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TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
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LORENZO JOSÉ RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD
MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
LORENZO JOSÉ RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
MÁSTER EN GESTIÓN AMBIENTAL SOSTENIBLE
MÁSTER EN DINAMIZACIÓN COMUNITARIA DEL
MEDIO RURAL
TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
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LORENZO JOSÉ RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
CONTEXTO HISTÓRICO
La Edad Media ocupó un amplio espacio de tiempo de aproximadamente un
milenio de duración, el concepto de Edad Media es hoy de uso corriente, pero los
hombres y mujeres de ese periodo no tuvieron nunca la conciencia de estar viviendo
en una época o en un momento distinto.
Transición del Mundo Antiguo al Medieval (III-VIII)
Durante esta etapa de transición hubo dos referentes fundamentales a nivel
político: por un lado el Imperio bizantino, muy influyente en Europa en ese momento,
y por otro lado las invasiones germánicas. La caída del Imperio romano de Occidente
La desaparición del Imperio romano de Occidente fue la causa principal de la
desaparición del trabajo de los esclavos, que fue sustituido por el de colonos; por otro
lado el fin de la fiscalidad imperial tuvo como consecuencia más inmediata la
adscripción de la tierra a los trabajadores.
Como quiera que los vínculos de fidelidad germánicos (el comitatus o
gejolgschaft  unión al jefe por vínculos de fidelidad) también tuvieron una
importancia destacada, el trabajo en el campo y las comitivas de guerreros formaron el
caldo de cultivo básico para el amplio desarrollo de las relaciones feudo-vasalláticas.
Los asentamientos germanos no pasaron de ser la retención del poder por una
minoría dirigente (visigodos en Hispania, ostrogodos en Italia, francos y burgundios en
Galia, jutos y anglos en Britania...) que, poco a poco, se fueron mezclando con la
población autóctona. De entre todos ellos surgió el Imperio carolingio como alternativa
de poder centralizado no sólo al Imperio bizantino sino también al Papado. A partir de
la presencia efectiva del Islam en Europa (siglo VIII), el poder temporal de Roma fue
en aumento en toda Europa.
Económica y socialmente, los campos europeos continuaron con el proceso de
recesión económica que ya mantenían en el Bajo Imperio romano, agravado por las
tensiones sociales inherentes al cambio de estructura. Comenzaron las primeras
divisiones sociales: humiliores y potentiores formaron, sobre todo en el campo, dos
grupos plenamente diferenciados. Durante todo el período de transición se sucedieron
oleadas de invasores por toda Europa.
Alta Edad Media (IX-XI)
El poder centralizado del Imperio carolingio fue heredado por el Imperio
germánico, el fenómeno religioso del monacato comienza a ser valorado como un
avance en la espiritualidad, lo que sirvió al Papado para crecer cada vez más en
influencia y poder político. Con los Dictatus Papae (1075), la famosa Reforma
Gregoriana llevada a cabo por Gregorio VII el pontificado llegó hasta las más altas
cimas de poder, lo cual, sin embargo, motivó enfrentamientos contra el Imperio
germánico. La culminación de su influencia en la sociedad europea tuvo que esperar
hasta algunos años más tarde: en el Concilio de Clermont (1095), cuando el Papa
Urbano II fue capaz de movilizar a la sociedad europea para llevar a cabo una empresa
de dimensiones colosales: las Cruzadas. Dentro de la Alta Edad Media los reinos
germánicos (salvo la excepción del visigodo ibérico, derrumbado por la invasión
islámica en el 711) se asentaron y consolidaron, culminando en una fusión total con la
población autóctona. La influencia del Imperio bizantino se redujo notablemente.
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Durante los siglos X y XI se produjo una verdadera revolución técnico-agrícola
que fue causa del arranque posterior de Europa. Uno de los principales motivos fue la
explosión demográfica acontecida entre los siglos X y XI, especialmente en la Europa
atlántica, lo que, a efectos económicos, produjo un incremento de la demanda y un
crecimiento del consumo, factores ambos que siempre tienden a un crecimiento
económico. Había más bocas que alimentar y más brazos para trabajar, por lo que la
expansión contaba con suficiente base material, que se veía apoyada por dos factores
coyunturales: cierta bonanza climática a partir del siglo XI (los datos más útiles para el
estudio del clima de este periodo en Europa son el estudio del retroceso y avance de
los glaciares de los Alpes. Así los siglos V al VIII fueron fríos y húmedos, seguidos de
un clima más suave y seco hasta el XII) y unas mejores condiciones de vida.
Conjuntamente a estos factores, o como consecuencia de ellos, ciertas progresos
técnicos influyeron en un mayor aprovechamiento y rendimiento de los cultivos:
-
sustitución del buey como animal de carga por el caballo (más costoso pero
más productivo),
-
uso de abonos naturales,
-
abandono del barbecho por la rotación de cultivos,
-
incremento de los recursos energéticos con maquinaria de todo tipo (molinos,
telares mecánicos),
-
sustitución de las herramientas de madera por el hierro y,
-
en la Europa atlántica la sustitución del arado romano por el de vertedera.
Todo ello condujo a un fenómeno de “hambre de tierras” que se tradujo en
fenómenos como la Repoblación y el inicio de una incipiente economía de mercado,
además del crecimiento urbano. Socialmente, los grupos aristocráticos de la anterior
etapa fueron adquiriendo prerrogativas hasta convertirse en nobleza; aunque aún
había muchos campesinos libres, la opresión señorial avanzaba poderosamente.
Plena Edad Media (XII-XIII)
Esta etapa es quizás la de la culminación: el gran siglo de las catedrales góticas
y las Universidades como centros de irradiación cultural. La fragmentación feudal del
poder comenzó a ser absorbida por unas incipientes monarquías que, aunque
igualmente feudales, cada vez estaban más asentadas (Castilla, Inglaterra, Francia,
Aragón...) y tendían a centralizar las prerrogativas regias. La lucha entre Papado e
Imperio comenzó a dar muestras de agotamiento por parte de ambos lados,
especialmente el Papado que, pese a contar con Inocencio III, se vio cercado no sólo
por los poderes temporales, sino por toda una serie de herejías que amenazaban su
poder espiritual: cátaros, valdenses y pseudoapóstoles fueron unos notables enemigos
que socavaron hondamente la credibilidad temporal pontificia.
La economía creció en la Plena Edad Media hasta límites insospechados,
llegando a un rango que se puede calificar de pre-capitalista. El fenómeno de la
repoblación y la explotación de territorios yermos provocó un aumento de la
producción que fue convertida en monetario para disfrute de sus cultivadores. Pero
también aumentaron los privilegios e inmunidades de los grandes señores feudales,
que pasaron de exigir rentas en trabajo a rentas en dinero. Con el fin del proceso de
expansión territorial se produjeron los primeros síntomas de agotamiento económico
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de Europa, hecho que no fue aceptado con agrado por las clases dirigentes,
nobleza y clero, quienes pasaron a redoblar sus mecanismos de coacción para no
perder su nivel de vida.
En algunos ámbitos europeos, especialmente en Italia y Flandes, estos factores
coadyuvaron para que aquellas incipientes ciudades de la Alta Edad Media, convertidas
en verdaderas urbes plenomedievales, ganasen más y más espacio en el poder merced
a su control de los mercados y al fomento de los intercambios campo-ciudad a nivel
económico.
COMPOST DE LOS TEMPLARIOS. CONSIDERACIONES PREVIAS.
CONCEPTO DE SUELO
El vocablo suelo deriva de la palabra latina "solum" con la que se denominaba a
la superficie sólida de la Tierra, que constituye, con sus 149 millones de km², al 29 %
de la superficie del planeta, que alcanza los 510 millones de km².
Esta definición etimológica no resulta adecuada al concepto que pretende
representar, pues incluso el propio término tierra es en sí mismo confuso, como lo es
el latino "terra" del que deriva, que tanto sirve para nombrar al cuerpo cósmico como a
la superficie del mismo, algo que los griegos habían resuelto con los vocablos "geos" y
"edaphos". No obstante, se utilizan algunos artilugios gramaticales para facilitar la
comprensión semántica del término. El nombre propio unido al determinante la sirve
para indicar que nos referimos al cuerpo cósmico, tercer planeta del sistema solar,
cuya órbita se ubica entre las de Venus y Marte, este planeta sería la Tierra. El nombre
común adicionado de la misma partícula sirve para expresar un país, región o
superficie determinada.
Otra acepción correspondería al sustantivo sin determinante, que representa a
la materia inorgánica desmenuzable que cubre la superficie sólida del planeta para
diferenciarla de la roca o material coherente. Esta acepción es la que mas se acerca al
concepto de suelo que vamos a considerar, y que a veces se confunde con él, en
expresiones tales como "tierra campa", la que carece de arbolado y solo se usa para
siembra de cereal;"tierra fuerte" por suelo arcilloso o "tierra vegetal" para expresar que
un suelo posee abundante materia orgánica y es muy apto para el cultivo.
Los conceptos de suelo y tierra suelen prestarse a confusión, pero nosotros
consideraremos como suelo a la "capa superior de la superficie sólida del
planeta, formada por meteorización de las rocas, en la que están o pueden
estar enraizadas las plantas y que constituye un medio ecológico particular
para ciertos tipos de seres vivos".
Por contra, el término tierra se aplica con mayor frecuencia, con un criterio
económico o de producción y es mas amplio que el de suelo porque incluye, además
de a éste, el relieve, el clima y otros condicionantes de su productividad, entre los que
hay que incluir el manejo. En general se usa en plural cuando se quiere indicar su
propiedad o ubicación.
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En este sentido la superficie ocupada por suelos o tierras desciende hasta unos
3200 millones de has., que solo constituyen el 21 % de la considerada inicialmente, y
le corresponde únicamente el 6.3 % del área total del planeta.
De cualquier forma, la idea de suelo es muy compleja y ha ido evolucionando
con el tiempo; y como el pasado es la clave del presente y la escuela del futuro,
resulta conveniente revisar esta evolución para adquirir un correcto conocimiento del
concepto de suelo.
El suelo es conocido desde tiempos remotos, desde el momento en que el
hombre se volvió sedentario, y comenzó a cultivar sus propias cosechas, tuvo
necesidad de conocer el suelo, sus propiedades y su comportamiento, aunque en
aquellos momentos, fuese desde un punto de vista exclusivamente utilitario; como
soporte de los vegetales. Durante un tiempo enorme el conocimiento del suelo ha sido
únicamente el que dimana de la experiencia. Así ya los primeros cultivadores neolíticos
de las Islas Británicas preferían, para aposentarse, suelos bien drenados y fáciles de
trabajar, naciendo de esta manera, si no el primer concepto de suelo, si la primera
clasificación de suelos en útiles e inútiles, según sus características físicas. Los
cultivadores prehistóricos tenían una organización parcialmente sedentaria: el tiempo
de permanencia en una localidad dependía de su organización agrícola y del carácter
de los suelos locales; la elección inicial del punto de establecimiento estaba muy
condicionada al tipo de suelo, lo que denota una necesidad de conocimiento de este
medio.
En este mismo sentido, aparece la primera clasificación real de suelos debida al
chino Ping Hua Lee, hace unos 4.000 ó 5.000 años. Los suelos de China son
clasificados en 9 clases , según su facilidad para producir cosechas. Utiliza como
principales criterios el color y la consistencia, así emplea términos como amarillo ligero
o rojo suelto.
Desde siempre el suelo ha sido considerado como una mezcla más o menos
suelta de pequeños fragmentos de roca y materiales de origen orgánico, junto con
líquidos y gases en proporción variable de sus respectivos componentes, con una
determinada capacidad productiva.
Pocas indicaciones nos han llegado sobre la concepción, o concepciones del
suelo de la Grecia clásica. Empédocles (483-430 a.C.) concibe el suelo, juntamente con
el fuego, agua y aire, como materia básica del Universo. Los conceptos de tierra y
suelo eran sinónimos, y la idea de que el suelo fue uno de los componentes básicos de
cualquier materia, persistió durante muchas centurias.
Teofrasto (370-287 a.C.), alumno de Aristóteles, definió el suelo con el término
"edaphos " para diferenciarlo de la tierra como cuerpo cósmico, y distinguió en él
varias capas: superficial, con un contenido variable en humus; subsuperficial, que
suministraba nutrientes al sistema radicular herbáceo; substrato, que alimentaba las
raíces de los árboles; y finalmente, por debajo el dominio del reino de la oscuridad.
Un gran número de escritores de la Roma clásica, grandes observadores, obtuvieron
datos empíricos que permitieron mejorar el tipo de uso y manejo de los suelos y,
consecuentemente aumentar la producción de alimentos y fibras. Entre ellos, cabe
destacar a Cato el Antiguo (234-149 a.C.), quien en su obra "De agri cultura ", escrita
hacia el 160 a.C., refleja su experiencia personal en los trabajos del campo.
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Virgilio (70-19 a.C.) por su gran vinculación con la política de Augusto de
reanudar la actividad agrícola, trata del suelo en dos de los cuatro libros que
constituyen las "Geórgicas ". Su concepto de suelo es solo el que deriva de la idea del
“medio que soporta la vida vegetal". Los clasifica según las propiedades visibles en la
superficie cultivada, como color, textura y pedregosidad, así como la profundidad o
desarrollo del suelo.
Finalmente Columella, natural de Cádiz, escribe hacia el año 45 los 12 libros
que constituyen "De re rustica ", que es una de las obras clásicas de agricultura, muy
superior a las de Cato y Varro. En ella considera el cultivo del suelo como la fuente
principal del bienestar humano y como el mejor remedio contra la depravación de las
costumbres.
La caída del Imperio Romano marca el inicio de la Edad Media, que es
considerada un periodo oscuro para el desarrollo de la ciencia, pero que como veremos
supuso en la ciencia del suelo algunos importantes avances de la mano de la Orden del
Temple.
EL SUELO COMO HÁBITAT. BIOLOGÍA DEL SUELO
La formación de un suelo a partir de la roca madre implica un conjunto de
transformaciones físicas, químicas y biológicas enormes. Entre estas transformaciones,
las de carácter biológico adquieren por su importancia y complejidad un papel
trascendental. En efecto, los seres vivos, tanto vegetales como animales superiores e
inferiores y microorganismos en general, condicionan el aporte de materia orgánica,
sin la cual los detritus minerales producidos por la desintegración fisicoquímica de las
rocas solo representarían un sustrato estéril, incapaz de sostener formas de vida
organizada.
Así pues, el suelo no debe entenderse solamente como un medio de cultivo
ideal del cual los vegetales superiores extraen el alimento y sostén, sino también como
un complejo sistema de vida en equilibrio, con abundantes formas vegetales y
animales de tamaño y actividad muy diversos. Por tanto, al hablar de suelo debe
entenderse algo vivo que da la vida a los propios organismos que lo pueblan. Sobre las
manifestaciones de esta vida en el suelo, cabe decir que el suelo respira, asimila y
desasimila, constituye auténticas reservas como el humus, de naturaleza compleja y
mal conocida, que después, lentamente, vuelve a utilizar degradándolas y poniéndolas
de nuevo a disposición de las plantas en forma asimilable.
Para conseguir esto, el suelo se sirve de verdaderos “órganos", a los que confía
las diversas reacciones biológicas indispensables para el mantenimiento de la vida.
Esos “órganos" son grupos de organismos causantes de los fenómenos metabólicos, en
diversa medida y a diferentes niveles, a que se ven sometidas las sustancias organices
e inorgánicas. Para facilitar su estudio, estos fenómenos son generalmente ordenados
en ciclos; así se habla del ciclo del nitrógeno, del ciclo del carbono, etc., entendiendo
por ello la cadena de importantes transformaciones que experimentan los compuestos
orgánicos en el suelo antes de alcanzar formas minerales utilizables por las plantas.
A continuación veremos cuales son y cual es el modo más conveniente para
agrupar las múltiples y diversas formas de vida que habitan en el suelo. Inicialmente
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se puede hacer una división a grandes rasgos en macroorganismos y
microorganismos, incluyendo tanto en un grupo como en el otro, formas de vida
animal y vegetal.
Al grupo de los macroorganismos, además de las raíces de las plantas,
pertenecen en el reino animal: moluscos, miriápodos, insectos, ácaros, nematodos y
lumbrícidos fundamentalmente; al grupo de los microorganismos pertenecen:
bacterias, actinomicetos, hongos, algas y protozoos. Sin embargo, corresponde a los
microorganismos el predominio en dichos fenómenos, tanto cuantitativa por su
número, como cualitativa por las importantes funciones que asumen y entre aquellos
destacan los pertenecientes al reino vegetal. No obstante, no se debe infravalorar la
importante función desarrollada por los organismos animales, especialmente en los
primeras fases de descomposición de la materia orgánica. En efecto, si bien las
bacterias, los actinomicetos, los hongos y las algas son los organismos que actúan
directamente en la destrucción de la materia orgánica, en la síntesis y en la
mineralización de los compuestos húmicos, en la fijación de nitrógeno y en otros
procesos de vital importancia, los lumbrícidos, los ácaros y los insectos intervienen en
transformaciones de carácter químico ligadas a sus procesos de digestión, además de
en la estructura física de los horizontes edáficos, que afecta a la aireación, drenaje y
mezcla de ellos.
Dentro de la población viva del suelo distinguiremos la compuesta por seres
pertenecientes al reino animal y de tamaño no microscópico de la que corresponde a
organismos microscópicos pues su función está claramente diferenciada, en estos
incluimos a elementos pertenecientes a diferentes reinos, de modo que habrá que
instituir la república edáfica.
TEXTURA DEL SUELO
Se refiere a las proporciones de partículas minerales de diferente tamaño que lo
forman. Existen cinco texturas básicas. Si predominan las partículas gruesas el suelo es
ligero o arenoso. Si predominan las finas como la arcilla y los limos es denso o
arcilloso. Y entre ambos podemos encontrar varias combinaciones, si la proporción es
equilibrada estamos ante un suelo franco, de textura media y goza de la ventajas de
los otros tipos de suelos.
La clasificación del suelo según su textura se basa en el contenido de arena,
limo y arcilla, prescindiendo de piedras y gravas. Las proporciones se pueden medir en
laboratorio, pero hay métodos manuales más sencillos que aprenderemos.
La arena y el limo son elementos minerales de grosor variable, constituidos por
sílice, silicatos, mica, y caliza. El grado de finura de la arena desempeña un papel
importante en la solubilización de materias nutritivas que es susceptible de ceder al
suelo; además la abundancia de elementos finos multiplica la superficie de contacto
con las raíces.
La arcilla representa la fracción coloidal de la materia mineral del suelo. Es
arcilla todo aquél elemento de diámetro inferior a 0.002mm. Derivan de la disgregación
de feldespatos, o silicatos de aluminio que contiene además hierro, calcio, magnesio,
potasio y manganeso. Los minerales arcillosos tienen estructura laminar,
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proporcionando el espesor, la naturaleza y la sucesión de los estratos, las
propiedades de cada arcilla (capacidad de cambio).
Todas las arcillas son plásticas, se pueden moldear en estado húmedo,
absorben agua, aumentando de volumen, lo que aumenta su superficie y su capacidad
de cambio: la arcilla es un coloide electronegativo dotado de propiedades de
adsorción, por lo que es capaz de retener en su superficie los cationes.
En los suelos, la arcilla está normalmente floculada por los electrolitos (sales
solubles de calcio). Cuando hay iones de sodio se produce la dispersión de las arcillas.
El estado de dispersión de las arcillas altera gravemente las propiedades estructurales
del suelo y crea un particular agrietamiento de la superficie.
ESTRUCTURA DEL SUELO
Es la manera de estar unidas las diferentes partículas minerales: terrones,
placas y grumos. La estructura ideal es el suelo grumoso. Las partículas minerales se
unen formando agregados, y estos forman la arquitectura del suelo. Los pilares son las
arenas y limos y están cementadas por arcillas y humus. Las arcillas presentan mayor
actividad física y química y tienen propiedades coloidales de interés químico. Los
agregados dejan huecos que se llaman poros o macroporos que se rellenan de agua,
aire o disoluciones. También hay microporos que son los pequeños espacios que son
capaces de retener el agua después de desecación y es donde tienen lugar las
reacciones químicas del suelo.
Bueno, el mejor suelo es entonces el franco/grumoso, y probablemente nunca
nos encontraremos un suelo así en una parcela para ajardinar. ¿Qué hacemos? Hay
que mejorar el suelo, pero nunca podremos cambiar el suelo totalmente así que una
vez que hayamos determinado el tipo de suelo veremos la forma de mejorarlo y nos
ceñiremos a aquellas listas de plantas de catálogos y viveros que nos permiten elegir
las más apropiadas.
Características de los suelos según su textura:
Textura fina:
• Gran poder de absorción del agua y nutrientes
• Gran poder de retención de agua
• Difícil de trabajar
• Poco permeable al aire y agua
Textura gruesa:
• Escaso poder de absorción de agua y nutrientes
• Poca capacidad de retención de agua
• Fácil de trabajar
• Buena permeabilidad de aire y agua.
COMPONENTES DEL SUELO
La materia orgánica del suelo procede de los restos de organismos caídos sobre
su superficie, principalmente hojas y residuos de plantas. Este material recién
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incorporado es el que se conoce como "materia orgánica fresca" y su cantidad
varía con el uso o vegetación que cubra al suelo.
La materia viva en el momento en que deja de serlo, comienza un proceso de
descomposición o autolisis provocado por los propios sistemas enzimáticos del
organismo muerto. Además sirve de alimento a numerosos individuos animales que
habitan en la interfase entre el suelo y los detritus que lo cubren. En esta fauna
predominan artrópodos de diversas clases y gran número de larvas, sobre todo de
insectos.
El papel de esta fauna es doble, por una parte digieren los restos y los
transforman dejando en su lugar sus excretas, en las que aparecen sustancias más
sencillas mezcladas con microorganismos de su intestino y del propio suelo, que fueron
ingeridos con los restos; de otra parte realizan una función de trituración que provoca
un incremento notable de la superficie de los restos y que ayuda al ataque de los
microorganismos de vida libre que habitan en la hojarasca o en las capas altas del
suelo. Estos primeros fragmentos presentan una estructura vegetal reconocible hasta
que se inicia el ataque de los hongos, que son los primeros microorganismos que se
implantan sobre los restos vegetales.
Los hongos son capaces de atacar y romper las moléculas de lignina que
forman las paredes de los vasos y las de celulosa que forman parte de las membranas
celulares, por el contrario necesitan tomar el nitrógeno en forma mineral, por lo que
han de hacerlo de la solución del suelo. Una vez rotas las paredes de los vasos y de las
células, queda abierta la puerta a la acción bacteriana, cuyos individuos se nutren de
las proteínas y de los azucares principalmente.
Las bacterias liberan nitrógeno en forma amoniacal y, posteriormente, nítrica
que permite la nutrición fúngica y el crecimiento de su población, iniciándose así una
estrecha colaboración entre ambos tipos de organismos que termina favoreciendo a las
plantas que habitan el suelo, al desaparecer la competencia por el nitrógeno que hasta
ese momento sufrían por parte de los hongos. Dependiendo de la cantidad de
nitrógeno presente en la materia orgánica fresca que llega al suelo así será el posible
enriquecimiento de éste en el elemento citado y la velocidad del proceso de
transformación de los restos vegetales, por ello la relación C/N de los restos vegetales
es un factor decisivo en todo el proceso de transformación de la materia orgánica y
que en su conjunto se conoce como "proceso de humificación".
A medida que avanza el proceso de humificación se va reduciendo el valor de la
relación C/N del material resultante, dado que el carbono se consume en los procesos
energéticos de los microorganismos y termina como dióxido de carbono, mientras que
el nitrógeno se invierte en la producción de proteínas que llegan nuevamente al suelo
al morir los microorganismos presentes en él. Al final de esta primera etapa de
descomposición, los restos vegetales van perdiendo su estructura inicial hasta acabar
resultando irreconocible.
Como se apuntó anteriormente, son muchos los grupos animales que
intervienen en el proceso de trituración de los vegetales y todos ellos provocan una
mezcla más o menos intensa con los microorganismos presentes. Algunos de ellos solo
viven en la hojarasca o "mantillo", o a lo sumo en los primeros centímetros del suelo
mineral; pero otros, como las lombrices, se desplazan en el suelo hasta alcanzar
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profundidades variables, según la temperatura y, sobre todo, el estado de
humedad, dado que poseen una cutícula permeable que les hace muy sensibles a la
desecación.
Los pertenecientes a este segundo grupo, además del efecto triturador y
mezclador de los primeros ejercen una función de transporte de la materia orgánica,
distribuyéndola en un mayor espacio y permitiendo una acción microbiana más
intensa. El horizonte A incrementa su espesor y el volumen de suelo afectado por la
materia orgánica es netamente superior lo que influye en los procesos de alteración
mineral, sobre todo en los que conocemos como alteración bioquímica, que alcanza
una mayor profundidad y permite que intervengan nuevos minerales procedentes del
material original o de una neoformación previa.
En el caso de las lombrices se produce una modificación de la composición del
suelo que ingieren con respecto al que excretan, modificando algunos parámetros que
favorecen la acción microbiana y como consecuencia de ello una aceleración del
proceso de humificación.
Ahora bien la materia orgánica no se acumula indefinidamente en el suelo sino
que los procesos oxidativos, que dan lugar a las sustancias húmicas, continúan, así
como la acción microbiana, que puede utilizar las sustancias húmicas formadas como
sustrato nutritivo y provocar su descomposición y "mineralización", con lo que se
cerraría el ciclo biogeoquímico de los elementos.
NATURALEZA DE LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO
EFECTOS DE LA MATERIA ORGÁNICA EN EL SUELO
La incorporación de diversas fuentes de materia orgánica en el suelo, produce
varios efectos favorables, en las propiedades químicas, físicas y biológicas, entre las
cuales se puede mencionar:
1. Aporta nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas tales como
nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, boro, cobre, hierro, magnesio, etc., durante
el proceso de su transformación.
2. Activa biológicamente al suelo, al incorporar ácidos orgánicos y alcoholes,
durante su descomposición que sirven de fuente de carbono a los
microorganismos de vida libre y fijadores de nitrógeno, estos últimos producen
sustancias de crecimiento, como triptofano y ácido-indol-acético.
3. Alimenta a los microorganismos activos de la descomposición, que producen
antibióticos que protegen las plantas de enfermedades, contribuyendo así a la
sanidad vegetal.
4. Incorpora sustancias intermediarias producidas en su descomposición que
pueden ser absorbidos por las plantas, aumentando su crecimiento, pero
cuando la materia orgánica es humificada trae más beneficios.
5. Incorpora sustancias segregantes que favorecen la estructura del suelo, de esta
manera se mejora el movimiento del agua y del aire, disminuyendo la
compactación, favoreciendo el desarrollo de las raíces de las plantas y la
labranza del suelo.
6. Aumenta el poder tampón, es decir la resistencia contra la modificación brusca
del pH.
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7. Proporciona sustancias como fenoles, que contribuyen a la respiración de la
planta, a una mayor absorción de fósforo y también a la sanidad vegetal.
8. La materia orgánica incrementa la capacidad de retención de humedad en el
suelo.
BIOQUÍMICA DEL PROCESO DE FORMACIÓN DEL HUMUS
La fuente principal de materias húmicas del suelo son los restos orgánicos de
origen vegetal y animal.
En el suelo los restos orgánicos se someten a cambios por los procesos, por
ejemplo, de oxidación parcial e hidrólisis de las sustancias orgánicas de que están
formados (hidratos de carbono, taninos, grasas, etc.), lo cual es posible por la acción del
agua, luz, aire y reacción ácida o básica del suelo. Algunos cambios se operan bajo la
influencia de los fermentos de los tejidos, cuya acción en las plantas muertas adquiere
un carácter unilateral, oxidante, lo que contribuye a la formación de productos de
condensación de tinte oscuro.
Sin embargo, los responsables del proceso de humificación de los restos
orgánicos son en total los microoorganismos y animales que habitan en el suelo. Sólo
como resultado de la actividad de los más diversos representantes de la microflora y
fauna que transforman los restos orgánicos, se efectúa este proceso de importancia
excepcional en el ciclo total de materias en la naturaleza en el proceso de formación del
suelo y su fertilidad.
Modificación de la composición química de los restos vegetales
La composición química de los restos orgánicos, así como las condiciones del
medio suelo, son determinantes en el proceso de humificación, ya que influyen en la
actividad de los microorganismos.
Tabla 1: Composición química aproximada de organismos vegetales superiores
inferiores (en % del peso seco).
Objeto
de
estudio
Hierbas
leguminosas
vivaces:
Raíces
Hojas
Hierbas
gramineas
vivaces
Árboles de
hoja ancha:
Hojas
Madera
Coníferas:
Hojas
Madera
Ceras
grasas
resinas
Proteínas
Celulosa
Hemicelulosas
hidratos y
carbohidratos
Lignina
10-12
-
10-15
12-20
20-25
15
25-30
10-12
10-15
5
5-12
5-10
25-30
25-30
15-20
3-5
-
4-10
0,5-1
15-25
40-50
10-20
20-30
10
20-25
20-25
-
5-7
0,1-1
20
45-50
15-20
15-25
15
25-30
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Objeto
de
estudio
Musgos
Líquenes
Algas
Bacterias
Ceras
grasas
resinas
-
Proteínas
Celulosa
5-10
3-5
10-15
40-70
15-25
5-10
5-10
No hay
Hemicelulosas
hidratos y
carbohidratos
30-60
60-80
50-60
Mucosidad
Lignina
No hay
8-10
No hay
Los organismos vegetales contienen en general los mismos grupos de sustancias
(ceras, grasas, resinas, proteínas, carbohidratos simples y compuestos, lignina y otras), a
pesar de lo cual, la proporción de estos componentes influye considerablemente en la
velocidad de humificación. En la siguiente tabla se exponen los datos de la composición
química de los organismos vegetales superiores e inferiores.
Lo que más rápidamente se descompone es el almidón, así como la celulosa; las
pérdidas menores de hemicelulosa y proteínas pueden atribuirse a una síntesis
secundaria en forma de plasma de los microorganismos que participan en el proceso de
descomposición. La reducción insignificante de la cantidad de lignina es el resultado de
su relativa resistencia a la acción de los microorganismos.
La descomposición de los líquenes y, sobre todo, de musgos, transcurre bastante
despacio. Posiblemente, la causa sea el elevado contenido de hemicelulosas en la
composición de estas plantas y, en particular, de ácidos urónicos, resistentes al la
descomposición.
Tabla 2: Modificación de la composición química de los restos vegetales en el
proceso de humificación.
Sust.
extrad.
por alcohol-benzol
23,073
18,64
Objeto
de
estudio
Hojas de
trébol
Peso
(g)
Raíces de
alfalfa
Raíces de
100
25,2
100
11,24
5,7
6,97
52,4
25.2
100
24,47
34,9
11,9
Agropyru
m
Tenerum
Agujas
de
pino
1001
27,5
22
15,4
23,5
Resid.
de
lignina
4,29
100
21,67
43,5
11,94
28,4
22,86
20,97
17,8
25,49
8,61
97,1
18,43
13,31
39,1
7,94
40,6
33,0
92,1
37,6
12,68
27,59
15,05
37,4
12,7
86,03
6,67
No
determinad
o
Almidón
Hemicel
Celulosa
3,00
No hay
8,07
18,8
17,75
2,1
No hay
No hay
1 Muestra tomada para el ensayo.
2 Peso de la masa humificada que quedó al finalizar el ensayo.
3 Contenido de sustancias en los restos vegetales frescos (en % de materia seca, sin cenizas).
Prot
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4 Contenido de sustancias en el material humificado (en % de la cantidad inicial).
A juzgar por la pérdida de peso (tabla 2), al humificarse los restos de vegetación
herbácea, de hojas y de pinaza, se produce la mineralización completa de gran parte de
sustancias húmicas que entran en su composición; ésta alcanza el 50-75 % del peso
inicial. Estas cifras sirven de base para suponer que la cantidad de sustancias húmicas
que pueden formarse en el proceso de humificación constituyen sólo el 50-25 % del
peso inicial de los restos vegetales. En otras palabras, el coeficiente de humificación para
la vegetación herbácea puede ser tomado igual a 0,5-0,25.
La humificación de los restos de vegetación herbácea se verifica por una
compleja asociación de microorganismos:
- Al principio se desarrollan preferentemente los grupos de bacterias no
esporógenas, como son muchas de las mucilaginosas y mohos que consumen las
materias orgánicas más asequibles como mono y disacáridos, aminoácidos y proteínas.
- Posteriormente estos grupos de microbios se sustituyen por bacterias
esporógenas, las cuales pueden aprovechar compuestos más complejos. En el momento
de la desaparición de las bacterias no esporógenas, se registra un desarrollo intenso de
bacterias que descomponen la celulosa.
-Al final del proceso, se observa en el material humificado un abundante
desarrollo de actinomicetos, los cuales, por lo visto, no sólo aprovechan los componentes
estables de los restos vegetales, sino también las sustancias húmicas recién formadas.
Descomposición de las sustancias húmicas por microorganismos
La aparición de hongos y colonias de microorganismos sobre el gel de los ácidos
húmicos, al igual que en las soluciones de humatos y fulvatos, reflejan que, a pesar de la
compleja estructura de las sustancias húmicas, éstas pueden ser utilizadas por los
microorganismos.
En muchos de los trabajos relacionados con el estudio de la función de los
microorganismos en la descomposición de las sustancias húmicas, tan sólo se aprecia el
aprovechamiento de las impurezas de dichas sustancias por la microfauna del suelo, o
bien de sus cadenas laterales. Sin embargo, actualmente se sabe que también pueden
utilizar los compuestos de naturaleza aromática.
La descomposición de las sustancias húmicas en el medio suelo está
condicionada por dos factores:
- En primer lugar, dichas sustancias están presentes no en forma de preparados
purificados, sino en mezcla con otras materias orgánicas, entre ellas las que se
descomponen fácilmente por los microorganismos.
- En segundo lugar, las sustancias húmicas se someten en el suelo a la acción de
asociaciones de microorganismos, con gran diversidad de funciones inherentes.
En la actualidad, una serie de trabajos hablan sobre la elevación de la intensidad
de descomposición de las sustancias húmicas al añadir compuestos orgánicos que se
movilizan con facilidad por los microorganismos. Este hecho es de gran importancia en
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las condiciones del medio suelo, sobre todo cuando existe en éste una gran
reserva de material orgánico inerte (por ejemplo, en turbas, cherniziom).
Papel de los animales en las transformaciones de las sustancias
orgánicas del suelo.
La inmensa importancia de la actividad de diversos representantes del mundo
animal en el suelo se conoció después de las excelentes investigaciones de Charles
Darwin sobre las lombrices de tierra y, de la obra de Müller (1887), Ramann (1888),
pertenecientes a la segunda mitad del siglo XIX, período en el que se estableció la
tendencia biológica en el estudio del humus del suelo.
La acción de mullir el suelo, el transporte de los restos orgánicos dentro de los
límites del perfil y fuera de él, la redistribución de las reservas de sales, el
desmenuzamiento y transformación del material humificado, la creación de una
estructura hidrorresistente, toman parte activa en todos estos procesos los distintos
representantes de la macro, meso y microfauna. A ellos pertenecen ácaros, colémbolos,
enquitreidos, lombrices, cochinillas de la humedad, arácnidos, insectos, babosas,
caracoles, nematodos, turbelarios, y otros invertebrados. De los vertebrados, juegan un
importante papel en el suelo los roedores, topos y otros animales.
Por la actividad de la fauna se determina en cierta medida la naturaleza del
humus del suelo. El humus grueso, moor, se forma en condiciones de humedad excesiva
y con reacción ácida del suelo que obstaculiza la actividad de los animales. Por el
contrario, en condiciones de reacción neutra y humedad moderada, los animales
transforman los restos vegetales intensamente, favoreciendo la formación del mull.
La labor de los insectos en el desmenuzamiento del material vegetal se ha puesto
de manifiesto en gran número de investigaciones, pero no es menos importante su papel
en la maduración del estiércol, así como en la preparación de todo género de composts,
en particular de composts de desperdicios de las poblaciones. El desmenuzamiento de
los restos orgánicos gruesos y su transformación en una masa porosa movediza sucede
por la participación activa de los animales.
Sin embargo, no hay ningún fundamento para limitar el papel de los animales
sólo al desmenuzamiento del material vegetal y su entremezclado con la tierra. Cada vez
se acumulan más datos que indican que en el intestino de los animales el material
vegetal sufre una transformación, gracias a la presencia de microorganismos y
fermentos.
Por otro lado, es también en el intestino de los animales donde se pueden formar
sustancias húmicas, al interactuar los productos de descomposición de la lignina y de los
compuestos orgánicos nitrogenados que forman parte de los restos vegetales que se
están digiriendo. A la condensación de estos componentes contribuyen los fermentos de
tipo fenoloxidasas, segregados por el epitelio del intestino.
Los protozoos también participan en la transformación de los restos orgánicos,
gracias a la presencia en aquéllos de fermentos tales como celulasas, quitinasas, etc.
Por tanto se puede establecer, que en la población de suelo hay gran número de
representantes de invertebrados y protozoos, cuyas complejas relaciones con los
microorganismmos, se reflejan sin duda en los procesos provocados por estos últimos.
- 15 -
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Estiércoles
El estiércol es una mezcla de las camas de los animales con sus deyecciones, que
ha sufrido fermentaciones más o menos avanzadas primero en el establo y luego en el
estercolero.
Se trata de un abono compuesto de naturaleza organo-mineral, con un bajo
contenido en elementos minerales. Su nitrógeno se encuentra casi exclusivamente en
forma orgánica y el fósforo y el potasio al 50 por 100 en forma orgánica y mineral, pero
su composición varía entre límites muy amplios, dependiendo de la especie animal, la
naturaleza de la cama, la alimentación recibida, la elaboración y manejo del montón, etc.
Como termino medio, un estiércol con un 20 - 25 % de materia seca contiene 4 kg.t-1 de
nitrógeno, 2,5 kg.t-1 de anhídrido fosfórico y 5,5 kg.t-1 de óxido de potasio. En lo que se
refiere a otros elementos, contiene por tonelada métrica 0,5 kg de azufre, 2 kg de
magnesio, 5 kg de calcio, 30 - 50 g de manganeso, 4 g de boro y 2 g de cobre. El
estiércol de caballo es más rico que el de oveja, el de cerdo y el de vaca. El de aves de
corral o gallinaza es, con mucho, el más concentrado y rico en elementos nutritivos,
principalmente nitrógeno y fósforo (Guiberteau, 1994).
Tabla 3: Riqueza media de algunos estiércoles.
Producto
De vacuno
De oveja
De cerdo
De caballo
Purines
Gallinaza
Guano de Perú
Materia
seca
%
32
35
25
100
8
28
100
Contenido de elementos nutritivos
en kg.t-1 de producto tal cual
N
7
14
5
17
2
15
130
P2O5
6
5
3
18
0,5
16
125
K2O
8
12
5
18
3
9
25
MgO
4
3
1,3
S
0,9
1,4
0,4
4,5
10
4
Los estiércoles que producen un mayor enriquecimiento en humus son aquellos
que provienen de granjas en las que se esparce paja u otros materiales ricos en carbono
como cama para el ganado, y se espolvorean sobre ellos rocas naturales trituradas
(fosfatos, rocas silícicas, etc.) y tierra arcillosa para una mejora de la calidad. Un animal
en estabulación permanente produce anualmente alrededor de 20 veces su peso en
estiércol.
El procedente de granjas intensivas se reconoce fácilmente por su
desagradable olor a putrefacción, que da lugar a la formación de sustancias tóxicas para
el suelo debido a su alto contenido en nitrógeno proteico y a sus elevadas tasas de
antibióticos y otros fármacos. Por tanto estos materiales se utilizarán con mucha
precaución, compostándolos previamente en mezcla con otros estiércoles o materias
orgánicas equilibradas y siendo prudentes en su uso.
El estiércol hay que esparcirlo pronto sobre el suelo, a ser posible en otoño o
invierno, antes de las heladas, de manera que su descomposición esté muy avanzada en
primavera, cuando se efectúan las siembras o trasplantes. Además es preferible
enterrarlo tan pronto como se extienda, para evitar las pérdidas de nitrógeno, que
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pueden ser importantes, pero nunca hacerlo profundamente. Si no fuera posible
enterrarlo rápidamente, es mejor dejarlo en montones de no mucha altura, sin
compactarlos y directamente sobre el suelo de labor; de esta forma se favorece el
comienzo de la fermentación aerobia. Esta práctica se denomina compostaje y también
se utiliza para madurar el estiércol. Mediante esta técnica, se favorece la formación de
un material prehumificado, fácilmente mineralizable y con una importante carga
bacteriana beneficiosa. Este proceso de maduración dura de tres a seis meses.
Otros autores piensan que las técnicas de maduración deben procurar favorecer
la mineralización del estiércol, disminuyendo las pérdidas y, en base a esto, sugieren que
el montón debe hacerse y compactarse fuertemente a los dos o tres días de realizado,
para evitar que continúe la fermentación aeróbica oxidativa iniciada y haya pérdidas de
nutrientes. Con esta compactación, la bioquímica del proceso es anaeróbica, durando la
evolución del mismo hasta la maduración del material de dos a tres meses.
El estiércol fresco puede ser utilizado en compostaje de superficie directamente.
Se usa sobre todo en cultivos exigentes en abonado que toleran bien la materia orgánica
fresca, como es el caso de patata, remolacha, tomate, etc., así como en los cultivos
plurianuales como frutales y viñas, sobre los abonos verdes y las praderas permanentes
para los aportes de otoño y comienzos de invierno.
Se utiliza en dosis importantes; un estercolado medio supone 30 t.ha-1, pero a
menudo se utilizan dosis mayores, 40 - 45 t.ha-1 cuando se busca mejorar el suelo. De
acuerdo con las cifras medias de su composición antes indicadas, un estercolado de 30
toneladas supone un aporte por hectárea de 120 kg de nitrógeno, 75 kg de anhídrido
fosfórico y 165 kg de óxido de potasio. Por tanto, puede decirse que el estiércol es a la
vez una enmienda y un abono.
En clima seco el aporte debe realizarse dos meses antes de la siembra y en caso
de que sea húmedo, tres meses antes.
En suelos arcillosos aplicaremos el estiércol muy hecho y con bastante
anticipación a la siembra, mientras que si son arenosos estará poco hecho y las
estercoladuras serán mas frecuentes y en menor cantidad.
Los aportes en suelos calizos deben ser frecuentes y débiles y en suelos ácidos se
realizará una enmienda caliza que active y favorezca la descomposición de la materia
orgánica.
EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
El compostaje de materia orgánica para su uso en agricultura es algo tan
antiguo como la misma práctica de la agricultura. En la gran mayoría de los tratados
agrícolas que han llegado a nuestros días se encuentran referencias a la forma en la
que hay que tratar al estiércol y los restos orgánicos, así como comentarios relativos a
sus calidades y como han de usarse en diferentes cultivos.
Para la realización de este apartado básicamente voy a usar los resultados
obtenidos por el profesor francés Laurent Dailliez, quien investigó las formas de
compostar y las cualidades y aplicaciones que en la Edad Media se daban al compost.
TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
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LORENZO JOSÉ RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
Dailliez comenzó sus investigaciones sobre los templarios y las prácticas
agrícolas que usaban en Francia, y posteriormente se desplazó a España.
Sus trabajos de investigación y sus experimentaciones con diferentes métodos
templarios de compostaje fueron recogidos por André Torcqué, que publicó en 1995
una traducción adaptada del trabajo de Laurent Dailliez, junto con el método de
compostaje de Jean Pain, basado en el Compost de los Templarios.
En octubre de 1967 el profesor Dailliez encontró un documento en la abadía
cisterciense de Fitero, en el que se mencionaba la encomienda de los Templarios de
Alcanedre. Fitero se encuentra situada en el extremo suroccidental de la provincia de
Navarra, mientras que Alcanedre se encuentra en Extremadura.
En los archivos de la catedral de Pamplona encontró que los Cistercienses de
Fitero, que a mediados del siglo XII ocupaban su tercer emplazamiento desde su
fundación, desbrozaban y roturaban para cultivar. Los monjes utilizaban la leña servia
para hacer fuego, pero ¿qué hacían con las hierbas y las malezas?.
La investigación continuó en Extremadura, donde buscó el emplazamiento de la
encomienda del Temple en Alcanedre, ésta se hallaba a orillas del Tajo, en un enclave
desaparecido en parte bajo las aguas del embalse de Torrejón, pero donde aun
perviven un torreón y algunos elementos de un antiguo puente, en parte del siglo XIII.
Las investigaciones prosiguieron por esta región y se dirigió lugares en que los
Templarios tuvieron posesiones más o menos importantes, o a lugares donde se alzan
las fortalezas que mantenían entre dos invasiones musulmanas. De este modo visitó
los pueblos y las fortalezas de Montachéz, Aldea del Cano, Torre de Santa María y
Villarnesías.
En la catedral de Cáceres un cura informó a Dailliez de que los Templarios
ocuparon durante unos 10 años la fortaleza de Trujillo (finales del siglo XII), tras l
entrega en 1232 de la ciudad a la orden de Alcántara tras la reconquista definitiva de
Trujillo, el Temple conservó algunos bienes.
En este lugar se buscó durante tiempo, sin encontrar nada, excepto algunas
crónicas antiguas no difíciles de encontrar en bibliotecas; pero finalmente, tras una
estatua antigua de San José apareció una caja ribeteada de cuero, ahí estaba oculto el
“tesoro”. Dentro había varios libros desordenados de los siglos XVI al XVIII, así como
varios papeles y hojas sueltas.
De entre estos papeles apareció un manuscrito de finales del siglo XII, con
algunos añadidos de mediados del siglo XIII. Tras el descubrimiento comenzó la
investigación y el estudio de su contenido.
En esos Documentos Dailliez halló referencias de hasta site formas diferentes
de hacer compost, de entre los cuales el compost de brozas y malezas de sotobosque
era el más apreciado, y que fue en el que Jean Pain basó su método.
Antes de comenzar a explicar en profundidad los diferentes tipos de compost
decir que estos métodos han sido atribuidos a los Templarios, aunque es posible que
otras órdenes con las que mantuvieran contactos también los utilizaran.
TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
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LORENZO JOSÉ RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
Compost nº1. Compost de malezas
Este compost es más conocido como Compost de los Templarios. Es muy
importante en éste y en los demás tipos de compost acatar las reglas de cosecha de
las diversas plantas seleccionadas. En éste método es imperativo utilizar sólo
elementos leñosos de las plantas, evitando el uso de hojas, tallos verdes, … Pero
tampoco sirve cualquier elemento leñoso, ya que para la fabricación de este compost
nunca hay que emplear elementos resinosos si se quiere que el producto obtenido de
el máximo rendimiento; or lo tanto no se puede usar leña de pino, abeto, alerce,
cedro… Tampoco se pueden usar elementos gramináceos (trigo, cebada, centeno…), ni
leguminosas (alfalfa, trébol…).
Únicamente utilizaremos elementos procedentes de taludes como endrinos,
frutales, espinosos, vides, zarzales…, es decir, todo lo que sea arbol o arbusto y
plantas aromáticas.
Una vez recolectadas las ramas y las partes leñosa de malezas hay que
triturarlas, sólo hay una cosa a respetar obligatoriamente: el tamaño de los elementos
triturados no debe ser de más de 8 mm. de espesor. En la Edad Media la trituración se
realizaba a mano utilizando el escoplo, por lo que el corte en longitud era bastante
libre. Una vez finalizado el proceso de trituración comienza el remojo, es importante,
aunque no obligatorio, disponer de una masa importante de elementos triturados.
También hay que tener especial cuidado en no poner en remojo elementos triturados
desde hace más de 48 horas.
La mezcla de malezas trituradas se vierte en una balsa preparada a tal efecto, y
una vez lista se llena de agua hasta cubrir toda la masa. Este paso es válido para todos
los compost.
El conjunto tiene que quedar en remojo sin estar apretado, y se deja reposasr
“de tercia a tercia”, es decir 24 horas. El tiempo se mide de esta forma porque en la
Edad Media tras el oficio de tercia, es decir, hacia las 10 de la mañana, había suficiente
tiempo para amontonar fuera de las balsas el resultado del remojo; pero además
existía otro motivo, relacionado con la naturaleza, y es que cuando se iniciaba el
remojo el sol empezaba a brillar, y este efecto era muy benéfico. En ese momento, los
elementos podían coger todo el calor necesario para activar la acción. Durante la
noche el efecto benéfico era el de la luna, el calentamiento por el sol permitía que el
futuro compost preparase su caldo de cultivo, que continuaba mejorándose durante la
noche. De este modo el conjunto recibía la totalidad de los efectos benéficos del calor
del sol y de la noche. El compost atravesaba en 24 horas todos los aspectos climáticos
los cuales preparaban su futuro papel, con el fin de evitar una descomposición
acelerada.
Una masa leñosa necesita un día para saturarse de agua, pero no más, ya que
si se dejase más tiempo la podredumbre sería activada y los minerales fijados se
escaparían o serían destruidos.
A la mañana siguiente se retirarán del agua todos los vegetales saturados, y al
lado de la balsa se formará un montón en un terraplén de tierra apisonada y con un
pequeño declive que permita que el agua excedente se escape. El agua que impregna
la leña se mantendrá en ella y será la base de la formación del futuro compost.
TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
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El montón así formado permanecerá en el lugar durante “tres lunas” o “tres
semanarios”, y es necesario estar en un de las dos fases lunares: luna nueva o luna
llena, así como luna creciente o menguante. Éste cálculo de las lunas nos dará el total
de 21 días, los cuales se contarán a partir del momento en el que el montón esté
terminado de forma definitiva; es decir, se peden añadir varios remojos, la única
condición para que se produzca un compostaje ideal es que el montón no sobrepase
los 5 m3. Si tenemos más cantidad, lo ideal es hacer varios montones de 5 m 3.
Llama la atención que bastantes balsas de las encontradas en diversas abadías
y encomiendas, sólo pueden recibir la cantidad de vegetales necesaria para la
formación de un montón con ese volumen.
Al vigesimoprimer día, se prepara la puesta en compostaje definitivo. El montón
es aireado, es decir, se abre y se desmenuza con una horca, una azada, un rastrillo, ...
En este momento veremos como escapa del montón una gran cantidad de vapor de
agua, puesto que el calor interno es de entre 60º C y 70º C.
El nuevo montón de compostaje se construirá del siguiente modo:
-
Cuatro codos y medio para la longitud.
Tres codos para la altura.
Un codo equivale a unos 50-52 cm., pero para obtener el codo real hay que añadir
medio palmo, o sea 10 cm.
Con lo que nos quedaría:
-
2,25 m. de longitud.
1,5 m. de altura.
La forma que nos quedaría es la de un prisma triangular, por lo que la longitud
para un volumen de 5 m3:
Volumen del prisma = área de la base*longitd
Área de la base = (base . altura) / 2 = 1,6875 m 2
Longitud o altura del prima = (Volumen/Área de la base)
Longitud = 2,96 m. ≈ 3 m.
La forma de montón en triángulo era utilizada también en la fabricación de
otros tipos de compost, aunque se empleaban otros volúmenes diferentes, con base de
trapecio o incluso con chimeneas de aireación. Este mismo método de colocación en
volumen triangular aparece también en algunos tratados de agricultura del siglo XVI,
o en el tratado de matemáticas de Amédée d´Auberive del siglo XII. Dado que no es la
primera vez que aparece ésta orden monacal vinculada a los escritos encontrados y
ahora al volumen del prisma, resulta interesante estudiar la relación entre el Císter y el
TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
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agua, que podía ser semejante a la que se estableciera entre el Temple y el
agua. Ésta relación se estudia al final de este punto.
En ciertas regiones de Francia el estiércol aun se coloca en estos montones
algún tiempo antes de ser esparcido por los campos, de lo que se deduce que debe
existir un principio fundamental que rige este sistema, y que no debe ser una
invención para que sea tan utilizado.
“El montón se establece de esta forma, aunque no en el mismo sitio. Se
cambiará de lugar mediante la horca, lo que lo aireará de nuevo. Una vez terminado el
montón, es necesario cubrirlo con “vulgar”, es decir, con tierra o arena, todo lo que se
quiera con tal de que no hay nada vegetal ni animal.
Nunca apisonar el montón así construido, ni siquiera con la horca. Tampoco
golpearlo: dejar los elementos tal y como han caído.
Una vez cubierto el montón, se pondrá por encima una capa de ramaje o de
sarmientos de vid n barullo. Esta cubierta sólo admite materia vegetal. Nunca utilizar
lona ni plástico. Las agujas de pino son muy apropiadas, así como todos los residuos
forestales. Estas ramas y residuos de plantas en ningun caso podrán servir para
elaborar este tipo de compost.
Acabado el volumen triangular se inicia la obra generadora. Durante 90 días
como mínimo, se dejará el montón tal cual a fin de que se transforme. Los
microorganismos, bacterias, hongos y toda la flora y fauna van a ponerse en acción y a
desarrollarse con equilibrio y gran generosidad. Tras 90 días de trabajo, el compost, el
Humus vivo, está listo para ser empleado”.
“Para las siembras, se procederá como es habitual, bien sea en hileras o a
voleo, y se las cubrirá con una capa de compost de a 7 cm.
Para las plantaciones y los transplantes, primero se esparcirá la capa de
compost y luego se harán los hoyos a las distancias requeridas. Las raices nunca
deben estar en contacto con el compost. Por lo tanto, plantar en el suelo, llenar el
hoyo con tierra y cubrir con compost.
Tras una cosecha, o un año, puede ser que se “olvide” fabricar copost. No
importa, algo es algo. Ante todo, no hay que quitar la masa de compost, sino abrir
surcos o practicar hoyos hasta el suelo. Luego sembrar en hileras o plantar como antes
indicamos.el compost seguirá actuando (…). El compost de malezas no debe ni puede
ser empleado más que en superficie, nunca enterrarlo, porque - y esto es muy
importante - aunque se crea que no, todas las plantas e incluso las siembras
atraviesan la capa de compost.”
“Para 100 m2 de huerto, hay que prever unos 4m3 de materia comportada,
para obtener productos sanos y exentos de todo residuo, sin enfermedad ni
tratamiento de cualquier tipo, y sin rego”.
“Estas directrices deberán ser acatadas también para los otros compost, con las
medidas tiempos dados. Lo importante es el remojo. Nunca añadir nuevos elementos
TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
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a un remojo ya empezado; esperar a que el que está en marcha haya
terminado. Nunca olvidar tampoco que el remojo es la base misma de todo copostaje,
y que sin él no puede conseguirse más que un humus vulgar.
Quizás la diferencia más notable entre un compost convencional y el compost
de malezas, es el remojo que se realiza de las ramas y materias a comportar,
sumergiéndolas en agua durante 24 horas. Habiéndose constatado que el compost
resultante tiene muy potenciada la propiedad de retener y regular el agua, permitiendo
cultivar sin riego incluso en zonas áridas”.
Lo que comportamos es materia orgánica fibrosa o leñosa, que suele ser dura y
bastante seca. Su descomposición es lenta, pero al humedecerla será más rápidamente
atacada por microorganismos, con lo cual el proceso se acelera. Al no usar tallos
verdes no habra un buen equilibrio C/N, al predominar la celulosa (C). Se aplicara para
usos como acolchado.
El acolchado o mulching es una practica agrícola que consiste en cubrir el suelo
con un material, generalmente orgánico, destinado a proteger el suelo y
eventualmente a fertilizarlo. Se realiza fundamentalmente en horticultura y fruticultura.
Esta práctica produce grandes efectos beneficiosos en el suelo que se pueden
estudiar desde el punto de vista físico, químico y biológico.
a) Efectos químicos
Se deben a la transformación del material orgánico aportado y son:
- Aumento de la capacidad de intercambio catiónico (CIC) y del
contenido en humus.
- Aporte de elementos fertilizantes.
- Incremento de los rendimientos de los cultivos.
b) Efectos físicos
Se producen por la actuación del acolchado como cubierta protectora.
- Controla la humedad del suelo, limitando por un lado la tasa de
evaporación, cuestión trascendental en zonas áridas y en aquéllas con
problemas de abastecimiento de agua, y por otro lado problemas de
encharcamientos originados por una humedad excesiva. Por tanto en
este punto habría que considerar factores tales como la naturaleza del
suelo (textura, etc.), el clima de la zona en cuestión, y otros.
- Protege el suelo de los rigores del clima, tanto en lo referente a los
cambios bruscos de temperatura y fuertes insolaciones como reduciendo
las pérdidas por erosión ocasionadas por el viento y las lluvias
torrenciales.
- Limita el desarrollo de las hierbas adventicias durante los primeros
estadios de crecimiento del cultivo, que generalmente mueren asfixiados
TÉCNICAS DE COMPOSTAJE EN LA EDAD MEDIA: EL COMPOST DE LOS TEMPLARIOS
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bajo éste. En caso de que algunas lleguen a desarrollarse, podrán
arrancarse sin dificultad manualmente.
- Mejora la estructura del suelo al favorecer la actividad microbiana, la
actividad de las lombrices, etc.
c) Efectos biológicos
Se desarrollan como consecuencia de la mejora de las condiciones físicas
del suelo, el aumento de la cantidad de nutrientes disponibles y el estímulo de
los fenómenos de antibiosis.
Así pues se produce un incremento de la actividad biológica al elevarse la
población microbiana y la fauna edáfica, estando esta actividad regulada por la
relación carbono/nitrógeno de los materiales orgánicos.
Compost nº2. Compost de malezas y residuos forestales
Se trata del compost nº1, pero utilizando no sólo materiales vivos, sino también
residuos de leña muerta procedente de espesuras. No obstante, será imprescindible
cierta cantidad de materia viva.
En primer lugar, es necesario trabajar los residuos de las espesuras, evitando
los resinosos, triturarlos y ponerlos en remojo durante siete días. Durante éste lapso,
“la duración de la luna”, se tendrá tiempo para recoger los materiales vivientes. El
séptimo día se sacará la materia del remojo y mezclarla con la materia viva en
proporción de 1/3 de materia viva por 2/3 de triturado ya remojado. Se realiza
entonces un nuevo remojo de 24 horas (siempre de tercia a tercia) y a continuación
proceder como para el compost nº1.
Para el montón definitivo, en su preparación, pueden añadirse tantas
trituraciones como se quiera durante varios días, pero la preparación no llegará al año.
La segunda característica radica en la manera de construir el montón definitivo. Deben
respetarse escrupulosamente las medidas indicadas en cuanto a las formas triangular y
trapezoidal, no ocurre lo mismo con la longitud que puede alcanzar varios metros.
Lo más importante es conservar las medidas de salida indicadas y recoger los
vegetales que crecen en el mismo lugar en el que se realice el compost, y nunca incluir
vegetales extraños o procedentes de un clima diferente al del lugar del compostaje,
produciendo compost locales y en nuestras dimensiones. Tampoco hay que olvidar que
cuando se habla de arar, en la Edad Media los arados hacían labores muy superficiales.
Al igual que en el caso anterior lo que compostamos es materia orgánica fibrosa
o leñosa, que suele ser dura y bastante seca, pero ahora añadiendo madera no viva,
con lo cual la relación C/N sta aun más desequilibrada hacia el lado del carbono. Se
aplicara para usos como acolchado.
Compost nº3. Compost vegetal con estiércol
Este compost puede fabricarse de dos maneras diferentes. Las indicaremos
mencionando sus funciones y su realización reservada a los países mediterráneos, ya
que entran en juego plantas aromáticas.
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En ambos casos, se trata de compost de superficie y de malezas, a las que se
añade estiércol. Uno se utilizará en los terrenos secos y el otro en los terrenos que
retienen el agua, aunque los dos pueden utilizarse en terrenos secos.
Tres elementos entran en su elaboración: residos vegetales, plantas aromáticas y
estiércol. El remojo es obligatorio, ya que el compost de superficie se convierte en una
reserva de agua.
El compostaje en superficie, consistente en espaciar sobre el terreno una
delgada capa de material orgánico finamente dividido, dejándolo descomponerse y
penetrar poco a poco en el suelo. Este material sufre así una descomposición aerobia,
y asegura al mismo tiempo la cobertura y protección del suelo, aunque tiene el
inconveniente de que las pérdidas de nitrógeno son superiores, pero se compensan al
favorecer la fijación del nitrógeno atmosférico.
Preparación
Triturar y mezclar los residuos vegetales y las malezas, y ponerlos en remojo
durante tres días. Mientras tanto, se tendrá tiempo para recolectar las plantas
aromáticas, cuyas raices nunca deben utilizarse. Nunca hay que arrancar las plantas –
pues es un error y un crimen -, sino cortarlas.
Todo es bueno: tomillo, romero, lavándula, asfodelo, jara, estepa, ajedrea, etc.
Ponerlas en remojo durante 24 horas sin mezclarlas con el remojo de los residuos.
Mientras se efectúan los remojos preparar el terreno donde se colocará el primer
montón, procurando instalar un sistema de aireación en su base y en su centro. Los
diversos elementos serán dispuestos por capas sucesivas de unos 20 cm. de espesor
cada una. El texto precisa: “medio codo”, pero se comprobó que este espesor (25 cm.)
es un poco grande. Además, en un documento concerniente a la encomienda de
Capilla, que depende de Alcanedre, se dice “medio codo menos el plaeo”, lo que nos
da unos 15 cm.
Empezar por instalar una capa de residuos vegetales, luego una de estiércol de
oveja o de caballo, y finalizar por una de las plantas aromáticas; y así sucesivamente
hasta alcanzar una altura de unos 2 m. Se dejará que el montón trabaje durante 21
días, después de los cuales se procederá como para el compost nº1, pero instalando
una aireación vertical cada 10 m. Pasadas las tres lunas (21 días), se abrirá el montón
antedicho y se construirá el montón triangular, que también se cubrirá y se dejará así
durante 3 meses”.
Por desgracia, este compost se transforma rápidamente en mantillo. Tiene
mayor actividad como compost de regeneración. Se utiliza como compost nº1, pero no
será hasta el tercer año cuando el suelo abonado de plenos rendimientos”.
Segunda versión
En este compost, la humidificación habitual únicamente se efectúa en la
preparación (sólo en la segunda fase), es decir, no tendremos secuencia de remojo
alguna.
Sin embargo, hay que decir que este compost, si bien se parece al anterior, es mucho
más complicado, y sobre todo más delicado, puesto que rápidamente se transforma en
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mantillo. Por ello, su utilización como compost de superficie es precaria y
meticulosa. Su forma de actuar sobre el suelo, al igual que su rendimiento, es del todo
diferente. Se utilizará estiércol de oveja o de caballo, pero no estiércol bovino.
El remojo será reemplazado por un riego, y por eso el montón debe realizarse
desde el principio. La altura no tiene gran importancia, puesto que no hay remojo. No
obstante, como ya he dicho, no cabe esperar resultados grandiosos. Los monjes lo
utilizaban solo como complemento y sólo lo esparcían en el momento del barbecho o
en el periodo intercalar, como compost de mantenimiento.
Para elaborar este compost, se prepara una base de 5 m. de anchura y se
construirá el volumen en forma de trapecio. Se instalarán las capas de vegetales y de
estiércol unas encima de otras, como en el caso anterior, hasta alcanzar la altura
deseada. Antes de cubrir el montón , el conjunto deberá regarse hasta la saturación.
Como en los demás casos, se esperará a que pasen “tres lunas” antes de abrir el
montón para coger el compost. Una luna entera corresponde a 28 días”.
Según Dailliez, “ese compost es muy sensible al desarrollo de la planta, y tiene
el efecto de que el agua que sirve para regar la masa se marcha pronto, por lo que los
vegetales no se impregnan totalmente dando lugar a un mantillo, pero puede resultar
muy conveniente para activar la tierra. Señala que este compost se seguía utilizando
en los Pirineos haciendo de activador durante los periodos de no laboreo, antes de la
labranzo, dejando la mezcla en el suelo durant unos días.
Compost nº4. Compost de residuos de poda
No incluye ningún elemento animal. Era el menos utilizado y servia sobre todo
para enriquecer los suelos ocupados por árboles.
Un acta del mes de marzo de 1193 nos dice que “los árboles frutales (castaños,
olivos, vides, nogales, cerezos, ciruelos, etc.) serán abiertos durante el mes de marzo”.
Se refieren a la práctica del descalce” (cavar alrededor del arbol). Para los castaños y
olivos, se formará un círculo “de entre cinco medios palmos” de fondo, y se colocará el
abono obtenido de la siguiente manera:
Durante la poda todas las ramas y elementos que se encuentran en el campo
serán triturados, puestos en montón, y empapados con agua. Después de tres lunas, el
compost estará listo. No olvidemos que esto se hacía en invierno. En este caso también
se trata de un compost regenerador, un compost de renovación.
No podemos utilizarlo directamente en el sitio, al contrario de los restantes
compost. Tampoco puede ser utilizado para el cultivo de hortalizas, dado su escaso
valor nutritivo a corto plazo. Ante todo, debe ser considerado como un complemento
regenerador. No obstante, este compost que solo necesita 3 semanas de formación sin
remojo ni cobertura, que no puede proporcionar a las plantas nuevas un rendimiento
excelente, que solo sirve de activador, tiene dos ventajas sobre los abonos químicos:
es natural y tiene un poder fertilizante de más larga duración.
Laurent Dailliez comprobó que, en ciertas regiones de España y del sur de
Francia “en el momento de podar los árboles y las vides (principalmente en diciembre”,
los campesinos cortan en pedazos la leña o los sarmientos en lugar de quemarlos.
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Estos pedazos a menudo se echan en el purin, o se cubren con estiércol, que se
riega abundantemente”.
Este tipo de compost se fabrica a gran escala en el departamento del Var pero,
por desgracia, obliga a regar. Por eso las enfermedades ni están ausentes ni son
curadas, mientras que con los compost con remojo antes descritos no existe necesidad
de regar y las enfermedades de los cultivos están totalmente ausentes.
Compost nº5 Compost de rocas
El arrendatario debe “batir la roca”. Una vez triturada la roca y reducida casi a
polvo, se la mezcla con estiércol de oveja y bovino o estiércol de oveja y équido.
Nunca mezclar estiércol de bovino con estiércol de équido. Es un compost que
conviene manejar con precaución. No utilizar cualquier roca, su empleo se restringirá a
terrenos básicos. Dailliez se cuestiona si se puede probar con rocas graníticas. Lo ha
probado con rocas calcáreas y no dieron resultados satisfactorios, y con calizas apenas
dio resultados. Afirma que la fabricación de este compost es de una complejidad
extrema, y las dosis deben ser tan precisas que se cuestiona su practicidad habiendo
otros tipos de compost.
Compost nº6 Compost de carrizos y plantas coníferas
Se trata de dos compost que en realidad se emplean sólo en terrenos húmedos,
principalmente en los deltas y en las tierras pantanosas o en regiones de prados y cría
intensiva, es decir, en los terrenos grasos y húmedos. Como en los compost anteriores,
será preciso utilizar materias orgánicas vivientes.
Por lo que concierne al compost de plantas de pantano, la manipulación es
idéntica a la de los demás compost y, como siempre, deberá evitarse la utilización de
elementos extraños (ramas y malezas). En regiones montañosas y prados de montaña,
únicamente deberán ser usadas las coníferas.
A pesar de esta interdicción, puede ocurrir que en los compost de carrizos se
introduzcan otros tipos de plantas. No tiene mayor importancia si no se trata de
grandes cantidades. Puede ocurrir que en el momento de cortar los carrizos o las
cañas, algunas hierbas que crecen en los lugares húmedos o en las orillas de los ríos
se cuelen en la composición de base.
Una vez terminada la recolección, la trituración no se hará enseguida.
Dejaremos reposar las plantas durante 48 horas. Pasado este tiempo, la trituración y el
remojo podrán efectuarse exactamente como el compost nº1.
Lo interesante de ese compost es que, aunque realizado con plantas acuíferas,
proporciona todo cuanto los vegetales necesitan, profusamente aunque sin exceso. Sin
embargo, antes de efectuar el esparcimiento de compost de enterramiento, que
deberá ser colocado sobre la tierra 48 horas antes de la labranza. El enterramiento no
deberá ser más profundo que la reja de un arado de la Edad Media, es decir, unos 20
cm. Este compost se mezclará con la tierra en el momento de la labranza, y no sólo
proporcionará os elementos necesarios, sino que también ayudará a combatir un
exceso de humedad.
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Pudo comprobarse que, en plantaciones de caña de azúcar, un suministro de
este tipo de enterramiento previo daba buenos resultados.
Asimismo, es bastante rentable para los arrozales, incluso para los de secano.
No obstante, en los arrozales inundados habrá que evitar cualquier planta cuyo origen
no sea puramente acuático, ya que de lo contrario no tendríamos una película porosa,
como decía en la primera parte, sino totalmente impermeable y se pudrirían los
detritos de las plantas.
Este compost debe ser ejecutado como el compost nº1 y ninguna planta
muerta debe entrar en su composición. El compost de coníferas se fabricará del mismo
modo, aunque el trabajo será mucho más fastidioso.
A orillas del Tajo en el año 1191 una inundación causó daños en las viñas. El
hermano encargado de la viña recibió la orden de recoger, con los hombres del
Temple, todas las ramas secas, las agujas de pino y “todo cuanto produce pez” y no
verde. Deberá ponerlo en remojo “de feria a feria”, es decir, durante 7 días.
Transcurrido este tiempo, el conjunto será puesto en montón durante 21 días. Lo
curioso de esta cifra, veintiuno, es que en ningún caso varía. Siempre hace falta un
precompostaje de 21 días. Por supuesto, la luna otra vez entra en juego. Después de
este lapso, deberá adoptarse el sistema trapecio, ya que para este compost se
abandona el sistema triangular. Este volumen tendrá una base de 10 codos (o sea 5
m) por siete codos de alto, terminando en un ancho de cinco codos.
Este compost podrá ser utilizado después de “tres nuevas ferias”. Se colocará
en las viñas sin que toque las cepas. Quince días después, deberá ser enterrado
mediante el arado. A continuación se colocará el compost nº1 y el nº3, a los pies de
las cepas, tras haber esperado 15 días más.
Compost nº7 Compost de detritos de cocina y vegetales
Este último compost se fabrica en dos veces. En general, se observa – y
algunos arqueólogos se interesan particularmente por ello – que en las comunidades
religiosas medievales, los detritos de cocina y de hortalizas fueron cuidadosamente
tirados a un lugar bien particular. Estos detritos nunca se mezclaban con estiércol. Es
evidente que existía un motivo para ello.
Los detritos se amontonan y producen un jugo, que se procurará no dejar
escapar. La fabricación de este compost empieza el mismo día que termina la cavadura
de la fosa destinada a recuperar los desechos.
Cada capa de detritos será cubierta con una fina capa de tierra, aunque no con
cualquier tierra, sino sólo con tierras calcáreas o margas. Las calizas conchíferas son
muy convenientes. Será preciso triturarlas, aunque de manera muy basta. Sin
embargo, en las regiones en las que no existen calizas podrá utilizarse cualquier tierra,
con la única condición de que no contenga cuarzo. Los basaltos y feldespatos también
convienen. Para la tercera capa, se utilizará estiércol de oveja o de caballo, y así
seguidamente”.
Una vez llena la fosa (la última capa debe de ser estiércol), regarlo todo y
cubrirlo con tierra. El conjunto se deja así durante 21 días. A continuación, se fabricará
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un compost de malezas, que no harás más que activar el proceso, aunque
únicamente para la fermentación y posterior utilización. Este compost de malezas no
se realizará con materias vivas: conviene materia no seleccionada. Una vez terminado
el remojo (no más de 24 horas), se mezclarán las dos preparaciones.
No es un compost muy interesante a causa de los olores que desprende en el
momento de su abertura, pero su rendimiento en terrenos pobres es importante,
puesto que debe ser enterrado. Las capas tendrán los siguientes espesores: detritos,
medio codo (entre 25 y 30 cm); estiércol, medio palmo (10 cm); tierra, medio palmo
(10 cm).
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