1 Los pueblos quechua y aymara

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1 Los pueblos quechua y aymara
1 Los pueblos quechua y aymara
en la formación y desarrollo
de la sociedad boliviana
por Fernando Calderón G. ¡ tL - r( el]
La segunda parte ha sido preparada bajo la dirección de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Consideraciones generales
Este trabajo tiene el objetivo de entregar una visión general
de las relaciones interétnicas de los grupos aymara y quechua,
en el contexto del desarrollo de la sociedad boliviana. En este
sentido, es solamente una aproximación al tema y pretende exponer
problemas en una visión histórico-social de los grupos citados
en la estructura social boliviana.
El enfoque metodológico del objeto del estudio señalado se
logrará en base a la relación clase-raza-poder. Así, la situación,
esencialmente campesina, de los grupos indígenas está constituida
además por características étnicas y, por lo tanto, la clase campesina coincide, casi en su totalidad, con los grupos indígenas. En
Bolivia actualmente el 66 por 100 de la población es campesina
y más del 95 por 100 de ella está constituida por quechuas y aymaras; en consecuencia, los problemas de la estructura agraria son
los problemas de los grupos indígenas.
La hipótesis general de este estudio considera que los conflictos de clase en la sociedad boliviana condicionan formas históricas
de discriminación racial que, en su conjunto, generan una totalidad
social, donde los indígenas se encuentran sometidos a una situación
de doble subyugación: tanto por su situación de clase, como por su
situación de grupo étnico. En el plano ideológico, este fenómeno
se hace difuso y genera distintas formas históricas de discriminación
racial, en base a estereotipos, prejuicios, proyecciones, etc., que,
a su vez, crean sistemas de legitimación de la realidad. En este contexto, para comprender la variabilidad de este fenómeno es clave
185
Las reía, iones I leréinicas en Bolivia y ('hile
analizar históricamente la práctica social discriminadora en sus aspectos económico, político e ideológico. Esta práctica se expresa
en categorías de totalidad social en la relación dialéctica de las
culturas quechua y aymara, que constituyen culturas subordinadas
frente a las culturas dominantes de la sociedad altoperuana y
boliviana, que, como se sabe, son a su vez culturas subdesarrolladas y dependientes de metrópolis desarrolladas t.
Así, la cultura subordinada históricamente se ha reproducido
y se reproduce a sí misma, enfrentándose con la cultura dominante. Esta situación de conflicto intercultural ha generado una
creciente descomposición de la cultura subordinada y una integración a la cultura dominante que nosotros denominaremos
relación de degradación-resistencia cultural, donde el elemento
determinante de dicha relación ha sido y es la expansión del
sistema productivo, que combinado con expresiones ideológicopolíticas, e inclusive lingüísticas, complementan el fenómeno
enunciado.
Se entiende el concepto de degradación-resistencia como un
proceso dialéctico entre ambos polos, en el cual, por una parte,
degradación significa una dinámica en la que los grupos dominantes desintegran las culturas autóctonas. Por otra parte, el concepto
de resistencia significa la respuesta de las culturas subordinadas
a negarse a sí mismas. La intención de este trabajo es demostrar
el desarrollo histórico y la situación actual de dicha relación.
De esta relación han nacido nuevas síntesis sociales, tal los
casos de los denominados racialmente "cholos" o "birlochas", etc.
Históricamente, y como se analizará, la clase campesina,
frente a esta situación de degradación, tuvo y tiene respuestas de
enfrentamiento que se manifiestan en situaciones de crisis, llegando a poseer una cierta conciencia étnica que asume características racistas, pues la relación entre los grupos étnicos se visualiza como una relación entre individuos y no como una relación
entre clases. Sin embargo, la conciencia étnica tiene la posibilidad
de constituir el embrión consciente (conciencia espontánea) de la
El concepto de cultura se utilizará en el sentido mas global como el conjunto de la práctica social históricamente acumulada por un pueblo, donde los grupos dominantes pueden
subordinar esa práctica para mantenerse en el poder y reproducir así su proyecto de clase.
Un mayor desarrollo de este concepto se encuentra en toda la literatura de A. Gratnsci; en
Gramsc i y las r ienr tus sociales (Ed Pasado y Presente , Argentina) , varios autores constituyen tal vez una sintesis.
186
Los pueblos quechua t' aymara en la sociedad boliviana
conciencia de clase campesina y este fenómeno lleva al problema
de las alianzas de las clases subalternas y de la hegemonía
ideológico-política en los marcos de un nuevo bloque histórico,
problema que se analizará al final del estudio.
En el marco de estas consideraciones, es necesario aclarar que
los conceptos o ideas aquí emitidos pretenden ser instrumentos
de análisis de la realidad interpretada; los conceptos cobran
vida a la luz de los hechos sociales; en este sentido, estas tentativas de conocimiento, tienen la intención de formularlos y desarrollarlos, en otra oportunidad, con mayor precisión teórica.
Nota.--- Este informe constituye una síntesis transformada del informe presentado a la Reunión de tendencias de las relaciones
entre grupos étnicos en América Latina y en la región del
Caribe, realizada en México en julio de 1974.
Período precolombino
La cultura aymaru. El ayllu, base de la organización
social ai,mara
Orígenes. El origen y desarrollo de la cultura aymará se
estructuró en base al ayllu, que, en su comienzo, se supone,
constituyó en grupo humano basado en relaciones consanguíneas.
En su primer período, se presenta como una organización social
para el consumo y la defensa del grupo y, en una segunda
fase, se transforma en productor, estructurándose en un territorio
definido, y desarrollando un cúmulo de relaciones sociales particulares que llevan a conformar la sociedad aymara.
El ayllu y la economía . El desarrollo de la tecnología aymara
era limitado , solamente utilizaba instrumentos rudimentarios para
cultivar la tierra o pescar ; también se desarrolló el tejido y la
cerámica . Este tipo de desarrollo satisfacía las necesidades de
subsistencia de la población ; la apropiación de la producción
era colectiva, por lo tanto, las relaciones sociales de producción
se basaban en la cooperación.
La división del trabajo se realizaba distribuyendo la tierra
en lotes individuales denominados tupus , que estaban en relación
187
Las relmiones interétnira s en Bolivia y Chile
Los pueblos quechua y aymara en la sus ¡edad huhwana
equivalencia) a la magnitud y composición de la familia; el
resto de las tierras que quedaban fuera de la distribución eran
de uso común o destinadas para futuras divisiones y así cubrir
el incremento poblacional.
Ahora bien, a pesar de existir posesión individual, el trabajo
de la tierra era colectivo y se realizaba por grupos denominados
chunca. De esta forma de organización del trabajo derivaron
otras, tales como el trabajo voluntario para beneficio privado y
el trabajo obligatorio para beneficio colectivo, denominado mita;
también el ayni, que era el trabajo obligatorio colectivo para
beneficio particular. Esta situación indica el grado de desarrollo
social que alcanzó la economía aymara.
El ayllu _ty su estructura político-ideológico.
El uyllu, en su
estructura de poder, estaba conformado por un consejo de ancianos con su jefe, el ¡ilacatu, que era nombrado por el jefe de la
marca (unidad de territorio mayor), denominado mallcu, y estaba
asesorado por un consejo de ancianos. En alguna medida esta
estructura de poder se separaba del resto del pueblo y tendía a
centralizarse.
El consejo, en su totalidad, tenía poderes sociales y espirituales sobre el avllu y la marca; los cargos se obtenían por tradición
y experiencia. En el consejo estaban, además, los yatiris o
sabios, maestros dedicados a la especulación anímica y filosófica.
El u yllu en su totalidad estaba protegido por los achachilas,
que eran espíritus de los antepasados que habían hecho su morada
sobre todo en las montañas. Los valores centrales que regían
a esta estructura política, según Gregorio Loza (1972)', eran los
siguientes: urnut'uñu: significa que se debe calcular lo que se va a
hacer con justicia; ejecutar, vivir con prudencia, actuar con
cautela, sin herir a nadie; checkakuskachaña: significa el justo
medio, buscar la justicia, tener los ojos cerrados para hacer un
juicio objetivo; thurt'atchuymuniña: significa fortaleza física, moral
y mental, pero ninguna de ellas separadas; además, no deben
acongojar el tiempo ni el espacio.
La relación de los hombres con la naturaleza se explicaba
solamente en términos míticos, es decir, la legitimación de la
realidad social se realizaba con características míticas.
' Al final del capitulo se encuentra la btbliografia detallada
188
Este proceso de desarrollo cultural aymara fue en alguna
medida interrumpido por la dominación del imperio incaico.
Sin embargo, es necesario aclarar que el ayllu como organización social ha permanecido hasta la actualidad; cada periodo
que se analizará le ha imprimido un "rasgo", llegando a conformarse en la actualidad en forma particular, sobre todo en las
tierras más pobres del Altiplano, pues esas regiones no se integraron ni se integran al sistema productivo de la sociedad
nacional; por lo tanto, el peso histórico del desarrollo del a.vllu,
como una de las expresiones fundamentales de la cultura subordinada , determina actualmente una de las organizaciones más
significativas de la estructura agraria.
La cultura quechua
El imperio incaico. La cultura quechua tuvo otro tipo de
desarrollo, pero con características muy similares a las de la
cultura aymara; los quechuas lograron subordinar a los aymaras
alrededor del siglo xiv, después de un período de cruentas
luchas; sin embargo, esta subordinación se realizó en base al
propio desarrollo cultural aymara; lo fundamental de esta ruptura
es el surgimiento combinado de los siguientes elementos: la nueva
función del utvllu en el sector productivo; el surgimiento de un
estado centralizado; el surgimiento de la apropiación privada
estatal ; el desarrollo de nuevas formas religiosas.
El desarrollo económico. En esta etapa se desarrollaron la
cerámica, los tejidos, la tecnología agrícola, instrumentos de piedra,
bronce y madera, y se cultivó el maíz, la papa, la quinua,
la oca, etc. Sin embargo, lo más importante fue el desarrollo
de la infraestructura: caminos, puentes, palacios, etc., y, fundamentalmente, el riego de la tierra, que llevó a un crecimiento de la
productividad y a determinar incluso formas de distribución de la
tierra. El tipo de utilización de la tierra era horizontal y por
períodos, lo que implica un mayor grado de racionalización de la
agricultura. También se desarrollaron los medios de comunicación.
El desarrollo alcanzado permitió incluso realizar transplantes poblacionales a lugares donde se necesitaba mayor fuerza de
trabajo, lo que modificó la estructura del ay11u formando dos
grupos internos: los "allegados", que tenían menos preferencias,
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Las retut'iones interéinieas en Bolivm i, ('hile
1 o, pueblos quechua y armara en la sociedad bohi tarta
y los "originarios". Esta división perdura todavía en la actualidad.
Este nuevo desarrollo de las fuerzas productivas estaba acompañado por nuevas formas de propiedad; así surgen ciclos de
utilización colectiva de la tierra: las tierras se utilizaron para el
estado, los incas y el culto.
En cuanto a las tierras del ayllu, éstas se dividían en dos:
las tierras del pueblo que fueron sometidas a fraccionamiento de
tupus individuales, y las tierras de reserva para futuros poblamientos.
Las formas de organización del trabajo eran prácticamente
las mismas que las de los aymaras, sólo que alcanzaron mayor
desarrollo; así, por ejemplo, las prestaciones de servicios se tornaron obligatorias (mita); la forma de la renta del suelo fue en
trabajo y en especie.
Algunas características de la estructura ideológico-política.
En el plano ideológico lo más importante fue la diversificación de la religión; además de los valores aymaras, surgieron
como pilares ideológicos las normas famosas de: "no seas ladrón",
"no seas mentiroso", "no seas perezoso" (ama sua , ama llulla,
ama kella ).
Con relación a la estructura política, toda la economía estaba
subordinada a la dirección del Estado, que era un Estado esencialmente centralista, donde el poder del grupo dominante era
indiscutible y donde la religión constituía el elemento ideológico
fundamental para legitimar al Estado y mantener la cohesión
interna. Eran funciones exclusivas del gobierno la dirección del
ejército y la administración de justicia. Solamente el grupo
dominante tenía acceso a la educación y a la. ciencia.
Con relación al sistema político aymara, podemos decir que
en el período incaico se acrecentó y desarrolló el divorcio entre
los productores y los dirigentes; así, el Estado incaico fue
creciendo superestructuralmente, pues era un Estado que estaba
gobernado por un grupo "aristocrático" separado del resto del
pueblo aymara y quechua.
El desarrollo alcanzado por las culturas quechua y aymara
fue roto con la llegada de los españoles, complicándose la realidad social,
190
1
Período colonial precapitalista
Aritecedentes generales
Para entender en su totalidad el surgimiento y desarrollo de la
sociedad colonial es imprescindible analizarla en los marcos de
la economía mundial. Sin embargo, lo que la define como tal
no son sus relaciones con el resto del mundo, sino su desarrollo interno.
La base de la transformación de la sociedad feudal en sociedad industrial fue la acumulación de capital que se originó de
dos fuentes: por un lado, el propio comercio y la explotación
interna de Europa, y, por otro, la exportación de minerales y
de otras materias primas de las colonias.
En este sentido, cuando los españoles llegaron a América en
busca de oro y plata, se encontraron con economías con cierto
grado de desarrollo y con una numerosa fuerza de trabajo. Esta
situación creó una combinación social particular entre las organizaciones sociales de una sociedad en transición, con preminencia feudal y una sociedad basada en un modo de producción
propio, el "modo de producción americano". A esta síntesis social
la denominaremos "sociedad colonial precapitalista americana".
Hugo Romero (1972) caracteriza esta sociedad con los siguientes elementos: presencia de propiedad privada individual del
pueblo; presencia de un poder central regulador, dependiente
de otro poder en proceso de expansión; apropiación del excedente
social por parte del Estado externo, dando lugar a las colonias; ausencia del concepto de legitimidad de los arreglos feudales europeos; presencia de un sistema incipiente de salarios.
A esta caracterización, habría que agregar la nueva particularidad de la estructura de clases y sus diversas articulaciones
en el sistema productivo; en este sentido, es correcta la utilización del concepto de "estratificación de clase de tipo colonial",
elaborado por Wilson Cantoni, para el caso de los mapuches
en Chile. En este contexto, la inserción de los grupos aymara
y quechua en la sociedad colonial los colocó, por una parte,
en el inicio de su doble situación de subyugación, corno campesinos y como indígenas, y, por otra, el marco normativo
socializó a los grupos sociales, de acuerdo con la estructura de
clases, y creó nuevas formas ideológicas de legitimación social
191
Las retariunes interénucas en Bolivia y Chile
que tuvieron un gran peso en el desarrollo de la sociedad
boliviana.
Es entonces, en este momento histórico, cuando la situación
de los indígenas se ve intrínsecamente ligada al desarrollo de la
sociedad altoperuana y boliviana.
En términos totalizantes, este período inicia el proceso de
degradación-resistencia cultural y el surgimiento de una forma
particular de relación social, que permanecerá bajo nuevas
formas en los períodos posteriores. El análisis general que se
presenta a continuación ilustra lo descrito.
La estructura colonial en el Alto Perú
La situación geográfica del Alto Perú, hoy Bolivia , fue delimitada en función del control territorial de la Real Audiencia
de Charcas, que dependía del Virreynato de Lima y éste, a su vez,
de la corona española. El Alto Perú fue uno de los sectores
dentro del desarrollo desigual colonial que tuvo mayor importancia ; la razón fundamental de esto fue la riqueza mineral que
se encontró en la zona, en especial en el cerro Rico de la villa
imperial de Potosí.
La plata encontrada en Potosí hizo que la minería fuese el
sector económico dominante de la sociedad colonial; la producción de este metal se realizaba con los mejores adelantos tecnológicos de la época, e incluso se descubrieron innovaciones
tecnológicas. Sin embargo, esta producción se llevaba a cabo en
base a la superexplotación de las fuerzas de los trabajadores indígenas y los españoles utilizaron las formas de organización
social del trabajo desarrolladas en el período incaico, fundamentalmente la mita, que se tornó obligatoria y de uso privado.
Esta situación de explotación, tanto de las minas como en el
campo, redujo en un sexto la población indígena.
El proceso colonial llevó a la conformación de las ciudades
donde se generaron talleres artesanales denominados obrajes, en
los que inclusive se pagaban salarios, y, por otro lado, surgió la
proliferación del comercio.
Con relación a la estructura política, si bien en las minas
y en el campo se hallaba el poder económico, éste se manifestaba
políticamente en la ciudad. Ese es el caso de la Real Audiencia
de Charcas, donde radicaba el gobierno, la administración pública,
192
Lus pueblos que.hua r apnaru en la sociedad boli vana
el ejército y la administración de la justicia. .Así se alcanzó
un cierto grado de desarrollo burocrático, que se enlazaba
"hacia arriba" con el virreynato de Lima y éste a su vez con
la corona española; en el enlace "hacia abajo" surgió una simbiosis de la estructura española y la indígena ; así, por ejemplo,
los cantones se hicieron en base a los avllus y a las marcas.
Este desarrollo no fue homogéneo, sino, por el contrario,
hubo varios períodos internos en el desarrollo colonial; por ejemplo, en un principio fue un período de auge económico en el que
se consolidaron las estructuras. Sin embargo, en el siglo xviii
esta economía entró en un periodo de profunda crisis, disminuyendo la producción de minerales; por ejemplo, de las 10 000 minas
que existieron en el cerro de Potosí en el período de auge, al
final de la colonia sólo 100 eran trabajadas. Esta crisis también
se manifestó en el agro y en el comercio con un relativo
estancamiento de su producción, dicha situación se manifestó en
luchas sociales, principalmente indígenas, que culminaron en el
proceso independentista del siglo xix.
Características de la estructura agraria
El campo estaba subordinado a las minas y a las ciudades,
puesto que del mercado de éstas dependía su producción. En el
período colonial la estructura agraria se torna compleja, iniciándose la integración típica del indígena americano al sistema
productivo a través de la gran propiedad rural, echándose así
las bases del sistema de latifundio.
Asimismo, se alcanzó un mayor desarrollo de las fuerzas productivas, con la innovación de las técnicas de producción traídas
de la España semifeudal, siendo la rueda y el transporte animal
los principales elementos revolucionad ores. Inclusive se lograron
desarrollar los propios instrumentos de trabajo que poseían
los indígenas; sin embargo, es necesario aclarar que se desperdició el desarrollo alcanzado por las técnicas de irrigación (esto
se debió a las propias limitaciones de la economía colonial); en
este período también se desarrollaron la renta del suelo en trabajo y especie.
En el período colonial coexistían en el campo varios tipos
de propiedad: los repartimientos y "encomiendas" en manos de la
clase terrateniente emergente, que llegaron a transforuiarse en
193
L.us rc'lurnenes niterémirus en Bolivia v Chile
Los pueblos quechua avnmru en la sowedad huóilatía
haciendas durante el siglo xlx ; las "reducciones", que se conocieron bajo el nombre de tierras de comunidad , que eran los
ex avllu.s.
productivas; estas tierras eran las de los pobladores de los
uvl/hes, que se mantuvieron, gracias a la legislación del virrey
Toledo en el año 1582, en reducciones territoriales. Se puede decir
que si bien el sistema de reducciones entregó a los indios las
peores tierras, fue gracias a éstas que se perpetuó el sistema del
avllu; sin embargo, las comunidades eran vigiladas por los misioneros. Esta situación contribuyó a un incremento de la diversidad religiosa indígena, donde el culto cristiano fue incorporado
como un culto más.
Los repartimientos eran premios económicos que entregaba
la colonia a los conquistadores por los servicios prestados;
consistían en extensiones de tierras que incluían a los indígenas
que allí se encontraban. Posteriormente , se entregó el derecho
sobre los indios sólo para adoctrinarlos ; éste fue el origen de
la encomienda , que consistía en un grupo de familias indígenas
que quedaban bajo la autoridad de un español , encargado de
inculcar al indígena la fe cristiana y recibir , a cambio, prestaciones de carácter económico.
A una forma de encomienda se la denominó " pongueaje",
el mismo que se abolió formalmente el año 1946, y realmente
en el año 1952.
Al principio , esta situación estuvo limitada al pago de tributos, pero posteriormente se repartieron a los "pongos" junto
con la tierra . Mendieta y Núñez (1937) afirma al respecto:
Segrequción racial } conflictos políticos
El marco normativo compuesto por la dominación española
socializó a las personas y grupos sociales en función de sus
intereses de clase, generándose una práctica discrinunadora de los
indígenas-canipesinos,que se legitimaba en dos sentidos contradictorios: una de tipo de casta, que era la principal y dominante,
donde la discriminación formal es idéntica a la real, y otra de
tipo semiliberal capitalista, muy incipiente y secundaria y que
sólo se desarrolló en algunas regiones; en este tipo la discriminación formal tendía a ser idéntica a la real. Esta doble
legitimación ilustra, en alguna medida, intereses económicos contrapuestos. Aquí es importante señalar que esta doble legitimación estará en pugna en todo el desarrollo histórico.
Con respecto a la relación de esta situación en el marco
mundial se puede señalar que, en este período, se produce el
inicio del proceso de integración mundial de las colonias al inercado capitalista y en estos términos la integración colonial tuvo
una inconsistencia, en cuanto a su práctica ideológica legitimizante, porque la discriminación contra los indígenas fue más
violenta que en las sociedades no indígenas, y esto es una
involución respecto a la racionalidad e integración capitalista.
Así, en el plano interno, el conjunto del sistema normativo
desvalorizaba a los indios y expresaba a la vez una discriminación económica, política e ideológica; discriminación que es más
crítica que la impuesta a una sociedad de clases sin grupos
étnicos discriminados. La discriminación legal, en lo esencial, fue
identificada a la discriminación real; así, legalmente, el indio
era considerado subhumano, sin normas civilizadas ni cristianas.
Célebres son las discusiones en Europa al respecto entre Bartolomé
Los encomenderos ejercieron a principios de la época colonial una especie de
señorío sobre el territorio habitado por los indios que les habían sido repartidos
o encomendados y muchos, ahusando de estas circunstancias, se apoderaron de las
tierras que éstos poseían y extendieron así, arbitrariamente, las propiedades de
que se les hiciera merced.
La forma de este tipo de propiedad de la tierra se dividía
en dos: por un lado, el encomendero entregaba a los indios
pequeñas parcelas para su consumo, denominadas " sayanas" o
"pegujales", que determinaban el trabajo necesario para la subsistencia, y, por otro lado, el encomendero contaba con la fuerza
del trabajo indígena para la producción de las tierras de la
hacienda. Fuera de esta renta del suelo en trabajo, existía la
renta del suelo en especie.
Esta forma de división de la propiedad de la tierra fue el
origen del complejo latifundio-minifundio que creció en el período
republicano.
Este tipo de propiedad agrícola se normativizó en tres formas
de propiedad, a saber: la realenga, la de los españoles y la
eclesiástica.
Las tierras de la comunidad eran esencialmente tierras menos
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1
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Las relariunc
t.
intert'tnua. en Buliria i' ('hile
de las Casas y Sepúlveda (Vargas, 1948). Los indios se sentían a sí
mismos inferiores por nacimiento; el indio debía recibir asistencia,
en todos los aspectos, del blanco. Sin embargo, la misma
práctica cultural indígena probó lo contrario; al respecto, es
ilustrativa la demanda de justicia social de uno de los discursos
del Inca Yupanqui a las cortes de España, en el año 1810
(citado por Antezana y Romero, 1973).
La situación de "estratificación de clase de tipo colonial"
se expresó además en la formación de un nuevo grupo social denominado "cholo", que se constituirá en otro grupo segregado
inclusive por los mismos indios. Históricamente va a tener una
gran importancia y cada período le marcará un sello especial;
a este fenómeno que se originó en la colonia lo denominaremos
provisionalmente "ladinización", que consiste en un proceso de
secularización del indígena e inclusive en términos de mezcla
racial, pero esencialmente se lo debe ligar a una práctica social no
relacionada directamente con el trabajo de la tierra y de algún
modo de integración urbana, fundamentalmente en términos del
sistema productivo (comerciantes, artesanos, etc.). Este proceso
significó también la adopción de otras lenguas, principalmente la
española, y de un conjunto de comportamientos sociales y una
visión del mundo con características peculiares, jugando un papel
político importante en el proceso independentista.
Con respecto a los conflictos sociales manifiestos en el período
colonial, existieron numerosas sublevaciones de "mestizos" e
indígenas, las niás con características reivindicativas y las menos
con fines políticos propios; la más importante se realizó a
fines del siglo xviii (1779), producto de la crisis social existente:
en el Altiplano se levantaron todos los indígenas bajo la dirección
de Julián Apaza, llartiado Tupac Katari.
El levantamiento aymara logró generar una estructura de
poder paralela a la colonial y perseguía espontáneamente la liberación aymara del yugo español; esta sublevación tenía características racistas, pues todo lo que no constituía sometimiento al
proceso aymara era pernicioso y había que eliminarlo; así, los
campesinos aymaras, aislados, lograron sitiar la ciudad de La Paz
por nueve meses. Sin embargo, el levantamiento fracasó y
culminó con el descuartizamiento del líder en la comunidad
campesina de Peñas. De esta manera, este movimiento social
espontáneo poseía una cierta conciencia étnica, esto en la medida
196
Los pueblos quechua } aymara en la io ¡edad huhviana
que los sublevados tendían a captar su situación de explotación y
visualizar a sus "enemigos blancos", pero dicha conciencia tenía
el límite de convertirse en conciencia social, por las características
del mismo sistema colonial; recién con el desarrollo de la
sociedad boliviana, la situación estructural cambiará cualitativamente con el surgimiento de la clase obrera en el presente siglo.
En todo caso, el levantamiento de Katari fue el principal
indicador del ocaso del período colonial y el inicio del proceso
revolucionario que culminó con la instauración de la república.
Para concluir el análisis de este período, podemos decir
que la colonia marcó la génesis del subdesarrollo de la estructura social boliviana, iniciando una dependencia social del país
colonizador.
La dominación oligárquica y la económica de enclave
La formación del estado republicano. El desarrollo de la
economía librecambista y la ideología liberal segregacionista
A principios del siglo xix la economía mundial experimentó
la consolidación del sistema capitalista con el crecimiento de
la denominada primera revolución industrial . En este marco, la
sociedad europea se encontraba en crisis, expresada por las guerras napoleónicas que afectaban fuertemente a España; esta situación mundial fue la condicionante externa para la creación de
las condiciones objetivas para la liberación colonial ; la crisis
interna en alguna manera se describió en el acápite anterior.
La acumulación de fuerzas sociales que permitió el triunfo
de la revolución independentista estaba conformada por una amplia alianza de clases entre los propietarios de las minas, los
terratenientes , grandes y pequeños comerciantes , capas medias ligadas a la burocracia y la mayoría de la masa indígena; si bien en
esta alianza no se generó una hegemonía ideológica-política, en el
sentido empleado por Gramsci, en dicha alianza el control y la
dirección general estaban en manos de los terratenientes y comerciantes. Posteriormente , a fines del siglo xix y a principios
del xx, surge la oligarquía minera, que se impuso como la
fracción dominante de la economía nacional.
197
Las relaciones intereIn,eas en Bolivia i' (,hile
Las reivindicaciones de las clases subalternas en el proceso
revolucionario fueron inmediatistas y se expresaban en el deseo de
liberación de las instituciones coloniales que los oprimían concretamente. Con relación a la clase dominante, ésta no sólo
aspiraba a ciertas conquistas inmediatas, sino además a la
toma del poder político mediante el control del aparato del
Estado y la creación de una nueva forma unitaria de dominación. Sin embargo, es necesario aclarar que este proyecto, en
alguna medida, era el único que tenía vigencia histórica; así,
los valores nacionales que acompañaron dicha revolución no
sólo significaron el surgimiento de una nueva dominación sino
que ademas generaron la idea de unidad nacional e inclusive
de unidad latinoamericana que, históricamente, adquirirá vigencia
aunque con otro significado.
Esta revolución rompió los lazos con la metrópoli española,
pero creó otra forma de dependencia social.
Ideológicamente, las capas dominantes estaban influidas por
la ideología liberal anglo-francesa. Una vez que operó el triunfo
revolucionario y se conformó la república en Bolivia, al igual
que en el resto de América, se enfrentaron dos tendencias
ideológico-politicas que buscaban distintos modelos de desarrollo
económico para el país; éstos eran, por un lado, los integracionistas y, por otro, los pro europeos o librecambistas.
Entre los integracionistas más importantes que buscaban
un desarrollo autónomo y "hacia adentro" se encontraban: Esteban Arze, Andrés de Santa Cruz y Simón Bolívar; este último
intentó realizar una política agrarista basada en pequeñas propiedades agrícolas. Célebres son, al respecto, los decretos de
Trujillo en 1824 y el del Cuzco en 1825; este modelo se proponía concretarse en base al trámite de venta de las tierras del
Estado, basado en el supuesto que el nuevo Estado sucedía
en propiedad los bienes de la Corona. Por otra parte, reconocía
la propiedad indígena; además, pretendía, entre otras cosas,
abolir el tributo indígena y la servidumbre e instituir el régimen
salarial; este proyecto entró en franca contradicción con los
intereses de los terratenientes, situación que llevó al aislamiento politico del Libertador de las Américas. Es así como
se impusieron los terratenientes y los grandes comerciantes
que pensaban que la riqueza de la nación se concretaba en
la exportación de materias primas, trasluciendo así su ideolo198
Los puehlo.s quechua v avmara en la sociedad hou cana
gía liberal, mercantilista, dependiente de las nuevas metrópolis;
así, el congreso general constituyente en 1826 suspende los
decretos bolivarianos, echándose de esta manera las bases para
que, a fines de siglo, se consolidara el régimen del latifundio.
En un primer periodo republicano las crisis políticas internas, dado el incipiente desarrollo nacional, impidieron que
se consolidara un sector económico; fue sólo a fines del siglo pasado que se impuso la minería en base a la producción
de plata. Así pues, se genera una división internacional del
trabajo, dado que Bolivia se especializa en la producción de materias primas para la exportación y, por otro lado, importa productos manufacturados y suntuarios.
Sin embargo, sólo a principios del siglo xx se consolidó
este modelo de desarrollo económico con la implantación de la
producción del estaño: así, las exportaciones bolivianas de estaño
llegaron a constituir alrededor de la cuarta parte de las exportaciones mundiales; internamente, en la balanza de pagos, en el
rubro de exportaciones, el estaño tenía un 75 por 1(X). Esta
situación llevó a la conformación de una economía de enclave que
significaba que el sector de exportación más importante de la
economía nacional estaba en manos foráneas. Tras grandes trusts
internacionales, aunque de origen nacional, constituyeron dichas
empresas: la Patiño Mines Enterprises, con sede en los Estados
Unidos de América, la Hochschild Mines y la Aramayo Mines.
La Patino Mines constituyó un monopolio mundial en la producción, elaboración y distribución del estaño. Por otro lado, esta
empresa controlaba internamente el capital financiero mediante
el Banco Mercantil de Bolivia. El sector comercial de exportaciones quedó en manos anglo-norteamericanas; así se instalaron la
Duncan Fox, la MacDonald, la Grace, etc. Toda esta situación
indica que se conformó una fusión del capital industrial minero
y financiero, lo que originó una oligarquía. El Estado fue un simple reflejo de los intereses de estos sectores, aunque en él se manifestaron ciertas contradicciones secundarias con el sector terrateniente.
Ideológicamente se impuso definitivamente el liberalismo.
Su expresión en el campo se implantó durante el siglo xix; los
terratenientes poseían una concepción evolucionista racista del
desarrollo de las poblaciones. Esta ideologia argumentaba, para
legitimar las expropiaciones de tierra y la explotación de los
199
Las reluriones irrlerétnte 'as en Bolivia v Chile
indígenas, que éstos eran deficientes mentales por naturaleza;
mientras que grandes extensiones de tierra permanezcan en su poder, la economía agraria no pasaría de la subsistencia y así no se
progresaría ; por lo tanto, argumentaban que el papel de[ Estado
debía ser entregar las tierras a los blancos para que éstos hagan
progresar el país . Esta ideología liberal se tradujo en una
política gubernamental conocida como "desmortización de bienes
de manos muertas ". Durante el período de usurpación de las
tierras en 1868 - 1970, un ideólogo y dirigente político decía
(SNRA , 1970):
Perfectamente conocido como es el carácter egoísta del indígena, sus tendencias
al aislamiento y la ninguna esperanza de civilizarlo por los medios de la
educación e instrucción que le proporcionan nuestras instituciones ; convencidos,
como debemos estar, de que esta raza permanecerá en statu que delante de
nosotros, burlándose de la acción de los siglos y de los estímulos de la
civilización, las miras del legislador no deben ser otras que las de producir
una profunda y radical alteración de su modo de ser, sacándole de su condicion. Para operar este cambio no encontramos otro modo más eficaz ni a
propósito que arrebatarles tranquilamente y pacíficamente la tierra, obligándoles
a ello, consintiéndoles su enajenación... [y más adelante agrega :] arrancar estos
terrenos de manos del indígena ignorante y atrasado es efectuar la conversión
más saludable en el orden social y económico de Bolivia.
La cita ilustra la discriminación racial de tipo "casta", que
tuvo sus orígenes en la sociedad colonial y que persistió en
el plano ideológico en el período republicano.
La estructura agraria
El proceso de consolidación del latifundio. El campo estuvo
históricamente subordinado a la ciudad, pues de ella dependía
su desarrollo, y se basó en el régimen del latifundio; el proceso
de estructuración de este es el siguiente:
En 1825 los latifundios solamente constituían una cuarta parte
de la tierra productiva y las comunidades tres cuartas partes;
existían 3 102 comunidades indígenas y 2 114 haciendas, las primeras con 498 084 habitantes y las haciendas con 360 000 colonos'. A fines de la dominación oligárquica, el latifundio
1 Estos datos nu son confiables, pues estas eran solo cornunidades inscritas en el registro:
se supone que la pohlacion y el uuruero de haYwaiues luerou el Johle
200
Los pueblos quechua t ' avnruru en la sociedad bou ciara
constituía más de las tres cuartas partes de la superficie de la
tierra productiva.
El proceso de consolidación del latifundio como régimen
principal de propiedad agrícola duró hasta mediados del presente
siglo; esta consolidación se originó de dos fuentes: u) expropiación de las tierras de la comunidad, y h) concesiones de
tierras, por parte del Estado, a colonizadores.
Expropiación . El despojo de las comunidades se inició apenas implantada la República , con los presidentes Ballivián, Santa
Cruz y otros. Sin embargo , el hito que marcó la consolidación
definitiva fue en los años 1868-1870 , bajo el gobierno del general
Melgarejo . Así, en 1968 el Gobierno dictó el siguiente decreto:
Las tierras poseídas por la raza indígena hasta hoy bajo el nombre de tierras
de la comunidad, se declaran propiedad del Estado. Dichas tierras serán vendidas
en pública subasta, con objeto de cubrir con su producto la deuda interna
y los gastos del servicio público. (Cárdenas, s. f.)
Con esta expropiación de tierras se beneficiaron los grupos
dominantes urbanos apoyados por el aparato burocrático del
Estado. Según Arguedas, fueron desposeídas de sus tierras alrededor de cien comunidades indígenas, quedando 3(X)000 campesinos sin tierra. Otro historiador, Pérez Patón, argumenta que
quedaron 650000 campesinos sin tierra sólo en el departamento
de La Paz.
Los indios que sufrieron expropiación fueron convertidos en
simples colonos. Algunas comunidades se sublevaron, pero fueron
aniquiladas; así, en la comunidad de San Pedro de Tiquina
se levantaron 8 000 indios y fueron muertos 600; en Ancoraimes se levantaron 3 000 y fueron muertos 600.
En 19(X) se reanudó la expropiación de tierras a los indígenas, bajo el gobierno de los liberales (1900-1920); en este
periodo alrededor de 200 comunidades fueron expropiadas; como
se verá en respuesta surgieron numerosos levantamientos.
Colonización. La otra forma de consolidación del latifundio
fue la colonización. La ley de 1905 fijaba en 20(X)0 hectáreas
el limite beneficioso de las tierras; en 1908 se llegó a otorgar
10 millones de hectáreas. Los nuevos propietarios eran, por lo
general, personeros del Estado y oligarcas que extendían sus
201
Las reta, iunrs ouereknis a s en Bolivia v ('hile
Los pueblos quechua y avmara en la sociedad hol,viana
dominios, pues no se entregó tierras a ningún indígena; el
proceso de colonización indígena se realizó después de la revolución de 1952. (Estos datos fueron obtenidos de "Evaluación
de la reforma agraria en Bolivia", del Instituto Nacional de
Reforma Agraria , 1970.)
El proceso de consolidación del latifundio se realizó en base
a relaciones clasistas , como también por prácticas de expropiación de los grupos indígenas; en este orden , estas prácticas
son expresiones del antiguo sistema colonial.
Tipos de propiedad y proceso de trabajo.
formas de propiedad fueron las siguientes:
Las principales
El latifúndio. Consistía en grandes extensiones de tierra en
manos de los terratenientes; este tipo de propiedad era el más
importante en la estructura agraria. El sistema de latifundio estaba
constituido por tres tipos de productores directos: los colonos,
que eran la fuerza laboral indígena, encargados de trabajar de
tres a seis días en las tierras del patrón a cambio de la
utilización de una pequeña parcela (pegujal). Además, los colonos
prestaban servicios obligatorios, personales y gratuitos en la casa
de hacienda (pongueaje); la renta del suelo era en especie
y en trabajo; esta situación valorizaba la tierra, pues ésta se
vendía en el mercado incluyendo los colonos; al respecto, Urquidi (1953) señala: "Es sabido que en nuestro país, el precio
de las propiedades se establece en relación con el número de
colonos que ellas cuentan."
También estaban presentes en el proceso productivo del latifundio los denominados "agregados"; éstos aportaban fundamenmente fuerza de trabajo temporario en las tierras de la hacienda.
El otro sector eran los llamados "hatahuahuas", que eran los
sectores más popularizados, pues trabajaban en mediería en las
tierras peores de los pegujales y del latifundio, y constituían una
población nómada.
La pequeña propiedad agrícola. Consistía en pequeñas extensiones de tierra poco productiva que poseían los campesinos de los
valles y del Altiplano; el crecimiento de la población y la calidad
de las tierras hacían vivir a estos campesinos en condiciones
202
también misérrimas , lo que inclusive les llevaba a trabajar en
otras tierras.
De esta manera, tanto el pegujal del colono corno la pequeña
propiedad agrícola dependían causalmente del latifundio e inclusive hicieron que éste se desarrollase vinculándose con el mercado
nacional como el principal productor de alimentos agropecuarios.
Al respecto , Antonio García ( 1967) comenta:
Ni en la formación de una infraestructura, ni en el pago de salarios , ni en el
régimen de beneficios sociales, ni en las faenas de procesamiento y comercialización existió, por lo general, una inversión monetaria L.a corriente económi a
funcionó casi exclusivamente en una sola dirección, de la hacienda hacia el
propietario absentista, no del propietario hacia la hacienda. El régimen normal
consistió en una exportación de ingresos netos de la agricultura, los que sirvieron
para financiar los consumos suntuarios y el status de privilegio de la aristocracia
terrateniente.
La relación latifundio-minifundio entró en crisis creciente a partir
de 1930.
Esta problemática conformó el denominado complejo latifundio-minifundio generando una marginalidad campesina del trabajo, en el sentido de que grandes masas de campesinos, por falta de
trabajo y hambre, tuvieron que emigrar a las salitreras del norte de
Chile, a los centros mineros, a las ciudades, y inás tarde a las
zafras azucareras del norte argentino: de esta manera se conformó una gran población flotante que constituyó un ejército campesino de reserva de mano de obra, que sirvió para regular la
oferta y demanda de la fuerza de trabajo agrícola. Este fenómeno
se desarrolló más aún con el paso del tiempo, marginalidad que
en los marcos de una economía subdesarrollada dependiente no
puede encontrar una integración social.
Lu comunidad indígena. Las comunidades indígenas que subsistieron al proceso expropiatorio de tierras sufrieron una diferencial
integración a la sociedad nacional en razón de la mala calidad
de sus tierras, la explosión demográfica, uri proceso interno de
minifundización y, por ende, de falta de trabajo; en el plano
ideológico también concluyó tina cierta "integración" a la vida
nacional con la instauración del servicio militar obligatorio en el
período liberal.
En su seno, siguiendo el ritmo impuesto por la colonia, se
203
Lus pueblos yuerhuu urrnuru en la soslerlarl bnhwunu
Las reta, iones uucrr4nrras en Bolivia i' ( 'hile
consolidaron los dos grupos ya citados: los originarios, que
asentaron a su favor las mejores tierras, y los allegados, que se
quedaron con las peores. Las mejores tierras comunales que
tenían mayor contacto con las ciudades empezaron a desintegrarse,
existiendo en ellas formalmente la propiedad colectiva de la tierra
pero con dominio efectivo de los originarios. Las comunidades más
alejadas mantuvieron y mantienen la propiedad común y viven
fundamentalmente de acuerdo con los moldes culturales ya explicados. Sin embargo, a dicha cultura se incorporaron algunos
valores de la cultura dominante; su nivel de vida permaneció al nivel de la subsistencia, su situación se agudiza crecientemente y
empieza a aumentar la población flotante.
El censo de 1950 indica que existían 2 799 comunidades
indígenas con una superficie de 7 millones de hectáreas, la
mayor concentración de ellas se encuentra en el Altiplano;
sin embargo, estos datos son poco confiables, dadas las limitaciones de dicho censo. El antropólogo Vellard (1960) estima que
el número de comunidades era el doble.
Además de estas tres formas de propiedad, existían , aunque
con poco peso, la mediana propiedad agrícola en la región de
los valles, limitada a producción lechera y ganadera, con una
relativa inversión de capitales y basadas en el régimen salarial.
En el cuadro 1, que ilustra el grado de concentración• de la
propiedad agrícola, podemos apreciar que el 69,4 por 100 de
los propietarios controlaban el 0,41 por 100 del área total de las
fincas y el 95,11 por 100 del área estaba bajo dominio del
8,1 por 1(X) de los propietarios; sin embargo, dado el carácter
monopolizador de la propiedad agrícola, se estima que sólo el
CUADRO 1. Censo (le 1950
tincas
Ares de las
-
fincas (5,,t
rO 1 AI.
204
-.- —
Porcentaje
Numero
Menores de 10
De 10 a 500
Mayores de 500
Área total en fincas
--
del total
Porcentaje
Heclareas
Promedio por
finca Iha.)
del total
59 988
19 437
6952
69,4
22,5
8,1
132 964
1 475 488
31 149 398
(1,41
4,48
95, 11
86 377
100,0
32 749 850
100,0
2,2
75,4
4480,6
4 por 100 de los propietarios controlaba el 95,11 por 100 de las
tierras.
La tecnología y el uulor del trabajo indígena. Dadas las relaciones de producción precapitalista del agro, el desarrollo que las
fuerzas productivas alcanzaron fue muy incipiente, así sólo el 5,8
por 100 de las tierras cultivadas estaban mecanizadas, el grueso
de la producción agrícola se hallaba en los valles y en el Altiplano, el trópico tenía aún menor desarrollo. Esta situación
tenderá a invertirse después de 1952.
Un informe de CI_PAL caracteriza la situación existente (citado por Grober, 1969):
Más del 90 por loo de las labores agrícolas del país se realizaban utilizando
medios de trabajo primitivos. En la zona oriental, en las zonas montañosas y
en las partes del Altiplano, el laboreo de las tierras y las demás faenas
se hacen exclusivamente a base de esfuerzo humano con la ayuda de implementos manuales. Más comúnmente, sin embargo, se emplea el arado de
tipo egipcio, tirado por bueyes. Las labores intermedias de cosecha se realizan
íntegramente a mano. Bajo estas condiciones de trabajo es fácil deducir que la
productividad por hombre es bajísima.
De esta situación se deduce que las fuerzas productivas necesitaban para desarrollarse nuevas relaciones de producción, hecho
que estaba en franco antagonismo con el régimen vigente.
Esta relación crecientemente se agudizará a partir de la década del 30, siendo utia de las condiciones esenciales para el
cambio ocurrido en 1952.
La organización económica del campo se basaba fundamentalmente en la renta del suelo en trabajo y en especie, que
se generaban gracias a la coacción de los sectores dominantes,
pues no era una relación pactada libremente. También existía
la renta del suelo en dinero aunque en muy pequeña escala.
Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Reforma
Agraria boliviano (INRA, 1968), señala cuatro tipos de tributos
al sistema: u) el valor dado al trabajo campesino, hI el tributo
campesino pagado a los patrones en servicios personales, c) las
restricciones al uso de la tierra, y d) el régimen penal aplicado
al campesino por incumplimiento de obligaciones.
205
Las relax ¡unes inieréinicur en Bolivia y ('hile
Los pueblos quechua y avmara en la sociedad holiviana
La segregación racial y otras características sociales de la
estructura agraria en su relación con la sociedad nacional
con la sociedad nacional ha sido siempre conflictiva, ya sea
manifiesta o latentemente.
Es así corno, dado el proceso de abuso y de usurpación de
tierras, nunieiosas han sido las sublevaciones campesinas. Estas
fueron simples levantamientos espontáneos o estructurados con
fines políticos mediatos. Entre los levantamientos más importantes tenemos el de 1868-1871, el dirigido por Wilca en 1898-1899, el
de Jesús de Machaca en 1921 y el de Chayanta en 1927. Entre
estos levantamientos, el más importante fue el dirigido por Wilca II
en las zonas del Altiplano centro y norte, cuyas características
políticas fueron las siguientes: la restitución de las tierras de
origen; la guerra de exterminio contra las minorías dominantes;
el desconocimiento de las nuevas autoridades liberales; el reconocimiento de Wilca 11 como caudillo.
Este levantamiento, con características racistas, tuvo en principio un relativo éxito dada' la coyuntura existente que se
expresaba en la lucha entre liberales y federalistas; los campesinos entraron incluso en la ciudad de Oruro en el año 1899.
Esta rebelión en principio fue utilizada por los liberales; sin
embargo, una vez que éstos tomaron el gobierno, las masas indígenas fueron aniquiladas.
La represión a las sublevaciones indígenas era justificada
por una ideología racista; al respecto son ilustrativos los periódicos de la época La Razón y El Diario. La Iglesia llegó
incluso a justificar este tipo de masacres campesinas; es sumamente clara la carta dirigida por el vicario general del Obispado
de La Paz al ministro de Guerra, del 23 de agosto de 1927,
en la cual justificaba la masacre de Chayanta. En la carta se
indica que el ejército cumplió un deber nacional y cristiano
al mantener el orden en el Altiplano, engrandeciendo así a
la patria.
Con relación al problema del proceso de "ladinización", éste
se acentúa ampliándose en gran medida; el grupo denominado
cholo llega a confundirse con la pequeña burguesía, con las
capas medias e inclusive con la oligarquía minera (por ejemplo,
se calificaba a Patiño de cholo).
Los sectores oligárquicos terratenientes calificaban a este
grupo como híbrido e inmoral; al respecto, es ilustrativo el
texto de Arguedas Pueblo enfermo, en el que calificaba a los cholos como holgazanes, inclinados a la bebida. mentirosos, etc.
El sistema de dominación oligárquico no logró una hegemonía
ideológico-política sobre la masa campesina; la dominación se
mantuvo gracias a la coacción física e ideológica, como francas
expresiones de explotación y de segregación racial.
La consolidación del latifundio disgregó en gran medida las
culturas autóctonas; sin embargo, éstas permanecían en el orden
superestructural interno de los campesinos, ya sean colonos, agregados o hatahuahas; esto expresa la relación de resistenciadegradación cultural. Las relaciones de los campesinos comunitarios con el resto de la sociedad nacional eran indirectas y se
comunicaban entre sí mediante los "notables", cuyo nombramiento
derivaba de su poder económico sobre la tierra o de su relación
con los que la poseían; así, de los campesinos de los latifundios solamente los jilakatas se comunicaban con el patrón o el
corregidor de la zona, que por lo general era también terrateniente . De esta manera los campesinos estaban incomunicados
entre sí y mucho más con el resto de las clases subalternas.
El sistema interno de la hacienda era fundamentalmente rígido y estratificadamente cerrado, situación que era acompañada
por un fuerte paternalismo patronal.
Otro elemento importante que permitió reproducir las relaciones de dominación fueron las sanciones internas del latifundio, que iban desde la simple reprimenda moral hasta la
coacción fisica.
El estudio ya citado del Instituto Nacional de Reforma
Agraria detectó cinco tipos de sanciones: laborales, que generalmente consistían en la duplicación del tiempo de trabajo o en
un aumento de obligaciones en la casa patronal; económica, que
eran multas o confiscaciones de propiedades; morales, que iban
desde los insultos hasta encierros en una pieza de la hacienda;
fisicas, que fundamentalmente eran flagelaciones, para lo cual
utilizaban instrumentos de tortura tales como cepos, látigos, etc.;
al respecto, es ilustrativo el texto de Arguedas Raza de Bronce,
donde narra algunas flagelaciones a los indios por ruptura del
contrato de trabajo; esta sanción justificaba la relación entre la
necesidad de ruano de obra y la oferta de fuerza de trabajo.
De esta manera, la historia de la relación de los campesinos
206
j
207
Los pueblos quechua y a ¡mara en la s<)c iedad hola lana
Las relartones interétnituy en Bolivia -1, Chile
Si en alguna medida el comportamiento de estos grupos tiene
alguna hibridez ideológica, no se debe a que sean mestizos en sí,
sino al hecho de que son producto de la relación degradaciónresistencia entre la cultura dominante y la cultura subordinada.
Sin embargo, existieron sectores de este grupo discriminado que
alcanzaron posiciones altas en el sistema productivo e internacionalizaron las normas y valores del proceso de socialización
de la ideología dominante, culturizándose como "blancos" y
logrando una cierta identificación nacional. A pesar de esto,
permanecían discriminados; sin embargo, esta situación rehabilita de alguna manera al mismo cholo, pues muestra el carácter
irracional del prejucio racial. Los sectores que no ascendieron no
internalizaron los valores dominantes y en su seno se produjo
una crisis de identidad nacional (Arguedas, 1909). En términos
generales se puede apreciar que en el periodo de dominación
oligárquica coexistían dos formas de legitimación ideológica: una
del tipo de "casta" y otra liberal capitalista. La primera operó
en el área rural y la segunda en las minas y las ciudades.
Estas legitimaciones entraron conjuntamente en crisis con el sistema político oligárquico.
La crisis de la economía de enclave
y de la dominación política oligárquica.
El movimiento campesino
El periodo de las décadas del 30 y del 40 es sumamente importante; dicho periodo es de "transición" entre el sistema de
dominación oligárquica y la revolución de 1952; en esta transición
se configuran los distintos proyectos y prácticas políticas que
responden a la problemática de unidad nacional e integración
de la masa indígena, política y prácticas que de alguna manera
se profundizaron en el periodo de la revolución de 1952.
Así, una hipótesis general para este periodo sería que dicha
crisis de la economía de enclave conlleva a una profunda crisis en la
estructura de dominación política, generándose como producto de
ésta una readecuación de la estructura de clases y de las diferentes formas orgánicas de representación política de dichas
clases y capas de la sociedad, surgiendo fundamentalmente la pro-
208
blemática de la unidad nacional, donde el nacionalismo - en
alguna medida - y el socialismo son las alternativas ideológicas
y políticas en el seno de la sociedad.
En este periodo, el campesino-indígena entró en proceso de
movilización social y acción política a nivel nacional, a través
de huelgas particulares y generales, presionando por la tierra y
la unidad nacional que pensaban encontrar en la revolución.
Chipana Ríos, presidente del Primer Congreso Indígena Nacional,
decía:
La revolución es lo que ha de venir bien a todos. Es como el viejo cóndor
de los altos cerros con su penacho blanco, que nos va a cobijar a todos con
sus poderosas alas. Tenemos pechos de bronce, pero no sabernos nada.
Lo significativo de esta época es que el movimiento campesino
asume acciones a nivel nacional y en relación con el resto de
las capas subalternas, lo que rompe su aislamiento interno y
externo.
Con respecto a las prácticas discriminatorias, así como a las
dos formas de legitimación ya mencionadas, éstas entran en crisis
e inclusive son atacadas por el nuevo movimiento social emergente que llega a realizar reivindicaciones racistas; asi, por ejemplo,
el M.N.R. en su programa político reivindicaba la raza indomestiza. Sin embargo, surgió una nueva forma de discriminación
racial de tipo "paternalista" en la cual se suponia que el indio
revolucionario debía salir de su estado de explotación, pero era
otra clase, la pequeña burguesía, la encargada de ello; en este
sentido los indios eran representados, pues, por si mismos no
podían liberarse. Esta forma de discriminación en el contexto
histórico es comprensible y significó un mayor grado de racionalización; no obstante, posteriormente se desarrolló y profundizó,
asumiendo nuevas formas.
La revolución nacionalista
La revolución de 1952 fue producto de la crisis de la economía
de enclave y de la dominación politico-oligárquica. las fuerzas
sociales que promovieron dicho cambio estaban constituidas
20q
Los pueblos quechua y armara en la suciedad boliviana
las relaciones nuerrtnicas en Bolivia r Chile
En términos generales se puede afirmar que este proceso
no produjo la diversificación de la economía, ni tampoco la integración nacional deseada, sino por el contrario profundizó el
subdesarrollo; asimismo se profundizó, en gran medida, la degradación cultural de los grupos aymara y quechua.
por una alianza nacional principal entre sectores medios urbanos, campesinado, obreros de la ciudad y de las minas. Esta
alianza estuvo hegemonizada ideológica y políticamente por la
pequeña burguesía urbana; la expresión orgánica fue la alianza
entre el M.N.R., los sindicatos obreros y campesinos, más el
apoyo táctico de los partidos marxistas que se sumaron al proceso. La revolución nacionalista constituyó un cambio parcial
de las estructuras y no un cambio del sistema . Esto se debió
fundamentalmente al mantenimiento del mismo tipo de estado
y a la dirección de intereses pequeños burgueses.
Las principales medidas del M.N.R. fueron la nacionalización
de las minas, el sufragio universal, la reforma agraria y la disminución del poder del ejército. En este período de dominación populista se pueden distinguir dos etapas:
La primera etapa, que duró desde 1952 hasta principios
de 1956; en esta etapa los objetivos fueron impulsar el desarrollo
de la economía mediante la diversificación sectorial, que debía
integrar a las masas al mercado de consumo y a la vida política nacional. La crisis económica, sobre todo la hiperinflación,
más las influencias internacionales, hicieron que el M.N.R. se
enfrentase a la siguiente disyuntiva : o se aumentaban los precios de los productos en general, o se llevaba a cabo una redistribución nacional del consumo. El Gobierno se decidió por
una política de aumento de precios y de congelamiento salarial,
lo que significó el inicio del rompimiento estructural de la
alianza de clases original, iniciándose así la segunda etapa que
se consolidó definitivamente en el año 1960, en base al denominado Plan Triangular (préstamo tripartito de 30 millones
de dólares por parte de los Estados Unidos, el BID y la RAF).
En este proceso emergieron tres factores que confluyeron dialécticamente entre sí: la nueva situación del Estado, el nuevo papel
de las fuerzas sociales y las crecientes inversiones del capital
extranjero.
Con respecto a los campesinos- indígenas , en el plano estructural y dada su situación económica, crearon al igual que
el resto de las capas subalternas condiciones para un proceso
de rompimiento de alianza de clases. Sin embargo, esto no se
logró a nivel político; los campesinos se mantuvieron dentro de
esa alianza debido a la acción de los sindicatos, que no actuaron
en función de los intereses de sus bases.
210
El nuevo carácter de la estructura agraria y su
"integración " social a la sociedad nacional
Antecedentes. El carácter de la reforma agrario.
Uno de los cambios más importantes que realizó la revolución nacionalista de 1952 fue en la estructura agraria, mediante
la reforma agraria y otros mecanismos que ella conllevó; este
cambio generó un proceso de integración capitalista deformado
del agro al resto de la sociedad nacional.
Esta "integración" se manifestó en el plano económico mediante la redistribución de la tierra, con el objetivo de integrar
al campesino al mercado consumidor. En el plano ideológicopolítico se manifestó en la generación de un relativo consenso
ideológico de las masas campesinas respecto a la nueva ideología
populista, y en el plano político, en la ampliación de la participación, mediante los sindicatos y otras estructuras. Estos fenómenos conformaron una nueva forma de dominación políticoideológica y económica y, en su conjunto, un incremento de la
degradación cultural indígena.
En sus objetivos centrales, la reforma agraria (Decreto-ley
número 3464, Reforma Agraria en Bolivia), pretendia :
Proporcionar tierra labrantía a los campesinos que no la poseen, o que la
poseen muy escasa, siempre que la trabajen, expropiando para ello las de
latifundistas que las detentan con exceso o disfrutan de tina renta absoluta
no proveniente de su trabajo personal en el campo.
Restituir a las comunidades indígenas las tierras que les fueron usurpadas y
cooperar en la modernización de sus cultivos, respetando y aprovechando,
en lo posible, sus tradiciones colectivas.
Liberar a los trabajadores campesinos de su condición de siervos, proscribiendo
los servicios u obligaciones gratuitos.
Estimular la mayor productividad y comercialización de la industria agropecuaria,
facilitando la inversión de nuevos capitales, respetando a los agricultores
pequeños y medianos, fomentando el cooperativismo agrario, prestando
ayuda técnica y abriendo posibilidades de crédito.
1
211
Las relw iones inreréimras en Bolivia }y Chile
Conservar los recursos naturales del territorio, adoptando las medidas técnicas
y científicas indispensables.
Promover corrientes de migración interna de la población rural, ahora excesivamente concentrada en la zona interandina, con objeto de mantener
una racional distribución humana, afirmar la unidad nacional y vertebrar
económicamente el oriente con el occidente del territorio boliviano.
El conjunto de los objetivos de desarrollo debía basarse en la
mediana propiedad y en la empresa agrícola; estos sectores deberían introducir técnicas agrícolas y producir en gran escala
para el mercado. Así, el Plan Decenal y los proyectos de enmiendas a la Ley de Reforma Agraria expresan:
Ahora bien, esa agricultura moderna o de tipo capitalista no podía desarrollarse
en las propiedades o espeguejales, sino en las propiedades medianas y en las
empresas agricolas, ya que las primeras cumplen principalmente una función de
subsistencia o de abastecimiento familiar [por tanto , se debería ] fomentar
el desarrollo de la mediana y la empresa agrícola en las cuales es posible aplicar
todos los recursos de la técnica agrícola moderna.
La tentativa de concentrar estos objetivos introdujo cambios
sustanciales en el campo generando un profundo desarrollo desigual de la economía agraria, donde el sector oriental crecerá
dinámicamente y el valle y el Altiplano permanecerán prácticamente estancados. Es decir, el proyecto de reforma agraria implicó, en cuanto a desarrollo agrario nacional se refiere, el enriquecimiento de la zona oriental y el empobrecimiento del occidente . Es interesante señalar que si bien este tipo de desarrollo
generó una "cierta unidad nacional ", por otro lado el mismo
desarrollo desigual acrecentó el regionalismo e incluso las tendencias separatistas.
El carácter de la reforma agraria tuvo una forma fundamental
legalista , hecho que va a crear una gran burocracia estatal
encargada de la entrega de títulos y actividades conexas a través
de una serie de instituciones: Ministerio de Agricultura, de
Asuntos Campesinos, Servicio Nacional de Reforma Agraria, etc.
Esta forma legalista se complementó con criterios ambiguos
y parciales en la delimitación de las tierras , lo que generó en
conjunto una irracionalidad burocrática en la aplicación de la
reforma agraria.
Criterio parcial en el sentido de que la reforma agraria era
esencialmente cuantitativista , pues suponía que el mero cambio
212
los pueblos quechua y' avmara en la suciedad holiviana
extensivo de tierras iba a generar un cambio cualitativo en la
producción; así, no se tomó en cuenta cómo los hombres producen el suelo y cómo se relacionan entre sí. Es obvio que la
entrega de tierras conllevó un cambio cualitativo que fue la formación del sistema de minifundio, cambio ambiguo ya que no delimita y caracteriza exactamente los tipos de propiedad; así, por
ejemplo, se da el caso de medianos propietarios que no trabajan
su tierra y que empleaban el régimen del latifundio en su producción; sin embargo, no fueron afectados por la reforma agraria.
También está el caso de las granjas lecheras y ganaderas en Cochabamba, que tenían un cierto grado de desarrollo industrial, que
fueron expropiadas por la reforma agraria.
Por tanto, podemos decir que el proyecto de reforma
agraria se hizo burocráticamente sin la participación de los campesinos; además, no se basó en un conocimiento real y práctico
de la estructura agraria, sino en una idea preconcebida.
Por otro lado, entre lo legal y lo real, la aplicación de la
reforma agraria generó, como se verá más adelante, nuevos
grupos de poder ligados a la burocracia estatal y sindical que
utilizaron este poder en beneficio parcial. Toda la amalgama del
proceso burocrático en la entrega de títulos facilitó en alguna
medida, el fortalecimiento de nuevas fuerzas sociales contrarias a
los intereses de los campesinos; esta situación se expresó y expresa
en conflictos de poder entre campesinos y vecinos cholos que
vivían en los pueblos.
Así, tenemos que a fines de 1968 fueron beneficiadas solamente 1 008 720 personas, es decir, menos de la mitad de la
población agrícola del país.
Tipos de propiedad y desarrollo tecnológico
en áreas geográficas ecológicas
la pequeña propiedad y el sistema minifundista de producción.
La primera se caracteriza por ser una pequeña extensión de tierra
con poca fertilidad y mucha utilización de mano de obra, lo
que implica que se produzca a un alto costo social, pues su desarrollo tecnológico es muy bajo. En el plano jurídico esta propiedad se multiplica a medida que genera una dispersión parcelaria
que produjo un gran polo mifundista de producción.
Actualmente, el minifundio se concentra en tierras fértiles
213
Las reluriune., :nteritnicas en Bolivia v Chile
(caso del Altiplano), con carencia de técnicas de riego, escaso
uso de abonos qímicos, ausencia de maquinaria agrícola y escasa
implantación de tecnologías de cultivo, pues se usan técnicas rudimentarias en la producción del suelo. Toda esta situación,
acompañada del incremento poblacional, llevó a un mayor fraccionamiento de las tierras, lo que hizo que se produzca y amplíe
el polo minifundista en las zonas del Altiplano y los valles; esta
situación produjo una gran migración del campesinado a la ciudad
y otras zonas, incrementando la marginalidad campesina.
Los valles - principalmente en Cochabamba- constituyen
una de las áreas geográficas donde el problema del minifundio
alcanza mayor relieve, pues en ella se concentra alrededor del
50 por 100 de la población rural. Así, en la zona plana de los
valles, en un 10 por 100 de la superficie de ellas se ha concentrado el 60 por 100 de la población con una densidad
de 37,59 habitantes por km2; en las zonas de bajo riego se
entregaron títulos individuales que no alcanzaron a una hectárea
y otros colectivos que son corredores de pocos metros de ancho.
Esta situación lleva a que el valle de Cochabamba sea una
de las zonas de mayor crisis social, que se expresa en conflictos
entre los mismos campesinos y entre los campesinos y "vecinos";
en esta zona es donde en el plano social se ha producido una
mayor desintegración de la cultura indígena, generando en los
campesinos una cierta hibridez cultural. No es por casualidad que
en esta zona se experimenten las tasas más altas de alcoholismo
y de delincuencia.
En el trópico también existe la pequeña propiedad, pero
subordinada al latifundio; tiene un promedio de 50 hectáreas
por propietario, su producción es muy baja y prácticamente es
una agricultura de subsistencia.
La propiedad comunal. Es aquella propiedad que proviene históricamente del sistema del avilu y tiene características de propiedad colectiva de la tierra; sin embargo, la revolución de 1952
ha profundizado su proceso de parcelación.
Las tierras de la comunidad se dividen en tierras de uso
común y tierras de propiedad familiar; se reparten en tierras de
los originarios, que generalmente son las mejores, y tierras de los
allegados, que son las peores. Sus características de producción
y de desarrollo tecnológico son prácticamente las mismas que las
214
Los pueblo., quechua v avmara en la sociedad hohounu
del minifundio. Por otra parte, el incremento poblacional, la baja
productividad, la escasez de tierras tienden a llevar a repartir
los suelos de uso común; incluso el Servicio Nacional de Reforma Agraria llegó a legalizar títulos individuales de tierras.
Todo este proceso de crisis de la propiedad comunal genera una
migración del campo a la ciudad, siendo otra fuente de la marginalidad campesina. Sin embargo, es necesario aclarar que este
proceso de parcelación no es homogéneo; así, en las tierras
más alejadas de las urbes permanece como dominante la propiedad
colectiva de la tierra, siendo uno de los rasgos más ricos de
esta propiedad las formas de trabajo de tipo colectivo: ayni,
minca, etc. (La estrategia del desarrollo socioeconómico nacional 1970-1990 amplía esta problemática.)
La cooperativa agrícola. Se consideró a la cooperativa agrícola
como una forma de cooperación entre campesinos que unen sus
esfuerzos para producir y comercializar productos agropecuarios,
basándose en un desarrollo tecnológico y una utilización de
grandes extensiones de tierra, integrándose así al mercado de
consumo.
Sin embargo , las cooperativas en general fracasaron; los campesinos sólo participaron en ellas por motivos reivindicativos
aislados; así, en el primer periodo de la revolución sólo participaron para obtener cupos de importación a una tasa de cambio
preferencial, lo que llevó a que revendieran una parte de las
mercancías obtenidas.
Esta situación fue captada por el Gobierno; Siles Zuazo,
presidente en el periodo 1956-1960, decía:
El movimiento cooperativo está en crisis ; en cuanto a la mayoría de cooperativas formadas antes de la estabilización , no intentaban hacer en común sino
obtener cupos privilegiados de importación . (Citado por (rober , 1969.1
La cooperativa agrícola fue hecha burocráticamente en base a
una concepción desarrollista, es decir, de imitación de países
desarrollados. No se tomó en cuenta la práctica histórica colectivista del uso y administración de la tierra; las cooperativas
no sólo fueron hechas "desde arriba", sino además administradas
"desde afuera": los mismos campesinos no conocían el funcionamiento de las cooperativas. Por otro lado, la ausencia de asís215
Las rela+iunes airerénnra+ en Bolivia v ('hile
tercia técnica , así como de una campaña general de conocimiento
confluyeron en el fracaso de aquéllas . Actualmente, la asistencia
técnica tiende a incrementarse.
La marginalidad agraria. Toda esta situación de baja productividad del minifundio se manifiesta en una tasa salarial baja; los
datos que se presentan a continuación son ilustrativos: áreas
de ingresos bajos, promedio anual = 2 500 pesos bolivianos por
familia; áreas de ingresos medios, promedio anual = 4 300 pesos
bolivianos por familia; áreas de ingresos altos, promedio anual =
12 000 pesos bolivianos por familia.
Esta situación, que es producto del sistema de minifundio
(tanto de la pequeña propiedad corno de las comunidades indígenas ), genera un gran desempleo y una gran migración del campo
a la ciudad que no encuentra solución en los marcos de su misma
estructura, incrementando el fenómeno de la marginalidad ya descrito anteriormente. Es importante señalar que no se pudo
incrementar la productividad en los minifundios , pues su tecnificación implicó poco uso de mano de obra, lo que incrementó
la desocupación. Por otro lado, las ciudades no satisfacen su propia demanda de fuerza de trabajo y mucho menos lo pueden hacer
con la que viene del campo, situación que tiende a producir un
incremento de la desocupación urbana. Esta problemática en
Bolivia no ha alcanzado una situación crítica -como la de otros
países subdesarrollados más industrializados ("favelas" en el Brasil,
"villas miseria" en la Argentina, callampas" en Chile, etc.)---.
La situación de marginalidad en Bolivia ha sido mediatizada
en la ciudad por el desarrollo de la industria artesanal y los
servicios, yen el campo por una nueva forma de marginalidad rural
en base al denominado proceso de colonización, que consiste en
la transferencia poblacional rural del Altiplano y valles a zonas
tropicales y subtropicales. Tal vez el proyecto más importante
al respecto es el desarrollado por los ministerios de Defensa y
Agricultura mediante los denominados "regimientos rurales", que
consistían en el traslado de soldados de la zona occidental que
trabajaban durante su servicio militar en obras de infraestructura
en el Oriente y luego podían optar por una parcela de tierra
llevando a sus familiares consigo. Las zonas de colonización
más importantes se encuentran en Santa Cruz, Alto Beni, Chapare
y Yungas. Sin embargo, este proceso reproduce el sistema de
216
Los pueblos quechua y a}'maro en lu suciedad bolrvianu
minifundio en el Oriente, además de la crisis de adaptabilidad
de los campesinos occidentales; por otro lado, la asistencia técnica es deficitaria, lo que hace que en su gran mayoría sea una
economía de subsistencia.
La mediana propiedad. Esta propiedad oscila entre las 20 y 2(X) hectáreas y su productividad varia; hay sectores donde la utilización
de recursos técnicos privados y la inversión de capitales es importante; sin embargo, hay otros sectores que viven a nivel
de subsistencia. El peso de la mediana propiedad en la estructura propietaria es irrelevante, constituye el 1,7 por 100 de las unidades agrarias con una superficie de 4,7 por 100 de la superficie agrícola del país. Situación que contrasta tajantemente con
el proyecto inicial de reforma agraria (son escasas las informaciones y datos que existen sobre el particular).
El luti_/úndio. Se trata de grandes extensiones de tierra que varían
desde 500 a 80 000 hectáreas, situadas en la zona oriental del país;
varían los sistemas de producción, pero, en su mayoría, se realizan en base al sistema salarial; en este sector latifundista se
encuentran las zonas ganaderas, algunas de ellas tecnificadas, lo
que las caracteriza corro agro-industrias.
La agro-industria. Son industrias que se encuentran fundamentalmente en la zona oriental del país, con un alto desarrollo
tecnológico e inversión de capitales que producen para el mercado
nacional e internacional; se basan obviamente en el régimen
salarial.
Estas empresas son fundamentalmente azucareras y algodoneras, aunque también tiende a incrementarse la industria lechera
y otras. Estas industrias son de propiedad privada nacional y estatal en base a créditos internacionales.
Otras. También existen en las zonas tropicales una gran variedad
de tribus selváticas, algunas nómadas, que se dedican a la
caza y pesca, y son mano de obra barata de las grandes haciendas. En periodos pasados, en las zonas de Beni y Pando se
llegó a utilizarlas como esclavos. Algunas instituciones religiosas
incluyeron a tribus en zonas de colonización; esta problemática
es digna de estudiarse.
217
Las recae iones inrerétnicas en Bolivia y Chile
Toda esta situación propietaria descrita ilustra el grado de
complejidad agraria, lo que hace que el campesinado no sea un
bloque homogéneo; las futuras políticas agrarias tendrán que tomar en cuenta esta situación.
La relación comerciante-campesino
Una de las nuevas formas de explotación más importante de la
masa campesina proviene del papel del capital comercial, en manos de pequeños, medianos y grandes comerciantes. El comerciante es el vínculo fundamental, en la zona occidental, del campesino con la ciudad, cumpliendo el papel de vaso comunicante;
esta operación en la órbita de circulación permite una desigual
acumulación de capital comercial. El comerciante compra en los
pueblos o en las mismas tierras de los campesinos productos
agrícolas y por lo general los trueca con otros productos: azúcar,
coca, etc., o los paga a bajas cantidades de dinero; los productos
así adquiridos los traslada en sus propios medios de transporte
a la ciudad para venderlos. Los grandes comerciantes de la ciudad
también pueden ser propietarios de las tiendas en los pueblos.
Un estudio de CODEX (1973) en el valle alto de Cochabamba ilustra esta situación:
...así, en comunidades cuino Pucara, el grupo de rescatadores y comerciantes
chicheros es el que domina económicamente en la zona y aun en las regiones
montañosas próximas. Este estrato explota al campesino verdadero productor.
Este punto es más bien a nivel de hipótesis (la ausencia de
información no permite mayor profundización).
Las nuevas Jormas de dominación político-ideológicas
en el campo y los nuevos tipos de discriminación racial
Las formas de organización social. Con la revolución de 1952
se generó una coexistencia entre las antiguas formas de organización social: el avllu y sus expresiones internas (formas
de trabajo colectivo, estructura de poder, etc.) y los sindicatos
campesinos, los comandos políticos y milicias armadas ; esta coexistencia , en alguna medida contradictoria, amplió las relaciones
políticas en el agro. Es necesario aclarar que la revolución
218
Los pueblos quechua y aymara en la suciedad boliviana
amplió el sistema de participación campesina en política; estos
mecanismos de participación con el correr del tiempo se tornaron
en mecanismos de conminación. La participación campesina, que
se realizó mediante el voto universal, se extendió al gabinete
ejecutivo, al parlamento, a los gobiernos departamentales y a las
instituciones de reforma agraria; sin embargo, se limitó a los dirigentes. La participación campesina se generó en los inicios de
la revolución, en gran escala, en las organizaciones de base. Con
el correr del tiempo la relación dirigentes-bases operó un proceso
de divorcio estructural, mediante la manipulación, la enajenación
y el surgimiento del caudillismo político. La organización más
importante fue el sindicato.
Las milicias armadas campesinas. Las milicias fueron la expresión
militar de la alianza gobierno-campesinado, que alcanzó gran
relieve en el primer periodo del M.N.R. Un estudio de United
States Army Handbook (citado por SNRA, 1970), explica:
El nuevo régimen , temiendo una contrarrevolución, lanzó un programa de denigración deliberada del ejército y consciente fortalecimiento de las milicias
civiles Estas fueron legitirnizadas, y el ejército estuvo disponible para las nuevas
unidades auspiciadas por dirigentes campesinos, mineros y fabriles En cuestión
de pocos meses, las milicias civiles fueron las mas fuertes fuerzas militares
del país.
El mismo estudio citado del Servicio Nacional de Reforma
Agraria indica que a principios de la revolución existían en La Paz
y Cochabamba 10000 campesinos armados ; en 1956, alrededor
de 50 000 ; en 1963 el número decayó a 16 000 hombres y, posteriormente, prácticamente desapareció. La estructura organizativa
de las milicias se basó en la estructura del ejército tradicional
que abarcaba desde el regimiento hasta la escuadra ; en Cochabamba los campesinos lograron tener un "estado mayor campesino". Es necesario recalcar que este proceso no estuvo ligado
con una toma de conciencia , lo que permitió la manipulación de
la masa campesina armada , manipulación en el sentido de que el
gobierno utilizó para sí los intereses de los campesinos y éstos
legitimaron este mecanismo.
Los sindicatos campesinos como instrumentos de manipulación política. El movimiento sindical campesino tuvo sus orígenes en las
219
Las relarinnes inierérniras en Bolivia te ('hile
décadas del 30 y del 40. La participación de los campesinos
fue relativamente baja; su gran desarrollo se generó a partir
de 1952. El estudio citado por Servicio Nacional de Reforma
Agraria indica que en 1956 alrededor del 80 por 100 de las comunidades originarias y el 100 por 100 de los campesinos de
los ex latifundios se organizaron en sindicatos, cuyo número se
estimó en 9 00_
La organización campesina fue realizada por la pequeña burguesía, los campesinos no participaron directamente en su elaboración. El liderazgo sindical fue fundamentalmente de la pequña
burguesía y de las capas medias agrarias, a través de los denonrinados cholos o mestizos que vivían en los pueblos; éstos
generaban la comunicación entre el gobierno y la masa campesina;
poseían, además, la cualidad de ser bilingües (quechua-castellano
y aymara-castellano). En las organizaciones sindicales de base los
dirigentes son campesinos, pero están manipulados por los líderes
nacionales. Hasta 1956, el movimiento sindical fue de gran potencialidad; sin embargo, posteriormente identificó sus intereses con
los del gobierno, lo que implicó una enajenación de una real
contradicción. En este contexto, la práctica social fundamental
de los sindicatos se limitó a la adjudicación de títulos de propiedad, aunque antes de la Ley de Reforma Agraria fueron numerosas las ocupaciones de tierras. Esta práctica legalista internalizada por la masa campesina les impide visualizar problemas
esenciales como la forma de producción, las relaciones entre el
campo y la ciudad, etc. Por otra parte, la organización sindical
se realizó con un criterio geográfico y no por intereses de clase
y grupo; así, se suponía que eran los mismos intereses los de
los pequeños propietarios y los de los medianos, de los comunarios, de la masa marginada, etc., situación que impidió conformar una conciencia campesina, confundiendo y enajenando
a la masa, pues la unidad se logra una vez delimitados los
intereses parciales, para recién ligarlos a los intereses comunes,
aislando de esta manera no sólo a los campesinos entre sí, sino
a los campesinos del resto de las capas subalternas; aquí es
necesario anotar que, por otro lado, la práctica sindicalista de
trabajadores mineros y urbanos contribuyó a este aislamiento.
Esta estructura sindical fue una de las condicionantes para
el surgimiento de los conflictos que se operaron entre los mismos
campesinos y entre los campesinos y "vecinos", conflictos que
Lus pueblos quechua e amara en la mm ieilad boliviana
inclusive asumieron forrnas violentas, sobre todo en el valle de
Cochabamba. El gobierno , frente a este problema, se lavó las
manos y cumplió el papel de mediador.
Los dirigentes sindicales se unieron , en cierto modo , con los
comerciantes, los juristas, etc., para ejercer poderes económicos
y públicos en el campo.
En este sentido , este fenómeno de manipulación hace que el
campesinado sea la base social principal de sustentación de los
grupos gobernantes.
Los predios de eornunieación de musas. Otro elemento dinarnizador
de la "integración" ideológica fueron los medios de comunicación
de masas, fundamentalmente las radios, que entregaron pautas
ideológicas de las sociedades de mercado, lo que contribuye a
la enajenación campesina; también existe una tendencia en algunas radios de preocuparse por la realidad campesina. En cuanto
a la educación, es un mecanismo de integración ideológica de
los campesinos a las costumbres y actitudes e ideologías urbanas.
Sin embargo, es necesario anotar que ha disminuido la tasa de
analfabetismo; si en 1953 el número de niños que ingresaban
a la escuela entre siete y catorce años fue de un 27 por 100,
en 1960 era de un 50 por 100. Sin embargo, persisten las altas
tasas de analfabetismo; en 1960, el 66,8 por 1(X3 de la población
boliviana era analfabeta y el 86 por 100 de ella se encuentra en
el campo. En general, la política educacional es por excelencia
cuantitativista, sin tornar en cuenta la práctica histórica y la
realidad campesina; tal vez la excepción sean las políticas educacionales que imparte la iglesia católica y otras. Sin embargo,
no existe un estudio sobre esta problemática.
Los nuevos tipos de discriminación racial. La revolución de 1952
introdujo nuevos tipos de discriminación racial y nuevas formas
de legitimación de dicha discriminación. La más importante es la de
tipo "paternalista", que ya se inició en el periodo de crisis de
la dominación oligárquica, que en este período se reprodujo y
amplió.
Los nuevos grupos dominantes consideran que el indio debe
salir de su situación de "postración social" y, para ello, debe
ser ayudado, lo que indica que por sí solo no podría resolver
sus problemas y son otros grupos más capaces los encargados
221
220
Las relaeiunes interéinleas en Bolivia y Chile
de realizar esta tarea. Esto, en términos generales, significa que,
de una vez por todas, el indígena debe incorporarse a la cultura
dominante, es decir, a la sociedad de mercado; no obstante,
patéticamente este hecho se encuentra en los margénes de una
sociedad subdesarrollada y la integración del campesinado es
limitada, dado que el sector agrario es el más crítico y su sistema
de producción el más rezagado y cuyos marcos de desarrollo
entran en contradicción antagónica con el carácter mismo de la
estructura nacional. Cabe recalcar que las permanentes banderas
políticas de "ayudar al hermano campesino " se encuentran en este
marco, pues realmente consideran al indígena como un ser inferior
y sólo les interesa su manipulación política; esto en general es
válido no sólo para los grupos gobernantes , sino para las distintas fuerzas políticas que actúan en el país.
Esta discriminación paternalista tiene una de sus principales
formas de expresión en el plano burocrático, como ya se analizó, especialmente en el papel de la adjudicación de títulos de
propiedad de la tierra y otros trámites . Es sumamente importante
la práctica social campesina; en este plano el indio es tramitado
y manipulado en forma discriminada, es parte de la legitimación
de esta situación; por ejemplo, "un buen presidente, hermano de
los campesinos, será el que entregue con mayor rapidez los títulos de propiedad".
La legitimación de esta discriminación se hace en base a una
ideología desarrollista, en la cual el sector agrario o tradicional
debe desarrollarse e incorporarse al sector moderno o industrial,
y lo que significaría la absorción de la cultura indígena por la
dominante. Sin embargo, en este contexto todavía subsisten las
formas tradicionales de legitimación ya mencionadas. En términos
globales, es dado afirmar que en cuanto a la legitimación de las
discriminación racial, ésta ha tenido un cambio en su racionalidad.
Conclusiones
Desde el inicio del periodo colonial precapitalista hasta el último periodo analizado, operó un proceso de degradación cultural
de los grupos indígenas quechuas y aymaras; sin embargo, frente
a este proceso ha existido otro de resistencia cultural, en el cual
222
Los pueblos quechua y armara en la sociedad huliviana
la misma práctica de los campesinos les ha permitido en alguna
medida reproducir su misma cultura. Esta relación en el análisis
de la época de la revolución de 1950-1960 tiende a llegar a
su máximo grado de agudización en el cual la degradación tiende
a realizarse en su totalidad y generar una nueva problemática,
o, por otra parte, las culturas autóctonas encuentran nuevas
formas de desarrollo.
A partir del periodo colonial precapitalista y hasta la revolución nacionalista de las décadas del 50 y del 60, ha permanecido en el tiempo la doble subyugación de las masas indígenas,
aunque haya cambiado de forma. Así, en el periodo antes de 1952,
la doble legitimación de esta situación se realizó basada en el
sistema de castas y otra liberal capitalista dependiente. La discriminación empezó a realizarse a partir de 1952 a través de un
paternalismo indigenista donde "los indios pueden civilizarse si
adoptan las pautas de la sociedad moderna y cumplen su papel
funcional en la sociedad", y por otro lado se generó una legitimación, en base a una ideología desarrollista, donde el sector agrario
es el sector primario, subdesarrollado y que tiene que integrarse
al sector moderno, desarrollado: la ciudad.
De este periodo colonial precapitalista hasta la guerra del
Chaco, coincide la discriminación real con la formal: a partir
de la guerra, la discriminación formal tiende a eliminarse pero
permaneciendo la real.
Desde el período republicano, y aun antes, la práctica discriminatoria esencial se ha reflejado a través del estado; así,
la situación de conflicto entre las clases dominantes y la masa
indígena se han manifestado en última instancia entre el Estado
y el campesinado.
Los cambios en la estructura social que tuvieron el apoyo
de la masa campesina, luego de realizarse, reprodujeron o cambiaron la situación de subyugación de éstos.
La solución, en última instancia, de la problemática agraria
no puede basarse en criterios parciales aislados, pues las mismas
características geográfico-sociales del occidente del país hacen
que estos sectores sean los de menor potencialidad de desarrollo;
la solución tendrá necesariamente que venir de una amplia
unidad nacional basada en criterios de una planificación social.
Los mecanismos ideológicos que generó el nacionalismo no
parten de la realidad agraria . En cambio, dichos mecanismos
223
Las relarlones 6irerélrricas en Bolivia i, ('hile
que partan de la propia realidad agraria sí pueden generar
ayuda a un incremento en la conciencia de la clase campesina.
Con relación al proceso de "ladinización" en el periodo
nacionalista, se experimentó un cambio; así, los grupos sociales
denominados cholos tienden a confundirse con el resto de los
grupos no indios, fundamentalmente los sectores altos, quienes
participan en la dirección del aparato del Estado y se convierten
a la dirección del aparato de sectores empresariales . Sin embargo,
en alguna medida persiste una discriminación racial en su contra,
sobre todo en los sectores bajos. En términos globales esta
discriminación tiende a desaparecer, manteniéndose solamente la
explotación de clase.
A nivel de conclusión general se puede decir que la discriminación racial disminuyó; sin embargo , asumió otra forma.
Así, podernos decir que en las relaciones de la estructura agraria
con la sociedad nacional se expresa la subordinación del campo
a la ciudad en la explotación económica, basada en el sindicalismo y el caudillismo como formas de manipulación política.
Por otro lado, la divulgación de una ideología populista, combinada con los mecanismos de transmisión ideológica, han generado en el campesino una enajenación y un conflicto frente
a su concepción del mundo, dando como resultado hibridez y
confusión en su ideología.
En términos de totalidad social, esta "integración" del campo
a la ciudad gerieró una degradación cultural de las masas campesinas. Esta subordinación se agudiza y tiende a negar totalmente las culturas autóctonas. Sin embargo, frente a este proceso
de degradación está presente otro de resistencia cultural que,
aunque con características espontáneas e inclusive racistas, tiende
a conformar la base potencial de una conciencia campesina.
Los campesinos, aislados no sólo entre sí, sino además del
resto de las clases subalternas, tienen la posibilidad de conforIllar con éstas una alianza estratégica, alianza que necesariamente
debe partir de la propia realidad existente donde, en el plano
ideológico, tiene que estar presente la concepción mística que
tienen de su realidad y conformar, en sus expresiones económicas,
ideológicas y políticas a partir de lo particular, un nuevo bloque
histórico, en base a una real unidad nacional "por abajo" y
generar así una nueva síntesis cultural, donde la práctica histórica
del campesinado se reencuentre a sí misma.
224
Los pueblos quechua } a.rrnaru en la so,iedad holaaianu
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y la región de «los Lagos»): grupos mapuches que, considerando sólo los ubicados en áreas rurales, formarían una
población de aproximadamente 400 000 personas, según las
estimaciones más recientes de la Dirección de Asuntos Indígenas. Según la misma fuente, habría aproximadamente unos
100 000 mapuches viviendo en áreas urbanas, particularmente en las ciudades de Santiago, Concepción, Valparaíso,
Temuco y Valdivia.
Extremo sur (provincia de Magallanes): grupos luuy reducidos,
en período final de extinción, de alacalufes, jaganes y onas.
El censo señalado registra 47 alacalufes y 34 jaganes.
Isla de Pascua: de los 3 000 habitantes de la isla, las informaciones
más recientes y fidedignas en poder de la Dirección de
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