el Patrimonio Urbano de Bretaña

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el Patrimonio Urbano de Bretaña
Ciudades
de Arte
www.cites-art.com
el Patrimonio Urbano
de Bretaña
Presentación
Bretaña es un país de mar que abarca el tercio del litoral
francés, con un excepcional patrimonio marítimo muy
apreciado por los visitantes tanto por su belleza como por
la alegría de sus gentes.
Bretaña es un país de tierra conocido por la calidad y la
originalidad de su patrimonio rural, un patrimonio histórico
y múltiple, extenso y muy marcado por la huella de la religión,
la nobleza y el mundo castrense: capillas, calvarios y recintos
parroquiales, estelas y megalitos, chamizos y casas solariegas, castillos y fortalezas…
Pero, ¿sabías que Bretaña es una región con una sólida
tradición urbana, cuyos orígenes se remontan al imperio
Romano, a la Edad Media, a la época feudal o al periodo de
Grandes Descubrimientos?
Estas ciudades nacieron alrededor de edificios civiles,
monásticos, residencias feudales y normalmente junto a
puentes estratégicos y zonas defensivas.
Unas han superado el paso de los siglos sin problemas y
actualmente se cuentan entre las mayores ciudades de
Bretaña. Otras no pudieron mantener su influencia pasada,
perdieron su función administrativa o económica con los
cambios políticos o con la propia Revolución industrial. Un
buen número de ciudades dedicadas al textil para velamen
o ciudades episcopales del Antiguo Régimen se han
convertido en tranquilos pueblos o ciudades “reliquia”.
Tanto las unas como las otras son ciudades auténticas, con un
patrimonio urbanístico bien conservado. Son las «Pequeñas
Ciudades con Carácter», aglomeraciones urbanas de tamaño
reducido, y las «Ciudades de Arte e Historia» o «Ciudades
Históricas», que congregan a aglomeraciones de más
tamaño. Ambas redes se han unido para promocionar las ciudades con alma antigua de Bretaña y se presentan ahora
bajo el término genérico de «Ciudades de Arte».
Esta bonita publicación te invita a descubrir esa otra
Bretaña.
Jean-Bernard VIGHETTI
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Petites Cités
de Caractère®
de Bretaña
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Introducción
Bazouges-la-Pérouse
Bécherel
Châteaugiron
Châtelaudren
Combourg
Guémené-sur-Scorff
Guerlesquin
Josselin
Jugon-les-Lacs
La Roche-Bernard
La Roche-Derrien
Le Faou
Léhon
Locronan
Malestroit
Moncontour-de-Bretagne
Pont-Croix
Pontrieux
Quintin
Rochefort-en-Terre
Roscoff
Tréguier
Índice
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Ciudades de
Arte e Historia y
Ciudades Históricas
de Bretaña
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59
Mapas
de Bretaña
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53
54
55
Introducción
Auray
Châteaubriant
Concarneau
Dinan
Fougères
Guingamp
Hennebont
Lamballe
Landerneau
Lannion
Morlaix
Nantes
Pontivy
Pont-l’Abbé
Port-Louis
Quimper
Quimperlé
Rennes
Saint-Malo
Saint-Pol-de-Léon
Vannes
Vitré
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Ciudades agraciadas
Ciudades
de Arte
el Patrimonio Urbano
de Bretaña
Las Ciudades de Arte son uno de los destinos con más
prestigio de toda Bretaña, al mismo nivel que los principales
focos de interés turístico de este Finisterre. Te invitamos a
conocerlas para que vivas desde dentro la identidad bretona.
Sus emplazamientos suelen ser excepcionales. En algunos
casos se hallan en estribaciones montañosas, peñascos,
colinas… enclaves propios de plazas fuertes, aquí conocidas
como “rocas fuertes”. En otros casos se hallaban en la
confluencia de dos ríos o en los estuarios, lugares propicios
al intercambio entre la tierra y el mar. Luego están las ciudades situadas en promontorios y en terrazas que aparecen
como un oasis de meditación y de contemplación sobre
marismas saladas y turbas, llanuras productivas y valles
opulentos. Todas ellas actuaron como un imán irresistible
ante guerreros, mercaderes o clérigos fundadores en tiempos inmemoriales.
Pero las Ciudades de Arte son, y sobre todo fueron, lugares
construidos, modelados por la mano de generaciones y
generaciones de hombres de acuerdo con su actividad
productiva, su creatividad y su gusto. Son conjuntos homogéneos que combinan con armonía estilos y tipos de arquitectura. Son espacios deliciosos donde se ha forjado la
historia y la identidad bretona. Son lugares de la memoria
donde aún vive la marca de la genialidad y el aliento del
alma que las crearon. En realidad, las Ciudades de Arte son
puertas abiertas a las lindes del tiempo…
Un patrimonio personalizado
En Bretaña ninguna ciudad antigua se parezca a otra. La
arquitectura, como en todas partes, se ha visto influida por
las características de los elementos naturales, el suelo y el
entorno, pero aquí además han tenido que adaptarse,
casarse con las tradiciones locales y generar un estilo particular reforzado por la diversificada tipología de los materiales
que proporcionaba el entorno.
Por ello, la mayoría de edificios sacros del siglo XVI de
Bretaña siguen un estilo gótico flamígero poco renacentista.
Por ejemplo, en las ciudades de la zona de Rennes, donde
no hay piedra, la construcción de viviendas con entramado
de madera perduró hasta el siglo XVIII. En cambio, en el
resto de la región apenas superó el siglo XVI.
Más que el reflejo de influencias exteriores o de la capacidad
de adaptación al lugar, el patrimonio de las Ciudades de
Arte de Bretaña es la expresión tangible de su antigüedad,
el testimonio de sus horas ricas y de las pobres, de la vida
de sus habitantes modestos o poderosos, de ayer y de hoy.
Las Ciudades de Arte son una lección magistral escrita en
las piedras, son un destino turístico único.
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Centros urbanos antiguos,
de gran riqueza y bien
conservados
La mayoría de las Ciudades de Arte de Bretaña conservan
un legado de gran variedad arquitectónica, a base de monumentos como catedrales, iglesias románicas o góticas,
puertas, murallas, castillos, conventos o edificios civiles, pero
también de algo mucho más indefinible como es la sutil combinación de viviendas, fuentes, esculturas, parques, jardines,
plazas, calles y patios interiores.
En los últimos treinta años este patrimonio tan denso ha sido
rehabilitado profundamente gracias a políticas de adecuación
de edificios y fachadas o de recuperación patrimonial para
convertir los centros históricos en focos de interés de primera
magnitud. La creación de zonas peatonales, que transformaron los centros antiguos de las ciudades y dinamizaron el
comercio local y la animación, han acentuado su poder de
atracción.
Centros vitales
La delicada mezcla de calles, plazas y paseos, monumentos
y viviendas, lugares públicos y propiedades privadas que
componen la Ciudad de Arte la convierten en un espacio
de encuentro que las sucesivas generaciones han ido
viviendo y modelando. Dejando de lado el tamaño, la Ciudad
de Arte sigue siendo fundamentalmente un lugar de vida
apreciado y animado durante todo el año.
Las Ciudades de Arte e Historia y las Ciudades Históricas han
conservado una actividad comercial y cultural importante en
el centro de la ciudad: su barrio más emblemático. Las
Pequeñas Ciudades con Carácter han conservado una
influencia natural sobre su entorno, que les permite seguir
disfrutando del papel de plazas comerciales y administrativas,
al mismo nivel que una ciudad contemporánea.
Y es más: el marco tan hermoso de estas Ciudades, sus
tradiciones de mando o de mecenazgo de antaño, asociadas
a su vocación turística actual, han favorecido el asentamiento de maestros artesanos, talleres y galerías de arte,
así como residencias de artistas que acentúan no solo su
poder de seducción, sino su impacto cultural.
Visitar las Ciudades de Arte de Bretaña significa tener la
posibilidad en todo momento de sumergirse en su pasado,
compartir la vida de sus habitantes, conjugar los alimentos
terrenales con los espirituales, el encanto de los escaparates de artistas con la magia de las piedras antiguas.
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Ciudades
de Arte
el Patrimonio Urbano
de Bretaña
Ciudades dos veces
milenarias
Son escasas las ciudades bretonas que han podido conservar el título de ciudad desde la época romana hasta nuestros
días. De las cinco capitales de la Bretaña de entonces, solo
tres conservan esta categoría: Nantes, Rennes y Vannes,
porque conservaron la sede de obispados. En la Alta Edad
Media y hasta el siglo IX, estas tres ciudades fueron el
destino de los nuevos llegados (bretones por el oeste procedentes de la “Pequeña Bretaña”, francos por el este
que se habían instalado en las Marcas alrededor de Nantes
y Rennes). El control de Vannes y de su zona de influencia
fue la eterna manzana de la discordia entre esos pueblos
hasta que en 845-851 Bretaña se anexionó las Marcas
francas y se constituyó el “Reino de Bretaña”, inmediatamente transformado en ducado. Curiosamente, estas dos
ciudades de las Marcas impusieron su influencia en el
ducado de Bretaña. También cabe decir que sobre ellas se
apoyó el poder real para imponer su ley a ciudades orgullosas de su identidad y fácilmente rebeldes. Ambas ciudades
son las que conservan más peso en la actualidad bretona.
Por ello, el patrimonio de estas ciudades dos veces milenarias de Bretaña es múltiple y rico. Todos los periodos
arquitectónicos están representados: de forma monumental
en Nantes y Rennes debido a su función de capital, y más
sutil en Vannes.
Centros religiosos de origen bretón
En general, estas sedes religiosas nacieron en la Alta Edad
Media y constituyen la segunda generación de ciudades de
Bretaña, muy característica de la región. Se trata de monasterios primitivos fundados por emigrantes bretones venidos
del otro lado de La Mancha. De los conjuntos urbanos crecidos a su alrededor, las invasiones vikingas de los siglos IX y X
prácticamente no dejaron nada, aunque las sedes urbanas
a menudo volvieran a ser ocupadas por los supervivientes,
sobre todo las que poseían grandes abadías o eran sede de
obispados. Las abadías-obispados son instituciones celtas
que también se encuentran en Irlanda y Gran Bretaña. En
ellas el monasterio es la cuna y el centro del obispado, cuya
área de influencia no está ligada a un territorio dado, sino
más bien a la influencia de su abad. Hasta finales del
Antiguo Régimen, Bretaña contaba con seis ciudades
episcopales de origen bretón (Dol-de-Bretagne, Saint-Malo,
Saint-Brieuc, Saint-Pol-de-Léon, Tréguier y Quimper), junto a las
tres de origen romano (Nantes, Rennes y Vannes).
La abadía de Redon, creada en 832 por monjes bretones,
también hubiera podido convertirse en la sede de un obispado
de no haber abrazado la regla de san Benito y de no haber estado situada dentro del área del obispado de Vannes. Aun así, la
poderosa abadía benedictina tuvo una influencia excepcional
por todo el macizo armoricano y contribuyó al nacimiento
de otras ciudades abaciales como Quimperlé, Léhon o
Saint-Gildas-des-Bois, y de ciudades feudales como La
Roche-Bernard y Châteaubriant. Locronan, una ciudad nacida
alrededor de una ermita, y Quimperlé vieron unidos sus
destinos. El conde de Cornualles, tras favorecer la creación
de la abadía benedictina de Sainte-Croix de Quimperlé,
cedió a la joven comunidad monástica el priorato y el burgo
de Locronan. Aunque estos centros religiosos de origen
bretón sean poco numerosos, lo cierto es que no les falta
personalidad gracias a la naturaleza tan específica y antigua
de su patrimonio sacro.
7
Ciudades feudales
En el renacimiento urbano que caracterizó los siglos XI y XII
en Bretaña, la influencia de los castillos resultó determinante.
Las grandes fortalezas creadas en las Marcas de Bretaña
rápidamente atrajeron a comerciantes y artesanos por su
importancia estratégica, su localización en zonas de
contacto e intercambio, así como un rápido asentamiento de
prioratos que dependían, en su mayor parte, de las abadías
benedictinas. Estos “burgos castrenses” se extendieron por
toda Bretaña y crecieron bajo la protección de un castillofortaleza, que controlaba una vía de paso. Por su parte, los
asentamientos feudales y las aglomeraciones asociadas que
se situaron cerca de encrucijadas de caminos, de un vado o
de un puente fueron ganando enclaves naturales cercanos
mejor protegidos y transformándose en lo que aquí se conoce como “rocas fuertes”. Allí donde el relieve no permitía una
defensa natural, el arte militar de los siglos XII y XIII construyó
impresionantes dispositivos de fortificación con agua, en
particular, en Châtelaudren, Jugon-les-Lacs y Malestroit.
Ciudades costeras
La epopeya de las velas
Si el auge de la pesca y del turismo balneario favoreció en
Bretaña la multiplicación de ciudades litorales en los siglos
XIX y XX, raras son las ciudades costeras antiguas. La civilización bretona, más terrestre que marítima, durante mucho
tiempo apostó por enclaves situados en el fondo de golfos
y estuarios o en zonas adyacentes a un primer puente, en
lugar de asentamientos demasiado cercanos al océano y,
por ello, más expuestos a las incursiones de los pueblos
bélicos del Norte como los sajones y los vikingos. Por esa
razón, la mayoría de las ciudades costeras nacieron y se
desarrollaron a finales de la Edad Media en las entradas de
los golfos o estuarios y, por supuesto, tras los grandes
descubrimientos de los siglos XVI y XVII gracias al fuerte
crecimiento del comercio internacional y de telas, que les
confirió una importancia estratégica. Las ciudades bretonas
se fortificaron y se convirtieron en plazas comerciales… y
guaridas de piratas filibusteros.
Desde finales del siglo XIV a mediados del XIX, la actividad
textil para velamen fue uno de los sectores económicos
más importantes de Bretaña. Los grandes descubrimientos
y el auge de los intercambios marítimos internaciones permitieron el desarrollo de esta actividad, que condicionó su
apogeo a finales del siglo XVII gracias al formidable mercado
que ofrecía la península ibérica y el continente sudamericano. Esta actividad resultó perturbada en el siglo XVIII por los
conflictos bélicos con Inglaterra, que controlaba los mares y
que junto a Flandes, constituía un mercado importantísimo.
El comercio del velamen se hundió definitivamente en la
segunda mitad del siglo XIX con la desaparición del mercado
español y el desarrollo de la industria mecánica, en la que
la burguesía bretona no quiso invertir. El pasado textil de
Bretaña se expresa en las ciudades actuales a través de evocadores nombres de calles y de magníficos edificios pagados
con la riqueza de mercaderes e industriales. Estas inversiones
pétreas constituyen un conglomerado sorprendente en
ciertas localidades que ahora son minúsculas, están en
zonas rurales y que nacieron como recintos parroquiales.
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9
Asociación de
Petites Cités
de Caractère®
de Bretaña
En 1975, coincidiendo con el Año Europeo de la
Arquitectura, arrancó el concepto de Pequeñas
Ciudades con Carácter en Bretaña.
Se trataba de valorizar unos municipios atípicos, a
la vez rurales (por su limitada población) y urbanos
(por su historia y su patrimonio). Son ciudades del
pasado cuyas funciones urbanas se vieron considerablemente reducidas tras las revoluciones
administrativa e industrial de Francia.
Desde 1976 se organizaron siguiendo un protocolo
de calidad revisado periódicamente al alza. Ahora la
asociación agrupa a 22 ciudades divididas en ciudades
homologadas y ciudades homologables en función
del grado de protección, restauración, valoración y
animación de sus potencialidades. Todas ellas
responden a los criterios básicos de tener un origen
y un patrimonio de tipo urbano de primer orden.
Ciudades homologadas: Bazouges-la-Pérouse,
Bécherel, Châteaugiron, Châtelaudren, Combourg,
Guémené-sur-Scorff, Guerlesquin, Josselin,
Jugon-les-Lacs, La Roche-Bernard, Léhon,
Locronan, Malestroit, Moncontour-de-Bretagne,
Pont-Croix, Pontrieux, Quintin, Rochefort-en-Terre,
Roscoff y Tréguier.
Ciudades homologables: La Roche-Derrien y Le Faou.
Con la inestimable ayuda del Consejo Regional de
Bretaña y Europa, las Pequeñas Ciudades Bretonas
han conseguido proteger y rehabilitar su patrimonio,
y han dado pie a iniciativas similares en otras regiones:
Loira Atlántico, Poitou-Charentes, Champagne-Ardenne
y Alpes de Haute-Provence.
Para mejorar su visibilidad e influencia ahora se
esfuerzan en mostrar su especificidad. Por ejemplo, Bécherel que se ha convertido en la Ciudad
del Libro; Pontrieux es famosa por sus lavaderos
floridos a orillas del río Trieux, etc. Las ciudades
promueven formas alternativas y personalizadas
de alojamiento y visitas. Además se implican en la
dinámica de esta red que, por ejemplo, desde hace
unos diez años permite albergar a pintores extranjeros para multiplicar las miradas cruzadas y renovadas
al patrimonio de las ciudades.
Association Petites Cités
de Caractère® de Bretagne
1 rue Raoul Ponchon - CS 46938
35069 Rennes Cedex
Tél. : +33 (0)2 99 84 00 80
[email protected]
www.cites-art.com
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Bazougesla-Pérouse
Asentamiento en colina.
Ciudad de origen religioso romano
y plaza de armas.
«Hay varias formas de conocer el patri-
Bazouges-la-Pérouse ha sido desde siempre
una plaza fronteriza, un lugar de intercambio.
Nació entre dos ciudades, la de los coriosolitas
y la de los riedones, y vivió dos procesos de
cristianización: primero romano y luego bretón.
Es muy probable que viviera un periodo de
declive en la Alta Edad Media, aunque renació
en la época feudal en forma de ciudad crecida
alrededor del castillo cuyas ruinas aún se conservan (por eso se la categoriza como castrense).
A principios del siglo XVI, en Bazouges vivían más
de 5.000 personas dedicadas a la agricultura y al
comercio. La ciudad conserva numerosos vestigios
de esa prosperidad. Es muy posible que los antiguos
señores de Bazouges residieran en la plaza del
Ayuntamiento (Pl. de la Mairie) en la casa del
Palomar (maison du Colombier). Si nos dirigimos
hacia la plaza del Monument, encontramos la casa
de los Colgados (maison des Pendus) con sus
curiosas máscaras treatrales. En la misma plaza,
capta la mirada una ventana de ángulo de 1604
ricamente decorada: pertenece a la antigua residencia del procurador del rey. En lo alto de la ciudad, la iglesia de San Pedro y San Pablo sorprende
por su original arquitectura: en realidad se trata de
dos iglesias yuxtapuestas con seis naos en la que
las advocaciones recuerdan las distintas oleadas
de cristianización. La iglesia fue completamente
reformada en el siglo XIX, cuando adquirió la forma
actual. Para los ávidos de historia existe un itinerario
explicativo en el que se expone la historia de este
patrimonio urbano, que paradójicamente concluye
en unos jardines, ante lo inesperado, la poesía y las
raíces de la ciudad.
monio: yendo a saber de sus raíces en
los jardines de la historia, escuchando a
personas que lo hacen revivir, dejándose
llevar de sorpresa en sorpresa… En
Bazouges, ciudad de poetas y artistas,
todos estos enfoques convergen en un
itinerario que une tiendas convertidas
en galerías de arte y talleres de artistas
escondidos entre imponentes viviendas
de granito… Alguna razón habrá para que
Bazouges siempre haya inspirado arte.«
Office de Tourisme Villecartier
2 place de l’Hôtel de Ville
35560 Bazouges-la-Pérouse
Tél. : +33 (0)2 99 97 40 94
[email protected]
www.tourisme-paysdantrain.com
11
Bécherel
Asentamiento en colina en los límites
de las cuencas del Rance y del Vilaine.
Plaza de armas, conocida como "roca fuerte".
«Sin duda, es un gran desafío maridar una
La antigua plaza fuerte de Bécherel conserva
restos de las distintas épocas que han marcado
su agitada historia y su increíble capacidad de
adaptación. Su emplazamiento en el alto valle
del río Rance permitió el florecimiento de una
próspera economía en los siglos XVI y XVIII
basada en el lino y el cáñamo. En la actualidad,
la ciudad disfruta de un patrimonio arquitectónico en excelente estado de conservación y se
ha convertido en la primera Ciudad francesa del
Libro: la Cité du Livre®.
Las antiguas calles de los oficios recuerdan aquí su
PASADOTEXTIL¨RUEDELA#HANVRERIEDELCÊØAMO
RUEDELA&ILANDERIEDELHILADO¨PEROLASSÙLIDAS
casas de granito de nobles y mercaderes nos permiten comprender la prosperidad de esta plaza
comercial. Bécherel era conocida por tener el
mejor lino de Bretaña y su fama se extendió a todo
el Reino francés, así como a Inglaterra y a América.
La plaza del antiguo mercado medieval, rodeado
de elegantes viviendas como la Hostellerie de
l’Ecu de Laval (s. XV) y la casa conocida como Del
Gobernador (s. XVI), era el corazón de este comercio.
Los restos de las murallas y de la torre maestra del
antiguo castillo recuerdan al visitante que antaño
esta fortaleza desempeñó un papel estratégico en la
guerra de Sucesión de Bretaña. Gracias a la atinada
rehabilitación del casco antiguo y a la cesión de
espacios a libreros, artistas y artesanos, esas fachadas cargadas de historia han vuelto a despertar y
dan vida durante todo el año a la tercera Ciudad del
Libro® de Europa.
ciudadela bretona encaramada a una colina y apartada de las principales carreteras
con el mundo cada vez más selecto y
restringido de los libreros de viejo y nuevo.
Es un gran reto, sobre todo en la era de la
imagen. Es defender con uñas y dientes el
placer de la lectura, la pluma, el autor, el
calígrafo, el encuadernador o el ilustrador.
Es dar una nueva vida a un legado militar,
aristocrático y mercader. Pero en definitiva,
es una dinámica que ha atraído a más
artesanos, brocantes y galeristas y que
ha permitido inaugurar la Casa del Libro
y del Turismo.»
Maison du Livre et du Tourisme
4 route de Montfort
35190 Bécherel
Tél. : +33 (0)2 99 66 65 65
[email protected]
www.becherel.com
12
Châteaugiron
Plaza de armas de las
Marcas de Bretaña.
«A pesar de lo cerca que se encuentra de
Su nombre no engaña: Châteaugiron es una
ciudad que gira aldedor de su imponente castillo
de la baja Edad Media. Esta ciudad castrense
creció protegida por las elevadas torres de su
castillo y su muralla. En la actualidad, conserva
numerosas casas medievales coloridas de
entramado de madera y disfruta de una intensa
actividad cultural.
Anquetil, un caballero de origen normando al que
el duque de Bretaña premió con unas tierras y con
el derecho a erigir un castillo, fundó la ciudad en el
siglo XI, aunque el honor de bautizarla haya que
atribuirlo a su hijo Giron. En la Edad Media este centro
estratégico se convirtió en la sede de una importante
baronía. La ciudad se desarrolló a partir del siglo XII
alrededor del castillo. Los monjes de la abadía de
Saint-Melaine de Rennes implantaron aquí un
priorato. Convertida ya en centro administrativo,
Châteaugiron devino un polo comercial en la Edad
Media famoso por su mercado quincenal, sus tres
ferias anuales y el comercio textil para velas. En el
siglo XVIII, el nuevo propietario transformó el castillo en una residencia, amplió y remodeló una parte
del castillo con estilo clásico. En el siglo XIX, la
construcción de una iglesia, de un mercado cubierto
y de nuevas calles permitieron que Châteaugiron
evolucionara sin perder homogeneidad.
Rennes, esta ciudad castrense reinvindica
su independencia. Escudada en su categoría de ciudad milenaria, hace unos treinta
años que despliega un dinamismo desbordante gracias a una coerente política cultural
que ha sabido conservar y diversificar las
funciones tradicionales que correspondían
a una capital como esta y las ha desplegado
sabiamente por su centro histórico: el ayuntamiento, la sala de exposiciones y la sala
de fiestas están reunidos en el prestigioso
castillo fundador, la mediateca se halla en
el antiguo mercado cubierto, los comercios
ocupan los bajos de viviendas tradicionales
y algunos hoteles se hallan en bonitas casas
medievales de entramado de madera.«
Office de Tourisme
du Pays de Châteaugiron
Le Château
35410 Châteaugiron
Tél. : +33 (0)2 99 37 89 02
[email protected]
www.tourisme-payschateaugiron.fr
13
Châtelaudren
Lugar de paso sobre el río Leff.
Plaza de armas protegida por el agua.
«El río ha tenido desde siempre un papel
En el cruce de las principales arterias de comunicación de Bretaña sobresale la ciudad de
Châtelaudren, que desde siempre ha sido un
lugar estratégico por su privilegiada posición
junto al río Leff. En principio fue una plaza fuerte,
pero la intensa actividad comercial y artesanal la
convirtió en la capital histórica del Goëlo, una
antigua provincia de Bretaña. En el siglo XX,
gracias a la implantación del Petit Echo de la
Mode y de su manufactura de patrones-modelo,
se convirtió en la segunda capital de la moda
francesa.
La historia de Châtelaudren empieza en el promontorio del antiguo castillo, actualmente desaparecido.
El conde Audren lo edificó en el siglo XI y su descendencia confió la fundación de un priorato y de
un burgo a los monjes de Saint-Magloire de Léhon.
Este lugar de paso por excelencia favoreció el
asentamiento de comerciantes y artesanos en la
ciudad, pronto convertida en capital del Goëlo. Fue
una posta importante y un mercado activo durante
el siglo XVIII. La ciudad creó una plaza mayor (la plaza
de la República), rodeada de elevadas viviendas con
balcones. El barrio que rodea la iglesia de SaintMagloire (s. XVIII) es testigo de la organización
arquitectónica del pasado con callejuelas estrechas,
plazoletas y casas de techos puntiagudos. La actividad artesanal y el ambiente festivo de este barrio
hicieron que un parisién de visita por la ciudad lo
calificara de «barrio latino», sobrenombre que aún
conserva. La plaza del Leff, completamente reformada y adoquinada, guía al visitante hacia la joya de
este pueblo: la capilla de Notre-Dame-du-Tertre, de
principios del siglo XIV, con artesonados pintados
de gran rareza (132 pinturas).
primordial en la historia de la ciudad.
Mediante un ingenioso sistema hidráulico,
el río ha protegido la fortaleza y la ciudad
baja, ha activado las aspas de los molinos
durante siglos y, por último, en 1920, las
turbinas de la fábrica del Petit Echo de la
Mode. En este decorado fantástico de
metal ribeteado, ladrillo y cemento como
mandan los cánones de su arquitectura
industrial se celebra una exposición anual
en honor al taller de costura más famoso
de la historia. ¡La moda también sigue la
corriente… del río!«
Office de Tourisme
du Pays de Châtelaudren
31 rue de la Gare
22170 Châtelaudren
Tél. : +33 (0)2 96 79 77 71
[email protected]
www.tourismedupaysdechatelaudren.fr
14
Combourg
Lugar de paso sobre
el río Linon.
Ciudad religiosa de origen
bretón y plaza de armas de
las Marcas de Bretaña,
protegida por el agua.
«A lo lejos, las imponentes torres del cas-
Este es el lugar ideal de vacaciones para disfrutar
de la belleza de la naturaleza regada por los
ríos. Combourg es un destino encantador. La
fuerza y el misterio de su fortaleza, reflejada en
las aguas de su lago tranquilo, se mezclan con el
hechizo de las callejuelas y con la calidez de las
casas medievales de entramado de madera.
Todo ello es muestra de la dualidad de la ciudad:
una fortificación necesaria nacida en esta antigua zona fronteriza, conocida como Las Marcas
de Bretaña, pero engarzada en una naturaleza
romántica a más no poder.
Tras la prédica de san Lunario, un monje procedente
de Irlanda, en el siglo VI se erigió una primera iglesia
que daría nacimiento al burgo parroquial. En el siglo
XI el arzobispo de Dol-de-Bretagne ordenó
construir un castillo en Combourg y al frente
colocó a su hermano menor, Riwallon. Con el favor
de esta protección, se desarrolló un segundo foco
urbano: el burgo señorial. Más tarde, Riwallon
invitó a los monjes benedictinos a construir un
priorato (1065), a cuyo alrededor creció un tercer
asentamiento: el burgo del priorato. Entre los
siglos XVI y XIX, la iglesia es reconstruida: tanto el
interior como la fachada del castillo sufren remodelaciones. La ciudad se ensancha y se extiende
hasta llegar a la vía férrea. En el burgo parroquial y
señorial, las últimas casas de entramado de madera
y la casa conocida como “de la Linterna” (s. XVI) se
codean con fachadas reformadas en los siglos XIX
y XX, mientras que más allá del castillo, el barrio
del antiguo priorato parece no haber cambiado
desde hace más de 300 años.
tillo cautivan las miradas. Desde lo alto del
camino de ronda almenado se suceden
bonitas vistas al parque, a la ciudadela y al
lago Tranquille. En este paisaje imperturbado en el tiempo, la memoria del escritor
Chateaubriand es onmipresente y recuerda
que, tanto en Bretaña como en Alemania,
el romanticismo se alimentó de la contemplación de los vestigios y del paso del
tiempo… Desde la iglesia hasta las orillas
del lago, un sendero sigue las huellas de
este ilustre escritor.«
Office de Tourisme
Maison de la Lanterne
23 place Albert Parent
35270 Combourg
Tél. : +33 (0)2 99 73 13 93
[email protected]
www.combourg.org
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Guémenésur-Scorff
Emplazamiento de puente.
Plaza de armas de tipo "peñasco fortaleza".
«Guémené está bañada por el río Scorff,
Guémené es una ciudad medieval casi milenaria,
crecida en el espacio que ceden los valles que
rodean el río Scorff. La ciudad se desarrolló
alrededor de una colina donde se yergue el
castillo. Importantes vestigios hablan de la rica
historia de los príncipes Rohan-Guémené. La
ciudad, propiedad de los Rohan desde 1377, fue
declarada principado por Carlos IX en 1570. Los
príncipes de Guémené fueron grandes de
Francia y su influencia fue muy importante
hasta la revolución.
En la primera mitad del siglo XI, cuando el señor
Guegan estableció su cuartel general no solo estaba
fundando la ciudad, sino que le estaba dando
nombre: er guemene (cuartel general en bretón)
derivó en Guémené.Y la ciudad fue próspera gracias
a las grandes ferias que celebraban y al gran público
que atraían. Aún se conservan numerosos vestigios
explicados en un itinerario. El visitante atento descubrirá que la ciudad aún se organiza según los
cánones medievales: comercios en las plantas bajas,
casas de entramado de madera, planimetría de la
ciudad, leprosería, casa del Senescal, callejuelas
impresionantes, jardines en terraza… Guémené,
famosa por la riqueza de sus elementos arquitectónicos, también es un destino gastronómico
por excelencia. Aquí podrás saborear la famosa
andouille de Guémené, las crepes regadas con
sidra, las famosas crepes de trigo sarraceno de
patatas. Sus bonitas tabernas invitan a refrescarse
o a comer en un ambiente agradable donde la
música no suena nunca muy lejos.
una vía de agua pintoresca que surca
valles maravillosos. En sus orillas crecen
casas sorprendentes que se codean con
otras señoriales, capillas y fuentes, así
como con toda la herencia de los príncipes de Rohan-Guémené. Los amantes
de la buena mesa y las celebraciones no
deberían perderse la Fiesta de la Andouille
(segundo fin de semana después del 15
de agosto), ni los jueves de Guémené en
verano ni, cada dos años coinciciendo con
Pentecontés, la celebración del carnaval
Pourleth, famoso por la calidad de sus
creaciones y su ambiente colorido.«
Office de Tourisme
du Pays du Roi Morvan (antenne)
"Café pointu"
1 rue Haha
56160 Guémené-sur-Scorff
Tél. : +33 (0)2 97 39 33 47
[email protected]
www.tourismepaysroimorvan.com
16
Guerlesquin
Plaza de armas del Trégor fronteriza con los
obispados de Léon y Cornualles.
«Guerlesquin fue premiada con la cate-
Una buena parte de las construcciones, monumentos y antiguas casas de granito bordean una
larga plaza donde se concentra la actividad
comercial desde hace siglos. La ciudad ha sabido
aprovechar su renombre ancestral como sede
de ferias y mercados, como bien demuestra la
riqueza de sus edificios.
Guerlesquin, nacida hacia mediados del siglo XI
cerca de un emplazamiento feudal, obtuvo desde
1434 el título de villa gracias al duque de Bretaña. El
comercio, que ya era floreciente, alcanzó su clímax
en el siglo XVI, lo que conllevó la edificación del primer mercado cubierto coronado por la sede de la
justicia y un lugar para pesar los cereales. En el siglo
XVII, la ciudad reforzó sus funciones de mercado y
justicia y así se construyó en 1640 la prisión señorial, también conocida como Presidial en forma de
pequeña fortaleza. En el siglo XIX, la estructura de
madera del mercado fue sustituida por otra de granito. En esa época también se amplió la iglesia del
siglo XVI respetando su estilo original. Con el paso
de los siglos, la presencia de una importante cofradía
de talladores de piedra permitió la edificación de un
patrimonio arquitectónico de calidad, que aún se
aprecia. En la actualidad, las casas nobles siguen
jalonando las plazas de la ciudad antigua, mientras
que las casas de los obreros, con aires más modestos, se sitúan en las calles adyacentes.
goría “3 flores” gracias a su continua
labor paisajística y patrimonial que aporta
muchísimo frescor y colorido a un granito
omnipresente. Parterres y centros floridos
de colores armoniosos, un jardín de plantas
aromáticas y medicinales o el Champ de
Bataille, un escenario natural que acompaña
los restos de la capilla de Saint-Ener…
Todo parece conjugarse para ofrecer
agradables viajes al corazón de la
historia.«
Office de Tourisme (en saison)
Place du Présidial
29650 Guerlesquin
Tél. : +33 (0)2 98 72 84 20
[email protected]
www.tourisme-morlaix.fr
17
Josselin
Emplazamiento de colina y lugar
de paso por el río 'Oust.
Plaza de armas, conocida como
"roca-fuerte".
«Pero la ciudad de los Rohan es dual.
Josselin fue una etapa fundamental en la ruta
de los duques de Bretaña. Surge en el recodo
del camino agazapada junto a una colina culminada con el imponente castillo de los Rohan,
una fortaleza inexpugnable sobre un peñasco,
cuyo destino está íntimamente vinculado a la
vida de la ciudad.
Josselin fue fundada en el siglo XI por el vizconde
de Porhoët, alrededor de un asentamiento feudal
situado sobre un peñasco y creció gracias a los
prioratos de Sainte-Croix, Saint-Martin y Saint-Nicolas.
El castillo, destruido por Enrique II Plantagenêt, fue
reconstruido con piedra a finales del siglo XII y se
fue desarrollando progresivamente. La ciudad está
rodeada de murallas. Hacia 1500, Jean II de Rohan
edificó una nueva residencia. Entre los siglos XV y
XVIII la ciudad vivió un periodo de prosperidad gracias al textil, al curtido y a las ferias. A mediados del
siglo XVIII entró en declive, hasta que en el siglo
XIX recuperó un cierto dinamismo gracias a la
canalización del río Oust y al desarrollo del culto
mariano. Por sus callejuelas, cuesta que el visitante
no caiga rendido a los encantos de esta ciudad
medieval que ha sabido conjugar el patrimonio
arquitectónico antiguo con la modernidad. No deja
indiferente la visita del castillo y la basílica de
Notre-Dame-du-Rocier, la contemplación de la
ciudad vieja desde el campanario o sus cincuenta
casas medievales de entramado de madera, la
más antigua de ellas nada menos que de 1538.
Asentada a una orilla y otra del Oust, hasta
la Revolución tuvo dos obispados: SaintMalo al norte del río, sede de la ciudad
alta, y Vannes al sur, perteneciente al
priorato de Sainte-Croix con su retahíla de
casas medievales coloridas de entramado
de madera que asciende hacia el santuario.
Su castillo, uno de los más imponentes
hechos con granito en Francia, luce en la
fachada que da al Oust, el aspecto de una
fortaleza medieval, pero desde el jardín
parece una residencia de descanso con un
bonito estilo gótico. La ciudad nació hace
mil años gracias al descubrimiento del
mineral y del agua, es decir, gracias al
granito y al Oust, a lo civil y a lo sagrado
y, como Jano, el dios mitológico de las
dos caras, se prepara, tras contar su
pasado, para predecir su futuro.«
Office de Tourisme
du Pays de Josselin
21 rue Olivier de Clisson
56120 Josselin
Tél. : +33 (0)2 97 22 36 43
[email protected]
www.josselin-communaute.fr
18
Jugon-les-Lacs
Lugar de confluencia.
Plaza de armas protegida por el agua.
«A partir del siglo XIII, los habitantes de
Construida en un valle encajonado, adosada a
un largo y bonito lago de cuatro kilómetros,
Jugon-les-Lacs parece un oasis rodeado de
naturaleza. Su patrimonio arquitectónico, con
sus edificios de granito y su plaza central,
recuerdan con orgullo el pasado de Jugon,
plaza fuerte de la comarca de Penthièvre en la
época de los duques de Bretaña.
Toda la historia de Jugon-les-Lacs se articula alrededor del agua. Aunque en el pasado fuera una
plaza defensiva, en la actualidad se ha convertido
en un agradable destino de turismo y ocio. El
encanto tranquilo del casco antiguo casi permite
olvidar el papel estratégico que tuvo en la historia
de Bretaña. Esta ciudad también dispuso de un
castillo, el de Jugon, situado sobre una colina y
defendido por dos lagos. Tras el desmantelamiento
definitivo del castillo a principios del siglo XVII, el
burgo señorial cayó en desuso y a la arquitectura
defensiva del castillo le sucedió el aire refinado del
palacete Sevoy. El burgo comercial se convirtió
entonces en el corazón de la ciudad. Las ricas
residencias de granito situadas alrededor de la
plaza del Martray hablan de la prosperidad de
aquella época y recuerdan la arquitectura clásica
de los siglos XVII y XVIII. El burgo del priorato,
ligeramente separado, aún conserva su capilla
ahora convertida en iglesia. Con este singular
entorno, Jugon-les-Lacs es hoy un destacado destino vacacional de la Bretaña interior, que combina
actividades acuáticas y al aire libre con el disfrute
de su patrimonio. Este destino de pescadores,
excursionistas y paseantes está recuperando poco
a poco el relieve de antaño.
Jugon-les-Lacs supieron explotar sabiamente los múltiples riachuelos que corren por
el valle para convertir su ciudad en un
auténtico prototipo de ciudad fortificada
gracias al agua. Los dos ríos que riegan
Jugon, el Rosette y el Arguenon, alimentaban dos grandes lagos que protegían la
fortaleza construida sobre un montículo, y
defender a través de sus emisarios la ciudad comercial y el burgo del priorato. Aquí
el agua fluye por doquier y, aunque uno
de los dos lagos ha desaparecido, el
segundo disfruta de una base deportiva
multidisciplinar.«
Office de Tourisme
Place du Martray
22270 Jugon-les-Lacs
Tél. : +33 (0)2 96 31 70 75
[email protected]
www.jugon-les-lacs.com
19
La RocheBernard
Emplazamiento en colina y lugar de confluencia.
Plaza de armas, conocida como "roca-fuerte".
«Desde la iglesia, situada en lo alto de la
Desde su posición elevada en una estribación
rocosa desde donde otea el río Vilaine, La RocheBernard muestra sus tesoros a quien sepa observarlos. En primer lugar, hay que imaginarse los
tiempos en los que se podía navegar por ese río
fundador, alejado de las tierras, influido por la
marea, antes de abrir los ojos para revivir las
fecundas horas de la ciudad, en la época de los
barones y de la marina a vela. Palacetes, antiguas
atarazanas y depósitos de sal son testimonios
que se van mostrando al azar por sus callejuelas.
Hacia el año mil, Bern Hart, un jefe vikingo, asciende
por el río Vilaine y observa ese promontorio rocoso
entre el río y el puerto de Rhodoir, y decide asentarse allí por su posición estratégica. Convertidos
al cristianismo, sus sucesores recibieron el título
de barones y controlaron el paso por el río. Fundaron
un burgo alrededor de la catedral y solicitaron a la
abadía benedictina de Rodon permiso para establecer
un poco más al norte un priorato (1063). Las posesiones feudales y el burgo de la catedral se situaron
en un lugar llamado del ruicard en el promontorio.
En la Edad Media, el tráfico portuario se intensificó;
los depósitos de sal, la calle de la Saulnerie, las atarazanas del puerto, el mercado cubierto de la plaza
del Bouffay son múltiples testimonios de esta
prosperidad. En el siglo XVI, bajo la influencia del
barón de Coligny, la ciudad se convirtió en una plaza
fuerte protestante. De esa época datan varios palacetes que mezclan estilo gótico y renacentista de la
plaza del Bouffay. La competencia del tren hizo que
su actividad portuaria declinara en el siglo XX. Pero
el tráfico automovilístico y turístico ha permitido que
la ciudad conserve su gran tradición de acogida y su
fama de destino gastronómico.
ciudad, hasta el puerto se suceden callejuelas que invitan a pasear por los antiguos
barrios donde aún se respiran aires de
antaño. Tras los pórticos trabajados se
esconden talleres de artes y agradables sorpresas como el Museo de Vilaine Maritime
situado en el castillo des Basses-Fosses,
una impresionante residencia del siglo XVII
de cinco plantas, construida junto a la ladera
del peñasco. Este edificio corona el puerto
del Rhodoir y sus viejos veleros. Ha llegado
el momento de embarcar. Desde el río, la
panorámica a la ciudad es aún más impresionante.«
Tourisme Arc Sud Bretagne
Antenne de La Roche-Bernard
14 rue du Dr Cornudet
56130 La Roche-Bernard
Tél. : +33 (0)2 99 90 67 98
[email protected]
www.tourisme-arc-sud-bretagne.com
20
La Roche-Derrien
Emplazamiento en colina y lugar de paso en
el fondo del estuario del Jaudy.
Plaza de armas, conocida como "roca-fuerte".
«Varias comunidades de artesanos y
Derrien, el hijo del Conde de Penthièvre, fundó
la ciudad en el siglo XI sobre un promontorio
rocoso que corona el estuario del río Jaudy.
Primero edificó un castillo para controlar el
paso por la ría y lo protegió con murallas. El
castillo fue arrasado varias veces durante las
guerras de sucesión en Bretaña. Charles de Blois
resultó herido allí y los ingleses lo apresaron
durante la famosa batalla de La Roche-Derrien en
1347. En 1356, Du Gresclin recibió como recompensa el título de castellano de La Roche-Derrien
y se convirtió en vizconde. El castillo, destruido
al igual que sus murallas en 1420 bajo el duque
Juan V, fue definitivamente demolido por orden
de Richelieu en el siglo XVII.
Los vestigios de la Edad Media relatan el pasado
histórico de La Roche-Derrien: la antigua puerta de
la leprosería, la plaza de la picota, callejuela de los
Ingleses, callejuela de la Platería... La calle de la
Fontaine conserva las huellas de los antiguos
comercios con sus ventanas típicas. La ciudad se
divide en dos. La ciudad baja, llamada de “debajo del
puente”, donde residían obreros del textil, una colonia colorista, y los artesanos del cobre, conocidos
con un nombre que recuerda el sonido de antaño,
el “tunodo” (el puerto es uno de los más antiguos de
la costa norte y vivió prósperamente gracias al tráfico
de sal y vino, y más adelante, con el transporte de la
pizarra extraída de las canteras locales). La otra parte
de la ciudad es la ciudad alta donde destaca la plaza
del Martray rodeada de casas burguesas de entramado de madera de los siglos XV, XVI y XVII. El
asentamiento feudal ofrece unas vistas muy interesantes a la ciudad, al estuario del Jaudy y al Castel
Du. La iglesia fortificada de Sainte-Catherine (s. XVIII)
posee un bonito vitral que recuerda la captura de
Charles de Blois. Las imponentes construcciones
que la rodean, de piedra de la zona, conservan la
huella de la prosperidad vivida hasta mediados
del siglo XX, gracias a sus comercios, artesanos,
canteras de pizarra y su actividad ligada al lino. En
la actualidad, el apodo de “Kapital Stoup”, capital
de los tejedores de lino, sigue resonando por aquí.
comerciantes han impreso sus oficios en
la memoria de los lugares. Las orillas del
río Jaudy pueden recorrerse a pie o en
canoa para revivir el paso de los antiguos
veleros que permitieron la prosperidad de
la ciudad. En verano, el jardín del presbiterio,
con sus parterres y animaciones basadas en
el tejido del lino, hace florecer el pasado de
esta zona. La historia adquiere un carácter
festivo durante la feria de brocantes, la
fiesta mayor y la fiesta medieval.«
Office de Tourisme Trégor - Côte d'Ajoncs
Point d'Accueil de La Roche-Derrien
Place du Martray
22450 La Roche-Derrien
Tél. : +33 (0)2 96 91 59 40
[email protected]
www.tregor-cotedajoncs-tourisme.com
21
Le Faou
Lugar de paso en el fondo del estuario.
Plaza de armas.
«La Maison de Pays (siglos XVI y XVIII),
Le Faou es una puerta abierta al mar y a la tierra,
un antiguo destino de posta situado entre las
antiguas comarcas del bajo Léon y la alta
Cornualles, así como un puerto de la bahía de
Brest. Su excepcional situación ha dado lugar a
su larga historia y a su rico patrimonio.
La imponente plaza del Ayuntamiento recuerda, a
pesar de sus orígenes feudales, que Le Faou ha disfrutado durante mucho tiempo de su fama como
sede comercial. Al descender por la calle principal,
la sucesión de casas de entramado de madera y
techos puntiagudos del siglo XVI, da fe de una
urbanización concebida para que su actividad
comercial saltara a la vista. A lo largo de los siglos,
las fachadas se han cubierto con pizarras finamente
trabajadas y confieren a cada una de ellas una
originalidad propia. Le Faou es una de las escasas
ciudades bretonas que han sabido conservar estas
viviendas. Al final de la vía comercial, aparece la
sorprendente iglesia de Saint-Sauveur (s. XVI) que
luce con orgullo al final de la ría del Steir Goz. El
puente que une Brest con Quimper invita a pasar
siguiendo los muelles Quelen, antaño un gran puerto
de cabotaje de la bahía de Brest. En la actualidad,
Le Faou conserva su vocación secular de fin de
etapa, por ser a la vez la puerta de entrada a la
península de Crozon y el escaparate del Parque
Natural Regional de Armórica.
abierta en temporada alta, es un fantástico
punto de partida para recorrer la historia de
la ciudad. Aquí, una exposición permanente,
completada por otras temporales, recorre
los acontecimientos vividos en la ciudad,
las actividades y las costumbres de sus
habitantes. Después cada cual sabrá aventurarse por la calle principal bordeada de
casas antiguas o dejarse llevar por el fluir
del agua junto a los muelles.«
Office de Tourisme
de l’Aulne Maritime
39 rue du Général de Gaulle
29590 Le Faou
Tél. : +33 (0)2 98 81 06 85
[email protected]
www.cc-aulne-maritime.fr
22
Léhon
Emplazamiento en colina y lugar de
paso en el fondo del estuario.
Centro religioso de origen bretón.
«Cuenta la leyenda que «cuando la barca
Léhon, anclada en el pintoresco valle del río
Rance, es una ciudad que conserva un patrimonio histórico y religioso cuyos restos recuerdan
la relevancia que gozaba durante la Edad
Media. La abadía benedictina fundada en el
siglo IX por Nominoe, el castillo del siglo XII
edificado en la colina sobre el puente, y las
casas de este burgo seducen a los visitantes
que acuden a conocerla desde el siglo XIX.
Los primeros que moldearon Léhon fueron los
monjes: aquí establecieron su monasterio en un
meandro del río Rance. El rey Nominoe y los señores
de la zona dotaron a este monasterio de buenos
recursos económicos, pues no por nada aquí se
conservan las reliquias de san Magloire que aseguraron la influencia espiritual del convento hasta su
clausura tras la Revolución. Los señores de Dinan
establecieron su fortaleza sobre uno de los peñascos
de la ciudad para garantizar la protección de los
bienes de la abadía y defender el paso por el río. El
castillo fue desmantelado en el siglo XVII. El río
Rance y el camino de Dinan a Rennes favorecieron el
intercambio comercial. Los oficios artesanos prosperaban: textil para velas, curtidores, comerciantes…
Las casas presentan elementos que hablan de una
evidente holgura económica: cornisas trabajadas y
dinteles esculpidos. En el siglo XIX, el viaducto que
desviaba la circulación entre Dinan y Rennes marcó
el inicio del declive de esta ciudad comercial. En la
actualidad, Léhon ha sabido conjugar con gracia la
arquitectura antigua con la moderna, y, a la vez,
conservar la memoria de su pasado sin dejar de
mirar al futuro.
cargada con las reliquias de san Magloire,
robadas por los monjes en la isla de Serk,
atracó en Léhon, el lugar se volvió alegre y
florido como el paraíso. Desde entonces, los
pelegrinos recorren toda Armórica y la Galia
occidental para ver con sus ojos tal maravilla». Ese milagro sigue produciéndose a
diario: las casas, las calles, las callejuelas,
el claustro y el jardín del monasterio, despliegan una paleta sin par de color y belleza
que seducen a todos los visitantes.«
Office de Tourisme
Dinan - Vallée de la Rance
9 rue du Château - BP 65261
22105 Dinan Cedex
Tél. : +33 (0)2 96 876 976
[email protected]
www.dinan-tourisme.com
23
Locronan
Emplazamiento en colina.
Centro religioso de origen bretón.
«La iglesia, consagrada al recogimiento,
Erigida sobre la colina de la montaña, Locronan
se organizó a base de casas de granito azulado
asentadas alrededor de la torre cuadrada de la
iglesia, un torreón achaparrado y solitario.
Nació siendo un centro de espiritualidad, luego
se convirtió en la capital del textil para velas de
Bretaña entre los siglos XV y XVIII y, en la
actualidad, es un destino turístico por excelencia
en Bretaña, muy apreciado tanto por visitantes
como por cineastas.
El hermoso conjunto formado por las viviendas de
la Grand’Place que enmarcan la iglesia dan fe de la
historia de esta ciudad. Primero fue un santuario
celta que, en el siglo VII, fue cristianizado por san
Ronan; más tarde lo arrasaron los normandos y,
por ello, desde el siglo X, la población decidió desplazarse hasta el emplazamiento de la ermita de
Ronan. La piedad de los condes de Cornualles con
san Roman y, posteriormente la de los propios
duques de Bretaña, permitieron construir en el
siglo XV un priorato con su iglesia, que además
estaba exento del pago de diversos impuestos a la
autoridad ducal. Todo ello hizo de Locronan un
importante centro manufacturero del textil para
velas. Las casas de la plaza así lo atestiguan y
puede verse el despacho de la tela, el hotel de la
Compañía de las Indias, las viviendas de los
comerciantes, las de los notarios, de los revisores
del Rey, de los oficiales…
contrasta con la trepidante actividad de
la ciudad vieja, donde los visitantes han
sustituido a los armadores que venían a
preparar los barcos que zarpaban hacia el
Nuevo Mundo, y donde los productos
gastronómicos tradicionales han sustituido
a las velas hinchadas por el gran viento de la
aventura. Al deambular por las callejuelas de
la ciudad, el visitante sigue los pasos de
todos aquellos que vinieron para subir a
la cima de la montaña sagrada, testigo
de dos mil quinientos años de historia.«
Office de Tourisme
de Quimper en Cornouaille
Site de Locronan
Place de la Mairie
29180 Locronan
Tél. : +33 (0)2 98 91 70 14
[email protected]
www.locronan-tourisme.com
24
Malestroit
Lugar de paso en la frontera
de un río navegable.
Plaza de armas protegida por
el agua.
«Gracias a su historia y a su dinamismo
Recovecada en un meandro del Oust, Malestroit
nació en el siglo XI a la sombra de un asentamiento feudal, más tarde de una fortaleza
construida sobre un islote que permitía controlar
el paso del río. En el siglo XV, la ciudad se
convirtió en una de las nueve baronías de
Bretaña y se protegió con fortificaciones de las
que se conservan algunos restos. En el siglo XVI,
la construcción de dos esclusas (de las primeras de Francia) unió Malestroit con Redon.
Entonces, la actividad comercial tomó impulso
y se desarrolló la ciudad de los bezantes de oro.
«Quae numerat nummos non malestrica domus»:
no es de Malestroit quien cuenta sus bezantes. La
marca heráldica de la ciudad simboliza su compromiso con la calidad de la acogida. Del rico pasado
de cruzadas y de un comercio floreciente nacido
gracias al río, la plaza de Bouffay conserva sus
majestuosas residencias burguesas de granito esculpido y sus bonitas casas medievales de entramados
de madera con figuras singulares y que evocan las
fábulas de la Edad Media: la cerda que huye, la liebre
juguetona o el pelícano. Ante todas ellas se yergue
la bonita iglesia de Saint-Gilles (ss. XII, XV y XVI).
Cuatro barrios rodean el centro histórico intramuros
y los restos de sus murallas. Callejuelas estrechas se
abren en dirección al canal de Nantes a Brest, la
esclusa y el camino de sirga. Más allá, los campos
circundantes lo invaden todo de verde y, por último,
la capilla de la Madeleine que en 1343 albergó a los
firmantes de una tregua durante la Guerra de los
Cien Años.
comercial Malestroit es más grande de
lo que parece. Las orillas del Oust y las
calles antiguas se deslizan intramuros,
entre fachadas de piedra y casas medievales. Curiosas esculturas erigidas como
testigos de una historia tumultuosa y un
floreciente pasado comercial marcan la
visita de esta ciudad milenaria, conocida
como la Perla del Oust.«
Office de Tourisme de Malestroit
et du Val d’Oust
Le Pass’Temps
5-7 rue Sainte-Anne
56140 Malestroit
Tél. : +33 (0)2 97 75 45 35
[email protected]
www.tourisme.ccvol.fr
25
Moncontourde-Bretagne
Lugar de confluencia y en colina.
Plaza de armas, conocido como "roca-fuerte".
«Desde lo alto del pueblo intramuros, calles
Orgullosamente encaramada a una estribación
rocosa, en la confluencia de dos ríos, Moncontourde-Bretagne sigue protegida por una imponente
murallas de los siglos XIII y XIV. Su aspecto antiguo hace que la vida resulta dulce y agradable.
Está rodeada de bosques y una interesante flora.
Aquí el silencio es el rey, lo cual contrasta con la
atormentada historia de esta temida plaza fuerte
del condado de Penthièvre que hizo frente a
numerosos asaltos en la Edad Media y que hasta
acuñó su propia moneda en el siglo XIV.
Esta ciudadela medieval, fundada en el siglo XI,
defendía por el sur a Lamballe, la capital de
Penthièvre. A pesar de que fue desmantelada por
orden de Richelieu en 1626, conserva su muralla y
once torres. Con sus casas y palacetes de la plaza
Penthièvre (ss. XVI y XVII), las calles del Temple y
des Dames (ss. XVI y XVIII), el Palacio de Kérjégu
(actual sede municipal) parece volver a dar vida al
periodo de producción de moneda y a sus manufacturas de lino y cáñamo, exportado hacia España
y las Indias por los puertos de Saint-Malo y Lorient.
La iglesia de Saint-Mathurin (ss. XVI y XVIII) también
evoca este espectacular desarrollo de la ciudad.
Actualmente, Moncontour ha sabido conservar su
vocación de ciudad, muy estimulada por un turismo
cultural en auge con sus fiestas (fiesta medieval,
festival Rue dell’Arte…) y sus museos (el Teatro de
los Vestidos de época y la Casa del Chuán y de la
Revolución)
y callejuelas descienden con suavidad o no
hacia las murallas y jardines. El aire medieval
se respira en los nombres de las calles y
los lugares: plaza del Martray, poterna de
Saint-Jean… Alrededor de la iglesia del
siglo XVI, ya con influencias flamencas e
italianas, las viviendas son más elevadas y
suntuosas: casas de entramado de madera
con motivos florales o cruces de San
Andrés, palacetes de granito con puertas
esculpidas, etc.«
Office de Tourisme
du Pays de Moncontour
4 place de la Carrière
22510 Moncontour
Tél. : +33 (0)2 96 73 49 57
[email protected]
www.tourisme-moncontour.com
26
Pont-Croix
Emplazamiento en colina y lugar de paso en
el fondo del estuario del Audierne.
Plaza de armas, conocida como "roca-fuerte".
«Desde la segunda mitad del siglo XIX,
Si ves un puente sobre el Goyen, con un molino
accionado por la marea, de donde nacen calles
adoquinadas que ascienden hacia un promontorio repleto de impresionantes edificios religiosos
y una zona de ferias… no lo dudes: te hallas ante
la capital del Cap Sizun. Esto es Pont-Croix.
Pont-Croix nació sobre un asentamiento feudal,
más tarde convertido en castillo, que ocupaba un
lugar privilegiado. Los señores del lugar fundaron
en el siglo XIII la iglesia Notre-Dame-de-Roscudon,
símbolo de la riqueza de la ciudad, y que dio lugar
al desarrollo de una “escuela” arquitectónica en
Cornualles. La influencia espiritual de Pont-Croix
continuó a mediados del siglo XVII con la construcción del convento de las Ursulinas, donde en el siglo
XIX nacería un seminario menor. El casco antiguo
conserva edificios del siglo XV al XIX, entre los que
destaca la casa del Marquesado, una antigua vivienda
noble convertida en Museo del Patrimonio. La calle
des Courtils y sus glorietas y, luego, las calles
Chères conducen al visitante hacia el río Goyen y a
su puente donde se halla uno de los molinos de
marea más antiguos de Bretaña. Este lugar también
fue un antiguo puerto al que solo podían acceder los
barcos con la marea alta. El puerto fue la clave del
comercio local entre los siglos XIV y XIX. En la otra
orilla, Kéridreuff, uno de los barrios más antiguos,
fue también un centro económico gracias a una
fábrica de tapices y una conservera.
Pont-Croix seduce a artistas y escritores.
En el Hotel des Voyageurs se creó un fermento artístico. Paul de Lassence, Lionel
Floch, Gaston Bouillon, Da Silva, Max
Jacob, Emile Simon, Henri Matisse…
y muchos pintores de renombre pasaron
temporadas aquí. Las callejuelas que
ascienden desde el puerto hasta lo alto
del peñasco siguen conservando motivos
de inspiración. En la actualidad artesanos y
artistas ilustran la persistencia y la vitalidad
creativa de Pont-Croix.«
Office Municipal de Tourisme
Rue Laennec
29790 Pont-Croix
Tél. : +33 (0)2 98 70 40 38
[email protected]
www.pont-croix.fr
27
Pontrieux
Ciudad de puente en el fondo del estuario.
«Pontrieux se extiende a partir de sus
Al igual que muchas otras ciudades bretonas,
Pontrieux tiene orígenes medievales y debe su
creación y prosperidad a su posición enclavada
en el fondo del estuario y a ser el primer puente
que cruza el Trieux lo que le permitió durante
mucho tiempo ser paso obligado de las rutas del
Trégor y del Goelo. Ahora el estuario es una vía
ideal para la navegación de recreo, que en otros
tiempos supieron aprovechar de maravilla los
vikingos.
A principios del siglo XV, tras el saqueo de la fortaleza de Châteaulin-sur-Trieux y del pueblo primitivo,
situado más arriba del emplazamiento actual de la
ciudad, los habitantes construyeron un nuevo
asentamiento en las dos orillas del Tieux que estaba
unido por un puente. Así nacía la ciudad de PontTrieux, un lugar predestinado al comercio, destino
que se vio confirmado cuando se convirtió en el
puerto de Guimgamp, a pesar de perder su posición
de paso obligado tras la construcción del puente
de Lézardrieux en 1840. La llegada del ferrocarril a
finales del siglo XIX permitió desarrollar una actividad industrial alrededor de la madera, el cartón y el
lino. Esta producción, que se enviaba a toda Europa
por mar, dinamizó este puerto donde se encontraban
tanto goletas danesas o inglesas como bretonas
de camino a la pesca en Islandia. Siguiendo los
meandros del río, la ciudad presenta a los visitantes
dos plazas triangulares unidas por un reguero de
casas altas. Los cincuenta lavaderos a orillas del
Trieux muestran la práctica comunión entre el río
Trieux y los habitantes de Pontrieux.
dos plazas hacia el puerto deportivo, que
invita a largar amarras hacia Bréhat, Jersy
o Guernesey. Con su viaducto y sus dos
puentes, la ciudad se entrega al paseante
ocioso y curioso tanto de día como de
noche, gracias a un sorprendente itinerario
iluminado que avanza por los lavaderos, las
casas de entramado de madera o de piedra
tallada, una fuente del siglo XVIII y la casa
conocida como la “Torre Eiffel”.«
Office de Tourisme
de Pontrieux Communauté
Maison de la Tour Eiffel
22260 Pontrieux
Tél. : +33 (0)2 96 95 14 03
[email protected]
www.tourisme-pontrieux-communaute.com
28
Quintin
Plaza de armas protegida por el agua.
«Observando desde lo alto la maraña de
Quintin, entre Armor y Argoat, el océano y la
tierra, es una ciudad amurallada, de culto mariano, con trece monumentos de primer orden y un
patrimonio urbano riquísimo heredado sobre
todo de dos siglos de prosperidad debidos a la
manufactura de las telas “bretaña” fabricadas
con lino. Fue construida en el corazón alegre
del valle del río Le Gouet, ahora es una ciudad
florida que invita a ser conocida.
Al llegar a Quintin por el Este, el visitante queda
impresionado por el imponente castillo del siglo
XVIII y por su gran muralla que la une a dos torres:
la del siglo XV y la de la puerta Nueva. Esta visión de
la ciudad evoca su pasado de ciudad amurallada.
En el centro, aparece la segunda imagen llena de
elegancia arquitectónica en los edificios que rodean
la plaza central: casas de entramado de madera del
siglo XVI y palacetes de granito de los siglos XVII y
XVIII que muestran la prosperidad de los comercios
de tela que hicieron fortuna en tierras españolas y
América, donde tan apreciadas eran las finas telas
“bretaña”. Desde la plaza central se suceden calles
con gran tradición comercial, callejuelas y callejones
que deparan al paseante una densa sucesión de
edificios admirables de distintos periodos: edificios
religiosos, fuentes, parques sombreados, panorámicas y todo ello embellecido con una preciosista
decoración floral.
rocas del río Gouet, Quintin disfruta de un
mercado colorido y de comercios dinámicos
en calles muy estrechas. En primavera, los
visitantes se extasiarán ante el colorido de
glicinas, camelias y rosas de pitiminí que
visten de color el granito de las fachadas.
Y en verano, resulta difícil no sucumbir a la
llamada refrescante de las terrazas de los
bares junto al estanque desde donde se
observan las canoas coloridas, mientras se
oyen las risas de los niños persiguiendo a
los peces.«
Office de Tourisme
de Quintin Communauté
6 place 1830
22800 Quintin
Tél. : +33 (0)2 96 74 01 51
[email protected]
www.tourismequintin.com
29
Rocheforten-Terre
Emplazamiento en colina.
Plaza de armas, conocida como “roca-fuerte".
«Desde lo alto de la colina rocosa, la ciudad
Rochefort-en-Terre es una villa feudal encaramada
a un peñasco de escisto con varios centenares de
casas y rodeada de valles profundos. Es famosa
por sus edificios de los siglos XVI y XVII, así como
por la omnipresencia de geranios que le imprimen
sensación de unidad. Esta ciudad de pequeño
tamaño también es conocida por su castillo y la
colegiata de Notre-Dame-de-la-Tronchaye.
Rochefort-en-Terre ocupa un espacio defensivo
natural que controlaba el paso norte-sur entre el
litoral atlántico y el interior de las tierras del antiguo
ducado de Bretaña, tal como atestigua su historia
como fortaleza desde el siglo XI. El poder de los
señores, de quienes dependía gran parte de la vida
económica, también quedó plasmado en edificios
religiosos y civiles. La iglesia de Notre-Dame-de-laTronchaye, convertida en colegiata en 1498, se
enriqueció en 1527 con una fachada norte de estilo
gótico flamígero cuyos ornamentos parecen haber
sido inspiración de los motivos decorativos de
muchas casas. De la antigua fortaleza, se conservan
retazos de murallas, fosos y la entrada al castillo
medieval. A principios del siglo XX, el pintor americano Alfred Klots, enamorado del emplazamiento del
castillo en ruinas y la ciudad, transforma ciertas partes
del castillo en una casa solariega con elementos
renacentistas procedentes del castillo de Keralio.
Rochefort-en-Terre dispone en la actualidad de un
conjunto patrimonial único de los siglos XVI y XVII,
realzado por una armoniosa decoración floral.
se muestra al ritmo de cada visitante.
A los amantes de las visitas a fondo les
aguarda una ciudad que se abre en la puerta
del estanque al sur y va hasta la ciudad vieja
al norte siguiendo las callejuelas empinadas
que conducen a la antigua ciudadela de
murallas orgullosas y a las vertiginosas
escaleras que comunican con la ciudad baja.
A los amantes de perderse tranquilamente
por las ciudades les resultará muy grato
iniciar el camino en la explanada de SaintMichel al este y seguir hasta la puerta Cadre
al oeste, contemplar desde el antiguo
asentamiento monástico la panorámica de
la ciudad y saborear la ciudad nueva y sus
magníficas viviendas floridas que albergan
tiendas, talleres, maestros artesanos,
artistas, restaurantes y hoteles.«
Rochefort-en-Terre Tourisme
7 place du Puits
56220 Rochefort-en-Terre
Tél. : +33 (0)2 97 26 56 00
[email protected]
www.rochefortenterre-tourisme.com
30
Roscoff
Emplazamiento en bahía.
Ciudad costera.
«En el centro histórico todo recuerda que
En una península de la bahía de Morlaix crece
una ciudad pirata… o corsaria, como eufemísticamente la llaman aquí. Un centro histórico del siglo
XVI envuelto en granito y flores. De la piedra
rezuma el pasado de los ricos comerciantes, los
famosos Johnnies, y también el de numerosos
poetas, pintores y escritores que Roscoff ha
sabido seducir.
En el barrio de Roskogoz inició la historia de Roscoff.
En la Edad Media, solo era la entrada al puerto de
Saint-Pol-de-Léon. Pero la presencia de un calvario
del siglo XV nos habla ya de la existencia de este
pueblo. La colmatación del puerto y los repetidos
ataques de los ingleses incitaron a los habitantes de
Roscoff a desplazarse más al norte, al emplazamiento
del actual puerto viejo. Ahí nacería también el progreso de la ciudad. A partir del siglo XVI comerciantes,
capitanes y corsarios imprimieron en la piedra señales
de su riqueza. Cerca del puerto, se elevan los edificios
de granito y la iglesia edificados sobre tierras ganadas al mar. A partir de entonces Roscoff empezó la
tendencia a extenderse hacia el este. La punta de
Bloscon, cercana a la capilla de Sainte-Barbe, fue
fortificada en el siglo XVIII. En la segunda mitad del
siglo XX, se construyó allí un nuevo puerto de aguas
profundas, que es el que actualmente usan los
ferries que cruzan La Mancha, así como los barcos
pesqueros.
el mar es fuente de vida. Desde la iglesia
hasta los macizos edificios parecen barcos
esculpidos en la piedra o hasta los bastiones
del puerto antiguo: todo recuerda la riqueza
derivada del comercio marítimo. El espíritu de
los corsarios, contrabandistas y negociantes
sigue planeando en las entradas a los
sótanos sombríos que dan a la calle o a las
playas. La epopeya de los Johnnies, que
cruzaron La Mancha para vender cebollas
de Roscoff, empezó precisamente aquí.«
Office de Tourisme
Roscoff, Côte des Sables, Enclos Paroissiaux
Quai d’Auxerre - BP 58
29681 Roscoff Cedex
Tél. : +33 (0)2 98 61 12 13
[email protected]
www.roscoff-tourisme.com
31
Tréguier
Lugar de paso en el fondo del estuario.
Ciudad episcopal de origen bretón.
«La Psalette (residencia de los jóvenes
La capital histórica de la antigua comarca de
Trégor goza entre los bretones de un aura particular. Esta es la ciudad del alma y de la generosidad,
de la meditación y del espíritu crítico que inspiró a
lo largo de los siglos a escritores y teólogos: san
Tugdual, san Yvo, Ernest Renan, Anatole Le Braz,
Angela Duval, Henri Pollès o Yvon Le Men.
«Cuando se la contempla desde lo alto, uno tiene
la sensación de que ha sido segregada, casa a
casa, por el poder de las piedras que emana».
Anatole Le Braz evocaba así el papel de la Iglesia
en la ciudad: Tugdual, un monje galo, fundó en el
siglo VI el monasterio de Landreger. A los abades les
sustituyeron abades-obispos y luego los obispos, y
fue entonces, hacia el año mil, cuando Trégor se
convirtió en uno de los nueve obispados de Bretaña.
La catedral de Saint-Tugdual (s. XIV), el antiguo
obispado (s. XV) o el palacio episcopal (s. XVII) son
algunas de las joyas de este legado episcopal. De
esa huella mística nacieron seres excepcionales
como san Yvo, el abogado de los pobres, o Ernest
Renan, el famoso filósofo. Con el paso del tiempo,
Tréguier reluce como un foco permanente del arte
y el pensamiento de Bretaña manifestado por
ejemplo en los inicios de la imprenta hacia 1500
con la edición del Catholicon (primer diccionario
bretón, latín y francés) o, a principios de este siglo,
con la presencia de numerosos artistas y artesanos.
del coro de la catedral), la Chantrerie (la
antigua escuela de canto místico), los palacetes, las casas de entramado de madera,
la casa natal de Ernest Renan, la casa de
Saint-Pierre, el convento de las Agustinas…
Toda la historia de Tréguier se declina a
través de sus calles, sus callejuelas y sus
jardines escondidos, desvelados por las
grandes puertas entreabiertas. Desde el
puerto de Jaudy al bosque del Poeta,
pasando por la catedral, este conjunto
urbano tan seductor invita a perderse por
sus arterias. El recuerdo del pasado impregna las piedras que narran la vida
secular de esta antigua capital episcopal.«
Office de Tourisme Trégor - Côte d’Ajoncs
Point d'Accueil de Tréguier
Port de Plaisance
22220 Tréguier
Tél. : +33 (0)2 96 92 22 33
[email protected]
www.tregor-cotedajoncs-tourisme.com
32
33
Unión de
Ciudades de Arte
e Historia y de
Ciudades Históricas
de Bretaña
Esta unión reúne a una veintena de ciudades bretonas
con corazón antiguo:
8 gozan de la distinción “Ciudades de Arte e Historia”
otorgada por el Ministerio de Cultura: Concarneau,
Dinan, Fougères, Nantes, Quimper, Rennes
Métropole, Vannes y Vitré.
14 son “Ciudades Históricas”: Auray, Châteaubriant,
Guingamp, Hennebont, Lamballe, Landerneau,
Lannion, Morlaix, Pontivy, Pont-l’Abbé, Port-Louis,
Quimperlé, Saint-Malo, Saint-Pol-de-Léon. Entre
estas últimas, Morlaix y Saint-Pol-de-Léon también
han sido catalogadas como País de Arte e Historia.
Las Ciudades de Arte e Historia se caracterizan por
poseer un patrimonio arquitectónico y urbano de
calidad, así como una tradición cultural fuerte. Se
comprometen por convenio con el Estado francés
a proponer un programa permanente de animaciones y de difusión del patrimonio preparado por
un Dinamizador de Arquitectura y Patrimonio, con
la ayuda de guías turísticos certificados.
Aunque las Ciudades Históricas no disponen del
mismo reconocimiento oficial, desde 1997, se han
asociado a la red de Ciudades de Arte e Historia de
Bretaña gracias a su interés patrimonial y gozan del
patrocinio de esta red. Se comprometen a respetar
el protocolo establecido en 1984 por las siete ciudades fundadoras para salvaguardar, dinamizar y
valorar el patrimonio arquitectónico, así como animar la creación artística en cada una de ellas.
Con estos principios comunes, la Unión bretona de
Ciudades de Arte e Historia y de Ciudades Históricas
se ha marcado como objetivo el reconocimiento del
turismo urbano de calidad como uno de los elementos imprescindibles de la oferta turística bretona y de
cada una de las ciudades miembro, como destino
turístico indisociable. Para ello cuentan con el apoyo
del Gobierno regional de Bretaña y del Estado, así
como de los Departamentos bretones.
Con el tiempo, el trabajo en red y la motivación de
las ciudades miembro han permitido aunar estas
ambiciones. Para convencerse del éxito, basta con
conocer las iniciativas permanentes desplegadas por
las ciudades desde hace unos quince años para
mejorar y animar sus espacios públicos para gran
satisfacción de sus habitantes y de sus huéspedes.
Union des Villes d'Art et d'Histoire
et des Villes Historiques de Bretagne
1 rue Raoul Ponchon - CS 46938
35069 Rennes Cedex
Tél. : +33 (0)2 99 84 00 80
[email protected]
www.cites-art.com
34
Auray
Emplazamiento en colina y lugar
de paso en el fondo de un estuario.
Plaza de armas, conocida como “roca-fuerte”.
«Con sus barrios bien diferenciados y sus
Auray, antigua ciudad de los duques de
Bretaña, posee un rico legado arquitectónico
agrupado en tres conjuntos diferenciados. Los
dos primeros se reparten a ambas orillas de la
ría que desemboca en el golfo de Morbihan: en
la orilla izquierda, está el barrio de SaintGoustan, antiguo burgo del priorato medieval, con
sus santuarios en la parte alta y sus animados
paseos junto a la ría; y en la orilla derecha y en
la planicie que la domina, está la ciudad ducal, la
ciudad alta. El tercer conjunto, el más reciente, se
sitúa alrededor de la estación.
El castillo de los duques, documentado desde el
siglo XI, se elevaba sobre el río del Loc’h y controlaba
a la vez la actividad marítima y el lugar de paso en el
estuario. De él se conserva una torre y algunos
contrafuertes. La ciudad comercial se extiende al
oeste alrededor del ayuntamiento del siglo XVIII
construido en piedra blanca, y del mercado central
que antiguamente era de madera. En torno a esta
plaza central se edificaron las casas burguesas, de
entramado de madera las más antiguas y de granito tallado las más recientes. Un poco más lejos,
dos grandes edificios religiosos imprimen un fuerte
carácter a la ciudad. Se trata de la iglesia de SaintGildas del siglo XVII y, sobre todo, la capilla del
Saint-Esprit del siglo XIII, magistral edificio de una
orden hospitalaria. Al norte de la ciudad, la llegada
del ferrocarril a finales del siglo XIX generó un
nuevo tipo de arquitectura en las inmediaciones de
la estación, que combinaba revocados pintados y
mosaicos multicolores en las casas de los años
treinta. La ciudad está rodeada por un cinturón
verde, en el que destacan, al sur, los típicos caminos
encajonados de la aldea de Kerléano, cuna del
general Georges Cadoudal, insurgente monárquico
enfrentado a los partidarios de la Revolución francesa.
diversos ambientes, Auray invita a deambular por sus calles. Desde la ciudad alta
hasta el Loc’h y a lo largo de los paseos
junto a la ría de Saint-Goustan, descubre
sus múltiples tesoros, indicados con marcas doradas con el emblema de la ciudad.
Los colores de los entramados de madera
de las casas, una escultura bajo un pórtico,
una veleta en el recodo de un tejado, un
paisaje descubierto desde un mirador, un
viejo puente festoneado de líquenes o un
taller secreto son algunos de los placeres
que podrás saborear con la vista mientras
callejeas por la ciudad.«
Office de Tourisme
Chapelle de la Congrégation
20 rue du Lait
56400 Auray
Tél. : +33 (0)2 97 24 09 75
[email protected]
www. auray-tourisme.com
35
Châteaubriant
Lugar de paso en los límites de un río navegable.
Plaza de armas de las Marcas de Bretaña.
«Protegidos por el castillo fortificado de
Desde sus orígenes, Châteaubriant ha sido una
ciudad de frontera. Es la capital del “Pays de la
Mée”, este “territorio del medio” que fue lugar de
encuentros y enfrentamientos entre los condados
de Nantes, Rennes y Angers y una plaza avanzada
de las Marcas de Bretaña. Al pie de la iglesia de
Saint-Jean-de-Béré, la feria de Béré, con sus más
de 45.000 visitantes anuales, es un ejemplo de la
vocación comercial milenaria de esta ciudad.
A principios del siglo XI, Brient, aliado o allegado
del conde de Rennes, mandó edificar una fortaleza
que dominara el río Chère y encargó a los benedictinos de Redon la construcción de un priorato al
oeste del primer asentamiento. Se trata de SaintSauveur-de-Béré, nombre original de la iglesia
románica de Saint-Jean-de-Béré. Junto al poderoso
castillo (ss. XI-XIV) se formó y creció la ciudad que
probablemente, en el siglo XIII, se dotó de murallas
cuyo contorno todavía se mantiene en el centro de
la ciudad. Ya en la época moderna y contemporánea
la muralla de la ciudad fortificada fue destruida y el
eje de la ciudad giró 90º con la creación de la calle
Aristide Briand y la demolición del viejo mercado
central en 1865. Siguiendo sus calles, edificios
como el palacete de la Houssaye, la casa del Ángel
(maison de l’Ange), la puerta Nueva (porte Neuve), la
torre del Four Banal o el palacete de la Bothelière
muestran el rico pasado de Châteaubriant, mientras
que, en la Grande Rue, el visitante observador podrá
advertir el proceso de desarrollo de la ciudad que
se liberó de sus murallas a partir de 1860.
los Brient, los entramados de madera, las
torres, los voladizos, el camino de ronda,
las callejuelas y callejones dibujan el núcleo
medieval de la ciudad. Y continuando este
viaje en el tiempo, Châteaubriant narra otra
historia, inspirada por los edificios del siglo
XVIII y las construcciones burguesas realizadas a partir de 1860 en estilo haussmaniano, un estilo muy parisino trasladado a
las tierras bretonas.«
Office de Tourisme
29 place Charles de Gaulle - BP 203
44146 Châteaubriant Cedex
Tél. : +33 (0)2 40 28 20 90
[email protected]
www.tourisme-chateaubriant.fr
36
Concarneau
Emplazamiento en una bahía.
Ciudad costera.
«Se accede a la sorprendente ciudad
Concarneau, situada en una de las bahías más
hermosas de Bretaña, está rodeada de murallas
de granito que rodean el centro histórico. Como
heredera de la industria pesquera en el siglo
XIX, se ha desarrollado alrededor del puerto. A
lo largo de los valles, la ciudad pasa del azul al
verde y despliega toda su gama de paisajes
rurales. En pocas palabras, es una ciudad que
invita a relajarse.
La presencia de Concarneau está documentada
desde el siglo XIII. El primer asentamiento fue en
una ensenada, en una especie de islote que no
tardó en quedar rodeado de poderosas murallas
remozadas en diversas fases. Fue una ciudad
defensiva y también un lugar de paso ineludible de
la ruta de Quimperlé a Quimper. Y como herencia
de este doble destino, la arquitectura defensiva de la
ciudad fortificada protegió las viviendas más antiguas
de la ciudad. En el siglo XIX, la multiplicación de
industrias conserveras y la expansión demográfica
propiciaron el desarrollo de diversos barrios en las
orillas cercanas. Por tanto, la arquitectura de la ciudad
extramuros es el resultado de su historia industrial
y obrera, cuyas instalaciones portuarias se recogen
en el Museo de la Pesca. En el siglo XX, Concarneau
se fusionó con otros dos municipios vecinos: BeuzecConq en 1945 y Lanriec en 1959. Las recientes
obras realizadas en el centro de la ciudad realzan
este patrimonio arquitectónico que no ha dejado
de evolucionar.
fortificada por un puente que une el islote
con tierra firme. Descubre a pie esta
espléndida fortificación, partiendo del
camino de ronda excavado en las gruesas
murallas o paseando por la calle Vauban
bordeada de casas con sus enseñas sobre
la puerta y por las calles adyacentes. En
el barrio del Passage o en el centro de la
ciudad, otros circuitos te permitirán descubrir el espectáculo portuario y marítimo.
La prosperidad de las conserveras marcó
los muelles y las calles con su impronta.
Y por la noche, observarás admirado
cómo la iluminación realza la elegante
silueta de la ciudad vieja.«
Office de Tourisme
Quai d’Aiguillon - BP 529
29185 Concarneau Cedex
Tél. : +33 (0)2 98 97 01 44
[email protected]
www.tourismeconcarneau.fr
37
Dinan
Emplazamiento en colina y lugar de paso en
el fondo del estuario del Rance.
Plaza de armas, conocida como “roca-fuerte”.
«Dinan es una ciudad atípica donde
Dinan es una ciudad medieval situada en el
fondo del estuario del Rance, que se abre a la
Costa Esmeralda, entre Dinard y Saint-Malo.
Desde siempre ha atraído a los románticos y a los
viajeros curiosos y buscadores de la belleza. Víctor
Hugo, uno de sus más ilustres visitantes, decía
de ella: “Dinan es una bonita ciudad aglutinada y
construida en lo alto de un precipicio, como un
nido de golondrinas”.
La ciudad se fundó en el siglo XI alrededor de un
castillo feudal, en la intersección de una vía navegable y de una vía terrestre y, desde el siglo XII,
acogió a comerciantes y artesanos atraídos por sus
famosas ferias. Convertida en ciudad ducal a partir
de finales del siglo XIII, Dinan se dotó de murallas
(las más importantes que aún se conservan al
norte del Loira) y de una imponente torre del
homenaje a finales del siglo XIV. Fue una ciudad
textil y conoció un importante relanzamiento hasta
la Revolución francesa, época en que exhibió su
riqueza, exaltó su personalidad y construyó su
patrimonio: la torre del Reloj (Tour de l’Horloge)
(XV), la iglesia de Saint-Malo (XV-XIX), la basílica de
Saint-Sauveur (XVII-XVIII) o sus palacetes (XVIIXVIII). Sin embargo, Dinan debe al pueblo de las
tiendas y tenderetes la profusión de casas con
entramados de madera que la caracterizan: casas
con voladizos (XV), casas con soportales (XVI) y
casas con vitrales (XVII). Con la llegada de la revolución industrial la actividad económica disminuyó
aunque no llegó a desaparecer. Y aún hoy, los
comerciantes, artesanos, ferias y mercados de
Dinan confirman su vocación de ser la capital
comercial de la región de Rance.
pasado y futuro se conjugan a diario. Sus
calles perpetúan la actividad comercial y
de liderazgo de la época de los duques y
despliegan permanentemente sus actividades y dinamismo económico. Al recorrer
esta antigua “roca fuerte”, desde la ciudad
alta a la ciudad baja, irás descubriendo su
turbulenta historia a medida que contemplas
sus casas medievales con pórtico y
entramado de madera, sus espectaculares
murallas o las casas de sus armadores y
comerciantes del puerto. Hoy se pueden
rememorar los tiempos de la epopeya
gracias a los espectáculos musicales,
teatrales o de calle y a los paseos insólitos
por la ciudad.«
Office de Tourisme
Dinan - Vallée de la Rance
9 rue du Château - BP 65261
22105 Dinan Cedex
Tél. : +33 (0)2 96 876 976
[email protected]
www.dinan-tourisme.com
38
Fougères
Lugar de paso sobre el río Nançon.
Plaza de armas de las Marcas de Bretaña.
«La visita del “Fabuloso castillo de
Fougères, situada en los confines de Bretaña,
de Maine y de Normandía, en pleno corazón de
las Marcas de Bretaña, es y ha sido desde sus
orígenes un importante centro de intercambio y
de comercio. La que fuera gran baronía en la
época ducal aún conserva de esa época su
impresionante fortaleza.
El castillo de Fougères se construyó en el siglo XI
en un meandro del Nançon y siempre ha aprovechado esta protección natural. Su sistema de
defensa se ha ido perfeccionando con el paso del
tiempo, desde la simple torre de madera de sus
orígenes hasta la inmensa plaza fuerte del siglo XV.
En el barrio de Saint-Sulpice, al pie del castillo y
junto al río, los curtidores, tejedores y tintoreros
instalaron sus molinos, mientras que los comerciantes, artesanos y banqueros se establecieron
en la colina que domina el valle. En el siglo XIII,
Raul III, barón de Fougères, mandó rodear la ciudad
de murallas y, posteriormente, los burgueses tomaron el poder político y edificaron un ayuntamiento y
una torre defensiva. Tras los incendios del siglo XVIII,
la ciudad alta se reconstruyó con piedra siguiendo
los planes urbanísticos inspirados en los del arquitecto real Gabriel. A finales del siglo XIX, Fougères
vivió una auténtica revolución industrial y se convirtió
en la “capital del calzado”. Hoy en día la rehabilitación del barrio obrero y la creación de nuevos polos
culturales vinculan pasado y presente.
Fougères” se acompaña de un itinerario
escenográfico en el que, entre historia y
leyenda, reconstrucciones visuales y
sonoras, se ilustra el importante papel
que desempeñó la ciudad fortificada en la
defensa del ducado. Siguiendo los pasos
de los personajes míticos, la arquitectura
de ayer se combina con la actual y las
piedras medievales se integran con el
frescor de los jardines situados al pie de
las fortificaciones. Y desde las terrazas, la
vista alcanza el castillo y los monumentos
de la ciudad.«
Office de Tourisme
2 rue Nationale
35300 Fougères
Tél. : +33 (0)2 99 94 12 20
[email protected]
www.ot-fougeres.fr
39
Guingamp
Ciudad puente sobre el Trieux, en la ruta
estratégica oeste-este de Bretaña norte.
Plaza de armas.
«La identidad de "Gwengamp" proviene
Guingamp fue la antigua capital de Penthièvre,
infantado tradicional de los hijos menores de la
familia ducal. Gracias a sus príncipes dados al
alboroto y a la estratégica posición de su puerto
en el río Trieux, consiguió imponerse a Pontrieux,
así como a las ciudades episcopales de Tréguier y
Saint-Brieuc. Actualmente, a pesar de la proximidad de esta última, Guingamp sigue teniendo
una fuerte identidad y vitalidad.
Eudes, hermano del duque Alain III, fue el primero
que residió en Guingamp en el siglo XI y edificó
una poderosa mota elevada sobre el Trieux. Su hijo
Etienne, conde de Bretaña, incorporó un recinto
amurallado donde estaba la parroquia dedicada a
Nuestra Señora, con el fin de atraer a comerciantes
y artesanos. Favoreció la implantación de cinco
santuarios y burgos de priorato fuera de las murallas y también acuñó moneda, lo que convirtió a
Guingamp en una ciudad de primer orden en Bretaña.
A principios del siglo XIV, gracias a Guy, hermano
del duque Jean IV, y a su hija Jeanne, esposa de
Charles de Blois, la ciudad recuperó su proyección
antes de verse inmersa en la guerra de Sucesión.
La llegada de Pierre de Penthièvre abrió un nuevo
periodo de prosperidad que determinó el contorno
básico de la ciudad. En 1442, el futuro duque de
Bretaña mandó construir un castillo rodeado de
cuatro torres. La ciudad no tardó en desbordar las
murallas gracias a su industria textil, activa en la
parte noble de la ciudad, situada alrededor de la
abadía Sainte-Croix. En el siglo XVII se construyeron
la mayoría de conjuntos arquitectónicos de la ciudad
como el monasterio de los Agustinos, el de las
Ursulinas, el de Montbareil o las casas nobles y
burguesas de puertas esculpidas, pero también se
desmanteló el castillo, en 1626. A pesar de que la
renovación urbana del siglo XVIII eliminó de la antigua ciudad amurallada muchas casas de entramado
de madera de la famosa y original escuela de los
maestros carpinteros de Guingamp, la plaza del
Centro constituye uno de los espacios urbanos
más hermosos de Bretaña, con su patrimonio
arquitectónico representativo de los momentos
gloriosos de la ciudad.
de su doble pertenencia: por un lado a
Trégor y a la Bretaña que defiende el
patrimonio lingüístico y religioso bretón, y
por otro lado a Penthièvre en el terreno
histórico y militar. Pero este original posicionamiento sigue vigente en su proyección
actual, ya sea cultural con la organización
de la Saint-Loup, la cita anual de la danza
en Bretaña, o deportiva con la epopeya
futbolística de su famoso equipo En
Avant.«
Office de Tourisme
de Guingamp Communauté
2 place du Champ-au-Roy
BP 40203
22202 Guingamp Cedex
Tél. : +33 (0)2 96 43 73 89
[email protected]
www.ot-guingamp.fr
40
Hennebont
Lugar de paso en el fondo de un estuario,
dominado por un promontorio.
Plaza de armas, conocida como “roca-fuerte”.
«La ciudad ofrece un recorrido inédito
Desde la edad de Bronce, Hennebont había sido
un lugar de paso, si bien entró realmente en la historia en el siglo XIII cuando se convirtió en ciudad
ducal. Con su muralla medieval única en la región
de Lorient, ofrece al visitante un amplio panorama
de la historia de Bretaña, a pesar de los desastres
producidos durante segunda guerra mundial.
La ciudad de Hennebont, cuyo nombre vendría a
significar “puente viejo”, se encuentra resguardada
en el fondo de la rada de Lorient y conecta a través
del río Blavet el Argoat o “tierra de los bosques”
con el Armor o “tierra del océano”. En el siglo XIII,
el duque de Bretaña, Jean I, la convirtió en ciudad
ducal y su esposa, Blanca de Navarra, fundó la
abadía cisterciense de Notre-Dame-de-Joye.
Durante la guerra de Sucesión de Bretaña vivió
diversos sitios y, durante uno de ellos, destacó
Jehanne conocida como "la Llama” (“la Flamme"),
esposa y madre de duques, quien exhortó a los
habitantes de Hennebont a resistir. En el siglo XV,
la muralla se reconstruyó como demuestra la puerta
de Broerec’h, flanqueada por dos torres que vigilan
la ciudad fortificada. En el siglo XVI, con la
construcción de la basílica de Notre-Dame-deParadis, en estilo gótico flamígero, nació un nuevo
barrio. En 1857, se instaló la yeguada nacional en
la ciudad y en 1860 se inició la gran aventura de las
“Forjas de Hennebont” que duraría un siglo.
por la arquitectura desde el siglo XVI hasta
nuestros días. Detrás de las murallas, las
casas coronadas de piedra franca son el
testimonio de un glorioso pasado comercial. La casa del Senescal de entramado
de madera, recuerda el poder ducal. Y
fuera de las murallas, los palacetes del
siglo XVIII rodean la plaza Foch y las
casas de 1930 lucen su ornamentación
art déco. Las obras nuevas se mezclan c
on los testigos del pasado y, junto con el
rico patrimonio natural, forman un territorio
de múltiples facetas.«
Lorient Bretagne Sud Tourisme
Agence d’Hennebont
9 place Foch
56700 Hennebont
Tél. : +33 (0)2 97 847 800
[email protected]
www.lorientbretagnesudtourisme.fr
41
Lamballe
Emplazamiento en colina que domina
un meandro del Gouëssant.
Plaza de armas, conocida como
“roca-fuerte”, protegida por el agua.
«La ciudad merece una visita a pie, con
Lamballe está situada al borde de la antigua vía
romana Corseul-Carhaix. A lo largo de su historia
ha sido la capital de los duques de Penthièvre
desde el siglo X, un polo comercial y artesano,
la ciudad del caballo desde el siglo XIX y ha
conocido diversas vidas, de las que conserva
un patrimonio original. Posee el gusto por las
artes y el don de compartirlas, sobre todo en el
museo Mathurin Méheut, en el Acaballadero
Nacional o en el Quai des Rêves, su centro cultural.
En el punto más alto, la colegiata fortificada de
Notre-Dame es la única que recuerda el origen
militar de la ciudad. Y más abajo de la plaza de
armas, la implantación de tres prioratos de abadía
muestra claramente la voluntad de los duques de
Penthièvre de convertir su capital en una ciudad
poderosa. A partir de estos prioratos, protegidos por
los meandros del Gouëssant, nacieron los burgos de
Saint-Martin, Saint-Lazare y Saint-Jacques, lo que
explica la presencia de construcciones antiguas en
estos barrios periféricos. La originalidad de la arquitectura de Lamballe reside en la variedad de estilos de las casas de entramado de madera en las
que se aprecian influencias tanto de Saint-Brieuc y
Guingamp como de Rennes. La yeguada (Haras) de
Lamballe, implantada en 1825, dio origen al caballo
de posta bretón, un caballo de tiro muy utilizado
sobre todo en artillería, gracias al cual esta yeguada
se convirtió en la segunda de Francia después de
la primera guerra mundial.
toda tranquilidad. Sus actividades artísticas
y ecuestres perpetúan los nobles oficios
y reúnen el pasado y el presente. Lamballe
se fundó en la cima de la colina SaintSauveur que domina la ciudad y el valle del
Gouëssant. Allí estaba la ciudad señorial y
el imponente castillo de los Penthièvre,
cerca de la colegiata dedicada a Nuestra
Señora, la protectora espiritual que así se
situaba junto al protector temporal. Más
abajo, la ciudad comercial se muestra con
todo su esplendor en la plaza de Martray,
rodeada de palacetes y casas de entramado
de madera. Y entre talleres de artistas y
artesanos, el camino conduce hasta la
yeguada, que invita a los amantes de lo
auténtico a visitar las cuadras, la forja o
el picadero.«
Office de Tourisme
Place du Champ de Foire
BP 50211
22400 Lamballe
Tél. : +33 (0)2 96 31 05 38
[email protected]
www.lamballecommunaute-tourisme.com
42
Landerneau
Lugar de paso en el
estuario del río Elorn.
Plaza de armas.
«El rico pasado de la ciudad queda patente
Landerneau, situada en el cruce de caminos
entre Léon y Cornualles, ha sabido conservar
su patrimonio. Destaca su magnífico puente
habitado del siglo XVI, recientemente declarado
patrimonio histórico, bajo cuyos arcos el mar
se funde con el río. Sus callejuelas cargadas de
historia, el circuito de interpretación del patrimonio y las orillas recuperadas del Elorn invitan a
deambular por ellas.
La ciudad se encuentra en la ría del Elorn, atravesada
por un vado y luego por un puente. Debe su implantación y desarrollo a su situación de encrucijada. Se
formó en el punto en que la marea deja de sentirse
y en que el río puede cruzarse fácilmente. A partir
del siglo XVII se acondicionaron los paseos que se
convirtieron en los principales ejes de urbanización
en ambas orillas del Elorn. Las casas de los comerciantes y armadores, pintadas en los cálidos colores
de la piedra de Logonna, recuerdan el dinamismo
portuario de la ciudad vinculado al comercio del
tejido de lino. El lino se confeccionaba en la región
de Léon y se exportaba a toda Europa en barco, a
cuyo regreso, volvían cargados de vino de Burdeos.
El siglo XIX, con la industrialización y la llegada del
ferrocarril, abrió una nueva era en la urbanización
de la ciudad. Se construyeron numerosos palacetes,
villas y casas solariegas, muestra de la calidad de la
arquitectura decimonónica de Landerneau.
en los tragaluces labrados de sus casas y
en la gran calidad de su granito de Logonna.
La ruta arquitectónica que recorre edificios
y lugares destacados, casas de entramado
de madera y fachadas recubiertas de pizarra,
pasa por el puente de Rohan, excepcional
monumento de más de 500 años y uno de
los últimos de Europa que sigue habitado.
Te invitamos también a descubrir las
exposiciones al aire libre o a pasear por las
orillas del Elorn a lo largo de seis kilómetros
en las afueras de la ciudad.«
Maison de Tourisme
du Pays de Landerneau-Daoulas
9 place du Général de Gaulle
29800 Landerneau
Tél. : +33 (0)2 98 85 13 09
[email protected]
www.rives-armorique.fr
43
Lannion
Emplazamiento en colina y lugar de
paso en el fondo de un estuario.
Plaza de armas.
«La majestuosa iglesia de Brélévenez
Esta aglomeración comercial situada en la orilla
derecha del río Léguer, combina bien el desarrollo
industrial y la conservación de su identidad, como
lo demuestra su famoso mercado, las casas con
voladizos y la destacada iglesia de Brélévenez a la
que se accede por una escalera de 140 escalones.
Lannion, antiguo enclave ocupado desde la época
neolítica, se desarrolló en torno al vado que permitía
cruzar el Léguer, en el lugar donde actualmente se
encuentra el puente de Kermaria. El río quedaba
protegido por un castillo. En la Edad Media, la ciudad, rodeada de murallas, vivía al ritmo de las
mareas y de sus actividades portuarias. De la antigua ciudad medieval se han conservado las casas
de entramado de madera o de pizarra con decoraciones esculpidas, testimonio de los gustos y la
riqueza de sus habitantes, y los palacetes y casas
solariegas cuyas torres macizas adosadas a las
fachadas ocultan las escaleras de caracol de acceso a los pisos superiores. Desde que en 1960 se
creara el Centro Nacional de Telecomunicaciones,
Lannion se ha convertido en un polo industrial y
universitario con un fuerte componente electrónico,
informático y de telecomunicaciones. Actualmente
es una subprefectura de 20.331 habitantes y el
centro administrativo, comercial, deportivo, cultural
y turístico de Trégor.
domina la ciudad desde lo alto de sus 140
escalones. Bajando por la escalera bordeada
de casitas tradicionales se llega a los barrios
históricos de la ciudad. A medida que se
recorren sus calles, plazas y callejuelas
pavimentadas, Lannion va desvelando sus
tesoros. Vigas de madera esculpida, voladizos, cariátides, relojes de sol, palacetes
y casas solariegas, casas con atalayas,
antiguos conventos y claustros, frescos,
retablos y criptas forman la maravillosa
paleta arquitectónica del lugar.«
Office de Tourisme Communautaire
de Lannion-Trégor Communauté
Pôle Baie de Lannion
2 quai d’Aiguillon
22300 Lannion
Tél. : +33 (0)2 96 05 60 70
[email protected]
www.bretagne-cotedegranitrose.com
44
Morlaix
Plaza de armas, conocida como “roca-fuerte”.
Ciudad de puente en el fondo de un estuario.
«Pasear por Morlaix supone descubrir los
Entre Léon y Trégor, al fondo de una de las rías
más profundas de Bretaña y en la confluencia
del Jarlo y del Keffleuth, Morlaix se implantó
en un promontorio ya ocupado por un castrum
romano. La excepcional calidad del emplazamiento se pone en relieve con su famoso viaducto que culmina a 62 metros.
Probablemente, el nombre de Morlaix proviene de
la denominación latina Mons relaxus (Monte del
reposo), convertido luego en Montroulez en lengua
bretona. Hacia el año mil, los señores de Tréguier
edificaron un castillo y, bajo su protección, nació la
ciudad al amparo de las fortificaciones de las que
solo queda una pequeña parte en la calle del
Hospicio (rue de l’hospice). En 1035, la aldea pasó a
ser propiedad del conde de Léon y, después del siglo
XII, a partir de los prioratos se desarrollan tres barrios
fuera de la ciudad amurallada: Saint-Matthieu,
Saint-Melaine y Saint-Martin. Entre el siglo XV y el
XVIII, en esta rica región textil, el puerto se convirtió
en uno de los más importantes de la Mancha y
contribuyó a la prosperidad de la ciudad gracias al
comercio de telas finas llamadas “crées”. En 1736,
el muelle de Léon acogió la Manufactura de Tabacos
y, en 1863, se erigió el viaducto durante la construcción de la vía férrea París-Brest. En 1958, Morlaix se
anexionó el pueblo de Ploujean, lo que permitió la
construcción de nuevos barrios en la parte alta.
tejados de las casas de la ciudad amurallada, el castillo o la imponente presencia de
los arcos del viaducto, en un entorno de
vegetación y agua. Las casas con patio de
luces (à pondalez), típicas de la ciudad,
fueron construidas por los comerciantes de
telas entre los siglos XIV y XVII. Ya sean de
entramado de madera o con voladizos sobre
la calle, todas se desarrollan alrededor de un
amplio espacio central con una chimenea
monumental de granito, una escalera de
caracol y varios pasadizos de madera.«
Office de Tourisme de Morlaix
Parvis Saint-Melaine
Place des Otages
29600 Morlaix
Tél. : +33 (0)2 98 62 14 94
[email protected]
www.tourisme-morlaix.fr
45
Nantes
Emplazamiento de confluencia y lugar
de paso en el fondo de un estuario.
Ciudad bimilenaria de origen romano.
«Es obvio que los lugares emblemáticos
Nantes, ciudad de la provincia de Loira, está
situada en la encrucijada de vías terrestres, fluviales y marítimas. A lo largo de los siglos ha
sido un gran puerto comercial e industrial, una
ciudad de paso y de intercambios y un lugar de
encuentro de culturas.
Era la antigua ciudad de los namnetas y se formó
a partir de las múltiples islas del estuario del Loira
que facilitaban la travesía del río. En el siglo XV,
Nantes fue la capital de Bretaña y Jean V, François
II y más tarde la duquesa Anne, construyeron el
castillo de los duques de Bretaña y la catedral
Saint-Pierre-et-Saint-Paul. La ciudad, primer puerto
de Francia en el siglo XVIII, se extiende hacia el
oeste, a lo largo de la orilla del Fosse, formando
destacados conjuntos urbanos: la isla Feydeau, la
Bolsa (Bourse), la plaza Real (place Royale) y el
barrio Graslin. En el siglo XIX, con la industrialización
de Nantes, aparecieron nuevas construcciones,
símbolos de la modernidad, como la manífica galería
comercial del Passage Pommeraye que combina
hierro y cristal. Una vez colmatados los brazos del
Loira y del Erdre, la ciudad sufrió la destrucción de
la segunda guerra mundial. La reconstrucción y
posterior ordenación urbana que supuso la llegada
del tranvía renovaron el casco antiguo y, hoy en
día, las obras arquitectónicas contemporáneas se
han consolidado en la ciudad.
de Nantes son los puntos de referencia de
toda visita. Sin embargo, también es posible
seguir originales itinerarios temáticos como
el que recorre los parques y jardines de la
ciudad o los islotes de vegetación y las
orillas cubiertas de césped (“Deja que te
hable de los paseos verdes del centro de
la ciudad”), o el itinerario “Deja que te hable
de Julio Verne en Nantes”, que sigue los
pasos de Julio Verne por su ciudad natal y
descubre los lugares donde vivió, así como
sus fuentes de inspiración, recorridas por
un aliento aventurero.«
Bureau d'Accueil Nantes Tourisme
9 rue des Etats
44000 Nantes
Tél. : +33 (0)8 92 46 40 44
[email protected]
www.nantes-tourisme.com
46
Pontivy
Lugar de paso sobre el
río Blavet.
Plaza de armas.
«¿Villa feudal o ciudad napoleónica? Pues
La ciudad, situada en pleno corazón del Argoat,
en los confines de las regiones de habla bretona
y de habla francesa, de los antiguos obispados
de Cornouaille, Vannes y Saint-Brieuc, de los
departamentos de Morbihan y de las Costas de
Armor, con frecuencia se ha considerado un
lugar ideal para implantar una nueva capital
regional. El primer emperador de Francia también lo pensó: rebautizó la antigua villa feudal de
los Rohan como “Napoleonville” y creó una
nueva ciudad paralela.
Pontivy, cuyos orígenes se deben a San Ivy –uno
de los muchos eremitas que eligieron el magnífico
valle del Blavet como lugar de meditación durante
la Alta Edad Media– nació a partir de la fortaleza
que controlaba un puente de obligado paso. De ese
burgo fortificado del siglo XIII se ha conservado el
castillo, reconstruido a finales del siglo XV por Jean
II de Rohan y, alrededor de la plaza de Martray, un
barrio antiguo con casas de entramado de madera
y viejas residencias de piedra, de trazado irregular
que contrasta con la ciudad napoleónica de líneas
perfectas, con calles perpendiculares, grandes plazas
y edificios solemnes. Pontivy es una aglomeración de
tamaño mediano, un centro comercial e industrial
activo enclavado en una cuenca agrícola especialmente rica que se extiende por un territorio en el
que viven cerca de 60.000 habitantes.
ambas cosas. Y siempre con un origen
militar, siempre a orillas del Blavet y cerca
del paso obligado para cruzar este bonito
río y al pie del castillo que la controlaba. Las
callejuelas estrechas y caprichosas recuerdan la época ducal de la ciudad, cuando los
Rohan reinaban como amos y señores;
mientras que la ciudad imperial adyacente
situada al sur se organiza alrededor de una
plaza central, suficientemente amplia para
pasar revista a las tropas, y de las avenidas
trazadas a cordel. De esta nueva ciudad
perduran los edificios solemnes y un río
canalizado que invita a participar en actividades al aire libre en plena naturaleza.«
Office de Tourisme
de Pontivy Communauté
2 quai Niémen
Péniche Duchesse Anne
56300 Pontivy
Tél. : +33 (0)2 97 25 04 10
[email protected]
www.pontivy-communaute.fr
47
Pont-l’Abbé
Lugar de paso en el fondo del estuario.
Ciudad con castillo y puente habitado.
«Siguiendo las calles y las plazas, se
Pont-l'Abbé fue definida por el escritor Maupassant
como “la más bretona de las ciudades de Bretaña
bretonante”. La ciudad debe su fama al puente
habitado que le da nombre. Es la capital del País
Bigouden, lugar de peregrinaciones religiosas
muy populares, tierra de leyendas, patria de las
bordadoras y sede de la “Fiesta de las bordadoras”
cada mes julio. El elegante tocado de su vestido
tradicional se ha convertido en el símbolo de toda
Bretaña.
Antes de entrar en la ciudad por el puente, el
visitante cruza el barrio de Lambour dominado por
las ruinas de una iglesia cuyo campanario, decapitado
en 1675 por orden del rey, recuerda la represión que
siguió a la revuelta de los Boinas Rojas. El puente
separa el puente del estanque donde se refleja el
castillo. De esta fortaleza medieval solo quedan
las bodegas y la torre maestra. Los Boinas Rojas
incendiaron el cuerpo del edificio, reconstruido en el
siglo XVIII. Actualmente es la sede del Ayuntamiento.
Las murallas fueron demolidas en el siglo XIX y con
sus piedras se construyeron los muelles del puerto.
La torre maestra alberga un bonito museo dedicado
al traje tradicional y al bordado. Las callejuelas
adyacentes conducen a la imponente iglesia gótica
de Notre-Dame des Carmes, el único vestigio de un
convento fundado en el siglo XIV. Este austero
edificio, típico de la arquitectura “mendicante”, fue
iluminado en el siglo XIX con grandes vitrales como
los del rosetón.
observan elegantes palacetes de los
siglos XVI y XVII, construidos por los
prohombres de la zona. Pero ante todo,
Pont l’Abbé es una bonita ciudad del siglo
XIX, momento en el que muchas casas
antiguas fueron destruidas para dejar
paso a los refinados edificios construidos
por una burguesía enriquecida por la
producción y, especialmente, por la
exportación de patatas. El mercado de los
jueves (el más importante de Cornuaille),
así como numerosos almacenes perpetúan
la tradición comercial de la ciudad. El
antiguo camino de sirga es actualmente
un paseo precioso que sigue el curso del
río y surca espacios naturales protegidos
habitados por centenares de especies de
aves.«
Office de Tourisme
du Pays de Pont-l'Abbé
11 place Gambetta
29120 Pont-l'Abbé
Tél. : +33 (0)2 98 82 37 99
[email protected]
www.ot-pontlabbe29.fr
48
Port-Louis
Lugar de entrada a una rada y desembocadura.
Ciudad costera.
«Hacer una escala en este puerto lleno
¡Curioso destino el de esta bahía de la desembocadura del río Blavet, convertida en puerto
de primera línea en el siglo XVII por la gracia de
los reyes de Francia y en una famosa ciudad
balnearia en el siglo XIX por la gracia de la
reina Amélie!
Desde la Edad Media, la ciudad atraía el comercio
de sal, vino, pescado y cereales. La ciudadela,
iniciada por los españoles durante las guerras de la
Liga, se terminó en 1618, durante el reinado de
Luis XIII, quien decidió fortificar la ciudad, construir
el puerto de la Pointe y dar su nombre a Port-Louis,
que inicialmente se llamaba Blavet. La presencia
de los españoles (1590-1598) todavía es visible en
las casas de tejas, singulares en la arquitectura
local. En el siglo XVII, Port-Louis se convirtió en la
sede de la Compañía de las Indias Orientales,
antes de que la supremacía pasase a Le Faouédic,
en la orilla derecha de la rada, con el nombre de
“L’Orient”. Las casas señoriales de los comerciantes
y de los “burgueses de navíos” son el testimonio de
esa época fastuosa. Tras un periodo de declive, la
ciudad recuperó su esplendor a partir de la llamada
“Monarquía de julio” gracias al interés demostrado
por la reina Amélie por un establecimiento de
baños de mar, uno de los primeros de Bretaña
meridional.
de encanto nos hará revivir su actividad
marítima secular. En las murallas, el aliento
de la historia se mezcla con el viento del
Atlántico. Los bastiones, puentes y caminos
de ronda representan el auténtico caché de
la ciudad. Con un simple paseo o siguiendo
los itinerarios propuestos, descubrirás todo
un patrimonio arquitectónico e histórico
que recorre el tiempo. Y para la Ascensión,
durante el festival Avis de Temps Fort, el
arte de la calle invade la antigua plaza
fuerte.«
Lorient Bretagne Sud Tourisme
Agence de Port-Louis
1 avenue Marcel Charrier
56290 Port-Louis
Tél. : +33 (0)2 97 847 800
[email protected]
www.lorientbretagnesudtourisme.fr
49
Quimper
Emplazamiento de confluencia y lugar de paso en el
fondo de un estuario.
Ciudad bimilenaria romana.
«Remontando las agradables orillas del
Quimper, la ciudad episcopal y ducal, se impuso
como capital histórica de Cornualles. Pero, a pesar
de su aspecto de villa medieval dominada por la
catedral, es también una ciudad del siglo XIX y
del XX.
A lo largo de su historia, Quimper ha sido un refugio
y un lugar de paso, desde su situación en el fondo
de una ría. La primera urbanización en época romana
se desarrolló alrededor de su actividad portuaria río
abajo, en Locmaria. Sin embargo, durante la Edad
Media, ganó importancia el punto de confluencia
entre el Steir y el Odet (Kemper en bretón), indudablemente por sus cualidades defensivas. Fue la
antigua capital de los poderosos condes de
Cornualles y la imagen de la ciudad episcopal es
indisociable del nombre de San Corentin, el obispo
amigo del legendario rey Gradlon. En la actualidad
la ciudad cuenta con un casco antiguo amurallado.
Desde la majestuosa catedral gótica de SaintCorentin (ss. XIII, XV y XIX) surge una red de calles
y callejuelas, bordeadas de casas de entramado de
madera y de piedra de los siglos XVI, XVII y XVIII.
A lo largo del Odet se extiende la ciudad del siglo
XIX, con el puerto y los edificios administrativos.
Son de destacar los pintorescos muelles acondicionados con diversas pasarelas llenas de flores.
curso marítimo del Odet descubrirás los
momentos culminantes de la ciudad:
Locmaria, al pie del empinado y mítico
Mont Frugy, el primer emplazamiento
romano que se convirtió en un burgo del
priorato benedictino y, posteriormente,
en el barrio popular de los fabricantes de
loza en 1690. Y río arriba, en la otra orilla,
el segundo emplazamiento que, a partir del
año mil, estaba formado por dos conjuntos
urbanos principescos: la Terre-au-Duc, con
el tribunal, casas de entramado de madera y
conventos del siglo VXII; y la ciudad episcopal de decoración medieval, rodeada de
murallas y situada entre Steïr y Frout.«
Office de Tourisme
de Quimper en Cornouaille
Place de la Résistance
29000 Quimper
Tél. : +33 (0)2 98 53 04 05
[email protected]
www.quimper-tourisme.com
50
Quimperlé
Emplazamiento de confluencia y lugar de paso en el
fondo de un estuario, dominado por un promontorio.
Centro religioso de origen bretón, protegido por el agua.
«La historia de Quimperlé puede seguirse
Toda persona que visita Quimperlé, desde
Brizeux a Flaubert, se habrá llevado consigo la
sensación de que aquí se vive bien. La ciudad
está situada en la entrada de Cornualles y es un
santuario de la cultura bretona en la que destacan personajes como Matilin an Dall, el músico
de bombarda bretona más famoso de todos los
tiempos; Dom Morice, historiador y padre de la
literatura bretona, y Théodore Hersart de la
Villemarqué, poeta autor de Barzaz Breiz, obra
que muestra la calidad y la importancia de la
literatura oral de Bretaña.
La ciudad baja se caracteriza por sus tres ríos. Los dos
primeros, el Ellé y el Isole, rodean una isla que fue
la cuna de la ciudad desde que los benedictinos de
Redon fundaron la abadía de Sainte-Croix en el siglo
XI. Allí se encuentran los testimonios de la historia
religiosa y civil, los ricos palacetes del barrio aristocrático (del siglo XVI al XIX) y las casas de entramado
de madera, el bucólico puente florido de época
medieval, los jardines del Ellé o las pesquerías. El
tercer río, el Laïta, que es la unión de los otros dos,
agrupa en sus orillas las hermosas residencias de
piedra que confirman que la actividad portuaria fue
floreciente en el pasado. A la ciudad pronto le faltó
espacio y se lanzó a la conquista de las colinas circundantes y dio lugar a una ciudad alta, coronada por la
iglesia de Notre-Dame-de-l’Assomption (siglos XIII
y XV), conocida como "el Monte Saint-Michel de la
Tierra". En ella se encuentra también la capilla y el
convento de las Ursulinas (siglo XVI) así como la
capilla de Saint-Eutrope contigua al hospital medieval
(siglo XVI). El promontorio también ofrece una
espléndida perspectiva de los ríos y de los bosques
en la lejanía.
a medida que se recorren sus puentes, sus
callejuelas medievales y sus escaleras
pavimentadas, desde el puente florido
hasta la capilla de las Ursulinas. A partir de
los muelles que bordean su río marino, la
ciudad se ha desarrollado pacíficamente
ocupando las alturas y ha sabido asociar
los testimonios de la vida portuaria y
comercial con los monumentos religiosos
de sus orígenes. Los molinos, las antiguas
curtidurías y los jardines marcarán el
ritmo de tu paseo, que también podrás
dar por el río en canoa-kayak.«
Office de Tourisme
Quimperlé Terre Océane
Bureau d’Accueil de Quimperlé
3 place Charles de Gaulle
29300 Quimperlé
Tél. : +33 (0)2 98 96 04 32
[email protected]
www.quimperle-terreoceane.com
51
Rennes
Lugar de paso limítrofe de río navegable.
Ciudad bimilenaria de origen romano.
«Rennes vive todo el año al ritmo de sus
Rennes, capital de Bretaña y situada a dos horas
de París en TGV, exhibe la riqueza de sus 2000
años de historia. Su patrimonio bien conservado
y restaurado, marcado por el Parlamento de
Bretaña, vive en armonía con la vitalidad de su
juventud estudiantil.
Si bien las Portes Mordelaises son el testimonio de
la coronación de los duques de Bretaña, las callejuelas estrechas y sinuosas bordeadas de casas de
entramado de madera reflejan magistralmente la
evolución arquitectónica del siglo XV al XVIII. Al
burgo fragmentado medieval le sucedió la ciudad
clásica y sus dos plazas reales contiguas, con sus
respectivos edificios emblemáticos como son el
Parlamento de Bretaña, testimonio excepcional de
la historia bretona y del arte francés del siglo XVII,
y el Ayuntamiento (s. XIX) diseñado por Gabriel, el
arquitecto de las plazas reales. Además de los
palacetes construidos con madera y piedra y de los
palacios abaciales, destaca el parque de Thabor,
diseñado por los Bühler, grandes paisajistas del siglo
XIX, y que es un remanso de paz el pleno centro
urbano. Toda la ciudad es un auténtico mosaico,
como demuestra la piscina Saint-George de estilo
art déco o el edificio Poirier, pasado el río Vilaine y
el museo de Bellas Artes. En 2006, Christian de
Portzamparc concibió los Champs Libres que reúnen
el Museo de Bretaña, el Espacio de las Ciencias, el
planetario y la biblioteca.
festivales. Es conocida internacionalmente
por Les Transmusicales y su creatividad
artística se traduce también en las programaciones de la Ópera, del Teatro Nacional
de Bretaña o de la Orquesta de Bretaña. El
mercado de Lices, el segundo de Francia,
reúne todos los sábados por la mañana a
más de 300 productores locales y regionales en un marco excepcional formado
por palacetes y mercados de estructura
metálica. Un buen ambiente que no te
debes perder.«
Destination Rennes Tourisme et Congrès
Office de Tourisme de Rennes Métropole
11 rue Saint-Yves
CS 26410
35064 Rennes Cedex
Tél. : +33 (0)2 99 67 11 11
[email protected]
www.tourisme-rennes.com
52
Saint-Malo
Emplazamiento de entrada
a un estuario.
Centro religioso de origen
bretón y ciudad costera.
«En esta ciudad en la que retumban tem-
Probablemente “Saint-Malo de l’Isle”, como se
llamaba antiguamente, luce su máximo esplendor vista desde Dinard, con sus palacetes de
chimeneas altas y tejados inclinados y fachadas
de granito de arquitectura sobria e imponente.
El emplazamiento de Saint-Malo es un bastión
natural, casi una isla rocosa que domina el estuario
del río Rance. A lo largo de los siglos, el espíritu
independiente de sus habitantes permitió que la
ciudad adquiriera libertades y privilegios. Fue un
puerto pirata y del comercio lejano y siempre ha
estado vinculada a la audacia por las hazañas de
Duguay-Trouin y Surcouf. En el siglo XVII, la ciudad
era inmensamente rica: sus armadores prestaban
dinero al rey Luis XIV y construyeron las mansiones
que jalonan el interior de la región. En el siglo XVIII
se edificaron las murallas y la puerta Saint-Vincent,
así como los bonitos palacetes que se reconstruyeron fielmente tras la segunda guerra mundial.
En el siglo XIX llegó el turismo a la Grande Plage
con la construcción de un casino, un gran hotel y
múltiples villas o las amplias avenidas por las que
circulaban los automóviles y que sustituyeron los
caminos polvorientos que antaño tomaban los
carruajes de Paramé.
pestades y grandes mareas, el soplo del
mar se oye desde lejos o se adivina en la
sombra apaisada de sus callejas. Aquí el
mar es omnipresente: está en la historia
de sus habitantes, en sus prácticas marinas, en sus personajes emblemáticos de
ayer y de hoy –armadores, navegantes,
descubridores, corsarios, pescadores de
Terranova o capitanes– y, evidentemente,
en el alegre tiempo de ocio veraniego o
del día a día, con baños de mar, juegos y
deportes en la playa.«
Office de Tourisme
Esplanade Saint-Vincent
35400 Saint-Malo
Tél. : +33 (0)2 99 56 64 60
[email protected]
www.saint-malo-tourisme.com
53
Saint-Polde-Léon
Emplazamiento en una bahía.
Centro religioso de origen bretón.
«Saint-Pol-de-Léon, antigua ciudad episco-
Saint-Pol-de Léon es una apacible ciudad que
gira en torno a una arquitectura religiosa un
tanto desmesurada y a un providencial cinturón
de cultivos que se va liberando progresivamente
de su prestigioso pasado…
El laberinto de callejuelas que nacen en la plaza del
Parvis, dando la espalda a la impresionante basílica
catedral de los siglos XIII y XVI, te adentrará en
la intimidad profana del viejo Saint-Pol. La ciudad
sustituyó sus casas de entramado de madera por
sólidas construcciones de sillares, de líneas puras
y ostentosas. Y un ejemplo de esta opulencia es la
casa con torrecilla ornamental situada en la esquina
de la calle Rozière. El entramado de calles también
está repleto de sorpresas y de poesía: la calle de
las Aguas (rue aux Eaux), antiguamente llamada
calle de los Huesos (rue aux Os), sede del gremio
de carniceros; la calle del Lino (rue au Lin), último
vestigio de una tradición textil; o la calle del Lavadero
(rue du Lavoir) con su fuente milagrosa, bendecida
por san Pol Aurélien que nunca se ha secado
desde el siglo VI. Y donde se cruzan los grandes
ejes de la ciudad, la capilla del Kreisker rasga el cielo
con su alto campanario de 80 metros, un auténtico
desafío al hombre, al tiempo y a los elementos.
pal de la región de Léon y capital hortícola
muy activa, es sin duda, la ciudad que
mejor encarna el fervor religioso tradicional
de Bretaña y la modernidad de la agricultura
bretona. Su particular patrimonio está muy
vinculado a la presencia del obispo (catedral,
palacio episcopal, capilla del Kreisker,
casas del prebendado, casas de canónigos,
seminarios y conventos), aunque también
destaca por la profusión y diversidad de la
cuenca hortícola más importante de Europa
(alcachofas, coliflores y una veintena más
de hortalizas) y del primer centro de producción de flores de Francia (camelias, rosas,
rododendros, etc.).«
Office de Tourisme
Place de l'Evêché
29250 Saint-Pol-de-Léon
Tél. : +33 (0)2 98 69 05 69
[email protected]
www.roscoff-tourisme.fr
54
Vannes
Emplazamiento en el fondo
de un golfo.
Ciudad bimilenaria de origen
romano, sede de uno de los
primeros obispados de Bretaña.
«El paseo del Garenne, que bordea las
Esta ciudad situada en el fondo del golfo del
Morbihan ha sabido perpetuar sus tradiciones y
sus actividades. La riqueza del patrimonio de la
antigua ciudad ducal, su puerto de recreo, la
proximidad del golfo y la diversidad de sus
manifestaciones culturales la convierten en un
polo turístico muy importante de las costas bretonas. Su patrimonio invita a viajar por el tiempo.
El patrimonio de Vannes recorre más de 2000 años
de historia. En el siglo I a.C., los romanos fundaron
una nueva ciudad en la región de los vénetos llamada
Darioritum y, en siglo III, la construcción de un
castrum sentó las bases de la ciudad fortificada que
a finales de la Edad Media alcanzó una superficie de
diez hectáreas. La que fuera residencia favorita de
los duques de Bretaña está marcada por su pasado
medieval visible alrededor de la catedral, con casas
de entramado de madera a lo largo de estrechas
calles o la Cohue que recuerda los mercados y los
lugares de justicia de la Edad Media. Al sur del casco
antiguo, las casas señoriales son el testimonio de la
transformación vivida por la ciudad en el siglo XVII,
que pasó de la madera a la piedra, y que se aprecia
sobre todo en la calle Saint-Vincent bordeada de
palacetes destinados a los miembros del Parlamento
con sede en Vannes entre 1675 y 1690. El puerto
se convirtió en el centro económico de la ciudad y
los armadores y comerciantes construyeron allí
sus mansiones. El Ayuntamiento y la Prefectura,
edificios de arquitectura prestigiosa, recuerdan la
expansión de la ciudad fuera de las murallas en el
siglo XIX y el rebrote de las actividades.
murallas por la parte este, ofrece vistas
panorámicas a los jardines y antiguos
lavaderos, las defensas, las torres y los
tejados de la antigua ciudad fortificada.
Más allá de las fortificaciones, estas
forman un anfiteatro hasta la catedral y
alterna edificios medievales de entramado
de madera esculpida con otros clásicos a
base de sillares. Desde la esquina de una
fachada, el emblema esculpido llamado
“Vannes y su mujer” saluda a los visitantes.
Y más abajo, pasada la puerta Saint-Vincent,
se abre al golfo la explanada del puerto que
ha sido magníficamente acondicionada y
constituye el marco ideal para los festivales
y fiestas históricas de la ciudad.«
Office de Tourisme
Vannes Golfe du Morbihan
Quai Tabarly - CP 23921
56039 Vannes Cedex
Tél. : +33 (0)2 97 47 24 34
[email protected]
www.tourisme-vannes.com
55
Vitré
Emplazamiento en colina.
Plaza de armas, conocida como “roca-fuerte”,
de las Marcas de Bretaña.
«Para muchos, esta ciudad puente sobre
“Ver una ciudad gótica entera, completa,
homogénea, como quedan pocas: Nuremberg
en Baviera, Vitoria en España o Nordhausen en
Prusia”. Victor Hugo, refiriéndose a Vitré en
Nuestra Señora de París, 1831.
Desde el siglo XI Vitré cuenta con una poderosa
fortaleza que controlaba el paso del río Vilaine.
Entre 1220 y 1240 se dotó de una muralla y, a partir
del siglo XV, prosperó gracias al comercio internacional de tejidos de cáñamo y cañamazos. En esa
época, los Comerciantes de Ultramar edificaron
imponentes casas como las de la calle d’En-Bas. A
partir de 1472, estos se agruparon en una cofradía
y participaron en la construcción de la iglesia de
Notre-Dame, de estilo gótico flamígero. Desde la
adhesión de sus señores al protestantismo, Vitré
se convirtió en una ciudad hugonote y entró en un
periodo de retroceso tras la revocación del Edicto
de Nantes en 1685. Más tarde, pasó a ser una
subprefectura y retomó la actividad comercial con
la llegada del ferrocarril en 1857, con la instalación
del 70º regimiento de infantería en 1874 y con la
inauguración de la iglesia Saint-Martin de estilo
neorrománico en 1883. A partir de 1918, el declive
de las actividades tradicionales de curtido y textil
provocó un nuevo periodo de retroceso. Pero, a
principios de los años 1970, Vitré recuperó su dinamismo hasta convertirse en uno de los principales
polos de desarrollo económico de Bretaña que hoy
conocemos.
el río Vilaine destaca básicamente por su
orilla izquierda, un espolón rocoso en el que
se alza la espectacular fortaleza triangular y
las ricas mansiones de la ciudad alta. No
obstante, también es notable su orilla
derecha: en sus laderas escarpadas se
encuentra el barrio de Rachapt, con casas
de entramado de madera que a principios
del siglo XX se salvó gracias a sus tejedoras. Además, desde las laderas y el jardín
de los Tertres Noirs se goza de una vista
excepcional al promontorio, sede de las
fuerzas castrenses en la Edad Media.«
Office de Tourisme du Pays de Vitré
Place Général de Gaulle
35500 Vitré
Tél. : +33 (0)2 99 75 04 46
[email protected]
www.ot-vitre.fr
56
57
Ciudades
de Arte
el Patrimonio Urbano
Mapa detallado de Bretaña
en las páginas siguientes
de Bretaña
Association Cités d’Art de Bretagne
1 rue Raoul Ponchon - CS 46938
35069 Rennes Cedex
Tél. : +33 (0)2 99 84 00 80
[email protected]
www.cites-art.com
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