el regreso de el bosco

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el regreso de el bosco
EL REGRESO DE
EL BOSCO
Su obra vuelve a Den Bosch, la ciudad en que nació, vivió y
murió, en el quinto centenario de su muerte. Buena excusa
para viajar a Brabante, una región de artistas y bicicletas
TEXTO COCHÉ ECHARREN l FOTOGRAFÍAS ÁNGEL LÓPEZ SOTO
Vista de la ciudad de
Den Bosch con la catedral
de Saint Jan al fondo
DERECHA Detalle de
‘Subida al Empíreo’ de
El Bosco. Forma parte
de la muestra que el
Noordbrants Museum
ofrece en Den Bosch hasta
el 8 de mayo bajo el título
‘Visiones de un genio’
BRABANTE
La gente
turno
B espera
R A BsuA
N Tpara
E
comprar pan artesano al peso en
De Broodspecialist, situada en
la calle Hinthamerstraat, una de
las más pobladas de pequeños
comercios en Den Bosch
Las criaturas de piedra
gesticulan en su ascensión
al cielo, en la catedral de
San Juan, de estilo gótico
brabántico en Den Bosch
En la ciudad de Eindhoven la basura solo aparece
E
L PAÍS en que las
personas de avanzada
edad (sobre todo ellas)
pasean alegremente
sus pelos blancos en
bicicleta, en el que las
mujeres insisten en
dejar que los hombres pasen primero ante la puerta abierta, en el que
jóvenes hipsters hacen procesiones
tras la Virgen María sin atisbo de
ironía… es el mismo que vio nacer
a Vincent van Gogh y a El Bosco.
Si el 2015 fue un año de celebraciones relacionadas con el primero
(se conmemoraban los 125 años de
su muerte), el 2016 es de El Bosco
(1450-1516). En este se cumple el
quinto centenario de su muerte y la
ciudad en que nació, vivió y murió,
Den Bosch, lo celebra a lo grande. A
ella debe su sobrenombre el genio
de la pintura, bautizado como Jheronimus Van Aken pero que cambió
su apellido por el de Bosch. Sin embargo, su caso no es como el de Vincent, quien, a pesar de haber vivido
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muchos años en otros países, tiene
en Ámsterdam, en el museo que
lleva su nombre, uno de los grandes
templos dedicados a él con su obra.
De El Bosco apenas hay cuadros
en su país. Solo el museo Boymans
van Beuningen, de Róterdam, tiene
algunos. La ciudad en la que pasó
toda su vida le hace homenaje con
obra cedida de otras pinacotecas. El
Prado es una de ellas, aunque la polémica lo haya acompañado.
La mayor exposición que se llevará a cabo en honor a su centenario
se hará precisamente en Madrid,
razón por la que viajar a Den Bosch
para ver a El Bosco puede ser solo
una excusa. Pero lo merece. El orgullo de ser el lugar donde el genio
vivió toda su vida convierte todas
las calles de la pequeña villa medieval en escenario de celebración.
Se harán conciertos, juegos de luz
nocturnos, se representarán espectáculos basados en su obra, la catedral
se convertirá en escenario para que
la Real Orqueste represente en pri-
micia el réquiem compuesto para
el pintor… La muestra que se ha
inaugurado ya en el Noordbrabant
Museum, Jheronimus Bosch – Visions of genius, es solo una parte
de un año dedicado al artista. Ya
el año pasado los estudiantes de la
Art School comenzaron a pintar las
calles con motivos de cuadros del
artista. De este modo, el paseante se
va encontrando con una Eva de cinco pisos o con animales fantásticos
en diferentes callejuelas.
Llegar a Den Bosch requiere aterrizar en Ámsterdam o en Eindhoven. La capital de los Países Bajos,
que recibe con francos carteles sobre
el peligro de comprar droga en la
calle, posee también el más importante museo dedicado a otro de los
grandes pintores holandeses. En el
Van Gogh Museum la disposición
de la obra facilita un recorrido por
la vida del artista y relaciona cada
cuadro con el momento vital y artístico en que estaba sumido. Visitarlo
es recibir un curso intensivo sobre
en contenedores y obras de arte ecosostenibles
el pintor. Hay quienes viajan a una
ciudad llena de vida y de sensaciones de libertad como Ámsterdam
–libertad bien organizada en un tráfico de coches, tranvías y bicicletas,
sorprendentemente rítmico y respetuoso–, solo para introducirse en
este templo dedicado al pintor. Y no
es extraño, pasar unas horas en él es
en sí mismo un viaje.
Pero la posibilidad más cercana y
cómoda para terminar en Den Bosch
es la de aterrizar en Eindhoven.
Mucho menos conocida y mítica,
esta ciudad fue apodada durante
mucho tiempo con el nombre de
“Philips”. Las fábricas y oficinas de
la gran marca ocupaban buena parte
de un complejo cerrado al que solo
tenían acceso los empleados. Fue
un lugar con cierto halo de misterio.
Hoy en día, y desde que Philips
se trasladó a Ámsterdam, Eindhoven es una ciudad joven, poblada
por alumnos de sus reconocidas
escuelas universitarias, completamente conquistada por el arte y el
diseño, y reciclada. Las fábricas y
las oficinas de la ciudad en que se
inventaron los CD, los casetes o las
impresoras 3D, son ahora hoteles
para ejecutivos, viviendas y lofts en
alquiler con precios asequibles para
estudiantes. Muchos de los “sitios
para salir” emparejan hedonismo y
cultura. Hay restaurantes que son
también galerías de arte y tiendas.
Uno de los más conocidos es Kazerne, tal vez no muy asequible para
esos estudiantes que se apoderan de
la ciudad, pero tampoco prohibitivo
para nadie. Cenar en él es formar
parte del ambiente cool, saborear
los mejores productos holandeses
(quesos, pescados…) con cerveza
patria o vinos españoles. En su
tienda pueden adquirirse caprichos
arty. Otro de los establecimientos
especiales de la ciudad es el Blue
Collar, un hotel rockero con bar de
comida rápida abierto al ambiente
de la ciudad. Tiene instrumentos
musicales (piano y guitarra) a disposición de los visitantes y es posible
dormir por veinte euros si se elige
una habitación de las compartidas.
Su sala de teatro amueblada con
madera oscura y terciopelo rojo es
también un espacio que invita a la
participación de los huéspedes y a
la improvisación. En Holanda toda
esta apertura a la creatividad de los
adultos se acompaña del civismo
que la caracteriza. Este es el país
donde los coches frenan para no
molestar a las bicicletas y la basura
solo aparece en su sitio: en contenedores y obras de arte. Y esto último
es tal cual. A pocos kilómetros de
la ciudad se encuentra uno de los
showrooms más codiciados fuera
del país, el del diseñador Piet Hein
Eek. Uno de los grandes placeres de
visitarlo es ver la basura reconvertida en originales propuestas sostenibles realizadas a partir de bidones
de gasolina, frascos de mermelada,
latas aplastadas… todo vale para las
obras de los artistas que exponen en
uno de los locales referentes del diseño y el interiorismo a escala munAbril 2016 Lonely Planet Traveller
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BRABANTE
BRABANTE
En Nuenen, los paisajes
que dibujó el Van Gogh
más oscuro no dejan de
aparecer ante los ojos
IZQUIERDA
Clientes en la
cafetería del hotel
rockero Blue Collar,
donde una guitarra
y un piano están a
disposición de los
espontáneos, en la
ciudad de Eindhoven
A LA DERECHA
Fachada de
Zwanenbroedershuis, casa de la
hermandad a la que
pertenecía El Bosco
en Den Bosch
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dial. En el enorme hangar conviven
un taller-estudio acristalado, varias
plantas con exposición y venta de
muebles reciclados y obra, y una
tienda. Cerca se encuentra otro taller, Sectie C, compartido por otros
15 artistas de diferentes procedencias y con trabajos muy interesantes
y distintos entre sí. Entre ellos hay
un español, Nacho Carbonell, cuya
obra conquistó hace años el corazón
de los holandeses.
Antes de pisar Den Bosch pasamos por Nuenen, una pequeña
ciudad que parece dedicar su existencia a otro pintor, Van Gogh. Allí
vivió el genio una temporada de
su vida, en la casa parroquial que
asignaron a su padre, y allí pintó su
primera obra maestra, Los comedores de patatas. Entre los motivos de
su época, Van Gogh siempre eligió
los molinos y las casas humildes de
los campesinos frente a las grandes
construcciones y los primeros destellos de la industrialización. No le
gustaba dibujar a las damas y los caAbril 2016 Lonely Planet Traveller
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BRABANTE
BRABANTE
Carril bici dedicado a Van
Gogh, en Nuenen. Los
guijarros recuerdan al
cuadro ‘Noche estrellada’
DERECHA En la misma
ciudad, un rincón del
restaurante Van Opwetten,
situado en un molino de
agua que aparece en un
cuadro del pintor
Ciclistas circulan por
el centro neurálgico
de Den Bosch, la
plaza Central Markt. Al
fondo, una escultura
reproduce la figura de
El Bosco, que vivió allí
toda su vida
Visitantes observan
una reproducción de
‘El jardín de las delicias’
en el Jheronimus Bosch Art
Center, en Den Bosch
La plaza Central Markt, junto a la casa donde vivió
balleros de la aristocracia, sino a los
trabajadores que cultivaban la tierra
y vestían con telas quemadas por el
sol. Nuenen recuerda todo eso. Y de
hecho es un museo viviente de su
obra pues, cada tanto, aparece ante
los ojos un paisaje, una casa, una
iglesia o un molino con una placa
informativa que lo asocia al cuadro
que realizó en su día mirando ese
lugar. También en esta localidad se
inauguró el año pasado un carril
bici, obra de Daan Roosegaarde, dedicado a Noche estrellada, uno de
los cuadros míticos de Van Gogh.
Cuando oscurece, los guijarros que
forman el carril desprenden luz,
como las estrellas en el cuadro. Y
no hace falta tenerlo como excusa
para alquilar una bicicleta. El placer
de recorrer a dos ruedas este lugar
silencioso es máximo. Frente a los
paisajes del Van Gogh más oscuro el
camino se presenta despejado, donde los pocos coches que circulan lo
hacen con la mayor delicadeza para
no incomodar a los ciclistas. Una
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Lonely Planet Traveller Abril 2016
delicia de lugar que culmina con
otra: la crema de trufas del restaurante De Watermolen Van Opwetten (dewatermolenvanopweten.nl)
situado en uno de los molinos que
pintó el artista impresionista. Habrá
muchos otros lugares para reponer
fuerzas, pero este es inmejorable.
Los holandeses, que lo saben, son
quienes ocupan sus mesas junto con
algún que otro turista.
E
l Bosco se movió tan
poco de su ciudad que
es improbable que se
paseara por tales escenarios. Él se quedó
siempre en Den Bosch.
Su cabeza no necesitó
salir de casa para poseer uno de los
imaginarios más únicos y difíciles
de descifrar. Fue su obra la que sí
marchó lejos. Si en España tenemos
parte de lo mejor de su producción
es gracias a que el monarca Felipe II
se convirtió en su admirador y fue
uno de los mejores compradores de
su obra.
En la plaza central de Den Bosch
una escultura con la figura del pintor recuerda que allí vivió, justo en
el edificio bajo el que se sitúa. Es la
Central Markt, plaza encantadora,
transitada por bicicletas y peatones,
salpicada por algún café y su terraza
y en la que hay mercado los miércoles y sábados. Si todas las ciudades
tienen un sitio perfecto para sentarse a observar, el de Den Bosch está
aquí. En ocasiones aparecen patos
que se han perdido en su camino
por los canales y se llaman desesperadamente con intensos graznidos.
Pero el viajero no se pierde en este
lugar, puede callejear y siempre termina en esta plaza. Por otro lado, si
ocurriera, siempre habría un guía:
la gente es muy amable, acogedora
y dada a la conversación. Todo el
mundo habla inglés, como en el resto del país. Cada vez que paramos
a mirar algo, aparece una persona
dispuesta a saber si necesitamos
explicación. Cuando observamos
El Bosco, es el lugar ideal para sentarse a observar
uno de los muchos huertos urbanos
que ocupan pequeñas parcelas entre
callejuelas, es una mujer de unos 70
años quien interrumpe su trayecto
en bicicleta para contarme cómo se
dividen el trabajo entre vecinos y
cómo se hace el reparto de la cosecha. Aquí nadie parece tener prisa.
Las calles medievales de esta ciudad
amurallada están plagadas de preciosos cafés y modernos comercios.
La compra se hace sobre todo en
tiendas especializadas (queserías,
panaderías, pescaderías…) en las
que hay que esperar pacientemente
el turno. Desde primera hora de la
mañana, los cafés, las pastelerías y
sus terrazas aparecen ocupados por
grupos de gente de todas las edades
con o sin sus bolsas de la compra
a cuestas. Como sorpresa añadida,
entre las callejuelas se encuentran
numerosas tiendas de moda con
una estudiada decoración. Tiendas de ropa interior en las que las
clientas se pasean con el sujetador
que acaban de probarse, a la vista
de quien mire desde fuera. Otras de
ropa multimarca con mucho diseño
holandés (y ese punto minimalista y
cómodo pero sofisticado). También
son prolíficas las galerías de arte.
Una de mejores calles para ver
escaparates, gente y disfrutar de la
creatividad patria es Hinthamerstraat. Cuentan que el ambiente se anima mucho más cuando se celebran
festivales (de jazz, de teatro y este
año los actos del V Centenario), y
cuando hay procesiones o el párroco
de la catedral organiza el maratón
por el cáncer, en septiembre. Esta
ciudad católica aún conserva devotos jóvenes, se nota hasta en los
bares de moda. En el restaurante de
comida rápida DIT –donde lo más
difícil es encontrar mesa libre–, se
pueden tomar platos sorprendentes
y deliciosos de comida rápida mitad
japonesa mitad holandesa. Todo ello
con una decoración que combina la
obra de jóvenes artistas con alguna
estampa de la virgen María. Como
nos cuenta el dueño, no hay en ello
ninguna pretensión, solo devoción.
La misma virgen María permanece
en la catedral rodeada de velas y
vestida por diseñadores locales.
La catedral de San Juan puede
considerarse un buen lugar para
entender el espíritu del lugar. Al
gótico brabántico y al órgano impresionante de 1620 les acompañan
obras de artistas contemporáneos
como Marc Mulders, quien, para la
vidriera del Apocalipsis, reproduce
criaturas de piedra, medio humanas
medio animales, gritando mientras suben hacia el cielo. Todo ello
acompañado de aviones y personas
muy actuales. Fuera, entre los seres
extraños de las gárgolas que recuerdan a El Bosco, hay un ángel con
teléfono móvil, obra de Tom Mooy.
Por la noche la calle de Korte
Pustraat se ilumina con las luces
de los restaurantes que se sitúan,
uno tras a otro, a ambos lados. Con
sus terrazas abiertas en cualquier
momento del año, la calle permite
elegir entre todo tipo de cocina,
Abril 2016 Lonely Planet Traveller
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BRABANTE
BRABANTE
Detalle de una
reproducción de ‘El jardín
de las delicias’, en el
Jheronimus Bosch Art
Center. El original se
encuentra en el Museo
del Prado de Madrid
100 Lonely Planet Traveller Abril 2016
Abril 2016 Lonely Planet Traveller 101
BRABANTE
BRABANTE
Tiddo Baker y Victor
Sonna, con obra de este
último. Los dos artistas
comparten espacio
de trabajo en el taller
Sectie C, en Eindhoven
ABAJO Exposición en el
‘showroom’ de Piet Hein,
en la misma ciudad
Los patos se pierden por los
canales, pero los viajeros siempre
encuentran ayuda de los locales
por las calles de Den Bosch
captando la atención de todo tipo
de público que se acerca hasta aquí
para tomar el pulso de la vida social
de la ciudad. Elegir la mesa por
esta calle dependerá, más allá de la
ocupación, del tipo de cocina que
se quiera degustar. Nuestra elección
es Allerlei, cuya especialidad es el
marisco, amenizado con una buena
carta de vinos (albariños incluidos).
Todo ello servido en mesas iluminadas con velas y con un servicio de
gran calidad que, además, incluye
un guiño que conmemora el V Centenario de El Bosco: una novedosa
vajilla decorada con algunos de los
fascinantes y extraños personajes
ilustrados por el pintor.
Durante estos meses, el foco de
atención de la ciudad alrededor del
102 Lonely Planet Traveller Abril 2016
V Centenario de El Bosco está en el
Noorbrabants Museum. Quinientos
años después de la muerte de Jheronimus Bosch, su obra vuelve a
casa. La ausencia de cuadros suyos
en su ciudad natal, que tanto duele
a su gente, se ha compensado este
año con la retrospectiva dedicada
al artista. El museo, sin embargo, sí
cuenta en su colección permanente con obras de Van Gogh. En sus
paredes es posible ver algunos de
los primeros (y más desconocidos)
trabajos del artista holandés, y comprobar lo oscuros que eran sus lienzos antes de descubrir el color en el
sur de Francia.
Para organizar la muestra más
ambiciosa organizada hasta la fecha
del pintor de Den Bosch ha sido
necesario el préstamo de otras pinacotecas. Gracias a las cesiones
del Prado, el MoMA, el Louvre, la
Gemäldegalerie (Viena), el Museo
de Bellas Artes de Valencia, el Museo Británico, la Fundación Lázaro
Galdiano (Madrid) o el Museo del
Palacio Grimani de Venecia, se han
reunido 17 pinturas y 19 dibujos del
artista, y 70 creaciones de su taller y
entorno. La nave de los necios abre
Sala principal del
Jheronimus Bosch Art
Center, en Den Bosch,
un centro dedicado al
estudio de la vida y obra
de El Bosco. Compensa
la ausencia de obra del
pintor en su ciudad,
Abril 2016 Lonely Planet
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conTraveller
reproducciones
de sus cuadros
BRABANTE
la muestra con la ilustración del viaje de la humanidad al fuego eterno,
castigo a una existencia libertina. La
ruta se distribuye en varios temas:
El camino de la vida, El Bosco en
Hertogenbosch, La vida de Cristo, El
Bosco dibujante, Santos y el Fin de
los tiempos. Uno de los cuadros estrella que ha viajado desde el Prado
es el tríptico El carro de heno (15101516), en el que una muchedumbre
entre la que se encuentra un Papa,
arrastra un carro de heno –metáfora de lo material– al infierno. El
cuadro ilustra, como explican en el
museo del que procede, el versículo
de Isaías: “Toda carne es como el
heno y todo esplendor como la flor
de los campos. El heno se seca, la
flor se cae”. Pasear la mirada entre
El Bosco no necesitó salir de esta
ciudad medieval, amurallada
y surcada por canales, para
crear su visionaria obra
las paredes negras del museo para
detenerla en el interior de los personajes bosquianos –su gente desnuda
absorta en la acción, sus monstruos,
sus animales gigantes, sus pequeños
dibujos que representan lo mejor y
lo peor de la condición humana, sus
mundos llenos de detalles– es otro
viaje dentro del viaje.
Fuera de las paredes del museo
hay más El Bosco. Aparte de visitar
el centro de arte dedicado al pintor,
el Jheronimus Bosch Art Center,
para ahondar en su vida, hay mucho
más que hacer. A lo largo del año y
con la idea de ofrecer “una gran experiencia de El Bosco” para toda la
familia, se celebrarán muchos actos
dedicados a él en toda la región de
Brabante pero especialmente en su
ciudad natal. Obras de teatro, desfiles, espectáculos de luces al anochecer y cruceros en los que se narrarán
historias relacionadas con su vida
se sumarán a las muestras dedicadas
a la obra de uno de los hijos predilectos de Den Bosch. Su misterio y
su lucidez parecen seguir en ella. Y
nada mejor que la celebración del
quinto centenario de su muerte para
dar buena cuenta de ello.
Hazlo realidad
esencial
CÓMO LLEGAR
Hay vuelos a Eindhoven y a
Ámsterdam desde varios aeropuertos españoles con Iberia
(iberia.com), Ryanair (ryanair.
com) y Vueling (vueling.com).
TRANSPORTE
Para moverse entre ciudades
lo más cómodo es el tren
(ns.nl/en/travellers/home).
Y no debe olvidarse la opción
de alquilar uan bicicleta,
sobre todo en Nuenen
(deconcurrentneunen.nl).
PARA DORMIR
En Eindhoven una de las opciones definitivas es el Inntel
Hotel (inntelhotels.nl), situado
en una antigua fábrica de
Philips y decorado con un estilo
industrial fiel a su origen. Cuenta con spa, gimnasio y lofts
muy espaciosos. En la misma
ciudad, Blue Collar es un hotel
con sala de teatro y piano bar,
a partir de 20 euros la noche en
habitación compartida (bluecollarhotel.com). En Ámsterdam
el NH Amsterdam (nh-hotels.
nl) está muy bien comunicado,
tiene spa y canales de televisión
españoles. En Den Bosch, la
opción perfecta puede ser el
Golden Tulip (goldentulip.
com) a unos pasos de la plaza
donde vivió El Bosco.
PARA COMER
Paseo en barco por los canales
de Den Bosch ARRIBA La mujer
que hoy día ocupa la casa a
la que Van Gogh acudía para
recoger su correspondencia,
la del cartero, se deja observar
tras suLonely
ventana
sin cortinas,
104
Planet
Traveller Abril 2016
en Nuenen
Planifica tu viaje
El expo-restaurant-bar-shop
Kazerne (kazerne.com) es parada obligatoria en Eindhoven.
En Nuenen el lugar más típico
y frecuentado por holandeses
y turistas está en uno de los
molinos que pintó Van Gogh,
el Van Opwetten (dewatermolenvanopwetten.nl). En
Den Bosch hay que ir a DIT
(eetbar-dit.nl) para empaparse
del ambiente local y saborear
comida rápida de calidad. Muy
popular entre holandeses de
todas las edades, el problema
es encontrar mesa libre. Para
una cena a la luz de las velas en
la villa de El Bosco uno de los
muchos restaurantes encantadores es Allerlei (restaurantwolters.nl). Servicio fabuloso
y especialidad en marisco y
pescado fresco.
1 El preestreno de la mayor exposición sobre el El Bosco organizada en su tierra natal, en el Noorbrabant Museum (hetnoordbrabantmuseum.nl) se desarrolló con la puesta en escena de la coreografía de
Nanine Lining. Fue solo el inicio de una agenda llena de actividades
con las que se celebra el centenario en la región de Brabante (visitbrabant.com). En su ciudad, Den Bosch, y entre las celebraciones escénicas, habrá teatro infantil (1, 2 y 3 de abril) y recreación del mundo
medieval en las calles (4 y 5 de junio; bosch500.nl/experience).
2 El agua hila algunas de las
actividades que Den Bosch ha
preparado: habrá un desfile
acuático de obras contemporáneas inspiradas en el
mundo de El Bosco (18, 20
y 21 junio). A partir del 1 de
abril se podrá experimentar
Viaje al cielo y al infierno, una
excursión en barco con espectaculares proyecciones de
luz y narraciones asombrosas
(bosch500.nl/experience).
3 La catedral de San Juan será el
escenario de más de un acto en homenaje a El Bosco. El 6 de noviembre la Orquesta Real Concertgebow
interpretará en primicia un réquiem
compuesto para el pintor. Esta construcción de estilo gótico brabántico
está llena de sorpresas: vidrieras de
arte contemporáneo se funden con
obras de siglos pasados, mientras
que en la fachada un ángel con móvil
anima a la gente a llamarlo para
ayudar en la reconstrucción.
5 El diseño y el reciclaje visten
el espíritu de Eindhoven, la que
fue conocida como ciudad
Philips. El hotel Inntel, construido en la antigua fábrica de
la marca, ha mantenido una
decoración industrial y hace
honor a lo que fue, ofreciendo
todo tipo de facilidades tecnológicas a los huéspedes. Cada
detalle, también en la sala de
ordenadores, está mimado por
el diseño (inntelhotels.nl).
7 En Nuenen la figura de Van Gogh es
una constante. Para segurle los pasos
hay que visitar el Vincentre (museo
donde poder escuchar interesantes detalles de la vida del pintor en español),
recorrer el carril bici dedicado al cuadro
Noche estrellada y ver las casas que
pintó y en las que vivieron él y alguna
de sus historias de amor frustradas
(vangoghvillagenuenen.nl)
4 Callejeando por el centro, en
Den Bosch, aparecen constantemente pequeños comercios
de calidad y encanto. En lugar
de supermercados, gustan las
pequeñas tiendas especializadas.
Visch ofrece pescado fresco o ya
preparado y listo para saborear
en bandejas (vischzaak.nl). En
Broodspecialist (debroodspecialist.
nl) se encuentran panes artesanos
típicos. Incluso el sonido del timbre que anuncia un nuevo turno
recuerda a épocas pasadas.
6 Den Bosch está salpicada
de pequeños comercios con
mucha personalidad que merecen una visita. Tiendas de ropa
multimarca con mucho diseño
holandés, minimalista, sofisticado y cómodo, como Juul y Oh
(juulfashion.nl, ohdenbosch.nl),
locales vintage de decoración
(vintageroom.nl), establecimientos
con complementos para bicicletas
de todo tipo, algunos salvados de
guerras mundiales (bikestoremember.nl)… y muchas galerías de arte.
Callejear y mirar es una experiencia
de lo más interesante.
8 Además del archiconocido showroom
de Piet Hein Eek, que ofrece restaurante y tienda, taller y exposición, en
Eindhoven hay otros locales interesantes para ver y comprar arte. En Sectie
C trabajan artistas de distintos lugares
del mundo ya asentados en Holanda.
Entre ellos hay un español, Nacho Carbonell (nachocarbonell.com), cuya obra
ha conquistado a los holandeses.
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