MANUAL SILVO AGRO PECUARIO

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MANUAL SILVO AGRO PECUARIO
JUNTA DEL ACUERDO DE CARTAGENA
JUNAC PADT-RURAL
MANUAL
SILVO
AGRO PECUARIO
TOMO I
PRESENT ACION
1
JUNTA DEL ACUERDO DE CARTAGENA
JUNAC PADT-RURAL
MANUAL SILVO AGROPECUARIO
TOMO I
PRESENTACION
SISTEMATIZACION DE LA EXPERIENCIA
DEL SERVICIO SILVO AGROPECUARIO (SESA)
DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CAJAMARCA
2
3
INTRODUCCION
EL TOMO DE PRESENTACION
1.
OBJETIVOS DEL TOMO DE PRESENTACION
A. Objetivo principal
B. Objetivo secundario
2.
CONTENIDO DEL TOMO DE PRESENTACION
3.
FORMA DE USO DEL TOMO DE PRESENTACION
A. Según el momento y el interés
1.
2.
Antes de utilizar el manual
El Modelo Silvo Agropecuario en conjunto
Un tema determinado
Una Actividad específica
Durante la utilización del Manual
El Modelo Silvo Agropecuario en conjunto
Un tema determinado
Una Actividad específica
B. Según las partres del tomo de Presentación
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A LEER ANTES DE UTILI ZAR EL MANUAL
Al momento de tomar en sus manos el Manual, los usuarios pueden estar interesados por el Modelo
Silvo Agropecuario en conjunto, por un tema específico o por una actividad determinada.
El Modelo Silvo Agropecuario en conjunto
Quienes desean conocer y/o profundizar el conjunto de la propuesta de Modelo Silvo Agropecuario
que hace el SESA en este Manual necesitan comenzar por el Tomo de Presentación (lo cual no impide
un primer acercamiento o motivación a través de cualquiera de los tomos o fascículos).
En este caso, es indispensable leer las partes 1, II Y III a fin de contar con una visión mínima del
Manual, sus objetivos y características, su composición, sus formas de aprovechamiento.
A su vez, el anexo sobre el proceso de elaboración del Manual puede servir para tomar un mínimo de
distancia ante los contenidos, comprendiendo los aportes y limitaciones que permitieron la existencia
de este documento.
La parte IV sobre "algunos contenidos centrales" no es necesaria en ese momento.
El Indice General Desglosable puede ser consultado para comenzar a ubicar mejor los contenidos y la
estructura del Manual.
En cuanto a la parte V de "reflexiones complementarias", es preferible no recurrir a ella en ese
momento, guardándola como material de consulta y problematización durante el estudio del resto del
Manual.
Un tema determinado
Quienes se interesen solamente por un tema específico pueden comenzar con la parte 1II del Tomo de
Presentación, sobre formas de uso, y completarla (teniendo a mano el Indice General Desglosable)
con aquellos puntos de la parte IV sobre "algunos contenidos centrales" que se vayan acercando a lo
suyo.
De acuerdo a estos primeros pasos, si tienen cierta inquietud por lo que puede significar el tema que
les interesa dentro del Modelo Silvo Agropecuario y dentro del presente Manual, pueden regresar a
las partes I y II a fin de completar una información básica, y eventualmente volver a la parte IV para
encontrar la ubicación de los datos o conceptos generales que les ayuden a comprender la propuesta
del SESA.
Una actividad especifica
Quienes solamente recurren al Manual para aprovechar una actividad especifica(lo que en el Manual
se llama "Línea de actividad" o "práctica"), han de comenzar también con las recomendaciones
concretas de la parte III del Tomo de Presentación, sobre formas de uso.
A continuación, pueden buscar en la parte IV aquellas referencias al SESA y al ecodesarrollo que les
permitan tener un mínimo de elementos sobre la concepción y el contexto que condicionan la
propuesta del SESA.
La Introducción del Tomo de Presentación debería ser leída por todo tipo de usuario antes de
cualquier otro material, a fin de lograr una cierta orientación sobre el Manual y evitar perderse en la
amplitud de sus contenidos.
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INDICE
A LEER ANTES DE UTILIZAR EL MANUAL
INDICE
FICHA TECNICA DEL MANUAL SILVO AGROPECUARIO
INTRODUCCION: El TOMO DE PRESENTACION
l. OBJETIVOS DEL TOMO DE PRESENTACION
A. Objetivo principal
B. Objetivo secundario
2. CONTENIDOS DEL TOMO DE PRESENTACION
3. FORMAS DE LOS DEL TOMO DE PRESENTACION
A. Según el momento y el interés
l. Antes de utilizar el Manual
El Modelo Silvo Agropecuario en conjunto
Un tema determinado
Una actividad específica
2. Durante la utilización del Manual
El Modelo Silvo Agropecuario en conjunto
Un tema determinado
Una actividad específica
B, Según las partes del Tomo de Presentación
PARTE 1: COMPOSICION DEL MANUAL
l. LA FORMULACION DEL MANUAL
2. LA ESTRUCTURA DEL MANUAL
A. Bloques Temáticos
B. Líneas de Actividad
3. LA ESTRUTURA DE UN FASCICULO
4. LA EDICION DEL MANUAL
A. Revisión. diseño de publicación.
Presentación de contenidos
l. Revisión
2. Diseño de publicación
3. Presentación de contenidos
Fascículos
Bloques Temáticos
Tomos
B. Impresión
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PARTE II: CARACTERISTlCAS DEL MANUAL
1. EL SESA: SERVICIO SILVO AGROPECUARIO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE
CAJAMARCA
A. ¿Qué es el SESA?
B. Antecedentes del SISA
2. LOS OBJETIVOS DEL MANUAL
3. EL ENFOOUE DEL MANUAL
A. Como documento de propuesta
B. Como documento de consulta y referencia de caso
C. Como guía técnica y operativa
4. LOS PUBLICOS DEL MANUAL
A. Las Universidades
B. Las entidades de cooperación técnica
C. Los proyectos de desarrollo
D. Las organizaciones campesinas
E. Los técnicos en desarrollo rural y en extensión agropecuaria
F. Los productores agrarios
5. LAS CARACERISTICAS DEL MANUAL
A. Los propósitos del SESA
1. Integral
2. Sistémico
3. Operativo
4. Referencial
5. Instrumental
6. Orientador
7. Didáctico
B. Las necesidades del usuario
1. Completo
2. Agil
3. Accesible
4. Práctica
PARTE III : FORMAS DE USO DEL MANUAL
1..SEGUN LA MATERIA ESCOGIDA
A. El Modelo Silvo Agropecuario
B. Un tema determinado
C. Una actividad específica
2. SEGUN EL DOCUMENTO A MANIPULAR
A. El Manual en conjunto
B. Un tomo
C. Un bloque
D. Un fascículo
E. El Indice General Desglosable
3. SEGUN EL OBJETIVO DEL USO
A. Enseñar o estudiar
B. Motivar y enriquecer programas y proyectos
C. Realizar actividades
D. Producir materiales específicos para públicos locales
4. SEGUN EL TIPO DE USUARIO
A. Universidades
B. Entidades de cooperación técnica
C. Proyectos de desarrollo
D. Organizaciones campesinas
E. Técnicos en desarrollo rural y en extensión agropecuaria
F. Productores agrarios
5. RECOMENDACIONES PRACTICAS
A. Manipuleo del Manual
1. En oficina
2. En campo
B. Terminología del Manual y de las presentaciones
C. La codificación y diagramación del Manual
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PARTE IV: ALGUNOS CONTENIDOS CENTRAI.ES
1. EL SESA Y LA REALIDAD CAJAMARQUINA
A. Evolución del SESA
B. Concepciones del SESA
C. Estructura del SESA
D. Actividades del SESA
E. Realizaciones del SESA
F. Realidad cajamarquina
2. EL ECODESARROLLO
3. SISTEMAS Y ECOSISTEMA
4. EL MODELO SILVO AGROPECUARIO
5. LOS SUELOS
A. Propiedades y características del suelo
1. Para actividades productivas
2. Para otras actividades
B. Importancia de las características del suelo
C. Manejo y usos del suelo
D. Características y preparación de un terreno
E. Importancia de la tenencia de la tierra.
6. EL AGUA
A. Importancia del agua
B. Manejo y usos del agua
1. El agua en las labores silvo agropecuarias
2. El agua y la vida humana
3. Captación y almacenamiento
4. Control
7. EL CLIMA
8. LA EROSION
9. LA TECNOLOGIA
10. LA INVESTIGACION Y LOS DIAGNOSTICOS
11. LA PLANIFICACION
12. LA ORGANIZACION
13. LA PARTICIPACION
14. LA CAPACITACION Y LA EXTENSION
PARTE V: ALGUNAS REFLEXIONES COMPLEMENTARIAS
1. DESARROLLO Y ECODESARROLLO
2. PARTICIPACION Y AUTOGESTION
3. ORGANIZACION
4. PAPEL DE LA ENTIDAD PATROCINADORA
5. SISTEMAS E INTERRELACIONES
6. TECNOLOGIA APROPIADA
7. PLANIFICACION
8. INVESTIGACION Y DIAGNOSTICOS
9. PROYECTOS
10. EXTENSION, EDUCACION Y COMUNICACION
11. NIVEL CULTURAL Y CONOCIMIENTOS
12. METODOLOGIAS
ANEXO: SISTEMATIZACION DEL SESA
1. CONDICIONES PARA LA SISTEMATIZACION
2. EL PROCESO DE SISTEMATIZACION
3. EL PERSONAL Y SUS FUNCIONES
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FICHA TECNICA DEL MANUAL SILVO AGROPECUARIO
TEMA
El Manual presenta la experiencia del Servicio Silvo Agropecuario (SESA), de la
Universidad Nacional de Cajamarca (UNC), en actividades de desarrollo: forestación,
agricultura, ganadería, otras crianzas, equipamiento rural, transformación de desechos
y materias primas, educación, salud y otros temas, dentro de un enfoque de
ecodesarrollo.
Los l8 años de experiencia del SESA (hasta 1984) son aquí sistematizados, ordenados
y completados con otras técnicas y prácticas que el SESA tiene previsto implementar.
OBJETIVOS
- Permitir al SESA un nuevo paso adelante en su avance, gracias a la sistematización
y ordenamiento de la experiencia anterior.
- Servir de referencia de caso a las instituciones, proyectos, organizaciones y personas
interesadas en estudiar las alternativas de desarrollo más convenientes para
determinadas región o zona andinas y/o en diseñar un plan de desarrollo para las
mismas.
- Servir de guía a las instituciones, los proyectos o las personas que deseen aplicar
como tal el Modelo Silvo Agropecuario propuesto por el SESA.
- Servir de manual (como guía o como referencia) para determinadas prácticas
experimentadas, recogidas o propuestas por el SESA.
PUBLICOS
-
Universidades
Entidades de cooperación técnica
Proyectos de desarrollo
Organizaciones campesinas
Técnicos en desarrollo rural o en extensión agropecuaria
Productores agrarios
USOS
-
Docencia
Motivación al desarrollo rural andino
Realización de actividades concretas
Elaboración de materiales específicos para públicos locales
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INTRODUCCION: EL TOMO DE PRESENTACION
l. OBJETIVOS DEL TOMO DE PRESENTACION
El presente Tomo de Presentación tiene dos objetivos, uno principal y uno
secundario.
A. Objetivo principal
Facilitar el aprovechamiento del Manual gracias a una visión global y sintética de su
composición, su concepción, sus formas de uso y sus contenidos.
B. Objetivo secundario
Mejorar el aprovechamiento del Manual gracias a breves reflexiones sobre aspectos
centrales del ecodesarrollo que permitan recordar o abrir horizontes más amplios
para el estudio de los usuarios.
2. CONTENIDOS DEL TOMO DE PRESENTACION
Para alcanzar estos objetivos, el Tomo de Presentación ha sido estructurado en cinco
partes, un anexo y un índice desglosable. Las cuatro primeras partes del Tomo están
orientadas al objetivo principal, junto con el índice desglosable. La parte V y el
anexo corresponden al objetivo secundario.
I. COMPOSICION DEL MANUAL
En esta parte,
- Se explica brevemente el proceso de formulación del Manual Silvo
Agropecuario (luego ampliado en el anexo);
- Se presentan los 12 Bloques Temáticos y las 58 Líneas de Actividad que son
el producto de la sistematización de su experiencia por parte del SESA;
- Se indica la estructura tipo de un fascículo del Manual;
- Se señalan las actividades de edición e impresión encargadas por la JUNAC
sobre la base de los materiales entregados por el SESA.
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II. CARACTERISTICAS DEL MANUAL
En esta parte,
- Se presentan el SESA y sus antecedentes;
- Se explican los objetivos de la sistematización del SESA y de la formulación
del presente Manual;
- Se indican los públicos a los cuales está dirigido el Manual;
- Se precisa el enfoque con el cual se diseñó y elaboró el Manual;
- Se señalan algunas características principales del Manual.
III. FORMAS DE USO DEL MANUAL
En esta parte,
Se brindan diversas indicaciones y recomendaciones para aprovechar mejor el
Manual, ubicándose en su estructura, sus contenidos, su diagramación...
IV. ALGUNOS CONTENIDOS CENTRALES
En esta parte,
Se presenta una guía para que el usuario pueda encontrar con mayor facilidad los
contenidos del Manual sobre algunos temas que son centrales en el ecodesarrollo
y que por tanto están, explícita o implícitamente, presentes en todos los bloques
y fascículos.
V. ALGUNAS REFLEXIONES COMPLEMENTARIAS
En esta parte,
Se retoman 12 temas claves del ecodesarrollo y, en un máximo de dos páginas
cada vez, se vierten una serie de reflexiones destinadas a estimular la reflexión
crítica y creativa de los usuarios del Manual.
ANEXO: PROCESO DE ELABORACION DEL MANUAL
En este anexo,
Se brindan algunas informaciones sobre quiénes elaboraron el presente Manual,
cómo y en cuánto tiempo, a fin de permitir que los usuarios comprendan mejor
los resultados del Manual, tomen distancia frente a sus limitaciones y puedan
eventualmente sistematizar sus propias experiencias.
INDICE GENERAL DESGLOSABLE
En este índice general desglosable,
Se da la lista de los índices (revisados) de todos los fascículos del Manual,
completándolos con los índices de cronogramas, cuadros, fichas, figuras,
gráficos, mapas y tablas íncluidos en dichos fascículos.
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3. FORMAS DE USO DEL TOMO DE PRENSENTACION
Para ayudar al usuario en ubicar la mejor manera de manejar este Tomo de
Presentación, se presentan recomendaciones de acuerdo a dos criterios:
- ¿Cómo aprovechar el Tomo según el momento y el interés?
- ¿Cómo aprovechar mejor cada una de las partes del Tomo?
A. Según el momento y el interés
El Tomo de Presentación sirve antes de comenzar a utilizar el resto del Manual
y durante su utilización. En cada caso, las necesidades del usuario varían.
1. Antes de utilizar el Manual
Al momento de tomar en sus manos el Manual, los usuarios pueden estar
interesados por el Modelo Silvo Agropecuario en conjunto, por un tema
específico o por una actividad determinada.
El Modelo Silvo Agropecuario en conjunto
Quienes desean conocer y/o profundizar el conjunto de la propuesta de Modelo
Silvo Agropecuario que hace el SESA en este Manual necesitan comenzar por el
Tomo de Presentación (lo cual no impide un primer acercamiento o motivación a
través de cualquiera de los tomos o fascículos).
En este caso, es indispensable leer las partes I, II Y III a fin de contar con una
visión mínima del Manual, sus objetivos y características, su composición, sus
formas de aprovechamiento.
A su vez, el anexo sobre el proceso de elaboración del Manual puede servir para
tomar un mínimo de distancia ante los contenidos, comprendiendo los aportes y
limitaciones que permitieron la existencia de este documento.
La parte IV sobre "algunos contenidos centrales" no es necesaria en ese momento.
El Indice General Desglosable puede ser consultado para comenzar a ubicar
mejor los contenidos y la estructura del Manual.
En cuanto a la parte V de "reflexiones complementarias", es preferible no recurrir
a ella en ese momento. guardándola como material de consulta y
problematización durante el estudio del resto del Manual.
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Un tema determinado
Quienes se interesen solamente por un tema específico pueden comenzar con la
parte III sobre "formas de uso" y completarla (teniendo a mano el Indice General
Desglosable) con aquellos puntos de la parte IV sobre "algunos contenidos
centrales" que se vayan acercando a lo suyo.
De acuerdo a estos primeros pasos, si tienen cierta inquietud por lo que puede
significar el tema que les interesa dentro del Modelo Silvo Agropecuario y dentro
del presente Manual, pueden regresar a las partes I y II, a fin de completar una
información básica, y eventualmente volver a la parte IV para encontrar la
ubicación de los datos o conceptos generales que les ayuden a comprender la
propuesta del SESA.
Una actividad específica
Quienes solamente recurren al Manual para aprovechar una actividad específica
(lo que en el Manual se llama "Línea de actividad" o "práctica"), han de comenzar
también con las recomendaciones concretas de la parte III sobre formas de uso.
A continuación, pueden buscar en la parte IV aquellas referencias al SESA y al
ecodesarrollo que les permitan tener un mínimo de elementos sobre la concepción
y el contexto que condicionan la propuesta del SESA.
2. Durante la utilización del Manual
El uso del Tomo de Presentación durante un trabajo con el Manual varía también
(salvo en el caso del Indice General Desglosable, siempre necesario) según se
tenga interés por el Modelo Silvo Agropecuario, por un tema o por una actividad.
El Modelo Silvo Agropecuario en conjunto
Quienes estudian el Modelo Silvo Agropecuario en conjunto pueden necesitar de
vez en cuando recordar algunas pautas básicas del Manual y su elaboración,
volviendo entonces a mirar la parte II sobre características y el anexo sobre su
elaboración.
Para ubicarse dentro de la gran cantidad de materiales, pueden revisar
periódicamente el punto 3 de la parte l, sobre estructura de un fascículo. y sobre
todo las partes III y IV, sobre formas de uso y algunos contenidos centrales.
A medida que vayan avanzando en el Manual y se les despierten interrogantes o
preocupaciones sobre alguno de los temas principales del ecodesarrollo, pueden
retomar una y otra vez las reflexiones de la parte V.
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Un tema determinado
Las partes III y IV, sobre formas de uso y algunos contenidos centrales, pueden
ser una útil guía técnica a consultar durante el estudio de un tema dentro del
Manual.
En la medida que la profundización de ese tema vaya motivando un interés por
otros aspectos muy relacionados con éste, puede ser oportunidad para revisar las
partes I y II y avanzar así hacia una visión más global.
Partiendo de un tema muy preciso, se pueden suscitar inquietudes sobre aspectos
de fondo del ecodesarrollo, recurriendo entonces a las reflexiones de la parte V.
Una actividad específica
Al estar estudiando una actividad muy específica (una "Línea de Actividad",
"práctica" o fascículo), se necesita siempre completar dicho material con ciertos
aportes ubicados en otras partes. Para ello, además de la parte III sobre formas de
uso, puede ser útil retomar una perspectiva mas general a través de las partes I y II
sobre composición y características del Manual.
La parte IV sobre algunos contenidos centrales servirá también para encontrar
información complementaria sobre el mismo punto o sobre las actividades
concretas del SESA en este campo.
Las referencias que en cada fascículo se hacen al ecodesarrollo, a la organización.
la participación, la capacitación y otros aspectos de fondo, pueden ser soslayadas
por un usuario que se interese únicamente por aspectos muy técnicos. Sin
embargo, se recomienda intentar cuando menos una consulta breve de las
reflexiones correspondientes en la parte V, ya que el manejo técnico difiere según
el enfoque de trabajo que se haya adoptado.
B. Según las partes del Tomo de Presentación
La Introducción del Tomo de Presentación debería ser leída por todo tipo de usuario
antes de cualquier otro material, a fin de lograr una cierta orientación sobre el
Manual y evitar perderse en la amplitud de sus contenidos.
La parte I (Composición del Manual) es útil como introducción al Manual, a su
estructura general de bloques y tomos, a la estructura particular de los fascículos, al
tipo de presentaciones que han sido insertadas en los tomos.
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Como tal, conviene leerla antes de comenzar el estudio del Manual y es posible
volver a ella cada vez que se desea recobrar una perspectiva global del mismo.
La parte II (Características del Manual) es básica para entender la intención de
fondo y de detalle del Manual. Por ello sirve tanto para una primera percepción
previa al estudio como para una evaluación de los materiales publicados y una
consulta durante el análisis de un aspecto determinado.
La parte III (Formas de uso) es una de las más importantes desde un punto de vista
utilitario. Sus indicaciones y recomendaciones han de ser revisadas antes de
estudiar el Manual o cualquiera de sus fascículos a fin de aprovecharlos mejor. Por
la complejidad del Manual, de su estructura y de sus contenidos, es necesario
volver repetidas veces a consultar esa parte a medida que se avanza en el estudio y
que se encuentran nuevas dificultades.
La parte IV (Algunos contenidos centrales) tiene el doble objetivo de facilitar y
orientar el aprovechamiento del Manual. Como orientación, requiere ser
rápidamente analizada por quienes se interesen por el Modelo Silvo Agropecuario,
a fin de poder diseñar la estrategia de estudio que más les convenga. También, en
cuanto a quienes están motivados por un tema determinado, les puede permitir
ubicar mejor ese tema entre los numerosos bloques y fascículos. Durante el estudio
mismo, puede servir a ampliar el panorama de quienes se hallan encerrados en un
punto preciso y aparentemente sin salida.
La parte V (Reflexiones complementarías sobre ecodesarrollo) no tiene ninguna
función utilitaria. Busca simplemente despertar una actitud crítica y creativa de los
usuarios sobre algunos temas que son esenciales en el ecodesarrollo y sobre los
cuales se suele recurrir a la imprecisión de ciertas palabras "mágicas". Por ello, esa
parte no es para leer en forma previa al estudio del Manual. sinó durante el mismo,
en momentos de búsqueda personal o de reflexión grupal, cualquiera sea el interés
mayor del usuario.
El anexo (Proceso de elaboración del Manual) es sobre todo una referencia que ha
de ser útil para quienes desean comprender mejor la intención del Manual, los
tiempos y recursos humanos que fueron necesarios, la autoría y las
responsabilidades sobre el resultado final. Como tal, su lectura puede ser útil a
quienes se interesan por el Modelo Silvo Agropecuario propuesto por el SESA y a
quienes desean sistematizar su propia experiencia de trabajo.
El Índice General Desglosable es útil en todo momento y para todo usuario: es el
único material completo sobre el Manual, con cuadros, gráficos y otros que no
figuran en los índices de cada fascículo.
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PARTE I
COMPOSICION DEL MANUAL
1. LA FORMULA DEL MANUAL
2. LA ESTRUCTURA DEL MANUAL
A. Bloques temáticos
B. Líneas de Actividad
3. LA ESTRUCTURA DE UN FASICULO
4. LA EDICION DEL MANUAL
A. Revisión diseño de publicación
presentación de contenido
1. Revisión
2. Diseño de Publicación
3. Presentación de Contenidos
Fascículos
Bloques Temáticos
Tomos
B. Impresión
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PARTE I: COMPOSICION DEL MANUAL
1. LA FORMULACION DEL MANUAL
El presente Manual Silvo Agropecuario es producto de un acuerdo entre la junta del
Acuerdo de Cartagena (JUNAC) y la Universidad Nacional de Cajamarca (UNC)
para rescatar y sistematizar la experiencia del SESA.
El marco de referencia para su ejecución ha sido el documento "Formulación del
Manual de Desarrollo y Manejo de Cuencas Alto Andinas" elaborado por la
División de Recursos Naturales y Energía de la Comisión Económica para América
Latina (CEPAL) y la JUNAC.
El Manual Silvo Agropecuario fue preparado entre setiembre de 1984 y abril de
1985, con el financiamiento de la JUNAC y la contribución del SESA en personal de
apoyo, equipo de campo, gabinete y otras facilidades.
Los contenidos, planteamientos y propuestas del presente Manual corresponden al
SESA. La JUNAC ha decidido publicarlo y difundirlo como contribución al proceso
de desarrollo rural andino de los países de la región.
2. LA ESTRUCTURA DEL MANUAL
El Manual Silvo Agropecuario del SESA comprende 58 fascículos, referidos cada
uno a una Línea de Actividad ("proyecto" en términos de la planificación clásica),
distribuidos dentro de 12 Bloques Temáticos ("programas").
A. Bloques Temáticos
Los doce Bloques Temáticos del Manual son:
A. Bases para el desarrollo
B. Diagnósticos
C. Plan de Desarrollo
D. Producción y uso de suelos y aguas
E. Transformación secundaria
F. Almacenamiento
G. Industrias domésticas
H. Prácticas mecánico-estructurales
I . Equipamiento rural
J . Organización institucional
K. Servicios generales y comunitarios
L. Trabajos especiales
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B. Líneas de Actividad
Las 58 Líneas de Actividad se distribuyen de la siguiente manera entre los 12
Bloques Temáticos:
Bloque A : Bases para el desarrollo
A-2 : Manejo del ecosistema: el ecodesarrollo como estrategia
A-3 : El SESA y la microregión de Cajamarca
A-4 : Sistemas agro silvo pastoriles
Bloque B : Diagnósticos
B-l : Guía para la elaboración de diagnósticos
Bloque C : Plan de desarrollo
C-1 : Formulación del plan de desarrollo
C-2 : Formulación de programas y proyectos
C-3 : Selección y priorización de Líneas de Actividad (proyectos)
C-4 : Evaluación de Líneas de Actividad (proyectos)
Bloque D : Producción y uso de suelos y agua
D-1 : Información y tecnologías básicas para el uso y conservación de los
suelos
D-2 : Cultivos andinos
D-3 : Instalación de pasturas en zonas alto andinas (prácticas agrostológicas)
D-4 : Producción de plantones forestales en viveros
D-5 : Establecimiento de plantaciones forestales (prácticas forestales)
D-6 : Instalación y manejo de huertos hortícolas
D-7 : Organización y funcionamiento de un banco de semillas
D-8 : Instalación y manejo de huertos frutícolas
D-9 : Plantas ornamentales, su cultivo y producción
D-10: Granja de animales menores: crianza de cuyes
D-11: Crianza de peces en zonas rurales de Cajamarca
D-12: Crianza de abejas: producción de miel y cera
D-13: Producción y uso de hongos micorríticos
D-14: Producción e inoculación de bacterias nitrificantes
D-15: Cultivo de tejidos vegetales
D-16: Agricultura biológica: bioagricultura
D-17: Aprovechamiento integral de aguas
D-18: Metodologías para estudiar sistemas agropecuarios y su relación con el uso
del suelo
Bloque E : Transformación secundaria
E-l : Construcción de digestores y usos de biogás y bioabono
E-2 : Construcción y uso de secadores solares
E-3 : Construcción y uso de termas solares
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VI. OPERACION Y MANTENIMIENTO DE LA INFRAESTRUCTURA,
LA PRACTICA Y 10 LAS HERRAMIENTAS
- Procedimientos para su uso
- Procedimientos para su mantenimiento
VII. MANEJO Y CONSERVACION DE LOS RECURSOS
- Procedimientos e instrucciones técnicas
- Periodicidad
- Materiales, herramientas y otras necesidades
VIII. CÁPACIT ACION y EXTENSION
- Metodologías para la capacitación
- Metodologías para la extensión
IX. CONTROL Y SEGUIMIENTO
- Procedimientos para el control y seguimiento
ANEXOS
- Anexos técnicos
- Glosario de términos
- Bibliografía básica
Los encargados de sistematizar cada Línea de Actividad y de presentar los resultados
se han regido mayormente por la guía anterior. Los títulos de cada capítulo o parte se
repiten así de fascículo en fascículo.
En ciertos casos, los autores han agrupado varios elementos en un mismo capítulo o
parte. En pocos casos han tenido que adoptar, por la naturaleza de! tema, una estructura
totalmente diferente (especialmente dentro de los bloques H e I).
A menudo, por el poco desarrollo de determinada actividad dentro del SESA hasta el
momento o porque dicha actividad se limita a seguir las pautas globales del SESA en la
materia, ciertos capítulos han sido suprimidos o tratados muy brevemente en pocas
líneas. Esto ha sucedido particularmente en los capítulos o partes que se refieren a
organización de la población (II), a capacitación y extensión (VIII) y a control y
seguimiento (IX).
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4. LA EDICION DEL MANUAL
La presente edición del Manual corresponde a la JUNAC, la cual ha financiado y
contratado para ello los siguientes trabajos:
- La revisión, diseño de publicación y presentación de los materiales;
- La impresión.
A. Revisión, diseño de publicación y presentación de los contenidos
Esta actividad ha sido encargada por la JUNAC a un consultor responsable de revisar la
forma del Manual, ordenar sus componentes para la publicación y redactar una
presentación de los materiales para facilitar su manejo y aprovechamiento.
1. Revisión
La labor de revisión se ha centrado en adecuaciones de ortografía, estilo y
entendimiento, sin modificar el sentido de los materiales producidos bajo la
responsabilidad del SESA, ni la estructura y diagramación de los f fascículos.
2. Diseño de publicación
La labor de diseño de publicación ha consistido en:
- Estructurar los 12 Bloques Temáticos y los 58 fascículos de tal forma de poder
editar los en una cantidad mínima de volúmenes o tomos (13) a fin de facilitar su
publicación y distribución;
- Prever la inserción (en páginas de color diferente) de presentaciones a cada
fascículo, bloque y tomo.
Para determinar el número y la composición de los tomos a publicar, se decidió:
- Reemplazar el fascículo A -1, que el SESA había preparado e incluido en el
bloque A para la presentación del Manual, por un nuevo Tomo de Presentación a
ser elaborado por el consultor de la JUNAC;
- Respetar el orden de los bloques temáticos y fascículos, a pesar de los
desequilibrios en el volumen de los diferentes tomos;
- Agrupar los bloques temáticos y fascículos de tal forma de dar el máximo de
unidad y coherencia a cada tomo.
Los trece tomos del Manual Silvo Agropecuario, tal como lo edita la JUNAC, son:
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Tomo 1: PRESENTACION (210 pp.) Sustituye el fascículo A-1 preparado por el SESA e
incluye un Índice desglosable y completo de los 12 tomos siguientes.
Tomo 2: BASES PARA EL DESARROLLO (230 pp.) Incluye los tres fascículos que
conforman el Bloque Temático A.
(A-2. A-3. A-4)
Tomo 3: DIAGNOSTICOS Y PLAN DE DESARROLLO (230 pp.)
Incluye el Bloque Temático B con su único fascículo y los cuatro fascículos del
Bloque Temático C.
Cinco fascículos en total (B-I, C-I, C-2, C-3, C-4)
Tomo 4: PRODUCCION y USO DE SUELOS Y AGUA (I) (350 pp.)
Incluye los tres primeros fascículos del Bloque Temático D, aquellos más relacionados a
conocimientos sobre el suelo y al mejoramiento de actividades tradicionales: cultivos y
pasturas.
(D-1, D-2, D-3)
Tomo 5: PRODUCCION Y USO DE SUELOS Y AGUA (II) (390 pp.)
Incluye los fascículos 4 a 9 del mismo Bloque Temático D, los que tienen en común cultivos
y plantaciones menos comunes entre el campesinado andino.
Seis fascículos en total (D-4, D-5, D-6, D-7, D-8, D-9)
Tomo 6 : PRODUCCION Y USO DE SUELOS Y AGUA (III) (310 pp.)
Incluye los fascículos 10 a 12 del mismo Bloque Temático D, aquellos relacionados a
crianzas complementarias como cuyes, peces y abejas.
Tres fascículos en total. (D-10, D-11; D-12)
Tomo 7: PRODUCCION Y USO DE SUELOS Y AGUA (IV) (340 pp.)
Incluye los fascículos 13 a 18 que finalizan el Bloque Temático D, con actividades de
laboratorio y consideraciones generales sobre bioagricultura, aguas y estudio de sistemas
agropecuarios.
Seis fascículos en total (D-13, D-14, D-15, D-16, D-17, D-18)
Tomo 8:TRANSFORMACION SECUNDARIA Y ALMACENAMIENTO (280 pp.)
Incluye los 3 fascículos del Bloque Temático E y el único fascículo del Bloque
Temático F.
Cuatro fascículos en total (E-l, E-2, E-3, F-1)
Tomo 9: INDUSTRIAS DOMESTICAS (360 pp.)
Incluye los seis fascículos que conforman el Bloque Temático G.
(G-1, G-2; G-3, G-4, G-5, G-6)
Tomo 10: PRÁCTICAS MECANICO ESTRUCTURALES (290 pp.)
Incluye los ocho fascículos que conforman el Bloque Temático H.
(H-l, H-2, H-3, H-4, H-5, H-6, H-7, H-8)
Tomo 11: EQUIPAMIENTO RURAL (I) (330 pp.)
Incluye los dos primeros fascículos del Bloque Temático l. (I-1, I-2)
Tomo 12: EQUIPAMIENTO RURAL (II) (480 pp.)
Incluye los fascículos 3 a 8 con los que finaliza el Bloque Temático I.
Seis fascículos en total (I-3, I-4, I-5, I-6, I-7, I-8)
Tomo 13: ORGANIZACIÓN, SERVICIOS Y TRABAJOS ESPECIALES (250 pp.)
Incluye los tres fascículos del Bloque Temático J, los dos fascículos del Bloque
Temático K y el único fascículo del Bloque Temático L.
Seis fascículos en total (J-1, J-2, J-3, K-1, K-2, K-3)
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3. Presentación de contenidos
A fin de permitir que los usuarios puedan aprovechar cada fascículo, bloque o tomo
en forma autónoma dentro del Manual, se insertaron (en hojas de color para
diferenciar los textos a cargo del SESA y aquellos a cargo del responsable de la
edición, y para marcar la separación de fascículos dentro del tomo), breves páginas
de presentación.
Fascículos
Al inicio de cada fascículo, la presentación sintetiza en uno o dos párrafos el tema
del mismo y busca facilitar el trabajo del usuario con cuatro rubros:
. "Contenidos" (resumiendo las diversas partes del fascículo)
. "Aportes" (señalando rápidamente 10 más novedoso u original)
. "Complementos" (indicando otros posibles contenidos o enfoques)
. "Usos" (proponiendo formas de estudio según los públicos y objetivos).
Bloques Temáticos
Al inicio de cada bloque (salvo cuando éste contenga un solo fascículo), se propone
una visión global del mismo en cuanto a:
. "Composición" (lista de los fascículos y sus partes)
. "Contenidos de este bloque" (estructura de los temas tratados)
. "Para aprovechar este bloque" (según los públicos y objetivos).
Tomos
Al inicio de cada tomo, se indican los bloques y fascículos que lo componen.
Cuando un tomo comprende un solo bloque e incluye todos los fascículos del
mismo, se señala este hecho. Cuando (bloques D e I) el tomo abarca solamente
algunos fascículos de un extenso bloque, la presentación se refiere exclusivamente a
dichos fascículos, ubicándolos en el contexto global del bloque.
B. Impresión
Se han impreso 1,000 ejemplares del Manual a fin de ponerlo a disposición de las
diferentes entidades, organizaciones y proyectos que se interesan en el desarrollo
rural andino, dentro o fuera de la región.
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PARTE II
CARACTERISTICAS DEL MANUAL
1. EL SESA: SERVICIO SILVO AGROPECUARIO DE LA UNIVERSIDAD
NACIONAL DE CAJAMARCA
A. ¿Qué es el SESA?
B. Antecedentes del SESA
2. LOS OBJETIVOS DEL MANUAL
3. EL ENFOQUE DEL MANUAL
A. Como documento de propuesta
B. Como documento de consulta y referencia de caso
C. Como guía técnica y operativa
4. LOS PUBLICOS DEL MANUAL
A. Las Universidades
B. Las entidades de cooperación técnica
C. Los proyectos de desarrollo
D. Las organizaciones campesinas
E. Los técnicos en desarrollo rural y en extensión agropecuaria
F. Los productores agrarios
5. LAS CARACTERISTICAS DEL MANUAL
A. Los propósitos del SESA
1. Integral
2. Sistémico
3. Operativo
4. Referencial
5. Instrumental
6. Orientador
7. Didáctico
B. Las necesidades del usuario
1. Completo
2. Ágil
3. Accesible
4. Práctico
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PARTE II: CARACTERISTICAS DEL MANUAL
1. EL SESA: SERVICIO SILVO AGROPECUARIO DE LA UNIVERSIDAD
NACIONAL DE CAJAMARCA
A. ¿Qué es el SESA?
El Servicio Silvo Agropecuario (SESA) de .la Universidad Nacional de Cajamarca
es un programa de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Forestales que, con apoyo de
algunas entidades internacionales, realiza actividades de ecodesarrollo en una zona
próxima de la ciudad de Cajamarca en la sierra norte del Perú.
El SESA cubre un área de 10,000 has. en la microrregión de Cajamarca (laderas
sur-occidentales del valle de Cajamarca), con una población aproximada de 18.000
habitantes.
B. Antecedentes del SESA
En 1967, el Ingº Pablo Sánchez Zevallos creó el "Programa de Reforestación de la
Universidad Nacional de Cajamarca" que comenzó sus actividades en la localidad
de Aylambo.
A base de la experiencia en la zona de trabajo y de la evolución tanto de la
Universidad como de las concepciones y prácticas de desarrollo rural, los objetivos,
las actividades y la estructura organizativa del programa fueron modificándose
sucesivamente con cambios que se precisaron a partir de 1972.
El proceso de búsqueda y transformación sigue todavía. El presente Manual, que
brinda los resultados de un momento privilegiado de la reflexión, es decir la
sistematización, plantea a su vez una nueva propuesta de organización interna del
SESA (ver el tomo 13. fascículo J-1, p, 13).
Actualmente, el SESA desarrolla sus actividades en el área de cobertura a través de
seis Unidades:
. Conservación de suelos yagua
. Producción y extensión agropecuaria . Forestales
. Promoción artesanal
. Infraestructura de servicios
. Promoción social.
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El SESA es, dentro de las entidades que trabajan en los Andes en ecodesarrollo, una
de las más antiguas. Sus programas comprometen los aportes de la propia
Universidad, de organismos nacionales y departamentales de desarrollo, de
instituciones de cooperación técnica y de la misma población campesina de la zona.
2. LOS OBJETIVOS DEL MANUAL
1. Servir al SESA de Cajamarca como balance de la sistematización de sus 18 años
de experiencia y como manual para el avance de su programa, dentro del Modelo
Silvo Agropecuario planteado por el propio SESA.
2. Servir de guía para el diseño, iniciación, ejecución y evaluación de programas que
apliquen el Modelo Silvo Agropecuario del SESA.
3. Servir de documento de consulta y referencia de caso para las instituciones,
proyectos, organizaciones y personas encargadas de:
. Enseñar desarrollo agropecuario o preparar materiales de capacitación para
campesinos y agricultores;
. Estudiar las alternativas de desarrollo o ecodesarrollo más convenientes en
determinada región o zona alto andinas;
. Diseñar y realizar planes de ecodesarrollo para las mismas.
4. Servir de manual o gula técnica y operativa para la ejecución de cualquiera de las
prácticas tratadas en el Manual.
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3. EL ENFOQUE DEL MANUAL
De los objetivos señalados en el punto 2 se desprende que el Manual responde
alternativamente a tres enfoques:
. Documento de propuesta,
. Documento de consulta y referencia de caso;
. Guía técnica y operativa.
A. Como documento de propuesta
A lo largo de sus 4,000 páginas, el Manual plantea una serie de propuestas para
el usuario:
. Una concepción de trabajo, el ecodesarrollo. Es decir la orientación de todos
los esfuerzos hacia el ecosistema como conjunto articulado cuyos equilibrios
y flujos de energía son imprescindibles para garantizar la reproducción y el
mejoramiento de las condiciones de la vida humana.
. Un modelo, el Modelo Silvo Agropecuario. Es decir un ejemplo a seguir en
cuanto a estructura organizativa institucional y campesina, diseño de
programas y proyectos, metodología de trabajo entre técnico y campesino,
etc.
. Unos programas. Es decir una distribución de "bloques temáticos" en los que se
ordenan y precisan las diversas acciones a llevar a cabo.
. Unos proyectos, o prácticas, o "líneas de actividad". Es decir acciones
concretas de transformación de la realidad, mejorando algunas existentes,
introduciendo otras nuevas o poco usuales.
. Unos criterios. Es decir una serie de elementos y razones a tomar en cuenta para
determinar la oportunidad o conveniencia de un lugar, un
método, una técníca, etc.
. Unas técnicas. Es decir procedimientos de uso de diversas herramientas,
instrumentos y habilidades para realizar determinadas acciones.
B. Como documento de consulta y referencia de caso
En lugar de propuesta a seguir, de modelo a aplicar, el Manual puede ser
considerado como un documento de consulta que recoge, ordena y transcribe la
experiencia del SESA y sus conclusiones.
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En este caso, los mismos elementos presentados como propuestas pueden ser
enfocados como referencia de caso, como estimulo y alimento para la reflexión,
el debate, el estudio. La concepción, los programas, los proyectos, los criterios y
las técnicas se convierten entonces en tema de análisis y experimentación a fin
de establecer su conveniencia y adecuación para la realidad propia del usuario.
Dentro de esta perspectiva, cobran gran importancia las informaciones sobre la
historia del SESA, sobre la realidad de su ámbito específico de trabajo y de la
microrregión Cajamarca en la cual se inserta, sobre las actividades realizadas por
el SESA a lo largo de sus 18 años de existencia.
Si bien hacen falta mayores precisiones de elementos como el proceso vivido
por el SESA, las razones de la evolución del inicial "Programa de Reforestación
de la Universidad Nacional de Cajamarca", los costos globales de su actividad de
18 años y los costos particulares de cada acción presentada, etc..., el usuario
encuentra en todo caso la referencia a muchos de los aspectos que podría tomar
en cuenta en su propio caso.
C. Como guía técnica y operativa
Además de poder enfocarse como propuesta global y específica de trabajo en
ecodesarrollo alto andino, o como referencia de caso para el estudio, la
evaluación, el diseño y la ejecución de planes y acciones de desarrollo rural
andino, el Manual puede verse y utilizarse de un punto de vista más directamente
utilitario, como guía técnica y operativa.
Se trata en este caso de recurrir a sus descripciones generalmente muy precisas
de los procedimientos y las técnicas de trabajo para acciones concretas de campo
o de laboratorio.
En este sentido, el Manual puede cumplir un papel de gran utilidad, brindando a
los proyectos y a su personal, en un solo documento (en uno o varios de sus
tomos), los elementos necesarios para llevar adelante sus actividades.
4. LOS PUBLICOS DEL MANUAL
A. Las Universidades
Constituyen uno de los primeros públicos del Manual por cuanto éste nace de
una experiencia conducida por la Universidad Nacional de Cajamarca. Si bien el
texto no se extiende mucho explícitamente sobre el papel de la UNC, expresa
una concepción sobre el papel de la Universidad en general, sus relaciones con el
desarrollo y sus relaciones con los campesinos.
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B. Las entidades de cooperación técnica
Por el rol que las entidades de cooperación técnica juegan en el diseño de
políticas de desarrollo, en la financiación de programas y proyectos, en la
asesoría a los mismos, se convierten en un público importante. Encontrarán en el
Manual argumentos a favor de programas de ecodesarrollo, criterios para su
planificación, selección y evaluación, instrumentos para su realización.
C. Los proyectos de desarrollo
Los proyectos de desarrollo rural han de ser los principales beneficiarios del
Manual. Estén empezando, en plena ejecución o en fase de evaluación, hallarán
elementos para concretar, adecuar o revisar sus orientaciones, mejorar sus
actividades y ampliar su cobertura.
D. Las organizaciones campesinas
Las organizaciones campesinas de los Andes podrán también sacar mucho
provecho del Manual, tanto en los debates sobre políticas y planes de desarrollo
para sus zonas. Como en la implementación de medidas y proyectos y en la
coordinación con entidades susceptibles de brindar apoyo en los recursos y
capacidades inexistentes a nivel local.
E. Los técnicos en desarrollo rural y en extensión agropecuaria
Los técnicos de campo encontrarán en el Manual la descripción detallada de
muchas de las actividades que apoyan o realizan; asimismo un marco de
reflexión sobre las orientaciones de su trabajo que les puede permitir revisar y
mejorar ciertas prácticas.
F. Los productores agrarios
Pocos son los productores agrarios que podrán sacar provecho individualmente
del Manual. Los planteamientos del SESA requieren, para ser entendidos y
manejados, una cierta preparación al lenguaje y a la racionalidad del desarrollo
moderno, y el control de una relativa extensión de recursos que permita practicar
las propuestas para la recuperación, conservación y mejoramiento del
ecosistema. En todo caso, se podrán aprovechar ciertos fascículos en forma
particular y completar los demás aspectos a nivel de la organización mayor, a
nivel del espacio de la microcuenca o microrregión.
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5. LAS CARACTERÍSTICAS DEL MANUAL
Las características del Manual pueden verse a la luz de los propósitos del SESA en
su formulación y del punto de vista del usuario.
A. Los propósitos del SESA
En el fascículo A-l que introducía el Manual (y que ha sido reemplazado en esta
edición por el presente Tomo de Presentación), el SESA definía el tratamiento
dado al conjunto del documento como "integral, sistémico, operativo,
referencial, instrumental, orientador y didáctico". Transcribimos las
explicaciones que se daban al respecto.
1. Integral
"Porque cubre todos los aspectos técnicos y administrativos, identificados,
priorizados, clasificados y sistematizados, de lo que actualmente ejecuta el
SESA; servirán para orientar la gestión de planes, programas y/o proyectos
similares, en áreas de condiciones semejantes a las del SESA."
2. Sistémico
"Porque orienta y sistematiza la información, a través de esquemas de flujo de
acciones, antes que describir los elementos en sí; se hace énfasis entonces en
la forma cómo se interrelacionan los elementos,"
3. Operativo
"Porque establece las orientaciones necesarias para definir procedimientos, o
los define concretamente; su aplicación hará posible alcanzar metas
enmarcadas en planes, programas o proyectos semejantes, en tanto indica en
cada caso cómo proceder para dicho fin,"
4. Referencial
"Por cuanto proporciona, además del contenido temático propiamente dicho,
información complementaria a través del Glosario de Términos y la
Bibliografía referencial; eso permitirá al usuario seleccionar su uso o consulta
en función de sus requerimientos para las diferentes acciones que debe
implementar."
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5. Instrumental
"Porque permitirá la implementación de los diferentes procedimientos a
través de las guías prácticas, métodos, diseños, gráficos o cuadros con que se
encuentra enriquecido el documento en su conjunto y, específicamente, cada
fascículo en forma independiente."
6. Orientador
"El Manual puede servir igualmente de guía para orientar, formular, sustentar
la ejecución y evaluar planes, programas y proyectos de desarrollo integral de
áreas alto andinas (programas silvo agropecuarios)."
7. Didáctico
"Por cuanto los fascículos están desarrollados, en contenido temático y
presentación, a un grado de comprensión didáctica, Eso hará posible:
. Su aplicación práctica a nivel profesional y de técnicos de mando medio;
. Su uso como texto de enseñanza a nivel universitario, de escuelas e institutos
agropecuarios para servicios de extensión;
. Su adecuación por dichos niveles para preparar otras guías de menor nivel a
ser utilizadas en acciones de capacitación y adiestramiento de agricultores,"
B. Las necesidades del usuario
De acuerdo a las necesidades del usuario, y con las limitaciones que supone el
que este documento sea uno de los primeros en su género en la región andina, el
Manual busca ser completo, ágil, accesible y práctico,
l. Completo
El Manual trata de ser lo más completo posible, a base de la experiencia
anterior del SESA y de las perspectivas de su acción futura. Es decir que
intenta abarcar el conjunto de elementos a tomar en cuenta en un plan de
desarrollo rural, más específicamente en un "programa de desarrollo silvo
agropecuario."
Ningún material puede ser tota, menos aún en un campo como el desarrollo
andino donde falta mucho camino por recorrer. En este sentido, el Manual se
ocupa de un máximo de aspectos técnicos, administrativos y sociales, pero no
ha podido profundizar ciertos elementos económicos, ideológico-culturales o
políticos que son también determinantes.
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Tampoco se ha podido avanzar más en el análisis de ciertas interrelaciones
entre los elementos de la realidad. Por ejemplo, no se llegó a plasmar el
fascículo D-19 sobre "Ciclo integrado de producción y desarrollo" que estaba
previsto para dar una visión global de los contenidos del bloque temático D y
de sus interacciones.
Queda al usuario la responsabilidad de seguir mejorando esos aspectos a base
de su propia experiencia y, si lo desea, aprovechando los estímulos de la parte
sobre "reflexiones complementarias" que hemos incluido en el Tomo de
Presentación
Pero el Manual, en conjunto, brinda un panorama general y detallado de lo
que podría ser la planificación y la ejecución de un ecodesarrollo andino.
2. Agil
Tanto la estructura global del Manual como la estructura especifica de los
fascículos, así como el tratamiento ordenado de los contenidos, facilitan un
aprovechamiento ágil del material.
La principal dificultad proviene de lo amplio y voluminoso del documento.
Hemos tratado de compensar aún más este problema con la incorporación del
Índice General Desglosable y con las recomendaciones incluidas en el
presente Tomo de Presentación sobre "formas de uso del Manual".
3. Accesible
Un documento de esta envergadura, con la multiplicidad de sus temas,
técnicas y conocimientos especializados, puede difícilmente ser accesible en
su totalidad al conjunto de los públicos interesados.
Sin embargo, el Manual responde a un esfuerzo feliz por tratar todos sus
contenidos con un máximo de sencillez. El lenguaje no puede evidentemente
ser el mismo para todos los tipos de usuarios. De ahí la opción de priorizar los
profesionales y técnicos de mando medio.
Eso lleva a que muchos fascículos o partes de fascículos podrán ser utilizados
como referencias para un trabajo con campesinos pero serán más difíciles de
aprovechar directamente por parte del campesino andino.
En cuanto a los profesionales o técnicos, aquellos que tengan ya experiencia
de trabajo en la zona andina, cualquiera sea su especialidad, podrán manejar la
mayoría de los contenidos del Manual y acercarse con cierta facilidad a los
demás con el apoyo de un colega un poco más especializado.
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En las presentaciones (páginas de color) de cada fascículo, bloque y tomo,
incorporamos algunas orientaciones que ayuden a cada tipo de usuario a
utilizar los materiales de acuerdo a su accesibilidad de lenguaje y de tema.
4. Práctico
El Manual es esencialmente práctico. Sin rehuir un mínimo de elementos
teóricos que permitan enmarcar y entender las acciones a realizar, se dedica
sobre todo a presentar el como llevar adelante el diseño, implementación y
ejecución de una actividad, de un proyecto.
En este sentido. el Manual puede ser aprovechado:
. En un trabajo de gabinete, durante el estudio del ecodesarrollo o uno de sus
componentes y durante el diseño y programación de un plan de desarrollo o
de actividades concretas;
. En el trabajo de campo, a la hora de realizar una práctica determinada.
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41
PARTE III
FORMAS DE USO DEL MANUAL
1. SEGUN LA MATERIA ESCOGIDA
A. El Modelo Silvo Agropecuario
B. Un tema determinado
C. Una actividad específica
2. SEGUN EL DOCUMENTO A MANIPULAR
A. El Manual en conjunto
B. Un tomo
C. Un b loa ue
D. Un fascículo
E. El Índice General Desglosable
3. SEGUN EL OBJETIVO DEL USO
A. Enseñar o estudiar
B. Motivar y enriquecer programas y proyectos
C. Realizar actividades
D. Producir materiales específicos para públicos locales
4. SEGUN EL TIPO DE USUARIO
A. Universidades
B. Entidades de cooueración técnica
C. Proyectos de desarrollo
D. Organizaciones campesinas
E. Técnicos en desarrollo rural y en extensión agropecuaria
F. Productores agrarios
5. RECOMENDACIONES PRACTICAS
A. Manipuleo del Manual
l. En oficina
2. En campo
B. Terminología del Manual y de las presentaciones
C. La codificación y diagramación del Manual
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PARTE III: FORMAS DE USO DEL MANUAL
En la introducción de este tomo, se hallan indicaciones sobre como usar el mismo; en
las presentaciones de cada fascículo, bloque y tomo se pueden encontrar también
algunas recomendaciones ("Usos", "Para aprovechar este bloque"). Daremos aquí
algunas observaciones generales y de detalle que sirvan al lector para orientarse mejor
en la amplitud del Manual, en su diseño, en su diagramación.
Para facilitar la utilización del Manual, las recomendaciones han sido distribuidas en
cinco áreas:
. Según la materia escogida;
. Según el documento a manipular;
. Según el objetivo del uso;
. Según el tipo de usuario;
. Recomendaciones prácticas.
(Dado que muchos usuarios no han de leer el conjunto de estas indicaciones sino
aquellas que les sean de utilidad inmediata, no hemos vacilado en repetir cada vez
ciertas características o detalles)
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1. SEGUN LA MATERIA ESCOGIDA
Las formas de uso del Manual pueden variar según la materia que el lector haya
escogido para estudiarla o practicarla. Ante la gran variedad de aspectos tratados, no
se les puede retomar todos aquí. Pero ha de ser útil diferenciar un interés por:
. El Modelo Silvo Agropecuario como tal;
. Un tema determinado;
. Una actividad concreta.
A. El Modelo Silvo Agropecuario
Quienes deseen conocer, comprender y analizar el Modelo Silvo Agropecuario
propuesto por el SESA de Cajamarca, pueden comenzar su búsqueda por la parte
IV del presente Tomo de Presentación para ubicar en qué lugares del Manual se
dan precisiones al respecto.
En esa parte IV, podrán encontrar las referencias al Modelo directamente, pero
también a las actividades del SESA y la realidad en la cual trabaja y a diferentes
elementos de su labor, tanto en lo organizativo e institucional como en lo
técnico.
Con estas informaciones, podrán recurrir a las páginas de presentación (páginas
de color) de cada uno de los fascículos señalados a fin de tener una primera
precisión sobre los contenidos incluidos allí, completando con los detalles del
Índice.
Teniendo este panorama, se podrá comenzar el estudio de los documentos. Se
recomienda a todos la parte VI del fascículo A-2, tomo 2 donde se sustenta la
propuesta global del SESA. Será probablemente necesario volver repetidas
veces a ese texto para comprender un elemento suelto en otro fascículo, para
verificar la coherencia con un planteamiento específico...
A continuación, de acuerdo a la sensibilidad, la formación o la experiencia de
cada uno, será posible escoger los aspectos relacionados al ecodesarrollo en
general, o a la historia del SESA, o a elementos claves como organización y
participación...
Para comprender el Modelo, es indispensable ir más allá de los textos más
generales sobre el mismo y adentrarse en por lo menos algunos fascículos
técnicos, combinando los más desarrollados y relacionados a la producción (por
ejemplo el D-5 sobre plantaciones forestales o el D-ll sobre crianza de peces)
con otros más tecnológicos (como el E-l sobre biodigestores) o más sociales
(como el K-l sobre servicios de educación).
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B. Un tema determinado
El Manual abarca un sinnúmero de temas relacionados al ecodesarrollo andino.
Muchos de ellos son tocados sucesivamente en diversos fascículos. Para facilitar
su estudio y aprovechamiento, indicamos en la parte IV de este Tomo de
Presentación dónde hallar los contenidos referidos a los temas principales.
Se recomienda por tanto comenzar por verificar si el tema escogido está entre los
pocos tratados en la parte IV de este Tomo. En este caso, la labor del usuario se
verá agilizada. Le quedará referirse al Índice General y a las presentaciones (en
paginas de color) de cada tomo, bloque y fascículo donde se encuentra el tema
que busca, para tener mayores elementos y trazarse un plan de lectura (sí los
materiales son muchos).
En caso que el tema deseado no esté en la lista de contenidos de la parte IV, el
usuario ha de recurrir al Índice General Desglosable para verificar si algún título
de bloque o de fascículo se acerca a él. Si no lo halla, le quedará la posibilidad de
mirar el detalle de los índices de los fascículos más cercanos.
Por ejemplo, quien quiera profundizar lo relativo al clima dentro del Manual
puede buscar en la parte IV del tomo I cuáles son los contenidos relativos al
ecosistema y al agua. La palabra "tormenta" en el título del fascículo H-2 le
llamará también la atención. Los índices detallados le darán algunas
indicaciones, por ejemplo en el fascículo D-l.
En general, cualquiera sea el caso, se recomienda leer las presentaciones de los
fascículos y bloques más cercanos al tema: el estilo redactado de esos textos
permite superar parte de las limitaciones de un índice ("Contenidos"); los
párrafos sobre "complementos" y "usos" brindan a su vez orientaciones que
pueden guiar al lector en su búsqueda.
Dichas presentaciones serán particularmente útiles para detectar el mayor o
menor interés de un tema cuando tiende a repetirse en todos los fascículos
porque forma parte de la estructura tipo sobre la cual han sido diseñados casi
todos los fascículos (Organización de la población; Capacitación y extensión;
Control y seguimiento...).
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C. Una actividad específica
Es relativamente más fácil encontrar actividades concretas y especificas. O bien
corresponden a un fascículo entero y se reconocen en el título (en el título de una
parte cuando se trata de fascículos enciclopédicos como el I-1 , el I-3). O bien
son acciones especiales que suelen ser tratadas siempre en a misma parte de los
fascículos (por ejemplo, la selección de lugares se halla casi siempre en la parte
relativa a "Planificación de actividades").
El problema consiste más bien a veces en descubrir en qué otros fascículos se
ubican los complementos posibles. En estos casos, las indicaciones pueden estar
en las presentaciones (páginas de color) o en el mismo texto del fascículo, como
notas de pié de página.
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2. SEGÚN EL DOCUMENTO A MANIPULAR
Un Manual de más de 4,000 páginas no es un instrumento fácil de manipular y
utilizar. Más aún cuando los usuarios y las formas de uso pueden ser muy diferentes.
Así, la presente edición en trece tomos puede facilitar el trabajo de algunos (sobre
todo en oficinas) y dificultar el de otros (sobre todo en el campo).
Las observaciones que siguen buscan ayudar al usuario a aprovechar mejor el
Manual, en general y en detalle.
A. El Manual en conjunto
El uso del Manual en conjunto ya ha sido tratado en gran medida en el punto 3 de
la Introducción al presente tomo. El papel de éste es precisamente facilitar el
aprovechamiento de los materiales elaborados por el SESA.
Queda sin embargo el problema fundamental del manipuleo de 13 tomos y 4,000
páginas.
En el punto 5 de esta parte III sobre "formas de uso", se indican algunas
alternativas para dividir tomos y fascículos en cuadernillos más ágiles, según las
necesidades de algunos.
Conviene sin embargo insistir en las interrelaciones de los múltiples temas y
actividades dentro de una concepción de ecodesarrollo; interesa por ello
sobremanera mantener la coherencia del conjunto y no distribuir el Manual en
pedacitos a ser entregados a cada uno según su especialidad.
Para las entidades, proyectos y organizaciones, una forma de conservar la unidad
del Manual, combinándola con un aprovechamiento específico por los
responsables de cada sector o área, consistiría en utilizarlo como base de
reflexión dentro de un proceso interno de autoformación. Es decir, preparar
reuniones de debate sobre los ejes principales del ecodesarrollo y su
metodología (investigación, planificación, organización...) basándose en los
textos del Manual que se refieren a ellos. Para eso, pequeños equipos se harían
responsables de cada aspecto y seleccionarían, reproducirían y/o adecuarían
extractos a ser analizados y discutidos por el conjunto de los miembros de la
entidad, proyecto u organización.
De esta manera, todos accederían a una visión de conjunto del Manual, las
concepciones en las que se sustenta, las propuestas que realiza, sin necesidad de
estar leyendo y manipulando largo tiempo los 13 tomos.
El material que sí requeriría un manipuleo permanente por parte de todos sería el
Índice General Desglosable (ver recomendaciones en el punto correspondiente).
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B. Un tomo
Aun cuando la división en tomos de los materiales del Manual pueda tener un
cierto carácter arbitrario por la necesidad de evitar volúmenes demasiado
abultados, se ha intentado conservar una cierta coherencia interna de cada uno.
Varios corresponden a un Bloque Temático (A en el tomo 2; G en el tomo 9; H
en el tomo 10).
En otros casos, se han juntado bloques complementarios entre sí (B y C en el
tomo 3; E y F el tomo 8; J, K y L en el tomo 13).
En cuanto a los bloques más extensos, el D ha sido separado en 4 tomos cuando
la lógica temática hubiese impuesto 5 (los fascículos D-13, D-14 y D-15 por un
lado, D-16, D-17 y D-18 por el otro). El bloque I hubiese tenido que partirse de
otra manera (I-1, I-2 e I-3 juntos, los demás aparte) pero la extensión del I-1 y del
I-3 lo impidieron.
De todas formas, la fórmula más aconsejable hubiese sido respetar la estructura
propuesta por el SESA. Como ello no era viable para realizar la edición, el
usuario ha de conocer y comprender lo arbitrario de los tomos publicados.
Esta situación le plantea asimismo un ejemplo de la posible flexibilidad en el
manipuleo del Manual.
De la misma manera que, por razones editoriales, hemos procedido a la actual
distribución, el usuario puede proceder a estructurar los fascículos del Manual de
acuerdo a sus propios requerimientos de estudio y trabajo.
Por ejemplo, en caso de necesitar investigar una realidad determinada, puede
armar un nuevo tomo con el fascículo B-l sobre diagnósticos, el L-l sobre
relevamiento de campo, el D-18 sobre estudio de sistemas agropecuarios y el
A-4 como ejemplo de semejante estudio.
Los actuales tomos pueden por tanto ser desglosados por el usuario. En caso de
proceder así, se le recomienda no volver a formar tomos definitivos: sus propias
necesidades son variables y, si bien el fascículo A-4 sería útil en un tomo sobre
investigación, lo sería también en otro tomo sobre la realidad de Cajamarca y del
área de trabajo del SESA, junto con el L-l, con el A-3 y con partes del A-2, o
bien en un tomo sobre agricultura andina con el D-16, el D-2 y partes de otros
fascículos.
Para todo ello, el lector ha de sacar provecho de la parte IV del presente tomo y
de las presentaciones (en páginas de color) de cada tomo y bloque a fin de
orientarse mejor y poder proceder de acuerdo a sus propias necesidades.
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C. Un bloque
Un Bloque Temático es una categoría analítica y operativa que sirve para
agrupar una serie de acciones de características comunes por los conocimientos
y las habilidades que requieren (investigación, planificación, producción,
capacitación técnica, ingeniería, construcción, organización, administración,
servicio social…).
En este sentido, los bloques tienden a corresponderse con las diversas
profesiones y especializaciones (sociología con el B, agronomía con el D,
ingeniería civil y agrícola con el H, arquitectura con el I...).
Sería sin embargo contraproducente reservar cada bloque a los especialistas en
la materia, sin que los demás tengan que ver con ello. Sería contradictorio con el
enfoque del Manual y con la concepción del desarrollo rural en general y del
ecodesarrollo en particular, por la estrecha interrelación entre todos los aspectos
de la realidad en la cual se trabaja.
Todos los usuarios del Manual deberían por ello leer cuando menos las
presentaciones (en páginas de color) de todos los bloques temáticos a fin de
poder encontrar en ellos las partes que han de servirles para ampliar y mejorar su
propia visión y conocimiento especializado.
En estas presentaciones encontrarán, además de la descripción de los fascículos
que componen el bloque, un primer intento de estructurar los contenidos.
Con ellas, quienes han de trabajar dentro del tipo de actividad analizada por el
bloque podrán organizar su estudio, sea de acuerdo a un orden de temas, sea de
acuerdo a una progresión entre conceptos, conocimientos generales, metodologías y procedimientos, técnicas...
De esta manera, se podrá manipular un bloque fascículo por fascículo, o bien
revisando en cada uno las partes o puntos de mismas características.
Si tomamos el ejemplo del bloque D, el más complejo, existen varias
alternativas:
. Seguir el orden de los fascículos, yendo de lo agrícola básico y tradicional
hacia la crianza animal, las plantaciones y los cultivos complementarios, las
actividades de laboratorio, para terminar con aspectos generales e
integradores sobre bioagricultura, aprovechamiento de agua y sistemas
agropecuarios.
. Ir de fascículo en fascículo, reagrupándolos: juntando el D-l con el D-16, el
D-17 y el D-18; el D-2 con el D-7 y el D-15, o con el D-16; el D-4 y D-5 con
el D-8 y el D-13; el D-8 con el D-6; etc...
. Buscar un mismo aspecto en cada fascículo: el cronograma; el control de la
erosión; la lucha contra plagas y depredadores; las labores culturales; la
multiplicación y mejoramiento de especies...
50
D. Un fascículo
Para acercarse a un fascículo determinado, conviene comenzar por dos cosas:
. Tener una visión de la estructura tipo de un fascículo (parte I, punto 3 del
presente tomo);
. Conocer algo del bloque al cual pertenece dicho fascículo (páginas de color
presentando el bloque).
Antes y/o después de ello, se pueden revisar los contenidos del fascículo (índice
del mismo, páginas de color presentando sus contenidos, sus aportes, sus
complementos y sus usos).
Con estos elementos, el lector ha de determinar un plan de estudio, en función de
sus posibilidades (tiempo disponible, manejo del tema y/o del lenguaje
particular de la materia...) y objetivos (simplemente conocer; utilizar de
inmediato, en parte o en totalidad; preparar un documento para otro tipo de
público...).
De acuerdo al plan trazado, se pueden preparar los otros documentos del Manual
que puedan ser consultados, porque son complementarios o porque desarrollan
aspectos rápidamente mencionados por el fascículo (ecodesarrollo, planificación
organización, capacitación, control...). Para ello sirven tanto el Índice General
Desglosable y la parte IV del presente tomo.
Sobre esta base, la forma de manejo del fascículo y sus documentos
complementarios dependen de cada uno.
51
E. El Índice General Desglosable
Este índice General Desglosable es un instrumento fundamental, imprescindible, para manejar tanto el Manual en su conjunto, como un tomo, un bloque, un
fascículo.
Sería necesario tener siempre ese índice a mano cuando se está trabajando con
cualquier material del Manual.
Por ello, se recomienda a las instituciones, proyectos y organizaciones que
quieren poner el Manual al servicio de varios de sus miembros a la vez que
adquieran varios ejemplares del índice, o que lo reproduzcan en la cantidad
necesaria.
El objetivo básico del Índice consiste en proporcionar una visión de conjunto del
Manual y de cada uno de sus documentos. Se ha tratado, en la medida de lo
posible, que cada fascículo ocupe una sola página o bien dos páginas cara a cara,
es decir que se las pueda mirar ambas a la vez. Con lo cual se ha querido
complementar los índices que inician cada fascículo y que suelen abarcar varias
páginas.
Al mismo tiempo se han agregado algunos elementos de los que carecían los
índices de cada fascículo: cronogramas, cuadros, fichas, figuras, gráficos,
ma-pas y tablas.
Para reducir al máximo el volumen de este Índice y hacerlo más manejable, se ha
empleado una letra muy pequeña y se ha suprimido el número de las páginas
(salvo para los cronogramas, cuadros y otros porque no figuran en los índices de
cada fascículo).
Con estas características, el Índice General Desglosable no reemplaza los
índi-ces de cada fascículo sino que los completa.
52
3. SEGUN EL OBJETIVO DEL USO
El usuario del Manual puede tener objetivos diversos para el manejo del documento,
como:
• El estudio, sea al enseñar, sea al formarse él mismo
• Motivar a sus jefes o a sus colaboradores a la realización de programas o
proyectos dentro de un enfoque de ecodesarrollo
• Ayudar a la realización de alguna actividad presente en el Manual;
• Producir materiales específicos para públicos locales;
En cada caso, la forma de manejar el Manual puede cambiar.
A. Enseñar o estudiar
Pueden existir múltiples formas de emplear el Manual para el estudio. Estas
dependen generalmente de dos elementos:
La actitud ante la propuesta del SESA;
El punto de partida de cada uno.
ƒ Quienes consideren la propuesta del SESA de Cajamarca como un modelo a
seguir podrán seguir su lógica y su ordenamiento, mejorándolos en todo caso
en función de la realidad propia y de la experiencia adquirida.
ƒ Quienes tomen el Manual como una simple referencia y no como un modelo
(sea porque su propia realidad es muy diferente; sea porque sus opciones
difieren del ecodesarrollo o de la visión que el SESA tiene del ecodesarrollo;
sea porque se niegan a seguir modelos y prefieren recrear permanentemente
sus propias políticas y estrategias) pueden dedicarse a analizar el Modelo
Silvo Agropecuario como tal, su coherencia y viabilidad global y particular, o
bien estudiarlo de manera utilitaria, buscando en el mismo algunos aportes
específicos, algunos ejemplos típicos, algunos criterios aprovechables,
algunas descripciones técnicas de fácil comprensión.
ƒ Quienes tienen o buscan una formación o experiencia en ciencias sociales y
humanas (aspectos menos profundizados por el Manual) pueden emplear el
documento para descubrir los aspectos técnicos, aprovechando el estilo
sintético, amplio, práctico y accesible con el que el SESA ha tratado esos
aspectos.
ƒ Quienes tienen o buscan una formación o experiencia técnicas pueden usar el
Manual para revisar o enriquecer sus conocimientos y capacidades en la
materia y también para un primer acercamiento a lo social, lo humano y lo
administrativo.
En todos estos casos, conviene partir del presente Tomo de Presentación y su
Índice General Desglosable a fin de ubicar los textos conceptuales, las
propuestas metodológicas, las informaciones, las descripciones técnicas, los
ejemplos de casos, y otros elementos como cuadros y gráficos, que sean los más
útiles para ese estudio, ya que difícilmente se puede pensar en manejar todo el
Manual (salvo que se tenga mucho tiempo por delante).
53
B. Motivar programas y proyectos de ecodesarrollo
El Manual puede ser usado para motivar a jefes y colaboradores de una
institución, un proyecto o una organización a emprender programas y proyectos
de ecodesarrol10 o a enriquecer los programas Y proyectos existentes ron un
enfoque de ecodesarrollo y con algunas actividades características de dicho
enfoque.
En estos casos, no siempre es factible ni realista proponerles la lectura del
Manual. La misma envergadura del documento puede desanimar de antemano.
El responsable o iniciador de esa motivación ha de proceder primero a una
revisión-estudio personal del Manual. Durante la misma, habrá de preocuparse
especialmente por hallar qué extractos de los materiales podrían ser
problematízadores en función de las particularidades de la realidad propia de su
zona y en función de las concepciones e intereses de sus colegas. Al mismo
tiempo, deberá buscar qué ejemplos concretos del Manual podrían servir para
comparaciones con la realidad local y con realizaciones proyectadas o
usualmente ejecutadas por la entidad a la cual pertenece.
Con esta base, se puede comenzar de diversas maneras, según las costumbres
existentes en la institución.
La reproducción y distribución de ciertos extractos puede ser un camino. Pero en
muchos casos chocará con la superabundancia de papeles a leer en el trabajo
normal o con la falta de costumbre para la lectura. Esto obligaría a guardar
dichos extractos para su uso luego de otros pasos previos.
Otra alternativa sería entonces multiplicar las intervenciones problematizadoras
durante el mismo trabajo normal (sea en campo o en oficina), durante las
reuniones de coordinación, de programación o de capacitación. Para ello,
pueden ser muy útiles los parámetros del fascículo C-3 y las informaciones del
fascículo A-4.
Otra posibilidad consistiría en elaborar algunas propuestas concretas de trabajo
basadas en el enfoque deseado de ecodesarrollo.
Una vez logrado un primer interés por los planteamientos del ecodesarrollo, se
habría de proceder como para el estudio, pero de acuerdo al ritmo posible de los
miembros de la institución y no según la impaciencia o el voluntarismo del
iniciador.
54
C. Realizar actividades
El uso del Manual puede ser muy útil en la realización de actividades concretas.
La forma del uso variará según la fase de trabajo.
Para planificar, diseñar e implementar la actividad, conviene tener acceso al
conjunto del Manual, para analizar o verificar técnicas presentadas en otros
fascículos, controlar interrelaciones, etc.
Durante la ejecución misma, en el terreno, se requiere tener a mano el fascículo
especializado y eventualmente aquellos directamente complementarios.
Tomemos el ejemplo de una plantación forestal.
Su planificación y diseño han de hacerse de acuerdo al ecosistema (A-2), a los
usos y concepciones campesinas en cuanto a lo forestal (A-4), al conocimiento
del terreno (L-I, I-1), a la realidad y necesidades campesinas (B-l), a los criterios
y técnicas de planificación (C-l, C-2, C-3), a su papel en el control de la erosión
y la generación o conservación de fuentes de agua (D-l, D-17, H-7), a la
circulación dentro de la misma (I-4), a la organización de los participantes en la
acción (J-l, J-2).
En la ejecución misma, se necesitará evidentemente el D-S, pero también los
complementos del D-4 y del D-13. En el caso de laderas con fuertes pendientes,
se recurrirá también al H-5 y a la parte II del I-3.
En cualquier caso, el o los fascículos requeridos podrán usarse como guía o
como referencia. Si se escoge tener los como referencia, sería preferible
establecer una guía propia, intentando así aprovechar la experiencia del SESA
que, con este Manual, busca racionalizar y facilitar el trabajo.
55
D. Producir materiales específicos para públicos locales
El Manual no podría responder a todas las necesidades.
Mientras muchos elementos pueden ser útiles en una zona de realidad peculiar,
otros pueden ser inadecuados (ver en particular los "criterios de elegibilidad"
precisados en el tomo 3, fascículo C-l, pág. 48). En este caso, podría convenir
preparar otros materiales más apropiados a las características locales.
/
A su vez, si bien el lenguaje del Manual busca ser lo más accesible posible, no
puede satisfacer todos los públicos. El campesino andino, por ejemplo, sujeto
principal del proceso de ecodesarrollo, no podrá manejar a cabalidad los
contenidos de muchos fascículos. Ahí también podría ser útil una adecuación de
lenguajes.
¿Cómo aprovechar el Manual para producir estos nuevos documentos?
Depende mucho de las concepciones y los recursos (tiempo y dinero).
Quienes tengan poco tiempo y dinero para esa labor podrán limitarse a preparar
hojas de adaptación y "traducción" de las partes del Manual que sean más
alejadas de la realidad propia o del lenguaje deseado. Estas páginas podrían
simplemente insertarse en la propia edición del Manual, pegándolas en los sitios
correspondientes.
Quienes sí dispongan de más tiempo y recursos (o vean la necesidad de
prioritarios), tendrán a su vez varias opciones.
La primera opción sería de "traducción". Consistiría en tomar los contenidos del
Manual tal como están y realizar los cambios que requiera la realidad propia (por
ejemplo, reemplazar "Comité de Desarrollo Comunal" por "Consejo de
Administración de la Cooperativa" o por "directiva de la Comunidad
Campesina"; utilizar ejemplos locales para el cálculo de escorrentías) o que exija
el lenguaje campesino local (poner los nombres autóctonos de las herramientas;
llamar las cárcavas o las escorrentías por sus apelaciones locales).
La segunda opción sería de "reelaboración". Es decir que se trataría de rehacer
un bloque o un fascículo conforme a las características de la región, pero
siguiendo la estructura y el modelo del presente Manual. Así, se podría poner un
Taller-escuela de burilado de mates o de tejido de sombreros de paja en lugar del
Taller-escuela de artesanía en mimbre; introducir el sistema de la carpa solar
para los huertos hortícolas, etc...
56
La tercera opción sería de "reinterpretación". Dejando de ver el Manual como un
modelo o una guía a adaptar, se lo usaría como referencia básica para estudiar y
analizar la realidad y las alternativas propias y producir documentos acordes con
los resultados de ese proceso. Retomando ejemplos anteriores, no se trataría
tanto de adaptar el contenido de los Talleres-escuela a los requerimientos
propios sino de aprovechar los criterios, las metodologías y las técnicas
propuestas por el SESA para revisar la experiencia y las necesidades locales y
elaborar con ello una nueva propuesta de trabajo adecuada a las concepciones,
recursos y tradiciones existentes. Así, de haber en la zona un cierto potencial
artesanal, se podrían diseñar nuevas fórmulas de capacitación técnica basadas en
los talleres de los propios artesanos.
Esta misma opción de la "reinterpretación" tiene a su vez dos caminos posibles.
El primero consistiría en encargar a algunos técnicos o profesionales la
producción de los nuevos documentos, con la participación de los campesinos.
El segundo sería más bien la "reinterpretación" del, Manual y la elaboración de
nuevos materiales por los propios campesinos, con el apoyo y el asesoramiento
de los técnicos y profesionales. Esta última fórmula es más difícil, por el tiempo
que requiere y por la actitud que exige de parte de campesinos y técnicos. Podría
sin embargo brindar resultados excepcionales: un debate real y a fondo entre
campesinos y técnicos sobre los criterios para una plantación forestal (ubicación,
extensión, combinación con otras actividades, selección de variedades, ritmo de
implementación, formas de distribución del trabajo, del cuidado, de los
productos...) ofrecería mayores elementos para producir documentos de gran
valor.
Muchos de los aportes más interesantes del Manual del SESA son precisamente
aquellos que provienen de la interrelación campesinos - técnicos. En lugar de
simplemente copiar los resultados, podría ser muy fructífero retomar, mejorar o
adecuar el proceso de interrelación creativa.
57
4. SEGUN EL TIPO DE USUARIO
Las formas de uso del Manual pueden variar según las características del público
que recurre a él. Por ejemplo, una universidad y una organización campesina pueden
tener ambas la intención de aprovechar el documento para fines de uso, pero su
manejo del mismo no será igual por las diferencias existentes entre sus miembros.
A. Universidades
Las universidades pueden aprovechar el Manual Silvo Agropecuario tanto para
la docencia clásica, de aula, como para la implementación de servicios de
proyección al campo al estilo del SESA de Cajamarca.
Para servicios de proyección al campo, el fascículo J-l del tomo 13 es una
referencia básica. A base del modelo propuesto, se podrían seguir sus
lineamientos, adecuándolos a particularidades del ecosistema a transformar, o
bien replantear la estructura general (creando por ejemplo un servicio que
integre un conjunto de facultades interesadas como ingeniería, arquitectura,
sociología, antropología..., en lugar de simplemente depender de agronomía), las
estrategias, las metodologías, ciertas líneas de actividad...
Para docencia de aula, el Manual puede ser usado como texto de estudio,
tomándolo como bibliografía general permanente a ser consultada en biblioteca,
o extrayendo y reproduciendo algunas partes de mayor interés: ciertos
planteamientos nuevos, esfuerzos de síntesis y/o simplificación de
conocimientos especializados, interrelaciones entre disciplinas.
El Manual podría servir también para realizar ejercicios. Los fascículos de los
bloques H e I abundan en ejemplos de aplicación. Las descripciones de otros
fascículos brindan innumerables casos concretos susceptibles de ser convertidos
en problemas a resolver.
El documento tiene la gran ventaja de ofrecer referencias que posibilitan
ejercicios de planificación de actividades, aspecto que suele ser una de las
debilidades de la enseñanza universitaria. Por su estructura, los fascículos
ayudarían a que tales ejercicios de planificación tomen en cuenta los elementos
correspondientes a otras disciplinas, incentivando a los estudiantes a avanzar en
una mayor preocupación y comprensión de las interrelaciones.
Asimismo, se podrían hacer ejercicios consistentes en tratar de llenar algunos
vacíos del Manual. El fascículo D-19 sobre " ciclo integrado de producción y
58
desarrollo "no pudo ser realizado a tiempo por el SESA. Un trabajo universitario
de intentar redactar dicho fascículo podría ser de extrema utilidad para los
estudiantes, obligados a analizar e investigar para comprender las interrelaciones
ya presentadas y desarrollar (como hipótesis o propuestas) las que están a-penas
sugeridas.
La parte del fascículo A-4 relativa a interrelaciones entre sistemas agrícola,
pecuario y silvícola, por ser aún insuficiente, podría prestarse al mismo tipo de
trabajo.
Por otra parte, el Manual ofrece muchas bases útiles para prácticas de campo de
los estudiantes. El caso más evidente es el de los fascículos D-18 y A-4 en
cuanto al estudio de sistemas silvo agro pastoríles. Existen muchas otras
posibilidades para que los universitarios aprendan a conocer y comprender la
realidad campesina más cercana, a colaborar en esfuerzos de mejoramiento de la
misma.
Las presentaciones de los fascículos (páginas a color), especialmente en su parte
"complementos", plantean una serie de retos que pueden permitir que los
estudiantes no se limiten a aplicar mecánicamente lo establecido por el Manual e
intenten ir más allá.
59
B. Entidades de cooperación técnica
Las entidades de cooperación técnica pueden también sacar gran provecho del
Manual.
Lo pueden usar para revisar y mejorar sus políticas de trabajo, sea en forma
global, de acuerdo a un enfoque de ecodesarrollo, sea en líneas específicas, a
base de los aportes del SESA de Cajamarca.
Les puede servir para precisar criterios en su análisis para el diseño de proyectos
(especialmente los fascículos C-l y C-2), para la toma de decisión sobre la
aprobación o desaprobación de proyectos que les hayan sido presentados en
busca de financiamiento (especialmente los parámetros del fascículo C-3), para
la supervisión de los proyectos que patrocinan.
Pueden mejorar su labor de apoyo y asesoramiento a los proyectos,
facilitándoles el Manual o partes del Manual o elaborando materiales propios a
base de los planteamientos del mismo.
Las presentaciones (páginas a color) y la parte V del presente tomo pueden
también ser útiles para revisar ciertos aspectos de su propio rol en el proceso de
desarrollo.
C. Proyectos de desarrollo
Los proyectos de desarrollo pueden, a su escala, aprovechar el Manual de
manera parecida a las entidades de cooperación técnica.
Además tienen la opción de su uso directo en el campo, sea como guía para el
trabajo de su personal, sea como referencia para el mismo, sea como base
bibliográfica en las labores de capacitación campesina, sea para la producción de
nuevos materiales adecuados a su propio personal y/o al campesinado local.
Encuentran también, en el ejemplo de la estructura y la metodología del SESA y
en las reflexiones de las presentaciones (páginas de color) y de la parte V del
presente Tomo, muchos elementos para reflexionar su propio papel y tratar de
mejorarlo.
60
D. Organizaciones campesina.
Las organizaciones campesinas (comunidades, cooperativas, gremios de alcance
microrregional, regional o nacional) pueden llegar a sacar gran provecho del
Manual, en forma diferenciada según la amplitud de su territorio y
representación y según los recursos de asesoría técnica de los que dispongan.
Una organización de nivel local que cuente con muy pocos recursos humanos
(propios o de asesoría) formados al lenguaje científico moderno tendrá
dificultades e1 usar directamente el Manual. Podrá en todo caso buscar en la
parte "usos" de las pági-nas de presentación (páginas de color) algunas
indicaciones sobre lo más accesible y formas de manejar cada fascículo.
Generalmente, sería preferible combinar esfuerzos con otras organizaciones
locales, o con aquellas matrices de mayor envergadura para aprovechar mejor el
gran esfuerzo y aporte que significa el Manual.
Las organizaciones de alcance microrregional, regional y nacional son las que
pueden ayudar a sacar mayor utilidad al Manual. Tienen dos alternativas.
Reservar éste al uso prioritario de su personal campesino más calificado en los
lenguajes y conocimientos modernos y de los técnicos asesores. Tomarlo como
base o referencia para elaborar materiales de uso general de los miembros de la
organización.
El segundo camino puede de gran valor para el fortalecimiento de la propia
organización, contribuyendo a una mejor definición de sus objetivos, estrategias,
metodologías y metas, a una mayor coherencia entre sus miembros, al desarrollo
de las capacidades de la organización en sus diferentes niveles.
Para ello, pueden tomarse en cuenta las indicaciones presentadas anteriormente
en el punto III. 3. D. En caso de optar por una "reinterpretación", el proceso de
elaboración de los nuevos materiales podría ser oportunidad para una
recopilación, análisis critico y mejoramiento de los conocimientos campesinos
(ver V. II. en este tomo) a base de su confrontación con los conocimientos
modernos y la realidad local.
61
E. Técnicos en desarrollo rural y en extensión agropecuaria
Los técnicos de campo que trabajan en proyectos, departamentos estatales u
organizaciones campesinas tienen por lo menos tres fórmulas (que no son
excluyente s y pueden ser complementarias) para aprovechar el Manual.
La primera consistiría en juntarse para el estudio y debate grupal de las
conveniencias y de las posibles adecuaciones. Esta modalidad puede responder a
iniciativas informales de los propios técnicos o a planes de autoformación de las
instituciones que los emplean. Para ello, se pueden utilizar algunas de las
indicaciones hechas anterior-mente en el punto relativo a Universidades.
La segunda es el uso del Manual o de sus fascículos más adecuados dentro del
propio trabajo de campo, sea como guía, sea como referencia, a fin de mejorar el
cumplimiento de las metas fijadas.
La tercera, que puede ser iniciativa personal o formar parte de una política
institucional, es el uso del Manual en el campo para elaborar materiales
específicos para el campesinado local (ver III. 3. D. en este tomo). Esta fórmula
podría significar, además de un mejor logro de los objetivos y de una buena
contribución a la capacita-ción campesina, una excelente experiencia de
autoformación para el técnico que iría aprendiendo nuevas formas de
comunicarse con el campesino y trabajar con él y des-cubriría la riqueza y la
importancia de los conocimientos y la racionalidad campesina.
F. Productores agrarios
El productor agrario, en forma individual, tiene pocas posibilidades de
aprovechar bien el Manual, salvo que se trate de un técnico o profesional que se
haya dedicado a la producción directa y cuente con una unidad de trabajo de una
extensión significativa. En este caso, podría usar el Manual para diseñar el
Plan de su unidad productiva (tomo 7, D-16, parte V) y como guía o referencia
para determinadas actividades.
62
5. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS
Cualesquiera sean la materia escogida, el documento a manipular, el objetivo del uso
o el tipo de usuario, existen algunas indicaciones que pueden ser válidas para
mejorar el aprovechamiento del Manual.
A. Manipuleo del Manual
El manipuleo físico del Manual y de sus diversos componentes varía cuando se
rea-liza en oficina y en campo.
Antes de pasar a las recomendaciones específicas para cada caso, cabe un
consejo muy práctico: en el estudio o el uso de un documento, muchos lectores
suelen hacer subrayados. Por su amplitud, el Manual casi nunca ha de ser un
material de uso personal sino colectivo.
Quienes requieran de todas maneras los subrayados tendrían que emplear
marcadores luminosos de color amarillo claro: a la luz artificial de una vela o un
foco de poca intensidad, el subrayado no aparece y permite que otros lean sin
verse distraídos por anotaciones de sus predecesores; en las fotocopias, estos
subrayados desaparecen, lo cual permite volver a obtener copias "vírgenes".
63
l. En oficina
Sí el Manual esta destinado a permanecer en oficina, sin salir al campo, sería
preferible conservar su actual estructura de tomos, la cual ayuda a evitar la
perdida de documentos y facilita su ubicación. En una división fascículo por
fascículo, los más delgados tienden a perderse entre los más gruesos; también
es difícil conservar permanentemente su ordenamiento y por tanto encontrar
el que se desea consultar (un fascículo delgado no tiene espacio para inscribir
en el "lomo" un título completo que ayude a identificarlo).
Para el manipuleo en oficina, algunas pequeñas técnicas pueden ser de gran
ayuda:
ƒ Poner separaciones, tipo repertorio, entre los fascículos de un tomo para
agilizar la búsqueda de un texto determinado (sea con incisiones en las
hojas, tal como se practica para encontrar las letras en un diccionario, sea
con "index tabs", es decir señaladores de plástico); las páginas de color
que preceden cada fascículo son una ayuda pero son insuficientes para
agilizar del todo el manipuleo.
ƒ Poner a la vista una lista de los tomos con los títulos de los bloques y
fascículos que los componen. Puede ser una lista pegada en una pared
cercana al lugar donde se encuentra el Manual (en caso de una biblioteca
institucional en la cual cada uno coge directamente el material que busca).
Puede ser en la ficha correspondiente para bibliotecas institucionales que
cuenten con una persona permanentemente dedicada a atender los
pedidos.
ƒ Tener uno o varios ejemplares del Índice General Desglosable en el sitio
en el cual trabajan los que consultan el Manual.
ƒ Reproducir las partes más útiles del Tomo de Presentación para que
puedan ser consultadas simultáneamente por varios usuarios (por ejemplo
lo más adecuado de esta parte III sobre "formas de uso" o de la parte IV
sobre "algunos contenidos centrales").
64
2. En campo
Por las condiciones de trabajo en campo, en particular las dificultades de
transporte, los tomos son demasiado gruesos e inadecuados (peso e
incomodidad para desplazarse a pie, a caballo, en moto). Además, en el
trabajo concreto, es preferible no tener que manipular un sinfín de páginas.
Una fórmula de gran utilidad para el campo sería entonces dividir los tomos
en separatas. Es decir desarmar los tomos y hacer unidades independientes.
La técnica más común para ello consistiría en poner cada separata en una
carpeta (o "file") con un sujetador (o "fastener") para amarrar las páginas. En
todo caso seria mejor usar carpetas de plástico a fin de proteger de la lluvia.
Una técnica mas sencilla y a veces más práctica sería engrapar (o coser) las
paginas de la separata lo más cerca posible del filo (borde), Luego se podría
hacer un "lomo" con cinta adhesiva. Si la cinta fuera ancha, serviría para
mantener también unas tapas de plástico duro que preserven la separata de las
intemperies y maltratos (haciendo comenzar el plástico a la altura de las
grapas para que se pueda abrir y mantener abierta la separata).
Se recomienda evitar la cinta "scotch" y otras cintas plastificadas por cuanto
su duración es limitada para esta clase de usos y dejan manchas pegajosas.
Una cinta tipo "maskin tape" es más aconsejable.
Hemos hablado de "separatas" y no de "fascículos". ¿Por qué?
. Pueden hacerse divisiones diferentes a las propuestas inicialmente por el
SESA, agrupando ciertas partes de diferentes fascículos de acuerdo a las
necesidades propias.
. Se pueden juntar varios fascículos en una sola separata. Por ejemplo, el B-l
con el L-l, el I-7 con el K-l ...
. Puede convenir dividir ciertos fascículos muy grandes. Ejemplos:
- La parte VII del fascículo D-l puede ser separada del resto.
- Los fascículos I-1, I-2 e I-3 pueden ser divididos en tantas separatas como
las partes que contienen.
De esta forma, en cada salida al campo, los usuarios podrían llevar los
materiales estrictamente necesarios y usarlos. En caso contrario, es probable
que el Manual se quede como material de oficina o tenga una vida muy corta.
65
B. Terminología del Manual y de las presentaciones
El Manual Silvo Agropecuario del SESA de Cajamarca es un documento en
cuya redacción han intervenido muchos autores. A pesar del alto grado de
coherencia alcanzado entre sus diversos componentes, no siempre se ha podido
lograr una unidad total, particularmente en el lenguaje empleado.
En las presentaciones (páginas de color) y en el presente tomo, hemos optado
por simplificar los términos que se refieren a la estructura del Manual.
Para facilitar el trabajo del lector, ofrecemos aquí algunas de las equivalencias
entre el lenguaje del Manual y el lenguaje de las presentaciones.
PRESENTACIONES
MANUAL
Manual
= Manual
Bloque
= Bloque Temático
Fascículo
{= Manual
{= Documento
{= Práctica
{= Línea de actividad
{= Material
Parte
{= Capítulo
{= Parte
{= Acápite
66
C. La codificación y diagramación del Manual
Ante la extraordinaria complejidad del Manual y su estructura (subdivisiones en
bloques, fascículos, partes y diferentes puntos de esas partes), el SESA ha
optado por utilizar diversos sistemas de clasificación que permitan al lector
saber rápidamente a qué bloque, qué fascículo y qué parte pertenece la página
que tiene a la vista. Los dos principales sistemas son el gráfico y el
alfabético-numérico.
La codificación gráfica consiste en símbolos ubicados en la parte superior
izquierda de cada página. Para cada bloque existe un tipo diferente de dibujo que
encierra a su vez el número (en cifras romanas) de la parte correspondiente del
fascículo.
La codificación gráfica se emplea también en el texto mismo para distinguir las
subdivisiones. Cada tipo de subdivisión está señalado por un dibujo que lo
identifica (recuadro del título, subrayado, polígono de diversas formas para
encerrar la letra o la cifra correspondientes).
La codificación alfabético-numérica es el sistema por el cual una letra designa
a un bloque y un número (separado de la letra por un guión) indica el respectivo
fascículo.
Este sistema es el que se usa en los textos mismos del Manual (y en las
presentaciones). En cada página, se repite la inscripción en la parte superior
derecha del recuadro que encierra los contenidos (No se trata siempre del
extremo superior de la página ya que ciertos títulos suelen estar fuera y encima
del recuadro).
Para las subdivisiones, la fórmula más común consiste en indicar una parte de
fascículo con una cifra romana, la subdivisión siguiente con una cifra moderna
(árabe), la siguiente con una letra mayúscula, la siguiente con una letra
minúscula, la siguiente con una cifra árabe, la siguiente con otra cifra árabe.
A manera de ejemplo, D-l. IV. 5. B. f. 3. 2. significa:
D: bloque "Producción y uso de suelos y agua"
D-1: fascículo "Información y tecnologías básicas para el uso y conservación de
los suelos"
D-I. IV: parte "El suelo: conocimientos básicos"
D-I. IV. 5: "Propiedades físicas del suelo"
D-1. IV. 5. B.: "Propiedades en relación con la estructura del suelo"
D-l. IV. 5. B. f.: "Consistencia del suelo"
D-l. IV. 5. B. f. 3.: "Consistencia en mojado"
D-l. IV. 5. B. f. 3. 2.: "Grados de pegajosidad".
67
Semejante complejidad entraña inevitables confusiones. Para ayudar al usuario a
superar algunas de ellas, le proponemos los siguientes consejos:
ƒ En los índices, el SESA ha introducido una modificación: la cifra romana
que identifica una parte es reutilizada para señalar el punto siguiente, pero
convirtiéndola en cifra árabe. Es decir que, en el ejemplo anterior, la parte
IV se designa con estas cifras romanas, pero, al hablar del punto 5 de esta
parte IV, se escribe 4.5. En las referencias del propio Manual, el ejemplo
anterior aparecerá escrito: D-1.4.5.B.f.3.2.
Conviene conocer esta ambivalencia en la codificación para evitar estar
buscando sub divisiones intermedias que no existen.
Hemos respetado esta versión en el Índice General Desglosable para evitar
confusiones en el usuario que recurra simultáneamente al Índice General
Desglosable y al índice particular de un fascículo. Pero, en este Tomo de
Presentación, hemos conservado sistemáticamente las cifras romanas a fin
de facilitar la búsqueda del lector.
ƒ No olvidar que el orden de los códigos no es siempre igual: la norma es la
que presentamos arriba, pero se dan distintas clases de variaciones. En
algunos fascículos, por ejemplo, no se usa la letra mayúscula y se pasa
directamente a la letra minúscula.
ƒ Recordar que los símbolos gráficos dentro de página son tan variados que
se han dado errores y olvidos, los que no han podido ser todos detectados en
las últimas correcciones.
ƒ Para ubicar el contenido de una página dentro del contenido general del
Manual particular de un fascículo, salvo en los casos de personas con
amplia experiencia gráfica, recomendamos usar exclusivamente la
codificación alfabético-numérica.
- Identificar el bloque y el fascículo mirando la letra y el número inscritos
en el margen superior derecho del recuadro de la página (ejemplo: D-1).
- Identificar la parte del fascículo mirando las cifras romanas del
grafismo fuera de recuadro en la parte superior izquierda de la página
(ejemplo: IV).
- Identificar el punto de esa parte en el mismo grafismo, con las cifras
árabes, al costado de las cifras romanas y repitiendo el número de la
parte (ejemplo: 4.5).
- En caso de un fascículo muy complejo (como el ejemplo que
empleamos aquí), reportarse al índice que inicia el fascículo y ubicarse
por el número de página, o bien recurrir al Índice General Desglosable
y ubicarse por los códigos y títulos.
68
ƒ Siempre buscar el número de página (salvo en las presentaciones en hojas
de color) en el extremo superior derecho. Es decir que en las páginas
izquierdas, el número de página aparece hacia el interior del volumen y no
hacia el exterior. Esto se debe a que la composición de texto hecha por el
SESA (y que se ha respetado) preveía una impresión sobre una sola cara de
la hoja mientras la presente edición tiene impresión en ambas caras.
ƒ Siempre mirar los títulos escritos en el borde superior del recuadro de
página: cuando un titulo coincide con una nueva página, el SESA lo ha
incluido en el borde superior del recuadro. Esto puede llevar al lector a
confusión por la tendencia a seguir la lectura normal y a no darse cuenta
que un título está indicando que se ha pasado a un nuevo punto del
contenido.
69
PARTE IV
ALGUNOS CONTENIDOS CENTRALES
1. EL SESA Y LA REALIDAD CAJAMARQUINA
A. Evolución del SESA
B. Concepciones del SESA
C. Estructura del SESA
D. Actividades del SESA
E. Realizaciones del SESA
F. Realidad cajamarquina
2. EL ECODESARROLLO
3. SISTEMAS Y ECOSISTEMA
4. EL MODELO SILVO AGROPECUARIO
5. LOS SUELOS
A. Propiedades y características del suelo
l. Para actividades productivas
2. Para otras actividades
B. Importancia de las características del suelo
C. Manejo y usos del suelo
D. Características y preparación de un terreno
E. Importancia de la tenencia de la tierra
6. EL AGUA
A. Importancia del agua
B. Manejo y usos del agua
l. El agua en las labores silvo agropecuarias
2. El agua y la vida humana
3. Captación y almacenamiento
4. Control
7. EL CLIMA
8. LA EROSION
9. LA TECNOLOGIA
1O.LA INVESTIGACION y LOS DIAGNOSTICOS
11. LA PLANIFICACION
12. LA ORGANIZACION
13. LA PARTICIPACION
14. LA CAP ACIT ACION y LA EXTENSION
70
71
PARTE IV
ALGUNOS CONTENIDOS CENTRALES
Si bien cada fascículo del Manual se ocupa de una línea específica, de una actividad
determinada, muchos temas son comunes a casi todo el Manual, lo van cruzando a lo
largo de varios de sus componentes o todos ellos.
La lista de estos contenidos centrales podría ser muy larga. Hemos escogido aquellos
que, a nuestro entender, son determinantes del ecodesarrollo en general, del Modelo
Silvo Agropecuario del SESA en especial, y más particularmente de todo proyecto de
transformación de la realidad andina.
Al mismo tiempo, hemos dejado de lado aquellos contenidos que podían ser centrales
pero que son tratados de manera limitada por el Manual (por ejemplo el problema de la
evaluación, control y seguimiento de actividades, tema del fascículo C-4. tomo 3, y
objeto de muy breves referencias en los demás fascículos), y aquellos que pueden ser
ubicados fácilmente por el lector por cuanto se les pueden identificar en los títulos de
bloques y fascículos (por ejemplo el manejo de productos en los bloques E y F y en el
fascículo A-4).
También hemos dejado de lado los aspectos muy técnicos porque tratarlos hubiese
significado un trabajo extensísimo, casi tan amplio como el propio Manual. Ello no
debe impedir que el usuario o algunos estudiosos intenten este tipo de labor que sería
muy valiosa. Por ejemplo, un balance de todas las formas de reproducción,
multiplicación y mejoramiento genético señalados en el Manual (en cultivos andinos,
en pastos, en especies forestales, en frutales, en cuyes, en peces, con cultivos de tejidos,
etc...) podría de gran utilidad práctica y didáctica.
El usuario no puede esperar aquí un panorama absolutamente completo: el análisis de
4,000 páginas no es tarea sencilla. Para cumplir con esta meta, hemos utilizado los
apuntes tomados durante varias lecturas del Manual en conjunto y los hemos
completado con el rastreo por computadora del Índice General Desglosable y de las
presentaciones preparadas para cada tomo, bloque y fascículo. El resultado no puede
ser completo y el lector podría encontrar referencias que no han sido recogidas aquí.
72
Cabe agregar que las referencias hechas corresponden tanto a textos muy extensos y
completos como a simples frases. En este último caso, hemos considerado que podían
servir para que el lector ubique el tema dentro de un contexto más general.
73
1. EL SESA y LA REALIDAD CAJAMARQUINA
A. Evolución del SESA
Para conocer el SESA de Cajamarca, se requiere comenzar por la perspectiva
histórica de su pasado y sus proyecciones a futuro. Dos fascículos del tomo 13
brindan información sobre antecedentes:
ƒ J-l en su parte III presenta antecedentes, completando lo esbozado en el
punto 3 de la parte l.
ƒ L-l, en su introducción (parte 1) explica ciertas características del trabajo
desde 1967.
ƒ Las perspectivas de futuro, es decir la forma como el SESA concibe su
evolución a partir de 1985, están en:
- J-l, partes II (fases de un programa silvo agropecuario), IV (propuesta
de una nueva estructura organizativa) y V (incorporación de
campesinos en la estructura SESA).
- J-2, parte III (correspondencias entre evolución institucional y
organización de la población).
B. Concepciones del SESA
El Manual en su totalidad corresponde a las concepciones del propio SESA.
Recomendamos por tanto referirse a cada fascículo sobre los temas específicos y
a ecodesarrollo, ecosistema, Modelo Silvo Agropecuario, etc., en estas paginas
del Tomo de Presentación.
C. Estructura del SESA
La información se encuentra esencialmente en la parte IV del fascículo J-l. Se
puede completar con las referencias a los convenios establecidos con otras
entidades (parte III del J-l) y a las coordinaciones interinstitucionales (J-3).
D. Actividades del SESA
En realidad, la casi totalidad de los fascículos brindan información al respecto.
Cada Línea de Actividad (o fascículo) corresponde a un tipo de acción. Lo que
no está siempre claro es el grado de experiencia adquirida: la artesanía en
cerámica (G-l) ya tiene una larga tradición que aparece nítidamente; a veces se
señala lo incipiente de un trabajo (crianza de abejas: D-12); otras veces se
percibe el carácter de sugerencia o propuesta a futuro (plantas ornamentales:
D-9); en algunos casos se explícita que recién se está preparando una nueva
actividad (cerámica vidriada: G-l, IV, 9; reintroducción de la cantería: I-3, VII).
74
E. Realizaciones del SESA
Un primer balance de obras aparece en el fascículo L-l (anexos 1.4 y 2). El anexo
1 del fascículo K-2 incluye una lista de los Centros de Animación y los Centros
Demostrativos, con los servicios educativos que prestan, lista que se puede
completar con los cuadros y mapa de las pág. 23 a 26 del fascículo J-2.
En muchos fascículos técnicos se dan ejemplos de realizaciones concretas del
SESA. Al no poder señalar la lista completa, señalaremos los siguientes casos:
ƒ Horno para cerámica en el G-l.
ƒ Los sistemas integrados de aprovechamiento de agua en Aylambo y
Pariamarca (D-17, IV, 5).
ƒ La casa circular de Aylambo (I-6. IV).
ƒ Las Escuelas Azules (I-5. II).
ƒ Aprovechamiento de estanques y lagunas para piscicultura (D-II, I).
ƒ Investigaciones sobre cultivos andinos (D-2, anexos 5. 6 y 7).
ƒ Diagnósticos hechos por el SESA (B-l, II).
ƒ Laboratorios del SESA y la UNC en D-13. D-14 y D-l5.
F. Realidad cajamarquina
Las principales informaciones están en el tomo 2, bloque A:
ƒ El diagnóstico del área de influencia del SESA se presenta en la parte IV del
A-2 y en la parte II del A-4, y se complementa en la parte IV del A-3 en cuanto
a su interrelación con la microrregión Cajamarca. El análisis e interpretación
de la zona se dan en el conjunto del A-4.
ƒ La microrregión en la cual se inserta el área del SESA se describe en el
fascículo A-3 (parte III y anexo 1).
ƒ Se encuentran referencias más generales a la realidad andina en la parte III del
A-2 y en el anexo 2 del A-3.
Además de estas descripciones y estudios, nuevos elementos de la realidad
cajamarquina aparecen en diversos fascículos. Por ejemplo:
ƒ Los cultivos andinos de mayor importancia en Cajamarca (D-2, IV).
ƒ Los meses de mayor radiación solar en Cajamarca (E-2, anexos 1 a 3).
ƒ Las principales plantas medicinales de Cajamarca (K -1, anexo 1).
ƒ Características de adobes y ladrillos en Cajamarca (I-1, VIII)
ƒ Características de la vivienda campesina de Cajamarca (I-6, I a III).
ƒ Principales hongos micorríticos del Perú (D-13, anexo 1).
De manera más general, en las listas de especies vegetales y anímales estudiadas
en el bloque D, se precisan cuáles se adaptan mejor a Cajamarca. Asimismo, en
los bloques H e I, se hacen numerosas referencias a las características propias de
Cajamarca que condicionan las prácticas mecánico estructurales y la
arquitectura (por ejemplo pluviometría en H-l y H-2).
75
2. EL ECODESARROLLO
El ecodesarrollo es la concepción fundamental que cruza todo el Manual Silvo
Agropecuario del SESA. Todas las referencias parciales al mismo son por tanto
imposibles de reseñar aquí.
Las principales, explicaciones sobre la interpretación del ecodesarrollo según el
SESA se encuentran en:
ƒ La parte V del fascículo A-2.
ƒ La parte II del fascículo C-1.
ƒ La parte III, 3. del fascículo C-1 (en su relación con la planificación).
ƒ La parte IV, 3. C. del fascículo (-1 (en su relación al régimen jurídico).
ƒ Definiciones en los glosarios del C-2 y del J-2.
Otros elementos que pueden contribuir a un acercamiento al ecodesarrollo pueden
verse en:
ƒ La presentación del Modelo Silvo Agropecuario (A-2. VI).
ƒ Los fascículos D-16 (IV), D-17 (IV) y D-18 en sus reflexiones sobre
bioagricultura, aprovechamiento de aguas y sistemas agropecuarios.
Para facilitar al lector la selección de algunos fascículos que le brinden ejemplos
concretos de aplicación de conceptos de ecodesarrollo, le recomendamos:
ƒ El fascículo A-4 en su enfoque para analizar sistemas agro silvo pastoriles.
ƒ El fascículo D-11 con su permanente referencia a una preocupación
ecodesarrollista en el tratamiento de la crianza de peces.
ƒ El fascículo I-7 en cuanto a sus preocupaciones a la hora de determinar
necesidades de agua para consumo de los asentamientos humanos y necesidades
de eliminación de aguas negras y excretas.
El lector podrá profundizar también los temas relacionados a lo que el SESA
considera (A-2, V) como los pilares fundamentales del ecodesarrollo y tiene la
alternativa de enriquecer su búsqueda con las reflexiones de la parte V del presente
Tomo y con ciertos "complementos" de las páginas de presentación (hojas de color),
por ejemplo la mención del concepto de "paisaje agrícola" en los comentarios al
fascículo D-9.
76
3. SISTEMAS Y ECOSISTEMA
El ecodesarrollo está basado en la noción de ecosistema y, por tanto, en el enfoque
sistémico.
Las principales partes del Manual que explican lo que se entiende por ecosistema y
su realidad son:
• El fascículo A-2 en general, pero especialmente la parte II.
• El fascículo A-3 en su interpretación de la microrregión como ecosistema (parte II
y sobre todo II.3).
• El fascículo A-4 en su análisis del ecosistema del área de influencia del SESA y
en particular sus subsistemas agrícola, ganadero y silvícola.
• Los glosarios del B-l y del J-2 definen el ecosistema.
• El fascículo B-l (1.5.) cuando recurre a ciertos factores del ecosistema.
• El fascículo C-l al presentar, con la ayuda de diagramas, el ecosistema y sus
dimensiones (II.3 y 4), al proponer la determinación de subsistemas para la
planificación (III.3.b.), al hablar de la identificación y delimitación de un
ecosistema (IV.3.A.).
• El fascículo D-I de manera general al precisar conocimientos sobre el suelo como
componente basico del ecosistema.
• El fascículo D-16 cuando establece la relación entre ecosistema y bioagricultura
(IV.l.).
• El fascículo D-17 en su análisis de los fundamentos para el uso integral del agua
(IV).
• El fascículo D-18 en su conjunto.
El término "sistema" aparece repetidas veces en el Manual. Algunos ejemplos
pueden ser complementarios de los anteriores para comprender lo que el SESA
entiende por un enfoque de sistemas:
• El fascículo D-5 al hablar de sistema de producción para determinar el tamaño de
un vivero (IV.2.C.).
• El fascículo D-16 cuando plantea el sistema de cultivos como factor a tomar en
cuenta para planificar una Unidad de Producción (V.1.a.4.).
• El bloque H en sus múltiples referencias a sistemas de conservación.
Para tener algunos elementos críticos que le ayuden a reflexionar sobre este enfoque
de sistemas, el lector podrá recurrir al fascículo D-18 (particularmente en las páginas
13 y 14) y a las reflexiones que sobre el tema se hacen en la parte V del presente
Tomo de Presentación.
Por fin, el fascículo K-1, parte I, hace una interesante reflexión sobre la relación
entre salud y ecosistema.
77
4. EL MODELO SIL VO AGROPECUARIO
A la luz del ecodesarrollo y de un trabajo en términos de ecosistema, el SESA extrae
de su experiencia la propuesta de un Modelo Silvo Agropecuario. Este está
explícitamente presentado y detallado en la parte VI del fascículo A-2.
Para completar la visión del mismo, la mayoría de los contenidos para cuyo estudio
indicamos algunas pistas en esta parte IV del Tomo de Presentación han de ser
útiles, esencialmente los referentes al SESA, al ecodesarrollo, al ecosistema, a la
orga-nización, la participación y la capacitación y extensión.
Dos fascículos son claves para adentrarse un poco más en el Modelo: el J-l con sus
explicaciones y propuestas sobre la evolución y la organización institucional de un
programa silvo agropecuario; el J-2 con sus interpretaciones sobre la organización y
la participación comunal y sobre la forma de promoverlas.
Se recomienda particularmente, en el fascículo J-2, el punto II.2 con sus propuestas
relativas a Centros de Animación y Aldea Rural y la parte IV con su "procedimiento
para la organización y participación comunal del Programa Silvo Agropecuario".
La relación entidad patrocinadora-organización campesina es, además por supuesto
de las actividades a realizar, el elemento determinante del Modelo. Para ello, además
de los ya mencionados fascículos J-l y J-2, puede ser útil analizar ejemplos concretos
como el Banco de Semillas (D- 7) y la "breve historia de la conducción y manejo del
cuy" (anexo 4 del D-I O).
Las reflexiones de la parte V del presente Tomo de Presentación son aportes
voluntariamente críticos para estimular la búsqueda del lector en este sentido.
78
79
5. LOS SUELOS
Suelo, agua y clima son, con el hombre, los componentes determinantes del ecosistema y,
por tanto, de las posibilidades de ecodesarrollo. Las referencias a suelos se encuentran por
ello en absolutamente todo el Manual, sea por su composición y propiedades, por la
conformación y topografía del terreno o por el sistema de tenencia de la tierra.
A. Propiedades y características del suelo
l. Para actividades productivas
El fascículo D-1 es la base principal del Manual para presentar, tanto en una
versión mas técnica como en otra más simplificada para labores de capacitación
campesina, los conocimientos básicos sobre suelos y ciertas tecnologías para su
conservación y mejoramiento.
Otros elementos se hallan en el fascículo D-16: la materia orgánica (IV.10); los
efectos del bioabono en el suelo (V.2.d.) o los efectos de las bacterias nitrificantes
(V.4.c.).
El fascículo A-2 describe los componentes de un suelo agrícola (figura 3. pag.21).
2. Para otras actividades
Las propiedades del suelo juegan también un rol predominante en la construcción
de infraestructuras y de diversos equipamientos:
ƒ . Su composición determina las posibilidades de su uso en construcciones. Estas
son analizadas en el fascículo I-2, IV.2.(triángulo textural para la fabricación de
adobes en la figura 4.5., página 18).
ƒ Su estructura condiciona la excavación de canales de desviación en el H-3, de
acequias de infiltración en el H-4, de zanjas en el I-1 (parte VI, con su
correspondiente anexo).
ƒ Su estabilidad influye sobre:
- Las terrazas, bancales o andenes (H-S).
- Sobre los cimientos de construcciones (I-1, parte VII con su anexo sobre
mecánica de suelos y el SUCS), particularmente de adobes (1-3, IV.4.D.2.) o
en general (1-3, X.l.B.).
- Sobre los muros de contención (I-3, II.5.E. y G.; II.6.).
B. Importancia de las características del suelo
Por la importancia que tienen las propiedades del suelo, muchos fascículos se refieren
a ellas como elemento principal:
ƒ El fascículo A-2 explica el rol de la textura y estructura del suelo como factor
abiótico de un ecosistema (II.9.A.c.).
80
ƒ La descripción de los suelos se considera como una categoría imprescindible en
todo diagnóstico y descripción de una zona:
- El fascículo B-1 incluye una clasificación de suelos en el Diagnóstico Global
(p. 9).
- El fascículo L-l señala que, para el relevamiento de campo, se entregó a las
brigadas encargadas del mismo una tabla de clasificación de suelos y criterios
de clasificación de terrenos (anexos 1.1 y 1.2).
- Cada vez que se describe un área, se incluye "suelos" como categoría: A-2.
IV.1. para área SESA; A-3, anexo 1.1.e. y 2.1. para la microrregión Cajamarca
y la sierra peruana respectivamente.
- El fascículo C-3 pone el estado del suelo como parámetro para priorizar
ámbitos de trabajo (III.4.B.a.).
- El fascículo D-16 hace de las características del suelo un elemento
fundamental para el plan de una Unidad Productiva (V.1.a.3.).
ƒ Las características del suelo son un criterio básico para muchas decisiones
cuando se trate de escoger:
- El lugar de una plantación forestal (D-5, III.B.b.2 y IV.1.B.b.l); de un huerto
hortícola (D-6, IV.1.c.); de un huerto frutícola (D-8. III.2.b.);
- Especies para una plantación forestal (D-S. IV.2.A.); para hortalizas (.D-6.
IX); para variedades frutales (D-8, VIII);
- Distancias entre plantas (D-8, V.3.b.);
- Un plan de alimentación en piscicultura (D-11, III.1.C.); un sistema de
micorrización de forestales (D-13, IV.1.); fuentes para producir bacterias
nitrificantes (D-14. 11.2.A.).
C. Manejo y usos del suelo
•
ƒ
ƒ
El adecuado manejo de suelos es requisito decisivo para el ecodesarrollo. Se
encuentran en el Manual muchas referencias a este hecho:
- El fascículo A-2 plantea el manejo de suelos como condición para
reconstituir un ecosistema dentro del Modelo del SESA (VI.4.A.a.).
- El fascículo C-1 indica la inadecuada explotación del suelo como uno de los
elementos dentro de la caracterización que el SESA hace del ecosistema
andino (II.4.d.), y señala las actividades sobre suelos como parte de la
estrategia silvo agropecuaria del SESA (II.5.c.1.).
- El fascículo D-16 hace del uso óptimo del suelo una de las bases de la
bioagricultura (IV.5).
- El fascículo D-17 recomienda el manejo del suelo y su vegetación como
medida principal para un aprovechamiento adecuado del agua ( IV.3.).
Los tipos de usos del suelo son uno de los criterios que se emplean tanto en los
diagnósticos (B-l, cuadros) como en el estudio de sistemas silvo
agropecuarios: A -4 y D-18 analizan los usos de la tierra por zona
agroecológica, por familia, por parcela. El tipo de uso del suelo es
precisamente uno de los elementos que sirven para delimitar zonas
agroecológicas en el fascículo A-4, III.
Cabe agregar otro uso del suelo: la cerámica artesanal (G-l).
81
D. Características y preparación de un terreno
ƒ
La preparación del terreno es una de las primeras tareas de muchas
actividades planteadas por el Manual, previas a las labores culturales con
el suelo: D-2, VI.2.d.1.; D-3, V.1.; D-3, V.2. (nivelación); D-4, IV.3;
etc...
ƒ
La topografía y la pendiente son determinantes:
- En la elección de un terreno para vivero forestal (D-4, IV.1.B.), para
plantación forestal (D-5, IV.1.B.b.)
- En la elección del sistema de plantación (D-8, V.3.a.)
- En la formulación de un plan de Unidad Productiva (D-16, V.1.d.1.)
ƒ
Topografía y pendiente son también referencias para:
- Calcular la escorrentía (tiempo de concentración): H-1. II.2.
- Diseñar el trazo de un canal (H-3, III.1.)
- Determinar la orientación de una vivienda o una calle (I-1,II.8.)
E. Importancia de la tenencia de la tierra
La tenencia de la tierra es uno de los datos básicos que se requieren sobre una
zona donde se quiera trabajar. El fascículo B-l lo plantea en sus cuadros de
diagnósticos (por ejemplo en la pág. 25) y lo uso como ejemplo de tabulación
de datos (pág. 35).
Tanto el fascículo A-2 (IV) como el fascículo A-4 (II) lo presentan como
in-formación sobre el área de influencia del SESA.
Pero la tenencia de la tierra no es un simple dato. El fascículo A-4 la señala
como factor determinante del sistema productivo campesino de la zona en la
parte IV y también determinante de una cierta racionalidad campesina en la
parte V.
A su vez, el fascículo D-17 indica que el sistema de tenencia y conducción de la
tierra puede ser un factor limitante importante para los esfuerzos de
reordenamiento de una cuenca.
En general, el problema de la tenencia de la tierra es apenas mencionado como
dato en el conjunto del Manual, sin que se analice su repercusión sobre las
posibilidades y limitaciones de cada una de las actividades propuestas. La
alusión que se hace en los "complementos" de la presentación (páginas a color)
del fascículo D-8 podría extenderse a casi todos los demás fascículos.
82
6. EL AGUA
EL agua tiene en el ecosistema la misma importancia que el suelo y la tierra. Muchas
de las referencias señaladas en el punto anterior para suelos deberían repetirse aquí
para el agua. Por ello, nos limitaremos a algunas menciones y desarrollaremos más
bien lo que es específico de este elemento.
A. Importancia del agua
ƒ El agua es uno de los principales factores abióticos del ecosistema, según el
fascículo A-2 (II.9.A.b.) que describe su ciclo (II.10.A.).
ƒ Por ello, el manejo adecuado del agua es planteado como actividad principal en
el Modelo Silvo Agropecuario (A-2, VI.4.A.. y C-1, II.5.c.2.) y en bioagricultura
(D-16, IV.3.), y como recomendación del A-4 (V.2.c.), así como parámetro de
delimitación de ecosistemas (C-1, IV.3.A.b.2.) y de priorización de ámbitos para
actividades silvoagropecuarias (C- 3, III.4.B.b.).
ƒ El agua juega efectivamente un rol fundamental en:
- Las propiedades del suelo: como constituyente (D-l, IV.2.B.b.1. [cuyas
características se analizan en el IV.6.]), como elemento para detectar la clase
textural de un suelo (D-1, IV.5.A.d.2.)
- Los sistemas de cultivo del área SESA (A-4; IV.1.B.), en sus asociaciones y
rotaciones (A -4, IV.1.C.).
- Todos los cultivos y plantaciones propuestos en el bloque D(D-2, D-3, D-4,
D-S, D-6, D-8, D-9), tanto para la elección del lugar de cultivo como para la
selección de especies y variedades.
- La estabilidad de los cimientos de una construcción (I-1, VII) o de un muro de
contención (I-3, II.5.F y H), en las técnicas de excavación de pozos (I-3, XII).
- La localización de una escuela (K-2, VII.4.B.) o en la protección de un
almacén de tubérculos (F-1, IV.2.b.).
- La salud humana (K-1, I.1 y anexo 4).
- La lista podría en realidad ser infinita.
ƒ Los diagnósticos y los estudios de sistemas silvo agropecuarios otorgan al agua
(su presencia o ausencia, su oportunidad, su disponibilidad y sus efectos
negativos) tanto valor como al suelo. Por ello se encuentra como categoría de
análisis en:
- Los diagnósticos SESA (B-l): recursos hídricos (pág. 9 y 15), infraestructura
de riego (pág. 10 y 13), etc.
- Los formatos del D-18 (a partir de la pág. 32).
- La presentación del área SESA (A-4, II).
- La determinación de sus zonas agroecológicas (A-2, IV.3.; A-4, III).
ƒ La calidad del agua en el suelo es estudiada en el D-1, IV.6.
ƒ Para piscicultura, en el fascículo D-11 se analizan las propiedades que debe tener
el agua en este caso: oxigenación, pH, alcalinidad, dureza y temperatura
(III.1.B.), su temperatura para el transporte de peces vivos (VI.3.A.a.3.), las
técnicas de análisis (VI.l.C).
83
B. Manejo y usos del agua
l. El agua en las labores silvo agropecuarias
ƒ Los usos del agua para la producción silvo agropecuaria se encuentran en
todos los fascículos del bloque D que tratan de actividades productivas,
dentro del marco que dan el fascículo D-17 sobre aprovechamiento integral
de aguas (especialmente la parte IV) y el D-16 sobre bioagricultura (IV.3 y
4.).
ƒ El riego es un elemento determinante de la agricultura. El Manual se ocupa
numerosas veces de las técnicas posibles y de su impacto:
- El fascículo D-l presenta detalladamente factores que influyen sobre la
distribución del riego (IV.6.A.)
- El fascículo A-4 presenta las técnicas en uso en el área del SESA
(IV.1.B.b.S.) y recomienda el mejoramiento de la infraestructura de riego
(V.2.c.). Aporta también, en varios momentos, referencias a los criterios y
prioridades de las familias para el uso del agua disponible (por ejemplo en las
pág. 27 a 29).
- El fascículo D-2 diferencia la preparación del terreno si es de secano o con
riego (VI.2.d.1.) y plantea prácticas andinas de riego (VI.2.d.4.).
- El fascículo D-3 se refiere también al riego como labor cultural (V.7.).
- El fascículo D-4 detalla diversas alternativas de riego para viveros forestales
(IV.3.D.) y explica cómo dosificar riegos para producir plantones en zonas
secas (V.3.E.).
- El fascículo D-5 presenta varios sistemas de captación y almacenamiento de
agua al pie de los árboles plantados (IV.3.G.).
- El fascículo D-6 precisa el tipo de riego según las especies de hortalizas
(IX).
- El fascículo D-8 habla del riego de machaco (V.2.d.) e indica los riegos
dentro de las labores culturales (V.2.h.).
- El glosario del fascículo D-14 define el riego de machaco.
ƒ Otro impacto del agua en la actividad silvo agropecuaria es el relativo a la
humedad de los productos. Este punto es tratado en el fascículo E-13, en el
cual se analizan los porcentajes de pérdida de agua con el uso del secador
solar. El fascículo D-12 (IV.1.A.e.) se refiere al agua de las plantas
melíferas.
2. El agua y la vida humana
Tal como lo plantea el fascículo K-l (I.1.), el agua es factor básico de la vida y
la salud humana. Este aspecto del agua da lugar a varias partes de fascículos:
ƒ Los sistemas integrados de aprovechamiento de agua (Aylambo y
Pariamarca) que presenta el fascículo D-17 buscan, entre otros, el
aprovisionamiento de los asentamientos humanos.
84
ƒ El fascículo 1-7 está íntegramente dedicado al tema del agua para usos de
una colectividad humana, sea su abastecimiento (consumo, II.1.;
captación. II.2.; conducción, II.3.; almacenamiento, II.4), sea su reciclaje
(III), con importantes consideraciones sobre necesidades y conveniencias.
3. Captación y almacenamiento
•
•
•
•
•
•
El fascículo A-4 se refiere varias veces a las fuentes de agua para riego,
señalando en la pág. 27 los pozos abiertos, los puquiales (p. 28) y los
problemas y ventajas en cada caso.
El fascículo D-11 abunda en consideraciones y técnicas para la captación,
almacenamiento y evacuación de aguas en piscicultura (IV y VII.2).
El fascículo D-17 trata del problema general del almacenamiento del agua en
el subsuelo y de su aprovechamiento dentro de un enfoque integral.
Todo el bloque H propone cálculos y técnicas para mejorar la captación de
agua, especialmente las acequias de infiltración (H -4) y las terrazas de
banco (H-5).
El fascículo I-3 aporta dos elementos: conocimientos sobre las bombas de
agua (XI) y excavación de pozos de agua superficial (XII).
La captación y almacenamiento de agua es un punto que el fascículo 1-7
desarrol1a ampliamente en su parte II (dentro de un enfoque "municipal").
4. Control
•
•
Siendo el agua uno de los principales factores de erosión en las laderas
andinas, todo el bloque H retorna los planteamientos generales del fascículo
D-17 y desarrolla una serie de propuestas:
- El fascículo H-1 se dedica al cálculo de escorrentías.
- El fascículo H-2 lo completa con el cálculo de las tormentas y sus ciclos.
- El fascículo H-3 propone canales de desviación para las escorrentías
máximas.
- El fascículo H-6 explica cómo calcular las caídas de agua en canales
abiertos.
- El fascículo H-7 presenta varias técnicas de control de carcavas.
- El fascículo H-8 indica algunas características de alcantaril1as.
Dentro del control del agua es importante poder calcular su caudal:
- El fascículo D-11 brinda algunos métodos (III.1.A.).
- La parte IX del I-1 está dedicada a diversos aforadores y sus sistemas de
cálculo.
- El fascículo 1-7 trata del control del caudal en el canal de ingreso a una
toma de agua (II.2.A.b.).
85
7. EL CLIMA
El clima es el primero de los factores abióticos que el fascículo A-2 (II.9.A.)
plantea como condición antes del ecosistema. Propone cinco elementos
determinantes: la radiación solar, la temperatura, la humedad atmosférica, la
humedad relativa y la lluvia, mientras el fascículo D-16 considera que el óptimo
manejo del clima es un fundamento de la bioagricultura (IV.2.) y explica las
interrelaciones entre agua, suelo y clima (IV.4).
Por otra parte, se encuentran referencias a la realidad del clima en la sierra peruana
(A-3, anexo 2.2), en la microrregión Cajamarca (A-3, anexo l.l.a. y b.), en la
delimitación de zonas agroecológicas del área SESA (A-4, mapa 1, p. 11), en
cuatro zonas de un proyecto del CICAFOR (D-5, pág. 15) y en la estación
Weberbauer (y otras) del Valle de Cajamarca (H-l y H-2).
Precisiones sobre cómo obtener datos meteorológicos se hallan en el fascículo D-4
(IV) y se define el "diagrama climático" en el glosario del D-5.
Fuera de las observaciones ya mencionadas, el Manual se refiere, sin entrar en
mayores detalles, al clima como factor:
. En las actividades del Modelo Silvo Agropecuario (A-2, VI.4.A.d. y C-1,
II.5.c.4.).
. En el calendario agrícola (A-4, IV).
. En las funciones de la silvicultura cuando trata de mejorar los microclimas
(A-4, IV.3.G.).
. En los diagnósticos (B-1).
. En la degradación del ecosistema andino (C-1, II.4.a.).
. En la selección de técnicas en vivero (D-4, IV.1.A.c.).
. En el plan de manejo de una plantación (D-5, III.B.b.2.2.).
. En la selección de especies forestales (D-5, IV.2.A.).
. En la elección de un lugar para huerto hortícola y para la selección de
variedades de hortalizas (D-6, IV.1.e. y IX).
. En la elección de un lugar para huerto frutícola, en el distanciamiento de las
plantas y en la selección de frutales (D-8, III.2.d.; V.3.b; y VIII).
. En el transporte de peces vivos (D-11, VI.3.A.a.8.).
. En el planeamiento de una unidad productiva (D-16, V.1.a.1.).
. En la erosión (D-17, anexo 1.1.).
86
8. LA EROSION
• ¿Qué es la erosión? Una primera definición se encuentra en el glosario del
fascículo A-2. Sus diversas formas son descritas por el fascículo D-1 (VI.2.) y
retomadas en el glosario del D-17. Los glosarios del D-17 y del E-1 dan
definiciones de "degradación".
Más allá de definiciones, las explicaciones sobre la erosión, sus formas y sus
resultados se hallan en el D-1 (VI.2) y en los anexos 1 y 2 del D-17, que precisan
las modalidades de erosión hídrica. Una presentación simplificada puede verse
en la parte VII.1.F. del D-1.
El gráfico 10 de la pág. 113 del D-1 se ocupa de las causas y efectos de la erosión
(ver también p. 117).
• La erosión es un problema gravísimo de los ecosistemas andinos. Está señalada
en las descripciones de los fascículos A-2, A-3 y A-4. El fascículo la considera
como un factor a analizar (pág. 9 y otras). E1 fascículo C-1 la incluye en los
problemas actuales del ecosistema andino (II.4.c.) y el fascículo A-4 lo hace para
la zona de influencia del SESA (V). El fascículo C-3 incorpora la erosión como
parámetro de priorización de ámbitos para proyectos (pág. 13).
• Por ello, el SESA considera el control de la erosión (la "conservación de suelos y
aguas") como línea rectora de su trabajo (A-2, VI; título del bloque D), siendo la
primera Unidad Operativa de su estructura institucional (J-1; IV.3,d.1.), un
subcomité de la organización comunal (J-2, II.2.1.C.) y el eje de la coordinación
interinstitucional (J-3). Es también una de las recomendaciones del A-4
(V.2.C.).
• El control de la erosión, como prioridad, es estudiado en varios fascículos:
- En forma general en la parte VI.3. del D-1, y especialmente las prácticas
agrícolas (VI.4.).
- En el D-3, se presenta la instalación de pasturas para protección de cuencas.
- El D-5 propone plantaciones forestales con fines de protección (IV.1.A.b.).
- El D-16 se ocupa, entre otros, del rol de los abonos verdes y de las plantas de
cobertura (V.6.F.).
- Por su lado, el A-4 explica varias formas de control que emplean los
campesinos cajamarquinos como las asociaciones y rotaciones de cultivos,
la plantación de árboles en cerco de parcelas... (IV).
- Además de las prácticas agrícolas ya señaladas, el bloque H desarrolla en sus
8 fascículos conocimientos y técnicas para el control mecánico-estructural
de la erosión.
87
9. LA TECNOLOGIA
Siendo la tecnología uno de los elementos principales del medio artificial en un
ecosistema, el Manual se ocupa repetidas veces del tema. El lector podrá encontrar
los ejemplos de tecnología que emplea o propone el SESA en los títulos de
fascículos y de sus partes. Referimos aquí las principales menciones que se hacen a
la concepción del SESA sobre tecnología.
• El fascículo A-2 señala la generación de tecnología endógena como uno de los
fundamentos del Modelo Silvo Agropecuario (V1.2.c.).
• El anexo 2.3 del fascículo A-3 expresa ciertas consideraciones sobre la
tecnología de la sierra peruana.
• El fascículo A-4 analiza la tecnología existente en la zona de influencia del
SESA y recomienda la investigación de tecnologías endógenas como una línea
de acción (V.2.).
• El fascículo B-I señala la tecnología como factor del ecosistema (I.5.).
• El fascículo C-l es el que más se extiende sobre el tema. Se ocupa de:
- La relación entre desarrollo, ecodesarrollo y tecnología (II.1.).
- Las tecnologías apropiadas en una estrategia silvo agropecuaria (II.5.a.2.).
- Las consideraciones tecnológicas dentro de una planificación ambiental bajo
el enfoque del SESA (III.1.d.).
- La tecnología apropiada dentro de los principios de la planificación en
ecodesarrollo (III.3.f.).
- La definición de tecnología apropiada y tecnología endógena (glosario).
• El fascículo C-2 analiza la tecnología como parámetro del medio artificial
(III.4.C.b.).
• El fascículo C-3 emplea la tecnología como parámetro para la priorización de
ámbitos para proyectos (III.5.J.).
• Los fascículos D-11 y G-l dan ejemplos de la búsqueda de tecnología adecuada a
la realidad cajamarquina.
• El fascículo D-16 es el más completo con el C-l: estudia concretamente el uso de
tecnología apropiada, definiendo el paso de "adecuada" a "apropiada" y
señalando 12 cualidades que tienen las tecnologías adecuadas (IV.9.). En el
glosario, precisa lo que entiende por tecnología apropiada.
88
10. LA INVESTIGACION Y LOS DIAGNOSTICOS
El conocimiento de la realidad (llámese diagnóstico, investigación o estudio de
sistemas agropecuarios) es un requerimiento que cruza el Manual. Si bien existe un
breve bloque (el B) especialmente dedicado a "diagnósticos", se encuentran
referencias y propuestas en muchas partes.
ƒ Los diagnósticos son una necesidad. Así aparece en el proceso de la
planificación general (C-l, III.6.b. y IV.3.B.; C-2, VII.l.; C-4. I.1.4.) y en la
preparación de planes específicos como un Plan Conservacionista (D-l, III.2.E.)
o el plan de una Unidad de Producción (D-16. V.), pero también en la
preparación de actividades concretas (G-3, III.1.A.a.).
ƒ El diagnóstico es también un método de acción social para la organización y
participación comunal en un programa silvo agropecuario, según el fascículo J-2
(IV.3.l,).
ƒ El Manual separó el fascículo L-l de "relevamiento de campo para elaborar
plano de ocupación físico-espacia1", ubicándolo en una suerte de anexo llamado
"trabajos especiales", pero bien se le podría combinar con el B-1 para completar
y mejorar la propuesta que éste contiene.
ƒ Todo el trabajo de estudio de sistemas silvo agropecuarios, tal como lo explica el
fascículo D-18 y 10 demuestra el fascículo A-4, podría a su vez enriquecer un
diagnóstico, ayudándolo a superar la "descripción" de la realidad para avanzar
hacia su "comprensión". Las numerosas reflexiones conceptuales y
metodológicas del D-18 (ver "complementos" en su presentación en hojas de
color) y los formatos que ofrece, junto con el ejemplo de los resultados
alcanzados en el área de influencia del SESA (A-4) son un aporte esencial al
esquema "clásico" del fascículo B-1.
ƒ En cuanto a la investigación, su necesidad es también sentida. El Manual detalla
poco los procesos de trabajo en este sentido (lo hace especialmente en el caso de
los cultivos andinos, D-2), pero deja entrever la existencia de muchos otros
(D-11, III.4.A., D-13, II.2.; G-1 sobre cerámica vidriada; todas las referencias al
trabajo de los laboratorios de la UNC en D-13, D-14 y D-15, etc...).
89
11. LA PLANIFICACION
Planificación es una palabra clave del Manual. Un bloque de cuatro fascículos le
está dedicado (bloque C) y casi todos los fascículos tienen una parte llamada
"planificación de actividades" (generalmente la parte III, pero a veces se incluye
como un punto de la parte I).
El usuario puede por ello acercarse al tema comenzando por el bloque C y
revisando los planteamientos de los demás fascículos.
Se debe también tomar en cuenta valiosos aportes dispersos en el Manual y que
ayudan a precisar, ampliar o mejorar lo ya señalado:
ƒ El fascículo J- 3 brinda una larga serie de elementos describiendo el proceso
de planificación dentro de la coordinación interinstitucional (III.5.) y
planteando los componentes de un Plan (III.7.). Asimismo, en su glosario,
define lo que es a su entender un plan, un programa, un subprograma, un
proyecto, una actividad, una práctica y una tarea. Incluye en la pág. 16 un
gráfico sobre el proceso de planificación y en la pág. 20 otro sobre los
componentes del plan.
ƒ El fascículo A-3 señala que la microrregión es un ámbito privilegiado de
planificación (II.1).
ƒ El fascículo A-4 recomienda planificar el ecodesarrollo a nivel de la cuenca
entera por las múltiples y frágiles interrelaciones que existen (V).
En varios fascículos se consideran otros niveles de planificación:
ƒ El B-l considera un "plan de investigación" para el diagnóstico (111.l.a.).
ƒ El D-l se ocupa de un "plan conservacionista" (III.2), explicando cómo
planear el uso de los suelos (III.2.B.) y cuál es el procedimiento para elaborar
el plan conservacionista (III.2.E.).
ƒ El D-5 propone un esquema general para un "plan de manejo de plantaciones
forestales" (III.B.), incluyendo un plan general (III.B.c.1.) y un plan por cada
parcela (III.B.c.2.) con su "formato".
ƒ El D-6 plantea a su vez un "plan de cultivo" para el huerto hortícola (VI.l.),
con su "plan de abonamiento" (VI.2.).
ƒ El D-16 se interesa por la planeación de la Unidad de Producción (V. 1.), con
su "plan de uso de la tierra" (V.1.d.3.) y un gráfico de la secuencia del
proceso de planificación de la Unidad de Producción (pág. 34).
ƒ El D-18 se ocupa de la formulación de un "plan de actividades" para el
estudio de sistemas agropecuarios (IV.5.).
ƒ El fascículo J-2 considera un plan de mediano y corto plazo dentro de los
"métodos de acción social" (IV.3.2.).
90
12. LA ORGANIZACION
• La organización de la población es propuesta por el fascículo A-2 como uno de
los fundamentos del Modelo Silvo Agropecuario.
La importancia de la organización se refleja efectivamente en que cada fascículo
le dedica una de sus partes (generalmente la segunda). Sin embargo, como
siempre que el Manual plantea uno de estos temas como categoría de la
estructura de fascículos, los aportes son muy desiguales ya que muchos
fascículos se limitan a repetir algunas pautas básicas.
• Para entender los planteamientos y la práctica del SESA en cuanto a
organización, conviene comenzar por ubicar su papel dentro de la concepción
del ecodesarrollo:
- En el fascículo A-2 (parte V. y VI.2.a.).
- En el A-4 como recomendación para el manejo de la cuenca (V.).
- En el C-1 como elemento de la estrategia silvo agropecuaria (II.5.a.1.), como
principio de la planificación de un ecosistema (III.3.e.), como factor
determinante de la periodización de un programa silvo agropecuario (III.4.),
como criterio de "elegibilidad" de un ecosistema para la aplicación del
Modelo (IV.3.A.a.).
- En el J-1 (II.2.) y el J-2 (III.1.) por su rol en la evolución del programa silvo
agropecuario.
• Luego, se requiere conocer los planteamientos teóricos del SESA sobre lo que es
o debería ser esa organización campesina. Las propuestas explícitas se ubican en
el fascículo J-2, con definición (II.1.2.1, explicaciones sobre importancia y
objetivos (II.3.), propuestas de organigrama (pag. 5) y de estructura (II.2).
• Teniendo este marco, se pueden buscar complementos implícítos en:
- El fascículo C- 3, donde el nivel organizativo es un parámetro para la
priorización de ámbitos para proyectos (III.4.A.d.), parámetro sujeto a
muchas reflexiones (ver "complementos" en la presentación de las páginas a
color).
- El fascículo C-1, donde la "organización de usuarios" es el quinto y último
paso de la secuencia en la estrategia de instrumentalización de un plan,
programa o proyecto (cuadro 2 de la pag. 34), luego de haber sido el sexto
paso en la formulación de planes (IV.3.F.).
- El fascículo B-1 (pag. 27), donde es una variable del Diagnóstico con fines
de Promoción Social.
- El fascículo A-4, donde la organización social es una de las características en
la presentación del área de influencia del SESA (II).
• Como último paso, queda el análisis de las formas concretas de organización que
promueve el SESA en sus relaciones de la población:
- Fundamentalmente en el J-1 y el J-2.
- En el D-2, donde se habla de "agricultores seleccionados" (II).
- En el D-3, donde se señalan conveníos con grupos campesinos y con
agricultores individuales (II).
91
- En el D-6 (II), donde se plantean tres niveles (escolar, familiar, comunal) y
se mencionan "clubes" (ver "complementos").
- En el D-7, donde se establece una larga serie de criterios y mecanismos de
una relación contractual con el SESA para Banco de Semillas (convenios
colectivos e individuales).
- En el D-II, donde se mencionan tres niveles: familiar, cooperativo, comunal
(III) y donde se plantea que las características de la organización son uno de
los determinantes del tipo de piscicultura a emprender.
- En el G-6, donde se indican varias modalidades (II).
- En el I-2, donde se propone que las tareas de la organización campesina sean
la recolección y preparación de materiales locales.
- En el K-2, donde se diferencian tres niveles: deliberativo, gerencial y
ejecutivo participativo (V.1.).
• ¿Cómo promover esa organización? Las principales explicaciones están en el
fascículo J-2 en su parte IV. Casi todos los fascículos repiten los elementos
básicos, algunos de manera un poco más detallada, como el K-1 (II).
• La organización no es solamente de la población, se requiere también la
organización institucional del ente patrocinador (el SESA). El fascículo J-1 se
extiende al respecto (con algunos complementos en el J-3). Algunos fascículos
hablan también de organización para actividades específicas, como el B-1 para
los diagnósticos (III.1.g.) y el D-18 para el estudio de sistemas agropecuarios
(II).
92
13. LA PARTICIPACION
Al igual que la organización, la participación es un tema fundamental al mismo
tiempo sumamente ambiguo (ver parte V de este Tomo de Presentación). La
búsqueda del SESA en esta dirección se expresa en diversos textos. No los
retomaremos todos por cuanto la "participación" viene casi siempre asociada a la
"organización" en las partes II de cada fascículo, de la misma manera que en los
planteamientos más conceptuales (J-l, J-2, VI.2.a. del A-2, etc...). Conviene sin
embargo señalar algunos elementos.
• El fascículo J-2 define la participación (II.1.1.) y la plantea en su grado máximo
(la "autogestión") como característica de la fase final (Aldea Rural) del
programa silvo agropecuario (III.2. período 6, pág. 22).
• Para esa misma fase, el fascículo J-1 habla de "transferencia progresiva de
determinadas actividades a la población organizada que en este período asume
un rol activo en la gestación de su propio desarrollo" (II.1., pág. 6). El mismo
fascículo propone (V) que en la nueva organización del SESA se incorporen
representantes campesinos en el Comité Ejecutivo.
• El fascículo K-2 plantea un nivel ejecutivo "participativo" en la estructura
interna de la Escuela Azul (V.1.C.).
• El fascículo D-14 señala un control y seguimiento de la participación de la
población (VIII.1.).
• El fascículo D-1 menciona la participación en el estudio, evaluación, manejo y
conservación de suelos y, para ellos, seis actividades de interrelación entre
técnicos y campesinos (II).
• La misma noción de interrelación técnicos-campesinos es adoptada por el
fascículo D-16 cuando propone la creación de una conciencia a base de la
experiencia campesina y los aportes técnicos (VI).
• En contraposición, el fascículo D-5 (II) expresa la tónica de muchos textos al
plantear que, en esa relación, la participación consiste en que el especialista
conduzca y la población ejecute.
• En el anexo 4 del fascículo D-10 se encuentra un relato de motivacióncapacitación que no puede ser considerado como ejemplo de las concepciones
del SESA pero que puede ayudar a una reflexión crítica sobre las relaciones
técnicos-campesinos.
Otra manera de enfocar el tema de la participación, o de la relación
institución-campesinos, técnicos-campesinos, podría ser también el retomar las
referencias del Manual a la "aceptación":
• La "aceptación", "receptividad", o "concertación" es un concepto básico del
Manual cuando trata de planificación y manejo de proyectos:
- El fascículo C-l define la planificación ecodesarrollista como "democrática y
concertada" (III.2.b.). Para ello, ubica en la secuencia de la estrategia para
instrumentalizar un plan, programa o proyecto (cuadro 2 de la pág. 34) la
"concertación y organización de usuarios" como última de las cinco etapas.
93
- El fascículo C-2 señala la "aceptación concertada de la población
beneficiaria" como requisito para la viabilidad de un programa o proyecto
(V.I.c.) y la "creación o fortalecimiento de mecanismos de coordinación y
concertación" como el noveno punto del contenido de un documentoproyecto (V.2.C.9.).
- El fascículo C- 3 plantea la "aceptación social" como parámetro para la
priorización de proyectos (V.G.).
- El fascículo C-4 retorna la "aceptación de los beneficiarios potenciales"
como un criterio de evaluación de proyectos (III).
- El fascículo D-6 indica que la "receptividad" campesina es un elemento para
la planificación de un huerto hortícola (III.1.c.).
• Las dificultades y posibilidades de la participación pueden también ser
analizadas con la ayuda de las reflexiones propuestas en la parte V de este Tomo
de Presentación y en los "complementos" de los textos en páginas de color que
introducen los fascículos (por ejemplo la presentación del B-1 o del bloque C).
94
14. LA CAPACITACION Y LA EXTENSION
Bajo estas dos palabras que suelen servir de título para una de las partes de cada fascículo,
queremos presentar algunas referencias del Manual al amplio tema de la educación y la
comunicación.
ƒ El SESA demuestra su preocupación por la comunicación al mencionar, el lenguaje
como una de las condiciones de la subsistencia del hombre en el ecosistema (A-2,
II.5.c.).
Luego, la comunicación no es retomada como tal sino como componente del trabajo
de capacitación y extensión (por ejemplo, D-8, VI.), salvo cuando se reflexiona sobre
la relación entre técnicos y campesinos, como en el D-16 (VI.) y sobre todo en el
D-18 al señalar los problemas de "interpretaciones erróneas" y "diálogo
improductivo" en la pág. 13. Ver también los "complementos" a la presentación
(páginas de color) del D-1.
ƒ La educación como tal es parte fundamental de los intereses del SESA, trátese de
capacitación artesanal (todo el bloque G), de educación escolarizada y
desescolarizada (K-2) o de infraestructuras para la misma (I-5).
Los múltiples esfuerzos del SESA por encontrar alternativas de mejoramiento de la
infraestructura educativa se expresan en el fascículo I-5 con sus diseños de Escuela
Azul, Jardín de Infantes y Taller-escuela de Teñido y Tejido de Lana. La búsqueda se
expresa no solamente en la adecuación arquitectónica a los materiales locales sino
también a los usos y costumbres de la población.
ƒ La concepción educativa del SESA aparece implícitamente en casi todos los
fascículos, en la parte "capacitación y extensión", pero es desarrollada con amplitud
en algunos.
- El fascículo K-2 parte de un análisis de la educación andina y sus problemas para
luego plantear concepciones, metodologías y técnicas. Este fascículo habría de
ser la base para una reflexión sobre el enfoque educativo del SESA.
- El fascículo G-l, sobre capacitación en cerámica artesanal, enseña un caso
concreto de trabajo educativo del SESA que merece ser analizado, no solamente
por su descripción de los módulos y jornadas de capacitación (V) sino por su
enfoque de conjunto.
- En contraposición, el fascículo G- 3, a propósito del Taller-escuela de orfebrería,
desarrolla un esquema diferente, más cercano a la corriente de la "tecnología
educativa".
- El fascículo B-1, en sus cuadros de diagnóstico y en su glosario, presenta una
visión reducida del "nivel educativo": formal y escolarizada (ver
"complementos" en páginas a color). El mismo enfoque se halla en los formatos
del D-18 (pág. 48).
95
ƒ Si existen actividades especiales de educación y de capacitación artesanal, la
capacitación es también un aspecto común a todas (o casi) las acciones del
SESA. Se trata efectivamente de uno de los fundamentos de la estrategia silvo
agropecuaria (C-l, II.5.b.) y uno de los componentes de los "métodos de acción
social" (J-2, IV, 3.3.b.).
Entre las múltiples menciones al tema dentro de los fascículos, se puede
señalar:
- La parte VII del D-1 que es un texto de divulgación para su uso en
capacitación campesina. Materiales de este tipo se encuentran en el G-2,
el K-l y otros.
- La parte VII del D-2 indica cuáles son, según sus autores, los métodos más
adecuados para la capacitación.
- La parte VI del D-4 destaca la práctica supervisada por técnicos como
método preferencial.
- La parte V del D-5 se refiere a cursos teóricos y prácticos.
- La parte VI del D-8 describe una metodología de comunicación y
capacitación.
- La parte VII del D-14 resalta las relaciones entre investigación,
capacitación y extensión.
- La parte V I del D-16 se ocupa de las características de la conciencia a
forjar.
- La parte V.2, del D-18 trata de una metodología de extensión durante el
estudio de un sistema agropecuario.
- El fascículo K-1 detalla la visión "clásica" de la "capacitación de
promotores" de salud (V; IV.5. y también II, 1.d.).
96
97
PARTE V
ALGUNAS REFLEXIONES
COMPLEMENTARIAS
1. DESARROLLO Y ECODESARROLLO
2. PARTICIPACION Y AUTOGESTION
3. ORGANIZACION
4. PAPEL DE LA ENTIDAD PATROCINAOORA
5. SISTEMAS E INTERRELACIONES
6. TECNOLOGIA APROPIADA
7. PLANIFICACION
8. INVESTIGACION Y DIAGNOSTICOS
9. PROYECTOS
10. EXTENSION, EDUCACION Y COMUNICACION
11. NIVEL CULTURAL Y CONOCIMIENTOS
12. METODOLOGIAS
98
PARTE V:
ALGUNAS REFLEXIONES COMPLEMENTARIAS
Para facilitar un mejor aprovechamiento del Manual, incluimos ahora una serie de
reflexiones sobre elementos claves de todo proceso de desarrollo. Con ello pretendemos
brindar al usuario:
• Referencias para comprender, completar o adecuar las propuestas que el SESA
de Cajamarca explica en el Manual;
• Pistas conceptuales y metodológicas para poder diseñar programas de trabajo
consecuentes con las orientaciones del ecodesarrollo planteado;
• Complementos a los aportes del SESA en aquellos rubros menos profundizados
por el Manual.
Estas reflexiones no se refieren a los aspectos estrictamente técnicos de la líneas de
actividades sistematizadas por el SESA. Se limitan a las orientaciones y las
metodologías que han de inspirar la selección y puesta en práctica de tales aspectos
técnicos, a fin de guardar coherencia con la concepción del ecodesarrollo.
A fin de evitar presentaciones demasiado largas o demasiado simplistas, las siguientes
explicaciones parten de una revisión crítica del lenguaje empleado (especialmente en el
Manual). Con ello, se busca esencialmente estimular el usuario a estudiar
detenidamente cada propuesta sin dejarse llevar por la simple magia de palabras cada
vez más usadas pero también muy ambiguas (de ahí las numerosas comillas del texto)
por las diversas interpretaciones que reciben.
Estos complementos pueden ser aprovechados individualmente, antes, durante o
después de trabajar algún fascículo específico, al querer precisar la orientación ligada a
alguna de las palabras aquí analizadas. O bien en forma grupal, en debates sobre
políticas, estrategias, metodologías y contenidos de planes de desarrollo. No se
requiere analizar todos los temas la vez, sino partir del que interesa y así ir ampliando a
los demás por sus evidentes interrelaciones.
99
1. DESARROLLO Y ECODESARROLLO
Adoptada a fines de los años 40 como lema general a nivel mundial, la palabra
"desarrollo" logró durante mucho tiempo una suerte de unanimidad. A la exigencia de
descolonización de los países del hemisferio sur, se agregó el planteamiento de
"desarrollar" las regiones que no gozaban del nivel de vida alcanzado en el hemisferio
norte, cualquiera sea su signo ideológico.
"Desarrollar" fue casi siempre interpretado como "hacer crecer". El "subdesarrollo"
consistía en la marginación de la economía mundial y de las bondades de la sociedad
de abundancia en pleno auge en el norte. El "desarrollo" debía por consiguiente buscar
alcanzar los niveles de rendimiento, industrialización y servicios que habían sido
considerados como la clave del éxito del norte.
Muchas fórmulas fueron propuestas y ensayadas. En América Latina, conocimos
recetas como la revolución verde en lo agrícola, la sustitución de importaciones en lo
industrial, el crecimiento del Estado en los servicios.
Progresivamente también se comenzaron a precisar estrategias para lograr el
"desarrollo". Se habló de "desarrollo nacional" por un lado, de "desarrollo de la
comunidad" en el polo aparentemente opuesto. Aparecieron la "participación" de la
población y el vocablo "adecuado" como pistas para viabilizar lo que tan mal iba
funcionando: proliferaron la "investigación participativa" y la "metodología
participativa", junto con la "tecnología adecuada",
Se agregaron calificativos que suponían una voluntad de enmienda a errores y fracasos
anteriores. El adjetivo más en boga pasó a ser el término "integral" (o "integrado"), con
el cual se adornó un sin número de proyectos.
La característica predominante de esa fase (que sigue vigente como una de las
corrientes del "desarrollo") fue la creencia en la existencia de metas y modelos
universalmente válidos. La fe en lo universal era el signo distintivo del "desarrollo".
No en vano el término había sido propulsado por Truman ante las Naciones Unidas y
estas lo habían recogido como bandera.
Durante muchos años quedaron relegados a la oscuridad y al oprobio los pueblod y los
investigadores preocupados por la defensa de las particularidades locales y regionales.
El nuevo esquema solo admitía las particularidades como fuentes de "ventajas
comparativas" en lo productivo (a aprovechar para una inserción más rentable en la
economía mundial) y como reservas de folklore en lo demás.
100
La dura realidad del planeta, terco en mantener las diferencias, volvió a abrir brechas
para planteamientos no-ortodoxos. Muchos especialistas, aterrados por los desastres
causados en su rama por el mito universal, comenzaron a levantar cabeza. Exigieron un
poco más de consideración y sugirieron nuevos enfoques. El "eco-desarrollo" es uno de
ellos, producto del esfuerzo de científicos de la naturaleza por hacer respetar las leyes
de la tierra, de la ecología.
Otros investigadores han lanzado también sus propuestas, forjando nuevas palabras en
las que el "desarrollo" está determinado por algún eje o alguna estrategia. Además del
"eco-desarrollo", encontramos ahora el "etnodesarrollo", el "endodesarrollo", etc...
Cada nueva corriente pone el acento en la convicción o especialidad propia, aunque
reconozca la importancia de lo planteado por otros. Así, los ecodesarrollistas hacen de
lo social, de la intervención organizada de la población, uno de los pilares de su
fórmula (ver tomo 2, fascículo A-2, partes V y VI). Los etnodesarrollistas suelen ser
firmes defensores de la ecología. Ambos reclaman un desarrollo desde adentro, un
desarrollo endógeno, un "endo-desarrollo".
En conjunto, todas estas tendencias están haciendo algo mas que pegar prefijos o
calificativos al vocablo "desarrollo". Lo están reinterpretando. Están reorientando la
palabra "desarrollo", haciéndola partir no del verbo "desarrollar" entendido como
"hacer crecer hasta una meta máxima", sino del verbo "desarrollarse" entendido como
"valorar, extender y aprovechar todas las posibilidades internas, guardando la armonía
del conjunto".
Ya no se trataría de "ser más" en forma comparativa, de acuerdo a una escala universal,
sino de "estar mejor" dentro de las posibilidades y limitaciones de cada realidad, de
cada sociedad.
Todas estas nuevas propuestas tenderían así a forjar una nueva corriente del
"desarrollo". Cada una está buscando y aportando algo. Ninguna está realmente
consolidada como tal ni puede ser considerada aún como alternativa suficientemente
valida de por sí.
Ante el actual planteamiento de ecodesarrollo, pueden entonces existir dos actitudes.
La una conservadora, consistente en mejorar el viejo "desarrollo" con una mayor
preocupación por el ecosistema y su conservación, con tecnologías más "apropiadas",
La otra ambiciosa, orientada a aprovechar los aportes del ecodesarrollo para ir
reconstruyendo un nuevo enfoque de desarrollo, desde la realidad, desde los
potenciales de cada región y pueblo, desde la diversidad.
101
2. PARTICIPACION Y AUTOGESTlON
El ecodesarrollo tiene a la población local como protagonista principal. El hombre es
efectivamente factor preponderante en el equilibrio o desequilibrio de un ecosistema,
en su conservación, mejoramiento o destrucción.
La historia andina precolombina fue una larga lucha por acondicionar el medio
ambiente a las necesidades de sus habitantes. La historia andina colonial y republicana
presenta más bien el deterioro de los equilibrios naturales al ritmo de la demanda
europea o nacional de materias primas, alimentos, mano de obra. La historia de un
ecodesarrollo habría de ser la reconstrucción de los ecosistemas y su adecuación a los
requerimientos y prioridades de la sociedad local, regional y nacional.
En cuanto los proyectos clásicos de "desarrollo" reclaman la participación de la
población como una manera de mejorar su propio funcionamiento y el logro de sus
metas, los proyectos de ecodesarrollo han de ser basados en la intervención de los
lugareños.
El control y mejoramiento de un ecosistema ha de pasar necesariamente por los actores
humanos de dicho ecosistema.
En el lenguaje de los proyectos de desarrollo, esa intervención de la población suele
expresarse a través de dos términos claves: "participación" y "autogestión". El presente
Manual del SESA de Cajamarca emplea ambos, precisando en el fascículo J-2 (tomo
13) su concepción de la "participación" y el ideal de "autogestión campesina" a lograr
en el sexto y último periodo de un Programa Silvo Agropecuario.
Como casi toda la terminología del "desarrollo", las palabras "participación" y
"autogestión son ambiguas y esconden interpretaciones y estrategias diferentes,
cuando no contradictorias.
En nuestros días, todo se ha vuelto "participación". Se dice que se "participa" al recibir
información, al opinar, al intervenir en la ejecución de algo, al tomar decisiones en
forma autónoma (autogestionariamente), como si todo fuera lo mismo, como si no
hubiesen diferencias abismales entre un nivel y otro.
El afán de "autogestión" lleva algunos a requerir una total independencia ante
cualquier intervención externa, negando la interdependencia, suponiendo que forman
islas donde hacer lo que se les antoja. Otros se satisfacen con una "autogestión en la
cual se les permita administrar el simple funcionamiento de empresas, proyectos o
actividades, cuyas orientaciones, posibilidades y futuro están totalmente determinadas
y decididas desde el exterior.
102
Dos preguntas dan la clave de la "participación" y la "autogestión": ¿quién o quiénes
toman las decisiones? ¿ sobre qué aspectos toma cada uno decisiones ?
Las mismas interrogantes devuelven automáticamente a una reflexión sobre el papel
del Estado (y de diversas entidades patrocinadoras) frente al rol de las propias
poblaciones locales en el "desarrollo".
Tanto en la sociedad andina existente en el momento de la invasión española como en
los países del norte que aparecen ahora como "modelos", Estado ha sido y es actor
preponderante en el manejo de los recursos naturales, de los ecosistemas.
El Estado incaico fue promotor de grandes obras de adecuación del ecosistema andino
y ordenador de una sociedad que, fundamentalmente, respetaba los equilibrios
naturales.
Los Estados modernos del norte multiplican las legislaciones (creación de reservas
naturales, protección de zonas no aptas a una explotación intensiva acuerdo a la
clasificación de suelos, prohibición de actividades contaminantes...) tendientes a
preservar la naturaleza.
Los propulsores del ecodesarrollo proponen por ello que el Estado, sus organismos y
las entidades paraestatales diseñen y ejecuten programas de recuperación, protección y
mejoramiento de ecosistemas, incorporando la "participación" de una población a la
cual los programas serían "transferidos" una vez demostrada su capacidad de
administrarlos bien.
Pero el rol del Estado se sustenta en la existencia de una conciencia nacional, en la
capacidad de la sociedad civil para exigir determinadas medidas, en la capacidad del
Estado para hacer cumplir dichas medidas.
En los actuales países andinos, se suele carecer de estas tres condiciones. Los
requerimientos alimenticios de las ciudades y los atractivos momentáneos de un
producto en el mercado internacional casi siempre arrasan con las conciencias, las
presiones y las normas.
Queda por ello la duda: ¿A quién le habría de corresponder actualmente el principal
protagonismo? ¿Al Estado, con participación de la población? ¿A las poblaciones
locales y sus organizaciones, con el apoyo y la participación del Estado? ¿Cuál ofrece
la mayor garantía de continuidad? ¿Podría el actual Estado forjar y apoyar
organizaciones locales con conciencia y capacidad de ecodesarrollo? ¿O podrían más
bien las organizaciones locales ayudar a forjar un Estado con conciencia y capacidad
de autodesarrollo?
103
3. ORGANIZACION
Hablar de intervención de la pob1ación en el ecodesarrollo obliga automáticamente a
ocuparse del problema de la organización de esa población.
El presente Manual plantea claramente (tomo 13, fascículo J-2, pp. 2 y 6) que, para
ello, no se trata de crear nuevas organizaciones especiales sino de partir de las
existentes, de las "genuinas".
El tema requiere una serie de precisiones,
La práctica más generalizada del "desarrollo" consiste en crear organizaciones en
función de actividades a realizar, de problemas a resolver (hacer una carretera o una
escuela, administrar una actividad o un proyecto, recibir un préstamo…). Podríamos
llamarlas "organizaciones funcionales". En "ecodesarrollo", no se puede pensar en
organizaciones "funcionales", o independientes y especializadas.
Un ecosistema está basado en la interrelación e interdependencia de sus múltiples
partes. Para planificar y ejecutar acciones de transformación de ese ecosistema, se
precisa visión general y unidad de mando, es decir que las decisiones respeten la
armonía del conjunto, tomen en cuenta las interacciones entre los diversos elementos.
Una labor de ecodesarrollo no puede por tanto basarse en cualquier tipo de
organización. Las posibilidades de una organización campesina para administrar,
conservar y mejorar un ecosistema están determinadas por su propia naturaleza,
territorio, composición, funciones y capacidades.
Los proyectos que se implementan en el campo tienden, cualquiera sea su orientación,
a buscar entre las organizaciones locales existentes o potenciales aquella que mejor
podría identificarse a sus propias actividades, aquella que sería un buen interlocutor,
una buena contraparte que asegure la continuidad y futura "autogestión" de lo iniciado
por una entidad patrocinadora externa.
Es decir que es el "proyecto institucional" el que va determinando la organización
campesina.
En ecodesarrollo, el éxito pasa por la unidad y coherencia de un territorio y la unidad y
coherencia del grupo social que habita ese territorio. Si la organización campesina
abarca solamente -parcelas del espacio que se considera como ecosistema básico, si com-
104
prende apenas una parte de la población que vive en él, sin el poder de comprometer al
conjunto para el respeto de ciertas normas y la realización de ciertas acciones, nunca
será verdaderamente capaz de planificar, conducir y ejecutar un ecodesarrollo.
Semejantes exigencias fueron la clave de la sociedad andina prehispánica. El
crecimiento de la población y de la economía estuvo acompañado por una
administración colectiva del territorio y de sus habitantes.
Desde el ayllu original hasta el Imperio Incaico, pasando por las federaciones de ayllus
y los sucesivos reinos y Estados, cada etapa del proceso histórico de construcción de la
sociedad andina requirió un avance en la capacidad de control de los recursos naturales
y sociales del territorio arcado.
La base de toda la estructura que se iba armando estaba en el ayllu, el cual se regía
precisamente por la administración del territorio y el control del grupo social a través
de una organización única que no se "especializaba" en uno u otro aspecto, sino que
gobernaba todos los rubros de la vida (lo económico, lo ecológico, lo social, lo cultural,
lo religioso, lo po lítico...). No se trataba tanto de una "explotación colectiva" (cada
familia trabajaba su propia parcela), sino de una "administración colectiva".
La experiencia histórica del ayllu y de las diversas formas de gobierno precolombino
dió resultados por lo menos aceptables en cuanto al manejo de los ecosistemas. Ello no
quiere decir que la única alternativa del ecodesarrollo esté en el regreso al ayllu y al
Tahuantinsuyo. Pero, sí, se requiere aprovechar estos antecedentes para comprender
las necesidades de organización para un ecodesarrollo en el contexto andino.
La "administración colectiva de los recursos" (p. 78) y el "manejo integral de la
cuenca" (p. 81) son precisamente dos de las recomendaciones de este Manual en el
fascículo A-4 (tomo 2). ¿Cómo garantizar esta administración y este manejo? ¿Bastaría
con normas legales y controles del Estado, junto con una "autogestión campesina" de
determinadas actividades?
¿Un Estado fuerte y capaz, apoyado por todo tipo de organizaciones campesinas en el
terreno? ¿Una organización campesina fuerte y capaz en cada unidad territorial, con el
control y el apoyo regional y nacional del Estado? La decisión corresponde a cada país
y pueblo, de acuerdo a la propia realidad del Estado y a las opciones políticas de cada
uno.
105
4. PAPEL DE LA ENTIDAD PATROCINADORA
Ante las agresiones permanentes de la agricultura comercial de mercado contra los
ecosistemas y ante un "desarrollo nacional" que suele postergar y marginar los Andes,
las entidades patrocinadoras (como se llama a sí mismo el SESA de Cajamarca) del
ecodesarrollo tienen un rol importante que cumplir,
La recuperación de una naturaleza desequilibrada y empobrecida requiere esfuerzos
intensos que no ofrecen rápidos resultados. Sería muy difícil que las organizaciones
locales puedan asumir solas la tarea: además de estar a menudo debilitadas
internamente, carecen de los recursos económicos necesarios para invertir en el
reacondicionamiento de su territorio y de la fuerza política indispensable para lograr la
modificación de ciertas orientaciones "nacionales".
Dicho apoyo externo proviene generalmente de entidades internacionales (como el
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente o como algunas
cooperaciones bilaterales), de ciertos organismos estatales, de centros académicos
(como la Universidad Nacional de Cajamarca) o privados.
Si bien estas instituciones juegan un papel de primer plano, se carece en general de una
reflexión clara sobre los límites y alcances de su rol. En lugar de analizar las
características propias del ecodesarrollo, se suele partir más bien del modelo clásico de
los proyectos de "desarrollo",
Es decir que la "entidad patrocinadora" asume una función rectora: diseña un proyecto,
lo conduce y busca "transferirlo" progresivamente a una organización local.
El análisis de las páginas anteriores sobre "participación y autogestión" y sobre
"organización" convoca a un debate urgente para verificar si dicha estrategia institucional es compatible con los objetivos del ecodesarrollo.
Para pasar del "desarrollo" clásico al "ecodesarrollo", ¿basta con modificar los contenidos de los proyectos y lograr un poco más de participación de la población? ¿Puede
olvidarse que la inmensa mayoría de los proyectos fracasan a la hora de "transferir"?
Existen dos posibles concepciones sobre el papel de los organismos externos, concepciones que se condicen con las reflexiones sobre la realidad del Estado en nuestros
países y el rol de las organizaciones campesinas, por un lado, y sobre la autogestión por
el otro.
106
La primera sería el "patrocinio". El organismo externo, actuando como buen padre
(patrocinio viene de "pater", padre en latín), inicia y crea un proyecto de ecodesarrollo,
lo implementa y ejecuta con la colaboración de los hijos (las organizaciones
campesinas) hasta que estos estén en edad y capacidad de "heredar", de recibir la
"transferencia".
Esto supone una total o casi total coincidencia de vistas, intereses y capacidades entre
uno y otros, a fin de evitar que las decisiones tomadas por la primera generación sean
malogradas o desechadas luego por la segunda. Para alcanzar dicha conformidad, el
"patrocinador" cuenta con la educación que va proporcionando (con la capacitación y
la extensión).
La segunda concepción seria el "apoyo". Partiendo de la necesidad que las decisiones
respondan a las capacidades y prioridades de los propios interesados, el organismo
externo no diseña proyectos de ecodesarrollo, como tal sino un plan para promover,
facilitar y enriquecer los proyectos a ser elaborados y conducidos por las organizaciones locales.
Sin caer ni en la pasividad (esperando las iniciativas locales) ni en el "seguidismo"
(aprobando cualquier orientación o decisión de la organización local), el organismo
externo evita sustituir (aunque sea temporalmente) a la propia población, buscando
más bien desarrollar la capacidad de ésta de decidir, diseñar, conducir, implementar y
ejecutar su ecodesarrollo.
En el primer caso, la estrategia institucional contempla un cambio de función del organismo externo: de conductor al inicio a asesor al final. En el segundo caso, la función es
la misma a lo largo de todo el proceso: apoyo, asesoría; lo que se va modificando es el
contenido del apoyo, de acuerdo al avance de la organización local y del trabajo de
ecodesarrollo.
107
5. SISTEMAS E INTERRELACIONES
Después de decenios de limitar su visión a problemas específicos (el cultivo de tal
planta, la lucha contra cual plaga...), los estudiosos del desarrollo rural adoptan cada
vez más un enfoque de sistemas, es decir que tratan de analizar las reacciones en cadena que cada modificación de un aspecto de la realidad provoca en los otros elementos.
Ya no se mira una cuenca o microcuenca solamente en función de su máximo potencial
productivo, en función de sus "ventajas comparativas" dentro de la economía nacional
e internacional, se le considera como ecosistema, como conjunto ecológico cuyas partes son interdependientes.
La palabra "sistema" comienza a llenar la literatura rural: "ecosistema". "sistema de
producción", "sistema agro - silvo - pastoril", "sistema agrícola", "sistema pecuario"
son algunas de las expresiones recogidas del presente Manual.
No basta sin embargo con adoptar un vocablo, un concepto. Es necesario aclararlo,
precisarlo, para entender sus limitaciones y aprovechar sus aportes.
Dos (por lo menos) son los peligros que entraña actualmente cierto enfoque sistémico
aplicado al desarrollo rural: el mecanicismo y el tecnicismo.
La teoría de los sistemas describe las reacciones entre las partes del conjunto como relaciones de causa a efecto. Esta visión puede ser muy útil para desmenuzar un sistema y
describir su funcionamiento, pero es probablemente insuficiente para entenderlo.
El sistema sería como una gigantesca máquina pletórica de engranajes, piñones, poleas
y en la cual cada elemento, con su acción, provocaría automáticamente determinada
reacción en el elemento siguiente. A su vez, la falla de una pieza conllevaría a la paralización o destrucción de otras, salvo que existan conexiones alternativas que se pongan inmediatamente en marcha.
Las relaciones de causa a efecto son útiles pero parecen insuficientes para explicar y
desentrañar sistemas en los que entran factores tan complejos como la ecología y la
acción humana. Más aún en el mundo andino con la extrema diversidad y fragilidad de
sus componentes.
Más que por simples relaciones de causa-efecto, los ecosistemas andinos están conformados por una intricada red de interrelaciones, es decir de acciones o influencias mu-
108
tuas y muchas veces simultáneas entre un sinnúmero de elementos.
Un análisis del sistema consistente en desmenuzarlo para estudiar las relaciones bilaterales entre dos de sus partes y luego avanzar abarcando más componentes, hasta completar la totalidad de estos, nunca logrará una visión global realmente acertada del conjunto. Aportará muchos conocimientos útiles pero carecerá de la capacidad de entender
e interpretar adecuadamente el sistema.
Se requiere combinar el análisis de cada elemento y su acción sobre otros junto con el
estudio del conjunto, tratando de entender sus fuerzas dominantes, su dinámica, sus
ritmos, y eso va más allá de las simples relaciones de causa a efecto.
Ahí interviene el segundo peligro que enfrenta actualmente el análisis de sistemas, el
tecnicismo. Como las relaciones de causa a efecto son más fáciles de entender y controlar cuando se trata de relaciones técnicas, o sea físicas, químicas, biológicas (es decir cuando se refieren a ciencias llamadas "exactas"), se suele limitar el sistema rural a
sus componentes ecológicos y productivos y dejar toda otra intervención humana de
lado como si fuera un elemento externo al mismo.
Así, el estudio de los sistemas de producción agraria intenta pocas veces comprender la
racionalidad y los valores del campesino y se reduce a analizar los efectos de la acción
humana sobre el sistema "técnico" y a querer transformar comportamientos considerados nocivos y cuya causa se achaca al "bajo nivel cultural" del poblador.
Así, se quiere conocer el "sistema productivo" de la familia campesina como si ésta
fuera solamente productora, sin profundizar en la racionalidad económica (lo productivo es sólo una parte de lo económico), social, cultural, política..., que inspira las
decisiones campesinas.
Esta tendencia proviene de considerar lo "cultural" (es decir los valores y no solamente
los comportamientos) como un fenómeno aislado cuando es un producto del tipo de
relaciones de los hombres con la naturaleza y entre sí, es al mismo tiempo un factor de
estas relaciones. Siendo producto y factor, lo "cultural" es totalmente parte del sistema
(por ejemplo del ecosistema) y resulta imposible entender éste sin incluirlo.
109
6. TECNOLOGIA APROPIADA
Los numerosos fracasos en la región andina (y en otras partes) de proyectos basados en
la introducción de la tecnología moderna pregonada por la "revolución verde" (es decir
todo el arsenal de mecanización vigente en los países templados del hemisferio norte)
llevaron a reconsiderar la cuestión de la tecnología.
"Tecnología apropiada", "tecnología adecuada", "tecnología andina" y otras expresiones en boga en los últimos años caracterizan una corriente que busca alternativas a
las fórmulas pesadas de la tecnología agrícola moderna.
En la base de los planteamientos que hacen las nuevas tendencias están dos cuestionamientos: el primero enfrenta el mito de una tecnología moderna que sería universalmente válida; el segundo considera la dependencia tecnológica como uno de los factores negativos para el desarrollo.
La crítica a los intentos de ofrecer una misma tecnología en todas partes del planeta
corre pareja con el replanteo de "modelos" y objetivos de desarrollo supuestamente
universales. Contrariamente a la búsqueda de uniformización de la tierra que ha
caracterizado los últimos decenios, se está insistiendo cada vez más en que la diversidad es precisamente fuente de riqueza para la humanidad y la naturaleza.
Cada realidad tiene un potencial propio, genera una racionalidad diferente, conduce a
formas particulares de vida, de bienestar.
Por otra parte, si bien una tecnología "importada" sin control puede generar temporales
auges económicos y abundancia momentánea de bienes, la continuidad de todo proceso de desarrollo requiere sólidas bases locales y la tecnología es una de esas bases.
Con ello, no se propugna una total autonomía o una autarquía tecnológica (la realidad
andina y su historia demuestran que en la región difícilmente pueden sobrevivir mucho
tiempo las islas autosuficientes) sino una conducción local del desarrollo tecnológico,
partiendo de los recursos y tradiciones existentes y controlando los aportes externos
para permitir su apropiación, evitar una dependencia y alcanzar más bien una
interdependencia.
En respuesta a la tecnología universal se suele buscar una que sea "endógena", es decir
de origen local. Con esta expresión se designa tanto la rehabilitación de tecnologías
ancestrales, la adaptación de las que existan localmente, la generación de otras nuevas
y que sean propias y la selección de aquellas importadas que puedan ser convenientes y
110
adecuadas (tomo 3, fascículo C-l, página 8).
Sin embargo, como para todo esfuerzo que se pone de moda, ciertos peligros acechan
la tecnología "apropiada" o "adecuada".
El principal es probablemente la tendencia a encerrarla en "lo pequeño". La tecnología
"apropiada" sería la más "pequeña", en lucha contra la "grande". De acuerdo a esta
visión simplista, se podría pensar nuevamente "recetas" tecnológicas universales pero
pequeñas.
Eso es lo que, de hecho, ha comenzado a suceder con los intentos de difusión en el
Tercer Mundo y en los sectores marginales del hemisferio norte de "paquetes tecnológicos adecuados". Así, muchas entidades financiadoras de proyectos de ecodesarrollo califican los pedidos que reciben en función de la cantidad de "tecnologías apropiadas" incluidas en los mismos.
Hasta se van creando jerarquías: un "biodigestor", por ejemplo, da prestigio y
credibilidad, aumentando las posibilidades de obtener financiamiento.
Con ello, se va perdiendo la indispensable relación entre una realidad determinada y
sus tecnologías. Se cree que los nuevos "paquetes" son de por sí "adecuados" por
cuanto son "pequeños" y el reto de los proyectos consiste en lograr que la población
local se los apropie, para que se vuelvan "apropiados".
Así, progresivamente, se corre el riesgo que la tecnología "adecuada" deje ser
"endógena", es decir generada desde adentro y por tanto controlada y controlable por la
población y sus organizaciones, para ser exclusivamente producida por centros
especializados en tecnología "pequeña" y luego difundida por promotores.
Esta posible evolución llevaría finalmente al mismo tipo de enfoque dominante en la
"revolución verde". Por un lado los investigadores especializados; por otro lado los
campesinos; entre ambos, un ejército de "extensionistas" encargados de convencer a
los últimos de la bondad de los hallazgos hechos por los primeros.
111
7. PLANIFICACION
El ecodesarrollo, es decir la recuperación, mejoramiento y conservación de un
ecosistema, es un proceso a mediano y largo plazo. La inmensa mayoría de sus frutos
se comienzan a dar después de años. Requiere por ello una gran capacidad de
planificación.
No se trata s()lamente de contar en el inicio con una buena planificación, sino de lograr
una excelente capacidad de planificación: un plan de
//
ecodesarrolló no puede establecerse de una vez para siempre y exige permanentes
adecuaciones o reorientaciones.
Un desarrollo clásico suele basarse en grandes metas cuantitativas de prc)duccl0n y
consumo, a través de obras definidas de acuerdo a dichas metas. Una vez lanzada la
ejecución del plan, se puede cambiar la cuantíficacióll de las metas o realizar obras
complementarias destinadas a corregir o cc)mpensar ciertos efectos secundarios más o
menos imprevistos de las obras principales, pero difícilmente se modifican las
orientaciones.
El ecodesarrollo no se asienta tanto en metas sino en los equilibrios del ec()sistema, en
los flujos de su energía. Requiere por ello mucho más flexibilidad y capacidad de
planificación progresiva.
Otra característica de la planificación del ecodesarrollo es el rol de la población local
en la misma. Resulta casi impensable un ecodesarrollo planificado desde fuera. Por dos
razones principales.
La primera consiste en las limitaciones de las categorías e instrumentos clásicos para
entender y manejar la complejidad de un ecosistema. La planilicación del aparato
estatal divide la realidad en sectores administrativos que se ocupan en forma
especializada y excluyente del aspecto que les corresponde.
En el mejor de los casos, se tiene una orientación general que guía a todos los sectores
y esfuerzos de coordinación para intentar armonizar las metas y métodos: existen así
comisiones intersectoriales en 10 económico, en 10 social... Pero igualmente se carece
de una visión general de las interrelaciones de la realidad cuando se precisa 10 propio
de cada sector, y peor aún cuando se pasa a la ejecución.
La segunda está en el gran potencial de la población andina para planificar. Pocas
sociedades desarrollaron tanta capacidad de planilicación como la andina.
112
Empujado por las dificultades de su geografía y su ecología, el mundo hispánico tuvo
que basar su supervivencia y crecimiento en una estricta planificación en el espacio y
en el tiempo. Y lo hizo tanto para el espacio y el tiempo inmediatos (la parcela familiar
o el territorio comunal, un ciclo agrícola) como para el espacio y el tiempo lejanos
(intercambio y reciprocidad entre zonas distantes en kilómetros o en altura, ciclos de
rotación de cultivos y descanso de tierras, previsión de los ciclos extremos del clima).
Además, esta planificación supo combinar todas las dimensiones de la realidad, sin
limitarse a una o varias de ellas. Así, la búsqueda de pareja para formar una familia y la
celebración de fiestas y rituales religiosos; buscaban fortalecer y perpetuar intercambios ecológica y económicamente indispensables. De la misma manera, las decisiones
productivas se referían a normas ecológicas, sociales, culturales y políticas.
Si bien dicha capacidad de planificación quedó en gran parte desestructurada por una
sociedad dominante que despreciaba y saqueaba el mundo andino, los estudiosos van
redescubriendo cada vez más la habilidad con la cual los campesinos, en condiciones
siempre más desfavorables, planifican su supervivencia (ver el fascículo A-4, tomo 2).
Podría agregarse una tercera razón de peso para que la planificación del ecodesarrollo
esté en manos de la población local (aunque no solamente en las suyas). Si se opta por
una autogestión del ecodesarrollo (ver mas arriba punto 2) que no se limite a la simple
administración de proyectos ya diseñados y lanzados y tenga más bien un cierto caracter de autogobierno local, resulta impensable que la planificación no esté a cargo de ese
autogobierno.
En conclusión, la planificación del ecodesarrollo no consiste en seguir aplicando (con
una nueva orientación) las categorías y métodos de siempre; requiere una renovación
profunda de estos. Tampoco bastaría con descentralizar" esa planificación en busca de
la "participación" de la población de base. Convendría más bien basarse en la capacidad existente del campesinado andino, revalorizarla y desarrollarla, enriqueciéndola
con aportes de la planificación moderna.
113
8. INVESTIGACION Y DIAGNÓSTICOS
Conocer la realidad es el reto inicial que enfrentan todos los proyectos de desarrollo.
Para ello consultan en archivos todos los diagnósticos e investigaciones existentes.
Casi siempre los completan o corrigen con encuestas e indagaciones propias.
Pero, en la mayoría de los casos, ello constituye apenas un "paso" en la programación,
"paso" que se cumple como una especie de ritual mágico y obligatorio, sin reflexionar
mucho sobre su significado y su importancia.
¿Para qué se quiere conocer? ¿Para quiénes va a ser ese conocimiento? ¿Quiénes lo van
a buscar y elaborar? ¿Qué se quiere conocer? ¿Cómo se va a conocer? ¿Cuándo?
¿Dónde? De haberse planteado con claridad estas preguntas y de haber intentado
contestarlas con rigor, muchos proyectos habrían probablemente adoptado una nueva
actitud y nuevos métodos, en lugar de limitarse a adoptar alguno de los "modelos" de
investigación de moda,
Al "desarrollo clásico" le interesan diagnósticos que acumulen un máximo de datos
útiles para priorizar, presupuestar e implementar las medidas (casi siempre las mismas)
que constituyen el arsenal universal de un buen "desarrollador".
Es decir que se suele mirar la realidad, no como es, sino en función de sus potenciales y
sus "frenos" para la aplicación de recetas preestablecidas. "Potencial de desarrollo" y
"freno (o traba) al desarrollo" son expresiones típicas en las conclusiones de semejantes estudios.
Si se entiende el ecodesarrollo como un replanteo de los objetivos y estrategias del
desarrollo, y no como un simple parche para mejorar un supuesto vacío del modelo
clásico, se tiene ya una base de cuestionamiento a los usuales diagnósticos: cambia el
¿Para qué se quiere conocer?
Ya no se trata solamente de verificar la aplicabilidad de actividades más o menos predeterminadas; se requiere conocer y entender la realidad, su racionalidad, sus equilibrios y desequilibrios, las interrelaciones entre sus múltiples componentes, etc...
He ahí que el ¿Qué conocer? se va modificando a su vez.
También cambia el ¿para quiénes? El ecodesarrollo propone como pilar fundamental
una "real simbiosis entre el hombre y su medio, basada en el conocimiento e identificación con su ambiente" (tomo 2, fascículo A-2, página 53).
114
Ello obliga entonces a que la propia población campesina sea el destinatario principal
de los conocimientos sobre su ecosistema. Con lo cual cuestionan investigaciones y
diagnósticos hechos para los técnicos y especialistas de los proyectos y solamente aprovechables por ellos.
Con estos nuevos objetivos, esta temática ampliada y este público diversificado, ¿puede pensarse que los investigadores sean los mismos?
Quienes, en los últimos tiempos, se han dedicado a estudiar los sistemas agropecuarios
tradicionales, llegaron a la conclusión que la formación profesional de los técnicos es
inadecuada, llevándolos a "interpretaciones erróneas" y a "diálogos improductivos con
los campesinos" (tomo 7, fascículo D-18, página 13).
El ¿quiénes investigan? requiere por ello una revisión. No puede tratarse de una simple
"participación" campesina en la investigación de los especialistas, sino de la redefinición del papel de campesinos y técnicos, tanto en la búsqueda como en la interpretación, a fin de aprovechar los conocimientos y la racionalidad propia de ambas partes.
¿Cómo?, ¿cuándo? y ¿dónde? Estas tres preguntas exigen a su vez precisiones.
Si el campesino investiga, no lo hace de la misma manera que el académico. Y hacerlo
juntos exige algo más que la simple "capacitación" de éste en los métodos de aquél.
Exige, por ejemplo, que ya no se haga la diferenciación entre el "terreno" como lugar
de comprobación, recolección y eventualmente retroalimentación y el "gabinete" urbano como lugar de preparación, elaboración, tabulación e interpretación.
Al mismo tiempo, los momentos y plazos del estudio se van desplazando y ampliando
en la medida que se pase de la simple detección de "problemas" y "potenciales" a la
comprensión de un ecosistema, con sus ciclos y ritmos.
Mucho se ha avanzado en los últimos veinte años en la renovación de la investigación.
Los autodiagnósticos, el enfoque de sistemas, la investigación-desarrollo, los trabajos
sobre economía campesina, las nuevas concepciones y metodologías de comunicación
y otras tendencias ofrecen un vasto bagage que puede ser muy útil para conocer los
ecosistemas y desarrollar la capacidad de manejarlos adecuadamente.
El reto está en combinar los aportes y seguirlos enriqueciendo, en lugar de adoptar uno
de ellos como la nueva receta milagrosa, como el nuevo ritual.
115
9. PROYECTOS
Tanto las normas administrativas que rigen la labor de los organismos estatales e
internacionales como las limitaciones financieras de los centros académicos y privados
(que los hacen depender de fuentes externas), obligan las "entidades patrocinadoras" o
"de apoyo" al desarrollo a formular su trabajo de campo como "proyectos". Sólo los
"proyectos" reciben la correspondiente partida presupuestal o donación.
El mayor problema del modelo dominante de "proyecto" es que responde a una lógica
de "gasto" más que a objetivos: se mide por su "capacidad de gasto" y,
consecuentemente, por la cantidad de obras (de metas) que justifiquen la salida de los
fondos. Los objetivos se evalúan casi exclusivamente en el debate político de la cúpula
institucional, del país, sin que los "proyectos" y sus integrantes intervengan
directamente en el mismo.
Esa "lógica de proyectos" ha venido a constituirse en una seria limitación para el
replanteo del "desarrollo", obstruyendo en ciertos momentos el horizonte de los
renovadores, frenando en otros sus posibilidades de llevar a la práctica las nuevas
concepciones y metodologías.
Por más que desde hace mucho tiempo se viene reclamando la necesidad de plazos
diferentes, de una mayor flexibilidad en el manejo de un presupuesto, de otros sistemas
de evaluación, de un reequilibrio entre acción e investigación, .etc..., las
modificaciones ya logradas resultan a todas luces insuficientes.
El ecodesarrollo está aún más entrampado por las actuales fórmulas. Sus propuestas
para recuperar, mejorar y conservar los ecosistemas están basadas en una nueva
comprensión de los mismos, del papel del hombre en ellos y del rol de la tecnología (el
"medio artificial"). Pero todo ello parece obligar a algo más que una simple reforma de
los "proyectos", a un replanteo de lo que son y por consiguiente de sus modalidades.
Tanto la naturaleza como el hombre, si se les considera como factores y actores
principales del ecosistema, chocan contra las limitaciones de los proyectos.
La naturaleza tiene plazos largos para evolucionar sin desequilibrios y con costos
manejables. Tiene ciclos que obligan a una planificación diferente en la cual (en lugar
de considerarlos como márgenes o justificación de incumplimientos) se les incorpore y
se les aproveche. Tiene una complicada red de interdependencias que no respetan ni a
nuestros sectores administrativos ni a nuestras disciplinas académicas. Tiene leyes que
suelen competir con nuestro propio ordenamiento legal...
116
El campesino, si se le quiere reconocer su derecho a seguir viviendo en su ecosistema y
su rol dentro de la transformación del mismo, tiene su propia racionalidad, que no
siempre coincide con la nuestra. Tiene sus propios conocimientos que, de ser tan malos
como se cree a veces, no le hubiesen permitido subsistir en una realidad tan delicada
como la andina. Tiene sus ritmos, alternando las prioridades y la intensidad del
esfuerzo, al igual que militar en la guerra y la tregua, el universitario en la docencia y el
descanso sabático, el industrial en sus fábricas...
La transformación del ecosistema, si se quiere hacer desde adentro, tiene que partir de
esa realidad de la naturaleza y del hombre. Los fracasos de numerosas entidades
provienen de su afán de adecuar naturaleza y hombre a las normas y marcos de los
"proyectos", en vez de proceder a la inversa.
Pero no se trata solamente de adecuar. Gran parte del problema corresponde al origen y
"propiedad" de los "proyectos". Estos son de las instituciones externas mientras el
ecosistema (naturaleza y hombre) es un destinatario", un "beneficiario",
Por más que se este proponiendo la progresiva o final "transferencia" para una
"autogestión" local, la mayor "participación", la racionalidad y los intereses del ente
que elabora y conduce los "proyectos" juegan un papel determinante en las
orientaciones y las prácticas de estos.
¡Cuántos "proyectos" terminan "beneficiando" (prestigio, ingresos, estabilidad...) a las
instituciones que los promueven o a los dirigentes de las mismas más que a los
supuestos "beneficiarios" del campo! ¡Cuántas obras o propuestas serian rotundamente
rechazadas por los campesinos, si tuviesen realmente el poder de decidir, debido a sus
costos y/o a su uso de recursos más útiles en otras actividades!
Existen dos caminos para permitir el manejo de un "proyecto" por los mismos
campesinos. O bien se "capacita" al campesino para que pueda atender la lógica que
hemos empleado y manejar lo que hemos definido. O bien se diseñan proyectos que
sean "manejables" dentro de la racionalidad realidad campesina.
El primer camino ha sido recorrido muchas veces y los éxitos son pocos. El segundo
obligaría a comprender qué podría ser un "proyecto" para el campesino, de acuerdo a
su experiencia (su familia, su chacra, su comunidad), y a buscar nuevos diseños
compatibles con ésta y con las normas administrativas hasta donde ellas no puedan ser
modificadas.
117
10. NIVEL CULTURAL Y CONOCIMIENTOS
El "bajo nivel cultural" del campesino andino suele ser considerado uno de los
principales frenos para los proyectos de "desarrollo". Por "bajo nivel cultural" se
entiende en general la ignorancia del saber propuesto (conocimientos "científicos",
técnicas y tecnologías modernas...) y la falta de interés por "mejorar", produciendo
para el mercado, volviéndose "sujeto de crédito" de la banca privada o de fomento.
Esta expresión, que llena los documentos del "desarrollo" (y que se encuentra en el
Manual), es reveladora del enfoque predominante entre quienes se acercan para
trabajar con o para el campesinado.
Hablar de "bajo nivel" supone que existen niveles, es decir una escala de medición
cultural. ¿Cuál sería esta escala?
Es lógico que los defensores de un modelo universal de "desarrollo" y sociedad midan
de acuerdo a los valores, conocimientos, prácticas y actitudes adoptadas como
parámetros de dicho modelo. Para ellos, el objetivo consiste en la adecuación de gentes
y realidades a tales parámetros.
Defensores de las nuevas tendencias, como el "ecodesarrollo", es decir la recuperación,
conservación y mejoramiento de los ecosistemas (simbiosis hombre y naturaleza), no
pueden regirse por un modelo universal. Sus planteamientos parten más bien del
reconocimiento de la diversidad existente y de la necesidad de basar todo proceso de
cambio en los equilibrios y flujos locales.
En este caso, el nivel cultural podría medirse de acuerdo al grado de conocimiento y
control de la realidad propia, del ecosistema propio. Podrían hablarse de dos
dimensiones de la realidad para caracterizar dicho nivel cultural: la perspectiva
histórica, es decir el conocimiento del proceso que condujo a la realidad presente y la
capacidad de control de los cambios futuros; la amplitud y las características del
espacio conocido y controlado, es decir la extensión de dicho territorio y la solidez o
fragilidad de sus interrelaciones.
En función de lo anterior, resulta casi siempre absurdo hablar de "bajo nivel cultural"
por parte del campesino andino. Este suele tener muchos conocimientos sobre su
ecosistema (ver fascículo A-4, tomo 2), lo cual no quiere decir que estos sean
suficientes ni siempre acertados, y se preocupa por el control del mismo (cuidando en
la medida de lo posible la conservación de su medio ambiente en lugar de querer
"explotarlo" con una visión de corto plazo).
118
Es precisamente ese conocimiento (y no un "bajo nivel cultural") el que lo lleva a menudo a rechazar, desviar o incumplir los programas de mejoramiento de la producción
que se le vienen a ofrecer o imponer.
Uno de los retos para las nuevas tendencias que intentan replantear el "desarrollo"
consiste por ello en encontrar, revalorizar y enriquecer los conocimientos del campesino andino. Y ello significa aceptar que existe un conocimiento "diferente", que el conocimiento no es universal sino producto una realidad, de unos valores, de una racionalidad.
Por ejemplo. ¿Cómo explicar que el campesinado andino haya cultivado durante milenios parcelas de ladera que nuestro sistema de clasificación de suelos considera impropias para la agricultura? Reconociendo que estos cultivos responden a una racionalidad propia, diferente del productivismo y mercantilismo que nuestro sistema de clasificación de suelos intenta normar y controlar.
Entonces, ¿no tenían los campesinos andinos su propia clasificación de suelos ?.
Probablemente sí, pero la ignoramos por completo o casi.
Así sucede con la mayoría de los conocimientos del campesino andino. Sabemos muy
poco de ellos. Recién en los últimos decenios comenzaron los estudiosos a tratar de
descubrir el saber andino antes que buscar recetas universales o fórmulas de laboradorio para los Andes.
Esta búsqueda es muy difícil. El conocimiento andino ha sido perseguido y distorsionado por las agresiones políticas, religiosas, económicas y otras le subyugaron el campesino a modelos foráneos impuestos e intolerantes. Lo que descubrimos ahora es a
menudo un reflejo infiel e inferior del saber anterior.
Pero ello no quita la importancia del conocimiento andino. No para plantearlo como el
único válido, como algo intocable. Sí para considerarlo como una base indispensable si
se quiere comprender la realidad y mejorarla. Lo cual obliga a reconsiderar enfoques y
metodologías de los proyectos que pretenden buscar un desarrollo andino.
Quizás se pueda emplear para los conocimientos andinos el mismo lema que para los
ecosistemas: recuperar, conservar y mejorar.
Entonces, ya no se hablará de un "bajo nivel cultural" andino, sino de una "cultura andina", de sus aportes, sus limitaciones, sus potenciales, y se podrá comenzar un diálogo
entre andinos y profesionales modernos.
119
11. EXTENSION, CAPACITACION Y COMUNICACION
Extensión, capacitación y comunicación son tres de las palabras mágicas que pueblan
el vocabulario del "desarrollo".
La extensión consiste en divulgar a nivel campesino los hallazgos salidos de los
centros de investigación, es decir en extender al beneficiario campesino las recetas
elaboradas para ellos.
La capacitación se dedica a enseñar al campesino las técnicas de trabajo consideradas
más adecuadas por los especialistas de las estaciones experimentales y de los
proyectos.
La comunicación es el uso de medios masivos (folletos, programas radiales, afiches...)
para transmitir al campesino aquellos hallazgos y técnicas ya señaladas.
Como se ve, las tres responden al mismo enfoque (el saber está en manos del técnico y
se trata de llevarlo al campesino que no sabe) y cumplen el mismo objetivo (transferir
desde el centro, la estación o el proyecto hacia el campesino).
Al mismo tiempo, existe cierta especialización: las palabras no son iguales. El
extensionista (o el "sectorista") usa sobre todo la charla y la práctica demostrativa en el
campo mismo. El capacitador dicta cursillos. El comunicador aprovecha los medios
masivos.
Pero. Si admitimos que el campesino tiene un cúmulo de conocimientos que son una
base válida sobre la cual trabajar para recuperar y mejorar los ecosistemas andinos.
Que su racionalidad es diferente y aparentemente adaptada a la fragilidad del medio
ambiente andino. Que no puede haber un modelo universal aplicable en todas partes...
¿Qué pasa entonces con la extensión, la capacitación, la comunicación?
Quizás no sea necesario inventar nuevas palabras. Quizás se pueda partir de las
mismas, reorientándolas de acuerdo al enfoque global de "desarrollo" que estemos
mejorando.
El campesino tiene una serie de conocimientos y carecemos de muchos de ellos. Al
mismo tiempo, estos conocimientos han sido distorsionados o bien son insuficientes,
porque siempre lo fueron o porque la realidad andina ha cambiado.
Necesitamos entonces un diálogo entre campesinos y técnicos. Podemos entender la
comunicación como diálogo, como intercambio. Ese era precisamente el sentido origi-
120
nal de la palabra: comunicar tiene el mismo origen que comulgar, y ambos verbos se
reúnen en la idea de "compartir",
La capacitación pretende que el campesino se vuelva capaz, No nos limitemos a la
simple capacidad de aplicar lo que nosotros proponemos. Reflexionemos en todas las
capacidades requeridas para manejar un ecosistema, para conducir una autogestión.
Podemos encontrar que la capacitación, en lugar de ser la mera transmisión de tal o
cual habilidad, es el desarrollo del conjunto de capacidades (parcialmente existentes)
indispensables. Necesitamos conocer las capacidades preexistentes y partir de ellas.
Para eso requerimos una comunicación entendida como diálogo.
La palabra extensión deja entender que existe un centro desde el cual se va irradiando.
¿Cuál es el centro del desarrollo de un ecosistema, el centro del ecodesarrollo? ¿Una
estación experimental, un proyecto o la propia población campesina con su organización?
Si asumimos que el proceso de ecodesarrollo tiene como centro a la organización
campesina, pasa por ella, tendremos una extensión diferente, que ya no estará al servicio del investigador sino al servicio del campesino, apoyándolo y buscando para eso
todos los aportes posibles de investigadores y técnicos.
Se tratará entonces de extender el alcance de la organización campesina en su búsqueda de alternativas, y no de extender los servicios y hallazgos de la investigación.
Estas reflexiones sobre palabras pueden parecer divagaciones exquisitas e inútiles. Reflejan sin embargo el problema de fondo del "desarrollo". ¿Quién es el actor principal
del proceso? ¿Quién decide lo que más conviene? ¿El técnico - funcionario o el campesino?
Según se opte por uno o por otro, se tendrá una visión diferente del papel que han de
cumplir la extensión, la capacitación y la comunicación en nuestros proyectos. En el
primer caso, se tratará esencialmente de "convencer" a los campesinos. En el segundo
caso, se buscará entenderlos, entendernos juntos para aprovechar mejor los aportes de
ambas partes, de ambos conocimientos, de ambas raciona1idades.
121
12. METODOLOGIAS
La "metodología" es un término que goza de cada vez más prestigio en el lenguaje del
desarrollo rural, tanto entre sus especialistas "sociales" (quienes fueron los primeros en
adoptarlo) como entre los "técnicos" (quienes no se quieren quedar atrás y piden más y
más "metodología").
Sucede sin embargo ahí lo mismo que con la mayoría de los aportes que intentan renovar concepciones y prácticas del trabajo de "desarrollo": en lugar de recoger el potencial cuestionador que trae esta "novedad", se la reduce a una simple herramienta al servicio de las orientaciones y costumbres de siempre.
Así, la "metodología" suele desembocar en un "paquete" de procedimientos y técnicas
para realizar tal o cual labor, para cumplir tal o cual meta cuantitativa de la programación de un proyecto.
Un ejemplo. En el trabajo de capacitación campesina, se promueven ahora ciertas "metodologías" que recurren a una serie de técnicas de animación, las ya famosas "dinámicas de grupo". Pero se está restringiendo la "metodología" a su "herramienta" más
característica y se termina por creer que "la metodología son las dinámicas de grupo".
Sin querer entrar a establecer aquí "la" definición más exacta de la metodología, necesitamos precisar un poco lo que se entiende por ella. Podría decirse que la metodología
es el arte de combinar y usar los procedimientos o métodos, las técnicas o herramientas, para lograr determinado objetivo, dentro de determinada concepción.
Por lo tanto, concepción y objetivo son lo determinante de la metodología, no los métodos ni las técnicas.
Al escoger una metodología, no se está optando por tal o cual técnica. Más bien se establecen criterios que han de guiar el proceso de trabajo y la selección y manejo de procedimientos y herramientas más adecuadas.
Es cierto que cada concepción entraña una preferencia por ciertos métodos y ciertas
técnicas y una reticencia ante otras. Una opción por la "participación" lleva así a privilegiar instrumentos que faciliten la expresión y la actuación de los "participantes".
De ahí la tendencia, luego, a identificar una metodología con una técnica.
Pero ningún procedimiento es, como tal, garantía de una concepción, de una orientación. La misma herramienta puede traer resultados opuestos según el contexto, según
su combinación con otras, según la forma en que se conduce el proceso dentro del cual
ha sido empleada dicha herramienta.
122
Un debate puede servir para desarrollar una actitud crítica y creativa o para reforzar un
comportamiento pasivo y conformista, según se realice en un ambiente de problematización, a base de la realidad y la experiencia de sus participantes, o después de una
"charla" en la cual el "profesor" haya "transferido" lo que él entiende por la "verdad".
Un trabajo comunitario (una "minga") puede reforzar una organización campesina
cuando es producto de una decisión voluntaria y consciente para la realizacion de una
labor que la propia organización considera útil y prioritaria. Puede al contrario desestructurarla si resulta de las presiones o de las seducciones (alimentos por trabajo) de un
proyecto urgido de cumplir sus metas.
Definir una metodología requiere claridad en cuanto a tres componentes: la concepción
y los objetivos; el proceso que puede conducir al logro del objetivo; el potencial y los
peligros de los procedimientos y las técnicas a emplear.
Una metodología "participativa" dependerá fundamentalmente de la concepción de
participación que se tiene (ver el punto 2 de estos "complementos").
Dependerá también, si se quiere lograr una "conducción" por parte de la propia población campesina, de la cantidad y naturaleza de las fases a cumplir en el proceso hacia
esa conducción. Habrá grandes diferencias según el grado de organización campesina
existente, según el tipo de prácticas anteriores por parte de organismos privados y públicos en su trabajo con esa población, según las relaciones que la misma tiene o no
tiene con el mundo exterior ...
Dependerá asimismo de la realidad económica, cultural, tecnológica, política, etc.,
existente en la zona y en el país y por lo tanto de las posibilidades, conveniencias o
inconveniencias de tal o cual procedimiento, de tal o cual técnica.
Hablar de "metodología" no es hablar de métodos y técnicas como tales, sino de para
qué, para quiénes, cómo, cuándo, dónde emplear uno u otro procedimiento, una u otra
herramienta, según la concepción, según el tema, según la realidad.
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ANEXO
SISTEMATIZACION DEL SESA
l.
CONDICIONES PARA LA SISTEMATIIACION
2.
EL PROCESO DE SISTEMATIZACION
3.
EL PERSONAL Y SUS FUNCIONES
Nota: El presente anexo ha sido preparado a base de extractos y
adaptaciones del original fascículo A-l (sustituido por el Tomo de
Presentación) y de los fascículos A-4, D-18, J-1 y L-1 donde se hacen
referencias al proceso de sistematización del SESA. Los cuadros y gráficos
sobre distribución de personal y funciones son reproducciones fieles de los
originales del fascículo A-1.
124
125
l. CONDlCIONES PARA LA SISTEMATIZACION
El SESA no es un programa clásico sino el producto de un proceso, de una evolución:
La experiencia del SESA proviene de una metodología basada en pruebas y
aproximaciones sucesivas, sin contar con un documento-plan a priori (A-J; L-1, p.1)
No tenia "documenta-plan", pero sí un rumbo, una línea rectora:
Si bien podría aceptarse que es posible trabajar sin un documento rector, en la práctica
el SESA lo tuvo, pero no escrito ni formalizado. El plan, los programas o bloques
temáticos componentes, así como los proyectos específicos o líneas de actividad,
estuvieron presentes en una línea general rectora que se fue moldeando permanentemente con la incorporación de éstas, no solo cuando sus conductores
estimaban que tocaba el turno a tal o cual línea de actividad, sino también cuando
existían las condiciones propicias para ello, desde el punto de vista presupuestal y de
otros recursos necesarios. (L-1, pp.1 y 2)
Existía mucha actividad con cierta dispersión.
En el período 1976-1984, el programa ha tenido Unidades Ejecutoras de Forestales,
Praderas, Horticultura, Fruticultura, Huertos y jardines, Infraestructura, Conservación
de Suelos, Producción y Extensión Agrícola, Tecnologías Apropiadas y Promoción
Social, además de Unidades de Administración, Apoyo Alimentario, Administración
de Tambos y Secretaría (J-1, p.9)
Había entonces mucho que sistematizar.
Lo que se inició como una actividad forestal y conservacionista se fue perfilando
progresivamente hasta el actual "modelo de desarrollo integral al interior, inspirado en
una estrategia de ecodesarrollo". (L- J, p. J)
Pero pocos datos concretos.
La dinámica del trabajo y las limitaciones que sus ejecutores tuvieron permanentemente que enfrentar no dieron tiempo para formalizar la experiencia a través de la
sistematización de información, la redacción de procedimientos y metodologías. Por
ello, los responsables de la formulación del presente Manual no contaron con la
información mínima de gabinete necesaria para iniciar una tarea de la trascendencia y
proyección como este Manual General del SESA (L-1, p.2)
126
2. EL PROCESO DE SISTEMATIZACION
Para comenzar la sistematización, se contaba con un marco,
"Manual de desarrollo y manejo de cuencas alto andinas: marco de referencia para su
ejecución". División de recursos naturales y energía de la Comisión Económica para
América Latina (CEPAL) y Junta del Acuerdo de Cartagena (JUNAC), julio de 1984.
"Manual de desarrollo de sistemas rurales silvo agropecuarios: términos de referencia
para la formulación del Manual SESA - Cajamarca", Junta del Acuerdo de Cartagena,
agosto de 1984.
A ser aplicado en el caso del SESA.
El nombre inicial fue "Manual General del SESA". (L-l. p.2; A-4, p.1)
Se sabía donde trabajar.
La sede del trabajo fue la ciudad de Caja marca. (A-l)
En cuanto tiempo
Se estableció en principio un tiempo de seis meses para su formulación; posteriormente
fue ampliado el plazo en dos meses adicionales por haber visto la conveniencia de
aumentar el número de líneas de actividad y a fin de rescatar la experiencia en forma
completa. Las acciones se iniciaron en setiembre de 1984 y concluyeron ocho meses
después, en abril de 1985. (A-1)
Y con quienes.
Para la formulación del Manual, se contrató a un equipo base de cuatro consultores,
tres de ellos a tiempo completo y uno por dos meses. El resto del personal fue
básicamente de Cajamarca, a excepción de otros cinco técnicos procedentes de otras
zonas del Perú y que participaron con un total de 9.5 meses-hombre. (A-l).
Un total de 66 personas trabajaron en la elaboración del Manual, entre profesionales y
personal de apoyo. De los profesionales, la mayoría laboró a tiempo parcial para
preparar un primer avance en cuanto a los fascículos sobre sus especialidades; algunos
asumieron tareas específicas en el avance de ciertos fascículos; el Equipo Profesional
de Base (12 personas) se encargó de la mayoría de los fascículos y de completar y dar
el tratamiento pedagógico a los demás. (A-l)
127
¿Qué hacer ante la escasez de datos concretos?
Esta situación definió la necesidad de salir al campo para rescatar, mediante un relevamiento general, las realizaciones materiales del SESA y disponer de la información
básica elemental para iniciar el diseño de cada uno de los fascículos; posterior y
paralelamente se fue modelando el diseño de los fascículos sobre realizaciones no tangibles, tales como la organización institucional, la organización comunal, el ecodesarrollo, etc... (L-1, p.2)
El Relevamiento de Campo terminó siendo algo más que un instrumento casual.
El relevamiento de campo para elaborar un "plano de ocupación físico-espacial" no
estaba previsto en un inicio. Se descubrió la importancia de este instrumento como
insumo para la sistematización, al permitir el rescate de la experiencia del SESA en 18
años.
Por ello, si bien esta labor se realizó como un instrumento de apoyo para la Sistematización del SESA,, es un procedimiento metodológico capaz de servir de guía a
trabajos o situaciones similares. (L-1, p.2)
Fue el punto de partida de la sistematización.
Objetivos:
1. Identificar las diferentes Líneas de Actividad realizadas por el SESA.
2. Ubicar física y espacialmente la infraestructura realizada para establecer los
diseños empleados, las condiciones de su aplicabilidad, sus relaciones funcionales y sus áreas de influencia.
3. Conocer en detalle las características de cada medida o práctica adoptada por el
SESA, para establecer posteriormente su descripción y sustentación técnica.
La duración del trabajo de campo para el relevamiento fue de cuatro semanas. (L-1,
pp.2, 3 y 4).
Al contrario, el estudio de los sistemas agro silvo pastoriles fue concebido desde el
inicio como un eje de la sistematización.
Tenía el "objetivo de entender mejor los enfoques del SESA y la articulación que sus
actividades tienen con los componentes del ecosistema de las familias campesinas".
(A-4, p. 4)
El fascículo D-18 constituye entonces el "documento principal" en función al objetivo
general SESA-JUNAC de rescatar la experiencia del SESA a través de un Manual
General. Para ello el fascículo A-4 es el "documento central" de evaluación que posibilitó el anterior. (A-4 p.1)
128
Pero, por la duración del estudio, sus resultados no pudieron ser aprovechados
del todo en otros fascículos de la experiencia del SESA.
El estudio de los sistemas agro silvo pastoriles comenzó en octubre de 1984, el análisis
de la información y la redacción se hicieron en enero y febrero de 1985. (D-18, p.11)
El cronograma inicial fue reajustado hasta en dos oportunidades para incorporar
acciones o tareas en forma más precisa y porque, paralelamente al estudio y a la
formulación de la metodología, se trabajó en los diferentes fascículos de once Bloques
Temáticos. (D1-18, p.10)
Un resultado del proceso de sistematización ha sido la revisión y replanteamiento
de la organización institucional del SESA.
Esta organización ha sido reestructurada en 1985 como consecuencia del proceso de
sistematización cuyos resultados se presentan en este Manual. (J-l. p.1O y 11)
129
3. EL PERSONAL Y SUS FUNCIONES
Los cuadros dan la lista del personal participante en la sistematización, según la
responsabilidad y/o la tarea asignada, los períodos de la intervención de cada uno. Las
indicaciones (2) y (3) debajo de los nombres significan que sólo se pudo calcular el
período en forma aproximada por la modalidad de trabajo empleada.
Además del personal ahí mencionado, cabe indicar el apoyo en todo momento del
equipo total del SESA, con informaciones, trabajo de campo y otras acciones que
facilitaron principalmente el trabajo del equipo de base.
Corresponde señalar la colaboración de:
Santiago Díaz Uriarte (UNC)
Jorge Escalante Ahumada
Luz María Mendoza López
Irma Violeta Rojas Alcalde
Pío Campos Palacios
Leonor Urteaga Alvarez
José Antonio Cervantes Villanueva
Elsy Cabrera Tejada
Mirtha Villanueva Cotrina
Rafael Penas
Felipe Quispe Lulichac
Rubén León Luna (UNC)
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1. 12 de 45 profesionales (es decir el 27%) trabajan en el Equipo Profesional de Base a
tiempo completo. Asumieron directamente la formulación de 30 fascículos y
completaron otros, laborando un total de 13,270 horas/hombre, a un promedio diario
de 9.5 horas/día.
2. 11 de 45 profesionales (es decir el 24%) asumieron tareas concretas en la
formulación de 17 fascículos, entregándolos en un grado de avance entre el 60 y el 90%
(sin considerar el tratamiento pedagógico que fue responsabilidad exclusiva del equipo
de base).
3. 22 de 45 profesionales (es decir el 49%) participaron a tiempo parcial en la
formulación de 13 fascículos específicos sobre las áreas de su especialidad,
entregándolos en un grado de avance entre el 20 y el 60% en su mayoría, y de 90-95%
en cuatro casos.
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