12. El Renacimiento italiano II

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12. El Renacimiento italiano II
LA PINTURA DEL RENACIMIENTO
Técnicas variadas: pintura mural al fresco, temple sobre madera; y desde el S. XV aparece el
óleo (influencia flamenca) y el lienzo (inventado por los venecianos)
- Temas religiosos o profanos (históricos, mitológicos, etc.). Los temas religiosos se
secularizan. Importancia del retrato.
- Las escenas se enmarcan en la naturaleza o en una arquitectura clásica.
- Importancia de la perspectiva, sistema pictórico que trata de simular la profundidad en una
superficie plana. Es el principal logro de la pintura renacentista. Puede ser:
 Lineal, ideada por Brunelleschi, parte de la idea de que cuanto más lejos están los objetos
más pequeños se deben representar. Para ello se utiliza una pirámide visual formada por
unas líneas que parte de la base y confluyen en un punto de fuga. Es propia del
Quattrocento.
 Aérea, surge de las teorías de Leonardo, que se basan en el estudio de la transformación
de la percepción de los objetos en función de la distancia y de la luz. Los contornos de las
figuras se desdibujan a medida que se alejan porque aumenta la cantidad de aire entre ellas
y nosotros).
- Importancia del dibujo en el Quattrocento y del color en el Cinquencento y, especialmente, en
Rasgos
la escuela veneciana.
generales
- La luz es uniforme en el Quattrocento y selectiva en el Cinquecento.
- La composición es simétrica y se organiza en esquemas geométricos, excepto en el
Manierismo.
- La expresión es figurativa, naturalista e idealizada, siendo el cuerpo humano bello y
proporcionado–como en la escultura- la principal preocupación. El desnudo permite al artista
alardear de sus conocimientos anatómicos. En el Manierismo se rompe la belleza ideal.
QUATTROCENTO
Florencia es el principal centro artístico aunque en la segunda mitad se forman escuelas de cierta originalidad en
otras ciudades italianas. Importancia del dibujo como delimitador de las formas. Preocupación por representar la
profundidad mediante las leyes de la perspectiva (las líneas de la composición tienden al punto de fuga), por el
volumen y por la composición. Interés por la anatomía humana y el
paisaje. Detallismo anecdótico. Pintura al fresco o temple; a finales del S.
XV se empieza a usar el óleo.
-
FRA ANGÉLICO. Artista de transición entre el Gótico (fondos dorados,
figuras curvilíneas, delicadas e irreales) y el Renacimiento (interés por la
perspectiva, elementos arquitectónicos y decorativos clásicos). La
Anunciación del Museo del Prado.
MASACCIO. Iniciador del nuevo estilo al aplicar las leyes de la perspectiva para
simular profundidad, espacio y volumen. Influencia de Giotto: volumen y
grandiosidad de las figuras gracias al sombreado, fuerte expresividad psicológica y
movilidad. Destacan los frescos de la iglesia de Santa Mª de Novella con la La
Trinidad y los de la capilla Brancacci con el Tributo de la moneda y Adán y Eva
expulsados del
Paraíso
El Renacimiento italiano
1
PAOLLO UCELLO también domina la perspectiva y el escorzo.
Escenas de batallas de gran interés narrativo. La batalla de San
Romano.
PIERO DE LA FRANCESCA.
No trabaja en Florencia sino para grandes familias de ciudades
pequeñas. Su estilo es muy personal con figuras geométricas,
escultóricas y serenas; composiciones muy cuidadas, interés por
la perspectiva e importancia de la luz y el color. Destacan los
frescos de la Veracruz con el Sueño de Constantino donde
emplea luz artificial y la Flagelación de Cristo. Otras obras:
díptico con los retratos de los duques de Urbino y La Virgen,
los Santos y Federico de Montefeltro,
con el duque arrodillado ante la Virgen.
FILIPPO LIPPI. Imágenes dulces y angelicales de sus Madonnas en medio de verdes
parajes.
BOTTICELLI. Pintor de gran refinamiento y delicadeza, admirador de la belleza
femenina (cuerpos elegantes,
ligeros, de largas cabelleras y
rostros melancólicos y tristes,
vestidos con finas gasas que
trasparentan
la
anatomía).
Introdujo los temas mitológicos
con paisajes idealizados y cuerpos desnudos. La
primavera y el nacimiento de Venus. También fue un
importante retratista.
GUIRLANDAIO. Arte narrativo que muestra los usos y costumbres de la época
con gran minuciosidad. Los cuadros religiosos como la Adoración de los Magos
parecen cuadros de género. También es un gran retratista que capta la psicología
de los personajes como en El anciano con su nieto.
PERUGINO. Principal representante de la escuela de Umbría, preocupada por
los espacios abiertos, amplios y llenos de luz, y las composiciones simétricas y
ordenadas. Es el maestro de Rafael. Figuras
delicadas y de expresión soñadora.
La
entrega de las llaves y El matrimonio de la
Virgen.
ANDREA MANTENGA, de la escuela
de Padua, con figuras duras y
grandiosas que parecen esculturas.
Dominio de la perspectiva y el escorzo.
El Cristo muerto o en La muerte de la
Virgen del Museo del Prado.
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CINQUECENTO
Roma se convierte en el centro artístico gracias al mecenazgo de los papas. La pintura de esta etapa se caracteriza
por: claridad y sencillez en los temas –única escena sin elementos superfluos- y en las composiciones (casi siempre
triangulares; severidad y monumentalidad de las formas; pérdida de importancia del dibujo frente a la luz y el
color; iluminación más real –con matices- y con juegos de luces y sombras. Es la culminación de los ideales
clásicos: belleza ideal, orden, simetría, equilibrio y serenidad.
LEONARDO DA VINCI. Modelo de “hombre renacentista” que destaca en todos
los campos del conocimiento. Es contemporáneo de la 2ª generación del
Quattrocento pero su pintura representa al Cinquecento por la claridad y sencillez
de las composiciones, por la monumentalidad de las figuras y por romper con la
tradición florentina de predominio del dibujo al pintar de forma suelta y
preocuparse por los efectos del claroscuro. Interés por el hombre –sus rasgos físicos
y psicológicos- y la naturaleza. Sus aportaciones son la perspectiva área y el
sfumato (contornos vagos y difuminados que consigue con juegos de luces y
sombras). Sus obras principales: la Virgen de las Rocas, la Dama del Armiño, la
Última Cena, la Gioconda y Santa Ana, la Virgen y el Niño.
RAFAEL SANZIO. A partir de diversas influencias crea un estilo personal con
el que culmina el ideal renacentista (equilibrio, armonía y serenidad). Es un gran
dibujante, retratista y emplea una rica gama cromática. De su etapa de formación,
destaca la obra Desposorios de la Virgen, muy influida por su maestro Perugino
(composiciones ordenadas y rostros delicados). Al independizarse, se traslada a
Florencia donde recoge la influencia de Leonardo y Miguel Ángel. Sus
Maddonnas (del Gran Duque, del Jilguero o del Prado) recuerdan a la pintura de
Leonardo (composiciones piramidales, rostros y paisajes desdibujados por el
sfumato, búsqueda de la belleza idealizada y serena). Después marcha a Roma
donde el papa Julio II le encarga la decoración con frescos de estancias vaticanas.
En la Stanza della Signatura desarrolla escenas que representan los distintos
campos del pensamiento como La Escuela de Atenas que simboliza la verdad
filosófica o verdad racional. Como retratista destacó por la agudeza psicológica
(Retrato de un cardenal, Baltasar Castiglione, Julio II, etc.).
MIGUEL ÁNGEL BUONAROTTI. En su primera pintura, Tondo Doni, ya aparecen los rasgos de su estilo:
dominio del dibujo, figuras atléticas, musculosas, monumentales,
expresivas y dinámicas, en las que se deja ver la influencia de la escultura,
y una rica gama de colores. El papa Julio II le obliga a realizar los frescos
de los techos y partes altas de la Capilla Sixtina (sus paredes habían sido
decoradas por otros pintores renacentistas). Miguel Ángel establece el
programa iconográfico y realiza una obra colosal. La bóveda está dividida
en arquitecturas fingidas; en el centro pintó historias del Génesis,
separadas de las laterales por los ignudis (desnudos); en los laterales, los
siete profetas y las sibilas en distintas actitudes (leen, meditan o escriben
como siguiendo la inspiración divina). La escena de la Creación del
hombre es la más conocida.
De nuevo, los papas Clemente VII y Paulo III, le vuelven a encomendar
pintar la pared del fondo donde representa el Juicio Final, momento en el
que se manifiesta el pesimismo que ha invadido al autor y a sus
contemporáneos. En el Juicio final inicia el Manierismo: las figuras se
alargan hasta la desproporción, se retuercen en escorzos forzados, el
colorido se vuelve más lúgubre y transmiten dramatismo y angustia. Es
otro conjunto grandioso organizado en grupos cerrados pero dinámicos.
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MANIERISMO
Desequilibrio e inestabilidad, desproporción,
confusión, movimiento, línea serpentina o
helicoidal, composiciones rebuscadas, cuerpo
humano alargado e irrealidad. Originalidad del
artista. Efecto sorpresa.
Colores estridentes e irreales. Luz artificial.
Los principales representante son: Miguel
Ángel (El Juicio Final), Pontormo (El
Descendimeinto), Bronzino (Venus abrazando
a Cupido), Corregio (Dánae, Ganímedes) y
Parmigianino (Virgen del cuello largo)
LA ESCUELA VENECIANA
Las condiciones de la ciudad de Venecia: neblina que desdibuja los contornos, la luz dorada, la alegría de vivir de
una sociedad rica y la influencia oriental por el activo comercio, favorecieron la creación de una escuela de pintura
original que influirá mucho en el arte barroco. Sus rasgos son: predominio del color sobre el dibujo; gran
sensualidad al captar las calidades de los cuerpos femeninos desnudos y de los
brillos de los objetos lujosos; exaltación del lujo y de la riqueza: palacios, telas,
joyas, etc.; importancia del paisaje y de los temas secundarios u anecdóticos;
aparición de elementos exóticos (objetos y animales), sobretodo en Veronés.
GIORGIONE es el creador de la escuela. La Tempestad y la Venus dormida son
obras de gran influencia.
TIZIANO es el más notable y completo de los maestros venecianos. En sus primeras
obras da importancia al dibujo
pero después crea un estilo a base
manchas en el que domina el
color. Es un portentoso retratista,
su retrato de corte (Carlos V,
Isabel de Portugal, Felipe II) en el que resalta la condición social
del personaje, creará escuela en Europa. Pinta multitud de temas:
mitológicos (Dánae y la lluvia de oro, La Bacanal, la Venus de
Urbino, Baco y Ariadna, etc.) religiosos (Magdalena, Santo
Entierro,
La
Gloria,).
VERONÉS es el pintor del lujo y el refinamiento, sus cuadros son
auténticas crónicas sociales de la Venecia de su tiempo,
ambientados en fondos arquitectónicos muy amplios. Bodas de
Caná y Jesús ante los doctores.
TINTORETTO es un ejemplo de
pintor
manierista
(tensión
e
inquietud, estilización de las figuras,
dinamismo,
fuertes
escorzos,
inestabilidad de las figuras, tonos
fríos, luz irreal y fuertes contrastes
de luz y sombra). El milagro de San
Marcos, el traslado de San Marcos,
El Lavatorio de los pies, Susana y
los viejos, etc.
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IV. LA PINTURA RENACENTISTA
4.1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA PINTURA RENACENTISTA.
El arte de la pintura experimenta durante el Renacimiento una importante evolución, a partir de las
experiencias de Giotto recogidas por Masaccio, aportando innovaciones que son la base de la pintura moderna. A
pesar de las peculiaridades de cada artista, se pueden establecer unos rasgos comunes:
-
Las técnicas son variadas, pues se hace tanto la pintura mural al fresco-que alcanza su culminación en la
Capilla Sixtina- como la pintura de caballete, sobre madera con temple de huevo hasta mediados del S. XV,
momento en que se introduce el óleo por influencia flamenca y el lienzo inventado por los venecianos.
-
Los temas son religiosos o profanos (mitológicos, alegóricos e históricos) dependiendo de quién encargue la
obra. Se observa una secularización de los temas religiosos: los personajes son tratados como personas
humanas. El retrato empieza a adquirir gran importancia en la Florencia del S. XV (Botticelli) como
consecuencia del culto al ser humano y el afán de los burgueses por inmortalizarse; en ellos se reflejan los
rasgos individuales físicos y anímicos del personaje así como su situación social.
-
La arquitectura y la naturaleza se introducen dentro del cuadro como fondo en el que se desarrollan las
escenas.
-
La perspectiva es la gran conquista del Renacimiento en el que se descubre la posibilidad de representar en un
plano, es decir en un elemento bidimensional, una tercera dimensión (la profundidad). En un primer momento
se consigue la perspectiva lineal y después llegará la perspectiva aérea.

La perspectiva lineal es característica del Quattrocento –formulada por Brunelleschi en 1416 y
desarrollada por Alberti en su tratado De pintura-. Toma como punto de partida la idea de que a más
distancia se encuentren los objetos más pequeños se han de presentar y para ello se trazaban unas líneas de
fuga que se unen en un punto creando una especie de pirámide visual. El espacio pictórico es como una
ventana abierta en la que las figuras se sitúan según un orden establecido marcado por la proporción.

La perspectiva aérea, surge de las teorías de Leonardo, y se basa en la idea de que cuanto más alejados
estén las figuras mayor es la cantidad de aire que se interpone entre ellas y nosotros; la lejanía desdibuja los
contornos y colores originando el sfumato.
-
La composición es simétrica y se organiza en esquemas geométricos elementales: triángulo, círculo,
pentágono, excepto en el Manierismo.
-
El dibujo tiene gran importancia entre los pintores del Quattrocento: los pintores delimitan las figuras con
líneas nítidas y firmes; mientras que en Cinquecento, en especial en Venecia, pierde interés frente al color.
-
La luz en el Quattrocento es conceptual, es decir, no se puede adivinar la procedencia ni el foco que la genera
e ilumina todo el espacio por igual. En el Cinquecento surge la idea de la luz dirigida que ilumina
selectivamente.
-
La expresión es figurativa, naturalista e idealizada, siendo el cuerpo humano bello y proporcionado–como
en la escultura- la principal preocupación. En muchos casos aparece desnudo, lo que permite al artista alardear
de sus conocimientos en la representación de la anatomía. En el Manierismo se rompe con este concepto de
belleza ideal.
4.2. LA PINTURA DEL QUATTROCENTO
Se caracteriza por la importancia del dibujo como delimitador de las formas, por la preocupación por
captar la profundidad del espacio usando las leyes de la perspectiva (la mayoría de las líneas de la composición
tienden hacia el punto de fuga) y por la composición. A esto se suma el gran interés por el estudio de la anatomía
humana y por el paisaje que enmarca las figuras. La luz se emplea para unificar el ambiente y definir los planos. En
la pintura mural se sigue utilizando el fresco y sobre tabla el temple y el óleo (2ª mitad del S. XV)
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a) La primera generación florentina
En la primera mitad, hay artistas que mantienen aún la conexión con el gótico como Fra Angélico que huyen
de la realidad, con figuras refinadas, colores vivos y afán decorativo; pero también hay otro grupo de artistas
preocupados por el espacio y el volumen, con mayor sobriedad expresiva y la incorporación de elementos clásicos
como Masaccio, Paolo Ucello y Piero de la Francesca.
FRA ANGÉLICO (395-1455)
Es un fraile dominico, nacido en un pueblo de la Toscaza, que pasó su vida entre el convento de San Marcos
(Florencia), Orvieto y Roma, donde intervino en la decoración del Vaticano. Su obra representa la continuidad con
el gótico internacional y con el espíritu religioso medieval: fondos dorados, figuras curvilíneas, tiernas y delicadas
que recuerdan a la escuela de Siena. Pero desde 1430, por
influencia de Masaccio, introduce en sus composiciones la
perspectiva, el volumen y los elementos arquitectónicos y
decorativos clásicos. Por tanto, une elementos medievales y
renacentistas. Entre sus obras destacan los frescos del convento de
San Marcos y las Anunciaciones llenas de dulzura y tranquilidad.
La Anunciación del Museo del Prado (hacia 1432) es su obra
más conocida. Fue realizada para la iglesia de Santo Domingo en
Fiésole, en temple sobre tabla. Presenta a los personajes
principales (el ángel y la virgen) enmarcados en un pórtico
renacentista (influencia de Brunelleschi). En el fondo aparece la
escena de la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. En la obra se
unen los elementos góticos (tonos dorados, figuras estilizadas,
curvilíneas, delicadas e irreales) con el interés por la perspectiva
y el volumen del nuevo estilo renacentista.
MASACCIO (1401-1428)
Su obra ha tenido una gran importancia en la historia de la pintura, a
pesar de su corta vida, al ser el primero en utilizar las leyes de la
perspectiva lineal creando la sensación de profundidad, espacio y
volumen. Por ello, se le considera el introductor del nuevo estilo
renacentista. Su pintura parte de la influencia de Giotto: sus figuras son
monumentales y grandiosas para lo que utiliza el sombreado, tienen fuerte
expresividad psicológica y movilidad en el espacio.
Sus obras más representativas son los frescos de la iglesia de Santa Mª de
Novella y los de la capilla Brancacci.
En Santa Mª de Novella realizó La Trinidad, una pintura al fresco
en el que las figuras se insertan en un marco
arquitectónico, característico del momento, regido
por las leyes matemáticas de la perspectiva: las líneas
rectas se unen en un punto de fuga y las figuras
ocupan un lugar estudiado y delimitado por unas
proporciones rigurosas, situándose en distintos niveles
de profundidad: Dios y Cristo, San Juan y la Virgen,
los donantes y, en primer plano, el sepulcro con un
esqueleto. La composición es totalmente simétrica:
está dividida en dos mitades iguales separadas por el
eje de la cruz. El espacio pictórico está organizado en
figuras geométricas. La línea predomina sobre el
color. El dibujo es sintético –con pocos detallesdebido a la técnica al fresco. El color es utilizado para
dar mayor armonía al cuadro: el rojo y el azul (frío y
cálido) alternan para evitar que una parte del cuadro
sea más importante que otra. La luz contribuye a dar
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volumen creando claroscuros que dan tridimensionalidad a las figuras
Los frescos de la Capilla Brancacci (1424-1427) de la iglesia del Carmen de
Florencia son la obra maestra de Masaccio. En ellos se observa el interés por los
volúmenes grandiosos, una fuerte expresividad y caracterización individual y, sobretodo,
preocupación por el espacio. En la escena de la Expulsión de Adán y Eva del Paraíso
expresa el dolor y la angustia o la vergüenza por haber cometido el primer pecado.
En la misma Capilla Brancacci encontramos el Tributo de la moneda, una escena de la vida de San Pedro,
que narra un episodio en tres secuencias. En el centro aparece Cristo rodeado de sus discípulos y el recaudador que
exige con la mano tendida el tributo para el templo. Cristo le dice a San Pedro que coja un pez y dentro encontrará
la moneda. En la escena de la izquierda, Pedro extrae la moneda y en la de la derecha se la entrega al funcionario.
En esta obra se vuelve a observar el interés por la perspectiva y por la expresión de los sentimientos (los rostros de
los apóstoles reflejan la tensión del momento). La luz es utilizada –creando efectos de claroscuro- para dar mayor
sensación de volumen a las figuras al igual que el sombrado. El tema se ha interpretado como una alusión al nuevo
sistema fiscal impuesto en la época por la Iglesia para recaudar más impuestos.
PAOLO UCELLO (1397-1475)
Es también un maestro en el dominio de la
perspectiva. Pinta escenas de batallas como La
batalla de San Romano en la que demuestra un
gran interés narrativo (como un cuento). Es
también un maestro de los escorzos1.
1
Escorzo: modo de representar una figura en posición oblicua o perpendicular a nuestro nivel visual. Un buen ejemplo aparece
en el Cristo muerto de Andrea Mantenga.
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PIERO DE LA FRANCESCA (1416-1492)
No trabajó en Florencia sino en ciudades más pequeñas pero para las familias más conocidas del momento,
como los Malatesta de Rímini y los duques de Montefeltro de Urbino. Al estar apartado de Florencia, pudo crear un
estilo muy personal. Su interés por la perspectiva, por las matemáticas y la geometría, le llevó a escribir tratados.
Sus figuras son geométricas, escultóricas y serenas; sus escenas solemnes y sus composiciones muy cuidadas
siguiendo las leyes de la perspectiva. Uno de sus mayores atractivos es el uso de la luz –que contribuye a crear
sólidos volúmenes- y el color.
Sus obras más destacadas son los frescos de la Veracruz de la iglesia de San Francisco de Arezzo en los
que aparece el Sueño de Constantino en el que introduce una luz artificial o la escena de la Flagelación de Cristo.
Flagelación de Cristo (1458-1460).
La obra se distribuye en dos partes: a la derecha y en un primer plano, tres hombres conversan; a la izquierda se
desarrolla el tema principal, la flagelación de Cristo. La columna central separa ambas escenas. Desde el punto de
vista compositivo es de un gran rigor matemático al situar las escenas en distinto marco arquitectónico unidas por
las baldosas del suelo. El punto de fuga es el verdugo que está azotando a Cristo. Los personajes son angulosos y
geométricos. La luz proviene del espectador y es diáfana (clara, limpia), ilumina todo el cuadro por igual y
contribuye a crear un ambiente de calma, ausencia de emociones y de intemporalidad. La temática ha tenido
muchas interpretaciones. La tradicional ve en el grupo de la derecha al duque de Urbino, Oddantonio II de
Montefeltro rodeado de los responsables de una conjuración que acabó con su vida; de forma que se compararía su
carácter de víctima inocente con la Pasión de Cristo.
Otras obras destacadas
son el díptico con los
retratos de los duques
de Urbino y La Virgen,
los Santos y Federico
de Montefeltro, con el
duque arrodillado ante
la Virgen.
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FILIPPO LIPPI (1406-1469) es conocido
por las imágenes dulces y angelicales de sus
Madonnas en medio de verdes parajes.
También se preocupa por el volumen y la
perspectiva.
Sus obras más conocidas son: Virgen con el
niño y dos ángeles del Museo de los Ufizzi y
Madonna con niño de la Galería de arte de
Washington.
b) 2ª generación florentina
Desde 1460, la pintura adquiere mayor detallismo, refinamiento decorativo, suntuosidad e interés por los aspectos
concretos de la vida como consecuencia de la influencia flamenca. Los pintores más destacados son Botticelli y
Ghirlandaio.
SANDRO BOTTICELLI (1445-1510)
Se formó en el taller de Filippo Lippi y hacia 1470 abrió su propio taller. Es un pintor más filosófico o poético
que científico sin mucha preocupación por la perspectiva. Es un gran admirador de la belleza femenina. Sus figuras
tienen cuerpos elegantes, sinuosos, sensuales, ligeros, dando la sensación de ingravidez, con largas cabelleras y
rostros melancólicos y tristes, vestidos con finas gasas que dejan traslucir la anatomía humana.
Su técnica destaca por el dibujo nervioso de contornos precisos, las líneas ondulantes, la delicadeza y el
refinamiento que recuerdan al gótico.
Sus obras más destacadas son las composiciones mitológicas – es el primer pintor desde la antigüedad en tratar
esos temas- con paisajes bastante idealizados y cuerpos desnudos que reflejan el espíritu humanista y neoplatónico
de la corte de los Médicis. Es también un gran retratista.
La Primavera (1482).Galería de los
Uffizi, Florencia. Temple sobre tabla.
Trata un tema alegórico que representa
un rito pagano, la llegada de la
primavera. En el jardín de la eterna
primavera, rodeada de naranjos, aparece
Venus, diosa del amor que destaca tanto
por su posición central como por tener
en torno a su cabeza una especie de
aureola con la vegetación. Sobre ella
vuela su hijo Cupido, que lanza los
dardos de amor hacia las tres Gracias
(Castidad, Belleza y Amor), unas
bellezas rubias, de ojos claros y
melancólicos, ataviadas con vaporosos
vestidos, que realizan una especie de
danza. Castitas, hacia la que apunta la
flecha de Cupido, se vuelve para
contemplar al dios Mercurio (mensajero de los dioses) y nexo de unión entre el cielo y la tierra. A la derecha,
Céfiro (dios del viento) que con su brisa ayuda a llegar a la primavera. Céfiro persigue a la ninfa Cloris, que en el
momento en que éste la toca empieza a expulsar flores por la boca para transformarse en Flora, diosa de la
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vegetación y de las flores, que nos mira sonriente a la vez que parece ir esparciendo las flores que anuncian la
llegada de la nueva estación.
Aunque no existe unanimidad sobre el significado del cuadro, una interpretación muy extendida es la que lo
relaciona con un tema típico de la filosofía neoplatónica -el amor platónico-. Esta interpretación dice que bajo la
apariencia de un conjunto de escenas inconexas existe un hilo conductor en el relato: el amor carnal surge de la
tierra mediante la pasión (representada por Céfiro) y regresa al cielo como contemplación (la de la ninfa Castitas
hacia Mercurio y la de éste mirando al cielo). Esto significaría que el amor carnal no es el verdadero porque
desaparece al tocarlo (como Cloris) sino el contemplativo, espiritual e idealizado (amor platónico).
La búsqueda de la belleza ideal –rostros que reflejan paz y serenidad y cuerpos delicados-, los paños transparentes
que dejan traslucir la anotomía, el movimiento ondulante y el poco interés por la perspectiva son característicos de
Boticcelli. La composición estructurada a base de triángulos, la luz homogénea –sin sombras- y los colores suaves
contribuyen a dar al cuadro serenidad.
El nacimiento de Venus (1485). Galería de los Uffizi, Florencia. Temple sobre lienzo.
El tema procede de la mitología
clásica, de un tema homérico
recogido en las Metamorfosis de
Ovidio. Venus, diosa del amor
nació de los genitales de Urano,
cortados por su hijo Crono y lanzados al mar. El cuadro no muestra el momento de su nacimiento sino de su llegada
a la playa de una de las islas dedicadas a ella, posiblemente Citerea. La diosa llega sobre una concha (símbolo de la
fertilidad) empujada por el soplo de Céfiro (dios del viento) que está abrazando a Cloris (diosa de la brisa),
personajes que simbolizan el amor (unión de la materia y el espíritu). Las rosas que caen a sus lados con las flores
sagradas de Venus, creadas a la vez que la diosa, simbolizan del amor por su belleza y fragancia pero, con sus
espinas, recuerdan el dolor que pueden traer. En la orilla, está esperándola la Hora o ninfa de la Primavera, ataviada
con un manto bordado de acianos (la planta de la primavera) y una guirnalda de mirto (planta sagrada de Venus)
para cubrirla con su manto. La diosa está representada como una Venus púdica, de clara inspiración praxiteliana,
que oculta sus partes íntimas con una ondulante cabellera. Es el primer gran retrato femenino desnudo desde la
Antigüedad –posiblemente de una bella joven florentina, Simonetta Vespucci, que fue musa del pintor y de la que
se enamoró Giuliano de Médicis.
A diferencia de otros pintores renacentistas, Botticelli ignora la perspectiva de forma deliberada para centrar
la atención en el rostro de la diosa, que trasmite la melancolía y dulzura típica de sus figuras femeninas. El paisaje
está poco cuidado, formado por un sencillo fondo marino con olas y flores –referido a los orígenes de la diosa, y
un grupo de árboles –naranjos y laurel (representativos de la familia Médicis)- que serían el sagrado jardín de las
Hespérides (donde Céfiro raptó a Cloris).
Es una composición piramidal en la que todas las figuras convergen hacia la figura central; la luz, que emana
de Venus, contribuye a destacar la figura central. El dibujo es suave y preciso destacando la delicadeza del retrato
y el refinamiento de los detalles. Los colores son suaves y delicados, con un claro contraste entre la figura
masculina y la blancura de la Venus. Las figuras son de formas sinuosas y dan la sensación de ingravidez. Todo
ello hace que el conjunto transmita una sensación de calma y suavidad.
La obra no es una exaltación de la belleza física y del amor carnal sino de la inteligencia y el saber. Parece
expresar una idea neoplatónica que decía que el ser humano debía buscar la unidad entre la belleza, el amor y la
verdad, virtudes encarnadas en la Venus. Además, expresa otro rasgo del neoplatonismo: la unión del ideal
cristiano (bautismo que conduce a la vida) con el clasicismo.
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DOMENICO GUIRLANDAIO (1449-1494)
Es el mejor ejemplo de pintor narrativo
que deja constancia de los usos y
costumbres de la época con gran
minuciosidad; por ejemplo, sus cuadros
religiosos como la Adoración de los
Magos parecen cuadros de género.
También es un gran retratista que posee
gran habilidad para captar la psicología
de los personajes.
Uno de los retratos más bellos es El
anciano con su nieto con una nariz
deformada por alguna enfermedad.
También pintó cuadros religiosos para
la Capilla Sixtina.
c) Escuela de Umbría
En la 2ª mitad de siglo se creó una escuela preocupada por el espacio abierto y por la creación de un paisaje
ordenado, claro, simétrico y lleno de luz. Su principal representante es PERUGINO (1448-1523), el maestro de
Rafael. Sus figuras son delicadas, femeninas, sentimentales y de expresión soñadora. Su obra principal es La
entrega de las llaves a San Pedro que decora la Capilla Sixtina y El matrimonio de la Virgen, en la que anticipa
las grandes composiciones de Rafael. También realizó muchas Madonnas de formas redondeadas y rostros dulces y
amables.
d) Escuela de Padua
En ella sobresale ANDREA
MANTENGA, un pintor muy
influido por la escultura de
Donatello,
conocedor
de
la
perspectiva y los edificios de la
Antigüedad. Sus figuras son
grandiosas, por su dureza se
asemejan a esculturas, domina la
perspectiva y el escorzo como se ve
en su obra el Cristo muerto o en La
muerte de la Virgen del Museo del
Prado.
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4.3. LA PINTURA DE CINQUECENTO
En el primer cuarto del S. XVI, durante el Pleno Renacimiento, Roma se convierte en el centro artístico hacia
el que los grandes artistas son atraídos por los papas. La pintura de este periodo se caracteriza por:
-
-
La claridad y sencillez en los temas y en las composiciones. Se eliminan –como en la arquitectura- los
elementos superfluos: cada cuadro representa una escena o destaca con claridad la acción y la figura principal.
Las composiciones son sencillas, generalmente, de esquemas triangulares.
Las formas son severas y monumentales.
Se abandona la preocupación por el dibujo y los contornos muy definidos de las figuras y hay un predominio
de la luz y el color sobre la forma.
La luz tiene un tratamiento más real con matices que hacen diferenciar los distintos momentos del día y un
interés por el juego de luces y sombras.
La culminación de los ideales clásicos: búsqueda de la belleza ideal, del orden, de la simetría, el equilibrio y
la serenidad.
LEONARDO DA VINCI
Leonardo da Vinci (1452-1519) representa el arquetipo de “hombre renacentista” interesado por todas las
ramas del saber: pintura, escultura, matemáticas, biología, ingeniería, aeronáutica, música, etc. Se formó como
pintor en el taller de Verrochio y fue contemporáneo de la 2ª generación de Quattrocento pero los rasgos de su
pintura –claridad compositiva y monumentalidad de las figuras- lo convierten en un representante del
Cinquecento. Además, rompió con tradición florentina de predominio del dibujo para pintar de forma más suelta,
preocupándose más de los efectos de la luz, abriendo el camino a la escuela veneciana y a la pintura moderna.
La pintura es para él una actividad intelectual destinada a reproducir la realidad mediante el estudio de ser humano
–de sus rasgos físicos (estudios anatómicos) y de los gestos que reflejan el carácter y las emociones - y de la
naturaleza que le rodea.
El estudio de la naturaleza le llevó a sus dos principales aportaciones:
- La perspectiva aérea: representación de la profundidad haciendo menos nítidos los planos del fondo porque la
mayor cantidad de atmósfera que interfiere desdibuja los contornos y
colores.
- La técnica del sfumato: los contornos se difuminan utilizando contrastes
suaves de luces y sombras que dan a las figuras un aire enigmático y
mutable al envolverlo todo en una neblina que produce la impresión de
inmersión en la atmósfera.
Entre sus obras más destacadas están:
La Virgen de las Rocas (hacia 1483). Museo del Louvre. Óleo sobre
cartón trasladado a lienzo en 1841. Representa una escena religiosa con la
Virgen, San Juan niño, el Niño Jesús que hace un gesto de bendición con
la mano y un ángel. La obra tiene una composición piramidal con un
suave claroscuro para modelar los volúmenes. El fondo es un paisaje
rocoso verde y húmedo envuelto en neblinas de contornos difuminados
por la lejanía.
La Dama del Armiño, es uno de los
cuatro retratos de mujer que pintó
Leonardo. Se trata de Cecilia Gallerani,
la amante de Ludovico Sforza, duque de
Milán, para el que Leonardo trabajo
durante un tiempo.
El Renacimiento italiano
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La Última Cena, pintada entre 1495 y 1497 para el refectorio del convento de Santa María delle Grazie en Milán,
experimentando con una mezcla
de óleo y temple que aplicó
sobre una pared cubierta con un
barniz, de ahí su mal estado de
conservación.
Recoge
le
momento tenso y dramático en
el que Cristo comunica a los
Apóstoles que uno de ellos le ha
traicionado. Esto le sirve para
expresar las distintas reacciones
emocionales –mediante gestosde cada uno de los personajes
que reflejan distintos caracteres
humanos. En ella se aplica con
total precisión la teoría de la
perspectiva.
(Ver comentario)
El retrato de Mona Lisa, conocido como La Gioconda (1503).Museo del Louvre.
Óleo sobre tabla. Es un típico retrato renacentista pero no se sabe exactamente de
quién. La hipótesis más aceptada es la de que se trata de Monna Lisa, la esposa de
un comerciante llamado Francesco del Giocondo, que acababa de dar a luz a su
segundo hijo y era costumbre encargar un retrato para conmemorar el hecho. Sin
embargo, el cuadro no llegó a sus manos porque Leonardo era muy inconstante, y
probablemente lo terminó años más tarde cuando ya vivía fuera de Florencia. En el
retrato hay dos focos de atención: el rostro con una expresión tranquila, una sonrisa
apenas dibujada y misteriosa, y las manos de un minucioso modelado. Los detalles
están muy cuidados: un fino velo cubre los cabellos, el escote está decorado con
bordados y las mangas brillan de forma natural. El paisaje es casi onírico. La
composición es equilibrada y piramidal. En esta obra lleva al extremo el
tratamiento de la luz a través del claroscuro y el sfumato creando una atmósfera que
envuelve a la figura en un velo misterioso. El retrato tuvo gran influencia ya en su
época; por ejemplo, Rafael adoptó esta técnica en sus retratos posteriores.
Santa Ana, la Virgen y el Niño (c. 1508-1510). Museo del Louvre.
Óleo sobre tabla. El tema guarda relación con el culto a Santa Ana –
madre de la Virgen- muy extendido en la época. Representa a tres
figuras entrelazadas que transmiten una apacible dulzura que
acentúa la iluminación suave y azulada. Las figuras femeninasmadre e hija tienen un gran parecido pero contrasta la serenidad de
la madre con la actitud de la Virgen que agarra al niño con fuerza
para separarlo del cordero que simboliza su pasión. La escena se
desarrolla en un paisaje idealizado y rocoso –como en la Virgen de
las Rocas- lo que refleja el interés de Leonardo por la geología. La
composición es piramidal. Utiliza la perspectiva aérea y el sfumato:
una suave neblina envuelve las figuras sobre todo los picos
montañosos parecen evaporarse en la atmósfera.
El Renacimiento italiano
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RAFAEL
Rafael Sanzio (1483-1520) sintetizó diversas influencias pero consiguió
crear un estilo personal que culmina el ideal renacentista (equilibrio, la
armonía y la serenidad); además de la maestría en el dibujo y la rica gama
cromática. Nacido en Urbino, mostró desde pequeño aptitudes para la
pintura. Empezó a trabajar para Perugino a los once años y colaboró con él
en distintos trabajos. De su maestro recoge el riguroso ordenamiento
compositivo y los rostros delicados.
A este periodo de formación se debe la obra de los Desposorios de la
Virgen –de mucha similitud con dos obras de Perugino (La entrega de las
llaves a San Pedro y el Matrimonio de la Virgen). En ella utiliza una
composición ordenada simétricamente: en el centro está la Virgen, San José
y el sacerdote y a los lados se sitúan los demás personajes. Al fondo un
templete octogonal (recuerda a la arquitectura de Bramante) hacia el que
escapa la mirada del espectador.
Más tarde se independizó y marchó a Florencia donde recibe la
decisiva influencia de Leonardo y Miguel Ángel. Es en esta época cuando
pinta las Madonnas que recuerdan la pintura de Leonardo. En ellas recurre a
las composiciones piramidales y a los paisajes desdibujados. Son ejemplos la
belleza idealizada y serena, propia del Pleno Renacimiento.
-
La Madonna del Gran Duque. Palacio Pitti. Se llama así por haber pertenecido al gran duque de Toscana,
Fernando III. Parece que fue pinta en 1505 poco después de llegar a Florencia. La influencia de Leonardo es
muy fuerte (sfumato).
-
Madonna del Jilguero. Museo de los Uffizi. La Virgen sostiene un libro, símbolo de la sabiduría, el jilguero es
un símbolo de la futura muerte violenta de Cristo. San Juanito le ofrece a Jesús el jilguero como advertencia
sobre el futuro. La influencia de Leonardo es patente: composición triangular, claroscuro y tratamiento
atmosférico del paisaje del fondo. Los rostros están desdibujados mediante el sfumato.
-
Madonna del Prado. Museo de Historia del Arte de Viena. Aparece el mismo tema de la Virgen, el Niño y san
Juanito, frecuente en la pintura de la época. San Juan se arrodilla, sosteniendo un bastón que representa a la
cruz y el Niño lo coge. La composición piramidal (los dos niños desplazados a la izquierda se compensan con
la extensión del pie de la Virgen hacia la derecha), el paisaje idealizado y el sfumato que lo desdibuja. Son
rasgos típicos de Rafael el rojo intenso del traje y la importancia de la línea delimitando los contornos.
Madonna del Gran Duque
Madonna del Jilguero
El Renacimiento italiano
Madonna del Prado
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En 1508 se traslada a Roma llamado por el papa
Julio II, que le encargó decorar al fresco varias
estancias privadas. La primera estancia que pintó fue
la Stanza della Signatura (lugar donde se celebran
sesiones de los tribunales religiosos). En sus muros
desarrolló todo un programa humanista con escenas
que aluden a los campos principales del pensamiento:
-
La disputa del Sacramento, simboliza la verdad revelada o Teología que está representada por la Eucaristía
frente a la Escuela de Atenas que se sitúa enfrente que simboliza la verdad filosófica o verdad racional.
(Ver comentario).
- Otros frescos son las Virtudes o alegorías de la Jurisprudencia, que representa a la Justicia y el Parnaso,
que representa a las artes.
Continuó la decoración de las estancias vaticanas para León X, con El incendio del Borgo o La expulsión de
Heliodoro. En esta época ya se observa la influencia de Miguel Ángel en los estudios anatómicos.
Rafael también fue un gran retratista destacando el retrato de un cardenal, el Papa Julio II, de Baltasar de
Castiglione, etc. de gran penetración psicológica. Además, a la muerte de Bramante fue nombrado arquitecto de
San Pedro.
Retrato de un cardenal
Baltasar de Castioglione
El Renacimiento italiano
Julio II
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MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI
Hacia el año 1503 Miguel Ángel realiza su primera pintura,
Tondo Doni, llamada así por la forma redonda (tondo) –alusión al
matrimonio en aquella época- y por el rico tejedor, Agnolo Doni, que
encargó la obra para conmemorar su matrimonio con la hija de una
familia de banqueros. Se encuentra en el Museo de los Uffizzi
(Florencia) rodeada del mismo marco que diseñó Miguel Ángel.
Representa en primer plano a la Sagrada Familia (San José, la Virgen
y el Niño) con una composición triangular; detrás de una balaustrada
está San Juanito y al fondo un grupo de desnudos (ignudi). El
equilibrio inestable en el que aparecen las figuras y la sensación de
movimiento ya anuncian el Manierismo. El significado de la obra
parece ser la unión del mundo cristiano y pagano (humanismo
cristiano)
En esta obra inicial ya aparecen las características de su original
estilo: dominio del dibujo – los contornos de las figuras están claramente delimitados por líneas-; figuras
atléticas, musculosas, monumentales, vigorosas, expresivas y dinámicas de mirada penetrante (la llamada
terribilitá de Miguel Ángel), muy influidas por la escultura y gama de colores muy amplia e intensa de tonos
encendidos, casi estridentes.
En 1505, Miguel Ángel acude a Roma llamado por el Papa Julio II para
realizar su tumba y, tres años después sin tener terminado el sepulcro, le
encarga pintar los frescos de la Capilla Sixtina, trabajo por el que no tenía
ningún interés –aconsejó que lo hiciera Rafael y se escapó de Roma- pero el
Papa le amenazó con la excomunión y se vio obligado a realizarlo
La Capilla Sixtina, llamada así por ser el papa Sixto IV quien la mandó
construir, es un espacio rectangular amplio dedicado a la reunión de los
conclaves papales y, actualmente, es el lugar del conclave de los cardenales
para elegir al nuevo Papa. Las paredes habían sido decoradas por los grandes
pintores renacentistas como Botticelli, Perugino, Ghirlandaio, etc. El techo
estaba pintado de azul simulando un cielo con estrellas hasta que Miguel Ángel
recibió el encargo de realizar las pinturas de las partes altas de los muros y la
bóveda. El propio autor estableció el programa iconográfico –y no el Papa
como era habitual.
Miguel Ángel nos ha dejado una obra de arte impresionante por su
colosalismo: 800 metros cuadrados de la bóveda pintados en cuatro años de
trabajo en solitario y en difíciles condiciones; anatomías titánicas, musculosas,
y rotundas, en las que se deja ver la influencia de la escultura; gran dinamismo
y el colorido rico y brillante.
La pintura de la bóveda, de dimensiones inmensas, fue abordada por Miguel Ángel como arquitecto, pintor y
escultor. La dividió en arquitecturas fingidas (pilastras, cornisas,..) donde situó más de 300 imágenes.
- Las escenas principales de la parte central se enmarcan en rectángulos sucesivos rodeados de ignudis (genios
jóvenes desnudos). La temática se refiere a la creación del mundo, de la tierra y el hombre, y sus primeros
tiempos (historias del Génesis). Las escenas van desde la separación de la luz y las tinieblas hasta el diluvio y
la embriaguez de Noé.
- A los lados representó distintos personajes bíblicos y entre ellos los siete profetas y las sibilas en distintas
actitudes (leen, meditan o escriben como siguiendo la inspiración divina). Llevan una inscripción indicando su
nombre.
El Renacimiento italiano
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-
En los triángulos laterales se encuentran los antepasados de Jesucristo.
La escena más bella y conocida es la Creación del
primer hombre, Adán. Dios aparece representado como
un ser colosal de la mitología que desciende volando a
gran velocidad rodeado de ángeles y toca levemente la
mano de Adán para insuflarle vida mientras Adán que
parece despertar de un sueño profundo. La
monumentalidad de las figuras contrasta con la
delicadeza en el tratamiento del tema.
Las sibilas eran adivinas a las que acudían las personas importantes para
consultar los augurios. La Sibila de Delfos o délfica era una de las más
famosas del mundo griego. Miguel la representa, como a los demás profetas
y sibilas, sentada en un trono de piedra enmarcado por dos pilares con
amorcillos. Es una de sus más bellas figuras femeninas, con una
musculatura portentosa que contrasta con una expresión dulce y de
asombro, en una postura helicoidal (el cuerpo hacia un lado y la cabeza
vuelta en sentido contrario) y gran armonía en sus proporciones.
En 1536 es nuevamente llamado por los papas, Clemente VII y Paulo III,
para pintar la pared del fondo de la Capilla Sixtina donde representa el
Juicio Final que realizó entre 1536 y 1541. En este momento, Miguel Ángel
vive en un momento de crisis personal, el pesimismo se adueñó de él y de
sus contemporáneos al contemplar la ruptura de la Iglesia con la Reforma protestante y la destrucción de la ciudad
de Roma por los soldados mercenarios españoles y alemanes de Carlos V.
Miguel Ángel inicia el manierismo con esta obra, ya insinuado en las anteriores: las figuras se alargan
hasta la desproporción, se retuercen en escorzos forzados, se rompe con la perspectiva tradicional, el colorido se
vuelve más lúgubre y transmiten dramatismo y angustia.
El Juicio Final es otro conjunto grandioso con 400 figuras de diferente tamaño, cuerpos de todas las edades en
diferentes posturas y actitudes. Es un homenaje al cuerpo humano. A pesar del aparente tumulto hay en ella una
ordenación racional del espacio. Las figuras aparecen distribuidas por grupos cerrados, pero, al mismo tiempo, son
dinámicas.
- La parte superior es el mundo celestial. En el centro, presidiendo la escena, Cristo Juez con un gesto de
terribilitá y una postura en escorzo. A su lado, la Virgen, aludiendo al papel de María como mediadora entre
Dios y los hombres. A los lados seres celestiales, apóstoles y santos, entre los que destaca la imagen de san
Bartolomé con su piel en las manos (murió degollado) en la que se retrata el propio autor y la de San Lorenzo
con la parilla de su martirio. En los lunetos2 superiores aparecen los símbolos de la pasión (corona de espinas,
2
Luneto: bovedilla en forma de media luna.
El Renacimiento italiano
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cruz y columna). Todo ello simboliza la salvación de la humanidad por Jesucristo.
En la zona intermedia hay tres grupos: en el centro los ángeles que toca las trompetas para despertar a los
muertos y a los lados un torbellino de cuerpos, unos que suben al cielo y otros bajan a los infiernos.
- En la zona inferior aparece la resurrección de los muertos que salen de las tumbas: en el centro la laguna
Estigia con la barca de Caronte, que traslada a los condenados ante Minos (demonio con serpientes enrolladas
a su cuerpo) y a la izquierda aparece el infierno y, en contraposición al eje en que se halla la figura de Cristo, se
representa la boca del Infierno.
Una vez concluida la decoración del muro de fondo de la Capilla, se suscitaron numerosas opiniones
contrarias a la manera de representar la temática con cuerpos desnudos y posturas poco adecuadas por tratarse de
una capilla. La congregación del Concilio de Trento ordenó en 1564 que se cubrieran las partes indecorosas de las
figuras. Se encargó la tarea a un discípulo de Miguel Ángel, Daniel de Volterra, que recibirá el apelativo Il
Braghettone. Así, durante cuatro siglos, las figuras de la Sixtina presentaron unos ropajes que no permitían adivinar
la forma casi escultórica con la que su creador les concibió.
-
4.4. LA PINTURA MANIERISTA
En este estilo artístico, surgido en Italia en el Alto Renacimiento (de 1527 a fines de siglo), la pintura
adquirió un gran desarrollo. El término proviene del nombre que los escritores del S. XVI, como Vasari, daban a
los artistas que pintaban “a la maniera de Miguel Ángel, Rafael o Leonardo”.
Se trata de un estilo intelectual y minoritario, caracterizado por:
- Anticlasicismo: rechazo del ideal de belleza equilibrada y serena, gusto por la desproporción, la tensión, el
movimiento exagerado, la falta de claridad y la ambigüedad.
- Figuras estilizadas, de cánones alargados, con exagerados escorzos, que dan la sensación de inestabilidad.
- Formas curvas y helicoidales que cubren todo el espacio.
- Los colores fríos e irreales (muchas veces no corresponden con la realidad de los objetos representados) y muy
contrastados.
- Las composiciones tienen diversos ejes, generalmente diagonales.
En Florencia es muy grande la influencia de Miguel Ángel en JACOPO
PONTORMO, un gran conocedor de la anatomía, que distorsiona y alarga los
cuerpos hasta extremos insospechados y los rodea de ropajes que flotan a su
alrededor en El Descendimiento.
Su discípulo es AGNOLO BRONZINO cuya obra más famosas es la
titulada Venus abrazada por Cupido o El descubrimiento de la
lujuria, donde se censuran los vicios (triunfo de la belleza sobre el
amor ya que Venus arrebata la flecha a Cupido) a través de largos y
seductores cuerpos pálidos que parecen desbordar los límites del
cuadro.
El Renacimiento italiano
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En Parma trabaja CORREGIO, un pintor muy influido por Leonardo y Rafael (sfumato y gestos suaves de sus
figuras). Pinta escenas religiosas y mitológicas como las que forman parte de la serie de “los amores de Jupiter”,
Dánae y el Rapto de Ganímedes3, que destacan por la belleza del colorido, por la sensación de ingravidez que
consigue mediante los atrevidos escorzos de los cuerpos que giran y se contorsionan, por la delicadeza y
sensualidad de sus figuras bañadas por una luz dorada. Dánae aparece en una postura inestable, resistiéndose a
quitar su vestido pero Cupido tira de éste y mira hacia Júpiter –representado por una nube dorada- indicándole que
ella está preparada para recibirle. Ganimedes aparece en el momento de ascenso, pero mirando al espectador,
cogido por el águila mientras un perro le mira. Numerosas líneas verticales y el formato del cuadro acentúan el
movimiento ascendente.
Dánae
Ganimedes
PARMIGIANINO, se forma en estrecha relación con Correggio, y es uno de
los ejemplos más típicos del manierismo antinaturalista. Su obra se
caracteriza por la tremenda estilización de la figura humana. La obra más
célebre es la Virgen del cuello largo, de una esbeltez desproporcionada,
colores fríos y una luz irreal blanquanquecina.
El pintor veneciano, Tintoretto, y El Greco se incluyen también en
esta corriente.
3
Ganimedes: hermoso príncipe troyano que residía en el monte Ida de Frigia adoptando la forma de águila. Zeus le convirtió
en su amante y copero, suplantando a Hebe.
El Renacimiento italiano
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4.5. LA PINTURA VENECIANA
En Venecia se desarrollo una escuela de pintura con una personalidad propia caracterizada por:
El culto al color que predominó sobre el dibujo.
La sensualidad: capta las calidades de los cuerpos femeninos desnudos y de los brillos de los objetos lujosos.
La exaltación del lujo y de la riqueza: palacios, telas, joyas,..
La importancia dada al paisaje y a los temas secundarios u anecdóticos.
La aparición de elementos exóticos (objetos y animales), sobretodo en Veronés.
Estos rasgos propios son el resultado de las condiciones de la ciudad: la neblina que desdibuja los contornos, la
luz dorada de la ciudad que impresionaría a los pintores impresionistas, la alegría de vivir de una sociedad rica y la
influencia oriental debido al intenso comercio con los dichos países.
-
a) En el S. XV encontramos a GIORGIONE (1477-1510)
Es el creador de la escuela veneciana y uno de los personajes más misteriosos de la historia del arte por la falta
de datos biográficos, por el difícil significado de su pintura y porque muy pocas obras son atribuidas a él con
certeza ya que muere joven, por la peste que se declaró en la ciudad, dejando muchas inacabadas que fueron
terminadas por otros pintores como Tiziano. Se formó en el taller de Giovanni Bellini y pronto destacó por sus
cualidades de pintor, además de poeta y músico.
En sus primeras obras sigue el ejemplo de los pintores florentinos de Quattrocento pero evoluciona hacia un
estilo en el que da más importancia al color, usa el lienzo frente a la tabla (es más cómodo, económico y permite
mayor colorido), la técnica es de pinceladas más sueltas y sus protagonistas son paisajes y desnudos. Está influido
por Leonardo, utiliza el sfumato y la perspectiva aérea.
El contenido de su obra es principalmente profano. Destaca La Tempestad, de difícil interpretación, que
representa a una mujer desnuda en medio de la naturaleza amamantando a un niño bajo la atenta mirada de un
soldado al tiempo que un rayo amenaza tormenta. El cuadro se ha considerado el primer paisaje de la historia del
arte, siendo el tema un mero pretexto, y ha ejercido gran influencia en la pintura posterior.
La Venus de Dresde, de gran erotismo y placidez, fue terminada por Tiziano al que sirvió de inspiración. El
tema, que después se popularizará, supone una revolución al aparecer por primera vez una joven desnuda en medio
de un armonioso paisaje de formas redondeadas. También es de destacar la brillantez y textura de las telas.
La Tempestad
Venus de Dresde
b) En el S. XVI están los tres grandes representantes de la escuela: Tiziano, Veronés y Tintoretto.
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TIZIANO Vecellio (1480?-1576)
Es el principal representante de la escuela veneciana. Su producción es inmensa tanto por su larga vida (casi
cien años) como por su prestigio. Tiziano es un claro ejemplo del ascenso social de los artistas durante el
Renacimiento. Nació en una familia acomodada pero sin tradición artística y desde muy joven entró a trabajar en el
taller de Giovanni Bellini, el pintor más importante de Venecia, donde conoció a Giorgione con el que colaboraría
hasta la muerte temprana de éste.
Las obras de su primera etapa son muy
parecidas a las de Giorgione creando problemas
de autoría. En ellas, todavía el dibujo es muy
cuidado, por la influencia del Quattrocento
florentino. A esta época pertenece el retrato de
Flora, representación de la belleza ideal
femenina, y la pintura religiosa Noli me tangere
–“no me toques” frase que dice Jesucristo a la
Magdalena después de la resurrección.
Poco a poco, Tiziano irá creando un estilo
personal más libre en el que predomina el color
frente a la forma. Pinta a base de manchas
gruesas extendidas de forma rápida y casi
inacabada sin utilizar bocetos previos. Los
contornos de las figuras desaparecen y la forma se ha convertido en color. Sabe captar mejor que nadie las
calidades y los brillos de las telas y armaduras y la luz dorada de Venecia. La influencia de su estilo en los grandes
pintores de Barroco y del Impresionismo es muy grande.
Desde joven destacó por sus dotes como retratista lo que le daría gran prestigio a nivel europeo. Trabajó
para los grandes personajes de la época y recibió grandes honores por su trabajo. El emperador Carlos V le nombró
conde palatino y también recibió el favor de Felipe II.
Tiziano renovó el género del retrato pasando del busto sobre un fondo neutro al retrato de cuerpo entero en
un paisaje o habitación. Es el creador del llamado “retrato de aparato” en el que el personaje aparece
representado con toda su categoría social y dignidad. En ellos, el encuadre –el escenario y el traje- tienen tanto
valor como el aspecto físico y los valores morales del personaje. También retrata a los niños, algo inusual fuera de
la pintura religiosa, acompañando a sus padres e incluso tiene un retrato de una niña sola, Clarisa Strozzi, con su
perrito.
El emperador Carlos V en Mülhberg
Isabel de Portugal, esposa de Carlos V
Felipe II
También cultiva la mitología con cuadros de gran sensualidad en los que domina el desnudo femenino y la
fusión con el paisaje como en La Bacanal, con formas blandas y redondeadas, la Venus de Urbino inspirada en la
Giorgione pero situada en un rico interior; Baco y Ariadna, Venus y Adonis o Dánae recibiendo la lluvia de oro.
El Renacimiento italiano
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Venus de Urbino
Venus recreándose en la música
Los temas mitológicos eran los preferidos por la aristocracia para decorar sus palacios por lo que Tiziano recibió
numerosos encargos.
La Bacanal de los Andrios. Museo del Prado
Óleo que forma parte de un ciclo de pinturas
mitológicas encargado a Tiziano por Alfonso I D´Este,
duque de Ferrara, para decorar sus habitaciones
privadas. Terminaría pasando a la colección de Felipe
IV. La escena se desarrolla en un paisaje idílico en la
isla de Andros que, favorecida por Baco, tenía un
arroyo del que manaba el vino. Se celebra una Bacanal
o fiesta en honor al dios del vino, Dionisos o Baco. El
tema simboliza el canto a los placeres de la vida que
gustaban a los aristócratas de la época.
Los personajes beben, cantan, bailan y se pasan el vino.
Tienen entrelazados brazos y piernas formando líneas
curvas. La mujer dormida y desnuda de la derecha que
parece una Venus podría ser Ariadna. La mujer
recostada del primer plano podría ser Violante, la
amada del pintor, porque dejó su firma grabada en su
escote. Junto a ella hay una partitura con el texto de la
melodía que acaban de interpretar con sus flautas que dice:“el que bebe vino una vez y no vuelve a beber no sabe lo
que es beber”. Al fondo aparece el mar por donde llega el barco de Baco y sobre un montículo Sileno cae
derrumbado por la bebida. La jarra de cristal, que ocupa el centro del cuadro, es la exaltación del vino. La obra
destaca por la alegría que transmite con su dinamismo, el colorido cálido y brillante, la iluminación resplandeciente
y la maestría de autor a la hora de captar las calidades de los objetos y de los cuerpos. La influencia de Miguel
Ángel se refleja en los escorzos y el protagonismo del los cuerpos desnudos y la de Giorgione en el paisaje
inquietante.
Baco y Ariadna. National Gallery (Londres). Este óleo forma
parte del mismo ciclo de pinturas que la Bacanal. Representa el
momento en que Ariadna descubre que Teseo la ha abandonado
mientras dormía en la isla de Naxos y mira hacia el mar por
donde se ha ido Teseo (a lo lejos se ve el barco) pero, en ese
momento, gira la cabeza para ver al dios Baco que viene
acompañado de su cortejo de bacantes (sátiros y ninfas) entre los
que se ve a un dormido Sileno. Baco se enamora de Ariada y se
lanza a ella desde su carro. En la esquina superior izquierda se
puede observar la corona de estrellas que posteriormente Baco
regala a Ariadna cuando la hace su esposa y, que al morir ésta, la
convierte en constelación. En sus aspectos formales es similar a
la Bacanal.
El Renacimiento italiano
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Dánae recibiendo la lluvia de oro.
Museo del Prado.
Óleo realizado para Felipe II de tema
mitológico. Dánae, hija del rey de
Argos, fue encerrada en una torre por
su padre para evitar que se cumpliera
una profecía según la cual el rey sería
asesinado por su nieto. El dios Zeus
se transformó en lluvia de oro para
poder penetrar en la torre y seducir a
Dánae, que dio luz a Perseo, quien
acabó asesinando a su abuelo. La
criada se apresura a coger las
monedas que va a recibir a cambio de
la entrega. Por tanto, el tema
profundo de la obra es la venta de la
virtud y la aceptación del destino.
Dánae se presenta como el ideal de
belleza
femenina,
de
gran
sensualidad, y en actitud de
abandono. La luz del cuadro incide
directamente sobre ella. El colorido es muy rico con tonalidades cálida.
Tiziano también cultivó la pintura religiosa. Algunas de sus composiciones como Magdalena, la Asunción
o la Anunciación se convirtieron en modelo para otros pintores. En algunos de estos cuadros, los donantes
adquieren tanta importancia como los personajes religiosos: en La Gloria en la que pinta para Carlos V aparece la
familia del emperador y también el pintor. En los años finales de su vida pinta escenas de la Pasión en las que se
acentúa el dramatismo y el ambiente nocturno como ocurre en el Santo Entierro del Museo del Prado o la Pasión,
que realizó para su tumba (terminada por un discípulo) aunque no se colocó en ellas, sino otra anterior (Pala
Pesaro).
Santo Entierro
Magdalena
El Renacimiento italiano
La Gloria
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VERONÉS
Es el pintor del lujo, de grandes composiciones en espacios arquitectónicos muy amplio como palacios de
mármol con balaustradas y columnatas, jardines con fuentes, etc. Las figuras se envuelven en ropajes costosos y
muy coloristas y se adornan con joyas. Nos transmite un mundo de sensaciones alegres y placenteras.
Sus temas principales son los mitológicos y la exaltación de la gloria de Venecia junto a grandes
composiciones religiosas que son presentadas como fiestas venecianas de un ambiente fastuoso como las Bodas de
Caná de gran detallismo anecdótico o Jesús ante los doctores. Una cierta asimetría y la abundancia apretada el
acercan al manierismo.
Bodas de Caná
Detalle de las bodas de Caná
Jesús ante los doctores
Venus y Adonis es un cuadro de tema mitológico.
Presenta a Venus, que tiene sobre su regazo a
Adonis durmiendo, le acaricia y le da aire. Adonis
es un joven aficionado a la caza y la diosa intuye
que morirá por lo que intenta retenerle. Cupido
retiene al galgo para impedir que despierte a
Adonis. La postura de Adonis es un escorzo. Sus
rojos ropajes contrastan con la piel blanca de
Venus. La luz ilumina a Venus y Adonis permanece
en la sombra.
El Renacimiento italiano
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TINTORETTO
Jacobo Robusti, llamado Tintoretto porque su padre era tintorero de seda, es un discípulo de Tiziano del
que tomó la riqueza del color, el gusto por el paisaje y la luz; pero también se dejó influir por Miguel Ángel, al que
conoció en un viaje a Roma y Florencia, del que tomó el dibujo, la anatomía y las actitudes difíciles (escorzos y
movimientos tensos).
Es un representante del Manierismo por la tensión e inquietud, estilización de las figuras, mucho
dinamismo, fuertes escorzos, inestabilidad de las figuras, tonos fríos, luz irreal y fuertes contrastes de luz y sombra.
Sus obras son generalmente de gran formato y teatralidad, con multitud de personajes en composiciones
asimétricas, en general con amplias profundidades recortadas por elementos arquitectónicos laterales y las figuras
desplazadas hacia uno de los lados, contrastando espacios donde las figuras se amontonan con otros vacíos. Su
mayor preocupación son los efectos de la luz que utilizan con violentos claroscuros que dan teatralidad y
dramatismo a las obras. La luz es encendida y se utiliza con violentos claroscuros
Entre sus obras religiosas destacan las realizadas para la
Scuola Grande di San Marco sobre la vida de San Marcos: El
hallazgo del cuerpo de San Marcos, el milagro del San Marcos y
el traslado del cuerpo de San Marcos con una escenografía teatral
y gran dramatismo.
El hallazgo del cuerpo de San Marcos recoge la leyenda
del santo patrón de Venecia del que decía la tradición que había
predicado en Alejandría donde fue tomado por hechicero, linchado
y arrastrado por el suelo muriendo en un calabozo; posteriormente,
sus reliquias fueron robadas por comerciantes italianos que las
trasladaron a Venecia donde se construyó su basílica para guardar
sus restos:
El milagro de San Marcos narra la leyenda de los
tormentos que debía sufrir un esclavo para dejar la casa de su amo
e ir a rezar junto a la tumba de un santo. En la escena aparece San
Marcos flotando de forma teatral ante el asombro de los presentes,
que rompen los instrumentos de la tortura.
El traslado de San Marcos es otro ejemplo de los rasgos de su estilo: escenarios teatrales con espacios
arquitectónicos extraños e irreales y casi oníricos, amontonamiento de las figuras y espacios vacios, luces
tenebrosas, violentos escorzos, sensación de inestabilidad y composición asimétrica. Además, aquí introduce un
elemento exótico como es el camello que ha trasladado el cuerpo.
Milagro de san Marcos
El Renacimiento italiano
Traslado de san Marcos
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Una de sus obras religiosas más
conocidas es el Lavatorio de los
pies del Museo del Prado, otro
ejemplo de perspectiva exagerada
y los escorzos intensos al igual
que la Santa Cena.
También trató temas alegóricos como Susana y los viejos y Judith y Holofermes.
Susana y los viejos. Se basa en una historia del Libro de
Daniel4. El autor elige un momento de serenidad en el
que Susana se mira al espejo en medio de un jardín
idílico y los viejos la contemplan tras un seto de rosas.
El centro de atención es la blancura del cuerpo
femenino bañado por la luz, situado a un lado, aunque
las líneas de la composición llevan hacia el fondo. Al
lado de la mujer aparecen una serie de objetos que el
pintor cuida con detalle como si se tratara de un
bodegón, destacando el brillo del frasco de perfume.
Judith y Holofermes
Tintoretto es uno de los pintores que mejor
capta el dramatismo y la tensión. Este lienzo,
recoge un célebre pasaje del Antiguo
Testamento5. Judith acaba de decapitar al
general asirio, Holofernes, y está intentando
tapar el cadáver con la ropas del lecho mientras
su sirvienta guarda la cabeza en un saco. Entre
las dos mujeres hay una actitud de complicidad.
La escena se desarrolla en la tienda de campaña
del militar en la que el pintor ha colocado los
elementos necesarios para imaginar el
momento (el lecho, el arma utilizada, la mesa
con el mantel, restos de la vajilla, la armadura,
una ventana por la que se divisa el campamento
asirio). La figura central se encuentra ente dos
perfectos escorzos. La luz dirigida desde la
izquierda permite admirar la riqueza de los
trajes y aviva los colores estridentes típicos del
manierismo.
Tintoretto ejerció gran influencia en El Greco y los autores del Barroco por sus escorzos y su tratamiento
teatral de la luz.
4
Susana y los viejos. Susana, mujer bella y casada con el rico Joaquín, es espiada mientras se baña por dos viejos que le
exigen con amenazas que tenga relaciones con ellos pero ella se niega y ellos la acusan de adulterio. Susana está condenada a
muerte pero interviene el profeta Daniel que interroga a los ancianos y prueba la falsedad de las acusaciones. Ella es perdonada
y los ancianos ejecutados.
5
Judith y Holfernes. Es un pasaje del Antiguo Testamento en el que Judiht, un mujer israelita (viuda de Manasés) para liberar
aus pueblo del asedio asirio no dudó en seducir al general asirio Holofernes. Para ello, abandonó sus ropas de viuda, se
engalanó con sus mejores vestidos y joyas, y emprendió el camino acompañada de su sierva hacia el campamento enemigo,
para seducir al general.
El Renacimiento italiano
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