revista marzo 2013 - Asociación de Kinesiología del Deporte

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revista marzo 2013 - Asociación de Kinesiología del Deporte
AÑO 20 N°54
ÓRGANO DE DIFUSIÓN DE LA ASOCIACIÓN
DE KINESIOLOGÍA DEL DEPORTE
REVISTA MARZO 2013
AKD
Lesiones deportivas en torneos
internacionales de fútbol organizados
por fifa entre 1998 y 2006
Guía de práctica clínica de las lesiones
musculares. Epidemiología,
diagnóstico, tratamiento y prevención
Efectos de la entrada en calor
sobre la prevención de lesiones
en el deporte
COMISIÓN DIRECTIVA AKD
Editorial
Presidente: Crupnik, Javier
Vicepresidente: Viñas, Gabriel
Secretario: Rivas, Diego
Estimados colegas.
Pro-secretario: Passalenti, Andrea
Acorde a los objetivos que nos propusimos a principio de año, y cumpliendo con
Tesorero: Conrado, Adrián
nuestro continuo anhelo de llegar a todos los colegas de cada lugar del país y de paí-
Pro-tesorero: Rijavec, Fabián
ses hermanos, la Asociación de Kinesiología del Deporte se encuentra dictando, en
Sec. Prensa y difusión: Brunetti, Gustavo
modalidad virtual, el VI Curso de Actualización en Kinesiología Deportiva AKD 2013,
Pro-Secretaria Prensa y difusión
Krasnov, Fernando
Vocales Titulares
Carelli, Daniel
Reich, Cristian
que finalizará el 16 de diciembre. El curso se divide en 5 módulos (Introducción a la
Kinesiología del Deporte, Patologías del Miembro Inferior, Patologías del Miembro
Superior, Abordaje de las Cadenas Musculotendinosas, y Deporte No Convencional),
dictándose en total 24 conferencias.
Entre los disertantes del curso contamos con miembros de la AKD (Javier Crupnik,
Panza Julio
Oscar Rojas, Daniel Clavel, Jorge Fernández, Diego Rivas, Antonio Kokalj, Gabriel
Gays, Cristian
Viñas, Gustavo Brunetti, entre otros), de la Asociación Argentina de Artroscopia, de
Franco, Javier
la SONAFE, y de la SOKIDE.
Fernández, Pablo
Actualmente el Curso cuenta con cerca de cien participantes. Es abierto para todos los
Vocales Suplentes
Kokalj, Antonio
Goldmann, Alejandro
Betti, Matias
colegas, con un arancel diferencial para los socios de la AKD. Para más información y
para asociarse, sugerimos entrar al sitio de nuestra Asociación www.akd.org.ar o por
mail a la dirección [email protected]
En modalidad presencial y en el marco de nuestras ya clásicas Reuniones Científicas continuamos con los Simposios que abordan temas de evaluación, tratamiento
Com. Rev. Cuentas Titular
Romañuk, Andrés
Pardo, Gonzalo
De Brasi, Gabriel
y talleres de nuestra especialidad, dictados por colegas de reconocida trayectoria en
el ámbito deportivo. Esta actividad es sin cargo para los socios de la AKD, y abierta
también a colegas no socios y estudiantes. La inscripción se realiza en [email protected]
ar y recordamos que los cupos son limitados.
Com. Rev. Cuentas Suplente
También podremos encontrar en nuestro sitio web información sobre becas para los
Schettini, Javier
socios en diferente eventos científicos; la Revista AKD, ahora en formato digital, y
Comisión honoraria
Fernandez, Jorge
Mastrangelo, Jorge
otras actividades de interés.
En los albores de esta Asociación, hace ya casi 17 años, nos trazamos como compromiso desarrollar una actividad que nos identifique en nuestra especialidad tanto en
González, Alejandro
lo institucional como en lo científico. Y hoy, con nuevos y antiguos nombres, vemos
Clavel, Daniel H.
como seguimos cumpliendo con ese objetivo inicial, acompañados por la nueva tec-
Rojas, Oscar
nología comunicacional que mejora la posibilidad de contactarnos con más colegas.
Villafañe, Juan José
De esta manera la Asociación de Kinesiología del Deporte continúa con la actividad
Secretaria
Hidalgo, María
Contador de la AKD
académica formativa, tanto de manera presencial como virtual, y fortaleciendo vínculos con instituciones amigas nacionales y extranjeras, para mutuo enriquecimiento profesional. Los esperamos siempre.
Barenas, Agustín
Lic. Daniel Carelli
Miembro de la Comisión Directiva
SOCIOS REPRESENTANTES
Córdoba: Verrúa Banegas, Enrique
La Pampa: Kiriachek, Andrés
Mendoza: Sarfati, Gabriel
ASOCIACIÓN DE KINESIOLOGÍA DEL DEPORTE
E-mail: [email protected] | Web: www.akd.org.ar - Tel: 54 11 3221-0798
México: Cóccaro, Carlos
Neuquén: Fernández, Mario
Río Negro: Auada, Ricardo
San Juan: Arévalo, Oscar Alberto
Santa Cruz: Poggiese, Ernesto
Santiago del Estero: Neme, Cecillia
Tucumán: Hamada, Rodrigo
SEDE LEGAL DE LA AKD
Av. del Libertador 16.664 (1642) San Isidro, Buenos Aires
DOMICILIO POSTAL
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SECRETARÍA DE LA AKD
Sra. María Hidalgo: Tel: (0054-11) 3221-0798 | Cel. 15 6484-9603
1
Trabajo 1
Lesiones deportivas en torneos internacionales
de fútbol organizados por fifa entre 1998 y 2006
(Compilación, registro, análisis y conclusiones de los datos obtenidos)
Autor
Lic. Edgardo Néstor Flijer
Lic. Kinesiólogo – Fisiatra (UBA)
Especialista Universitario en Kinesiología del Deporte (UBA).
Docente en la Carrera de Especialista en Kinesiología Deportiva - Fac. de Medicina – UBA
Ex docente de la Cátedra de “Técnicas Kinésicas I, en la Escuela de Kinesiología UBA
Jefe Servicio de Kinesiología de Consultorios Médicos Privados S.A. de Ramos Media
Ex Kinesiólogo de Planta del Servicio de Medicina Deportiva de la Asociación del Fútbol Argentino (A.F.A)
Ex Kinesiólogo de Selecciones Nacionales Juveniles de la Asociación Del Fútbol Argentino (A.F.A.)
Ex Kinesiólogo del Plantel Profesional de Fútbol del Club Deportivo Morón
E-mail de contacto:
[email protected]
Palabras claves
Fútbol | F-MARC | Lesiones | Juegos Olímpicos | Copa del Mundo | Lesiones por Partido
Resumen
A partir de la implementación de un sencillo registro,
para la recolección de datos en las distintas competencias, por parte de F-MARC (Centro de Evaluación e Investigación Médica de la FIFA), se pretende obtener la
mayor cantidad de datos posible respecto de las lesiones que se generan en todas las competencias organizadas por la Federación Internacional del Fútbol Asociado
(FIFA)
Este trabajo pretende:
Agrupar y sistematizar un conjunto de datos, obtenidos a
partir de los informes del los cuerpos médicos de las delegaciones participantes, en 14 competencias mundiales
y olímpicas, de ambos sexos, diferentes categorías de
edad y especialidad (campo y sala) organizadas por FIFA.
2
Sumary
Since the implementation of a simple record system to
gather data of the different competitions created by FMARC (FIFA’s Evaluation and Investigation Medical Center) it’s expected to obtain the greatest number possible
of information about the injuries that occurs in every
competition organized by the International Federation of
Football Association (FIFA) to be able to prevent them.
With this Paper I expect to, gather and organize a group
of information obtained from the reports obtained from
the medical group delegation that participates in 14
Worldwide and Olympic competitions of both genders,
different age range and specialty (soccer field and indoor
soccer) organized by FIFA.
Introducción
Las competencias deportivas, en este caso, las Copas
del Mundo de Fútbol, Juegos Olímpicos, etc, son acontecimientos, de gran convocatoria a nivel mundial, tanto
en las sedes, donde se desarrollan, como así también,
por su difusión a través de la prensa escrita, oral y televisiva.
Estas competencias generan, entre los participantes,
lesiones de distinta magnitud, que en múltiples ocasiones, fueron registradas y agrupadas por calidad, intención, etc. Los resultados obtenidos, aplicando distintas
metodologías, no permiten su correcta evaluación, comparación, e interpretación que permitieran arribar a resultados válidos
La confiabilidad del sistema de obtención de los datos,
como así también su comparación, depende de poder
definir con certeza los parámetros a tomar en cuenta: lesión, fuentes de información, metodología utilizada, etc.
Objetivos
1. Presentar los datos obtenidos, por F-MARC (Centro
de Evaluación e Investigación Médica de la FIFA), y
publicados por integrantes de la Comisión Médica de
la FIFA: Dres. Astridd Junge, Jiri Dvorak, Baumann de
Toni y Lars Peterson, en distintas publicaciones, a partir de los informes generados por los cuerpos médicos
de las delegaciones participantes en 14 torneos mundiales y olímpicos de fútbol para jugadores masculinos
y femeninos de diferentes niveles de edad y especialidad (campo o sala), organizados por FIFA, sobre lesiones deportivas en el fútbol.
2.Agruparlos, ordenarlos, y analizarlos , para así poder establecer pautas para la prevención de las lesiones generadas en la práctica del Fútbol de alta competencia.
Concepto de lesión
Las lesiones en el Fútbol y las consecuencias, que estas
generan deben ser analizadas, para poder establecer las
pautas a seguir para su tratamiento y prevención.
Existen múltiples antecedentes respecto de registros de
lesiones durante torneos de fútbol, utilizando distintas
metodologías: encuestas, efectuadas a participantes de
torneos, que toman en cuenta el momento de la lesión,
si hubo o no impacto, etc; observación directa externa,
en el mismo campo de juego o por medios de registren,
partidos televisados, etc
Fuentes de obtención de informacion de los datos:
Para dar mayor veracidad a los datos obtenidos, resulta imprescindible determinar los parámetros a tener en
cuenta.
Estas podrían ser: el jugador lesionado, cuerpo técnico,
cuerpo medico, observadores externos a la competencia,
televisión o videos, etc, pero nadie mejor que el jugador
sabe si se ha generado una lesión en su organismo.
Cuanto más precisa, especifica y detallada sea la información, más objetivos serán los datos utilizados para el
estudio. diagnóstico. Sector corporal afectado, tipo de
lesión; momento del juego en el que se produjo la falta,
con o sin contacto con el adversario,
Actuación del arbitro en el episodio, sanción o no de la
misma y si es posible registrar los días de ausencia deportiva.
Material utilizado
Para la recolección de datos en las distintas competencias, F-MARC (Centro de Evaluación e Investigación Médica de la FIFA), ha desarrollado un sencillo formulario,
que permite obtener información respecto de las lesiones que se generan en todas las competencias organizadas por la Federación Internacional del Fútbol Asociado
(FIFA), incluidos los Juegos Olímpicos, desde la Copa
Mundial de Fútbol de 1998 en Francia, hasta la fecha. El
formulario de registro está compuesto por una hoja a doble página en la que todas las lesiones, fueron descriptas
y tabuladas. Está disponible en cuatro idiomas (inglés,
español, francés y alemán). Definiciones de todos los
parámetros a documentar se expresan en el reverso del
formulario utilizado. (formulario adjunto)
A todos los médicos de los equipos participantes se les
solicitó que registraran las lesiones originadas durante los encuentros en dicho formulario. Los formularios
de registro fueron distribuidos y recogidos por un oficial
médico de la FIFA. Y dicha documentación fue remitida al
centro F-MARC, garantizando la más absoluta confidencialidad de toda la información obtenida.
Dicho formulario solicita: número de camiseta del jugador, minuto del partido en el que se produjo la lesión,
sector corporal y tipo de lesión, circunstancias del juego
en el que se originaron las lesiones, con o sin contacto
físico, actitud del árbitro (si hubo infracción al juego y si
fue sancionada o no), incluyendo el posible tratamiento y
tiempo previsto, para el regreso a la práctica del deporte
Se han obtenido, compilado y agrupado los datos regis3
trados en los formularios desarrollados por F-MARC, correspondientes a 14 torneos de fútbol, organizados por
FIFA desde 1998 hasta 2006:
• Copa Mundial Masculina: 1998, 2002 y 2006.
• Copa Mundial Femenina: 1999
• Campeonato del Mundo Sub-20: 1999 y 2001.
• Campeonato del Mundo Sub-17: 1999 y 2001.
• Copa de Confederaciones: 1999 y 2001.
4
• Campeonato Mundial de Clubes: 2000.
• Campeonato Mundial de fútbol sala: 2000
• Juegos Olímpicos masculinos: 2000
• Juegos Olímpicos femeninos: 2000
Total:
• 12 Torneos masculinos con jugadores de distintas
edades y especialidades (sala, campo, etc.)
• 2 Torneos femeninos.
Método estadístico
El método estadístico utilizado, por F- Marc, para la obtención de datos fue el de la frecuencia, registrándose
lesiones por: partido, torneo, sexo, cada mil horas de
juego, segmento corporal y tipo de lesiones.
A los efectos de un mejor agrupamiento, los datos recogidos de las encuestas se expresan en:
1) Número de lesiones por partido
2) Número de lesiones por 1000 Hs de juego.
•Fútbol de campo: 22 jugadores (11 x equipo) x 90 minutos de juego por partido / 60 minutos = 33,00 horas de
juego por partido.
•Fútbol sala: 10 jugadores (5 x equipo) x 40 minutos de
juego por partido/ 60 minutos = 6,67 horas de juego
por partido.
El tiempo extra y la reducción del número de jugadores
en el campo de juego no fueron tomados en cuenta, porque sólo unos pocos partidos entraron en tiempo extra y
la exclusión de un jugador es considerada una excepción.
El total de horas de cada uno de los partidos se computaron de la siguiente manera:
5
Resultados obtenidos (agrupados por competencia en una misma categoría):
Tabla I: General Agrupados por Categorías
6
Tabla 2: Lesiones deportivas registradas en 14 torneso de fútbol de diferentes edades, sexo y especialidad
7
Continuación Tabla 2
8
Continuación Tabla 2
9
Copa Mundial Masculina Mayores 1998, 2002, 2006 y Juegos Olímpicos Masculinos 2000.
Tabla 3: Campeonatos Mundiales y Olímpicos Masculinos. Mayores
10
• La respuesta de la encuesta promedio fue muy
elevada, 99 %, variando del 97% al 100%.
•El número de lesiones, varió entre 145 y 171. El
promedio fue de 2.6 (1.2%) lesiones por partido;
12.6 (0.2%) por cada 1000 Hs. de juego
•Se registraron 272 (46.8%) en el 1er tiempo y
309 (53.2%) en el 2º tiempo.
•El 31.2% (181) de las lesiones se originaron en
acciones con contacto con otro jugador que generaron infracciones al juego. El 55.8% (101) de
ellas fueron sancionadas por el árbitro.
Copa Mundial Sub-17 y Sub-20 1999, 2001
Tabla 4: Campeonatos Mundiales Masculinos Categoría Sub-20 / Sub-17
11
• La respuesta de la encuesta fue incrementándose en todos los casos, llegando a un promedio del 81%.
•El número de lesiones varió entre 53 y 206. El porcentaje promedio fue de 2.7 (0.6%) lesiones por
partido; 9.8 (0.2%) por cada 1000 Hs. de juego.
•Se registraron 182 (40%) en el 1er tiempo y 274
(60%) en el 2º tiempo.
•El 34.0% (131) de las lesiones se originaron en
acciones con contacto con otro jugador que generaron infracciones al juego. El 67.0% (88) de
ellas fueron sancionadas por el árbitro.
Copa Mundial Femenina 1999 y Juegos Olímpicos Femeninos 2000
Tabla 5: Campeonatos Mundiales y Juegos Olímpicos Femeninos Mayores
12
•La respuesta de la encuesta promedio fue del
80%, variando del 73% al 94%
•El número de lesiones varió entre 30 y 32 según el torneo. El porcentaje promedio fue de 1.3
(2.1%) lesiones por partido; 20.5 (1.6%) por cada
1000 Hs. de juego
•Se registraron 13 (21%) en el 1er tiempo, 19
(31%) en el 2º tiempo y 30 (48%) no fueron informadas.
13
Copa Mundial de Clubes 2000 y Copa Federación de Selecciones de 1999 y 2001
Copa Confederaciones y Mundial de Clubes
14
•La respuesta de la encuesta promedio fue del
72% , variando entre el 47% y 100%
•El número de lesiones varió entre 13 y 33 según el torneo. El porcentaje promedio fue de 1.7
(2.2%) lesiones por partido, (0.01%) por cada
1000 hs. de juego
•Se registraron 40 (53%) en el 1er tiempo y 36
(47%)en el 2º tiempo.
Tabla 7: Fútbol de Salón (Futsal) Guatemala 2000
15
Segmentos corporales más afectados: (ver tabla 1)
Diagnósticos más frecuentes: (ver tabla 1)
Tobillo……………………………….........….211 (17,3 %)
• Contusiones…………………………..........…..…..639 (53%)
Muslo………………………………..........…..201 (16.5 %)
• Lesiones musculares………………......…..……142 (12%)
Pierna:…………………………….........…….186 (15.3 %)
• Esguinces…………………………………...............136 (11%)
Cabeza y cuello………………....….……..169 (13.9 %)
• Laceraciones o erosiones de piel………..…...72 ( 6%)
Rodilla……………………………..........…….139 (11.4 %)
• Fracturas…………………………………...............…19 ( 2%)
Tronco:……………………………..........….… 91 ( 7.5 %)
• Conmoción cerebral…………………........…….....18 ( 1%)
Otros:……………………..……….........………88 ( 7.2%)
• Tendinosas, meniscales y ligamentarias….…13 ( 1%)
Miembro superior………………....…..…….70 ( 5.8%)
• Luxaciones…………………………………..................7 ( 1%)
No descriptas…………………….......………62 ( 5.1%)
• No descriptas………………………….............……..88 ( 7%)
Total………………………..………….....1217 (100%)
• Otras…………………………………….................…...83 ( 7%)
Total………………………………….............… 1217 (100%)
Conclusión
A partir de los datos obtenidos, por los oficiales de FMARC, se observa que:
• La respuesta total a las encuestas, registrada en los
14 torneos analizados, 526 encuentros y 14362 Hs. de
juego, fue muy elevada: 88 % (923 sobre 1052 posibles)
las cuales fueron entregadas a un oficial médico de
FIFA.
•Se informaron 1217 lesiones en 526 partidos, equivalentes a 2.3 lesiones por encuentro o 11.8 lesiones por
1000 horas de juego, aproximadamente 1 por partido.
En 12 torneos se tomaron en cuenta las circunstancias
de la lesión (no fueron registrados los datos en la Copa
confederaciones de 1999 y Copa Mundial de clubes de
2000)
16
•El menor promedio de lesión por partido, 1.3 se registra en la Copa Mundial Femenina de 1999 y de Fútbol
Sala de 2000.
•El mayor promedio de lesión por partido, se registra
en la Copa Mundial Sub-20 y Sub- 17 de 1999 y 2001 y
Juegos Olímpicos Masculinos de 2000.
•En el caso de las lesiones por cada 1000 Hs. de juego,
los resultados se repiten, excepto en el caso del Fútbol
Sala 2000, que registra el mayor número de lesiones,
191, por cada 1000 Hs. de juego, más del doble que la
incidencia promedio para los hombres en 9 torneos de
fútbol de campo (92 lesiones por cada 1000 horas), pudiendo asociarse estos resultados a la naturaleza de
esta especialidad: movimientos rápidos, y potentes, en
espacios reducidos que originan mayores posibilidades de contacto físico con el rival.
•El 22% de las lesiones (273) se originaron sin contacto
con otro jugador.
•EL 74 % de las lesiones (901) se originaron por contacto con otro jugador y de ellas, aproximadamente
el 38% (344) fueron causadas por infracción al juego,
siendo el 60% (205) de ellas, sancionadas por el arbitro.
•El 43% (526) de las lesiones, se produjeron durante
la primera mitad del partido y el 54% (661) durante la
segunda mitad del partido. El 2% restantes no fueron
informadas.
•Los torneos femeninos registran una menor, porcentaje de lesiones que los masculinos.
•Las lesiones totales y ausencias por sexo en las competencias de campo son mayores en el caso de los torneos masculinos respecto de los femeninos
•El 56% (679) de las lesiones, determinaron una ausencia a entrenamientos o partidos de 0 a 3 días; el 7%
(81) de 4 a 7 días, el 5% (65), de 7a 30 días, el 1% (16)
más de 30 días, el 31% (376) no fueron informadas. No
se toman en cuenta, en este rubro, los datos de competencias femeninas ya que sólo fueron informadas y
registradas las lesiones en un solo torneo. (ver tabla en
Anexo)
Bibliografía
1. Noyes FR, Lindenfeld TN, Marshall MT: What determines
an athletic injury (definition)? Who determines an injury (occurrence)? A• Dvorak J, Junge A: Football injuries and
physical symptoms: A review of the literature. Am J Sports
Med 28: S3–S9, 2000.
2. Astrid Junge,, Jiri Dvorak, Toni Graf-Baumann,, and Lars
Peterson, from the F-MARC, FIFA - Medical Assessment and
Research Centre, Zurich, Switzerland, the Schulthess Klinik,
Zurich, Switzerland, the Office for Management in Medical
Research, Teningen, Germany, and the|Gothenburg Medical
Center, Vastra Frölunda, Sweden. Football Injuries During FIFA
Tournaments and the Olympic Games, 1998–2001.Development and Implementation of an Injury-Reporting System
3. Dvorak J, Junge A, Chomiak J, et al: Risk factor analysis
for injuries in football players: Possibilities for a prevention
program. Am J Sports Med 28: S69–S74, 2000.
4. Junge A, Dvorak J: Influence of definition and data collection on the incidence of injuries in football. Am J Sports Med
28: S40–S46, 2000..
5. Junge A, Dvorak J, Graf-Baumann T: Football injuries during the FIFA World Cup 2002. Am J Sports Med
6. Germany Medical report from the 2006 FIFA World Cup.
Jiri Dvorak, Astrid Junge, Katharina Grimm and Donald
Kirkendall. doi:10.1136/bjsm.2006.034579 Br. J. Sports
Med. 2007;41;578-581; originally published online 17 May
2007;Suppl., 2004.
•Los segmentos corporales más afectados fueron: Tobillo: 211 (17.3%); Muslo: 201 (16.5%) y Pierna: 186
(15.3%)
•Los segmentos corporales menos afectados fueron:
Miembro Superior: 70 (5.8%) y Cabeza: 3 (0.05%).
•Los diagnósticos más frecuentes fueron: Contusiones:
639 (53%), Lesiones musculares: 142 (12%) y Esguinces: 136 (11%)
•Los diagnósticos menos frecuentes fueron: Conmoción
cerebral: 18 (1%); Luxaciones: 7 (1%) y lesiones tendinosas, meniscales y ligamentarias:13 (1%).
•En los 1eros. tiempos de competencias masculinas
los valores variaron entre el 40% en Copas Mundiales
Sub-20/Sub-17 y 53% en Copas Federación y Mundial
de Clubes.
•En los 2dos tiempos de competencias masculinas los
valores variaron entre el 47% en Copas Federación y
Mundial de Clubes y 60% en Copas Mundiales Sub-20/
Sub-17.
17
Trabajo 2
Autor
Antonella María Colombo
Kinesióloga (UBA)
Profesora en Kinesiología
Especialista en Kinesiología Deportiva (UBA)
Especialista en Gestión y Dirección de Instituciones de Salud
E-mail de contacto:
[email protected]
Palabras claves
Fútbol Club Barcelona | Lesiones musculares | Isquiosurales | Protocolos | Prevención
Resumen
Este artículo describe los principales parámetros sobre la
incidencia de las lesiones musculares del primer equipo
de fútbol de FC Barcelona en cuatro temporadas consecutivas desde 2003 al 2007. Se trata de una Guía de Práctica
Clínica (GPC) de las lesiones antedichas enfocada en los
aspectos epidemiológicos, histopatológicos, imagenológicos, diagnósticos, protocolos de tratamiento y medidas de
prevención.
Como estrategia preventiva, proponen la realización del
Programa F-MARC 11 creado por el Centro Médico de Investigación y Evaluación de la FIFA.
Abstract
This article describes the main parameters on the incidence of muscle injuries that suffered the first team of FC
Barcelona, in four consecutive seasons from 2003 to 2007.
This is a Clinical Practice Guideline (CPG) of the lesions
mentioned above, focused on epidemiological aspects,
histopathological, imagerys, diagnostics, treatment protocols and measure of prevention. As a preventive strategy they propose the implementation of Program F-MARC
11 created by Medical Center Research and Evaluation of
FIFA.
Comentario del artículo
Este artículo constituye una excelente iniciativa de presentación de una Guía de Práctica Clínica (GPC) ante la
problemática prevalencia epidemiológica de las lesiones
18
musculares en el fútbol. Aún reconociendo que la incidencia de las mismas es alta y que la metodología para su
abordaje ha sido consensuada por expertos internacionales y controlada por el comité médico de la UEFA, mencionan que existe poca evidencia científica en aspectos de
importancia como la prevención y el tratamiento.
Lo presentan como un protocolo de acciones diagnósticas,
terapéuticas y preventivas que se aplicaron ante las diferentes lesiones musculares, con una prevalencia porcentual del 30 % del bíceps femoral, que sufrieron los deportistas del FC Barcelona y que fue mensurado y objetivado
entre las temporadas 2003-2007.
El criterio por el cual seleccioné este artículo y decidí comentarlo se basó, primordialmente, en la observación y el
análisis comparativo del programa de recuperación de las
lesiones musculares que ellos implementan, en relación
al que aplicamos en nuestros equipos, específicamente
en lo que respecta a la Etapa/Fase de Entrenamiento de
Rehabilitación. Eisingbach la define como “El tratamiento
sistemático de toda lesión ó disfunción del aparato locomotor activo, de los aparatos de sostén y de apoyo pasivo, de los sistemas neuromuscular y cardiopulmonar con
el fin de restablecer la función normal orientado al rendimiento deportivo”. Tiene como objetivos recuperar al
deportista al nivel previo a sufrir la lesión, en el menor
tiempo posible y prevenir la recidiva de la misma. Según
se detalla en la publicación, en el FC Barcelona, las lesiones musculares son controladas y tratadas por un equipo
multidisciplinario con especializaciones muy específicas,
con un criterio muy riguroso de incorporación y transferencia del jugador al campo de acción de cada uno de los
integrantes de dicho equipo. En plena etapa de entrenamiento de rehabilitación (Descripta como Fase 3) aparece
la figura del Preparador Físico con una tarea específica
de mejorar las cualidades físicas y coordinativas además
del Readaptador Físico para la progresión del ejercicio terapéutico de la estructura lesionada y la reanudación del
gesto deportivo.
Los preparadores físicos también son responsables del
trabajo diferenciado específico individual y progresivo (Descripta como fase 4) y del trabajo de prevención de lesiones.
En nuestro medio, es el Kinesiólogo especializado en Deportología quien tiene a cargo la realización del entrenamiento de rehabilitación, mediante la planificación, ejecu-
ción y ajuste de las diferentes fases que lo constituyen.
En nuestros equipos, el Preparador Físico trabaja con el
jugador sólo una vez que el médico le ha dado el alta médica y deportiva, por lo cual, lo autoriza a entrenarse con
el resto del plantel.
Asimismo, si hablamos de intervenciones destinadas a la
prevención de lesiones, afortunadamente muchos cuerpos técnicos reconocen y permiten que sea el profesional
de la Kinesiología quien cuantifique estadísticamente la
magnitud del problema, reconozca factores predisponentes posturales y/ó mecanismos lesionales y diseñe estrategias preventivas, que se hacen efectivas trabajando conjuntamente con el Preparador Físico.
Aspiramos y debemos intensificar esfuerzos para que estos programas sean adoptados en todas las disciplinas
deportivas, en sus diferentes categorías.
Guía de práctica clínica de las lesiones musculares.
Epidemiología, diagnóstico, tratamiento y prevención
SERVICIOS MÉDICOS DEL FÚTBOL CLUB BARCELONA
Introducción
cialmente en la anamnesis del mecanismo lesional, y en
la exploración física. Los estudios de imagen mediante
la ecografía musculoesquelética y la resonancia magnética (RM) son complementarios, a pesar de que cada vez
pueden ser más útiles a la hora de confirmar un diagnóstico y sobre todo emitir un pronóstico5- 7. No se dispone de un marcador bioquímico lo bastante específico que
ayude al diagnóstico de gravedad y al pronóstico definitivo de cada una de las diferentes lesiones musculares8,9.
Las lesiones musculares son muy frecuentes en el mundo
del deporte, especialmente en el fútbol. Los estudios epidemiológicos más recientes muestran que las lesiones
musculares suponen más del 30% de todas las lesiones
(1,8-2,2/1.000 h de exposición), lo que representa que un
equipo profesional de fútbol padece una mediana de 12
lesiones musculares por temporada que equivalen a más
de 300 días de baja deportiva1-4. En otros deportes profesionales, como el baloncesto y el balonmano, la incidencia
también es alta, aunque no llega a los valores obtenidos
en el fútbol.
A pesar de su alta frecuencia y del interés por buscar soluciones, existe poca evidencia científica en aspectos tan
importantes como son la prevención y el tratamiento. Algunos puntos débiles los resaltamos a continuación:
• La pauta de tratamiento de las lesiones musculares no
sigue un modelo único, a pesar de que no se han modificado mucho las diferentes alternativas10-12. Últimamente, se han abierto nuevas expectativas gracias a la
investigación en el ámbito de la reparación y de la regeneración biológica13-15.
• El diagnóstico de las lesiones musculares se basa en la
clínica, fundamentalmente en la sintomatología y espe-
• Determinados programas de prevención primaria y secundaria pueden disminuir la incidencia de padecer le19
siones musculares, pero la evidencia científica aún es
limitada y sólo se ha podido comprobar en determinados grupos de deportistas16-20.
El objetivo de este documento es protocolizar las actitudes diagnósticas, terapéuticas y preventivas que se deben
tomar ante las diferentes lesiones musculares que padecen los deportistas del FC Barcelona. No pretende ser una
revisión exhaustiva de la patología muscular en el deporte
sino un documento de trabajo claro, práctico y completo.
Los protocolos se basan en el conocimiento actual y en la
experiencia de los últimos años en el trabajo diario con
este tipo de lesiones.
Claficación de las lesiones musculares
Las lesiones musculares se clasifican, según el mecanismo lesional, de forma clásica en extrínsecas (o directas) o
intrínsecas (o indirectas).
• Las lesiones extrínsecas, por contusión con el oponente
o con un objeto, se clasifican según la gravedad en leves
o benignas (grado I), moderadas (grado II) o graves (grado III). Pueden coexistir con laceración o no.
• Las lesiones intrínsecas, por estiramiento, se producen
por la aplicación de una fuerza tensional superior a la
resistencia del tejido, cuando éste está en contracción
activa (contracción excéntrica). La fuerza y la velocidad
con que se aplica la tensión son variables que modifican
las propiedades viscoelásticas del tejido, cambiando la
susceptibilidad a la rotura. También pueden influir la fatiga local y la temperatura tisular. El jugador nota un
dolor repentino, en forma de tirón o de pinchazo, y se relaciona normalmente con un sprint, un cambio de ritmo
o un chut. La clasificación de las lesiones intrínsecas es
más compleja.
Siguiendo los conceptos más actuales proponemos las siguientes tablas de clasificación de las lesiones musculares (tablas I y II) según diferentes criterios21,22.
Respecto al pronóstico, los días de baja son orientativos,
varían en función del músculo lesionado, de su topografía
y de la demanda que posteriormente se haga.
Tanto la ecografía musculoesquelética como la RM permiten obtener información exacta de la lesión muscular
en relación con el tejido conectivo afectado. Si bien casi
la totalidad de las lesiones se asientan sobre la unión
mioconectiva, según el tipo de afectación miotendinosa
o interaponeurótica, así como la extensión topográfica
de cada tipo de lesión, el pronóstico puede variar y, por
tanto, se deberá tener en cuenta para dar el alta deportiva para la vuelta a la competición. En este sentido varios
estudios empiezan a dar evidencia clara de esta cuestión,
y lo que parece claro es que cuando más afectado esté el
componente conectivo y el área de la lesión, peor será el
pronóstico5-7.
Una buena historia clínica y exploración física, conjuntamente con las clasificaciones propuestas anteriormente,
tienen que permitir llegar a un diagnóstico. Con el fin de
poder clarificar mejor proponemos seguir la pauta siguiente para etiquetar cada una de las lesiones musculares: primero damos el nombre del tipo de lesión muscular según criterios clínico-anatomopatológicos; después
el primer apellido, que expresa la localización concreta
donde se asienta la lesión y, concretamente, si tiene o no
relación con el componente conectivo, y finalmente, el segundo apellido, que detalla el grupo muscular afectado
en concreto.
• Nombre: Rotura muscular grado II
• Primer apellido: de la unión musculotendinosa proximal
• Segundo apellido: del bíceps femoral
TABLA 1: Clasificación de las lesiones musculares con criterios histopatológicos. (Las lesiones de grado 0 se entienden como
lesiones en las que queda afectado muy poco tejido muscular. Si la lesión es más extensa pueden comportarse como lesiones
más graves y, por tanto, de peor pronóstico)
20
TABLA 2: Clasificación de las lesiones musculares según criterios por imagen
Estudios epidemiológicos
Durante un período de cuatro temporadas (2003-2007)
hemos estudiado la incidencia lesional del primer equipo
de fútbol mediante la metodología que diferentes grupos
de expertos internacionales han consensuado y que el comité médico de la UEFA controla y tutela para los diferentes equipos que juegan la Champions League23,24. Es un
estudio prospectivo que controla todas les lesiones que se
producen y las horas de entrenamiento y de competición
para conocer el riesgo de padecer los diferentes tipos de
lesiones.
El cálculo del riesgo lesional se hace mediante la fórmula
siguiente:
Número de lesiones/Horas de exposición al entrenamiento y/o competición por 1.000 h
Hoy se considera el patrón universal que permite comparar equipos, clubs, deportes, etc.
El riesgo de padecer cualquier lesión en el fútbol profesional es de 6 a 9 lesiones por 1.000 h de exposición, lo
que explica que este riesgo laboral representaría, en una
empresa de 25 trabajadores, que cada mes hubiera 9 trabajadores de baja laboral. El riesgo de lesionarse durante
la competición es de 4 a 6 veces más frecuente que durante los entrenamientos1,2.
En la tabla III se presenta la descripción de diferentes parámetros sobre incidencia lesional, respecto a las lesiones musculares del primer equipo de fútbol del FC Barcelona durante cuatro temporadas. Son datos revisados
por el comité médico de la UEFA y que se publican por
primera vez en este documento.
Según las referencias de la literatura, se calcula que un
equipo profesional de 25 jugadores padecerá una mediana de 40- 45 lesiones por temporada, de las cuales entre
16 y 20 serán poco importantes (tiempos de baja de menos de una semana); entre 16 y 20 serán moderadas (entre 1 y 4 semanas), y entre 8 y 10 serán graves (más de un
mes de baja). En las lesiones musculares, que suponen el
30-40% de todas las lesiones, el riesgo lesional es de casi
2 por 1.000 h de exposición, y cada equipo puede padecer
entre 10 y 14 lesiones musculares por temporada.
En las tablas IV y V presentamos los datos sobre la incidencia lesional general del estudio que la UEFA ha realizado con la mayoría de los equipos de la Champions
League durante un período de cuatro temporadas (20032006). Como puede verse, la lesión más frecuente es la
muscular y, más concretamente, las lesiones de los músculos isquiosurales, entre los que el músculo bíceps femoral es el más afectado.
Estos datos son importantes porque definen muy bien
cuáles son las principales lesiones que se dan en el fútbol
profesional y, por tanto, hacia dónde se deben dirigir los
esfuerzos para planificar estrategias preventivas. Lo que
es mensurable es más susceptible de mejora. La recogida
de estos y de próximos datos nos ofrecerá los resultados
de las medidas preventivas adoptadas en la reducción del
número de las lesiones.
21
TABLA 3: Descripción de los principales parámetros sobre incidencia lesional del primer equipo de fútbol del FC Barcelona
en 4 temporadas consecutivas. Se han eliminado casi todos los decimales por un motivo de practicidad.
TABLA 4: Descripción del número y porcentaje relativode todas les lesiones comunicadas del estudio UEFA en el período
de las temporadas 2003-2007
TABLA 5: DDescripción del número y porcentaje relativo de
lesiones musculares del estudio UEFA en el período de las
temporadas 2003-2007
TABLA 6: Anamnesis
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de las lesiones musculares es principalmente clínico, es decir, basado en la historia clínica y en la
exploración física.
En la anamnesis (tabla VI) es necesario:
• Recoger los antecedentes locales y generales. ¿Lesiones similares padecidas anteriormente? ¿Se conoce una
susceptibilidad a padecer lesiones? ¿Qué antecedentes
farmacológicos tiene?...
22
• Describir el momento lesional. ¿Cuál ha sido el mecanismo? ¿Durante qué carga de trabajo, entrenamiento o
competición? ¿Ha sido en el inicio, a media sesión o al
final de ésta?
• Recoger la evolución inmediata. ¿Ha podido seguir la
sesión de trabajo o ha tenido que abandonar? ¿Como
evoluciona el dolor?
En la exploración física (tabla VII) se tiene que hacer:
• Inspección. ¿Presenta equimosis o deformidades del
perfil de las masas musculares?
• Palpación. Buscar puntos dolorosos o espasmos de la
musculatura.
• Solicitar la contracción activa del músculo afectado,
primero con el músculo con estiramiento, más sensible
en lesiones leves, y después contra resistencia manual.
¿Es posible? ¿Es dolorosa? ¿En qué tipo de contracción
(concéntrica, isométrica o excéntrica)?
Ya hemos dicho que las pruebas complementarias como
la ecografía musculoesquelética y la RM facilitan mucho
la tarea de conocer lo más pronto posible el grado de lesión y, sobre todo, el pronóstico de los días de baja. La
RM tiene mucha sensibilidad y es precisa al identificar la
estructura afectada; por otra parte, la ecografía musculoesquelética es un estudio dinámico que complementa la
exploración clínica, permite los seguimientos evolutivos,
la evacuación guiada de cavidades y se complementa con
la ecopalpación dolorosa de un músculo determinado, ya
identificado en la ecografía; es de gran ayuda de cara al
diagnóstico topográfico.
En la tabla VIII se expone de forma cronológica qué momento es el más adecuado para realizar las diferentes
pruebas complementarias, que serán más o menos extensas en función del criterio del médico y de la disponibilidad de recursos.
¿Qué fases seguimos una vez se haya producido una lesión
muscular?
• Valorar la flexibilidad analítica del músculo. Si existe o
no dolor al estiramiento pasivo.
TABLA 7: Exploración física
> Inmediatamente. Una vez producida la lesión, mediante una encuesta dirigida al jugador (¿qué has notado?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿qué has hecho?)
y con una exploración física estructurada (inspección,
palpación, qué movimientos producen dolor, pasivos y
activos) podremos hacer una primera orientación diagnóstica. Cuando la lesión no es una rotura importante el
diagnóstico precoz no es fácil. Es importante y necesario
saber y esperar unas horas para ver su evolución, así
como realizar las pruebas complementarias adecuadas.
TABLA 8: Cronología para la realización de pruebas
complementarias en la lesión muscular
> A las 12 h. El estudio ecográfico en esta fase inicial no
permite tampoco hacer un diagnóstico de certeza en lesiones musculares leves, pero sí a partir de lesiones de
grado II. Sólo personal muy especializado y entrenado
en el estudio ecográfico es capaz de efectuar un diagnóstico de certeza del grado de lesión. Así pues, a las 12
h tan sólo podríamos hacer un diagnóstico de certeza
en las lesiones de grado II o superior.
S i la lesión es muy leve y no tenemos claro si es de
grado 0 o I, la determinación en suero de la proteína
miosina nos permite hacer un diagnóstico precoz de
lesión grado I. Esta proteína contráctil intramuscular
tiene un peso molecular muy grande y no tiene por qué
estar presente en la sangre. Su presencia determina lesión fibrilar clara. Para estudios de cinética parece ser
23
que entre las 12 y las 24 h es el momento más óptimo
para determinarla.No es una prueba que pueda pedirse
rutinariamente y su evidencia se basa en la experiencia
de este grupo de trabajo que recientemente ha publicado un primer estudio que creemos puede ser de gran
interés, y en el futuro abre una nueva herramienta para
caracterizar mejor las lesiones musculares25.
> A las 24 h. Es el momento más consensuado por especialistas en RM para establecer un diagnóstico y un
pronóstico muy adecuados. Como siempre, se requiere
también que el personal que interprete la RM tenga una
amplia experiencia en este tipo de lesiones. Actualmente, sobre todo en las lesiones de los músculos isquiotibiales, y concretamente la lesión de la unión musculotendinosa proximal del músculo bíceps femoral, se ha
postulado que la longitud total de la lesión, la relación
entre la tuberosidad isquiática y el inicio proximal de lalesión, y el área total afectada, son factores pronósticos
del tiempo necesario para la vuelta a la competición y
del riesgo de re-lesión7,26.
> A las 48 h. Es el momento óptimo para establecer un
diagnóstico y un pronóstico más adecuados con el estudio ecográfico.
Últimamente se ha propuesto una técnica de evaluación
del “tono muscular” denominada tensiomiografía27. Si
bien hasta ahora hay poca evidencia científica de esta
metodología, quizás en un futuro será interesante para
monitorizar la recuperación funcional del músculo y ser
un complemento para el control evolutivo de la lesión
muscular conjuntamente con la ecografía musculoesquelética.
TRATAMIENTO
El principio básico al que más autores dan soporte es que
las lesiones musculares tienen que tener una movilización y funcionalidad precoz, sobre todo a partir del tercer
día, ya que se ha comprobado que de esta forma:
• Aumenta más rápidamente la vascularización del tejido
muscular comprometido.
• Aumenta la regeneración de las fibras musculares.
• Mejora la fase final reparativa, evitando cicatrices fibrosas.
• Se recuperan más rápidamente las características viscoelásticas y contráctiles del músculo, en definitiva, la
funcionalidad global del músculo28-31.
24
Tan sólo respecto de la primera fase del tratamiento de
las lesiones musculares, entre el primer y el quinto día de
la lesión, hay un consenso internacional gracias a los pocos ensayos clínicos que han podido demostrar un cierto
grado de evidencia científica10-15. Después hay una gran
disparidad de criterios y de propuestas según diferentes
autores y escuelas. En esta guía daremos cuenta del tratamiento inmediato estándar de las lesiones musculares.
Seguidamente, explicaremos qué otras alternativas se
han propuesto y, finalmente, presentaremos los protocolos específicos para distintas lesiones musculares que
estamos llevando a cabo en el FC Barcelona, basados en
la experiencia de nuestros profesionales y en la experiencia de diversos autores.
Primera fase: el tratamiento inmediato poslesión
Consiste en el denominado RICE, que en inglés significa:
Rest: reposo deportivo
Ice: hielo
Compression: compresión
Elevation: elevación
Es el tratamiento más consensuado durante los primeros
tres días32-34. La inmovilización en la primera fase puede
prevenir futuras retracciones de la rotura y hacer más pequeño el hematoma. Se ha demostrado que también el uso
de la crioterapia hace significativamente más pequeño el
hematoma, disminuye la inflamación y acelera la reparación. La compresión, aunque disminuye el flujo sanguíneo
intramuscular, parece que tiene un efecto antiinflamatorio
muy potente. Lo más interesante es que hay que combinar
la compresión y la crioterapia repitiendo intervalos de 15 a
20 min de duración cada 3 o 4 h aproximadamente. En este
punto hay que matizar:
• Que este tiempo puede ser superior dependiendo de la
masa muscular del músculo implicado; por ejemplo, un
músculo cuádriceps de un adulto puede requerir hasta
30 a 40 min.
• Que en lesiones musculares por contusión directa (“bocadillo”) el gel lo pondremos en posición “de estiramiento soportable”.
• Que hay que tener mucho cuidado con la aplicación de la
crioterapia, con respecto a los intervalos propuestos, y
controlar la susceptibilidad individual, para evitar lesiones cutáneas.
Segunda fase: del tercer al quinto día
• Activación muscular. Es muy importante la movilización
precoz y progresiva. Si la primera fase se ha pasado co-
rrectamente y sin complicaciones, hay que empezar a
hacer los ejercicios siguientes gradualmente, teniendo
en cuenta el grado de tolerancia al dolor:
– Ejercicios isométricos. De forma progresiva y teniendo
en cuenta que tienen que ser de intensidad máxima hasta llegar a la aparición de dolor. El dolor que buscamos
es la molestia soportable y se considera óptima entre un
5-10% de la escala visual analógica (EVA). También será
importante usar progresivamente diferentes amplitudes y realizarlos en diferentes posiciones y ángulos. El
protocolo que proponemos con esta guía es realizar los
ejercicios isométricos en 3 amplitudes diferentes y con
una pauta de tiempo que se puede empezar con 6 s de
contracción y 2 s de relajación.
• Trabajo complementario. En esta fase hay que tener
muy en cuenta varias cosas:
– Trabajo sobre la estabilización y movilización de la cintura lumbopelviana. Es el que cada vez más se define
como programas de ejercicios dirigidos a mejorar el
core estability con tal de mejorar y prevenir las lesiones
musculares del aparato locomotor35-37.
- Terapia física. Este apartado ha sido siempre motivo de
controversia. Se utiliza en todo el mundo pero en cambio no hay –o hay muy poca– evidencia científica. La terapia física más utilizada es:
a) Electroterapia de efecto analgésico y descontracturante
para favorecer la refuncionalización muscular.
b) Temperatura: ultrasonido (se aconseja hacerlo con estiramiento sin pasar el punto de dolor), hipertermia (hay
que tener en cuenta la profundidad de la lesión y por
lo tanto es muy importante el estudio ecográfico previo) o diatermia. Actualmente la terapia física que estamos aconsejando y proponiendo es la diatermia, y en la
próxima versión esperamos tener un protocolo que haya
demostrado su evidencia científica y clínica.
– Estiramientos. El estiramiento del músculo en esta fase
tiene que ser sin dolor, siguiendo la premisa de molestia soportable. Aconsejamos iniciar con pautas de 12
s de estiramiento y 12 s de reposo. El estiramiento de
menos riesgo y aconsejable es el estiramiento activo
por el método de la contracción activa de los músculos
antagonistas en rotación axial, para estirar el músculo
lesionado y mejorarle las condiciones viscoelásticas y
disminuir el riesgo de padecer cicatrices fibrosas y relesiones.
– Mantenimiento cardiovascular. Es otro aspecto impor-
tante para mejorar la recuperación muscular, e implica:
a) Seguir trabajando sobre la estructura no lesionada. Se
pueden utilizar diferentes tipos de ejercicios ya sea con
piscina, bicicleta estática, según lo permita el músculo
lesionado.
b) Respecto a la estructura propiamente lesionada, siempre que respetemos el principio de llegar al dolor o
molestia tolerable, se puede permitir caminar a partir
del tercer día durante 30 min e ir aumentando 10 min
diarios hasta que pueda incorporarse a la carrera en la
siguiente fase.
Aquí queremos hacer un comentario respecto a que últimamente está de moda la utilización del kinesiotape (vendaje neuromuscular) con la idea de disminuir la tensión
muscular por su efecto sobre las fascias y tener un efecto
analgésico. Esta técnica necesita estudios rigurosos que
puedan comprobar su efectividad.
A partir del cuarto-quinto día hay que volver a hacer una
valoración clínica y radiológica (ecografía musculoesquelética) para evaluar el defecto muscular y si hay o no un
hematoma intramuscular, que normalmente es el tiempo
que tarda en organizarse. La presencia de un hematoma
puede hacer recomendable realizar una punción de aspiración mediante control ecográfico, mantener dos días la
compresión y empezar de nuevo el protocolo de la fase 2.
A partir del séptimo día aproximadamente, como hemos
explicado, no encontramos un tratamiento estándar consensuado y cada grupo o autor va incorporando progresivamente más intensidad y complexidad a los ejercicios
tanto de incremento de la carrera continua y los de estiramientos, como de fortalecimiento muscular (isométrico,
concéntrico y excéntrico). Nosotros proponemos en esta
guía que a partir de que el deportista pueda caminar 1 h
con “molestia soportable” ya puede pasar a realizar un
trabajo de carrera continua; inicialmente se aconseja un
ritmo submáximo a 8-10 km/h, que es justo la fase superior a caminar rápido. El “dolor” volverá a ser el marcador
que utilizaremos para ir pasando de fase.
En el próximo capítulo de esta guía detallaremos los diferentes programas de recuperación de determinadas lesiones musculares desde el primer día hasta a la vuelta a
la competición.
OTROS TRATAMIENTOS
Medicación
En el instante en que se produce una lesión muscular se
pone en marcha una secuencia de fases que consisten en
la degeneración, la inflamación, la regeneración miofibrilar y, por último, la formación de tejido fibroso15,34.
25
La utilización de analgésicos o antiinflamatorios durante
las primeras horas ha sido tema de debate, ya que su uso
iría a favor de disminuir la fase inflamatoria, cuando parece ser que gracias a las reacciones que se producen en
ella se desencadenarían todos los mecanismos posteriores de la fase regenerativa. No hay estudios de control que
valoren claramente la relación beneficio-riesgo del uso de
los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) ni de los glucocorticosteroides, pero en cualquier caso, parece ser que el
uso de AINE durante les primeras 48-72 h no
es perjudicial y no interfiere en la fase de regeneración si
su uso no es continuado38,39. Igualmente, debe recordarse
que algunos autores aseguran que el uso indiscriminado
de analgesia en las primeras fases de las lesiones musculares puede tener un efecto enmascarador del dolor que
dificulta el diagnóstico y puede favorecer la recaída40,41.
Por otra parte, el uso de medicamentos antifibróticos,
como el interferón gama, la suramina y el decorín, aún en
fase de experimentación clínica, puede ser en un futuro un
buen tratamiento complementario en el tratamiento de la
lesión muscular42,43. Por último, un diurético, el losartán,
también ha demostrado tener propiedades antifibróticas44.
1. Deportistas mayores de 18 años que padecen la lesión
en un músculo de alta solicitación por el deporte que se
practica.
La hiperoxigenación del tejido lesionado por medio de instrumentos que facilitan la difusión del oxígeno como la hiperbárica está en proceso de investigación. Parece ser que
es eficaz pero de difícil aplicación real45.
• Lesión muscular con desinserción tendinosa parcial
(>50%) o total.
Infiltraciones y uso de PRP
Determinadas escuelas han utilizado infiltraciones sobre
el foco de la lesión con diferentes productos, como corticosteroides y la combinación de productos homeopáticos (Traumeel®) u otros de procedencia dudosa (Actovegin®)46-49. En los últimos años, además, se ha popularizado
en España el uso del plasma rico en plaquetas (PRP), también denominado “factores de crecimiento”. Parece interesante que si en cada fase de la reparación
muscular (primera, de destrucción y inflamatoria; segunda, de reparación y regeneración, y tercera, de remodelación final) fuéramos capaces de añadir el factor de crecimiento más adecuado podríamos obtener los mejores
resultados.
Es un tema de debate clínico y científico de gran actualidad50. Faltan ensayos clínicos rigurosos que demuestren
• Cuando hay un hematoma intramuscular muy grande
que no responde a la punción de aspiración repetitiva.
que con este tipo de tratamiento se mejora el tiempo de
recuperación de la lesión muscular y disminuye el riesgo
de recaída. Por la falta de estos estudios, en el servicio
médico del FC Barcelona se ha consensuado que la indicación de infiltración de PRP se hará cuando se cumpla el
criterio 1 junto con el criterio 2 o 3.
26
2. Lesiones cavitarias recurrentes intramusculares o miofasciales como son la rotura miotendinosa distal del
músculo recto anterior o la del músculo gemelo interno
(la denominada tennis leg).
3. Lesiones de evolución compleja y crónica.
En este sentido, hoy podemos utilizar los PRP gracias al
ensayo clínico [Proyecto de investigación FIS, concedido
por el Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia
e Innovación] que llevamos a cabo en las lesiones musculares que afectan a la musculatura de la pierna (trícepsbíceps sural) denominadas tennis-leg.
Tratamiento quirúrgico
Las lesiones musculares tienen que ser tratadas de manera conservadora, pero hay unas indicaciones quirúrgicas generales muy consensuadas10,34.
• Lesión muscular de grado III, rotura total.
• Lesión muscular de grado II, con afectación de más del
50% del vientre muscular.
Igualmente, hay que tener en cuenta diferentes especificidades, y así puede estar indicada la opción quirúrgica en el
caso de re-lesiones musculares recurrentes que forman
importantes cicatrices fibrosas y que generan adherencias
con afectación neural. Por otra parte, en cambio, en algunos tipos de músculo, como es el músculo aductor largo,
en una lesión grado II-III puede no ser necesario el tratamiento quirúrgico, ya que se ha visto que con el tratamiento conservador evolucionan favorablemente.
No es el motivo de esta guía, pero hay que recordar que
después de este tipo de cirugía hace falta una rehabilitación muy cuidada, programada y larga. Se estima que la
vuelta a la práctica deportiva puede tardar, en función del
músculo, desde algunos meses hasta a un año.
PROTOCOLOS DE RECUPERACIÓN ESPECÍFICOS DE LAS
LESIONES MUSCULARES
En este apartado exponemos de manera exhaustiva los
diferentes protocolos que aconsejamos para las lesiones
musculares más frecuentes en nuestro entorno.
Protocolo 1. Lesión grado I de la UMT del músculo bíceps
femoral porción proximal (tabla IX)
Es la lesión que afecta el tendón común de los músculos
isquiotibiales, también denominada en nuestro medio
“cremallera alta”. Se trata de una lesión compleja que se
produce en el músculo bíceps femoral y en relación estrecha con el músculo semitendinoso y que tiene un peor
pronóstico, como hemos comentado anteriormente, cuanto más larga sea la lesión, cuanta más área ocupe y cuan-
TABLA 9
to más cerca esté de la tuberosidad isquiática6,7,26. En
esta lesión la regla “tantos centímetros de largo, tantas
semanas de baja” tiene evidencia empírica y, como hemos
comentado, cierta evidencia científica. Así pues, en el protocolo 1 proponemos una lesión tipo de grado 1 que puede
ser una lesión de 1 a 2 cm de largo del músculo bíceps
femoral, y en el próximo protocolo veremos el protocolo a
seguir con una lesión mucho más extensa.
En ambos casos ha de hacerse un control evolutivo de
la clínica y mediante ecografía para ir pasando fase y no
dar el alta médica precozmente, ya que es una lesión que
recidiva con facilidad.
Protocolo 2. Lesión grado II de la UMT del músculo
bíceps femoral porción proximal (tabla X)
El protocolo cuando la lesión es de segundo grado, con
un
pronóstico de recuperación de unas 6-8 semanas aproximadamente. El protocolo que proponemos es muy parecido al propuesto por varios autores10-12.
Comentario
El ejercicio isométrico lo realizamos a partir del tercer
día, y el número de series, el tiempo de contracción y el
trabajo al menos con tres amplitudes son de referencia,
ya que se hará según el dolor. Este trabajo isométrico y
los estiramientos activos ayudarán a reducir el edema, a
que la lesión cicatrice correctamente y a que mejore la
funcionalidad y la capacidad viscoelástica del músculo.
En lesiones de musculatura isquiotibial daremos más
importancia al trabajo de refuerzo excéntrico dada su
etiología. Algún autor10 propone a las 4 semanas realizar un estudio analítico de la fuerza y/o potencia muscular para
objetivar posibles déficits de fuerza. Por último, se tiene
que plantear un trabajo individualizado para cada tipo de
jugador en la última fase según sus características.
Protocolo 3. Lesión grado II de la UMT del músculo
bíceps femoral distal (tabla XI)
El protocolo de recuperación es muy parecido al protocolo
2. Esta lesión es lo que se denomina en nuestro medio
“cremallera distal”, con un pronóstico de recuperación
de unas 4-6 semanas aproximadamente.
27
Comentario
En general el pronóstico de este tipo de lesión es mejor
que la del tercio proximal. Muchas veces queda afectado tanto el músculo bíceps femoral porción larga y corta
haciendo efecto de “cremallera”, como hemos comentado
anteriormente. A veces puede quedar un hematoma miofacial residual que no tiene que alterar su vuelta a la competición, siempre y cuando su funcionalidad sea completa.
Por el efecto de la doble inervación de las dos cabezas del
bíceps femoral, es interesante tener en cuenta que hay
que trabajar con rotación interna e externa de la pierna
para activar selectivamente las dos cabezas.
Protocolo 4. Lesión grado II de la UMT del músculo
aductor medio (tabla XII)
Es importante diferenciar este tipo de lesión de la lesión
de la unión tendoperióstica, de características crónicas.
Es una lesión aguda que genera una impotencia funcional
inmediata, que normalmente crea un hematoma rápido.
Ecográficamente, se ve un defecto laminar por debajo de
la expansión aponeurótica del músculo aductor medio.
Tiene una buena evolución, pero si la lesión es amplia, de
más de 3 cm, en el jugador de fútbol hay que esperar una
recuperación de entre 4 y 6 semanas.
TABLA 10
Comentario
En este tipo de lesión será muy importante hacer una correcta valoración de la estabilidad lumbopélvica por la relación tan frecuente con problemas de pubis y, más concretamente, con la osteopatía dinámica de pubis (ODP).
Por eso hay que valorar ecográficamente o mediante RM
28
la sínfisis pubiana, ya que si ésta está afectada, puede retardar la vuelta a los entrenamientos con normalidad. No
es infrecuente encontrar jugadores que después de padecer una lesión de este tipo inicien una pubalgia que probablemente sea consecuencia de que al dejar de entrenar
se desestabiliza la sínfisis y todo el anillo lumbopelviano,
por tanto será muy importante estar atentos a este hecho.
Por eso será muy importante incidir con los estiramientos activos y evitar una excesiva potenciación del músculo
aductor medio que provocaría un desequilibrio a nivel de
la sínfisis púbica con el consecuente riesgo de padecer
una ODP.
Por otra parte, hay que recordar que este músculo permite
hacer muchos ejercicios sin molestias pero que en cambio,
como interviene de forma activa en jugadas muy específicas
del fútbol como el chut, cambios de dirección, etc., hará que
se alargue la fase de readaptación funcional al gesto deportivo antes de permitir la vuelta a la competición.
Protocolo 5. Lesión grado I miofacial del músculo sóleo
(tabla XIII)
En este tipo de lesión es típico el pequeño pinchazo bajo la
pantorrilla, pero el jugador normalmente puede continuar
haciendo un trabajo submáximo, lo que retarda a veces el
diagnóstico definitivo. Es importante realizar el diagnóstico diferencial con todas las lesiones llamadas tennis leg.
El diagnóstico hay que confirmarlo mediante RM más que
por ecografía.
Comentario
En este tipo de lesión, y desde el punto de vista de la fisioterapia, entendemos que es muy importante hacer un
trabajo progresivo, amplio y largo de los ejercicios isométricos. Hay que asegurar una buena reparación tisular y
una absoluta ausencia de molestias al efectuar cualquier
movimiento o ejercicio por parte del jugador. Es muy frecuente la re-lesión.
TABLA 11
29
Hay que asegurar una pauta de ejercicios concéntricos y
excéntricos diarios, y si bien hay una mejora clínica importante los primeros días, no tenemos que acelerar las
fases ni la vuelta a la competición, ya que el músculo no
estará preparado para hacer actividades explosivas en
plenas garantías hasta las 3 semanas. Y recordar que si
la lesión es de grado II la vuelta a la competición puede
alargarse hasta las 6 semanas.
El trabajo osteopático de la correcta situación y movilidad
de todas les articulaciones del pie, el tobillo y la rodilla,
así como la valoración de un podólogo, pueden ayudar (tener en cuenta los cambios en el calzado del deportista, los
cambios de superficie, etc.).
Protocolo 6. Lesión grado II del músculo gemelo interno
(tabla XIV)
Esta lesión consiste en la rotura parcial de la cabeza medial del músculo gemelo interno en su unión muscultendinosa, y es conocida popularmente como tennis leg. Hay
que ser muy prudente con este tipo de lesión y será muy
importante realizar un seguimiento ecográfico periódico
para controlar la reparación con una cicatriz laminar o
bien si se produce un hematoma miofacial (llamado también mioaponeurótico) entre el músculo gemelo interno
y el músculo sóleo, ya que si aparece este hematoma la
evolución será más lenta y habrá que alargar los plazos
de reincorporación a los entrenamientos no menos de 8
a 10 semanas.
TABLA 12
Comentario
En este tipo de lesión aconsejamos, aparte del RICE, durante los primeros días un vendaje para evitar el posible
hematoma que se produce entre el músculo gemelo interno y el músculo sóleo51. La presencia de un hematoma interfacial contraindica la hipertermia. Si la evolución
no es buena y persiste un hematoma miofacial indicamos
30
TABLA 13
hacer un tratamiento basado en la punción-aspiración del
hematoma, y en casos difíciles puede estar indicada la
punción y en el mismo acto introducir plasma rico en plaquetas, tal como hemos comentado anteriormente. Otro
aspecto a tener en cuenta en este tipo de lesión es, al realizar el estudio ecográfico, descartar la trombosis venosa
profunda que a veces se asocia52.
Protocolo 7. Lesión grado II del séptum intermuscular
del músculo recto anterior (tabla XV)
Las lesiones del músculo recto anterior se clasifican en
lesiones del séptum intramuscular, de la unión musculotendinosa directa y superficial y de la unión musculotendinosa profunda. La lesión del séptum es la típica lesión del
jugador de fútbol que padece durante el chut de la pelota,
y tiene un alto riesgo de cronificarse y de recidivar. El pronóstico de una lesión extensa del séptum no debería ser
menor de 6 semanas.
Comentario
Las recomendaciones más importantes son:
• Control evolutivo de la lesión mediante el estudio ecográfico periódico. Las lesiones más proximales y en relación al músculo sartorio son de peor pronóstico53.
• Vigilar el momento de inicio de los ejercicios excéntricos. Mientras no tengamos una imagen de formación
de tejido conectivo o fibroso no empezaremos la fase de
refuerzo con ejercicios excéntricos. Éstos podrían provocar un “latigazo” sobre la estructura muscular que envuelve el séptum y provocar una fricción mecánica que
no deja reparar el tejido muscular.
• Esta acción puede generar una cicatriz “blanda” que facilita las recidivas.
• Igualmente hay que ser muy prudente a la hora de incorporar el trabajo de campo, los ejercicios tipo saltos y los
chuts repetitivos.
• Es muy útil controlar desde el comienzo la mecánica de
chut y los ejercicios de frenada en el campo.
• Como siempre, hay que hacer un trabajo complementario de refuerzo y estabilización lumbopélvica y los músculos rotadores de la cadera.
31
TABLA 14
MODELO SECUENCIAL DEL TRATAMIENTO DE LAS LESIONES MUSCULARES (FIG. 1)
En este apartado exponemos nuestro modelo secuencial
del tratamiento de las lesiones musculares. Este modelo es muy importante para entender como se incorporan
progresivamente los diferentes profesionales dentro de la
recuperación de cada lesión muscular.
Es importante que la lesión muscular de un jugador sea
controlada y tratada por pocos profesionales, pero con
equipos profesionales, donde exista un equipo multidisciplinario con especializaciones muy concretas, y, aún
más, es preciso ser muy rigurosos en la incorporación y la
transferencia del jugador con cada uno de los profesionales que intervienen.
Normalmente el médico de equipo tiene que ser el principal gestor y coordinar los otros profesionales como los
fisioterapeutas, los preparadores físicos y los readaptadores. Los readaptadores son profesionales muy característicos de los equipos de fútbol profesional que se han
especializado en optimizar al máximo la transferencia del
jugador desde “la camilla al campo”, para que después
los preparadores físicos puedan trabajar las capacidades
condicionales y coordinativas en plenas garantías.
Inicialmente, el equipo multidisciplinario realiza de forma
consensuada un programa de recuperación teniendo en
cuenta los protocolos básicos descritos anteriormente
(fig. 1). Normalmente se proponen una serie de controles
valorativos y una fecha posible de alta médica y deportiva.
(Anexamos un modelo de planificación al final de este documento.)
El protocolo siempre tiene que ser individualizado, y hay
que comprobar que los objetivos de cada fase han sido alcanzados. De esta manera la percepción del jugador es
buena, ya que hay una buena coordinación.
32
TABLA 15
Entendemos que los conceptos de alta médica y deportiva
quedan claros, pero en la realidad se confunden. Normalmente, cuando damos el alta médica damos también el
alta deportiva, ya que es el momento en que el jugador
pasa a trabajar con el grupo con absoluta normalidad. Se
entrena entonces durante unos días y, si todo funciona
bien, vuelve a ser apto para jugar partidos.
CRITERIOS PARA DAR EL ALTA DEPORTIVA
Cuando el jugador lesionado ha acabado el proceso de rehabilitación y readaptación, empezará a entrenarse con el
equipo. Habrá que tomar una decisión sobre cuándo puede volver a jugar con absolutas garantías de no volver a
lesionarse. El riesgo de padecer una re-lesión en el mis-
mo sitio es muy alta en las lesiones musculares, del 14 al
16% durante los siguientes dos meses de dado de alta31.
La decisión normalmente se toma siguiendo criterios de
experiencia, tanto del jugador como del entrenador, del
médico y del fisioterapeuta, y con la realización de algún
test de fuerza, o bien de campo, y alguna prueba de imagen complementaria, como una ecografía o una RM.
Tampoco hemos encontrado en la bibliografía revisada
estudios que muestren una evidencia científica clara del
hecho de seguir determinadas estrategias.
Nosotros aconsejamos seguir, evidentemente, la experiencia de todos, pero disponemos de unos criterios que
pueden ser muy útiles para tomar la decisión óptima. Los
33
FIG. 1: Programa de recuperación
exponemos en las tablas XVI y XVII, modificadas de Orchard31.
Respecto a la tabla XVII habría que puntualizar algunas
cosas: el criterio de imagen como marcador para dar el
alta deportiva hay que matizarlo y normalmente no es determinante. Muchas veces, y sobre todo en lesiones miofaciales, podemos dar el alta deportiva aunque persistan
imágenes de hematomas interaponeuróticos.
En cambio sí son de gran importancia la fuerza y la flexibilidad. Cuando estas dos capacidades condicionales están
igual que antes de padecer la lesión podemos estar muy
tranquilos. Evidentemente, hay otros factores que no salen en las tablas XVI y XVII y que normalmente hay que tener en cuenta. Son factores muy difíciles de objetivar pero
que aportan la experiencia de todos los profesionales que
estamos alrededor del jugador. Los mencionamos para
que cada uno reflexione y los valore ante cada situación
en que se encuentre:
• Estado laboral contractual.
• Estado psicoemocional: ansiedad, hipermotivación,
miedos.
• Situación de veterano o novato dentro del equipo.
• Deporte, y en este sentido intervienen varios factores,
desde las características del jugador, del propio juego,
del gesto deportivo, del terreno de juego, etc.; así, por
34
ejemplo, una lesión del músculo bíceps femoral de segundo grado puede tener una vuelta a la competición
que puede ir desde 3 semanas en un jugador de baloncesto hasta 6 semanas en un futbolista.
Y después, al final se tendrá que decidir cuándo es mejor
volver a jugar: ¿partido en casa o fuera? ¿Empieza a la
primera parte o a la segunda?, etc.
Como criterios objetivables finales para permitir la incorporación a la práctica deportiva, nosotros proponemos los
siguientes puntos:
• Criterios clínicos: clínica y exploración física.
• Criterios por imagen: ecografía
• Criterios funcionales:
– Test de fuerza (estudio isocinético, muscle lab, etc.).
– Test físico general.
– Test físico específico.
Igualmente, nunca tendremos la certeza del 100% de que
un jugador no se puede volver a relesionar, y los riesgos
hay que ponderarlos según todas las circunstancias en
las que nos encontramos.
Como siempre, en nuestro ámbito (deporte profesional)
no podemos ser conservadores pero sí prudentes, y cuanto más conocimiento y experiencia tengamos mejor tomaremos la decisión final.
TABLA 16: Criterios conservadores para un óptimo retorno a
la competición
TABLA 17: Criterios positivos y negativos para un óptimo
retorno a la competición
Y queda claro que lo primero que hay que hacer es un buen
estudio epidemiológico lesional para conocer cuál es la
magnitud real del problema. Después, una vez evaluados
los factores de riesgo más evidentes y teniendo en cuenta
los mecanismos lesionales de cada lesión, hay que diseñar un protocolo de prevención adecuado para cada tipo
de lesión. Este protocolo debe tener muy bien definidos los
objetivos y cada uno de los ejercicios que hay que hacer,
el tiempo de duración, el número de repeticiones por semana, etc. Un vez diseñado, hay que aplicarlo a una determinada población y comprobar si es lo bastante sensible
y eficaz para inducir cambios positivos en la incidencia
lesional.
Hasta la actualidad, y si nos centramos en las lesiones
musculares, hay muy pocos trabajos científicos que demuestren que un determinado protocolo preventivo ha sido
efectivo y que, por tanto, ha ocasionado una disminución
estadísticamente significativa de las lesiones musculares.
Para poner un ejemplo, aún hoy en día no tenemos la evidencia científica para poder recomendar los ejercicios de
estiramiento pasivo como método estándar preventivo de
las lesiones musculares
FIGURA 2: Modelo casual de prevención de Van Mechelen54.
ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN (FIG. 2)
Estos últimos años se ha dado un paso cualitativo en el
campo de la prevención de las lesiones deportivas al incorporar el método científico con objeto de evaluar si las
diferentes estrategias que se realizan para disminuir la
incidencia lesional son efectivas o no. En este sentido,
presentamos el esquema de Van Mechelen que sintetiza este modelo54, el primero y más sencillo, si bien los
investigadores actuales en este ámbito tienen en cuenta
muchos más factores que habrá que tener presente en
un futuro55,56.
En el caso concreto de la prevención de las lesiones de los
músculos isquiosurales, por ejemplo, hay muy poca investigación basada en la evidencia. Sólo algunos protocolos
que combinan determinados tipos de ejercicios de estiramientos para mejorar la flexibilidad y algunos protocolos
con ejercicios de tipo excéntrico han demostrado una clara
disminución de la incidencia de lesiones sobre los músculos isquiosurales.
Así pues, basándonos en los pocos estudios publicados
hasta ahora, y más teniendo en cuenta nuestra experiencia, proponemos un protocolo para la prevención de las
lesiones musculares más frecuentes en el fútbol, si bien
35
hemos podido adaptarlo a otros deportes, como el baloncesto, con buenas expectativas por el momento.
No entraremos a hablar de medidas de tipo general, como
son los aspectos higiénico-dietéticos, el tipo de calentamiento, etc., que consideramos básicos e imprescindibles
y que entendemos que se realizan correctamente.
El protocolo que proponemos (fig. 3) se basa en el que
conocemos como programa “F-MARC 11”, creado por el
centro médico de evaluación e investigación de la FIFA (FMARC) en cooperación con un grupo de expertos internacionales3. En estos momentos se están llevando a cabo
varios estudios longitudinales prospectivos en diferentes
deportes para comprobar su efectividad57. Por ejemplo,
Arnason58 publicó en 2008 los resultados de un estudio
que, utilizando parte de este programa, encuentra una
menor incidencia de lesiones de los músculos isquiotibia-
FIGURA 3: Póster del programa F-MARC de la FIFA.
les en futbolistas profesionales. Es un programa preventivo sencillo, atractivo, muy eficaz y que no requiere ningún equipo en especial, sino tan sólo una pelota, y puede
hacerse en 15 min. Los objetivos principales de este programa de ejercicios son, básicamente, la estabilización
lumbopelviana, el control neuromuscular, la pliometría y
la agilidad.
Este programa hay que realizarlo en cada sesión de entrenamiento, después del calentamiento y de los estiramientos de los principales grupos musculares. Es muy
importante que los ejercicios se realicen tal como están
diseñados. Los describimos a continuación:
Primer ejercicio: aguantarse sobre el antebrazo
(fig. 4)
Postura inicial: Nos mantenemos en posición ventral y
con la parte superior del cuerpo con los brazos en ángulo
recto. Hay que colocar los pies de forma vertical en el suelo, tal como indica la figura 4.
Acción: Levantamos el abdomen, las caderas y las rodillas
de forma que todo el cuerpo forme una línea recta, desde
los hombros hasta los talones. Los codos tienen que estar
en posición vertical, por debajo de los hombros. Contraemos los músculos abdominales y los glúteos. Presionamos los omoplatos hacia dentro. Levantamos la pierna
derecha unos centímetros del suelo y mantenemos la posición unos 15 s. Volvemos a la posición inicial, nos relajamos y repetimos el ejercicio con la otra pierna. Repetimos
el ejercicio 3 veces.
36
FIGURA 4: Aguantarse sobre el antebrazo.
Segundo ejercicio: aguantarse sobre el antebrazo en posición lateral (fig. 5)
FIGURA 6: Músculos isquiosurales.
Postura inicial: Nos ponemos de lado, mantenemos el
tronco con un brazo de manera que el codo se encuentre
en posición vertical a la misma altura que el hombro y el
antebrazo en contacto con el suelo. Flexionamos la rodilla
que está debajo unos 90°.
Acción: Levantamos la pierna de encima y las caderas
hasta que estemos a la misma altura de los hombros, formando una línea recta y paralela al suelo. Mantenemos la
posición durante 15 s. Volvemos a la posición inicial, nos
relajamos y repetimos el ejercicio 3 veces.
FIGURA 5 : Aguantarse sobre el antebrazo en posición lateral.
Cuarto ejercicio: esquí de fondo (fig. 7)
Posición inicial: Nos mantenemos de pie con una sola
pierna, la derecha, y relajamos la otra sin apoyarla en el
suelo. Flexionamos la rodilla y las caderas ligeramente
de forma que el tronco se incline hacia delante. Si lo miramos de frente, la cadera, la rodilla y el pie de la pierna
apoyada tienen que estar en línea recta.
Tercer ejercicio: músculos isquiosurales (fig. 6)
Posición inicial: Nos ponemos de rodillas en el suelo manteniendo todo el cuerpo recto. El espacio entre las rodillas tiene que ser el mismo que la anchura de las caderas.
Cruzamos los brazos delante del pecho. Un compañero
tendrá que coger fuerte los tobillos por detrás contra el
suelo con las dos manos.
Acción: Efectuamos genuflexiones con la pierna apoyada,
balanceando al mismo tiempo los brazos de forma alternada. Flexionamos la rodilla al máximo. Hay que distribuir el peso en toda la planta del pie. Mientras la pierna
está en extensión no tenemos que mantener la rodilla rígida. La pelvis y el tronco tendrán que estar en equilibrio
y ligeramente inclinados hacia delante. Lo repetimos 15
veces.
FIGURA 7: Esquí de fondo.
Acción: Nos inclinamos ligeramente hacia delante con el
tronco recto y las caderas en posición vertical. Las piernas,
las caderas y el tronco forman un solo bloque. Mantenemos
esta posición recta del cuerpo tanto tiempo como podamos
mientra nos dejan caer hacia delante hasta que nos paramos con las manos. Repetimos el ejercicio 5 veces.
37
Quinto ejercicio: apoyo sobre una pierna con lanzamiento (fig. 8)
FIGURA 9: Apoyo en una pierna y flexión del tronco.
Posición inicial: Nos situamos cara a cara con un compañero a una distancia de 3 m aproximadamente, ambos
apoyados sobre la pierna derecha. Las rodillas y las caderas estarán ligeramente flexionadas. Mantenemos el
peso del cuerpo sobre el centro del pie. Si lo miramos de
frente, la cadera, la rodilla y el pie de la pierna apoyada
tienen que formar una línea recta.
Acción: Lanzamos la pelota hacia delante y hacia atrás. Si
estamos apoyados sobre la pierna derecha, lanzamos la
pelota con el brazo izquierdo, y a la inversa. Atrapamos la
pelota con las dos manos y la devolvemos con una sola.
Cuanto más rápido pasamos la pelota más efectivo será
el ejercicio. Lo repetimos 10 veces con cada pierna.
FIGURA 8: Apoyo sobre una pierna con lanzamiento.
Acción: Igual que en el ejercicio 5, lanzamos la pelota hacia delante y hacia atrás, pero antes de volverla a pasar
hacemos “ochos” entre las piernas, primero alrededor de
la pierna apoyada, inclinando el tronco hacia delante, y
después alrededor de la pierna de impulsión, manteniéndonos lo más rígidos posible. Lo repetimos 10 veces con
cada pierna.
FIGURA 10: Apoyo en una pierna haciendo “ochos”.
Sexto ejercicio: apoyo en una pierna y flexión del tronco
(fig. 9)
Posición inicial: Igual que en el ejercicio 5, nos ponemos
cara a cara con un compañero a 3 m de distancia, ambos
sobrela pierna derecha.
Acción: Igual que en el ejercicio 5, lanzamos la pelota hacia delante y hacia atrás, pero antes de devolverla tocamos el suelo con la pelota sin hacer fuerza. Lo repetimos
10 veces con cada pierna.
Séptimo ejercicio: apoyo en una pierna haciendo
“ochos” (fig. 10)
Posición inicial: Igual que en el ejercicio 5, nos ponemos
cara a cara con un compañero a 3 m de distancia, ambos
sobre la pierna derecha.
38
Octavo ejercicio: salto con las dos piernas (fig. 11)
Posición inicial: Nos paramos, teniendo en cuenta que
la separación entre las rodillas y la parte inferior de las
piernas tiene que ser la misma que la amplitud de las
caderas, a aproximadamente 20 cm al lado de una línea.
Flexionamos ligeramente las rodillas y las caderas de
forma que el tronco se incline un poco hacia delante. Si
se observa desde el frente, la cadera, la rodilla y el pie
de la pierna de apoyo tienen que formar una línea recta.
Los brazos tienen que estar ligeramente flexionados y
cerca del cuerpo.
FIGURA 11: Salto con las dos piernas.
FIGURA 12: Salto en zig-zag.
Acción: Saltamos con las dos piernas juntas, lateralmente, por encima de la línea y volvemos al sitio de origen tan
rígidos como nos sea posible. Aterrizamos suavemente
sobre las puntas de los dedos de los pies con las rodillas
ligeramente flexionadas. Lo repetimos 10 veces.
FIGURA 13: Saltos largos y altos.
Noveno ejercicio: salto en zigzag (fig. 12)
Posición inicial: Nos mantenemos de pie al principio del
trayecto en zigzag (6 marcas a una distancia de 10 × 20 m),
con las piernas separadas a la misma distancia de la amplitud de las caderas. Flexionamos las rodillas y las caderas de forma que el tronco esté inclinado hacia delante
durante el ejercicio. Un hombro tiene que estar en la misma dirección del movimiento.
Acción: Zigzagueamos de lado hasta la próxima marca, giramos de manera que el hombro esté en la dirección de la
marca siguiente y complementamos el trayecto en zigzag
con la mayor celeridad posible. Saltamos y aterrizamos
siempre sobre los dedos del pie. Repetimos 2 veces todo
el trayecto.
Décimo ejercicio: saltos largos y altos (fig. 13)
Posición inicial: Nos mantenemos de pie sobre la pierna
de impulso con el tronco rígido. El brazo del mismo lado
de la pierna de impulsión tiene que estar delante del cuerpo. Si se observa de frente, la cadera, la rodilla y el pie de
la pierna de apoyo tienen que formar una línea recta.
Acción: Saltamos tan arriba como sea posible con la pierna de impulso y levantamos también al máximo la rodilla
de la pierna posterior, flexionando a la vez el brazo contrario y pasando delante del cuerpo. Con la rodilla ligeramente flexionada, aterrizamos suavemente sobre la parte
anterior del pie. Recorremos dos veces este trayecto de
aproximadamente 30 m.
39
ANEXO 1: Modelos de planificación individual de recuperación de la lesión (ejemplo)
Bibliografía
Al final de cada cita aparece una letra mayúscula (A, B, C, D) que
indica el nivel de recomendación en función del nivel de evidencia científica. Los criterios se establecen en la tabla XVIII.
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Autores y colaboradores
Autores. Servicio Médico del FC Barcelona
Gil Rodas, doctor en medicina y médico del deporte
Ricard Pruna, médico del deporte
Lluís Til, traumatólogo y médico del deporte
Carles Martín, fisioterapeuta
Colaboradores de los servicios médicosdel FC Barcelona
Josep Antoni Gutiérrez, médico del deporte
Jordi Puigdellívol, médico del deporte y traumatólogo
Franchek Drobnic, doctor en medicina y médico del deporte
Miquel Albanell, médico del deporte y de empresa
Ramon Pi, médico del deporte
Xavier Valle, médico del deporte
Dani Medina, médico del deporte
Jordi Marcos, médico del deporte
Xavier Yanguas, médico del deporte
Gemma Hernandez, médico del deporte
Miquel Andolz, traumatología y médico del deporte
Paco Seirul·lo, licenciado en Educación Física
Toni Caparrós, licenciado en Educación Física
Lorenzo Buenaventura, licenciado en Educación Física
Toni Bové, fisioterapeuta y enfermero
Ferran Arnedo, fisioterapeuta y enfermero
Salvador Hellín, fisioterapeuta y enfermero
Albert Andreu, fisioterapeuta
Jaume Jardí, fisioterapeuta
Emili Ricart, fisioterapeuta
Gabriel Layunta, fisioterapeuta
Jordi Parés, fisioterapeuta
Jaume Munill, fisioterapeuta
David Alvarez, fisioterapeuta
Juanjo Brau, fisioterapeuta
Albert Altarriba, fisioterapeuta
Jaume Langa, fisioterapeuta y enfermero
Roger Gironés, fisioterapeuta
Miembros de la Comisión Médica del FC Barcelona
Joan Nardi, doctor en medicina y traumatólogo
Enric Càceres, doctor en medicina y traumatólogo
Colaboradores externos
Ramon Balius, doctor en medicina y médico del deporte
Ramon Cugat, doctor en medicina y traumatólogo
Àngel Sánchez, doctor en medicina y médico rehabilitador
Lluís Orozco, doctor en medicina y traumatólogo
Robert Soler, doctor en medicina y médico reumatólogo
Esteban Gorostiaga, doctor en medicina y médico del deporte
Carles Pedret, médico del deporte
Marta Rius, médico del deporte
Alfons Mascaró, fisioterapeuta
Trabajo 3
Efectos de la entrada en calor sobre la prevención
de lesiones en el deporte
Autores
Esteban Oscar Rojas
Profesor Nacional de Educación Física (INEF n°1)
Lic. Klgo. Fisiatra (UBA)
Presidente AKD 2008-10
Desarrollo profesional en deportes: Fútbol (C.A. Excursionistas, C.A. Tigre, Boca Juniors (inferiores) y Racing Club);
Voleibol (Club de Amigos); Handball (Ferrocarril Oeste, Selección Nacional)
E-mail de contacto:
[email protected]
Demián Ezequiel Krynski
Estudiante.Último año en curso. Profesorado de Educación Física · ISEF N°1 Dr. Enrique Romero Brest
E-mail de contacto:
[email protected]
Palabras claves
Lesiones deportivas | Entrada en calor | Prevención.
Resumen
La entrada en calor podría ser concebida como una serie
de ejercicios empleados para acondicionar a los deportistas para un óptimo desarrollo en su posterior actividad.
Uno de los objetivos perseguidos por la entrada en calor
es la disminución de lesiones deportivas, pero la evidencia científica que soporta su eficacia no es concluyente.
El objetivo de nuestro trabajo fue realizar una revisión de
estudios científicos para corroborar si la entrada en calor
es eficiente en la prevención de lesiones en el deporte.
La búsqueda de los artículos se realizó sobre las bases de
datos SPORT DISCUS, EBSCO HOST entre los años 2002
y 2012 utilizando dos palabras claves: “warm up” y “injuries”. Solo seleccionamos los artículos que nos permitían
la bajada del texto “full text” en forma gratuita. Inicialmente encontramos treinta, y luego de analizar los contenidos y los resúmenes, decimos utilizar finalmente sólo
algunos de ellos. Además agregamos algunos artículos
seleccionados de diversas publicaciones relacionadas con
la medicina y la rehabilitación deportiva.
43
Sumary
The warm up could be conceived as a set of exercises that
athletes use for optimal development in their future activity. One of the goals pursued by the warm up is to reduce
sports injuries but the scientific evidence that supports its
efficacy is not conclusive. The purpose of our job was to
review scientific studies to corroborate if the warm up is
efficient in preventing sports injuries.
The searching of the articles was done over the SPORT
DISCUS,EBSCO HOST database between 2002 and 2012,
using two key words: “warm up” and “injuries”. We only
selected the free articles which allow us the download the
full text.
At the beginning we found thirty and after analyzing the
contents and the summaries we finally decided to use only
a few of them. Also we added some selected articles from
diverse publications related to medicine and sports rehabilitation.
Conclusiones: síntesis
La entrada en calor previene lesiones, pero solo si cumple con determinadas condiciones en relación al tiempo,
la intensidad y especificidad del estímulo. El estímulo de
la propiocepción, el equilibrio y el control neuromuscular
han sido enunciados como factores que determinan la disminución de la probabilidad de riesgo de lesión inducida
por el deporte. El aumento de la temperatura corporal,
junto con una relación adecuada de tiempo e intensidad
en las actividades específicas que no desencadenen procesos de fatiga, logra reducir objetivamente la producción
de lesiones. Por otra parte, la adherencia y predisposición
al trabajo sistemático son factores determinantes en las
rutinas de prevención.
Introducción
La práctica deportiva en general coloca a los sujetos en
situaciones riesgosas que inducen a la producción de lesiones. Con el aumento progresivo del número de lesiones
inducidas por el deporte, numerosos estudios se han realizado intentando aclarar esta temática.
Un estudio realizado en la Liga profesional de Fútbol de
Noruega (Bjørneboe, s/a) sobre la base de más de 600
horas de análisis de vídeo de los partidos entre el año 2000
y 2010, reveló un aumento significativo de casos de lesiones de alto riesgo durante el período de observación de
10 años.
Dicho trabajo de la Liga de Campeones mostró que la incidencia de las lesiones agudas durante el partido se ha
incrementado en el fútbol Noruego profesional desde 2002
44
a 2007, lo que sugiere que el estilo de juego puede haber
cambiado durante este período.
Los autores concluyen que encontraron un incremento
tanto en las lesiones por contacto como las de no contacto, en el año 2010 comparado con los 10 años anteriores, y
sugieren que se refuercen las reglas del juego y sea más
estricta la interpretación del reglamento por parte de los
árbitros, con el objetivo de reducir el riesgo de lesión.
Consideramos “lesión deportiva” a aquella ocurrida durante la práctica y que le provocó al deportista la ausencia
al entrenamiento y/o partidos, seguida por la necesidad de
un diagnóstico anatómico del tejido dañado y el tratamiento correspondiente. Las lesiones deportivas se agrupan
por su gravedad, de acuerdo al tiempo de recuperación
que lleve al deportista a realizar una práctica, entrenamiento o competencia, sin restricción alguna. Consideramos “leves” a aquellas en que el deportista regresa entre uno y siete días de producida la lesión; “moderadas”
cuando su regreso a la práctica es entre los ocho y veintiún
días; y “graves” cuando necesita más de ventiún días para
su regreso (Dvorak, 2000).
El laboratorio de Fisiología del Ejercicio del ISEF N°1 Dr.
E. Romero Brest, define a la entrada en calor como “todo
movimiento o actividad motora instrumentada como ejercicios, dirigidos y dosificados progresivamente preparando al sujeto para una posterior actividad física con el objetivo de alcanzar la eficiencia acorde al rendimiento físico,
mental y técnico esperado”.
Safran (1989) considera entrada en calor a una serie de
ejercicios de preparación con el fin de mejorar la posterior
competencia, que se compone de 3 períodos diferentes: un
período de ejercicio aeróbico para incrementar la temperatura del cuerpo; un período de estiramiento de la musculatura específica para realizar el deporte; un periodo de
actividad incorporando movimientos similares a los que
serán utilizados en el ejercicio posterior”. Woods (2007)
concibe el término calentamiento o entrada en calor al
conjunto de actividades o ejercicios físicos orientados al
aumento progresivo de rendimiento, determinada por
cambios funcionales que se irán propiciando en el sistema
neuroendocrino, el aparato locomotor, y el incremento de
la temperatura corporal. Según dicho autor, la entrada en
calor tiene dos finalidades prioritarias: por un lado, disminuir el riesgo de lesiones músculo tendinosas; y por el
otro preparar al individuo para las demandas físicas del
ejercicio o deporte a realizar.
Queremos saber si los trabajos científicos nos pueden
brindar información válida o confiable acerca de los efec-
tos de la entrada en calor sobre la prevención de las lesiones en el deporte. Buscamos evidencias científicas que
soporten el pensamiento popular.
Desarrollo
En el intento de disminuir lesiones provocadas por el
deporte, los profesionales relacionados con la actividad
física –como parte de su plan de trabajo- realizan una
entrada en calor.
Existe una variedad muy grande de entradas en calor que
se adecuan a diferentes objetivos y circunstancias. La entrada en calor puede ser tanto pasiva como activa (Bishop
D., 2003). El calentamiento activo puede ser clasificado
también en general o específico. El calentamiento pasivo es
aquel donde la temperatura corporal es incrementada por
elementos externos. Estos pueden incluir, por ejemplo, duchas calientes, saunas o aplicaciones calientes (Safran MR,
1989). El calentamiento activo involucra algún tipo de actividad física. El calentamiento general envuelve cualquier
movimiento global del cuerpo, no específico como correr o
andar en bicicleta, o también ejercicios analíticos de distintos segmentos corporales. El calentamiento específico
utiliza actividades y estiramientos que son específicos para
la actividad a la cual uno se está preparando. Las técnicas
de calentamiento más efectivas parecen ser las específicas. Posiblemente, debido al hecho que imita la actividad
que va a ser realizada (Shellock FG, 1985).
Sería razonable pensar que distintos tiempos, modalidades e intensidades de ejercicios durante la entrada en
calor producirían diferentes efectos que podrían correlacionarse con la prevención de lesiones en el deporte, por
lo que entonces comenzaremos describiendo algunos de
los efectos fisiológicos producidos por la actividad física
durante la entrada en calor.
Según lo investigado, el flujo de sangre a los músculos y
la elasticidad durante la realización de ejercicio aumentarán con el calentamiento que consiste en correr y realizar
ejercicios de estiramiento (Kato, 2000). A partir de la entrada en calor el tejido muscular adquiriría propiedades
viscoelásticas apropiadas, la oxigenación sería mayor, y
la temperatura corporal aumentaría debido a la vasodilatación. Estas alternativas podrían mejorar el funcionamiento de receptores de movimiento y la sensibilidad
cinestésica (Bouet, 2000). Se ha comprobado que el aumento de la temperatura en 1 °C disminuiría el umbral de
los mecanorreceptores y mejoraría la sensibilidad táctil
(Riemann, 2002). Al disminuir el umbral de excitabilidad
el potencial de acción de las enzimas -que catalizan las
funciones metabólicas- aumentaría para facilitar la pre-
paración de los músculos para una mayor actividad (Montelpare, 2001).
La excitabilidad de los mecanorreceptores articulares y la
velocidad de los impulsos nerviosos aumentan por el ejercicio. El calentamiento acorta el tiempo de reacción y el
tiempo de respuesta muscular, y aumenta la facilitación
neuromuscular mediante el aumento de la sensibilidad
de los receptores implicados con el sentido de la posición
articular. Cuando una persona entra en calor, las fibras
musculares están activadas. Dicha actividad está regulada por los husos musculares que controlan la cantidad
de trabajo que los músculos necesitan para el ejercicio,
lo que significa que puede ser regulado el perfil de estímulo-trabajo del sistema neuromuscular (Young, 2003).
Durante el calentamiento la función de control del huso
muscular restringe respuestas rápidas o completas de los
músculos y utiliza solo el número necesario de fibrillas.
Así se ahorra energía, y se ven facilitadas la coordinación
y la preparación del sistema nervioso que evita el daño
(Riemann, 2002).
La propiocepción, es un componente importante del equilibrio y el control postural que percibe la posición o el
movimiento de las extremidades y segmentos del cuerpo
en el espacio. Una vez que la posición de las articulaciones y el control del equilibrio son mayores, las lesiones
se podrían prevenir. El equilibrio es una función que requiere el ajuste de la actividad muscular y la posición de
la articulación para preservar el centro de gravedad de
la estructura de acuerdo con su base de apoyo en condiciones estáticas o dinámicas (Kovacs, 2004). El mantenimiento del equilibrio depende del estímulo visual, vestibular y propioceptivo. Las fibras aferentes propioceptivas
capsulo-ligamentosas y musculares son importantes en
la prestación de la estabilidad articular (Subasi, 2008). En
niveles de subfatiga de actividad, una mayor sensibilidad
de mecanorreceptores proporcionaría la necesaria mejora de los mecanismos de protección de reflejo neuromusculares (Barlett, 2002).
Como vimos anteriormente, el equilibrio y la propiocepción podrían disminuir las lesiones deportivas, por lo que
deberíamos averiguar cuál es la forma de trabajo para su
mejor estimulación. Uno de los factores que incide en la
dosificación de las entradas en calor es el tiempo utilizado
para la misma. Respuestas parciales hemos encontrado
en el artículo de Subasi (2008), donde dos grupos realizaron diferentes tiempos de entradas en calor para observar
las respuestas de la propiocepción y el equilibrio. Estas
consistieron en trotes y estiramientos, según el siguiente
cuadro:
45
GRUPO A
GRUPO B
Tiempo total de entrada en calor
5 minutos
10 minutos
Tiempo de trote
2, 30 minutos
5 minutos
Tiempo de estiramiento
2, 30 minutos
5 minutos
Cuádriceps
3 x 15 segundos
3 x 30 segundos
Isquiotibiales
3 x 15 segundos
3 x 30 segundos
Gemelos
3 x 15 segundos
3 x 30 segundos
Ejercicios de estiramiento de:
46
Los dos grupos tuvieron efectos positivos, tanto en la propiocepción como en el equilibrio, corroborando así la hipótesis que el ejercicio previo aumenta la respuesta motora posterior. Sin embargo, encontramos diferencias en el
nivel de mejoría, observando que aquellos que realizaron
10 minutos de calentamiento mejoraron más que los que
realizaron 5 minutos. Un programa de 10 minutos de ca-
ejercicio no deben causar fatiga, ya que ésta disminuye el
sentido de posición, deteriora la respuesta muscular y el
control motor. Si la alta concentración de H + relacionada
con la acidosis no se produce, el rendimiento muscular
estará protegido”.
Varios intentos de disminuir las lesiones provocadas por el
deporte a través de rutinas de ejercicios en la entrada en
lentamiento parece ser más eficaz para la propiocepción
de rodilla y el equilibrio. Una posible explicación intenta el
autor haciendo referencia a los mecanismos fisiológicos
que desencadena la entrada en calor: “Dos mecanismos
explican el por qué de que la entrada en calor de 10 minutos sea más efectiva: en primer lugar, por una respuesta
adecuada de los husos musculares. Riemann et al (2002)
indicaron que los husos musculares son responsables de
la transmisión de información con respecto a la longitud
del músculo y la velocidad de los cambios de longitud. La
activación de los elementos contráctiles periféricos de las
fibras intrafusales extienden las regiones centrales del
huso que contienen los receptores sensoriales de ambos
extremos. Esto resulta en un aumento en las tasas de disparo de la terminación sensorial y aumentan la sensibilidad de los husos musculares a los cambios de longitud;
en segundo lugar trotar aumenta el flujo sanguíneo en los
músculos y la velocidad de los impulsos nerviosos, por lo
tanto el tiempo de reacción del músculo disminuye (inmediatas respuestas reflejas) después de 10 minutos de ejercicios de calentamiento. La respuesta refleja apropiada e
inmediata puede proteger a las estructuras de la rodilla de
las lesiones, y darle más sensibilidad para resguardarlas
de las fuerzas dañinas”.
Tripp (2004) sugiere que la entrada en calor no lleve al organismo a la fatiga, por lo que el tiempo y la intensidad de
los ejercicios son dos factores cuya interrelación es estrictamente necesaria: “el tipo de ejercicios y la duración
del calentamiento deben disponerse muy cuidadosamente
para obtener eficacia óptima en la entrada en calor siendo
necesario comprender que el período y la intensidad del
calor han sido propuestos con diferentes grados de éxito.
Fradkin (2006) analizó cinco trabajos científicos relacionados con diferentes entradas en calor, los seleccionó acorde a su nivel de validez científica, tomando como parámetro la escala PEDro que evalúa la metodología utilizada
para la investigación, valorando 11 criterios. Los trabajos
analizados cumplían por lo menos con 7 de los 11 criterios
requeridos.
Concluyó que tres de ellos redujeron significativamente
las lesiones. Mientras que los otros dos arrojaron que la
entrada en calor no fue eficaz en reducir significativamente el riesgo de lesiones. Uno de los trabajos analizados se
realizó con hombres en fútbol americano, que ejecutaron
solo 3 minutos de entrada en calor que consistió en: skiping, carreras, sprint, saltos, elongaciones y rotaciones de
tronco. Con esto llegó a reducir significativamente la incidencia de lesiones. Sin embargo, no encontró diferencia
en el número total de lesiones. Cita también un trabajo con
mujeres en hándbol, donde realizaron 10’ a 15’ de ejercicios prevalentemente aeróbicos, similares al deporte,
incluyendo trabajos sobre un disco de tobillo y actividades funcionales para los músculos principales. Con esta
entrada en calor se encontró una reducción del número de
lesiones en el grupo de intervención.
Otro trabajo analizado fue realizado por hombres y mujeres en hándbol cuya entrada en calor duraba un total
de aproximadamente 20 minutos, centrados en 4 tipos
de ejercicios: con pelota, con disco de tobillo, de equilibrio e inespecíficos, logrando una reducción significativa
de lesiones en miembros inferiores concluyendo que un
estructurado programa de calentamiento redujo la inci-
dencia de las lesiones agudas de tobillo y la rodilla por lo
menos en un 50%.
Se destaca que en estos 3 estudios los participantes eran
adolescentes.
Sin embargo, en el cuarto trabajo analizado los participantes fueron corredores adultos recreativos varones, a
los que se aplicó una entrada en calor de aproximadamente 20 minutos con ejercicios de carrera, de relajación,
y estiramiento de miembros inferiores. No se registraron
diferencias significativas en el grupo control y en el de intervención. El autor refiere que esto puede haber sucedido porque hubo una alta deserción y un bajo cumplimiento
del programa de calentamiento.
En el quinto trabajo los sujetos fueron reclutas masculinos que realizaron su rutina de preparación física inicial
de 12 semanas de duración. La entrada en calor consistió
• 3ra Parte: Tres ejercicios de carrera a velocidad moderada/ alta combinados con movimientos de cambio de
dirección.
en un estiramiento, intercalado con 4’ de trote y de galope
lateral. No se vieron resultados significativos.
En otro estudio, la FIFA y su Centro de Evaluación e Investigación Médica (F-MARC) desarrollaron un paquete
completo de ejercicios de calentamiento al que llamaron
“11+” que sustituía a la habitual entrada en calor previa
al entrenamiento. Numerosos estudios e investigaciones
han demostrado que la aplicación de los “11+” pueden reducir las lesiones entre un 30 y un 50%.
El programa de prevención de lesiones los “11+” fue desarrollado por un grupo internacional de expertos basándose en su experiencia práctica con distintos programas
de prevención de lesiones para jugadores aficionados mayores de 14 años. Los equipos que practicaron los “11+”
regularmente al menos dos veces por semana tuvieron
un 37% menos de lesiones durante el entrenamiento y un
29% menos de lesiones en los partidos. Las lesiones graves se redujeron en casi un 50%. Este estudio se publicó
en el renombrado British Medical Journal en 2008.
En el 2010, Soligard realiza otro trabajo, esta vez analizando el grado de obediencia y actitudes de los participantes
del calentamiento preventivo de lesiones. El 77% de los
equipos completaron el programa de prevención durante
todos los entrenamientos y partidos de la temporada. Si
comparamos los resultados con aquellos jugadores cuya
obediencia no fue tan sistemática vemos que los de alta
obediencia tuvieron 35% menos riesgo de sufrir cualquier
tipo de lesión. El cumplimiento del programa de prevención de lesiones fue alto, y aquellos jugadores con altos
niveles de obediencias resultaron favorecidos. Las actitudes positivas por parte de los entrenadores hacia la
prevención de lesiones tuvieron directa relación con altos
niveles de obediencia y menor riesgo de sufrir lesiones.
El grado de aceptación y de convencimiento por parte de
los preparadores físicos como de los jugadores influyen
en la eficacia del resultado.
Los “11+” se compone de tres partes con un total de 15
ejercicios que deberán realizarse al comienzo de cada sesión de entrenamiento, siguiendo el orden especificado:
• 1ra Parte: Seis ejercicios de carrera a poca velocidad
combinados con estiramientos activos y contactos controlados con el compañero.
• 2da Parte: Seis grupos de ejercicios, centrados en la
fuerza del tronco y las piernas, el equilibrio y la pliometría/agilidad, cada uno con tres niveles de dificultad
creciente.
El programa revisado (“Los 11 +”) incluyó ejercicios clave
y ejercicios adicionales para proporcionar la variación y la
progresión. También incluye una nueva serie de ejercicios
estructurados en ejecución que lo hicieron más adecuado
como también un exhaustivo programa de calentamiento
para el entrenamiento y los partidos. El programa de prevención fue multifacético y abordó muchos factores que
podrían estar relacionados con el riesgo de lesión, y no es
posible determinar exactamente qué ejercicios o factores
podrían haber sido responsables de los efectos observados. Se necesitan más estudios para determinar cuáles
son los componentes clave para futuros programas.
Conclusiones
1. La alteración de propiocepción y del equilibrio son factores que pueden ocasionar lesiones deportivas, una
mejoría en dichos factores traería aparejado una disminución de la posibilidad que se produzcan dichas injurias, por lo que estaríamos en condiciones de sugerir la
estimulación de estas capacidades como elemento de
prevención.
2. Las respuestas fisiológicas sobre el aumento de la
temperatura de los tejidos como consecuencia del aumento del flujo sanguíneo, produce un aumento en la
viscoelasticidad de los tejidos que lo hace más dúctil
47
para adaptarse al estiramiento (Garrett, W. E., 1990). Las
lesiones musculares se producen por contracciones excéntricas, es decir, una tensión muscular veloz durante
la fase de estiramiento. Por lo que estaríamos en condiciones de sugerir actividades que aumenten la temperatura durante la entrada en calor para disminuir el riesgo
de lesiones por estiramiento brusco.
3. Las actividades motoras durante el calentamiento, al facilitar el control neuromuscular y reducir los tiempos de
reacción del músculo para realizar el gesto apropiado,
disminuirían las lesiones que se producen por alteraciones coordinativas.
4. Analizando los tiempos utilizados en los trabajos que
tuvieron disminución de lesiones deportivas, podemos
decir que habría un tiempo óptimo para lograr el mayor
beneficio en la entrada en calor, que estaría entre los 10
y los 15 minutos de calentamiento, obteniendo mejores
resultados con actividades específicas que con actividades generales. También podemos decir que en la entrada en calor no se debería llegar a la fatiga.
5. Aquellos jugadores con altos niveles de adherencia a
los ejercicios de prevención tuvieron menor riesgo que
aquellos con niveles de baja adherencia. Las actitudes
positivas por parte de los entrenadores hacia la prevención de lesiones tuvieron relación directa con los menores riesgos de sufrir lesiones.
6. La rutina debería permitir que el protocolo se realice
dentro de los 15 minutos inmediatamente antes de la actividad a fin de recibir la mayoría de los beneficios
7. La entrada en calor previene lesiones originadas por el
deporte solo si cumple con determinadas condiciones,
respecto del aumento de la temperatura, del tiempo e
intensidad de trabajo, de la especificidad de las actividades, y del grupo etario.
8. Futuras investigaciones son necesarias para obtener
datos concluyentes acerca de la efectividad de la entrada en calor en la prevención de lesiones inducidas por
el deporte.
Discusión
Resulta muy difícil hablar de entrada en calor en forma
general, ya que distintos deportes originan diferentes tipos de lesiones. Algunas de ellas son traumáticas, es decir, por acciones producidas por el oponente, como por
caídas, giros, cambios de dirección brusco, etc. Mientras
48
que otras lesiones se producen por gestos específicos
repetidos, por ende que las diferentes entradas en calor
debieran tener en cuenta cuáles son las patologías más
frecuentes en ese deporte en particular.
No tenemos dudas en que uno de los objetivos perseguidos por la entrada en calor está referido a la preparación
mental para el logro del máximo rendimiento, por lo cual
aspectos psicológicos deberían tenerse en cuenta en el
calentamiento. Nuestro trabajo no siguió esa línea de estudio pero debería complementarse con trabajos específicos relacionados con la preparación mental.
Muchos de los trabajos analizados en la bibliografía utilizaron adolescentes como sujetos de estudio, cuyas características físicas, motrices y niveles de aprendizaje son
diferentes a otros grupos etarios. No se podría concluir
que los resultados obtenidos en dicho estudio puedan ser
trasladados a otro tipo de poblaciones.
En el trabajo de Fradkin (2006), donde se compararon 5
programas totalmente diferentes, solo 3 de ellos lograron
disminuir la producción de lesiones. Sin embargo, ninguno
de estos cumplió con un protocolo similar de calentamiento. Tal resultado nos hace pensar que no hay una entrada
en calor ideal, y que esta dependerá de distintos factores,
como el tipo de deporte, el tipo de lesiones a prevenir, el
grupo etario, las condiciones ambientales, el grado de entrenamiento, el nivel de competencia, etc. Probablemente
esta falta de concordancia entre los tiempos, ejercicios y
modalidades empleadas sea la que mantiene la controversia actual.
El programa de prevención realizado durante la entrada
en calor que se aplicó en corredores no logró diferencias
significativas entre el grupo intervención y el grupo control. El autor refiere que los magros resultados de tal estudio se relacionaron con falta de adherencia al programa.
Nosotros pensamos -a su vez- que la carrera, al ser un
deporte cíclico, tiene menor riesgo de lesión comparada
con los deportes de situación. Por lo que demostrar la
efectividad de un protocolo de entrada en calor ha demostrado ser dificultoso.
Nosotros pensamos que la variable tiempo es un condicionante importante, pero no se puede dejar al azar la variable intensidad, ya que no es lo mismo por ejemplo hacer
una carrera durante 5 minutos al 80% del VO2 MÁX, que 10
minutos al 40% del VO2 MÁX. Según nuestro criterio, las
intensidades de la entrada en calor para disminuir lesiones deberían tenerse en cuenta.
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49

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