Las toxinas de las babosas marinas en la invasión

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Las toxinas de las babosas marinas en la invasión
Las toxinas de las babosas marinas en la invasión de nuevos ecosistemas
Las babosas marinas producen venenos para invadir con éxito nuevos ecosistemas. Por
primera vez, una investigación ha estudiado el mecanismo químico que utilizan las especies
invasoras para establecerse en el nuevo ecosistema.
Expertos en ecología marina han descubierto este proceso en tres babosas marinas
(opistobranquios) procedentes del mar Rojo establecidas recientemente en el Mediterráneo
oriental, que han logrado asentarse gracias a sintetizar los compuestos químicos que les
permiten defenderse de los depredadores.
La investigación aparece hoy en la revista ‘Proceedings of the National Academy of
Sciences’ (PNAS) y está firmada por
un equipo multidisciplinar de químicos, ecólogos,
taxónomos y biólogos evolutivos de Italia, Grecia, EEUU y España.
El especialista en taxonomía y biodiversidad marina del
Museo Nacional de Ciencias Naturales
(
CSIC
), José Templado, es uno de los investigadores.
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Las toxinas de las babosas marinas en la invasión de nuevos ecosistemas
La investigación ha permitido conocer el papel que la ecología química juega en la adaptación
de las tres especies de babosas encontradas por submarinistas griegos. Todas ellas han
conseguido los alimentos que les permiten segregar las sustancias tóxicas que
mantienen alejados a los depredadores
.
«Al igual que en el medio terrestre, los colores vivos de estos nudibranquios que no tienen
concha para protegerse
advierten de su toxicidad
. Pero como los peces no las conocen, las atacan. Por eso han necesitado encontrar el
alimento preciso que les permita sintetizar las
sustancias tóxicas que las protegen
», señala José Templado.
Una de las especies se alimenta de pequeños crustáceos del fondo marino y las otras comen
algas y una hierba que es también procedente del mar Rojo. Gracias a su metabolismo logran
sintetizar hasta
cinco compuestos químicos defensivos
(
aposemáticos
). La manera de protegerse es expeler el líquido a través de glándulas de la piel.
«Normalmente los peces muerden,
pero inmediatamente sueltan la presa
ante los distintos tóxicos. Y como tienen memoria terminan aprendiendo que esa no es una
buena comida», declara Templado.
En el medio terrestre otras especies sin protección se defienden de la misma forma.
Es el caso de muchos anfibios y culebras
. Pero también hay numerosas especies de plantas que segregan tóxicos que
impiden el ataque de orugas o escarabajos
.
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Las toxinas de las babosas marinas en la invasión de nuevos ecosistemas
Se trata del primer estudio de ecología química en el medio marino. Gracias a lo descubierto se
abre una nueva vía para conocer cuál va a ser la
adaptación de las especies invasoras
en el nuevo medio.
Incluso se podrían buscar respuestas al desafío de las especies invasoras, «que es una de las
principales amenazas
a que se enfrenta hoy la biodiversidad», afirma Templado.
Fuente:
elmundo.es
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