Carta Pastoral - Arquidiócesis de Tijuana

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Carta Pastoral - Arquidiócesis de Tijuana
Carta Pastoral
La Nueva Evangelización
en un cambio de época
†Rafael Romo Muñoz
Arzobispo de Tijuana
ÍNDICE
ABREVIATURAS………………………….......……………………………….2
I. PRESENTACIÓN………………….…………………………………….3
II. INTRODUCCIÓN…………........……….……………………………7
II. UN POCO DE HISTORIA……………..….…………………….……8
IV. LECTIO PASTORALIS DE LA PRIMITIVA IGLESIA…….....16
LA ORACIÓN….…………………........………...............……16
LA ENSEÑANZA…………………….....…..………........…….21
LA FRACCIÓN DEL PAN……………….......………........….25
LA CARIDAD…………………………………..…......…...…….31
V. SIGNOS DE ESPERANZA, MIS ANHELOS…..………...…..39
VI. EN UN CAMBIO DE ÉPOCA…………….........……………....43
ORACIÓN………………………………………………..…………….44
1
ABREVIATURAS
Biblia:
Ex………………..............………………..Éxodo.
Lev…………………..…………..............….Levítico.
Dt………....…………....………Deuteronomio.
Sal……………....……………….………………Salmos.
Mt………………............……………….San Mateo.
Mc…............……………………..………San Marcos.
Lc…………...……………………….……….San Lucas.
Jn…………...........………………………….San Juan.
Hech……...………Hechos de los Apóstoles.
Rom…………..........…..……………..….Romanos.
1 Cor………...…...........……………....1 Corintios.
2 Cor…........………….……………….…2 Corintios.
1 Pe………….....………………………….……..1 Pedro.
1 Jn……………..........………………….………1 Juan.
Apoc………...…………………….……….Apocalipsis.
EA…………………………………………….Ecclesia in America.
EN…………………………………….……...Evangeli nuntiandi.
DA………………………………….Documento de Aparecida.
Idem…………………………La misma cita que la anterior.
NMI……………………………..…… Novo millennio ineunte.
PG…………………………………………………..Pastores gregis.
PP………………………..…………….………………..…….. Padres.
RICA…………. Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos.
SJ…………………………………………….…..Sociedad de Jesús.
USEM………..Unión Social de Empresarios Mexicanos.
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CARTA PASTORAL
LA NUEVA EVANGELIZACIÓN EN UN CAMBIO DE ÉPOCA
I. PRESENTACIÓN.
1. Dirijo esta Carta Pastoral “La Nueva Evangelización en un
cambio de época” a todos los agentes de pastoral de la
Arquidiócesis de Tijuana: sacerdotes, diáconos,
seminaristas, vida consagrada, movimientos diocesanos,
decanatos, parroquias, a los fieles laicos y a todos los
hombres de buena voluntad.
2. “De Egipto llamé a mi hijo” (Mt. 2, 15). “Hay una figura
bíblica que parece particularmente idónea para ilustrar
la semblanza del Obispo como amigo de Dios, pastor y
guía del pueblo. Se trata de Moisés. Fijándose en él, el
Obispo puede encontrar inspiración para su ser y actuar
como pastor, elegido y enviado por el Señor, valiente al
conducir su pueblo hacia la tierra prometida, intérprete
fiel de la palabra y de la ley del Dios vivo, mediador de la
alianza, ferviente y confiado en la oración a favor de su
gente. Como Moisés, que tras el diálogo con Dios en la
montaña santa volvió a su pueblo con el rostro radiante
3
(cfr. Ex. 34, 29-30), el Obispo podrá también llevar a sus
hermanos los signos de su ser padre, hermano y amigo
sólo si ha entrado en la nube oscura y luminosa del
misterio del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Iluminado por la luz de la Trinidad, será signo de la
bondad misericordiosa del Padre, imagen viva de la
caridad del Hijo, transparente hombre del Espíritu,
consagrado y enviado para conducir al Pueblo de Dios
por las sendas del tiempo en la peregrinación hacia la
eternidad” (PG 12).
3. El Buen Pastor, Cristo que da la vida por sus ovejas, es la
imagen y prototipo de mi ministerio episcopal porque
Dios no elige a los preparados sino que prepara a los
elegidos. Por eso los exhorto para que tengan la Sagrada
Escritura como fuente de inspiración y animación de
toda la vida pastoral. Que la Nueva Evangelización sea el
alma de la misión permanente de la Iglesia. La parroquia
como presencia primaria de la Iglesia e instrumento de la
vida cristiana. Los sacramentos de iniciación cristiana, la
formación de agentes, la familia y la caridad constituyan
las acciones concretas de la vida de la Iglesia.
4. Al presentar esta Carta Pastoral a la porción del Pueblo de
Dios que se me ha encomendado servir, me viene a la
memoria lo que expresé el día de mi ordenación
episcopal: “Quiero ser entre ustedes la presencia de
Cristo vivo…” y ahora complemento que también quiero
ser entre ustedes como Moisés, que se distinguió como
pastor, elegido y enviado, ya que estas son las actitudes
que deseo vivir como Obispo; ser pastor de la Iglesia que
conduce a sus miembros al encuentro con el verdadero y
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auténtico Pastor; ser elegido porque la fuerza del Espíritu
Santo me guía para anunciarles la riqueza del Evangelio y
ser enviado para que la realidad que vivimos y el cambio
de época estén impregnados del espíritu de la Nueva
Evangelización. Permítanme ser padre, hermano y
amigo, y así vivir la vocación que recibimos a la santidad
para que se realice con ustedes y para ustedes.
Con alegría y confianza invoquemos a Nuestra Señora de
Loreto, Patrona de las Californias y de las Familias, que
bajo su amparo nació esta Iglesia Diocesana.
Tijuana, B.C., enero 22, AÑO JUBILAR ARQUIDIOCESANO, 2013.
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6
II. INTRODUCCIÓN.
5. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14, 6). Es el
encuentro con la persona de Jesucristo, el único
programa de mi ministerio episcopal. Un itinerario
pastoral que en comunión eclesial hemos recorrido
sacerdotes, vida consagrada y laicos; movimientos
diocesanos, decanatos, parroquias y escuelas.
6. Somos continuadores de una herencia misionera, que el
padre Juan María de Salvatierra, SJ., comenzó el 25 de
octubre de 1697, como una ‘aventura de fe’ bajo el
amparo de Nuestra Señora de Loreto. Siendo sucesores
de la misión los PP. Franciscanos, Dominicos y Misioneros
del Espíritu Santo. De la misma manera reconozco la
labor pastoral de mis predecesores que con su vida y
testimonio consolidaron la vida de esta Diócesis.
7. Hemos inaugurado el Año Jubilar por el 50 Aniversario de
nuestra Arquidiócesis y, la ‘fiesta es de todos’, en el
contexto con la Iglesia Universal donde el Papa Benedicto
XVI ha proclamado Año de la Fe por el 50 Aniversario de
la Apertura del Concilio Vaticano II, por los 20 años de la
publicación del Catecismo de la Iglesia Católica y la XIII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
con el tema “La Nueva Evangelización para la transmisión
de la fe cristiana”.
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8. Aquí en la frontera del Noroeste, donde comienza la
Patria, hay una Iglesia Particular cuya identidad debemos
atender, proteger y defender; una Iglesia que busca dar
soluciones desde la perspectiva de la fe a los retos
pastorales importantes y urgentes (Cfr. DA 362), por eso
la necesidad de impulsar La Nueva Evangelización en un
cambio de época. Para esta carta pastoral he tomado el
modelo de la primitiva Iglesia: “Se mantenían constantes
en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la
fracción del pan y en las oraciones” (Hech, 2,42), ejemplo
de vida eclesial.
9. En esta carta comparto mis anhelos pastorales para llegar
a ser auténticos discípulos misioneros, dejándonos guiar
por el Señor de la historia, que nos conduce al Padre, por
medio del Espíritu Santo, protagonista de la misión.
III. UN POCO DE HISTORIA.
10. ¨El Señor ha sido grande con nosotros, y estamos
alegres¨ (Sal. 135,3), con esta alegría en el corazón he
inaugurado el Año Jubilar por los cincuenta años de
nacimiento de nuestra Diócesis de Tijuana el 24 de enero
de 1964. El Jubileo tiene sus raíces en el pueblo de Israel
(Cfr. Ex. 23,10-11; Lev. 25,1-28; Dt. 15,16), llega a su
plenitud en Jesucristo que lleva el anuncio de la Buena
Nueva a los pobres (Cfr. Lc 4, 16-30), por ello esta fiesta
tiene un sentido profundamente espiritual que nos llama
a la conversión y a la santidad de vida.
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11. El Año Jubilar Arquidiocesano fue inaugurado con una
magna celebración Eucarística el 25 de octubre de 2012,
en recuerdo de los padres Jesuitas que entraron a la
Península, y será concluido el 24 de enero de 2014, por lo
cual les invito a vivir este tiempo de gracia: con un
profundo examen de conciencia sobre nuestra propia
vida cristiana y nuestro compromiso con la comunidad, la
vivencia de una conversión personal y pastoral que
fortalezca nuestra vida en Cristo y caminar hacia el amor
misericordioso del Padre.
12.En comunión con toda la Iglesia y con el Papa Benedicto
XVI, nos unimos al gozo de celebrar el Año de la Fe
proclamado el 11 de octubre de 2012 y que tendrá su
culmen el 24 de noviembre de 2013, en la Solemnidad de
Jesucristo Rey del Universo.
13.Como ha citado el Papa en el Motu proprio Porta fidei
(Cfr. Hech. 14,27), este año nos introduce a la comunión
con Dios y nos permite la entrada a su Iglesia. Con alegría
celebramos tres acontecimientos: 50 años del Concilio
Vaticano II, gracia que ha recibido la Iglesia en el siglo XX
siendo una “brújula segura” (Cfr. Novo Millenio Ineunte,
n. 57) en el navegar de la Iglesia. Además se celebran 20
años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica
con la intención de ilustrar a todos los fieles en la fuerza y
belleza de la fe. Y tercero, la XIII Asamblea General del
Sínodo de los Obispos, en el mes de octubre de 2012 con
el tema “La Nueva Evangelización para la transmisión de
la fe cristiana”. Estos acontecimientos nos invitan a una
auténtica renovación de nuestra fe y conversión al Señor,
único Salvador del Mundo.
9
14.“¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian la paz,
de los que traen buenas noticias!” (Rom. 10,15).
Invaluable fue la labor de los misioneros que recorrieron
mares, sierras y desiertos para traer el anuncio de Cristo,
Señor de la historia, que con su entrega y testimonio han
marcado nuestro rostro religioso y anhelos pastorales.
Con el establecimiento de las misiones se emprendía la
ardua tarea de inculturar a los indígenas la cual consistía,
además de las enseñanzas religiosas y sociales, en la
capacitación para mejores formas de vida y sustento, con
quehaceres como la agricultura, la ganadería, la
construcción de chozas y prendas de vestir (I Plan
Diocesano de Pastoral 1989-1994, n. 054 ).
15. La conquista espiritual se logró, desde el inicio, por el
amor y el celo pastoral de los padres Jesuitas, llegando al
corazón de los que habitaban estas tierras (pericués,
guaicuras y cochimíes). El gran apóstol mariano Juan
María de Salvatierra, el 25 de octubre de 1697, entra en
procesión con la Virgen de Loreto quien bajo su amparo y
patrocinio encomendó la obra evangelizadora,
llamándola conquistadora de estas tierras, “vive María,
reina María, vence María”.
16.Los padres Jesuitas salieron de la Península en febrero de
1768, y el primero de abril del mismo año llegaron los
misioneros franciscanos cuyo superior era Fray Junípero
Serra, ahora beato, quien partió hacia la Alta California,
dejando como superior al padre Francisco Palou; éste, a
su vez, entregó las misiones a los Padres Dominicos el 12
de mayo de 1773, al padre Vicente Mora, quienes
10
duraron hasta la consumación de la Independencia en
1821. Posteriormente se llevó a cabo la secularización de
las misiones en 1833.
17.Al mismo tiempo que se detecta una riqueza espiritual y
cultural con la presencia de los Padres Jesuitas,
Franciscanos y Dominicos, se advierte por otra parte un
período de ausencia pastoral por falta de sacerdotes y
medios económicos hasta 1939. A pesar de estas
adversidades el pueblo se mantuvo fiel.
18.La lejanía, la separación y la naturaleza agreste e
inhóspita de esta tierra sólo pudo ser conquistada por la
Cruz, la Virgen María y la audacia de los misioneros.
Nuestra cultura tiene sus raíces en la obra social y cultural
de los misioneros.
19.Después de largos años de ausencia sacerdotal, el papa
Pío XII encomendó a los Padres Misioneros del Espíritu
Santo la obra evangelizadora; y después fue confiada la
administración del Vicariato a Mons. Felipe Torres
Hurtado, tomando posesión el 12 de diciembre de 1939.
Pastor celoso, sensible a los cambios y con visión pastoral
trasladó la sede del Vicariato de La Paz, B.C.S. a
Ensenada, B.C., en diciembre de 1940.
20.Con espíritu misionero impulsó las vocaciones
sacerdotales, suplió la escasez sacerdotal con el apoyo
de las congregaciones femeninas y la Tercera Orden de
los Hermanos Franciscanos; además abrió hospitales,
escuelas, orfanatorios; pero sobre todo fundó el
11
Seminario. Con esta nueva etapa de evangelización en
Baja California comenzó “La Segunda Conquista
Espiritual”.
21.Don Alfredo Galindo y Mendoza es nombrado por el papa
Pío XII Vicario Apostólico de Baja California el 9 de
diciembre de 1948. El 28 de enero de 1949 tomó
posesión. Da continuidad a las obras de evangelización
de su antecesor. Al mismo tiempo nace el Vicariato de La
Paz, B.C.S., encomendada a los Padres Combonianos.
22.La Iglesia misionera nacida en Pentecostés (Cfr. Hech 2, 14), infundió en los Apóstoles su fuerza para proclamar a
Cristo muerto y resucitado. Es el mismo Espíritu que
desciende en el nacimiento de nuestra Iglesia diocesana
el 24 de enero de 1964 por la bula Pro Apostolico Munere
de su SS. Paulo VI por la que quedaba erigida la Diócesis
de Tijuana con Mons. Alfredo Galindo y Mendoza como
su primer Obispo. Impulsó la educación de la niñez y
jóvenes abriendo colegios; construyó capillas, hospitales
y se preocupó por la formación de los futuros sacerdotes.
La Virgen de Loreto recibe el título de Conquistadora y
Patrona de las Californias como lo decretó el Papa Pablo
VI en la Bula del 4 de Marzo de 1967.
23. El 14 de junio de 1970 fue ordenado como II Obispo de
Tijuana Mons. Juan Jesús Posadas Ocampo. Hombre
alegre, sencillo, amable y atento. Gran apóstol,
misionero y de intensa labor apostólica. Desde su llegada
emprendió el reto de organizar la pastoral diocesana en
una espiritualidad de comunión. Impulsó la pastoral
juvenil, vocacional, familiar. Coordinó los movimientos
12
apostólicos y laicales. Estructuró los consejos presbiteral
y pastoral. Dividió la diócesis en decanatos. Fue
nombrado Obispo de la diócesis de Cuernavaca, después
Arzobispo Cardenal de Guadalajara, y muerto mártir en
el año 1993.
24.El 25 de julio de 1983, fue ordenado como III Obispo de
Tijuana Mons. Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, actual
Arzobispo de Yucatán. Personaliza la actitud en las
formas, métodos y técnicas de la Iglesia postconciliar.
Generó una activa presencia de todos los fieles en las
actividades pastorales. Realizó el I Plan de Pastoral 19891994, con el apoyo invaluable de Mons. Jorge Jiménez,
actual Arzobispo de Cartagena, Colombia. Se camina
hacia una pastoral planificada donde “El pueblo de Dios,
de esta Iglesia particular de Tijuana, se constituirá en
Asamblea Eclesial Diocesana la semana del lunes 17 al
viernes 21 del próximo mes de octubre” (Carta circular, 20
de septiembre de 1988). Se vive el primer Jubileo con la
celebración de los 25 años de la Diócesis, impulsó la
formación sacerdotal y contribuyó para que la beata
madre Teresa de Calcuta fundara en Tijuana una Casa de
los Misioneros de la Caridad.
25. El 24 de febrero de 1996, el que suscribe Mons. Rafael
Romo Muñoz, fui ordenado IV Obispo de esta Iglesia
particular. Desde mi llegada a esta diócesis he cosechado
los frutos que mis antecesores sembraron, por eso mi
compromiso de responder a los retos pastorales que se
viven cada día, especialmente las vocaciones, la
formación de los presbíteros y de los laicos. Al igual
agradezco al santo Padre en elevar a sede Metropolitana
13
esta Diócesis el 25 de noviembre de 2006, mirando en
este h u m ild e s er vid o r s u p rim er a rzo b is p o, ta l
acontecimiento lo hice oficial el 29 de enero de 2007 con
una magna celebración Eucarística con todo el pueblo de
Dios. El caminar de nuestra historia como Iglesia, se
fortalece por el impulso del Espíritu Santo que la guía y la
sostiene, por ello fue de gran alegría el nacimiento de la
Diócesis de Ensenada el 25 de abril de 2007. Además de
nuestro presbiterio han salido tres Obispos diocesanos y
un religioso al servicio de nuestra Iglesia en México.
14
Imágenes: Juan María Salvatierra, SJ; Beato Fray Junípero Serra, OFM; Santo Domingo
por el dominico Vicente Mora; Mons. Felipe Torres Hurtado, M.Sp.S.; Mons. Alfredo
Galindo y Mendoza, I Obispo; Mons. Juan Jesús Posadas, II Obispo; Mons. Carlos Emilio
Berlie, III Obispo; y Mons. Rafael Romo Muñoz, IV Obispo de Tijuana y I Arzobispo
Metropolitano de la Provincia de Baja California.
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IV. LECTIO PASTORALIS DE LA PRIMITIVA IGLESIA.
26.“Se mantenían constantes en la enseñanza de los
apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las
oraciones” (Hech. 2, 42). Adentrarse en la Sagrada
Escritura es descubrir la Persona de Cristo por quien se
hizo todo, quien hizo nuevas todas las cosas y quien
consumará todo lo recreado por el hombre. Es irse
configurando cada día más con Aquel que es el estilo de
vida cristiana. Es hacer propios los mismos sentimientos,
p e n s a m i e n to s , d i c h o s y h e c h o s d e J e s u c r i sto,
protagonista de nuestra historia y de nuestra cultura.
27.El evangelista san Lucas nos describe en este texto las
características fundamentales de la primera comunidad
cristiana: modelo de oración, de formación, de vida
sacramentaria y de caridad. Solo así se entiende el fiel y
fecundo estilo de vida cristiana personal y comunitario.
28.No puedo pensar en un agente de pastoral al margen
siquiera de uno de estos pilares de la Iglesia.
La oración.
29.La oración como primer pilar de la vida de la Iglesia, la
roca firme en la que se construye la casa, el nutriente
eficaz para la caridad y el perdón, el sacrificio del
perfume agradable al Padre y oblación generosa hacia el
hermano necesitado.
16
30.Sin lugar a dudas, tras la petición de uno de sus discípulos:
“Señor, enséñanos a orar…” (Lc. 11, 1) está el de ser
discípulos y misioneros de la oración (cfr. DA 255), fuente
de pertenencia a la Iglesia, de fidelidad amorosa y
adhesión generosa al proyecto de Dios como lo fue
Abraham -aún sin saberlo-, “nuestro Padre en la fe” (Cfr.
Rom. 4).
31.Cristo nos enseña a vivir en comunión en la diversidad de
carismas (Cfr. 1 Cor. 12, 4 ss) porque como nos dice san
Pablo: “Pues del mismo modo que el cuerpo es uno,
aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros
del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que
un solo cuerpo, así también Cristo. Porque en un solo
Espíritu hemos sido todos bautizados…” (1 Cor. 12, 1213a).
32.En Cristo por el Espíritu Santo hemos sido llamados a
armonizar una espiritualidad de fe y de comunión con
una sincera conversión personal y pastoral, y es en la
soledad del desierto, de nuestro propio yo, donde
tendremos el encuentro abierto y sereno con Cristo, el
manantial de agua viva.
33.Este encuentro con Cristo, el Verbo encarnado (Cfr. Jn. 1,
1-18) en la Eucaristía, la Palabra, la oración y la caridad
son el alimento de la identidad cristiana y de toda vida
consagrada que busca la santidad. La santidad como un
proceso, como una conquista de todos los días, como un
estilo de vida que atrae a los demás por su experiencia de
Dios para ser constructores de la civilización del amor, la
17
esperanza, la justicia y el perdón. Que los santos y
mártires de nuestro tiempo nos impulsen a madurar la fe
y el testimonio, especialmente en este contexto del Año
de la Fe y del Jubileo de los 50 años de nuestra
Arquidiócesis.
34.Yo, como su pastor, estoy convencido de que todo se
puede con la gracia de Dios y la voluntad del hombre.
Que el bien que hagamos en este mundo sea mayor que
nuestros pecados y limitaciones.
35.Recordemos que en la economía de la salvación, el Dios
de la alianza y de la paz ha enviado a hombres y mujeres
para ser protagonistas de su historia y generadores de
grandes procesos de emancipación, incluso inmersos en
situaciones de claro rechazo al plan de Dios y a las leyes
naturales de la vida. Llamó a Abraham y le mandó salir de
su tierra, para constituirlo padre de todas las naciones.
Suscitó a Moisés para liberar a su pueblo y guiarlo a la
tierra de promisión. Inspiró a Ester para librar a su pueblo
del exterminio. Invitó a Pedro, pescador de oficio, a ser
de ahora en adelante pescador de hombres.
36.Así decimos que hay “hombres y mujeres que a pesar de
su humana debilidad fue mayor el bien que hicieron”. Por
eso la historia de la humanidad y de la Iglesia los honran
con especial predilección.
37.La Iglesia Católica conmemora nuestra historia desde la
fe y se compromete hacia el futuro con esperanza. El
Himno Te Deum es el canto de acción de gracias por
excelencia, es un canto a la vida y a la nueva creación, es
18
el himno de la encarnación del amor en los quehaceres
cotidianos, es el bálsamo por los sufrimientos del Cuerpo
eclesial.
38.La Iglesia en su liturgia del Miércoles de Ceniza nos
insiste: “¡Conviértete y cree en el Evangelio!” y el perdón
es una expresión privilegiada de la conversión, el perdón
como misterio de la misericordia divina, como ministerio
fraternal de los pastores (Cfr. 2 Cor. 5, 17-21) pertenece a
la Iglesia que, siendo santa, está siempre necesitada de
purificación (Cfr. NMI n. 6). Por eso con humildad
nosotros los consagrados: Obispo, presbíteros,
religiosos, religiosas debemos pedir perdón a Dios por las
ocasiones en que nuestro testimonio no ha sido
suficientemente claro, digno y eficaz; por las ocasiones
en que no hemos vivido en plenitud la comunión eclesial
y el sentido de pertenencia a esta Iglesia particular y, que
hemos sido motivo de tropiezo para sus hermanos ¿nos
movemos de veras en nuestra vida por la fe?; nuestros
hermanos laicos bautizados, cristianos católicos,
también deben pedir perdón a Dios por las ocasiones en
que no han sido responsables en la transmisión de su fe
cristiana. Pongamos nuestra confianza en el Señor, que
“el perdón reconstruye el cuerpo eclesial” (Policarpo de
Esmirna, carta a los filipenses 11, 4) y es remedio útil para
todos ¡Duc in altum! (Cfr. NMI nn. 15. 58).
39.A partir del V Congreso Eucarístico Nacional realizado en
Tijuana en octubre de 2011, deseo que se deje
transformar en una Arquidiócesis Eucarística donde los
cenáculos, capillas, piedad popular y otras expresiones
de adoración al Santísimo Sacramento sean los signos
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donde Cristo se haga presente, especialmente en los
hogares y corazones de los hombres de buena voluntad
(cfr. DA 175). Deseo la consagración de la Arquidiócesis a
los corazones de Jesús y de María que despierte en
nosotros sentimientos de bondad, belleza y verdad. Del
corazón de Jesús brotaron los sacramentos, la Iglesia,
descendió el don del Espíritu Santo, lavó nuestros
pecados, fortaleció nuestras debilidades, transformó la
sociedad y las estructuras del mundo entero. Y nos dejó
en herencia a su Madre como modelo de humildad,
entrega y amor.
40.La parroquia debe renovarse continuamente, partiendo
del principio fundamental de que “la parroquia tiene que
seguir siendo primariamente comunidad eucarística”.
Este principio implica que “las parroquias están llamadas
a ser receptivas y solidarias, lugar de la iniciación
cristiana, de la educación y la celebración de la fe,
abiertas a la diversidad de carismas, servicios y
ministerios, organizadas de modo comunitario y
responsable, integradoras de los movimientos de
apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural
de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y
supra parroquiales y a las realidades circunstantes” (EA
n. 41).
41.“No amen al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien
ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (Cfr. 1 Jn.
15-17), para transformar las estructuras de pecado que
corrompen el tejido social.
20
42.Es la oración la medicina de Dios para el hombre, el
bálsamo de los corazones heridos y el vehículo natural
que nos dispone a la caridad.
La enseñanza.
43.La enseñanza como segundo pilar de la vida de la Iglesia y
fundamento de todo crecimiento y madurez del cristiano
para dar razón de su fe cuando nos la pidan con amor y
ternura pero con valentía y firmeza (Cfr. 1 Pe. 3, 15).
44.Mi gran preocupación y ocupación es el Alma Mater de la
Diócesis el Seminario. Los seminarios deben tener la
Nueva Evangelización como un objetivo, de modo que se
convierta en el hilo conductor y unificador de los
programas de formación humana, espiritual, intelectual
y pastoral en el ars celebrandi, en la homilética y en la
celebración del sacramento de la Reconciliación. El
seminarista debe enamorarse de Cristo y de la Iglesia. El
santo cura de Ars decía: “Me postré hombre y me levanté
sacerdote”.
45.Los seminarios, como lugares de acogida y formación de
los llamados al sacerdocio, han de preparar a los futuros
ministros de la Iglesia para que “vivan en una sólida
espiritualidad de comunión con Cristo Pastor y de
d o c i l i d a d a l a a c c i ó n d e l E s p í r i t u , q u e l o s h a rá
especialmente capaces de discernir las expectativas del
pueblo de Dios y los diversos carismas, y de trabajar en
común”. Por ello, en los seminarios “se ha de insistir
especialmente en la formación específicamente
espiritual, de modo que por la conversión continua, la
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actitud de oración, la recepción de los sacramentos de la
Eucaristía y la penitencia, los candidatos se formen al
encuentro con el Señor y se preocupen de fortificarse
para la generosa entrega pastoral” (EA n. 40).
46.Los formadores han de preocuparse de acompañar y
guiar a los seminaristas hacia una madurez afectiva que
los haga aptos para abrazar el celibato sacerdotal y ser
capaces de vivir en comunión con sus hermanos en la
vocación sacerdotal. Han de promover también en ellos
la capacidad de observación crítica de la realidad
circundante que les permita discernir sus valores y
contravalores, pues esto es un requisito indispensable
para entablar un diálogo constructivo con el mundo de
hoy (idem).
47.Deseo que los seminaristas se respeten entre sí, cultiven
el espíritu de una entrega sincera y total al Señor y a la
Iglesia, compartan lo que son, lo que saben y lo que
tienen para que la generosidad sea la virtud que los
distinga en su estilo de vida cristiana, porque “nadie
tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”
(Jn. 15, 13). Recuerden, queridos jóvenes, que una vida
austera es la mejor medicina ante la tentación de un
status eclesial, del escalafón en el sacerdocio, de una vida
fácil y cómoda. Tengan lo indispensable pero sin
ostentación.
48.Una de las tareas de los agentes y niveles de pastoral de la
D i ó c e s i s e s l a fo r m a c i ó n d e s u s fie l e s p a ra q u e
fortalecidos en su fe fecunden el mundo de la cultura, de
la política, de la tecnología, etc. Ya que la formación
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bíblica nos lleva al encuentro con Cristo nos impulse a
tener centros de animación misionera. La presencia de
las sectas es consecuencia de una deficiente preparación
a los sacramentos de iniciación cristiana y de un proceso
catecumenal no estructurado y sistemático, es decir, de
una pastoral profética que no ha hundido sus raíces en la
i d e n tid a d b a u tis m a l c r i s tia n a y d e l s e n tid o d e
pertenencia a la Iglesia.
49.Es urgente que todos los presbíteros, las religiosas y los
religiosos, y sin olvidar a los laicos, redescubran que son
Iglesia. Sus diversos carismas han de vivirlos mediante un
heroico espíritu de humildad y de servicio en la vida
parroquial y decanal, en las diversas pastorales, en los
movimientos eclesiales, en las estructuras de gobierno
de la diócesis, en las instituciones educativas o de
asistencia a migrantes, enfermos, ancianos, mujeres,
jóvenes, niños, pobres, discriminados, marginados,
entre muchos otros apostolados o iniciativas de
solidaridad de las que son responsables o colaboradores.
Recuerden que son lo que son gracias a la Iglesia y, que el
nivel pleno de comunión con la Iglesia es aquí en esta
porción de la Iglesia particular de Tijuana (Cfr. EN 1).
50.Las Congregaciones religiosas que cuentan con colegios
e stá n l l a m a d o s a s e r ve rd a d e ro s s e m i l l e ro s d e
v o c a c i o n e s a l a v i d a l a i c a l , r e l i g i o s a a c tiv a o
contemplativa, sacerdotal y misionera viviendo de
manera congruente los valores evangélicos. Mostrar la
alegría de la fe a los niños y adolescentes es esperanza
para experimentar el estilo vida cristiana.
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51.Hoy más que nunca tienen los Movimientos Diocesanos y
Asociaciones Laicales una gran relevancia y
protagonismo en el mundo para transformarlo.
D e b e m o s e d u c a r p a ra l a t ra s c e n d e n c i a d i v i n a
rompiendo con las falacias del relativismo moral y
dogmático, y del subjetivismo personal, verdaderos
sofismas de la democracia ilustrativa. Tanto la ‘ideología
de género’ como ‘las uniones de convivencia social’
nunca serán aceptados por la Iglesia por ser contrarios a
la voluntad de Dios. Así mismo el aborto y la eutanasia. La
formación de la Baja California en sus orígenes tiene
p r o f u n d a s r a í c e s c r i s tia n a s c o m o s e h a d i c h o
anteriormente. Que la transmisión de la verdad histórica
sea juzgada por sí misma.
52.Siempre existe la esperanza, como virtud teologal, de que
las cosas van a ser nuevas (Cfr. Apoc. 21, 5). Y van a
cambiar las estructuras sociales y políticas, la cultura y el
arte si el hombre cambia. A las personas ‘no les baste con
humanizar es necesario cristianizar’. ¡Qué papel tan
importante juegan aquí los medios de comunicación
social!
53.Este Año de la Fe nos invita a estudiar y profundizar el
Concilio Vaticano II, el Catecismo de la Iglesia Católica y el
Compendio para vivir el ser y quehacer de la Iglesia
expresando la fecundidad de la nueva época que nos
tocó vivir. Igualmente ganemos la Indulgencia Plenaria.
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La fracción del pan.
54.La Fracción del pan como tercer pilar de la Iglesia es en
realidad la identidad de la Iglesia, aunque bien sabemos
que el agente principal de la evangelización es el Espíritu
Santo, que abre los corazones y los convierte a Dios. La
experiencia de encontrar a Jesucristo, se hace posible
por el Espíritu Santo que nos introduce en la vida de la
Trinidad, acogida en un espíritu de adoración, de oración
y de alabanza, debe ser fundamental en todos los
aspectos de la Nueva Evangelización. Es la dimensión
"contemplativa" de la Nueva Evangelización, que se
alimenta continuamente a través de la oración,
comenzando con la liturgia, especialmente la Eucaristía,
fuente y cumbre de la vida de la Iglesia.
55.Los sacramentos corresponden a todas las etapas y todos
los momentos importantes de la vida del cristiano: dan
nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de
fe de los cristianos (Catecismo de la Iglesia Católica n.
1210). Sin ellos el cristiano no puede ser ni vivir ni dar
testimonio de su quehacer.
56.La Eucaristía es el ‘sacramento de amor’ por excelencia al
cual están ordenados los demás y la misma vida de la
Iglesia. Participar en la Misa dominical no se debe
entender como una mera obligación sino como una
verdadera necesidad, como el oxígeno y alimento para
nuestro existir. Es el encuentro con Jesucristo por
antonomasia. Es el Mysterium Fidei, Sacramentum
caritatis, Actio Dei donde ni la Iglesia es dueña sino
administradora de este gran don de amor y de fe. El
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Domingo es día de descanso, día de la humanización, día
del Señor, día de la comunidad, día de la Iglesia, a quien le
debemos lo que somos, sabemos y tenemos por eso se
eleva nuestro espíritu de gratitud en justicia como el
incienso en nuestros altares. El Domingo tiene que ser un
día festivo, de encuentro familiar. Los cristianos católicos
tenemos que hacer la diferencia.
57.La familia es la célula primaria de la Iglesia y de la
sociedad la cual está constituida por el papá (varón) y la
mamá (mujer), y los hijos de los cónyuges de tal manera
que no se dejen seducir por las insinuaciones del mundo
de adoptar de manera superficial los ‘nuevos modelos de
familia’. La ideología de género pretende eliminar valores
universales sustituyéndolos por llamados ‘roles
socialmente aceptados’. Sin lugar a dudas que proteger a
la familia significa salvaguardar la estabilidad de las
estructuras sociales. Por eso la pastoral familiar es el eje
del bienestar social y eclesial.
58.El sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación es
un lugar privilegiado para recibir la misericordia de Dios y
el perdón. Es un lugar de sanación tanto personal como
comunitaria. En este sacramento, todos los bautizados
viven un nuevo encuentro personal con Jesucristo y con
la Iglesia, que favorece una reconciliación total a través
del perdón de los pecados. Aquí, el penitente encuentra
a Jesús y, al mismo tiempo, él o ella experimentan un
aprecio más profundo de sí mismo o de sí misma. Deseo
que este sacramento se vuelva a poner en el centro de la
actividad pastoral de la Iglesia.
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59.Todo presbítero debe considerar el sacramento de la
penitencia, como parte esencial de su ministerio y de la
Nueva Evangelización, y en cada comunidad parroquial
deberá ser reservado un momento adecuado para
celebrar el sacramento de la reconciliación y de la
penitencia.
60.Que los presbíteros estén adecuadamente preparados
para la obra de la Nueva Evangelización se cuide de
formarlos en una espiritualidad profunda, en una
doctrina sólida, en la capacidad de comunicar la
catequesis y en una toma de conciencia de los modernos
fenómenos culturales.
61.Que su entrega sea sin reservas a la Iglesia recordando
que la vida pastoral del presbítero no está en la dinámica
de escalafón sino de servicio en la participación plena,
consciente y activa en los planes de pastoral de tal
manera que ante los cambios de presbíteros no
disminuya la continuidad de la actividad pastoral en las
comunidades. Cambiarán las personas pero la obra
evangelizadora y las instituciones continuarán. Esta es la
gran importancia de que en las parroquias existan planes
de pastoral capaces de ir hacia los alejados para
incorporarlos a la sociedad y a la Iglesia.
62.Igualmente les pido sean hombres de oración personal y
litúrgica, de meditación de la Palabra de Dios y que su
celebración eucarística la consideren como una Actio
Dei; sean hombres de obediencia, de comunión eclesial y
d e t ra b a j o c o n j u n t o . Q u e e n s u s a n i v e rs a r i o s
27
presbiterales recuerden y hagan presente la ilusión con la
que se formaron en el Seminario para llegar a ese día que
marcaría su vida. El ejercicio del presbiterado no sea un
modus vivendi sino un estilo de vida a la imagen de
Cristo, Buen Pastor.
63.Como padre y pastor los conmino a tener cuidado con el
dinero porque corrompe la esencia del ministerio: el
anuncio del Evangelio; sean sobrios en la bebida para que
no condicione la eficacia de la oración ya que la gracia
supone la naturaleza.
64.Deseo que los neo-presbíteros sean acompañados por la
pastoral presbiteral en los primeros 5 años de su
ministerio. Si han recibido una formación para su
sacerdocio creo conveniente este acompañamiento sea
fraterno, solidario, espiritual, pastoral y de oración.
Nuestra experiencia como pastores nos ha mostrado que
cultivar la amistad y los encuentros sacerdotales son los
mejores antídotos para ejercer con alegría y madurez el
ministerio que Dios por medio de la Iglesia nos ha
confiado.
65.Quiero afirmar que la iniciación cristiana es un elemento
crucial en la Nueva Evangelización y es el medio por el
cual la Iglesia, como madre, engendra a sus hijos y se
regenera. Por lo tanto, propongo que el proceso
tradicional de la iniciación cristiana, que a menudo se ha
convertido simplemente en una preparación para los
sacramentos, sea vista en todo lugar, desde una
perspectiva catecumenal, dando más importancia a una
mistagogía permanente, y convirtiéndose así en una
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verdadera iniciación a la vida cristiana a través de los
sacramentos (cf. Directorio General para la Catequesis,
91).
66.Nuestra Arquidiócesis debe ofrecer al menos dos
procesos catecumenales para los mayores de 7 años que
requieran de uno o varios sacramentos de iniciación: El
primero, para quienes tienen entre 7 y 14 años, consistirá
en la catequesis parroquial ordinaria de tipo escolarizado
que comprenda al menos 2 años de preparación para la
primera Comunión y otros dos años para la
Confirmación. De faltar el bautismo adminístrese,
incorporados ya al catecismo parroquial, de preferencia
en el tiempo Pascual. El segundo, para quienes tienen de
15 años en adelante, consistirá en un proceso que incluya
el kerigma, la catequesis, las celebraciones del RICA y un
servicio eclesial, culminando preferentemente en la
Pascua con la administración, en la misma celebración,
de todos los Sacramentos de iniciación faltantes. Un
tiempo mínimo apropiado podría ser de 6 meses.
67.El orden de los sacramentos de acuerdo al magisterio y
tradición de la Iglesia es: Bautismo, Confirmación y
E u c a r i s tía . E n n u e s t r a A r q u i d i ó c e s i s s o l o l o s
catecúmenos de quince años en adelante que hayan
terminado su proceso de iniciación los recibirán en ese
orden en la misma celebración. El resto, por razones
pastorales, los recibirán por etapas en el orden Bautismo,
Comunión y Confirmación (Cfr. Criterios para los
sacramentos de Iniciación Cristiana en la Arquidiócesis
de Tijuana, n. 3).
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68.No se puede hablar de la Nueva Evangelización si la
catequesis de adultos es inexistente, fragmentada, débil
o descuidada. Cuando estos defectos están presentes, el
ministerio pastoral se enfrenta a un serio desafío, de ahí
la necesidad de una catequesis con perspectiva
catecumenal.
69.También la piedad popular es un verdadero lugar de
encuentro con Cristo y expresa la fe del pueblo cristiano
e n l a S a n tís i m a V i r g e n y l o s s a n t o s . L a N u e v a
Evangelización reconoce el valor de estas experiencias de
fe y las alienta como caminos para crecer en la virtud
cristiana.
30
La caridad.
70.La caridad es el cuarto pilar fundamental de la vida de la
Iglesia, es el rostro social de la Eucaristía y la expresión
humana del Evangelio, es la encarnación palpitante de la
fe y la acción concreta de la gracia.
7 1 . E s e l b a u tis m o q u e n o s i n s e r t a e n l a m u e r t e y
resurrección de nuestro Señor Jesucristo, que nos
congrega como Pueblo de Dios, que nos hace hermanos
entre nosotros y herederos del Reino de los cielos.
Tenemos que revalorar nuestra dignidad de hijos de Dios
porque no basta estar injertados en la vid es necesario
dar frutos abundantes y que permanezcan (Cfr. Jn 15, 117).
72.Es la caridad la manifestación viva y eficaz del amor a Dios
y al prójimo. No podemos decir que amamos a Dios a
quien no vemos si no amamos al hermano a quien si
vemos (1 Jn. 4, 20; Cfr. Mt. 25, 31-46).
73.Enamorémonos de ser discípulos de Cristo para ser
misioneros del hermano porque la fe y el amor crecen y
maduran en la medida en que se comparten.
Compartamos el alimento de la Palabra y el pan material,
levantemos al hermano postrado en la ignorancia y
reconstruyamos su dignidad con generosidad, seamos
cercanos y hagámonos presentes en los momentos
críticos de los hermanos. No se nos olvide que la oración
nos dispone a la caridad.
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74.Seamos constructores de la civilización del amor, la
esperanza, la justicia y el perdón; seamos protagonistas
del ‘cambio de época’ en la historia, cultura, política,
economía, con los empresarios, en los medios de
comunicación social (televisión, prensa, redes sociales,
internet, entre otros); seamos testigos de la alegría de la
fe e irradiemos a los demás de este gozo pascual; seamos
mártires de Cristo resucitado que hace nuevas todas las
cosas; seamos misioneros de la Nueva Evangelización.
75.La Nueva Evangelización puede entenderse de tres
maneras. En primer lugar, la evangelización ad gentes es
el anuncio del Evangelio a aquellos que no conocen a
Jesucristo. En segundo lugar, esta también incluye el
continuo crecimiento de la fe que es la vida ordinaria de
la Iglesia. Por último, la nueva evangelización está
dirigida principalmente a aquellos que se han alejado de
la Iglesia (XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de
los Obispos, Proposición 7). La creación del Instituto
Diocesano de Laicos Misioneros puede ser una
alternativa para la formación integral de los fieles.
76.La Nueva Evangelización está dirigida a todo el hombre y
a todos los hombres en los principios de respeto a la vida
desde su concepción hasta su muerte natural, a la
dignidad de la persona humana, el desarrollo integral de
la persona sobre las leyes del mercado. La salud, el
trabajo, la familia y la educación como ejes centrales para
una vida digna.
32
77.Que la educación se sustente en la formación de valores
éticos y morales testimoniada por su conducta. Que en
las instituciones educativas se vea clara y explícita su
identidad cristiana católica mediante la acreditación
diocesana. No quiero un católico maestro sino un
maestro católico, no una pastoral de la escuela sino una
escuela en pastoral. Están llamados a ser semilleros de
vocaciones.
78.La ‘emergencia educativa’ que propone el Papa
Benedicto XVI se inspira en la formación, en la capacidad
de orientar su vida y de discernir el bien del mal, y por su
salud, no sólo física sino también moral, en formar
personas sólidas, capaces de colaborar con los demás,
valorar la persona humana, el significado de la verdad y
del bien, en la bondad de la vida, en objetivos creíbles, en
la cercanía y confianza que nacen del amor, educar para
la generosidad, en la capacidad de amar corresponde a la
capacidad de sufrir, y de sufrir juntos, en encontrar el
equilibrio adecuado entre la libertad y la disciplina.
Finalmente la educación no puede prescindir del
prestigio, que hace creíble el ejercicio de la autoridad
que es fruto de la experiencia y la competencia y de la
responsabilidad. Sólo una esperanza fiable puede ser el
alma de la educación como de toda la vida.
79.La familia querida por Dios está formada por un papá, una
mamá e hijos pero en las últimas décadas ha sufrido
grandes cambios a raíz de la llamada ‘ideología de
género’ la cual usando términos equívocos se presenta
como la igualdad del hombre y la mujer. Esta ideología
afirma que ‘el hombre es la medida de todas las cosas’ y
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habla de los valores como ‘roles culturales socialmente
aceptados’ por lo tanto Dios, la familia, los principios
morales, la naturaleza, el sexo, entre otros, son valores
relativos que dependen de su aprobación democrática
afirmando que nada es absoluto. La Iglesia jamás va a
reconocer a las sociedades de convivencia social. Habrá
explicaciones pero no justificaciones.
8 0 . L a v i o l e n c i a i nt ra fa m i l i a r y s u d e s i nte g ra c i ó n
desestabilizan el tejido social y manchan el proyecto de
Dios cuya causa fundamental es la falta de amor. Cultivar
el amor, el respeto, la unidad, la fidelidad, la cercanía a
los hijos y el encuentro con Dios fortalecerán el
desarrollo armónico de sus integrantes, de manera
natural se educará para la generosidad y será la amistad
el vehículo innato para la convivencia social.
8 1 .Q u e l a p a sto ra l fa m i l i a r s e e sf u e rc e m á s e n l a
preparación, celebración y acompañamiento de los
matrimonios y familias para que expresen y vivan su fe
públicamente. Que el ejemplo de muchos matrimonios
suscite en los jóvenes, que están en la etapa de noviazgo,
el deseo de recibir la bendición nupcial.
82.Invito a todos los jóvenes para que en la etapa de
noviazgo se den a conocer con sinceridad y que la
‘prueba de amor’ sea el mutuo respeto para que la luna
de miel y el llegar de blanco al altar recobren el
significado que representan. Que el reino del placer y del
hedonismo tan difundido en la actualidad no venza al
amor sincero, la paternidad responsable, la recta
intención.
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83.Reafirmo junto con los Padres sinodales que la libertad
religiosa es un derecho humano fundamental. Este
derecho comprende la libertad de conciencia y también
la libertad de elegir libremente su propia religión.
84.Propongo un compromiso renovado y una mayor
difusión de las enseñanzas de la declaración Dignitatis
Humanae del Concilio Vaticano II. Esta renovación
propone afirmar y promover la libertad en materia
re l i g i o s a p a ra l o s i n d i v i d u o s , l a s fa m i l i a s y l a s
instituciones a fin de proteger el bien común de todos.
Esta libertad comprende el derecho de enseñar la fe
cristiana -sin compromiso sobre sus principios-, a los
niños en la familia y/o la escuela.
85.Los cristianos católicos no permitamos que se nos
obligue a vivir de manera personalista e individualista
nuestra fe, haciéndonos creer que solo se debe vivir
nuestra fe hacia dentro de nuestros hogares; no
tengamos miedo de comunicar la alegría que nos
produce nuestro encuentro con Jesucristo a nuestros
semejantes, no tengamos miedo de ser sal y luz del
mundo y llevar a Jesucristo a todos aquellos que padecen
alguna pobreza, más aun la pobreza espiritual.
8 6 .Ta m b i é n c o n s i d e r o l a c u l t u r a , l o s m e d i o s d e
comunicación social, la política, la vida empresarial, la
economía, el empleo y el crecimiento demográfico como
factores y actores sociales de gran importancia. Decía
santa Teresita del Niño Jesús ‘es necesario influir en los
multiplicadores’ para construir unas relaciones de
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dignidad, de desarrollo de las personas, de progreso de
los pueblos, de una justa oportunidad de trabajo. Es
tarea de la sociedad organizarse para crear nuevos
modelos laborales conjuntando familia, empresa y
comunidad. Invito a los empresarios a formar la Unión
Social de Empresarios Mexicanos (USEM).
87.Con un trabajo digno, bien remunerado y oportunidades
laborales para todos construir una sociedad más segura,
en paz y en armonía social.
88.El rostro humano y social del Evangelio es respetar y
promover de las personas especialmente a la mujer,
estar cerca de los ancianos olvidados satisfaciendo sus
necesidades, que los minusválidos se sientan integrados
a la sociedad y no sean discriminados, las madres
solteras encuentren en los programas de asistencia
social un apoyo eficaz y permanente, los migrantes
encuentren en nosotros al hermano, al amigo y al
cristiano.
89.Tijuana rostro de migrantes. Así como muchos países se
han beneficiado enormemente de la presencia de
personas llegadas de otras partes, también la Iglesia se
ha nutrido significativamente del testimonio y de la
acción evangelizadora de muchos de ellos,
comprometidos en el mandato misionero: "Vayan por
todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la
creación" (Mc. 16,15).
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90.Dados los riesgos y amenazas a la fe de los pueblos
migrantes, es importante que la Iglesia les dé su apoyo a
través de un plan pastoral que los incluya –y con ellos a
sus familias--, y les recuerde la importancia de dicho
lugar como célula viva de la sociedad y de la Iglesia
doméstica. Las parroquias deben ayudar a los migrantes
a integrarse en la sociedad y en la comunidad cristiana.
91.El plan pastoral de la Iglesia para los migrantes no solo
debe acoger a los migrantes y promover su dignidad
humana, sino sobre todo, debe ayudarles a integrarse en
la vida de la Iglesia, respetando su propia tradición ritual;
este plan debería también ayudar a prevenir que la
Iglesia católica los pierda.
92.Los migrantes no son solo receptores, sino también
protagonistas de la proclamación del Evangelio en el
mundo moderno.
93.Frente a los grandes movimientos migratorios, es
importante insistir en la centralidad y dignidad de la
persona, en particular a la luz de graves fenómenos como
la nueva esclavitud ligada al tráfico vergonzoso de
personas, especialmente de niños, y la compraventa de
órganos. Esta toma de conciencia debe aumentar
cuando se trata de refugiados, personas desplazadas,
migrantes por mar, viajeros y gente sin hogar (Cfr. XIII
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.
Proposición 21).
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94.Tijuana tierra de migrantes y de obreros. Pido a Dios para
que este sector de la sociedad sea atendida por la
pastoral obrera. Que todos los actores de la sociedad y de
la Iglesia seamos responsables de la promoción y
salvaguarda de los derechos de las personas. Que todos
los agentes de pastoral demos un verdadero testimonio
de solidaridad y caridad cristiana. Que la pastoral social
de la diócesis y sus distintas dimensiones dinamicen a la
Iglesia, las parroquias y a todos los agentes de la Iglesia.
95.Los exhorto a mantenerse firmes en la vivencia de su fe
por el estudio, la oración y el acompañamiento de sus
sacerdotes ante las inquietudes doctrinales que puedan
ocasionar algunos grupos religiosos de origen oriental y
de las sectas que promueven una “teología de la
prosperidad”.
96.Veo la necesidad de reorganizar, de manera integral y más
efectiva, la economía de la Diócesis. Con la creatividad e
iniciativas de los presbíteros, religiosos y religiosas,
movimientos diocesanos, escuelas y especialistas
busquemos las mejores alternativas de solución.
97.Sin lugar a dudas que el Sínodo Diocesano emanará la
normatividad para la vida pastoral de la Diócesis. Que su
realización sea bien preparada y en el tiempo oportuno.
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V. SIGNOS DE ESPERANZA, MIS ANHELOS.
98.El salmo 92, dice el P. Farnés, es uno de los llamados
“cánticos nuevos” que celebran el reino restaurado
después de la cautividad de Babilonia. Israel, después del
largo destierro, ha podido regresar a Jerusalén y ha
reconstruido la ciudad y el templo, desde donde
nuevamente, como antes del destierro, el Señor reina
vestido de majestad.
Es verdad que la persecución fue violenta, es innegable
que, aun superada la prueba del exilio, las dificultades no
faltan: Levantan los ríos, Señor, levantan los ríos su voz;
pero también es verdad que más potente que el oleaje
del mar - símbolo para los antiguos de las fuerzas del
mal-, más potente en el cielo es el Señor.
Este salmo tiene su más plena realización en la Pascua de
Jesucristo, que celebramos en el domingo.
Si Israel cantaba entusiasmado con este salmo el nuevo
reino de Dios restaurado después de Babilonia, que el
entusiasmo del nuevo pueblo de Dios no sea menor ante
la resurrección de Cristo: Tu triunfo, Señor, es admirable;
llenos de alegría, celebremos tu reino.
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99.Con esta confianza y alegría confío en:
1.Que nuestra Arquidiócesis de Tijuana sea fraterna en la
caridad, en la enseñanza, que sepa cultivar la amistad
entre el Obispo y su presbiterio, entre los sacerdotes y
sus fieles, entre los laicos y los alejados, entre la Iglesia
y el mundo contemporáneo.
2.Que nuestra Arquidiócesis sea orante y espiritual
cultivando la meditación personal de la Sagrada
Escritura, de manera especial la Lectio divina, teniendo
espacios para orar, contar con el acompañamiento en
la dirección espiritual y frecuentar los sacramentos con
humildad.
3.Que nuestra Arquidiócesis sea eclesial en la unidad de
criterios, la solidaridad y en la comunión sabiendo que
todos somos Iglesia y la Iglesia depende de nosotros.
4 . Q u e n u e s t r a A r q u i d i ó c e s i s s e a e u c a r í s tic a
d e s c u b r i e n d o e n l a l i t u r g i a l a b e l l e za d e l o s
sacramentos confiando en la eficacia de la gracia del
E s p í r i t u S a nto p a ra s e r i m a ge n d e l a p r i m e ra
comunidad viviendo la oración personal y comunitaria,
comunicando el Evangelio a todos los hombres,
solidarizándonos con los necesitados a través de la
amistad con los pobres, promoviendo el servicio a la
paz y a la humanización del mundo y, siendo una
comunidad sin fronteras.
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5.Que nuestra Arquidiócesis sea misionera esencia y
naturaleza de la misma Iglesia. Ser testigo del Evangelio
anunciado, vivido, testimoniado y celebrado pide
valentía y fidelidad.
6.Que nuestra Arquidiócesis sea evangelizada y
evangelizadora con la formación y estudio de la
Sagrada Escritura y de las enseñanzas contenidas en el
Magisterio de la Iglesia el Concilio Vaticano II, el
Catecismo de la Iglesia Católica, el Compendio de la
Doctrina Social de la Iglesia, el Youcat, Catecismo Joven
de la Iglesia, entre otros.
7.Que nuestra Arquidiócesis sea Mariana teniendo
puesta nuestra confianza en María, Estrella de la
Evangelización y de las Familias.
8.Que nuestra Arquidiócesis sea promotora de los laicos
reconociéndolos como verdaderos sujetos eclesiales y,
delegando en ellos la vida de la Iglesia, sean los nuevos
protagonistas de nuestra historia, Iglesia y familias.
9.Que nuestra Arquidiócesis entera con sus parroquias,
sacerdotes, religiosas y religiosos, movimientos
diocesanos, escuelas y familias sean animadores de los
distintos carismas. Las vocaciones a la vida consagrada
siempre serán un signo creíble de la madurez de la
Iglesia y de la vida cristiana.
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10.Finalmente, que nuestra Arquidiócesis de Tijuana sea
defensora del matrimonio querido por Dios y de la vida
desde su concepción hasta su muerte natural, que
cultive la paz no como ausencia de guerra sino como
fuente de solidaridad humana, de desarrollo de los
pueblos y de justicia social. Hago un llamado a toda la
sociedad para que no dejemos que regrese la violencia
a nuestros hogares.
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VI. EN UN CAMBIO DE ÉPOCA.
100.“Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva
a toda la creación” (Mc. 16, 15). Es el anuncio de la
persona de Jesucristo y la invitación a participar en la
instauración de su Reino. Es interesarme por el otro y que
el otro se interese por mí. Es ir por los nuestros, los que
nos pertenecen y que han abandonado la Iglesia sin
haberla conocido. Es un llamado de amor y de esperanza,
de solidaridad y de credibilidad como testigos de la
Buena Nueva. Conjuguemos yo soy Iglesia, tú eres
Iglesia, él es Iglesia, nosotros somos Iglesia, ellos son
Iglesia, en definitiva, todos constituimos la Iglesia de
Jesucristo una, santa, católica y apostólica. Un solo
cuerpo eclesial.
Hoy más que nunca se nos invita a vivir la santidad, a
fortalecer la fe y a servir a nuestros hermanos. No
tengamos miedo de ser discípulos y misioneros en esta
co y u nt u ra h i stó r i ca d e s e r l o s co n st r u c to re s y
protagonistas de la civilización del amor, de la esperanza,
d e l a j u s tic i a y d e l p e r d ó n m e d i a n t e L a N u e v a
Evangelización en un cambio de época.
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ORACIÓN
Nuestra Señora de Loreto
habitante en la casa del Ave María,
tú, recibiste con gran gozo el anuncio del ángel
y el Verbo divino encontró una digna morada,
haz que haya corazones generosos que respondan
al llamado a la vida consagrada.
Tú y san José, son el modelo de la familia cristiana,
que tienen a Jesús como centro de su vida
y fuente de inspiración para las buenas obras.
Que siempre recordemos que todos somos Iglesia
y que la Iglesia depende de nosotros.
Tú, cuidando a tu Hijo
recibiste las primicias del Evangelio
y de Madre, te hiciste discípula.
Tú, viviste siempre unida a tu Hijo
acogiéndolo con inefable amor de Madre
y fuiste colmada de paz y alegría.
Tú, Estrella de la Evangelización
por todo cuanto viviste en tu casa santa de Loreto,
ruega a Dios por nosotros,
para que en este Año Jubilar Arquidiocesano,
reafirmemos la fe y la paz en nuestros hogares
y, seamos discípulos y misioneros de tu Hijo
en la obra de la Nueva Evangelización.
Amén.
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