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 Los dichos más... que... Composición, metáfora y humor Por: Manuel Burgos Introducción: La exageración es un recurso común en nuestras conversaciones cotidianas. Los hablantes tenemos la capacidad de reconocer ciertos enunciados como figuras hiperbólicas, y, por lo tanto, no los evaluamos en términos de su veracidad. Pensemos en expresiones comunes del tipo: (1) a. Ya he escuchado eso un millón de veces b. Ese grito casi me deja sordo c. Me maté estudiando para un parcial Para cualquier hablante de español, es evidente que la expresión (1a) no hace referencia al número exacto de veces en que algo fue escuchado, sino a que ha sido escuchado demasiadas veces. De la misma manera, (1b) no se interpreta como el potencial hecho de perder los tímpanos, sino de haber escuchado un grito muy fuerte. Y es obvio que en (1c) la persona no murió en tan loable acto (a menos que sea una voz del más allá) sino que hizo un gran esfuerzo estudiando. En todas ellas, los hablantes pueden reconocer el sentido superlativo que subyace al enunciado. En un sistema simbólico complejo, como lo es el lenguaje verbal, los hablantes encuentran múltiples recursos al momento de plantear una exageración. Estas pueden ser producidas y comprendidas gracias a entonaciones, figuras retóricas, elementos léxicos, construcciones, conocimientos sobre el mundo, entre otros mecanismos. Por lo general, como se verá en este trabajo, las exageraciones se dan a partir de la convergencia de varios de estos niveles. En español, tenemos un tipo de construcción específica que nos permite el planteamiento de una exageración, y su reconocimiento como tal. Se trata de modelos léxico – sintácticos relativamente estables usados para intensificar la significación de un atributo o una acción/estado, y que se articulan como un juego verbal. Por ejemplo: (2) a.
b.
c.
d.
Más mexicano que el nopal Más aporreado que taza de loco Fuma más que monja con retraso Habla más que perdido cuando aparece Este tipo de construcciones se pueden caracterizar como unidades fraseológicas, en la medida en que hacen parte del discurso repetido o “todo aquello que, en el hablar de una comunidad, se repite de forma más o menos idéntica, como discurso ya hecho, o combinación más o menos fija” (Coseriu, 1981:298). Por otra parte, su 1 valor fraseológico se basa en el significado idiosincrático de la expresión, que la acerca a los que en la literatura se conoce como dichos o idioms (Croft y Cruse, 2004; Erman y Warren, 2000; Fillmore, 1998). En este ensayo me propongo analizar aquellas frases idiomáticas que proyectan una
relación comparativa entre dos entidades mediante la fórmula Más X que Y. Dentro de
esta categoría encuentro dos grupos, que comparten en general los mismos principios,
pero se diferencian de acuerdo al elemento comparado según su pertenencia gramatical.
El primer grupo analizado, y con más ejemplos dentro del corpus, corresponde a dichos
Más X que Y, donde X corresponde a un adjetivo y Y a una frase nominal (FN). De aquí
en adelante me referiré a ellos como dichos adjetivos, como en los siguientes ejemplos:
(3)
a. Más triste que payaso abucheado. b. Más serio que un revolver. c. Más solo que Pinochet el día del amigo. El segundo grupo son dichos que tiene la estructura: X más que Y, donde X representa a
un verbo, y Y a una FN, que serán conocidos como dichos verbales, por ejemplo:
(4)
a. Fuma más que monja con retraso. b. Come más que vaca aburrida. c. Habla más que perdido cuando aparece El estudio se basa en frases que he tenido la oportunidad de registrar durante los últimos años. Estas han sido escuchadas en conversaciones espontáneas, y, en otros casos, obtenidas bajo preguntas explícitas frente a este fenómeno. La mayoría de ellas han sido dichas en Bogotá y Cali, Colombia, y otras han sido enunciadas por hablantes de español que residen en Nuevo México, EE.UU. y Ciudad de México1. El enfoque central del análisis es la configuración semántica de estos dichos. Dada la indisoluble relación de este nivel con la sintaxis, planteo el estudio desde dos perspectivas: en primera lugar, daré cuenta de sus características estructurales, basado en los principios de construction grammar (Fillmore et al, 1988; Langaker, 1991; Croft y Cruse, 2004). En segundo lugar, planteo la relación entre los elementos internos de la construcción, como medio para determinar su proceso de significación. En este nivel tomo como guía teórica la propuesta de espacios mentales (Fauconier, 1994) y conceptual blending (Turner y Fauconnier, 1996) y las propuestas sobre el rol de la metáfora en la cognición (Lakoff, 1980). En este nivel, propongo un estudio de segundo componente de la construcción, la frase nominal, para así determinar cuales su rol en el sentido humorístico de la expresión. La distinción planteada también será usada para darle estructura al presente ensayo. Las dos perspectivas de análisis corresponden a los dos apartados principales, para al final integrarlos en las conclusiones. 1 Al final de este artículo presento un apéndice donde aparecen todos los dichos encontrados 2 Análisis estructural La base de esta perspectiva de análisis son los planteamiento hechos dentro del grupo de teorías de Construction Grammar. Estos modelos, ligados a la lingüística cognitiva, tienen diversas y complejas aproximaciones, por lo que no busco una recopilación general, sino retomar las ideas que sean pertinentes para el objeto de estudio de este trabajo. La contribución fundamental de esta teoría al presente análisis puede sintetizarse con la siguiente idea de Langaker “Grammatical constructions have the effect of imposing a particular profile on their composite semantic value” (1991: 13). Esta propuesta coincide con la visión general de Fillmore (1988) en cuanto a que los construcciones no son simples receptores de elementos significativos, sino que ellas mismas en sí aportan gran cantidad de la información de los enunciados. Esta mirada propone que no existe una división entre sintaxis y léxico, sino que los dos niveles interactúan dentro de un continuum. En este sentido, Croft y Cruse (2004) proponen que existen construcciones con alto y bajo nivel de fijación, siendo las primeras modelos sintácticos-­‐léxicos que no admiten modificación, como los refranes por ejemplo, hasta esquemas o plantillas, que permiten la introducción o el cambio de los elementos léxicos y la manipulación de la estructura sintáctica. Los dichos mas… que… ejemplifican con claridad lo que son los puntos intermedios entre el continuo de alta y baja fijación. Por una parte, es evidente su estabilidad sintáctica, en la medida en que corresponden a una estructura preestablecida para generar frases contrastivas. Por otra parte, existe la libertad de llenar sus componentes con diferentes unidades léxicas y fraseológicas, donde la creatividad de los hablantes permite asociaciones reguladas por los contextos comunicativos donde son enunciados. Los dichos más… que… están compuestos por cuatro unidades verbales presentadas en un mismo orden sintagmático. Dos de ellas son estables (más... que...) y otras dos abiertas a la posibilidad de una sustitución paradigmática. Este orden se ejemplifica en la siguientes tablas: 1. Dichos Adjetivos: Componente 1
(estable)
Componente 2
(Adjetivo modificable)
Componente 3
(estable)
Componente 4 (FN
modificable)
Más
Injusto
Que
Minero sin paga
Tabla 1. Componentes estables y modificables de los dichos adjetivos
2. Dichos verbales:
Componente 1 (Verbo
Componente 2
Componente 3
Componente 4 (FN
3 modificable)
(estable)
(estable)
modificable)
Come
Más
Que
Vaca aburrida
Tabla 2. Componentes estables y modificables de los dichos verbales
La regularidad estructural de estos dichos tiene dos efectos que los hacen exitosos desde el punto de vista comunicativo. En primer lugar, los convierte en modelos productivos, o en términos de Thompson (2006) reusable fragments schemas, lo que le permite al hablante expresar diferentes significados de acuerdo a modelos convencionalizados por parte de una comunidad lingüística. En segundo lugar, y en relación con lo anterior, el hecho de que los modelos hayan sido interiorizados, le permite a los oyentes asignarles el valor significativo de exageración, lo que contribuye a su éxito comunicativo. Los componentes modificables de la estructura tienen un doble nivel de cambio. El primero es la elección de una palabra que corresponda a un adjetivo o un verbo, y el segundo es una FN que varía en su extensión y nivel de complejidad sintáctica. Esta variación aportará diferentes niveles de lecturas de intensificación, como analizaré más adelante. Una de las particularidades gramaticales de los dichos más... que... es que, en el caso de los adjetivos, éstos en su mayoría son expresados usando el número singular, y el género masculino, incluso si el segundo componente es una entidad femenina, por ejemplo: (5) a. Más caído que teta de gitana b. Más agarrado que vieja en moto La razón de la no concordancia gramatical entre los componentes es compleja. Por una parte, confirma la tesis de Fillmore (1988) cuando propone que muchos dichos son extragramaticales, es decir, no regulados bajo las reglas gramaticales convencionales. Por otra parte, se podría pensar que la fórmula singular, masculino es la más neutral, y por lo tanto aplicable a cualquier entidad, lo que haría de ellas un recurso expresivo abierto. La anterior observación debe ser matizada desde su uso discursivo, si se tiene en cuenta el referente al que se hace mención. Si se trata de un hombre, el uso de masculino correspondería al género del enunciador, por ejemplo, …estoy más asustado que amante debajo de cama. Si el dicho es usado por una mujer, lo más probable es que diga: estoy más asustada que amante debajo de cama. Por otra parte, existen varios ejemplos de dichos cuyo referente es un estado abstracto, en donde el adjetivo no admitiría variabilidad por su condición genérica, por ejemplo: (6)
a. Más injusto que minero sin paga b. Más feo que comida de cárcel Los dichos verbales tiene un comportamiento similar: la mayoría de verbos son expresados en tercera persona singular en tiempo presente. Sin embargo, su forma 4 depende de las características del segundo componente, lo que conlleva a que se creen distintas figuras para referirse a distintos hechos. Por ejemplo, si el hablante quiere referirse a la incontinencia verbal de una sola persona, el dicho adecuado es habla más que perdido cuando aparece, o habla más que lora mojada. Pero si quiere referirse a la prolija actividad verbal de un grupo, el dicho adecuado será hablan más que vecinas después de temblor. La regularidad de la estructura ha sido mostrada hasta el momento. Sin embargo, la irregularidad del segundo componente, la frase nominal, tiene un efecto importante en la configuración y significado de la construcción, por lo que vale la pena analizarla por separado. Tanto en los dichos adjetivos, como verbales, el segundo componente es una FN. Esta tiene diferentes niveles de complejidad. En los dichos adjetivos, puede estar compuesta de un sustantivo simple (7a); un artículo y sustantivo (7b); sustantivo y adjetivo (7c) o sustantivo y frase preposicional (7d). (7) a. Más perdido que Bin Laden b. Más serio que un revolver c. Más terco que borracho amanecido c. Más peligroso que balacera en un ascensor En los dichos verbales, se encuentra una FN compuesta por un sustantivo y adjetivo (8a) o sustantivo y una frase preposicional (8b). (8) a. Se despide más que circo pobre b. Pasa más hambre que ratón en ferretería Tanto en los dichos adjetivos como verbales, la mayoría de FN’s en el segundo elemento incluyen un frase preposicional. Estas tienen por lo general tres características frente al sustantivo: 1. Indican una locación (9a), un relación temporal (9b) o un nivel de pertenencia, como parte incorporada a un todo (10a) o propiedad (10b). (10) a. Más asustado que mexicano en la frontera b. Más trasnochado que vigilante en navidad c. Más chupado que teta de puta d. Más sucio que trapero de zoológico Las características de las FN’s serán determinante en el sentido del dicho. En especial, las que incluyen frases preposicionales mostrarán una configuración interna que les permite en sí mismas activar el componente humorístico de la expresión. Por la importancia de este segundo elemento en el dicho, los abordaré desde su perspectiva semántica en el siguiente apartado. Análisis Semántico 5 Los dichos más… que… expresan su sentido bajo complejos procesos de significación. En primer lugar, existe una compresión global comparativa en virtud a la construcción bajo la cual los elementos se articulan. Como se vio en el apartado anterior, estas construcciones se dan bajo un esquema sintáctico estable, y la incorporación de conectores léxicos que permiten establecer la relación de los componentes modificables. Así, la construcción léxico – sintáctica imprime un primer sentido, que le indica al oyente un modelo convencionalizado de enunciado superlativo. Este tipo de significación primaria, puede ser entendido desde los planeamientos de Goldberg frente a la estructura de los argumentos y su relación con los verbos (1995). En términos globales, se asume que la significación no está dada por la suma de los componentes léxicos, sino que se da, en parte, por la estructura bajo la cual están ordenados. De esta forma, los dichos más… que…, en virtud a su estructura, conllevan un sentido intrínseco que permite la comparación entre dos entidades (los elementos modificables), y su organización, mediada por los conectores léxicos, indicarán una lectura superlativa o hiperbólica. Establecido este marco general de significación, se llega entonces a la necesidad de identificar las características intrínsecas de los elementos modificables (Adjetivos/Verbos y FNs) que permiten asociación dentro de la estructura. La interpretación que propongo se basa en el concepto de espacios mentales (Fauconier, 1994) y conceptual blending (Turner y Fauconnier, 1996). Los espacios mentales son “very partial assemblies constructed as we think and talk, for purposes of local understanding and action. They containin elements and are structured by frames and cognitive models.” (Fauconnier, 1994). En este sentido, los dichos más… que… podrían ser considerados espacios mentales, en la medida en que interrelacionan un nivel verbal y mental, y se estructuran bajo un marco que relaciona elementos internos. Esta relación interna está licenciada por una elaboración metafórica. Lakoff y Jonhson en su clásico texto Metaphores we live by (1980), proponen que la metáfora, más allá de una figura retórica, constituye uno de los principales mecanismos de conceptualización. Este mecanismo permite la asociación entre un dominio conceptual (fuente) a otro dominio conceptual (meta). Los dichos analizados son muestra de la manera en que estos dominios pueden ser integrados. Pensemos en el siguiente ejemplo: (7) Más triste que un tango En este caso, tenemos dos dominios conceptuales relacionados (triste y tango). El primer elemento constituye un estado de animo y el segundo un género musical. ¿Qué es los que permite tal asociación? Si siguiéramos una línea de análisis componencial, no encontraríamos en las entidades las características suficientes y necesarias para dar cuenta de su relación. Si por el contrario, asumimos que la significación de las entidades está mediada por un conocimiento enciclopédico de los hablantes, gracias a su experiencia en el mundo, es posible encontrar la razón a tal asociación. En este sentido, Fillmore (citado por Goldverg, 1995: 25) propone la noción de escena o marco, entendida como una idealización de “coherent individuatable 6 persception, memory, experience, action, or objet”. En este sentido, las características que permiten la relación metafórica no están dadas por el significado intrínseco de los dos componentes, sino las escenas activadas en cada uno de ellos. Propongo que en el caso de los dichos más… que…, la escena central corresponde al segundo componente (FN, fuente) que se proyecta sobre el primero (adjetivo/verbo, meta). Esta relación está en parte fundamentada por los niveles de abstracción de los elementos contrastados. Mientras que los adjetivos y verbos activan una escena abstracta e idealizada, las frases nominales se refieren a instancias concretas, asociables a nuestra experiencia personal. En el ejemplo (7) vemos un ejemplo de esto. El estado de ánimo triste es de carácter genérico y se asocia a otros conceptos como depresión, desgano, desconsuelo, lágrimas etc. Por otra parte, la instancia tango activa nociones asociadas a la experiencia que hayamos tenido con el género musical, como despecho, melancolía, nostalgia, lentitud etc. Como se ve, las redes asociativas de cada término coinciden en campos conceptuales, generándose allí el mecanismo que licencia la relación metafórica. Esta perspectiva de análisis se puede comprender desde lo que Barthes (1968) propone como la sintagmatización de paradigmas. Es decir, la posibilidad de unión sintagmática de dos elementos a través de la relación que guardan sus ejes paradigmáticos. Por otra parte, la propuesta de Black complementa está noción, el autor propone que la metáfora no es dada por la similitud referencial entre los componentes, sino que “the metaphore creates (the) similarity” (1962:37). Las ideas planteadas hasta el momento pueden ser organizadas y estructuradas mediante la teoría de conceptual blending propuesta por Turner y Fauconnier (1996). Los autores proponen un modelo multidimensional, que permite entender la significación a través de la integración de diferentes espacios mentales. El modelo propone que estos espacios se generan a través de cuatro niveles de interacción. Por una parte, tenemos un espacio genérico, y por otro dos espacios “imput” que convergen en un blend. Usando el ejemplo (7) este modelo puede ser representado de la siguiente forma: 7 El ejemplo representado permite entender el proceso de significación cuando el imput 2 consta de un solo concepto. Sin embargo, como anoté anteriormente, la extensión de las FN varía junto a su complejidad sintáctica, lo que activa a su vez una mayor complejidad semántica del enunciado. En muchos de los dichos, el elemento FN corresponde a un espacio mental en sí mismo, lo que produce como resultado que el enunciado se convierta en un espacio mental integrado o blended mental spaces (Turner y Fauconnier, 1996). Pensemos en el siguiente ejemplo: (8) Más aburrido que mico en un bonsai En este ejemplo, la representación mediante el modelo de conceptual blend sería el mismo que el del ejemplo anterior, con la diferencia de que el imput 2 sería, a su vez, un blend de mico y bonsai. En el ejemplo mostrado, encontramos que se da una relación de oposición entre los dos elementos de la frase nominal. Esta oposición no surge de las características intrínsecas a los conceptos (mico y bonsai) sino que se produce justamente en relacionarlos. Al saber que los micos andan en los árboles, y que en ellos se desplazan con agilidad, contradice nuestras expectativas el imaginarlo en un árbol que por su tamaño no permite esta actividad. Esta imagen mental se refuerza por la noción de aburrido, y a partir de esta conjunción global se activa el sentido humorístico del dicho. Como mencioné, la mayoría de los dichos estudiados tienen una frase preposicional en su segundo elemento, y muchas de ellas crean relaciónes de tipo espacial y temporal. En estas relaciones se activarán nociones que generan 8 inconsistencias dentro del segundo elemento, y, que, por lo tanto, serán la fuente del sentido humorístico de la expresión: (9) a. Más peligroso que balacera en un ascensor b. Más sólo que Pinochet (en) el día del amigo. En el caso (9a), tenemos de nuevo una relación locativa entre un evento y un espacio. El evento balacera implica la noción de varios sujetos disparando un arma. Esto normalmente es concebido como una actividad realizada en un espacio abierto donde estos tienen movilidad. De nuevo, y similar al ejemplo anterior, la locación donde se sitúa el evento rompe con estos marcos conceptuales: un ascensor es un espacio cerrado, pequeño y sobretodo, en relación con el adjetivo “peligroso”: no hay donde refugiarse. Allí, surge de nuevo la contradicción a la expectativa y por lo tanto, el sentido humorístico. En el caso (9b) la relación se da entre un personaje y una fecha especial. El personaje, para muchos latinoamericanos, evoca la figura del terror, del dictador sanguinario que ordenó la tortura y desaparición de miles de chilenos. Por otra parte, se activa la noción de una fecha en la que normalmente se recuerdas y se visita a los amigos. Amigo en este caso activa las nociones de solidaridad, compañía, fraternidad etc. De nuevo, vemos como los dos campos conceptuales entran en contradicción y generan la insonsistencia: un dictador sanguinario no tiene amigos, y, por lo tanto, se refuerza el sentido de la soledad. Como se ve en estos casos, la inconsistencia no parte de las características de los conceptos en sí, sino de sus asociaciones. Esta relación puede ser caracterizada desde la mirada de Idealized Cognitive Models de Lakoff (1987). Para el autor, estos son estructuras cognitivas que usamos al conceptualizar, y están mediadas por nuestro conocimiento de mundo y experiencia. Es entonces, en el encuentro de los ICM de los sustantivos en relación a los ICM de un tiempo o un espacio, donde se da la inconsistencia y la activación de elemento humorístico. El otro tipo de frase preposicional, la de pertencencia o relación parte todo, funciona por medio de un esquema diferente. La FN no genera una inconsistencia interna, sino un grado de especialización del primer elemento. Vemos los siguientes ejemplos: (10) a. Más fiel que perro de gamín (pordiosero) b. Más aporreado que taza de loco c. Más cumplido que novia fea Tanto perro de de gamín, taza de loco o novia fea no plantean contradicción y, por lo tanto, no activan en sí mismos sentido humorístico. Lo que hacen es llevar la FN a un tipo especializado: no es un perro cualquiera, es un pero de pordiosero, no es una taza cualquiera, es la de un loco, cualquier novia, es la fea. Al contrastar estos 9 tipo con el adjetivo, se revela una característica del ICM, reconocible justamente a través del dicho. Aquí radica el humor de la expresión, nos revela una propiedad, que asumimos como verdadera, y en reacción a “la verdad revelada” respondemos con risa. Otro de los proceso importantes en la significación y comprensión de los dichos más… que… son los procesos de inferencia que se activan simultáneamente a la consolidación del espacios mentales. Los procesos de inferencia se dan como una “interpretación pragmática” o “implicaturas conversacionales” de los enunciados (Sperber y Wilson, 1994). En este sentido, el hablante asume que su oyente tiene un conocimiento enciclopédico que le permite la exitosa interpretación de lo él que expresa. Esta interpretación está mediada por la presuposición de que en la cadena comunicativa, los hablantes comparten visiones de mundo. En los dichos más… que… se hace evidente esta convencionalización de conocimiento compartido, que a su vez permite la comprensión de la metáfora planteada, pues “the meaning a metaphor will have for me will be partly culturally determined and partly tied to my past experiences” (Lakoff, 1980:110). El siguiente ejemplo muestra cómo interviene los procesos de inferencia y de conocimiento cultural compartido dentro de la significación del dicho: (9) Fuma más que monja con retraso Para que este dicho sea exitosamente comprendido, se requiere que el oyente siga una cadena de inferencias, planteadas de la siguiente manera: Monja con retraso → Monja a la que no le llega la menstruación → Monja posiblemente embarazada → Monja preocupada → Alguien preocupado fuma. Esta línea inferencial está determinada por marcos semánticos en el sentido de Fillmore. Es decir, no se daría una comprensión de las inferencias, si no tuviéramos un bagaje cultural que nos informa acerca del voto de castidad de las monjas. Es por esta razón que la monja se preocupa, y a su vez, tenemos otro marco que nos indica que es habitual que cuando alguien está preocupado, tiende fumar mucho. Como se muestra, el proceso de análisis integra tanto una cadena inferencial, como un conocimiento enciclopédico que la licencia. Conclusiones: En este ensayo he presentado consideraciones acerca de los dichos más… que… Estos son construcciones con sentido idiosincrático que permiten formular la exageración de un atributo (dichos adjetivos) o de una acción o estado (dichos verbales). He abordado el análisis de los dichos desde dos perspectivas relacionadas: su estructura y sus mecanismos semánticos. Frente a el nivel sintáctico, he mostrado que éstos son construcciones estables en la medida en que guardan una estructura sintáctica definida, y mantienen dos componentes léxicos invariables (más… que…). Su estabilidad léxico-­‐sintáctica las hacen representantes del “discurso repetido” (Coseriu, 1981) y esta característica le permite a los hablantes usarlos como modelos para la creación de nuevos significados o como fragment reusable schemas (Thompson, 2006). Por otra parte, muchos de ellos tienen elementos extragramaticales, característica común de los 10 dichos o idioms (Fillmore, 1982). Por otra parte, se analizó la estructura del segundo componente, y se mostró que la mayoría corresponde a una frase preposicional que funciona bajo tres esquemas básicos: relación locativa, temporal y de pertenencia. El proceso de significación se da mediante la interacción de un marco general, la estructura estable, que al integrar dos campos conceptuales genera la creación de un espacio mental (Fauconnier, 1994). La metafora juega un rol importante, en la medida en que la asociación entre los campos conceptuales se deriva de las activaciones metafóricas de las entidades contrastadas. Siguiendo la idea de Black (1961) de que la metáfora es la que genera la similitud, he usado la teoría de conceptual blending propuesta por Turner y Fauconnier (1996). Este modelo de representación semántica permite entender cómo se da la integración de significados a partir de la interacción de un espacio genérico sobre dos imputs (elementos contrastados) y su fusión en un espacio integrado (blend). He mostrado que los elementos contrastados pueden ser a su vez un espacio mental, lo que amplía el modelo a blended mental spaces. Tomando en cuenta la relevancia de las frases preposicionales en la configuración del dicho, he analizado los mecanismos de significación de los tres tipos más comunes: locativos, temporales y de pertenencia. He planteado que en los dos primeros casos, el elemento humorístico se genera a partir de la contradicción entre el sustantivo y el espació o el tiempo dentro del segundo componente. Esa contradicción interna de la FN se refuerza con el adjetivo o verbo inicial, y de ahí surge la exageración humorística. En el caso de los frases preposicionales de pertenencia, el mecanismo funciona por medio de una especialización de tipo. En este caso, podemos reconocer la propiedad expuesta en adjetivo inicial como una de las características dentro del ICM del tipo, está se presenta como “una revelación de una verdad” y por lo tanto, genera el sentido humorístico. Por último, he mostrado como en la comprensión de los dichos se hace presente una “contextualización pragmática” (Sperber y Wilson, 1994). En este sentido, los dichos proponen una cadena inferencial, que se da por nuestro conocimiento enciclopédico del mundo. Este conocimiento es generado a través de nuestra experiencia y está regulado por el marco cultural de la comunidad lingüística a la que pertenecemos. El éxito comunicativo de algunos de los dichos depende de un seguimiento inferencial, mediado por conocimientos compartidos, lo que los hace complejos y esté será su elemento humóristico o atractivo pues se plantean como una adivinanza. Bibliografía: Bakhtin, Mikhail. 1994. The Bakhtin Reader. Pam Morris (Ed). Editorial, Edward Arnold. Black, M. 1962. Methaphore. En M. Black Models and Methaphores. Ithaca, NY, Cornell University Press 11 Croft, William and Alan Cruse. 2004. Cognitive Linguistics. Cambridge. Cambridge University Press. Coseriu, Eugenio. 1981. Lecciones de Linguistica General. Gredos. Madrid. Erman, B. And Warren, B. 2000. The Idiom principle and the Open Choice Principle. Text 20, 29-­‐62. Fauconnier, Gilles. 1994. Mental Spaces: Aspects of Meaning Constructions in natural languages. Cambridge. Fillmore, Charles, J. 1968. The case for case. In Universals in Linguistic Theory, ed. by E. Bach and R. Harms, 1-­‐88. New York: Holt Rinehart and Winston. Fillmore C., Kay and M. O’Connor. 1998. Regularity and Idiomacity in Grmmatical Constructions: the case of let alone. Language 64, 510-­‐538. Goldberg, Adele. (1995) Constructions: A Construction Grammar Approach to Argument Structure. Chicago: University of Chicago Press Lakoff, G. 1980. Metaphors We Live By. University of Chicago Press. Lakoff, George. 1987. Women, Fire, and Dangerous Things: What Categories Reveal About the Mind. University of Chicago Press Langaker, 1991. Concepts, Image and Symbols. Mauton de Gruyter Sperber, D. y Wilson, D. 1994. La relevancia. Comunicación y procesos cognitivos. Visor, Madrid. Thompson, Sandra. 2006. Object complements and conversation. John Benjamins. Turner, Mark y Fauconnier, Giller. 1995. Concepual integration and Formal Expression. En Journal of Metaphore a Symbolic Activity, Vol. 10, 3. 12 Apéndice Más solo que Pinochet el dia del amigo Hablan mas que vecinas depues de temblor Más aburrido que mico en un bonsai Mas mamado que chupo de guardería Mas sucio que trapero de zoológico Más tragado que tanga de brasilera Mas cerrado que culo de muñeca. Mas pelado que culo de bebe Mas perdido que grano de maíz en baile de gallinas Mas feo que pegarle a la mama Mas feo que murciélago de escaparate Más caído que teta de gitana Más ordinario que yogurth de yuca Más contento que marrano estrenando lazo Mas perdido que hijo de puta el dia del padre Mas cursi que ataúd con calcomanias. Se despide más que circo pobre Más torpe que suicida sin vocacion Más preocupado que zapatista sin pasamontana Más salado que boton de body. Más incomodo que un condon de fique Más aburrido que un taliban en un pogo Más ordinariao que tamal con whisky Más marica que un timbre rosado Más gay que una corbata de Hello Kitty... Más cansón que un pulga en mala parte Habla mas que perdido cuando aparece Más aporreado que taza de loco Más fiel que perro de gamín Más triste que payaso abucheado Más terco que borracho amanecido Más asustado que mexicano en la frontera Más injusto que minero sin paga Más feo que comida de cárcel Más cansado que hipy trasnochado Más colorido que fiesta de payaso Más asustado que amante debajo de la cama Fuma mas que monja con retraso Más pacifista que Gandi enmariguanado Más perdido que Bin Laden Más mamado que teta de puta Más flaco que etiope anoréxico en ramadam Más trasnochado que vigilante en navidad Más raro que marrano en trapecio Más feo que gamin transnochado Más triste que un tango Más cumplida que novia fea Mas raro que bollo de tres puntas Más rápido que polvo de gallo Más prendido que mico en palo Más prendido que arbolito de navidad Más aburrido que gorgojo en un riel Más canson que sobrinito con pistola de agua Más feo que abrazar a la mama con parola Más contento que marrano estrenando lazo Más serio que un revolver Más picado que muela de gamin Más engallada que novia de traqueto Pasa más hambre que ratón en ferreteria Come más que vaca aburrida Mas peligroso que balacera en un ascensor Más claro que un pelo en el arroz Más serio que chavo de queso Más mentiroso que un brasier Más mexicano que el nopal 13 

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