar de aprendizaje que como de militancia, al
igual que los hackmeeting (encuentros anuales de hackers y activistas) o las
jornadas Interhacklabs.
Si Internet favorece la organización de los grupos y la proliferación de redes,
su densidad informativa y carácter global, limitan el impacto de informaciones
y convocatorias, lo que finalmente supone mayor opacidad para las aventuras
de cambio. Tal como ocurre en los sitios webs de las organizaciones políticas
y las agrupaciones a través de redes sociales, el hecho de que la acción juvenil
se centre en facilitar su opinión, puede detraer la misma de otros cauces de
acción política más eficaz; si no fuese porque los mismos movimientos sociales, como se afirma Alan Tourane (2007), no puedan prosperar en la medida
que, “los actuales utilizan una estrategia y un lenguaje ajenos a las motivaciones y a las actitudes de las categorías concernidas (‘el pueblo’, ‘los trabajadores’)”, se identifican con la reacción de víctimas, pero no conceden prioridad a
la reflexión sobre sí mismos. En este sentido, hackers y activistas sociales han
impuesto una práctica tecnopolítica que resuelve la contradicción de antiguos
movimientos de izquierda entre mando y tecnología (Roig: 2007).
Por otra parte, los sistemas multimedia responden muy bien a las necesidades estéticas y para la difusión de contenidos culturales de antiguas subculturas y de las nuevas, en algunos casos surgidas e íntimamente ligadas a la
realidad virtual (cyberpunks, floggers), y en otras, en retroalimentación permanente (nemos), con unas posibilidades dialécticas de consulta y autointerpretación de su identidad de las que antes se carecía. Así, es habitual que la
juventud debata en los foros sobre la música, atuendo y valores de cada
tribu concreta, y sobre aquello que son falsas creencias sobre las mismas.
Unas premisas de pertenencia de las nuevas tribus, en apariencia centradas
en la estética, pero que van más allá, en la medida que enfatizan unos rasgos
de erotismo y sentimentalidad, que andaban olvidados en el uso deshumanizado que el público, y no tanto la juventud, estaba dando a la red. Porque el
hecho de que Internet se adentrase de forma tan radical y novedosa en la
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intimidad y en los miedos, deseos y represiones, ha conseguido que la
sexualidad como fin último ocupe muchísimo espacio. Es como afirma MarieFrace Hirigoyen, “la hipersexualización de la sociedad moderna, que presenta
una especial alianza con la Red” (2008:117). Tanto es así que, los mismos
foros de temas políticos o tecnológicos son utilizados para conseguir una
cita sexual, y los chats de amistad y encuentros amistosos, son sistemáticamente empleados para la búsqueda de cybersexo. Se trata de una comunicación sin erotismo, en la que predomina la genitalidad antes que cualquier
otro contenido al que da lugar las relaciones intersexuales, y frente a lo que,
las redes sociales en especial Myspace y Fotolog con sus autorretratos cuidados y nuevas tribus como emos y floggers, reaccionan con una coquetería
y una hiperemotividad que raya la compulsión, introduciendo de paso estilos
que consiguen aunar encopetamiento con desalineo prototípicamente juvenil
(tatuajes, grandes flequillos, piercing, pantalones muy ajustados).
La juventud opina en los foros y “wikis” de las administraciones, los partidos
políticos, las nuevas enciclopedias o wikipedias, las cabeceras periodísticas,
critica libros y otros productos culturales frente a librerías, autores y las propias editoriales, y de éste modo, se constituye en agente activo del cambio
cultural y social gracias a la Red y su hegemonía digital.
Es por todo ello que, el hacker que realiza su papel a través de la acción
digital, es el que encarna los valores del mundo adolescente y juvenil, como
experto en TIC y además, normalmente joven y varón. Lo que no puede confundirse con la brecha digital por razón de sexo entre la juventud, aunque sí
con el hecho de que la pericia informática es un valor cultural masculino
entre los jóvenes. Mientras los grupos con unos contenidos más centrados en
la estética, las relaciones, las causas sociales y las emociones, suelen contar
con una mayor tasa de feminización.
“Hackers y su cultura son una de las fuentes esencias de la invención y continuo desarrollo de Internet”. Para ellos el valor supremo es la innovación tecnológica informática, la libertad de comunicación, la colaboración con otros
hackers, la generosidad y reciprocidad (Castells, 2001). Consideran la creatividad como un valor superior a la riqueza económica y la satisfacción de los
instintos, y es precisamente dicha innovación la que se erige en valor ético
central de la era de la información (Levy, 1984, Himanen, 2001, Castells,
2001). El hacker respeta la autoridad de los compañeros más innovadores y
aspiran a su propio reconocimiento, el placer por crear y competir en dicha
creación, manteniendo así su poder y la ética de éstos sobre Internet que es
el sistema nervioso de nuestras sociedades. Los hackers desprecian a los
crackers por perturbadores “de la red” y porque desprestigian sus altos objetivos frente a la opinión pública, muchos son bromistas de muy corta edad,
script kiddies, (distintos de “los trolls” que tan sólo buscan peleas por diversión y que no se relacionan entre sí) y que vulnerando la seguridad informática de las organizaciones o esparciendo virus, desafían el mundo adulto.
Los hackers políticos luchan contra el control de gobiernos y corporaciones
sobre la red, mientras los crackers políticos entran dentro de la acción directa,
para protestar o retar a los poderes corporativos o políticos con los que no
estén conformes, pero también estos últimos, se “arman” para la seguridad y la
guerra informática. De modo que las y los jóvenes con altos conocimientos
informáticos, suponen un valor económico y político para las organizaciones,
que hasta la fecha nunca habían conseguido las personas hasta edades avanzadas.
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Podría decirse, en relación con estos grupos juveniles digitales, que el y la
flogger, así como las y los bloggers o blogueros (personas que escriben en
blogs) son comunes, el hacker, minoritario. Los primeros conforman grupos
públicos de pertenencia, cuyo poder se basa en el número de ‘amistades’ y
contactos que visitan o escriben en sus páginas; los hackers son grupos de
referencia, en la medida que son pocos y sus valores se centran en los conocimientos informáticos que les confieren poder sobre los demás. Un poder
juvenil por insurrecto y en la mayor parte de los casos, por la edad de sus
protagonistas. La relación del hackerismo con otros movimientos juveniles
de insurgencia, se caracteriza por invocar equidad, cuestionar las relaciones
de producción, propiedad y de mando del mundo material, así como, por
suponer un intento de proyección de los segundos al ciberespacio, como la
forma de superar las relaciones sociales de dominación, por considerar “que
imperan en las calles y se imponen en las redes” (Alcalde, en Adell, 2004)
Sin embargo, cuando son preguntados sobre las oportunidades que dispensa
Internet, el 66% de las y los jóvenes desean sentirse parte de algo, relacionarse sin límites y dar su opinión, pero no tanto en el sentido de ahondar en
una democracia más participativa, como con el hecho de que favorece la
difusión de sus opiniones, la comunicación bidireccional con las administraciones, los partidos y los agentes sociales, y qué esta se manifiesta como un
nuevo canal privilegiado. Porque precisamente lo que la Red confiere a las y
los jóvenes es poder, pudiendo hablar de su valor como totem; la soberanía
de poder autoregularse y modular su tiempo, y no sólo dentro de la lógica
del juego (Rubio, 2004), porque en Internet las redes, el trabajo, la publicidad, las compras, las relaciones, fraudes y delitos (que confieren mayor responsabilidad a las y los usuarios), cursan bajo un interface no presencial,
pero en términos reales.
En lo que se refiere a los contenidos injuriosos, inexactos, denigrantes, intrincados, el principal problema al que podría enfrentarse la juventud es aceptar
como normalidad o realidad, lo que tan sólo son efectos de un medio todavía nuevo y no regulado. Pues bien, en este sentido la encuesta pone de
manifiesto que las y los jóvenes tienen actitudes de rechazo frente a los contenidos molestos: una gran salvaguarda sobre aquellos relacionados con los
delitos sexuales (39,5%), menor para las imágenes denigrantes (24%), la violencia (22,5%), el bullying y los comentarios humillantes (20%) y algo menos
frente a los que pueden generar información falsa o tendenciosa (por ejemplo 19,2 el peligro de las sectas), en lo concerniente a la intromisión en la
vida privada (12,3% problemas de pareja) o la práctica de cibersexo (13,5%),
la protección es aún menor.
Por otra parte, si son las adicciones un riesgo percibido por las y los jóvenes
y adolescentes en primer término respecto a los problemas que puede propiciar la Red, con un 46,9 % de las y los entrevistados que así lo consideran,
también es cierto que si se excluye la propia adicción a Internet, las páginas
de las que pudieran derivarse en mayor medida éste tipo de adicciones ‘no
tóxicas’ son las menos visitadas por la juventud: “juegos ‘on line’” (10,9%),
“Cybersexo” (7,9%), “Chats” (6,9%), “Apuestas ‘on line’” (2,2%).
Otra característica del consumo de medios entre la juventud, y que comparte con otros como la televisión, las revistas, la radio e Internet, es que su
principal función es la recreativa, aunque seguida muy de cerca de la informativa; siendo las de menor impacto, aquellas que pueden despertar suspicacias o comportar peligros para su seguridad, como quedar con personas
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desconocidas o comprar, realizadas de forma habitual tan solo por un 1% y
un 3,6% respectivamente.
En lo que concierne a la educación, Internet ha integrado los distintos espacios docentes (aula, bibliotecas, lugares de trabajo y estudio y la propia Red)
propiciando un apoyo a la metodología educativa, al tiempo que contribuye
a la integración y al aprendizaje cooperativo entre estudiantes. Respecto al
empleo las y los jóvenes han ido más allá, poniendo en práctica el concepto
de Capital Social, a partir de las Redes sociales para la promoción personal y
en el empleo que permite que la inversión en formación derive en rendimiento privado y comunitario. De ahí la oportunidad que tan nítidamente han
visto la juventud en la Red, y el camino pendiente para que, las administraciones sepan aprovecharla para el incremento de las posibilidades para que
la asignación de la oferta de puestos de trabajo se realice en las mejores
condiciones, afectando a la cualificación de los recursos humanos, el desarrollo socioeconómico y la disminución del desempleo juvenil.
Puede afirmarse por tanto que, adolescentes y jóvenes a través de Internet,
sus aplicaciones y ‘sitios’ de encuentro afines, consiguen una apropiación
simbólica de una realidad con la que identificarse y sentirse parte del grupo
generacional, y del mundo. Que la comunicación global sea la primera oportunidad que consideran les facilita Internet, evidencia tres aspectos muy
importantes para entender la juventud de nuestros días. En primer lugar y en
orden al tema tratado, que ésta ha sintonizado a la perfección con el espíritu
de Internet como medio de comunicación’; en segundo lugar, que su afán de
interacción comunicativa con el resto de la humanidad les dota de una motivación cada día más necesaria para el empleo y la integración en una economía y unos mercados mundializados; y en tercer lugar, y el más importante,
que la curiosidad y el conocimiento sin límites es uno de los motores de su
acceso a la red, que de no ser ‘enmarañada’ con intereses espurios o quizás,
por ser susceptible de todo uso, dispensa las premisas necesarias para que
la información se convierta en conocimiento y éste a su vez, en desarrollo
social y personal.
Conclusiones
Las personas jóvenes han integrado Internet en sus vidas mucho más allá de
las funciones recreativas con las que tal medio suele asociarse, y a las que se
añaden otras como son la información, integración/socialización, el acceso a
la industria cultural, a la formación y promoción del empleo juvenil. Ésta
última la tercera función (con un porcentaje del 46,4% de las y los encuestados) que consideran más importante las y los propios jóvenes entrevistados en su uso de la Red, después de la de comunicación global y la
información ilimitada.
Jóvenes y adolescentes mantienen unas pautas concretas de uso de Internet,
que describen nuevos patrones de ocio (relación, asociación, socialización) y
de acercamiento a la formación y el empleo, que han sido descritos. Dichas
pautas no son arbitrarias sino reflexivas y dan lugar a nuevas costumbres
generalizadas en la juventud, que se debate entre la simplificación, automatización lúdica y estandarización de tareas que las TIC propician, y una creciente valoración del tiempo libre ‘a la carta’ y no dirigido, la educación
integral (intercultural, multimedia, interdisciplinar e interactiva) y el trabajo
en red, más interactivo, personalizado, independiente y creativo como forma
de realización en un mundo interdependiente.
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Su influencia en la población en general es indudable, y se ve reforzada por
otro fenómeno peculiar de nuestra época, que es lo que se ha dado en llamar
la ‘juvenilización’ de la sociedad. Es decir que, como han señalado distintos
autores, los estilos de vida, los grupos de referencia y las expectativas imperantes, coinciden con los valores propios de la juventud. Un hecho en franco
desarrollo, si se atiende a la dilatación de ésta etapa de la vida comprendida
entre la infancia y la madurez, por razones culturales y biológicas: maduración
precoz, retraso de la procreación, en el ingreso en el mercado de trabajo, etc.
Por último, la gestación y desarrollo de movimientos sociales y culturales
juveniles a través de Internet, no hace otra cosa que confirmar ésta como un
hecho social total, que no puede ser tratado como un medio de comunicación únicamente, sino que consiste y se manifiesta como una relación social
plena, internacional, supraindividual y suprafuncional, con reciprocidad entre
los sexos, generaciones y culturas, en la que se mezcla todo lo que constituye la vida social, a través del que se expresan las instituciones adoptando
formas de interacción, prestación y distribución, a lo que se añaden a su vez,
fenómenos estéticos. Pues bien, en dicho fenómeno social total la juventud
está tomando la iniciativa.
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- Touraine, A. (2009). La mirada social, un marco de pensamiento distinto para el siglo XXI, Barcelona,
Paidós
- Tully, C.J. (2007). “La socialización en el presente digital. Informalización y contextualización”.
Revista CTS, nº 8, vol 3, Abril 2007 (pág. 9-22)
- Urry, J. (2003). “Social Networks, travel and talk”, British Journal of Sociology 54, pp. 155-175.
- Weber, M. (1915). Ensayos sobre sociología de la religión, Madrid, Taurus (1983).
- Wolf, M. (2008). Cómo aprendemos a leer, Barcelona, Ediciones B.
- Wright, Charles R. (1978). Comunicación de masas, Buenos Aires, Paidós.
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MATERIALES
Selección de referencias documentales.
Juventud y nuevos medios
de comunicación
Esta relación está formada tanto por libros, como por artículos de revista o documentos de distinta
procedencia, seleccionados en la base de datos de la Biblioteca del Instituto de la Juventud.
(Observatorio de la Juventud en España).
Caso de estar interesados en alguna de estas referencias pueden solicitar copia del material susceptible
de reproducción, según la legislación vigente, así como la realización de otras búsquedas retrospectivas, dirigiéndose a: BIBLIOTECA DE JUVENTUD. Marqués de Riscal, 16.- 28010 MADRID. Tel.:
913637820-1; Fax: 913637811. E-mail: [email protected]
Así mismo puede consultar ésta o anteriores Revistas de Estudios de Juventud, así como las Novedades
de la Biblioteca en la página web del Instituto: http://www.injuve.migualdad.es
Bernárdez Rodal, Asunción
A la búsqueda de “una habitación propia” : comportamiento de
género en el uso de internet y los chats en la adolescencia /
Asunción Bernárdez Rodal
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 73 (junio 2006);
p. 69-82. ISSN 0211-4364
Se describen los usos específicos de Internet y los chats por los
adolescentes, desde las prácticas comunicativas más tradicionales hasta
cuestiones más concretas como la identidad de género en la red. Internet
es el lugar de lo instantáneo y lo lúdico, un lugar de mezcla de códigos
orales y escritos donde se puede construir una identidad distinta a la de
la vida real.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?id=
1616249399
Carrasco Dávila, Alan Freddy
Adicción a internet / Alan Freddy Carrasco Dávila. -- [s.l.]
Interpsiquis, 2007 12 p. ; 30 cm.
Artículo del 8ª Congreso Virtual de Psiquiatría- Interpsiquis 2007
El uso de internet ha supuesto un cambio radical en la comunicación
universal poniendo al alcance de la mayoría tal cantidad de información,
que están empezando a detectarse claros síntomas patológicos de
adicción, que provocan graves disfunciones en el comportamiento social
de algunos usuarios.
http://www.psiquiatria.com/articulos/adicciones/29045
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Adicciones y Nuevas Tecnologías de la Información y de la
Comunicación : perspectivas de su uso para la prevención y el
tratamiento / coordinadores Juan del Pozo Irribarria; [autores
Armayores Ruiz, Manuel... et al.]. -- La Rioja : Consejería de Salud,
Dirección General de Salud Pública y Consumo, 2009 250 p. ; 30 cm
En los últimos años la comunicación entre jóvenes se caracteriza por el uso
de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación que han
creado nuevas actitudes y creencias. En las intervenciones de este Seminario
Internacional enmarcado en el proyecto DROJNETT, se defendió el uso de
estas tecnologías para contactar de manera personalizada con los jóvenes e
informarles de los riesgos que conlleva el consumo de drogas.
ISBN 978-84-8125-321-4
http://www.riojasalud.es/ficheros/libro_drojnet.pdf
Adolescentes y jóvenes en la red : factores de oportunidad
directora Ángeles Rubio Gil; equipo Juan Jesús Menor Sendra, Mª José
Mesa Olea, Belén Mesa Olea. -- Madrid : Instituto de la Juventud, D.L.
2009
103 p. : tab. gráf. ; 24 cm Bibliografía: p. 87-90
Estudio del impacto de Internet sobre los adolescentes y jóvenes españoles
y el uso que hacen de este instrumento, para lo que se realiza un perfil
sociodemográfico de las y los usuarios y sus pautas de consumo, se
enumeran las dificultades de acceso, la influencia de Internet en su
educación y ocio, etc. además de proponer nuevas formas de uso de este
medio.
ISBN 978-84-96028-75-3
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.item.
action?id=1724774781
&menuId=572069434
Sánchez Vera, María del Mar
Adolescentes y padres en un mundo informatizado: diferencias
tecnológicas y actitudinales respecto a la web
Mª del Mar Sánchez Vera. -- [s.l. : s.n., 2008] 15 p. ; 30 cm
El número de hogares conectados a Internet y de niños y adolescentes
que acceden a sus contenidos ha aumentado significativamente. Ante
esta situación los padres deben desarrollar un papel mediador a la hora
de elaborar criterios sobre su uso, pero en el momento de adoptar ese
papel se producen ciertos conflictos originados por las distintas actitudes
frente a las nuevas tecnologías de padres e hijos.
http://www.internetyfamilia.com/superportal/export/sites/default/
bibliotecaVirtual/enlaces_internos/padres_adolescentes_web.pdf
Ramos, Marina
Adolescentes, objetivo de la telefonía móvil / Marina Ramos
En: Padres y Maestros. -- n. 323 (marzo-abril 2009); p. 17-21. ISSN 0210-4679
El móvil cumple todas las expectativas de los adolescentes, es un
dispositivo personal e intransferible que puede expresar su personalidad y
le permite comunicarse con su red de amigos, por este motivo, las
operadoras de telefonía centran sus estrategias comerciales en el público
joven con campañas dirigidas especialmente para ellos.
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Revista de Estudios de juventud
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Adolescents and audio-visual media in five countries /
Ferrán Casas... [et al.] (eds.), with the support of Childwatch
International. -- Girona : Documenta Universitaria, 2007
139 p. : tab., gráf. ; 23 cm.
Esta experiencia educativa analiza la relación entre jóvenes de 12 a 16 años,
pertenecientes a cinco ciudades distintas, y las nuevas tecnologías como
fuente de recursos para su desarrollo personal y social.
ISBN 84-96742-05-9
ISBN 978-84-96742-05-5
Sáinz Ibáñez, Milagros
Aspectos psicosociales de las diferencias de género en actitudes hacia las
nuevas tecnologías en adolescentes
Milagros Sáinz Ibáñez; dirigida por Mercedes López-Sáez. -- [Madrid] :
Universidad Nacional de Educación a Distancia,
Facultad de Psicología, Departamento de Psicología Social y de las
Organizaciones, 2006 392 p. : tab.(40 p.) ; 30 cm.
Primer premio Injuve para tesis doctorales 2007. Tesis doctoral UNED
Los estudios tecnológicos como ingenierías e informática, han estado
vinculados a profesiones de género masculino; incluso hoy en día, aún hay
mucho mas número de hombres que de mujeres en estos sectores. En
este estudio se analizan las causas de que nuestra sociedad aun no haya
conseguido la igualdad laboral ni académica en estas ciencias, así como
que tampoco la mujer haya logrado igualarse al hombre en el interés y
dominio de las nuevas tecnologías.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.item
action?id=1423691052&
menuId=52682864
Lévy, Pierre
Cibercultura : informe al Consejo de Europa / Pierre Lévy,
prólogo de Manuel Medina. -- Barcelona : Anthropos, 2007
XXIV p., 230 p. : tab. ; 20 cm. -- (Ciencia, tecnología y sociedad ; 16)
Los avances traídos por las nuevas tecnologías están cambiando de tal
manera las relaciones sociales tradicionales que estamos asistiendo al
nacimiento de una era cultural y social radicalmente diferenciada de la
tradicional heredada.
ISBN 978-84-7658-808-6
Ciberculturas juveniles : los jóvenes, sus prácticas y sus
representaciones en la era de Internet / Marcelo Urresti editor.
-- Buenos Aires : La Crujía, 2008 334 p. ; 20 cm. -- (Inclusiones;
categorías)
Investigación sobre el impacto de las nuevas tecnologías de comunicación
en la vida cotidiana y en la creación de identidad de los adolescentes de
Buenos Aires. Se observa como gracias a las posibilidades de
comunicación que internet ofrece en forma de foros, chats, blogs, etc. se
configura progresivamente una cibercultura juvenil a través de la cual los
jóvenes moldean sus gustos, preferencias e incluso sus proyectos de
futuro.
ISBN 978-987-601-053-5
Juventud y nuevos medios de comunicación
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Galán Rodríguez, Carmen
Cncta kn nstrs : los SMS universitarios (Conecta con
nosotros; los SMS universitarios) / Carmen Galán Rodríguez
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 78 (sept. 2007);
p. 63-73. ISSN 0211-4364
Los mensajes cortos (SMS) utilizados en los teléfonos móviles parecen
haber roto el precario equilibrio entre el lenguaje hablado y el escrito.
Especialmente entre los jóvenes, los procesos de abstracción lingüísticos
se han generalizado como una particular forma de comunicación a medio
camino entre lo textual y lo oral.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?id=
1762295894
Pérez-Latre, Francisco J.
Comunicación efectiva en circunstancias difíciles : el
público entre 14 y 19 años / Francisco J. Pérez-Latre, Xavier Bringué
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 68 (marzo 2005);
p. 53-59. ISSN 0211-4364
Comunicar a través de los medios convencionales con el público de este
tramo de edad es difícil. Los adolescentes consumen revistas, van al cine
y, especialmente, navegan por Internet; tienden acudir a los medios donde
el pensamiento y la reflexión son menos necesarios.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?id=
1938142452
Comunicación y lenguajes juveniles a través de las TIC [en linea]
Coordinador: Francisco Bernete. -- Madrid : Instituto
de la Juventud, 2007 97 p. : cuad., il.. -- (Estudios)
Documento electrónico
El objetivo primordial de esta investigación consiste en descubrir y
describir cómo media la tecnología en la comunicación entre los jóvenes
y como influye en su lenguaje, es decir, para qué usos comunicativos
utilizan los distintos canales y las distintas tecnologías (chats, blogs,
correos
electrónicos, sms), y cómo los utilizan para transmitir su mensaje.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.item.action?id=541229710&
menuId=572069434
Megías Quirós, Ignacio
Cultura messenger en la sociedad interactiva / Ignacio
Megías Quirós, Ángel J. Gordo López. -- [s.l. : s.n., 2009] 12 p. ; 30 cm
Las nuevas tecnologías de la comunicación han sido rápidamente
asimiladas por los jóvenes. Concretamente el messenger, por sus ventajas
en cuanto a rapidez y economía, se ha convertido en su medio de
comunicación más extendido, en el ámbito laboral y en el social,
transformando su manera de relacionarse. Este artículo estudia el papel
que desempeña el messenger entre los jóvenes, las nuevas formas de
relación derivadas de su uso, así como la estructura social surgida de
Internet y las nuevas tecnologías.
http://www.ejgv.euskadi.net/r53-2291/es/contenidos/informacion/
jardunaldiak_15/es_10717/adjuntos/hitzaldia/IMegias.pdf
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Revista de Estudios de juventud
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Brea, José Luis
Cultura RAM : mutaciones de la cultura en la era de su
distribución electrónica / José Luis Brea. -- Barcelona :
Gedisa, 2007
247 p. ; 24 cm. -- (Cibercultura)
Las nuevas tecnologías nos facilitan, más que una memoria exhaustiva de
datos, la posibilidad de interrelacionar todo el bagaje cultural heredado y
poder elaborar nuevos productos que contribuyan a la mejora del avance
social.
ISBN 978-84-9784-016-3
Lasica, J.D.
Darknet : la guerra de las multinacionales contra la
generación digital y el futuro de los medios audiovisuales /
J.D. Lasica, traducción de Lourdes Silveira Lanot. -- Madrid :
Nowtilus, 2006
367 p. ; 23 cm. -- (A Debate)
Las nuevas tecnologías se han convertido en un nuevo campo de batalla
económico-política dónde los intereses de la industria ven una fuente de
ingresos incompatible con los deseos de los ciudadanos de un acceso libre
y barato a la información.
ISBN 84-9763-239-7
ISBN 978-84-9763239-3
Diez Rodriguez, Angeles
De molinos que son gigantes : herramientas políticas o
simples instrumentos tecnológicos en manos de gente joven /
Ángeles Diez Rodríguez
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 75 (diciembre
2006); p. 171-193. ISSN 0211-4364
Tomando como base una serie de entrevistas realizadas a jóvenes de un
barrio de Madrid, se analizan las bases ideológicas e instrumentales que
aportan las nuevas tecnologías (especialmente Internet) a la actividad
política de estos jóvenes, que rechazan la política institucional, al mismo
tiempo que se declaran activistas políticos.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.
action?id=696393444
Martinez-Otero Perez, Valentín
Educación e Internet / Valentín Martínez-Otero Pérez
En: Padres y Maestros. -- n. 318 (sept. 2008); p. 18-20.
ISSN 0210.4679
Internet es una de las herramientas más útiles de aprendizaje para jóvenes
en la actualidad, pero también cuenta con el posible peligro de adicción. Por
ello se ofrecen pautas para una correcta utilización de internet y así poder
evitar estos peligros.
Buckingham, David
Educacion en medios : Alfabetización, aprendizaje y cultura
/ David Buckinghan. -- Madrid : Paidós, cop. 2005
Juventud y nuevos medios de comunicación
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335 p. -- (Paidós comunicación ; 158)
Bibliogr.: p. 314-330
Además de pasar revista a cambios recientes, tanto en el área de los medios
de comunicación como en las vidas de los jóvenes, señala cuál debería ser la
respuesta de los educadores mediáticos a los avances sociales, políticos y
tecnológicos contemporáneos, así como al papel y la función de la propia
educación.
ISBN 84-493-1661-8
El adolescente ante las tecnologías de la información y la
comunicación / Montserrat Castellana Rosell... [et al.]. -[Madrid : Colegio Oficial de Psicólogos, 2007] [9] p. ; 30 cm
En: Papeles del Psicólogo. -- Vol. 28 (3) pp. 196-204
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación influyen notablemente
en el comportamiento de los adolescentes, por lo que es necesario describir
las posibles desadaptaciones para evaluar su impacto en el desarrollo
psicosocial de este sector de la sociedad. Por otro lado, hay que implicar a los
agentes socializadores ya que está probada su influencia sobre el uso
que los adolescentes hacen de Internet, los móviles o los videojuegos. Se
proporcionan orientaciones preventivas y se incide en la necesidad de
elaborar criterios diagnósticos y promoción de hábitos saludables.
http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?ID=1503
Rosales Marticorena, Carolina
El amor en Internet y la auto-publicidad : ¿Por qué tenemos
la necesidad de “vendernos” para ligar en Internet? / Autora:
Carolina Rosales Marticorena. -- [S.l.] : Observatorio para la
Cibersociedad, 2007 4 p. ; 30 cm.
En la era digital que nos ha tocado vivir, son nuestras carencias emocionales,
aunadas a las relaciones que hemos establecido entre amor, consumo y
conveniencia, las que han contribuido no sólo a la emergencia y actualidad de
la búsqueda de pareja en Internet, sino específicamente a que hagamos esa
búsqueda como en una especie de “supermercado” del amor.
http://www.cibersociedad.net/textos/articulo.php?art=121
Levis, Diego
El chat : el habla escrita de niños y jóvenes / Diego Levis.
-- [S.l.] : Unirevista, 2006
6 p. ; 30 cm.
Ordenadores, redes telemáticas y teléfonos móviles reintrodujeron la
comunicación escrita como modalidad habitual de comunicación, dando lugar
a una oralidad escrita, caracterizada por el uso de nuevos códigos y formas de
expresiónapropiados a las características de los medios utilizados. El uso
habitual del chat en sus distintas modalidades está haciendo emerger nuevas
formas de relacionarse a las que podemos definir de carácter literario.
http://www.alaic.net/ponencias/UNIrev_Levis.pdf
Balaguer Prestes, Roberto
El chat y el Messenger : instrumentos de entrenamiento en
comunicación para tiempos de incertidumbre y baja atención /
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Revista de Estudios de juventud
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Por: Roberto Balaguer Prestes. -- [S.l.] : Observatorio para la Cibersociedad,
2005 6 p. ; 30 cm.
Con la pantalla encendida en forma constante, el contacto con los pares
-que parece por momentos tomar sesgos adictivos-resulta en general
necesario para la construcción de la identidad adolescente como tal. A
través del chat el joven se instala en un lugar de pertenencia, un espacio de
referencia que brinda nuevas formas de acceso a una identidad común
adolescente.
http://www.cibersociedad.net/archivo/articulo.php?art=209
El impacto de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana de
los jóvenes. -- [S.l.] : Observatorio para la Cibersociedad, 2006
2 h. (Índice en papel) ; 30 cm.
Eje temático B. Identidad y grupos sociales Contiene: Influencia de los
videojuegos en los jóvenes; Las TIC en la vida de los jóvenes; Ciberrelaciones:
del sexo digital al romance...
Recoge las quince comunicaciones presentadas a este grupo de trabajo, con
el objetivo de observar las posibles diferencias de utilización de las nuevas
tecnologías por los jóvenes, que se producen en función de una serie de
variables significativas como el entorno socioeconómico, el género, la edad y
el contexto tecnológico. Asimismo analiza los discursos de los jóvenes, padres
y profesores en relación con estas tecnologías y estudia sus efectos sobre la
formación, las relaciones familiares, el grupo de iguales, las posibles adicciones
y las medidas de control.
http://www.cibersociedad.net/congres2006/gts/gt.
php?llengua=es&id=55
Repiso Peña, Isabel
El motor joven de la blogosfera / Isabel Repiso Peña
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 78 (sept. 2007);
p. 161-175. ISSN 0211-4364
Estudio sobre el nacimiento del blog, la situación actual de la blogosfera y la
interacción de los usuarios españoles. Se analiza especialmente el papel
activo que posee el colectivo de la juventud (participación, perfil medio de
usuario, evolución...), así como las grandes posibilidades que puede
desarrollar este instrumento de comunicación: herramienta de afirmación,
lugar común de reflexión y estímulo creativo.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?id
=1750183176
Siegel, Lee
El mundo a través de una pantalla : ser humano en la era de
la multitud digital / Lee Siegel. -- Barcelona : Tendencias
Editores, 2008
188 p. ; 23 cm. -- (Tendencias)
Reflexión sobre el modo en el que Internet ha cambiado la forma de vida y
la cultura de millones de personas en la que se advierte de la gran influencia
de la red que ha sido capaz de transformar todas las actividades humanas
manifestándose en una pérdida de privacidad y libertad en favor de un
nuevo modelo de negocio.
ISBN 978-84-936194-3-5
Juventud y nuevos medios de comunicación
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Choliz Montañes, Mariano
Ellas, ellos y su móvil : uso, abuso (¿y dependencia?) del
teléfono móvil en la adolescencia / Mariano Chóliz,Verónica
Villanueva, Mari Carmen Chóliz
En: Revista española de drogodependencias. -- vol. 34, n. 1
(2009); p. 74-88. ISSN 0213-7615
Los principales atributos que hace que los teléfonos móviles sean
especialmente atractivos en la adolescencia son la autonomía frente a los
padres, mejor comunicación con los amigos y la ampliación y mantenimiento
de las relaciones interpersonales. También la multifuncionalidad de las
innovaciones tecnológicas provoca la fascinación entre chicos y chicas
aunque usen el móvil de distinta manera y con diferente frecuencia.
Gitlin, Todd
Enfermos de información : de cómo el torrente mediático está
saturando nuestras vidas / Todd Gitlin. -- Barcelona : Paidós, 2005
310 p. -- (Paidós Controversias ; 11)
Nos dirigimos hacia una sociedad dominada por los medios de
comunicación, donde el individuo juega el papel de mero espectador en una
nueva cultura que se rige por criterios ajenos a la realidad de la calle y de los
individuos que la protagonizan.
ISBN 84-493-1713-4
Enredados en la red / Manuela Aguilera... [et al.]
En: Crítica. -- n. 959 (enero febrero 2009); p. 11-99. ISSN
1131-6497
Monográfico
Incluye: Datos sobre el uso de la red / Manuela Aquilera. Más que un fenómeno tecnológico. Internet : un motor de creación
de metáforas / Javier Bustamante. - Internet : identidades en
construcción ¿cómo nos reinventamos en la fábrica de sueños? /
Javier Martín Holgado... Análisis de las cuestiones que plantea el desarrollo
de Internet y de cómo se puede aprovechar este medio para construir
una sociedad, una economía, una política, unas relaciones sociales e
interacciones personales más humanas y más justas. En un entorno en el que
los y las jóvenes encuentran natural el uso de las nuevas tecnologías, la
alfabetización tecnológica tiene que formar a las generaciones futuras en
valores y sentido crítico.
Estudio de uso problemático de las tecnologías de la
información, la comunicación y el juego entre los adolescentes
de la ciudad de Madrid / Instituto de Adicciones de Madrid
Salud, Asped Investigación de Mercados. -- Madrid : Ayuntamiento
de Madrid, 2008 174 p. ; 30 cm
Las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación han
producido un profundo cambio social y cultural. Su fácil acceso a la
información, la posibilidad de interactuar entre personas situadas en diversos
puntos geográficos, unidas a las posibilidades que ofrece al mundo del ocio,
lo convierten en una herramienta fundamental. A pesar de sus ventajas, el
uso inadecuado de las nuevas tecnologías por los sectores más
susceptibles de la población puede suponer un riesgo de
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adicción. Este informe analiza los a través de un estudio cualitativo y
cuantitativo, de los factores adictivos de Internet, su efecto en niños y
adolescentes, los perfiles de los usuarios con mayor tendencia a padecer estos
problemas y las consecuencias que esta adicción puede acarrear.
http://www.madridsalud.es/publicaciones/adicciones/doctecnicos/
UsoProblematicoTIC.pdf
Estudio Fundación BBVA : Internet en España. -- [S.l.] :
Fundación BBVA, 2008 23 p. : princip. gráf. ; 30 cm.
La Fundación realizó en el año 2005 la primera medición de este estudio. Los
datos de esta edición no sólo permiten delinear una “foto fija”, sino que hacen
posible un seguimiento de su evolución en el tiempo. Basado en una amplia
encuesta, tanto por el tamaño de la muestra como por los temas abordados,
estudia las pautas de uso de Internet, su impacto en diferentes áreas, y la
percepción de fortalezas y áreas críticas por parte de los usuarios. Analiza
también las barreras de acceso percibidas y las expectativas manifestadas por
quienes todavía no utilizan la red.
http://www.fbbva.es/TLFU/dat/Estudio_Internet_2008.pdf
Estudio sobre Redes Sociales en Internet : noviembre de 2009
/ Interactive Advertising Bureau Spain Research ;
Elogia Ipsofacto. -- [S.l.] : Iab spain, 2009
72 p. : gráf., tablas ; 2009
El informe destaca que los servicios más utilizados en Internet por los usuarios
de medios sociales son los buscadores, los periódicos digitales y los foros,
aunque siempre dedica más tiempo a las redes sociales que a otros servicios de
Internet o incluso que a los medios convencionales. Entre los aspectos de las
redes sociales más valorados por los usuarios destaca la posibilidad de
compartir contenidos de forma inmediata con una gran cantidad de contactos,
y las principales motivaciones para usarlas son la búsqueda de ideas para llevar
a cabo en el tiempo libre y el uso de juegos y aplicaciones.
http://www.iabspain.biz/General/Informe_Redes_Sociales_IAB_nov_09.pdf
Estudio sobre los jóvenes y las redes sociales en Internet /
Xperience Consulting en colaboración con Findasense. -- [S.l.] :
Xperience Consulting, 2008
31 : cuad. ; 30 cm.
Estudio sobre una muestra de usuarios, con edades comprendidas entre 14 y 22
años en España y que navegan por Internet por lo menos cinco horas a la
semana. Las redes sociales online más populares entre los jóvenes son Fotolog,
MySpace y Tuenti. La inmensa mayoría de los jóvenes (83%) en España utiliza al
menos una web de red social, y casi la mitad las usan diariamente. Además, el
14% publica sus videos, frente al 82% que publica fotos. Por otra parte, un 25%
de los encuestados dicen estar registrados en más de una red social.
http://happyuser.xperienceconsulting.com/wp-content/uploads/2008/09/
xperience_estudio_jovenes_y_redes_sociales_jun08.pdf
Paredes, Miguel
Facebook y el cambio social / Miguel Paredes. -- [s.l.] :
[s.n.], 2008
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5 p. : il. ; 30 cm
Las redes sociales como Facebook han transformado las relaciones
interpersonales, permitiendo un contacto permanente a tiempo real y
favoreciendo el contacto entre personas con intereses comunes. Por otro
lado sus detractores acusan a estas redes de favorecer relaciones alienantes, ya
que la comunicación directa se sustituye por la comunicación a través del
ordenador. El artículo describe las características, ventajas e inconvenientes de
la red social Facebook como herramienta de socialización.
http://www.enter.ie.edu/mybox/cms//6604
Boschma, Jeroen
Generación Einstein : más listos, más rápidos, más
sociables / Jeroen Boschma. -- Barcelona : Gestión 2000, 2008
320 p. ; 22 cm.
Tras los reivindicativos baby-boomers de los años cincuenta y la romántica y
desencantada Generación X de los sesentas, setentas y ochentas, la era digital
ya cuenta con los que serán sus representantes en el futuro: la
Generación Einstein, que abarca desde 1988 hasta la actualidad, y que ha nacido
en pleno desarrollo de la sociedad de la información, convirtiéndose en
personalidades críticas, conocedoras de las reglas del marketing y del mercado
y poco clementes ante las celebridades, productos, empresas o servicios que no
aciertan en su comunicación hacia ellos.
ISBN 978-84-96612-97-6
Roig Domínguez, Gustavo
Hacktivismo : hackers y redes sociales / Gustavo Roig
Domínguez
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 76 (marzo 2007);
p. 201-223. ISSN 0211-4364
El movimiento hacktivista o activismo técnico-político surge en España en la
década de los 90 como consecuencia del acercamiento entre las redes de
activistas anticapitalistas y las redes de jóvenes apasionados por la tecnología,
Internet y la cultura libre. De aquí surgen los hacklabs: laboratorios de
experimentación técnica y social que consolidan el hacktivismo como
movimiento social articulado dentro y fuera de la Red.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?
id=654140991
Martínez Estéfano, Joaquín
Herramientas de trabajo en red / Joaquín Martínez Estéfano
En: Entrejóvenes. -- n. 107 (dic. 2008 enero 2009); p.
10-11. ISSN CES-1000968
Los informadores juveniles prestan una función más valorada por los jóvenes
que por las administraciones de las que dependen. El Instituto Andaluz de
Juventud planteó un programa en el que informadores juveniles pudieron visitar
otros centros en otras Comunidades Autónomas para conocer su
funcionamiento y aplicar mejoras en sus propias sedes.
Tovilla Quesada, Vania Cecilia
Hikikomoris y screenagers : nuevas formas de reclusión
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Revista de Estudios de juventud
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inhibición y aislamiento / Tovilla Quesada, Cecilia, Trujano
Ruiz, Patricia, Dorantes Segura Jessica. -- [s.l.] : [s.n.], 2009
7 h. ; 30 cm
Las nuevas tecnologías de la comunicación (móviles, redes sociales,
programas de mensajería instantánea, etc.,) han transformado el modo de
relacionarse de los individuos. Internet es el refugio de las nuevas
generaciones y el origen de grupos sociales como los “Hikikomori” en Japón
o los “screenagers” en Estados Unidos, caracterizados por dedicar la mayor
parte del tiempo al ordenador, abandonando otras actividades. Esta
situación trae consigo múltiples consecuencias negativas, como,
por ejemplo, el impedimento del desarrollo de las habilidades sociales.
http://www.psiquiatria.com/articulos/psiq_general_y_otras_areas/
internet/39302/
Nicolás Romera, César
Identidades juveniles y discursos de marcas : la creación de
imagen corporativa en los nuevos escenarios tecno-comunicativos
/ César Nicolás Romera y Miguel Ángel Nicolás Ojeda. -- [S. l.]
: La Iniciativa de Comunicación, [2005 ?]
6 p. ; 30 cm.
Artículo publicado en Global Media Journal Edición Iberoamericana. Volumen
2, Número 3. 2005
Propone abordar un análisis de los sites web de marcas globales para
identificar las estructuras de relación existentes entre las audiencias y las
propias empresas anunciatarias. Se analiza especialmente el caso de las
audiencias juveniles, llegando a la conclusión de que uno de los aspectos
más interesantes que promueven estas estrategias comunicativas es el
hecho de la utilización por parte de los jóvenes de su tiempo en entrar,
participar y formar parte de una comunidad imaginaria de ocio.
http://gmje.mty.itesm.mx/articulos2/cesar_nicolas_ot04.html
Gálvez Córcoles, Álvaro
IJCARM : comunidad virtual de los servicios de información
juvenil / Álvaro Gálvez Córcoles
En: Entrejóvenes. -- n. 101 (nov.-dic. 2007); p. 10-11. ISSN
CES-1000968
Los términos “weblogs, wikis, sindicación de contenidos, recomendaciones
de jóvenes, redes sociales y web social o web 2.0” son cada vez más
utilizados en el ámbito de los profesionales de la información juvenil. El
portal IJCARM tiene como objetivo el de construir un espacio virtual con el
fin de potenciar la comunicación y la cultura cooperativa en la Red de
Servicios de Información Juvenil de la Región de Murcia.
Arroyo Cabello, María
Impacto de la prensa gratuita en los jóvenes : algunas
claves del fenómeno mediático / María Arroyo Cabello. -Pamplona : Universidad de Navarra, 2006
11 p. : tab. ; 30 cm
Ponencia presentada al XXI Congreso Internacional de Comunicación: los
jóvenes y el nuevo escenario de la Comunicación
Bibliografía: p.10-11
Juventud y nuevos medios de comunicación
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La aparición de la prensa gratuita ha modificado el consumo de prensa diaria
entre los jóvenes españoles menores de 35 años, generando un perfil de
consumidor diferente al de los periódicos convencionales, compuesto por
hombres y mujeres activos, formados, pero poco habituados a la lectura. Por
su formato, gratuidad y contenidos accesibles, la prensa gratuita se ha
convertido en un medio atractivo para los jóvenes y en un modelo de
negocio que se sirve de su popularidad para vender espacios publicitarios
que pueden no ser adecuados para los adolescentes y que, sin embargo, son
sus principales receptores.
http://www.unav.es/fcom/cicom/2006/docscicom/2_ARROYO_CABELLO.pdf
Influencia de las Nuevas Tecnologías en el ocio y tiempo
libre juvenil / Samuel Bodoque Abarca... [et al.]. -- [s.l.] :
[s.n.], 2009
p. ; 30cm
Análisis del uso por parte de los jóvenes de las nuevas tecnologías de la
información y de la comunicación como alternativa a la oferta tradicional de
ocio. En el análisis se observaron aspectos como el tiempo invertido en estas
nuevas formas de entretenimiento, así como su disponibilidad o las
ventajas e inconvenientes de su utilización.
Sáez, Cristina
Internet pone la vida en el escaparate / Cristina Sáez. -[s.l. : Observatorio para la Cibersociedad, 2008]
5 p. ; 30 cm
Publicado originariamente en “La Vanguardia” En los últimos años han
proliferado los sitios web como MySpace o Facebook, donde los usuarios
publican todo tipo de información personal. Cada uno de estos sitios web
posee sus propias características, pero como factor común permiten la
proyección pública de sujetos anónimos, mediante la que se satisface su
deseo de darse a conocer incluso de forma exhibicionista y narcisista. A
pesar de eso, sus defensores señalan que las redes sociales, fotologs y blogs
son positivos ya que facilitan las relaciones sociales y laborales.
http://www.cibersociedad.net/recursos/art_div.php?id=288
Naval Duran, Concepción
Introducción : juventud y medios de comunicación frente a
frente / Concepción Naval, Charo Sádaba
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 68 (marzo 2005);
p. 9-17. ISSN 0211-4364
Análisis de la relación que hay entre la juventud y los medios de de
comunicación y de cómo la sociedad, padres y educadores se cuestionan
que esta relación pueda afectar positiva o negativamente a la formación y el
desarrollo de la personalidad de los jóvenes.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?id=
1836488182
Jóvenes en cibercafés : la dimensión física del futuro
virtual / Adriana Gil Juárez y Montse Vall-llovera Llovet
(coordinadoras). -- Barcelona : UOC, 2006
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Revista de Estudios de juventud
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303 p. : tab. ; 24 cm.
Las nuevas tecnologías han supuesto una manera distinta de ocio para los
jóvenes que los padres no acaban de comprender, al verse desbordados por
unos códigos que escapan a su control y que son percibidos de manera
distinta por unos y otros.
ISBN 84-9788-532-5
Rodriguez San Julian, Elena
Jóvenes en los medios : la imagen mediática de la juventud,
desde su propia mirada / Elena Rodríguez San Julián, Ignacio
Megías Quirós. -- Madrid : Fundación de Ayuda contra la Drogadicción-FAD,
Injuve, 2007
136 p. ; 24 cm.
Los jóvenes no se ven reflejados en las imágenes que proyectan de ellos los
medios de comunicación y consideran que se les atribuyen unas
características que no les identifican y contribuyen a la confusión y la
generalización.
ISBN 978-84-95248-82-4
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.item.action?id=
715934382&menuId=
Jóvenes y cultura messenger : Tecnología de la información y
la comunicación en la sociedad interactiva / ángel J. Gordo
López - Coordinador. -- Madrid : Instituto de la Juventud ;
Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, 2006
215 p. : tab., gráf. ; 24 cm.
Bibliogr.: p. 209-215
Existe una consolidada representación social que une estrechamente juventud
y tecnología, hasta el punto de entender la relación con lo tecnológico como
un criterio de diferencia intergeneracional. Este estudio se dedica a analizar en
qué medida existe realmente dicho vínculo y cuál puede ser el trasfondo del
mismo. Es de especial interés el análisis de la relación entre tecnología y
construcción social, o el señalamiento de algunos efectos de carácter
estructural que la relación entre jóvenes y tecnología supone en campos como
el de la integración social o laboral, la distinción entre los espacios de ocio y
de trabajo, y las relaciones familiares o las interpersonales.
ISBN 84-95248-72-7
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.item.action?id=90016137
&menuId=572069434
Jóvenes y medios de comunicación en España : Base de datos y
repertorio bibliográfico / Directores: María Cadilla Baz, José
Antonio Alcoceba Hernando. -- [Madrid] : [Instituto de la
Juventud], 2007
144 p. : tabl. ; 30 cm.
Trabajo de recopilación bibliográfica sobre jóvenes y medios
de comunicación.
Gordo López, Ángel J.
Jóvenes y nuevas formas de ocio y comunicación en torno a
Juventud y nuevos medios de comunicación
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237
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Internet : sobre chats, foros y sistemas de mensajería
instantánea / Fundación de Ayuda contra la Drogadicción ; Ángel
J. Gordo López, Ignacio Megías Quirós. -- Madrid : Instituto de
la Juventud, 2006
142 p. : tab., gráf.. -- (E-109/2005)
Anexos
A partir de un trabajo de campo realizado con entrevistas y grupos de
discusión se estudian las relaciones de los jóvenes con las nuevas
tecnologías y sus implicaciones y tendencias.
López Martín, Sara
Jóvenes, internet y movimiento antiglobalización : usos
activistas de las nuevas tecnologías / Sara López Martín
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 76 (marzo 2007);
p. 183-199. ISSN 0211-4364
Análisis del movimiento antiglobalización a partir de los usos políticos que
sus activistas hacen de las nuevas tecnologías, especialmente Internet.
Tomando como punto de partida el que los jóvenes son los principales
usuarios del “Internet político-social”, se enumeran los recursos que esta
herramienta facilita: información, comunicación y coordinación, conformación
de identidad compartida y de grupos, y la organización de eventos.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?
id=257234009
La adicción a Internet y al móvil : ¿moda o trastorno? /
Xavier Sánchez-Carbonell... [et al.]
En: Adicciones. -- vol. 20, n. 2; p. 149-159. ISSN 0214-4840
Bibliogr.: p. 156-159
Se describen los síntomas del uso nocivo de Internet y del móvil, extraídos a
través de investigaciones publicadas entre 1991 y 2005. Se concluye que el
uso excesivo de Internet representa un trastorno mental de tipo adictivo que
puede afectar sobre todo a personas con necesidades emocionales
especiales y a jóvenes y adolescentes. A diferencia de Internet, el uso
desadaptativo del móvil puede llegar a ser un abuso, pero no una adicción,
porque no se producen ni las alteraciones emocionales rápidas ni el juego de
identidades que pueden producirse en chats y juegos de rol en línea.
http://www.adicciones.es/files/Sanchez-Carbonell.pdff.pdf
Perez-Diaz, Víctor
La adolescencia, sus vulnerabilidades y las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación / Víctor
Pérez-Díaz, Juan Carlos Rodriguez. -- [Madrid] : Fundación
Vodafone España, 2008
154 p. (Informe completo); 13 p. (resumen ejecutivo) :
cuad., gráf. ; 30 cm.
Análisis del binomio adolescencia-nuevas tecnologías, especialmente desde
la situación en España, aunque además el trabajo está enriquecido
compilando datos y análisis realizados en EEUU e Inglaterra principalmente.
ISBN 978-84-933740-3-4
http://fundacion.vodafone.es/VSharedClient/FundacionVodafone/
PDF/adolescencia.pdf
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Revista de Estudios de juventud
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Winokur, Pablo
La brecha digital generacional / Pablo Winokur. -- [s.l.] :
Opinión Sur Joven, 2009
7 h. ; 30 cm
Se compara la revolución que ha supuesto la instauración de Internet en el
entorno laboral y doméstico, con los grandes avances tecnológicos que han
supuesto un cambio radical en la forma de entender las comunicaciones,
como lo hicieron la imprenta, la locomotora o la televisión. Al mismo tiempo,
se denuncia el abismo que la nueva sociedad de la información ha abierto
entre los que se desenvuelven bien en el entorno tecnológico y aquellos que
por razones económicas o generacionales tienen dificultades para adaptarse
al nuevo medio.
http://opinionsur.org.ar/joven/La-brecha-digital-generacional
Vageois, Pierre
La cyberdépendance : fondements et perspectives / par Pierre
Vaugeois. -- Montréal : Centre québécois de lutte aux
dépendances, 2006
40 p. : gráf. ; 30 cm
Estudio en el que se plantea la dependencia del uso de Internet como una
nueva enfermedad mental. Para ello se estudian las características del abuso,
cuál es el perfil del “ciberdependiente”, cómo diagnosticar la enfermedad,
cuáles son las consecuencias negativas para el paciente y su tratamiento.
ISBN 0-9780797-4-42
http://www.cqld.ca/publications/cyberdependance.pdf
Iskander, Elsa
La cyberdepéndance chez les jeunes / par Elsa Iskander. -Québec : Infobourg, 2009
2 h. ; 30 cm
Según un sondeo se prevé que entre un 0’5 y un 2 % de la población
padezca dependencia a Internet. Esta adicción se observa sobre todo en
jóvenes de entre 14 y 20 años, fundamentalmente enganchados a juegos on
line en los que pueden competir a tiempo real con jugadores de todo el
mundo. La “ciberdependencia”, tiene una serie de síntomas físicos y
psicológicos que pasan por los trastornos del sueño y por el aislamiento
social, entre otros.
http://www.infobourg.com/sections/editorial/editorial.php?id=14465
Arregocés Carrere, Benyi
La expansión de Twitter / por Benyi Arregocés Carrere. -[s.l.] : [s.n.], 2009
3 h. : il. ; 30 cm
La red social Twitter recibió a sus primeros usuarios en 2007 y en la
actualidad registra mensualmente casi cuatro millones. Su fin es ponerles en
contacto así como darles la posibilidad de expresarse y comentar noticias,
entre otras opciones. El imparable crecimiento de este servicio ha permitido
que no solo se limite al contacto entre usuarios, si no que algunas empresas
han empezado a intuir las posibilidades de negocio que este medio ofrece.
http://www.consumer.es/web/es/tecnologia/internet/2009/02/09/183250.
php
Juventud y nuevos medios de comunicación
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La generación interactiva en Iberoamérica : niños y
adolescentes ante las pantallas / coordinadores Xavier Bringué
Sala, Charo Sádaba Chalezquer. -- Madrid : Fundación Telefónica
Barcelona : Ariel, cop. 2008
328 p. : graf. ; 30 cm. -- (Colección Fundación Telefónica)
Informe sobre la relación entre las Tecnologías de la Información y la
Comunicación en Argentina, Brasil, Chile, mColombia, México, Perú y
Venezuela. Los resultados permiten conocer el uso, posesión y valoración de
teléfonos móviles, ordenadores, Internet y otras tecnologías por parte de los
menores de estos países. Los datos obtenidos están seguidos por
una reflexión sobre cómo las particularidades socioeconómicas y
culturales de cada región influyen en el consumo de las TIC. El informe se
acompaña de un anexo con las tablas y herramientas para su elaboración.
http://www.fundacion.telefonica.com/forum/media/publicaciones/
La_Generacion_Interactiva_en_Iberoamerica.pdf
Betti, Silvia
La jerga juvenil de los SMS :-) / Por: Silvia Betti. -[S.l.] : Observatorio para la Cibersociedad, 2006
9 p. ; 30 cm.
El estudio analiza el uso de los SMS (iniciales de Short Messages Service o
System), los mensajes que enviamos a través del móvil y que podemos
considerar como una de las formas más ingeniosas y creativas de
comunicarse en el siglo XXI. Los jóvenes han creado una nueva forma de
comunicación no verbal taquigráfica que ha entrado con fuerza en nuestro
mundo, dando vida a una nueva jerga juvenil.
http://www.cibersociedad.net/archivo/articulo.php?art=226
La juventud y las redes sociales en Internet : informe de
resultados de la encuesta / Fundación Pfizer. -- Madrid :
Fundación Pfizer, 2009
240 p. ; 30 p.
Análisis de los hábitos de uso de las nuevas tecnologías de la comunicación
por parte de los jóvenes españoles, especialmente de las redes sociales. Se
empleó para ello una encuesta realizada a 1.000 chicos y chicas de edades
comprendidas entre los 11 y 20 años complementada con otra encuesta
paralela a sus padres así como entrevistas en profundidad a expertos en la
materia.
http://www.fundacionpfizer.org/pdf/INFORME_FINAL_Encuesta_
Juventud_y_Redes_Sociales.pdf
Lorenzo Rodríguez, Javier
La lectura en la generación de la red : jóvenes, lectura e
internet / Javier Lorenzo
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 70 (septiembre
2005); p. 65-79. ISSN 0211-4364
Según J.L. Cebrián el término Generación Red se refiere a los niños que en
1999 se encontraban en edades comprendidas entre los 2 y los 22, no sólo
los que utilizan Internet. Con la llegada de las TIC, la lectura se ha
reinterpretado a sí misma y se adapta a los cambios tanto de soporte como
del lector.
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Revista de Estudios de juventud
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http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.
action?id=895928833
Balaguer Prestes, Roberto
La migración de la recreación juvenil al sedentario mundo de
la pantalla / Por: Roberto Balaguer Prestes. -- [S.l.] :
Observatorio para la Cibersociedad, 2005
7 p. ; 30 cm.
La pantalla y el abandono del deporte no guardan relación de causalidad
entre ellos, los jóvenes simplemente se mantienen en la pantalla y
abandonan el deporte. Lo que migra es la diversión, aunque la pantalla como
mundo sedentario se corresponde con una situación actual, pero no
necesariamente futura.
http://www.cibersociedad.net/archivo/articulo.php?art=207
Albero Andrés, Magdalena
La mirada adolescent : violència, sexe i televisió /
Magdalena Albero Andrés. -- Barcelona : Octaedro, 2006
174 p. ; 23 cm.
La importante incidencia de los medios de comunicación en la vida cotidiana
de los adolescentes es objeto de investigación sociológica para determinar
el grado de influencia de los mismos en la definición de determinados
aspectos de la personalidad de los jóvenes.
ISBN 84-8063-513-4
Rodríguez Rossi, Ruben
La obesidad infantil y los efectos de los medios
electrónicos de comunicación / Rubén Rodríguez Rossi. -Guadalajara (México) : Medigraphic, 2006
4 p. ; 30 cm.
Artículo publicado en Medigraphic, Vol VIII. Número 2. Agosto 2006
Intenta resaltar la doble ubicación de los medios de comunicación a la
contribución a la génesis de la obesidad infantil, los cuales fomentan tanto el
sedentarismo como el aumento de la ingesta hipercalórica a la vez.
http://www.medigraphic.com/pdfs/invsal/isg-2006/isg062g.pdf
La segunda brecha digital / Sara Añino... [et al.] ;
Dirigido por Cecilia Castaño. -- Madrid : Cátedra, 2008
363 p. ; 21 cm.. -- (Feminismos ; 95)
Refleja las diferencias entre mujeres y hombres respecto a los usos y las
habilidades de Internet. Pone de manifiesto la necesidad de impulsar mejoras
que vayan más allá de ofrecer una mayor disponibilidad de ordenadores e
implica políticas decididas de inclusión y fomento de las mujeres en los estudios
y carreras de investigación y tecnología, así como el empleo en estos sectores.
ISBN 978-84-376-2475-4
Medrano Samaniego, Concepción
La televisión y el desarrollo de valores / Concepción
Medrano Samaniego, Pilar Alejandra Cortés Pascual y Santiago Palacios Navarro
Juventud y nuevos medios de comunicación
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241
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En: Revista de educación. -- n. 342 (enero-abril 2007); p.
221-222. ISSN 0034-8082
Contiene 1 disco CD-ROM
La televisión posee grandes potencialidades en materia de enseñanza y
aprendizaje de valores por la posibilidad de llegar a mucha gente y de tener
una gran capacidad de influencia en los comportamientos sociales y en la
creación de opinión.
http://www.revistaeducacion.mec.es/re342_15.html
La transición a la sociedad red / Manuel Castells... [et
al.] ; Colaboración de: María Isabel Díaz de Isla, Barry
Wellman. -- Barcelona : Ariel, 2007
240 p. ; 22 cm.. -- (La era de la información en Catalunya)
Este proyecto es el resultado de una investigación sobre la sociedad de la
información, a partir del caso catalán. La transición a la sociedad red estudia
los efectos de las tecnologías de la información y la comunicación en nuestra
sociedad actual, tanto en el ámbito personal como en el colectivo.
ISBN 978-84-344-4271-9
La universidad en la sociedad red : usos de internet en
educación superior / Josep M. Duart... [et al.]. -- Barcelona :
Ariel, 2008
354 p. ; 22 cm.. -- (La era de la información en Catalunya)
Estudio de los usos dados a Internet en el sistema universitario catalán, así
como en las transformaciones que se están produciendo o se producirán
como consecuencia de éstos. Para ello se analizan, entre otros aspectos, los
usos deInternet de profesores y alumnos, tanto los académicos como los
no académicos, la relación entre usos de la tecnología y rendimiento
académico, así como el papel de la institución en el desarrollo de un marco
favorable al uso de las tecnologías.
ISBN 978-84-344-4279-5
1012875
La Universidad llega a Second Life
En: Entre estudiantes. -- n. 145 (octubre-noviembre 2007);
p. 44-50
Second Life es un universo virtual formado por un conjunto de islas al que se
han unido ya más de diez millones de personas, así como tres instituciones
docentes (Universidad Pública de Navarra, Autónoma de Madrid y
Universidad de Barcelona). En este entorno se pueden desarrollar diversas
actividades como comprar o vender con una moneda propia (dólares linden),
recibir clases reales, participar en debate, etc.
Moreno Herrero, Isidro
Las nuevas pantallas, un reto educativo / Isidro Moreno
Herrero, José Antonio García Serrano
En: Revista complutense de educación. -- vol. 17 n. 1
(2006); p. 135-149. ISSN 1130-2496
Análisis de las diferencias entre las distintas pantallas (internet, videojuegos,
teléfonos móviles, televisión y publicidad) destacando lo beneficioso y lo
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Revista de Estudios de juventud
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perjudicial de cada una de ellas, con el fin de que todas las personas
implicadas en los procesos educativos puedan abordar mejor la educación
en materia de tecnologías de la información y la comunicación.
http://www.ucm.es/BUCM/revistas/edu/11302496/articulos/
RCED0606120135A.PDF
Campos Freire, Francisco
Las redes sociales trastocan los modelos de los medios de
comunicación tradicionales / Francisco Campos Freire. -Tenerife : Laboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos
Análisis de Comunicación Social, 2008
8 p. ; 30 cm
En: Revista Latina de Comunicación Social. -- Tenerife :
Laboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis
de Comunicación social, 2008. -- nº63
Bibliografía: p.7-8
Las redes sociales se han convertido en la primera fuente de entretenimiento
e información de millones de usuarios ofreciendo, además, nuevas
posibilidades de negocio como la personalización de los usuarios, lo que
supone una publicidadmás efectiva. En esta investigación se analizan y
comparan once redes sociales y treinta periódicos españoles en su edición
electrónica, para dar a conocer la nueva oferta de mediación,relación
negocio y contenidos de las redes sociales frente a la ofrecida por prensa.
http://www.ull.es/publicaciones/latina/_2008/23_34_Santiago/
Francisco_Campos.html
García Canclini, Néstor
Lectores, espectadores e internautas / Néstor García
Canclini. -- Barcelona : Gedisa, 2007
136 p. ; 19 cm.. -- (Visión 3x)
Los museos, las editoriales y los medios de comunicación ya no pueden ser
como eran antes desde que interactúan bajo la convergencia digital. Se
indaga, sobre todo, los nuevos hábitos culturales para redefinir cómo son
ahora los ciudadanos y hacia dónde van la piratería, el zapeo y los usos del
cuerpo. Reflexiona, asimismo, sobre los mecanismos de interacción social
emergentes y las consecuencias que tiene sobre el ciudadano la
multiplicidad de mensajes que recibe.
ISBN 978-84-9784-238-9
Hernández Toribio, Isabel
Lenguaje coloquial juvenil en la publicidad de radio y
televisión / Isabel Hernández Toribio, Ana María Vigara Tauste
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 78 (sept. 2007);
p. 141-159. ISSN 0211-4364
Análisis del lenguaje utilizado en la publicidad destinado al público juvenil.
Los publicitarios suelen poner de manifiesto la dificultad de persuadir a un
público excesivamente crítico que conoce perfectamente los resortes que
rigen este discurso. Los diálogos publicitarios distan mucho de reflejar el
diálogo juvenil, a pesar de que lo parezcan.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?
id=912664829
Juventud y nuevos medios de comunicación
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Los concursos en la televisión : mama (sin tilde), ¡quiero
ser famoso! / Ana Sanz Crespo
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 78 (sept. 2007);
p. 193-206. ISSN 0211-4364
Descripción del modo en que la televisión hace participar a los jóvenes en
unos nuevos formatos de concursos donde además de concursantes y
espectadores, son principalmente público objetivo de grandes operaciones
publicitarias y comerciales de las propias industrias de los medios
audiovisuales. Estos concursos transmiten valores que benefician el
consumismo, la idea de una eterna juventud, belleza, éxito sin esfuerzo y
fama.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?
id=1230491929
Congreso Internacional de Comunicación (21º. 2006. Pamplona)
Los jóvenes y el nuevo escenario de la comunicación : XXI
Congreso Internacional: Pamplona, 9 y 10 de noviembre de 2006.
-- Pamplona : Universidad de Navarra, 2006
Se propone una reflexión sobre la relación entre los jóvenes y las nuevas
tecnologías de la comunicación. Su uso esta tan extendido que se les ha
denominado “Netgeneration”. Por otro parte, se cuestionan los efectos
sociales que se derivarán de esta generación tecnológica y para ello se
deben conocer varios aspectos, como el tipo de publicidad o el lenguaje
empleado por los jóvenes para comunicarse a través de estos medios.
http://www.unav.es/fcom/cicom/2006/es/index.htm
Robles, José Manuel
Los jóvenes y las nuevas formas de participación política a
través de internet / José Manuel Robles
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 75 (diciembre
2006); p. 155-169. ISSN 0211-4364
Las nuevas tecnologías han desarrollado una nueva manera de interrelación
social entre ciudadanos y gobierno. Los jóvenes son los que más utilizan este
nuevo tipo de recursos en la participación política, como demuestra el uso del
teléfono móvil para la coordinación en procesos de participación puntuales.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?
id=1387533174
Los jóvenes y las pantallas : nuevas formas de sociabilidad
/ Roxana Morduchowicz coord.; Jesús Martín-Barbero... [et al.].
-- Barcelona : Gedisa, 2008
114 p. ; 23 cm. -- (Serie culturas)
Análisis de diversos aspectos en torno a la configuración de la cultura juvenil
a través de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías, medios
decisivos en la actualidad en la sociabilidad de los jóvenes. Se analizan
cuestiones como el modo en el que los jóvenes a través de Internet y la
telefonía móvil se relacionan entre ellos y sus familias, cómo asimilan a su
propia cultura la cultura popular gracias a las nuevas tecnologías, cuáles son
los contenidos a los que acceden y qué respuesta da la escuela a la cultura
juvenil.
ISBN 978-84-9784-269-3
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Revista de Estudios de juventud
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Miranda de Larra, Rocío
Los menores en la Red : comportamiento y navegación segura /
Rocío Miranda de Larra. -- Madrid : Fundación AUNA, 2005
31 p. : tablas, gráf.. -- (Cuadernos/sociedad de la información ; 6)
Para hacer un buen uso de las nuevas tecnologías es necesario dotar a los
menores de una educación apropiada que no les causa daños mayores que
los beneficios que les produce, además de hechas contra los contenidos
ilícitos por medio de la ley y las líneas de denuncia
http://www.fundacionauna.com/documentos/analisis/cuadernos/
los_menores_red.pdf
Palacios, Patricia
Los peligros de ligar por internet / Patricia Palacios
En: Hacer familia. -- n. 166 (dic. 2007); p. 32-34. ISSN
1133-8687
La comunicación a través de Internet resulta muy cómoda para muchos
jóvenes porque se desinhiben más y se pierde el miedo y las inseguridades.
Pero meterse en un chat público abierto a personas desconocidas y dejar
por escrito una supuesta intimidad personal encierra grandes riesgos y
peligros.
Arregocés Carrere, Benyi
Los widgets se ponen de moda / Benyi Arregocés Carrere. -[s.l. : s.n.], 2009
6 h. : il. ; 30 cm
Las pequeñas aplicaciones creadas con el fin de insertarse en webs, logs o
escritorios de ordenador se han extendido significativamente en Internet.
Permiten acceder a casi cualquier tipo de contenido digital e integran video,
audio y texto. Pueden proporcionar información sobre el tiempo, noticias,
etc. Los últimos años han experimentado una notable proliferación explicada
por la cantidad de empresas dedicadas a su diseño para servir a otras
empresas mayores.
http://www.consumer.es/web/es/tecnologia/internet/2009/02/11/182908.php
Magnitudes sociodemográficas de Internet / Observatorio de
las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información. -[Madrid] : Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, 2006
15 p. : gráf.
Los datos recogidos reflejan el perfil sociodemográfico característico de los
internautas españoles, atendiendo a las variables sexo, edad, situación
laboral, estudios terminados y tamaño de hábitat.
http://observatorio.red.es/estudios/documentos/magnitudes_
sociodemograficas.pdf
Manual de urbanidad y buenas maneras en la Red / José
antonio Millán. -- Madrid : Melusina, D.L. 2007
145 p. ; 17 cm. -- (Melusina [sic.])
Dado que la red es un medio que precisa de una serie de convenciones y
protocolos que permitan lograr un uso eficiente de los recursos que nos
ofrece y tomando como base la afirmación
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de que “cualquier interacción humana se rige por unas normas”, se
establecen una serie de recomendaciones expuestas como un manual para
normalizar las relaciones a través de Internet.
ISBN 978-84-96614-30-7
Aierbe, Ana
Mediación familiar en los hábitos televisivos de
adolescentes y jóvenes / Ana Aierbe, Concepción Medrano,
Santiago Palacios
En: Psicología Educativa. -- vol. 12, nº 1 (2006); p. 35-48.
ISSN 1135-755X
La influencia educativa de la televisión puede aportar factores positivos a los
jóvenes cuando el entorno parental ayuda al análisis y comprensión de los
mensajes emitidos.
Reyero Garcia, David
Medios de comunicación, participación y juventud / David
Reyero García
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 68 (marzo 2005);
p. 33-43. ISSN 0211-4364
Análisis del papel de los medios de comunicación en la sociedad actual a
través de los estudios en este campo de
Vattimo y Toffler, en los que se hace especial referencia a las posibilidades
que ofrece internet a los jóvenes para que puedan interpretar de una manera
constructiva y valiosa la información que este medio propone.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.
action?id=183634515
Domingo, David
Medios digitales : donde la juventud tiene la iniciativa /
David Domingo
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 68 (marzo 2005);
p. 91-102. ISSN 0211-4364
Actualmente los jóvenes se sienten poco identificados con la prensa y los
medios de comunicación tradicionales, y tienen preferencia por los nuevos
modelos de comunicación digital que ha proporcionado Internet: bitácoras,
agregadores de noticias, listas de correo...
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.
action?id=428628668
Solé Blanch, Jordi
Microculturas juveniles y nihilismos virtuales / Por: Jordi
Solé Blanch
11 p.
En: Revista TEXTOS de la CiberSociedad. -- n. 9 (2006). ISSN
1577-3760
En los mundos de vida de los jóvenes actuales existen espacios desde los
que expresan sus experiencias vitales y desarrollan procesos de
enculturación propios. Con la aparición de internet se ha producido un
verdadero estallido en las dinámicas de las microculturas juveniles para
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practicar una forma de conciencia “freak” y “nihilista”.
http://www.cibersociedad.net/textos/articulo.php?art=98
Silva Machado, J. Alberto
Movimientos sociales y activismo en red / J. Alberto Silva
Machado. -- [S.l.] : Wikilearning, 2005
18 p. ; 30 cm.
Muestra como los colectivos sociales han atribuido a Internet un papel
central en sus modos de articulación y acción, desarrollando con éxito
nuevas formas organizacionales, con un compartir de metas, alineación de
estrategias y formación de coaliciones y alianzas de alcance global. Tal
fenómeno abre un amplio horizonte de transformaciones y cambios sociales,
que apuntan el surgimiento de nuevas dinámicas de acción colectiva con
base en complejas redes identitarias, orientadas por valores
universales.
http://www.wikilearning.com/movimientos_sociales_y_activismo_en_
red-wkc-2945.htm
Pérez Cariacedo, Lola
Mujeres jóvenes y nuevas tecnologías : nuevas actrices y
herramientas para una vieja deuda / Lola Pérez Cariacedo
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 83 (dic. 2008);
p. 163-176. ISSN 0211-4364
Continúan existiendo desigualdades por cuestión de género en formación,
acceso y usos de las principales herramientas relacionadas con las nuevas
tecnologías, que provoca que las mujeres no sean tenidas en cuenta para
multitud de productos y contenidos, y que se perpetúen estereotipos
sexistas y machistas en Internet y a través de la tecnología. Como ejemplo
están los videojuegos y la violencia de género que se reproduce a través
de Internet.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?
id=1413355378
Navegantes en la red : 11ª encuesta AIMC a usuarios de
Internet / Patrocina ODEC ; colabora Páginas Amarillas. –
Madrid : Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación,
2009
134 p. : gráf., tab.
Con más de 40.000 respuestas, analiza el comportamiento del usuario de
Internet, hacia dónde evoluciona su conducta, con qué problemas se
encuentra, cómo se relaciona a través de la red o qué aplicaciones y
sistemas gozan de mayor éxito. Se pone especial interés en la actualización
anual del estudio para mostrar las nuevas áreas que se desarrollan en la Red,
entre las que destaca la instauración de las redes sociales
http://www.aimc.es/03internet/macro2008.pdf
Nuevas tecnologías para la educación en la era digital /
José Antonio Ortega Carrillo, Antonio Chacón Medina (coords.).
-- Madrid : Pirámide, 2007
408 p. : il., gráf. ; 24 cm. -- (Psicología ; Pedagogía)
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La incorporación de las nuevas tecnologías a los programas de enseñanza
es una necesidad indispensable para el acceso de todos a la ingente
fuente de conocimiento que se ofrece en las redes telemáticas. Para el
buen uso de estas posibilidades, los pedagogos deberán enseñar el
manejo adecuado de las mismas, para obtener el mejor rendimiento
posible de los recursos que se ofrecen.
ISBN 978-84-368-2086-7
Regidor, Ricardo
Nuevas tecnologías y sentido crítico : ¿jóvenes de “banda
ancha” y de “banda estrecha”? / Ricardo Regidor
En: Hacer familia. -- n. 150-151(agosto-septiembre 2006); p.
48-51. ISSN 1133-8687
La masiva oferta en materia de información de que disponen los jóvenes
hace necesaria una sólida formación crítica para hacer el uso adecuado
de la misma.
Bofarull, Ignasi de
Ocio en los nuevos medios de comunicación / Ignasi de
Bofarull
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 68 (marzo 2005);
p. 116-127. ISSN 0211-4364
Descripción de las distintas Nuevas Tecnologías de la Información y
Comunicación (NTIC) y sus diferentes usos lúdicos por parte de los
jóvenes, así como de la progresiva mercantilización del ocio digital en el
mundo de la habitación del nuevo adolescente (“bedroom culture”) y su
consumo
privatizado de pantallas.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?
id=2047348497
Ocio y Tecnologías de la Información y de la Comunicación =
Aisia eta Informazio eta Komunikaziorako Tecnologiak = Leisure
and Information and Comunication Technologies / Roberto San
Salvador del Valle... [et al.]
En: Adoz. -- n. 32 (2008); p. 9-122. ISSN 1134-6019
Monográfico
Contiene: Ocio y TIC / Roberto San Salvador del Valle. ¿Libertad o
derechos de autor? / Richard M. Stallman. Nuevos
retos para la propiedad intelectual / Ignacio Casado...
El desarrollo tecnológico ha facilitado la generación de unocio
electrónico digital en el que los procesos de gestión, lo multimedia, la
interacción, la simulación y la comunicación han ido alcanzando mayores
cotas de complejidad e integración. La incorporación de nuevos medios,
soportes y contenidos invita a la esperanza de un ocio más humano
apoyado en la tecnología.
Águila Soto, Cornelio
Ocio, jóvenes y posmodernidad / Cornelio Águila Soto. -Almería : Universidad de Almería, Servicio de Publicaciones, 2005
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236 p. -- (Monografías: Humanidades ; 46)
Las nuevas tecnologías han producido un cambio cultural en el
comportamiento de los jóvenes, pero persisten los viejos esquemas
sociales y de clase que han definido tradicionalmente las estructuras
económicas.
ISBN 84-8240-785-6
Gros, Begoña
Pantallas y juegos : de la observación de modelos a la
participación / Begoña Gros
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 68 (marzo 2005);
p. 61-71. ISSN 0211-4364
Descripción de la influencia de los juegos digitales e internet en las
formas de participación de los jóvenes en los medios de comunicación.
Los espacios de ocio se ocupan cada vez más en nuevas formas de
acceso a la información y el conocimiento, especialmente a través de las
pantallas (televisión, consolas, ordenador).
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?id=
496762510
Perfil sociodemográfico de los internautas : análisis de
datos INE 2008. -- Madrid : Ministerio de Industria, Turismo y
Comercio, Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la
Sociedad de la Información, 2009
27 p. : gráf., tab. ; 30 cm
Se representan a través de una serie de tablas estadísticas las
características sociales y demográficas de los usuarios de Internet
residentes en España durante 2008. La investigación se realizó sobre
individuos de entre 16 y 74 años. Se analizaron diversas variables entre
las que se encuentran la frecuencia a los accesos a internet y su uso en
función de las características sociodemográficas, el nivel de formación
del usuario, la situación laboral y su edad media.
http://www.ontsi.red.es/hogares-ciudadanos/articles/id/3027/
perfil-sociodemografico-los-internautas-analisis-datos-ine-2008.html
Políticas tecnológicas para la sociedad del conocimiento =
Políticas tecnológicas para a sociedade do conhecimento /
Francisco Benavides... [et al.]
En: Revista iberoamericana de educación/educação. -- n. 45
(septiembre-diciembre/setembro-dezembro 2007); p. 19-156. ISSN
1022-6508-X
Monográfico. Edición bilingüe
Contiene : Políticas educativas sobre nuevas tecnologías en los países
iberoamericanos / Francisco Benavides, Francesc
Pedró. Políticas tecnológicas en un escenario de gestión del
conocimiento en educación / Giovanni Gutiérrez Vargas, Juan Carlos
Orozco Cruz. El saber y las TIC : ¿brecha digital o brecha institucional? /
Paz Peña Ochoa, Mónica Alejandra Peña Ochoa...
Visión panorámica, desde distintos puntos de vista, del estado de las
relaciones que hay entre las nuevas tecnologías de la información y de la
comunicación (TIC) y la educación escolar, especialmente en los
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procesos de innovación educativa y sus implicaciones políticas,
institucionales, tecnológicas y pedagógicas.
http://www.rieoei.org/rie45.htm
Portedejo.com : Memoria Final = Memòria Final = Final Report
Dirección General de la Juventud del Gobierno de Cantabria.
Santander: Dirección General de Juventud, 2005
116 p. : fot. + CD
Texto en castellano, portugués e inglés
Este proyecto, financiado por el Fondo Europeo para el Desarrollo
Regional, ha permitido la creación de herramientas atractivas, ágiles e
intuitivas que están contribuyendo a reforzar la participación social y el
trabajo en red entre la juventud de Cantabria.
Preferències i expectatives dels adolescents relatives a la
televisió a Catalunya / Ferran Casas (coord.). -- Barcelona :
Consell de l’Audiovisual de Catalunya, 2007
260 p. : tab., gráf. ; 27 cm.
La influencia que ejerce la televisión en los adolescentes ha llevado a
elaborar un estudio que recoja sus preferencias en la programación
televisiva y los cambios que les gustaría realizar en la misma, con el
objetivo de reflexionar sobre la oferta televisiva dirigida a esta población
y elaborar nuevas propuestas de televisión de calidad.
ISBN 978-84-393-7494-7
http://www.cac.cat/pfw_files/cma/recerca/altres/Prefer_ncies_i_
expectatives.pdf
Redes sociales, menores de edad y privacidad en la red /
Observatorio de la Seguridad de la información , Área Jurídica
de la Seguridad y las TIC. -- Madrid : Instituto Nacional de
Tecnologías de la Comunicación, [2009]
30 p. ; 30 cm. -- (Guías legales)
Las redes sociales constituyen una nueva manera de relación humana que
paulatinamente se ha ido convirtiendo en uno de los medios de
comunicación a través de Internet más populares, y la cifra de sus
usuarios aumenta día a día. Pero, a pesar de sus ventajas, no se puede
decir que se trate de un medio exento de peligros, especialmente para los
menores, precisamente el sector que hace más uso de ellas. Para evitar
problemas es necesario conocer tanto el funcionamiento de las redes y
sus riesgos, como las leyes que amparan a los menores de delitos que
vulneren su derecho a la intimidad.
http://www.inteco.es/Seguridad/Observatorio/manuales_es/
guiaManual_redes_menores
Seguridad infantil y costumbres de los menores en el empleo
de la telefonía móvil / PROTÉGELES. -- [Madrid] : Defensor del
Menor en la Comunidad de Madrid, 2005
126 p.
El excesivo éxito de los teléfonos móviles entre la juventud española ha
llevado a situaciones de adicción en determinados individuos, y ha hecho
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necesario acometer un estudio para alertar a este colectivo de los
problemas que puede acarrearles.
http://www.dmenor-mad.es/pdf/estudiotelefonosmoviles.doc
Selección de referencias documentales sobre juventud y
medios de comunicación / Injuve
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 68 (marzo 2005);
p. 130-145. ISSN 0211-4364
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?id=453174702
Solitarios en la red / Herminio Otero... [et al.]
En: Misión joven. -- n. 382 (noviembre 2008); p. 5-32. ISSN
1696-6432
Monográfico
Contiene: Jóvenes y cultura messenger : nuevas tecnologías, nueva realidad /
Herminio Otero. - Redes sociales y nuevos espacios de socialización /
Francisco Javier Valiente. - Los jóvenes ante los medios de comunicación :
educación del sentido crítico / José Carlos Fernández Borreguero
La mayor parte de los informes sociológicos sobre jóvenes muestran la fuerte
importancia que tienen las tecnologías multimedia entre este grupo. A través
del móvil, el ordenador o el correo electrónico, encauzan la imaginación, la
creatividad, la espontaneidad o la rebeldía. A pesar de las dificultades, gracias
de las TIC se puede mejorar la enseñanza, democratizar la cultura, promover el
sentido crítico y construir una sociedad más libre y solidaria.
Vázquez, Susana
Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y
laboratorio de wikis / Susana Vázquez
En: Padres y Maestros. -- n. 310 (septiembre 2007); p.
36-39. ISSN 0210.4679
El acceso rápido a la información es un recurso educativo de gran utilidad
que pone a disposición de profesores y alumnos una herramienta que mejora
la calidad y facilidad de la enseñanza.
Tecnologías de relación / Sandra Pedrals...[et al.]
En: Entrejóvenes. -- n. 106 (oct.-nov. 2008); p. 23-37.
CES-1000968
Monográfico
Contiene: Nuevas miradas de las políticas de juventud /Sandra Pedrals.Nuevas tecnologías de relación / Adriana Gil.- Comunicación, educación y
voluntariado / Alejandra Betegón...
Recoge las actividades realizadas en el Encuentro Internacional de Juventud
de Cabueñes, celebrado del 22 al 26 de septiembre, y que tiene como tema
central las Tecnologías de la Información y la Comunicación.
Montero Rivero, Yolanda
Televisión, valores y adolescencia / Yolanda Montero Rivero.
-- Barcelona : Gedisa, 2006
220 p. -- (Estudios de televisión ; 22)
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La preponderancia de la televisión en la transmisión de valores a los
adolescentes sirve para analizar el declive de la familia, la escuela, la religión y
la cultura en esa función educadora.
ISBN 84-9784-133-6
Domínguez Sánchez, Mario
Transformaciones en las prácticas culturales de los jóvenes
: de la lectura como ocio y consumo a la fragmentación
neotecnológica / Mario Domínguez Sánchez, Igor Sádaba Rodríguez
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 70 (septiembre
2005); p. 23-37. ISSN 0211-4364
La lectura está inscrita en los códigos educativos actuales como una fuente de
garantía de capital cultural imprescindible. El lector joven, debido a la
irrupción de las nuevas tecnologías, está habituado a la hipertextualidad y a la
lectura en pantalla; se ha roto el orden clásico de consumo de libros.
http://www.injuve.mtas.es/injuve/contenidos.downloadatt.
action?id=429885237
Tus 10 comportamientos digitales : formando un criterio para
la vida en el ciberespacio. -- Bogotá : República de Colombia,
Ministerio de Tecnologías de la Comunicación y las Telecomunicaciones, cop. 2009
21 p. : il. col. ; 30 cm
Se propone un código de conducta ética en el uso de Internet dirigido
esencialmente a jóvenes. Basado en tres conceptos básicos: ciudadanía digital,
comunidad virtual y uso ético de las nuevas tecnologías de la información y
de la comunicación. Las recomendaciones buscan fundamentalmente el
respeto a los demás y la responsabilidad en el uso de la red.
http://www.tusdiezcomportamientosdigitales.com/Library/News/Files/
Guia%20de%20Apropiacion%20Escolar%20de%20Tus%2010%20
Comportamien319.PDF
Siri, Laura
Un análisis de You Tube como artefacto sociotécnico / Laura
Siri. -- [s.l. : s.n.], 2009
14 p. ; 30 cm
Bibliografía: p. 14
Estudio del popular portal de intercambio de videos en su faceta de medio
sociotécnico, en el que participan aspectos sociales y tecnológicos, y que está
definido por un conjunto de diseñadores, administradores, redes de ordenadores
y decisiones políticas. El análisis describe cada uno de los componentes de este
entramado y el uso real que los usuarios dan a esta herramienta.
http://www.dialogosfelafacs.net/77/articulos/pdf/77LauraSiri.pdf
Belmonte, Rosa
Un vistazo a la televisión / Rosa Belmonte
En: Padres y Maestros. -- n. 307 (marzo-abril 2007); p.
33-36. ISSN 0210-4679
A pesar del gran vehículo de comunicación que es la televisión nunca ha
gozado del beneplácito de la intelectualidad y se le atribuyen más influencias
negativas que positivas en cuanto a educación en valores.
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Uso y abuso de Internet en jóvenes universitarios / José A.
García del Castillo... [et al.]
En: Adicciones. -- vol. 20, n. 2; p. 131-142. ISSN 0214-4840
Bibliogr.: p. 140-142
A través de cuestionarios adaptados, recoge los resultados sobre el uso y/o
abuso de Internet así como, la relación entre frecuencia de uso y
determinadas variables psicosociales de jóvenes universitarios. El uso y
abuso de Internet se relacionó con el componente cognitivo de las
habilidades sociales.
http://www.adicciones.es/files/garcia%20del%20castillo.pdf
Usos inadecuados de las nuevas tecnologías entre la
población adulta española : Tecnoadictos / Append. -- Madrid :
Append, 2007
27 p. : tab., gráf. ; 30 cm.
En portada: OMNIBUS. Informe de Resultados D17-02
Las nuevas tecnologías aportan mucho a la calidad de vida y a las propias
posibilidades de desarrollo de las personas y por ello cabe desear que estas
sean accesibles al conjunto de la población. Sin embargo, es interesante
reflexionar sobre algunos de los riesgos que comporta un uso inadecuado de
las mismas. Este informe ofrece algunas pinceladas cuantitativas sobre
posibles conductas de riesgo al respecto.
http://www.append.es/datos/estudios/archivo22.pdf
Violencia en los medios de comunicación / Carlos Zeller...
[et al.]
En: Políticas sociales en Europa. -- n. 21 (febrero 2007);
p. 5-111
Monográfico
Contiene : La representación periodística de la violencia y la desigualdad social
/ Carlos Zeller; Mirada ética sobre la violencia / Catherine Bert; Legitimación de
la violencia en la televisión y en la vida social / Concepción Fernández
Villanueva, Roberto Domínguez Bilbao, Juan Carlos Revilla Castro
Aborda el tema de la violencia en los medios de comunicación de masas, cómo
esta violencia puede afectar a la sociedad y qué medios existen para combatirla.
Trata entre otros temas: la violencia en la televisión, prensa, videojuegos, etc.
Fumero, Antonio
Web 2.0 / Antonio Fumero y Genís Roca; con la colaboración
de Fernando Sáez Vacas. -- Madrid : Fundación Orange España,
D.L. 2007
136 p. ; 30 cm
Análisis de las páginas web 2.0, los blogs y las redes sociales desde un punto
de vista sociotécnico, económico y empresarial. En los últimos años se ha
producido una pérdida de entusiasmo previo a causa de la caída de los
valores financieros asociados a las empresas emergidas de Internet. Con
la aparición de las redes sociales se experimenta un enérgico renacer en
la actividad empresarial directa e indirectamente relacionada con
la Red, debido a su importante repercusión que ha transformado
el entorno social, cultural y las relaciones sociales.
http://www.fundacionorange.es/areas/25_publicaciones/publi_253_11.asp
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Justribó, Reyes
1º Observatorio de Tendencias : Los jóvenes, la tecnología y
el móvil / Reyes Justribó, Miguel Muñoz. -- [S.l.] : Nokia, 2008
36 p. : principalmente cuad., gráf. ; 30 cm.
Elaborado por el Instituto Conecta
Estudio realizado a partir de una muestra de 2.000 personas
seleccionadas en el ámbito nacional, y con edades comprendidas entre
los 15 y los 35 años, que revela que los jóvenes viven rodeados de todo
tipo de dispositivos, y que no existen diferencias significativas en cuanto
a sexos, ya que ambos cuentan con prácticamente el mismo equipamiento
tecnológico, si bien se perciben algunas diferencias en cuanto a su actitud
hacia los mismos y hacia la tecnología en general. El móvil es percibido
como un elemento de autoimagen, sólo superado por la ropa y el
peinado.
http://www.gsmspain.com/down.php?id=0&tipo=descargas&carpeta=
varios&file=observatorio_tendencias_nokia_2008.pdf
Bringué Sala, Xavier
¿Cómo son las generaciones interactivas? / Xavier Bringué
Sala
En: Nueva Revista de Política, Cultura y Arte. -- n. 124
(julio-septiembre 2009). -- p. ISSN 1130-0426
Tras estudiar los resultados de un cuestionario de 25.467 escolares, se
definen los rasgos característicos comunes de los adolescentes, jóvenes y
adultos jóvenes, incluidos dentro de la “generación interactiva”
latinoamericana.
Gordo López, Ángel J.
¿Jóvenes en peligro o peligrosos? : alarmas y tecnologías
sociales del “desarrollo” y gobierno digital / Ángel J. Gordo
López
En: Revista de estudios de juventud. -- n. 82 (sept. 2008);
p. 103-114. ISSN 0211-4364
Los tradicionales métodos educativos basados en el respeto a la
autoridad y las moralidades al uso, se entremezclan actualmente con
nuevos hábitos y discursos tecnológicos. Las nociones de riesgo
atribuidas a las relaciones entre jóvenes y tecnologías de la información y
ocio fomentan un doble juego: los móviles, el Messenger, Facebook, H15 y
otras redes sociales alimentan la alarma social acerca de la violencia y los
riesgos a los que se exponen, por otro lado, incitan y allanan el camino
para difundir prácticas más accesibles al control y la regulación.
http://www.injuve.migualdad.es/injuve/contenidos.downloadatt.action?
id=979734427
Palazzo, María Gabriela
¿Son corteses los jóvenes en el chat? : Estudio de
estrategias de interacción en la conversación virtual / Por:
María Gabriela Palazzo
17 p.
En: Revista TEXTOS de la CiberSociedad. -- n. 5 (2005).
ISSN 1577-3760
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El propósito es determinar en qué grado los participantes de las
conversaciones llamadas virtuales utilizan estrategias de cortesía en el marco
de la interacción, en un medio en el que la pertenencia a una comunidad
“real” y otra “electrónica” entran en relación.
http://www.cibersociedad.net/textos/articulo.php?art=60
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COLABORACIÖN
Colaboran en este número:
María Almudena ÁLVAREZ IRARRETA
Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación por la UNED, Master en
Innovación educativa y evaluación de programas formativos, Profesora de
Didáctica en la Universidad Autónoma de Madrid y Orientadora psicopedagógica en la Comunidad Foral de Navarra; con 26 años de experiencia
docente e investigadora. Autora de artículos y libros como “La fotonovela:
Un valioso recurso didáctico en Escuela. “Un canal educativo para la educación universitaria a distancia” en Comunicar, La televisión educativa: una respuesta a las necesidades de formación en una sociedad multicultural en
Pearson Prentice Hall, Formación de formadores después de Bolonia, Díaz de
Santos. Investigadora responsable en Proyectos de Innovación, participante
en varios Proyectos I +D y de Convergencia Europea, miembro del Grupo de
Investigación EMIPE con el que ha colaborado en publicaciones diversas,
ponente en Congresos e instituciones educativas…
Daniel ARANDA JUÁREZ
Doctor en Comunicación y Profesor de los Estudios de Información y
Comunicación de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). Su línea investigación actual se centra en el estudio de las formas de consumo y prácticas
culturales del ocio digital de los jóvenes (videojuegos, el uso de las redes
p2p o la utilización de teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles). Ha
publicado artículos sobre consumo cultural y recepción de la televisión y el
cine, y numerosos trabajos sobre ocio digital. Es coautor del libro Guión
Audiovisual (2006) y co-editor de los libros Puntos de vista. Una mirada
poliédrica a la historia del cine (2009) y Aprovecha el tiempo y juega.
Algunas claves para entender los videojuegos (2009).
Antonio J. BALANDRÓN PAZOS.
Doctor en Publicidad y RR.PP., licenciado en Periodismo por la Universidad
Pontificia de Salamanca y licenciado en Publicidad y RR.PP. por la
Universidad de Vigo, es en la actualidad profesor de esta especialidad en la
Facultad de CC. de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos. En
2003 fue galardonado con el Premio a la Investigación sobre Comunicación
de Masas del Consell de l’Audiovisual de Cataluña por un trabajo sobre las
relaciones entre la publicidad y la violencia. Cuenta con varios libros publicados y numerosas aportaciones en revistas académicas y participaciones en
congresos y reuniones científicas. En los últimos años ha impartido cursos de
posgrado sobre publicidad y nuevas tecnologías.
Marta BERANUY FARGUES
Doctoranda en Psicología. Investigadora del programa de Formación de
Personal Universitario del Ministerio de Educación y Ciencia. Postgrado en
Psicoterapia Cognitivo-Social. Diploma de Estudios Avanzados. Investigadora
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del Grupo de Investigación en Conductas Desadaptativas de la FPCEE
Blanquerna (URL). Coautora de múltiples artículos científicos y capítulos de
libros sobre adicciones a nuevas tecnologías y drogodependencias.
Universitat Ramon Llull. Facultat de Psicologia Ciències de l’Educació i
l’Esport Blanquerna. Departament de Psicologia.
Francisco BERNETE GARCÍA
Doctor en Ciencias de la Información (1990); Profesor Titular de Teoría y
Sociología de la Comunicación en la Universidad Complutense de Madrid. Ha
participado en investigaciones patrocinadas por el Injuve desde 1990. Entre
ellas, Los valores actuales de la juventud española (1991) y Historia de los
cambios de mentalidades de los jóvenes 1960-1990 (editado en 1994). Es
coautor (con Santiago Lorente y Diego Becerril) del libro Jóvenes, relaciones
familiares y tecnologías de la información y la comunicación (2004) y director del estudio Comunicación y lenguajes juveniles a través de las TIC
(2006). Coordinó el núm. 78 de la REVISTA DE ESTUDIOS DE JUVENTUD,
monográfico dedicado a “Culturas y lenguajes juveniles”. Actualmente, es el
coordinador del Master Oficial UCM en Comunicación Social.
Xavier BRINGUÉ SALA
Licenciado en Ciencias de la Educación y Doctor en Comunicación. Profesor
Adjunto del Departamento de Empresa Informativa, imparte su docencia
para las asignaturas de Psicología e Investigación de Mercados. También es
miembro de la Society of Consumer Psychology, subdirector del Instituto de
Ciencias para la Familia y subdirector del Departamento de Empresa
Informativa, en la Universidad de Navarra. En la actualidad preside el Consejo
Académico Asesor del Foro Generaciones Interactivas, entidad fundada por
la Universidad de Navarra, Telefónica Internacional y la Organización
Interamericana de Universidades, cuyo objetivo es el estudio científico de la
relación entre los menores y las diversas pantallas como base para la puesta
en marcha de iniciativas académicas, formativas y empresariales de ámbito
internacional.
Javier CALLEJO GALLEGO
Doctor en Sociología, con Premio Extraordinario, y licenciado en Sociología y
Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad Complutense de
Madrid. Ha realizado numerosas investigaciones empíricas sobre la relación
entre sociedad y medios de comunicación, especializándose en los procesos
de recepción de éstos, donde destaca la publicación de La audiencia activa
(Centro de Investigaciones Sociológicas, 1995). En la actualidad, es profesor
de Técnicas de Investigación Social en la UNED, convirtiéndose la metodología en su gran campo de especialización, articulando tanto métodos cuantitativos como métodos cualitativos de investigación social. Fruto de esta
especialización son sus últimos libros en colaboración con los profesores
Antonio Viedma (Proyectos y estrategias de investigación social, 2005),
Ramón Ramos (Riesgos y catástrofes. Actitudes y conductas en la sociedad
española, 2008) y Carlos Prieto y Ramón Ramos (Nuevos tiempos del trabajo. Entre la flexibilidad competitiva de las empresas y las relaciones de género, 2008).
Xavier CARBONELL SÁNCHEZ
Doctor en psicología y Profesor Titular Universidad Ramón Llull. Cuenta con
una amplia experiencia como psicólogo clínico experto en adicciones, tanto
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desde la psicoterapia, la gestión, como desde la investigación. Es Director
del Grupo de investigación en Conductas Desadaptativas (ConDesa) de la
FPCEE Blanquerna (URL). Universitat Ramon Llull. Facultat de Psicologia
Ciències de l’Educació i l’Esport Blanquerna. Departament de Psicologia. Ha
publicado entre otros libros y artículos científicos: Adicciones tecnológicas en
la adolescencia (Pirámide), Consumo de drogas y terapia familiar sistémica
(dedebé), Manual de psicopatología clínica (Paidós), “¿Adictos a Internet y al
móvil?”, “Qué uso hacen los jóvenes de Internet y el móvil”, “el adolescente
ante las TIC”, etc.
Jorge DEL RIO PÉREZ
Doctor en CC de la Información. Licenciado en Periodismo (1996) y
Publicidad y Relaciones Publicas (1997) por la Universidad de Navarra. Desde
que se doctoró (2002), su investigación se ha centrado en la Creatividad
Publicitaria y las Generaciones Interactivas. Es profesor de la asignatura de
Creatividad Publicitaria y Proyectos Publicitarios en la Universidad de
Navarra. Es coordinador del grado de Publicidad y Relaciones Públicas de la
Universidad de Navarra y miembro consultor de la revista científica
Comunicación y Sociedad.
Luís Tomás DÍEZ DE CASTRO
Doctor Catedrático de la URJC. Académico de la Real Academia de Doctores.
Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales. Postdoctoral Scholar en el
Departamento de Business Administration en la Universidad de California en
Los Ángeles, durante el curso 1973 74; “Risk in Business Decisions”. Miembro
fundador de AEDEM; Miembro de la Academy of Management; Honorary
Fellow de la Graduate School of Business de la Universidad de Wisconsin;
Premio de la Fundación Universidad Empresa 1975; Secretario General de la
Asociación Europea de Dirección y Economía de la Empresa; Subdirector del
Centro Universitario de Estudios Financieros (CUNEF) 1993-1995; Miembro de
los Consejos de Redacción de las revistas: Económicas y Empresariales,
Gestión Científica; Revista de Economía y Empresa, Actualidad Financiera;
Miembro de la Financial Management Association. Entre otras muchas publicaciones: “Control Cibernético y Empresa”, Esic Market, “Ingeniería Financiera.
La gestión en los mercados financieros internacionales”, MacGraw Hill, 1991 (2ª
Edición 1994); “Dirección Financiera”, Prentice Hall, 2001; “Introducción a la
Ingeniería Financiera”, Contabilidad, Teoría y Práctica,nº8 9.
Julia GONZÁLEZ CONDE
Doctora en Ciencias de la Información, Periodista de radio y TV y profesora
universitaria de Medios Audiovisuales hace más de quince años (Universidad
Complutense de Madrid, Universidad Francisco de Vitoria, CEU San Pablo).
Directora académica del Master de Radio (Fundación Radio Popular y Cadena
COPE, en colaboración con la Universidad CEU San Pablo) e imparte clase de
Locución y Técnicas de Voz, en el Master de RNE y UCM. Ha publicado más
de treinta artículos científicos y libros relacionados con la radio, la televisión,
Internet, los jóvenes, la infancia, nuevos contenidos y formatos audiovisuales,
entre otros: La radio. El sonido de la supervivencia (2009); La televisión.
Estrategia audiovisual (2009); [email protected] por Internet. En busca de contenidos
(2005); Radio en Internet: nuevo reto para jóvenes audiencias (2003);
Nuevos conceptos para nuevos medios (2002) o Comunicación radiofónica.
De la radio a la Universidad (2001). Ha participado en diversas investigaciones
como: Cybermedia, innovaciones, procesos y nuevos desarrollos del periodis-
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mo de Internet, Telefonía móvil y otras tecnologías del conocimiento y Forma
parte del grupo de investigación sobre la Preferencia juvenil en nuevos formatos de televisión.
María Luisa MEDRANO GARCÍA
Doctora por la Universidad Rey Juan Carlos. Profesora titular en el Dpto. de
Economía de la Empresa. Actualmente es la Co-Directora del Master en
Dirección de Empresas de Moda de la Cámara de Comercio de Madrid y la
URJC. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por el Colegio
Universitario de Estudios Financieros (CUNEF) UCM. Master Oficial en
Marketing. Master Oficial en Ciencias Históricas: Investigación, Documentación y
Nuevas Tecnologías. Académica Numeraria de la Academia Europea de
Dirección y Economía de la Empresa. Liason para España de la International
Academy of Business Disciplines. Profesora visitante en la Beijing Language
and Culture University, 2007, 2008, (Pekín, China); Waseda University, 2009,
(Tokio, Japón) y la Academy of Finance under the Government of the
Russian Federation, 2009, (Moscú, Rusia). Publicaciones: “Digital Marketing
in Spain: Search engines and Social Networks”. Journal of International
Business Disciplines. “Los grupos de interés y la gestión medioambiental”,
Cuadernos de Gestión.
Juan MENOR SENDRA
Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de
Madrid. Profesor Titular del departamento de Comunicación de la
Universidad Rey Juan Carlos. Impartiendo: Estructura del Sistema
Audiovisual y Gestión de Soportes Digitales en las Licenciaturas de CC. de la
Comunicación. Desde 1991 ha ocupado los puestos en RTVE de Director de
Investigación de Mercados, Director de Emisiones, Director de Antena,
Director de Antena y Programas y Director de Televisión Española hasta
diciembre de 2004. Miembro del comité de seguimiento del código de
Autoprotección de contenidos en horario de máxima protección infantil.
Miembro investigador del Research Committe on Communication,
Knowledge and Culture, de la International Sociological Association (19811990). Colaborador del Centro de Estudios Sociales Aplicados (1989-1990).
Socio investigador - Análisis de Imagen y Comunicación (A.N.I.C.O.M.) (19881991). Miembro del Group of European Audience Researchers (1992-1997).
Entre otras publicaciones: “Mito y discurso tecnológico “. “Problemática de
medición de los medios”, “Audiences, citizens and politics as a religion: the
Spanish television” (con Ricardo Pérez-Amat), en Manuel Alejandro Guerrero
y Manuel Chavez Empowering Citizenship through Journalism, Information
and Entertainment in Iberoamerica, Michigan State University, 2009, etc.
Clara MUELA MOLINA
Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de
Madrid y profesora de Publicidad y RRPP en la Facultad de Ciencias de la
Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Autora de dos
libros y de varias publicaciones, ha colaborado en varias investigaciones, ha
asistido como ponente en congresos nacionales e internacionales, etc. Está
especializada en el análisis de la publicidad de los principales medios de
comunicación y, especialmente, de la creatividad de los mensajes comerciales en televisión, radio, gráfica e Internet especialmente. Es, asimismo, componente del grupo internacional de investigación GRER: Groupe de
Recherches et d’Études sur la radio.
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Pedro REINARES LARA
Doctor en Doctor en CC. Económicas y Empresariales (UCM), Licenciado en
Publicidad por la Universidad del País Vasco y Master en Marketing
Estratégico por la Autónoma de Madrid. Profesor del área de
Comercialización e Investigación de Mercados en la Universidad Rey Juan
Carlos y del Claustro de prof. Asociados de la IE Business School. Ha sido
director del Departamento de Marketing de la Universidad Europea y de la
agencia Index Comunicación. Viaja con regularidad a los países de América
Latina como Consultor y ponente de organismos públicos. Es profesor colaborador de los principales master y posgrado del área de marketing en
España. Ha desarrollado importantes proyectos de investigación, tanto competitivos como con empresas y administración publica. Autor de libros como
“Comunicación en Internet”, Paraninfo Thomson Learning, Madrid. 2001.
“Marketing Relacional”, Prentice-Hall Finantial Times, Madrid 2002. “Gestión
de la comunicación comercial”, Mc Graw-Hill. 1999. “Fundamentos básicos de
la gestión publicitaria en Televisión”, ESIC, Madrid, 2003 entre otros, y de
más de 80 artículos sobre marketing y comunicación(30 en revistas internacionales).
Ángeles RUBIO GIL
Doctora en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense.
Profesora en la Facultad en Ciencias de la Comunicación de la Universidad
Rey Juan Carlos de Madrid y en distintos postgrados internacionales. Autora
de quince libros de ensayo y manuales universitarios y cuarenta publicaciones científicas, entre otros: Adolescentes y Jóvenes en la Red, Finanzas y
Sociedad, El azar como destino: de las sociedad del juego al miedo,
Formación de formadores después de Bolonia, etc. Ha contado con múltiples
becas y premios de investigación sobre comportamiento del consumo y
cambio social: Sociología del Juego en España (Celej), Mediación en el conflicto intercultural en el aula (SM), Revistas juveniles (CIDE). etc.
Colaboradora habitual de distintos medios escritos y audiovisuales (La
Vanguardia, Psychologies, etc.), mantiene la comunicación con sus lectores a
través de conferencias y de su página Web: www.angelesrubio.net
Charo SÁDABA CHALEZQUER
Doctora en Comunicación por la Universidad de Navarra. Desde el año 2006
dirige el Departamento de Empresa Informativa de la Facultad de
Comunicación donde imparte las asignaturas Marketing Directo e Interactivo
y Nuevos Medios Publicitarios. Su investigación está relacionada con la convergencia tecnológica, los usos comerciales y publicitarios de las nuevas tecnologías, y la relación entre jóvenes y TIC.Es Directora de Investigación del
Foro Generaciones Interactivas,.www.generacionesinteractivas.org.
Ha participado en numerosas iniciativas de investigación, nacionales e internacionales, y ha publicado numerosos artículos y capítulos en libros sobre
estos temas.
Elvira SAN MILLÁN FERNÁNDEZ
Documentalista de Extensión Universitaria y Política Social (URJC) y Master
en Información Internacional de la Universidad Complutense de Madrid.
Doctoranda en Humanidades Contemporáneas. Coordinación del Master
Seminario “Web 2.0 ¿sabes lo que es?” Facultad de CC. Jurídicas y Sociales.
Miembro de la asociación comunicacionciudadana.org, asesora en Web 2.0
de la URJC y responsable del programa de Universidad Digital Saludable,
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vinculada con la RSC, y community manager del Instituto de Humanidades
URJC.
Jordi SÁNCHEZ-NAVARRO
Doctor en Comunicación y Profesor de los Estudios de Ciencias de la
Información y la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya. Ha
escrito sobre cine y televisión, y en la actualidad investiga sobre las formas
que adopta la innovación en el entretenimiento audiovisual y la manera en
que estas interaccionan con las nuevas prácticas de consumo cultural en el
paisaje mediático contemporáneo. Es autor de los libros Narrativa audiovisual (2006), Freaks en acción. Alex de la Iglesia o el cine como fuga (2005)
y Tim Burton: Cuentos en sombras (2000), y ha coeditado, entre otros, los
libros Aprovecha el tiempo y juega. Algunas claves para entender los videojuegos (2009), Puntos de vista. Una mirada poliédrica a la historia del cine
(2009), HoritzóTV. Perspectivas d’una altra televisió possible (2007),
Realidad Virtual. Visiones sobre el ciberespacio (2004) e Imágenes para la
sospecha. Falsos documentales y otras piruetas de la no-ficción (2001).
Carlos TABERNERO HOLGADO
Doctor en Biología Molecular. Investigador del Internet Interdisciplinary
Institute (IN3) de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) y profesor de
Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Ha
escrito sobre Internet, cine e historia de la ciencia, y actualmente investiga
sobre la transformación de prácticas comunicativas asociada a la creciente
difusión de las tecnologías digitales y sobre la percepción pública de la ciencia y de la tecnología en relación con los medios de comunicación, sobre
todo a través del cine. Es coautor del libro Internet y televisión. La guerra de
las pantallas (2008), y del capítulo Media practices, connected lives en el
libro World Wide Internet. Changing societies, economies and cultures
(2009). Entre sus publicaciones recientes se encuentra el capítulo El proceso
salud-enfermedad como instrumento del discurso hegemónico en el cine
español de la posguerra (1939-1950) en el libro La experiencia de enfermar
en perspectiva histórica (2008).
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